Con poco acceso a la escuela y un altísimo índice de pobreza, el futuro para las mujeres y niñas de zonas rurales aisladas, como el alto Atlas marroquí, pasa por un casamiento prematuro.
1) Las mujeres y niñas de zonas rurales aisladas, como el alto Atlas marroquí, son uno de los colectivos de la sociedad más vulnerables. Suponen el 41,6% de la población del país, según un informe de UN Women, es decir, unos 16,4 millones. Aisha, de cuatro años, aún no está escolarizada a pesar de que en su aldea acaban de abrir un centro de educación primaria. Sus padres no quieren que vaya porque lo consideran una pérdida de tiempo. Su madre la quiere en casa para que la ayude en las tareas domésticas.2) Sin prácticamente acceso a la educación y un altísimo índice de pobreza, su futuro con gran seguridad será un matrimonio prematuro que perpetuará su difícil situación en estos enclaves remotos. Un informe del departamento de estudios semíticos de la Universidad de Granada, de hecho, afirma que el 84,2% de las mujeres del entorno rural son analfabetas, es decir, casi nueve de cada 10.Fátima nunca ha ido al colegio y no sabe cuántos años tiene. Vive desde que tenía 40 días con sus abuelos paternos. Su madre murió al poco de nacer ella, su padre se volvió a casar y su nueva esposa no quiso hacerse cargo de ella. La niña vive en la aldea de Akka Nouarin, que tiene un acceso realmente complicado. Su comunicación con el pueblo más importante, Imilchil, es difícil.
3) Fátima posa con su abuela paterna en el salón de su casa, en la aldea de AkkaNouarin. Ella nunca ha salido de su pueblo y, seguramente, la tendrán que casar pronto porque sus abuelos se ven muy mayores y creen que no podrán seguir cuidándola. Fátima no quiere oír ni hablar del matrimonio.4) En 2004, el Código de Familia marroquí prohibió el matrimonio de menores de 18 años, sin embargo las cifras de los últimos años arrojan un aumento. Según el Ministerio de Justicia de Marruecos antes de la prohibición, en 2004 fueron casadas 18.341 menores y, sin embargo, en 2013 el número llegó a 35.000.Hanane, una niña de ocho años en el umbral de su casa, en la aldea de Akka Nouanin. Hace unos meses empezó a asistir a la escuela primaria que acaban de abrir en la aldea. Es muy posible que no pueda ir durante mucho tiempo: su madre dice que la familia es muy pobre y necesita a la menor para ayudarla en las tareas domésticas y con los animales. Su aldea se queda aislada por la nieve durante algunos meses en invierno.
5) Hanane, de ocho años, en la escuela de educación primaria recién abierta en Akka Nouanin. Hace pocas semanas que ha empezado a ir a clase y para ella es todavía una novedad, casi un juego.6) Jemâa tiene cuatro años y vive en la aldea de N’Ihoudigne. No irá a la escuela porque su madre prefiere que la ayude en las tareas del hogar, con los animales y en el campo.7) El nuevo Código de Familia permite a los jueces derogar la prohibición bajo un gran número de excepciones, según afirma Aatisa Timjerdine, presidenta de la Asociación Democrática de Mujeres de Marruecos, con lo que la efectividad de la prohibición es bastante limitada.A Jamna la casarón cuando tenía diez años. Nunca ha ido a la escuela, ni ha visitado un hospital. Tiene ocho hijos y ninguna de las chicas ha ido al colegio. Es una nómada bereber que vive de sus cabras.
8) Un pastor del Alto Atlas, con tres de sus hijos. Solo los vástagos varones van a la escuela, las chicas ayudan a la madre en las tareas domésticas y cuidan del ganado.9) Mina, de 13 años, con su bebé en uno de las pocas fuentes que hay en la zona. Las mujeres son las encargadas de ir a buscar el agua, y muchas veces tienen que recorrer muchos kilómetros para llegar al manantial.10) Una anciana recoge hierba para el ganado en el valle de Asif Melloul. Las mujeres son las encargadas de parte de las tareas agrícolas y del cuidado de los animales.11) Dos niñas en la escuela de la aldea Akka Nouanim. Solo aprenderán lo básico porque el colegio más próximo está en el pueblo de Imilchil, a 20 kilómetros de la aldea. Esta se queda incomunicada en los meses de invierno y sus familias no tienen dinero para dejarlas internas. Además, dicen que las necesitan en casa porque ellas ayudan a sus familias en las tareas domesticas y el campo.12) Hajiba, de 15 años, acomoda la zona donde duermen sus hermanos, su madre y ella. Es la mayor de sus seis y la única chica. Hajiba nunca ha ido a la escuela y desde que su madre quedara viuda hace nueve años ella se encarga de todas las tareas diarias.13) Aisha tiene siete años. Ahora va al centro de educación primaria de de Akka Nouanim, pero después de los primeros años de escolarización no tendrá posibilidad de seguir estudiando porque el colegio más próximo está en el pueblo de Imilchil a 20 kilómetros. Su aldea se suele quedar incomunicada en los meses de invierno.14) Nora, de 23 años, posa con su hijo pequeño en brazos en la aldea de N’Ihoudigne. Ella nunca estudió. Ha tenido a sus cuatro hijos en casa, asistida por su madre. Existe un alto nivel de mortalidad en las mujeres rurales de esta zona y en los niños menores de tres años.15) Fadma, en el salón de su casa. Aparenta unos 30 años, pero no sabe cuántos tiene. Nunca fue al colegio y la casaron siendo casi una niña. Trabaja muy duro en la casa y en el campo, pero apenas gana para alimentar a sus cinco hijos.16) Nejma tiene seis años y tampoco va a la escuela. Es hija de una familia de pastores, por lo que vive unos meses en la zona más alta del Atlas marroquí y, otros, en los valles más bajos. Sus padres no tienen dinero para pagarle un internado en el pueblo más próximo, Imilchil.Contrasta comprobar con qué rapidez han llegado hasta los enclaves remotos del alto Atlas ya las nuevas tecnologías. Sin embargo, la educación y el desarrollo para las niñas y mujeres va a paso de tortuga.
Se prevé que no menos de 3 millones de estudiantes de los diferentes niveles educativos acudan a las aulas este año.
Autoridades de Gobierno inauguraron oficialmente el ciclo escolar 2018, el cual se inició este lunes con aproximadamente 3 millones de estudiantes de los diferentes niveles educativos.
El presidente Jimmy Morales, el vicepresidente Jafeth Cabrera, la primera dama de la nación Patricia Marroquín, integrantes del Gabinete de Gobierno, y el presidente del Congreso, Oscar Chinchilla, participaron en una actividad para dar luz verde a las actividades educativas.
El acto se llevó a cabo en la escuela El Jícaro, en Boca del Monte, Villa Canales, en donde también se hizo la entrega del remozamiento y equipo del referido establecimiento, y se anunció que próximamente se entregarán no menos de 500 escuelas remozadas.
Morales agradeció a los maestros por su trabajo del año pasado, pues resaltó que se cumplió con 183 días de clases. Además, dio a conocer que a partir del 22 de enero se empezarán a distribuir los libros de texto en las escuelas.
De igual forma, el gobernante resaltó el apoyo de “Gobiernos amigos”, entre estos mencionó el de China Taiwán, que donó 29 mil mochilas para los estudiantes guatemaltecos.
Mientras tanto, por medio de su cuenta en la red social Twitter, el vicemandatario envió un mensaje relacionado con el inicio de las actividades educativas.
“Éxitos a todos los alumnos y maestros que hoy inician un nuevo ciclo escolar. Que este año esté lleno de experiencias, enseñanzas y aprendizajes que les permita ser mejores cada día”, expresó Cabrera.
Educación, “compromiso de todos”
En su discurso, el ministro de Educación, Oscar Hugo López, indicó que el ciclo académico se inauguró una semana antes de lo previsto y se finalizará una semana después, ello para “aprovechar el tiempo de manera eficiente”.
Resaltó que “la educación es un compromiso de todos los guatemaltecos” y también se refirió a las reformas educativas que se aplicarán a partir de este año, pues “Guatemala necesita una educación distinta”.
En ese sentido, mencionó los cambios en el currículo nacional base del ciclo básico que establecen que los jóvenes que recibían 15 materias en primer grado, ahora recibirán diez. A criterio del funcionario, se ha generado un “debate muy fuerte” en lo relacionado a los temas de educación y expresión artística.
“La educación musical tiene como fin primordial generar interés por las artes, generar y formar ciudadanos que valoren y respeten las artes. No estamos formando músicos, pintos, actores u otro tipo de personas que les guste el arte, sino que estamos formando un interés general”, dijo.
“Guatemala está dando un paso importante para hacer más efectivo el proceso de aprendizaje”, aseguró López.
México/11 enero 2018/Fuente: Insurgencia Magisterial
Centro de derechos humanos de la Montaña, Tlachinollan
El ambiente consumista de la navidad nos seduce y nos sumerge en una realidad ficticia. Se crea una atmósfera propicia para que la gente piense que la felicidad está en comprar cosas, en consumir en exceso y en echar la casa por la ventana, por el instinto compulsivo que nos esclaviza. Prevalece la frivolidad y la mercantilización de la fiesta. La navidad es un buen pretexto para los empresarios y gobernantes, porque es una fecha propicia para obtener grandes ganancias. Para los dueños del dinero se trata de la mejor temporada del año y para quienes ostentan cargos públicos es el tiempo más esperado porque tienen la oportunidad de dilapidar los recursos públicos, asignándose sumas estratosféricas vía aguinaldos o compensaciones especiales.
Son las elites económicas y políticas las beneficiarias de esta bonanza festiva de fin de año. Son tiempos para la juerga sin freno por parte de la alta burocracia acostumbrada a derrochar el dinero público. Se desentienden totalmente de sus responsabilidades para darse vida de reyes. Actúan como una burocracia parásita que solo aparecen en eventos sociales y en inserciones pagadas en los periódicos para promover su imagen. No están para atender los problemas más sentidos que plantea la población mayoritariamente pobre. Su ausencia forma parte de este desgobierno, porque no hay quien ponga orden, ni quien haga frente a una situación que se desborda por la violencia.
La aspiración de los políticos no es asumir las causas por las que lucha la gente, sino cómo llegar a un cargo público para tener dinero y poder. La disputa no es por el proyecto de sociedad que se quiere construir, sino por los millones de pesos que llegan a las arcas públicas. El atraco desde las entrañas del poder es el negocio más boyante y vertiginoso. En la primera navidad los nuevos gobernantes se transforman en millonarios porque son los tiempos en que hay que acabarse los presupuestos, y los que saben de estas triquiñuelas, nada les cuesta cuadrar las cuentas con comprobaciones hechizas. La última navidad para los gobernantes que dejarán el cargo el año próximo, representa su última oportunidad para el saqueo a manos llenas. No hay una instancia confiable que se los impida y el mismo ambiente de corrupción que prolifera en las instituciones gubernamentales, fomenta y tolera este atraco que no se da de manera aislada o esporádica, sino que es una práctica institucionalizada que tienen su origen en las altas esferas del poder. Si existiera rendición de cuentas y sanciones efectivas para quienes delinquen con los recursos del erario, no tendríamos una clase política voraz y depredadora que nos ha sumido en la pobreza y en la violencia.
La navidad que celebramos con tanta algarabía, nada tiene que ver con fuegos artificiales, foquitos de colores, ni personajes como Santa Claus, que forman parte del coloniaje cultural y consumista proveniente de Estados Unidos. Toda la parafernalia que se crea en torno al nacimiento de Jesús en un pesebre, es para descontextualizar la situación de pobreza y exclusión que enfrentaron dos forasteros, como lo fueron José y María. El relato bíblico nos dice que María dio a luz a su hijo, lo envolvió y lo acostó en un pesebre porque no había lugar para ellos en el albergue. Ellos dejaron su tierra y se marcharon para ponerse a salvo de la amenaza del rey Herodes, quien había ordenado la matanza de inocentes.
La navidad que experimentan las madres y padres de familia, es la que vivieron José y María que se sintieron amenazados por el imperio romano. Ellas y ellos no solo han sentido el desprecio de los gobernantes, sino que han tenido que soportar todos los golpes y ofensas que les han propalado, al difundir irresponsablemente que sus hijos fueron incinerados en el basurero de Cocula. Las reticencias de las autoridades para profundizar en las líneas de investigación trazadas por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), es una muestra clara de la complicidad que existe entre las altas esferas del poder con los autores materiales e intelectuales de las desapariciones de los 43 estudiantes normalistas.
La navidad la han tenido que pasar fuera de sus casas y lejos de su comunidad, porque no pueden regresar sin sus hijos, mucho menos se perdonarían abandonar la lucha y borrarlos de su memoria. Para los padres y madres no hay tregua, mucho menos claudicación. Es una entrega total y permanente. Una búsqueda constante. No hay instante que den cabida para otras actividades que hagan a un lado su objetivo principal, de encontrar a sus hijos.
Estos días se tornan muy pesados porque sienten que la gente los abandona, que los excluye y que ya no tienen grabados en sus corazones los rostros de sus hijos. A pesar de estos momentos difíciles, la llama de la solidaridad sigue viva. Han encontrado cobijo entre las organizaciones y colonias populares que celebran la navidad compartiendo lo poquito que tienen. Les dan posada y cobijo, como sucedió con José y María. Lo mejor es hacerlos sentir en familia para transmitirles ánimo a las madres y padres que sienten el corazón desgarrado, por estos 39 meses que llevan en vela esperando el retorno de sus hijos.
Los Herodes de este gobierno se empeñan en sostener la verdad histórica para no evidenciar la trama delincuencial que se encuentra enmarañada dentro de los sótanos del poder. Impidieron que el GIEI continuara con este trabajo científico, que logró desmontar su verdad histórica. En el mismo análisis de los expedientes fueron encontrando datos relevantes que les permitieron abrir otras líneas de investigación. La acción desproporcionada y bien coordinada por parte de las corporaciones policiales y del mismo ejército, obliga a que las autoridades investiguen su involucramiento en la desaparición de los 43 estudiantes. Estas líneas son las que no avanzan porque queda claro que afectaría a una clase política que irresponsablemente se coludió con el crimen organizado.
Este 26 de diciembre las mamás y papás peregrinarán a la basílica de Guadalupe, donde serán recibidos por el obispo Raúl Vera. Llegan con mucho fervor y esperanza porque como creyentes también le piden a Dios y a la virgen que escuche su oración. Rezarán juntos en una de las capillas de la basílica para pedir de nueva cuenta por la presentación de sus hijos. Su fe en la virgen de Guadalupe los mueve a clamar justicia en el cerro del Tepeyac, donde la virgen se apareció al indio Juan Diego. Saben que ella prefirió a una persona pobre, que para el sistema político y eclesiástico no tenía ninguna importancia, sin embargo, ella optó por darle la buena noticia de que se quedaría con la gente sencilla, para atender sus clamores.
El movimiento de los 43 no se entiende sin esta red de solidaridad que se mantiene viva a lo largo y ancho del país. Las madres y los padres son un emblema de dignidad y persistencia en la lucha, son también un referente nacional por la autoridad moral que se han ganado en estos 39 meses en el que han demostrado ser un movimiento auténtico que lucha contra la impunidad y exige justicia y verdad. Es un movimiento que ha desenmascarado a un sistema político que lleva en sus entrañas el cáncer de la corrupción y mantiene ligas con el crimen organizado. Todo su sacrificio por saber la verdad los ha llevado a peregrinar por todo el país para enlazar las luchas y unir las voces contra este sistema que pisotea los derechos de las víctimas y que es cómplice de miles de personas desaparecidas en el país. La navidad sin los 43 no es la misma para quienes vemos en José y María a una pareja pobre y forastera que se vio obligada a salir de su tierra para poner a salvo a su hijo Jesús y darnos esperanza de que es posible construir una sociedad de iguales, defendiendo el derecho de los pobres. La lucha de las madres y padres de los 43 es también una lucha que nos da luz y esperanza en este caos que nos atrapa por la violencia y la impunidad de los gobernantes.
Sabemos que solo con equipamiento e infraestructura no alcanza para incorporar las tic en el aula ni para generar aprendizajes más relevantes en los estudiantes. Por ello los docentes son figuras clave en los procesos de incorporación del recurso tecnológico al trabajo pedagógico de la escuela. En consecuencia, la incorporación de las nuevas tecnologías, como parte de un proceso de innovación pedagógica, requiere entre otras cuestiones instancias de formación continua, acompañamiento y materiales de apoyo que permitan asistir y sostener el desafío que esta tarea representa.
Somos conscientes de que el universo de docentes es heterogéneo y lo celebramos, pues ello indica la diversidad cultural de nuestro país. Por lo tanto, de los materiales que en esta oportunidad ponemos a disposición, cada uno podrá tomar lo que le resulte de utilidad de acuerdo con el punto de partida en el que se encuentra.
En tal sentido, las acciones de desarrollo profesional y acompañamiento se estructuran en distintas etapas y niveles de complejidad, a fin de cubrir todo el abanico de posibilidades: desde saberes básicos e instancias de aproximación y práctica para el manejo de las tic, pasando por la reflexión sobre sus usos, su aplicación e integración en el ámbito educativo, la exploración y profundización en el manejo de aplicaciones afines a las distintas disciplinas y su integración en el marco del modelo 1 a 1, hasta herramientas aplicadas a distintas áreas y proyectos, entre otros.
Los niños que no han pagado los equipamientos deportivos no tienen derecho a jugar al fútbol o al rugby en el recreo.
La medida ha desatado la polémica y ya se han cosechado unas 600 firmas para derogarla.
Una escuela británica ha desatado la polémica en Reino Unido después de crear zonas «de ricos y de pobres» en el patio del recreo para evitar que los niños jueguen con equipamientos deportivos si no los han pagado.
Esta decisión, tomada por la Wednesbury Oak Academy, en Tipton (Reino Unido), se empezó a llevar a cabo la semana pasada, cuando la escuela solicitó una donación voluntaria de unas 6 libras por niño para comprar el equipo deportivo con el que los niños juegan a la hora del almuerzo. Después de algunas aportaciones económicas se decidió que los niños que no habían pagado se separarían de los que sí lo habían hecho, según informa el diarioMirror.
Esta medida desató las críticas entre los padres de los alumnos, que solicitaron que todos los chicos pudieran jugar con el equipo independientemente de que lo hubieran financiado para evitar una discriminación social y el aprendizaje de valores negativos entre los niños. Pero la directora Maria Bull continúa defendiendo este plan y solo ha aceptado que «un par de veces a la semana» los alumnos cuyos padres sí hayan contribuido a pagar el equipo inviten a un amigo que no pagó a jugar con esos juguetes.
Bull indicó al diario Mirror que está recibiendo múltiples amenazas de padres descontentos. «Me escriben por Facebook diciéndome que me merezco una buena bofetada. Esa no es forma de comportarse, estoy a punto de llamar a la Policía«.
De los 450 alumnos de esta escuela, solo 50 padres pagaron las 6 libras
En su alegato a favor de este programa, la directora de la escuela insiste en que no había ningún padre que no pudiera hacerse cargo de esas 6 libras y que, además, dieron «ocho meses» de plazo para pagarlas.
«No fue una idea mía, sino del consejo de padres. Yo preferiría que los niños hicieran sus propios juegos en el patio. No me creo que este asunto haya llegado a la prensa», explicó.
De los 450 alumnos con los que cuenta este colegio, solo 50 padres pagaron las 6 libras que se solicitaban para comprar un balón de fútbol, otro de rugby, dos cuerdas para saltar y algunas pelotas de tenis.
La petición en contra de esta medida la inició Angela Moore, a la cabeza de la representación de otros padres y abuelos de los niños «disgustados» por un plan que han llamado «sin paga no hay juego».
«Solicitamos que se suspenda este proyecto, ya que no es algo con lo que ninguno de nosotros desee asociarse. Está causando malestar, intimidación y exclusión social, entre otras cosas», defiende Moore.
Su petición ya ha cosechado unas 600 firmas de personas que califican el plan como «escandaloso». «Solo son 6 libras, pero puede ser una cantidad realmente preocupante para algunas personas», expresó un padre.
Emilio Ruiz apuesta, lo primero, por dejar de mirar el síndrome de Down y ver al alumno. Creer en lo que puede hacer. Después, en que la maestra, el maestro, trabajen para que “todos los alumnos salgan beneficiados”.
Emilio Ruiz es maestro, orientador, psicólogo educativo y formador de formadores, pero además es uno de esos raros conferenciantes que saben transformar cada una de sus charlas en un chute de energía para la audiencia. Coincidimos en el último encuentro de familias de Down España, que tuvo lugar en diciembre en Cádiz y en el que impartió una charla a familias y un taller a jóvenes y adultos con síndrome de Down. Asesor educativo de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria y del Canal Down21, portal de referencia en España y Latinoamérica, hace años publicó Síndrome de Down, la etapa escolar. Guía para profesores y familias (CEPE), que sigue siendo una hoja de ruta plenamente vigente para padres y maestros. Su último libro, publicado en 2016, es Todo un mundo de emociones: educación emocional y bienestar en el síndrome de Down (CEPE).
Deme un consejo de urgencia para el maestro que por primera vez tiene en su aula a un alumno con síndrome de Down.
Yo siempre digo que para algunos maestros esa primera vez puede parecerse mucho a la del padre que recibe la noticia de que su hijo tiene síndrome de Down. También al maestro le acaba de nacer un alumno que no esperaba, o sea, que la primera reflexión es muy clara: es un niño. Y eso mismo les digo a los padres durante el proceso de aceptación, que culmina en el momento que dejan de ver el síndrome y ven al niño. Es un niño, con sus peculiaridades, pero lo principal es que es un niño. No mires al síndrome, mira al niño y cree en él.
Más consejos.
Lo primero que hace un niño en una escuela es echarle un pulso al maestro, a ver adónde llega. Y si te ve flojo, te va a dominar. El error en el que puede caer el maestro es no exigirle: pobrecito, es un niño con síndrome de Down, va a ser un niño toda su vida… Si vas con esa idea ese niño y tú no os entenderéis.
¿Y cuando te dice que ya tiene otros 25 en el aula y que este le da más trabajo que los otros?
En 2016 escribí un artículo con propuestas para la gestión del aula, que va en la línea de dar consejos que valgan para todos. Intenta trabajar en el aula de una manera que todos los alumnos salgan beneficiados. En las adaptaciones curriculares, que es el primer método con el que trabajé, tienes que hacer cosas distintas para el alumno con síndrome de Down, o sea que es un trabajo añadido. Por tanto, haz cosas que sean comunes a todos, y pongo un ejemplo. A un niño con síndrome de Down las explicaciones largas no le sirven, si le hablas más de 10 minutos se pierde, por lo que en mi aula no voy a dar ninguna explicación que dure más de 5 minutos ¿Le vale al niño con síndrome de Down? Sí ¿Les vale a los demás? También. Eso es una estrategia de aula. Otro ejemplo. Los niños con síndrome de Down perciben mejor por la vista. Pues mis lecciones van a estar acompañadas de fotografías, dibujos, gráficos, pictogramas… Eso beneficia al alumno con síndrome de Down y a todos los demás.
¿Entonces ya ha desestimado las adaptaciones curriculares?
Una vez ya he tomado medidas para todos, tengo en cuenta cómo aprende el niño con síndrome de Down y uso una metodología adaptada a él que sea útil para todos. Pero me puedo encontrar con que hay contenidos a los que no llega y que se tienen que adaptar. Por ejemplo, los demás están dando ecuaciones y el niño con síndrome de Down apenas multiplica. Hay materias como matemáticas en las que va a tener que ir a otro ritmo, con otros contenidos y otros objetivos, ahí hay que hacer la adaptación curricular. Pero es la última medida, cuando llega el momento de tomar decisiones sobre objetivos y contenidos que están muy apartados del resto de sus compañeros. Es una estrategia más, pero no se tiene que convertir en la única.
Fotografía: Down España
¿Para el profesor de secundaria el consejo sería el mismo: que vea al chico y no al síndrome?
Sin duda, pero la secundaria es una etapa más complicada. Se mezclan varios factores. Por ejemplo, la propia estructura del sistema educativo. Un alumno de primero de ESO tiene once asignaturas con once profesores distintos, y cada mañana da seis materias diferentes que cambian cada hora… Estás pidiendo a un chico con síndrome de Down que cambie su mente seis veces al día, para pasar de matemáticas a historia, de ciencias a lengua, de tecnología a música… Eso pedagógicamente es una barbaridad. Otro aspecto: el profesorado de secundaria, siendo sinceros y con el corazón en la mano, tiene en general una muy pobre formación pedagógica. Son especialistas en biología, en filosofía, en literatura… pero han hecho una formación bastante escasa en cuanto a pedagogía. Y en muchos casos consideran que lo único que tienen que transmitir son conocimientos curriculares.
Lo cual es un error.
Claro, ese profesor tiene que entender que se llama Educación Secundaria Obligatoria (ESO), y esa “O” final le obliga a atender a todo tipo de alumnado, no puede pensar que únicamente debe transmitir contenidos curriculares, sino que tiene que atender a las personas individualmente. Pero aún hay otra razón que hace difícil esta etapa: el propio alumnado con síndrome de Down tiene discapacidad intelectual, y en la secundaria los contenidos son tremendamente abstractos y conceptuales, son contendidos de una complejidad que en muchos casos se escapa de la capacidad de los jóvenes con síndrome de Down. O sea no hay que echar toda la culpa al sistema ni al profesorado, hay que pensar que hay una discapacidad intelectual y los contenidos son abstractos. De hecho, Piaget dice que esa es la etapa del pensamiento formal abstracto, y a ese pensamiento es al que no llegan los chicos con síndrome de Down, ya que normalmente funcionan con pensamiento concreto. A los datos me remito, el número de jóvenes con síndrome de Down que han obtenido el título de secundaria es muy limitado.
Eso puede depender de factores como la sintonía que tengas con tu centro o con tu inspector, o incluso de la laxitud de la legislación autonómica.
El título no me preocupa en absoluto. Sólo lo tomo como un dato de la dificultad de la secundaria en general. El nivel curricular de los chicos y chicas con síndrome de Down iría de tercero a quinto de primaria. Hablo en general. No podemos ocultar la realidad, su CI se mueve entre 40 y 65, y su nivel curricular se mueve de un tercero a un quinto de primaria. Por eso los contenidos de secundaria son demasiado complejos para ellos.
Sin embargo, tienen que hacer una secundaria inclusiva.
En eso estoy de acuerdo. Entonces hay que ver con qué estrategias. Yo propuse en su día un sistema de aulas abiertas. Una aula específica en un centro ordinario, en la que seis, ocho o diez chicos y chicas con un nivel intelectual semejante comparten un aula, trabajando objetivos adaptados a su nivel, posiblemente con contenidos prácticos para la vida diaria, etc. Y luego determinadas materias las comparten con los demás. Pero de verdad que me cuesta ver a la mayoría de adolescentes con síndrome de Down en un aula de secundaria dando seis materias distintas con el nivel de complejidad que tienen esas materias.
¿Ni con adaptaciones?
Pero es que en esos cursos están ya dando algunos contenidos inaccesibles. La adaptación es hacer una selección de objetivos y contenidos para ese niño en concreto, que sea lo más cercana posible a lo que están dando los demás. Pero hay un momento en que se abre una gran brecha y esa cercanía desaparece. A mí me gusta transmitir ilusión, pero lo digo siempre en mis charlas: los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas. Vamos a luchar para que lleguen al máximo de sus posibilidades, pero con los pies en el suelo. No obligas a una persona ciega a sacar buenas notas en educación plástica o a una persona sorda en música, de hecho se les exime de estas materias porque están intrínsecamente unidas a su discapacidad. Al alumno con discapacidad intelectual no se le puede eximir de todas las asignaturas, pero el nivel es el que es.
No es lo que estamos acostumbrados a escuchar desde la óptica de la escuela inclusiva…
Yo creo en métodos como las comunidades de aprendizaje, en los que toda la escuela se convierte en escuela inclusiva, también el aprendizaje cooperativo o el aprendizaje por proyectos son metodologías maravillosas, pero vayamos a un instituto cualquiera, entremos y veamos qué hacen. Como orientador he visitado muchos. Y allí el profesor de matemáticas da matemáticas, el de filosofía da filosofía y el de inglés da inglés. Lo digo siempre: jamás he visto una manifestación de profesores gritando “¡queremos inclusión! ¡queremos inclusión!” Eso es poner los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas. Yo sigo creyendo en todas esas metodologías, pero mientras esté en el mundo en el que estoy ahora tengo que buscar formas de trabajar que sean lo más inclusivas posibles. En realidad, muchas veces los límites entre integración e inclusión se difuminan, y lo que nos ofrecen como medidas inclusivas en realidad son integradoras o a veces incluso excluyentes.
Pero se ha avanzado mucho en poco tiempo…
La mayor parte de niños con síndrome de Down, alrededor del 80%, pueden llegar a leer y escribir de manera comprensiva y utilizar esa lectura para un puesto de trabajo o su tiempo de ocio, pero no te voy a decir que ni el 1% va a ir a la universidad porque eso no es cierto. Ahora mismo menos del 10% se están sacando el título de secundaria. Y llevamos 27 años desde la LOGSE. En cuanto se les empezó a enseñar a leer en poco tiempo se demostró que muchos podían leer. La mayoría también pueden trabajar en empresas ordinarias, y si ahora mismo no hay más trabajando es porque no se les está dando la oportunidad. Una minoría muy escasa pueden cursar la secundaria y una minoría que prácticamente es nula pueden ir a la universidad. Con esos datos me atrevo a ser realista y decir que la secundaria está complicada. Pero de la misma forma digo que por la secundaria hay que intentar pasar, para que los chicos con síndrome de Down remuevan la conciencia de los profesores, y para seguir luchando por una renovación en las estructuras de la etapa.
Sostiene que hay que educar en emociones a los chicos y chicas con síndrome de Down. ¿A qué se refiere?
En cierta forma se les presiona para que lean, escriban, aprendan conceptos matemáticos, de conocimiento del medio, etc., es decir, que vayan adquiriendo conocimientos de carácter intelectual, y en cambio tenemos abandonado lo emocional. ¿Por qué pierde un puesto de trabajo un joven con síndrome de Down? Nunca lo pierde por falta de habilidad en el desempeño de sus tareas, porque con el sistema de empleo con apoyo ha habido una selección previa del puesto de trabajo, y se estudian las tareas para que ese trabajador las pueda desempeñar. Cuando pierden el trabajo es por falta de habilidades emocionales, porque no son capaces de recibir una crítica –baja tolerancia a la frustración–, porque uno le manda un mensaje a su jefa en el móvil diciendo que es muy guapa y quiere ser su novio –falta de empatía, de saber diferenciar entre un compañero y un superior jerárquico–, cosas así. Estamos empeñados en trabajar lo cognitivo cuando lo más importante es que sepan relacionarse socialmente y gestionar tus emociones. Defiendo que se aborde lo emocional, que por otro lado lo considero un punto fuerte del síndrome de Down.
¿En qué sentido?
Tienen facilidad para acercarse a los demás, tienen cierta capacidad para detectar emociones en otros, tienen gusto por estar con otras personas… También tienen carencias. Por ejemplo, tienen un enorme lío a la hora de nombrar emociones, confunden unas con otras. Pero es un campo en el que no se ha trabajado nada, y hay muchísimo que sembrar y muchísimo que recolectar. Tampoco está trabajado su gusto por la música, la inteligencia musical. Y en cambio les damos caña para que multipliquen y dividan, algo que para su vida futura tendrá una escasa utilidad. Su fortaleza emocional se tiene que aprovechar para sacar lo mejor de sí mismos, no son superdotados emocionalmente ni musicalmente, pero son campos que van desde lo positivo, puede sacarse mucho de ellos.
¿En qué consiste el programa que elabora con Down España?
Ya en 2004, desde que oí a Rafael Bisquerra, me interesó todo esto, y escribí un artículo sobre emociones y síndrome de Down. Durante dos años aplicamos un taller de educación emocional en Cantabria, se trataba de algo muy sencillo para reconocer emociones, relacionarlas, aplicar una relajación, entonces escribí sobre lo que habíamos hecho y me fueron llamando para que diera charlas… A eso le he seguido dando vueltas y en 2016 escribí “Todo un mundo de emociones”. Down España quería hacer un proyecto sobre educación emocional y me pidieron que coordinara el grupo de trabajo.
Habla de la creación de la figura del mediador emocional.
Esa idea es de Down España. En el programa de educación emocional se propone que cada asociación tenga un mediador emocional, siguiendo el modelo del mediador educativo, que hace de intermediario entre escuela y familia. El programa se divide en las que serían las cuatro funciones fundamentales del mediador emocional, que son sensibilizar a la institución y a la comunidad educativa sobre la necesidad de trabajar las emociones; en segundo lugar a los profesionales de la institución y de los centros educativos; luego a las familias; y en cuarto lugar las personas con síndrome de Down. Para estos últimos se ha editado un cuadernillo que contiene 20 actividades en cuatro bloques: conozco mis emociones, gestiono mis emociones, conozco como te sientes tú, que es la empatía, y gestiono las relaciones. En esos cuatro bloques hay una serie de actividades. Y ese es el cuadernillo del alumno, que va entrelazado con el cuadernillo del mediador emocional. Down España sugiere que cada entidad que lo desee cree la figura del mediador emocional, que sea la persona responsable de abordar estos temas a partir de estos cuatro bloques.
A su manera eso ya lo vienen haciendo las psicólogas de las asociaciones.
Lo que hemos querido aportar es la sistematicidad. Por ejemplo, sugerimos que ese cuadernillo sea aplicado de manera trimestral, con una o dos sesiones semanales. De la misma manera que el programa de lectura y escritura está asentado, y en todas las entidades se aplica hasta que el niño lee, tarde lo que tarde, vamos a introducir esto de manera sistemática, porque efectivamente los psicólogos de los centros abordan aspectos emocionales. Pero la diferencia entre la educación emocional respecto al abordaje psicológico de las emociones es que la psicología fundamentalmente ha abordado las emociones desde la perspectiva del déficit. Cuando la tristeza se convierte en depresión es cuando se decide que hay que ir a ver a la psicóloga. O cuando la ansiedad se convierte en estrés o la ira en pérdida de autocontrol. Un programa de educación emocional es preventivo, al chico se le enseña a conocer sus emociones y las de los demás, y a gestionarlas.
Un ejemplo.
Un joven con síndrome de Down que tiene hermanos pequeños que se van de casa. Esto ocurre a menudo. Ese adulto va viendo que se va quedando solo y va entrando en una depresión. Nunca ha entendido lo que es la tristeza, nunca le han hablado de emociones, y se va hundiendo sin saber qué le está pasando. Si desde pequeño le has puesto palabras a lo que siente podemos estar previniendo que en su momento ocurra una depresión.
¿A partir de cuándo se deberían empezar a aplicar?
En mis charlas digo que la educación emocional empieza desde el mismo instante que el bebé se pone en el pecho de la madre recién nacido. Porque esa mirada que le lanza la madre al niño y el niño a la madre es un lazo emocional que da inicio a su educación emocional. Por eso también hay un bloque para el trabajo con las familias, porque tienes que fortalecer y empoderar a las familias para que sean capaces también de gestionar sus propias emociones para ayudar a gestionar las de su hijo.
¿Las escuelas hacen también un excesivo hincapié en los aspectos prácticos, como aprender a contar dinero, y deberían hacerlo más en los emocionales?
Sin ninguna duda. Creemos que ese programa se podría aplicar en cualquier centro y no solamente para niños con síndrome de Down, sino a cualquiera. La inteligencia matemática tiene una asignatura que se llama matemáticas, la inteligencia lingüística tiene lengua y literatura, la espacial tiene educación plástica y visual, la musical tiene música… todas las inteligencias tienen una representación en el ámbito educativo, mientras que la inteligencia emocional, el conocimiento y gestión de emociones y de las relaciones, no tiene ningún reflejo en el ámbito escolar. El hecho de que no se les esté educando en emociones no es únicamente una carencia de los niños con síndrome de Down, es una carencia del sistema educativo. Las emociones se tienen que abordar en la escuela sí o sí para todos los niños. Pero hay más.
¿…?
Un cerebro bloqueado por un secuestro emocional, bloqueado por la amígdala, no puede aprender. O sea, la capacidad de aprendizaje de un cerebro bloqueado emocionalmente, por ejemplo por la ira o por el miedo, es nula. No es que tengamos que educar en emociones para que puedan ser ciudadanos del futuro, sino también para que puedan aprender.
¿La educación emocional debería trabajarse transversalmente en cualquier materia o en las clases de tutoría?
Se puede llevar de distintas maneras. Una es introducirlo en el currículo de las distintas materias. Por ejemplo, si estoy trabajando ciencias naturales voy a trabajar lo que hablábamos, la amígdala, igual que aprendo el sistema circulatorio o digestivo podemos aprender cómo funciona el cerebro; si estoy trabajando lengua y literatura voy a introducir el vocabulario emocional, porque la primera estrategia de autocontrol emocional es poner palabras a las emociones. En educación física aprendo relajación, estrategia básica de autocontrol emocional. Etcétera. Otra forma es en extraescolares o asignaturas optativas. O también efectivamente en las horas de tutoría, que cada vez se están introduciendo más en primaria. Pero lo ideal es lo que Rafael Bisquerra llama sistema de programas integrados, puesto que la educación emocional interrelaciona todas las materias. Por ejemplo, entramos por la mañana y todos los profesores, al margen de su materia, dedican los primeros cinco minutos a preguntar a sus alumnos cómo se sienten. Eso ya se hace en algunos centros. O cuando afloran emociones en el aula, en lugar de “sentaros y callaros” es el momento de preguntar “qué ha pasado?, ¿qué hiciste?, ¿qué podías haber hecho?, ¿cómo gestionaste la emoción?, ¿qué sentiste?, ¿qué te obligó a hacer?”. O todos los alumnos al volver del recreo hacen una sesión de relajación porque eso les baja su nivel de activación, porque aprenden mejor si su cerebro está emocionalmente estable. En ese sistema de programas integrados de Bisquerra las emociones están inmersas en toda la estructura del centro. Eso requiere que el equipo directivo crea en ello y que el profesorado esté formado en la materia, incluso que se forme a los padres y trabajen en la misma línea. Una materia que se llamara educación emocional, y que se impartiera a lo largo de toda la escolaridad, sería la más útil para el alumno. Mientras no exista, hay estas otras formas de irlo introduciendo.
Déjeme cambiar de tema. Como usted tiene mucha relación con los países de Latinoamérica me gustaría preguntarle sobre la situación de las personas con síndrome de Down allí. Si es que se puede generalizar, ¿qué diferencias constata?
Efectivamente, en Canal Down 21 tenemos muchos seguidores en Latinoamérica y yo voy por ahí con relativa frecuencia. Hace poco he estado en Guatemala y en agosto estuve en Colombia. Primera gran diferencia con España: allí los niños con síndrome de Down nacen. Aquí cada vez tenemos menos. Esa diferencia es enorme y eso hace de toda Latinoamérica una región con unas potencialidades enormes para el síndrome de Down. En el aspecto de la inclusión están como nosotros hace 27 años, empezando a caminar. Lo que ocurre es que ahí, en general, y sigo generalizando con los riesgos que ello comporta, hay una diferencia enorme entre la educación pública y la privada. En las escuelas públicas hay un profesorado que trabaja en unas condiciones vamos a decir difíciles, con muchos alumnos por aula y que hace lo que puede. Es decir, una gran cantidad de niños, con una ilusión tremenda por la inclusión, lo que produce es un gran potencial, pero están empezando a caminar, y eso hace que tropiecen en algunas cosas.
Habrá diferencias entre países, claro.
Yo he conocido experiencias como la de la Fundación Complementa en Chile, que ha escrito un Manual de buenas prácticas para la inclusión escolar y una colección de cuadernillos, que se pueden descargar, sobre estrategias de inclusión para el profesorado, y esos cuadernillos son fabulosos. Y ahora en Guatemala he visitado la Fundación Margarita Tejada que cuenta con un centro escolar, el colegio Las Margaritas, donde tienen un 15% de alumnos con síndrome de Down y un 85% sin discapacidad. Esto es una modalidad absolutamente novedosa que yo consideraría inclusiva y que en España no se ha hecho, o sea se está experimentando con unos formatos inclusivos que aquí no se dan. Yo lo veo en conjunto como un continente lleno de ilusión y de posibilidades.
Este es un homenaje a la gente que siempre está ahí, a los imprescindibles.
El objetivo de de la Fundación Pies Descalzos es brindar educación pública de calidad para los niños y niñas en situación de vulnerabilidad en Colombia.
La educación es la oportunidad que muchos de ellos necesitan para romper el círculo de la pobreza.
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