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No hay imposibles si de educar se trata

Por: EducaBolivia

La marca del maestro

Era 1984, estábamos en plena crisis económica del Gobierno de Hernán Siles Suazo. Yo era el Ministro de Trabajo de Bolivia. Recuerdo largas horas de reunión con el Presidente, con el resto del gabinete pensando qué acciones y políticas articular para sacar el país adelante, para sobrellevar adelante la crisis.
Mi reto, como Ministro de Trabajo, era salvaguardar el nivel de desempleo lo más bajo posible. Me reuní con todos los actores sociales posibles: sindicatos, empresarios, etc. El trabajo fue extenuante, muy difícil, pero lo logre…
Esa es mi experiencia de “ser gobierno” cuando cursaba, en el antiguo sistema, el Tercero Medio, lo que vendría a ser el Quinto de secundaria de hoy en día.
El Ministro de Trabajo, o sea yo, tenía sólo 16 años y esta experiencia se la debo a Dulfredo, mi profesor, mi maestro de Historia. Él, Dulfredo, tuvo un efecto transformador en mí. Cuando él daba clases yo sentía que me hablaba a mí solo y no sólo me explicaba la historia, me la dibujaba. Y estoy seguro que todos los de mi curso, o la mayoría, sentíamos lo mismo.
Me acuerdo de Dulfredo y sus preguntas, cómo nos hacía pensar, pero sobre todo veo a aquel profesor que cuando hablaba, cuando enseñaba, le brillaban los ojos.
El reconocimiento por haber mantenido la estabilidad laboral del país, en calma, fue ir a comer un día a la tarde con mi admirado profesor de Historia. Para mí era algo increíble, pero tuve que pedir permiso a mi madre. ¡El “Ministro de Trabajo” le tuvo que pedir permiso a su madre para salir a comer hasta muy tarde!
Ese café con un rico sándwich de palta en el antiguo Mercado Lanza de La Paz, no lo voy a olvidar jamás. Hablamos del colegio, hablamos de las materias, pero también hablamos de los desafíos que teníamos por delante. Y cómo abrazarlos, cómo vencerlos.
Fue la primera vez que alguien me hablo del trabajo, de la Universidad, de mi futuro. Algo que, hasta ese momento no estaba en mí, de pronto apareció, y sentí muchas ganas de vivirlo.
Estoy seguro que todos tuvimos un profesor que nos dejó una marca. Les invito a cerrar los ojos un segundo. Acuérdense de ese maestro, de esa maestra de escuela o de colegio. ¿Cómo se llamaba? ¿Qué les decía? ¿Cómo les hizo apasionar por la materia que les enseñaba?…Abran los ojos.
Gracias a Dulfredo fue creciendo en mí la necesidad de hacerme cargo de la realidad que veía mientras crecía. Y me di cuenta de que uno no merece las oportunidades que tenemos en la vida, si no somos capaces de luchar para que otros también las tengan. Si eso no es educar, entonces qué es.
En Dulfredo vamos a identificar un compromiso educativo innegable. Pero el compromiso hoy en día ya no alcanza; el compromiso es el piso sobre el cual construir. A los maestros como Dulfredo los distingue su sentido de posibilidad. Es innegable que él vio como posible el que los chicos y chicas pueden aprender. También es incuestionable que a estos maestros los distingue su sentido de urgencia, donde cada minuto cuenta para enseñar y educar.
Enseñar y aprender a ciegas
Aida enseña en una escuela en Padilla, Chuquisaca. En el penúltimo año de colegio tiene a Alicia como alumna. Alicia es no vidente. A pesar de tener una maestra integradora y de pensamiento inclusivo, que la acompaña y la ayuda, no logra seguir el ritmo del resto de sus compañeros.
Con mucha voluntad y esfuerzo Aida planifica sus clases, pero se da cuenta que no sabe si Alicia aprende o no. Lo más preocupante para ella es no poder corregir sus trabajos y por ello un día piensa y dice: “El problema no es de Alicia, el problema está en mí, soy yo la que no puede leer lo que Alicia escribe  y produce en Braille”.
Gracias a los extensos viajes de Aida, de ida y vuelta a la escuela entre Sucre y Padilla, todos los y gracias a una aplicación bajada a su teléfono celular, en tres semanas aprendió Braille razonablemente bien.
En esas tres semanas volvía todos los días a su casa y agarraba los trabajos que tenía de Alicia y los corregía e iba aprendiendo. Se daba cuenta de que le enseñaría mucho mejor a Alicia conociendo mucho más el sistema Braille.
El tiempo pasó rápido y llego el día donde Aida se sintió segura. Un día terminando la clase, y cuando todos tenían que devolver sus trabajos la miró a Alicia y le dijo: “Hoy, tu trabajo, te lo corrijo yo”. Se hizo un gran silencio en el aula.
En varios años es la primera vez que Alicia escuchaba esas palabras. La emoción que sintió Alicia en ese momento no se puede describir en palabras.
Ella, Aida, les conto al resto de sus colegas qué había pensado, cómo había aprendido y cómo eso seguro iba a hacer que Alicia y el resto del grupo aprendan sobre inclusión y solidaridad.
De paso, sucedió algo que ni Alicia, ni Aida, ni nadie esperaba: saber Braille se volvió algo “cool” (de moda) en el grupo y adivinen quién estaba allí enseñando, quién era la maestra. ¿Quién se volvió verdaderamente especial? Nada más, ni nada menos que Alicia. Esto tuvo un gran impacto en Aida, Alicia y toda la comunidad educativa de ese colegio.
Esta historia nos enseña que no hay imposibles en educación. Si se presentan retos o imposibles hay que animarse a enfrentarlos. Pero hay otro par de características que hacen a estas personas verdaderamente especiales: la capacidad de inducir y ser modelo de acción.
Inducir en el sentido de animar como profesores a dar el primer paso y a ser modelo de los estudiantes con todo lo que esto implica y al mismo tiempo tener gran capacidad de inspiración.
Osvy y Romer
Osvaldo, “Osvy”, enseña en una escuela nocturna en Montero. Su alumno es Romer de 16 años el cual no está muy comprometido con su educación. No va a clases, llega tarde, ya repitió un año.
Un día Osvy, preocupado por la actitud negativa y de mal ejemplo para los demás le dice: “Romer creo que es tiempo de que hagamos algo. Qué tal si venimos los dos una hora antes de las clases y te enseño solo a ti. Te aseguro que en un par de meses aprendes la materia. ¿Estás de acuerdo?”
Romer no entendió mucho de lo que estaba hablando, pero como confiaba en su profesor, le dijo que sí. Es así que durante los dos meses siguientes trabajaron y estudiaron muy duro. Romer había cumplido.
Llego el día del examen e inexplicablemente Romer no apareció. Y la clase siguiente tampoco. Solo a la tercera clase, un viernes, Romer entra al aula sin decir nada y acercándose a Osvy se produce esta conversación:
  • ¡Profe!…profe tengo que contarle que me apresaron. Tú sabes profe, que yo a veces salgo de noche.
  • ¿Salir de noche?
  • Pues salir a voltear profe, pues a robar…Salimos con mi primo y mi amigo, teníamos chequeada una farmacia, y los polis nos agarraron profe y nos masacraron a palos. Estuve preso hasta ayer y por eso no pude venir.
  • Está muy mal lo que estás haciendo. ¿Por qué?
  • Sobrevivir profe, son unas lucas para llevar a casa.
  • Estoy muy, pero muy desilusionado contigo. Todo lo que nos esforzamos estudiando. Pero estoy dispuesto a darte otra oportunidad, si tú estás dispuesto a darte otra oportunidad.
De hecho Osvy no estaba hablando del examen solamente…
Se prepararon las dos semanas posteriores para dar un examen. Nuevamente estudiaron muy fuerte, y el día del examen, Romer llegó más temprano que nadie. Entro al aula y Osvy se dio cuenta que había algo que no estaba bien porque el muchacho entró con el semblante pálido y temblando. Y sin poder decirle nada, lo abrazó y casi llorando le dijo:
  • Gracias…gracias…gracias profe!!!
  • Profe, el sábado fue mi cumpleaños, pero ya estoy acá…ese sábado mi primo y mi amigo me vinieron a buscar porque teníamos que “volver”.
En los códigos del barrio cuando sales a robar y no robaste, tienes que volver.
  • Y como era mi cumpleaños, lo que sacaríamos, me lo quedaba todo yo. Yo me acordé de usted profe. Me acorde de lo que me enseño del costo beneficio. Me acorde que usted me dijo que había que agarrar una hoja, trazarla al medio, y poner de un lado lo que yo sacaba cada vez que salía de “noche”, que eran 500 Bolivianos y por otro lado, tenía que poner cuánto valía  mi vieja. Tenía que poner cuánto valía 25 a 30 años trabajando…porque profe, yo tengo amigos míos que trabajan, que ya tienen 16, 17 años y ganan 3 mil, 5 mil Bolivianos y profe, me acorde que usted me dijo que me pregunte cuánto vale mi vida. Me acuerdo ese ejercicio que hicimos y yo anote todo eso entonces volví a donde usted y les dije que no, que me quedaba tranquilo nomas con mi vieja, festejando mí cumpleaños. Y los chicos salieron. Y a mi amigo lo mataron, profe. Mi primo se está muriendo y yo estoy acá profe, y lo único que quiero es dar ese examen, y que me vaya bien. Quiero pasar de curso y quiero tener la vida que Ud. me dijo que yo podía tener. Una vida feliz, una vida que yo me merezco…
La anterior historia es triste pero tiene fuerza educadora. Nos dice que no es una charla la que origina cambios de actitud de los chicos con problemas. Es la persona y su convicción, en este caso fue el maestro, el que te cambio la vida. Son estas personas las que te pueden dejar una marca.
Es de admirar la capacidad de Osvy por inspirarnos con la historia de Romer. Estamos seguros que muchos no podrán esperar a ver a Romer en los siguientes años y ver en la persona en la que se convirtió.
A modo de Epilogo…
Cuando las anteriores situaciones se dan, estos casos se multiplican. Enseñar con cariño y respeto a chicos como a Romer, a Alicia o como a mí traen esperanza a la vida. De seguro hay muchos testimonios sobre profesores que dejan y han dejado una marca educativa imborrable para ser mejores personas.
La escuela, el colegio o la unidad educativa son lugares de inspiración. Son los lugares donde profesores y profesoras con mucha experiencia, con mucho sentimiento de aula y con mucho conocimiento, dan a los chicos y chicas esa luz inspiradora para enfrentar y vencer las adversidades. Pero sobre todo, la escuela debería ser el lugar donde se creen liderazgos que trabajen en comunidad, y que a partir de estas experiencias se comprometan de por vida a luchar en contra de las injusticias que hoy afectan a los chicos que más lo necesitan.
Hace un tiempo, un amigo, un Director de una escuela me dijo: “Sabes lo que más me impresiona de mi mejor profesor? Yo pensé que me iba a decir cómo el preparaba las clases, que seguro lo hacía muy bien, cómo llevaba actividades innovadoras al aula, cómo conocía cada uno de los chicos con los que compartía todos los días. Pero no. Me dijo algo que yo no esperaba; o tal vez sí. Me dijo: “lo que más me impresiona de este profesor es que cuando él da clases, le brillan los ojos”. Inmediatamente me acorde de Dulfredo, mi profesor de Historia del colegio, y me di cuenta que no hay imposibles cuando uno quiere educar para bien.
*Fuente: http://www.educabolivia.bo/index.php/docente/10-docente/practica-docente/4666-no-hay-imposibles-si-de-educar-se-trata
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Venezuela: Profesores de Educación Física recibieron títulos de maestrías

América de Sur/Venezuela/14 Enero 2017/Fuente y autor:eldiariodeguayana

En el marco de la celebración del mes del educador, Sheila Saavedra directora de Zona Educativa acompaño a 36 profesores de Educación Física de las distintas instituciones educativas del estado en la II Edición de Maestrías en Actividad Física en la Comunidad, realizado en las instalaciones de la Cámara de Comercio.

Como parte del Convenio Integral de Colaboración Cuba- Venezuela la Universidad de las ciencias de la cultura, física y el deporte Manuel Fajardo, desde el año 2007 ha desarrollado en nuestro país la preparación curricular y formación del recurso humano en distintas áreas a más de 600 docentes.

Bárbara Tandrón Negrín Coordinadora Nacional de Docencia de la Misión Deportiva Cubana en Venezuela, aseguró que en el estado Bolívar un total de 56 profesores de Educación Física han recibido su certificado de Maestria en el área de Actividad Física en la Comunidad impactando en los índices de calidad de vida dentro de la población venezolana a través de las investigaciones realizadas, propiciando la práctica de la actividad física y la sana recreación.

Por su parte el Magister Omar Maita aseguró que esta maestría nace con la idea de potenciar el trabajo en las comunidades a través de la actividad física y el deporte para favorecer la salud y la calidad de vida de nuestros habitantes, por lo que solicita que los profesores del área deportiva ingresen en esta maestría a fin de potenciar la actividad física en los barrios con el único propósito de la calidad de vida; aprovechando el escenario político y social de nuestro país.

Durante la actividad los maestros realizaron un sentido homenaje a Jesús Abreu difunto compañero de clases y labores quien cumplió con todos los requisitos exigidos para la culminación de la maestría pero quien por designios de Dios no pudo asistir, por lo que las autoridades hicieron entrega de su título a sus familiares.

Fuente de la noticia: http://www.eldiariodeguayana.com.ve/profesores-educacion-fisica-recibieron-titulos-maestrias/

Fuente de la imagen: http://www.eldiariodeguayana.com.ve/wp-content/uploads/2017/01/DocentesMaestria.jpg

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Hay que reducir el estigma en torno a la ayuda psicológica en niños. Entrevista a Catherine Bradshaw

América del Sur/Colombia/14 Enero 2017/Autor: Semana Educación/Fuente: Semana

Catherine Bradshaw, experta internacional en entornos escolares seguros, habló con Semana Educación sobre por qué estos ambientes son vitales para el desarrollo de los niños.

Las navidades han llegado a su fin para dar paso a ese momento del año en el que los niños deben volver a las aulas y enfrentarse a un nuevo curso académico. En este proceso de readaptación, cobra especial relevancia la pregunta sobre qué importancia tiene que lo hagan en un ambiente escolar seguro. Pero ¿qué se entiende por un entorno de ambiente escolar positivo?. Semana Educación habló al respecto con la experta Catherine Bradshaw, psicóloga de la Universidad de Richmond, quien participó en el Foro Educativo Nacional que realizó en Bogotá el Ministerio de Educación (MEN). Esto es lo que contó.

Semana Educación: ¿Qué hace que un colegio sea un ambiente escolar seguro?

Catherine Bradshaw: Tiene que ser un entorno en el que los niños se sientan seguros, en el que se fomente la conexión y las relaciones de los unos con los otros (estudiantes, profesores, rectores y padres de familia), en el que se los involucre y comprometa para que puedan desarrollar un sentimiento de pertenencia con el colegio y de identidad con ellos mismos. Que sientan que son personas valiosas en esa comunidad.

S. E.: ¿Por qué es importante este tipo de entorno?

C. B.: Porque se ha probado que ayuda al desarrollo de los niños para que sean más íntegros. También incide en una mejora de sus resultados académicos y les hace menos vulnerables ante la deserción y la violencia.

S. E.: ¿Cuál debe ser el papel de los profesores en estos entornos?

C. B.: Deben ser conscientes de las problemáticas de sus estudiantes y deben recibir formación para desarrollar capacidades y herramientas que les permita abordar estas situaciones dentro del aula y en sus contextos particulares.

S. E. : ¿Qué relevancia tiene en estos ambientes la salud mental de los niños?

C. B.: A los adultos les cuesta identificar síntomas en los estudiantes que revelan que necesitan ayuda psicológica y los  aspectos de la salud mental son fundamentales. Pero se requiere brindar preparación a los docentes para que puedan identificar los síntomas y abordar este  ese tipo de problemáticas con el objetivo de reducir el estigma que existe en torno a la ayuda psicológica en los menores de edad.

S. E.: ¿Son los ambientes escolares más hostiles hoy en día que hace cinco-diez años?

C. B.: Los niveles de violencia en algunas comunidades están incrementando, pero a grandes rasgos, por lo menos en Estados Unidos, se observa una disminución de las situaciones de violencia en las escuelas. Esto se debe a que muchos colegios están implementando nuevos enfoques de pedagogía dirigidos a que sus estudiantes sean más compasivos con los demás y desarrollen habilidades socioemocionales más empáticas y colaborativas.

S. E.: ¿Qué valor tienen las estadísticas a la hora de incidir en los niveles de violencia en las escuelas?

C.B.: Permiten poder abordar las problemáticas con datos que reflejan la realidad, con una base numérica. Es algo crítico porque sin esos datos la percepción de la gente puede ser errónea. Una vez al año, incluso dos veces al año, hay que ser capaces de monitorear estos entornos para que se puedan llevar a cabo estrategias de prevención efectivas que ayuden a los niños a formarse en entornos seguros.

S.E.: Para un país que está inmerso en un proceso de posconflicto, ¿qué tipo de competencias socioemocionales deberían enseñarse a los niños en las escuelas?

C.B.: Empatía, tolerar las diferencias, importancia de las conexiones entre las personas y respetar las opiniones de los demás, así como la habilidad de trabajar conjuntamente para resolver los conflictos. Son enfoques que hablan de desarrollar un trabajo colaborativo para solucionar los problemas que afectan al conjunto de la sociedad y aportar todos una solución para resolverlo.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/entornos-escolares-entrevista-a-la-experta-catherine-bradshaw-sobre-ambientes-escolares/511896

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España: Educación formará a 800 docentes más en lenguas extranjeras

Europa/España/14 Enero 2017/Fuente: El día

La Consejería saca una nueva oferta de talleres de inmersión lingüística para mejorar las competencias en idiomas Las clases se desarrollarán en los centros de profesorado.

La Consejería de Educación y Universidades del Gobierno de Canarias acaba de sacar una nueva oferta formativa para fomentar la competencia idiomática de los docentes del Archipiélago: 800 nuevas plazas en 40 talleres de inmersión lingüística dirigidos por profesorado nativo donde se fomentará, fundamentalmente, la destreza oral y de interacción.

La oferta se desarrollará en los Centros del Profesorado de Canarias y contará entre sus talleres con formación en Inglés Básico, Intermedio y Avanzado, Francés Intermedio y Avanzado, Italiano Básico y Alemán Intermedio y Avanzado. En total, la Consejería pondrá en marcha 40 talleres en esta primera convocatoria, es decir, 800 horas y 800 plazas para la formación docente.

Los talleres se desarrollarán los meses de enero y febrero, después de haberse coordinado desde los CEP del Archipiélago las fechas idóneas para la realización de los mismos. Los primeros talleres, que se desarrollarán en enero en los CEP Gran Canaria Sur, La Laguna, Lanzarote, La Palma y Las Palmas de Gran Canaria, tienen plazo de inscripción hasta el próximo 13 de enero, mientras que para los talleres que tendrán lugar en febrero los docentes pueden inscribirse hasta el 25 de enero.

En febrero los talleres se desarrollarán en los CEP Gran Canaria Noroeste, Telde, Puerto del Rosario, Gran Tarajal, Tenerife y La Gomera. Estos talleres se suman, así, a los más de 50 cursos disponibles para la capacitación del profesorado en las Escuelas Oficiales de Idiomas, cerca de 2.000 plazas destinadas a la actualización de competencias en el uso del inglés, del francés y del alemán para el profesorado, especialmente aquel que forma parte de los programas plurilingües de la educación pública del Archipiélago.

La Consejería ha abierto el plazo de inscripción en las Escuelas Oficiales de Idiomas para la oferta formativa del segundo semestre, que se desarrollará entre enero y mayo. Los docentes interesados podrán matricularse en las EOI hasta el próximo 24 de enero. El curso 2016/2017 cuenta con la de mayor oferta en enseñanzas de idiomas que se ha producido hasta el momento en el Archipiélago, un año escolar en el que se desarrollarán más de 1.000 cursos de este tipo.

LAS CLAVES

Talleres en enero y febrero. La primera convocatoria se distribuirá en 40 talleres. Se celebrarán durante enero y febrero en varias islas.

800 horas. La oferta, que consta de 800 horas y 800 plazas, se desarrollará en los centros del profesorado de las Islas. Se incluyen cuatro idiomas y distintos niveles de dificultad.

El 20% de los canarios sabe bien inglés

Madrid y Cataluña son las comunidades autónomas con mayor porcentaje de personas que aseguran tener un nivel de inglés alto o muy alto, con un 31% y un 27%, respectivamente, mientras que Extremadura, Cantabria (ambas un 10%) y Castilla y León (12%) son las que presentan los datos más bajos, según el IV Informe de Cambridge University Press España, publicado este jueves 12 de enero. Según este mismo informe, solo el 20% de los canarios cree que tiene un nivel «alto» o «muy alto» de inglés.

El documento, que se basa en un encuesta a 2.670 personas de Alemania (412 entrevistas), Italia (401), Francia (403), Dinamarca (403) y España (1.051), muestra las diferencias de nivel entre los ciudadanos de estos países, entre las distintas autonomías y también la evaluación que hacen de sí mismos acerca de su conocimiento de este idioma.

A Madrid y Cataluña les sigue La Rioja (26%), Galicia (24%) e Islas Baleares (23%), todas ellas por encima del promedio nacional (22%), que lo alcanzan País Vasco y Aragón (22%). A mitad de tabla, Asturias, Navarra, Murcia y Canarias, donde un 20% señala que tiene un nivel de inglés alto o muy alto. Entre las comunidades que presentan porcentajes más bajos en este sentido, aunque por encima de Extremadura y Castilla y León, se encuentran Castilla-la Mancha (14%), Andalucía (16%) y la Comunidad Valenciana (17%).

Fuente: http://eldia.es/2017-01-13/canarias/canarias11.htm

 

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Trabajadores de Educación y Ejecutivo argentino dan pasos de avances

América del Sur/Argentina/14 Enero 2017/Fuente: Prensa Latina

Los trabajadores argentinos de la Educación, que mantienen desde hace varias semanas una protesta por despidos en ese sector, dieron pasos de avances en las conversaciones con el Ejecutivo aunque ratificaron que el paro continúa.
El gremio, que incluso ha realizado tomas pacíficas del ministerio de esa cartera como medida de fuerza, denuncia la no renovación de contratos para 400 empleados de diferentes dependencias y afirman que los puestos de otros dos mil 600 trabajadores del Programa de Nacional de Formación Permanente Nuestra Escuela peligran.

En recientes declaraciones a la agencia Télam, el Secretario General del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba), Roberto Baradel, apuntó que se han dado pasos con representantes del Palacio Pizzurno, sede del ministerio, pero seguirán en protesta hasta que el conflicto se resuelva totalmente.

La víspera el jefe de Gabinete de la cartera, Diego María, se reunió con representantes del gremio para intentar buscar una solución a los que quedaron en la calle el 31 de diciembre último, tras la no renovación de sus contratos.

‘Hubo algunos avances respecto de la situación de los 400 contratados despedidos en esa cartera nacional y de los dos mil 600 tutores virtuales’, resaltó Baradel.

Fuente: http://prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=56473&SEO=trabajadores-de-educacion-y-ejecutivo-argentino-dan-pasos-de-avances
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Una ocupación estudiantil en Paraná, Brasil

Por: René Rojas González

Si me preguntaran qué significa ocupar en Brasil, mi respuesta sería la siguiente: ocupar en Brasil es ocupar los latifundios, porque contar con un pedazo de tierra puede ofrecer la oportunidad de aprovechar la naturaleza en algún grado; es ocupar los edificios públicos, porque, por lo menos, es necesario incomodar al Estado para torcerlo y garantizar que respete la producción de la vida; es ocupar las escuelas, porque la educación no conoce de presupuestos gubernamentales y es más que la aceptación de materias planificadas. Ocupar es decirle a los que tienen la vida resuelta –o así creen tenerla- que no se está dispuesto a privarse de las condiciones materiales, mismas que pueden tomar diversas formas sociales decididas en colectivo; es decir, se ocupa contra la privatización de la tierra o de la educación, pero también puede ocuparse contra la privatización de la creatividad social para formar producciones propias: no se disputa un solo tipo de producción en la tierra, ni se disputa un solo tipo de producción de la educación, se disputan formas de organización social de lo que queremos producir; generalmente, entre unas que privan de las condiciones materiales y otras que abren las posibilidades de uso de éstas.

La ocupación estudiantil de la Universidade Federal da Fronteira Sul (UFFS) – Campus Laranjeiras do Sul, en el estado de Paraná, como parte de una desbandada de ocupaciones de escuelas que vuelve a Brasil, y con epicentro en ese estado, ha emergido justamente como forma de organización social, en el más instintivo sentido de paralizar las clases como manifestación de no querer privarse del acceso a una educación que depende de una crisis de presupuesto del Estado. El gobierno Temer aborda esta crisis con la típica re-gestión del capital para que esa educación del Estado se pague con más explotación social. Por un lado, la Medida Provisoria No. 746 (MP 746) propone flexibilizar la formación de los estudiantes y deshacerse de la carga social de su preparación, lo que se antoja entender como la construcción de los próximos robots obedientes para el empresariado. Es así que la MP 746 incluye “el retiro de las materias de artes, filosofía, educación física y sociología como obligatorias en el mapa curricular; 50% del mapa curricular será obligatorio y común nacionalmente, el otro 50% estará a cargo de los sistemas estatales, incluyendo la formación técnica profesionalizante; educación media nocturna sólo para mayores de 18 años; el reconocimiento de ‘notorio saber’ con el permiso de que profesores sin formación específica asuman materias para las cuales no fueron preparados” (Coordenação do coletivo Ocupa UFFS, 2016).

Por otro lado, la Propuesta de Enmienda Constitucional 241 (PEC 241), que ha avanzado en su aprobación en la Cámara de Diputados –primera votación-, deja demasiado claro que los estudiantes son rehenes del presupuesto del Estado, ya que el gasto público en educación quedaría limitado por 20 años a través de un nuevo régimen fiscal, conduciendo al “aumento de la evasión escolar, la inviabilidad del acceso de casi 2 millones de jóvenes de 15 a 17 años que están fuera de la escuela o que trabajan y estudian”, así como “desprecia una formación que debe ser integral, además de estimular la diferenciación de la formación de los que deben ir a la universidad de los que deben ser ubicados de forma inmediata en el mercado de trabajo al concluir la educación básica” (Coordenação do coletivo Ocupa UFFS, 2016).

Tampoco es que la gravedad de esta situación sea exclusiva del gobierno Temer. Sólo que hoy estamos viendo la re-gestión de la crisis del capital, cuando ayer, con los gobiernos Lula y Dilma, ya se estaba cocinando la rebanada privilegiada e intocable en el presupuesto. Hoy, se propone el recorte en educación, pero ya en 2014 el gobierno federal había gastado el 45.11% de todo el presupuesto de ese año en intereses y amortizaciones de la deuda pública, dejando a la educación el 3.73% y haciendo “evidente el privilegio a la deuda pública, detentada principalmente por grandes bancos, en detrimento del cumplimiento de los derechos sociales básicos establecidos en la Constitución Federal”. Aún más, la propuesta del Ejecutivo para los gastos con la deuda pública dentro del Presupuesto Federal para 2015 abarcaba el “47% de todo lo que el país va a recaudar con tributos, privatizaciones y emisión de nuevos títulos, entre otros ingresos” (Cornelli, 2016).

De esta forma, parece que la primera reacción de resistencia de los estudiantes fue lanzarse a la ocupación de la UFFS el día 11 de octubre en contra de la distribución desigual del presupuesto, acorde con algunos mensajes en los carteles que colocaron dentro del edificio principal, lugar donde se encuentran los salones de clase: de manera más o menos general, podía leerse que demandaban menos presupuesto para banqueros y más presupuesto para educación. A mi llegada, el día 13 de octubre, se percibía una ocupación bastante organizada, la cual impedía el acceso a los salones –concentrados en el segundo, tercer y cuarto piso- a través del cierre de los elevadores y escaleras, poniendo los estudiantes ocupantes sus propios cuerpos sentados –por lo menos, en el caso de los elevadores. Los salones del segundo piso y un salón del tercero eran ocupados para cambiar su uso a dormitorios y se usaban también decenas de colchonetas de la universidad. El resto de los salones del tercer y cuarto piso se mantenían bloqueados.

Justo aquel día de mi llegada, se llevaba a cabo una votación extensiva a todos los estudiantes de la universidad para decidir si se declaraba la huelga estudiantil, lo que, en otras palabras, significaba que, de conseguirse la mayoría, se obtendría la legitimidad de la ocupación. Ya entrada la noche acababa el conteo con el resultado favorable para los ocupantes, provocando en ellos una verdadera explosión de felicidad y alegría por la conquista, expresada en el múltiple contagio de abrazos, brincos, cantos de consignas, batucadas y bailes. Aún dentro de la euforia del momento, la Coordinación de la ocupación daba el mensaje de que se liberaban las trancas de los accesos a los pisos, pues “la universidad es nuestra”.

Efectivamente, la universidad era suya, y lo más probable era que la declaración, “al final”, representaba la reivindicación del carácter público de la universidad frente a la privatización de la educación, pues, si se acepta que la primera reacción de resistencia habría sido contra la distribución desigual del presupuesto, que es público y para la educación pública, la exigencia va por un espacio público de un todos incluyente para que nadie quede excluido de educación justamente. Dicho de otra forma, es muy posible que se declarase que la universidad era suya como parte del sentido de la demanda principal: más presupuesto público para la educación pública. Sin embargo, advertiría que ese “la universidad es nuestra” obedecía primordialmente a la disponibilidad de uso que había generado la ocupación de los estudiantes para ellos mismos: por ello, se abrían los accesos a los pisos de los salones de clase, para que ellos continuaran haciendo uso del espacio –por ejemplo, continuando el re-uso de los salones como dormitorios-, contando con ese respaldo de la votación que implicaba que ningún otro estudiante de la universidad podía interrumpir la ocupación-huelga usando los salones para dar clases. El uso estaba decidido por los ocupantes.

En esa línea, puede entenderse que lo que primaba era el uso sobre la propiedad pública de la universidad por parte de ellos y no el uso predeterminado de la universidad como propiedad pública; es decir, en la disputa de las condiciones materiales por la educación, hasta ese todos incluyente que pretende lo público, se detenía. La ocupación terminaba por fragmentar justamente lo público como cuerpo social monolítico y homogéneo, para abrir paso a una organización social de los estudiantes que se responsabilizaba por la universidad y que, por lo tanto, tenía que ir decidiendo qué hacer con ella. Los estudiantes ocupantes tenían que hacerse cargo del espacio de su propia educación. Podría leerse que su ocupación estaba encuadrada en la típica disputa entre lo público que “protege” y lo privado que despoja, pero su uso de la universidad ya agrietaba la propiedad pública de ésta al disputarle el uso al resto de los estudiantes, sin perder de vista que la preocupación principal era enfrentar la privatización de la educación. Pareciera, entonces, que la responsabilidad de los ocupantes por el uso de la universidad, replanteado a través de la ocupación, se tornaba el verdadero recurso social de protección de la educación, más allá de lo público. En este tenor, en efecto, la universidad era suya, pero más allá de un sentido de propiedad.

Así, esa apertura que producía la ocupación de los estudiantes reclamaba más el uso de las condiciones materiales –tierra, instalaciones, mobiliario, etc.- para decidir la educación, que la propiedad pública de las condiciones materiales para el mismo fin, aunque, contradictoria pero potentemente, todavía estuvieran enmarcados y disputados los usos dentro de lo público: pocos días después de mi llegada, entre los estudiantes ocupantes se escuchaba de la intención de algún profesor de dar clase forzosamente y corría un rumor de desalojo por parte de la Policía Federal. En la segunda semana de ocupación, se reculaba en negociaciones con la directora del campus al entregar los pisos tercero y cuarto para la impartición de clases.

Sin embargo, el movimiento interno de la ocupación puede decirnos otra cosa: la ocupación no sólo abre socialmente para contrarrestar privatizaciones, sino que también abre para desprivatizar lo público. Las decisiones sobre lo público se diversificaban. Se tenía la decisión gubernamental del congelamiento del presupuesto en la educación pública y se tenía la decisión de los ocupantes por encargarse del uso de la universidad pública frente a la decisión presupuestal sobre la educación pública. Pero, además, se tenían decenas de estudiantes que decidieron votar a favor de la ocupación-huelga estudiantil y que no se lanzaron a ocupar, si bien su apoyo fue determinante para conseguir legitimidad. Estos últimos también abrían lo público –aun sin colocar sus cuerpos en la ocupación- a la hora de ceder el uso público al uso relanzado de los ocupantes, es decir, respaldaban la generación de un uso disponible.

Parece que en ese uso disponible se jugaba la lucha de los ocupantes, pues, así como habían conseguido en votación la cesión del uso por parte de la mayoría de los estudiantes, también se preguntaban cómo era posible que los que habían votado a favor de la ocupación no estuvieran ocupando. Asimismo, ya desde el primer fin de semana de la ocupación, varios de los ocupantes salían por compromisos personales, si bien la organización de la ocupación emprendía un registro de los días que cada uno de ellos podía quedarse y, en su caso, de la fecha en que podía regresar. Varios ocupantes terminaban sus compromisos y regresaban. En otras palabras, la ocupación también iba enfrentando cierres: como podía presentarse falta de disciplina por batuquear a cualquier hora del día e incomodar a otros –exhortando varias veces a respetar-, como podía encontrarse a la ocupante que se había perdido el cumpleaños de su hijo por mantenerse en la ocupación.

Mal haríamos si no ubicásemos llamadas de atención sobre aquellas cosas que podrían proyectarnos con mayor fuerza social o que nos dejan sin fuerza social momentáneamente, y mal haríamos también si no diésemos reconocimiento a los esfuerzos personales de responsabilidad y compromiso. Pero esta suerte de faltantes y agradecimientos tampoco es tanto para cobrar la factura sobre algún fin último de la ocupación, pues si bien ésta era resultado de la decisión común de abrir un tiempo en cada vida afectada por la privatización de la educación, tampoco se trataba de que este tiempo terminase por restringir los otros tiempos necesarios de reproducción de vida que cada ocupante llevaba por fuera de la ocupación, es decir, cuando no era formalmente ocupante. La ocupación abría un tiempo no contemplado, que se sentía necesario, pero que no necesariamente tenía que pasar por encima de los propios ocupantes, como si fuera un objetivo mayor que, por “ser mayor que ellos”, los aplastaba y les impedía otras producciones.

Mal se haría también en pensar la ocupación como el momento en el que uno se convertía en ocupante: la ocupación no era algo separado y arriba de uno, la ocupación ya era la vida misma en relance. Creo que esto era lo que hacía que, por ejemplo, uno de los coordinadores, a propósito de reivindicar la prioridad de y el ánimo en la ocupación, expresase una ocasión en una asamblea que él qué más quería que en ese momento estar sentado en su casa tomándose una cerveza. La ocupación no tenía por qué opacar que se destinaban o se deseaban tiempos para otras producciones –como la del placer de beber alcohol donde era permitido-, y claro que ciertas circunstancias políticas podían determinar la prioridad productiva hacia la ocupación por parte de los estudiantes, pero nadie era obligado a quedarse.

Eso era interesante en la ocupación: cómo se relanzaban las vidas de los estudiantes ocupantes al disputar un uso disponible en la universidad frente al uso público, abriendo otro espacio y otro tiempo de reproducción de vida social, mientras ajustaban temporalmente las otras producciones necesarias en sus vidas. Esa apertura de tiempo y espacio generada por el uso disponible no estaba disociada del resto de producciones necesarias; al contrario, creo que el interés de los ocupantes en producir el uso relanzado a través de la ocupación estaba conectado con la sensación de imposibilidad de una educación como ámbito que reproduce otras producciones en la vida. Dicho de otra forma, los estudiantes ocupantes se preocupaban por esa educación que permite la continuidad de otras producciones, al percibir que el golpe presupuestal representaría para la UFFS la probable desaparición de cursos, la también probable desaparición de las cuotas para el acceso de los indígenas a la educación y el comprometimiento de la educación para las siguientes generaciones –esto último no sólo por tratarse de la universidad, sino de manera generalizada.

Tal vez, donde más era notoria esa conexión entre el uso disponible para una reproducción social otra y la preocupación por el peligro que corrían las otras producciones por falta de educación, era en aquellas y aquellos estudiantes ocupantes que ya cargaban trasfondos organizativos: varias de ellas y ellos ya venían de procesos de movimentación social con organizaciones como el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), el Movimiento de los Pequeños Agricultores (MPA) y el Levante Popular de la Juventud. Por lo tanto, esa reproducción social otra en la ocupación, para la reproducción de la educación, ya traía sus perspectivas organizativas, mismas que, por experiencia personal-colectiva, pueden asociarse con el MST.

Tenemos así una manera de entender aquel re-uso de los salones como dormitorios y el uso de las colchonetas. La ocupación disponibilizaba el uso para generar otros usos, permitiendo una vida en relance, no sólo formalmente dentro de la ocupación, sino para garantizar la educación en el resto de producciones “por fuera” de los estudiantes ocupantes. Así, los espacios se adaptaban a la nueva organización del uso de las condiciones materiales de la universidad, por ejemplo: en el edificio de los cubículos de los profesores se usaba la única regadera con la que se contaba y se organizaban los tiempos de baño para la tarde-noche. Ahora bien, al destinarse el edificio principal para las necesidades más básicas como dormir, comer e ir a los baños, el re-uso social de este inmueble se volvía destellante.

En el edificio principal, no sólo se reusaban los salones como dormitorios, se maximizaba el uso de una pequeña cocina con la que ya contaba la universidad, para preparar las comidas y los refrigerios acorde a los tiempos acostumbrados de alimentación; a manera de comedores, se disponía, sobre todo, de las mesas de la cafetería y del gran patio interno que contaba con bancas largas; se garantizaba el uso de, por lo menos, cuatro baños para las diversas necesidades de higiene y se organizaba la limpieza de los mismos. El espacio de dicho edificio, en general, estaba relanzado para reuniones de organización en pasillos, en el patio, en los salones mismos o incluso en los alrededores, y para asambleas de organización que convocaban a todas y todos los ocupantes, generalmente, en el gran patio. El auditorio corría la misma suerte, abriéndolo para otros fines: ahí se realizó el conteo de la votación de la huelga, ahí hubo asambleas, ahí se realizó videollamada con otros campus y rectoría de la UFFS para discutir y posicionarse sobre el problema presupuestal en la educación, y ahí llegaron conferencistas para exponer temas, justamente, como el del presupuesto en la educación y la afectación en ésta por la deuda pública.

La organización del uso relanzado se reflejaba en la Coordinación de la ocupación y sus Sectores constitutivos, como el de Disciplina, encargado de vigilar y hacer respetar los tiempos de las actividades; el de Comunicación, que se responsabilizaba por la comunicación de pautas internas y de manifiestos internacionales de apoyo, así como por la producción de contenidos de texto y audiovisuales, haciendo también un re-uso del internet de la universidad para la publicación en redes de dichos contenidos; el de Infraestructura, que garantizaba la llegada de los alimentos a preparar y las colchonetas, primordialmente; el de Cultura, encargado de intervenciones político-culturales como mensajes en carteles pegados en la pared, música contestataria durante la ocupación, y noches culturales de representaciones artísticas críticas y de baile; o el de Alimentación, que llevaba el control de los alimentos y su preparación para las y los ocupantes. Además, según los pisos que se estuvieran ocupando en el edificio principal, se organizaba un mutirão de limpieza en fin de semana, es decir, casi todos los ocupantes se lanzaban a la labor coordinada de lavar los pisos con jabonadura, escobas y jaladores, como parte de una responsabilidad por lo que se estaba usando.

No obstante, ese uso disponible de la ocupación abría con altas y bajas, como ya se esbozó un poco: por otras producciones que los estudiantes ocupantes tenían que atender en sus vidas, tenían que irse, si bien, en diferentes tiempos, varios regresaban y se rearticulaban. En algunos momentos, se tenía entre 30 y 40 ocupantes, y en otros, con la llegada de algún contingente, se contaba probablemente con alrededor de 60 ocupantes. Conforme eran menos o más personas, la adaptación en la organización de ese uso se hacía necesaria, como fue en los casos de los Sectores de Comunicación y de Alimentación, los cuales, considerando que se tenía más gente en la ocupación, sufrieron modificaciones: el primero decidió una división interna entre Comunicación Interna y Agitación y Propaganda, y el segundo, que había fincado su actividad en una o dos personas específicas, desconcentró hacia una rotación por Núcleos, mismos que involucraban a toda la ocupación y donde cada uno de ellos, compuestos generalmente por tres ocupantes, era responsable por la preparación de los alimentos, según la comida o refrigerio en turno.

Esa vida en relance por la nueva organización del uso no se explica sin otras condiciones materiales que garantizaban la reproducción misma de la ocupación: se mantenían las donaciones de comida, si bien, también tenían sus altas y sus bajas, como el quedarse sin carne en alguna ocasión. Esa vida en relance tampoco se entiende sin el mantenimiento del ánimo, que igualmente dependía de las condiciones materiales con las que se contasen: disponibilidad de conexiones eléctricas, internet, bocina y laptops para la música que se colocaba buena parte del día desde el gran patio; las noches culturales realizadas, también en el gran patio; el reuso del internet en los celulares de cada ocupante, que no sólo se destinaba para los fines de la ocupación, sino también para el entretenimiento; el conocimiento, igualmente, a través del internet, del aumento en el número de ocupaciones en Paraná y en otros estados; un churrasco, cuando llegó carne para hacerlo, y que marcaba otro ánimo en el convivio, como si fuese un día relajado; y hasta la simple diversión por jugar cuando se limpiaba o por jugar el popular truco en las cartas. Todo esto, sin embargo, no eximía de una baja en el ánimo, que se reflejaba en momentos de tedio y cansancio –y se tenía que descansar también-, tal vez, por causa de las reuniones y producciones de cada Sector; por causa de las reuniones de Coordinación con cabezas de Sector; por las asambleas, que abarcaban a todas y todos; e incluso, tal vez, por los tiempos “muertos” de la ocupación –que eran más bien tiempos de alerta ante alguna contingencia.

Toda esa potencia de producciones sociales, a mi entender, desprivatizaba lo público en el contexto de resistencia a la privatización de la educación, a partir del uso disponible generado por la ocupación. Sin embargo, el uso público también ejercía presión para el cierre de esa disponibilidad: como se mencionó más arriba, en la segunda semana de ocupación, se reculaba en negociaciones con la directora del campus al entregar los pisos tercero y cuarto del edificio principal para la impartición de clases. En los siguientes días, al incorporarse decenas de estudiantes de la universidad a sus clases habituales en los salones de los pisos desbloqueados, la ocupación-huelga dejaba de frenar esa normalidad privatizadora al permitir el acceso. Si bien las actividades de ocupación continuaban, por lo menos algunas y algunos ocupantes iban sintiendo una “pérdida de sentido” de aquella.

A partir de esa evaluación que sentían y considerando la afluencia de aquellos estudiantes que se incorporaban a las clases, reorganizaron lo ocupado y lo cedido en lo público, con intervenciones político-culturales más enfáticas para el 24 de octubre: de los primeros carteles que demandaban menos presupuesto para banqueros y más para educación, se pasaba a unos segundos carteles que, en general, expresaban como mensaje un también te va a tocar a ti, pegados en varias partes del interior del edificio principal, pero, particularmente, justo afuera de los salones donde se tomaba clases. Durante una parte de la mañana, se repetía un performance, sincronizado con la hora de llegada a la universidad del transporte escolar, en el cual, varias y varios ocupantes se tiraban al piso cerca de la entrada del edificio, representando su muerte –y acompañándose de música alusiva- por causa de “la PEC de la muerte”, la forma como nombraban a la PEC 241. Un par de intervenciones más se hicieron en el gran patio interno: un performance contra la fobia LGBT y una simulación de álgida discusión estudiantil con argumentos a favor y en contra de la PEC 241.

No obstante, los momentos específicos dentro de la coyuntura creada por el gobierno continuaban marcando la pauta. Al día siguiente, 25 de octubre, se realizaba la segunda votación de la PEC 241 en la Cámara de diputados, con una mayoría de parlamentarios que ya había dejado claro, en la primera votación, que estaba decidiendo la privatización de la educación pública. Al tenerse noción de que la tendencia sería hacia la aprobación, en la ocupación se asomaba la opción de bloquear el acceso a los salones nuevamente. Una vez que se conoció que el resultado de la votación fue justamente hacia la aprobación –turnando a la Cámara de senadores-, se convocó a asamblea para decidir el uso de la UFFS de nueva cuenta. La Coordinación planteó ocupar todo, la propuesta fue sometida a consulta y votación en asamblea, y prácticamente el 100% de las y los asistentes se decidieron por dicha medida. El 26 de octubre, el edificio principal de la UFFS amanecía bloqueado en sus accesos al segundo, tercer y cuarto piso, y, por lo tanto, con los salones inhabilitados para dar clases. Ese mismo día, terminaba mi tiempo en la ocupación.Las últimas reflexiones, que me sugería esta última parte que me tocó vivir con las y los estudiantes ocupantes, son, que una vez más se apreciaba que, ante el uso público en proceso de privatización, volvía a torcerse lo público, volvía a cobrarse una responsabilidad por usar los medios que producen la educación, es decir, por usar la universidad. De hecho, frente a esa segunda votación parlamentaria, no había condiciones para respetar la negociación con la directora del campus sobre los pisos que habían sido desbloqueados. La ocupación se lanzaba nuevamente y, con ello, la vida social de las y los estudiantes ocupantes. Decidir volver a ocupar todo significaba, anímicamente, reconocer la preocupación por el riesgo de volver a poner el cuerpo para bloquear, desafiando el “resguardo” que podía hacer la fuerza pública, pero también era abrazarse en forma de rueda entre todas y todos y lanzar un mensaje de fortalecimiento anímico después de haber decidido la acción de ocupación ampliada para el día siguiente. Decidir volver a ocupar todo priorizaba la producción en la ocupación y no en las otras producciones “por fuera” que tuviesen las y los ocupantes: el Sector de Cultura preparaba nueva intervención; el Sector de Disciplina organizaba a las y los ocupantes que pondrían sus cuerpos justo en los accesos; el Sector de Infraestructura se encargaba de proteger las pertenencias en los dormitorios; la Coordinación daba la instrucción de que, durante el día, éstos se mantuviesen cerrados, concentrándose todas y todos los ocupantes en el patio interno con lo básico material. Esto, sólo por recordar algunos de los movimientos que eran efectuados, acorde con la nueva reorganización del uso del edificio principal de la UFFS.Hago hincapié en que considero que la vida social de las y los estudiantes ocupantes se relanzaba con la ocupación. ¿Por qué? Primero, porque, así hubiese momentos de prioridad en la producción de la ocupación, en detrimento del tiempo asignado a otras producciones “por fuera”, la ocupación finalmente correspondía a la preocupación por una privatización de la educación que afectaría a esas otras producciones, al estar faltando una educación que impactase en éstas. Por esta razón que pueda entenderse que eran más que ocupantes formales: eran personas que se valían de la reproducción de la ocupación sin soltar las otras producciones necesarias en sus vidas. Segundo, porque la ocupación ya asomaba un potencial desprivatizador a través de sus propias producciones: vivir en la universidad sólo era posible disputando lo público, amenazado por lo privado; pero, lo público ya privaba con su pretendido uso para un todos incluyente, al “consensuar” socialmente una sola forma de disponer de las condiciones materiales para la educación, además, dependiente del presupuesto. La ocupación representaba una forma disidente de la organización social que, si bien ya tenía muy claro que la responsabilidad de la educación no cayese en lo privado –sólo quien pueda pagar tiene acceso-, también iba más allá de lo público. Lo público se convertía en uso disponible para reproducir la vida social en la propia universidad con producciones propias, lo cual permitía a las y los ocupantes estudiantes no delegar la producción de la educación ni a lo privado ni a lo público. Por eso la potencia de que ellas y ellos dispusieran de la UFFS para reusarla, organizándose en Sectores, preparando sus alimentos y comiendo ahí, adaptando los salones a dormitorios, ocupando los baños y regadera para sus necesidades de higiene, reusando el internet para los fines políticos de la ocupación y para entretenimiento, tomando posesión de los diferentes espacios del edificio principal para reuniones y asambleas, etc.

Dicho todo lo anterior, mi balance es, que esa crisis de capital que el gobierno regestionaba privatizando la educación pública, es decir, haciéndole pagar al pueblo con la flexibilización de su formación y con la prioridad presupuestaria para el pago de la deuda pública, ya estaba siendo rebasada, en buena medida, por el mismo pueblo a través de sus producciones relanzadas en la ocupación. Tal vez ésta enarbolaba lo público para la educación como defensa frente a la privatización, y tal vez podía “desactivarse” para anclarse en lo público como puerto seguro, pero las y los estudiantes ocupantes estaban mostrando también la potencia de responsabilizarse por las condiciones materiales de su educación, o sea, de tomar la universidad pública: abrirse en tiempo y espacio para una organización social del uso que disputase los medios de producción de la educación, destinada al resto de producciones.

Hacia mi salida de la ocupación, más aperturas aparecían: ocupantes y profesores donaban clases sobre producciones que sabían hacer; se realizaba una segunda votación estudiantil, de la cual las y los ocupantes salían nuevamente victoriosos; lograban la cancelación del calendario escolar; trabajaban voluntariamente en la producción de un área de tierra en forma de mandala; establecían un servicio de guardería; etc. La ocupación abría posibilidades y desprivatizaba la vida social.[1]

Fuentes

Coordenação do coletivo Ocupa UFFS, Manifesto de apoio aos povos indígenas otomí, tepehua e nahua da Sierra Norte do estado de Puebla no México, 2016.

Cornelli, Marcela, A lógica perversa da dívida e o orçamento de 2015, en http://www.auditoriacidada.org.br/blog/2015/03/13/a-logica-perversa-da-divida-e-o-orcamento-de-2015/, consultado el 09 de noviembre de 2016.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=221276&titular=una-ocupaci%F3n-estudiantil-en-paran%E1-brasil-

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