Schools have reopened for an estimated two million children living in communities affected by the Ebola outbreak in the eastern Democratic Republic of the Congo (DRC).
“Ebola has had a devastating and disruptive impact on families and communities here,” said UNICEF Representative in the DRC Edouard Beigbeder. “Ensuring that these children have access to safe, protective and welcoming schools is key to helping them regain normalcy and continue their learning.”
There are 6,509 primary and secondary schools in Ebola-affected areas of Ituri, North Kivu and South Kivu Provinces – 3,800 of them are in high-risk areas. Most have reopened for the new school term.
“At the start of the last academic year, the Ebola outbreak was still very new,” said Fati Bagna Seyni, UNICEF’s education lead in the Ebola response. “Many parents were scared to send their children to school fearing they could be infected in class. Teachers lacked the information and training to teach children about the disease or assist vulnerable children from Ebola-affected families. A lot has changed.”
Over the past year, UNICEF has worked closely with the Ministry of Education and other partners to map and deliver targeted assistance to schools, teachers, parents and students in affected areas.
This includes equipping schools with thermometers, hygiene supplies and handwashing stations and training school administrators and teachers on everything from prevention measures to basic case management if a student or teacher begins to show symptoms. Teaching materials were produced, including an instruction guide with child-friendly illustrations that helps teachers teach children about how the disease spreads, how to prevent it and good hygiene practices.
Teachers have also received psychosocial training, so they can identify and assist a child suffering from stigma or discrimination or a child grieving the loss of loved ones, whether from Ebola, other diseases or violent conflict, which also afflicts the region.
Among the students returning to class include hundreds of school-age Ebola survivors and children orphaned to Ebola.
In preparation for the new school term, UNICEF and partners have been assessing which schools need additional health and hygiene supplies, updating instruction guides and messaging based on feedback from teachers, printing new posters and informational materials and increasing outreach to parents and communities to encourage children to return to school.
“Informed teachers are incredibly valuable to the Ebola response because they are respected and listened to,” said Bagna Seyni. “Children learn how to prevent the spread of Ebola from teachers and bring those messages home to their parents and communities. Teachers and children can be great amplifiers and influencers and it’s essential we take advantage of that.”
To date, UNICEF and partners have:
Trained over 32,400 teachers on how to teach children about Ebola prevention and how to make schools a protective environment for children
Reached more than 928,000 students with vital information about Ebola
Provided school support, including school fees, uniforms and supplies, to 432 child survivors and children orphaned to Ebola
Equipped nearly 2,350 schools in high-risk areas with handwashing stations, thermometers and hygiene supplies
Source of the notice: https://www.unicef.org/press-releases/children-return-school-ebola-affected-regions-democratic-republic-congo
En el Foro internacional sobre inclusión y equidad en la educación, organizado por la Unesco en Cali, diferentes expertos explicaron qué estrategias se pueden usar para crear plataformas educativas incluyentes y romper estigmas
Un informe presentado por la Unesco durante el Foro internacional sobre inclusión y equidad en la educación, realizado esta semana en Cali, señala que la discriminación es uno de los principales obstáculos para que niños migrantes y refugiados logren una educación de calidad en los países de acogida.
El tema que está expuesto en el Informe de seguimiento de la educación en el mundo de 2019, cobra especial relevancia para Suramérica que enfrenta la ola migratoria más grande de su historia. Más de 4 millones de venezolanos han dejado su país en busca de trabajo, comida y medicinas. Países como Colombia, Ecuador, Brasil, Perú y Chile han tenido que crear, en corto tiempo, sistemas de atención para cientos de niños, niñas y jóvenes migrantes y refugiados que llegan cada día.
Esta realidad trae a la agenda pública preguntas sobre la importancia de integrar a esos niños en los sistemas educativos y, sobre todo, cómo ayudar a las autoridades y los docentes en el proceso. Durante el foro de la Unesco expertos resaltaron la importancia de la integración de los estudiantes al sistema educativo de los países a los que llegan.
“La educación es un derecho humano fundamental que debe ser garantizado por todos los estados”, le dijo a la Agencia Anadolu la brasileña coordinadora de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación, Camilla Croso. Pero, además de ser una obligación internacional, la integración de los niños al sistema educativo puede significar beneficios pedagógicos y económicos a largo plazo para el país de acogida.
El director de la cátedra Unesco para la inclusión en la educación, Francisco Javier Gil, explica que la diversidad en los salones de clase y en el entorno laboral puede generar retornos económicos. “Hay que hacer una inversión al principio, pero el hecho de que las personas hayan nacido en diferentes territorios se integren enriquece el debate”, dice el experto.
Para lograr esta inclusión académica y sus beneficios existen importantes retos. El informe de más de 300 páginas reseñó una meta análisis de 328 estudios que indica que la discriminación percibida por los inmigrantes y refugiados se asociaba con depresión, temor y baja autoestima. El efecto es aún más fuerte en los niños.
Investigaciones a pequeña escala en Reino Unido indican que los adolescentes refugiados y solicitantes de asilo veían el reconocimiento de sus compañeros nativos del país como un factor que los alentaba a estudiar más.
En otro lado del mundo, estudiantes congoleses y somalíes en Uganda reportaron que la diferencia lingüística provocaba discriminación. A causa de esta afectación, los niños eran más propensos a abandonar la escuela y unirse a pandillas.
Camilla Croso explica que los colegios necesitan políticas y prácticas para hacer que los docentes y los niños sean acogedores. Para lograrlo “es importante conocer la cultura de los migrantes” y hacer intercambios culturales e históricos.
La educación, una aliada contra la xenofobia
Según el estudio, la educación es uno de los mejores antídotos contra la xenofobia. Datos de 12 países europeos señalan que un año más de escolaridad se vinculaba con un aumento de 8 a 10 puntos porcentuales en la probabilidad de tener actitudes más favorables respecto a los inmigrantes.
Pero además, las políticas incluyentes deben sobrepasar los colegios y llegar a la comunidad en general. “Para que podamos garantizar una educación inclusiva tenemos que tener coherencia en todas las políticas de estado. No vamos lograr un sistema educativo incluyente si luego el estado discrimina en otros sitios o si tenemos una sociedad discriminatoria en otros lados”, dice Croso.
Otro reto que enfrentan instituciones educativas a la hora de integrar los niños de una ola migratoria es la capacidad física de los planteles educativos y de los docentes, sobre todo cuando muchos de ellos llegan de golpe a un colegio.
Para superar este reto Croso explica que son necesarias políticas “intersectoriales”, es decir, que involucren las diversas entidades gubernamentales con la sociedad civil, los organismos internacionales y el sector privado. Esto es vital para resolver necesidades como la alimentación, el transporte y la atención en salud de los estudiantes.
A pequeña escala, una herramienta que podría ayudar a los docentes con salones sobrepoblados es aliarse con los alumnos. Fracisco Javier Gil explica que es importante que los docentes recurran a líderes estudiantiles para ayudarlos a llevar la carga. “En cada salón hay líderes y el profesor debe tomarlos como socios en el salón de clases”, dice el experto.
Todas estas herramientas pueden ayudar a países que enfrentan el desafío de integrar niños y niñas migrantes y refugiados.
Para Gil, es vital que los salones de clase reflejen la realidad social en la que están inmersos. “Si una escuela o una universidad está en un territorio donde el 5% de las personas son migrantes, dentro de la escuela debe haber un 5% de personas migrantes y lo mismo debe pasar dentro de la universidad. Si no ocurre eso hay que empezar a investigar por qué no, y quitar todas las barreras que están impidiendo que el salón de clase refleje la realidad social”, concluye Gil.
Fuente del artículo: https://www.trt.net.tr/espanol/vida-y-salud/2019/09/15/la-discriminacion-un-obstaculo-para-la-educacion-de-ninos-migrantes-y-refugiados-1269489
The Japanese economy has been suffering in part because of an aging population, resulting in an extreme shortage of young labor. To compensate, Japan has begun actively allowing in foreign workers. Government data released in April 2019 show that the number of resident foreigners hit a record high of 2.22 million, 1.76 percent of Japan’s population.
Has Japanese society welcomed these foreign workers with open arms? Not always. Shunsuke Tanabe, a Waseda University professor, explains that “many people in Japan think public security is getting worse as the number of foreign residents increases,” an attitude that leads some to discriminate against newcomers. Many foreigners living in Japan feel alienated, often experiencing verbal or even physical abuse. For example, according to a survey conducted by the Anti Racism Information Center in Tokyo, a human rights organization made up of scholars, students and NGO workers, 167 out of 340 foreigners, including students, claimed that they have suffered from discriminatory acts.
Why is this happening? Although education is not often discussed in connection with immigration, the roots of the problem lie in the secondary school system, which elicits and encourages this type of discriminatory behavior. The Japanese school system incorporates militaristic and conformist ethics and permits strong government control over education through textbook and curricula censorship. Regarding curricula, the education ministry controls all kindergarten through 12th grade educational material. Schools have to follow guidelines called Gakushu Shido Yoryo, which tell schools what and how to teach — and which also excludes comprehensive humanistic education about topics such as human rights. Through this strong control, the ministry works to shape obedient students who will easily conform to social norms, not only in schools but also in their supposedly homogeneous society.
The conformity that is encouraged in Japanese schools not only stifles uniqueness and personal expression among Japanese individuals, it helps shape a social consciousness that is suspicious of outsiders.
The Japanese school system is strictly education-focused rather than highlighting personality-building, and most schools from the junior high school level onward have unreasonably strict rules regarding appearance and behavior; students are regularly required to wear school uniforms and act in accordance with strict rules.
There are very specific guidelines designed to maintain a conservative appearance, such as keeping clean-cut hair with a natural black color, wearing only white shoes and socks, no makeup (although some schools allow natural makeup), no piercings and so on.
Some rules regarding appearance have already caused problems related to the increasing foreign population and to mixed children in Japan. For example, schools have tried to force children who do not have naturally black hair to dye their hair in an attempt to avoid standing out too much.
This seems a bit irrational; however, it is part of the education system’s way of maintaining uniformity and peace in order to avoid possible cultural dissent.
The conformist environment nurtured in the Japanese education system poses a direct challenge to immigrant or mixed students, but it also has a clear role in shaping the attitudes of Japanese adults in ways that are not conducive to creating a welcoming society for immigrants.
Another consequence of Japanese schools’ conformist tendencies is that many students who appear or act differently from the understood norm can become victims of severe ijime (bullying).
According to statistics from the education ministry, there were around 224,540 reports of school bullying in 2015-2016. Japanese students show collective and group-centric behavior in their ijime process, targeting victims because they are different in one way or another. These students might be new to the school, slower at doing things compared with others, prefer being alone (which is considered strange in the group-centric school system), disabled or ill, of mixed heritage or poor, for example.
Even Japanese students who return from living abroad can be victims of ijime. “According to one study,” says University of Adelaide professor Shoko Yoneyama, “two-thirds of 50 returnee children (kikokushijo) who responded to a survey indicated that they had been bullied because of their overseas experience — because of their English ability, lack of competence in Japanese, different manners, attitudes and ways of thinking.”
If Japanese students are so inclined to discriminate against Japanese who have merely lived abroad, this suggests challenges for their future behavior with respect to immigrants hoping to integrate into Japanese society.
If Japanese policymakers really want to successfully promote immigration, it will require reform of some of their most fundamental education institutions and practices, a dimension that receives too little attention in the current discourse.
While taking in foreign workers who will potentially become victims of discrimination, the government needs to implement policies that will reform the education system to prevent unfair treatment toward people of difference by softening the strict and militaristic rules and by teaching its people to embrace diversity instead of over-conformity in the secondary school system.
Source of the notice: https://www.japantimes.co.jp/opinion/2019/09/11/commentary/japan-commentary/create-immigrant-friendly-japan-start-education-reform/#.XX9kJygzbIV
Más claro ni el agua purificada. En la mañanera (ya caí en este uso) del 11 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó “No se van a cerrar las escuelas normales, al contrario, se van a abrir más y el que salga de ahí va a salir con su plaza”. Lo dijo después de que el día anterior había parlamentado una vez más con el liderazgo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación.
El Presidente aseguró que no recibió ningún apremio, “a mí nadie me presiona”. Sin embargo, la obtención de una plaza automática para los egresados de las escuelas nórmales es una de las demandas centrales de los cabecillas de esa facción, al menos desde 1993, cuando ya hubo más egresados que plazas disponibles.
Si el Presidente no sintió presión, si las marchas, plantones, tomas de casetas, cierres de aeropuerto no le causaron mella en su creencia, entonces su decisión es producto de un pacto político que, si se le busca fecha, quizá se selló el 12 de marzo de 2018 en Guelatao. Pero concedo que puede ser producto de una convicción profunda, aunque equivocada. ¡Sí, el Presidente puede equivocarse!
La CNTE y sus líderes son huesos duros de roer, no dan su brazo a torcer. No les bastó la palabra del Presidente, bloquearon el Congreso, no habrá leyes secundarias hasta que les cumplan todo y digo todo. Ya lograron mucho y van por más. La nueva exigencia: que se elimine de la Ley General de Educación los consejos de participación social.
La oferta de la coordinadora al gobierno es diáfana: “gobernemos juntos en la educación”. En otras palabras, “vamos a colonizar de nuevo el mando en la educación básica”. Y esta vez no nada más en los territorios que controlamos, “vamos a desplazar a los charros. El mensaje, nada sublime: “tú te irás y nosotros seguiremos”.
Ante las críticas por el convenio —que no fue pacto, sino autosugestión—, el Presidente comparó a los egresados de las normales con los de los colegios del Ejército y la Armada. No obstante, se le pasó señalar las exigencias para la admisión, el rigor de los estudios y la instrucción disciplinaria que reciben en sus estudios.
Para el Presidente: “Los maestros en México están capacitados y ya basta de estar partiendo de supuestos falsos”. Frase contundente. El asunto es que contradice los esfuerzos —al menos discursivos— de la Secretaría de Educación Pública. El mensaje es que la Estrategia para la Mejora de las Escuelas Normales es innecesaria, los egresados de las normales no requieren más.
El Presidente acuerda con la coordinadora, pero ningunea al Congreso Nacional de Fortalecimiento y Transformación de las Escuelas Normales, le reduce el 20% del presupuesto a las normales públicas, pero habrá plaza en automático para sus egresados.
Un cambalache que beneficiará a unos y perjudicará a la educación pública.
RETAZOS
Esta semana se llevó a cabo la IV Reunión de Rectores de Universidades Mexicanas y Japonesas en la UNAM. Habrá tiempo de compartir buenas noticias.
Fuente del artículo: https://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/cambalache-para-las-escuelas-normales/1336364
En las últimas décadas, Brasil destacó en América Latina y a nivel mundial por la ciencia producida en el país. Sin embargo, desde 2016, hay una reducción drástica de recursos al sector. Este mes, 84.000 investigadores de distintos niveles están en riesgo de interrumpir sus becas por falta de recursos en la principal agencia de apoyo a la investigación científica del país, el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq, por su sigla en portugués), vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicaciones (MCTIC). Otras 12.000 becas fueron canceladas por la Coordinación de Mejoramiento de Personal de Educación Superior (Capes), agencia del Ministerio de Educación.
SciDev.Net entrevistó a Ildeu de Castro Moreira, presidente de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC), para comprender qué pasa en el país continental de la región y cuáles son las perspectivas para 2020.
Brasil despuntaba en la ciencia latinoamericana en las últimas décadas. Sin embargo, en los últimos meses hemos visto una serie de acciones que ponen en peligro la ciencia del país. ¿Usted puede hacer una síntesis de lo que está sucediendo?
La ciencia brasileña en este nuevo gobierno está pasando por un momento muy crítico. En el gobierno anterior, desde 2016, hubo un recorte en los recursos para la ciencia y la tecnología. El MCTIC dispone aproximadamente de un tercio para inversiones que hace unos años: en 2010 tenía alrededor de 10 mil millones de reales (unos US$ 2,45 mil millones), pasando este año a aproximadamente tres mil millones de reales (US$ 0,75 mil millones). Por ejemplo, la agencia clave para la innovación en Brasil es la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep). Este año debería tener un presupuesto de 5 mil millones de reales (aproximadamente US$ 1,25 mil millones), pero solo se le han dado 600 millones de reales. Además, este año vemos una situación aún más drástica debido a los importantes recortes y amenazas de suspensión de los pagos de becas de la principal agencia de financiación de investigación científica de Brasil, el CNPq, vinculado al MCTIC.
El CNPq actualmente tiene un presupuesto de alrededor de 1,2 mil millones de reales (aproximadamente US$ 0,4 mil millones). Con este monto tiene un déficit de 300 millones de reales (US$ 75 millones) para becas este año. Como resultado, 84.000 becas de investigadores de todos los niveles pueden suspenderse a fines de este mes por falta de fondos. La comunidad científica se movilizó enérgicamente y dirigió un petitorio con casi un millón de firmas al Congreso Nacional solicitando revisar esta situación. Pero parece que no hay sensibilidad o buena voluntad del área económica del gobierno, que continúa bloqueando esta suplementación presupuestaria. Esta es una situación catastrófica. Estamos muy preocupados por esta situación, que se ha vuelto aún más pronunciada en este gobierno, que había prometido reponer recursos para la ciencia y la tecnología.
“Hay un déficit de US$ 75 millones para becas… 84.000 becas de investigadores de todos los niveles pueden suspenderse a fines de este mes por falta de fondos.”
Usted se refirió a la situación del MCTIC. Pero las universidades también contribuyen a la investigación científica brasileña. ¿Cómo es la situación de las universidades brasileñas y cuánto contribuyen a la investigación científica del país?
Gran parte de la investigación científica de Brasil se realiza en universidades públicas federales, estatales y municipales. También hubo una reducción significativa en los recursos para las universidades. El presupuesto de 2019 es más reducido que el del año pasado y además este año tuvo un recorte adicional de aproximadamente 30 por ciento en inversiones para las universidades públicas brasileñas, especialmente las federales.
Y esta disminución de recursos está paralizando a las universidades, que no pueden funcionar debido a problemas como falta de dinero para pagar seguridad e incluso para pagar la electricidad. Entonces, también en las universidades públicas la situación es muy crítica. La agencia de apoyo del Ministerio de Educación, la Coordinación de Mejoramiento de Personal de Educación Superior (Capes), recortó este año 12.000 becas. Además de las universidades, existen otras organizaciones de investigaciones científicas en Brasil, como la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) —vinculada al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento—, la Fundación Oswaldo Cruz —vinculada al Ministerio de Salud— y el Instituto Nacional de Metrología, Calidad y Tecnología (Inmetro), vinculado al Ministerio de Economía.
Todas estas instituciones están sufriendo reducciones de recursos. Las fundaciones estatales de apoyo a la investigación están pasando igualmente por una situación complicada
“Hay universidades que no pueden funcionar, debido a problemas como falta de dinero para pagar seguridad e incluso para pagar la electricidad.”
Sobre el tema ambiental, Brasil ganó espacio en los medios de prensa internacionales con el caso de Ricardo Galvão, director del Instituto Nacional de Investigación Espacial (Inpe), quien fue despedido porque el presidente Jair Bolsonaro consideró que el instituto no debería haber hecho públicos datos sobre la deforestación en la Amazonía y luego con el aumento de Incendios forestales. ¿Qué está pasando?
Dentro del gobierno actual existe una visión fundamentalista, particularmente en los ministerios de educación y del medio ambiente, y también en el gobierno en general —que a veces es expresada por el propio presidente del país—, de una desvalorización de la ciencia, un intento para encubrir datos científicos, observaciones de instituciones importantes porque los datos no son agradables, porque se cree que los datos serían perjudiciales para la imagen del país. Este es el caso del Inpe, que tiene reconocimiento internacional. Pensamos lo contrario: que es muy importante que los datos se coloquen en su realidad, expresando la realidad que están midiendo. Nuestras sociedades científicas han expresado su confianza en el trabajo del Inpe, realizado a lo largo de décadas, y no aceptamos esta descalificación de una institución científica importante, de los datos científicos que produce y del director, que ha mantenido una actitud coherente y digna hacia presiones que sufrió, lo que llevó a su salida.
Sobre el presupuesto para 2020, ¿en qué etapa se encuentra y qué significa para la ciencia brasileña?
El gobierno envió a fines de agosto, como está obligado, la propuesta de la ley de presupuesto del próximo año, 2020. Esto se discute en el Congreso Nacional, en la Comisión Conjunta que involucra a la Cámara de diputados y al Senado. Luego es aprobada en el Congreso en su conjunto, pudiendo sufrir alteraciones. Durante los próximos meses de debate en el Congreso, la comunidad científica ejercerá una gran presión sobre los parlamentarios porque el presupuesto propuesto es catastrófico. Las inversiones en el MCTIC se han reducido aún más.
El CNPq mantuvo fundamentalmente los recursos de este año ya bajos: aumentó 200 millones reales (US$ 50 millones) en becas, pero redujo la financiación de la investigación. Esto significa que los laboratorios no tendrán insumos para trabajar, no tendrán eventos científicos, la publicación en revistas científicas se verá afectada, etc. En Capes, que tuvo en 2019 alrededor de 3 millones de reales (US$ 0,75 millones de dólares), se propone una reducción de casi el 50 por ciento, impactando en programas importantes como la educación básica, la formación de docentes y los programas de posgrado. Y el presupuesto de Capes de 2019 ya era la mitad de lo destinado en años anteriores. Y hay una reducción general de los recursos para la ciencia y la tecnología, también en otras instituciones, como los institutos de investigación del MCTIC y Embrapa.
“Lo que está sucediendo es un desmontaje.”
Los institutos de investigación enfrentan un problema adicional porque no hay recomposición de la fuerza laboral, ya que no hay concursos públicos en muchos de ellos. Además, hay una limitación importante en la ley brasileña: la enmienda constitucional 95, hecha en 2016 y conocida como ‘ley de techo de gastos’, que impide que los recursos del año siguiente sean mayores a los del año anterior, a menos que sea por corrección inflacionaria. Es una situación draconiana que ha estado afectando no solo a la ciencia, la educación y la salud brasileñas, sino a todos los sectores sociales del país, porque congela las inversiones en el país, que se encuentra en un gran momento de crisis.
Para el presupuesto 2020 estamos presionando dentro del Congreso Nacional para revertir este escenario. Queremos demostrar que mantener los recortes propuestos es el suicidio de la nación. Pero no es simple, porque tradicionalmente el gobierno brasileño realiza cambios cosméticos en el presupuesto que proviene del gobierno. Comparando con EEUU, hubo situaciones en las que el presidente Trump intentó reducir el presupuesto para la ciencia y tecnología —creo que en 2018— pero los parlamentarios, a su vez, decidieron rechazar la propuesta y, al contrario, incrementaron el presupuesto para el sector.
¿Hasta qué punto es resistente la ciencia brasileña?
No sabemos. Lo sabremos en los próximos años. En las últimas décadas, hemos creado un sistema de ciencia y tecnología que se extiende por todo el país, con instituciones consolidadas, con investigaciones que han mejorado significativamente, incluidas sus repercusiones internacionales, e involucran a miles de jóvenes. Pero lo que está sucediendo es un desmontaje. La capacidad de recuperación de la ciencia brasileña también dependerá de la capacidad de recuperación de la sociedad brasileña en su conjunto, que también se ve muy afectada por la crisis económica, política y social, con políticas más recientes que están deconstruyendo muchas políticas públicas.
Pero es importante resaltar que ya hay una fuga de cerebros: científicos brasileños reconocidos y jóvenes científicos de diversas áreas se están yendo al extranjero. Y los jóvenes que estudiaban en el extranjero están buscando alternativas para quedarse allí. Tercero, y quizás más grave, es el desánimo que esta imagen trae a los jóvenes. Muchos que irían a carreras de ciencias se desaniman porque se las está desmantelando.
Fuente de la entrevista: https://www.scidev.net/america-latina/gobernanza/opinion/ciencia-en-brasil-rumbo-al-despenadero.html
¿A quién le importan los niños? Al parecer a nadie. Hace un mes, aproximadamente, la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados rechazó dos artículos claves del proyecto de ley que materializa el derecho universal a la educación parvularia a partir de los dos años de edad. Los artículos que se rechazaron son los que establecen la subvención para este nivel educativo, de manera que sin estos artículos el proyecto es inaplicable.
Resulta deprimente que nuestros políticos ni siquiera se puedan poner de acuerdo en una materia donde existe amplio consenso. La estimulación temprana es fundamental para un desarrollo integral y existe evidencia contundente respecto de los beneficios de asistir a la educación parvularia a partir de los dos años de edad, especialmente en los niños más vulnerables. También sabemos que la calidad de la educación es un factor clave, sobre todo con niños más pequeños, y está correlacionada con el dinero que se invierte. Este proyecto de ley avanza en ambas dimensiones. Por una parte, extiende la subvención a los niños de dos y tres años, asegurando así acceso universal a la educación parvularia a todos los niños que viven en el país. Es importante no olvidar que el porcentaje de niños que asiste a este nivel educativo es menor que el porcentaje de jóvenes que está matriculado en la educación superior. Por otra parte, el monto de la subvención prácticamente duplica los actuales aportes del Estado a los jardines infantiles municipales y privados sin fines de lucro que tienen convenio con la Junji, reduciendo de forma radical las discriminaciones indignantes que hace el Estado con niños de igual nivel socioeconómico.
¿Cuáles fueron las razones para rechazar este proyecto? La principal razón esgrimida tiene que ver con el sistema de financiamiento: la subvención. Según los diputados de oposición, la subvención incentivaría el lucro y la privatización de la educación parvularia.
Resulta curioso rechazar este proyecto objetando el mecanismo de pago, pues en la actualidad los jardines infantiles municipales y privados en convenio con la Junji también se financian con una subvención. Pero este proyecto implicaría mejorar enormemente el servicio que entregan tanto jardines municipales como privados sin fines de lucro. Además, las escuelas municipales se verían tremendamente favorecidas, pues podrían ofrecer el nivel de “play group” para niños de tres años que hoy es ofrecido por algunos colegios particulares subvencionados.
Sin duda es legítimo tener diferencias respecto del sistema de financiamiento de la educación en Chile, pero lo que no parece tener sentido es prohibir avanzar en cobertura y calidad, mientras no se cambie el sistema de financiamiento.
¿Es legítimo dejar a 250.000 niños sin oportunidades educativas que son fundamentales para su desarrollo, porque no nos gusta el sistema de subvención? ¿Votarían igual estos diputados si el acceso a la educación parvularia de sus hijos o nietos dependiera de este proyecto? Lo dudo, pues nunca son ellos los que deben pagar el costo de las ideologías.
Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/los-ninos-no-existen/824255/
Julia Harper, doctora en psicología y experta en neuroplasticidad, participará de la sexta edición de la Cumbre Líderes por la Educación, el 18 y 19 de septiembre en Bogotá. Semana Educación habló con ella sobre esta disciplina y sus aportes a la educación, en especial en ambientes traumáticos.
Semana Educación: ¿Qué es la neuroplasticidad y cómo funciona?
Julia Harper: La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para cambiar, para reconfigurarse. Funciona al permitirnos crear nuevas conexiones en nuestros cerebros. Gracias a la neuroplasticidad podemos aprender cosas nuevas; romper viejos hábitos no deseados y crear nuevos más positivos; cambiar el comportamiento y mejorar el funcionamiento del cerebro.
S.E.: ¿Cuáles son los límites del cerebro humano?
J.H.: Si la estructura del cerebro está intacta y no hay daño evidente, se puede modificar el cerebro para adquirir y aprender nuevas habilidades y comportamientos.
S.E.: En una sociedad como la colombiana, que ha sufrido durante muchos años altos niveles de violencia, ¿cuál es el aporte de la neuroplasticidad?
J.H.: La neuroplasticidad está disponible tanto para la regeneración anatómica de las neuronas como para la reestructuración de la mente con la psicología. Con respecto al trauma que podría provenir de años de exposición a la violencia, podemos usar el concepto de neuroplasticidad para reconectar la mente y crear nuevas rutas cerebrales que permitan el desarrollo de nuevos estados mentales y emocionales.
S.E.: ¿Cómo pueden los maestros usar la neuroplasticidad para ayudar a sus estudiantes a obtener su máximo potencial?
J.H.: La neuroplasticidad está en el corazón de todo aprendizaje. Para adquirir nuevos conocimientos sobre cualquier tema, el cerebro tiene que crear nuevas rutas neuronales y hacer nuevas conexiones. Es importante que los maestros comprendan el poder de la neuroplasticidad para que puedan usarla y que el aprendizaje sea más eficiente para los estudiantes.
S.E.: ¿Hay actividades diarias que se puedan realizar para que todas las partes del cerebro funcionen bien?
J.H.: El 80 por ciento de las funciones cerebrales ocurren subcorticalmente, en las estructuras debajo de la corteza. Estas áreas del cerebro se estimulan mediante actividad y movimiento, especialmente movimientos antigravedad. Los estiramientos, yoga, caminar, correr, ejercicios de fuerza y la natación son solo algunos ejemplos.
Fomentar el movimiento durante todo el día es especialmente favorable para la función cerebral, ya que estimulamos las estructuras subcorticales. Esto además apoya el otro 20 por ciento de las estructuras corticales al enviarles más poder para un mayor enfoque y claridad. Cuando estamos inactivos y el aprendizaje es principalmente visual y auditivo, solo estimulamos un área muy limitada del cerebro.
S.E.: ¿Qué papel juega la familia y el entorno durante el proceso de neuroplasticidad?
J.H.: Si bien el cerebro puede reconectarse y es moldeable a lo largo de la vida, es fundamental que el entorno participe y facilite el uso de las nuevas conexiones cerebrales para que sea funcional. Por ejemplo, al usar la neuroplasticidad para dejar el alcohol, la persona necesita un entorno que respalde esa nueva habilidad. Por lo tanto, parte de estabilizar la nueva vía cerebral es evitar entornos en los que se fomente el consumo de alcohol, como los bares.
S.E.: ¿Por qué la educación es la oportunidad que hace todo posible?
J.H.: A menudo digo que no podemos cambiar lo que no podemos ver. En otras palabras, debemos poder «ver» o tomar conciencia de lo que no conocemos para poder acceder al cambio. La educación ofrece la oportunidad de aprender a vernos a nosotros mismos y a los demás; nos permite aprender sobre el mundo y cómo encajamos en él.
Sin educación no hay posibilidad de cambio, estaríamos atrapados en viejos patrones y viejas formas de hacer las cosas. Eso es lo opuesto a la neuroplasticidad, que dice que el cambio es posible. Eso es lo contrario de la evolución. La educación es nuestra oportunidad de cambiarnos a nosotros mismos y cambiar nuestro mundo.
*Julia Harper, junto a más de 60 expertos nacional e internacionales, participarán de la Cumbre Líderes por la Educación, que se realizará en el Centro de Convenciones Ágora el 18 y 19 de septiembre. Conozca más del evento y adquiera sus boletas en www.cumbrelideresporlaeducacion.com
Fuente de la entrevista: https://www.semana.com/educacion/articulo/el-cerebro-puede-reconfigurarse/630422
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