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Los valores relativos

Por: Carolina Vásquez Araya.

Cuando una reacción ante la muerte marca la diferencia entre humanos.

En cuanto vi las noticias sobre los niños atrapados en un sistema de cavernas en Tailandia regresaron a mi mente las imágenes de las niñas guatemaltecas quemadas en uno de los “hogares seguros” del sistema de protección de la niñez en Guatemala. Las vi tendidas en las camillas y escuché sus alaridos de dolor y pánico. Vi cómo los representantes de las autoridades de seguridad, supuestos a protegerlas, las observaban con desdén; y también regresaron a mi memoria los rostros angustiados de familiares y bomberos que acudieron a socorrerlas. Muchos vimos y escuchamos a través de los medios de comunicación las declaraciones contradictorias de los responsables de su seguridad y seguimos el hilo de las noticias, incrédulos cuando las máximas autoridades intentaron endosar la culpa a las víctimas.

Es, entonces, ante la inmensa solidaridad y preocupación por la vida de los niños atrapados en las cavernas de Tailandia -no solo por la ciudadanía sino también por sus autoridades- cuando surgen las dudas respecto de la legitimidad y los valores humanos de quienes tienen a su cargo el enorme peso de dirigir los destinos de un país. Es allí, en los momentos álgidos de las decisiones oficiales en donde se define si una nación está en manos de seres humanos o de una estructura diseñada para explotar a fondo las oportunidades que ofrece la cooptación de un Estado. Es también cuando se marca el abismo entre sociedades, en donde ante una desgracia que afecta a un grupo de niños desaparecen las diferencias entre grupos para unirse con la solidez de la hermandad pura y simple.

Las niñas del Hogar Seguro Virgen de la Asunción tenían tanto derecho a vivir como los niños del equipo de fútbol atrapados en las cavernas tailandesas. La enorme diferencia es que mientras ellas fueron explotadas, maltratadas, víctimas de toda clase de acusaciones injustas y abandonadas a su suerte en un sistema perverso, ellos han sido arropados por una sociedad solidaria y empática, preocupada por salvarlos de la muerte. La comparación vale porque ni unas ni otros tienen culpa alguna por su situación. Ambos grupos de infantes pertenecen a una comunidad humana responsable por su bienestar, su seguridad y su integridad. Cómo se les trate y cuántas oportunidades de tener un futuro pleno y feliz depende de adultos y de las decisiones de gobernantes capaces o no de ofrecerles una vida digna.

Las actitudes revelan mucho. Los alegatos de falso cristianismo y los intentos de ocultar la verdad aun ante evidencias, dice todo respecto de las verdaderas intenciones de una persona. El auténtico valor humano no reside en un discurso machacón y plagado de lugares comunes para evadir responsabilidades, sino en acciones concretas dirigidas a consolidar a las instituciones cuya existencia es vital para resguardar la integridad de la justicia y la vida democrática.

Las niñas del Hogar Seguro, así como las víctimas del Volcán de Fuego abandonadas a su destino, se han convertido en un símbolo para Guatemala. Un símbolo acusatorio, una sombra en la conciencia de quienes, por su posición privilegiada en la cúpula del quehacer político y económico, son los máximos responsables por su seguridad y su vida. Podrán pasar los meses y los años, la memoria histórica no se borrará ni la falsedad de los gobernantes se convertirá en una verdad alternativa. Algún día se hará justicia.

*Fuente: https://www.pressenza.com/es/2018/07/los-valores-relativos/

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Semana Mundial de la Lactancia Materna en 2018

América Latina/06.08.2018/ Fuente: www.nu.org.bo.
La lactancia materna da la oportunidad a todos los seres humanos de tener un comienzo justo en la vida. La leche materna es el mejor alimento y la opción más segura para garantizar buena salud y crecimiento de los niños pequeños. La evidencia es amplia al reconocer los múltiples beneficios de la lactancia materna, tanto para la madre, como para el niño y para la sociedad en su conjunto.

Breastfeeding Week Poster01 2018 Spa OKEn la región de las Américas 54% de niños inician la lactancia materna dentro de la primera hora de vida, solo 38% son alimentados con leche materna de manera exclusiva hasta los 6 meses de edad, y 32% continua con lactancia materna por 2 años.

Es por ello que el tema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna en 2018 es “Pilar de la vida”. Durante esta semana – que se celebra del 1 al 7 de agosto, la OPS quiere hacer un llamado a los gobiernos a seguir en sus esfuerzos para fortalecer las medidas regulatorias dirigidas a proteger, promover y apoyar el derecho a la lactancia materna.

Entre estas medidas regulatorias esta la adopción y monitoreo del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna (Código) y ulteriores resoluciones pertinentes de la Asamblea Mundial de la Salud, la implementación de la Iniciativa de Hospitales Amigos del Niño (IHAN), la aplicación de una política de derechos de maternidad, compatible con la Convención y la Recomendación de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la protección de la maternidad, y proporcionar asesoramiento y ayuda especializada para la alimentación del lactante y del niño pequeño.

Sin embargo, estas medidas no han sido implementadas a escala nacional, ni en forma regular y esto resulta en un incremento nulo o muy pequeño en tasas de lactancia, con el riesgo de que los países de la región no alcancen la meta global de lactancia materna para el 2025 (aumentar la lactancia materna exclusiva en los primeros seis meses hasta al menos el 50%). Es necesario fortalecerlas para la correcta implementación y monitoreo del Código, y así garantizar que los padres y cuidadores estén protegidos de información inapropiada y engañosa.

https://www.paho.org/hq/index.php?option=com_content&view=article&id=14507&Itemid=41531&lang=es

Fuente de la reseña: http://www.nu.org.bo/noticias/semana-mundial-de-la-lactancia-materna-2018-pilar-de-la-vida

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Brasil lidera ranking de muertes de defensores de la tierra y del medio ambiente

Autor: Juan Luis Berterretche/Portal Rebelión

El agronegocio es el sector más ligado a los asesinatos, superando a la minería.

Por haberse opuesto a proyectos mineros, forestales o agroindustriales, al menos 207 personas murieron en el mundo en 2017, de las cuales casi un 60% en América Latina y especialmente en Brasil, según la ONG Global Witness.
Este balance contabilizado en 22 países está sin duda por debajo de la realidad, según el informe «¿A qué precio?«, publicado el 24 de julio de 2018 por la organización británica. La cifra supera además el récord de 2016, con al menos 200 muertos.
Nuestros últimos datos anuales sobre violencia contra defensores de la tierra y el medio ambiente, nos indican esa cifra de 207 personas muertas en 2017, el total anual más alto registrado por la ONG. Además de eso la investigación destaco que el agronegocio, incluyendo plantaciones de café, oleo de palma y banana fue el sector más asociado a esos ataques.
Las víctimas fueron líderes locales, responsables de proteger la fauna salvaje o productores que defendían sus tierras.
Brasil registró el peor balance, con 57 muertos, con tres masacres en las que fallecieron 25 personas, liderando el ranking de muertes de defensores de la tierra y del medio ambiente.
Innúmeras personas en todo o mundo están bajo amenaza por enfrentar el poder de grandes corporaciones, de grupos paramilitares y de sus propios gobiernos.
En  Brasil, “jagunços” -asesinos- contratados por latifundistas agredieron a la comunidad indígena Gamela después, que ellos tentaron proteger sus tierras del deforestación, hiriendo gravemente 22 pobladores, incluyendo niños.
Este caso de la masacre contra indígenas Gamela -30 04 2017- contó con el apoyo del ministro de Justicia de Maranhon, Osmar Serraglio, miembro de la bancada ruralista, contraria a la demarcación de Tierras Indígenas.

Ante la gran repercusión causada por el atentado, divulgó nota describiendo el incidente como “conflicto entre pequeños agricultores y supuestos indios…”, tentando disfrazar latifundistas como “pequeños agricultores” y colocando bajo sospecha la identidad indígena.

Los Gamela, que no precisan de “certificado de indianidad” para reivindicar sus derechos, hace mucho que afirman su existencia y luchan por la demarcación de sus tierras, en uno de los estados en que la violencia en el campo es de las más agudas y cuenta con total apoyo del gobierno estadual.

Pero no solo los gobiernos estaduales atacan indígenas y pequeños productores agrarios: el gobierno nacional brasilero es el principal enemigo de los defensores de la tierra y el medio ambiente.

El gobierno golpista de Temer promovió el “grilagem” a través de Medidas Provisorias (MPs) que, a pretexto de “regularizar” la situación fundiaria, legaliza la ocupación criminal de tierras públicas en todo el territorio nacional, inclusive en zonas urbanas y en áreas que constituyen Unidades de Conservación Ambiental, como las MPs 756, 758 e 759.

El segundo país en el “ranking”: Filipinas -con 48 muertes, es el mayor número y un récord para un Estado asiático-, figuran en la lista Colombia, con 24 muertos, y México, con 15.
Global Witness alerta sobre el incremento espectacular de muertes en México donde el «aumento del crimen organizado, la impunidad continua y el fracaso del gobierno en proteger» a los defensores del medio ambiente ha llevado al «brutal silenciamiento» de quienes se oponen por ejemplo a la explotación maderera o a la minería.
Perú también registró un salto significativo, de dos a ocho muertos en un año, mientras que con respecto a su población, Nicaragua fue el más afectado -con cuatro víctimas-.
En cambio, en Honduras, el número de muertos bajó de 14 en 2016 a cinco en 2017, si bien «la creciente represión de la sociedad civil ha restringido lo que las personas defensoras pueden decir y hacer», según informe, de derechos suprimidos en el país.
Los datos publicados y presentados en el informe fueron obtenidos meticulosamente y los estudios de casos están probablemente bastantes subestimados, debido a la gran cantidad de desafíos en la identificación y denuncia de los asesinatos. De cualquier forma el informe apunta a un crecimiento permanente de los riesgos que corren los defensores del medio ambiente.
En total, uno de cada cuatro homicidios en el mundo -al menos 46, el doble que en 2016-, estuvieron vinculados con la industria agroalimentaria. Cuarenta debido a disputas mineras -33 en 2016-, 26 relacionadas con la deforestación y un récord de 23 personas, sobre todo guardias forestales africanos, murieron tratando de proteger a los animales de cazadores furtivos.
 
También se produjo un recrudecimiento de la violencia contra quienes defienden sus tierras frente a una agricultura neoliberal «destructiva», en especial la de semillas transgénicas y el recrudecimiento de la expansión envenenada de agrotóxicos.
En general se combinan empresas, inversores y gobiernos irresponsables en satisfacer o crear demandas que alimentan abusos contra derechos humanos, destrucción cultural y devastación ambiental para maximizar el lucro y la acumulación de capital.
En el caso de Brasil ese maldito record de 207 muertes  de ambientalistas, indígenas, pequeños productores rurales y defensores de derechos humanos está alimentada por un gobierno mayoritariamente corrupto y sin ninguna clase de principios democráticos y humanistas.

Ben Leather, activista de a Global Witness, dijo: “activistas locales están siendo asesinados a medida que gobiernos y empresas valorizan el lucro rápido sobre la vida humana. Muchos de los productos con ese origen en el derramamiento de sangre están en las estanterías de nuestros supermercados. Comunidades corajosas enfrentan funcionarios corruptos, industrias destructivas y devastación ambiental y están siendo silenciadas. Basta”.
Referencias
Zelic, Julio. 2017. Ministro da Justiça minimiza massacre contra índios. Disponible en https://www.socioambiental.org/pt-br/blog/blog-do-isa/ministro-da-justica-minimiza-massacre-contra-indios
Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=244650
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Película: Pequeño Gran Hombre

Reseña: Al hilo del libro de Alce Negro, recuperamos una película que puso el foco en la persperctiva del indio nativo y denunció el genocidio norteamericano.

Sin ninguna duda se trata de un producto de su época, en pleno conflicto de Vietnam. Arthur Penn ya había revolucionado el mundo del cine dando el pistoletazo de salida al nuevo Hollywood con Bonnie & Clyde. No era novato en el tema western, ya había retorcido sus estereotipos con El Zurdo, western de corte psicológico en el que reviertía el mito de Billy El Niño. No contento con eso se propone un ejercicio desmitificador del género en conjunto, Pequeño Gran Hombre, y de paso reivindicar la figura del indio nativo ante el imperialismo que da significado y origen al pueblo americano. Si las distintas películas de Penn ilustran las etapas de la evolución de los USA a Pequeño Gran Hombre le corresponde el genocidio como reflejo de un pueblo, tema de rabiosa actualidad allá en 1970. Nos enfrentamos a un film ambicioso y atrevido que cuestiona el universo del viejo western.

 El film relata de forma retrospectiva (valiéndose de un largo flash-back), las múltiples aventuras y peripecias  de Jack Crabb, que comienzan cuando él era un niño adoptado por los Cheyennes (los seres humanos, como ellos se autodenominan) después de que asesinaran a sus padres en la caravana donde viajan y que terminan justo después de la batalla de Little Big Horn. Durante ese periodo, el joven Crabb vive todo tipo de aventuras y desventuras, pivotando unas veces hacia el lado de los indios y otras tantas hacia el lado de los blancos, en una época convulsa y violenta pero apasionante al mismo tiempo. Es una historia de mundos que desaparecen, no solamente el de los indios de las Grandes Praderas, sino también el del salvaje Oeste en general, el de los pioneros, los cazadores de bisontes o los pistoleros. Y Jack Crabb se encuentra inmerso de lleno en ese proceso de extinción, al que suele llegar por medio de cómicas casualidades, viviéndolo además desde ambas orillas y sintiéndose un ser desarraigado y perdido. No es que los indios lo rechacen por ser blanco ni que los blancos le rechacen por ser medio indio. Más bien es él mismo el que no encuentra su lugar en el mundo.

La primera parte de la película trata de la educación de Jack en los dos mundos, con los indios y con los blancos. Mientras que con los indios la instrucción es dichosa, al aire libre y con libertad, la educación que le otorga el hombre blanco es restrictiva, castradora e hipócrita. No es casualidad que esta parte de la película sea rodada en interiores opresivos.

La segunda parte deja en parte atrás el tono humorístico y trata la toma de conciencia del adulto, que sigue sin encajar en un mundo donde prima el engaño (papelazo del charlatán Martin Balsam) y la violencia (representada en Will Bill Hickock). Se casa y monta un negocio, pero pronto lo pierde todo; el negocio a manos de su socio y su esposa secuestrada por los indios; aquí es donde por primera vez toma la determinación de actuar e inicia la búsqueda de su mujer; precisamente en este punto del film se inicia el tono sombrío. Se une al ejército de Custer como mozo de mulas pero deserta horrorizado ante la masacre de Washita. Vuelve a convivir con los indios después de casarse con una Cheyenne, tener un hijo  y adoptar a sus hermanas viudas (en los últimos coletazos de humor de la película) pero una nueva matanza de Custer (la masacre de Sand Creek) acaba con esta paz doméstica. Determinado a matar al general se une a su destacamento; después de un intento fallido en el que se revela su incapacidad para matar a sangre fría, logra finalmente, y mediante un retorcido juego de psicología inversa, arrastrar a Custer a Big Horn, donde se termina de desmitificar a un paranoico y narcisista Custer en el momento de su caída.

Técnicamente es uno de los westerns mejor rodados de la época; la estructura episódica dota de dinamismo a una historia que nunca decae. La combinación de comedia- tragedia, o interiores-exteriores cuando Jack se encuentra con indios o blancos no es casual. Se ha acusado a Penn de desviar el habitual trato hacia los indios haciendo parecer al hombre blanco un salvaje inhumano, incluso de racismo, pero, entonces, ¿por qué el protagonista nunca se puede desprender de su condición de hombre blanco?

El equilibrio se consigue gracias a la raza de Jack Crabb, no es blanco, no es indio, es las dos caras de la moneda, como lo es América, el país. En efecto, el hecho de que sea Jack el que nos cuenta la historia en un flash back refuerza esta teoría, él es América, lo ha visto todo, el sufrimiento, la sangre, el progreso, y aún está ahí para contarlo.

Fuente: https://www.eldiario.es/carnecruda/elplanazo/Pequeno-Gran-Hombre_6_796230400.html

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Colombia. [Documental] ‘Nos están matando’: El grito de los líderes sociales

Redacción: Colombia Informa/ Kaoselared

El documental recién exhibido ‘Nos están matando’ cuenta la historia de dos testimonios que hoy repiten esa consigna, pues en Colombia cada dos días un líder o lideresa social es asesinada. Un productor colombiano y dos cineastas extranjeros narran cómo se vive o se muere por defender los derechos humanos en nuestro país. Desde uno […]

El documental recién exhibido ‘Nos están matando’ cuenta la historia de dos testimonios que hoy repiten esa consigna, pues en Colombia cada dos días un líder o lideresa social es asesinada. Un productor colombiano y dos cineastas extranjeros narran cómo se vive o se muere por defender los derechos humanos en nuestro país.

Desde uno de los territorios más azotados por la violencia en Colombia, que apunta  directamente hacia el Norte del Departamento Cauca, dos extranjeros: Emily Wright y Tom Laffay (directores) y Daniel Bustos Echeverry (productor) ofrecen en 20 minutos los testimonios  de dos defensores de derechos humanos: Feliciano Valencia, (líder indígena), y Héctor Marino Carabalí,  (líder afrodescendiente). A pesar de las continuas amenazas de muerte contra su vida continúan de manera consecuente a su esencia, con el principal objetivo de proteger las luchas de los pueblos que representan.

En  Colombia este año han sido asesinados 123 líderes y lideresas sociales. Cada dos días un líderazgo social es asesinado. Y es que la conexión con la política de Gobierno contra las drogas y la minería ilegal (13%), y los conflictos relacionados con la defensa del medio ambiente (83%) es clara para encontrar las razones.

El documental aborda dos luchas en contra de problemáticas que absorben territorios y a las que no se les da la relevancia o importancia que merecen desde  el Gobierno Nacional y  los medios masivos de comunicación -MMC-, habituales en la sociedad colombiana. La manipulación mediática se ejerce desde un escritorio, mientras quienes luchan por el cambio mueren en el campo, esta es una de las consignas que aborda el documental.

Desde el año 2016 con la firma del Acuerdo para la Paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -FARC- y el Gobierno, 273 lideres y líderesas  han sido asesinados hasta la fecha. Tal parece que el costo de este acuerdo paz es la vida de quienes resisten a las injusticias de la democracia colombiana.

Simples, consistentes, concisas y directas son las palabras que envuelven el documental con el mandato: Seguir en la lucha por los derechos del pueblo pues a pesar de que los hombres mueran las causas justas siguen.

El 34,14 % de los homicidios fueron cometidos en contra las organizaciones y movimientos que conforman la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular -Organización Nacional Indígena de Colombia (18), Marcha Patriótica (16), Proceso de Comunidades Negras (3), Congreso de los Pueblos 2 y El Movimiento Ríos Vivos (2) y de la Confederación Comunal de Colombia (16). Los departamentos con más número de asesinatos son Cauca (19) y Antioquia (18).

Fuente: http://kaosenlared.net/colombia-documental-nos-estan-matando-el-grito-de-los-lideres-sociales/

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Así es como el activismo de derechos humanos consigue salvar vidas

Redacción: Amnistía Internacional

Hasta ahora ha sido un gran año en conquistas de derechos humanos. Y aún estamos en julio. Te presentamos algunas de las extraordinarias conquistas de derechos humanos a las que has contribuido este año…

Has ayudado a liberar a muchas personas

En febrero, Teodora del Carmen Vásquez salió por fin de la cárcel  en El Salvador, al haber reducido un tribunal su indignante condena de 30 años. Había pasado 10 años entre rejas tras haber dado a luz un feto muerto, por lo que fue acusada y declarada culpable de abortar al ser este acto ilegal en El Salvador. Desde 2015, veníamos haciendo campaña por la liberación de Teodora con actividades que iban desde las peticiones hasta los actos de protesta, y Amnistía Internacional Noruega había intervenido incluso a través de los medios de comunicación audiovisual para retransmitir una señal de alarma que sensibilizara sobre el caso de Teodora. Amnistía Internacional continúa haciendo campaña por la despenalización del aborto en El Salvador.


Sergio Sánchez. Fotografía: Amnesty International

En México, Sergio Sánchez salió de prisión tras haber pasado casi ocho años recluido por asesinato después de haber sido condenado en un juicio sin las debidas garantías en el que se admitieron pruebas falsas y contradictorias. Sus representantes legales creen que el trabajo de los y las simpatizantes de Amnistía Internacional, que participaron en marchas y manifestaciones, fue fundamental para lograr su liberación.

En abril, recibimos noticias bastante excepcionales de Myanmar, cuyo nuevo presidente, Win Myint, anunció una amnistía presidencial de la que se beneficiarían 8.000 personas, entre ellas numerosos presos y presas de conciencia. Entre quienes quedaron en libertad figuraban Dumdaw Nawng Lat y Langjaw Gam Seng —pastores religiosos de etnia kachin— y Lahpai Gam, por quienes había hecho campaña Amnistía Internacional.


Eskinder Nega. Fotografía: Amnistía Internacional

También fuimos testigos de la liberación de activistas, periodistas, blogueros y blogueras en Etiopía, entre ellos Eskinder Nega —considerado preso de conciencia por Amnistía Internacional—, que había sido detenido en marzo de 2018, semanas después de haber quedado en libertad tras haber pasado más de siete años en la cárcel. Los numerosos mensajes que Eskinder recibió de simpatizantes de Amnistía Internacional no pasaron desapercibidos.

En julio, la artista Liu Xia pudo por fin salir de China y dirigirse a Alemania, tras más de ocho años de arresto domiciliario ilegal, desde que su esposo, Liu Xiaobo, recibió el premio Nobel de la Paz en 2010. Durante ese tiempo, permaneció bajo la estrecha vigilancia de agentes de los servicios de seguridad del Estado y sólo fue posible contactar con ella por teléfono y en circunstancias limitadas. Este mismo año, Amnistía Internacional y PEN lanzaron una campaña por su liberación en la que multitud de escritores y escritoras de renombre leyeron extractos de sus poemas.

Has hecho que los gobiernos se responsabilicen de sus actos

El impresionante resultado del referéndum irlandés, que anuló la prohibición del aborto en la Constitución representa una gran victoria para los derechos de las mujeres. El resultado fue fruto de años de intenso trabajo de activistas, incluida Amnistía Internacional. En 2015, publicamos el informe No es ninguna delincuente. Las consecuencias de la legislación sobre el aborto en Irlanda, en el que documentábamos, con testimonios de mujeres, las barreras y estigmas asociados al aborto. En 2018, se vio de nuevo hasta dónde llega el poder de la gente, cuando tanto hombres como mujeres viajaron a Irlanda sólo para votar y hacerse oír. Esto transmite un importante mensaje: que el cambio progresista es posible incluso en sociedades que han sido tradicionalmente muy conservadoras en determinados temas.

En Irak, publicamos un informe —que recibió amplia cobertura mediática— sobre los castigos colectivos a mujeres, niños y niñas presuntamente vinculados al Estado Islámico (ISIS). Al día siguiente, la prensa local comunicó que, tras haber conocido el texto, las autoridades iraquíes iban a pedir a las oficinas provinciales información sobre los casos destacados.

El 8 de febrero, la Corte Penal Internacional anunció que iba a abrir una investigación preliminar sobre la llamada “guerra contra las drogas” del presidente filipino, Rodrigo Duterte. Hemos presionado mucho para lograr justicia y rendición de cuentas en este caso, con investigaciones, actividades de campaña y labores de cabildeo ante la fiscalía para que abra una investigación. Esta decisión supone un resquicio de esperanza para las víctimas de las atrocidades cometidas durante las operaciones lideradas por el gobierno y dirigidas en su mayoría contra personas pertenecientes a comunidades pobres y marginadas.

En Ucrania, el gobierno aprobó un nuevo plan de estudios de educación primaria en el que, por primera vez, se incluyen los derechos humanos. A ello contribuyó el incansable trabajo de incidencia de Amnistía Internacional Ucrania, y su participación en el grupo de trabajo encargado de diseñar el plan de estudios. Asimismo, el Ministerio de Educación moldavo aprobó un plan de estudios desarrollado por Amnistía Internacional Moldavia para escuelas de educación primaria y secundaria en el que se incluía la educación en derechos humanos. Este éxito —el primero en la región— fue precedido por una iniciativa piloto durante el actual año académico en la que participaron cerca de 700 alumnos y alumnas de 22 centros.


Anwar Ibrahim y Salil Shetty. © Particular

Fue fantástico ver la excarcelación del líder de oposición y preso de conciencia malasio Anwar Ibrahimtras los sorprendentes resultados electorales del país, en los que Najib Razak fue derrotado por su mentor político, Mahathir Mohamad. Su puesta en libertad es un hito para los derechos humanos en Malasia y permite albergar esperanzas realistas de nuevas reformas.

Tras nuestro informe , «They betrayed us»: Women who survived Boko Haram raped, starved and detained in Nigeria, el Senado nigeriano adoptó una moción por la que se establecía un comité ad-hoc para examinar el texto. En junio, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Nigeria anunció la constitución de un grupo encargado de investigar las denuncias de abusos sexuales, discriminación y tratos inhumanos y degradantes contra la población internamente desplazada en el noreste de Nigeria. El anuncio hacía referencia a numerosas conclusiones de nuestro informe.

Has avanzado hacia la erradicación de la pena de muerte


Simpatizantes de Amnistía Internacional hacen campaña por la erradicación de la pena de muerte. Fotografía: AFP/Getty Images

En Benín se conmutó la condena a muerte de 14 presos, tras iniciativas concertadas de incidencia por parte de Amnistía Internacional. Visitamos a estos hombres en la cárcel, nos reunimos con el ministro de Justicia y el presidente de la Asamblea Nacional para pedir la conmutación de las condenas a muerte y creamos peticiones tanto en Internet como impresas. Anteriormente, se habían producido novedades positivas en Gambia, donde se acababa de anunciar la suspensión de las ejecuciones, y en Guinea, donde se había abolido la pena de muerte para todos los delitos.

Y a finales de mayo, el Parlamento de Burkina Faso aprobó un nuevo Código Penal en el que se suprimía la pena de muerte.

Te has puesto del lado de quienes necesitan justicia


Activistas de Nepal sensibilizan sobre los derechos de los trabajadores y trabajadoras migrantes. Fotografía: Amnesty International

Nuestro trabajo sobre la contratación en condiciones de explotación de trabajadores y trabajadoras migrantes de Nepal para los mercados de trabajo del Golfo sigue ejerciendo impacto. A finales de febrero, el Tribunal Supremo de Nepal instó al gobierno a facilitar información sobre la demanda judicial interpuesta en su contra por no haber regulado la actividad de los agentes de empleo que reclutan mano de obra. La ONG local que presentó la demanda utilizó como prueba clave nuestro informe de 2017 Turning People into Profits. Un fallo del tribunal favorable a los demandantes podría tener repercusiones positivas a la hora de proteger a la mano de obra migrante, sobre todo si da a la policía facultadas para actuar contra agentes sin escrúpulos.

A comienzos de abril, el Tribunal Constitucional de Bosnia y Herzegovina falló que las víctimas de violación en tiempos de guerra y otras víctimas civiles de la guerra no tenían que pagar las costas de los juicios si se desestimaban sus peticiones de reparación. Junto con TRIAL International, hace tiempo que estamos abogando por la supresión de las tasas judiciales en esos casos, y esta decisión puede animar a otras personas supervivientes a buscar justicia y reparación.

Vimos el poder de la solidaridad en Ucrania en marzo, después de que la policía se mostrara complaciente con grupos que recurrieron a amenazas y actos de violencia contra manifestaciones en favor de los derechos de las mujeres. Así, acusaron falsamente a una de las organizadoras, Olena Shevchenko, de haber infringido las normas sobre reuniones públicas por una pancarta “provocadora” que llevaban algunas de las personas asistentes a la manifestación. Cuando la activista llegó al tribunal el 15 de marzo, Amnistía Internacional Ucrania había hecho un llamamiento a través de las redes sociales que había llegado a miles de personas, y la sala estaba llena de periodistas, simpatizantes y personal de las embajadas. El tribunal concluyó que Olena Shevchenko no había cometido ningún delito y archivó el caso.

Fuente: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/asi-es-como-el-activismo-de-derechos-humanos-consigue-salvar-vidas/

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Investigación y derechos humanos en la época de la pragmatización de las ciencias sociales

Autor: Alberto Quiñónez

Introducción

La situación actual de los derechos humanos alrededor del mundo ha llevado al reconocimiento, por parte de distintas comunidades científicas y de diversos movimientos sociales, de que la investigación social sobre los derechos es un escaño fundamental en el proceso de su garantía1. Esto se ha traducido en la constitución de agendas de investigación sobre los derechos humanos desde las más variadas posturas de aproximación teórico-práctica, abriendo muchas posibilidades para el diálogo interdisciplinar e intercultural.

Sin embargo, una situación paralela ha venido desarrollándose en el ámbito científico y académico: la pragmatización creciente de las ciencias sociales, que hace referencia a la subsunción del pensamiento social ya sea, por un lado, ante las necesidades de los mercados o ante los requerimientos técnicos de la administración pública y de las organizaciones de la sociedad civil, por otro lado. Aunque es claro que las intenciones de estos actores son distintas, no lo ha sido en muchos casos el proceso de subsunción pragmática de las ciencias por ellos operado ni los resultados en la esfera política.

La investigación en derechos humanos también ha sido presa de esa pragmatización del conocimiento científico-social, supeditando la investigación a los intereses políticos y reduciéndola al campo del monitoreo y la evaluación de las políticas públicas, o a la discusión meramente coyuntural de temáticas propias de los derechos humanos, discusión que a pesar de la virulencia con que a veces se manifiesta carece de una agenda realmente comprometida con el desarrollo de la teoría y de la práctica (epistemológica y política) correspondientes a esos temas, mucho menos desde una visión crítica.

El presente ensayo se estructura en 3 apartados sustantivos, el primero de los cuales aborda la importancia de la investigación para la garantía de los derechos humanos. El segundo apartado trata el tema de la pragmatización de las ciencias en el momento actual y de cómo ésta se manifiesta en el campo de los derechos humanos. El tercer apartado desarrolla brevemente uno de las principales consecuencias de la problemática tratada. Finalmente, se cierra con las principales conclusiones que pueden extraerse del tema tratado.

Investigación y derechos humanos

En las últimas décadas se ha vuelto notoria la necesidad de que las luchas sociales y los compromisos estatales en materia de derechos humanos deben ser acompañados por sendos procesos de investigación que den cuenta de la realidad social, a nivel macro y micro, en la que efectivamente los seres humanos se ven enfrentados a un mundo de relaciones políticas, económicas y culturales que no siempre les son beneficiosas y que, en muchos casos, se sostienen sobre la deshumanización de los individuos o las comunidades humanas2.

Si por un lado, la investigación ha permitido fundamentar mejor las demandas que son realizadas a los Estados, gobiernos o instituciones públicas, sirviendo así como herramienta del enfoque dominante de los derechos humanos; también resulta cierto que es gracias a la investigación misma que se han abierto fuertes críticas a tal enfoque dominante, aun cuando dichas críticas no se hayan generalizado y tengan un camino largo aún por recorrer en materia de fundamentación.

En efecto, ha sido gracias a la investigación que ha podido tomarse una distancia crítica con respecto a las dinámicas sociales y a las gestiones sociales estatales, problematizando y planteando mejor los procesos para la garantía de los derechos humanos, lo cual incluso se ha realizado en algunos casos mediante procesos desarrollados al interior del Estado mismo. Así, puede decirse que la investigación puede coadyuvar a una mejor comprensión de las dinámicas humanas que son lesivas de los derechos, posibilitando su abordaje y transformación.

La investigación social, que engloba muchísimos campos, variadas disciplinas y enfoques teóricos no siempre coincidentes al interior de una misma disciplina, aún dista de una tradición epistemológica que haya tratado de forma sistemática los derechos humanos. Situación similar ocurre en humanidades como la filosofía en donde, salvo por la filosofía del derecho, son aún contados los abordajes desde la antropología filosófica, la filosofía política, la ética o la epistemología, de temas propios del estudio de los derechos humanos, sobre todo a un nivel propiamente filosófico3.

Pese a ello, la investigación en el campo de los derechos humanos ha resultado ser uno de los más promisorios no sólo por las posibilidades que abre para una comunicación entre las distintas ciencias sociales y humanidades, sino también por sus consecuencias políticas. Respecto al primero de estos aspectos, los derechos humanos han abierto la posibilidad de comunicación –no siempre inmediata, pero sí muy fructífera- entre disciplinas tan diversas como la antropología filosófica, la teoría democrática y la psicología social4, o entre la economía y el derecho5, solo por poner dos ejemplos.

En el plano de las consecuencias políticas, difícilmente puede objetarse el hecho de que, en el marco de la lucha por los derechos civiles, políticos, sociales, económicos, culturales y ambientales, pueblos de todo el mundo han logrado avances significativos en sus estructuras y dinámicas sociales, estatales y/o comunitarias. Es innegable que el enfoque de derechos, pese a sus limitaciones intrínsecas y a la incapacidad del Estado burgués liberal de asumirlo totalmente, ha logrado situar en un primer plano de la movilización social el respeto de la dignidad humana6.

Si el enfoque de derechos humanos, a pesar de sus taras, ha tenido una influencia sobre los procesos políticos, la vinculación –aunque no inmediata- entre investigación y práctica política resulta indudable. Sin embargo, la forma en que la investigación se traduce en prácticas políticas de menor o mayor alcance depende del contexto social en que se desarrolla y de los sujetos que asumen una agenda investigativa, la traducen en una agenda política determinada y la logran impulsar a un nivel social e institucional.

Pragmatización de las ciencias sociales

De la mano del espíritu mercantil del capitalismo, el poder hegemónico ha subsumido la mayoría de esfuerzos científicos a las necesidades del mercado. En el ámbito del conocimiento científico-social ha ocurrido, como ya denunciaban Adorno y Horkheimer para el caso del arte y la cultura7, la configuración de una industria y un mercado cuyo norte de operación es fundamentalmente la tasa de ganancia del capital, fenómeno que cada vez va ganando mayores espacios en los recintos universitarios que, pese a todas las dificultades que sufren hoy en día, aún ha logrado mantener alguna autonomía en relación al mercado8.

De hecho, esta tendencia hacia la subsunción de la ciencia al mercado no es exclusiva de las instancias de acumulación capitalista por antonomasia, es decir, de las empresas privadas, sino que además engloba a otros actores presentes en las dinámicas sociales, como pueden ser las organizaciones de la sociedad civil (ONG), las ya mencionadas universidades o las instituciones mismas del Estado, actores que tradicionalmente se han regido por reglas distintas a las de la acumulación del capital y cuya vocación es social y no privada.

La pragmatización de las ciencias hace referencia a esta orientación utilitaria de la ciencia que busca dar respuestas inmediatas, las más de las veces superficiales y sin postura crítica, a problemas sociales complejos, sin profundizar –y por esto es que puede considerarse superficial- en sus causas últimas y determinantes y sin profundizar tampoco –y por esto es que se dice que es acrítica- en las implicaciones epistemológicas, políticas y éticas de ese hacer parcializado, superficial y avocado hacia el mercado. La pragmatización no se refiere a una instrumentalización de la ciencia en general, pues la ciencia es siempre un medio; sino su instrumentalización por y para los fines del mercado (en un sentido global) y la creciente brecha entre el hacer científico y el desarrollo humano, entre el hacer teórico crítico y el hacer teórico fetichizado.

La concentración en tareas inmediatas, utilitarias, escasamente reflexivas, lleva a una parálisis de la crítica, para decirlo en la fórmula con que Herbert Marcuse abre El hombre unidimensional9, parálisis en este caso específicamente científico-social y que hace mella no sólo en la posibilidad de “avanzar” en términos de aprehensión de la realidad, sino en la contrastación de postulaciones teóricas aún en discusión. Esto quiere decir que además de que la ciencia pragmática se vuelve incapaz de conocer la realidad, también deshecha el debate teórico, situándose apriorísticamente en una opción teórica y relegando otras; las más de las veces (y esto es incluso intencional) la ciencia social se sitúa en el plano de la corriente hegemónica. Ejemplo de ello son la economía y la sociología, que cada vez parecen estar más avocadas a la formación de proyectistas y administradores que de científicos y teóricos10.

Cabe mencionar que en muchos casos esta pragmatización de las ciencias sociales es promovida por agentes no siempre identificados inmediatamente con la acumulación capitalista (es decir, con las empresas privadas), como pueden ser las organizaciones multilaterales de cooperación, las agencias de asistencia técnica y acreditación, los gobiernos de los países centrales e incluso por organizaciones políticas de dichos países en sus lazos de “cooperación” con los partidos políticos (muchos, de izquierda) o movimientos sociales de los países subdesarrollados.

Resulta notorio por ejemplo como la mayoría de estudios de las ONG carecen cada vez más de aparato crítico o de fundamentación teórica, concentrándose en las evaluaciones de impacto o en los informes de ejecución de proyectos, que al final de cuentas tiene una utilidad financiera más que social y política. Cabría también mencionar que estas organizaciones, consideradas en su conjunto, no sólo ejecutan un tipo de investigación pragmática, sino que con su funcionamiento coadyuvan al mantenimiento de las relaciones sociales de producción vigentes11.

Por otro lado, la pragmatización de la ciencia no se reduce a una praxis científica superficial o repetitiva (contraponiéndola en este último sentido a una ciencia creativa), sino que tiene la particular característica de que es una postura científica que ha renunciado a plantearse como horizonte de su realización la transformación de las realidades que estudia, al menos para el caso de las ciencias sociales que son las que aquí nos importan.

Minimización de la problemática de los derechos humanos

Con la pragmatización de las ciencias sociales ocurren, en el ámbito de los derechos humanos, dos fenómenos: por un lado, la creación de barreras a las grandes posibilidades del enfoque de derechos para desarrollarse en la teoría y en la práctica; y por otro lado, la minimización de las problemáticas propias de la lucha por los derechos humanos, pues estos pasan a un segundo plano con respecto a otros fenómenos como la rentabilidad de la inversión empresarial, la gestión presupuestaria estatal o el cumplimiento de metas con cooperantes, entre otros.

Al respecto del primer fenómeno, ya se ha mencionado que la priorización de estudios inmediatos y pragmáticos supone rebajar los parámetros teóricos y epistemológicos de la investigación; con esto el enfoque de derechos –que es un terreno todavía en disputa- se ve cercenado de poder desarrollarse a través del diálogo o la confrontación de distintas posturas teóricas, de visibilizar nuevas problemáticas dentro de las posturas ya existentes o de formular nuevos posicionamientos teóricos12. Por ejemplo, el enfoque de derechos predominante hoy es de ascendencia liberal, apegado a la institucionalidad propia de una democracia representativa y burguesa, pero la sola posibilidad de confrontarlo teóricamente con un enfoque materialista histórico es de suyo deslegitimado por el “sistema científico” y jurídico.

En relación al segundo fenómeno mencionado, es importante destacar la tergiversación que se efectúa cuando las problemáticas de los derechos humanos pasan a convertirse en una pura y llana evaluación de políticas o programas, normalmente concebidas como monitoreo o medición de impacto. En estas, la concepción crítica de la ciencia caracterizada por un fuerte ejercicio teórico, da paso a una instrumentalización del conocimiento que sólo busca aplicar una serie de herramientas de medición e informar a partir de los datos obtenidos sobre una situación particular y desvinculada de otros fenómenos sociales.

Con ello, es claro que se pierde la visión de “totalidad”, reivindicada por algunas ramas de la filosofía y la ciencia social crítica13. Por el contrario, la realidad se parcelariza, se escinde en ámbitos desconectados entre sí. La parcelarización de la realidad es además realizada desde una orientación positivista, demostrativa, por lo que las investigaciones correspondientes siguen más una línea empirista que crítico-reflexiva. La pragmatización de la ciencia, unida a estas dos características, influye también en que la investigación lejos de ser un proceso novedoso sea una mera reproducción de formatos preestablecidos, una praxis repetitiva antes que una creadora y creativa.

Al perder la visión de conjunto, la ciencia pragmatizada se vuelve incapaz de poder visualizar que las problemáticas propias de los derechos humanos –esto es: tanto su vulneración como su garantía- también poseen un carácter estructural y que no pueden ser comprendidas por la segmentación de lo social, creando parcelas autárquicas y auto explicadas, sino antes bien por la concepción de que todos los ámbitos de la praxis humana se encuentran estrechamente vinculados y recíprocamente influidos, en tanto pertenecientes a una misma etapa histórica.

De esta forma, la garantía de los derechos humanos pasa a concebirse únicamente como el logro de ciertos indicadores. En el plano de lo político, tal visión apunta hacia la consolidación de taras internas al enfoque de derechos humanos, que hacen inasequible el logro de su garantía para las grandes mayorías populares pues se asienta sobre una concepción reducida y pobre de la realidad, que no logra remover o conmover las dinámicas estructurales, sistémicas, que reproducen la explotación, la miseria, la discriminación y la dominación de unos seres humanos sobre otros.

Conclusiones

La investigación social es hoy uno de los pilares para la defensa de los derechos humanos, situación que ha sido poco a poco reconocida por los diferentes involucrados en la garantía de estos derechos, pero que aún dista de desarrollarse en la práctica. La investigación permite no sólo conocer la realidad inmediata sino también posicionarse críticamente frente a ella. Por eso mismo, un impulso a las tareas de investigación fortalecería la defensa de los derechos humanos siempre que, claro está, la investigación logre mantenerse fuera de la órbita de valorización del capital.

Sin embargo, la tendencia general de las ciencias sociales es a estar cada día más opacadas por la lógica del capitalismo, dedicándose al estudio, las más de las veces superficial, de aquellas facetas de la realidad que no sean incomodas para el capital o que, siendo incomodas, puedan abordarse desde posturas acordes a dicho sistema. La ciencia se convierte así en un instrumento de y para la valorización del capital que, en el caso del ámbito de los derechos humanos, implica reducir su capacidad crítica a la mera medición de algunos aspectos de la realidad, aspectos que cada vez son más parcializados. Este fenómeno se conoce como la pragmatización de las ciencias.

Hay que destacar el hecho de que las problemáticas en materia de derechos humanos se minimizan o trivializan como consecuencia de la pragmatización de las ciencias sociales que las estudian. Esto quiere decir que, en función de hacer potable el conocimiento de los derechos humanos para un enfoque epistemológico con grandes limitantes, las problemáticas de derechos se ven paulatinamente reducidas al marco que dicho enfoque epistemológico hace asequible.

La pragmatización de la ciencia que está detrás de esta problemática que convierte al conocimiento científico en tributario directo de la acumulación del capital o de las conveniencias de la planificación operativa de la administración pública; por ello, no puede entenderse sin referencia a los grandes procesos de la acumulación capitalista a nivel global que, cada día más, gana y subsume esferas de valorización (como la academia o las instituciones públicas). Cabe recordar que el carácter parcializado e instrumental son notas características de la “ciencia burguesa”, para decirlo en términos luckasianos.

Por ello, la lucha en el plano epistemológico no está desvinculada de la lucha política, real, en contra del capitalismo y de sus manifestaciones intelectuales. La construcción de un nuevo enfoque sobre derechos humanos es una tarea crítica que debe asumirse desde la academia y desde la defensa militante de los derechos; ambos son brazos de un mismo esfuerzo reivindicativo que en el futuro próximo debe consolidar sus miras políticas y radicalizarlas. Además de aportar en el diagnóstico de la ciencia social actual, el materialismo histórico tiene mucho que decir en la construcción de un enfoque nuevo sobre los derechos de los seres humanos.

Bibliografía

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  • Sánchez Rubio, D. Filosofía, derecho y liberación en América Latina. Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao, España. 1999.

Notas:

1 Ver: PROVEA. La investigación, una herramienta para defender los derechos humanos. PROVEA. Caracas, Venezuela. 2011.

2 En efecto, PROVEA señala que “la investigación surge de la necesidad de saber que hay más allá de lo que tenemos a simple vista, de indagar sobre todo lo que nos rodea, sus causas y consecuencias […] Aprender a investigar nos fortalece a la hora de hacer contraloría social en las oficinas públicas, […] sustentar las denuncias frente a las instancias de gobierno […]”. PROVEA. Ibíd. Pág. 7; estos son algunos de los elementos que forman parte de la argumentación que busca defender, en el marco de las relaciones sociales prevalentes en la actualidad, la dignidad de los seres humanos.

3 Con las excepciones del caso, el abordaje de los derechos humanos en la filosofía sólo se ha dado principalmente a nivel de las ramas “aplicadas”, como la bioética, campo en donde ha habido una amplia producción en los últimos años, producción cuyos hallazgos más radicales aún faltan por sistematizar. Pese a ello pueden citarse los siguientes trabajos: Hinkelammert, F. La religión neoliberal del mercado y los derechos humanos. Editorial Arlekín. San José, Costa Rica. 2017. Herrera Flores, J. El vuelo de Anteo: derechos humanos y crítica de la razón liberal. Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao, España. 2000. Sánchez Rubio, D. Filosofía, derecho y liberación en América Latina. Editorial Desclée de Brouwer. Bilbao, España. 1999.

4 Cfr.: Beristain, C. Manual sobre perspectiva psicosocial en la investigación de derechos humanos. HEGOA. Bilbao, España. 2007.

5 Cfr.: Cárdenas Rivera, M. “Economía social y derechos humanos”. En: Derecho y realidad. No 23, I semestre 2014. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UPTC.

6 En efecto, los genes liberales que dan origen al enfoque de los derechos humanos y la traslación de nociones propias de la teología cristiana a la filosofía política de la ilustración, hacen que el paradigma de los derechos humanos actualmente vigente tenga limitaciones ingénitas. Parte de ello ya ha sido denunciado incluso por Habermas, muy afín a la democracia deliberativa del Estado de bienestar europeo, pero muy alejado de la utopía de la transformación radical de la sociedad.

7 Adorno, T. y Horkheimer, M. Dialéctica de la Ilustración. Trotta. Madrid, 1998.

8 Cfr.: De Sousa, B. La universidad en el siglo XXI. CIDES-UMSA. La Paz, Bolivia. 2007; De Sousa, B. (Coord.) Conhecimento prudente para uma vida decente. Edições Afrontamento. Lisboa, Portugal. 2003; Follari, R. La selva académica . Homo Sapiens Ediciones. Santa Fe, Argentina. 2008.

9 Marcuse, H. El hombre unidimensional. Editorial Planeta. México. 1993.

10 Aunque el punto de partida de este escrito es la defensa de una postura científica crítica y políticamente situada, que busca la transformación revolucionaria de la realidad, lo cierto es que hoy la academia ni siquiera produce científicos y teóricos en un sentido positivista y neutro.

11 En otros momentos he sostenido el hecho de que los fondos de cooperación que sustentan a las ONG forman parte de un “capital inorgánico”, que en un sentido marxista significaría la vinculación funcional pero no inmediata de estos fondos con el mantenimiento del sistema mundial de producción y dominación. Cfr.: Quiñónez, A. “Sobre el capital inorgánico. Apuntes para el debate”. Mimeo. San Salvador, El Salvador. 2011.

12 Esto es claramente distinto del posicionamiento doctrinario o jurídico, pues implica una fundamentación filosófica o científica más que un mero cambio de términos, como muchas veces sucede en la adecuación política de los instrumentos legales. Por ejemplo, en el enfoque de derechos dominante se denomina “personas de escasos recursos” a las clases empobrecidas y explotadas o “países en vías de desarrollo” a los países subdesarrollados y dependientes, en ambos casos se argumenta que los segundos términos son peyorativos. La posibilidad crítica de las categorías marxistas o estructuralistas es sustituida por una adecuación terminológica que, cabe aclarar, es factible de contrarrestar con un análisis científico pero éste mismo es a priori desechado por la “ciencia social oficial”.

13 En el marxismo, es Lukács uno de los principales autores que pone el énfasis en la categoría de “totalidad”, hasta el punto de considerarla como uno de los puntos irrenunciables del “marxismo ortodoxo”. Ver: Lukács, G. Historia y conciencia de clase. Quimantú. Chile, 2008.

Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=244425

 

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