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El reglamento a normales: poco ruido, pocas nueces

Por: Abelardo Carro Nava

En estos días en los que el normalismo mexicano aparece de nueva cuenta en el escenario nacional; esto, por la aprehensión de un delincuente de “poca monta” apodado del “Ranas,” pero que figuró – a decir de las propias autoridades de la Procuraduría General de la República (PGR) – en la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Gro., dos eventos, también normalistas y disímbolos entre sí, llamaron mi atención y que, en su momento, publiqué (brevemente) en mi página de Facebook: a) los resultados que la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) dio a conocer con relación a la participación de varios docentes normalistas de todo el país, en el 2º Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal (CONISEN) próximo a celebrarse en Aguascalientes; b) y, la publicación del Reglamento de Ingreso, Promoción y Estímulos (RIPE) que habrá de regular dichos procesos al interior de las escuelas normales de México.

Con relación al primero asunto, los datos que pude obtener de la página de la DGESPE son contundentes: para el 2º Congreso Nacional de Investigación sobre Educación Normal, se aprobaron 284 ponencias, 57 carteles, 54 talleres, 31 presentaciones de libros, 6 revistas y 12 videos. Contribuciones que, como ya he dicho (pero que en este momento complemento), fueron elaboradas por docentes y alumnos de las escuelas normales del país que así desearon participar. En números cerrados: 444 contribuciones se expondrán del 20 al 23 de marzo en Aguascalientes, Ags., sede de dicho Congreso.

Estos datos indudablemente invitan a la reflexión, análisis y a las posibles líneas de investigación que de tal evento puede desprenderse, y que en estudios como los que Verónica Medrano, Graciela Cordero o Patricia Ducoing vienen realizando sobre la educación normal, pueden exponerse y/o abordarse, porque a fuerza de ser sincero tenemos que reconocer, que los normalistas vienen haciendo investigación e investigación en serio.

Ahora bien, estos mismos datos, que son datos que usted puede consultar, repito, en la página de la DGESPE, me generaron, como ya decía, una serie de inquietudes y que ahora les comparto: ¿se imagina lo que pasaría si la Secretaría de Educación Pública (SEP), a través de la DGESPE, convocara a los normalistas a un Foro Nacional para discutir, mediante una serie de propuestas curriculares, el plan de estudios que esa dependencia está diseñando en “ciertos” espacios y con “algunos” colegas, con el propósito de armonizarlo al nuevo modelo educativo?, ¿se imagina lo que habría pasado si se hubiera debatido entre los actores involucrados, el reglamento de ingreso, promoción y estímulos que ya entró en vigor a nivel nacional en el Subsistema normalista, pero que aún sigue debatiéndose en algunos estados porque pocas son las autoridades que conocen sobre las normales y sobre este asunto?, ¿se imagina lo que puede llegar a suceder si se ofrecen las condiciones para que los profesores y alumnos de las escuelas normales desarrollen y potencialicen sus capacidades, habilidades, valores e inteligencia en el campo que les compete y corresponde? Vaya, ¿por qué no hacerlo?

En reiteradas ocasiones he señalado (con conocimiento de causa) ciertas “áreas de oportunidad” – como en la SEP le llaman – en la propia SEP y también en la DGESPE, no obstante el CONISEN, desde mi perspectiva, ha sido uno de los aciertos que ha tenido esa Dirección que, dicho sea de paso, pudiera perfeccionar aún más, con el propósito de que más colegas normalistas puedan participar en el congreso en referencia.

Insisto, ¿por qué si los resultados fueron tan favorables, como los mismos datos lo demuestran y que les he compartido, no se tiene apertura en otros rubros como los que he referido?, ¿por qué las autoridades educativas estatales (por ejemplo) siguen haciendo oídos sordos a las voces que llaman al diálogo, al debate, al acuerdo, con el propósito de lograr los objetivos educacionales que se persiguen al interior de las normales?, ¿es temor, incertidumbre, desasosiego, o una simple, llana y vulgar imposición vertical que no admite otra opción, propuesta y visión de las cosas? Y es que mire usted (sigo con el ejemplo del Reglamento que ya entró en vigor), en el Acuerdo número 05/02/18 por el que se expiden las normas para el ingreso, promoción y otorgamiento de estímulos del personal académico en las escuelas normales y demás para la formación de maestros de educación básica dependientes de la Secretaría de Educación Pública, en los Transitorios, se lee:

CUARTO.- Para cumplir con el artículo 2 de este Acuerdo y propiciar la articulación de la educación normal con los imperativos de la calidad educativa y de la inclusión, así como con las necesidades de desarrollo del país, la Secretaría de Educación Pública, con pleno respeto al federalismo educativo, promoverá entre las autoridades educativas de las entidades federativas que impartan educación normal y demás para la formación de maestros de educación básica, la adopción y aplicación de las disposiciones del presente Acuerdo.

Para tales efectos la Secretaría de Educación Pública propiciará la suscripción de convenios dentro de los treinta días naturales siguientes a la publicación del presente Acuerdo”.

Al respecto, ¿sabe lo que ha pasado en buena parte de las entidades del país? Poco o muy poco. Esa es la respuesta y esa es la pregunta, porque si usted revisa el artículo 2º al que hace referencia el transitorio, en éste se lee:

“A efecto de atender el mandato constitucional de la calidad en la educación, se precisa conveniente que estas Normas sirvan de lineamientos orientadores de carácter general para que las autoridades educativas de los Estados y los organismos descentralizados de éstos, facultados para prestar servicios de educación normal y demás para la formación de maestros de educación básica, las adopten en sus propias disposiciones”.

Y créame, las autoridades estatales se han tomado muy en serio su papel y estos lineamientos los están “adoptando” pero a sus propios “intereses”; intereses de las “autoridades” que muchos de ellos ni siquiera se relacionan con lo que en la educación normal acontece; ya sea porque éstos (las autoridades) no tienen ni la más mínima idea de lo que sucede en las escuelas normales, y, otros más que, para acabar pronto, tan conocen el subsistema de educación normal, que hacen todo lo contrario de lo que indica esa norma. Ciertamente, si usted revisa todo el reglamento, en ningún momento se estípula que la autoridad educativa estatal debe convocar a los maestros de las escuelas normales para que trabajen en esa “adopción” a la que se hace referencia; no obstante, ¿quién vive y vivirá los procesos de ingreso, promoción y estímulos en las normales?, ¿las autoridades que son “pasajeras” o los docentes cuya trayectoria la han construido o la vienen construyendo en esas instituciones formadora de docentes? Si esto no es miopía, entonces no sé qué cosa sea.

En suma, culmino mis ideas reflexionando sobre dos asuntos: a) ¿un reglamento realmente mejorará la calidad educativa en las escuelas normales? Porque, como se ha visto con la reforma educativa, reglamentar no es sinónimo de educar. ¿Acaso no aprendieron de esa experiencia en la DGESPE?; b) el diálogo, en un país democrático como el nuestro, a pesar de posicionamientos encontrados, debe ser la bandera que permita fortalecer lo que puede ser fortalecido, mejorar lo que pueda ser mejorado, y corregir lo que deba ser corregido; al final de cuentas, actores van, actores vienen, pero el Subsistema, las normales y los normalistas, ahí han estado, tan vivos entre sus actores, pero tan olvidados por sus gobiernos. Por tal razón, mientras no se erradiquen este tipo de pifias en las entidades (disculpen si generalizo porque reconozco que si hay sus raras excepciones en el país), la educación y los “sueños” secretariales se quedarán en eso, en meros intentos por mejorar la educación en los estados y en las normales.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-reglamento-a-normales-poco-ruido-pocas-nueces/

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Gritos en el silencio: ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!

 

40 meses han pasado desde el trágico suceso de Ayotzinapa. Del paradero de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” nada se sabe. La verdad histórica de un exprocurador general de la república; la participación del grupo interdisciplinario de expertos independientes; las constantes falacias y esquivos por parte de las autoridades de la Secretaría de Gobernación; la miopía e hipoacusia, convertida en ceguera y sordera, de un Presidente que no ve ni escucha lo que sucede en el país que gobierna; las constantes expresiones de organismos internacionales que refieren la constante violación de los derechos y garantías individuales de los ciudadanos mexicanos; las incesantes manifestaciones que han realizado normalistas de las escuelas normales rurales del país en su sana exigencia de que aparezcan con vida sus compañeros desaparecidos; los decididos posicionamientos de académicos, investigadores e intelectuales sobre este lamentable asunto; la desesperación de 43 padres de 43 jóvenes que no aparecen por ningún lado; sí, todas y cada una de estas cuestiones, al gobierno le han valido un bledo.

¿Es un asunto de desaparición forzada? Por los hechos y de lo que de éstos se han desprendido, así es, todo lo confirma ¿Importan las leyes si los jóvenes no aparecen por ningún lado? Algunos le llámanos a éstas letras muertas, y es cierto… pero para los padres de los normalistas, ¿qué representan?

Se dice que la sociedad o las sociedades hemos creado a las instituciones con el propósito de que éstas coadyuven en el bienestar de los individuos pero, ¿acaso los hombres nos hemos equivocado en la toma decisiones?, ¿no deberían representar éstas la posibilidad, la grandísima posibilidad, de contar con instancias que atiendan con sensibilidad y en estricto apego a derecho sus encomiendas?, ¿quién está fallando entonces?, ¿la sociedad en depositar la confianza a través de su voto para que haya representantes – de esas instituciones – que actúen conforme a ciertos códigos de ética y valores, o son los mismos representantes de esos espacios los que han dado al traste a la legitimidad y credibilidad que son tan necesarias para el logro de los propósitos sociales?

Disidente es una palabra que suele emplearse para etiquetar aquel que cuestiona el actuar de las autoridades y la pertinencia de las instituciones. Fuera de lugar o del propio sistema también se emplea para clasificar a quien hace uso de sus facultades naturales para analizar, reflexionar y criticar con argumentos lo que desde su perspectiva es correcto, aceptando lo que el otro pueda ofrecerle. No obstante, ¿qué etiqueta o clasificación merece aquella autoridad que no ha dado respuesta a una demanda tan sentida de los padres de familia como lo es el que aparezcan sus hijos con vida?, ¿qué etiqueta o clasificación merece quien hasta el momento en que cierro estas líneas ha hecho oídos sordos a tales reclamos ciudadanos y de buena parte de la sociedad?

Con seguridad, por el trajín de la vida al que estamos acostumbrados, puede ser que muchos mexicanos se hayan olvidado del peregrinar de los padres de familia de los alumnos normalistas o de ciertas organizaciones civiles que se han pronunciado sobre este hecho; es más, puedo pensar que hasta cierto hartazgo les pudiera generar el que éstos se manifiesten en diversos espacios públicos, lo cual altera el orden y el sentido de lo que es público para ellos, y es normal, es natural todo ello. Sin embargo, bien se dice que cuando muchos nos equivocamos, es porque estamos en lo correcto, y también es cierto.

Nos equivocamos por seguir pugnando por el esclarecimiento de los hechos; nos equivocamos por exigir que aparezcan con vida los normalistas de Ayotzinapa; nos equivocamos por escribir sobre este y otros asuntos. ¡Pero que belleza hay en tal equivocación! La posibilidad de discernir entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, entre lo legal y lo ilegal, abren la puerta a infinitas posibilidades de análisis, reflexión y crítica con sustento.

¿Acaso no somos seres humanos? ¡Desde luego! Seres humanos imperfectos, pero con la perfecta posibilidad de ser más humanos, más perfectos. ¿Acaso no es lo que pretende toda educación en el mundo entero?

Sí, estás líneas son un grito en silencio: ¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Y es que al normalismo mexicano le siguen haciendo falta 43 estudiantes que están vivos en el corazón de un pueblo.

Un pueblo que reclama con ansia desmedida, justicia y la aplicación irrestricta de un estado de derecho. Un pueblo que ante la indiferencia del gobierno, ha buscado la manera de exigir lo que puede exigir en un país democrático como el nuestro.

40 meses han pasado y cientos de gritos en silencio siguen retumbando en México.

Claro, no podría ser de otra forma, porque mientras las autoridades y los responsables de tal siniestro sigan escudándose ante una ley que los cobija, las palabras, los gritos, las marchas, lograrán que el mundo sepa que estos jóvenes siguen vivos.

Podrán callar ciertas bocas, eso no lo dudo, pero jamás la maravillosa posibilidad que nos brinda la libertad de pensamiento, y eso, créanmelo, nadie, absolutamente nadie podrá coartar, aún y cuando sea un alto funcionario del gobierno.

40 meses han pasado, y seguiremos en la lucha, porque:

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

¡Ayotzi vive! ¡La lucha sigue!

Por: Bernardo, Felipe, Benjamín, Israel, José Ángel, Marcial, Jorge Antonio, Miguel Ángel, Abel, Emiliano, Dorian, Jorge Luis, Alexander, Saúl, Luis Ángel, Jorge, Magdaleno, José Luis, Jesús, Mauricio, José Ángel, Jorge Aníbal, Geovanni, Jhosivani, Carlos, Israel, Adán, Abelardo, Christian, Martín, Cutberto, Everardo, Marco Antonio, César Manuel, Christian Tomás, Luis Ángel, Leonel, Miguel Ángel, José Eduardo, Julio César, Carlos Iván, Antonio.

Con especial cariño para mi padre, normalista egresado de tenería.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/gritos-en-el-silencio-vivos-se-los-llevaron-vivos-los-queremos/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2014/10/6c5523b94331684a3a59faa10c0

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México: Navidad sin los 43

México/11 enero 2018/Fuente: Insurgencia Magisterial

Centro de derechos humanos de la Montaña, Tlachinollan

El ambiente consumista de la navidad nos seduce y nos sumerge en una realidad ficticia. Se crea una atmósfera propicia para que la gente piense que la felicidad está en comprar cosas, en consumir en exceso y en echar la casa por la ventana, por el instinto compulsivo que nos esclaviza. Prevalece la frivolidad y la mercantilización de la fiesta. La navidad es un buen pretexto para los empresarios y gobernantes, porque es una fecha propicia para obtener grandes ganancias. Para los dueños del dinero se trata de la mejor temporada del año y para quienes ostentan cargos públicos es el tiempo más esperado porque tienen la oportunidad de dilapidar los recursos públicos, asignándose sumas estratosféricas vía aguinaldos o compensaciones especiales.

Son las elites económicas y políticas las beneficiarias de esta bonanza festiva de fin de año. Son tiempos para la juerga sin freno por parte de la alta burocracia acostumbrada a derrochar el dinero público. Se desentienden totalmente de sus responsabilidades para darse vida de reyes. Actúan como una burocracia parásita que solo aparecen en eventos sociales y en inserciones pagadas en los periódicos para promover su imagen. No están para atender los problemas más sentidos que plantea la población mayoritariamente pobre. Su ausencia forma parte de este desgobierno, porque no hay quien ponga orden, ni quien haga frente a una situación que se desborda por la violencia.

La aspiración de los políticos no es asumir las causas por las que lucha la gente, sino cómo llegar a un cargo público para tener dinero y poder. La disputa no es por el proyecto de sociedad que se quiere construir, sino por los millones de pesos que llegan a las arcas públicas. El atraco desde las entrañas del poder es el negocio más boyante y vertiginoso. En la primera navidad los nuevos gobernantes se transforman en millonarios porque son los tiempos en que hay que acabarse los presupuestos, y los que saben de estas triquiñuelas, nada les cuesta cuadrar las cuentas con comprobaciones hechizas. La última navidad para los gobernantes que dejarán el cargo el año próximo, representa su última oportunidad para el saqueo a manos llenas. No hay una instancia confiable que se los impida y el mismo ambiente de corrupción que prolifera en las instituciones gubernamentales, fomenta y tolera este atraco que no se da de manera aislada o esporádica, sino que es una práctica institucionalizada que tienen su origen en las altas esferas del poder. Si existiera rendición de cuentas y sanciones efectivas para quienes delinquen con los recursos del erario, no tendríamos una clase política voraz y depredadora que nos ha sumido en la pobreza y en la violencia.

La navidad que celebramos con tanta algarabía, nada tiene que ver con fuegos artificiales, foquitos de colores, ni personajes como Santa Claus, que forman parte del coloniaje cultural y consumista proveniente de Estados Unidos. Toda la parafernalia que se crea en torno al nacimiento de Jesús en un pesebre, es para descontextualizar la situación de pobreza y exclusión que enfrentaron dos forasteros, como lo fueron José y María. El relato bíblico nos dice que María dio a luz a su hijo, lo envolvió y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue. Ellos dejaron su tierra y se marcharon para ponerse a salvo de la amenaza del rey Herodes, quien había ordenado la matanza de inocentes.

La navidad que experimentan las madres y padres de familia, es la que vivieron José y María que se sintieron amenazados por el imperio romano. Ellas y ellos no solo han sentido el desprecio de los gobernantes, sino que han tenido que soportar todos los golpes y ofensas que les han propalado, al difundir irresponsablemente que sus hijos fueron incinerados en el basurero de Cocula. Las reticencias de las autoridades para profundizar en las líneas de investigación trazadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), es una muestra clara de la complicidad que existe entre las altas esferas del poder con los autores materiales e intelectuales de las desapariciones de los 43 estudiantes normalistas.

La navidad la han tenido que pasar fuera de sus casas y lejos de su comunidad, porque no pueden regresar sin sus hijos, mucho menos se perdonarían abandonar la lucha y borrarlos de su memoria. Para los padres y madres no hay tregua, mucho menos claudicación. Es una entrega total y permanente. Una búsqueda constante. No hay instante que den cabida para otras actividades que hagan a un lado su objetivo principal, de encontrar a sus hijos.

Estos días se tornan muy pesados porque sienten que la gente los abandona, que los excluye y que ya no tienen grabados en sus corazones los rostros de sus hijos. A pesar de estos momentos difíciles, la llama de la solidaridad sigue viva. Han encontrado cobijo entre las organizaciones y colonias populares que celebran la navidad compartiendo lo poquito que tienen. Les dan posada y cobijo, como sucedió con José y María. Lo mejor es hacerlos sentir en familia para transmitirles ánimo a las madres y padres que sienten el corazón desgarrado, por estos 39 meses que llevan en vela esperando el retorno de sus hijos.

Los Herodes de este gobierno se empeñan en sostener la verdad histórica para no evidenciar la trama delincuencial que se encuentra enmarañada dentro de los sótanos del poder. Impidieron que el GIEI continuara con este trabajo científico, que logró desmontar su verdad histórica. En el mismo análisis de los expedientes fueron encontrando datos relevantes que les permitieron abrir otras líneas de investigación. La acción desproporcionada y bien coordinada por parte de las corporaciones policiales y del mismo ejército, obliga a que las autoridades investiguen su involucramiento en la desaparición de los 43 estudiantes.  Estas líneas son las que no avanzan porque queda claro que afectaría a una clase política que irresponsablemente se coludió con el crimen organizado.

Este 26 de diciembre las mamás y papás peregrinarán a la basílica de Guadalupe, donde serán recibidos por el obispo Raúl Vera. Llegan con mucho fervor y esperanza porque como creyentes también le piden a Dios y a la virgen que escuche su oración. Rezarán juntos en una de las capillas de la basílica para pedir de nueva cuenta por la presentación de sus hijos. Su fe en la virgen de Guadalupe los mueve a clamar justicia en el cerro del Tepeyac, donde la virgen se apareció al indio Juan Diego. Saben que ella prefirió a una persona pobre, que para el sistema político y eclesiástico no tenía ninguna importancia, sin embargo, ella optó por darle la buena noticia de que se quedaría con la gente sencilla, para atender sus clamores.

El movimiento de los 43 no se entiende sin esta red de solidaridad que se mantiene viva a lo largo y ancho del país. Las madres y los padres son un emblema de dignidad y persistencia en la lucha, son también un referente nacional por la autoridad moral que se han ganado en estos 39 meses en el que han demostrado ser un movimiento auténtico que lucha contra la impunidad y exige justicia y verdad. Es un movimiento que ha desenmascarado a un sistema político que lleva en sus entrañas el cáncer de la corrupción y mantiene ligas con el crimen organizado. Todo su sacrificio por saber la verdad los ha llevado a peregrinar por todo el país para enlazar las luchas y unir las voces contra este sistema que pisotea los derechos de las víctimas y que es cómplice de miles de personas desaparecidas en el país. La navidad sin los 43 no es la misma para quienes vemos en José y María a una pareja pobre y forastera que se vio obligada a salir de su tierra para poner a salvo a su hijo Jesús y darnos esperanza de que es posible construir una sociedad de iguales, defendiendo el derecho de los pobres. La lucha de las madres y padres de los 43 es también una lucha que nos da luz y esperanza en este caos que nos atrapa por la violencia y la impunidad de los gobernantes.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/navidad-sin-los-43/

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México: Padres de los 43 desaparecidos en Iguala siguen reclamando justicia.

América del Norte/México/29.08.2017/Autor y Fuente: http://www.prensa-latina.cu/
Estudiantes, maestros y pobladores en una acción conjunta convocada por los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, reclaman hoy al gobierno mexicano su presentación con vida y cumplir las diversas líneas de investigación.
Alumnos de la normal de Amilcingo, así como profesores de Morelos y pobladores de Tepoztlán, interrumpieron el tránsito en la autopista La Pera-Cuautla. Pancartas y voces exigen que el presidente Enrique Peña Nieto cumpla con las promesas de llegar hasta el final con las indagaciones y castigue a los culpables de la desaparición forzada de sus hijos.
Los integrantes del movimiento estudiantil en defensa de Tepoztlán -territorio indígena- también exigen justicia ante las continuas desapariciones de personas, así como la cancelación de la ampliación de la vía La Pera-Cuautla porque afecta su patrimonio. En los bloqueos participaron además maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación, del Sindicato Único de Trabajadores del Colegio de Bachilleres, y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero.
Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=110944&SEO=padres-de-los-43-desaparecidos-en-iguala-siguen-reclamando-justicia
Imagen: https://elcomunista.files.wordpress.com/2017/07/padres-de-los-43-desaparecidos-en-iguala-siguen-pidiendo-justicia.jpg
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México: El trato del Legislativo a los padres y madres de Ayotzinapa.

América del Norte/México/13.12.2016/Autor y Fuente: https://desinformemonos.org

Desde abril de este año, los papás y mamás de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa solicitaron formalmente su comparecencia en la alta tribuna del país, para ser escuchados por quienes dicen representar los intereses más sentidos del pueblo mexicano. Como siempre sucede con los formalismos jurídicos, no hubo respuesta a la solicitud planteada. Este desdén del Congreso federal hacia los papás y mamás, los obligó a tomar una postura más firme. Se plantaron en la entrada de la Cámara para emplazar a los diputados a dar una respuesta. Fue la Comisión Especial para el caso Ayotzinapa la que se encargó de hacer las gestiones necesarias ante la Junta de Coordinación Política del Congreso para atender la solicitud de los familiares, quienes del 24 al 28 de octubre se instalaron en la entrada del Palacio Legislativo de San Lázaro.

Los papás y mamás que permanecieron día y noche plantados sopesaron la falta de compromiso y sensibilidad de la totalidad de los diputados y diputadas. Ninguno de ellos ni de ellas se apropiaron de su causa, fue más bien la presión social que ejercieron la que pudo abrir un resquicio para la interlocución. Esta forma de hacer pública la protesta causó molestia entre los representantes de los grupos empresariales que llegaban presurosos al Congreso. Para este sector pudiente, la carpa que albergaba a los papás y mamás en la entrada principal del Palacio era un estorbo en su trabajo de cabildeo político. Se trataba de momentos claves, porque estaba en discusión el presupuesto de 2017. Infinidad de asesores de corporativos y representantes de organizaciones hacían largas filas para entrar al Congreso y establecer contacto con diputados afines a sus intereses económicos.

Eran muy evidentes los contrastes sociales en un espacio donde se entrecruzaban diversidad de actores sociales, políticos y empresariales, llevando consigo intereses antagónicos. La gran mayoría de personajes encorbatados se mostraban ajenos a lo que planteaban los padres y madres de los 43. Todos y todas expresaban su molestia por la demora de sus citas. Llamaban a sus contactos por sus celulares y de diferente manera hacían sentir su desprecio y coraje a quienes desde hace más de dos años luchan incansablemente por encontrar a sus hijos. La aglomeración de gente que estaba ansiosa de entrar frustraba cualquier intento de burlar la fila y llegar directo a la ventanilla.

El porte sencillo de los papás y mamás y sus palabras claras y directas contra los diputados y diputadas que no los atendían, contrastaba con la arrogancia y suntuosidad de la clase pudiente amafiada con los líderes de las fracciones parlamentarias o presidentes de comisiones estratégicas encargadas de elaborar la propuesta del presupuesto para el 2017. El plantón no era para arrancar dinero, ni para exigir alguna partida presupuestal. Era para obligar a los representantes populares a brindar atención digna a quienes dicen representar y defender sus intereses. A las familias que han sido vilipendiadas por el Ejecutivo federal y por las instituciones encargadas de proteger los derechos de las víctimas y de investigar los delitos. Su lucha, a diferencia de quienes hacían fila para negociar partidas presupuestales con los diputados, es por lo más elemental: ser escuchados por los representantes del Poder Legislativo. Comparecer en el salón de plenos para presentar el caso Ayotzinapa, que ha cimbrado a México y obligar a que la Cámara de Diputados asuma el compromiso de velar por los derechos de las víctimas; de ser garantes para que se haga una investigación acorde con los estándares internacionales de derechos humanos, plasmados como ley interna en la misma Constitución. Su lucha es por el piso básico que exige todo ciudadano y ciudadana: proteger la vida y garantizar justicia y verdad.

La exigencia tuvo sus frutos, obligó a que la Comisión para el Caso Ayotzinapa se pusiera a trabajar, que hicieran llegar el sentir de los papás y mamás a los integrantes de la Junta de Coordinación Política y obligaron a que las fracciones parlamentarias fijaran su postura sobre cómo atender la demanda de las familias víctimas de desaparición de sus 43 hijos, que plantearon su comparecencia ante el pleno.  Se logró que en las fechas  previas sesionara la Comisión Especial para asumir una postura en torno a la presencia de los padres de Ayotzinapa. El jaloneo no se hizo esperar, las fracciones del PRI, PAN y Verde Ecologista cerraron filas para oponerse a que los papás y mamás estuvieran presentes para hablar del caso de sus 43 hijos desaparecidos en el salón de plenos. Las demás fracciones impulsaron la propuesta de las familias. La propuesta que logró tener consenso por parte de todas las fracciones parlamentarias fue recibir a los papás y mamás de los 43 estudiantes en la sala de sesiones de la Comisión Permanente, conocido como salón verde. 

Fue el tesón mostrado por los padres y madres, que en todo momento luchan con el corazón por delante, para romper con las inercias, burocratismos y cerrazón de las autoridades, lo que logró ahora abrir las puertas del Palacio Legislativo, para que todas las fracciones parlamentarias escucharan, el pasado 23 de noviembre,  el dolor de México condensado en el movimiento por los 43

A diferencia de la comparecencia de una delegación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y otra delegación del Congreso Nacional Indígena, que en la voz de la Comandanta Esther dirigieron su mensaje central a la nación en el salón de plenos, el 28 de marzo de 2001, la participación de los padres y madres de los 43 estudiantes desparecidos, se dio en la sala de sesiones de la Comisión Permanente. Su comparecencia se enmarca dentro de un contexto sumamente adverso y doloroso, por los miles de casos de personas desaparecidas y asesinadas, situación que ha generado gran preocupación en los organismos internacionales que en sus visitas han corroborado la grave crisis de derechos humanos en que se encuentra sumido nuestro país. En sus informes,  han documentado que la práctica de la tortura es sistemática y que las mismas desapariciones de personas es un fenómeno recurrente, a causa de un sistema de justicia impune que protege a los agentes estatales que violan los derechos humanos de las víctimas.

Entre las mismas fracciones parlamentarias existió el jaloneo político. Varios diputados y diputadas se opusieron a que los padres y madres de los 43 hayan ocupado la tribuna legislativa.  Fue evidente su negativa y cerrazón a escuchar y conocer la realidad de las víctimas de este sexenio, de las graves violaciones de derechos humanos que van a la alza y de las estrategia fallida implementada por el Ejecutivo federal, para contener la avalancha delincuencial. Este rejuego de fuerzas políticas y de intereses facciosos deja entrever cómo los poderes públicos supeditan los intereses de la población pobre que sufre y que carga con el dolor de sus hijos desaparecidos, a los intereses macroeconómicos, pero sobre todo, a mantener las estructuras que son causa de la tragedia que vivimos, porque es un sistema que protege a los perpetradores, que se confabula con el crimen organizado y que se niega a atender las recomendaciones del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), quienes han elaborado varias recomendaciones orientadas a redireccionar las investigaciones realizadas por la PGR y a atender planteamientos centrales para la búsqueda de los estudiantes y garantizar la atención apropiada a las víctimas.

Los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos comparecieron en el Congreso Federal para emplazar al Poder Ejecutivo a que asuma un papel más proactivo en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos. Se requiere un contrapeso político ante los otros poderes, que esté del lado de las víctimas, que haga eco a sus reclamos, que impulse el mecanismo especial de seguimiento de la CIDH y que monitoree el cumplimiento de las recomendaciones emitidas por el GIEI en sus dos informes.

Es un momento propicio para poner a prueba el compromiso de los representantes populares que se han acostumbrado a sobrellevar sin sobresaltos una agenda afín a la clase empresarial interesada en consumar las reformas estructurales que requiere el modelo neoliberal. Han evadido su responsabilidad de defender con ahínco los derechos de la población que increpa al sistema dominante que la ha dejado en total indefensión y la ha transformado en víctima de la violencia y del despojo perpetrado por el mismo gobierno impune.

Fuente: https://desinformemonos.org/trato-del-legislativo-los-padres-madres-ayotzinapa-2/

Imagen: https://desinformemonos.org/wp-content/uploads/2016/11/ayotzi-congreso-1-copia.jpg

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Ayotzinapa: padres de los 43 normalistas exigen al gobierno facilitar labores de la CIDH.

América del Norte/México/01.11.2016/Autor y Fuente:http://www.nodal.am/

Padres y madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos desde hace 25 meses, emplazaron a la Cámara de Diputados a emitir un exhorto al Gobierno federal para permitir las labores de los integrantes del Mecanismo de Seguimiento, implementado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para supervisar las indagatorias abiertas por este caso.

“Pedimos que la Cámara de Diputados pueda exigir al Gobierno Federal y a la PGR que brinden las facilidades para que el Mecanismo de Seguimiento pueda de una vez por todas realizar su trabajo”, indicó Vidulfo Rosales, abogado de los familiares.

El litigante resaltó que el protocolo, diseñado por la CIDH, es una aportación de los padres para “revertir la impunidad histórica, que prevalece en nuestro país”.

Durante su discurso pronunciado durante un mitin en el Antimonumento a las más de 43 víctimas de desaparición forzada, Rosales Sierra adelantó que el próximo 23 de noviembre los padres asistirán al salón Verde de la Cámara de Diputados para externar sus propuestas.

Por último resaltó que el cambio en la titularidad de la Procuraduría General de la República es un intento por ocultar la verdad, no obstante, dijo “esta llegará más tarde que temprano”.

Fuente: http://www.nodal.am/2016/10/ayotzinapa-padres-de-los-43-normalistas-exigen-al-gobierno-facilitar-labores-de-la-cidh/

Imagen: http://www.nodal.am/wp-content/uploads/2016/10/5451869fa205416e1704a662-600×350.jpg

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Añoranzas normalistas … No solo era el,nos faltan 43.

Por :Adolfo del Ángel Rodríguez.

La placidez de su sueño era envidiable a esa hora de la noche, cuando se cuelan hasta los huesos los sueños que han de cobrar vida poco a poco durante las horas en que el cuerpo se relaja, yendo y viniendo a placer, aunque al recordar solo un poco de ellos quedará en la conciencia. Ni siquiera se molestaba en moverse, pero su madre seguía ahí, a su lado, velando su bienestar, cumpliendo su deber, protegiendo de lo que fuera a su retoño, a ese pedazo de ella que yacía ahí, tumbado, recuperando energías para enfrentar al mundo de nuevo, para salir a dar la batalla diaria que podría cambiar el mundo en el que había vivido su madre.

Lo acomodó de nuevo y le besaba el pelo con el cariño que solo una madre profesa, canturreando una tonada de cuna, como cuando era un bebé, como cuando comenzaba a angustiarle el haberlo traído al mundo y quería aislarlo de él, pero sabía que él era de esa otra clase, de los que encararían de frente, de los que no buscarían las comodidades para sí solo, ni las cosas fáciles, ni los beneficios propios, que es lo que se vende en la televisión, sino que él sería recto y de miras amplias para sus vecinos, paisanos y para su familia. Llegaba a su fin el candil que había dispuesto para permanecer a su lado, se recostó un poco, pero al recuperar un poco de fuerzas se incorporó para buscar más petróleo buscando darle más vida al candil que perdía poco a poco su animosidad de hacía un par de horas.

De pronto las náuseas la atormentaron, un dolor de cabeza insoportable y unas voces que revoloteaban por su cabeza no la dejaban avanzar, así que se dejó caer en la silla más cercana, se tapó los ojos con ambas manos pero era imposible deshacerse de esas voces, que cada vez estaban más cerca, que se aclaraban cada vez más y de las que poco a poco iba comprendiendo algunas frases. Se tomó completamente la cara con ambas manos; se calmó un poco, respiró hondo, poco a poco fue retirándose las manos del rostro: no era el lugar en donde momentos antes había estado: ahora gente por todos lados, rodeándola, tratando de agarrarla, algunos echándole aire, otros dándole ánimos. Estaba atónita, no sabía de qué se trataba y para cuando se dio cuenta que yacía en medio de mucha gente ya algunas personas la levantaban de los brazos con mucha dificultad. Gente vestida de negro, agotada, ojerosa. Corrieron algunos familiares a abrazarla. Ella no sabía de qué se trataba. Quería zafarse de ellos y correr de nuevo al lecho de su hijo, a cuidar su sueño y comenzó a pedir que apagaran las luces y guardaran silencio; es más, lo exigió.

No entendía de qué se trataba y al ver que nadie hacía caso se dirigió hacia ellos para pedir que se fueran, que dejaran el lugar, que no sabía qué pasaba ahí: le pidieron calma, pero los mandó al carajo, fue entonces cuando se le abalanzaron dos tipos desconocidos, la sujetaron y le inyectaron un calmante; ella los maldijo, pero sus fuerzas menguaron rápido. La colocaron en un sillón en donde dormía plácidamente. Pero despertó de súbito. Y el candil nuevamente ardía y alumbrara a su hijo, pensando ella que debía descansar lo suficiente, pues mañana sería otro día, otra batalla, así que procuró no hacer ruido para que su sueño fuero lo suficientemente reparador.

Preocupados, quienes la veían dormir pensaban en cómo explicarle de nuevo el suceso, de cómo adentrarla de nuevo en la realidad, pues el dolor la mantenía alejada de todo lo que le había sucedido recientemente. En su despertar no había visto el féretro, donde su hijo, víctima de la injusticia y la impunidad yacía desde hacía unas horas, en donde reposaba después de que le avisaron de la terrible noticia que se negaba a asimilar. No habría más escuela. No habría profesor en la familia. No habría quien enfrentara al mundo el día del mañana para bienestar de ella y de los demás. Ya no habría nada. Ahora, de nuevo habría que platicar de nuevo: quién de los suyos le diría de la tragedia y decirle: no solo es él, nos faltan 43.

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