Necesitamos un sindicato que luche por los derechos de las mujeres

Por: Sulem Estrada

En un gremio altamente femenino, las maestras tenemos mucho que decir frente a la renovación de direcciones seccionales que se está llevando a cabo en distintos estados.

No es un secreto para nadie que el sindicato más grande de América Latina, que agrupa a 1.3 millones de trabajadoras y trabajadores de la educación ‒de los cuales el 70 % somos mujeres‒ hoy se encuentra en manos del charrismo sindical y no defiende los intereses de sus agremiados. Sus dirigentes han estado siempre al servicio de los gobiernos en turno y el gobierno de la 4T no es la excepción.

Desde el inicio del sexenio los dirigentes del SNTE se declararon el ejército ideológico de la 4T en el magisterio y han dejado pasar todos los planes de gobierno, desde la reforma educativa de AMLO ‒que conserva el espíritu neoliberal de la reforma peñista‒ hasta el regreso inseguro a clases presenciales.

Sin embargo, las maestras no solamente enfrentamos la subordinación de los dirigentes sindicales al gobierno ‒que en nuestro caso es también nuestro patrón‒ y que dejan pasar los planes sin ninguna resistencia ‒como en el caso del regreso a clases presenciales‒, sino que, además, en el gremio magisterial, como sucede en la mayoría de los gremios, las mujeres somos excluidas tanto numérica como ideológicamente.

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Aunque es un gremio altamente femenino, prácticamente no tenemos delegadas en las escuelas ni dirigentes femeninas en las secciones sindicales. Según datos de 2016, sólo el 30 % de las secretarías delegacionales eran ocupadas por mujeres, esta cifra disminuye a un 24 % en las dirigencias seccionales y a los 15 % en el Comité Ejecutivo Nacional. Incluso en la CNTE, que se reivindica democrática, la mayoría de quienes ostentan las representaciones sindicales son varones.

Asimismo, las demandas específicas de las mujeres en el gremio magisterial están prácticamente invisibilizadas por lo que dentro de las demandas sindicales no se encuentra prácticamente ninguna de las que tienen que ver con nuestras necesidades como mujeres, como podrían ser guarderías, comedores, jornadas laborales reducidas, licencias de maternidad extendidas, acceso a servicios de salud derivados de nuestros derechos sexuales y reproductivos, educación sexual integral, refugios contra la violencia, etcétera.

Esto genera que no solo padezcamos la misma precariedad laboral que nuestros compañeros varones ‒con el agravante de padecer dobles o triples jornadas de trabajo no remunerado‒, sino que nuestras demandas como mujeres ni siquiera son mencionadas ni peleadas por nadie.

Al ser un sector con una gran mayoría de trabajadoras mujeres, tanto las representaciones sindicales, como los puestos jerárquicos, si éstos fuesen equitativos, 7 de cada 10 tendrían que ser ocupados por mujeres.

Sin embargo, no pensamos que éste sea solo un problema de “paridad de género” o que pueda resolverse con cuotas de participación femeninas, pero es un hecho que requerimos una mayor participación de las mujeres en la vida sindical y gremial, que además se apuesten a defender no solo sus derechos como trabajadoras sino a pelear por sus reivindicaciones como mujeres.

Para ello necesitamos en primer lugar arrancar de manos de los charros nuestro sindicato, pues sin ello, a lo más que podemos aspirar es a ocupar algún cargo ‒es decir, a que se rompa el llamado techo de cristal‒ pero sin que nada cambie para el conjunto de las trabajadoras.

Esto lo hemos visto ya, pues durante 24 años una mujer, Elba Esther Gordillo, ocupó la presidencia del SNTE. No solo estuvo alineada a los partidos del régimen ‒incluso perteneció a ellos‒ sino que dejó pasar todos los planes de los gobiernos neoliberales en detrimento de la educación y de los derechos laborales del magisterio. Fue quien firmó la Alianza por la Calidad de la Educación, antesala de la reforma educativa peñista.

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Lo vemos también con Delfina Gómez a la cabeza del magisterio, quien, a pesar de ser mujer, les impuso a miles de maestras y alumnas un regreso inseguro a clases presenciales y desde el primer día de su mandato planteó que habría recortes y despidos de conformidad con la “austeridad republicana”.

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Un sindicato al servicio de las maestras

Es un hecho que las maestras tenemos mucho que decir y mucho por lo cual luchar. Es por ello que buscan invisibilizar el enorme potencial que tenemos como mujeres trabajadoras.

Imagínense la fuerza del sindicato más grande de América Latina en manos de sus trabajadoras y trabajadores, puesta al servicio de la lucha contra el feminicidio y la violencia contra las mujeres, a favor de garantizar nuestro derecho a decidir para que ninguna mujer ni ninguna de nuestras alumnas vuelva a morir nunca más por abortos clandestinos, por plenos derechos laborales para todas las trabajadoras y un alto a la precarización laboral que también es violencia. ¡Seríamos imparables!

Es por ello que necesitamos organizarnos escuela por escuela, zona por zona. Generar comisiones de mujeres que se apuesten a poner en el centro nuestras demandas. Luchar por recuperar nuestro sindicato de manos de los charros y ponerlo al servicio de la lucha por nuestros derechos. Si coincides con estas ideas. Contáctanos y organízate con nosotras.

Tendremos un conversatorio para charlar entre maestras como organizarnos en las escuelas rumbo al #25N. ¡Inscríbete aquí!

Fuente de la información e imagen: https://www.laizquierdadiario.mx

 

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¿Educación al servicio del pueblo? ¡Imposible! Ésta es, con excepción, por y para el capitalismo

México / 28 de octubre de 2018 / Autor: Pedro Echeverría / Fuente: Aporrea

1. El Sindicato (el SNTE) y la Coordinadora (la CNTE) se han confrontado desde 1979, es decir, casi 40 años. 10 años la CNTE se enfrentó contra el liderazgo de Jongitud Barrios, protegido por el presidente López Portillo, y desde 1989 contra la líder Esther Gordillo impuesta en el cargo de secretaria general, por el presidente Salinas. El SNTE es un poderoso sindicato: a) porque cuenta con alrededor de millón y medio de afiliados y b) porque los maestros suelen ser líderes sociales en todos los estados de la República. Yo fui profesor durante 42 años (1960-2002) en todos los niveles escolares-educativos, por ello desde 1960 viví con gran intensidad las luchas magisteriales de oposición radical.

2. Las batallas de todos mis compañeros de la CNTE, por la democracia e independencia sindical durante casi cuatro décadas han sido realmente heroicas, tanto que han representado con mucho la vanguardia de las luchas sociales del país. Sus marchas y plantones se iniciaron desde 1979, pero se intensificaron en los últimos 18 años a raíz de los gobiernos panistas de Fox, Calderón y del priísta Peña con un activismo de los 365 días del año. Me preguntarían: ¿Por qué entonces no ha logrado deshacerse de los dirigentes espurios, «charros», traidores del SNTE?, a) porque esos líderes son del PRI y fuertemente apoyados por los gobiernos y b) porque el nivel de conciencia de los maestros es muy bajo.

3. No olvidemos que el Sindicato (SNTE) fue creado por el gobierno de Ávila Camacho y con el secretario de Educación Torres Bodet en 1943, cuando se cambió el texto del artículo tercero constitucional de «educación socialista» a «educación nacional». En sindicato de hecho nació al servicio del gobierno y del PRI con toda la cobertura a sus líderes. En las décadas siguientes muchos líderes del SNTE ocuparon diputaciones y senadurías del PRI. ¿Cómo se fortalecería una oposición se el liderazgo charro recibía todos los apoyos para consolidar el apoyo de los maestros que sólo buscaban préstamos de corto plazo e hipotecarios, apoyos para cambios de escuela y demás gestiones con apoyo gubernamental?

4. El discurso radical, de oposición de la CNTE causó mucho miedo entre los maestros que sólo buscaban comodidad personal en su trabajo y que nunca entendieron el significado de democracia, libertad, solidaridad. Incluso hoy muy pocos entienden los significados educativos y sólo buscan la seguridad en el empleo. Solamente cuatro estados: Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas, han destacado durante años como vanguardia; otros estados, DF, Morelos, Edo, de México, Zacatecas, Tlaxcala y otros dos o tres más, han apoyado con fuerza. La CNTE agrupa a unos 350 mil profesores, la cuarta parte de todo el SNTE, por ello le han bloqueado todas sus luchas y demandas, así como la distribución de cuotas sindicales.

5. Aunque por pocos días, me ha tocado estar en muchos plantones de la CNTE y observar el desplante de provocadores del gobierno y empresarios que se dedican a insultar con el pretexto de que bloquean y afean la ciudad. Grandes comerciantes, en vez de reclamar al gobierno por la solución de las demandas, se dedican a criticar a los profesores porque «ahuyentan» las ventas. La ciudad de México –que se supone es la de mayor conciencia del país- en vez de solidarizarse con las batallas de la CNTE por estar luchando por una buena educación, la critican porque con sus manifestaciones perjudican el tránsito de automóviles. Pero, lo importante es que la CNTE, en casi 40 años, «no se rinde ni se vende».

6. Con el triunfo electoral de López Obrador y la liberación de la lideresa Esther Gordillo, muchas cosas van a cambiar: a) Que el líder, profesor Juan Díaz –antes secretario particular de Gordillo- será acusado de traidor y es posible que renuncie; b) Que la profesora Gordillo buscará su reinstalación como «presidenta vitalicia del SNTE» o secretaria general; c) Que el CNTE dará continuidad a sus batallas contra la llamada «reforma educativa» y contra el «charrismo sindical». La Novedad es el gobierno de AMLO que se iniciará el 1 de diciembre, pero que desde ahora actúa. Yo hice la propuesta hace algunas semanas de una reunión inicial de AMLO y especialistas con las tres corrientes con 10 representantes para iniciar la discusión del asunto.

7. La CNTE va muy adelante después de realizar varios foros con altos especialistas en educación en los que destacan Pérez Rocha, Gil Antón, Hugo Aboites, etcétera. Lleva la CNTE un trabajo muy adelantado en propuestas para cambios educativos. Lo que traba todo es el problema sindical que esencialmente es político. Los representantes de AMLO tendrían que ser muy inteligentes para mediar y sacar acuerdos buscando no antagonizar. Si se lleva a una elección general sin convicciones firmes, sin acuerdos fuertes, las cosas regresarán a los enfrentamientos. Lo que cabe son argumentos, intervención de especialistas en educación y política como los tres antes nombrados. López Obrador se juega en estos acuerdos una parte de su futuro como gobierno.

Fuente del Artículo:

https://www.aporrea.org/educacion/a268392.html

Fuente de la Imagen:

http://dehocsatis.blogspot.com/2014/04/educacion-para-el-capitalismo.html

ove/mahv

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