Page 2 of 3
1 2 3

América del Sur: Estos son los riesgos que corren más de 260 especies por los incendios en la Amazonia

América del Sur/Región Amazónica/El Espectador

En lo que va de 2019, las conflagraciones han destruido cerca de 43.753 km² del área total de bosques en esta región. En el mismo período de 2018 se quemaron 17.553 km², lo que representa un aumento de casi el 150% en un año.

La selva amazónica alberga cerca de 30.000 especies de plantas, es decir, en esta región se encuentran el 30% de todas las especies de plantas en América del Sur. AFP

Los incendios que se han registrado en las últimas semanas en la Amazonia no solo tienen en riesgo a sus pobladores y a las comunidades indígenas, sino también a las 265 especies amenazadas que habitan esta región. La zona que mayor riesgo presenta es el bosque de Brasil. (Lea: Con el aval de siete países y sin la presencia de Venezuela se concreta el Pacto de Leticia por la Amazonia)

En este país, actualmente, habitan 180 especies de fauna, de las cuales 124 son únicas en el bioma, y 85 amenazadas de flora. A pesar de que las Unidades de Conservación (UC) o los Planes de Acción Nacionales (PAN) protegen el 76% de las especies amenazadas en el bioma amazónico, no pueden proteger la fauna y la flora de la quema.

El 5 de septiembre de 1850 se creó la provincia amazónica en Brasil. Desde entonces se convirtió en una fecha de celebración para todo el bioma en este país.

La quema es uno de los principales factores de riesgo para la supervivencia de las especies que están en peligro de extinción y que son contempladas por alguna medida de protección. Entre estos ejemplares están el armadillo gigante, el pecarí de labio blanco y el oso hormiguero gigante.

Pero, el riesgo es mucho mayor para aquellas especies que están siendo afectadas por las llamas y que no cuentan con ninguna protección. La zarigüeya lanuda de hombros negros es uno de esos animales. Sus ejemplares se registraron en 1964 en Rondônia, uno de los estados con las tasas de deforestación más altas. Según WWF, otras 60 especies amazónicas se encuentran en esta situación vulnerable. (Puede leer: Los incendios de la Amazonia han destruido un área equivalente a 21 veces Bogotá)

No solo las especies animales presentan riesgo, las áreas protegidas tampoco se han salvado de las llamas. «Los incendios han afectado principalmente a aquellas con altas tasas de deforestación: Área Protegida Ambiental Triunfo do Xingu en Pará (PA), Bosque Nacional Jamanxim (PA), Área Protegida Ambiental Tapajós (PA), Reserva Extractiva Jaci Paraná (RO), Estación Ecológica Terra do Meio (AP), Reserva Extractiva Chico Mendes (AC), Bosque Nacional Altamira (PA), Reserva Extractiva Rio Preto – Jacundá (RO), Reserva Biológica Serra do Cachimbo (PA) y Bosque Nacional de Amanã (AM / PA)», alerta la organización.

Un panorama que es aterrador y que debe ser prioridad en los gobiernos, ya que la selva amazónica alberga cerca de 30.000 especies de plantas, es decir, en esta región se encuentran el 30% de todas las especies de plantas en América del Sur. En los bosques están la mitad de las especies terrestres del mundo y «son uno de los agentes responsables de la mayor cantidad de la captura de carbono, lo que ayuda a mitigar la crisis climática mundial», añade WWF.

Marcelo Oliveira, biólogo y experto en conservación para WWF-Brasil, explica que «la deforestación y la quema destruyen los hábitats de especies críticas, causando daños durante muchos años.  Debe haber una señal clara del gobierno y la sociedad de que Brasil ya no acepta la destrucción de su principal patrimonio biológico. El gobierno debe garantizar que las áreas protegidas y las tierras indígenas estén efectivamente protegidas de las ocupaciones y las actividades ilegales».

Se estima que en las áreas protegidas afectadas en Brasil hay al menos 55 especies amenazadas (44 de fauna y 11 de flora), de las cuales 24 son endémicas de Brasil. Estas son algunas de ellas:

 
Las especies acuáticas también están en riesgo

A pesar de que las consecuencias de los incendios son más evidentes en las especies terrestres, las acuáticas también están en riesgo. La principal causa es que la calidad del agua depende directamente de los bosques ribereños en las orillas de los ríos. Además, los otros cuerpos de agua pueden ser destruidos total o parcialmente por los incendios y, por las cenizas, resultan contaminados. (Le puede intereser: ¿Realmente la Amazonia es el “pulmón del planeta”?)

Fuente e imagen: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/estos-son-los-riesgos-que-corren-mas-de-260-especies-por-los-incendios-en-la-amazonia-articulo-880000

Comparte este contenido:

Documental: Los guardianes del Amazonas

Redacción: BBC Mundo

Desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil, el ritmo de deforestación de la selva amazónica aumentó más del 50%.

Muchos de los indígenas que viven en el bosque tropical más grande del mundo creen que el discurso del mandatario «respalda» la actividad de los madereros ilegales, con quienes desde hace años mantienen un enfrentamiento por las riquezas naturales del Amazonas.

«Tenemos que luchar por nuestra tierra», dice Laercio Guajajara, un indígena de la zona de Araribóia, en el estado brasileño de Maranhao, «no hay otra opción».

Él es uno de los guardianes de la selva amazónica que desde hace unos 6 años patrullan su territorio en busca de madereros ilegales.

Pero a veces los maderos se niegan a abandonar el lugar y los conflictos se vuelven violentos.

Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49375536
Comparte este contenido:

El cercano colapso

Por: Manuel Martínez Morales. 

¿Qué  es el universo? Y tú me lo preguntas. En tanto, impasible, contemplo la invasión de cucarachas y la danza de los cazadores del rinoceronte blanco  luciendo en sus cabezas cuernos de la noble bestia. Estúpidos creyentes en  que su perenne docilidad los resguardará  del acechante colapso que se avecina para acabar con la última mandarina sobre la tierra.

Dicen que las cucarachas, sobreviven a casi todo. Los hombres y mujeres pobladores de este planeta, no siendo cucarachas, musitamos de cuando en cuando una plegaria de amor esperando conjurar la cercana catástrofe. Sin embargo todavía es posible contar la historia de un solitario átomo de carbono, que viajando de aquí para allá,  contribuye a la fotosíntesis y su maravilloso devenir caótico, a punto de ser interrumpido por los bárbaros.

No los perdones Señor, porque bien saben lo que hacen. Carbono eres, ¿y en carbono te convertirás? No me respondas ahora. Hazlo cuando las cucarachas invadan tu ciudad y el inocente rinoceronte blanco no aparezca más en el horizonte.

El colapso está próximo pero, vencidos por la ceguera inducida por la sociedad de consumo, no lo advertimos. Aun cuando estudiosos serios, como David Korowicz, sostienen que el carácter interconectado de la economía global, las comunicaciones instantáneas y el flujo de finanzas, junto con grados extremos de especialización económica y tecnológica, han multiplicado las posibilidades de un fallo masivo del sistema, a lo que habría que agregar las secuelas de la deuda financiera y de la sucesión de burbujas correspondientes.

Así pues, los sistemas complejos se hallan relacionados entre sí, de tal suerte que un fallo en uno de ellos tiene un efecto caótico sobre los demás, circunstancia particularmente relevante en una economía globalizada como la del momento presente. Ya que cuando las cantidades disponibles de recursos y de energía no permiten mantener los niveles de complejidad, la civilización empieza a consumirse, a tomar prestado del futuro y a nutrirse del pasado, preparando el camino a una eventual implosión planetaria. (Carlos Taibo: Colapso. Capitalismo terminal, transición ecosocial, ecofascismo. Los libros de la catarata. 2016)

Baby you don’t know, baby you don’t know my mind…when you see me laughing, laughing just to keep  from crying.

Entonces será el tiempo de los buitres que no tendrán más alimento que el cadáver de Wall Street, y los restos financieros consecuencia del cambio climático; será el tiempo del chirriar de dientes de los amos del mundo que ni siquiera construyeron un bunker para resguardarse, creyendo que los recursos planetarios eran infinitos y siempre a su disposición. Sin imaginar el inmenso ejército de desposeídos y hambrientos que alcanzará los billones, para entonces declarados en rebeldía pues ahora sí, literalmente, el alimento ya no alcanzará para todos.

Las fábricas paradas, las ciudades convertidas en inmensos y oscuros estacionamientos pues también la energía será objeto de disputa, por su escasez. Millones de seres migrando, ya por la imposibilidad de defenderse del frío o por las sequías o inundaciones que les harán imposible vivir en el lugar que siempre habitaron. Hordas en busca de refugio y de un mendrugo de pan.

Será entonces el tiempo de la última carcajada de la cumbancha.

Espero vivir para contarlo. ¿A quién?

Reflexionar para comprender lo que se ve y lo que no se ve.

Fotografía: creepypastas

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/el-cercano-colapso/

Comparte este contenido:

Así ha influido el ser humano en las recientes catástrofes climáticas

Julio de 2017/Fuente: La Vanguardia

Las evidencias del nefasto impacto del ser humano sobre el medio ambiente son evidentes. No solo eso, sino que negar su implicación en el cambio climático es una irresponsabilidad que le puede costar la vida a muchas especies que cohabitan en el mismo planeta que él. Evidenciar la huella humana sobre el entorno es clave para entender el presente y mejorar el futuro y parte de la comunidad científica centra sus esfuerzos en este ámbito.

Desde el 2000, un nuevo campo de investigación se dedica a explorar la relación entre ser humano y condiciones climáticas extremas, como inundaciones, olas de calor, sequías y tormentas. Conocido como “atribución extrema de eventos”, el campo ha ganado impulso, no sólo en el mundo de la ciencia, sino también en la sociedad y en los medios de comunicación. Y mapas como este son la muestra del nocivo efecto de nuestra especie sobre la Tierra.

En este trabajo, realizado por la plataforma Carbon Brief, solo se analizan los más de 140 estudios sobre eventos meteorológicos extremos, como el tifón Haiyan (que acabó con la vida de más de 10.000 personas en Filipinas en 2013) hasta la sequía en California (que duró cinco años y obligó al Estado a declarar el estado de emergencia). Los informes incluidos van desde las lluvias récord que cayeron en Louisiana el verano pasado hasta la mortal ola de calor de 2003 en Europa.

De entre todos estos estudios publicados y analizados, el informe y posterior mapa realizado por esta web especializada en ciencia climática determina que el 63% de los fenómenos extremos tuvieron lugar o fueron más graves por culpa del ser humano. De todos ellos, casi la mitad (46%) representan olas de calor, las sequías son el 21% y las fuertes lluvias o inundaciones, el 14%.

La mayoría de grandes eventos analizados tienen relación con sequías u olas de calor

La mayoría de grandes eventos analizados tienen relación con sequías u olas de calor (Getty Images/iStockphoto)

El mapa muestra, geolocalizado, cada uno de los informes sobre los que están basadas dichas conclusiones. En España, por ejemplo, se destaca la sequía y se relaciona ésta con la influencia del ser humano. “Hay una tendencia hacia un Mediterráneo más seco para el período 1970-2010 en comparación con 1901-70, y tal tendencia ha sido parcialmente impulsada por las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero y aerosoles”, destaca el estudio.

En total, el mapa muestra 144 eventos meteorológicos extremos, relacionados a los artículos científicos que ayudan a concluir o no la relación de éstos con el ser humano o su falta de ella.

Nueva Orleans quedó arrasada tras el paso del huracán Katrina en 2005
Nueva Orleans quedó arrasada tras el paso del huracán Katrina en 2005 (EFE/Archivo)

Entre los eventos estudiados hay aquellos relacionados con frío, nieve o hielo; sequía; calor y olas de calor; océanos; y lluvias e inundaciones. De todos ellos, sólo 20 no han sido relacionados con la mano del hombre (como en los Pirineos, donde “la variabilidad climática natural fue, aparentemente, el principal motor de la acumulación extrema de nieve que cayó en los Pirineos en 2013” según un informe.

Uno de los autores del análisis, Roz Pidcock, había estudiado los informes de forma individual, y decidió unirlos en un solo mapa. “La tentación es mirar el resultado de un estudio y pensar que es la última palabra la definitiva. En realidad, la evidencia debe ser considerada en su totalidad para poder comprender cómo el cambio climático está influyendo en las condiciones climáticas extremas”, dijo el científico.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/natural/20170721/424265392141/influencia-hombre-catastrofes-clima.html

Comparte este contenido:

La rosa del reciclaje

Por: Carlos Ruperto Fermín

Es difícil ver la vida en color rosa, con tanta basura en la suciedad de las calles. Una flor tan bella como la rosa, no puede respirar en un jardín de guerra, y no puede vivir sin los pétalos de la paz.

Pero el calendario nos dice que el 17 de mayo, es la fecha ecológica que celebra el Día Mundial del Reciclaje, para generar conciencia ambiental sobre el grave problema de los residuos sólidos, que se han convertido en el cáncer de las ciudades de Latinoamérica.

Hoy queremos compartir con usted, una gran crítica social sobre el inconveniente de la basura en las calles, que se explicó con la magnífica comunicación visual de la serie animada “La Pantera Rosa”, y cuyo episodio para la televisión latinoamericana se tituló “Desperdicios Rosas”.

Lamentablemente, los adultos ya no recuerdan el humor satírico de La Pantera Rosa, y los jóvenes ya no entienden el humor cáustico de La Pantera Rosa. Por eso regalaremos a las nuevas generaciones y a las viejas generaciones, una moraleja que por desgracia nunca pasará de moda.

El episodio “Desperdicios Rosas” se desarrolló en una ciudad estadounidense llamada Litterburg, donde se observaba un exceso de basura que cubría todo su territorio, por la desidia de los 5000 habitantes que representaban su población.

En las calles de Litterburg, vimos a la pantera rosa comerse una sabrosa banana, y lanzar el cascarón de la fruta en el suelo.

Pero el cascarón de la banana no tocó el suelo, sino que le cayó en la nariz a un molesto policía, quien tuvo que remover más basura de la calle, para mostrarle a la pantera el aviso que prohibía y catalogaba como delito, el vertido de basura en las calles por parte de la ciudadanía.

Amenazándolo con una pistola, el policía llevó a la pantera hasta la sede del Ayuntamiento, donde el juez lo condenó a limpiar toda la basura de Litterburg.

Con pala y cepillo en mano, la enojada pantera se transformó en un felino barrendero, que empezó a recoger los interminables desperdicios de la ciudad.

Cuando finalmente almacenó toda la basura, la pantera decidió acabar rápidamente con todos los desperdicios, mediante el uso del fuego para quemar la tremenda basura.

Pero justo antes de incinerar los desechos, llegó un bombero que empapó el rostro de la pantera con abundante agua, para recordarle que según la ordenanza municipal de la ciudad, estaba prohibido quemar los desechos sólidos dentro de Litterburg.

Acatando la normativa legal, la pantera condujo un camión hasta una zona desértica, muy lejos de los suburbios que delimitaban a Litterburg.

Pensando que estaría a salvo de la ley, nuestro felino barrendero dejó caer la montaña de basura acumulada, y la vertió con simpleza en la superficie de la zona desértica.

Pero después de lanzar la basura, llegó un vigilante forestal montado en su camioneta policial, para reprender a la pantera y mostrarle un aviso, que prohibía absolutamente el vertido de basura en el lugar.

Sin más remedio que acatar la ley, la pantera volvió a recoger la basura y la depositó en su camión.

Pero antes de abandonar la zona desértica, la cansada pantera observó un hoyo profundo en el suelo, donde podía lanzar la basura y con astucia desaparecerla completamente.

Con felicidad en su rostro, la pantera lanzó toda la basura dentro del profundo hoyo, sin saber que la grieta en el suelo realmente era un antiguo géiser, que muy pronto hizo brotar con furia toda la basura del lugar, y acabó una vez más en las sucias calles de Litterburg.

Sin comprender tanta mala suerte, la pantera volvió a recoger la caprichosa montaña de basura.

Pero ahora la ofuscada pantera, consiguió una potente emulsión llamada “Disminución Instantánea”, que reducía drásticamente el tamaño de las cosas. Y agregando un poco de agua, la emulsión devolvería el tamaño original de las cosas.

Usando la increíble emulsión química, la pantera convirtió la montaña de basura en una pequeña bolita de basura.

Feliz por su ingeniosa hazaña, la pantera decidió usar un primitivo tirachinas, y lanzó muy lejos la bolita de basura.

Después de chocar con un tanque de azotea, con el tendido eléctrico y con los carteles publicitarios, la bolita de basura llegó hasta el departamento de la policía, y cayó en el vaso con agua del mismo policía que castigó a la pantera.

Cuando se mezcló la bolita de basura con el agua del vaso, la potente emulsión hizo recuperar el tamaño original de la basura, y la desesperada pantera tuvo que recoger toda la montaña de desperdicios, que inundaba hasta las ventanas del saturado departamento de policía.

A punto de perder la razón, la pantera decidió conducir una máquina aplanadora a vapor, para aplastar todos los residuos y convertirlos en un ingenioso avión de basura.

Con ganas de lanzar la basura fuera de la Tierra, la pantera le colocó dinamita al avión de basura y lo transformó en un cohete, que hizo volar y estallar rápidamente en el cielo de la amargura, porque la basura no gravitó en el espacio exterior, sino que descendió otra vez a las calles de Litterburg.

Aunque usted no lo crea, la pantera se armó de valor y volvió a recoger la basura. Volvió a conducir la máquina aplanadora, y volvió a laminar los residuos sólidos. Pero la pantera no los hizo explotar con dinamita, sino que los cortó en pedazos y los transformó en creativos cuadros de arte.

La pantera tuvo suerte con su solución final, ya que la basura fue convertida en una exposición de arte pop, y todos sus cuadros fueron comprados por los amantes de la pintura.

Complacido con la venta de sus cuadros, la pantera decidió entregarle el dinero recaudado al policía, y finalmente pudo librarse y liberarse de la maldición de la basura.

Famoso por haber limpiado todas las calles, la pantera rosa recibió la llave de la ciudad, por parte del alcalde de la hermosa Litterburg.

Con traje de gala y elegante sombrero, la pantera era un héroe para todos los ciudadanos, que lo aplaudían en los festejos que se hicieron en su honor, mientras recorría las calles en un lujoso automóvil junto al contento alcalde.

Luego de la devoción popular manifestada por toda la gente, la pantera y el alcalde llegaron hasta la frontera de Litterburg, donde se estrecharon las manos en señal de amistad, y gozaron de un envidiable panorama de la ciudad de Litterburg.

Pero con todos los festejos realizados en honor a la pantera, el paisaje de Litterburg mostraba la misma montaña de basura en sus calles, por lo que el indignado alcalde le quitó la llave a la pantera, y se la cambió por el mismo cepillo que usaría para limpiar otra vez la ciudad.

El genial episodio finalizó con el rostro fatigado de la pantera, que empezaría de nuevo con la remoción de toda la clásica basura.

Ahora es tiempo de reflexionar, sobre las causas y las consecuencias de la basura urbana, porque las calles de Litterburg son idénticas, a las calles de nuestros pueblos latinoamericanos.

En primer lugar, resulta evidente la falta de políticas ambientales, que permitan conllevar una gestión integral de los residuos sólidos, para evitar el colapso ecológico de cualquier ciudad del orbe.

Las calles atestadas de basura, simplemente reflejan el fracaso del más elemental conservacionismo, basado en el deseo de vivir en un ambiente sano, y convivir en un entorno limpio.

En pocas palabras, a la gente le gusta vivir en la suciedad como cerdos, cochinos y puercos.

En segundo lugar, sorprende ver la preocupación de un policía, para que se cumplan las leyes ambientales vigentes. Y sorprende ver la preocupación de un juez, para que se dictamine a favor del cuidado del Medio Ambiente.

Siempre han existido leyes que castigan la basura en las calles, y siempre han existido sanciones para quienes arrojen la basura en esas calles. Pero nunca hemos visto una ley que sancione el delito dentro de las comunidades, y nunca hemos visto a un legislador que sancione el delito por respeto a su ley.

En pocas palabras, la gente goza lanzando basura, porque sabe que la impunidad permitirá su gozo.

En tercer lugar, vimos la mediocridad de la pantera rosa, que siempre buscaba la salida más fácil, para escapar de los desperdicios por la puerta de atrás.

Irresponsablemente, la pantera pensaba quemar la basura, así como desecharla en un improvisado relleno sanitario, usar peligrosos químicos para destruirla, y hasta enviarla dentro de un cohete a los confines del Universo.

La decisión de reciclar la basura, que tendría que haber sido su criterio primordial, fue el último intento que practicó la pantera rosa, para acabar con la montaña de basura citadina.

La pantera nos ejemplificó claramente con sus tropiezos, que hacer lo correcto es la tarea más difícil para la gente ordinaria. Sin embargo, la frustración de la pantera se tradujo en inspiración, porque pudo diseñar coloridas obras de arte, que cumplían con la regla de reducir, reutilizar y reciclar.

No sabemos si la pantera rosa, realmente tenía el talento necesario para pintar obras de arte. Y no sabemos si la gente que pagaba grandes sumas de dinero por sus cuadros, realmente sabía que los cuadros eran la basura aplanada y pintada por un animal.

Pero sabemos que el esfuerzo y el sacrificio de la pantera rosa, para terminar definitivamente con el conflicto de los desperdicios, produjo una satisfacción emocional que no se compra ni se vende.

En pocas palabras, el valor de reciclar la basura, se recompensa en valor moral para el individuo.

Pese a que la inolvidable serie de televisión “La Pantera Rosa”, fue estrenada a principios de la década de 1960, y la majestuosidad de sus delirantes capítulos llegó hasta el año de 1980, es importante mencionar que la mayoría de los problemas ambientales actuales, fueron temáticas relatadas con mordacidad en muchísimos episodios de La Pantera Rosa.

La tala indiscriminada de árboles, el comercio ilegal de pieles de la fauna exótica, los gases tóxicos por la quema de combustibles fósiles, y la caótica acumulación de basura en las calles, representaron el motor creativo de las historias personificadas por la pantera rosa.

Pero las montañas de basura del siglo XX, no se pueden comparar con las cordilleras de basura del siglo XXI.

La cadena evolutiva de la Humanidad, obliga a maximizar la fabricación y comercialización de productos industrializados, que generan el arrogante confort del egoísmo mundano, y convierten las cajas de pizza en el sabor de la sobrepoblación mundial.

Las toneladas de gigantescas computadoras, ahora caben en la palma de la mano. Pero las toneladas de gigantescas computadoras, ahora contaminan las palmas de nuestras manos.

El pasado, el presente, y el futuro. Signos de interrogación. Nubes negras en el cielo. Gritos en el hogar. Tarjetas de crédito. La sangre del conejo. Metales de metano. Religiones sin religiosos.

Cartones de huevos. Teléfonos inteligentes. Botellas de plástico. Consolas de videojuegos. Afilados vidrios rotos. Televisores en tres dimensiones. Papeles de periódicos. Volantes sin frenos. Pilas alcalinas. Excremento de vacas. Sol a oscuras.

Queda claro que el consumismo que estimula el capitalismo salvaje, ha incrementado infernalmente la producción de basura a escala global, logrando asfixiar la sonrisa de los delfines en los océanos, y enfatizando los niveles de polución en los cuatro puntos cardinales.

No se puede alcanzar el crecimiento endógeno de las naciones latinoamericanas, con el asqueroso desfile de las ratas, de los cuervos y de las cucarachas, que nacen por una apestosa montaña de basura, que ocasiona enfermedades dermatológicas y respiratorias para los ciudadanos.

La falta de una oportuna Educación Ambiental, que primero se aprenda en los salones de clases de los colegios, y después se practique en las calles asfaltadas de las colectividades, ha influido negativamente en el corazón de todos los espacios naturales, que son deforestados para conseguir la materia prima que sustenta el ecocidio.

El ecocidio no puede pintarse de color rosa, y las rosas no pueden reciclarse con las espinas del ecocidio.

Pero reciclando las rosas que todavía perfuman la vida, tendremos la voluntad para cultivar la rosa del reciclaje.

Blog del autor: http://ekologia.com.ve/

Comparte este contenido:

Perú: Al descubierto un «Plan Maestro» para abrir la tierra de indígenas aislados en Sierra del Divisor al petróleo

América del Sur/Perú/14 de octubre de 2016/www.survival.es

Según ha podido saber Survival International, el Gobierno de Perú desarrolla un “Plan Maestro” que allanaría el camino a la exploración petrolífera a gran escala en un nuevo parque nacional. Esto pondría en peligro las vidas y las tierras de varios pueblos indígenas aislados.

El área, conocida como Sierra del Divisor, forma parte de la frontera amazónica de los no contactados, una región fronteriza entre Perú y Brasil que es el hogar de la mayor concentración de pueblos indígenas aislados del planeta.

El nuevo plan para la región que está elaborando la agencia de parques nacionales de Perú, SERNANP, podría permitir el acceso de las empresas petroleras al parque. Además, informaciones señalan que el nuevo Gobierno quiere modificar la ley para facilitar aún más la apertura de parques nacionales a operaciones de hidrocarburos.

El Parque Nacional Sierra del Divisor se creó en 2015 para proteger la región. Paradójicamente, el nuevo plan podría aniquilar a los indígenas aislados que habitan en su interior, no todos los cuales han sido reconocidos por las autoridades.

“El petróleo destruirá el lugar donde nacieron nuestros ríos. ¿Qué ocurrirá con los peces? ¿Qué beberán los animales?”, dijo una mujer matsés contactada.

En 2016 la petrolera canadiense Pacific E&P canceló un contrato de exploración petrolífera en las cercanías de un territorio matsés ante la firme oposición de la tribu.

"Sierra del Divisor es una región única y diversa, y el hogar de numerosos pueblos indígenas aislados."

«Sierra del Divisor es una región única y diversa, y el hogar de numerosos pueblos indígenas aislados.»© Diego Perez

Sin embargo, todavía mantiene un contrato para explorar en Sierra del Divisor.

En 2012 se llevó a cabo la primera fase de exploración contra la que los propios matsés y Survival International desarrollaron una campaña.

Los habitantes no contactados de la tribu, los más vulnerables, siguen en peligro y no están en en posición de poder consentir u objetar sobre el proyecto. El medioambiente del que han cuidado y dependido durante milenios podría ser destruido.

El proceso de exploración petrolífera conlleva miles de explosiones subterráneas a lo largo de centenares de franjas abiertas en la selva para determinar la ubicación de los depósitos de crudo.

Los pueblos indígenas aislados son los más vulnerables del planeta. Todos ellos se enfrentan a una catástrofe a menos que su tierra sea protegida.

Con la llegada de un nuevo Gobierno a Perú, Survival y las organizaciones indígenas AIDESEP, ORPIO, y ORAU están instándolo a repensar su postura.

El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado: “Es del interés de todos luchar por los derechos territoriales de los pueblos indígenas y tribales, porque las pruebas demuestran que sus tierras son la mejor barrera contra la deforestación. Desde Survival estamos haciendo todo lo que podemos para garantizar la protección de sus territorios”.

Tomado de: http://www.survival.es/noticias/11443

Comparte este contenido:

El problema de la basura en las calles latinoamericanas

Por Carlos Ruperto Fermín

Cuando se trata de reducir los índices de contaminación ambiental y fomentar la práctica de la Cultura del Reciclaje, los latinoamericanos sufrimos de un continuo bloqueo mental, que nos impide asumir la responsabilidad de proteger los recursos naturales del Medio Ambiente, y generar respuestas positivas de cambio a favor del saturado planeta Tierra.

La sistemática indiferencia ecológica en América Latina, permite que los latinoamericanos produzcan de 0,7 a 1,3 kilogramos de basura a diario, por lo que cada 24 horas se originan más de 500 mil toneladas de desechos sólidos, que termina promediando casi 200 millones de toneladas de residuos anualmente. De esa trágica cifra, se recicla menos del 15% de los materiales orgánicos e inorgánicos que se descargan en los vertederos de basura a cielo abierto, los cuales acumulan, queman y contaminan toda la desidia ambiental, ocasionada por la ignorancia de los más de 600 millones de latinoamericanos que atiborran las calles de nuestra capitalista geografía.

Desayunamos, almorzamos y cenamos, pero ¿Dónde termina el cartón de huevos, la botella de Coca-Cola y la lata de atún?

Compramos, vendemos y regalamos, pero ¿Dónde termina la colilla del cigarro, el blister de los juguetes y el vidrio de los licores?

Leemos, viajamos y rezamos, pero ¿Dónde termina el papel periódico, las hojillas de afeitar y los test de embarazo?

Lloramos, reímos y soñamos, pero ¿Dónde termina el envase del cloro, el envoltorio de las galletas y las cáscaras de las frutas?

Trabajamos, dormimos y despertamos, pero ¿Dónde termina el pañal desechable, los discos compactos rayados y la mugre de las uñas?

Nacemos, crecemos y morimos, pero ¿Dónde termina el pote de champú, el tetra pak de la leche, las jeringas del hospital y las bujías oxidadas?

La respuesta es muy sencilla. Gran parte de la basura latinoamericana termina aglutinada en una genérica bolsa de plástico negra, blanca o transparente, que se deposita en el genérico contenedor de basura frente a nuestro domicilio, esperando que las agujas del reloj marquen la impuntual llegada del genérico camión compactador, que trasladará con gritos industriales todos los desechos sólidos hasta el genérico vertedero a cielo abierto, para que de generación en generación se repita la misma errática historia de abuso ambiental.

¿Por qué somos tan sinvergüenzas? Vivimos destruyendo el entorno biofísico que albergamos, y nos quedamos calladitos ante el gran ecocidio que perpetramos en la oficina, en el hogar, en las plazas, en los parques, en las playas y en las aceras de nuestros países. Desde Toluca de Lerdo en México, pasando por Maracaibo en Venezuela, y llegando hasta Tucumán en Argentina, observamos que la irracionalidad ecológica de la población latinoamericana, demuestra la falta de Conservacionismo entre los ciudadanos, y la negativa de los gobiernos de turno en aplicar la normativa legal que prioriza la práctica obligatoria del reciclaje.

Surgen las interrogantes ¿A qué normativas legales nos estamos refiriendo? ¿Será a las fantasmagóricas leyes sobre la Gestión Integral de los Desechos Sólidos, o a las ordenanzas municipales que nunca se transfieren a la colectividad?

Es obvio que la política ambiental vigente en Latinoamérica, coexiste con el mal olor, con las ratas, con los cerdos, con las moscas, con los gusanos, y con el metano que habita debajo de las capas de basura en La Ciénaga, en El Rodeo, en La Bonanza, en Yotoco, en Villa Hayes, en Norte III, en La Esmeralda, en La Chorrera, en El Milagro, en Cerro Patacón, en San José, en La Cañada, en Zona 3, en Las Iguanas, en Santiago Poniente, en Doña Juana, en Atiquizaya, en Huajara, en Yopal, en Calle 100, en Los Pinos y en el resto de los laberintos de aniquilación ambiental, mejor conocidos como rellenos sanitarios, vertederos o botaderos de basura.

Recordemos que los mencionados laberintos del ecocidio, no fueron, no son y nunca serán la respuesta ambientalmente inteligente para alcanzar el desarrollo sostenible y sustentable de los pueblos. La cal, el aserrín y la arena, no pudieron ocultar las prolongadas grietas del extinto Jardim Gramacho, que vivió más de 30 años soportando la extrema negligencia carioca, y pronosticó la imparable crisis ecológica del actual siglo XXI.

Por desgracia, los rellenos sanitarios no representan un mecanismo técnico eficaz para disponer de la basura urbana. La verdad, es que son improvisadas áreas naturales demarcadas con estratégicos vocablos politizados, donde las empresas contratistas jamás terminan recolectando, clasificando y llevando la basura hasta los centros autorizados de reciclaje, que aprovecharían los materiales desechados en aras de su reutilización como materia prima, para la fabricación de nuevos productos de bajo impacto ambiental.

Por el contrario, en América Latina se acostumbra a quemar la basura en horas de la madrugada, desprendiendo un huracán de cenizas tóxicas que maltrata la calidad del aire, y provoca enfermedades respiratorias a las personas que las inhalan, pues esas sustancias nocivas para la salud, malogran los pulmones de los Seres Humanos y carcomen la caja torácica del alérgico Medio Ambiente.

Imagina que se queme una bombilla rota en un vertedero de basura, cuyo mercurio se mezcla con el poliestireno expandido de una vieja manualidad escolar, la cual se filtra con la espuma alcoholizada que quedó atrapada en las botellitas de las cervezas, y acabó sulfatándose con las pilas alcalinas usadas por la cámara digital.

Si admitimos que la irresponsable quema de basura a cielo abierto, se efectúa los 365 días del año en diferentes localidades de nuestros países, podemos entender el colosal círculo vicioso en el que nos hallamos inmersos. Además, estamos dañando la capa vegetal de los ecosistemas, propiciando la entrada furtiva de familias que viven en estado de indigencia, colapsando las alcantarillas en épocas de lluvia, y acrecentando la plaga de roedores, aves carroñeras e insectos que llegan hasta los centros urbanizados en los que vivimos, originando una crisis epidemiológica que afecta a todos los estratos sociales.

Seamos sinceros, la solución del escollo socio-ambiental presentado, va más allá de modernizar, eliminar o maquillar la basura acumulada en los rellenos sanitarios. Lo que en realidad enfrentan los latinoamericanos, es una asfixiante tendencia consumista encabezada por el todopoderoso dios dinero, a quien no le interesa el fatal destino de su capitalismo salvaje y de sus esclavos, para transformarlos en piltrafas humanas disfrazadas de hombres y mujeres con agudo pensamiento crítico.

El chiste es trabajar, comprar, ganar, codiciar, envidiar, robar, matar y volver a contarle el chiste al vecino. Por eso, la adicción a la oferta y demanda de cualquier mercancía subastada, se sincroniza con la clásica debilidad cognitiva del proletariado, que siempre se niega a ejercitar la maléfica Cultura del Reciclaje, la traicionera Eficiencia Energética y el pecaminoso Ahorro del Agua Potable. Así, el gran ecocidio se vuelve tan rápido y furioso, que no llegamos a comprender las consecuencias de reír a carcajadas, por la amarga cotufa de nuestro espectacular egoísmo consumado.

No importa si son niños, adultos o ancianos. Los latinoamericanos no tenemos la suficiente madurez intelectual, para reconocer la importancia del Medio Ambiente y ayudar con el cuido de la hermosa Gaia. Hay mucha terquedad en la sien del pueblo, que sigue bloqueado ante la posibilidad de reflexionar por las constantes injusticias ambientales cometidas en sus territorios.

Así como tenemos la voluntad de pasar horas conectados a las redes sociales en Internet, también podríamos reciclar los envoltorios de las golosinas después de comerlas. Así como tenemos la voluntad de ir al cine y ver los atractivos estrenos hollywoodenses, también podríamos reciclar los componentes electrónicos del televisor obsoleto. Así como tenemos la voluntad de casarnos en la Iglesia, procrear muchísimos hijos y divorciarnos luego de nueve meses, también podríamos reciclar la montaña de basura que compartimos en la inolvidable luna de miel.

Odiamos el reciclaje, porque desde la infancia nos dijeron que la basura no se toca, pero sin darnos cuenta, nos convertimos en basura al no tocar el arte del reciclaje. La gente piensa que la basura desaparece como por arte de magia frente a sus ojos, y consideran que no existen razones para sentir un mínimo de remordimiento. Vemos que la mayoría de las personas, siempre lanzan con furia los desperdicios en el contenedor de la basura. Lo hacen con rabia, con mucho enojo y de forma brusca. Nadie quiere sacar la basura a la calle, porque genera fastidio, pena y vergüenza.

Pero, fuimos nosotros quienes compramos todos esos productos que atosigaron al carrito del supermercado, y los pagamos con la tarjeta de crédito, de débito o en efectivo. Fuimos nosotros quienes cocinamos, comimos y usamos esos alimentos adquiridos en las tiendas por departamento. Fuimos nosotros quienes devoramos el empaque de McDonalds con las hamburguesas, los refrescos y las papas fritas.

Pese a ello nos preguntamos: ¿Por qué después del festín consumista ya nadie quiere responsabilizarse de la basura producida? ¿Será que pasamos de ángeles a demonios en un santiamén? ¿Será que somos los grandes cómplices de la barbarie ecológica que ampara al siglo XXI?

Creemos que el planeta Tierra es un majestuoso orgasmo cósmico, y que la vida es el mejor sueño en la historia del Universo. Tenemos la suerte de vivir en un refugio seguro para la existencia humana, ya que reúne las condiciones idóneas para custodiar el transcurrir de nuestra efímera vida. Por eso los Seres Humanos estamos en deuda con la Pachamama, y debemos conllevar un modus vivendi que priorice el bienestar de los recursos naturales, y permita una favorable interacción con su sagrada biodiversidad.

Meditemos sobre el desastre ecológico que exterioriza el atiborrado planeta Tierra, aceptando los prejuicios sociales que existen alrededor de la recolección de la basura, el doble discurso de los gobernantes que se cargan de demagogia para conseguir más votos del pueblo, y la apatía de la ciudadanía que se transforma en los mejores títeres del aberrado show circense.

El reciclaje requiere de un trabajo mancomunado entre los organismos públicos, la empresa privada y las ONGs, para cumplir con la sinergia ambiental de la regla de las 3rs (reducir, reutilizar y reciclar). Aquí NO funciona el individualismo, la hipocresía y el burocratismo. Sin embargo, en los países latinoamericanos el ámbito político se encarga de condicionar toda la peste que menosprecia, soborna y destruye el interés conservacionista de ayudar sin pedir nada a cambio.

Estamos resintiendo el déficit de programas ambientales que realmente valoricen la recuperación y la reutilización de la basura doméstica e industrial, porque los regímenes gubernamentales dependen de la Cultura del Consumo, del Derroche y del Descarte, para maximizar el grado de felicidad, confort y placer de sus engreídos habitantes. Aunque nos duela reconocerlo, si nuestros compatriotas latinoamericanos no son amenazados con el pago de unidades tributarias, con muchísimas horas de servicio comunitario, con la privación de libertad o con cualquier otra artimaña legal, pues nunca van a formar parte de la consecuente cadena del reciclaje.

Para colmo de males, los supermercados, abastos y demás comercios que ofertan productos de consumo masivo, rechazan la aplicación de mecanismos de devolución, acopio, almacenamiento y transporte, que garanticen la reutilización del plástico, vidrio, cartón, papel o metales obtenidos con las ventas al mayor y detal. Tan solo se vislumbra un frenesí de consumismo, que juega con el poder adquisitivo de los clientes, y no asume la culpa del libertinaje ambiental reinante.

Si bien muchos productos de primera necesidad, exhiben un símbolo ecológico que invita a depositarlos en un contenedor de basura, o a reciclarlos en una planta de tratamiento de residuos. El gran inconveniente, es que esa información gráfica se halla escondida en el empaque, envase o botella. Con alevosía, las transnacionales colocan la imagen de manera muy pequeña, casi imperceptible e ilegible para la vista del tradicional consumidor analfabeto. Se sabe que nadie va a leer ni a practicar el reciclaje. Los propietarios de los supermercados también se lavan las manos, asumiendo que toda la lista de deberes y derechos está explícita en la etiqueta de los artículos, por lo que no se sienten aludidos ante el semejante despotismo socio-ambiental causado.

Gran parte de las toneladas de la basura latinoamericana NO es biodegradable. La obsolescencia programada de la Madre Naturaleza, puede tardar de 5 a 1000 años en degradar todo el plástico que se mezcla con tintas artificiales, aluminios, resinas sintéticas, escombros de la calle y pulpa de celulosa. Por eso, mientras esperamos el lanzamiento del nuevo Iphone, del nuevo Galaxy, de la nueva Macbook, del nuevo Android y del nuevo Xperia, podríamos visitar alguna región de los ancestrales pueblos originarios, para pedirles perdón de rodillas a cada uno de nuestros hermanos indígenas, quienes son los más perjudicados por la sobreexplotación de los recursos naturales y por la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), que va deforestando, contaminando y arrasando con la nobleza de los más inocentes.

La culpa no es de los chilenos, de los mexicanos o de los brasileños. Tampoco de los venezolanos, de los argentinos o de los ecuatorianos. Ni mucho menos de los colombianos, de los peruanos o de los bolivianos. Todos pero absolutamente TODOS los latinoamericanos, somos culpables del gran ecocidio protagonizado en el siglo XXI. Estamos ciegos, sordos y mudos, porque no recibimos clases de Educación Ambiental en nuestro proceso de aprendizaje escolar. Los profesores nos llenaban el cerebro con palabras en Inglés, con cálculos de Álgebra y con frases de Filosofía, pero nunca nos enseñaron a clasificar los residuos del desayuno, a reutilizar la tiza del pizarrón y a reciclar los hematomas del recreo.

La tendencia negativa en América Latina se agudizará en los próximos 15 años, a causa de la aglomeración del incontrolable e-waste, por la expansión de la chatarra de automóviles y neumáticos en terrenos baldíos, por el desaprovechamiento de la minería urbana para frenar la alta tasa de desempleo, por el hipnótico bombardeo publicitario que se transmite en los canales de TV, por la no masificación de centros de reciclaje que sean fácilmente localizables en las calles, por la no comercialización de productos fabricados 100% con materiales reciclados, y por la falta de diversificación de la matriz energética, que castigará con fuerza al horizonte ecológico latinoamericano, incrementando los niveles de polución por las emisiones de gases de Efecto Invernadero.

Como vimos a lo largo y ancho del informe, el reciclaje es una auténtica letra muerta para los gobiernos, las comunidades y sus lugareños. Los hogares latinoamericanos no separan la basura doméstica desde la fuente, ya sea por desconocimiento, conformismo o porque saben que el camión compactador del aseo urbano, se encargará de mezclar todos los residuos y estropeará la tarea del reciclaje.

Ya basta de infructuosos planes pilotos, de corruptos acuerdos bilaterales y de trilladas charlas dictadas el 17 de mayo, que jamás obligan a practicar el Conservacionismo. El libre albedrío del híper-consumismo, nos ahoga con tanta basura de los pies a la cabeza. Ojalá que podamos encontrar la llave y desbloquear el reciclaje en Latinoamérica, para que ya no sea un tema tabú, una piedra en los zapatos, o una mancha de sangre que germina en lo más profundo del bosque.

*Articulo tomado de: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Basura-Residuos/El-problema-de-la-basura-en-las-calles-latinoamericanas

Comparte este contenido:
Page 2 of 3
1 2 3