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Una escuela británica crea zonas «de ricos y de pobres» en el patio del recreo

Reino Unido/11 enero 2017/Fuente: 20 minutos

  • Los niños que no han pagado los equipamientos deportivos no tienen derecho a jugar al fútbol o al rugby en el recreo.
  • La medida ha desatado la polémica y ya se han cosechado unas 600 firmas para derogarla.

Una escuela británica ha desatado la polémica en Reino Unido después de crear zonas «de ricos y de pobres» en el patio del recreo para evitar que los niños jueguen con equipamientos deportivos si no los han pagado.

Esta decisión, tomada por la Wednesbury Oak Academy, en Tipton (Reino Unido), se empezó a llevar a cabo la semana pasada, cuando la escuela solicitó una donación voluntaria de unas 6 libras por niño para comprar el equipo deportivo con el que los niños juegan a la hora del almuerzo. Después de algunas aportaciones económicas se decidió que los niños que no habían pagado se separarían de los que sí lo habían hechosegún informa el diario Mirror.

Esta medida desató las críticas entre los padres de los alumnos, que solicitaron que todos los chicos pudieran jugar con el equipo independientemente de que lo hubieran financiado para evitar una discriminación social y el aprendizaje de valores negativos entre los niños. Pero la directora Maria Bull continúa defendiendo este plan y solo ha aceptado que «un par de veces a la semana» los alumnos cuyos padres sí hayan contribuido a pagar el equipo inviten a un amigo que no pagó a jugar con esos juguetes.

Bull indicó al diario Mirror que está recibiendo múltiples amenazas de padres descontentos. «Me escriben por Facebook diciéndome que me merezco una buena bofetada. Esa no es forma de comportarse, estoy a punto de llamar a la Policía«.

De los 450 alumnos de esta escuela, solo 50 padres pagaron las 6 libras

En su alegato a favor de este programa, la directora de la escuela insiste en que no había ningún padre que no pudiera hacerse cargo de esas 6 libras y que, además, dieron «ocho meses» de plazo para pagarlas.

«No fue una idea mía, sino del consejo de padres. Yo preferiría que los niños hicieran sus propios juegos en el patio. No me creo que este asunto haya llegado a la prensa», explicó.

De los 450 alumnos con los que cuenta este colegio, solo 50 padres pagaron las 6 libras que se solicitaban para comprar un balón de fútbol, otro de rugby, dos cuerdas para saltar y algunas pelotas de tenis.

La petición en contra de esta medida la inició Angela Moore, a la cabeza de la representación de otros padres y abuelos de los niños «disgustados» por un plan que han llamado «sin paga no hay juego».

«Solicitamos que se suspenda este proyecto, ya que no es algo con lo que ninguno de nosotros desee asociarse. Está causando malestar, intimidación y exclusión social, entre otras cosas», defiende Moore.

Su petición ya ha cosechado unas 600 firmas de personas que califican el plan como «escandaloso». «Solo son 6 libras, pero puede ser una cantidad realmente preocupante para algunas personas», expresó un padre.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/3231265/0/escuela-britanica-separa-ninos-pagan-patio-recreo/

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Entrevista a Emilio Ruiz: “Si tienes un alumno con síndrome de Down haz cosas para él que sirvan para todos”

11 enero 2017/Fuente: El Diario de la Educacion

Emilio Ruiz apuesta, lo primero, por dejar de mirar el síndrome de Down y ver al alumno. Creer en lo que puede hacer. Después, en que la maestra, el maestro, trabajen para que “todos los alumnos salgan beneficiados”.

Emilio Ruiz es maestro, orientador, psicólogo educativo y formador de formadores, pero además es uno de esos raros conferenciantes que saben transformar cada una de sus charlas en un chute de energía para la audiencia. Coincidimos en el último encuentro de familias de Down España, que tuvo lugar en diciembre en Cádiz y en el que impartió una charla a familias y un taller a jóvenes y adultos con síndrome de Down. Asesor educativo de la Fundación Síndrome de Down de Cantabria y del Canal Down21, portal de referencia en España y Latinoamérica, hace años publicó Síndrome de Down, la etapa escolar. Guía para profesores y familias (CEPE), que sigue siendo una hoja de ruta plenamente vigente para padres y maestros. Su último libro, publicado en 2016, es Todo un mundo de emociones: educación emocional y bienestar en el síndrome de Down (CEPE).

Deme un consejo de urgencia para el maestro que por primera vez tiene en su aula a un alumno con síndrome de Down.

Yo siempre digo que para algunos maestros esa primera vez puede parecerse mucho a la del padre que recibe la noticia de que su hijo tiene síndrome de Down. También al maestro le acaba de nacer un alumno que no esperaba, o sea, que la primera reflexión es muy clara: es un niño. Y eso mismo les digo a los padres durante el proceso de aceptación, que culmina en el momento que dejan de ver el síndrome y ven al niño. Es un niño, con sus peculiaridades, pero lo principal es que es un niño. No mires al síndrome, mira al niño y cree en él.

Más consejos.

Lo primero que hace un niño en una escuela es echarle un pulso al maestro, a ver adónde llega. Y si te ve flojo, te va a dominar. El error en el que puede caer el maestro es no exigirle: pobrecito, es un niño con síndrome de Down, va a ser un niño toda su vida… Si vas con esa idea ese niño y tú no os entenderéis.

¿Y cuando te dice que ya tiene otros 25 en el aula y que este le da más trabajo que los otros?

En 2016 escribí un artículo con propuestas para la gestión del aula, que va en la línea de dar consejos que valgan para todos. Intenta trabajar en el aula de una manera que todos los alumnos salgan beneficiados. En las adaptaciones curriculares, que es el primer método con el que trabajé, tienes que hacer cosas distintas para el alumno con síndrome de Down, o sea que es un trabajo añadido. Por tanto, haz cosas que sean comunes a todos, y pongo un ejemplo. A un niño con síndrome de Down las explicaciones largas no le sirven, si le hablas más de 10 minutos se pierde, por lo que en mi aula no voy a dar ninguna explicación que dure más de 5 minutos ¿Le vale al niño con síndrome de Down? Sí ¿Les vale a los demás? También. Eso es una estrategia de aula. Otro ejemplo. Los niños con síndrome de Down perciben mejor por la vista. Pues mis lecciones van a estar acompañadas de fotografías, dibujos, gráficos, pictogramas… Eso beneficia al alumno con síndrome de Down y a todos los demás.

¿Entonces ya ha desestimado las adaptaciones curriculares?

Una vez ya he tomado medidas para todos, tengo en cuenta cómo aprende el niño con síndrome de Down y uso una metodología adaptada a él que sea útil para todos. Pero me puedo encontrar con que hay contenidos a los que no llega y que se tienen que adaptar. Por ejemplo, los demás están dando ecuaciones y el niño con síndrome de Down apenas multiplica. Hay materias como matemáticas en las que va a tener que ir a otro ritmo, con otros contenidos y otros objetivos, ahí hay que hacer la adaptación curricular. Pero es la última medida, cuando llega el momento de tomar decisiones sobre objetivos y contenidos que están muy apartados del resto de sus compañeros. Es una estrategia más, pero no se tiene que convertir en la única.

Fotografía: Down España

¿Para el profesor de secundaria el consejo sería el mismo: que vea al chico y no al síndrome?

Sin duda, pero la secundaria es una etapa más complicada. Se mezclan varios factores. Por ejemplo, la propia estructura del sistema educativo. Un alumno de primero de ESO tiene once asignaturas con once profesores distintos, y cada mañana da seis materias diferentes que cambian cada hora… Estás pidiendo a un chico con síndrome de Down que cambie su mente seis veces al día, para pasar de matemáticas a historia, de ciencias a lengua, de tecnología a música… Eso pedagógicamente es una barbaridad. Otro aspecto: el profesorado de secundaria, siendo sinceros y con el corazón en la mano, tiene en general una muy pobre formación pedagógica. Son especialistas en biología, en filosofía, en literatura… pero han hecho una formación bastante escasa en cuanto a pedagogía. Y en muchos casos consideran que lo único que tienen que transmitir son conocimientos curriculares.

Lo cual es un error.

Claro, ese profesor tiene que entender que se llama Educación Secundaria Obligatoria (ESO), y esa “O” final le obliga a atender a todo tipo de alumnado, no puede pensar que únicamente debe transmitir contenidos curriculares, sino que tiene que atender a las personas individualmente. Pero aún hay otra razón que hace difícil esta etapa: el propio alumnado con síndrome de Down tiene discapacidad intelectual, y en la secundaria los contenidos son tremendamente abstractos y conceptuales, son contendidos de una complejidad que en muchos casos se escapa de la capacidad de los jóvenes con síndrome de Down. O sea no hay que echar toda la culpa al sistema ni al profesorado, hay que pensar que hay una discapacidad intelectual y los contenidos son abstractos. De hecho, Piaget dice que esa es la etapa del pensamiento formal abstracto, y a ese pensamiento es al que no llegan los chicos con síndrome de Down, ya que normalmente funcionan con pensamiento concreto. A los datos me remito, el número de jóvenes con síndrome de Down que han obtenido el título de secundaria es muy limitado.

Eso puede depender de factores como la sintonía que tengas con tu centro o con tu inspector, o incluso de la laxitud de la legislación autonómica.

El título no me preocupa en absoluto. Sólo lo tomo como un dato de la dificultad de la secundaria en general. El nivel curricular de los chicos y chicas con síndrome de Down iría de tercero a quinto de primaria. Hablo en general. No podemos ocultar la realidad, su CI se mueve entre 40 y 65, y su nivel curricular se mueve de un tercero a un quinto de primaria. Por eso los contenidos de secundaria son demasiado complejos para ellos.

Sin embargo, tienen que hacer una secundaria inclusiva.

En eso estoy de acuerdo. Entonces hay que ver con qué estrategias. Yo propuse en su día un sistema de aulas abiertas. Una aula específica en un centro ordinario, en la que seis, ocho o diez chicos y chicas con un nivel intelectual semejante comparten un aula, trabajando objetivos adaptados a su nivel, posiblemente con contenidos prácticos para la vida diaria, etc. Y luego determinadas materias las comparten con los demás. Pero de verdad que me cuesta ver a la mayoría de adolescentes con síndrome de Down en un aula de secundaria dando seis materias distintas con el nivel de complejidad que tienen esas materias.

¿Ni con adaptaciones?

Pero es que en esos cursos están ya dando algunos contenidos inaccesibles. La adaptación es hacer una selección de objetivos y contenidos para ese niño en concreto, que sea lo más cercana posible a lo que están dando los demás. Pero hay un momento en que se abre una gran brecha y esa cercanía desaparece. A mí me gusta transmitir ilusión, pero lo digo siempre en mis charlas: los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas. Vamos a luchar para que lleguen al máximo de sus posibilidades, pero con los pies en el suelo. No obligas a una persona ciega a sacar buenas notas en educación plástica o a una persona sorda en música, de hecho se les exime de estas materias porque están intrínsecamente unidas a su discapacidad. Al alumno con discapacidad intelectual no se le puede eximir de todas las asignaturas, pero el nivel es el que es.

No es lo que estamos acostumbrados a escuchar desde la óptica de la escuela inclusiva…

Yo creo en métodos como las comunidades de aprendizaje, en los que toda la escuela se convierte en escuela inclusiva, también el aprendizaje cooperativo o el aprendizaje por proyectos son metodologías maravillosas, pero vayamos a un instituto cualquiera, entremos y veamos qué hacen. Como orientador he visitado muchos. Y allí el profesor de matemáticas da matemáticas, el de filosofía da filosofía y el de inglés da inglés. Lo digo siempre: jamás he visto una manifestación de profesores gritando “¡queremos inclusión! ¡queremos inclusión!” Eso es poner los pies en el suelo y la cabeza en las estrellas. Yo sigo creyendo en todas esas metodologías, pero mientras esté en el mundo en el que estoy ahora tengo que buscar formas de trabajar que sean lo más inclusivas posibles. En realidad, muchas veces los límites entre integración e inclusión se difuminan, y lo que nos ofrecen como medidas inclusivas en realidad son integradoras o a veces incluso excluyentes.

Pero se ha avanzado mucho en poco tiempo…

La mayor parte de niños con síndrome de Down, alrededor del 80%, pueden llegar a leer y escribir de manera comprensiva y utilizar esa lectura para un puesto de trabajo o su tiempo de ocio, pero no te voy a decir que ni el 1% va a ir a la universidad porque eso no es cierto. Ahora mismo menos del 10% se están sacando el título de secundaria. Y llevamos 27 años desde la LOGSE. En cuanto se les empezó a enseñar a leer en poco tiempo se demostró que muchos podían leer. La mayoría también pueden trabajar en empresas ordinarias, y si ahora mismo no hay más trabajando es porque no se les está dando la oportunidad. Una minoría muy escasa pueden cursar la secundaria y una minoría que prácticamente es nula pueden ir a la universidad. Con esos datos me atrevo a ser realista y decir que la secundaria está complicada. Pero de la misma forma digo que por la secundaria hay que intentar pasar, para que los chicos con síndrome de Down remuevan la conciencia de los profesores, y para seguir luchando por una renovación en las estructuras de la etapa.

Sostiene que hay que educar en emociones a los chicos y chicas con síndrome de Down. ¿A qué se refiere?

En cierta forma se les presiona para que lean, escriban, aprendan conceptos matemáticos, de conocimiento del medio, etc., es decir, que vayan adquiriendo conocimientos de carácter intelectual, y en cambio tenemos abandonado lo emocional. ¿Por qué pierde un puesto de trabajo un joven con síndrome de Down? Nunca lo pierde por falta de habilidad en el desempeño de sus tareas, porque con el sistema de empleo con apoyo ha habido una selección previa del puesto de trabajo, y se estudian las tareas para que ese trabajador las pueda desempeñar. Cuando pierden el trabajo es por falta de habilidades emocionales, porque no son capaces de recibir una crítica –baja tolerancia a la frustración–, porque uno le manda un mensaje a su jefa en el móvil diciendo que es muy guapa y quiere ser su novio –falta de empatía, de saber diferenciar entre un compañero y un superior jerárquico–, cosas así. Estamos empeñados en trabajar lo cognitivo cuando lo más importante es que sepan relacionarse socialmente y gestionar tus emociones. Defiendo que se aborde lo emocional, que por otro lado lo considero un punto fuerte del síndrome de Down.

¿En qué sentido?

Tienen facilidad para acercarse a los demás, tienen cierta capacidad para detectar emociones en otros, tienen gusto por estar con otras personas… También tienen carencias. Por ejemplo, tienen un enorme lío a la hora de nombrar emociones, confunden unas con otras. Pero es un campo en el que no se ha trabajado nada, y hay muchísimo que sembrar y muchísimo que recolectar. Tampoco está trabajado su gusto por la música, la inteligencia musical. Y en cambio les damos caña para que multipliquen y dividan, algo que para su vida futura tendrá una escasa utilidad. Su fortaleza emocional se tiene que aprovechar para sacar lo mejor de sí mismos, no son superdotados emocionalmente ni musicalmente, pero son campos que van desde lo positivo, puede sacarse mucho de ellos.

¿En qué consiste el programa que elabora con Down España?

Ya en 2004, desde que oí a Rafael Bisquerra, me interesó todo esto, y escribí un artículo sobre emociones y síndrome de Down. Durante dos años aplicamos un taller de educación emocional en Cantabria, se trataba de algo muy sencillo para reconocer emociones, relacionarlas, aplicar una relajación, entonces escribí sobre lo que habíamos hecho y me fueron llamando para que diera charlas… A eso le he seguido dando vueltas y en 2016 escribí “Todo un mundo de emociones”. Down España quería hacer un proyecto sobre educación emocional y me pidieron que coordinara el grupo de trabajo.

Habla de la creación de la figura del mediador emocional.

Esa idea es de Down España. En el programa de educación emocional se propone que cada asociación tenga un mediador emocional, siguiendo el modelo del mediador educativo, que hace de intermediario entre escuela y familia. El programa se divide en las que serían las cuatro funciones fundamentales del mediador emocional, que son sensibilizar a la institución y a la comunidad educativa sobre la necesidad de trabajar las emociones; en segundo lugar a los profesionales de la institución y de los centros educativos; luego a las familias; y en cuarto lugar las personas con síndrome de Down. Para estos últimos se ha editado un cuadernillo que contiene 20 actividades en cuatro bloques: conozco mis emociones, gestiono mis emociones, conozco como te sientes tú, que es la empatía, y gestiono las relaciones. En esos cuatro bloques hay una serie de actividades. Y ese es el cuadernillo del alumno, que va entrelazado con el cuadernillo del mediador emocional. Down España sugiere que cada entidad que lo desee cree la figura del mediador emocional, que sea la persona responsable de abordar estos temas a partir de estos cuatro bloques.

A su manera eso ya lo vienen haciendo las psicólogas de las asociaciones.

Lo que hemos querido aportar es la sistematicidad. Por ejemplo, sugerimos que ese cuadernillo sea aplicado de manera trimestral, con una o dos sesiones semanales. De la misma manera que el programa de lectura y escritura está asentado, y en todas las entidades se aplica hasta que el niño lee, tarde lo que tarde, vamos a introducir esto de manera sistemática, porque efectivamente los psicólogos de los centros abordan aspectos emocionales. Pero la diferencia entre la educación emocional respecto al abordaje psicológico de las emociones es que la psicología fundamentalmente ha abordado las emociones desde la perspectiva del déficit. Cuando la tristeza se convierte en depresión es cuando se decide que hay que ir a ver a la psicóloga. O cuando la ansiedad se convierte en estrés o la ira en pérdida de autocontrol. Un programa de educación emocional es preventivo, al chico se le enseña a conocer sus emociones y las de los demás, y a gestionarlas.

Un ejemplo.

Un joven con síndrome de Down que tiene hermanos pequeños que se van de casa. Esto ocurre a menudo. Ese adulto va viendo que se va quedando solo y va entrando en una depresión. Nunca ha entendido lo que es la tristeza, nunca le han hablado de emociones, y se va hundiendo sin saber qué le está pasando. Si desde pequeño le has puesto palabras a lo que siente podemos estar previniendo que en su momento ocurra una depresión.

¿A partir de cuándo se deberían empezar a aplicar?

En mis charlas digo que la educación emocional empieza desde el mismo instante que el bebé se pone en el pecho de la madre recién nacido. Porque esa mirada que le lanza la madre al niño y el niño a la madre es un lazo emocional que da inicio a su educación emocional. Por eso también hay un bloque para el trabajo con las familias, porque tienes que fortalecer y empoderar a las familias para que sean capaces también de gestionar sus propias emociones para ayudar a gestionar las de su hijo.

¿Las escuelas hacen también un excesivo hincapié en los aspectos prácticos, como aprender a contar dinero, y deberían hacerlo más en los emocionales?

Sin ninguna duda. Creemos que ese programa se podría aplicar en cualquier centro y no solamente para niños con síndrome de Down, sino a cualquiera. La inteligencia matemática tiene una asignatura que se llama matemáticas, la inteligencia lingüística tiene lengua y literatura, la espacial tiene educación plástica y visual, la musical tiene música… todas las inteligencias tienen una representación en el ámbito educativo, mientras que la inteligencia emocional, el conocimiento y gestión de emociones y de las relaciones, no tiene ningún reflejo en el ámbito escolar. El hecho de que no se les esté educando en emociones no es únicamente una carencia de los niños con síndrome de Down, es una carencia del sistema educativo. Las emociones se tienen que abordar en la escuela sí o sí para todos los niños. Pero hay más.

¿…?

¿La educación emocional debería trabajarse transversalmente en cualquier materia o en las clases de tutoría?

Se puede llevar de distintas maneras. Una es introducirlo en el currículo de las distintas materias. Por ejemplo, si estoy trabajando ciencias naturales voy a trabajar lo que hablábamos, la amígdala, igual que aprendo el sistema circulatorio o digestivo podemos aprender cómo funciona el cerebro; si estoy trabajando lengua y literatura voy a introducir el vocabulario emocional, porque la primera estrategia de autocontrol emocional es poner palabras a las emociones. En educación física aprendo relajación, estrategia básica de autocontrol emocional. Etcétera. Otra forma es en extraescolares o asignaturas optativas. O también efectivamente en las horas de tutoría, que cada vez se están introduciendo más en primaria. Pero lo ideal es lo que Rafael Bisquerra llama sistema de programas integrados, puesto que la educación emocional interrelaciona todas las materias. Por ejemplo, entramos por la mañana y todos los profesores, al margen de su materia, dedican los primeros cinco minutos a preguntar a sus alumnos cómo se sienten. Eso ya se hace en algunos centros. O cuando afloran emociones en el aula, en lugar de “sentaros y callaros” es el momento de preguntar “qué ha pasado?, ¿qué hiciste?, ¿qué podías haber hecho?, ¿cómo gestionaste la emoción?, ¿qué sentiste?, ¿qué te obligó a hacer?”. O todos los alumnos al volver del recreo hacen una sesión de relajación porque eso les baja su nivel de activación, porque aprenden mejor si su cerebro está emocionalmente estable. En ese sistema de programas integrados de Bisquerra las emociones están inmersas en toda la estructura del centro. Eso requiere que el equipo directivo crea en ello y que el profesorado esté formado en la materia, incluso que se forme a los padres y trabajen en la misma línea. Una materia que se llamara educación emocional, y que se impartiera a lo largo de toda la escolaridad, sería la más útil para el alumno. Mientras no exista, hay estas otras formas de irlo introduciendo.

Déjeme cambiar de tema. Como usted tiene mucha relación con los países de Latinoamérica me gustaría preguntarle sobre la situación de las personas con síndrome de Down allí. Si es que se puede generalizar, ¿qué diferencias constata?

Efectivamente, en Canal Down 21 tenemos muchos seguidores en Latinoamérica y yo voy por ahí con relativa frecuencia. Hace poco he estado en Guatemala y en agosto estuve en Colombia. Primera gran diferencia con España: allí los niños con síndrome de Down nacen. Aquí cada vez tenemos menos. Esa diferencia es enorme y eso hace de toda Latinoamérica una región con unas potencialidades enormes para el síndrome de Down. En el aspecto de la inclusión están como nosotros hace 27 años, empezando a caminar. Lo que ocurre es que ahí, en general, y sigo generalizando con los riesgos que ello comporta, hay una diferencia enorme entre la educación pública y la privada. En las escuelas públicas hay un profesorado que trabaja en unas condiciones vamos a decir difíciles, con muchos alumnos por aula y que hace lo que puede. Es decir, una gran cantidad de niños, con una ilusión tremenda por la inclusión, lo que produce es un gran potencial, pero están empezando a caminar, y eso hace que tropiecen en algunas cosas.

Habrá diferencias entre países, claro.

Yo he conocido experiencias como la de la Fundación Complementa en Chile, que ha escrito un Manual de buenas prácticas para la inclusión escolar y una colección de cuadernillos, que se pueden descargar, sobre estrategias de inclusión para el profesorado, y esos cuadernillos son fabulosos. Y ahora en Guatemala he visitado la Fundación Margarita Tejada que cuenta con un centro escolar, el colegio Las Margaritas, donde tienen un 15% de alumnos con síndrome de Down y un 85% sin discapacidad. Esto es una modalidad absolutamente novedosa que yo consideraría inclusiva y que en España no se ha hecho, o sea se está experimentando con unos formatos inclusivos que aquí no se dan. Yo lo veo en conjunto como un continente lleno de ilusión y de posibilidades.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/01/08/inteligencia-emocional-sindrome-down-mucho-sembrar-mucho-recolectar/

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Educación pública de calidad para los niños de Colombia

Colombia/11 enero 2018/Fuente: irispress

Este es un homenaje a la gente que siempre está ahí, a los imprescindibles.

El objetivo de de la Fundación Pies Descalzos es brindar educación pública de calidad para los niños y niñas en situación de vulnerabilidad en Colombia.

La educación es la oportunidad que muchos de ellos necesitan para romper el círculo de la pobreza.

Con el apoyo de la Obra Social “la Caixa” apoyamos a más de 7.000 niños cada año para que puedan tener un futuro mejor

Fuente noticia: http://irispress.es/2017/08/24/educacion-publica-colombia/

Fuente imagen: http://www.vanguardia.com/sites/default/files/imagecache/Noticia_600x400/foto_grandes_400x300_noticia/2011/08/19/20nacio15a003_big_ce.jp

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Los niños refugiados luchan por obtener educación en Tanzania

Tanzania/08 de Enero de 2018/ACNUR.org

En el campamento de refugiados de Nduta, la escasez de fondos ha provocado que algunas clases se tengan que impartir bajo los árboles.

– Irahoze Diello se siente confiado en su prueba de matemáticas de hoy. Incluso sin libros, zapatos, un lugar seguro para estudiar o una comida por la mañana, ha trabajado duro para prepararse para este momento. Solo espera que la lluvia le dé suficiente tiempo para completarla.

“Cuando llueve, todo se moja”, dice Irahoze, de 14 años, que huyó de Burundi y ahora estudia debajo de los árboles en el campamento de refugiados de Nduta en Tanzania. “Cuando hace viento, las ramas se caen y cuando el sol está fuerte hace demasiado calor. A veces tenemos que parar las clases”.

Él es uno de los cerca de 200 niños refugiados que asisten a la escuela primaria Furaha, donde la falta de fondos significa que las clases se llevan a cabo al aire libre. Los bancos y las pizarras están esparcidas entre los árboles, creando aulas improvisadas. Por cada tres niños que asisten, solo hay una niña, y con poca comida para comer en casa, muchos alumnos se esfuerzan por concentrarse.

“A veces tenemos que parar las clases”.

El mal tiempo puede detener por completo las clases.

“Cuando hace viento, nuestros papeles se van volando y cuando llueve, mis libros se arruinan”, dice Tuyishemele Kenilde, de 15 años, oriundo de Burundi. Suspira: “es mucho más complicado trabajar aquí cuando llueve y está mojado”.

“Tenemos bastantes clases sin escritorios”, agrega Hafashimana Euphrasie, de 14 años, cuyo preciado libro está roto. “Realmente necesitamos algo más para no tener que sentarnos en el piso”.

Los profesores, también refugiados de Burundi, hacen lo que pueden. “A veces, cuando las ramas caen, los estudiantes se lesionan y las clases tienen que detenerse mientras los maestros los llevan al hospital”, dice el director Ndayisenga Aimable, de 34 años. “No han comido cuando vienen a la escuela porque las raciones de alimentos son bajas y muchos de ellos están demasiado hambrientos para aprender”.

La escuela Furaha (alegría) es una de las nueve escuelas primarias del campamento Nduta, donde un cuarto de los niños con edades entre los seis y los 14 años no asiste a la escuela. 55 por ciento de la población del campamento es menor de 17 años y solamente hay una escuela secundaria con un índice de asistencia del 8 por ciento. Los estómagos vacíos, el largo y agotador camino a la escuela y la falta de diplomas provocan que los adolescentes abandonen sus estudios.

En el campamento Nyarugusu, Claude Nahilma, de 19 años, ha estado estudiando en la Escuela Secundaria Hope desde que llegó de Burundi hace dos años. Él se preocupa por su futuro. “Cuando completas tus estudios es difícil tener acceso a la universidad”, dice él. “Es un punto muerto. Quiero volver a casa a continuar con mis estudios. Aquí hay mucho lodo y realmente necesitamos botas para la lluvia”.

El índice de matrícula es mucho mayor en Nyarugusu, llegando al 80 por ciento en primaria, a pesar de que varias escuelas carecen de instalaciones permanentes y materiales didácticos. Muchos niños estudian en tiendas de plástico que colapsan con el viento, pero que se queman con el sol del mediodía.

Moutaka Bahininwa es un refugiado de la República Democrática del Congo (RDC) y el director de la escuela primaria Sifa, donde más de 2.300 niños de la RDC vienen a aprender. “Aquí tenemos un problema grave”, dice. “Cuando llueve, no podemos escuchar nada. Si hay viento, esta área se convierte en un corredor de viento. El ambiente no es seguro para los niños”.

Ayer mismo, una ráfaga de viento casi destruye el aula de Geny Naboy, de 12 años. “Estábamos asustados”, dice ella. “Necesitamos estructuras más permanentes”.

Para Samwel Falliala, de 10 años y quien tiene visión parcial, es imposible aprender en clases de más de 100 niños con el viento, sin materiales especiales como libros en braille.

“Quiero ir a casa para continuar mis estudios”.

“Cuando escribo en la pizarra, tengo que anunciarlo”, dice su profesor, Sweddy Bikyeombe Byondo, de 28 años. “Cuando escribo, escribo en letras grandes”.

Los desafíos que enfrentan los estudiantes en los campamentos de Nduta y Nyarugusu son, lamentablemente, demasiado comunes para los niños refugiados en todo el mundo. Mientras que en todo el mundo, el 91% de los niños asisten a la escuela primaria, para los refugiados, esa cifra es mucho más baja con solo el 61%, y en los países de bajos ingresos es menos del 50%, según un reciente informe del ACNUR.

A medida que los niños refugiados crecen, los obstáculos aumentan: solo el 23% de los adolescentes refugiados están matriculados en la escuela secundaria, en comparación con el 84% a nivel mundial. En países de ingresos bajos, solo el 9% de los refugiados pueden ir a la escuela secundaria, según el estudio.

Un enorme déficit de fondos significa que el ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados y sus socios han podido construir solo 137 aulas en los tres campamentos de refugiados de Tanzania entre 2016 y abril de este año. Más del 70 por ciento de los estudiantes en los campamentos de refugiados de Nduta, Nyarugusu y Mtendeli tienen que estudiar al aire libre, con solo 193 aulas permanentes para unos 9.600 niños. Una alta proporción de alumnos por docente se suma a las dificultades.

Deben construirse alrededor de 638 aulas adicionales en los tres campamentos, pero la financiación es un problema grave. El Plan Regional de Respuesta a los Refugiados para los refugiados de Burundi en Tanzania es extremadamente insuficiente, con solo el 25% de los fondos recibidos.

Según James Onyango, Oficial de Educación del ACNUR en Kibondo, construir un salón de clases cuesta 12.000 dólares, cada examen 250 dólares, el pago para los maestros cuesta 27 dólares por mes y enviar a un niño a la escuela por un año cuesta 35. “Ese es el mínimo requerido para que un maestro pueda escribir en un pizarrón y los alumnos puedan aprender algo”.

ACNUR continúa trabajando por la inclusión de la educación de los refugiados dentro de los sistemas nacionales de educación, reconociendo que el sistema nacional brinda acceso a servicios educativos acreditados y supervisados. Al mismo tiempo, la operación del ACNUR en Tanzania continúa buscando alternativas más efectivas en términos de costos para la construcción de salones de clase, con el fin de abordar la severa escasez, a medida que las abarrotadas clases debilitan el acceso a una educación de calidad dentro de los campamentos de refugiados.

En la Escuela Primaria Furaha en Nduta, los estudiantes se sienten entusiasmados por mudarse pronto a un nuevo edificio construido con ladrillos. El edificio es construido por Save the Children, socio de ACNUR en materia de educación en el campamento Nduta. Este edificio contará con nueve clases, una sala para el personal, una oficina para el director y baños. Por fin, los niños podrán concentrarse en sus estudios.

“Me siento muy feliz, porque cuando nos mudemos, las clases tendrán paredes”, dice Hafashimana con una sonrisa. “Cuando termine mis estudios, quiero ser maestra”.

Fuente: http://www.acnur.org/noticias/noticia/los-ninos-refugiados-luchan-por-obtener-educacion-en-tanzania/

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México: Reanudarán programa de capacitación en derechos humanos y prevención de la discriminación

07 Enero 2018/Fuente:noticiaschihuahua /Autor:Samuel Sinaloa

A partir del 9 de enero reinicia la capacitación en materia de derechos humanos y prevención de la discriminación, dirigidas a empleados y funcionarios municipales, en un esfuerzo por continuar con la concientización, para un mejor trato a los ciudadanos que acuden al Municipio a realizar diversos trámites.

En esta primera etapa no están contemplados los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal y de la Dirección General de Tránsito, que iniciarán el 15 de este mismo mes en sede por confirmar, dijo el director de Derechos Humanos del Municipio, Rogelio Pinal Castellanos.

Los trabajadores y funcionarios municipales de la primera etapa recibirán el curso en el auditorio de la Dirección General de Protección Civil en horario de 8 a 11 de la mañana, mientras que los elementos policíacos y de tránsito lo harán de las 9 de la mañana a 12 del medio día, agregó.

Destacó que en el 2017 se logró capacitar a 2 mil 200 empleados y funcionarios, incluidos jefes de departamento, directores y directores generales, con base en el interés del Presidente Municipal, Armando Cabada Alvídrez, de que esta labor de concientización llegue a todas las personas que trabajan para la actual administración, sobre todo a aquellos que tienen trato directo con el público.

Indicó que esta es una capacitación permanente que se inició a los pocos meses de que tomó posesión el Alcalde.

Por cada curso dirigido a empleados y funcionarios, se tuvo una asistencia promedio de 100 personas.

Destacó que los resultados de esta capacitación se han reflejado en una mejoría notoria en el trato a los ciudadanos y el trato discriminatorio que algunas personas recibían con anterioridad.

Recordó que el Municipio ha reflejado ser incluyente contratado a personas con discapacidad para desempeñares en distintas áreas.

Fuente de la noticia: https://noticiaschihuahua.mx/2018/01/05/reanudaran-programa-capacitacion-en-derechos-humanos-prevencion-la-discriminacion/

Fuente de la imagen: https://noticiaschihuahua.mx/wp-content/uploads/2018/01/600x356_5a4fa3e947b23__5a

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El Supremo obliga a las administraciones a que no segreguen a los estudiantes con discapacidad

Por: Daniel Sánchez Caballero

Las familias con hijos e hijas con discapacidades han recibido una buena noticia y dado un paso adelante en la defensa de sus derechos. El Tribunal Supremo acaba de notificar una sentencia por la que, además de dar la razón a una familia en su lucha por la escolarización de su hijo en un centro educativo ordinario en La Rioja, entra de lleno por primera vez en la cuestión del derecho a la educación inclusiva en todo su espectro, desde el acceso a la permanencia.

El Supremo establece en su sentencia que las administraciones educativas están obligadas a lograr la plena inclusión de los alumnos con discapacidad, que la escolarización ha de hacerse sí o sí en un centro ordinario excepto en casos realmente excepcionales y que debe mantenerse así, realizando las “modificaciones y adaptaciones (…) necesarias y adecuadas”, excepto si resultan una “carga desproporcionada o indebida”, que en ningún caso significa agotar las medidas disponibles sino las posibles.

Nada nuevo bajo el sol, puede pensar alguien que conozca la normativa vigente española, que ya contempla esta manera de proceder. El problema es que en estos casos  en España muchas veces la ley va por un lado y la realidad por otro completamente diferente, y ahora las familias tendrán una sentencia del Supremo que puede sentar jurisprudencia y a la que apelar en caso de conflicto. En España había en el curso 2014-15 un total de 173.797 alumnos con algún tipo de discapacidad, de los que 34.349 están escolarizados en centros de educación especial (un 19,7%), según datos del Cermi. Uno de cada cinco no parece que sea algo excepcional.

“Es la primera sentencia del Supremo que entra de lleno y a fondo en todo el contenido del derecho a la educación inclusiva”, valora Juan Rodríguez Zapatero, el abogado que ha llevado el caso junto a la Fundació Gerard. “Además, es muy importante en cuanto que precisa bien, con rigor y de forma detallada, las obligaciones y los mandatos de las administraciones educativas y los centros en el tratamiento de la educación de los chicos y chicas con discapacidades. Establece una serie de mandatos que deben cumplirse para que de verdad se garantice la igualdad en el acceso a la educación, precisamente para evitar situaciones discriminatorias”, explica.

La Rioja pierde

La sentencia del Supremo supone el punto final de un caso ocurrido en La Rioja, donde el Gobierno de la región envió a un centro específico a un alumno que estaba en un aula TEA (trastorno del espectro autista) en un centro ordinario. Los padres recurrieron para que continuara en su colegio y el Tribunal Superior de Justicia de la Rioja les dio la razón alegando que no se habían agotado las opciones ni se habían puesto los medios necesarios para la inclusión.

El Ejecutivo de La Rioja recurrió, pero ahora el Supremo rechaza el recurso y le da la razón de nuevo a los padres. Y entra en cómo debe realizarse la inclusión por parte de las administraciones.

Recuerda el alto tribunal en su texto que la normativa española debe interpretarse conforme a los tratados internacionales, en este caso la Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad de la ONU, que España ratificó en 2008. Esta convención menciona el derecho a la igualdad en el acceso a la educación y recuerda el TS que para garantizarlo rigen los principios de normalización o inclusión tanto para el acceso como en la permanencia del sistema educativo.

“Ese doble mandato de inclusión y la efectividad de ese derecho”, continúa el Supremo, “exige de las administraciones una concreta puesta de medios que procure esa integración en el sistema educativo ordinario con las debidas adaptaciones en función de las necesidades del interesado y solo cabe acudir al régimen de centros de régimen especial si se justifica que, agotados los esfuerzos para esa integración, lo procedente es esa opción que en esas condiciones sí justificaría un trato distinto”.

Entre las medidas que deben poner los Gobiernos regionales, las administraciones deben “prestarles apoyo necesario dentro del sistema general de educación (…) y hacerles ajustes razonables en función de sus necesidades individuales”. El límite que marca para las modificaciones “necesarias y adecuadas” es que no supongan una carga desproporcionada.

¿Qué es una carga desproporcionada? La sentencia no lo especifica, pero sí aclara una cosa: que un centro determinado no cuente con algunos recursos no es suficiente argumento. “La proporcionalidad ha de entenderse no solo en relación a los recursos de un centro educativo, hay que ver el conjunto del sistema y los recursos disponibles en todo él”, explica Rodríguez Zapatero.

Carme Fernández, directora de la Fundació Gerard, que lleva años dando la batalla por la plena inclusión educativa de las personas con discapacidad, se muestra satisfecha por la sentencia y opina que “si se sigue este camino la jurisprudencia acabará eliminando las barreras que dificultan el derecho a la inclusión educativa”.

Su abogado coincide. “Después de esta importante sentencia del Tribunal Supremo, junto con otra del Tribunal Constitucional y la anterior sentencia del Alto Tribunal de 9 de mayo de 2011, cabe decir que ya existe una doctrina o cuerpo jurisprudencial sobre el contenido del derecho a la educación inclusiva”, explica Rodríguez Zapatero.

Las aulas específicas

Llegados a este punto, Fernández alerta de la nueva batalla que viene por la inclusión: las aulas específicas en centros ordinarios, clases donde se mete a los alumnos con discapacidad de las que, en ocasiones, no salen nunca.

“Estos recursos no son en realidad de apoyo a la inclusión sino para enfatizar su separación, son modelos segregadores”, explica. Y alerta ante una nueva corriente que está apostando por ellas. “En Valencia y Cataluña ya han hecho decretos en este sentido. Este modelo se está consolidando y simplemente viene a ser la versión más actualizada de los centros de educación especial. Está disfrazada de inclusión, pero hablamos de segregación”, afirma.

En cualquier caso, Fernández prefiere ir poco a poco. “Paso a paso y sentencia a sentencia se va abriendo camino. Y esta última vale el doble o el triple”, valora.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/12/22/supremo-obliga-las-administraciones-no-segreguen-los-estudiantes-discapacidad/

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Los niños son un blanco en conflictos de todo el mundo, alerta Unicef

06 Enero 2018/UNICEF 
El director de Programas de Emergencia de Unicef, Manuel Fontaine, denunció hoy los abusos y ataques que sufren los niños en zonas de conflicto de todo el mundo, mientras se irrespetan las legislaciones para protegerlos.
Los niños han sido atacados a una escala impactante este año, pero aunque tales acciones continúan año tras año, no podemos volvernos insensibles y convertir esa brutalidad en algo normal, expresó.

‘No quedan lugares seguros para los niños, ya que son un blanco en sus hogares, escuelas y patios de recreo.’

En diferentes lugares, los menores de edad se convirtieron en objetivos de primera línea, utilizados como escudos humanos, asesinados, mutilados y reclutados para luchar, detalló Fontaine.

La violación, el matrimonio forzado, el secuestro y la esclavitud resultan tácticas habituales en conflictos como los de Iraq, Yemen, Nigeria, Sudán del Sur y Myanmar, añadió.

En algunos contextos, agregó el diplomático, los niños secuestrados por grupos extremistas cuando finalmente logran su libertad vuelven a ser víctimas de abusos si los detienen las fuerzas de seguridad.

Por otra parte, millones más de niños pagan un precio indirecto porque sufren desnutrición, enfermedades y traumas debido a las dificultades para acceder a servicios básicos, incluidos alimentos, agua, saneamiento y salud.

Miles de niños fueron asesinados en Afganistán, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Somalia y Yemen, alertó en Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.

De acuerdo con los reportes de ese organismo, en el noreste de Nigeria y Camerún, el grupo terrorista Boko Haram obligó a unos 135 niños a actuar como terroristas suicidas, casi cinco veces más que la cifra reportada en 2016.

En Myanmar, los niños rohingyas sufrieron y presenciaron una violencia impactante y generalizada al ser atacados y expulsados de sus hogares en el estado de Rakhine, señaló el informe de Unicef.

El Fondo para la infancia hizo un llamado a cumplir las obligaciones en virtud del derecho internacional para poner fin de inmediato a las violaciones contra los niños y los ataques a la infraestructura civil, como escuelas y hospitales.

Asimismo, trabaja con sus socios regionales con el fin de proporcionar a los niños más vulnerables servicios de salud, nutrición, educación y protección infantil.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=141524&SEO=los-ninos-son-un-blanco-en-conflictos-de-todo-el-mundo-alerta-unicef
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