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La diferencia entre enseñar a convivir y adoctrinar en el aula

Por: Eva Bailén

Para lograr un clima sano en los centros escolares es necesario conocer las razones por las que suceden los casos de acoso, conocer a las víctimas y a los agresores, y enseñar a respetar a todos

La mejora de la convivencia en los centros educativos es una prioridad. Dudo de que a ningún padre le quede un solo resquicio de duda sobre la importancia de actuar contra el acoso escolar o bullying, más hoy, con la ubicuidad y capacidad de difusión que alcanzan estos actos gracias a internet y a las redes sociales. Para lograr un clima sano en los centros escolares es necesario conocer las razones por las que suceden los casos de acoso, conocer a las víctimas y a los agresores, y enseñar a respetar a todos mediante la tolerancia, la empatía y el respeto. Pero el personal docente no puede quedarse solo en esta tarea. Las familias debemos ayudarlos y, por supuesto, no boicotearlos.

Teniendo en cuenta que el colectivo LGTBi es uno de los más afectados por el acoso escolar, es totalmente necesario que tenga el protagonismo que merece. Hace ya cuatro años que el ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad editó la guía titulada “Abrazar la diversidad: propuestas para una educación libre de acoso homofóbico y transfóbico” a la cual recomiendo recurrir, tanto si se es profesor, o también padre o estudiante. Tal y como recoge la introducción, ser gay, lesbiana o trans o ser considerado como tal incrementa el riesgo de ser víctima de acoso escolar. No podemos pues cerrar los ojos a la realidad.

Todo caso de bullying es doloroso, sobre todo para las víctimas. Pero también hay que poner el foco en los acosadores. Ninguno querríamos estar en el lugar de los padres de estos chicos o chicas por la sensación de fracaso que puede producir al progenitor el comportamiento de su hijo. Sin embargo, tampoco podemos dejarlos solos. Debemos darles herramientas para solucionar la situación y también hacerles entender que su implicación es vital para resolverla. Igualmente, todos debemos comprender que no habrá solución posible si no apoyamos la labor educativa.

La formación en los valores constitucionales de la convivencia, la igualdad, el respeto y la no discriminación no puede ser confundida nunca con el adoctrinamiento, como algunos insinúan. Esta formación, al contrario, es clave para que no seamos padres de víctimas, ni tampoco de acosadores, ni siquiera padres de observadores pasivos. Tenemos que corresponsabilizarnos para que sepamos estar del lado de nuestros hijos, para atajar de frente sus comportamientos nocivos cuando haya que hacerlo o enseñarles a reaccionar y a convertirse en personas empáticas y colaborativas.

Sé que hay temas tabú, sé que a las familias a veces nos cuesta hablar de ciertos temas, y que, dependiendo de la ideología de cada uno, se evita hablar de algunas cosas o, simplemente, se ignoran. Si las redes sociales desempeñan un papel clave en la virulencia del acoso escolar, impidiendo que la víctima tenga un refugio -ni siquiera en su propia casa-, también lo juegan la desinformación y la falta de educación en valores de nuestros chicos y chicas. Que no lo tratemos en casa no quiere decir que sea desconocido para ellos.

Una supuesta carencia de educación en las escuelas o en el hogar no impide que nuestros adolescentes y preadolescentes traten de informarse sobre aquello que les produce curiosidad. Aún sin buscarlo, están expuestos o reciben videos cuyos contenidos serán, con muy alta probabilidad erróneos, desde un punto de vista educativo. Contenidos que no les van a transmitir valores que les ayuden a convivir con sus compañeros y profesores. Por eso, es fundamental que no dejemos su educación en manos de YouTube, Instagram o Tik-Tok, sino que sean profesionales los que se encarguen de ello, y junto a ellos, los padres y madres.

La diversidad es bonita, no es una amenaza, sino una fuente de riqueza, una mina de oportunidades para educar a nuestros hijos en valores de tolerancia, respeto y empatía. Y así tenemos que verlo y entenderlo todos los miembros de la comunidad educativa. En esto debemos de ser una piña. No se pueden combatir los prejuicios si una parte de la comunidad se evade de su responsabilidad. Aún queda mucho por hacer para acabar con el acoso, que no solo se ceba con los jóvenes del colectivo LGTBi, también con los alumnos de altas capacidades, con los que presentan alguna discapacidad o, simplemente, con aquellos que no entran en la norma que el niño, niña o adolescente de turno decide en ese momento.

Y por si a alguien le queda alguna duda, la actual ley de educación (LOMCE) dedica un artículo, el 124, a las normas de organización, funcionamiento y convivencia, en el que se deja claro la obligatoriedad de que los centros educativos elaboren un plan de convivencia. Este plan debe prestar una especial atención a la prevención de la violencia de género y a la realización de actuaciones que promuevan la igualdad y la no discriminación. Así que nuestros docentes tienen la obligación tanto moral como administrativa de trabajar por la mejora de la convivencia como objetivo marcado por la ley. Las familias, en correspondencia, no podemos ser menos. Educar para garantizar la libertad y la convivencia no es adoctrinar.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/11/05/mamas_papas/1572945601_315181.html

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Acuerdo Institucional de Convivencia

America del Sur/Argentina/

A través de la Resolución N° 570/19, del 27 de mayo, el Ministerio de Educación dispuso que los institutos superiores, tanto de formación docente como técnica y de gestión estatal o privada, habiliten espacios de participación para avanzar en la construcción, durante este 2019, del Acuerdo Institucional de Convivencia (AIC), que regula el accionar, comportamiento y estilos de relaciones entre los diferentes actores educativos.

Los AIC deberán garantizar el derecho a una convivencia pacífica, libre de violencia física y psicológica; promover la participación de todos los actores institucionales y establecer los lineamientos sobre las sanciones a aplicar en casos de transgresión de las normas. El marco normativo que regule y promueva la convivencia institucional deberá estar basado en valores como la responsabilidad, la solidaridad, la democracia y el respeto a las diferencias, entre todos los integrantes de la comunidad educativa (sus valores, creencias e identidades).

Previo a la puesta en vigencia del Acuerdo, el AIC deberá ser aprobado por la Dirección General de la que dependa el instituto (Superior, Técnica y Formación Profesional o de Institutos Privados de Enseñanza), conforme a los principios de rechazo a toda forma de discriminación u hostigamiento (incluyendo a la producida en entornos virtuales), al derecho a la participación, la resolución no violenta de conflictos y la utilización del diálogo como mecanismo para la identificación y resolución de problemas de convivencia. Asimismo, la normativa ha de tener en cuenta las características de los sujetos que estudian y/o trabajan en las instituciones, considerando que son mayores de edad y que quienes se forman desarrollarán, a futuro, los valores democráticos entre los sujetos del aprendizaje: niños, jóvenes o adultos.

Imagen tomada de: http://epaesantarosarp.blogspot.com/2019/08/acuerdos-institucionales-de-convivencia.html

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EEUU: Un nuevo enfoque para la disciplina redujo las tasas de suspensión y transformó esta escuela de DC

América del NOrte/EEUU/Edsurge/Emily Tate ( @ByEmilyTate )

Cuando Stephanie Gunter aceptó un puesto de maestra de segundo grado en la Primaria Langley, no era una novata. En ese momento, Gunter había estado enseñando en las Escuelas Públicas de DC durante seis años, y sintió que había dado el paso en el aula.

Entonces comenzó el nuevo año escolar.

Desde el primer día en Langley, una escuela de Título I en el noreste de DC, Gunter sintió que no tenía control sobre los estudiantes bajo su supervisión. Eran apáticos con su trabajo escolar, desconectados de ella y de los demás y, con poca frecuencia, combativos.

Aunque su escuela anterior estaba cerca y las poblaciones estudiantiles compartían datos demográficos similares, Langley era diferente. Se sentía inseguro. «Fue realmente duro», dice Gunter. «Me sentí como un maestro de primer año de nuevo».

Ella recuerda a un estudiante que le arrojó una silla cuando trató de reprenderlo suavemente por su comportamiento, y otro que comenzó una pelea física por un crayón. «Si no fuera la mitad del año, me habría ido, y eso es honesto», dice ella.

El mismo año que Gunter se unió a Langley, un nuevo director, llegó Vanessa Drumm. Lo mismo hizo Monique Robinson, la decana de estudiantes de la escuela. Estaban horrorizados por lo que encontraron: «Nuestros estudiantes no tenían una comprensión firme de cómo autorregularse, y pude ver que, previamente, fueron disciplinados de una manera que era muy punitiva, muy militarista, muy rígida y estricto «, explica Robinson.

Tres años y una transformación de arriba abajo, Langley es irreconocible. Los nuevos maestros contratados en la escuela primaria este año tendrían dificultades para creer que, hace solo tres años, la tasa de suspensión era del 66 por ciento y los altercados físicos no eran infrecuentes entre los niños de 7, 8 y 9 años.

En cambio, los nuevos maestros ven una escuela donde los «lugares seguros» con colores fríos y cómodos sofás son comunes y las canciones de clase personalizadas se cantan con gusto. Los nuevos maestros se unen al personal sabiendo que, en Langley, aprenderán y practicarán la Disciplina Consciente , un enfoque del aprendizaje socioemocional basado en el trauma, y ​​que el día no comenzará hasta que los estudiantes sientan una sensación de protección, confianza y pertenencia. sus aulas

Un «lugar seguro» en Langley donde los niños pueden practicar la autorregulación. (Emily Tate / EdSurge)

En 2016, cuando Gunter, Robinson y Drumm llegaron a la escuela primaria , la filosofía disciplinaria «estaba muy basada en el control: te mudas aquí, te sientas aquí, haces eso», dice Robinson. «Y no promovió ese nivel de autoconciencia que sabíamos que era una habilidad para la vida que necesitaba ser cultivada».

El equipo de liderazgo escolar comenzó a hacer su tarea. Analizaron una variedad de programas y enfoques relacionados con la disciplina y, en términos más generales, el aprendizaje socioemocional (intervenciones y apoyos de comportamiento positivo (PBIS) y segundos pasos entre ellos) y se encontraron con la disciplina consciente, que utiliza la investigación del cerebro para predecir y explicar cómo una persona puede responder a un escenario dado. Se sintió como un partido de inmediato.

Robinson, Gunter y un par de otros maestros pronto asistieron a un evento de lanzamiento para conocer más sobre la investigación detrás de la Disciplina Consciente y cómo implementarla.

Gunter había estado a punto de salir corriendo. Pero sentada en ese entrenamiento en Florida, recuerda haber pensado: «Tengo que hacer algo diferente». Decidió conectar con sus alumnos, es decir, pasar al tercer grado con ellos y mantenerlos a todos juntos en su clase durante otro año. . Había sido un año difícil, pero quería hacer lo correcto con sus alumnos y, en el camino, descubrir si la Disciplina Consciente podría funcionar en Langley.

En el otoño de 2017, después de una extensa lectura, investigación y capacitación en el sitio de la entrenadora de Disciplina Consciente de Langley, Nicole Mercer , un puñado de maestros puso a prueba el enfoque en sus aulas.

El primer año tuvo que ver con la capacitación y la inversión en los maestros, ya que ellos serían los responsables de si el programa hacía clic con los estudiantes o no.

«Traemos la información y la filosofía, y enseñamos los poderes y habilidades de la Disciplina Consciente», dice Mercer, quien es un instructor certificado de la compañía, «pero el trabajo de cambiar lo que llamamos el» suelo «de la escuela: el trabajo transformador, que recae en los maestros «.

El enfoque de Disciplina Consciente fue creado hace más de 20 años por la Dra. Becky Bailey , una educadora y autora con experiencia en psicología infantil y del desarrollo. La compañía, que ha desarrollado y refinado el enfoque de Disciplina Consciente junto con un conjunto de estrategias y recursos, también brinda capacitación para educadores y familias para ayudarlos a cambiar su comprensión del comportamiento para que puedan crear entornos seguros y positivos para los niños.

El enfoque se ve diferente en cada escuela que lo practica, pero algunos componentes centrales siguen siendo los mismos. El Modelo de disciplina mental del estado cerebral —un marco para comprender la relación entre el comportamiento y los estados cerebro-cuerpo— es un elemento central de la implementación. La mayoría de las escuelas también exploran prácticas que ayudan a los adultos a ser más conscientes, y los maestros a menudo usan un conjunto de siete habilidades para ayudarlos a replantear sus percepciones sobre el comportamiento, transformando los problemas de disciplina en momentos de enseñanza.

Sería una simplificación excesiva decir que aprender algunas canciones, asistir a algunos entrenamientos y hablar sobre las emociones de manera más intencional le dio la vuelta a Langley. Pero sería exacto decir que incluso en su primer año de implementación, cuando solo unos pocos maestros estaban probando el enfoque, la escuela comenzó a verse y sentirse diferente.

En el aula de Gunter, ese cambio comenzó con el maestro. Durante el entrenamiento, ella había aprendido sobre los «estados cerebrales». Cuando un niño está en un estado de supervivencia, su prioridad es estar a salvo; cuando un niño se encuentra en un estado emocional, su atención se centra en si es amado y atendido. Solo cuando se tiene en cuenta la seguridad y la pertenencia, los niños pueden trasladarse a sus estados ejecutivos, donde pueden aprender. Comprender esto ayudó a Gunter a construir conexiones más fuertes con sus alumnos.

El Modelo de Estado Cerebral de Disciplina Consciente es un marco para comprender los estados internos del cerebro-cuerpo que tienen más probabilidades de producir ciertos comportamientos en los niños y en nosotros mismos. ( Disciplina consciente )

Este fue el elemento de la Disciplina Consciente que realmente golpeó al equipo de Langley. «Dónde estás en términos de tu estado cerebral … realmente dicta cómo respondes y con qué sentimientos y cómo transpiran en tu cara y en tu cuerpo», explica Robinson. «Cuando pudimos adaptar ese modelo a las necesidades de nuestra escuela, reformuló la forma en que vemos el comportamiento y fue una epifanía, como, ‘Estos niños necesitan ayuda'».

A través de la Disciplina Consciente, los maestros han aprendido a preguntar, «¿Por qué?» Cada vez que se encuentran con un mal comportamiento. Mercer dice que tener curiosidad al respecto, en lugar de irritarse, permite que los maestros «respondan» en lugar de «reaccionar». Agrega que los comportamientos negativos suelen ser la forma en que un niño comunica una necesidad o pide ayuda.

Cuando los primeros usuarios como Gunter comenzaron a usar este enfoque con sus estudiantes , los resultados fueron inmediatos y dramáticos, dice ella.

Gunter recuerda una conversación franca que tuvo con un estudiante cuando entraron juntos al tercer grado: “Le dije: ‘El año pasado, no fue seguro para ninguno de nosotros. Ambos hicimos algunas elecciones que probablemente no fueron las más útiles. Me disculpo. Este año, intentemos trabajar para mejorarlo ”. Ella dice que ser intencional sobre cómo le habló y establecer un nuevo tono para su relación produjo un cambio visible.

Esa era una estudiante que, en su primer año, comenzaría una pelea en el acto incluso por el más mínimo desacuerdo, dice Gunter. Pero en su segundo año juntos, ella lo ayudó a superar sus impulsos agresivos usando el lenguaje para expresarse, como «No me gusta cuando …»

Ese mismo año, Gunter le preguntó a otro estudiante que estaba luchando con el control de los impulsos y la agresión por qué se comportaba de esa manera. Simplemente hacer la simple pregunta cambió su dinámica por completo. Finalmente, le confesó que tenía hambre, y juntos encontraron la manera de conseguirle comida durante la escuela.

«Tuvimos algunos momentos muy poderosos», dice Gunter.

Los cambios fueron tan notables que varios padres llamaron a la escuela y preguntaron si todo estaba bien, no habían recibido ninguna llamada sobre mal comportamiento últimamente y querían asegurarse de que la escuela todavía tuviera sus números de teléfono. Otros padres llamaron para decir que habían escuchado a sus hijos hablar sobre los ejercicios de respiración y las actividades centradas en los sentimientos que estaban haciendo y querían saber si también podían participar. Langley ha realizado varios talleres para padres, dirigidos por Mercer, en un esfuerzo por hacer de la Disciplina Consciente una práctica para toda la comunidad.

Hoy, la Disciplina Consciente se usa en toda la escuela y , según todas las explicaciones, ha transformado a Langley. Desde el otoño de 2016 hasta el otoño de 2018, las tasas de suspensión cayeron del 66% al 24% y continúan con una tendencia a la baja. La asistencia ha aumentado en un 2 por ciento, una medida que los administradores quieren ver aumentar más, y el rendimiento de los estudiantes en las pruebas estandarizadas ha mejorado, lo que Robinson atribuye a los estudiantes que están en un mejor estado mental para aprender. La escuela incluso ha contratado personal adicional para enseñar dos clases de jardín de infantes y segundo grado recién agregadas, porque la inscripción ha aumentado este año. El aumento, dice Robinson, se debe a la mejor reputación de Langley.

Arriba: recordatorios visuales para las estrategias de Disciplina Consciente se alinean en los pasillos. Abajo: Maestros nuevos y antiguos que reciben capacitación de Disciplina Consciente en el verano. (Emily Tate / EdSurge)

En una mañana reciente a fines de septiembre, una sala llena de niños de kindergarten mira a su maestra, Heather Murphy, mientras les habla sobre sus sentimientos.

La maestra de jardín de infantes Heather Murphy dirige un ritual matutino de disciplina consciente en Langley. (Emily Tate / EdSurge)

«¿Qué se siente cuando tienes miedo?», Pregunta Murphy a los estudiantes. Ellos responden: «tos», «dolor de estómago», «mal».

Más tarde, cuando explica la emoción de la tristeza, pregunta: «¿Cuándo te has sentido triste?» Un niño comparte que estaba triste cuando su madre se fue en un viaje de negocios. Otro dice que actualmente está triste porque su familia se mudó recientemente a Washington, DC, desde el estado de Washington, y no le gusta.

Los niños de kindergarten en Langley ilustran un momento de sus vidas en el que recuerdan haberse sentido tristes. (Emily Tate / EdSurge)

Después de la lección, salen del círculo y se sientan en las mesas. Cada estudiante dibuja un momento en que recuerda haberse sentido triste. En un «lugar seguro» en la esquina, los niños de jardín de infantes pueden usar indicaciones en la pared o «compañeros de sentimientos» de animales de peluche para articular cómo se sienten en cualquier momento del día.

Con los niños mayores, los maestros ajustan el plan de estudios y las actividades para que sean apropiados para su edad.

Izquierda: «lugar seguro» del jardín de infantes de Heather Murphy en Langley. Derecha: «lugar seguro» de cuarto grado de Sarah Blair. (Emily Tate / EdSurge)

En el aula de quinto grado de Danielle Williams-Bile, la mayoría de los estudiantes pondrían los ojos en blanco ante los «amigos de los sentimientos», pero este año, ella construyó un «lugar seguro» apropiado para su edad y descubrió que funciona.

«La forma en que lo presenta es la forma en que lo reciben», explica. «Si lo haces cursi, lo será, pero si lo posees, ellos también lo harán». Después de crear un lugar seguro para los estudiantes de quinto grado, completo con hilanderos, bolas de estrés y papel de cuaderno, Williams-Bile alentó a sus alumnos ir allí cuando estaban enojados o frustrados o simplemente necesitaban un respiro. Ella dice que un estudiante particularmente problemático lo ha tomado bien. A menudo va a la esquina, escribe una explicación de lo que le molesta y se la da a Williams-Bile para que la lea más tarde. «Ahora puede pronunciar sus palabras [y] su comportamiento ha cambiado».

La flexibilidad y adaptabilidad del programa les da a los maestros autonomía en sus aulas y les brinda la oportunidad de ser creativos. Cada clase tiene su propio nombre, también, para promover un sentido de unidad entre los estudiantes en ella; Allstars de Big Al, Travel Buddies y Loving Lions son algunos de los nombres de clase estampados en las paredes del pasillo.

«Eso es lo que creo que lo hace único aquí», explica Robinson. “Hemos podido personalizarlo y divertirnos de una manera que también aumenta la aceptación. Ha sido divertido verlo, de verdad ”.

Fuente: https://www.edsurge.com/news/2019-10-11-a-new-approach-to-discipline-slashed-suspension-rates-and-transformed-this-dc-school
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Libro(PDF): «Virtudes en la escuela : reflexiones, prácticas, discursos»

Reseña: CLACSO

En la sociedad actual habita un vacío de sentido sobre la vida humana que ha configurado un complejo relativismo moral en cuanto a concepciones, principios y prácticas reguladoras tanto de lo personal como de lo colectivo. De ahí la importancia suma de generar procesos comunitarios de reflexión educativa en torno a las posibilidades y límites del actuar humano en la vida presente. En otros términos, es necesario darle respuestas a las preguntas ¿para qué vivir? y ¿todo es válido? En general, el acto educativo —y especialmente en los tiempos que corren— se encuentra soportado, de manera más o menos velada, en una concepción sobre la verdad y el conocimiento. Así, sobre los asuntos transversales del qué enseñar, se afincan unas ciertas concepciones éticas y morales —expresadas en el lenguaje, las prácticas y las normas de la institución educativa— a las que el educador debe volver para darles el significado que las actuales generaciones precisan en aras de consolidar su sentido de vida. Sumado a lo anterior, habría que indagar qué escenarios, puestas en escena y didácticas serán los más adecuados para desarrollar virtudes. ¿Cómo enseñar la prudencia? ¿Cómo enseñar el amor? En medio de salones infinitos de egolatrías económicas, de prendas de vestir y de ilustraciones académicas bañadas en títulos… ¿cómo enseñar la humildad? En este marco, el presente texto recoge reflexiones, prácticas y discursos elaborados por maestros y maestras preocupados por proponer vías para construir las virtudes en la escuela.

Autores (as): Arias Gómez, Diego Hernán – Compilador/a o Editor/a; López Díaz, Rodolfo A. –
Compilador/a o Editor/a.

Diego H. Arias Gómez. Rodolfo A. López Díaz. Graciela Vidiella. Zulma Yaneth Daza Tolosa. Claudia Liliana Rodríguez Garavito. Jackelin Rodríguez Velasco. Mercedes Ávila López. Diana Yicel Restrepo Nasayó. Isaías González Casas. Deysy Morales Trujillo. Julia Esther Gavilanes Martínez. Betsabé Romero Mahecha. Helga Rocío Velásquez Espitia. Ovidio Díaz González. Diana Rocío León López. Lorena Torres Herrera. Gilberto Suárez Castañeda. Jacqueline Clavijo Gaitán. Jeisson Medina Murillo. Mauricio Micán López. [Autores de Capítulo]

Editorial/Editor: Kimpres. Universidad de la Salle

Año de publicación: 2015

País: Colombia

Idioma: Español

ISBN: 978-958-8844-87-9

Descarga: Virtudes en la escuela : reflexiones, prácticas, discursos

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¿Cómo diseñar un reglamento disciplinario escolar?

Autor: CECODAP y UNICEF

Fecha: Abril de 2009

Reseña: Desde el Ministerio del Poder Popular para la Educación  en Venezuela se ha solicitado a los centros educativos desarrollar reglamentos internos para la convivencia escolar como respuesta al tema de la disciplina. Esta iniciativa pretende realizar algunos aportes teóricos y proponer un mecanismo para su construcción.

Descargar: https://www.unicef.org/venezuela/spanish/Reglamento_Disciplinario_Escolar.pdf

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Uruguay: 48,8% de los estudiantes de educación media vivió alguna agresión en el último año

América del Sur/Uruguay/Ladiaraeducacion.uy

Se presentó un estudio sobre la convivencia y discriminación en el que participaron casi 6.000 jóvenes.

Con el objetivo de analizar la convivencia en los centros de educación media, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) y la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) llevaron a cabo una investigación que abarcó a 5.995 adolescentes de 95 centros de todo el país, incluyendo liceos públicos y privados y escuelas técnicas. Ayer se presentaron los resultados preliminares de la investigación “Convivencia y discriminación en educación media”, que arrojó, entre otros datos, que 89% de los jóvenes ven en su centro un lugar seguro, mientras que por otra parte 48,8% declaró haber pasado por una vivencia de agresión en el último año. En la presentación, la titular del Mides, Marina Arismendi, comentó: “Todo lo que elaboramos es para volcarlo para que los chiquilines y las chiquilinas sean felices, para que el centro de estudios sea el lugar que pueda complementar, compensar y sustituir, en muchos casos, los hogares que tienen determinados problemas”.

Por su parte, el presidente del Consejo Directivo Central de la ANEP, Wilson Netto, dijo que la educación es vista como “un bastión, un lugar donde se discute, se reflexiona y se cuestiona sobre aquellas cosas que como sociedad no nos conforman”, y agregó: “La educación no puede nunca naturalizar espacios de discriminación, nunca puede dejar de promover espacios de convivencia. Trabajos con esta seriedad nos dejan algún elemento de estudio y análisis para poder intervenir, formar y cuestionar acciones que se puedan estar dando en el marco de los centros educativos, porque nuestro rol es asumir y no naturalizar estas dificultades”.

Convivencia

Uno de los elementos que se monitorearon es cómo los estudiantes perciben el rol del adulto cuando hay conflictos en la institución. 42,9% de los jóvenes cree que los adultos intervinieron activamente para frenar el problema, 12,3% opina que no se enteraron, 9,1% que lo ignoraron y 7,2% que no sabía cómo resolverlo, mientras que 26,5% no vio ningún problema entre compañeros y 10,1% no respondió.

Los estudiantes también fueron consultados sobre los temas que se trabajan en el centro. 40,4% opinó que se trabajó sobre igualdad de género, 35,3% sobre prevención de violencia, 29,1% sobre diversidad sexual, 21,1% sobre racismo, 16,1% sobre discapacidad, mientras que 40,4% no cree que se haya trabajado ninguno de estos temas.

Discriminación

56,5% de los estudiantes presenció comentarios negativos o insultos por parte de otros compañeros. Entre los motivos del insulto destacaron el color de piel o pelo (33,9%), por ser gay, lesbiana o bisexual (o alguien pensó que lo era) y por la ascendencia u origen étnico-racial.

Foto del artículo ''

Por su parte, 48,8% de los jóvenes vivenció un episodio de agresión en el último año. Dentro de esta porción, 41,7% destacó la agresión de tipo verbal o emocional, que incluye insultos o amenazas, ignorar o excluir, obligar a hacer cosas, propagar rumores; 16,7% señaló agresiones de tipo físico, que implican empujar, golpear o amenazar con un arma; 12,9% de tipo sexual, que refiere a comentarios o gestos, tocar partes íntimas o hacer algo sexual sin consentimiento; mientras que 12,5% señaló daños a la propiedad privada.

En cuanto a las experiencias de discriminación y violencia, las sufren casi por igual las mujeres y los varones, y tampoco se ven grandes diferencias entre blancos y afros. Las distancias son mayores cuando se observa si las víctimas son uruguayas (48,4%) o extranjeras (60,8%) y su identidad de género, ya que entre los estudiantes trans 76,3% vivenció alguna agresión, aunque los autores aclaran que en este caso los datos no son representativos de toda la población.

Sobre quién ejerce la violencia, 54,5% de los estudiantes que vivieron alguna situación dijo que fue otro estudiante y 4,1% señaló a profesores, adscriptos y directores. Acerca de cómo sobrellevar este tema, 16,9% aseguró que lo habla con alguien y, entre esos confidentes, 19,8% son otros compañeros.

Valoraciones

El estudio incluyó una parte de corte cualitativo. Entre las afirmaciones que recoge sobre la mirada adolescente, señalan que la convivencia está problematizada y que los vínculos son un tema importante para trabajar. Además, en su discurso los distintos tipos de discriminación aparecen como algo negativo. Mientras tanto, entre los adultos se encontraron dos discursos: el principal de carácter positivo, en el que no se ven mayores inconvenientes, y hay otro secundario, que relaciona a la convivencia con elementos del centro. En cuanto a la discriminación, la mirada adulta la reconoce como problema de convivencia, pero no el principal.

Entre las buenas prácticas que se detectan como oportunidades de mejora, el estudio señala las actividades culturales, deportivas y recreativas; los equipos interdisciplinarios y referentes sensibilizados y formados; las iniciativas internas de sensibilización, planteamiento de problemas y soluciones; y el desarrollo de talleres y otras instancias de intercambio entre los actores del centro.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/8/488-de-los-estudiantes-de-educacion-media-vivio-alguna-agresion-en-el-ultimo-ano/

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‘Plastics’: el cortometraje sobre el exceso de plástico

Por: Educación 3.0.

El alumnado de Primaria del CPI Castillo Qadrit en Cadrete (Zaragoza) ha creado un cortometraje para sensibilizar sobre el exceso de plástico que producimos. Fernando Melero y Carmen Casal, docentes del centro y coordinadores de la actividad, nos lo cuentan.

El club de la pajarita es un proyecto de innovación que se desarrolla en nuestro centro desde el curso 2014/2015 y que pretende impulsar la educación emocional y la educación en valores mediante la producción artística y audiovisual.

Dicho proyecto surgió de un cortometraje, con el mismo nombre, grabado por las docentes Marisa Martín y Silvia Juste, al que le sucedieron multitud de actividades y proyectos relacionados con la convivencia, como los cortometrajes ‘No te rindas’ o ‘The room’, así como los videoclips ‘Hecho con nuestros sueños’, ‘El regalo de Navidad’ y ‘Sonrisas’. Este trabajo logró involucrar a todo el claustro y a la comunidad educativa, y recibió el Premio Nacional al Fomento de la Convivencia Escolar, un galardón otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

‘Plastics’

Durante el pasado curso los estudiantes de 3º y 6º de Primaria continuaron con el proyecto creando el cortometraje ‘Plastics’, que tiene como objetivo sensibilizar sobre el exceso de residuos plásticos que la sociedad produce en la actualidad y la necesidad de una alimentación saludable.

Plastics cortometraje

El proyecto tuvo una duración de tres meses y en ese tiempo, tanto estudiantes, profesores como familias realizaron cada una de las etapas de las que consta un cortometraje: elaboración del guion, casting, ensayos, grabaciones, doblajes, vestuario y maquillaje, montaje, elaboración del photocall, preparación del estreno, difusión…

La actividad culminó con el estreno en el salón de plenos del Ayuntamiento de Cadrete, teniendo como presentador al director de cine Gaizka Urresti y con la presencia de todas las personas que ayudaron en su realización, además de contar con distintas autoridades educativas. Fue un gran momento, ya que los estudiantes contaron con todo el protagonismo a la vez que mostraban un gran sentimiento de pertenencia a un grupo que compartía los mismos valores y emociones.

Poner en práctica todo lo aprendido

Además de aprender y poner en práctica todo lo relacionado con el proyecto cinematográfico, hay que resaltar que se han trabajado de manera intensa muchas capacidades y competencias clave en un proyecto real, como la expresión oral, corporal, plástica, vencer el miedo escénico, la autonomía y otras competencias como la social y cívica, aprender a aprender, lingüística…

El alumnado lo recibió con un gran alto grado de motivación e interiorizaron la educación en valores como un ejercicio para sensibilizar a los demás. Por otro lado, presentar la experiencia en distintos foros y certámenes como en las IX Jornadas de la Red Aragonesa de Escuelas Promotoras de Salud o en el VI Encuentro de Utopías Educativas ha supuesto para los estudiantes vivir una experiencia inolvidable al recibir premios y al afrontar el reto de hablar en público.

Fuente del documento: https://www.educaciontrespuntocero.com/experiencias/plastics-cortometraje/102416.html

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