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Colombia: Profesor de la Universidad de Manizales busca crear celulares más baratos y 100 veces mejores

América del sur/Colombia/Octubre 2020/semana.com

El científico de datos Jorge Mario Salazar adelanta una investigación para reemplazar el silicio, material fundamental en la elaboración de celulares y portátiles, con el fin de reducir el costo de los dispositivos y mejorar su rendimiento exponencialmente.

La compra de un móvil es quizás una de las acciones más contaminantes que tenemos los humanos. Aproximadamente el 80 por ciento de la huella de carbono de cada dispositivo se produce solo en su fase de fabricación. Esto se debe a la minería, al refinado, el transporte y el ensamblaje de las decenas de elementos químicos que forman la tecnología: hierro para los altavoces y micrófonos, aluminio y magnesio para los marcos, y silicio para el procesador y muchos elementos internos.

Buscando cambiar el panorama de la industria de teléfonos inteligentes, Jorge Mario Salazar, profesor de la Facultad de Ciencias Contables, Económicas y Administrativas, inició un proyecto con el cual busca reemplazar el silicio de los celulares, con lo que no solo se disminuiría el impacto ambiental, sino que también mejoraría el rendimiento de los dispositivos

El docente precisó que su investigación se centra en la fabricación de dispositivos electrónicos para celulares y computadores con nanotubos de carbono, “un material con capacidad para reemplazar el silicio, que es el corazón de la electrónica moderna”, señaló el experto.

El investigador Salazar inició el diseño experimental de su proyecto en la Universidad de Groningen, en el norte de Holanda, y lo concluyó en la Universidad de Manizales durante su estancia posdoctoral en la Facultad de Ciencias e Ingeniería, entre junio de 2019 y junio de 2020.

¿Qué son los nanotubos de carbono? El profesor lo explica en términos sencillos: “Imaginemos una hoja de plástico encima de una mesa plana. Esta hoja presenta un patrón de hexágonos dibujados, como si fuera un panal de abejas. Si tomamos esa hoja de plástico y formamos un tubo, nos podemos imaginar que esa estructura es similar a un nanotubo en el que todos los hexágonos están hechos de carbono. Ahora imaginemos que el grosor del tubo es igual a un cabello humano y su largo sería como una cancha de fútbol. Los nanotubos de carbono son estructuras extremadamente delgadas y muy largas».

Los nanotubos no se pueden identificar a simple vista y por ahora su uso no es masivo ni comercial, pero ya forman parte de elementos cotidianos como vestimentas con recubrimiento de nanotubos para hacerlas más resistentes y chalecos antibalas más livianos. Además, los profesionales del ciclismo ya tienen en sus bicicletas un cierto porcentaje para aumentar su dureza y la cantidad de tensión que resisten.

En cuanto a las grandes industrias, IBM y Samsung han presentado prototipos de procesadores y dispositivos pequeños con esta tecnología, “que permite bajar los precios e incrementa hasta en 100 veces el rendimiento de los mismos”, agrega el investigador.

La investigación del profesor Salazar fue reconocida en los Premios Nacionales Alejandro Ángel Escobar, el más alto galardón científico que se entrega en Colombia, no solo por los niveles de excelencia de los galardonados, sino también por la rigurosidad evaluativa de los jurados encargados de adjudicarlos.

Se premian tres categorías en ciencias que son: Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (premio recibido por Salazar), Ciencias Sociales y Humanas y Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible; además, hay una cuarta categoría de solidaridad y se otorgan menciones de honor en todas las áreas, si el jurado así lo decide.

https://www.semana.com/educacion/articulo/profesor-de-la-universidad-de-manizales-busca-crear-celulares-mas-baratos-y-100-veces-mejores/202046/

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Primer Congreso Mundial en defensa de la educación pública y contra el neoliberalismo

Por: Rosa Cañadell

Los días 25, 26 y 27 de septiembre tuvo lugar el Primer Congreso Mundial en defensa de la educación pública y contra el neoliberalismo, en el que participaron de manera virtual 500 ponentes, profesores, académicos e investigadores en educación y con más de 18.000 oyentes, de una veintena de países, básicamente de América Latina, pero también de Canadá, EEUU o Sudáfrica. Cataluña y el Estado Español también estuvimos presentes con las voces de Rosa Berrio, Mari Luz González, Marc Casanovas, Xavier Diez, Jurjo Torres Santomé, Enrique Díez, Vicent Mauri y Rosa Cañadell.

En él se constató que la educación, paulatinamente, ha dejado de ser un derecho, convirtiéndose cada vez más en un artículo dentro del sistema mercantilista, donde se ha desvalorizado el papel del docente y que el deterioro del sistema educativo, los recortes presupuestarios y la disminución de los derechos del profesorado y del alumnado son un patrón que se repite en los distintos países del mundo.

Se denunció que las prácticas pedagógicas se centran cada vez más en cuestiones tecnológicas y de competencias al servicio de las necesidades laborales de las empresas, dejando de lado los contenidos culturales y humanísticos, necesarios para la emancipación individual y colectiva, y olvidando los conceptos de libertad y solidaridad, necesarios para una sociedad justa y democrática.

El modelo económico neoliberal, impuesto también en la educación, ha degradado las prácticas pedagógicas y reducido el papel trascendente de los maestros a meros técnicos del conocimiento, en medio de un sistema económico que no fomenta la igualdad, la justicia social, el respeto al planeta, ni la riqueza cultural de los pueblos. Y que en este modelo económico la educación se vuelve un campo de disputa, donde maestros y gobiernos nacionales deben plantearse qué clase de enseñanza se desea. Hasta ahora, el neoliberalismo, con manuales estandarizados, ha impulsado una escuela que ha fracasado desde el punto de vista humano, pero eficiente para reproducir al sistema.

Se condenó de manera firme y contundente el nuevo modelo de privatización educativa que se intenta imponer en el marco de la pandemia del COVID-19. Esta ha generado una situación inédita de parálisis global programada, que desnudó las profundas desigualdades del sistema, pero que también se convirtió en una oportunidad para el gran capital en su propósito de avanzar en una redefinición de sus procesos y dinámicas, con elementos de mayor exclusión y dominación. La ola de privatizaciones de los servicios básicos y de interés social ocurridas en las últimas décadas han hecho que los sectores sociales más empobrecidos y la clase trabajadora fueran los más afectados por la crisis de la pandemia.

El experimento de la virtualidad en casa se usa para colocar una disputa que no existía en febrero de 2020, entre educación presencial en la escuela versus educación virtual en casa. El capitalismo sabe que no puede suprimir de manera impune y rápida las escuelas, pero está creando el imaginario social sobre la obsolescencia de lo escolar. Con ello procura dar entrada a las corporaciones tecnológicas y de contenidos educativos digitales al “mercado educativo”, lo cual va acompañado de una desinversión sostenida en la actualización y formación docente para contextos digitales como el actual. La propuesta de educación virtual, híbrida y multimodal ha encontrado a millones de niños, niñas y jóvenes sin posibilidades reales de continuar sus estudios. Es del todo necesario volver a las clases presenciales, pues las virtuales han vulnerado los derechos de los estudiantes y los docentes y han significado una baja calidad académica.

Uno de los objetivos del Congreso es pensar y construir respuestas, no solo para la coyuntura actual, sino que desde el presente de resistencias se pueda trazar un horizonte estratégico, que pasa ineludiblemente por la construcción de alternativas pedagógicas que sustenten una nueva escuela, una nueva universidad. Asumir de la manera más consistente y responsable este desafío, supone ir más allá de las fronteras nacionales puesto que lo que está en juego es precisamente la superación de la crisis de un modelo globalizado de educación neoliberal.

Para ello es urgente generar un diálogo educativo abierto y permanente con las organizaciones de los y las estudiantes y sus familias que defienden el derecho a la educación en los nuevos contextos de asedio de las corporaciones tecnológicas, para con ellos y ellas construir rutas de trabajo compartidas y establecer un plan de unidad en las luchas que se exprese en la solidaridad activa con todas las formas de defensa de la educación pública y contra el neoliberalismo educativo que se libren en los territorios locales, nacionales, continentales y mundiales.

La resistencia y la lucha del profesorado, del alumnado, de las familias y de las fuerzas de la izquierda progresista son el camino. Necesitamos una juventud sabia, solidaria, culta, con preparación laboral y sentido de la justicia.

Para todo ello se va a trabajar en una ruta unitaria que permita el establecimiento de la segunda semana de junio de 2021 como la semana mundial de movilizaciones en defensa de la educación pública, la ciencia y la cultura, en la cual se coordinen organizaciones de trabajadores de la educación, asociaciones de familias y estudiantiles.

Finalmente se recordó que los y las jóvenes de hoy son quienes podrán mejorar la sociedad del mañana y los y las docentes tenemos la obligación de prepararlos para que ello sea posible. Nos estamos jugando el futuro de nuestra sociedad.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/09/30/primer-congreso-mundial-en-defensa-de-la-educacion-publica-y-contra-el-neoliberalismo/

 

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Cómo estimular el pensamiento científico y el razonamiento en los niños

Noticia/17 Septiembre 2020/elpais.com

Cuando los niños crecen en hogares que simpatizan con la ciencia, se les anima a hacer preguntas y que se las hagan también les ayuda a pensar, a experimentar

Cuando un niño nace comienza poco a poco a descubrir todo lo que tiene frente a sus ojos. Todo es nuevo para él y todo lo quiere saber es crucial para su desarrollo cognitivo. Una de las etapas más cruciales es la de los “por qué”, una fase muy importante que comienza a los dos años y que se extiende hasta los cinco. Así, y en medio de un mundo tan confuso y tan incierto, quizás, una de las cosas que pueden hacer los padres sea responder todas las preguntas planteadas por sus hijos con el aval de la investigación –en la medida de lo posible– y con verificación de hipótesis.

Y es que, cuando los niños crecen en hogares que simpatizan con la ciencia, se les anima a hacer preguntas y que se las hagan les ayuda a pensar de manera más crítica, a experimentar, a explicar sus razonamientos. Y da igual, lo pueden hacer de muchas maneras: leyendo, escribiendo, creando modelos e, incluso, viendo programas de ciencias en la tele. Para la psicóloga e investigadora científica Gwen Dewar, autora en ParientingScience, el descubrimiento más importante es que los niños se benefician de lecciones explícitas en el pensamiento crítico. “Los estudios sugieren que los estudiantes que se interesan por la ciencia desde pequeños se convierten en mejores solucionadores de problemas, e incluso, aumentan sus coeficientes intelectuales cuando se les muestran los principios de lógica, pruebas de hipótesis y otros métodos de razonamiento. Los informes también sugieren que los niños aprenden más cuando se les exige que expliquen su propio pensamiento”, explica.

Sin embargo, según un informe reciente realizado por Education Development Center (EDC), nueve de cada 10 padres ayudan a sus hijos pequeños a completar las actividades de aprendizaje a diario, pero solo alrededor de la mitad asegura que estas actividades están basadas en la ciencia. ¿Por qué? Pues bien, el estudio comprobó que, aunque los padres están ansiosos por enseñar a sus hijos temas científicos, muchos admiten que carecen de las herramientas y la confianza suficiente para hacerlo. De la encuesta, se dedujo que casi todos los progenitores, independientemente de su nivel de ingresos o educación, piensan que es importante ayudar a sus hijos pequeños a aprender, y en especial en materia de habilidades sociales, alfabetización y matemáticas. Sin embargo, en temas científicos aseguran sentirse muy vulnerables al no contar con ideas o herramientas cotidianas que les ayude.

La ciencia puede ser simple y divertida, ya que en realidad cualquier escenario es bueno y puede convertirse en una oportunidad de aprendizaje que se puede aprovechar. Así, con la llegada del buen tiempo, una colonia de hormigas, una tormenta de verano, las noches estrelladas… todo puede servir para enseñarle a nuestros hijos a pensar de manera más científica. ¿Cuáles son algunas de las mejores actividades y recursos de ciencia para niños? Algunas apps y webs de ciencias complementan información de una manera muy visual y de fácil acceso, permiten amplificar objetivos y plantear retos mediante propuestas de actividades de fácil ejecución, y fomentan el crecimiento intelectual aportando contenido de gran valor dentro del ámbito cultural científico.

Cinco webs para aprender ciencia con niños

1. Kids CSIC. Un programa, creado por el Colegio Superior de Investigaciones Científicas, que aborda el aprendizaje científico para los niños desde primaria, a partir de vídeos, juegos y recursos para profesores.

2. Mundo Primaria: Esta web proporciona numerosos recursos didácticos gratuitos y de calidad para niños de entre tres y 12 años, con respuestas a todo tipo de preguntas científicas para que se puede responder fácilmente a ¿por qué se forman las nubes? No solo tiene contenido de ciencia, también de plástica, lengua o matemáticas.

3. Science & Fun es una librería de recursos educativos digitales de ciencias, dirigida a niños de entre siete y 13 años. Unos contenidos dinámicos y divertidos que combinan el cartoon o dibujos y el entretenimiento con la enseñanza y la pedagogía a través de infografías, láminas, tests educativos, vídeos y juegos interactivos. Además, contiene experimentos y actividades offline que los padres pueden realizar con los hijos fuera del aula virtual.

4. Arquímedes: El denominado Proyecto Arquímedes es una iniciativa del Ministerio de Educación que contiene recursos para niños de todas las edades, y que consta de quince objetos de aprendizaje estándares dirigidos también a alumnos y profesores de Educación Secundaria Obligatoria de Ciencias de la Naturaleza bien de Física y Química de 3º y 4º bien de Biología.

5. Unawe: ¡explora el Universo! Una web que utiliza la belleza y la grandeza del universo para inspirar a los niños y alentarlos a desarrollar un interés por la ciencia y la tecnología. El programa también tiene como objetivo introducir a los más pequeños la idea de ciudadanía global y tolerancia en una etapa crucial de su desarrollo, para demostrar que forman parte de una comunidad internacional. Unawe es el primer intento a gran escala de usar la astronomía como herramienta para inspirar y educar a los niños pequeños. Fue creada en 2005 por la Unión Astronómica Internacional en colaboración con el CSIC.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/06/21/mamas_papas/1592723011_732438.html

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Abren oportunidades en Angola para educación digital

África/Angola/17 Septiembre 2020/prensa-latina.cu

Estudiantes de escuelas públicas en Angola podrán disfrutar del acceso gratuito a internet en su proceso de aprendizaje a partir de un memorando suscrito entre la operadora Unitel y la empresa china Huawei.
Según reportó la agencia angoleña de prensa (Angop), el proyecto fue presentado durante la firma del documento, que corrió a cargo de la directora general de asuntos corporativos de Unitel (prestadora de servicios de telecomunicaciones), Eunice de Carvalho, y el presidente del comité ejecutivo de Huawei Angola, Liuhongzhen Michael.

De acuerdo con la fuente, el pacto tendrá una duración de dos años, renovable por igual período de tiempo, siempre que haya interés de ambas partes.

Huawei proporcionará equipos y soluciones tecnológicas y Unitel asegurará internet y la conectividad a los planteles; una iniciativa que comenzará en su fase piloto por las provincias de Huambo y Bié, en la región central.

Está prevista la entrega inicial de 480 tabletas a igual número de alumnos, 50 computadoras de escritorio para el uso de los profesores y 50 proyectores con destino a las aulas, informó Angop.

A juicio de Eunice de Carvalho, este programa ayudará a promover el hábito de la investigación académica entre los estudiantes y el empleo de los medios digitales como herramientas de comunicación e interacción social.

En la ejecución del plan, destacó, interviene el Ministerio de Educación a fin de empezar el proyecto con los escolares de cuarto a sexto grados, aunque la intención futura es formalizar el aprendizaje digital desde la primera clase.

Al mismo tiempo, transcurrirá la formación de docentes durante un año con un costo de alrededor de 100 mil dólares, y en la medida que las condiciones lo permitan se cubrirán otras escuelas de las restantes provincias, explicó la funcionaria.

El integrante de Huawei Edric Chu precisó que la compañía invertirá 60 millones en la construcción de su nueva sede en Luanda, ello incluirá un centro de capacitación e innovación, así como un área dedicada al intercambio de experiencias, cuya puesta en funcionamiento está prevista para fines de 2021.

Con este acuerdo, Huawei traerá tecnologías y soluciones más avanzadas a Angola, desarrollará plataformas para áreas de investigación y desarrollo en los diferentes segmentos del país, afirmó el especialista, citado por Angop.

Fuente e imagen tomadas de: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=396880&SEO=abren-oportunidades-en-angola-para-educacion-digital
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Entrevista a Catherine L’Ecuyer: “La tecnología crea serias hipotecas en el aprendizaje y no debemos confiar la educación a ella”

Entrevistas/Autora: Beatriz Lucas/elpais.com

Catherine L’Ecuyer, doctora en Educación y Psicología, es una de los más de 100 expertos firmantes de un manifiesto contra las pantallas como eje educativo principal durante la pandemia

Para Catherine L’Ecuyer (Quebec, 1974) la tecnología en la educación es “como el traje nuevo del emperador. Todos lo saben pero nadie se atreve a decirle que va desnudo”. Ella es una de los más de 100 pedagogos, científicos y médicos firmantes en Estados Unidos de un manifiesto contra la tecnología como eje educativo principal durante la pandemia y que ha promovido también con una petición en Change.org. El documento, ya traducido al español, reclama a los Gobiernos alternativas y propone soluciones más allá de las pantallas. Además, respalda con más de una veintena de estudios científicos los efectos nocivos del abuso tecnológico en el desarrollo de la infancia y alerta del comercio que las empresas hacen con los datos de las familias aprovechando estos momentos de vulnerabilidad.

Este movimiento aspira a convertirse en global y ya busca en España y los países de lengua hispana respaldo de entidades, docentes y familias que apuesten por otra forma de educar a los niños sin comprometer su desarrollo. L’Ecuyer, psicóloga y especialista en educación, madre de cuatro hijos afincada en Barcelona y autora de los libros Educar en el asombro y Educar en la realidad —más de 100.000 ejemplares vendidos en ocho idiomas y más de 50 países— explica por qué se ha comprometido con esta campaña y deja una pregunta para la reflexión. “¿Por qué si la tecnología es tan beneficiosa para el desarrollo de los niños, los altos ejecutivos de las empresas tecnológicas de Silicon Valley escolarizan a sus hijos en escuelas sin pantallas?”

Pregunta. ¿Por qué surge este manifiesto y qué busca?

Respuesta. Esta campaña la han promovido dos organizaciones que trabajan en defensa de los derechos de la infancia —Campaign for a Commercial-free Childhood (Infancia libre de comercio) y Children´s Screen Time Action Network (Red de acción sobre la exposición de la infancia a las pantallas)— que han protagonizado ya algunas batallas judiciales contra empresas como Baby Einstein por vender beneficios educativos que no existen, o con Google (Youtube Kids), por comerciar con los datos de los niños. Y yo la he respaldado y he iniciado una petición en Change.org porque está por demostrar la eficacia de la tecnología como solución educativa. Es una respuesta facilona simplista y rápida: parece que resuelve el problema, pero la evidencia científica demuestra que la educación con tecnología no es mejor y en cambio puede tener efectos negativos. Nos han vendido la idea de que los niños llevan las riendas ante la pantalla, pero en realidad no es así: como su mente es inmadura, el niño es como un puerto USB que reacciona ante unos estímulos frecuentes e intermitentes programados por algoritmos. La tecnología crea serias hipotecas en el aprendizaje y no debemos confiar la educación a ella.

P. ¿Cuáles son esas hipotecas?

R. Muchos pediatras, pedagogos y docentes firman este documento porque les preocupa el efecto de la sobreexposición a las pantallas en la salud neurológica de los niños y su desarrollo cognitivo. Pero somos David contra Goliat. La industria tecnológica tiene muchos medios para hacer llegar su marketing y sus estudios parciales pero nosotros solo tenemos los medios de comunicación y campañas como esta para llegar a los padres. Cada semana recibo decenas de correos de padres indignados porque les han impuesto en sus aulas tabletas obligatorias y chrome books sin consultarles y no saben a dónde dirigirse. Cuando acuden a la dirección del centro ya es tarde porque han firmado un contrato con la empresa tecnológica y no hay marcha atrás ¿Cómo puede ser que no haya una movilización masiva en contra de esto? Esta campaña quiere divulgar los estudios científicos que demuestran que la tecnología no es tan educativa como nos venden y busca la concienciación y movilización de los ciudadanos para romper con esa inercia. La población general debe saber lo que está pasando y lo que está en juego.

P. ¿Y qué es lo que está en juego?

R. Mucho más de lo que creemos. Los estudios indican que los niños menores de seis años aprenden a través de las relaciones interpersonales y las experiencias sensoriales, por lo que no tiene sentido ofrecerles contenidos online en esa franja de edad. Es más, hay una relación entre el consumo de pantallas en edades tempranas y la inatención, la impulsividad, la disminución del vocabulario, el déficit de aprendizaje, las adicciones, y problemas de vista, trastornos del sueño, obesidad… Hay un estudio que demuestra que por cada hora diaria de pantalla en menores de tres años aumenta un 10% la probabilidad de sufrir inatención con siete años. Esto está relacionado con que los dispositivos imponen a los niños que los usan ritmos frenéticos, músicas estridentes, luces, colores…, y los pequeños se vuelven inquietos, ansiosos y se aburren en los ritmos más lentos que ofrece la realidad. La Sociedad Canadiense de Pediatría y la Academia Americana de Pediatría recomiendan que los niños de menos de dos años no vean nada de pantallas y los de dos a cinco años, menos de una hora al día.

P. Y según los estudios que cita el manifiesto ¿por qué tienen este efecto las apps educativas?

R. Con el juego libre o semi estructurado, el niño busca retos que se ajustan a sus capacidades, por eso suben a los toboganes por la pendiente, para ellos subir por las escaleras es demasiado fácil. En el juego libre es el niño el que planifica y protagoniza su propia experiencia de aprendizaje. Hace trabajar la memoria, tiene que inhibir los estímulos externos, medir sus límites y aprender a autocontrolarse. Las aplicaciones dirigidas por algoritmos son todo lo contrario: el niño va a remolque de lo que recibe, se vuelve pasivo y se acostumbra a estímulos cada vez más rápidos. Acaba inadaptado a la realidad, porque está es demasiado lenta. Esto contribuye a la pérdida del interés por aprender, de la iniciativa. Hemos de saber que muchas aplicaciones están diseñadas para dirigirles y tenerles conectados durante el mayor tiempo posible.

P. ¿Y qué consecuencias tiene en el aprendizaje?

R. El efecto no es el mismo en los niños que en los adultos. Los niños necesitan que respetemos su asombro, su deseo de conocer, pero las tecnologías tienen el efecto contrario: lo hacen todo por él acostumbran a los pequeños a los estímulos inmediatos y acortan el tiempo de atención. Y sin atención no hay aprendizaje. Los profesores lo notan en las escuelas, cada vez los estudiantes tienen menos capacidad de atender a las explicaciones y de concentrarse. Haríamos bien en preguntarnos por qué los directivos de empresas tecnológicas del Silicon Valley mandan a sus hijos a colegios privados que hacen bandera de no usar tecnología, mientras sus empresas venden dispositivos a colegios públicos de la misma zona. Ellos pueden permitirse el lujo de las relaciones interpersonales. Si algo nos ha quedado claro con esa pandemia es que necesitamos interacción personal. Entonces, si podemos permitirnos ese lujo, ¿por qué prescindir de él?

P. ¿Y los adolescentes?

R. Hemos de ayudarles a no confundir la conexión wifi con la conexión humana. Tienen carencias de experiencias reales y humanas. El año pasado YouGov sacaba un estudio que demostraba que los milennials son la generación que se siente más sola en nuestra sociedad. El 27% no tiene amigos cercanos y el 30% no tiene un “mejor amigo” a pesar de pasar muchas horas al día conectados en redes. Los padres pensamos que cuando compramos los dispositivos les ayudamos a socializar, pero no es así. Darles un móvil con conexión a Internet cuando no están preparados a ello, no les ayuda a estar más en el mundo, contribuye a aislarles, les resta oportunidades de experiencias interpersonales reales y humanas. Para un adulto maduro y consolidado afectivamente, las redes sociales pueden ser inocuas. Pero los adolescentes tienen un concepto de sí mismos aun frágil y es más fácil para ellos entrar en unas dinámicas obsesivas por la validación de sus iguales, por el “me gusta”. Eso crea relaciones superficiales, frívolas.

P. ¿Cómo aplica esta política de reducción de pantallas en casa con cuatro hijos, adolescentes incluidos?

R. Que estemos en contra del abuso de las pantallas no implica que vivamos desconectados del mundo. En casa tenemos una tele que usamos para ver cine que nosotros seleccionamos y noticias puntualmente. Tenemos dos móviles con Internet y dos ordenadores, pero solo sirven para mi trabajo y el de mi marido. Durante el confinamiento, usamos un dispositivo adicional de forma excepcional para que cada uno supiera las tareas que tenía y lo usara el menos tiempo posible, en una franja horaria concreta y con supervisión. Y tenemos un móvil sin Internet que a partir de los 14 años pueden usar para hacer llamadas cuando lo necesitan. No usan pantallas como ocio, salvo el cine, o para buscar recetas si cocinan, o para comunicarse por Skype con la familia de Canadá. Y nunca se han quejado porque tienen miles de aficiones en el mundo off line. En el confinamiento, mis tres hijos mayores han tenido dos horas al día con todas las explicaciones del profesor online y el resto de material en papel. Y muchísimas lecturas. Mi hija de nueve años no ha hecho nada online, todo en papel. Y eso nos ha funcionado muy bien, ha sido una oportunidad para crecer en autonomía y en responsabilidad.

P. ¿Cómo podemos plantear una respuesta educativa adecuada sin tecnología si nos vuelven a confinar?

R. Estamos ante algo muy excepcional y nadie tiene la respuesta perfecta. Tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre viendo qué uso hacemos de las pantallas sin convertirlas en la escuela. Por ejemplo, las recomendaciones de las asociaciones de pediatras hacen una excepción y permiten videollamadas con personas con las que el niño tiene un vínculo de apego, después de que los estudios demostrasen que podía ser positivo que un niño se comunique por Facetime con un familiar cercano que, por motivo laboral, estaba fuera de su país. Esto podemos trasladarlo al ámbito educativo. En un vídeo de un profesor a sus alumnos no hay sonidos estridentes, ni algoritmos que decidan por ellos, y hay una relación previa con la persona. No me parece mal que, en una situación tan excepcional como es la de una pandemia global, un alumno de 13 años reciba dos horas de clase en grupos reducidos de materias básicas impartidas por un docente que ya conoce. Pero deben combinarse con algo analógico —leer y escribir en papel, hacer tareas que requieran atención sostenida—. Debemos dejar al margen las aplicaciones dirigidas por algoritmos y los vídeos de Youtube. Para introducir las tecnologías de forma masiva, algunos recurren al argumento de la conciliación durante el confinamiento. Pero uno de los problemas con los ejercicios online descontextualizados es que el niño siempre va a necesitar a sus padres. Si usa aplicaciones y no hay un maestro que actúe de intermediario para explicar la materia y que resuelva dudas en directo, el padre tiene que estar explicándole o ayudándole todo el rato y eso requiere que se convierta en maestro. Durante el confinamiento, algunos padres hemos tenido que improvisar el don de la bilocación.

P. Las Administraciones han optado por la compra de dispositivos en España para reducir la brecha digital. Pero usted niega la existencia de esa brecha. ¿Por qué?

R. El argumento de la brecha digital asume que dotar masivamente de tecnología a los alumnos de entornos sociales más complicados mejora sus resultados académicos y por lo tanto reduce las desigualdades sociales. Los estudios demuestran justamente lo contrario: se da un incremento de las conductas abusivas de esta tecnología en entornos sociales más complicados.

P. ¿Cómo deberíamos entonces abordar esta situación?

R. Facilitar un dispositivo o Internet a quienes no lo tienen en tiempo de pandemia si van a estar tres meses encerrados no me parece mal si es solo para recibir clases online poco tiempo al día, bajo supervisión y el alumno tiene más de 11 años. Otra cosa sería digitalizar todo para siempre. En cualquier caso, hemos de ser conscientes de que la educación online es un drama en hogares con graves problemas donde hay violencia, abusos… Para esos niños, la escuela podría ser el entorno seguro que les de una oportunidad de salir adelante. Los dispositivos no solucionan sus dificultades sociales ni su desventaja. En vez de invertir en soluciones tecnológicas cortoplacistas, las Administraciones deberían centrarse en implantar las medidas de seguridad necesarias, e invertir en la reducción de las ratios y en proporcionar todos los medios a los centros escolares para que fueran seguros para poder garantizar la presencialidad en las aulas. La educación es un asunto humano, no tecnológico.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/educacion/2020-08-19/la-tecnologia-crea-serias-hipotecas-en-el-aprendizaje-y-no-debemos-confiar-la-educacion-a-ella.html

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Bajo ensayos clínicos vacuna antiCovid-19 de China y Alemania

Asia/China/06 Agosto 2o20/prensa-latina.cu

La firma Shanghai Fosun Pharmaceutical somete hoy a la primera etapa de pruebas clínicas en humanos un candidato de vacuna contra la Covid-19 que desarrolló junto con la alemana BioNTech.
El preparado se creó con la tecnología mRNA y se sumó así a una veintena obtenidos por varios países que actualmente están bajo ese tipo de investigaciones en el mundo.Según Fosun, 72 personas sanas de entre 18 y 55 años de edad recibieron una dosis de la sustancia –denominada BNT162b1- y en los próximos días se le administrará a un segundo grupo con la misma cifra de adultos, pero mayores de 55.

Estos estudios buscan evaluar la inmunogenicidad y la selección de la cantidad apropiada a aplicar.

La vacuna se prueba simultáneamente en Alemania y Estados Unidos como parte de un programa internacional de BioNTech.

China ensaya otros ocho candidatos dentro y fuera de su territorio nacional.

Un acuerdo con Emiratos Árabes Unidos permitió arrancar con la tercera fase de pesquisas de una vacuna inactivada de la farmacéutica local Sinopharm en 15 mil voluntarios de 16 a 60 años de edad de la ciudad de Abu Dhabi y el emirato Al Ain.

China busca asociarse con otros países en los últimos ensayos de sus candidatos vacunales contra la Covid-19 porque la sustancial reducción de pacientes en su suelo impide llevar adelante la investigación, la cual requiere de gran cantidad de voluntarios.

En ese contexto, su empresa CanSino Biologics está en negociaciones con Rusia, Brasil, Chile y Arabia Saudita para realizar las terceras pruebas de la recombinante Ad5-nCoV que desarrolló junto a científicos militares.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=387357&SEO=bajo-ensayos-clinicos-vacuna-anticovid-19-de-china-y-alemania
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La receta de Uruguay para el reabrir las escuelas

Por: Meritxell Freixas Martorell

  • El país sudamericano aplica un “estricto” protocolo que se basa en la no obligatoriedad de asistir a clase y cuidar la distancia social en las aulas y el recreo.

Después de casi cuatro meses con escuelas e institutos cerrados y con las plataformas virtuales como único soporte a la docencia, Uruguay fue el primer país de Latinoamérica en retornar a las clases presenciales. El regreso se dio tras un proceso gradual iniciado con las escuelas rurales a finales de abril y que se completó a principios de julio, cuando también se reactivaron los centros públicos y privados de educación primaria, secundaria y técnica.

Junto con la construcción, el sector educativo fue de los primeros del país en incorporarse a la “nueva normalidad”, tras un intenso debate público, la discusión de protocolos y la tensión entre autoridades, direcciones de centros educativos y sindicatos. Una decisión que respondió al buen manejo que, hasta ahora, el país ha hecho de la pandemia. Desde el 13 de marzo, cuando se decretó la emergencia sanitaria, hasta la fecha, se registran 1.200 casos y 34 fallecidos. Las medidas tomadas tempranamente por el gobierno de Luis Lacalle Pou junto con varias condiciones estructurales, como unos sistemas educativo y sanitario públicos robustos, permitieron gestionar la crisis sanitaria sin necesidad de declarar la cuarentena obligatoria.

La infraestructura de telecomunicaciones uruguaya, que cuenta con un despliegue de la fibra óptica en prácticamente todo el país, permitió el acceso al trabajo virtual en prácticamente todo el territorio. Además, hace varios años se implementó el plan Ceibal para el fomento de las nuevas tecnologías de la información en todas las escuelas que, sin saberlo, preparó al país para enfrentar la crisis. “Se priorizó mantener el vínculo con los niños a través de las plataformas del plan Ceibal, WhatsApp o con visitas a los hogares, y así alcanzamos una vinculación en torno al 95% de la matrícula escolar de los niños de 3 a 12 años”, explica Pablo Caggiani, docente y miembro del Consejo de Educación Inicial y Primaria, un órgano dependiente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) encargado de las competencias educativas de estas etapas.

Hace casi más de un mes que el proceso de retorno progresivo y gradual concluyó. Los colegios ahora vuelven a estar cerrados, pero esta vez por vacaciones. Alumnos y docentes se toman un respiro mientras transcurren las semanas más frías del año, que en contexto de pandemia dificultan la aplicación de protocolos y exponen a grandes y pequeños a todo tipo de enfermedades, más allá del coronavirus. Un tiempo de descanso que también se aprovecha para evaluar las primeras semanas del retorno.

Un protocolo “estricto”

«El retorno a clases es voluntario. Estamos convencidos de que el riesgo es mínimo y tiene que existir la voluntad de los padres para decidir si los niños participan o no», declaró Lacalle Pou cuando anunció el regreso a la presencialidad.

La Administración Nacional de Salud Pública se encargó de redactar un protocolo con más de 20 artículos que los centros educativos aplican con especial atención en mantener el distanciamiento físico en el aula y el patio. Para ello, cada curso fue dividido en dos grupos y la asistencia presencial, que no es obligatoria, se redujo a dos días a la semana y a un máximo de cuatro horas, y se combina con el aprendizaje online. Los horarios de entrada y salida a clase y al recreo son escalonados y los centros cuentan con alcohol gel, sistemas de ventilación, desinfección de materiales de uso común y uso obligatorio de alfombra sanitaria y mascarillas (para los alumnos de secundaria).

“La aplicación de un protocolo estricto quedó en manos de los directores de cada centro, que son quienes tienen que garantizar las condiciones para su cumplimiento”, señala Antonio Romano, profesor universitario del Instituto de Educación y exdirector de Planificación de la ANEP. “Es una presencialidad bastante compleja y muy diferente de la escuela que se dejó en marzo”, añade Pablo Caggiani.

Entre los criterios para definir el retorno a clases se consideraron aspectos como la desigualdad, la adaptación a los horarios de las familias y mantener la virtualidad para aquellos niños y niñas que no participan de forma presencial. “El promedio de asistencia a más de un mes del retorno ha sido muy bajo. La gente toma precauciones y una de ellas es no mandar a los niños a la escuela”, indica José Olivera, presidente de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes). Según datos del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), en la primera semana, solo el 48% de los niños convocados asistieron a las escuelas públicas. Un porcentaje que se elevó a un rango entre el 60% y 70% siete días después.

Dificultades e inconvenientes

“Los niños tenían muchas expectativas de volver a la escuela para encontrarse con sus amigos, pero la forma como esto ha ocurrido no ha estado bien y no les hemos consultado”, opina Antonio Romano. El docente enumera algunos “inconvenientes” del regreso a la presencialidad, como la desconexión de muchos estudiantes y familias tras permanecer tanto tiempo en casa –”se desvincularon de la propuesta escolar”, precisa–; las dificultades para las escuelas de barrios más pobres; o los problemas prácticos para la implementación del protocolo: “Exige ventilación, pero estamos en pleno invierno”, apunta. “El primer día de clase había cuatro grados y teníamos las ventanas abiertas mientras los estudiantes se congelaban sentados en sus bancos con las mascarillas puestas”, recuerda Alejandra, profesora de secundaria y orientadora pedagógica. La docente, que terminó enferma después de estos primeros días de clase, insiste: “Tuve que mandar mensajes a los padres para avisarles que mandaran a los niños como si fueran a estar a la intemperie y quietos”. A su parecer, “hay una enorme improvisación porque las directivas no han sido claras” y “las formas de implementación están alejadas de la realidad”.

“Hemos tenido que hacer una ingeniería de reacondicionamiento de las escuelas para que los niños pudieran mantener las distancias dentro de las aulas”, exclama Elbia Pereira, secretaria general de Federación Uruguaya de Magisterio de Trabajadores de Educación Primaria o FUM-TEC, que reúne 25.000 afiliados docentes y no docentes de todo el país. La dirigente sindical destaca el “doble esfuerzo” de los docentes, que llevan a cabo el trabajo presencial y virtual, lo que conlleva una sobrecarga laboral importante.

Desde el punto de vista pedagógico, Pereira considera que los aprendizajes “son muy dispares y distintos” comparados con la etapa previa a la pandemia. Por eso, opina que “no se deben comparar resultados” y es tajante en su conclusión: “Nada sustituye la presencialidad del docente en el aula”.

Hasta ahora, ningún centro escolar de Uruguay se ha visto obligado a cerrar por contagios de COVID-19 y solo han interrumpido nuevamente las clases los colegios con presencia de focos comunitarios cerca. Sin brotes en los centros educativos y considerando la necesidad de mantener la escuela presencial, el gobierno apuesta ahora por aumentar los días y extender los horarios de docencia después de las vacaciones de invierno. “Cuando las familias entienden que los centros cuentan con las medidas de higiene necesarias y que los funcionarios proceden con mucha responsabilidad, se logra que los estudiantes vuelvan”, dijo Robert Silva, autoridad de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). A partir del 3 de agosto el país dará un paso más para normalizar la rutina escolar que el virus puso a prueba.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/08/05/la-receta-de-uruguay-para-el-reabrir-las-escuelas/

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