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Ana Magallanes y Elena Callealta: «Los menores tienen normalizados los comportamientos que sustentan el maltrato»

Ana Magallanes y Elena Callealta recorren los colegios de Andalucía concienciando sobre la violencia de género en Bachillerato y en Secundaria

Europa/España/LaVozDigital.es

La violencia machista no es una realidad lejana que salga solamente en la televisión. Una de cada tres mujeres en el mundo será víctima de ella. En las primeras diez semanas del año han sido asesinadas en España nada menos que 19 mujeres. El año pasado 44 mujeres murieron a manos de sus parejas o exparejas en España. Tan sólo 15 de las asesinadas habían denunciado a su agresor. En Cádiz, 15 mujeres han muerto por violencia machista desde 2003. Según los datos del Consejo General del Poder Judicial, el año pasado 3.915 mujeres presentaron denuncias en la provincia, lo que supone casi once casos al día. Las cifras hablan por sí solas pero reflejan tan solo la punta del iceberg. La violencia de género afecta a mujeres de todas las edades y no distingue clase social, situación laboral, lugar de residencia, nivel educativo, posicionamiento ideológico o religión. La Junta de Andalucía registró el año pasado 385 denuncias de chicas entre 14 y 17 años.

En Cádiz, de las 3.915 mujeres denunciaron ser víctimas de machista, 385 fueron chicas de entre 14 y 17 años

«Es un tema que debe preocuparnos porque por estadísticas somos candidatas», alerta la pedagogaAna Magallanes. La formadora gaditana lleva años trabajando con temas de violencia de género e inteligencia emocional. Desde hace un año recorre junto con Elena Callealta, también formadora y psicopedagoga, los colegios andaluces impartiendo talleres para concienciar a los más jóvenes de una realidad a la que, en demasiadas ocasiones, no se le da la importancia que tiene. Las gaditanas trabajan desde Mesáuricasofreciendo programas tanto a las Administraciones Públicas como a empresas privadas. «Por ejemplo, –repasa Magallanes– hace poco hemos tenido un programa de empoderamiento con mujeres de la casa de acogida, mujeres en riesgo de riesgo de exclusión social, prostitución, inmigrantes y madres adolescentes».

En ocasiones, se ocupan facilitar una educación primaria; otras veces, realizan una segunda socialización enseñando a desprenderse de lo aprendido para poder adquirir una manera nueva de hacer las cosas. «Es necesario vigilar los comportamientos que arrancan cuando los jóvenes empiezan a tener las primeras relaciones afectivo-sexuales porque esos pequeños detalles sustentan las relaciones de desigualdad del futuro», advierten.

Uno de los objetivos de los talleres que imparten es erradicar la violencia como mecanismo para la resolución de conflictos. Para lograrlo, analizan las causas que la generan, ofrecen estrategias para reconducir las conductas y abogan por el uso de la inteligencia emocional como la mejor herramienta para solucionar los conflictos. «Plantar cara y posicionarse es fundamental para resolver esas situaciones desde el principio, para atajar conductas agresivas», sostienen. La perspectiva de género siempre está presente tanto si trabajan con el objetivo de empoderar a las mujeres para que tomen conciencia de sus derechos, como cuando facilitan a los hombre estrategias emocionales para que resuelvan los conflictos sin violencia. El sexismo a limitado al uso de la agresividad como el único recurso que se les valora en los varones.

Cercanía y sencillez

Los talleres que realizan Ana y Elena deben ser dinámicos para facilitar la participación de los jóvenes y se asemejan más a charlas cercanas con casos prácticos donde se recurre al humor, la ironía y el sarcasmo. Cuentan experiencias personales que exponen en improvisados teatrillos que realizan ellas o los adolescentes. Usan como recurso el ‘roleplay’, juego de roles, una dinámica de grupo en la que varias personas dramatizan situaciones de la vida real y actúan según el papel que se les ha asignado. Así, a partir de las conductas propias de los adolescentes, van desmontando mitos que existen como el que «etiqueta de chico guay al chico más gallito y chulo del instituto. Los menores tienen normalizados los comportamientos que sustentan el maltrato»», explica Magallanes.

También emplean material audiovisual como cortos y recurren a lo que se llama «aprendizaje por descubrimiento» que permite que los jóvenes sean los que analicen de una manera crítica los productos que consumen y reflexionen sobre ellos para que «sean dueños de su propio aprendizaje».

Otro aspecto a tener en cuenta es que las víctimas de acoso cada vez más jóvenes. Según el II Estudio sobre bullying y ciberbullying realizado por Fundación Mutua y Fundación ANAR en 2016 se ha reducido la edad media del acosado a los 10,9 años (desde los 11,6 del informe previo), que el problema sigue afectando en una proporción muy similar a chicos y chicas (casi en un 50%), y que aumenta significativamente el número de víctimas de siete años o menos. El problema se agrava cuando docentes y familias minimizan las actitudes de acoso y no se consideran como bulling la coacción, el aislamiento, la exclusión social, el hostigamiento y la intimidación.

«Para luchar contra este problema, los países nórdicos han implantado un programa que está funcionando muy bien y que ha conseguido bajar la incidencia en más de una 90%», explica Magallanes. La pedagoga gaditana hace referencia a KiVa, un sistema que no solo detiene a los acosadores sino que también aumenta el bienestar y la motivación por estudiar. El programa busca que el grupo esté concienciado para no permitir ciertas conductas ni considerarlas como válidas. Influye en los testigos para que no apoyen y rían la actuación del acosador. «La sociedad tiene que ser consciente de que es un problema de todos y que no es del ámbito privado.Es un problema social», concluye.

El teléfono de atención gratuita contra la violencia de género es el 016. No deja rastro en la factura y está disponible las 24 horas.

Fuente: http://www.lavozdigital.es/cadiz/lvdi-jovenes-maltratadores-no-conscientes-201705011639_noticia.html

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Entrevista: [Vídeo] Queremos unas universidades libres de acoso sexual

España/17 de Abril de 2017/La Haine

Entrevista con Mar Joanpere, de la Red solidaria de víctimas de violencia de género en las universidades.

Mar Joanpere es profesora asociada de Sociología en la Universidad de Barcelona, así como estudiante del Doctorado de Sociología por la misma UB. Pertenece a la Red solidaria de víctimas de violencia de género en las universidades.

En la entrevista, Mar nos ayuda a analizar los problemas de acoso existentes en nuestras universidades, romper ese silencio y las estructuras de poder enquistadas en los claustros desde hace años.

Sorprende, o no, la poca trascendencia que han tenido (y tienen) en los medios de comunicación los problemas de acosos sexuales en las universidades. Lugares con unas estructuras de poder muy marcadas e influencias de alto rango. En donde el futuro de muchas jóvenes pasa por las manos de oscuros personajes.

Texto completo en: http://www.lahaine.org/video-queremos-unas-universidades-libres

 

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¿Saliste hoy? En Egipto las mujeres sufren un constante acoso sexual

Por: Nourhán Elshamy

Desde acoso en las calles a políticas machistas que denigran a la mujer. Egipto no es el paraíso que ven los turistas.

Aunque soy egipcia no tengo amigos, ni conocidos de mi país, pero sí tengo conocidos del norte al sur, de este al oeste de toda la tierra, menos en mi país, aunque hubo un día que tuve y muchos, pero todo ha cambiado por empezar a pensar. La mayoría no ha salido de la educación tradicional en la que nos inculcaban que pensar es pecar, por lo que ellos tienen su razón para alejarse de mí: las personas como yo solo traen problemas. Me pregunto ¿por qué tener una cabeza que piensa es demasiado raro y peligroso? Y sobretodo se trata de quién piensa: una mujer, yo, uan mujer que según la educación egipcia debería tener tapada la cabeza.

Pero cuando hablo con cualquiera de mis conocidos de cualquier país del mundo encuentro esa mentalidad abierta, no de aceptar siempre mis ideas, pero sí de respetarlas, y no digo que son mejores que los de mi país, no es cuestión de ser mejor o peor, sino que la diferencia está en el temor. Los de aquí temen mucho, y con el temor les enseñaron a estar callados, ciegos, sordos. Tampoco digo que yo soy la héroe, la que no teme de nada, quizás yo temo mucho más.

Respecto a mis amistades extranjeras, ellos me hacen siempre la misma pregunta en nuestras conversaciones: «¿saliste hoy?», una pregunta que me sorprende. Parece normal, salir es un acto normal de la vida de todo ser humano, salir de día o de noche, es algo simple, pero par mí no es algo simple, ni tampoco agradable, y en cambio sí muy peligroso. ¿Por qué?, pues porque cada vez que salgo, sufro de acoso sexual, así tan simple, no hay ningún día de mi vida que haya salido sin acosos,en la calle, en las escuelas, en los institutos, en las universidades, dentro de cada oficina de trabajo, en el mercado, en los jardines, etc. El acoso sexual no es tan simple como su definición según Wikipedia: la intimidación o coerción de naturaleza sexual, o la promesa no deseada o inapropiada de recompensas a cambio de favores sexuales. No sé por dónde he de comenzar, pero debo regresar al principio. Cuando tenía 14 años estaba en una escuela que era solo para chicas, durante 3 años, cada mañana, no quería irme a la escuela diciendo a mi madre un montón de excusas, ¿por qué? Pues todos los días a la salida de la escuela a las 14:00 de la tarde, siempre había un hombre a 10 metros más o menos de la puerta de escuela, ese hombre estaba haciendo gestos asquerosos, teniendo la cremallera de sus pantalones abierta, con su miembro fuera. No entendía qué es esto, ni tampoco por qué nadie hizo nada, estaba en un punto donde toda la gente podía verlo con claridad, pensé que estaba loco, y no sabía qué hacer, solo me daba mucho miedo, y templaba, y no quería volver a ir de nuevo a esa escuela. Recuerdo un día estando en la casa de una amiga más valiente que yo que contó todo a su mamá, y de repente y sin aviso la madre empezó a pegar mi amiga muy fuerte, gritando “¿Por qué miraste a ese hombre?, deberías ir por otro camino” no entendí que mal hizo mi amiga, pero aprendí que tenemos que esconder la cabeza como el avestruz. Por cierto, desde entonces mi amiga no fue nunca más a esa escuela, ni ninguna otra.

Mucha gente pensará que es una rara y poco habitual situación, pero en todas las salidas de las escuelas de chicas en Egipto, y no solo a las salidas, en cualquier calle, en el metro, en las esquinas, de día y noche se ven los hombres caminando con sus penes fuera, hombres en sitios públicos masturbándose. Gente religiosa cuyo paraíso está creado solo para ellos, como me enseñaron en la escuela.

Con los años por fin me fui a la universidad, la casa de las ciencias y culturas, pero mi alegría no se ha cumplido. No hablaré de los abusos dentro de la universidad, pero de mi camino de la casa hasta la universidad, 25 minutos de miedo, asco y estrés, son unos minutos pero muy largos: chistes sucios, agresión física, insultos y miradas fijas en cada punto de mi cuerpo. No soporté el sentimiento de la culpa que sentía… y aun no sabía qué hice, pero en Egipto la teoría es que la ropa de la mujer incita a ser acosadas. Auqnue en realidad, aquí, en cualqueir esquina se pueden ver a grupos de chicos acosando a perras callejeras, a mujeres de 60 años, incluso a las que llevan burka y solo se las ven los ojos. Así que la teoría falla y puede que el problema aquí sea ser mujer, simplemente. Y lo peor es que no puedes denunciar, aunque hay muchas leyes, pero nada funciona además si cualquier mujer insista en denunciar y luchar por sus derechos, por desgracia que no llegará a nada, y si una sufre de violación, en muchos casos la única solución será que se case con el violador, porque ya no es virgen, nadie la aceptará.

En el parlamento egipcio nos salió uno de los grandes parlamentarios del país quien debe trabajar para mejorar la vida, pero de lo que se ocupa es de pedir que las estudiantes, antes de continuar su educación universitaria, deben mostrar un papel obligatorio, más importante para él que las notas altas: el test de virginidad  y quien rechace hacerlo no podrá cumplir su educación. No se puede comprender qué relación hay entre continuar los estudios y lo que la mujer tiene entre las piernas!

Al decir eso a mis conocidos me dicen que yo exagero mucho, y muchos de ellos han venido aquí y vieron una vida tranquila y muy bonita, y sí hay muchas mujeres tapadas pero también hay otras que llevan lo que quieren, pero la respuesta es muy sencilla: el 99.9% vive en ciudades pobres sin seguridad, sin servicios, sin nada. Los turistas ven a ese 1% que tiene la seguridad, el poder, y todos los servicios. Yo y muchas otras mujeres no tenemos el lujo de participar en clases de baile, ni deporte, ni tampoco puedo salir a correr por la mañana. Pero eso no significa que no extrañe el salir, a veces después de estar en mi habitación meses y meses, el sol entra y me llama por la ventana, y me invita a dar una vuelta por las calles del Cairo, las que tienen esa mezcla de lo antiguo y moderno, los que se abrazan convirtiendo en un verso de belleza el que te alegra la mirada, y de tomar un café en una de las terrazas fabulosas que están a la orilla del Nilo, que ilusión, pero antes de salir de mi barrio, regreso corriendo a mi habitación, diciendo gracias al fundador del internet por poder ver mi país al menos por la red, y por tener café en mi cocina.

Los perjuicios del acoso sexual: la depresión que causa la desconfianza, la que causa el aislamiento social, el que causa a la furia, la que causa la parálisis de sueño, la que causa el insomnio, el que causa alta presión arterial, la que causa la histeria, la que causa finalmente el suicidio…

Solo lo que pido es salir a la calle tranquila, sin estrés ni miedo, sentarme en el autobús sin girarme la cabeza 360º para ver por dónde me van a atacar, quiero pasar el fin de semana en un jardín leyendo un libro en paz, sin que me toquen ni me digan insultos, no es piropo es abuso. Al 99% de las mujeres en Egipto les ocurre diariamente. ¿Sabéis cuántas mujeres se suicidan diariamente por no poder soportar el estrés en el que viven? ¿Sabéis cuántas mujeres las violan durante el mediodía? ¿Pero dónde están y qué hacen las feministas? Pues tan ocupadas saliendo en huelgas.

Fuente: http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/saliste-hoy-egipto-mujeres-sufren-constante-acoso-sexual/20170207182815078633.html

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¿Saliste hoy? En Egipto las mujeres sufren un constante acoso sexual

Egipto/09 febrero 2017/Fuente: Mundiario

Aunque soy egipcia no tengo amigos, ni conocidos de mi país, pero sí tengo conocidos del norte al sur, de este al oeste de toda la tierra, menos en mi país, aunque hubo un día que tuve y muchos, pero todo ha cambiado por empezar a pensar. La mayoría no ha salido de la educación tradicional en la que nos inculcaban que pensar es pecar, por lo que ellos tienen su razón para alejarse de mí: las personas como yo solo traen problemas. Me pregunto ¿por qué tener una cabeza que piensa es demasiado raro y peligroso? Y sobretodo se trata de quién piensa: una mujer, yo, uan mujer que según la educación egipcia debería tener tapada la cabeza.

Pero cuando hablo con cualquiera de mis conocidos de cualquier país del mundo encuentro esa mentalidad abierta, no de aceptar siempre mis ideas, pero sí de respetarlas, y no digo que son mejores que los de mi país, no es cuestión de ser mejor o peor, sino que la diferencia está en el temor. Los de aquí temen mucho, y con el temor les enseñaron a estar callados, ciegos, sordos. Tampoco digo que yo soy la héroe, la que no teme de nada, quizás yo temo mucho más.

Respecto a mis amistades extranjeras, ellos me hacen siempre la misma pregunta en nuestras conversaciones: «¿saliste hoy?», una pregunta que me sorprende. Parece normal, salir es un acto normal de la vida de todo ser humano, salir de día o de noche, es algo simple, pero par mí no es algo simple, ni tampoco agradable, y en cambio sí muy peligroso. ¿Por qué?, pues porque cada vez que salgo, sufro de acoso sexual, así tan simple, no hay ningún día de mi vida que haya salido sin acosos,en la calle, en las escuelas, en los institutos, en las universidades, dentro de cada oficina de trabajo, en el mercado, en los jardines, etc. El acoso sexual no es tan simple como su definición según Wikipedia: la intimidación o coerción de naturaleza sexual, o la promesa no deseada o inapropiada de recompensas a cambio de favores sexuales. No sé por dónde he de comenzar, pero debo regresar al principio. Cuando tenía 14 años estaba en una escuela que era solo para chicas, durante 3 años, cada mañana, no quería irme a la escuela diciendo a mi madre un montón de excusas, ¿por qué? Pues todos los días a la salida de la escuela a las 14:00 de la tarde, siempre había un hombre a 10 metros más o menos de la puerta de escuela, ese hombre estaba haciendo gestos asquerosos, teniendo la cremallera de sus pantalones abierta, con su miembro fuera. No entendía qué es esto, ni tampoco por qué nadie hizo nada, estaba en un punto donde toda la gente podía verlo con claridad, pensé que estaba loco, y no sabía qué hacer, solo me daba mucho miedo, y templaba, y no quería volver a ir de nuevo a esa escuela. Recuerdo un día estando en la casa de una amiga más valiente que yo que contó todo a su mamá, y de repente y sin aviso la madre empezó a pegar mi amiga muy fuerte, gritando “¿Por qué miraste a ese hombre?, deberías ir por otro camino” no entendí que mal hizo mi amiga, pero aprendí que tenemos que esconder la cabeza como el avestruz. Por cierto, desde entonces mi amiga no fue nunca más a esa escuela, ni ninguna otra.

Mucha gente pensará que es una rara y poco habitual situación, pero en todas las salidas de las escuelas de chicas en Egipto, y no solo a las salidas, en cualquier calle, en el metro, en las esquinas, de día y noche se ven los hombres caminando con sus penes fuera, hombres en sitios públicos masturbándose. Gente religiosa cuyo paraíso está creado solo para ellos, como me enseñaron en la escuela.

Con los años por fin me fui a la universidad, la casa de las ciencias y culturas, pero mi alegría no se ha cumplido. No hablaré de los abusos dentro de la universidad, pero de mi camino de la casa hasta la universidad, 25 minutos de miedo, asco y estrés, son unos minutos pero muy largos: chistes sucios, agresión física, insultos y miradas fijas en cada punto de mi cuerpo. No soporté el sentimiento de la culpa que sentía… y aun no sabía qué hice, pero en Egipto la teoría es que la ropa de la mujer incita a ser acosadas. Auqnue en realidad, aquí, en cualqueir esquina se pueden ver a grupos de chicos acosando a perras callejeras, a mujeres de 60 años, incluso a las que llevan burka y solo se las ven los ojos. Así que la teoría falla y puede que el problema aquí sea ser mujer, simplemente. Y lo peor es que no puedes denunciar, aunque hay muchas leyes, pero nada funciona además si cualquier mujer insista en denunciar y luchar por sus derechos, por desgracia que no llegará a nada, y si una sufre de violación, en muchos casos la única solución será que se case con el violador, porque ya no es virgen, nadie la aceptará.

En el parlamento egipcio nos salió uno de los grandes parlamentarios del país quien debe trabajar para mejorar la vida, pero de lo que se ocupa es de pedir que las estudiantes, antes de continuar su educación universitaria, deben mostrar un papel obligatorio, más importante para él que las notas altas: el test de virginidad  y quien rechace hacerlo no podrá cumplir su educación. No se puede comprender qué relación hay entre continuar los estudios y lo que la mujer tiene entre las piernas!

Al decir eso a mis conocidos me dicen que yo exagero mucho, y muchos de ellos han venido aquí y vieron una vida tranquila y muy bonita, y sí hay muchas mujeres tapadas pero también hay otras que llevan lo que quieren, pero la respuesta es muy sencilla: el 99.9% vive en ciudades pobres sin seguridad, sin servicios, sin nada. Los turistas ven a ese 1% que tiene la seguridad, el poder, y todos los servicios. Yo y muchas otras mujeres no tenemos el lujo de participar en clases de baile, ni deporte, ni tampoco puedo salir a correr por la mañana. Pero eso no significa que no extrañe el salir, a veces después de estar en mi habitación meses y meses, el sol entra y me llama por la ventana, y me invita a dar una vuelta por las calles del Cairo, las que tienen esa mezcla de lo antiguo y moderno, los que se abrazan convirtiendo en un verso de belleza el que te alegra la mirada, y de tomar un café en una de las terrazas fabulosas que están a la orilla del Nilo, que ilusión, pero antes de salir de mi barrio, regreso corriendo a mi habitación, diciendo gracias al fundador del internet por poder ver mi país al menos por la red, y por tener café en mi cocina.

Los perjuicios del acoso sexual: la depresión que causa la desconfianza, la que causa el aislamiento social, el que causa a la furia, la que causa la parálisis de sueño, la que causa el insomnio, el que causa alta presión arterial, la que causa la histeria, la que causa finalmente el suicidio…

Solo lo que pido es salir a la calle tranquila, sin estrés ni miedo, sentarme en el autobús sin girarme la cabeza 360º para ver por dónde me van a atacar, quiero pasar el fin de semana en un jardín leyendo un libro en paz, sin que me toquen ni me digan insultos, no es piropo es abuso. Al 99% de las mujeres en Egipto les ocurre diariamente. ¿Sabéis cuántas mujeres se suicidan diariamente por no poder soportar el estrés en el que viven? ¿Sabéis cuántas mujeres las violan durante el mediodía? ¿Pero dónde están y qué hacen las feministas? Pues tan ocupadas saliendo en huelgas.

Fuente: http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/saliste-hoy-egipto-mujeres-sufren-constante-acoso-sexual/20170207182815078633.html

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Reino Unido: Los educadores ponen de relieve la necesidad de abordar el acoso y la violencia sexual en las escuelas

Europa/Reino Unido/03 Diciembre 2016/Fuente: La Internacional de la Educación

Los sindicatos de educación del Reino Unido han reafirmado firmemente la necesidad de poner fin a la intimidación y el acoso sexual y de reorientar los esfuerzos destinados a capacitar a los docentes en materia de acoso sexual y sensibilización ante la violencia.

Se trata de una reacción a la respuesta dada por el gobierno al informe sobre el acoso sexual y la violencia sexual en las escuelas elaborado por la Comisión sobre la mujer y la igualdad.

NUT: Hacen falta recursos

El gobierno “sigue pasando por alto el papel que desempeña en las escuelas la Educación Personal, Social, Sanitaria y Económica (PHSE, por sus siglas en inglés) y la Educación sobre Sexualidad y Relaciones Interpersonales (ESR)”, dijo Rosamund McNeil, responsable de educación e igualdad de oportunidades del Sindicato Nacional de Docentes (NUT).

También destacó la necesidad de invertir recursos y de prestar atención al desarrollo de la PSHE como asignatura central en todas y cada una de las escuelas, de manera que todos los niños tengan las mismas oportunidades de beneficiarse de ella.

NUT dice que el gobierno también ha fracasado a la hora de garantizar la inclusión de una formación específica sobre el acoso sexual y la violencia sexual en la formación inicial del personal docente. La afirmación del gobierno de que “está creando las condiciones necesarias para un desarrollo profesional de alta calidad en las escuelas” es simplemente falsa, agregó McNeil.

Sin embargo, acogió con satisfacción “la intención de establecer un grupo consultivo y espera que se garantice que los docentes, los directores de las escuelas y los sindicatos de los docentes estén adecuadamente representados”.

NASUWT: Enfoque de tolerancia cero

La Asociación Nacional de Docentes/Sindicato de Mujeres Docentes (NASUWT) también expresó su preocupación por la situación de la PSHE y la SRE en las escuelas. “En nuestras escuelas no hay lugar para el acoso o la violencia sexual hacia los alumnos o el personal”, dijo Chris Keates, Secretaria General de NASUWT.

Consideró preocupante que, a pesar de los crecientes niveles de acoso e intimidación sexual por parte de niños y jóvenes, la prestación de PSHE y SRE haya estado sometida a presión debido a las reformas de los planes de estudios, los recortes financieros y los cambios en los requisitos de rendición de cuentas impulsados por el gobierno.

Keates exigió que el gobierno establezca la manera de garantizar que las escuelas adopten un enfoque de tolerancia cero ante el acoso y el hostigamiento sexual, proporcionando orientaciones claras sobre cómo tratar estos problemas, y garantice que todas las escuelas tomen nota, informen y actúen con eficacia cada vez que se produzcan incidentes de violencia y hostigamiento sexual que impliquen a los estudiantes.

Además de garantizar que estas cuestiones tengan cabida en el programa de estudios, dijo, es necesario que se mejore el acceso de las escuelas a la formación de protección que aborda específicamente la cuestión de la violencia y el acoso sexual, así como la calidad de su prestación.

“Hay que reconocer que el acoso y la violencia sexual es un problema social y no podemos dejar que las escuelas tengan que abordarlo por sí solas”, añadió Keates.

Fuente: https://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/4200

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El acoso sexual en los ámbitos laboral y educativo permanece invisible en América Latina y el Caribe, alerta la CEPAL

Por: CEPAL/27-11-2016

La mayoría de las víctimas son mujeres, quienes en muchas ocasiones no se atreven a denunciar, señala el organismo regional de las Naciones Unidas en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas.

El acoso y hostigamiento sexual en los ámbitos laboral y educativo, una de las formas en las que se manifiesta la violencia contra las mujeres en América Latina y el Caribe, persiste como una conducta naturalizada e invisibilizada, alertó hoy la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas.

Si bien en las últimas décadas los países de la región han avanzado en la adopción de normas e iniciativas de políticas públicas para enfrentar la violencia contra las mujeres, en especial el feminicidio/femicidio, el acoso sexual ha tenido hasta ahora una presencia menor en el debate público, apuntó el organismo regional de las Naciones Unidas.

A partir la década de 1990, 15 países (13 de América Latina y dos del Caribe) cuentan con regulaciones legales contra el acoso sexual (leyes especiales, delitos tipificados en los códigos penales o como parte de las leyes de protección integral contra la violencia). De ese total, solamente ocho incluyen el acoso sexual también en el ámbito educativo: Costa Rica, Ecuador, Honduras, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

“Transcurridos más de 20 años desde las primeras leyes, persiste un insuficiente desarrollo de protocolos para la denuncia, fiscalización y seguimiento de los casos, así como la producción de conocimiento en relación con el fenómeno en nuestra región”, advirtió la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

En este esfuerzo, la Comisión ha publicado hoy el documento Otras formas de violencia contra las mujeres que reconocer, nombrar y visibilizar, que analiza cuestiones como las violencias obstétrica, política y mediática y el acoso sexual en el empleo, en el ámbito educativo y en los espacios públicos.

“Se trata –según el texto- de otras formas de violencia que socavan la autonomía de las mujeres en sus distintas dimensiones: violencias en los procesos reproductivos que impactan en la autonomía física; violencias mediáticas y simbólicas reproducidas en el discurso público, que restringen la autonomía política; y violencias en ámbitos sociales, educativos y laborales, que limitan el ejercicio de la autonomía económica de las mujeres”.

El Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG), coordinado por la CEPAL, difundió también hoy una Nota para la Igualdad centrada en el mismo tema, donde se enfatiza que “el acoso forma parte del continuo de la violencia contras las mujeres y su persistencia atenta contra su autonomía”.

El acoso sexual, plantea la Nota, es definido como cualquier avance sexual no deseado, peticiones de favores sexuales, conductas físicas, verbales o gestos de carácter sexual o cualquier otro comportamiento de naturaleza sexual que pueda ser razonablemente percibido como ofensivo o humillante por quien se ve afectado.

En el ámbito laboral, dicha conducta puede interferir con el trabajo, usarse como condición para el empleo o crear un ambiente laboral hostil u ofensivo. Aunque típicamente constituye un comportamiento recurrente, también puede tomar la forma de un solo incidente.

Entre las medidas recomendadas para su erradicación figuran el desarrollo de campañas que pongan en la discusión pública este tipo de violencia; la entrega de información acerca de la normativa vigente en los países, su alcance, las vías de denuncia y de seguimiento; la institucionalización de estrategias y medidas de prevención, sanción y reparación para las víctimas; y la incorporación en el currículo del sistema educativo el debate sobre el acoso como forma de violencia que debe ser erradicada.

Más información:

Para consultas, contactar a la Unidad de Información Pública de la CEPAL.

Correo electrónico: prensa@cepal.org; teléfono: (56) 22210 2040.

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La lucha contra el acoso y el abuso sexual en la universidad

Por: Bárbara Brito

Durante este año se han abierto importantes luchas contra el acoso y el abuso sexual en las universidades que han tenido como exigencia principal la construcción de un protocolo institucional que pueda acoger las decenas de denuncias. Es que la universidad es reflejo de una sociedad capitalista y patriarcal que se sostiene en base a la opresión y violencia de género. La respuesta que tenemos que dar las y los estudiantes tiene que responder, por tanto, a un problema social que es estructural a la sociedad en la que vivimos.

Hasta hoy se han desenvuelto diversas iniciativas que pasan por la respuesta inmediata a casos de acoso sexual y que han culminado en la expulsión de profesores, como ocurrió en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile; hasta campañas que buscan empoderarnos a las mujeres en una sociedad que busca día a día invisibilizarnos y mantenernos lejos de los lugares de discusión política y académica. El desarrollo de las Secretarías de Sexualidades y Géneros ha sido fundamental a la hora de dar una batalla contra un sistema educativo profundamente sexista, dándole continuidad a demandas como la educación no sexista.

Hoy las y los estudiantes nos encontramos en un limbo donde nos vemos en la obligación de tomar en nuestras propias manos la lucha contra el acoso y el abuso sexual en el marco de universidades que no integran en sus estatutos mecanismos de canalización de las denuncias por violencia machista. En este camino muchas hemos aprendido a desnaturalizar prácticas cotidianas de violencia de género conquistando que se comience a hablar nuevamente de feminismo, mostrando la necesidad de pelear por una política que responda a este problema, que es factor de deserción y bajo desempeño académico sobre todo en las estudiantes mujeres. Se abre el debate entonces por cuál tiene que ser el contenido de dicho protocolo y por cómo tenemos que llevar esta lucha adelante.

Esta discusión es imposible darla restándonos de un debate que comienza a tomar fuerza entre los círculos feministas respecto a si nuestras luchas pasan por reformas parciales en la institucionalidad o por el fortalecimiento de métodos punitivos que respondan a las denuncias. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que la violencia de género es estructural a la sociedad en la que vivimos y que, por tanto, la única salida efectiva pasa por idear una estrategia política que, de la mano con otros sectores políticos y sociales como el movimiento estudiantil o las y los trabajadores, en las calles y con independencia del gobierno y de la iglesia, se proponga la abolición del estado capitalista y patriarcal y conquiste la emancipación de la mujer en términos sociales.

Luego, entonces, cabe la pregunta de cuáles son las aspiraciones que podemos tener en el marco de un estado burgués y neoliberal que no sólo nos ha vendido un discurso “promujer”, sino que ha cercenado nuestros derechos. La dictadura guarda su legado también en el terreno de género arrebatándonos hasta la más mínima conquista como lo fue el derecho al aborto bajo tres causales (que hoy sigue siendo una demanda completamente insuficiente a la realidad que vivimos cientos de miles de mujeres en el mundo) y, también, protocolos que respondan a los casos de acoso y abuso sexual en las universidades, los que se configura como una expresión más del autoritarismo universitario.

Quienes militamos en Pan y Rosas estamos por que toda lucha contra la violencia de género, toda conquista, sirva para formarnos a nosotras mismas como revolucionarias en pos de cuestionar y combatir la sociedad en la que vivimos. Hoy la lucha por un protocolo institucional debe contener dos condiciones, en función de resguardar el proceso de fortalecimiento y crecimiento que viene teniendo el movimiento feminista y de mujeres en Chile haciendo de las conquistas parciales un alimento para luchas mayores: la primera, es que sea un protocolo que sea elaborado de manera triestamental y democrática; la segunda, es que su contenido sea democrático, esto es, que el organismo que defina las sanciones no sean las autoridades como los rectores o los decanos que no tienen ninguna competencia para hacerlo y que utilizarán dicho resquicio para mantener prácticas autoritarias, despidos injustificados, etcétera, sino organismos triestamentales donde sus integrantes estén formados en género.

A nivel de organización no conquistaremos herramientas que respondan mínimamente a nuestras necesidades, si es que no fortalecemos la organización estudiantil desde la base a través de las secretarías de género y los comités de ética triestamentales; tampoco lo haremos sin el apoyo de la comunidad educativa que valore y valide la generación de protocolos.

En definitiva, nuestra tarea es ardua y no contiene fórmulas: nuestro objetivo es acabar con la opresión de género, pero en el camino tendremos que probar una y mil formas para fortalecer nuestra organización y lucha. Lo que si tenemos claro es que el cese de la violencia machista no la conquistaremos en los marcos de la actual sociedad, tenemos claro también, por tanto, que no es un problema individual y que tenemos que abordarlo socialmente. Desde aquí es que apostamos por la creación de protocolos institucionales que puedan acoger las denuncias, con el límite de que esta conquista sólo la lograremos con la movilización activa del movimiento estudiantil, de funcionarios/as y académicos/as si es que no queremos que sirva para alimentar aún más el autoritarismo universitario en vez de fortalecer nuestra organización.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.cl/La-lucha-contra-el-acoso-y-el-abuso-sexual-en-la-universidad?id_rubrique=1201

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