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Cómo las mujeres alrededor del mundo están usando la tecnología para poner fin al acoso en las calles

Es lo que buscan varios proyectos alrededor del mundo, que están usando la tecnología para cambiar las políticas y acabar con el acoso.

En la ciudad de Glasgow, Escocia, mujeres están recopilando datos sobre sus experiencias de violencia y acoso en las calles.

Se trata de un mapa en línea para que las mujeres lo llenen con informes de acoso, incluido el acecho, la intimidación y la agresión sexual.

«Estaba a unos tres o cuatro pasos detrás de mí e intentó entrar por la puerta de mi casa cuando saqué las llaves», escribe una usuaria, «pero cuando le pregunté qué estaba haciendo y le dije que mi novio estaba adentro, huyó».

El proyecto está dirigido por Wise Women, una red de seguridad comunitaria, y tiene como objetivo identificar los principales lugares donde ocurren los incidentes de acoso.

Dawn Fyfe, trabajadora de desarrollo estratégico en Wise Women, espera influir en los políticos y planificadores urbanos para lograr que la ciudad sea un espacio más seguro para las mujeres.

«Sabemos que el acoso y el abuso de las mujeres está ocurriendo en los espacios públicos», le dijo a la BBC.

«Podemos usar esto para brindar una contribución informada a los enfoques estratégicos de la violencia contra las mujeres e influir en cualquier cambio que se produzca».

Los datos en Glasgow se recopilarán durante tres meses hasta el 1 de marzo, y los hallazgos iniciales se compartirán el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.

Las mujeres detrás del proyecto esperan que el esquema pueda extenderse e incluso implementarse a nivel nacional en Reino Unido en el futuro.

Mapeo del acoso

La agregación de datos geográficos de la gente para crear un mapa digital actualizado, -el llamado «crowdmapping»- ya ha sido usado en el pasado para luchar contra el acoso callejero.

En 2010, un grupo de voluntarias en Egipto creó HarassMap, que permite a las mujeres denunciar de forma anónima incidentes de abuso en espacios públicos.

harassmap

FUENTE DE LA IMAGEN,HARASSMAP

Pie de foto,HarassMap en Egipto fue una de las primeras plataformas para informar sobre experiencias de acoso.

Una encuesta de la época realizada por el Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer indicó que el 83% de las ciudadanas y el 98% de las mujeres extranjeras sufrieron algún tipo de acoso en público.

«Antes de que empezáramos, no había otras personas que vincularan el trabajo comunitario tradicional con el digital en esta área», dice Rebecca Chiao, una de las fundadoras de HarassMap.

«Creo que fuimos las primeras en hacer eso».

Lo lanzaron justo antes de la Primavera Árabe en 2011, que coincidió con un gran aumento en la participación en las redes sociales en todo Egipto que, según Chiao, contribuyó al éxito de su plataforma.

«Solo ver las reacciones de las personas al leer los informes anónimos fue increíble», recuerda.

«Algunos informes eran muy emotivos o gráficos y no era algo con lo que las mujeres en Egipto se sintieran cómodas hablando abiertamente, tal vez con amigos, pero definitivamente no con la familia o públicamente».

«Estaba caminando sola y un obrero no dejaba de llamarme, mirarme y tratar de llamar mi atención. Sus colegas también se reían y me miraban», escribió una usuaria.

Otra informó de una experiencia de exposición indecente e intimidación.

«Estaba caminando a casa por la noche y un taxista se detuvo frente a mí, salió del auto, se desabrochó los pantalones y comenzó a tocarse. Doblé la esquina y fingí entrar en uno de los edificios, y después él pasó lentamente en el auto tratando de ver si había entrado».

Sin embargo, HarassMap ya no recopila informes anónimos porque las leyes en Egipto relacionadas con la recopilación de datos han cambiado.

En cambio, su brazo internacional ahora asesora y apoya la puesta en marcha de plataformas en otros países y comparte su experiencia para lograr una tolerancia cero en el acoso en la esfera pública y en espacios privados.

Chiao dice que una historia de éxito entre las que HarassMap ha ayudado es SafeCity, que comenzó en India y desde entonces se ha expandido a otros países, incluidos Nepal, Kenia y Nigeria.

Rebecca Chiao

FUENTE DE LA IMAGEN,REBECCA CHIAO

Pie de foto,Rebecca Chiao está asesorando a mujeres en otras partes del mundo para que reporten el acsoso callejero.

«Un problema mundial»

SafeCity fue fundada por ElsaMarie D’Silva y sus amigos en diciembre de 2012 como reacción a la brutal violación en grupo y asesinato de la estudiante Jyoti Singh en un autobús en Delhi.

«Queríamos hacer algo de inmediato», explica D’Silva. «Es un problema global y hay un subregistro en todas partes».

«Herramientas como SafeCity son una excelente manera de denunciar tu experiencia de forma anónima y creemos que documentarla es el primer paso para recibir justicia».

El mapa recopila casos de acoso, incluida la toma de fotos, los silbidos, la exhibición indecente y la masturbación pública.

«Las mujeres a menudo saben instintivamente que lo que se les ha hecho está mal, pero no siempre saben que tienen derecho a denunciarlo», señala D’Silva.

«SafeCity construye una comunidad de apoyo y experiencia compartida. Es un documento sanador y desarrolla la capacidad para la conciencia situacional».

D’Silva dice que han llevado los datos a las autoridades y la reacción ha sido positiva para aumentar la seguridad de las mujeres en las áreas críticas mediante nuevas medidas, que incluyen más patrullas policiales y presencia de circuito cerrado de televisión.

«Las mujeres y las niñas se sienten más seguras informando y levantando la alarma y pueden quedarse afuera más tarde y hacer más con su tiempo», señala.

«El mundo no se detiene a las 7 de la tarde», dice.

Es exactamente por eso que, en respuesta a las llamadas de sus usuarias, la aplicación global de búsqueda de rutas Citymapper ahora ofrece trayectos que pueden no ser necesariamente los más rápidas, pero sí los más poblados o mejor iluminados.

La función «Carreteras principales» brinda opciones específicas para cuando se viaja después del anochecer.

«Calles más animadas y bien iluminadas, fáciles de memorizar y para evitar parques y callejones», le dijo a la BBC Gilbert Wedam, jefe de diseño de Citymapper.

«La ‘mejor’ ruta no siempre es la más rápida, sino que depende en gran medida del contexto en el que uno se encuentre».

Mural de SafeCity

FUENTE DE LA IMAGEN,SAFECITY

Pie de foto,SafeCity comisiona murales para alentar a la gente a reportar incidentes.

De manera similar, una emprendedora en Recife, Brasil, buscó llenar el enorme vacío de datos sobre denuncias de acoso en su país y encontrar una solución para hacer las calles más seguras.

Simony Cesar es la fundadora y directora ejecutiva de NINA, una tecnología que se puede integrar en otras aplicaciones, incluidas las de planificación de rutas y de transporte compartido, para permitir la denuncia de acoso.

«En los datos oficiales del gobierno, es como si el problema no existiera», afirma.

Incluir a las mujeres en la toma de decisiones

La madre de Cesar trabajaba en un autobús público y hablaba de lo difícil que era para las mujeres viajar hacia y desde el trabajo.

Cuando Cesar creció, ella misma vio y experimentó la realidad del acoso en el transporte público.

«Conocí a muchas mujeres que dejarían la escuela o su trabajo simplemente para evitar el miedo al transporte público», señala.

Una encuesta reciente realizada por una red de seguridad de mujeres, el Instituto Patrícia Galvão/Locomotiva, encontró que el 81% de las mujeres informaron haber experimentado algún tipo de violencia en sus ciudades en Brasil.

Simony Cesar

FUENTE DE LA IMAGEN,SIMONY CESAR

Pie de foto,Simony Cesar creó una tecnología que puede integrarse a otras apps para reportar acoso.

Una ONG de seguridad pública, Fórum Brasileiro de Segurança Pública, estima que hay un caso de acoso cada cuatro segundos en el transporte público de Brasil.

NINA funciona al integrarse con otras aplicaciones proporcionando un botón para denunciar fácilmente incidentes de acoso o agresión, proporcionando datos a Cesar y su equipo.

«Los datos recopilados por nosotros se utilizan para demostrar que existe un problema real», afirma.

«Llevamos la información a las autoridades y promovemos el desarrollo de políticas que hagan las ciudades más seguras, inclusivas y habitables, especialmente para las mujeres».

De vuelta en Escocia, Reino Unido, Dawn Fyfe destaca la misma necesidad de que escuchar más las voces de las mujeres.

«Queremos que las mujeres se incluyan en la toma de decisiones para que sus experiencias sean el centro de las soluciones en la planificación urbana».

«Es misoginia a simple vista y tenemos que responder para detenerla en la raíz», le dijo a la BBC.

«Queremos lograr un cambio ahora, ya basta».

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-60170873

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Violaciones a mujeres dalits, herramienta de poder y sometimiento en India

Asia/India/Noviembre 2020/http://www.ipsnoticias.net/

A Shabnam, una joven del estado de Haryana, en el norte de India, le faltan dos años para terminar derecho, después de ser víctima de una violación grupal, en la que ve paralelos con la joven dalit de 19 años violada brutalmente y torturada hasta la muerte por varios hombres de una casta “superior”, en el vecino estado de Uttar Pradesh, en un caso que por una vez desencadenó protestas en todo el país.

«Ella era de tradición ‘valmiki’ como nosotros, de una familia pobre y sin tierra como la nuestra. La violaron, la torturaron y cuando murió, quemaron su cuerpo sin el consentimiento de su familia. E incluso después de todo eso, amenazaron a su familia para que se callase y no hablase de ello”, dijo Shabnam, un nombre falso a su pedido para protegerla.

En una conversación con IPS en hindi, contó que “eso es exactamente lo que yo y mi familia hemos sufrido y lo que seguimos pasando. La única diferencia es que yo todavía estoy viva».

La joven de 19 años muerta por las brutales heridas pertenecía, al igual que Shabnam, a la casta de los dalits, la comunidad más marginada y oprimida de India, conocida anteriormente como «intocables».

La muerte de la joven centró la atención en la violencia sexual que enfrentan las mujeres dalits en India, donde suman unos 100 millones según un documento de la Red Internacional de Solidaridad Dalit y otras dos organizaciones.

El informe destaca que las mujeres dalits son sometidas a «violencia y tratos inhumanos, como agresiones sexuales, violaciones y el forzado desfile desnudas», como mecanismo para mantener su posición de subordinación en la sociedad.

Shabnam tenía 17 años cuando en 2013 fue violada por 12 hombres que se turnaron para agredirla sexualmente. Durante los últimos siete años, incluso cuando su caso llegó a juicio, recibió ataques y amenazas contra su vida de tal calibre que tuvieron que ponerle protección judicial.

«La gente piensa que la violación es un solo crimen. Pero para las víctimas dalit de agresión sexual es solo el comienzo de una cadena de delitos y luchas de que duran toda la vida”, dijo a IPS la abogada Manisha Mishaal, defensora de los derechos de las mujeres dalits.

Esta abogada, que ha ayudado a Shabnam y muchas otras jóvenes en situación similar en su batalla por obtener justicia, dijo que las que sobreviven a la violación, muchas veces en grupo, enfrentan después “abuso mental, miedo, intimidación, amenazas, negación de los derechos básicos, negación de la educación y un medio de vida digno”.

“La lista es muy larga”, afirmó Mishaal antes de asegurar que “de hecho, una vez que eres violada, sigues siendo una víctima durante toda tu vida».

Las cifras detrás de la violencia contra las dalits

Según el la Oficina Nacional de Registros de Delitos (NCRB, en inglés) de India los casos de agresiones físicas a mujeres han ido en aumento en este país de 1300 millones de personas.

Solo en 2019, dice el último informe de la NCRB, hubo más de 405 861 casos de agresiones a mujeres, un siete por ciento más que en 2018. Los delitos incluyen golpizas, desnudos forzados públicos, secuestro y violaciones individuales o grupales.

De estos, 13 273 agresiones sexuales, incluidos 3486 casos de violación, fueron contra mujeres de comunidades dalits.

Jacqui Hunt, directora para Europa y Eurasia de la organización mundial Equality Now y quien ha estudiado la violencia sexual contra las mujeres dalits en el estado de Haryana, achaca a la generalizada e intencionada falta de información y a los problemas para denunciar las agresiones sexuales a la policía que las cifras oficiales escondan un gran subregistro.

Mujeres dalits venden hierba al borde de la carretera cerca de Yamuna Nagar, en Haryana, en el norte de India. Según el último censo agrícola, 85 por ciento de los dalits de este estado no posee tierras. Foto: Stella Paul / IPS

Mujeres dalits venden hierba al borde de la carretera cerca de Yamuna Nagar, en Haryana, en el norte de India. Según el último censo agrícola, 85 por ciento de los dalits de este estado no posee tierras. Foto: Stella Paul / IPS

«Como consecuencia de las desigualdades de género, casta y clase, las mujeres y niñas dalits están sujetas a múltiples formas de subyugación, explotación y opresión. La violencia sexual, incluidas las violaciones individuales y grupales ha sido perpetrada contra ellas por hombres de castas dominantes, como mecanismo que refuerza las jerarquías estructurales profundamente arraigadas de India”, aseguró Hunt a IPS.

A su juicio, “los cuerpos de las mujeres se utilizan como campo de batalla para afirmar la supremacía de casta y mantener ‘en su lugar’ a las mujeres”.

La abogada Mishaal cree que casi 80 por ciento de las mujeres dalits que son violadas no denuncian debido a la presión política y social, ya que las mujeres y sus familias suelen ser amenazadas por los agresores.

Además, aseguró,  la mayoría de las sobrevivientes de violencia sexual y basada en el género (SGBV, en inglés) son niñas dalits, pero los registros de NCRB sobre la violación infantil no diferencian según la casta.

Un espacio seguro para las dalits

Para ayudar a romper el ciclo de silencio sobre los delitos contra mujeres y niñas dalits, en 2013 Mashaal fundó la Sociedad Swabhiman, una organización benéfica que brinda diversos servicios, incluido el apoyo legal y psicológico a las dalits sobrevivientes a la SGBV.

«Actualmente tenemos 25 mujeres que trabajan con nosotras de manera no fija y este es un lugar seguro para cientos de mujeres que han sido estigmatizadas, maltratadas y, pese a eso,  no tienen a nadie más a quien acudir», dijo la abogada.

Mashaal inició la sociedad porque notó que pocas organizaciones estaban ayudando a los sobrevivientes dalits víctimas de violencia sexual basada en el género y que había una falta de conocimiento y conciencia entre ellas y sus comunidades sobre sus derechos legales o los procedimientos a seguir para obtener justicia.

En varios casos, el Khap Panchayat, una poderosa y tradicional asamblea comunitaria dirigida por grupos de terratenientes, les obligaba a quedarse fuera de la reunión cuando decidía sobre las denuncias en las aldeas de las víctimas y sus familias.

Sus disposiciones son muy controvertidas y se consideran contrarias a los dalits, pero pocos se atreven a contradecirlas por temor a represalias.

Mamta, otra mujer a la que representa también Mishaal, era menor de edad cuando en 2012 fue violada en grupo por hombres de la casta «dominante». Entonces, la Khap Panchayat ordenó que se casase con uno de sus violadores y su padre, un jornalero, estaba demasiado asustado para oponerse.

Durante meses, Mamta, otro nombre ficticio para su protección, estuvo encerrada en una pequeña habitación y violada repetidamente tanto por su forzado marido como por sus amigos y familiares.

«Era como una jaula. Vivía en una habitación pequeña. Mi esposo cerraba la puerta con llave desde afuera. Como era dalit no me tocaba, salvo para tener relaciones sexuales forzadas cuando quería. Todos los días traía otros hombres y también me violaban, contó a IPS en hindi.

«Yo era como una mosca atrapada en el lodo, no podía vivir y tampoco podía volar», dijo Mamta, que ahora tiene 26 años.

Finalmente, logró escapar y descubrió la Sociedad Swabhiman. Allí conoció a muchas otras mujeres que también habían experimentado abusos y brutalidades similares. Juntas han recibido asesoramiento y formación y concienciación sobre las leyes sobre violación y agresión sexual contra mujeres.

Pero lo más importante de todo, han reunido el coraje para exigir justicia ante los tribunales.

La propiedad de la tierra o la falta de ella son factores que perpetúan las vulnerabilidades y la violencia, Según Hunt, de Equality Now, una organización internacional que defiende el acceso a los derechos de las mujeres en el mundo.

Las mujeres dalits carecen de poder económico y, a menudo, dependen de las castas dominantes para su sustento.

Cuando las sobrevivientes de agresión sexual o sus familias dependen para trabajar y obtener ingresos de alguien que pertenece a la misma casta que el agresor, o el agresor mismo es también su empleador, acceder a justicia por la violencia sexual sufrida se vuelve aún más problemático.

«Los culpables y sus cómplices y amigos a menudo ejercen su poder económico para silenciar a las sobrevivientes y testigos, lo que incluye coaccionar a las sobrevivientes o a los familiares de las víctimas para que resuelvan los casos fuera de los tribunales, llegando a acosarles en su aldea o su propio hogar”, explicó.

«Nuestro próximo informe da una indicación de cuán común es este problema. En casi 60 por ciento de los casos que estudiamos, los sobrevivientes se vieron obligados a comprometerse con algún agresor u otro hombre establecido, muchas veces debido a amenazas de represalias económicas», dijo Hunt.

Según datos del último Censo de India, 71 por ciento de los dalits carecen de tierra y laboran como jornaleros o fijos en tierras de otros.

Según el censo agrícola, en las zonas rurales, 58,4 por ciento de los hogares dalits no poseen tierras en absoluto. Esto se vuelve más sombrío en los estados dominados con mayor población de esta casta de parias, como Haryana, Punjab y Bihar, donde 85 por ciento no posee tierras.

«Esta es la razón por la que hay continuas y horribles agresiones sexuales contra las mujeres dalits porque son tres veces vulnerables. Primero, por su casta, segundo, por su género y tercero, por su condición de sin tierra», dijo Mashaal.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2020/11/violaciones-a-mujeres-dalits-herramienta-de-poder-y-sometimiento-en-india/

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OPINIÓN | Allá en la sierra de Guerrero, donde la vida no vale nada

Por: Tlachinollan

Abel Barrera Hernández

Para Teodomira y Manuel,

quienes han acompañado hasta el último rincón de la sierra

a las familias desplazadas por la violencia.

Toda nuestra solidaridad en estos momentos de prueba.

Nuestro reconocimiento por mantenerse a lado de los hombres, mujeres

y los niños que sobreviven en un territorio minado por la metralla.

La metralla no cesa en la sierra de Guerrero. La disputa por el control territorial es encarnizada entre dos grupos antagónicos conocidos como el Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FUPCEG), que está conformado por grupos asentados en los municipios de Heliodoro Castillo, Cuetzalan del Progreso, Teloloapan y Apaxtla, principalmente. De la otra parte, se encuentra el grupo conocido como el cartel del Sur, que tiene como su centro de operaciones en el municipio de Leonardo Bravo. Es una batalla campal en este corredor serrano que abarca los municipios de Heliodoro Castillo, Leonardo Bravo, Eduardo Neri y Chilpancingo, donde gran parte de la población pobre tiene como principal actividad la siembra de la amapola. La crisis causada por el fentanilo desfondó la economía serrana, dejando en total desamparo a las familias campesinas de la sierra. Las concesiones mineras que existen en la región han despertado una mayor codicia en estos grupos, que no cesan en sus incursiones armadas en las comunidades aledañas, para avanzar en su estrategia de control territorial y sometimiento de la población.

Varios pobladores de la sierra que han sido desplazados por esta violencia, recuerdan que el 4 de octubre del 2013 se suscitaron varios enfrentamientos en comunidades de Leonardo Bravo, provocando la huida de decenas de familias. Lo más grave ha sido que las autoridades federales y estatales solo suban a la sierra para replegar momentáneamente a los civiles armados, dejando crecer la ola delincuencial.

Comentan que otra de las balaceras más fuertes se registró el 5 de septiembre de 2018. Duró más de 9 horas, en los poblados de Puentecillas y Ranchito. A pesar de que fue un enfrentamiento que causó muchas muertes, las autoridades se mantuvieron al margen. Los mismos militares comentaron a la gente que no podían intervenir porque se trataba de un conflicto entre dos grupos. Desde ese año, se dio a conocer el Frente Unido de las Policías Comunitarias de Guerrero.

Las familias desplazadas señalan que el 11 de noviembre del 2018, llegaron personas armadas de varios lados. Entraron primero a la comunidad de Corralitos y después a Puentecillas. Ante esta incursión la gente se salió de sus comunidades y se concentró en la comunidad Campo de Aviación. Creyeron que las autoridades iban a prestarles auxilio, sin embargo, nunca llegaron. No tuvieron otra alternativa que refugiarse en la comunidad de los Morros, porque ahí se encontraba un destacamento militar. La gente notó que el ejército se mantuvo indiferente ante la irrupción de los grupos armados de la sierra, desplazándose hacia otro lugar. Las familias decidieron bajar a la cabecera municipal de Chichihualco, con el fin de pedir auxilio al presidente municipal. Se concentraron en el auditorio, y después de varios días, lograron establecer un acuerdo con las autoridades, para programar su retorno el 17 de noviembre. A pesar de que iban escoltados por militares y varios cuerpos de la policía del estado, un grupo de civiles armados empezó a disparar después de que habían pasado la comunidad de los Morros. Ante la balacera que procedía de varios cerros obligó a que los más de 100 carros que iban en la caravana, regresaran a Chichihualco.

Desde esa fecha más de 200 familias se han mantenido en calidad de desplazadas y han sido acompañadas principalmente por Manuel Olivares y Teodomira Rosales, del Centro Morelos. En contrapartida no han encontrado en el gobierno del estado eco a sus demandas, y más bien los han dejado en total indefensión.

El 28 de diciembre del 2019 cuando la defensora Teodomira Rosales Sierra y el defensor Manuel Olivares Hernández acompañaron a estas familias asentadas en Chichihualco, para emplazar al grupo de la policía del estado, con el fin de que permanecieran en la región, fueron agredidos por elementos de esta corporación. La compañera Teodomira fue víctima de una agresión sexual por parte de un grupo de élite de la policía estatal. Además de tirarla al suelo y someterla, una mujer policía le puso en el pecho su arma de cargo. En ese mismo instante el compañero Manuel fue golpeado por varios elementos policiales y le infligieron tratos crueles y denigrantes. En la agresión, un mando de la policía lo increpaba “por qué estás apoyando al narco”. Además de sufrir estas vejaciones quebraron el cristal de la puerta derecha y poncharon las cuatro llantas de la camioneta, propiedad del Centro Morelos. Se robaron dos mochilas en las que iban dos computadoras laptop, artículos personales, dinero en efectivo y documentación de las familias desplazadas.

El 6 de febrero se reunieron con un teniente de apellido Badillo, perteneciente al 50 batallón de infantería, quien llegó acompañado de varios vehículos militares a la cabecera municipal de Chichihualco. Pidió que se registraran las familias desplazadas para enviar su reporte a la ciudad de México. En ese instante varias personas se opusieron porque identificaron que algunos elementos del ejército habían incursionado en sus comunidades acompañando a un grupo de civiles armados de la sierra. Esta denuncia pública molestó al teniente, quien posteriormente realizó varias llamadas telefónicas a la compañera Teodomira, reclamándole esta acción de las familias y exigiéndole la entrega de la lista de los desplazados.

Durante el mes de marzo de este año, volvieron las hostilidades en la sierra, cuando un grupo de civiles armados entró a la comunidad de Filo de Caballos y asesinó a cinco Policías Comunitarios de Tlacotepec. La reacción fue virulenta porque se dieron varios enfrentamientos en las comunidades de Carrizal de Bravo, Balsamar y Tepozonalco. Se registraron 9 muertos causando nuevamente el desplazamiento de más de 500 personas, de 6 comunidades del municipio de Leonardo Bravo y una de Chilpancingo. En esta confrontación armada, el objetivo del Frente Unido de Policías Comunitarias, era llegar a la cabecera de Chichihualco para arremeter contra el cartel del Sur.

Esta situación ha provocado que las familias que se encuentran desplazadas en Chichihualco decidieran desde el pasado 22 de marzo, acampar en un paraje conocido como el Crucero del Huamuchil, ubicado en la parte oriente, para evitar mayor derramamiento de sangre. Por su parte, las autoridades federales y estatales han abandonado a su suerte a las víctimas de desplazamiento forzado interno, dejando que los grupos de civiles armados impongan la ley del fuego.

En este contexto de confrontación violenta, el 22 y el 26 de marzo pasado, se publicaron en redes sociales denostaciones sumamente graves contra el defensor Manuel Olivares Hernández, que ponen en riesgo su vida. Lo señalan como “defensor del narco”.  Se obstinan en descalificar su trabajo por asumir la defensa de las víctimas de desplazamiento forzado interno del municipio de Leonardo Bravo.

Por la forma en que están escritos los mensajes, hay fundados temores de que se atente contra la vida del compañero Manuel Olivares Hernández y de la compañera Teodomira Rosales Sierra. Esta situación ha obligado a todo el equipo del Centro José María Morelos y Pavón, de dejar el acompañamiento en terreno que realizan desde hace dos años a familias desplazadas. Ante la descomposición social que se vive en varias comunidades de la sierra a causa de la inacción de las autoridades y por la ley de la metralla impuesta por los civiles armados, hace que la vida de los defensores y defensoras penda de un hilo.

Fuente e imagen: http://www.tlachinollan.org/opinion-alla-en-la-sierra-de-guerrero-donde-la-vida-no-vale-nada/

Publicado originalmente en Desinformémonos

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Reporte: Crece número ataques sexuales en universidades de Nevada. Estados Unidos

Redacción: Telemundo

Entre violaciones, toqueteos, acosos y más, se han reportado más avances no solicitados.

Las dos universidades públicas de Nevada vieron picos significativos de 2017 a 2018 en los informes de violencia sexual, según datos anuales que van a la junta del Sistema de Educación Superior de Nevada.

El recuento dice que violaciones, toqueteos, acosos y la violencia doméstica y de citas aumentaron en la Universidad de Nevada, Reno y la Universidad de Nevada, Las Vegas, informó el periódico Las Vegas Review-Journal.

Los jefes de policía de ambos campus atribuyeron los números a un aumento en los informes de los estudiantes. «Sabemos que un aumento en el número se ve mal, pero lo vemos como una victoria por informar», dijo Todd Renwick, director de policía de la UNR, Truckee Meadows Community College y Desert Research Institute en Reno.

«Hemos pasado demasiado tiempo con personas que no se sienten cómodas con los informes», dijo Renwick al Review-Journal. Dijo que se usó un subsidio de la Oficina de Violencia contra la Mujer para contratar a un coordinador interno para atender casos de agresión sexual, ayudar a las víctimas a presentar informes policiales y quejas del Título IX y conectarse con recursos externos.

El informe se enviará a los regentes el jueves para su aprobación. Muestra números de robos bajos y robos de vehículos en ambos campus universitarios, aunque García dijo que la mayoría de los robos de vehículos en UNLV involucran a carros de golf tomados para un paseo por el campus.

Las otras universidades de Nevada no mostraron cambios significativos de 2017 a 2018. Los números se compilan en virtud de una ley federal que exige que las universidades divulguen al público al menos tres años de estadísticas de delitos en el campus anualmente.

Estudios recientes a nivel nacional han reflejado saltos similares en los informes de agresiones sexuales en el campus, dijo el Review-Journal.

El Centro Nacional de Estadísticas de Educación informó un aumento del 205% entre 2001 y 2014, y la Asociación de Universidades Americanas descubrió que los estudiantes tenían más conocimientos en 2019 que en 2015 cuando se trataba de denunciar la agresión sexual y encontrar recursos.

Fuente: https://www.telemundolasvegas.com/noticias/destacados/Reporte-crece-numero-de-ataques-sexuales-en-universidades-de-Nevada-565811582.html

 

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Podcast-OVE: Fabiola Munhoz «El ministerio de salud de Brasil registra que cada cuatro minutos una mujer es agredida en el país»

Por: Otras Voces en Educación 

No mas Violencia contra la Mujer, derrotemos la cultura patriarcal

Latinoamérica y el mundo viven un despertar de la conciencia colectiva respecto a la situación denigrante del femicidio y el maltrato contra las mujeres. Esta realidad es una muestra de la degeneración social que genera el capitalismo. Las relaciones humanas son cada día más permeadas por la lógica de la mercancía y el lucro, que supone la competencia, la dominación y la violencia verbal, psicológica, física y de clase social.

Desde Otras Voces en Educación nos sumamos al aleteo de millones de mariposas y luciérnagas que le gritamos al mundo que no puede haber libertad, desarrollo sostenible ni humanidad si continua siendo la violencia contra la mujer un problema de nuestras sociedades.

Por ello, le hemos pedido a mujeres de distintas geografías que nos digan que se esta haciendo para saber cómo podemos juntarnos mucho más.

Fabiola Munhoz: Es la Coordinadora de Comunicaciones y Movilización de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), donde trabaja desde 2012. Es periodista con un título de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad de Cásper Libero (São Paulo, Brasil) y un abogado con un título de la Universidad Estatal de Londrina (Brasil).

Tiene un posgrado en Comunicaciones y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona (España), y desde 2004 ha trabajado como editora y reportera en proyectos y medios, centrándose en movimientos sociales y temas de derechos humanos.
En 2011, participó en la cobertura de las manifestaciones y ocupaciones de plazas y espacios públicos en diferentes países europeos, contra las políticas de austeridad que luego fueron adoptadas por los gobiernos de la Comunidad Europea que recortaron el presupuesto para los derechos sociales, en vista de la situación financiera. crisis a nivel mundial. Tiene una amplia experiencia en comunicaciones para el tercer sector, un campo en el que ha estado trabajando desde 2008 y, desde 2012, ha estado trabajando particularmente con organizaciones no gubernamentales que defienden el derecho a la educación.

*Fuente de la foto: https://notasperiodismopopular.com.ar/2019/01/30/marcha-mujeres-feminismo-brasil-bolsonaro/

 

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Histórica manifestación en París para exigir más esfuerzos contra la violencia machista

Europa/Francia/28 Noviembre 2019/El país

La protesta precede a los esperados anuncios del Gobierno francés para combatir los feminicidios este próximo lunes

Algo está cambiando en Francia en materia de violencia machista, que cada año le cuesta la vida en este país a más de un centenar de mujeres. En lo que va de 2019, son ya al menos 116 las fallecidas a manos de su pareja o expareja, aunque organizaciones feministas elevan la cifra a 137. En los últimos tiempos, estos asesinatos son noticia destacada en casi todos los grandes medios, que además han dejado ampliamente de hablar de “dramas familiares” o “crímenes pasionales” para calificar estos hechos, sin ambages, como “feminicidios”, una palabra casi tabú hasta hacía poco. La sociedad va tomando, cada vez más, conciencia de un problema que ya no es considerado del ámbito privado o cosa de feministas. Sin embargo, para las decenas de miles de mujeres —y hombres, muchos hombres también— que este sábado han marchado en París y en otras ciudades de Francia, todo esto no es, ni de lejos, suficiente.

Lola, Garance y Majda venían preparadas a la manifestación convocada por el colectivo feminista Nous Toutes y otras 70 organizaciones para hacer presión ante los anuncios que el Gobierno, después de tres meses de discusiones, debe hacer este lunes para combatir la violencia machista, coincidiendo con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Con el cuerpo y cara recubierto de huellas rojas de manos simbolizando la violencia física o sexual por parte de su pareja o expareja —que según datos oficiales sufren cada año 213.000 mujeres adultas—, el 1% de las mujeres entre 18 y 75 años, estas quinceañeras tenían muy claro la importancia de la cita del sábado. “No queremos que las mujeres sigan muriendo a manos de los hombres”. Un mensaje que también repiten en su instituto de Montreuil, en las afueras de París, a sus compañeros. “Algunos chicos lo entienden y otros no, pero cada vez más lo aceptan”, afirman. Algo más lejos, Pierre, un jubilado de 66 años que viajó desde Nanterre a París para participar en la manifestación, se felicita por la gran afluencia masculina a la protesta. “Los hombres se han concienciado, esto no era así hace 10 años”, recuerda, aunque reconoce que todavía hay trabajo por hacer. Sobre todo el Gobierno, que “tiene que tomar más medidas y proporcionar medios”, subraya. Precisamente ese es el mensaje que las organizaciones detrás de la manifestación de París y de ciudades como Lille, Grenoble o Burdeos quieren recalcar.

Ya hay concienciación social, “lo que falta hoy es voluntad política y los medios, necesitamos medidas de prevención, formación y educación”, señalaba al comienzo de la protesta la militante feminista Caroline De Haas, una de las fundadoras de Nous Toutes, señalando las cifras «históricas» de la marcha: 49.000 personas en París, según un recuento independiente para medios franceses, y 100.000 de acuerdo con las organizadoras. Es «la manifestación contra la violencia machista más grande de la historia de Francia y el Gobierno debe estar a la altura», reclamó De Haas.

Al comenzar los debates, en septiembre, el Gobierno adelantó varias medidas de “urgencia”, como la creación de 1.000 nuevas plazas de acogida para víctimas de violencia machista —las feministas exigen el doble— o la modificación de la ley que regula los brazaletes electrónicos, recientemente aprobada en la Asamblea Nacional. Sin embargo, hasta ahora no hay señales de que vaya a anunciarse lo que muchas organizaciones reclaman: fondos sustanciales. Según las organizadoras de la marcha, se necesita una inversión de 1.000 millones de euros adicionales para implementar políticas —como campañas de educación, prevención y sensibilización desde las escuelas hasta el judicial, policial o incluso los médicos que atienden a las víctimas— que tengan un verdadero impacto.

No son las únicas que tiran de las orejas al Estado en la materia. Esta semana, el Grupo de Expertos sobre la Lucha contra la Violencia contra las Mujeres del Consejo de Europa (Grevio) destacó en un informe sobre Francia la “preocupante” cifra de feminicidios y la existencia de numerosas “lagunas” judiciales y sociales para combatirlos.

Entre otros, criticó la “práctica judicial de la correccionalización que permite recalificar la violación en agresión sexual”, lo que, según los expertos del organismo independiente que vigila el cumplimiento de la Convención de Estambul, “minimiza la gravedad de la violación y carga en las víctimas las consecuencias de la disfunción del sistema judicial”. Grevio también destacó la “insuficiencia de dispositivos de albergue especializados” para las víctimas de violencia machista, una de las grandes denuncias también de las asociaciones de mujeres, y reclamó un uso “más sistemático” del sistema de órdenes de protección de víctimas de violencia machista. Este es también uno de los reclamos desde hace tiempo de las feministas, que señalan que mientras que en España —el gran referente francés en la lucha contra la violencia machista— atribuye cada año más de 20.000 órdenes de alejamiento, Francia solo aprueba unas 1.300.

Unos días antes, fue la Inspección General de la Justicia la que presentó 24 recomendaciones ante los fallos detectados para atender a las víctimas de violencia machista. Entre otros, propone modificar el código penal para permitir que los profesionales de la salud puedan denunciar un caso de violencia machista aunque la víctima se niegue a ello o coordinar mejor a nivel judicial y ministerial este tipo de casos.

La secretaria de Estado para la Igualdad, Marlène Schiappa, ha asegurado que se estudiarán todas las propuestas recibidas. Las mujeres y hombres que han marchado en París, ciudadanos anónimos, pero también políticos y artistas como la actriz y modelo Laetitia Casta o Vincent Trintignant —hermano de Marie Trintignant, la actriz convertida en símbolo de la violencia machista tras su muerte en 2003 por los golpes propinados por su pareja Bertrand Cantat, exlíder de la banda Noir Désir— prometieron recordárselo hasta que se revierta la curva de feminicidios.

Fuente e imagen: https://elpais.com/sociedad/2019/11/23/actualidad/1574523372_818305.html

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ONU: El impacto de una violación tiene efectos devastadores en varias generaciones

ONUNoticias

La violación, la violencia sexual y el maltrato son fenómenos que afectan a mujeres y niñas de manera generalizada; una de cada tres la ha sufrido en algún momento de su vida. En el día dedicado a promover la eliminación de ese flagelo, el Secretario General llama a los Gobiernos y a todos los sectores de la sociedad a rechazar la misoginia.

Ocurren todos los días en todo el mundo y en todas partes: desde las instalaciones universitarias hasta los conflictos armados, las agresiones sexuales contra las mujeres y las niñas son tantas y tan cotidianas que no se pueden ignorar o silenciar. Según los datos de la ONU, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida.

Para alertar sobre ese flagelo y combatirlo, la Asamblea General aprobó en febrero de 2000 una resolución en la que declaró el 25 de noviembre de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Desde entonces, cada año los Gobiernos, las organizaciones internacionales y las ONG coordinan actividades en esa jornada con el objetivo de elevar la conciencia pública y buscar soluciones políticas al grave problema.

Dominación masculina

En su mensaje para la ocasión, el Secretario General António Guterres reiteró el compromiso de la ONU con poner fin a todas las formas de violencia contra mujeres y niñas, afirmando que esos abusos son una de las transgresiones más atroces, persistentes y generalizadas de los derechos humanos.

Guterres dijo que esa violencia tiene sus raíces en siglos de dominación masculina. 

“No olvidemos que las desigualdades de género que alimentan la cultura de la violación son esencialmente una cuestión de desequilibrio de poder. El estigma, los errores conceptuales, la falta de denuncia y la aplicación deficiente de las leyes no hacen sino perpetuar la impunidad”, apuntó.

También recordó que la violación se usa como arma de guerra y llamó los Gobiernos y a todos los sectores de la sociedad a adoptar una postura firme de rechazo a la violencia sexual y la misoginia.

El Secretario General pidió acabar con el estigma, a mostrar mayor solidaridad con las víctimas y con quienes las defienden y a respetar las garantías de las mujeres.

Generación Igualdad

Por su parte, ONU Mujeres consideró que es hora de alzar la voz para desterrar la cultura de la violación, cuestionar los desequilibrios de poder históricos y poner fin a la violencia sexual.

Con este propósito, presentó el paquete de acciones de la campaña Generación Igualdad, que condena la violación y advierte que es un atropello cuyos afectos devastadores duran varias generaciones, que destruye cuerpos y mentes y pone en peligro la paz.

La iniciativa aboga por no trivializar o permitir que la violación quede impune porque eso da pie a que la violencia sexual se normalice y a que se siga infravalorando a las mujeres y las niñas, dejando fracturados a comunidades y países enteros.

ONU Mujeres acusa la falta de denuncia o cuestionamiento de la cultura de la violación imperante en el mundo.

“Con palabras, acciones e inacciones; con leyes discriminatorias o tolerancia hacia los agresores; con los medios de comunicación que consumimos, los chistes de los que nos reímos y las actitudes que no discutimos, nos convertimos en parte de una cultura que permite que la violación y la cultura de la violación continúen”, alerta.

“No es no”

“No dijo que no”, “habíamos bebido mucho”, “lo provocó por vestirse así” o “hay que ser más tajante al rechazar” son frases que se usan para desdibujar los límites del consentimiento sexual y justificar las agresiones sexuales.

De esta manera se culpa a las víctimas y se exime de responsabilidad a los agresores, pese a que hayan cometido un delito flagrante.

Es por esta razón que el primer punto del paquete de acciones de la iniciativa Generación Igualdad sostiene que cuando se trata de consentimiento no hay límites difusos: “no es no”, enfatiza.

ONU Mujeres destaca que la mayoría de las agresiones sexuales no las cometen personas extrañas en callejones oscuros, sino que es frecuente que el verdugo sea alguien a quien la víctima conoce o, incluso, que sea una pareja sentimental.

Erradicar la violencia contra las mujeres implica obtener el consentimiento en todas las situaciones, incluso en el ámbito del matrimonio y las relaciones de largo plazo, puntualiza la agencia de las Naciones Unidas.

ONU Mujres
Día Internacional para la Eliminación dela Violencia contra la Mujer

Paquete de acciones

La campaña Generación Igualdad lista 16 medidas concretas para contribuir a la lucha contra la cultura de la violación:

  1. Crear una cultura del consentimiento convencido
  2. Denunciar las causas profundas
  3. Redefinir la masculinidad
  4. Dejar de culpar a las víctimas
  5. Mostrar tolerancia cero
  6. Profundizar en lo que significa la cultura de la violación
  7. Adoptar un enfoque intersectorial
  8. Conocer la historia de la cultura de la violación
  9. Invertir en las mujeres
  10. Escuchar a las sobrevivientes
  11. No reírse de la violación
  12. Implicarse
  13. Poner fin a la impunidad
  14. Ser un testigo activo
  15. Educar a la próxima generación
  16. Iniciar la conversación o unirse a ella

Dieciséis días de activismo color naranja

Para promover estas medidas, Generación igualdad dio inicio este lunes a 16 días de activismo global contra la violencia por motivos de género, que usa el color naranja como símbolo de esperanza de un futuro brillante y libre de ese lastre.

La movilización “Pinta el mundo de naranja: Generación Igualdad condena la violación” incluirá eventos múltiples en todo el mundo: marchas, exhibiciones y concursos de arte, maratones y carreras ciclistas, entre otras actividades coordinadas por el Sistema de la ONU con la participación de los Gobiernos y grupos del a sociedad civil.

La directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, recordó que la violación no es un acto aislado y breve.

“Puede tener efectos que cambian la vida, efectos que no se eligen: un embarazo o una enfermedad transmitida sexualmente, un trauma enorme y un injusto sentimiento de vergüenza. Tanto en los conflictos como en escenarios de paz suele influir la decisión de las mujeres de dejar sus comunidades por temor a ataques o estigmatización. Si se me concediera un deseo, ese sería el fin para siempre de las violaciones”, apuntó Mlambo-Ngcuka.

Millones de víctimas

Aunque es muy difícil determinar el número exacto de las violaciones y asaltos sexuales, en parte porque las víctimas tienen miedo a reportarlos, se estima que 15 millones de adolescentes entre 15 y 19 años han tenido alguna relación sexual forzada en algún momento.

Peor aún, unos 3.000 millones de mujeres y niñas viven en países donde la violación dentro del matrimonio no se penaliza explícitamente.

Además, la violencia sexual y las violaciones son armas de guerra y llegan a cometerse de una manera deliberada como parte de una estrategia tal como sucedió en Bosnia y Herzegovina y Rwanda.

En Myanmar, por otra parte, esas atrocidades se han utilizado como parte de las tácticas para desplazar a la población rohingyá, mientras que en Siria se han utilizado para obligar a las mujeres a revelar información y para forzar a sus familiares hombres a rendirse.

Fuente: https://news.un.org/es/story/2019/11/1465761

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