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Repensando la educación para un modelo 100 % en línea

Por: Sofía García-Bullé

No hay tal cosa como resultados automáticos para afianzar el avance de la educación en línea, es necesario plantearnos una metodología.

El uso de la tecnología para impartir educación en línea, ha dejado de ser la respuesta a una situación de emergencia y se ha convertido en la nueva norma. Al pasar a esta segunda fase, nuevos retos se presentan para mejorar la experiencia en línea de alumnos y maestros.

En artículos anteriores hemos hablado sobre los aspectos teóricos, pedagógicos y prácticos para adaptarse a una educación que necesita ser online. Aspectos fundamentales como la forma de establecer comunicación con los alumnos y asegurar que se encuentren en buen estado de salud emocional han sido ampliamente tratados en diversos textos sobre los temas básicos y de periferia para avanzar a esta nueva normalidad educativa.

¿Pero qué hay de aspectos más avanzados como el diseño de cursos, las metodologías de evaluación o la brecha digital? Tratar estos temas ya no es cuestión del futuro, es más bien un presente urgente. Ahora mismo los maestros tendrían que estar aprendiendo a construir programas educativos y evaluaciones que sean en línea de inicio.

Con esto en mente, un grupo de profesores coordinado por Albert Sangrà, Catedrático de Educación y Profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Cataluña (UOC), se dio a la tarea de condensar un compendio que cubriera los incisos necesarios para dar el siguiente paso en la clases en línea.

“No se trata de hacer de la misma manera la enseñanza que ya estamos haciendo, solo que digitalizándola, sino de adaptarla a un contexto distinto, que es ese contexto no presencial”.

Sangrà y otros nueve profesores con 25 años de experiencia en la educación online trabajaron en conjunto para ofrecer soluciones a los principales problemas para la continuidad de una educación 100 % en línea, en un libro titulado Decálogo para la mejora de la docencia online.

El catedrático enfatizó la importancia de cambiar las estructuras base con las que pensamos al producir y ejecutar programas educativos. “No se trata de hacer de la misma manera la enseñanza que ya estamos haciendo, solo que digitalizándola, sino de adaptarla a un contexto distinto, que es ese contexto no presencial”, explica el también Director de la Cátedra UNESCO en Educación y Tecnología para el Cambio Social.

El compendio puntualiza tres áreas principales en las que los maestros han de centrarse para continuar la transición hacia una mejor educación en línea.

1. Ubicarse en la situación y ayudar a los alumnos a entenderla

La primera idea a comprender para la continuidad de la clases online es que al tratarse de una solución de emergencia para resolver problemas de un estado crítico, no podemos esperar recetas ni metodologías con resultados automáticos. Lo construido hasta ahora en materia de educación online, lo hemos construido sobre situaciones emergentes.

Las emergencias son un proceso complicado, cada quien las vive diferente, por lo que en este momento solo podemos esperar aproximaciones y recomendaciones que nos lleven a la base de una metodología en un futuro cercano.

De acuerdo con Sangrà y sus compañeros investigadores, la capacidad de observar y reaccionar a las diferentes formas en las que los estudiantes interaccionan y se desarrollan en una dinámica online en comparación con la presencial es fundamental para establecer el discurso y organización de la clase.

Superar la distancia social a través de conocer a fondo a los alumnos, su conducta y sus patrones psicológicos en línea también es un punto clave para establecer una nueva normalidad educativa con la capacidad de evolucionar rápido.

2. Manejo de recursos y generación de estrategias

Los recursos han de entenderse de una forma diferente, ya no se tratará sólo de contenido, sino de plataformas de interacción y comunicación. Estar en un espacio presencial ofrece la ventaja de ofrecer horarios más definidos en cuanto a los horarios y los periodos de descanso.

Los espacios, en un esquema de educación presencial, cuentan con las capacidades para asegurar tanto un ambiente de clase, como uno de recreación, ambos en grupo. Enseñar desde casa no tiene este beneficio, por lo que es crucial que se incluya la flexibilidad para proveer a los estudiantes de los recesos necesarios en una situación de movilidad e interacción reducidas.

Los maestros deben acercarse al uso de recursos con un mindset diferente, más en tono con las necesidades de la educación en línea en situación de aislamiento, esto les permitirá generar estrategias certeras para lidiar con las problemáticas que marca este contexto.

3. Diseño de actividades y evaluación

Plantearse de forma diferente tanto la elaboración de actividades en clase como la evaluación, también es un paso crítico para establecer las nuevas reglas de una educación en línea a nivel global.

Para Sangrà y su equipo el principio es diversificar, contar con diversos mecanismos que nos den información y nos ayuden a tomar registro del proceso de los alumnos. La evaluación, más que un instrumento de medición deberá ser una experiencia formativa y continua, que permita a los maestros centrarse en el procedimiento evaluativo y valorar este como el eje, en vez de factorizarlo como un dato o un resultado. Esto con el objetivo de conocer el nivel de aprendizaje del estudiante, en vez de solo calificarlo.

¿Qué retos pedagógicos, de contenido o ejecución has encontrado en tu experiencia como maestro en este contexto de aislamiento prolongado? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e imagen:  https://observatorio.tec.mx/edu-news/decalogo-educacion-online

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¿Qué es la ‘fatiga Zoom’ y cómo evitarla en estudiantes?

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La educación en línea es nuestro mejor recurso ante la situación de aislamiento, pero también puede producir agotamiento si no se administra cuidadosamente.

La nueva normalidad nos ha obligado a adaptarnos a una manera diferente de impartir clases. El rol de la educación en línea ha sido trascendental para la continuidad de la educación en todos los niveles, pero esta transición ha tenido sus bemoles.

Desde acoso cibernético, zoombombing, disponibilidad de recursos tecnológicos, hasta problemas de horarios o carga de trabajo en casa para las madres y padres, la instauración de la educación en línea como principal plataforma didáctica no ha estado libre de obstáculos. Con meses dentro de este nuevo esquema surge otra problemática a tratar para asegurar una experiencia educativa de calidad: la fatiga Zoom.

La ‘fatiga Zoom’ o ‘fatiga por Zoom’ se define como un estado de hastío, cansancio y aburrimiento que puede sentir un usuario al atender múltiples juntas, clases o eventos en línea durante el día. Los efectos causados por esta fatiga pueden ser perjudiciales para un ambiente didáctico, especialmente si se presentan frecuentemente.

¿Cómo nos afecta la ‘fatiga Zoom’?

Algunos de los síntomas de la ‘fatiga Zoom’ son: dificultad para concentrarse, agotamiento físico, ansiedad al entrar a una llamada o durante la misma, irritabilidad, dolor de cabeza y cansancio ocular, entre otros.

El problema puede ser más serio cuando se trata de niños, que no tienen aún las herramientas para identificar que lo que les sucede es simplemente ‘fatiga Zoom’. En casos como estos los padres deben ser vigilantes ante la tolerancia de los niños a estar sentados frente a una pantalla.

Si un niño deja la sesión de clase en la que está para jugar con sus juguetes, tiene un episodio de ira o simplemente se niega a entrar a la sesión, podría no ser una situación de capricho, sino un caso real de agotamiento para el aprendizaje remoto o ‘fatiga Zoom’.

¿Cómo combatir la ‘fatiga Zoom’ en niños?

Uno de los aspectos que dispara el estrés en los niños al estar demasiado tiempo en sesiones en línea es que no pueden moverse mucho. Es recomendable utilizar los periodos de receso para que los niños descarguen un poco de la energía que no pueden usar mientras están sentados. Diez minutos de caminata, un par de ejercicios de yoga o pasar un rato breve jugando con su mascota, puede ayudar significativamente a reducir los niveles de estrés y mejorar la concentración de los niños.

Ejemplos de posturas correctas e incorrectas. Freepik/ ssstocker .

Ejemplos de posturas correctas e incorrectas. Freepik/ssstocker.

Crear un espacio adecuado para el aprendizaje pero que también permita la relajación, es crucial para que los niños estén más cómodos en las clases. Este espacio debe habilitar el uso de una computadora en una posición de sentado correcta que no implique ningún esfuerzo extra por parte del niño, con la pantalla a nivel de los ojos y a una distancia razonable de los mismos.

También es recomendable que esté libre de distracciones, pero que tenga elementos que el niño considere suyos y lo hagan sentir cómodo en este espacio.

Crear una agenda que tenga en cuenta los plazos necesarios para cumplir con las responsabilidades escolares, pero que sea flexible de acuerdo a las necesidades del niño, es instrumental para mantener a raya la ‘fatiga Zoom’. También es importante darle al niño un sentido de control y responsabilidad sobre su propia agenda. Trabajar con el hecho de que un niño tenga problemas para madrugar o necesite más pausas durante una jornada escolar es posible con un esquema 100 % en línea, además necesario para mantenerlos con una alto nivel de atención y motivación.

¿Cómo combatir la ‘fatiga Zoom’ en los estudiantes jóvenes?

Si bien los alumnos de grados más avanzados tienen mejores herramientas para identificar y manejar la fatiga por aprendizaje remoto, también es necesario que los maestros estén al pendiente aspectos que podrían dispararla, así como de estrategias para disminuirlo.

Para este propósito la retroalimentación es básica. Es necesario tener un canal de comunicación abierta con los estudiantes para saber cómo están emocionalmente y tomar decisiones con base en la capacidad y salud mental de los alumnos en tiempos de encierro. Como maestros, es recomendable dedicar un tiempo de la clase a conocer el estado de nuestros estudiantes y motivarlos a compartir sus inquietudes al momento de elaborar una agenda y marcar un ritmo de trabajo.

Diversificar y priorizar es clave. Al momento de estructurar la dinámica de la clase a lo largo de un semestre hay que preguntarse: ¿Es necesario que los alumnos estén interactuando en tiempo real para este tema o cuestión? ¿La puedo grabar para que la vean y la repitan a su ritmo?

Esta es una de las decisiones más importantes en un modelo 100 % en línea. Actividades como mesas de trabajo, diálogos o debates, necesitan presencia virtual en tiempo real, pero quizás lecciones sobre aspectos teóricos de español o historia, así como avisos generales de la escuela no necesitan impartirse al momento.

Tanto el tiempo como el nivel de concentración de estudiantes, maestros y familias es limitado. En un contexto de aislamiento prolongado, debemos ser cuidadosos con ese recurso. Las lecciones grabadas ofrecen la ventaja de poder ser vistas en un horario más flexible, y revisarlas cuantas veces sea necesario hasta captar la idea. De la misma forma, liberan el tiempo y la disponibilidad del maestro para dedicarse a aclarar dudas en vez de tener que dividir la sesión entre presentar el tema y luego responder preguntas.

Ser conciso, breve y amigable también es determinante en el propósito de mantener la atención de los alumnos y hacer más fácil el proceso enseñanza-aprendizaje, de la misma forma ayuda a prevenir el desgaste por parte de maestros con jornadas largas.

¿Has tenido problemas para mantener la atención de tus alumnos en clase? ¿Alguno de tus alumnos ha presentado síntomas de ‘fatiga Zoom’? ¿Los has tenido tú? ¿Qué estrategias has utilizado para nivelar tu salón de clases ante estas circunstancias? Cuéntanos en los comentarios.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/fatiga-zoom-estudiantes

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Entrevista a Jeff Magioncalda: “La educación ‘online’ es mucho más accesible, y en el futuro se combinará con la formación presencial”

Entrevista/15 Octubre 2020/Autor: Nacho Meneses/elpais.com

Jeff Magioncalda, CEO de Coursera, conversa acerca del futuro de la educación en línea y de cómo la transformación digital ha cambiado ya el panorama educativo del mañana

La pandemia de coronavirus ha impulsado no solo la transformación digital de la sociedad y cambiado la naturaleza del estudio o del trabajo durante los meses de confinamiento y distanciamiento social. También ha acelerado una serie de cambios de raíz en la forma de trabajar, de organizarse, de colaborar y de formarse que permanecerán incluso cuando la covid-19 quede atrás. De la magnitud de este cambio es prueba, por ejemplo, el crecimiento experimentado por las plataformas de formación online gratuita (MOOCs) como edX, Miríadax o Coursera. Desde mediados de marzo, cuando comenzó el estado de alarma, se produjeron solo en esta última más de 632.000 matrículas en España, lo que equivale a un crecimiento del 272 % con respecto al mismo periodo del año anterior. A nivel global, más de 27 millones de usuarios se unieron a Coursera, con 58 millones de inscripciones en sus diferentes cursos (un 473 % más).

Las habilidades digitales, incluyendo el aprendizaje automático (machine learning), la programación o la ciencia de datos, copan las formaciones más demandadas tanto por las empresas como por los usuarios individuales, mezcladas –como no podía ser de otra manera en este 2020– con otras relacionadas con el bienestar y la salud, incluyendo incluso un curso gratuito de rastreo de contactos de la Covid-19, de unas cinco horas de duración y elaborado por la Universidad Johns Hopkins, que está disponible en castellano, inglés y español. Para hablar del impacto de la formación online, EL PAÍS ha hablado con Jeff Magioncalda, CEO de Coursera.

Pregunta. ¿La transformación digital de la educación tiene marcha atrás?

Respuesta. Yo creo que no. Casi todas las industrias del mundo se han ido incorporando a esta transformación digital en los últimos cinco a diez años, y la educación superior es una de las últimas en hacerlo. Creo que lo que vamos a ver es, en parte debido a la pandemia, muchas más clases híbridas. Incluso cuando todos los estudiantes vuelvan a los campus, cada vez más instrucción tendrá lugar en línea. Y lo mismo sucederá con el trabajo en remoto… Ya el seis de marzo, todos los empleados de Coursera empezaron a trabajar desde casa. Yo estaba muy en contra del trabajo a distancia, y pensaba que simplemente no iba a ser lo mismo (y no lo es); pero aprendimos mucho sobre lo efectivos que podemos ser trabajando en remoto con una plantilla repartida. Ni Coursera ni muchas otras empresas volveremos a trabajar como lo hacíamos antes.

Claro que seguiremos teniendo oficinas, y la gente irá allí de vez en cuando; pero el trabajo en línea, y la forma de colaborar online que estamos aprendiendo van a cambiar la forma en que trabajamos. Y creo que ocurre lo mismo con la educación. Cuando los estudiantes vuelvan, e incluso si todos vuelven, al campus, habrá aprendizaje online; lo habrá en los teléfonos móviles; estarán haciendo proyectos en grupo y proyectos prácticos; y usarán tecnología, porque en muchos aspectos, ofrece una forma de aprender mucho más dinámica de lo que puedes obtener en un auditorio grande. Creo que los grandes auditorios ya no van a volver a ser tan atractivos. Una gran parte de eso sucederá en línea, incluso cuando los estudiantes vuelvan a los campus. También creo que muchos estudiantes no van a volver, porque es caro y, especialmente en los estudiantes de más edad, porque no se pueden permitir dejar sus trabajos para volver a estudiar, ni mudarse con sus familias. La edad media de los estudiantes de Coursera en España es mucho más alta que la media global.

La educación online es accesible para una audiencia mucho más amplia que la presencial, y por eso [las instituciones educativas] seguirán ofreciendo cursos y titulaciones en línea, que tienen un menor coste y te permiten llegar a más estudiantes.

P. En un mercado laboral tan cambiante como el que vivimos, es importante adaptarse con las habilidades que las empresas demandan más. ¿Qué áreas de aprendizaje online serán más relevantes en los próximos años?

R. Cuando Coursera comenzó, en 2012, uno de los cursos más populares era el de aprendizaje automático de la Universidad de Stanford. Aún lo es, y muchos científicos de datos vienen a Coursera, porque tenemos cursos muy innovadores de ciencia de datos. Según fuimos extendiendo nuestra distribución a las diferentes instituciones, lo que vimos es que las empresas realmente buscan el mismo tipo de habilidades y de educación que las personas individualmente, en su mayoría ciencia de datos, tecnología y negocios, aunque recientemente hemos visto un mayor interés en el campo de la salud.

En España, los cursos más demandados en 2020 son, por orden, el de aprendizaje automático, primeros auxilios psicológicos (de la Universidad Autónoma de Barcelona), aprender a aprender, ciencia del bienestar (de Yale University) y chino para principiantes (de la universidad de Pekín). Y entre los cursos prácticos, destacan cómo construir tu propia web usando WordPress y GoogleAds para principiantes.

P. ¿Diría que las habilidades digitales son hoy esenciales en cualquier caso, independientemente del campo en el que se trabaje?

R. Desde luego. Y un motivo fundamental es que muchos de los trabajos más demandados son digitales, y requieren esa habilidad para acceder a los datos, compartirlos, analizarlos y presentarlos. Cualquier trabajo usa un software para completar sus tareas. Las herramientas digitales y los datos son especialmente relevantes a la hora de colaborar con otras personas o de tomar decisiones. Así es el trabajo ahora.

P. ¿Cómo ve el futuro de la educación universitaria?

R. Está cambiando rápidamente, debido a la pandemia de coronavirus. Por un lado, será una educación más híbrida, con muchas más experiencias online en las que algunos estudiantes estarán presencialmente en el campus y otros no, e incluso en el campus la gente también estará en línea. Por otro lado, habrá muchos más cursos y grados por Internet: en Coursera tenemos ahora 20 grados de nuestros socios universitarios, pero ese número va a crecer drásticamente. Y, en tercer lugar, creo que los costes de matrícula serán más bajos, especialmente para las titulaciones online, pero también para las presenciales, porque habrá más alternativas y una mayor competencia.

La educación estará también más enfocada hacia el mercado laboral, de manera que, aunque estés estudiando Filosofía, Humanidades o Inglés, que contribuirán a tus habilidades de comunicación y colaboración, también necesitarás conocimientos básicos de datos, estadística, habilidades de análisis e incluso de programación. Otro punto que va a ser diferente es la formación continua a lo largo de la vida profesional, en el trabajo y en línea. Y finalmente, será mucho más modular y apilable: podrás adquirir un certificado que cuente para una titulación, podrás obtener un certificado online que cuente para un grado presencial, completar grados presencialmente que te cuenten para tu grado online, o conseguir certificados de educadores en la industria, como Google y que te cuenten en la universidad.

P. Una de las principales ventajas de las plataformas en línea como Coursera, edX o Miríadax es la amplia cantidad de cursos gratuitos (MOOCs) disponibles. Sin embargo, solo los acaban entre el 8 y el 10 % de los que se matriculan. Parece que la formación gratuita, precisamente por serlo, no se valora lo suficiente.

R. En líneas generales, estás en lo cierto. Aunque depende del país, para los cursos online gratuitos, el porcentaje de terminación está en torno a ese 10 %. Lo interesante es que, cuando la gente va a YouTube a aprender algo, nadie habla de esos porcentajes, sino que simplemente se fijan en que pueden aprender algo en YouTube. Tenemos unos 4.000 cursos, y cada uno de ellos tiene pequeñas presentaciones en vídeo de entre cinco y diez minutos. 150.000 clases en vídeo. Cuando miras el porcentaje de esos vídeos que se completan, descubres que se sitúa en torno al 60 % (incluso en los cursos gratuitos).

Si miras a la gente que ha pagado por un curso, el porcentaje de terminación es mucho más alto, en torno a un 40-50 %. Si echamos un vistazo a esos números en el trabajo, porque tu empresa te ha pedido que hagas un curso determinado, entre un 50 y un 60 % de los empleados lo acaban. Y en los estudiantes de titulaciones de grado [en estas plataformas], esos porcentajes superan el 90 %. Así que realmente depende del motivo por el que el estudiante ha acometido ese aprendizaje, y de si están interesados en completar todo el contenido o no. Muchas personas que se matriculan en un curso solo están interesadas en aprender una parte del contenido.

Nosotros tenemos un nuevo producto, Coursera For Campus, que lanzamos hace un año y que hoy tiene millones de estudiantes. En muchas universidades por todo el mundo, en Latinoamérica, India o Europa, los profesores conceden créditos presenciales si terminas un determinado curso en Coursera. Y los porcentajes de terminación ahí se sitúan alrededor del 95 %. Eso es porque los estudiantes están motivados, porque quieren obtener una buena nota para su grado.

El pasado 12 de marzo, lanzamos también Campus Response Initiative, una versión gratuita de Coursera For Campus para las universidades afectadas por la Covid-19 en cualquier lugar del mundo. Aunque concluyó la semana pasada, su continuación hasta finales de año será oficialmente anunciada la semana que viene. En España se han desarrollado 71 programas en el marco de esta iniciativa, y a nivel global han participado 3.700 universidades. Esto ha beneficiado a 2,3 millones de estudiantes inscritos en 19 millones de cursos (una media de 8 matriculaciones por alumno) que han invertido 42 millones de horas de aprendizaje. Quieren hacerlos porque cuenta para su nota y porque es una forma de obtener créditos para su titulación. Por otro lado, el programa Coursera Together incluye muchos recursos gratuitos para cualquier usuario interesado.

P. La mayoría de los expertos incide en que el mercado laboral demanda profesionales flexibles que se adapten a circunstancias cambiantes, y que la formación continua es esencial. Toda esta formación está al alcance de la mano, pero eso choca con el hecho de que, si no te lo pide tu empleador o tu profesor, la mayoría no termina esos cursos.

R. Cuando llegué a Coursera hace tres años y medio (y esto es cierto para la mayoría de las empresas que ofrecen MOOCs), casi todo lo que ofrecíamos eran cursos directamente a las personas individuales. Y entonces decidimos empezar a ofrecer formaciones a través de instituciones. Por eso tenemos Coursera For Business, donde los empleados hacen cursos que les ofrecen sus empresas con contenidos que quieren que asimilen sus trabajadores; o Coursera For Government, para que los Gobiernos ofrezcan determinadas formaciones a sus empleados y a los trabajadores en paro, para reactivar la fuerza laboral con las habilidades más demandadas para trabajos relacionados con la tecnología de la información, marketing o ciberseguridad, por ejemplo [un catálogo que, desde el 24 de abril, ofrecen a los desempleados gratuitamente].

Ese marco institucional es importante para muchísimas personas. Claramente hay decenas de millones de personas haciendo cursos por su cuenta, pero mucha gente, porque están ocupados y no están seguros de lo que deberían estar aprendiendo, no ve que les compense necesariamente el hacerlos; necesitan ser apoyados y dirigidos por una institución que les diga “esto es lo que queremos que hagas, esto te beneficiará en tu trabajo o en tu educación”.

P. Si muchos de los cursos son gratuitos, ¿qué han aportado realmente esas iniciativas que durante la pandemia han concedido acceso gratuito?

R. El acceso a los cursos y el visionado de los vídeos es gratuito, pero no obtienes un certificado al final, ni tienes acceso a las pruebas de evaluación. Para muchas personas, es importante poder ponerlo luego en LinkedIn y poder demostrar que han aprendido ciertos contenidos, y por eso pagan.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/economia/2020/10/07/actualidad/1602063943_874241.html
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Espacios educativos virtuales: ¿una pausa para la ansiedad social?

Por: Driveth Razo

Se pensaría que los espacios educativos virtuales están lejos de potencializar la ansiedad social. Sin embargo, la ansiedad social se presenta aún detrás de la “comodidad” de una webcam.

 

En marzo de este año comenzó el traslado de las aulas escolares a clases impartidas en diversas plataformas online debido a la contingencia sanitaria por la COVID-19. Aunque esta situación parecía que daría un respiro a las personas con ansiedad social, no resultó más que en el empeoramiento de alguno de sus síntomas.

Acorde al Manual MSD para el usuario, las personas que tienen fobia social, un tipo de trastorno de ansiedad, experimentan ansiedad a tal grado que tratan de evitar situaciones sociales o las enfrentan pero con gran malestar. La prevalencia anual de la ansiedad social es cercana al 9 % de las mujeres y al 7 % de los hombres, y alrededor del 13 % de las personas llegan a padecerla en algún momento de su vida.

La fobia social tiene diversas aristas, desde la preocupación por la posibilidad de que su actuar o comportamiento en público pueda ser inapropiada, hasta la preocupación por perder el hilo de sus pensamientos o no encontrar las palabras adecuadas para lograr expresarse debidamente. Las personas normalmente temen no estar a la altura de las expectativas, ser juzgadas o rechazadas.

En algunas ocasiones, la ansiedad social está ligada a situaciones públicas específicas como hablar, comer o realizar cualquier actividad frente a un público, conocer nuevas personas o mantener alguna conversación, por ejemplo. Por lo que uno esperaría que en la cuarentena, la ansiedad social disminuyera en aquellas personas que tienen este padecimiento, al no tener que enfrentarse a situaciones públicas.

Sin embargo, esto no es así. Frente al coronavirus las personas con trastornos de ansiedad están en una situación de mayor fragilidad. En primera instancia, las personas con fobia social necesitan encontrar una seguridad. Una seguridad que hoy es imposible ya que nadie puede controlar lo que va a pasar, ni sabe lo que sucederá ni siquiera el día de hoy.

Por otro lado, se encuentran los inconvenientes que trae consigo llevar las clases a las plataformas digitales. Se hace un doble esfuerzo para concentrarse en lo que dicen los profesores y evitar distracciones como las redes sociales. Asimismo, mantener la cámara prendida durante todas las clases es una medida para comprobar que los estudiantes estén prestando atención, saber que se está interactuando con alguien, para muchas personas resulta abrumador.

Diversas aplicaciones como Hangouts o Zoom agrandan la imagen, en este caso la cara, de la persona que se encuentra hablando. Paige Thompson, afirmó en una entrevista para el Washington Post, que su ansiedad social se ha duplicado desde que trabaja bajo este modelo. “Cuando empezó, me sentí incómoda. A veces sonrío cuando las situaciones son incómodas y lo hice, lo que me hizo sentir avergonzada de que la gente lo viera». Así que apagó la cámara.

Aunque parezca una probabilidad remota, también se puede tener miedo de que alguien fije tu recuadro para que siempre aparezca en grande. Por lo que hay un desgaste emocional enorme por parecer aún más interesado, mantener una postura correcta, y muecas acordes a lo que se va comentando.

Ellen Hendriksen, psicóloga clínica, afirma que las personas que padecen ansiedad social es porque sienten que hay una “forma buena de ser” y una “forma mala de ser”. Creen que las personas los detestarán si se salen de los parámetros de lo “normal”, “adecuado”, por lo que siempre buscan alcanzar, lo que consideran que es, esa perfección acorde a la situación que se desarrolla. En videollamada, se está más consciente de uno mismo, en comparación a una conversación en persona, ya que uno puede autopercibirse a través de la cámara, seguir cada movimiento y estarlos sobre pensando antes y después de realizarlos.

Ahora bien, al tratar de buscar encajar en estos moldes, varias personas se esfuerzan por leer el lenguaje corporal del otro para así imitarlo. Sin embargo, en estas situaciones pueden resultar todo un reto ya que, a través de estas plataformas, sólo se puede ver la cabeza y los hombros, e incluso las expresiones faciales pueden ser difíciles de leer, especialmente si la otra persona se mueve y reacciona a las cosas que suceden en su espacio.

Aunque, como se menciona, otra persona puede reaccionar a algo que sucede en su entorno; también puede potencializar la inseguridad que siente el hablante que padezca de ansiedad social, ya que este no sabrá con certeza si fue por algo que él o ella dijo o por factores externos. Tal como me sucedió durante una exposición virtual para una clase. Si bien en un comienzo estaba llevando adecuadamente la presentación, en un instante que volteé a ver los recuadros de mis compañeros y vi la indiferencia de algunos o incluso las sonrisas de otros, perdí el hilo de lo que estaba diciendo y acabé concluyendo lo más rápido posible.

Si bien, resulta casi imposible determinar del todo los efectos que la pandemia dejará tras de sí en la salud mental de las personas; se prevé un incremento en las fobias sociales. Dada la disminución del contacto social, podría haber un alza en los patrones evitativos, lo cual ayudaría a intensificar la fobia.

Sin embargo, todo dependerá de cada persona. Tal como comenta Candela Molina, psicóloga general sanitaria y coordinadora de Cepsim, para el diario ABC. “Hay que tener en cuenta nuestros recursos de supervivencia y la resiliencia individual y comunitaria”.

No cabe duda que la pandemia ha generado una crisis en el ser humano y en su contexto, así como en su habilidad para enfrentarse a lo desconocido. El traslado de lo físico a lo digital, en lugar de darle un respiro a las personas con ansiedad social, lo ha intensificado. No se puede saber a ciencia cierta cuál será el efecto que traerá consigo la pandemia. Después de todo, cada cabeza es un mundo propio y, dependiendo de su fortaleza mental y su resiliencia, es que será capaz de enfrentar las situaciones que se vayan presentando.

Lo único que se puede hacer por el momento es apagar la cámara, aunque sea unos minutitos, si el profesor lo permite, ocultar los recuadros de los asistentes cuando la profesora o alguna persona esté compartiendo pantalla, o simplemente dejar correr la plataforma en segundo plano mientras se toman apuntes en el primero.

Está bien tomarse unos minutos. Recuerda, no eres la única persona que tal vez lo pueda necesitar. Después de todo, estamos juntas en esto.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/ansiedad-social-covid19-zoom

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ONU calcula que un tercio de colegiales no tuvo acceso a educación online

Por: El Periodiquito

Al menos un tercio de los estudiantes menores de edad en todo el mundo no tuvo acceso a la educación en línea durante cuarentenas decretada en decenas de países para intentar contener la expansión de la COVID-19, según el último informe de Unicef, que insta a priorizar «la reapertura segura de los colegios».

«Para al menos 463 millones de niños cuyos colegios estuvieron cerrados por el COVID-19, no existió la enseñanza telemática», aseguró la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en un comunicado difundido este jueves.

Fore hizo hincapié en que esta situación pone al mundo ante una «emergencia global» y advierte de que «las repercusiones pueden sentirse en las economías y las sociedades durante las próximas décadas».

Según el informe, durante el tiempo en que un número mayor de medidas de aislamiento estuvieron vigentes, cerca de un millón y medio de escolares se vieron afectados por el cierre de sus centros educativos.

Unicef ha calculado el número de niños afectados teniendo en cuenta las herramientas necesarias para la educación en línea y cómo esa tecnología, que va desde el acceso a la radio y la televisión, hasta el uso de internet, está disponible en los distintos países.

En este sentido, el organismo dependiente de la ONU, hace una disección de la situación por regiones donde muestra también las disparidades entre unas zonas del mundo y otras.

Así, recoge que por lo menos un 49 % de los escolares en la región del este y del sur de Asia no tuvieron acceso a la educación a distancia. Un porcentaje similar al del oeste y centro de Africa, donde un 48 % de los niños escolarizados no pudieron acceder a dicha tecnología.

Este porcentaje se situó en el 40 % en Oriente Medio y el norte de Africa, en el 38 % en el sur de Asia, el 34 % en el este de Europa y Asia central, en el 20 % en el este de Asia y el Pacifico y fue del 9 % en América Latina y el Caribe.

*Fuente: http://www.elperiodiquito.com/noticias/123133/ONU-calcula-que-un-tercio-de-colegiales-no-tuvo-acceso-a-educacion-online

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Entrevista a Olga Carmona: “El niño superdotado no se crea ni se destruye, solo se transforma”

Entrevista/06 Agosto 2020/elpais.com

El éxito de su educación se debe en un 70% a factores emocionales y solo un 30% a la cognición. Una forma divergente de aprender y razonar, dificultada por la educación ‘online’ en tiempos de pandemia

El futuro incierto de la educación y las dudas sobre el próximo curso escolar afectan a miles de familias con hijos. Entre ellos, un porcentaje de alumnos con altas capacidades o superdotación, detectados o no, aprende y se relaciona de forma divergente, dificultada por la pandemia. Según las recientes estadísticas sobre alumnado con necesidades de apoyo, en España en el curso 2018-2019, la cifra total de alumnado con necesidades específicas ascendió a 707.405, de los que un 5% (35.494 alumnos, casi 12.000 más que en el curso 2015-2016) son niños con altas capacidades, detectados en la enseñanza preuniversitaria. La psicóloga Olga Carmona, experta en altas capacidades y coautora del libro El genio que llevas dentro, recomienda la detección precoz y la potenciación de las posibles inteligencias múltiples de estos niños, para no perder un talento que enriquecería el futuro de nuestra sociedad.

PREGUNTA. ¿Qué son las altas capacidades y cómo se detectan?

RESPUESTA. No hay un consenso, ni entre la comunidad científica, ni entre las Comunidades Autónomas en España, para definir las altas capacidades. En Madrid, por ejemplo, solo se reconoce con una puntuación de cociente intelectual por encima de 130 y además un perfil homogéneo. Así que solo se enfoca a la superdotación y deja fuera todo lo que son “talentos”. La Asociación Americana para los Gifted Children o Niños Superdotados, en cambio, define un nivel de aptitud sobresaliente para la capacidad de aprender o razonar, y además los niños deben tener una competencia en uno o más dominios de cualquier área del sistema simbólico: matemáticas, danza, deportes… Joseph Renzulli es una de las personas que más ha investigado este tema y lo define como una “capacidad intelectual superior a la media, tanto en habilidades generales (sobredotación), como específicas (talentos), asociado al alto grado de dedicación en las tareas, que tiene que ver con su perseverancia, resistencia al fracaso y confianza en sí mismos, además de altos niveles de creatividad”.

P. ¿Cuáles son los mitos más frecuentes sobre altas capacidades?

R. Uno de los estereotipos más extendidos es que un niño con altas capacidades sacará buenas notas en todas las asignaturas. Es totalmente falso y además está relacionado solo con el rendimiento académico. Otro mito es que no necesitarán apoyo en la escuela ni en el aula, porque van sobrados de inteligencia, aunque por ley se les reconoce (y pocas veces se les aplica) necesidades específicas de apoyo educativo. Otra creencia falsa es que los padres habrán estimulado a ese niño desde bebé. Eso es imposible: el superdotado ni se crea ni se destruye, solo se transforma. El cerebro de estos niños, ya desde su nacimiento, es morfológicamente y estructuralmente distinto. No se trata solo de inteligencia a nivel cuantitativo, sino cualitativo, y eso no se puede crear, pero sí podemos ayudar a expresar ese potencial. Curiosamente, acuden a consulta padres que no han detectado previamente a sus hijos porque ellos también son superdotados y lo han normalizado. Para ellos, la excepcionalidad es lo normal. No vienen porque vean nada raro en sus hijos, sino porque de repente no tienen interés en la escuela o su comportamiento ha empeorado, fruto del aburrimiento.

P. ¿Cuáles serían las claves para que padres y profesores detecten a tiempo esa sobredotación?

R. El 99% de estos niños presentan un desarrollo precoz en algún aspecto evolutivo: hay recién nacidos que muestran mayor tono muscular en el cuello y las piernas, una mirada enfocada e intencionada, buscan estímulos. Suelen ser muy activos, les cuesta dormir, puede que dejen el pañal y caminen antes de lo esperado. No todos los niños presentan todas estas señales, pero con toda seguridad, alguna de ellas. El problema es que en el colegio, el niño va a pasar desapercibido si no se le observa. No hacemos evaluaciones en los centros para saber si un niño es más lingüístico o naturalista, eso sería ideal, con aulas de enriquecimiento y rincones basados en las inteligencias múltiples, donde los niños pudieran seguir formándose desde el área que más les interesa. Destacarán en aquello que les guste. Nosotros vemos que cada niño difiere de otro, pero muchas veces se repite un patrón: nos aparece un perfil multipotencial, que está por encima de la media en todas las inteligencias múltiples, con relativa frecuencia en el caso de los superdotados.

P. ¿Qué sucede si los padres o los profesores no estimulan esa curiosidad innata?

R. Con el tiempo pueden surgir problemas de conducta, desmotivación, abandono y fracaso escolar, trastornos psicosomáticos relacionados con la escuela, trastornos ansiosos y / o depresivos y pérdida de potencial. En consulta vemos niños y adolescentes que no fueron detectados a tiempo, o bien lo fueron y no se hizo nada, porque en el colegio al que iban no se les pudo apoyar, o porque sus padres no le dieron importancia o incluso porque alguien les recomendó que “hicieran como que no pasaba nada”, que con el tiempo se les pasaría. Niños a los que han dicho “que no se te note”, para no ser el niño que interrumpe en clase, el que pregunta mucho, cuestiona o participa, para no ser estigmatizado y señalado. Las niñas son auténticas expertas en “mimetizarse” con el entorno, y son capaces de disimular sus altas capacidades para no destacar y adaptarse a los demás. A los niños les cuesta más disimular y por eso tenemos muchos más niños detectados que niñas.

P. ¿El talento innato acaba manifestándose, aunque no lo potenciemos ni reconozcamos?

R. No necesariamente. Hay estudios que demuestran que cuando la inteligencia o un determinado potencial de nacimiento no es estimulado, se pierde. Saramago es la excepción que rompe la regla. De niño tuvo que ponerse a trabajar para ayudar a su familia, pero se colaba en la biblioteca de su barrio para leer todo lo que encontraba. Ahí tenemos un ejemplo de una sobredotación innata que, en condiciones desfavorables, consigue expresarse, pero es la excepción. El 98% de posibles Saramagos se nos quedan sin detectar por el camino. No hay que confiar en la excepcionalidad, sino trabajar para que todos esos talentos puedan expresarse en su máximo potencial. Porque nos arriesgamos, como sociedad, a perder a los futuros investigadores, creadores, artistas, inventores, científicos. Podrían haber sido las mentes brillantes de un país, si se les hubiera atendido en su momento. Solo una sociedad mediocre no se daría cuenta de esto.

P. ¿Cómo han vivido estos niños el cierre de las escuelas?

R. Depende mucho de los perfiles: los talentos académicos quizá no tanto, pero en líneas generales, muchos de ellos lo vivieron con un profundo alivio. No estaban expuestos, no se aburrían, no estaban limitados a una silla sin moverse… Al principio fueron más felices en casa que en clase, porque tenían más tiempo para jugar, desarrollar aficiones y aprender cosas nuevas de forma autodidacta. Pero después, cuando empezamos a comprobar que ni las clases online ni los docentes estaban preparados para esto, las conexiones se volvieron rutina y entraron en la desilusión y desmotivación. Habían desconectado mentalmente de la escuela porque, además, les faltaba el vínculo, el componente social. Los estudiantes con altas capacidades no funcionan con premios ni castigos, sino por un vínculo emocional y una motivación intrínseca, de hecho, el éxito de su educación depende en un 70% de factores emocionales y un 30% de la cognición. Muchos de ellos van al colegio motivados por el vínculo con sus compañeros, amigos o determinados profesores con los que han conectado. Y esto con la educación online durante el confinamiento fue inviable.

P. ¿Será entonces fácil la vuelta al colegio, si finalmente abren las escuelas en septiembre?

R. Si los niños, en general, se han adaptado a vivir con sus familias en pisos de 60 metros cuadrados, regresar a un colegio con mascarilla no va a ser traumático. Y si alguno no quiere volver porque realmente se lo ha pasado bien en casa y tiene su grupo de amigos fuera del colegio, quizá los padres podrían trabajar con él los aspectos positivos de la escuela, focalizando en el aspecto más lúdico o experimental que le guste. Por ejemplo, sus clases de robótica o de música, la hora del recreo, la biblioteca, el vínculo con sus compañeros y profesores. Debemos ayudarles a crear una narrativa positiva, porque la única forma de que puedan afrontar una realidad hostil es hacerlo desde una posición optimista y automotivante.

P. Y en este verano atípico, ¿cómo se puede entretener a un niño con altas capacidades, para que no se aburra?

R. En realidad son niños que se entretienen muy bien solos porque tienen un mundo interior muy rico y variado, no hay que convertirse en un monitor de tiempo libre con ellos, solo ofrecerles oportunidades de aprendizaje. Nosotros lo que recomendamos a los padres para este verano es mucho ejercicio físico, todo lo que se pueda, mientras se pueda. Nadar, correr, bicicleta, camas elásticas… Muchos niños con altas capacidades suelen ser “fagocitadores de libros”: que lean todo lo que quieran, adaptado a su edad. También se les puede proponer crear un mini huerto en casa, musicalizar poesía, juegos que implique coordinación, aprender a tocar un nuevo instrumento con videotutoriales, desarrollar la creatividad con arcillas y pinturas, maquetas tridimensionales, inventar instrumentos con material reciclado… En nuestro libro El genio que llevas dentro proponemos juegos para toda la familia adaptados a las distintas inteligencias: solo hay que abrir puertas y ellos seguirán inventando juegos nuevos.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/07/30/mamas_papas/1596089774_245347.html

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Entrevista a Ana Carrillo: «Nos movilizamos en defensa de la educación pública». Ecuador

En la vigésima entrega de la serie, la docente universitaria y activista Ana Carrillo analiza los efectos de la pandemia enlazados a las recientes medidas económicas del gobierno centradas en la reducción del gasto público, incluido el recorte de 98 millones de dólares al presupuesto de la educación superior. Dice: «De manera sincrónica a la pandemia, nos han golpeado las medidas económicas». Afirma que los recortes al presupuesto educativo atentan no solo contra el derecho humano de los estudiantes a recibir una educación de calidad sino también contra los derechos laborales de los docentes.

Ana, ¿podría hablarnos de su trabajo como docente en una universidad pública de Guayaquil?

Soy docente de la Universidad de las Artes, donde trabajo en el Departamento Transversal de Teorías Críticas y Prácticas experimentales. Entre las diversas tareas que hacemos en este departamento, creo que la principal es abrir una ventana para fomentar el pensamiento crítico desde una perspectiva latinoamericana. Esto incluye la práctica de una academia cuyo conocimiento y método sean pertinentes, como un capital social que debe ser democratizado y plural, no sólo en el acceso a los resultados, sino también y tal vez sobre todo, en el proceso de construcción y de coproducción de ese conocimiento. En ese sentido tenemos una asignatura que articula a la Universidad con varias comunidades, barrios organizados, sindicatos, grupos culturales… y que nos permite reflexionar sobre las violencias, exclusiones e inequidades que se reproducen en torno a la educación y el sistema educativo. Al mismo tiempo este proceso nos permite transformar las miradas sobre las metodologías de aprendizaje y fortalecer los procesos organizativos, intelectuales de lo que llamamos cultura popular…

A dos meses de la crisis humanitaria sufrida por miles de guayaquileños que clamaban por ayuda al gobierno nacional y al municipal para dar atención médica o sepultura a sus seres queridos, ¿cómo evalúa la situación, particularmente en la comunidad universitaria?

Han sido días ciertamente difíciles en varios sentidos. En primer lugar, creo que los traumas emocionales sufridos por la ciudad no han terminado de entenderse, menos aún de procesarse. No ha habido el lugar para el luto, sólo se nos ha ordenado seguir produciendo en condiciones adversas. Si bien es cierto la pandemia tuvo un pico estremecedor, del cual creo que nos vamos olvidando para negarnos a entender todo lo que significan las escenas que vivimos en Guayaquil, también ha develado la perversidad del sistema y ha traído una serie de efectos que necesitan ser atendidos.

En el pico de la pandemia la comunidad universitaria sufrió mucho, los casos de compañeras y compañeros cuyos familiares se convirtieron en víctimas mortales de la enfermedad, los costos que significaba el tratamiento médico, la especulación y la incertidumbre reinaron. Esto golpeó y golpea aún fuertemente las maneras en que se produce el conocimiento, nuestras reflexiones y nuestro proyecto de vida, pero al mismo tiempo son momentos de mucha empatía y búsqueda de soluciones.

¿Qué tipo de acciones solidarias surgieron desde la comunidad educativa?

Un grupo de docentes, estudiantes y trabajadores nos organizamos para conformar una Red de Apoyo que tuvo varios objetivos: contrarrestar la imposibilidad de conseguir alimentación para algunas de nuestras estudiantes y sus familias, tener información actualizada sobre los lugares y los precios de las medicinas, facilitar el acceso a servicios de contención psicológica, generar espacios virtuales de cuidado mutuo, facilitar información actualizada sobre servicios de transporte y otros; y eventualmente ayuda económica para aquellas que habían perdido familiares o estaban afrontando ellos mismos la enfermedad pues los costos de esto se hicieron insostenibles. En el pico de la pandemia cualquier cosa se convirtió en difícil de conseguir. Con el tiempo estas necesidades han ido cambiando, ahora los estudiantes están migrando hacia sus ciudades de origen así que la red se enfoca en cubrir los gastos de alimentación de algunos -pues como sabemos el nivel de desempleo y la imposibilidad de estabilizar las economías familiares es abrumador-, y buscar soluciones logísticas para otros.

Ahora, de manera sincrónica a la pandemia, nos han golpeado las medidas económicas y la descomposición de la institucionalidad estatal, las amenazas a los derechos laborales y humanos en las que nos desenvolvemos. En ese sentido los recortes a los presupuestos universitarios y la incertidumbre en términos laborales alteran el funcionamiento normal de los docentes.

¿Cómo se está realizando la educación online en una universidad pública como la Universidad de las Artes? ¿Cuáles son los principales desafíos mientras dure esta modalidad?

Hay muchas dudas sobre cómo realizar la educación a distancia desde las universidades públicas. Si bien es cierto que se hicieron unos cursos rápidos de capacitación, la verdad es que no somos expertos en el tema. No hemos repensado principalmente la modificación de contenidos y metodologías de enseñanza, solo nos hemos concentrado en el dominio de plataformas digitales. Esto ha hecho que tratemos de cumplir con lo que hacíamos antes de la pandemia, estando en condiciones radicalmente diferentes. Creo que, en general, hay un problema sobre cómo concebimos la educación que se hace más evidente en esta temporada; por ejemplo, la homogeneidad de contenidos y la elaboración de “contenidos estables”, tan estables que no se repensaron durante esta pandemia. Es decir, pensamos que existe la obligatoriedad de saber determinados conocimientos en lugar de pensar de manera estratégica, situada y empática con las vivencias y que nos ayude a mirar la educación como un lugar para sobrellevar los evidentes problemas críticos que destapó la pandemia.

Hay varios desafíos, ¿qué significa estudiar tal o cual cosa mientras afuera el mundo ha cambiado de una manera radical?  Habría que repensar los contenidos educativos y las metodologías. Es difícil, por ejemplo, que los estudiantes asistan a clases sin poder afrontar el luto de las familias o solucionar los problemas económicos. Emocionalmente las clases son una solución, pues dan la idea de que el proyecto de vida continúa, sin embargo se evidencia la brecha y las iniquidades. Los que mejor están en el proceso educativo son los que mejores condiciones económicas y anímicas tienen. Aquellos que han sido golpeados por esta situación están en peores condiciones al igual que los que vienen de hogares empobrecidos históricamente; en ese sentido la brecha se hace más grande. Por otro lado, el teletrabajo o las actividades de la educación a distancia generan una intromisión en la vida privada de los docentes, los límites entre trabajo y no trabajo se vuelven difíciles de establecer. Esto significa un aumento en el tiempo -que rebasa las 40 horas semanales de trabajo, el estrés, entre otras. El caso más sensible es el de profesores/as o empleados/as que son cuidadores/as, comparten su horario de trabajo con la exigencia de la casa.  Más allá de la anécdota personal, esta circunstancia empobrece y precariza a poblaciones que de por sí ya están empobrecidas o precarizadas, por ejemplo, las mujeres jefas de hogar que comparten el teletrabajo con el cuidado de les hijes y la propia educación a distancia de estos niñes.

La brecha digital pone de manifiesto el lugar colonial de nuestros países; los servicios de internet colapsan pues no abastecen la demanda. Adicionalmente, los docentes estamos pagando costos/servicios que el empleador normalmente cubre y exponiéndonos de manera pública a ser espiados, pues todo nuestro material circula en redes, así como al ataque informático, que está tan de moda y que es de fácil acceso desde las plataformas que usamos.

¿Qué efectos tiene la crisis económica en los estudiantes?

La pandemia ayudó a destapar la inequidad del mundo en el que vivimos. La brecha económica de acceso diferenciado a derechos se refleja en la brecha digital. Algunos estudiantes están en la clara imposibilidad de acceder (en términos más reales que nunca) a un proceso educativo continuo. Hay momentos en que los estudiantes no siguen el hilo de la clase y las actividades porque el servicio de internet es malo o porque piden prestada la compu a la vecina, comparten los aparatos tecnológicos en la familia, etc

La pandemia ayudó a destapar la inequidad del mundo en que vivimos, una verdad que nos atraviesa, que no es lejana, que está dentro y fuera de nuestras vidas y que hemos naturalizado. La brecha económica de acceso diferenciado a derechos se refleja en la brecha digital. Algunos estudiantes están en la clara imposibilidad de acceder (en términos más reales que nunca) a un proceso educativo continuo. Es evidente, hay momentos en que los estudiantes no siguen el hilo de la clase y las actividades porque el servicio de internet es malo o porque piden prestada la compu a la vecina, comparten los aparatos tecnológicos en la familia, etc.

Las universidades públicas tenemos estudiantes de los quintiles más empobrecidos de la sociedad, en ese sentido la crisis económica que ha causado el gobierno central (los despidos masivos en el sector público y privado, la poca liquidez que existe en el país, retraso sistemático de los pagos en el sector público, disminución de la masa salarial en el privado, altas tasas de empleo informal o subempleo) se vuelca al sistema educativo. Los estudiantes ayudan económicamente en su hogar, en ocasiones son el sostén de sus familias, o son los repositorios de la tensión devenida de la precaria condición económica. Un tema que era ya importante para ellos y que se ha convertido en predominante ahora es pensar el futuro económico que deberán afrontar. La incertidumbre sobre el mercado de trabajo en los tiempos actuales se manifiesta en cada clase, a este respecto también hay que anotar que hay varias iniciativas que nacen en ellos para “emprender” soluciones en el campo de la cultura y la economía. Como docentes estamos comprometidos a apoyarlos.

Plantón del Foro Universitario por la Defensa a la Educación Superior (Guayaquil, del 25 de mayo de 2020)

¿Podría comentarnos sobre la reacción de la comunidad de docentes y estudiantes el recorte de 98 millones de dólares que quiere hacer el gobierno nacional en el presupuesto de la educación pública superior?

El recorte de 98 millones de dólares a las universidades públicas es parte de un proceso de precarización de la educación. Al respecto hemos participado en varias reacciones a nivel nacional de parte de profesores, rectores, estudiantes y trabajadores. Ante el recorte, nos hemos movilizado en defensa de la Educación pública, tanto por la vía jurídica presentando varias demandas por incumplimiento frente a la corte constitucional, así como la herramienta jurídica denominada Amicus Curiae. La idea es que las decisiones de facto del Ministerio de Finanzas contradicen e incumplen con la constitución de la república y lo estipulado en ella referente a la educación, la misma que es un sector prioritario en el cual es inadmisible, bajo ningún pretexto, reducir presupuestos. En este sentido las acciones tanto de la Asesec (Asamblea del Sistema de Educación Superior) como de algunas asociaciones docentes y algunos rectores han interpuesto las demandas frente a la corte. Otras federaciones de profesores como la FEPUPE (Federación de Profesores Universitarios y Politécnicos del Ecuador) han interpuesto también Amicus Curiae a fin de contribuir con pruebas que permitan determinar los fallos a favor de la protección del sistema universitario.

En la organización de estas iniciativas han estado presente con mucha fuerza los estudiantes pues entienden la importancia de acceder a los servicios públicos de educación superior, y que estos sean de calidad. En ese sentido creo que la comunidad universitaria se ha entendido como un todo en donde afectar a los profesores es afectar al estudiantado y viceversa.

Por otro lado, se han constituido algunos frentes de defensa de la educación en general y la educación superior en particular. En Guayaquil hemos conformado el Foro Universitario por la Defensa de la Educación Superior, por ejemplo.

Convocatoria de organizaciones sociales, Guayaquil, 25 de mayo de 2020. Foto cortesía de Mario Rodríguez Dávila.

¿Qué actividades ha impulsado el Foro Universitario por la Defensa de la Educación Superior y los otros frentes organizativos?

Estos frentes han organizado plantones, ruedas de prensa y conversatorios que permitan entender las afectaciones [recortes] en términos tangibles e intangibles del atentado contra la educación superior. A pesar de la pandemia y tomando las medidas de seguridad hemos impulsado los procesos de protesta en la calle. Esta medida -que resulta ser a veces controversial- debe ser vista como una medida a la que estamos obligados en medio de todas las injusticias que estamos sufriendo. Me parece importante pensar también por qué se nos permite ir a comprar, pero no se nos permite protestar en la calle. Ahí se evidencia un discurso contradictorio: la ciudadanía tiene sus derechos mientras consume, pero no cuando reclama para que sus derechos constitucionales sean restituidos.

Una de las cosas importantes es pensar que la asociatividad y la toma de conciencia son herramientas que han vuelto a tener sentido, después de un letargo intencionado de los procesos sindicalistas y asociativistas; las articulaciones gremiales entre estudiantes y docentes es básica. Han participado de estas iniciativas los trabajadores de las universidades, también amenazados por el recorte, y algunos actores de las universidades privadas o cofinanciadas.

El recorte del presupuesto educativo -que se hace básicamente afectando salarios del personal docente y administrativo- atenta contra los derechos laborales. Algo importante que ha destapado este hecho es la fragilidad de los contratos docentes, existen aproximadamente 16.000 contratos ocasionales en el sistema de educación superior, lo que hace inestable la relación laboral, y lo que los convierte en la primera fila de posibles víctimas de la disminución de estos presupuestos con el correlato en el traslado de la carga horaria y los estudiantes a los pocos que quedarían trabajando, atentando así contra la calidad de la educación y contra otros principios básicos establecidos en la normativa superior: educación centrada en la educación integral del ser humano, por ejemplo.

Convocatoria de organizaciones sociales, Guayaquil, 25 de mayo de 2020. Foto cortesía de Mario Rodríguez Dávila.

La Corte Constitucional dio lugar a las medidas cautelares en contra de los recortes presentadas por universidades y organizaciones sociales suspendiéndolos temporalmente, pero el gobierno persiste en seguir adelante. ¿Cuál es la situación en este momento?

Vivimos en la incertidumbre, por un lado la presión frente a la Corte Constitucional, que aún no llega a un fallo definitivo, y por el otro, las noticias a diario sobre la “flexibilización laboral” que no es otra cosa que un atraco a los derechos de los trabajadores en beneficio de las empresas y en detrimento de la calidad de vida. La mal llamada “Ley humanitaria” pretende unas transformaciones que dejan vulnerables a las/os trabajadoras/es, a esto se suman decretos que permiten la eliminación de nombramientos en las instituciones públicas, etc. Es decir, las/os profesoras/es, y a pesar de la autonomía universitaria, como trabajadoras/es del sector público estamos ejerciendo nuestras actividades en un ámbito de ataque a las garantías de estabilidad laboral y económica.

Además de nuestro salario, hay también un problema con los fondos que normalmente las universidades deberían invertir en procesos de investigación o vinculación, nuestras actividades están reducidas al mínimo posible que es la docencia y se está fomentando la cultura de una educación subsidiaria de procesos extranjeros, sumida en la falta de inversión en calidad, investigación y procesos de extensión o vinculación.

También se ha fomentado la opinión pública en contra de la docencia, desprestigiando la capacidad de gestión de las universidades y justificando la decadencia de lo público, atentando contra la dignidad de los usuarios del sistema.

Se podría decir que la escuela gratuita -como la Universidad de las Artes- es uno de los canales para redistribuir la riqueza del país formando a jóvenes que de otra manera no tendrían acceso a la educación. Sin embargo, desde el gobierno y desde la prensa se hacen críticas insidiosas contra la educación pública, ¿cree que ese intento de deslegitimarla ha logrado algún consenso en la población guayaquileña?

La educación pública es un proceso de redistribución de la riqueza en varios sentidos: además de ser parte de un proyecto de vida de las clases populares que ven en el estudio y la profesionalización una palanca para conseguir una mejor posición social, también está el hecho de que es una inversión para crear conocimiento -que se transforma en un tipo de capital especialmente ahora- y que puede por lo tanto generar debates, soluciones, representaciones que permitan considerar un futuro no dependiente de epistemologías hegemónicas.

Respondiendo a la pregunta en sí: estamos viviendo una contienda explícita por la opinión pública, lo que se dice en canales oficiales se desdice por facebook o por medios alternativos; la disputa por el consenso sobre la educación superior pública está también envuelta en esta trama. Me parece que pudo haber sido efectiva la campaña de deslegitimación; sin embargo, hay que considerar que hay una historia de derechos ganados, de fortalecimiento de la importancia de la educación y de una población nacional bastante numerosa que está vinculada a este sistema -aproximadamente más de 500.000 estudiantes y 32.000 docentes-,  para la cual no hay alternativa de vincularse a las universidades privadas, me refiero a profesores, estudiantes y trabajadores. Además de un ecosistema (alimentación, ventas informales, servicios, entretenimiento) que giran en torno al funcionamiento de este sistema… por lo que es poco probable que ese discurso [contra la educación pública] surta un efecto masivo… pero hay que estar atentos y contrarrestar esta información constantemente con datos y cifras reales…

La propaganda contra la educación pública, ¿ha sido una constante desde que ejerce la docencia o se ha intensificado en los últimos años? ¿Cómo?

Yo me gradué en la Universidad Central del Ecuador en el año 2002. Al respecto creo que los ecuatorianos podemos recordar la deficiencia de los sistemas públicos en general. En mi universidad no habían puertas en los baños, ni agua… habíamos naturalizado que así es lo público.. un sistema que en realidad vulnera el derecho a la dignidad. al respecto se pueden decir muchas cosas.. por ejemplo, que estos servicios públicos de mala calidad, sin soluciones, representan también las formas en que un Estado clasista y racista se manifiesta. Es cómo si por ser pobres nos mereciéramos una mala atención, una mala educación, etc. Eso cambió sustancialmente en la década del 2008 en adelante, un pensamiento diferente sobre el lugar del Estado es evidente…. aunque con muchas deficiencias claro, pero sí una transformación del papel del Estado y por lo tanto de una relación digna con la población materializada en las maneras en que brinda sus servicios. Por otro lado, está la discusión sobre la modernización del Estado, un viejo ideal para América Latina… Creo que en el pensamiento de algunas élites que llegan al poder se sigue pensando en brindar servicios malos que corresponden al lugar que «el pueblo» ocupa en sus preocupaciones y sistemas: el último. Hay muchos ejemplos de esto, el exalcalde de Guayaquil [Jaime Nebot] en una entrevista difundida en febrero de 2019 justificaba el hecho de que en la Metrovía -el sistema de transporte público de Guayaquil- las y los usuarias seamos transportadas con un alto índice de hacinamiento y que no tuviera aire acondicionado (con los 32-34 grados centígrados de temperatura promedio) , la entrevista comienza explicando que este tipo de buses: «están hechos en beneficio del pobre, para que el pobre llegue rápido a su casa».

Creo por ejemplo que hacia allá va esta campaña de desprestigio de lo público, justifica que un docente universitario gane poco, que las clases sean de mala calidad y multitudinarias, que usemos malos servicios, que nos olvidemos de una atención buena en salud, porque lo público está hecho para los pobres, y los pobres se merecen ser maltratados, o por lo menos no están en posibilidades de exigir buenos tratos, de calidad, de tener una buena vida. Es ciertamente un error pensar eso, pero es una noción construida. Al respecto es necesario pensar como estas costumbres transmitidas a través del Estado construyen la privatización del Estado o la construcción de la dignidad vinculada al poder económico… Los recortes a la educación que se ven reflejados en la disminución de sueldos de los profesores de educación básica y bachillerato, en el despido de profesores universitarios, en la extirpación de procesos de investigación precarizan la educación pública afectando su calidad.

A nivel personal, ¿cómo está viviendo esta crisis humanitaria?

Este ha sido un proceso intenso de aprendizaje, de repensar el sentido de algunas cosas, de entender lo prioritario. Vivo sola pero me ha sido importante mantener las redes de cercanía con mis seres queridos, a pesar de la distancia. Mi preocupación principal ha sido encontrarnos como sociedad en un momento de indolencia en donde nuestros derechos han sido vulnerados por completo… Me gustaría que en el regreso a la normalidad se logre aprovechar esta oportunidad para transformarnos y transformar nuestras relaciones…

He decidido usar de la manera más reducida posible los sistemas que nos oprimen: las grandes cadenas de consumo, los grandes sistemas de entretenimiento, los grandes bancos y los grandes medios de comunicación. Y en su lugar, fomentar los procesos asociativos y el pensamiento autónomo. Creo que hay varios lugares donde se deposita el poder y que debemos desarrollar nuestro pensamiento y prácticas críticas para confrontar la obscenidad de este sistema empobrecedor y embrutecedor.

Quisiera agregar que algunos de mis esfuerzos personales se han enfocado en ayudar a otros… Hay bastante desempleo, en mi familia por ejemplo, la mitad de los hermanos tenemos trabajo y la otra mitad, no. Esto nos afecta mucho a todos pues nos movemos en una ambiente de incertidumbre donde contemplamos la desesperación de los otros, de nuestros cercanos y lejanos. Así que la fortaleza de ánimo y saber trasmitir esta fortaleza también ha sido crucial.

«Voces de Guayaquil, epicentro de la pandemia en Ecuador» consiste en una serie de entrevistas a residentes días posteriores a que su ciudad estuvo en la primera plana de los noticieros internacionales por los muertos sin sepultura y sus familiares clamando por ayuda a un Estado aparentemente inexistente. Trabajadores, artistas, estudiantes, docentes comparten sus vivencias desde la ciudad que es el centro económico y financiero del país y que paradójicamente también es la ciudad con mayor concentración de pobreza. Se estima que un 17% de los 2.700.000 habitantes de la urbe viven en condiciones de pobreza. Recostada sobre las aguas terrosas del río Guayas, con un clima muy cálido y húmedo que no hace mella en la actividad intensa y el carácter hospitalario y amable de sus habitantes, Guayaquil tiene la mayor densidad de población del país y el sistema de transporte público con más usuarios. Estos elementos junto a las profundas deficiencias del sistema de salud pública nacional cuyo presupuesto fue reducido un 36% en el último año y la desorganización del gobierno municipal son factores que ayudarían a explicar por qué la ciudad concentró el 70% de los casos de COVID-19 en Ecuador y la mayor cantidad de contagios per cápita en toda América Latina.

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