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Débil consenso global en «los futuros de a educación»: el mundo urge nuevo contrato social sin proponer planes de acción. UNESCO

Dos años de preparación y consultas mundiales de la UNESCO que involucraron a más de un millón de personas han terminado en un débil consenso global sobre los futuros de la educación. Este informe urge un nuevo contrato social para la educación como paso fundamental para reimaginar juntos nuestros futuros «pacíficos, justos y sostenibles», a partir de transformar la educación misma para lograr algo similar con esos futuros, pero reconoce que las propuestas son simplemente un punto de partida, una invitación a pensar e imaginar más que un plan de acción. Su texto íntegro se acaba de publicar en inglés y francés, y no saldrá en español y otros idiomas hasta el 2022.
No obstante, UNESCO ha puesto ambición tanto en el título de su nuevo informe mundial sobre el futuro de la educación, titulado Reimaginar nuestro futuro juntos: un nuevo contrato social para la educación, como en su premisas de que la humanidad y el planeta Tierra se encuentran en peligro y la gobernanza democrática ha retrocedido. También en el método de buscar y adoptar medidas consensuadas de forma urgente para cambiar de rumbo y replantearnos nuestros futuros.

La tradición de informes como este (sus 4 precedentes históricos fueron Aprender a ser: la educación del futuro,  en 1971-1972; La educación encierra un tesoro,  1993-1996; Los Siete saberes necesarios para la educación del futuro, 1999, y Replantear la educación. ¿Hacia un bien común mundial?) es de presentarlos como históricos y únicos en cada generación para repensar cómo el conocimiento y el aprendizaje darán forma al futuro de la humanidad y del planeta. Pero ante la generación que ha de afrontar grandes desafíos de creciente desigualdad ante las previsibles disrupciones de la inteligencia artificial y las pretensiones de dotar de ética y derechos a las máquinas, UNESCO se limita a recordar principios reconocidos como derechos humanos formalmente por la ONU en 1948 como una educación de calidad a lo largo de toda la vida o la educación como bien público y común, según expertos del Consejo Editorial de Ibercampus.

Preparado por una Comisión Internacional sobre el Futuro de la Educación que preside la presidenta del país más pobre del mundo las últimas décadas, la República Democrática Federal de Etiopía, Sahle-Work Zewde, el Informe busca desde antes de la Covid 19 proyectar la educación hasta el año 2050 y más allá, así como según la literatura oficial navegar por las interrupciones clave relacionadas con el clima, la participación democrática, la digitalización y el trabajo. Pero casi su única receta para garantizar esos dos principios institucionalizados a partir de 1948 es urgir un nuevo contrato social para la educación que tiene como objetivo reequilibrar nuestras relaciones entre nosotros, el planeta y la tecnología.

En un momento en que el clima, la salud y los desafíos tecnológicos se cruzan, repensar la educación es más necesario que nunca para orientar el futuro, dijo la Directora General de la UNESCO, Audrey Azoulay. Y debemos hacer esto juntos porque la educación del mañana debe dejar más espacio para la participación y la contribución de toda la comunidad educativa y de la sociedad en general. Este informe propone acciones para forjar este nuevo contrato social para nuestras sociedades.

El Informe pide también pedagogías para enfatizar cambios en la cooperación, la colaboración y la solidaridad. Insta a que los planes de estudio se orienten hacia el aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario. Afirma que la enseñanza debe profesionalizarse aún más como un esfuerzo colaborativo y reconocer a los docentes como figuras clave en la transformación educativa y social. Pide también que las escuelas sean protegidas como sitios indispensables para promover la inclusión, la equidad y el bienestar colectivo, pero que se rediseñen para fomentar una mayor colaboración y convertirse en ejemplos de sostenibilidad y neutralidad de carbono.

El Informe hace un llamamiento a un programa de investigación colaborativa sobre el derecho a la educación a lo largo de la vida e insta a renovar la solidaridad global y la cooperación internacional para expandir las oportunidades educativas en los espacios sociales, culturales y profesionales.

Afirma que el derecho a la educación debe ampliarse para que sea de por vida y abarque el derecho a la conectividad. Uno de los mensajes clave que nuestra Comisión escuchó de todas las consultas es que la educación no solo es esencial para que las personas vivan una vida digna y significativa; también es crucial para dar forma a nuestros futuros compartidos , dijo el presidente Sahle-Work Zewde. Pensar en la educación como una forma de bienestar compartido es una idea clave que se encuentra presente en el informe. Nuestros sistemas educativos deben enfatizar mejor nuestra interconexión, fomentar el pensamiento crítico, el compromiso cívico y la conciencia de nuestra humanidad y nuestro planeta compartidos. Forjar un nuevo contrato social para la educación es un paso fundamental hacia la reinvención de nuestro futuro juntos.

El Informe pide que millones de personas, instituciones y organizaciones de todo el mundo impulsen y realicen el nuevo contrato social,  llamando a los educadores, jóvenes, investigadores y tomadores de decisiones a renovar la educación tras discutir lo que debemos mantener, lo que debemos abandonar, lo que necesita ser reinventado y cómo lograrlo en sus instituciones educativas y comunidades.

Nombrada en 2019, la Comisión Internacional está compuesta por líderes de la política, el mundo académico, las artes, la ciencia, los negocios y la educación. De las 17 personas que la integran, tres son latinoamericanas: Cristovan Buarque, político y profesor emérito de la Universidad de Brasíl; Elisa Guerra, profesora, fundadora del Colegio Valle de Filadelfia, en México, además de autora de la serie Filadelfia para la Editorial Pearson y Premio ALAS-BID a la mejor educadora de Latinoamérica 2015, y Tarcila Rivera Cea, una de las más reconocidas activistas indígenas en Perú y el mundo, presidenta de CHIRAPAQ, Centro para Culturas Indígenas de Perú.

Hacia un nuevo contrato social para la educación: resumen de 186 páginas

Nuestro mundo atraviesa un momento crítico. Ya sabemos que el conocimiento y el aprendizaje son fundamentales para la renovación y la transformación. Sin embargo, las disparidades mundiales, así como la necesidad apremiante de replantearnos por qué, cómo, qué, dónde y cuándo aprendemos, suponen que la educación aún no está cumpliendo su promesa de ayudarnos a forjar un futuro pacífico, justo y sostenible.

En nuestra búsqueda de crecimiento y desarrollo, los seres humanos hemos ejercido demasiada presión sobre nuestro medio natural, poniendo en peligro nuestra propia existencia. Hoy en día, los altos niveles de vida coexisten con profundas desigualdades. Aunque cada vez más personas participan en la vida pública, el tejido de la sociedad civil y la democracia está perdiendo firmeza en muchos lugares del mundo. Los rápidos cambios tecnológicos están transformando muchos aspectos de nuestra vida, pero estas innovaciones no están orientadas como deberían a la equidad, la inclusión y la participación democrática.

Todas las personas que viven hoy en día tienen la importante obligación, tanto para con las generaciones actuales como para con las futuras, de garantizar que nuestro mundo sea un mundo de abundancia y no de escasez, y que todos disfruten plenamente de los mismos derechos humanos. A pesar de la urgencia de actuar, y en un contexto de gran incertidumbre, tenemos motivos para estar llenos de esperanza. Como especie, nos encontramos en un momento de nuestra historia colectiva en el que tenemos más acceso que nunca al conocimiento y a herramientas que nos permiten colaborar. Para la humanidad, la posibilidad de participar en la creación conjunta de mejores futuros nunca ha sido mayor.

Este informe mundial de la Comisión Internacional sobre Los futuros de la educación plantea la cuestión de la función que puede cumplir la educación para dar forma a nuestro mundo común y nuestro futuro compartido de cara a 2050 y más allá. Las propuestas que presenta son el resultado de un proceso mundial de participación y creación conjunta de dos años, que mostró que un gran número de personas, ya fueran niños, jóvenes o adultos, son muy conscientes de que estamos conectados en este planeta compartido y de que mejorar esa experiencia para todos exige que trabajemos juntos.

A menudo ya están dedicados a generar esos cambios ellos mismos. Este informe incorpora sus contribuciones a todos los factores, desde la forma de replantearse el espacio de aprendizaje hasta la descolonización de los planes de estudios y la importancia del aprendizaje social y emocional, y explora sus miedos reales y crecientes en relación con el cambio climático, las crisis como la COVID-19, las noticias falsas y la brecha digital.

La educación, es decir, la forma de estructurar la enseñanza y el aprendizaje a lo largo de la vida, ha desempeñado durante mucho tiempo un papel fundamental en la transformación de las sociedades humanas. Nos conecta con el mundo y entre nosotros, nos abre a nuevas posibilidades y refuerza nuestras capacidades de diálogo y acción. Pero para forjar futuros pacíficos, justos y sostenibles, es necesario transformar la educación misma.

La educación puede considerarse un contrato social, esto es, un acuerdo implícito entre los miembros de una sociedad de cooperar para obtener un beneficio común. Un contrato social es más que un convenio, ya que refleja normas, compromisos y principios que tienen un carácter legislativo formal y que están culturalmente arraigados. El punto de partida es una visión común de los fines públicos de la educación. Este contrato consiste en los principios fundacionales y organizativos que estructuran los sistemas educativos, así como en el trabajo distribuido que se realiza para crearlos, mantenerlos y perfeccionarlos.

Durante el siglo XX, la educación pública buscaba esencialmente apoyar a la ciudadanía nacional y los esfuerzos de desarrollo mediante la escolaridad obligatoria de niños y jóvenes. Pero en el momento actual, en el que nos enfrentamos a graves riesgos para el futuro de la humanidad y la propia vida del planeta, debemos reinventar urgentemente la educación para que nos ayude a afrontar los retos comunes. Este acto de reimaginar significa trabajar juntos para crear futuros que sean compartidos e interdependientes. El nuevo contrato social para la educación debe unirnos en torno a los esfuerzos colectivos y aportar el conocimiento y la innovación necesarios para forjar futuros sostenibles y pacíficos para todos, basados en la justicia social, económica y ambiental. Y debe también, al igual que hace el presente informe, defender la función que desempeñan los docentes.

Son tres las preguntas esenciales que deben plantearse en materia de educación de cara a 2050, a saber, ¿qué deberíamos seguir haciendo?,¿qué deberíamos dejar de hacer? y ¿qué debería reinventarse de forma creativa?

Principios fundacionales

Todo nuevo contrato social debe basarse en los amplios principios que sustentan los derechos humanos (inclusión y equidad, cooperación y solidaridad, así como responsabilidad colectiva e interconexión) y deberá regirse por los dos principios fundacionales siguientes:

  • Garantizar el derecho a una educación de calidad a lo largo de toda la vida. El derecho a la educación, establecido en el artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, debe seguir siendo el fundamento del nuevo contrato social para la educación y debe ampliarse para incluir el derecho a una educación de calidad durante toda la vida. También debe abarcar el derecho a la información, a la cultura y a la ciencia, así como el derecho a acceder y contribuir al patrimonio común de conocimientos, es decir, los recursos de conocimiento colectivos de la humanidad que se han acumulado durante generaciones y que se transforman continuamente.
  • Reforzar la educación como bien público y común. En su calidad de esfuerzo social compartido, la educación crea propósitos comunes y permite que los individuos y las comunidades florezcan de forma conjunta. Un nuevo contrato social para la educación no solo debe garantizar que esta reciba financiación pública, sino que comprende también un compromiso de la sociedad en general de incluir a todos en los debates públicos sobre la educación. Es este énfasis en la participación lo que refuerza la calidad de patrimonio común de la educación, esto es, una forma de bienestar compartido que se elige y se logra conjuntamente.

Estos principios fundacionales reposan en lo que la educación ha permitido a la humanidad conseguir hasta ahora y contribuyen a garantizar que, a medida que avanzamos hacia 2050 y más allá, la educación empodere a las generaciones futuras para que reimaginen sus futuros y renueven sus mundos.

Entre las promesas del pasado y las incertidumbres del futuro

La agravación de las desigualdades sociales y económicas, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, un uso de los recursos que sobrepasa los límites planetarios, el retroceso democrático y las tecnologías de automatización disruptivas son las características de nuestra coyuntura histórica actual. Estas múltiples crisis y desafíos que se superponen socavan nuestros derechos humanos individuales y colectivos, y han provocado daños para una gran parte de la vida en la Tierra. Aunque la expansión de los sistemas educativos ha creado oportunidades para muchos, un gran número de personas debe conformarse con un aprendizaje de baja calidad.

Mirar hacia el futuro nos pone frente a un cuadro aún más sombrío. Ciertamente, es posible imaginar un planeta agotado, con menos espacios para la habitación humana. Los escenarios futuros extremos también incluyen un mundo en el que la educación de calidad es un privilegio de las élites, y en el que amplios grupos de personas viven en la miseria porque no tienen acceso a los bienes y servicios esenciales. ¿No harán las desigualdades educativas actuales más que agravarse con el tiempo hasta que los planes de estudios lleguen a ser irrelevantes? ¿Cómo afectarán estos posibles cambios a nuestra humanidad esencial?

Ninguna tendencia es inexorable. Son posibles múltiples futuros alternativos, con transformaciones disruptivas en diversas esferas clave, como se indica a continuación:

  • El planeta está en peligro, pero la descarbonización y la ecologización de las economías están en marcha. En este caso, los niños y los jóvenes ya cumplen una función de liderazgo, exigiendo una acción real y haciendo severos reproches a quienes se niegan a afrontar la urgencia de la situación.
  • En el último decenio, el mundo ha sido testigo de un retroceso de la gobernanza democrática y un aumento del sentimiento populista impulsado por la identidad. Al mismo tiempo, han prosperado la participación ciudadana y el activismo cada vez más activos que combaten la discriminación y la injusticia en todo el mundo.
  • Las tecnologías digitales encierran un enorme potencial de transformación, pero aún no hemos descubierto cómo hacer realidad sus numerosas promesas.
  • El reto de crear un trabajo decente centrado en el ser humano está a punto de tornarse mucho más complejo a medida que la inteligencia artificial (IA), la automatización y las transformaciones estructurales cambian la configuración de los panoramas laborales en todo el mundo. Al mismo tiempo, cada vez más personas y comunidades reconocen el valor del trabajo de asistencia y cuidado y las múltiples formas en que debe brindarse seguridad económica.

Cada una de estas nuevas perturbaciones ejerce repercusiones considerables para la educación. A su vez, lo que hagamos juntos en materia educativa determinará la forma en que responderá.

Actualmente, la forma en que organizamos la educación alrededor del mundo no basta para garantizar sociedades justas y pacíficas, un planeta sano y un progreso compartido que beneficie a todos. De hecho, algunas de nuestras dificultades provienen de nuestra manera de impartir educación. Un nuevo contrato social para la educación debe permitirnos pensar diferente sobre el aprendizaje y las relaciones entre los alumnos, los docentes, el conocimiento y el mundo.

Propuestas para renovar la educación

La pedagogía debería organizarse en torno a los principios de cooperación, colaboración y solidaridad. Debería fomentar las capacidades intelectuales, sociales y morales de los alumnos, para que puedan trabajar juntos y transformar el mundo con empatía y compasión. Al mismo tiempo, hay que “desaprender” la tendenciosidad, los prejuicios y las divisiones. La evaluación debería reflejar estos objetivos pedagógicos, de tal modo que se promuevan un crecimiento y un aprendizaje significativos para todos los alumnos.

Los planes de estudios deberían hacer hincapié en un aprendizaje ecológico, intercultural e interdisciplinario que ayude a los alumnos a acceder a conocimientos, y producirlos, y que desarrolle al mismo tiempo su capacidad para criticarlos y aplicarlos. Los planes de estudios deben adoptar una comprensión ecológica de la humanidad que reequilibre la forma en que nos relacionamos con la Tierra, teniendo en cuenta que es un planeta vivo y nuestro único hogar. Es importante frenar la difusión de información errónea mediante una alfabetización científica, digital y humanística que refuerce la capacidad de distinguir la mentira de la verdad. En los contenidos, métodos y políticas de educación deberíamos promover la ciudadanía activa y la participación democrática.

La enseñanza debería seguir profesionalizándose como una labor colaborativa en la que se reconozca la función de los docentes de productores de conocimientos y figuras clave de la transformación educativa y social. La labor de los docentes debería caracterizarse por la colaboración y el trabajo en equipo. La reflexión, la investigación y la creación de conocimientos y nuevas prácticas pedagógicas deberían ser parte integrante de la enseñanza. Esto significa que hay que respaldar la autonomía y la libertad de los docentes, y que estos deben participar plenamente en el debate público y el diálogo sobre los futuros de la educación.

Las escuelas deberían ser lugares educativos protegidos, ya que promueven la inclusión, la equidad y el bienestar individual y colectivo, y también deberían reimaginarse con miras a facilitar aún más la transformación del mundo hacia futuros más justos, equitativos y sostenibles. Las escuelas deben ser sitios que reúnan a grupos diversos de personas, ofreciéndoles desafíos y oportunidades que no existen en ninguna otra parte. Hay que aportar las modificaciones necesarias a las arquitecturas, los espacios, los horarios y las agrupaciones de alumnos de las escuelas, a fin de alentar y permitir a los individuos para que trabajen de consuno. Las tecnologías digitales deberían tener como objetivo apoyar a las escuelas, y no sustituirlas. Las escuelas deberían forjar los futuros a los que aspiramos garantizando los derechos humanos y convirtiéndose en ejemplos de sostenibilidad y neutralidad en carbono.

Deberíamos disfrutar y acrecentar las oportunidades educativas que surgen a lo largo de la vida y en diferentes entornos culturales y sociales. En todo momento de la vida, las personas deberían tener oportunidades educativas significativas y de calidad. Deberíamos conectar los lugares naturales, físicos y virtuales de aprendizaje, aprovechando al máximo las mejores características de cada uno. Los principales responsables son los gobiernos, cuya capacidad de financiación y regulación pública de la educación debería fortalecerse. Es necesario ampliar el derecho a la educación, a fin de que sea permanente y abarque el derecho a la información, la cultura, la ciencia y la conectividad.

Promoción de un nuevo contrato social para la educación

El cambio y la innovación a gran escala son posibles. Estableceremos un nuevo contrato social para la educación mediante millones de actos individuales y colectivos: actos de valor, liderazgo, resistencia, creatividad y cuidado. Un nuevo contrato social debe superar la discriminación, la marginación y la exclusión. Debemos esforzarnos por garantizar la igualdad de género y los derechos de todos, independientemente de la raza, el origen étnico, la religión, la discapacidad, la orientación sexual, la edad o la ciudadanía. Se necesita un enorme compromiso en favor del diálogo social y del pensamiento y la actuación conjuntos.

Un llamamiento a la investigación y la innovación. Un nuevo contrato social requiere un programa de investigación colaborativo de alcance mundial que se centre en el derecho a la educación a lo largo de toda la vida. Este programa debe basarse en el derecho a la educación e incluir diferentes tipos de datos y formas de conocimiento, incluido el aprendizaje horizontal y el intercambio de conocimientos más allá de las fronteras. Deberían aceptarse las contribuciones de todos, de los docentes a los alumnos, y de los académicos y centros de investigación a los gobiernos y organizaciones de la sociedad civil.

Un llamamiento a la solidaridad mundial y la cooperación internacional. Un nuevo contrato social para la educación requiere un compromiso renovado de colaboración mundial que fomente la educación como un patrimonio común, sobre la base de una cooperación más justa y equitativa entre los agentes estatales y no estatales. La comunidad internacional desempeña un papel esencial para ayudar a los agentes estatales y no estatales a ajustarse a los propósitos, normas y reglas compartidos necesarios para hacer realidad un nuevo contrato social para la educación. En este sentido, debería respetarse el principio de subsidiariedad y promoverse los esfuerzos locales, nacionales y regionales. Deben tenerse en cuenta en particular las necesidades educativas de los solicitantes de asilo, los refugiados, los apátridas y los migrantes, mediante la cooperación internacional y el trabajo de las instituciones mundiales.

Las universidades y otras instituciones de educación superior deben participar activamente en todos los aspectos de la creación de un nuevo contrato social para la educación. Ya sea que apoyen la investigación y el avance de la ciencia, o que sean colaboradoras contribuyentes de otras instituciones y programas de educación de sus comunidades y el resto del mundo, las universidades creativas, innovadoras y comprometidas con el afianzamiento de la educación como patrimonio común cumplen una función clave en los futuros de la educación.

Es esencial que todos puedan contribuir a forjar los futuros de la educación: niños, jóvenes, padres, docentes, investigadores, activistas, empleadores, líderes culturales y religiosos, etc. Tenemos tradiciones culturales profundas, ricas y diversas que pueden servir de cimiento, y los seres humanos cuentan con una gran capacidad de acción colectiva, inteligencia y creatividad. Ahora nos enfrentamos a una importante disyuntiva, a saber, seguir por un camino insostenible o cambiar radicalmente de rumbo.

El presente informe sugiere respuestas a las tres preguntas básicas siguientes: ¿qué deberíamos seguir haciendo?, ¿qué deberíamos dejar de hacer? y ¿qué debería reimaginarse de forma creativa? No obstante, las propuestas son simplemente un punto de partida. Este informe es más una invitación a pensar e imaginar que un plan de acción. Estas cuestiones deben abordarse y responderse en las comunidades, los países, las escuelas y los programas y sistemas educativos de todo tipo, en todo el mundo.

Establecer un nuevo contrato social para la educación es un paso fundamental para reimaginar juntos nuestros futuros.

Fuente: https://www.ibercampus.es/debil-consenso-global-en-los-futuros-de-a-educacion-urge-nuevo-contrato-social-sin-proponer-planes-de-accion.htm

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El futuro la universidad y la cooperación internacional

Por: Freddy Angel Castro Díaz 

Las universidades deben revisar profundamente su política de apoyo a la movilidad de estudiantes y personal docente.

En el  artículo anterior abordé  sobre el futuro de las universidades de manera general, terminé afirmando  que las potencialidades disruptivas de los procesos en la educación superior son irresistibles e inevitables. Además agregué que el futuro de las universidades  es la visión  4.0, y redefinir el aula diciendo: Que esta es el espacio desde donde, los alumnos pueden conectarse para la docencia virtual.

Un objetivo importante de la universidad  es su internacionalización, marcado por necesidad de recibir financiamiento  de agencias, empresas , gobiernos  e instituciones. La cooperación puede clasificarse en educación  universitaria, para el desarrollo socioeconómico, la  científico-técnica, la educativo-cultural y  universitaria ambiental.

En los últimos 5 años la cooperación hacia nuestro país alcanzó más de cincuenta mil millones de pesos. Recientemente el gobierno dominicano firmó un acuerdo de cooperación   donde la EE.UU, donan US$251 millones de dólares  a través de Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), para diversos proyectos  en materia de   seguridad, inclusión, transparencia y gobernanza. El principal objetivo de esta donación, es  para una reforma de políticas y una gobernanza efectiva, centrada en transparencia, rendición de cuentas, equidad y protección social y ambiental

Hoy los cambios son tan dramáticos que empresas como: Google o Facebook, están soslayando el curricular  como tal, enfocados más bien en la potencialidad del talento, proyectando la innovación y los cambios de las empresas.

Los planes de estudios deben  responden a una inserción internacional y la demanda de los mercados laborales. Hoy los doctorados y postdoctorados son muy bueno para satisfacer los egos individuales de los adquirientes y en sociedades donde la pobreza es la mayor a nivel regional. Esto no servirá de nada, si no  están acompañados, de  invocaciones, acuerdos en asociaciones colaborativas en el plano internacional, enfocado en la relación empresa -universidad , universidad- empresa.

Para lograr estos resultados  las universidades deben desarrollar estrategias de internalización de planes de estudios; esto pasa por los sistemas de acreditación, la validación internacional de las agencias acreditadoras, responsables de valor la calidad, la competencia y la eficiencia de la oferta académica.

Las universidades deben revisar  profundamente su política de apoyo a la movilidad de estudiantes y personal docente; las investigaciones colaborativas, programas de intercambios académicos, movilidades salientes y entrantes y becas internacionales.

Para alcanzar estos objetivos es necesario la formulación de políticas claras sostenibilidad en el tiempo, procurado resultados tangibles. Para esos es necesario modernizar las estructuras ancladas en el pasado.

En el caso de la universidad  pública más importante del país tiene un importante nicho, en  los Estados Unidos, donde se existe una  masa concentrada de  migración  de  nuestro país, ese nicho tiene diferentes variables  que puede ser aprovechas.

Esa línea de colaboración tendrá que venir con acompañamiento de las áreas  de investigación, pues, estará sumamente demanda para  los nuevos productos  de construcción curricular basado en la cuarta  revolución. El nuevo currículo universitario, las competencias de los facilitadores y  el  más importante  de los cursos humanos, el humano.

Redefinir el futuro de las universidades no solo pasa por comprender los cambios constantes de los modelos educativos, también un mayor acceso al financiamiento internacional, a las donaciones y a la obtención de recursos fruto de las patentes de invención ; para eso tenemos que realizar el cambio del modelo.

Hay una oportunidad para hacerlo, una reingeniería interna basada en la eficiencia, la calidad y la competencia, con los acompañamientos externos necesarios. Este es el camino menos doloroso y menos traumático. El otro sería un choque externo, ante la obsolescencia  disruptiva  de la universidad de futuro, que tiene una oportunidad en la cooperación internacional para el desarrollo.

No estoy seguro del camino que vendrá, pero de lo que sí estoy seguro, es que el tiempo se acaba, ese, el  implacable. El que paso.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/el-futuro-la-universidad-y-la-cooperacion-internacional-8971014.html

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Las víctimas olvidadas de la covid-19: Cien millones más de pobres

Por:  Mónica Goded

Es habitual leer que, si exceptuamos el impacto de las dos guerras mundiales y la Gran Depresión, la covid-19 ha provocado una recesión sin precedentes en el último siglo y medio. Lo que no resulta tan frecuente es que se escuchen voces que denuncien que la crisis actual perjudica en mayor medida a la población más vulnerable de los países en desarrollo.

Y, sin embargo, es descorazonador comprobar que, por primera vez en décadas, la pobreza extrema aumentará en 100 millones de personas.

Número de personas que viven con menos de 1,90 dólares al día, en situación de pobreza extrema. Banco Mundial, Author provided

Además, se ha producido una caída de la renta per cápita en más del 90 % de los países en desarrollo. La mitad de estas economías revertirá los avances de los últimos cinco años o más y una cuarta parte perderá todo el progreso realizado desde 2010.

Retroceso en 2020 en la ganancia en ingreso por habitante en los países emergentes y en desarrollo (en número de años). Banco Mundial

La covid-19 está provocando un descenso en las remesas recibidas por las familias más pobres. Por primera vez en la historia moderna, se ha reducido la cantidad de migrantes internacionales.

También ha aumentado la desigualdad. Frente al 10 % de los hogares ricos que se contagian, más de la mitad de los hogares pobres lo hacen y la probabilidad de que fallezcan sus habitantes es cuatro veces más elevada. La mayor exposición a la enfermedad se debe a diferentes factores:

– Ocupación en actividades esenciales que no se interrumpen durante los confinamientos.

– Residencia en barrios densamente poblados.

– Imposibilidad de reducir las horas de trabajo al no contar con ahorros.

¿Qué deparará el futuro?

Las perspectivas en términos de crecimiento son sombrías por los recortes de la inversión debidos al deterioro en las expectativas de los agentes económicos.

PIB: estimaciones para 2022 en comparación a los niveles previos a la pandemia (diferencia porcentual). FMI

El crecimiento futuro también se resentirá del impacto de la pandemia en el capital humano, al poner en peligro los avances en el ámbito educativo y sanitario.

El aprendizaje se ha visto interrumpido con el cierre de las escuelas, que ha perjudicado especialmente a la población que no dispone de medios para continuar la formación a distancia. Además, la caída del ingreso de las familias obligará a interrumpir la formación de muchos niños y jóvenes. En particular, serán las niñas las que se vean forzadas en mayor medida a abandonar las aulas.

Al mismo tiempo, la pandemia ha aumentado el gasto sanitario de unas familias que ya afrontaban serias limitaciones financieras para cubrir su atención médica. Se estima asimismo que ha elevado en 130 millones el número de personas afectadas por el hambre crónica.

Por qué debemos afrontar la situación

Ignorar este aciago panorama no es justo… pero es que tampoco interesa hacerlo. La pandemia no terminará hasta que no termine en todo el mundo.

Sin embargo, la respuesta a la covid-19 está siendo extremadamente irregular: en las economías avanzadas, los paquetes de estímulo frente a la crisis representan entre el 15 % y el 20 % del PIB, en las economías emergentes solo suponen en torno al 6 % del PIB y en los países más pobres no llegan ni al 2 %.

Pensar en términos nacionales es lo más fácil, sin duda, pero salvaguardar la cooperación internacional también debería ser una prioridad. No atender a tiempo las acuciantes necesidades de los más desfavorecidos a la larga obliga a mayores desembolsos para afrontar unas tragedias que se podrían haber evitado.

Shutterstock / Manoej Paateel

¿Hay espacio para la esperanza?

El FMI subraya que lo que suceda a partir de ahora dependerá del ritmo de las campañas de vacunación y de la capacidad de ofrecer una respuesta eficaz entretanto. Será pues preciso reforzar la cooperación internacional prioritariamente en dos ámbitos.

Se debe asegurar el acceso en todo el mundo a las pruebas diagnósticas, los tratamientos y las vacunas contra la covid-19. Alienta comprobar que se ha puesto en marcha una iniciativa con esta finalidad, el Acelerador del acceso a las herramientas contra la covid-19, en la que participan organizaciones internacionales, gobiernos, empresas e instituciones de la sociedad civil. Urge reforzar esa cooperación pues, en estos momentos, las economías avanzadas han adquirido la mayor parte del suministro disponible.

Por lo demás, resulta imperativo proporcionar a los países de ingresos bajos, que ya estaban sobrendeudados antes de la propagación de la covid-19, una inyección adecuada de liquidez internacional que amplíe su margen de maniobra para hacer frente a la crisis.

El Banco Mundial y el FMI, en colaboración con el G20, han acordado una iniciativa para suspender temporalmente los pagos del servicio de la deuda de estos países. 5 000 millones de dólares han podido así ser desviados a la lucha contra la pandemia y sus consecuencias económicas. No obstante, se trata tan solo de un primer paso, pues los acreedores privados no están participando en esa iniciativa.

En definitiva, la pandemia pone de relieve la imperativa necesidad de mayores dosis de cooperación internacional. Existe un riesgo evidente de que los países más ricos se centren en cubrir sus propias necesidades. El problema es que esta actitud podría dejar atrás a las poblaciones más vulnerables de los países en desarrollo.

Esa alternativa no es viable, ni desde un punto de vista ético, ni desde una perspectiva eminentemente práctica. El mundo solo será un lugar seguro cuando todos sus habitantes estemos protegidos.

Mónica Goded. Profesora de Economía, Universidad Pontificia Comillas y profesora en la Universidad de Nebrija.

Fuente: https://rebelion.org/las-victimas-olvidadas-de-la-covid-19-cien-millones-mas-de-pobres/

Fuente Original: https://theconversation.com/las-victimas-olvidadas-de-la-covid-19-cien-millones-mas-de-pobres-159148

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El gobierno de Nicaragua solicita repatriación de niño migrante encontrado en un desierto de EEUU

El gobierno de Nicaragua solicita repatriación de niño migrante encontrado en un desierto de EEUU

«Esta mañana se divulgó un video (de la Policía), una entrevista con la familia, con el papá que están pidiéndole tanto a la madre, que todavía no se ha localizado, como al niño que regresen a su hogar, a su familia, a su comunidad, a su pueblo», justificó la vicemandataria Rosario Murillo en su llamada telefónica a medios gubernamentales este lunes, 12 de abril.

La Comisión Interinstitucional, integrada por el Ministerio de la Familia y Policía Nacional, impulsará la repatriación del niño Wilton Eniel Gutiérrez Obregón. También «estamos en comunicación con las autoridades policiales estadounidenses, mexicanas, Interpol, para localizar y repatriar también, de ser posible, a Meylin del Socorro Obregón, la madre», añadió Murillo.

Tras la conmoción que causó el suceso, dado a conocer en redes sociales y mediante publicaciones de medios estadounidenses, el régimen de Nicargua se dio a la tarea de conformar un Equipo Técnico con la finalidad de investigar los hechos y circunstancias relacionadas al niño nicaragüense.

La nota número 78-2021 de la Policía Nacional detalla que se logró ubicar y entrevistar a Lázaro Gutiérrez Laguna, de 35 años, agricultor, padre del niño con domicilio en el municipio Muelle de los Bueyes; y posterior se solicitó cooperación internacional a la Interpol.

Las autoridades estadounidenses informaron que Wilton Eniel Gutiérrez se encuentra en buen estado de salud, en el albergue Texas, Estados Unidos, Southwest Key, Casa Padre en Brownsville.

«Estamos enviando a nuestro cónsul Samuel Trejos (cónsul en la ciudad de Houston, Texas) para que le visite. Ya salió y estará llegando en horas de la tarde noche al punto, son ocho horas… Esperamos poder entrevistarlo, o más bien, saludar y acompañar al niño», confirmó Murillo.

También se solicitó cooperación internacional a las autoridades mexicanas para la ubicación de la ciudadana nicaragüense Meylin del Socorro Obregón Leiva, de 30 años, madre del niño, reportada como desaparecida en territorio mexicano. Las autoridades de México comunicaron que no tienen registros de ingreso o salida de México a nombre de Meylin, por lo que se solicitó el apoyo de la Organziación Internacional de Policía (Interpol) para su búsqueda y localización.

Investigaciones periodísticas confirman que la madre y el niño abandonaron Nicaragua y emprendieron su viaje hacia Estados Unidos para escapar de la violencia intrafamiliar que sufría a manos de su expareja Lázaro, lo que ha sido minimizado por el régimen de Nicaragua. Por el contrario, la Policía al servicio del régimen se dedicó a entrevistar y realizarse un video publicitario titulado «Wilton no está solo».

En entrevista a DIVERGENTES, Socorro Leiva, abuela de Wilton, relató que su hija Meylin, secuestrada ahora por mafias mexicanas, huía de la «mala relación» que le daba su pareja Lázaro Gutiérrez Laguna. Antes de irse, la mujer interpuso una denuncia en la Fiscalía, pero no tuvo efecto.

«Vamos a estar acompañando a la familia, al papá, para hacer lo que él ha planteado: la solicitud formal de repatriación de su hijo», insistió la vicepresidenta.

En otras informaciones, la vocera señaló que también iniciaron las investigaciones para dar con el paradero de Norma Rosa Saravia Rugama, originaria del municipio de Boaco, de quien manifestó «decidió irse por vereda» hacia Costa Rica.«La familia ha reportado que nunca llegó».

Detalló que la sobrina de Norma, Emelina del Rosario Saravia, y la hermana Marbelly Saravia se presentaron ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) solicitando ayuda para dar con su paradero. «Nuestro embajador Duilio Hernández también está pendiente, en comunicacion con autoridades de Seguridad Pública, de Gobernación, la Policía de Costa Rica», aseguró Murillo.

«No hay ninguna causa, no ha sido detenida, no se ha levantado parte judicial. No hay registros tampoco en Migración. La familia explica que está en búsqueda en zonas de frontera. La hija Brenda Mariela explica también que, según los familiares que están en esa zona, encontraron algunas pertenencias de doña Norma y que, el día del viaje, su tía entregó a su mamá a un hombre en la frontera de nombre Roberto», relató.

Artículo 66

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2021/04/nicaragua-gobierno-solicita-repatriacion-de-nino-migrante-encontrado-en-un-desierto-de-eeuu/

 

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Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe : Llaman a construir finanzas más sostenibles en AL

Ante las diferentes crisis globales que convergen actualmente, entre las que se encuentran la crisis de salud generada por la Covid-19, la emergencia climática y los vaivenes económicos subsecuentes, urge impulsar acciones para movilizar financiamiento que permita hacer frente a todas estas crisis de manera conjunta.

 

En este contexto, el Grupo de Financiamiento Climático para Latinoamérica y el Caribe (GFLAC), en conjunto con aliados regionales e internacionales, lanzan la campaña “Finanzas Sostenibles para el Futuro: poniendo la vida en el centro de las inversiones” la cual busca enfatizar que para alcanzar las metas de reducción de emisiones causantes del cambio climático y alcanzar el desarrollo sostenible, es necesario alinear los flujos de financiamiento a dicho desarrollo, como lo mandata el Acuerdo de París. Para lo anterior, se propone desacoplar las finanzas públicas de las actividades que causan el problema como la extracción y producción de hidrocarburos.

 

La campaña incluye el “Índice de Finanzas Sostenibles” (IFS), una herramienta que permite monitorear los ingresos y egresos nacionales e internacionales de los países en desarrollo para atender el problema de cambio climático y los objetivos de desarrollo sostenible asociados a él, así como conocer aquellos recursos que podrían estar obstaculizando dicho progreso.

 

En la primera edición del IFS 2020, se identificaron y midieron los niveles de finanzas sostenibles de los 21 países más emisores de América Latina y el Caribe. Para ello, el Índice mide cuatro variables: Ingresos Sostenibles (IS) conformados por el financiamiento bilateral y multilateral que los países reciben para cambio climático; Ingresos Intensivos en Carbono (IIC) que se recaudan por la exploración y extracción de hidrocarburos y minerales, y por impuestos a los combustibles; Presupuestos Sostenibles (PS) que los países asignan, de manera etiquetada para cambio climático, eficiencia energética, energía renovable y desastres naturales; y, por último, Presupuestos Intensivos en Carbono (PIC), relativo a las inversiones públicas en la explotación de hidrocarburos.

 

Para calcular el índice cada una de las variables se integran, de acuerdo con el desempeño que cada país tiene en cada una. Sin embargo, los ingresos y egresos sostenibles se suman, mientras que los ingresos y egresos intensivos en carbono se restan, para ubicarse en alguna de las 7 categorías o niveles de finanzas sostenibles. Un país con finanzas sostenibles muy altas debería tener 4 puntos, pero de acuerdo con los resultados del Índice, no hay ningún país que cuente con 4 puntos, es decir, ninguno tiene finanzas sostenibles “muy altas”.

 

Sin embargo, el país con las finanzas más sostenibles con un nivel “alto” es Honduras (con 3.2 puntos), seguido de Costa Rica (con 3.1), mientras que Jamaica (con 2.9), Nicaragua (con 2.7), Guatemala (con 2.7), y Perú (con 2.6) tienen finanzas sostenibles “medio altas”. Por su parte República Dominicana (con 2), Panamá (con 2) y El Salvador (con 2) tienen finanzas sostenibles en un nivel “medio”. En el caso de Venezuela (con 1.9), Colombia (con 1.9), Brasil (con 1.9), Paraguay (con 1.7), Ecuador (con 1.7), Cuba (con 1.7), Uruguay (con 1.6) y Bolivia (con 1.6), se encuentran en la categoría de finanzas sostenibles “medio bajas”.

 

Entre los países con las finanzas sostenibles en un nivel “bajo” se encuentran México (con 1.5), Argentina (con 1.3) y Chile (con 1.2). Finalmente, Trinidad y Tobago (con 0.7) se encuentran en la categoría de finanzas sostenibles “muy bajas”.

 

Los resultados del índice deben analizarse en el contexto de los países de estudio y de acuerdo con el desempeño de los países en cada variable. Lo anterior, porque hay países que pueden tener altos niveles en una variable, pero bajos en otra, por lo que su promedio puede no resultar positivo. En el caso de los ingresos sostenibles se identifica que los países que más recibieron financiamiento internacional dedicado a cambio climático del total desembolsado en 2018 fueron México, Costa Rica, Bolivia, Brasil, Guatemala y Perú, mientras que Colombia, El Salvador, Panamá y Argentina son los países que menos ingresaron por este concepto.

 

Por su parte, los países con los mayores ingresos intensivos en carbono fueron Ecuador, México y Trinidad y Tobago, donde estos ingresos representan 28.5, 23.5 y 19.3 por ciento de sus ingresos públicos totales, respectivamente. (Para el caso de IS se tomó el año base 2018, por ser el año más reciente en donde se cuentan con los datos más completos para la región, de acuerdo con el Aid Atlas, del Instituto de Ambiente de Estocolmo, fuente de la información).

 

En cuanto al presupuesto sostenible, los datos arrojados por el IFS muestran que en ninguno de los países analizados las inversiones públicas en sostenibilidad superan el 1 por ciento del presupuesto total. Jamaica, Colombia, Nicaragua, Costa Rica y Cuba fueron los países que más presupuesto dedicaron a este fin, mientras que El Salvador, Trinidad y Tobago, Bolivia, Panamá y Paraguay fueron los que menos. Esto contrasta con el presupuesto intensivo en carbono, que en 11 de los 21 países supera el presupuesto sostenible.

 

El país que más invierte recursos públicos en extracción y producción de hidrocarburos es Bolivia, al destinar 29.3 por ciento, seguido de México con 11.1 por ciento y Paraguay con 7.7 por ciento. Por su parte, los países que invirtieron más en sostenibilidad que en la extracción y producción de hidrocarburos, fueron Jamaica, Colombia y Nicaragua.

 

Las dos conclusiones generales que arroja el índice son:

 

(1) La cooperación y el financiamiento internacional han tenido un importante rol en la implementación de la agenda de cambio climático y de desarrollo sostenible en la región. Sin embargo, aún existe una inequitativa distribución de este financiamiento y su monto es inferior a lo que ingresa por actividades intensivas en carbono, lo que limita la capacidad de transformación de los recursos internacionales, pese a que muchos de los países apuestan al financiamiento internacional para implementar sus metas nacionales de cambio climático.

 

(2) En 20 de los 21 países analizados los ingresos intensivos en carbono superan a los sostenibles. Si bien hay países que han mantenido esfuerzos por presupuestar acciones en materia de cambio climático y desarrollo sostenible, y lo han hecho explícito a través de etiquetas en sus presupuestos, la asignación de recursos para acciones asociadas a la explotación de hidrocarburos aún es mayor. Por lo que, si los países desean alcanzar la neutralidad de carbono, deben desacoplar sus finanzas públicas de la extracción y producción de hidrocarburos.

 

En este contexto, aunque el financiamiento privado aumente, si las finanzas públicas no se transforman será difícil alcanzar el diseño y la implementación de acciones de largo alcance para combatir el cambio climático. A partir de los resultados del IFS, se proponen una serie de recomendaciones para impulsar esta transformación.

Para ello, el GFLAC y las organizaciones aliadas también lanzan el Hub de Finanzas Sostenibles, un espacio que se abre para contribuir con esta misión en colaboración con actores gubernamentales y no gubernamentales.

 

Toda la información sobre la campaña se encuentra en la página sustainablefinance4future.org

Fuente: https://www.energiaadebate.com/regulacion/llaman-a-construir-finanzas-mas-sostenibles-en-al/

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Latinoamérica: Convocatoria Financiación de Proyectos – Tinker Foundation

El programa de Subvenciones Institucionales de la Fundación Tinker busca apoyar cambios de políticas y prácticas que mejoren la vida de los latinoamericanos.

Monto de la subvención: US $ 50.000 y US $150.000 por año.

Duración máxima de los proyectos: 3 años.

Plazos:

  • Consultas: del 11 al 28 de enero.
  • Presentación de propuestas (solo con invitación): 24 de marzo.
  • Decisión final: junio 2021.

Favor de leer nota con información sobre los ciclos de solicitudes de 2021.

ÁREAS FINANCIADAS

La ayuda financiera de la Fundación cubre las tres áreas programáticas en las que la investigación, la innovación, la ampliación de modelos comprobados y el intercambio de ideas tienen el potencial de causar un impacto positivo significativo.

  • Gobernanza Democrática
  • Educación
  • Manejo Sostenible de Recursos

CÓMO INSCRIBIRSE

  1. Cuestionario de Elegibilidad: Este cuestionario nos permite establecer si su organización puede recibir apoyo de la Fundación.
  2. Carta Consulta: Las cartas consulta proporcionarán una breve descripción de la propuesta para el proyecto, así como una estimación del presupuesto del proyecto.
  3. Propuesta completa: Las propuestas completas deben incluir todos los aspectos del proyecto. Sólo serán necesarias si el proyecto propuesto se encuadra con nuestras áreas de interés.

CRITERIOS DE ELEGIBILIDAD

Tipo de organización

La Fundación Tinker subvenciona únicamente a organizaciones con fines de beneficencia, es decir, con situación fiscal de tipo 501(c)(3) en los Estados Unidos, o su equivalente si la organización está ubicada fuera de los Estados Unidos. Las organizaciones latinoamericanas no precisan ser de tipo 501(c)(3).

Enfoque geográfico

El proyecto debe enfocarse en los países de habla hispana de América Latina y Brasil, entre ellos:

  • Argentina
  • Bolivia
  • Brazil
  • Chile
  • Colombia
  • Costa Rica
  • Cuba
  • República Dominicana
  • Ecuador
  • El Salvador
  • Guatemala
  • Honduras
  • México
  • Nicaragua
  • Panamá
  • Paraguay
  • Perú
  • Uruguay
  • Venezuela

INFORMACIÓN ADICIONAL

Cooperación InternacionalDesarrollo Sostenible

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Se abren las puertas a Francia en la 7ª Cumbre Digital de Líderes por la Educación

Europa/Francia/semana.com

En su primera versión virtual, la Cumbre apuesta por la exploración del modelo educativo de Francia como una alternativa de aprendizaje en medio de la pandemia y pospandemia.

La Cumbre Líderes por la Educación cada año atrae a un amplio grupo de profesionales del sector educativo, estudiantes y padres de familia. Es un evento de gran importancia para la pedagogía innovadora, el futuro de la educación en el país y en el exterior, y el intercambio de conocimientos concretos y operacionales. Mantener la Cumbre Líderes por la Educación en las circunstancias actuales es una señal clara de resiliencia y una apuesta por el futuro de Colombia. Este año, con Francia como país invitado de honor, el plurilingüismo y su modelo educativo tendrán un lugar privilegiado durante la Cumbre, para intercambiar experiencias entre profesionales colombianos y franceses.

En un mundo laboral cada vez más competitivo, abierto e internacional, tener un acercamiento a otras culturas y a otra comprensión del mundo es una ventaja indiscutible. Si bien es cierto que el manejo del inglés es imprescindible, no basta en el mundo global actual. Esta es una de las profundas convicciones y directrices del modelo educativo de ciertos liceos bilingües. En los cinco liceos franceses en Colombia, por ejemplo, la enseñanza del español, francés e inglés, y a veces de un cuarto idioma, ya es una exigencia.

Por esta misma razón, tras el encuentro de los ministros de Educación de Francia y Colombia en 2019, el 25 de agosto de este año se resolvió un proyecto de reintroducción y fortalecimiento del francés en los colegios públicos de Colombia, a raíz de una iniciativa piloto implementada entre 2019 y 2020 para mejorar la calidad de la enseñanza de este idioma en cinco colegios públicos de Bogotá. Se prevé la ampliación de esta primera experiencia a 20 instituciones en diferentes ciudades del país. Se realizará en colaboración estrecha con el Ministerio de Educación colombiano y las Secretarías de Educación de las diferentes ciudades, por medio de un conjunto de acciones complementarias desarrolladas, gracias a las Alianzas Francesas en Colombia, para el desarrollo de competencias lingüísticas y culturales. Esto permite el acceso de estudiantes y profesores a más de 250.000 herramientas disponibles en la plataforma digital Culturethèque, así como la evaluación de competencias lingüísticas por medio de los exámenes oficiales DELF (Diploma de Estudios de Lengua Francesa).

Con la enseñanza del francés, los cerca de 10.000 alumnos que participen en dicho proyecto y los más de 4.000 estudiantes de liceos franceses podrán acceder a un tercer idioma que les abrirá las puertas en un mundo de 300 millones de francófonos, impactando su vida laboral en el sector del turismo y comercio, la ingeniería, la cultura y más. Así, accederán al pensamiento de grandes intelectuales de la historia como Molière o Victor Hugo.

Más allá del interés cultural que motiva el aprendizaje del francés, practicar otro idioma abre las puertas a la educación y a las oportunidades de trabajo en el extranjero. En este caso, la Cumbre Líderes por la Educación es la oportunidad para que estudiantes y padres tengan mayor información sobre los estudios en Francia, cuarta nación en el mundo de acogida de alumnos colombianos, donde la oferta de educación superior y los 150 convenios de doble titulación con el país atraen a cerca de 4.500 estudiantes colombianos al año.

La Cumbre será además un espacio de diálogo sobre el aporte de otros modelos educativos en Colombia, siendo este uno de los objetivos del convenio del 25 de agosto, que busca el intercambio de experiencias y la colaboración entre los dos países en los campos de la innovación educativa, educación ciudadana, entre otros. La lucha contra el fracaso escolar, la apuesta por una escuela de la confianza que favorece la adquisición de competencias y saberes, la escolarización infantil desde los 3 años o antes, y la igualdad de oportunidades son características de gran importancia del modelo educativo francés.

Reducir la desigualdad en la educación es un tema clave, para ambos países. Desde 2012, Francia ha insistido en la escuela primaria y las escuelas de los barrios populares con el fin de mitigar la desigualdad social. En 2017, el ministro de Educación Nacional, Jean-Michel Blanquer, redujo a la mitad el número de alumnos en las clases de transición y primero de primaria en las zonas con más desafíos educativos, beneficiando a cerca de 300.000 alumnos.

Igualmente, en 2017 y 2018 se establecieron las evaluaciones nacionales en francés y matemáticas en transición, primero y quinto de primaria, y en noveno de bachillerato, permitiendo identificar los logros y brechas del alumno para que el docente adapte su pedagogía o para dedicar horas de acompañamiento adicionales al estudiante.

Finalmente, uno de los temas de mayor importancia de este modelo educativo, y que será abordado en la Cumbre, es la educación en la primera infancia, en que Francia tiene una larga experiencia, reforzada recientemente con la Ley para la Escuela de la Confianza (2019). La escolarización obligatoria a partir de los 3 años (en algunos casos desde los 2 años) beneficia a 30.000 niños en entornos aislados o en zonas prioritarias de educación. Gracias a este enfoque temprano sobre el desarrollo del lenguaje oral, la escritura y la autonomía, el alumno se prepara para ingresar con éxito a la escuela elemental y vivir en sociedad.

Hablar de plurilingüismo y de otros modelos educativos es abrirles nuevos horizontes a futuros estudiantes, profesionales y ciudadanos. La pandemia de la covid-19 demostró cómo el mundo está interconectado, y la educación debe abrirse a otros modelos adaptables al cambio que propicien la evolución en el mundo.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/se-abren-las-puertas-a-francia-en-la-7-cumbre-digital-de-lideres-por-la-educacion/202038/

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