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Nigeria libera a un centenar de mujeres y niños secuestrados por Boko Haram

África/Nigeria/27 Junio 2019/Fuente: La vanguardia

El Ejército de Nigeria liberó a más de un centenar de mujeres y niños secuestrados por el grupo yihadista Boko Haram en su bastión en Mafa, estado de Borno, localizado en el noreste del país, informaron este miércoles fuentes castrenses.

Según un comunicado del portavoz del Ejército, Sagir Musa, los rehenes fueron liberados durante «fuertes y agresivas operaciones de limpieza» perpetradas en los últimos días en este enclave, donde son constantes las incursiones y ataques terroristas.

«Decenas de combatientes de Boko Haram y de la (escisión) Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP) fueron aniquilados», añadió Musa, que informó también de la confiscación de armas de fuego, munición y diversos vehículos de combate.

Boko Haram (que significa «la educación occidental es pecado» en lengua hausa) usa de forma habitual a mujeres y niños para cometer ataques bomba en espacios sensibles como mercados o mezquitas, cobrándose por igual la vida de musulmanes y no musulmanes.

El pasado 21 de junio, efectivos nigerianos y chadianos, integrantes de una fuerza conjunta multinacional que combate la amenaza yihadista -en la que también participan Níger y Camerún-, abatieron a 42 miembros de Boko Haram en los alrededores del lago Chad, según fuentes militares de Nigeria.

Mientras que una semana antes, ISWAP tendió una emboscada al Batallón de Fuerza 158 en Kareto, en el estado de Borno, en la que murió el comandante de esta unidad y al menos otros 19 soldados, de acuerdo con los yihadistas.

El grupo Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP), muy activo en esta zona, se formó en 2016 cuando una facción del grupo islamista nigeriano Boko Haram prometió lealtad al Estado Islámico.

Por su parte, Boko Haram lucha desde 2009 por imponer un Estado de corte radical en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y cristiana en el sur, y desde donde ha expandido sus ataques a naciones vecinas como Chad, Níger y Camerún.

En la última década, a causa de esta insurgencia, más de 27.000 personas han muerto y la cifra de desplazados casi alcanza los dos millones, según las Naciones Unidas.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20190626/463124983228/nigeria-libera-a-un-centenar-de-mujeres-y-ninos-secuestrados-por-boko-haram.html

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Yemen: «Hay padres que se suicidan porque no pueden alimentar a sus hijos»

Asia/Yemén/27 Junio 2019/Fuente: Mujer hoy

Meritxell Relaño, representante de UNICEF en Yemen, nos cuenta su experiencia en la mayor crisis humanitaria del mundo.

Han pasado cuatro años desde que comenzó la guerra de Yemen; cuatro años de bombardeos y ataques sobre la población civil que apenas aparecen en los medios de comunicación y han provocado la mayor crisis humanitaria del mundo. Las cifras son demoledoras: más de 70.200 víctimas directas han muerto por un conflicto interno que se ha internacionalizado con la coalición liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes, que cuenta con apoyo indirecto de otras potencias internacionales. Además, según datos del «contador de la vergüenza» que han puesto en marcha ONG como Save the Children, Amnistía Internacional y Oxfam, se han realizado más de 19.000 ataques aéreos (uno cada dos horas de media) y 24 millones de personas necesitan ayuda para sobrevivir (un 80% de la población). Además, 85.000 menores de cinco años podrían haber muerto por hambre u otras enfermedades.

En octubre de 2015, Meritxell Relaño (Durango, Vizcaya, 1972), doctora en Ciencias Políticas y Sociología, llegó a Yemen como representante de Unicef. Había trabajado en países como Timor Oriental, Colombia, Mozambique o Gambia, pero era su primer destino en un país en guerra. «Nada te prepara para esta experiencia -explica-. Es imposible transmitir lo que es una guerra. Tal vez solo los ancianos que vivieron la Guerra Civil puedan entenderlo».

Esperando una paz que parece encallada tras las conversaciones de Estocolmo -de las que ha salido una frágil tregua-, Relaño ha pasado a ser directora de la Oficina de Programas de Emergencia en Ginebra, pero tiene muy presente el conflicto yemení. Cuando llevaba tres meses en el país, se quedó impresionada al ver a los niños y niñas por primera vez en la calle. Fue en Saná, la capital. «Un día de sol, salimos a la calle para ver cómo se repartía el agua. Parecía una jornada tranquila, sin ruido de aviones. Me llamó la atención la palidez de los niños que salieron por fin de sus casas a intentar recoger agua con unos cubos». Esos pequeños, «de tez blanquecina, con ojeras, muy delgados», vivían encerrados en sus pequeñas casas. Verlos en la calle le produjo una mezcla de emociones: «Era una escena bonita porque estaban jugando con el agua; y, a la vez, resultaba impactante por la expresión de sus rostros. Esos niños rompían su encierro durante unos minutos, los que permanecía abierto el grifo en aquel barrio». Desde aquel día, en todas sus comparecencias públicas, entrevistas en medios o reuniones de altas instancias, Meritxell repite una frase: «Que paren ya la guerra«.

En los cinco meses posteriores a los acuerdos de Estocolmo al menos 80 menores han muerto o resultado heridos. Relaño ha colaborado con distintas ONG desde que era muy joven, pero, afirma, la misión de Unicef es única. «Me motiva el mandato de la organización. Que todas las niñas y niños vean sus derechos cumplidos. El derecho a la vida, a la educación, a la protección…», reconoce.

Meritxell Relaño en una escuela de Yemen.
Meritxell Relaño en una escuela de Yemen.

UNICEF

¿Sin esperanza?

«La situación empeora por momentos. Cuando llegué aún había esperanza. Luego se perdió por muchos meses. Ahora, con la tregua, vuelve a haber una pequeña luz en el horizonte». Las cifras, aun así, son aterradoras: «Mientras estuve allí murieron más de 2.500 niños por las bombas o las minas antipersona y más de 3.000 fueron heridos o mutilados. Yemen es ya la mayor catástrofe humanitaria del siglo, con 24 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria». El verano de 2018 fue particularmente sangriento: más de 100 niñas y niños murieron como consecuencia directa del conflicto. Además, muchos menores fallecen por enfermedades como diarreas, neumonías, malnutrición… «Estos niños no saben si podrán ir a la escuela este mes, o si les van a reclutar y a llevar al frente. Todo está peor, a pesar de los esfuerzos de la ayuda humanitaria, que impide que mueran muchos más. Imagina la situación de millones de familias, que llevan ya casi cuatro años sin ingresos, sin trabajo, que han vendido ya todo lo que tenían para alimentar a sus hijos, que se han endeudado para pagar los gastos mas básicos».

En el país, 11 millones de menores necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir. Unos dos millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela. Otros tantos sufren malnutrición y hay 400.000 con desnutrición aguda severa, lo que les sitúa al borde de la muerte. Al menos 56.000 menores de cinco años fallecen cada año por causas totalmente prevenibles. Hoy, además de pálidos, sus rostros están demacrados. Se les ven los huesos, apenas recubiertos de piel. Si se les da un juguete, lo miran sin saber qué hacer porque nunca habían visto uno.

Mujerhoy Usted que ha sido representante de Unicef, ¿qué les diría a los gobiernos?

Meritxell Relaño Que paren la guerra. Y si no pueden, que las partes en conflicto respeten el Derecho Internacional Humanitario y las reglas de la guerra. Que no mueran más civiles, que no ataquen escuelas ni hospitales, que no usen a los niños como soldados.

M.H. ¿Cómo ha podido resistirlo?

M.R. Precisas de paciencia infinita, cabeza fría y resiliencia, saber cómo decir las cosas para que no se ofenda nadie y la fortaleza mental. Aprendes a negociar con Dios y con el diablo.

M.H. ¿Cómo es el trabajo de Unicef allí?

M.R. No hay un Estado que invierta en salud, alimentación o educación, así que tenemos cinco programas. A través del de salud, el más importante, tratamos a más de 400.000 niños con malnutrición severa aguda. También traemos medicinas para los menores de cinco años y pagamos todos los gastos de los hospitales, desde el combustible hasta los salarios. Igual rehabilitamos un colegio destruido por las bombas que entregamos material escolar o imprimimos libros. Distribuimos agua potable y combustible para que se pueda bombear agua a las ciudades. Trabajamos en la prevención de matrimonios prematuros, la denuncia de los casos de niños reclutados para el frente… El país está al borde del colapso.

M.H. ¿Cómo lo viven los yemeníes?

M.R. Con resignación, esperando que acabe todo. Yemen era uno de los países más pobres de la región pero este conflicto ha hecho retroceder sus indicadores más de 10 años, sobre todo en mortalidad infantil.

M.H. ¿Hasta qué punto es dura la situación?

M.R. Hay historias terribles. Alí, de ocho años, llegó, en los huesos y con cólera, al hospital en Aden. Estuvo a punto de morir porque su madre no lograba reunir los 10 euros que necesitaba para llegar al hospital. Ahmed tiene terror al ruido de los aviones y las bombas. Solo puede dormir abrazado a su padre. A Fatouma la casaron con 13 años; su familia necesitaba la dote para alimentar a sus hermanos. Y he oído historias de padres que se han suicidado por no poder alimentar a sus hijos, de familias que comen hierbas porque no hay nada más, de embarazadas tan desnutridas que pierden a sus hijos, de niños de 13 y 14 años que se alistan para traer dinero a casa y mueren en el frente o vuelven heridos en cuerpo y alma… Demasiadas historias, demasiado horror.

M.H. ¿Hay también historias de esperanza?

M.R. Trabajando con niños siempre las hay. En Saná organizamos una sesión TEDx con jóvenes de todo el país. Fue emocionante oír sus historias de superación. Niñas y niños que, a pesar de todo, acababan sus estudios, tocaban música, publicaban blogs y se reían de la vida como solo los jóvenes pueden hacer. El que más me impresionó fue Abdulrahman, que con medio cuerpo casi paralizado corre maratones.

Meritxell Relaño en su misión en Yemen: reunida con mujeres y autoridades locales.
Meritxell Relaño en su misión en Yemen: reunida con mujeres y autoridades locales.

UNICEF

M.H. ¿Cuál es la situación de las mujeres y niñas?

M.R. De mayor vulnerabilidad, si cabe. La mayoría de las mujeres no tiene ingresos propios; se dedican al cuidado de los hijos, unos seis por cada una. Está aumentado la violencia contra las mujeres y las niñas y a muchas pequeñas las casan cuanto antes para tener una boca menos que alimentar y ganar la dote.

M.H. ¿Cómo salen adelante los yemeníes?

M.R. Más de ocho millones de personas dependen de la ayuda alimentaria. Su pensamiento principal es sobrevivir un día más. Luego están los que no cobran un sueldo desde hace meses: maestros, enfermeros… Y los que han perdido su trabajo: los comercios han cerrado, no se cultiva por falta de agua, no hay pesca porque se han militarizado los puertos… Las mujeres que trabajan en nuestras oficinas, médicas o ingenieras, mantienen con su sueldo, a veces, a más de 40 personas.

M.H. ¿Cómo es vivir en estado de guerra?

M.R. En Yemen hay bombardeos continuos en muchas partes del país, sobre todo en la zona de Hodeida y en Saada, al norte. En Saná me tocó dormir muchas veces en el pasillo, lejos de las ventanas. En diciembre, cuando mataron al presidente Ali Abdullah Saleh, hubo un conflicto muy cerca de donde vivía y estuve 10 días sin poder salir del apartamento. No te puedes imaginar cómo es el sonido que hacen las bombas, tremendo. Oyes el avión y luego llega el misil. Nunca sabes cuándo va a ser, no hay avisos… Si escuchas un avión, ya entras en tensión.

M.H. ¿Qué hace la población civil cuando hay bombardeos?

M.R. Las instrucciones son bajar al primer piso y si tienen sótano, mejor. No hay refugios en las ciudades. Imagina el estrés. Para los niños es aún peor, porque no entienden qué pasa. Algunos iban andando por la calle con un amiguito y lo han visto morir en una explosión. Hay muchísimos niños con traumas. Por eso también tenemos un programa de apoyo psicosocial.

M.H. ¿Qué ha aprendido allí?

M.R. Muchas cosas, pero solo hablaré de las buenas: la solidaridad entre la gente que tiene poco y la sonrisa de las niñas y niños cuando van a la escuela, que es su tabla de salvación. Sin educación no hay futuro y ellos lo saben.

M.H. ¿Y qué es lo que más le ha marcado?

M.R. Los niños que llegan al hospital a punto de morir por malnutrición.

M.H. ¿Cómo lograba mantener el optimismo en esta situación?

M.R. Era muy difícil y había días muy complicados, pero hay un día siguiente y hay que salir adelante. Si no hubiera podido liderar a mi equipo con optimismo, imagínate. Debes liderar con el ejemplo, no se te puede ver decaída o con moral baja, es mucha responsabilidad. Eso me lo guardaba para mí para por la noche. También hablaba con mi familia a diario. Y cada seis semanas pasaba en España una semana. Es algo obligatorio, además de necesario por tu propia salud mental.

M.H. ¿Qué ha sentido al tener que dejar Yemen, qué vínculo le queda con la gente con la que ha trabajado allí

M.R. Fue doloroso dejar el país porque la experiencia ha sido intensa. Yemen y su gente estarán siempre conmigo, no solo porque sigo trabajando en emergencias y Yemen es una de las mas grandes y complejas del mundo, sino también porque una vivencia tan enriquecedora no se olvida fácilmente y sigo en contacto con mucha gente que sigue allí.

Fuente: https://www.mujerhoy.com/vivir/protagonistas/201906/25/guerra-yemen-muertes-meritxell-relano-rev-20190624095007.html

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El mundo deseado de los niños refugiados de Azraq

Asia/Jordania/20 Junio 2019/Fuente: El país

Los jóvenes participantes en los talleres de fotografía del proyecto Restoring Hope, que Plan International lleva a cabo en este campo de Jordania, han aprendido Photoshop para poder expresar cómo les gustaría que fuera su vida

Más de 35.000 personas refugiadas sirias viven en Azraq, un campo de refugiados en Jordania. De ellas, el 60% son niños, incluidos 240 menores de edad no acompañados. Su vida en este lugar es complicada y muchos chavales cuentan que les gustaría que fuera de otra manera. Esta vez lo han hecho con imágenes. ¿Cómo? La ONG Plan Internacional ha formado a 25 adolescentes de entre 14 y 16 años en fotografía, en el marco de su programa Restoring Hope, para que tomaran instantáneas de su realidad. Después, recibieron clases de edición para poder expresar cómo les gustaría que fuera esa realidad.

La temática de las imágenes tomadas por los participantes incluye situaciones a las que se enfrentan diariamente: trabajo infantil, violencia, abusos, dificultades en el acceso a la educación, falta de instalaciones médicas y deportivas, y necesidad de escapar de un horizonte sin demasiadas expectativas.

Plan International España, con el apoyo de la organización Nous Cims, ha organizado talleres para que 25 chicos y chicas de entre 14 y 16 años del Village 3, recibieran formación básica sobre fotografía en un taller con profesionales que les explicaron las técnicas, los equipos y cómo utilizar las imágenes para expresar sus opiniones. No han salido del campo en mucho tiempo, pero su creatividad no tenía límites.

En las sesiones, cada joven recibió una pequeña cámara y aprendió a tomar fotos con diferentes técnicas. Las chicas y los chicos traspasaron las fronteras de la fotografía tradicional y propusieron nuevas formas de compartir las fotos para expresar sus sentimientos.

Los participantes usaron su imaginación para transformar las fotografías y plasmar, mediante programas de edición, cómo querrían que fuera su vida cotidiana en el campo. Muchas veces, sus deseos eran tan simples como tener una habitación bonita en la que sentirse cómodos para leer sus cuentos y desplegar su imaginación.

Las imágenes transmiten el sufrimiento y los sueños de libertad y cambio de los adolescentes en los campos de refugiados. El anhelo de poder cambiar el carro de trabajo por una mochila y que aparezca un autobús para ir a la escuela.

Los niños quieren seguir siendo niños y recuperar la normalidad en sus vidas que perdieron al huir de su país, y así lo demuestran en la mayoría de sus fotos. Sus sueños son muy similares a las de cualquier otro chaval de su edad: una vida normal. El joven Mohammad fantasea con tener un estudio de música en el campo de refugiados de Azraq.

Convertirse en una gimnasta exitosa es uno de los mayores deseos de Yara, quien sueña con tener un espacio y los materiales apropiados para entrenar cada día. A través de su mirada, un campo seco se convierte en una pista de entrenamiento en la que imagina que, si entrenase duro, podría ganar muchas competiciones.

Mohamad sabe que la música es lo suyo. Por eso, este joven refugiado sueña con tener un estudio de música con diferentes instrumentos y mobiliario más cómodo que le ayude a desarrollar todo su potencial.

Si Manar no hubiera sido obligada a casarse cuando era solo una niña, la joven, hoy madre de un pequeño al que tiene que sacar adelante, hubiera seguido yendo a la escuela para convertirse en una arquitecta y poder contribuir a su comunidad.

Conseguir que los niños refugiados puedan disfrutar de su infancia es uno de los principales objetivos del trabajo de Plan International que proporciona, a través de diferentes proyectos, atención psicológica y apoyo emocional a miles de pequeños refugiadas.

En Jordania, la ONG empezó a trabajar en 2016 para abordar las necesidades de la infancia, con especial foco en las niñas, que se han visto obligados a huir de sus países de origen como consecuencia de una de las peores crisis migratorias de la historia.

Al final del taller, los jóvenes organizaron una exposición con Plan International, titulada What if… (¿Y si…?), a la que acudieron muy ilusionados ya que, para la mayoría, era la primera vez que salían del campo de refugiados desde que llegaron de Siria.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/06/19/planeta_futuro/1560938647_652535.html
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Las tinieblas de los centros de menores en Holanda

Europa/Holanda/20 Junio 2019/Fuente: El país

La Comisión que investiga la violencia en el cuidado de niños y niñas registrada en el país europeo desde 1945 hasta hoy descubre que uno de cada diez acogidos sufrió daños físicos y psicológicos en un servicio que, en teoría, debía garantízar su protección

“En los años cincuenta y sesenta, si un niño no controlaba la orina y mojaba la cama, se creía que lo hacía adrede y merecía un castigo. Les obligaban a desnudarse, metían un calzoncillo húmedo en su boca y le humillaban delante de los demás. Es una de las historias que hemos oído, de un centro religioso”, aseguraba la pasada semana el pedagogo holandés Micha de Winter, presidente de la Comisión de Investigación sobre la Violencia en el Cuidado de los Menores registrada en el país desde 1945 hasta hoy. Según el informe presentado a los ministerios de Justicia y Sanidad, uno de cada diez niños, de los cerca de 200.000 que pasaron por instancias dependientes del Estado, o que debieron ser inspeccionadas, fue víctima de violencia física o psicológica frecuente o muy frecuente. El daño psíquico es ahora menos habitual. El otro no tanto, pero ambos repercuten en las vidas de los que ya son adultos.

“Es una dura realidad que forma parte de nuestra historia”, aseguró De Winter, al mando de la comisión. En marcha desde 2016, el Gobierno hizo el encargo cuando se convenció de que valía la pena comprobar si la investigación que destapó en 2011 los abusos sexuales perpetrados contra unos 20.000 menores en el seno de la Iglesia Católica nacional (desde 1945), acertó al señalar que en Protección del Menor había habido también violencia de todo tipo. El equipo de Micha De Winter ha repasado lo ocurrido en internados, familias de acogida, establecimientos para menores con ligeras discapacidades intelectuales, sordomudos o ciegos, y otros organismos para adolescentes con problemas psiquiátricos, o lo más reciente, menores solicitantes de asilo. También se ha puesto en contacto con cerca de un millar de personas que sufrieron maltrato, y el resultado son 5.000 páginas que concluyen lo siguiente: “Entre 1945 y 1970, los afectados señalan a los monitores de los centros y a padres de acogida como los mayores causantes de la violencia física y mental”. “A partir de los años setenta la tendencia cambia, y los principales protagonistas del daño físico son los menores entre ellos, aunque la parte psicológica sigue presente. Un cuarta parte de los encuestados escapó a las agresiones. Algunos relataron buenas experiencias”.

«¿Cómo pudo suceder?», se preguntan los investigadores, que incluyen ejemplos de “patadas, golpes, humillaciones, niños atados y tratados como si fueran basura, alimentados a la fuerza, obligados a ingerir su propio vómito o encerrados en lugares oscuros durante horas, en todo el arco de protección de menores”. Entre los casos reseñados figura el de una mujer apartada de su familia a los cuatro años que no paraba de llorar. “Entonces me pegaron para que entendiera que allí, en ese centro, no se reía ni lloraba. Me pegaron tanto que no hablé durante cinco años. Era una forma de resistencia”. Otro relato es de un varón, al que las monjas ataban a la mesa a los siete años para forzar luego la comida en su boca. “Un día no me podía levantar y me puse amarillo. El médico dijo que tenía un problema de hígado y una infección pulmonar. No sé lo que me daban de comer porque no hacía más que vomitar, y me metían en una palangana con agua helada”. Una adolescente que escribió en su diario lo mal que se sentía por verse fea “fue obligada por el monitor a leer en voz alta dicho pasaje. Luego le puso delante un espejo para que viera ´lo fea que eres´, y no nos dejó decirle nada. Cuando le quitaron el espejo era como si la hubieran vaciado por dentro”.

En la presentación, De Winter señaló que “el Estado saca a los menores de sus casas porque considera que allí no están seguros, y la violencia padecida luego fue mucho peor”. En su equipo había expertos de siete universidades holandesas, y el informe sitúa los abusos en un contexto histórico. A partir de 1945, “los niños, en especial si venían de entornos con problemas graves, eran vistos como criminales en potencia que debían ser enderezados con mano dura”. Sin embargo, luego “permanecían en sitios sin personal cualificado, y un golpe estaba mejor visto que ahora para tratarles”, señala el texto.

Sin condonar lo ocurrido, el trabajo subraya a su vez “la falta de supervisión por parte de inspectores independientes, y eso, unido a que muchas veces no se creía la versión del menor —algo que puede pasar también ahora— ha perpetuado la situación”. También se denuncia “la escasez de medios y personal cualificado, junto con la tendencia a poner juntos a demasiados niños vulnerables, lo cual favorece la posibilidad de actos violentos”. Todo ello demuestra, según los autores, “que hacia los años sesenta empieza a pensarse más en el menor; en los setenta el servicio se profesionaliza y pierden peso las instancias privadas sin apenas supervisión oficial; en los ochenta se puede denunciar, aunque sin mucho éxito”. “Las leyes de protección de la infancia arrancaron hacia los años noventa, y hasta entonces la respuesta gubernamental fue tibia y distante. El Estado y los centros deben admitir que fallaron”.

Dado que las secuelas padecidas por las víctimas hoy adultas pueden complicar su vida personal y relaciones familiares, la comisión aconseja reconocer su sufrimiento y mejorar el servicio de inspección. “Los niños deben tener voz y el Defensor del Menor juega aquí un papel”, dice. En una carta remitida al Congreso, los ministerios de Justicia y Sanidad han pedido disculpas “por algo que nunca debió ocurrir: lo que procede es reconocimiento, ayuda y apoyo para las víctimas”, escriben sus responsables. El Servicio de Protección del Menor también se ha disculpado, y ha admitido “lo poco que se ha hecho para prevenir esta violencia; tenemos que escuchar y aprender”, asegura.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/06/17/planeta_futuro/1560762428_820763_1560763918_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/06/17/planeta_futuro/1560762428_820763.html

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Derechos humanos universales, no tienen fronteras

La característica de “universalidad” de los derechos humanos no es solo un título carente de sentido, sino que se trata en realidad de un intento de describir su naturaleza y alcances, al tener estos injerencia, validez e interrelación, en mayor o menor medida, con los individuos de todo el mundo.

Por ejemplo: el derecho fundamental a un “medio ambiente sano” solo se puede conseguir implementando medidas de protección y conservación de la naturaleza y ecosistemas a nivel mundial, y no solo dentro del territorio de un país, ya que ello constituye un interés universal, no solamente por su utilidad para las personas o por los efectos que su degradación podría causar en perjuicio de su salud, sus vidas o su integridad, sino también por su importancia para con los demás organismos vivos con quienes se comparte el planeta, lo cuales son merecedores de protección en sí mismos e indispensables en la interrelación con los seres humanos.

Sin embargo, el respeto de este derecho humano, así como de otros, en la actualidad se ve limitado y restringido en gran medida por diferentes políticas, o ausencia de ellas, que cada país implementa. En tanto que algunas naciones endurecen su sistema de protección ambiental, otros los tienen más relajados y menos severos.

Pongamos de ejemplo también al derecho humano de “libertad”, el cual dispone que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, con base en el cual, las personas tienen la facultad de circular libremente y a elegir su residencia tanto en el territorio de un Estado, como de salir y regresar a su país.

En México, el derecho de “libertad de tránsito” se encuentra previsto en el artículo 11 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual comprende la prerrogativa que goza todo individuo para desplazarse por el territorio nacional, sin necesidad de autorización o permiso previo de la autoridad, pasaporte o salvoconducto, carta de seguridad o cualquier otro requisito semejante; así como la libertad para entrar y salir del país, sin autorización o permiso previo, con la salvedad de cumplir con los requisitos correspondientes ante la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Atendiendo a la naturaleza y características de universalidad de los derechos humanos, no debería haber restricciones para que las personas pudieran trasladarse al lugar del mundo donde desearan, sin embargo, la división del planeta en países con soberanía territorial hacen a nuestro mundo un lugar seccionado y segregado, que en definitiva restringe la libertad de las personas de trasladarse de un punto a otro del planeta.

La historia ha demostrado que los sistemas políticos y formas de Gobierno invariablemente evolucionan y cambian de un modo paralelo y congruente a la propia madurez y evolución del ser humano, así como acorde a sus necesidad, por lo que, de un sistema inicial de tribus pasamos al monárquico, de ahí al republicano y democrático.

Un siguiente paso coherente en la evolución de la organización política sería un “sistema de gobierno mundial democrático”, que sea capaz de asegurar la protección de los derechos humanos, así como de frenar el cambio climático. Se trata de llegar a la globalización cultural, económica y política, de la transformación a un Poliestado como entidad única, que se superponga a las naciones, tarea complicada y difícil, sobre todo porque requiere que los países actuales cedan buena parte de su soberanía por el bien mundial.

Se trata de la globalización real de los derechos humanos, para que su protección y preservación sea realmente efectiva a escala planetaria.

La historia ha visto cómo las fronteras cada vez se diluyen más y los Estados se unen en grandes conglomerados, por lo que tiene sentido que con el paso del tiempo sea posible que acabemos en un Gobierno democrático a escala mundial.

Como siempre, un placer saludarlo, esperando que estas pocas letras hayan sido de su agrado y, sobre todo, de utilidad.

¡Hasta la próxima!

Fuente de la Información: https://www.debate.com.mx/opinion/Juan-Bautista-Lizarraga-Motta-Sociedad-y-derecho-Derechos-humanos-universales-no-tienen-fronteras-20190616-0245.html
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10,5 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en América Latina y el Caribe

Por: Thais Iervolino.

Según datos de la OIT, el trabajo infantil se concentra principalmente en las zonas rurales y está relacionado a ejes estructurantes de la desigualdad en la región, afectando de manera diferenciada a los niños, niñas y adolescentes de acuerdo con el territorio donde nacen o viven, la edad, el género, la pertenencia étnica y el nivel socioeconómico

Este Día Mundial Contra el Trabajo Infantil (12 de junio), América Latina y el Caribe no tienen motivos para celebrar. Actualmente, 10,5 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en la región, de los cuales 6,3 millones realizan trabajos peligrosos. Esta situación se presenta en las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los datos muestran que el trabajo infantil prevalece en los quintiles de la población con menos ingresos, aunque se identifica en diferentes niveles sociales; se concentra principalmente en las zonas rurales; afecta sobretodo a adolescentes y predomina en actividades vinculadas al sector agrícola.

También se verifica que el trabajo infantil está relacionado con los ejes estructurantes de la desigualdad en la región de América Latina y el Caribe, afectando de manera diferenciada a los niños, niñas y adolescentes de acuerdo con el territorio donde nacen o viven, la edad, el género, la pertenencia étnica y el nivel socioeconómico.

Según la Iniciativa América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil, una red que reúne 30 países de la región e incluye la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, miembro de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) en ámbito regional, es clave reconocer que el territorio es uno de los factores determinantes a la hora de abordar el trabajo infantil. El hecho de que cerca del 52% del trabajo infantil se concentre en el sector de la agricultura, evidencia que zonas rurales y periurbanas están más expuestas al problema, y requieren políticas diferenciadas y más agresivas para disminuir las brechas y contribuir a la erradicación del trabajo infantil y la promoción del trabajo adolescente protegido.

“El trabajo infantil es predominantemente rural y agrícola y este sector productivo es uno de los más riesgosos y peligrosos para la infancia y adolescencia debido a las largas jornadas que demanda, la exposición a climas extremos, el contacto con productos químicos, etc. Asimismo, el carácter estacional/temporal de esta actividad fomenta la migración constante por temporadas, lo que les expone a situaciones de abusos, trata, servidumbre o trabajo forzoso”, afirma la Iniciativa América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil en su página web.

Resultados de estudio regional sobre el trabajo infantil en la agricultura de América Latina y el Caribe

De acuerdo a la iniciativa, dado que para muchas familias y comunidades el trabajo infantil en la agricultura forma parte de tradiciones y patrones culturales, algunas actividades pueden ser consideradas parte de la formación y socialización de sus integrantes, lo que relativiza los riesgos y peligros que pueden entrañar para el desarrollo y la seguridad de niños, niñas y adolescentes. Esto se suma a la dificultad de inspección y entrega de servicios de protección social claves, como educación y salud, y la falta de incentivos a la producción en muchas zonas rurales de países de la región, haciendo más complejas la restitución de derechos de niños y niñas trabajadoras/es y la protección del trabajo adolescente permitido.

¿Qué se entiende por trabajo infantil?

El trabajo infantil pone en riesgo a las personas menores y viola tanto el derecho internacional como las legislaciones nacionales. Priva a los niños y niñas del derecho a la educación o les exige asumir una doble carga: el trabajo y la escuela. El trabajo infantil, que debe ser eliminado, se refiere a un conjunto de actividades laborales llevadas a cabo por menores de edad e incluye:

  •  Las formas incuestionablemente peores de trabajo infantil, que internacionalmente se definen como esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños y niñas para utilizarlos en conflictos armados, prostitución y pornografía, y otras actividades ilícitas.
  • Un trabajo realizado por un niño o niña que no alcanza la edad mínima especificada para ejercer aquél tipo de actividad (según determine la legislación nacional, de acuerdo con normas internacionalmente aceptadas), y que, por consiguiente, impida probablemente la educación y el pleno desarrollo del niño o niña.
  • Un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño o niña, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, siendo denominado “trabajo peligroso”.

¡Los niños, niñas y adolescentes no deberían trabajar en el campo, sino en sus sueños!

El Día Mundial contra el Trabajo Infantil es una ventana global para visibilizar, informar, movilizar y comprometer a gobiernos, empleadoras y empleadores, trabajadoras y trabajadores, organizaciones de la sociedad civil y comunidad en general, en pro de la erradicación de la problemática.

Este año, la fecha se recuerda en todo el mundo con el tema “¡Los niños, niñas y adolescentes no deberían trabajar en el campo, sino en sus sueños!”, y tiene el objetivo de poner especial atención en la agricultura como actividad económica con mayor presencia de trabajo infantil.

Además, en esta edición, se vincula el tema con la Meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) – que determina la obligación de los Estados miembros de la ONU de poner fin a todas las formas de trabajo infantil hasta el 2025. Lo enlaza también con los 100 años de la OIT y el vigésimo aniversario de la ratificación global de la Convención 182 de la OIT, que aborda medidas inmediatas para abolir las peores formas de trabajo infantil.

Lee +: Declaración de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, por ocasión del 12 de junio

América Latina y el Caribe en lucha contra el trabajo infantil

Frente a los desafíos señalados, organizaciones y movimientos sociales siguen en lucha para transformar la realidad hacia la superación del trabajo infantil. A continuación presentamos algunas de las acciones realizadas por miembros de la CLADE en distintos países de la región:

Brasil – La Campaña Nacional por el Derecho a la Educación (CNDE), como integrante de la Red Nacional de Combate al Trabajo Infantil, participa en diversas acciones por la erradicación del trabajo infantil, como marchas, audiencias públicas y seminários. El objetivo es sensibilizar y movilizar la sociedad sobre las consecuencias del trabajo infantil y la importancia de garantizar a las niñas, niños y adolescentes el derecho a jugar, estudiar y soñar, vivencias que son parte de la infancia y que contribuyen a su desarrollo. A través de las redes sociales, se difunden las acciones con el hashtag #InfanciaSemTrabalho. Lee + sobre la iniciativa.

Asimismo, la CNDE envió informaciones sobre el estado de los derechos de la niñez en el país a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR), como forma de contribuir con un informe que este órgano está elaborando en el marco de la revisión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La Campaña señaló retrocesos y riesgos para los derechos de la niñez en Brasil debido a una serie de medidas implementadas por el actual gobierno nacional. Entre ellos, se destacan el hecho de que millares de niñas, niños y adolescentes siguen sin acceso a la educación básica; y el agravamiento de la situación de niñas, niños y adolescentes en condiciones de trabajo precarias, con la reforma laboral que flexibiliza derechos. Lee + sobre el informe de la CNDE al Alto Comisionado.

Colombia – En la edición 2019 de la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) en el país, la Coalición Colombiana por el Derecho a la Educación, en alianza con la Marcha Global contra el Trabajo Infantil y la Organización Mundial del Trabajo (OIT), organizó talleres y diálogos sobre el derecho a la educación con familias, niños, niñas y jóvenes. Las actividades fueron realizadas en el marco de la Feria del Libro (FILBO 2019) y de la Campaña 100 millones para 100 millones, con el apoyo de Naciones Unidas, Frente Amplio por la Educación los Derechos y la Paz, Observatorio de Derechos Humanos de la Universidad Pedagógica Nacional y Colectivo Voces y Colores. Lee + sobre estas acciones.

Nicaragua – Datos reunidos en un informe luz elaborado por el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua (FEDH-IPN) revelan que uno de cada siete estudiantes en las áreas urbanas y uno en cada tres en las zonas rurales tienen baja escolarización en el país. También según el documento, que fue presentado en abril de este año, ante el Examen Periódico Universal de la ONU al Estado nicaragüense, docentes de la zona rural del país expresan que el estudiantado no asiste a clases por varios días a la semana, de manera reiterada por motivos de movilización, trabajo y seguridad. Lee + sobre el informe elaborado por el FEDH-IPN.

Perú – La Campaña Peruana por el Derecho a la Educación (CPDE) es miembro del Colectivo Interinstitucional por los Derechos de la Niñez y Adolescencia de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza en el país. En este marco, participa actualmente en la consulta para la elaboración de una política nacional de inclusión social con alcance intersectorial e intergubernamental, que defiende el enfoque de derechos, la interculturalidad, la territorialidad, género y ciclos de vida, para incluir a la primera infancia y a las personas adultas y adultas mayores. La CPDE también integra la Mesa Técnica de Educación de Adolescentes, que tiene por finalidad la elaboración de una nueva política de educación de adolescentes que responda pertinentemente a la diversidad de la población de adolescentes en el país.

Fuente de a reseña: 

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Honduras se moviliza por el derecho a la educación (Audio)

Honduras / 16 de junio de 2019 / Autor: CLADE / Fuente: Aler

En entrevista a la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), Aminta Navarro, del Foro Dakar Honduras, aborda las actividades realizadas en el contexto de la Semana de Acción Mundial por la Educación, así como los paros y marchas impulsados por los sectores médico y educativo en el país

En las últimas semanas, docentes, médicas y médicos de Honduras han realizado protestas contra decretos que perjudican estas carreras y para defender el derecho a la educación y a la salud pública. En este contexto, se celebró en el país la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME), instando por políticas públicas participativas que garanticen una educación inclusiva y con presupuesto digno.

Para comprender la situación hondureña y conocer los motivos de las movilizaciones en el país, dialogamos con Aminta Navarro, del Foro Dakar Honduras, miembro de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE).

Lee la entrevista completa:

¿Cuáles son los principales desafíos para la realización del derecho humano a la educación en Honduras actualmente?

Nos encontramos en una situación de conflicto entre el sector educativo y los poderes Ejecutivo y Legislativo. Las y los docentes consideran que las nuevas leyes que se han creado, como decretos ejecutivos, afectan la estabilidad laboral del magisterio en el país.

Así, desde finales de abril, profesoras, profesores  y estudiantes, así como la clase médica, se vienen sumando a paros con el objetivo de presionar para que dichos decretos sean abolidos. Se lucha por el respeto a la relación y a la estabilidad laboral, tanto de docentes como de las médicas y los médicos.

En este contexto, también se ve afectado el derecho humano a la educación, pues como forma de presión han entrado en paro las clases en los centros educativos. Sin embargo, esto pasa justamente porque hay poca apertura de los poderes Legislativo y Ejecutivo para escuchar las reivindicaciones y planteamientos de docentes, médicas y médicos.

En este marco, ¿cuáles son las principales demandas del Foro Dakar Honduras, para que se pueda realizar el derecho a la educación de todas las personas?

Una educación pública, gratuita, de calidad e inclusiva es nuestra principal demanda. Es uno de los principios por los cuales nació el Foro Dakar Honduras, y continuaremos luchando por este tema.

Otra de nuestras demandas es una política educativa inclusiva. Estamos en diálogo con todas las organizaciones que forman parte del Foro, para elaborar una propuesta de política de educación inclusiva, que sea llevada al Congreso Nacional para aprobación.

Demandamos una infraestructura educativa que considere a la población con diferentes discapacidades. Además, instamos por el aumento de los presupuestos para la educación, a nivel global, pero también por presupuestos especiales y dirigidos a garantizar los derechos de las personas con discapacidad o en situaciones extremas de vulnerabilidad.

¿Qué actividades se han impulsado en Honduras para la SAME 2019, y cuáles son las próximas acciones planeadas en este marco?

Del 24 al 30 de abril, el Foro Dakar Honduras, en conjunto con sus organizaciones miembro que trabajan el tema de la inclusión, realizó diferentes actividades. Entre ellas, foros públicos en universidades y escuelas rurales. En dichos encuentros, tuvimos la presencia de la vice-Ministra de la Inclusión Social, y de profesoras de educación básica que trabajan en barrios de Tegucigalpa y pudieron evidenciar la falta de datos estadísticos sobre la población con alguna discapacidad que está en el sistema educativo público.

En estos debates, se han planteado las dificultades del sistema para incluir a la población que vive en situaciones de vulnerabilidad, ya sea porque tienen alguna discapacidad, por su situación de pobreza o porque viven en zonas rurales.

En alianza con nuestras organizaciones miembro, formulamos una solicitud al Estado de Honduras, destacando la importancia de temas como la inclusión y la financiación educativa para los sectores más vulnerables, como las niñas, niños y jóvenes que dejan sus estudios por la pobreza o porque son migrantes. Otro punto que subrayamos es la importancia de no emitir decretos que van en contra de los derechos de docentes y que fomentan la no transparencia en el sector educativo.

Los dos decretos que llevaron a las manifestaciones actuales son decretos de emergencia, y autorizan la destitución de personal, tanto en la educación como en la salud. También facultan la realización de compras sin adoptar los procedimientos previstos para estas adquisiciones por el poder público.

Desde 2015, cuando se adoptó el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4, referido a la educación, del cual el Estado de Honduras es signatario, ¿hubo avances para la educación en Honduras en términos legislativos, de prácticas y políticas?

Sí, hubo avances. El Estado hondureño ha formulado el Plan Estratégico del Sector Educación 2018-2030 (PESE), en el cual se establecen los diferentes lineamientos para este campo hasta el 2030. También se firmó un Memorando de Entendimiento con la Alianza Mundial por la Educación (AME).

Tenemos el reto de la financiación educativa en el país. Los recursos que se han gestionado no son suficientes para hacer cumplir el PESE. Otro reto es la falta de claridad sobre quién será responsable por la conducción del Plan.

Por otro lado, existe el nuevo conflicto que se presenta entre el gobierno y docentes, médicas y médicos. Es algo reciente, pero que está paralizando algunas actividades importantes, como la docencia en los centros educativos, lo que hace que las políticas anden más lentamente.

Sin embargo, el Consejo Nacional de Educación, que es la instancia máxima de toma de decisiones sobre la educación en el país, ha formulado una serie de políticas públicas que están siendo socializadas y discutidas. Ellas abordan la formación docente, la infraestructura educativa y lineamientos para la educación y la financiación. Podemos decir que hay avances y propuestas sobre la mesa para discutir los retos. El Foro Dakar participa en estos espacios de diálogo, presentando sus observaciones políticas.

 

 

Fuente de la Entrevista:

https://aler.org/index.php/node/5895

ove/mahv

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