El Gobierno de Santa Cruz a través de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos, invita a estudiantes del nivel secundario de toda la provincia a participar de esta iniciativa, cuya vigencia se extenderá hasta los primeros días del mes de septiembre.
Hasta el 10 de septiembre, permanecerá abierta la convocatoria para participar del concurso de cortos “Derechos Humanos en tu Barrio”, que se promueve desde el Gobierno de Santa Cruz, a través de la Secretaría de Estado de Derechos Humanos. Esta propuesta está destinada a jóvenes entre 13 y 18 años que estén cursando sus estudios en alguna institución educativa de la provincia, quienes podrán filmar los cortometrajes con celular o cámara filmadora y de manera grupal. Los interesados en el certamen podrán recabar información, enviando un mail a ddhhentubarrio@gmail.com o acercándote a las dependencias de dicha secretaría, sita en Pje. Amador González 290. El horario de atención es de lunes a viernes de 10:00 a 18:00.
Al respecto, el Secretario de Estado de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, destacó que se trata de una iniciativa que está especialmente destinada a estudiantes que se encuentren cursando el nivel secundario. “La idea es que ellos puedan realizar con las herramientas que tengan, ya sea que sea un celular, una cámara o lo que tengan a disposición para llevar adelante el corto.
Las temáticas son las que se trabajan desde esta secretaría de derechos humanos y son: “Violencia institucional”; “Pueblos Originarios”; “Memoria” y lo implica en la misma, es lo que nos tocó sufrir con esa dictadura que puede ser desde la apropiación de un menor, los juicios, los desaparecidos de Santa Cruz; “Diversidad” es otra de las consignas sobre las que se puede hacer un corto. Nos gustaría que se entusiasmen y que puedan realizar el corto y luego presentarlo en la secretaría”, explicó. Asimismo comentó que este es el período de inscripción y una vez que los interesados cumplimenten la misma, tendrán el tiempo necesario para concretar el corto.
Las bases se encuentran disponibles en la página que es www.santacruz.gob.ar.
En cuanto a los premios, especificó que será el jurado el encargado de elegir o clasificar los cortos. “El primer corto ganador tendrá como premio un viaje a la ciudad de Buenos Aires para cinco personas y una persona a cargo del grupo. Allí recorrerán los distintos espacios de la memoria con los que cuenta la ciudad, como la ex ESMA, el parque de la memoria. También concretarán una visita a los organismos como Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, la Casa de Hijos, entre otros. La idea es que los ganadores puedan consolidar más sus saberes en materia de derechos humanos. El segundo premio, será también para cinco personas y consistirá en un viaje a la ciudad de Trelew donde recorrerán el espacio de la memoria que en encuentra en dicha ciudad”, agregó.
Finalmente, señaló que este concurso es de carácter provincial, razón por la que toda la información relacionada con el mismo se encuentra disponible en las redes sociales y ya se envió a las instituciones pertinentes.
El Ministerio de Educación de Grecia preparó un plan para educar a partir de septiembre a miles de niños refugiados que actualmente viven en el país, informó hoy la agencia noticiosa griega AMNA.
El plan, apoyado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y por otras organizaciones internacionales, estipula que los niños asistirán a clases dentro de los centros de recepción o recibirán transporte diario en autobús a escuelas públicas cercanas. El ciclo escolar inicia el 12 de septiembre en Grecia.
Los niños refugiados aprenderán sus lenguas maternas, inglés y griego básico para que así puedan integrarse en el país receptor. En los últimos meses se han llevado a cabo programas de educación piloto en campamentos de refugiados.
De acuerdo con cálculos de Unicef, alrededor de 22.000 niños son parte de los 57.000 migrantes y refugiados varados actualmente en Grecia.
Funcionarios del Ministerio de Educación griego calculan que 18.000 de estos menores son niños en edad de recibir educación.
De acuerdo con un estudio reciente de la organización no gubernamental «Save the Children», los niños refugiados han faltado a clases durante un promedio de un año y medio.
En la endeudada Grecia, el costo económico de la educación es un gran desafío. De acuerdo con fuentes del Ministerio de Educación, el país ya ha conseguido siete millones de euros (7,83 millones de dólares) de fondos europeos para la construcción de las instalaciones necesarias, la capacitación de los maestros y los libros.
En el contencioso reclama la cautelar por «vulneración de derechos fundamentales» tras ver denegada su matriculación al ser mayor de 21 años.
La Consejería de Educación va a dejar fuera de la Formación Profesional Básica a los alumnos con diversidad funcional mayores de 21 años a partir de septiembre, al no ofrecer instrucciones que amortigüen la estricta aplicación de la orden de 9 de junio de 2015 que regula esta enseñanza. Una controvertida decisión que ya ha provocado una primera reacción: la denuncia por «vulneración de derechos fundamentales» de un afectado.
Alejandro Morales ha presentado recientemente un recurso contencioso-administrativo con petición de medidas cautelares contra la decisión de denegar su matriculación en 2º de Agrojardinería y Arreglos Florales de los programas específicos de FP Básica por superar la edad permitida en un instituto de Málaga. Íñigo Loring Caffarena, el abogado de llevar el caso de Alejandro, fundamenta su reclamación en una «vulneración del derecho a la igualdad, a no sufrir trato discriminatorio y el derecho al acceso a la educación». «Fijar un límite de edad para las personas con diversidad funcional supone una grave vulneración de sus derechos pues no existe esa limitación para el resto de los ciudadanos», explica Carmen Morales, madre de Alejandro y presidenta de Solcom, asociación para la solidaridad comunitaria de las personas con diversidad funcional y la inclusión social.
Educación se apoya en el estricto cumplimiento del artículo 74.1 de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, que dice textualmente: «La escolarización del alumnado que presenta necesidades educativas especiales se regirá por los principios de normalización e inclusión y asegurará su no discriminación y la igualdad efectiva en el acceso y la permanencia en el sistema educativo, pudiendo introducirse medidas de flexibilización de las distintas etapas educativas, cuando se considere necesario. La escolarización de este alumnado en unidades o centros de educación especial, que podrá extenderse hasta los veintiún años, sólo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios». La posterior orden de 9 de junio de 2015, por la que se regula la FP Básica establece que el alumnado con necesidades educativas especiales debe cumplir los siguientes requisitos: «Tener cumplidos los 16 años o cumplirlos durante el año natural en curso, y no superar los 19 años en el momento del acceso ni durante el año natural en el que se inician las enseñanzas»; y en un artículo posterior se especifica que cada alumno podrá repetir cada uno de los cursos dos veces. Por ello supone una incoherencia y una discriminación que a los 21 años tengan que abandonar los cursos. «¿Cómo es posible semejante disparate que va a dejar fuera del sistema educativo a numerosos chicos que han ido superando las diferentes etapas educativas acorde con el modelo imperante para que a la hora de culminar esos estudios sean expulsados sin poder terminarlo?», se pregunta Carmen Morales, que además apunta a una regulación por parte de la Consejería «poco transparente y sin información a los padres, que vulnera los derechos de aquellos alumnos que funcionando de manera diferente tienen un ritmo distinto por el derecho a acabar sus estudios aunque suponga invertir más tiempo en ello».
En el caso de Alejandro, como en el de otros cuatro compañeros de instituto, son alumnos que comenzaron con los programas de PCPI. La Consejería de Educación se escuda en el cumplimiento de una norma de rango superior, una ley que a juicio de Morales «debería estar derogada pues contraviene la propia Constitución y la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad».
La familia Morales asegura a haber iniciado iniciado muchos contactos con partidos políticos y la propia Administración «pero todo ha sido infructuoso».
Tras ser rechazada su matriculación, Alejandro se halla a la espera de conocer la respuesta de la Delegación de Málaga al recurso de alzada que interpuso y en caso negativo confía en que el juez le otorgue la cautelar para permitir su matriculación. «Llegaremos hasta el final», asegura Carmen, respecto a los pasos a dar en la justicia ordinaria, convencida de que a su hijo no le pueden arrebatar sus derechos y privarlo de la consecución de un «certificado de profesionalidad». Bajo su punto de vista, se está condenando a un colectivo a la «no formación» y a la «pobreza» por parte de «quien legisla contra los derechos fundamentales».
América del Norte / EEUU / 28 de agosto de 2016 / Por: Carolyn Thompsona ssociated Press
Dos golpes con una paleta de madera en la oficina del director fue el precio que Kaley Zacher, de 11 años, pagó por ignorar advertencias sobre rezagarse con sus tareas escolares.
Reglas son reglas, dijo su madre, Kimberly Zacher, de Dexter, así que ¿por qué el castigo tendría que ser diferente que en casa cuando su niña es desobediente?.
«Lo que inculcamos a nuestros niños es que cuando quebrantas las reglas hay un castigo, que tienes que sufrir las consecuencias», dijo. «No hay por qué tener dos reglas diferentes».
Aunque el castigo corporal en las escuelas estadounidenses ha declinado en décadas recientes, las nalgadas todavía están en las regulaciones de 19 estados, pese a que el departamento federal de Educación ha hecho llamados a cesar la disciplina física, que afecta desproporcionalmente a estudiantes discapacitados y de minorías étnicas.
«Sabemos que el uso de castigo corporal tiende a estar entrelazado con otros factores, como la raza del niño o el estatus de discapacidad», dijo la subsecretaria Tany Clay House en un comunicado.
Es dos veces más probable que los niños negros sean castigados físicamente en comparación con los blancos, y casi ocho veces más probable en comparación con los menores hispanos, de acuerdo con un reporte del 2014 del Fondo de Defensa de Niños, que analizó información del Departamento de Educación federal del 2009 al 2010.
Pero en algunas partes del país donde el castigo físico sigue siendo parte de la cultura y tradición, algunos administradores escolares dicen que las nalgadas tienen amplio apoyo de los padres, que ahorra tiempo en comparación con las suspensiones y que tienen pocas razones para abandonar una práctica que data de hace varias generaciones.
«El castigo corporal es una consecuencia inmediata a una acción, y no se pierde tiempo… Es bastante efectivo», dijo Camille Wright, superintendente en Enterprise, Alabama, parte de la región donde el castigo físico todavía es permitido.
El Departamento de Educación, cuyas estadísticas indican que más de 100,000 estudiantes son objeto de castigos corporales cada año, ha estado exhortando a través de una iniciativa, llamada «ReThink Discipline» (Reconsideren la disciplina), a crear ambientes seguros y de apoyo que enfaticen comportamientos positivos.
«El Departamento de Educación cree firmemente que los estados tienen el poder para cambiar», dijo House.
Varias organizaciones médicas y de derechos humanos han pedido que cese esta práctica, la cual califican de inefectiva y potencialmente dañina.
«Uno quiere mantener a los niños en las aulas, pero insinuar que la única manera de mantenerlos allí es golpeándolos con una paleta es absurdo», dijo Dennis Parker, director del Programa de Justicia Racial de la Unión Americana para las Libertades Civiles.
La Foto del 22 de julio del 2016 muestra a Kaley Zacher, enfrente, posando para un retrato al lado de su madre, Kimberly, en Dublin, Georgia. Zacher dio permiso para que Kaley sea castigada con una paleta en la primaria Southwest Laurents, en Georgia. Aunque el castigo corporal en las escuelas estadounidenses ha declinado en décadas recientes, las zurras todavía están en las regulaciones de 19 estados, pese a que el departamento federal de Educación ha hecho llamados a cesar la disciplina física, que afecta desproporcionalmente a estudiantes discapacitados y de minorías étnicas. John BazemoreAP Foto
América del Norte/México/Jaime Armendáriz/El Diario
Chihuahua— A fin de que niños rarámuris conozcan sus derechos, diputadas del Congreso del Estado y una asociación civil emitieron el libro “Derechos Humanos de las Niñas, Niños y Adolescentes” o Sipoli, narrado en rarámuri, y que será repartido de manera gratuita en las próximas semanas.
En él se narra la historia de una niña que explica los derechos de los menores plasmados en leyes y en la propia Constitución Mexicana.
“Desde hace más de un año y medio estuvimos trabajando con este proyecto, y esperamos que sea de gran ayuda para nuestras niñas, niños y adolescentes indígenas”, dijo la diputada Mayra Díaz Guerra, presidenta de la comisión en materia de asuntos indigenistas, y que trabajó con otros entes para lograr la salida de ese cuadernillo.
Asimismo, dijo que la conservación de la identidad cultural de los pueblos es una tarea de todos, de ahí la intención de llevar a cabo este texto, el cual fue posible también por las aportaciones de la diputada Águeda Torres Varela, que falleció a finales del año pasado.
Sipolí, quien representa en el texto a una niña tarahumara que conoce sobre los derechos humanos y los explica en su lengua al resto de los pequeños, se realizó con la traducción de Guadalupe Pérez Holguín, y los conocimientos en Derechos Humanos de Heidi Segovia Luján.
Ventanilla de migración hondureña y guatemalteca. Frontera Aguas Calientes. OI
No es mi intención pelear con quienes comercian con la carne humana en el mortal camino hacia el Norte. Pero, tampoco puedo callar cuando atestiguo en lo cotidiano una sistemática humillación a la dignidad humana en las fronteras abusivas. Mucho más cuando, ese modus operandi es la materialización burda de la infiltración del crimen organizado en el Estado.
Son las 5:30 de la mañana, los dos buses provenientes de Tegucigalpa y de San Pedro Sula, repletos de hondureños, y hondureñas con niños, con destino a los EEUU., acaban de arribar al puesto de control policial del lado de Honduras, en la frontera denominada Aguas Calientes que separa Honduras y Guatemala.
El bus de Tegucigalpa, de la empresa hondureña Sultana, salió a las 21:00 hr. del día anterior con destino final a la frontera Aguas Calientes. El de San Pedro Sula (empresas Congolón y Rutas Orientales), sale a la 1:00 de la mañana, y tiene como destino final la ciudad de Guatemala.
Las particularidades de ambos servicios de transporte son bien conocidos tanto por los migrantes indocumentados, los coyotes, los agentes de migración y policías civiles, al igual que los reiterados escenarios dantescos de humillación casi naturalizados en dicha frontera.
Coyotes y agentes de la policía nacional en contubernio trasquilan a migrantes pelones
Una vez que arribamos al control policial del lado hondureño, caemos directamente a las manos de los agentes policiales. Éstos, sin mediar saludo alguno, nos abordan y nos separan por grupos. “Cubanos por aquí”, “hondureños por allá…”, así nos aglutinan a la orilla de la calle.
Un agente policial joven mira mi pasaporte al revés y al derecho. Luego, me pregunta de dónde es Ud. Cuando le respondo que soy de América del Sur, me dice, con voz fuerte y sin mirarme: “Ud. no tiene permiso”. Al oír esto, su compañero jefe le dice: “A él me lo llevas a la oficina” (un contenedor metálico habilitado donde funciona la oficina). Mientras tanto, otros agentes intimidan a los migrantes en grupos separados.
Yo, me dirijo al agente policial por su apellido (registrado en su placa) y le digo: “…, por favor, páseme el pasaporte, le indico el sello de ingreso al país…”. Le muestro mi tarjeta de residencia y mi credencial de corresponsal de prensa internacional. Entonces, la actitud del policía cambia diametralmente, y con una sonrisa sarcástica, me dice: “Tome sus documentos, véngase conmigo, allá están los buses para que vaya a migraciones”. El resto de viajeros, la mayoría asustados, se queda para el segundo trasquile (el primero ya lo hicieron los coyotes en sus lugares de origen)
El bus que abordo para la oficina de migraciones de Aguas Calientes es pequeño. Mientras espero a que se llene y parta el bus, jóvenes con pantalonetas cortas, tenis y camisetas de ocasión, acompañan un tanto de lejos a hondureños/as asustadas que caminan inseguros con dirección al paso migratorio que se encuentra a un Km. de distancia. Ellos son los coyotes. Algunos no vienen desde Tegucigalpa, ni de San Pedro Sula, son coyotes de contacto (de los principales) o circunstanciales que conviven con los agentes de la policía nacional en la frontera.
Un varón corpulento, casi de mi edad, se sienta a mi lado, y acomoda con voz de mando a los migrantes hondureños en el bus. Ya sobre las ruedas en movimiento me dice: “Colocho estoy para ayudarte en esta frontera”. Le respondo, con una sonrisa.
Metros más arriba, se detiene el bus, y suben los migrantes que pasaron junto con los coyotes minutos antes. El bus avanza rápido, y unos metros antes de llegar a las oficinas de migración, bajan los coyotes con sus presas y se internan presurosos en el matorral para llevarlos por veredas al otro lado de la frontera, y así evitar el paso migratorio. Por este servicio cobran entre 200 a 300 quetzales. Monto que el hondureño no debería pagar porque para entrar o salir de Guatemala no necesitan llevar pasaporte los catrachos (por el convenio de CA4). Pero, la ignorancia y los nervios que generan las fronteras a cuantos nunca salieron de sus aldeas tiene costos elevados.
Sistema del transporte internacional bajo el control de los coyotes
Agente de migración hondureña que devolvió
al bus a los migrantes hondureños sin que se
registrasen en migraciones. OI
El varón corpulento, que minutos antes me dijo que estaba para ayudarme, comienza a cobrar los pasajes dentro del bus: “Son 10 quetzales” (por el tramo de un Km de viaje), indica él.
Y, las temblorosas manos hondureñas, casi a tientas, alcanzan al coyote el desconocido billete extranjero que minutos antes habían cambiado a sumas también arbitrarias.
Cuando llega conmigo, le digo: “El costo de pasaje de este tramo es de 10 Lempiras” (casi la tercera parte al cambio de lo que estaba cobrando). Él se molesta y me increpa: “Si no quieres pagar no pagues”.
Bajo del bus. Pago los 10 Lempiras al conductor, y prosigo hacia las ventanillas migratorias de Honduras y Guatemala que operan en la misma oficina.
Aún no ha terminado de aclarar el día. En la fila, delante de mí, hay como unas 30 personas. La mayoría del bus Congolón que salió de San Pedro Sula, con destino a Guatemala. Sólo se ve en la fila temerosos rostros hondureños. Los seis u ocho cubanos que venían, ya no están.
El coyote que se enfadó conmigo en el bus, nervioso se mueve en pláticas con los migrantes y oficiales de migraciones, fuera y dentro de la única oficina migratoria. Prácticamente indica lo que tienen que hacer los agentes de migración dentro de la oficina.
El ambiente es tenso. La fila no avanza. Está anunciado que los maestros bloquearán caminos en el lado de la frontera de Guatemala desde las 7:00 am. Si el bus principal no logra pasar antes del inicio de la acción de protesta, les alcanzará el cambio de turno de la policía nacional en el lado de Guatemala. Y, esto no está presupuestado en el negocio que tiene el coyote con la policía de turno nocturno, ni con el conductor del bus.
Un coyote que manda fuera y dentro de la oficina de migraciones
Coyote agiliza los trámites dentro de la oficina de migraciones.
Frontera Aguas Calientes. OI
Al final, un agente de migraciones de honduras, luego de pláticas con el coyote y el agente de turno en la ventanilla de Guatemala, indica a los que están haciendo fila delante de mío: “No hay sistema, suban al bus”. La gente se mueve. Pero, hay como dos mujeres que llevan niños (ellas son las mejores presas que cualquier coyote desea encontrarse en la frontera. La lana que trasquilan siempre son gruesas en estos casos). Ellas son demasiado evidente para transitar por la frontera sin que los agentes de la policía nacional civil no haga ademán de revisión de sus documentos.
El coyote se da cuenta que tomo fotografías con mi equipo de celular. Me increpa, esta vez, con amenazas. Se suma el ayudante del bus. Les muestro mi tarjeta de prensa. El ayudante del bus desaparece. Pero, el coyote continúa increpándome cerca de la ventanilla. El agente en la ventanilla de Guatemala se da cuenta de lo que me estoy dando cuenta, agiliza con el estampado del sello de ingreso en mi pasaporte y me lo devuelve. Sí había sistema.
Ya en el lado de Guatemala, el bus estacionado espera a las mujeres con hijos que tiene que llevar hasta la siguiente ciudad próxima, Esquipulas, pero el coyote demora en negociar con los agentes dentro de la oficina de migraciones.
La policía nacional civil mira a los coyotes y a los mojados pasar, pero no los ve
Vista de la frontera Aguas Calientes,
desde el lado de Guatemala. OI
A unos cinco metros de distancia del bus de los “mojados”, hay un joven agente de la policía nacional civil de Guatemala haciendo ademán de controlar a los transeúntes mañaneros. Me acerco y le pregunto: ¿Por qué no pasaron por migraciones todos los pasajeros de ese bus? Con cara de sorprendido me dice: “Sí vi que bajaron”. Le digo, “bajaron, pero los devolvieron al bus indicando que no había sistema de computación. Yo estuve con ellos en la fila”. Contrariado me responde y se aleja: “No es nuestra tarea controlar eso”.
En una ocasión anterior, en el mismo puesto policial, un agente de turno cobró 50 quetzales a dos hondureños que ingresaban a Guatemala sin portar ningún documento. Generalmente, entre Aguas Calientes y la ciudad de Esquipulas, un tramo de 12 km, durante el día existen hasta tres retenes policiales. Pero, los nocturnos buses que transportan migrantes “mojados”, bajo la dirección de los coyotes, no pasan revisión alguna.
El pasado año, cuando aún las oficinas de migraciones de Honduras y de Guatemala operaban en lugares separados, un agente de migraciones, en el pasillo del lado migratorio de Guatemala, se molestó conmigo cuando me vio con la cámara fotográfica. Igual, era a la hora del paso “sigiloso” de los “mojados” por esa frontera. En ese entonces, cuando le mostré mi carnet de prensa, se disculpó en el momento, y tuvo la preocupación de alcanzarme andando hasta la parada de taxis para darme la siguiente explicación: “Nosotros no recibimos nada. Es la policía de Honduras y de este lado quienes cobran mil quetzales cada uno a los coyotes para que pasen los indocumentados por aquí”. Yo sólo lo escuché su mea culpa, pero tampoco escribí al respecto.
No es mi intención pelear con quienes comercian con la carne humana en el mortal camino hacia el Norte. Pero, tampoco puedo callar cuando atestiguo en lo cotidiano una sistemática humillación a la dignidad humana en las fronteras abusivas. Mucho más cuando, ese modus operandi es la materialización burda de la infiltración del crimen organizado en el Estado.
Bajo la estatua del Buda que destruyeron los talibanes aún viven miles de familias. Baktay, una niña afgana de seis años, es incitada a ir a la escuela por el hijo de sus vecinos, que lee los alfabetos frente a su cueva. El problema inicial es que Baktay no tiene cuaderno ni lápiz. Para el cuaderno debe buscarse la vida, como lápiz, decide llevar el pintalabios de su madre, lo que provoca que unos niños, que juegan a ser talibanes, decidan apedrearla. Los niños de la aldea juegan a la guerra con ramas que hacen pasar por fusiles y cometas que representan cazas de combate. Pero no todo es de pega: en este juego, las piedras son de verdad. Cuando atrapan a Baktay, ya tienen a otras tres niñas encerradas en una cueva. Los motivos para retenerlas varían entre que opinan que una niña no debería ir a la escuela o que las pequeñas tienen los ojos demasiado bonitos. Reflejan la sociedad violenta en que viven sus mayores.
Buda explotó por vergüenza. Buda az sharm foru rikht/Buddha Collapsed out of Shame
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