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Francia Universités : la France 6e au classement de Shanghaï

Europa/Francia/19 de Agosto de 2016/Autor: Denis Peiron/Fuente: La Croix

RESUMEN: La clasificación de Shanghai, a lo largo de los años, se ha consolidado como la referencia, el ministerio también invita a tomar en cuenta otras clasificaciones internacionales para evaluar el rendimiento del sistema francés. Él cita el ranking de Reuters sobre las instituciones mundiales de investigación más innovadoras. Por lo tanto, de acuerdo con la última edición de una clasificación por el Times Higher Education, que incluye especialmente la enseñanza y las condiciones de investigación, Francia, hasta 15 de sus escuelas y universidades es considerada entre las 200 mejores en Europa. En 2013, Europa ha tratado de desarrollar una herramienta de evaluación comparativa totalmente independiente y que incluye más criterios, incluyendo la calidad de la enseñanza y el aprendizaje llamado U-Multirank, que sin embargo hasta ahora había tenido problemas para conseguir un lugar en el paisaje.

Dans l’ordre, sur le podium : Pierre-et-Marie-Curie (39e), Paris-Sud (46e) et l’École normale supérieure (87e). Même s’ils perdent respectivement 3, 5 et 15 places par rapport à l’édition précédente, ces trois établissements restent les seuls représentants tricolores dans le « top 100 » du classement de Shanghaï, version 2016, dominé une nouvelle fois par le duo américain Harvard et Stanford.

Comme l’an dernier, la France place 22 de ses universités et écoles parmi les 500 « meilleures » au monde, si l’on en croit l’étude annuelle réalisée par le cabinet Shanghaï Ranking Consultancy, qui prend en compte six critères, notamment le nombre de prix Nobel parmi les anciens étudiants, le nombre de chercheurs les plus cités dans leurs disciplines ou le nombre de publications dans les revues de langue anglaise Science et Nature.

Deux établissements font leur entrée dans ce club : Paris Sorbonne Université et Versailles-Saint-Quentin. Avec ce décompte, la France se classe 6e, derrière les États-Unis, la Chine, l’Allemagne, le Royaume-Uni et l’Australie.

Des critères défavorables à la France

« Le maintien de 22 établissements français dans le classement de Shanghaï témoigne de l’excellence de notre enseignement supérieur et de notre recherche, dans un classement qui, faisant peu de place aux sciences humaines et sociales et pénalisant les unités mixtes de recherche, n’est pas favorable à la France », salue le secrétariat d’État à l’enseignement supérieur et à la recherche, Thierry Mandon.

Si le classement de Shanghaï, au fil des ans, s’est imposé comme la référence, le ministère invite aussi à prendre en compte d’autres classements internationaux pour apprécier les performances du système français. Il cite notamment le classement Reuters sur les institutions de recherche mondiales les plus innovantes. Le Centre d’études atomiques (CEA) y occupe, rappelle-t-il, la 1re place, le CNRS la 5e, l’Inserm la 10e et l’Institut Pasteur la 17e.

D’autres outils de comparaisons

D’autres études apparaissent moins flatteuses. Ainsi, selon la dernière livraison d’un classement réalisé par le Times Higher Education, qui inclut notamment les conditions d’enseignement et de recherche, la France place 15 de ses universités et écoles parmi les 200 meilleures en Europe. À l’échelle du continent, notre pays apparaît en 4e position.

À noter que les établissements distingués par le mensuel anglais en 2016 ne sont pas forcément les mêmes que ceux mis à l’honneur par le classement de Shanghaï. À titre d’exemple, l’École polytechnique figure ici, côté français, en seconde position, derrière l’École normale supérieure, alors que selon l’étude menée par les Chinois, elle fait partie d’un peloton compris entre les 14e et 18e places.

Mieux intégrer les classements dans la stratégie

En 2013, l’Europe a cherché à se doter d’un outil de comparaison pleinement indépendant et incluant davantage de critères, notamment celui de la qualité de l’enseignement et de l’apprentissage. Nommé U-multirank, celui-ci a cependant eu jusqu’ici du mal à se faire une place dans le paysage.

Dans un domaine universitaire de plus en plus mondialisé, l’influence des classements s’avère parfois décisive, y compris dans les choix que font les étudiants. Aussi le secrétariat d’État confiera-t-il prochainement à l’Inspection générale de l’administration de l’éducation nationale une mission consistant à aider les établissements et les sites à mieux intégrer dans leur réflexion stratégique la manière dont ces études internationales valorisent – ou ignorent – les multiples aspects de l’excellence.

Fuente: http://www.la-croix.com/Famille/Education/Universites-la-France-6e-au-classement-de-Shanghai-2016-08-15-1200782328

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Entrevista al Dr. Norberto Fernández Lamarra: «La educación en general y las universidades en particular, tienen deudas importantes en relación con los requerimientos de nuestras sociedades»

18 agosto 2016/ Fuente: Iesalc Unesco

En el marco de la publicación del libro “Universidad, Sociedad e Innovación: Una Perspectiva Internacional”, UNESCO-IESALC conversó con su compilador, el Dr. Norberto Fernández Lamarra, para conocer cómo América Latina y el Caribe ha avanzado en materia de innovación universitaria.

En esta entrevista, el Dr. Lamarra habla sobre el rol que jugó la Reforma Universitaria de Córdoba de 1918 en la transformación de las universidades de la región, además de las políticas de innovación que deben ser adoptadas en nuestros países.

Asimismo, hace referencia al Espacio de Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior (ENLACES) como importante iniciativa de integración regional, a los cambios que deben adoptarse en los paradigmas de enseñanza-aprendizaje, y a los riesgos y beneficios que representa la internacionalización de la Educación Superior.

P: ¿Considera que las universidades latinoamericanas y caribeñas de hoy en día se adecuan a las necesidades de las sociedades actuales?

NFL: La educación en  general y las universidades en particular tienen, lamentablemente, deudas importantes en relación con los requerimientos de nuestras sociedades. Ello ocurría en América Latina a principios del siglo pasado y, por eso, el Movimiento Reformista de 1918 de la Universidad Nacional de Córdoba –en el centro de la República Argentina- constituyó un importante aporte para la reforma universitaria en prácticamente toda América Latina. Todavía –a casi un siglo- muchos  de los postulados reformistas de 1918 están parcialmente incumplidos: una universidad científica, participativa, al servicio de la sociedad. Sin embargo, Argentina, América Latina y el Caribe y el mundo han cambiado sustancialmente en estos casi 100 años. Por eso, siempre sostengo que el mejor homenaje que se le puede hacer a los estudiantes y los profesores universitarios de  Córdoba y de toda América Latina que han sostenido fuertemente los principios de la reforma universitaria es diseñar- en el marco de un proceso amplio y democrático de debates- una nueva reforma universitaria para el siglo XXI, basándose en el espíritu democrático de la del 18 pero pensándola en el marco de los requerimientos actuales y futuros. Ojalá pueda ser una reforma que tenga el mismo sentido de futuro que la de 1918, de la que, a casi un siglo, la mayoría de sus postulaciones siguen siendo actuales y vigentes. Para mí, la reforma universitaria de Córdoba de 1918 –extendida ya en los años 20 a casi todos los países latinoamericanos- es la principal política innovadora en educación surgida en América Latina y el Caribe durante el siglo XX. Ojalá antes de cumplirse  su centenario –ya muy próximo- podamos ofrecer a toda América Latina  y el Caribe y al mundo una nueva y profunda reforma universitaria, con el mismo carácter democrático e innovador de la de 1918.

P: A su juicio, ¿cuáles deberían ser las bases para esas políticas innovadoras?

NFL: A mi juicio, es imprescindible que las políticas de Educación Superior se definan  tanto para el corto como para el mediano y largo plazo: en lo inmediato para dar respuestas a problemas urgentes. Pero estas políticas deben enmarcarse en estrategias de largo plazo –a 10, 15 o 20 años- de manera de atender lo inmediato en el contexto de la universidad para el futuro. Un aspecto esencial para esto, es que la universidad debe contribuir efectivamente a mejorar la gobernabilidad y la calidad de las democracias vigentes en cada país, luego que la mayoría de ellos debieron soportar cruentas dictaduras militares y gobiernos no democráticos. En este marco, debería procurarse  asimismo perfeccionar la gobernabilidad de las propias universidades, considerando que muchas padecen crisis, que van superando muy problemáticamente. Para esto, se hace necesario diseñar y ejecutar políticas –tanto para el conjunto del sistema como para cada institución-en un marco amplio y participativo que tienda a la búsqueda de consensos, o la discusión ordenada de disensos, entre todos los actores pertinentes intra y extra universitarios. Esto requiere articularse fuertemente con la sociedad y sus organizaciones representativas, tendiendo a establecer una nueva alianza sociedad–universidad, que posibilite asumir sus demandas y facilite su participación efectiva en el diseño y desarrollo de las políticas sectoriales e institucionales.

Las políticas universitarias deben articularse con las políticas y planes del conjunto de la educación –de manera de asegurar su integración- y con las del sistema científico-tecnológico, para responder con pertinencia a sus desafíos. La producción de conocimiento –tarea mancomunada de las universidades y de los centros de investigación, en su mayoría vinculados con estas instituciones- es un factor decisivo, cada vez en mayor medida, para el desarrollo equilibrado de los países y de la región en su conjunto, por lo que debería utilizarse para impulsar el desarrollo de la Educación Superior y de la sociedad en su conjunto.

También deben articularse con los sectores del trabajo y de la producción, de manera de contribuir a su mejoramiento tecnológico y a su mejor funcionamiento en el marco de los requerimientos globales, nacionales y regionales. Estas vinculaciones universidad–sociedad–sectores del trabajo y de la producción, requieren de una educación superior diseñada para su desarrollo a lo largo de toda la vida.

Desde una perspectiva imprescindible de equidad y justicia social, debe atenderse prioritariamente y de manera innovadora los requerimientos de los sectores sociales pobres, de manera de posibilitar su mejor inclusión en el sistema educativo y en la educación superior. En esa misma línea, debería tenderse a superar la fragmentación actual de la Educación Superior y su heterogeneidad en cuanto a la calidad, promoviendo procesos de convergencia e integración tanto a nivel nacional como en el conjunto de la región, en el marco de una alianza estratégica tendiente a construir una comunidad latinoamericana de naciones y un Espacio de Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior. Para ello, la creación de ENLACES – por parte del IESALC- es un antecedente muy valioso.

Las políticas sectoriales e institucionales deberían asumir una nueva concepción estratégica de reforma y cambio en la educación superior, en un marco de planeamiento, gestión y evaluación de carácter innovador, en lo institucional, en lo académico, en lo organizativo y en lo pedagógico, tendiendo a superar el modelo actual por otro de Educación Superior para Todos.

Para que estas propuestas sean posibles se hace necesario incrementar sustantivamente los recursos financieros tanto para la educación superior como para la investigación científico-tecnológica, mejorando los procesos de asignación y utilización de esos recursos en función de las prioridades que se establezcan.

En el marco de nuevas e innovadoras políticas de educación superior, las universidades y otras instituciones de este nivel de enseñanza deberían trabajar intensamente para el desarrollo de estrategias que tiendan a concretarlas.

Uno de los desafíos más significativos es el de fortalecer los procesos de autoevaluación para el aseguramiento de la calidad y para la mejora de su pertinencia académica y social. Estos procesos deben tener carácter permanente y facilitar el tránsito de la “cultura de la evaluación” a la de una “cultura de una gestión responsable, autónoma, pertinente y eficiente” en cada institución. Para ello debe procurarse contar con estructuras institucionales de carácter innovador, con nuevas modalidades de planeamiento, de conducción, de evaluación y de toma de decisiones, que tengan carácter democrático y participativo.

Dentro de esta perspectiva, debería tenerse en cuenta que el desarrollo institucional a mediano y largo plazo deberá estar basado en planes y programas de carácter estratégico articulados con los requerimientos nacionales y de la región en que esté instalada la institución y establecidos con una orientación prospectiva. Para ello, las estructuras organizativas deberán ser flexibles e innovadoras y basarse en una reingeniería en profundidad de los procesos de gestión.

En este marco, el funcionamiento de las instituciones universitarias debería articularse –desde su autonomía- con los sectores del trabajo y la producción, con las organizaciones sociales y con todos los ámbitos públicos y privados pertinentes.

En cuanto a la calidad debería asumirse una concepción institucional que se base en una “construcción social”, de carácter gradual y colectivo, pertinente, basada en un proceso de reflexión y debate intra y extra universitario. Para ello, las instituciones universitarias deberían funcionar en un ámbito de creatividad, de innovación, de mirada hacia el futuro. Deberían planificar estratégicamente, ejecutar con responsabilidad, hacer seguimiento y control y evaluar como proceso permanente y autorregulado. Esto facilitará la flexibilización y profesionalización de las estructuras de gestión institucional, académica y administrativa, con sentido integrador y utilizando las tecnologías más eficientes.

En relación con las funciones de las instituciones universitarias se deberá tender a articular e interrelacionar adecuadamente las funciones de docencia, investigación y extensión y transferencia, en el marco de las prioridades institucionales.

Las instituciones deberían asociarse y  establecer redes académicas con otras, tanto del país, de la propia región como de otras regiones, de manera de estimular el intercambio de estudiantes, docentes e investigadores y de acordar programas articulados de formación, investigación y extensión.

Considero que estos lineamientos y desafío0s, tanto en el ámbito de las políticas como en el del desarrollo institucional, deben contribuir a construir la nueva agenda deseable, que facilite y promueva un debate amplio en la región, en cada país y en cada universidad, sobre los retos y expectativas que se le presentan a la educación superior en su conjunto y en cada una de sus instituciones.

P: ¿Cuáles modalidades deben ser adoptadas para innovar en los procesos de enseñanza, particularmente en la formación de profesores?

NFL: En cuanto a lo pedagógico, y a los procesos de enseñanza –aprendizaje se deberán desarrollar acciones articuladas de formación con carácter presencial y a distancia, de manera de aprovechar las ventajas y fortalezas de cada uno de ellos y superar sus limitaciones. Se debe tener en cuenta que lo esencial es el aprendizaje y el trabajo de los estudiantes, por lo que los docentes deberían estar capacitados adecuadamente para orientarlos y asistirlos en lo que fuese necesario. Al respecto, deberían generalizarse las tareas de carácter tutorial, teniendo en cuenta para ello los saberes previos de los estudiantes y su contexto social y cultural.

Para esto, es esencial  un proceso sistemático de formación docente. No es posible ser profesor siendo sólo especialista en un área determinada del conocimiento.  Se hace cada vez más necesario procesos sistemáticos de formación de los docentes universitarios, particularmente para los nuevos docentes que, en general, son los que trabajan en forma permanente con los estudiantes. Ya en varios países de América Latina y el Caribe –entre ellos en la Argentina- se han organizado postgrados de formación docente, los que deberían generalizarse.  Para ello es necesario encararlos con utilización de metodologías presenciales y a distancia, para poder abarcar un mayor número de profesores. Un aspecto importante para la formación es prepararlos para las tareas de carácter tutorial, en especial para aquellos que dictan sus cursos en el primero y segundo año de estudios y que deben enfrentarse a estudiantes con serias limitaciones en su formación previa y en sus metodologías de estudio. Formar profesores –tutores es esencial para superar un serio problema en muchos países de la región: el fracaso de los estudiantes y, por lo tanto, el abandono en los primeros años de cada carrera.  La deserción universitaria debe superarse con nuevos y adecuados planes de estudio y con profesores-tutores que asistan y orienten adecuadamente a los estudiantes.

P: ¿Por qué considera que es cada vez más común y necesario que las Instituciones de Educación Superior de nuestra región se integren al proceso de internacionalización?

NFL: Los procesos de internacionalización son imprescindibles en el marco de globalización y de utilización cada vez más masiva de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTCIs). Por lo tanto, deben generarse procesos positivos y sanos de internacionalización. Algunos de ellos son los procesos de integración regional que se están dando en América Latina y el Caribe: así, por ejemplo, el MERCOSUR y los procesos de integración centroamericana y del Caribe son muy positivos. Deberíamos avanzar aún más y trabajar –como ya lo he señalado- en la creación de un Espacio de Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Educación Superior, que permita adoptar políticas y estrategias convergentes de integración regional, como ya lo ha hecho Europa con el Espacio Europeo de Ecuación Superior y su proceso de Bolonia.  Debemos analizar y estudiar estos procesos europeos  -como también el del NAFTA con México, Estados Unidos y Canadá- para aprender de ellos, con sus aciertos y errores y no para copiarlos acriticamente. Estos procesos de internacionalización conllevan un peligro, promovido por los países más desarrollados : la aprobación por parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de la normativa que incluye  a los servicios educativos en el Acuerdo General de Comercio y Servicios y, por lo tanto,  concebirla como “bien comercial y mercancía”, en vez de “bien público”, como lo ha sostenido la Conferencia Mundial de Educación Superior de la UNESCO, de julio de 2009 en París, con el apoyo activo de todos los delegaciones latinoamericanas.

Deberían establecerse acuerdos regionales para evitar estas estrategias de los países más desarrollados, que son los que generan los procesos de transnacionalización de la Educación Superior. En estos acuerdos deberían incluirse regulaciones comunes que tiendan a controlar –en función de las necesidades nacionales- las propuestas y ofertas de Educación Superior de carácter transnacional.

En síntesis, si a la internacionalización de la Educación Superior, siempre al servicio de las necesidades nacionales y regionales y al desarrollo de una Educación Superior de mejor calidad y no al servicio de espúreos intereses transnacionales. Las NTCIs deben contribuir a actualizar permanentemente nuestra Educación Superior, a mejorar  su calidad y su articulación permanente con la producción de conocimiento y a democratizar el alcance de sus tareas de formación, llegando cada vez más a un porcentaje de su población. Deben contribuir  a desarrollar gradualmente una estrategia de Educación Superior para Todos , como ya lo he señalado.

Finalmente,  quiero destacar que estos lineamientos y reflexiones se encuentran adecuadamente fundamentados en el libro “Educación Superior, Sociedad e Innovación. Una perspectiva internacional.” –que he compilado- y que cuenta con 29 artículos de destacados colegas de América Latina, Estados Unidos, Canadá y Europa.

Fuente noticia: http://www.iesalc.unesco.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=2027:entrevista-a-norberto-fernandez-lamarra-la-educacion-en-general-y-las-universidades-en-particular-tienen-deudas-importantes-en-relacion-con-los-requerimientos-de-nuestras-sociedades&catid=32&Itemid=600&lang=es

Fuente imagen: https://i.ytimg.com/vi/fNfL388yGEI/hqdefault.jpg

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Ecuador: Estudiantes con mejores puntajes en examen de educación superior podrán ir a las mejores universidades del mundo

Ecuador / andes.info.ec / 17 de Agosto de 2016

Quito, 16 ago (Andes).- Los dos estudiantes que alcanzaron los máximos puntajes en la Evaluación Nacional de Educación Superior (ENES) pasaron a ser parte del Grupo de Alto Rendimiento educativo del país y ahora podrán ingresar a las mejores universidades del mundo, gracias a un programa de ayuda estatal.

Los integrantes del GAR tienen varios beneficios: si deciden optar por estudiar en el país recibirán un incentivo económico correspondiente a medio salario básico unificado hasta la finalización de sus estudios.

Por otra parte, si deciden convertirse en GAR internacional, pueden acceder a una beca del 100% de colegiatura para realizar sus estudios de tercer nivel en las mejores universidades del mundo. Esta beca cubre en su totalidad los costos de matriculación, colegiatura, boletos aéreos y  manutención.

En la última evaluación realizada en julio, el estudiante Daniel Bustamante alcanzó un puntaje de 995/100, mientras que Grace Aigaje logró 990/100.

Para el secretario de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, René Ramírez, el Grupo de Alto Rendimiento (GAR) busca cazar a los mejores talentos que antes pasaban desapercibidos en el Ecuador y este programa estatal es parte de una política que reconoce la excelencia del 0,1% de estudiantes que sobresalen por su puntaje en el examen.

Los jóvenes que decidan ser parte del GAR nacional deberán realizar su postulación a instituciones del país del 18 al 23 de agosto, mientras que quienes decidan formar parte del GAR internacional iniciarán en los últimos meses del año una Nivelación Especial que los preparará académicamente y en el idioma respectivo, para postular a las mejores universidades el mundo.

Este componente de la política pública busca fortalecer y preparar el talento humano a través de jóvenes profesionales comprometidos con el desarrollo del país y la transformación de la matriz productiva.


Fuente: http://www.andes.info.ec/es/noticias/estudiantes-mejores-puntajes-examen-ducacion-superior-podran-ir-mejores-universidades

 

 

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Clases de historia volverían a las aulas, luego de 32 años de olvido.

América del sur/Colombia/Fuente:http://www.elcolombiano.com/

Por: Andres Lopez.

La ausencia de formación histórica con la que llegan los bachilleres a la universidad es una de las preocupaciones que más advierten, no solo historiadores, sino docentes de diversas áreas. Todos coinciden en una razón de fondo.

Mientras en el mundo, especialmente en Estados Unidos y en Europa, la historia nacional es de las asignaturas más promovidas y según Óscar Almario García, doctor en Antropología Social de la Universidad de Sevilla (España), hasta la integran con los museos, medios de comunicación y bibliotecas, en Colombia es tan solo una subsidiaria de las Ciencias Sociales.

Hasta 1984 la historia patria era obligatoria, pero a partir del decreto 1002 de ese año, con la reforma educativa que abanderó el gobierno de Belisario Betancur, esa materia, al igual que la geografía y educación para la democracia, fueron empaquetadas en una sola área para la educación básica y media vocacional.

“Las características de nuestro país, su complejidad y conflictos solo se pueden comprender si existe una buena visión histórica, y eso se perdió cuando suprimió su enseñanza, cosa que no sucede en ningún país serio. Esa reforma, cuando Colombia entraba en una etapa de narcotráfico y apertura económica, fue una desvalorización de la historia como un instrumento formador de la persona y su valor social”, afirma García.

Por su parte Carlos Alberto Sanabria, investigador de la Universidad Nacional, dijo en un foro el año pasado sobre la enseñanza de la historia en la escuela, que ofrecer a los estudiantes una amalgama de opciones bajo la excusa de querer facilitar en ellos una mirada panorámica, sin que primero estén en capacidad de discernir lo que ven con lentes analíticos específicos, es darles un rompecabezas que es incompleto.

Si bien, como lo recuerda Ricardo Zuluaga, doctor en Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca (España) y miembro de la Academia Antioqueña de Historia, la historia que se enseñaba pecaba porque solo resaltaba fechas y nombres de los próceres, hoy es evidente el vacío en las últimas tres generaciones, porque se les privó de conocer procesos importantes en la formación del Estado nación.

En esto coinciden Juan Carlos López, del Grupo de Historia Empresarial de la Universidad Eafit; José Fernando Rubio, director del programa de Historia de la Universidad Externado, y Juan Carlos Echeverry, de la Escuela de Educación de la Universidad Pontificia Bolivariana. Según López, sus estudiantes desconocen hasta lo más mínimo de geografía.

Rubio dice que los vacíos se manifiestan en generaciones que desconocen la historia del país, y como consecuencia tienen desinterés por los asuntos del Estado, la realidad política y la económica.

Por estas razones ven con buenos ojos el proyecto de ley que fue radicado el pasado 20 de julio en el Senado, y que tiene por objeto modificar la Ley General de Educación (115 de 1994), para restablecer la enseñanza obligatoria de la historia como una asignatura independiente.

Un año tardó elaboración del proyecto :

La senadora Viviane Morales (PL) tardó un año construyendo la iniciativa, y en ese proceso contó con la asesoría de departamentos y programas de historia de diversas universidades y de las academias y asociaciones de historia con reconocimiento en el país.

“Hay analfabetismo histórico en las nuevas generaciones. Como decía Leonardo da Vinci, uno no puede amar lo que no conoce. Los jóvenes de estratos altos que estudian en colegios bilingües, terminan conociendo más la historia de esas naciones que la propia. De eso me di cuenta como profesora de Derecho”.

Morales agrega que en esta etapa que emprende el país, en la que se quiere superar un conflicto armado de más de medio siglo, es importante saber, de manera crítica, lo vivido para construir alternativas diferentes en el presente.

Por su parte la senadora Sofía Gaviria (PL) manifiesta su apoyo a esta propuesta, al considerarla clave en la búsqueda de la identidad de los colombianos. “Las juventudes podrían conocer los diferentes matices del pensamiento político de nuestros prohombres, que los llevó a desarrollar acciones extraordinarias. Esto ayudará a que se impregnen de honestidad, conocimiento y compromiso social”.

Comisión asesora construirá el pénsum :

El proyecto contempla la creación de una Comisión Asesora del Ministerio de Educación Nacional para la Enseñanza de la Historia, que se encargará de la regulación y el desarrollo del currículo o plan de estudios para todos los grados.

Este órgano estará integrado por representantes de las academias de Historia, las asociaciones que agrupen historiadores, las facultades y/o departamentos que ofrecen programas de Historia y de los docentes que imparten enseñanza de la cátedra de sociales con énfasis en historia en instituciones educativas. Todos deberán ser escogidos a través de procesos democráticos.

El Gobierno reglamentará la composición y funcionamiento de esta comisión en un plazo no mayor a tres meses, después de entrar en vigencia esta ley.

El historiador García sugiere que de este equipo hagan también parte psicólogos y pedagogos, que aporten su visión a las nuevas formas de enseñanza y relacionamiento. Agrega que es muy importante que exista una guía, una cierta secuencia, lo que los historiadores llaman mezcla de cronología y comprensión de periodos históricos, para que al estudiante le queden claros hechos que ocurrieron, y el pasado no se le presente como un desorden.

“A veces es más importante ver un documental y estar en la sala especializada de un museo, y luego ir al salón de clase con preguntas. Las estrategias pedagógicas son muchas, ahora que tenemos la maravilla de Internet, para que el estudiante se informe y el profesor pueda luego dirigir discusiones”.

universidades apoyan y hacen sugerencias :

En la consolidación de esta iniciativa participaron directores o docentes de facultades y departamentos de historia de la Universidad Nacional, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad del Rosario, la Universidad de Antioquia, la Universidad del Norte, la Universidad Pedagógica y Tecnológica y la Universidad del Cauca.

También se realizaron consultas con la Asociación Colombiana de Historiadores y la Academia Colombia de Historia, que agrupa a 14 academias departamentales.

El profesor López, de Eafit, afirma que es partidario de esta propuesta, pero advierte que se debe cualificar a los profesores, para no repetir el error de hablar solo de Bolívar y Santander y de las batallas de la Independencia. Marco Palacioagrega que la responsabilidad del país es buscar, desde el aula, la integración de la nación, y sin la historia es imposible lograrlo.

Rubio, investigador del Externado, declara que este es un proyecto de ley muy importante, porque no es posible pensar en un país que se reconstruye a espaldas de su pasado histórico. “Conocerlo crea personas más tolerantes, menos radicales con ideologías políticas y los nutre de espíritus con compromiso ético. Las nuevas tecnologías son un buen aliado en divulgación”.

Según Echeverry, de Bolivariana, la historia debe ser una asignatura de la educación básica y media porque ayudará a construir reflejos del mundo hacia el futuro. “Es una disciplina para la acción, no para hablar con los muertos. No debe ser una historia de bronce, o de élites”.

El proyecto de ley plantea una historia como formadora de conciencia crítica.

votos para que sea una historia incluyente:

Juan Camilo Rodríguez, presidente de la Academia Colombiana de Historia, explica que las perspectivas convencionales tienden a enfatizar la historia política, pero “hoy el objeto de la historia está atomizado, y se habla de la historia de las mentalidades, de la culturas, del medio ambiente, de perspectiva de género, la urbana”.

Para Zuluaga, la apatía que hoy existe entre los jóvenes por la historia se debe, en parte a que se enseña sin perspectiva y sin contexto, y por eso no se despierta interés. Precisa que parte de la legislación actual tiene raíces en la época de la colonia.

“Hoy no se puede entender del proceso de La Habana sin volver, por ejemplo, a las guerrillas liberales de los Llanos Orientales de los años 50 del siglo pasado”, dice Zuluaga.

La senadora Morales expresa que hay interés de todos los partidos políticos en la Comisión Sexta, donde se le dará el primer debate a este proyecto. Es consciente de que la agenda de paz es prioritaria, pero espera que de acá a noviembre, al menos, supere los dos debates de Senado.

Fuente: http://www.elcolombiano.com/colombia/clases-de-historia-volverian-a-las-aulas-luego-de-32-anos-de-olvido-KC4774396

Imagen: http://www.elcolombiano.com/documents/10157/0/580×383/0c9/580d365/center/11101/NSAO/image_content_26698593_20160813182233.jpg

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México: CNTE-Chiapas, en «alerta máxima»

América del Norte/ México/Agosto del 2016/Noticias/exekuoinfo.com

Maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) emplazaron al gobierno federal a que el próximo 22 de agosto derogue la Reforma Educativa o de lo contrario la disidencia iniciará una de las fases de protestas «más agresivas» que hayan realizado desde el pasado 15 de mayo.

Al cumplirse tres meses de protestas en la entidad, profesores de las secciones 7 y 40 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) anunciaron para hoy la toma de edificios de educación de los sistemas federal y estatal.

Queda todavía pendiente la demanda central: la abrogación de la reforma educativa, que es la razón y motivo de la lucha magisterial, puntualizó Gómez Bahamaca.

Señaló que el magisterio tiene «toda la voluntad de encontrar una salida política al conflicto y ante las amenazas veladas que en los últimos días ha hecho la Secretaría de Gobernación de hacer uso de lo que llama fuerza pública y aplicación del estado de derecho, le respondemos que a más de 90 días de paro tenemos capacidad de respuesta y no nos vamos a echar para atrás».

Por su parte, Manuel Mendoza Vázquez, secretario general de la CNTE, insistió que los docentes alistan «un menú de acciones» si el gobierno federal no ofrece una respuesta concreta a las demandas de la Comisión Única de Negociación.

Con 92 días de movilizaciones, el paro se ubica como el movimiento docente más extenso, luego de que en 2013 se registró una suspensión de clases por 87 días, también por factores opositores a la Reforma Educativa.

El líder magisterial en los Altos adelantó que a partir de mañana los disidentes ocuparán y bloquearán la Torre Chiapas, un edificio que alberga distintas oficinas de los tres órdenes de gobierno, además tomarán el inmueble de la Secretaría Estatal de Educación, las oficinas de Planeación Educativa, las instalaciones de Educación Federalizada y del Instituto Nacional de Evaluación.

Se concentraron en tiendas como Aurrerá, Bimbo, Home Depot, Soriana, Sam’s Club, Elektra, Walmart, Chedraui y Coca-Cola desde las 8:00 horas.

 Leon Brazil
Fuehttp://exekuoinfo.com/2016/08/cnte-chiapas-en-alerta-m-xima/
Fuente:  http://cdn.proceso.com.mx/media/2016/08/CNTE-1-702×468.jpg
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Libro: Podemos cambiar el mundo

América del Sur /Chile/ Agosto del 2016/ Reseña/www.contrainjerencia.com

Podemos cambiar el mundo de Camila Vallejos Dowlig

Resumen:

Ofrece información de primera mano sobre las épicas jornadas protagonizadas por la juventud chilena, que trascienden el ámbito de la educación y las fronteras nacionales, y se convierten en un símbolo de rebeldía contra las fuerzas de la derecha latinoamericana que tratan de iniciar un nuevo ciclo de concentración de la riqueza y aumento de la exclusión social.

Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling dice, en la a presentación del libro: “Vengo de aquellos lugares de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe. Y vengo a luchar. Basta de aplicar mecanismos de ingreso a la educación superior que segregan a los pobres; basta de subestimar disciplinas o de erigir a la universidad en una empresa lucrativa que desangra las economías familiares; basta de promover la apatía, el individualismo y la competencia profesional. Exigimos que la educación se reconozca como derecho social universal ante el cual el Estado debe responsabilizarse y aumentar el financiamiento público a las universidades estatales. Buscamos la democratización del conocimiento al servicio de la comunidad y no de la rentabilidad privada. Nuestro reclamo no se queda en las aulas. Trasciende sus ventanas para transformar el mundo”.

Fuente : http://www.contrainjerencia.com/?p=77590

Fuente imagen : http://www.contrainjerencia.com/wp-content/uploads/2013/11/vallejo.jpg

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¿Es posible una Cultura de colaboración entre el profesorado?

Europa/ España/ Agosto del 2016/ María Clemente Linuesa/ www.mecd.gob.es

 

Por: María Clemente Linuesa

 

 La implantación de la Reforma de los noventa en España ha intentado potenciar una política de autonomía en los centros escolares, a los que insta a elaborar proyectos educativos propios. En este artículo voy a a analizar varios aspectos de esta nueva forma de trabajo: en primer lugar, qué significados puede adoptar el concepto de autonomía de los centros como política descentralizadora y cuál es su relación con el concepto de colaboración. En segundo lugar, relataré a través de distintas técnicas de obtención de datos cómo se ha llevado a cabo la elaboración de los Proyectos Curriculares de Centro en la práctica y si ha supuesto una forma nueva de trabajo para el profesorado. Por último, concluiré valorando si es posible, a pesar de los problemas analizados, que progrese una cultura de colaboración entre los docentes y bajo qué condiciones debe potenciarse.

 

La Reforma Educativa de 1990, en su intento de adecuar la institución escolar a la sociedad, propone distintas transformaciones, unas son de carácter formal, por ejemplo una nueva estructura del sistema educativo, un nuevo currículum escolar básico, etc. Pero también propone cambios funcionales que atañen a las tareas que tiene que llevar a cabo el profesorado tanto en el diseño como en el desarrollo curricular. Uno de esos cambios del que me ocuparé en este trabajo se refiere a la exigencia hecha a los profesores de planificar su acción educativa a través de proyectos comunes: los Proyectos de Centro.

 Lo que me propongo analizar son algunos aspectos de este inédito y reciente cometido de la labor docente. En primer lugar, enmarcaré el sentido y significado de esa nueva actividad curricular. En segundo lugar, analizaré cómo se ha llevado a cabo en estos años la planificación en centros, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria, a partir de sendos trabajos de investigación realizados en los dos niveles educativos’. Terminaré con una valoración del sentirlo y posibilidades de  la deseada nueva cultura escolar: la colaboración de los docentes.

AUTONOMÍA Y COLABORACIÓN: SU SENTIDO PARA LA EDUCACIÓN

 Diseñar el currículum en los centros no tiene ninguna tradición en nuestro país. Es una actividad relativamente novedosa para el profesorado, que, aún cuando surge como es normal en el terreno de la innovación educativa, la Reforma la hace suya. Los propios documentos de ésta avalan la necesidad de elaborar proyectos de centro con una serie de consideraciones: la creación de equipos, que presumiblemente mejorarán la eficacia y la competencia docente; la reflexión sobre la práctica educativa, como aspecto relevante en la formación del profesorado y mejora del currículum y finalmente la necesidad de atender las peculiaridades de cada contexto particular. En estos tres pilares: equipos, reflexión y contexto se justifica la necesidad y al tiempo la exigencia de que el profesorado realice la nueva tarea de diseñar un proyecto realista y adaptado a cada situación. Los proyectos de centro tienen dos versiones o modalidades: el proyecto educativo, y el proyecto curricular de etapa.

El primero recoge las ideas asumidas por toda la comunidad escolar en relación a las opciones educativas fundamentales y la organización general del centro. Los proyectos curriculares de etapa serán decisiones particulares de cada una de las etapas que se impartan en el mismo; deberán estar sustentados en aquél y las decisiones propias de esos proyectos curriculares se referirán a qué enseñar (objetivos y etapa), cuándo hacerlo (secuenciación de objetivos y contenidos), cómo enseñar (estrategias metodológicas), qué, CÓMO, cuándo evaluar y medidas de atención a la diversidad (MEC, 1992).

La propia Administración es quien toma la decisión de que los profesores constituyan equipos, realicen proyectos no sólo particulares para su aula o área de conocimiento, sino para el centro como lugar común. Además, dicta normas sobre qué y cómo debe ser un proyecto de centro, asunto éste sobre el que volveré después. Escudero Muñoz (1994) publicó en esta misma revista un amplio trabajo sobre cómo se trazó desde instancias administrativas la idea del desarrollo curricular a través de los proyectos de centro, así como los significados ideológicos que a esa propuesta pueden otorgarse.

La filosofía de esta nueva manera de configurar la enseñanza, tal como la propone la Reforma, está claramente en la línea teórica; otra cosa será la práctica de dotar al centro de autonomía para que analizando sus peculiaridades y necesidades se lleven a cabo propuestas educativas que generen igualdad para los alumnos que integran el sistema educativo. No hay que olvidar las características propias de cada centro que, de no ser observadas como punto de  partida, no harían más que generar desigualdades dentro de dicho sistema.

En el documento del MEC (1994) sobre centros educativos y calidad de la enseñanza justamente al destacar la idea de igualdad de oportunidades como un eje de la calidad de la enseñanza la sustenta entre otros factores, en la autonomía del centro. Se señalan dos aspectos, que sin duda son aceptados de forma general como importantes indicadores de la calidad de la enseñanza: la educación en valores y el grado de consecución de la igualdad de oportunidades, y se destacan cuatro factores que tienen una influencia inmediata y directa en la misma, la autonomía y organización de centros, su dirección y gobierno, el profesorado y la evaluación e inspección. (MEC 1994, 10).

La autonomía en los centros está apoyada en diversos argumentos, uno de los más relevantes es la tendencia a la descentralización, lo que no sólo se aplica al nivel administrativo, desde las administraciones centrales a las autonómicas, por ejemplo; sino también a instancias más netamente escolares ligadas a la práctica, como son los centros, a los que se otorga ciertos grados de autonomía para tomar decisiones.

El concepto de descentralización, que ostenta un alto grado de imprecisión según Lauglo (1996), podemos entenderlo como una fórmula que permite diseminar la toma de decisiones desde instancias más o menos próximas al vértice del poder central hacia otras más locales, como puede ser, dentro del sistema educativo, el centro escolar. Lauglo (1996) subraya tres valores que suelen aludirse para justificar la descentralización: dispersión legítima de la autoridad, calidad de los servicios prestados y uso eficiente de los recursos. Weiler (1996), por su parte, manifiesta que la idea de descentralización, unida a la de autonomía, participación, igualdad cle oportunidades es una aspiración desde hace algún tiempo, no sólo en los sistemas educativos, sino también en los ámbitos políticos y económicos.

 En lo educativo, esta idea se defiende con tres argumentos similares a los que enuncia Lauglo, en la obra citada: redistribución del poder. Eficacia de recursos disponibles y descentralización de contenidos educativos. Los conceptos de autonomía y descentralización, no obstante, pueden tener lecturas diferentes. La más positiva está claramente unida a la visión de  la participación democrática y del protagonismo en la toma de decisiones de todos los agentes educativos.

Lauglo (1996) resalta la impronta que las ideas de democracia participativa tuvieron en la educación desde de los años setenta. Surgió un gran interés por mejorar la educación desde abajo, buscando soluciones concretas a los problemas que se generan en cada situación, uniendo así la descentralización a la idea de mejora y calidad; aunque lo que se reivindicaba sobre todo era la cíe participación.

En este sentido quiero recordar el papel jugado en España por los movimientos de renovación pedagógica durante los setenta y parte de los ochenta en ese deseado cambio hacia una mayor autonomía y participación. Esta demanda fue un germen para la democratización de los centros, sobre todo en relación con la dirección y gestión de los mismos. Una segunda visión pretende dar significado y expresión a la noción de diversidad, cuyo sentido no se garantiza en diseños generales.

Esta interpretación permite el ajuste o acomodación de las decisiones curriculares a contextos muy singulares. La idea tiene que ver un docente que necesita disponer cle una gran autonomía para tomar las decisiones que mejor se adapten a su situación, despreciando, en cierto modo, la perspectiva de una educación general e igual para todos. Currículum y organización al servicio de los destinatarios de la educación. Es el rechazo a un currículum general y homogéneo y en su versión más crítica y supone la denuncia a la existencia de un currículum hegemónico, al que hay que sustituir por otros que sean acordes con los intereses de clase, género e incluso raciales de los alumnos.

La justicia (social) requiere un currículum contrahegemónico, diseñado para materializar los intereses y las perspectivas de los menos favorecidos. En la práctica, esto significa que el currículum debe ser decidido por profesores que trabajen en diferentes situaciones. (Connell, 1997, 64) Por último, tendríamos el punto de vista neoliberal que entendería la autonomía y descentralización como factores para la competencia entre centros.

Aunque no vamos a entrar en profundidad en este aspecto ideológico, queremos subrayar que se han realizado análisis de gran interés sobre la manipulación que desde instancias neoliberales se hacen sobre términos y conceptos cuyo origen ideológico es bien distinto, como en el trabajo de Gimeno (1994) o el cíe E Beltrán (1994), quien desenmascara lecturas «nuevas» de conceptos como: participación, comunidad, profesionalismo, descentralización, responsabilidad, autonomía, democracia, cultura, evaluación, propios del discurso progresista de los años sesenta y que según el autor la nueva derecha reinterpreta para justificar políticas neoliberales y legitimar sus propuestas en educación. Igualmente revelador es el planteamiento de Lauglo (1996) sobre los efectos de esta visión basada en la utilización de criterios de mercado para justificar la autonomía otorgada a las escuelas.

 Tras una revisión de otras formas por las que asumir la descentralización, ofrece un análisis detallado de los «riesgos» de llevarla a cabo bajo los principios del liberalismo, entre los que destaca: que las escuelas se muestren tan sólo interesadas en matricular a los alumnos aventajados; que se llegue a una clara desigualdad de oportunidades y con ella a una inevitable descompensación e incluso división social y que la competencia rompa la cooperación entre centros.

Además, hay que reconocer la casi imposibilidad de que se pudiera dar una oferta al menos parecida a todos los ciudadanos entre otras causas por sus lugares de residencia. Podemos, pues, entrever un sentido incluso negativo en la idea de descentralización, si esta opción por la autonomía del centro deriva en la práctica en una política de competitividad, desigualdad e insolidaridad que todo sistema educativo debería evitar. Se trata, en este caso, de una noción de descentralización basada en los resultados y no en los medios; sustentada en el contexto no como punto de partida desde el que se tenga en cuenta las diferencias de los sujetos, sino como lugar donde se valoren resultados sin apreciar los distintos medios socioculturales.

¿Estas desviaciones hacia fines espurios deben hacernos pensar que la autonomía de los centros no es deseable, que es nefasta para la justicia escolar, que es una trampa para la igualdad ante la educación, que es un invento más propio de la empresa capitalista, que de quien busca en la educación un lugar de equilibrio social? Evidentemente no.

Sin duda la descentralización va con los tiempos, buscando en la autonomía formas más eficientes de trabajo. Aunque como decía la idea de descentralización se refiere a bastantes aspectos del sistema educativo, como por ejemplo la regionalización administrativa, en mi trabajo me centraré tan sólo en lo que concierne a la autonomía de los centros escolares y la relación que esto tiene con otra idea, la de colaboración.

Desde luego, la imagen de autonomía para los centros es tentadora porque supone reconocer la competencia de los profesores para tomar decisiones relevantes, realizar la selección cultural a través de proyectos educativos singulares; porque subraya la solvencia profesional del profesor, protagonista no sólo de acciones, que otros pudieran dictar, sino de la toma de decisiones adecuadas y pensadas para su práctica; porque puede ser fuente de decisiones para la propia formación del profesor, y sobre todo, es tentadora por su repercusión para los alumnos, ya que conlleva la posibilidad de acercar las decisiones a la realidad, de manera que ésta sea el marco interpretativo de la práctica educativa.

La autonomía puede ser, pues, portadora de valores importantes para la escuela; sin embargo, es preciso reivindicarla unida a la idea cíe colaboración máxime cuando nos estamos refiriendo al diseño educativo en los centros, integrados por un número importante de personas que toman decisiones sobre la enseñanza.

 Estos conceptos unidos pueden propiciar centros llenos de vitalidad y realismo, descartando la pasividad y competitividad, fomentando acciones educativas ricas no sólo para los alumnos destinatarios primeros de cualquier decisión, sino para los propios profesores, pues como dice Pérez Gómez (1998) la colaboración tiene dos aspectos fundamentales que se implican mutuamente: el contraste cognitivo que fomenta entre los participantes y el clima de confianza que propicia para abrirse a nuevas alternativas. La colaboración conlleva una serie de aspectos que apreciamos como valiosos para el profesorado, que Hargreaves (1996).

Enuncia, y de los que señalaremos los que nos parecen más relevantes: apoyo moral de unos profesores a otros, superando los fracasos y frustraciones; aumento de la eficiencia, eliminando esfuerzos duplicados; mejora de la eficacia, si se mejora la calidad de los profesores, sin duda será mejor la calidad de la docencia; reducción del excesivo trabajo al compartirlo; certeza situada, la colaboración sustituye las falsas certezas, que a veces son una especie de escudo individual, por certezas sacadas de la sabiduría profesional colectiva, fruto del debate y la confrontación de las mismas.

También reduce la incertidumbre de la propia acción individual; asertividad política, al tener más confianza en las decisiones, se está en mejores condiciones de afrontar, incluso provocar innovaciones; mayor capacidad de reflexión, sin duda, la cooperación y el diálogo incitará a los profesores a reflexionar sobre su acción educativa, al establecerse la comparación y el intercambio cíe puntos de vista; perfeccionamiento continuo. La colegialidad en las organizaciones parece algo natural por el mero hecho de tratarse cíe un conjunto de sujetos que se ven implicados en la consecución de un asunto en común.

En este sentido la escuela al ser una organización, y además educativa, parece abocada a ser un lugar donde la colaboración fuera una característica desu funcionamiento. Sin embargo, la realidad no confirma este deseable rasgo; de hecho, parece funcionar más bien con la suma de individualidades que con proyectos comunes, todo bajo la poderosa bandera de la independencia personal, que ampara frecuentemente una suerte de individualismo, desde el que cada uno en su clase es un libre y soberano para hacer su tarea como crea oportuno’. Además, no todas las formas de colaboración parecen igualmente válidas.

De hecho la noción de colaboración no es una categoría cerrada, sino que más bien parece un concepto con diversos grados cuyos extremos estarían flanqueados, de un lacio, por lo que llamaremos colaboración espontánea y del otro, por la denominada colegialidad burocrática o artificial. Como afirma Hargreaves (1996) tanto la colegialidad como la colaboración presentan tantas facetas que no deben tratarse como conceptos inequívocos, lo que hay son distintas formas de colaboración que tienen consecuencias distintas. En el apartado siguiente nos ocuparemos de ir definiendo estas categorías de colaboración, para al tiempo explicar, con las pruebas que tenemos, cómo se ha implementado esta forma de trabajo en los centros a partir de la Reforma.

LA REALIDAD DEL DISEÑO CURRICULAR EN CENTROS A PARTIR DE LA REFORMA DE LOS NOVENTA

 Hay varios datos que nos van a permitir afirmar con cierta contundencia que el diseño curricular en centros no ha tenido las consecuencias pretendidas por los legisladores, al menos en términos generales. En todo caso, no creo que se haya logrado un cambio en la línea cle autonomía y colaboración deseadas. Ello se ha debido a una serie de problemas, situaciones y rasgos que han caracterizado su implantación en los centros durante estos años, motivos que constataré en este apartado. Para efectuar este análisis voy a utilizar varias fuentes: Me basaré en la categorización que hacen Hargreaves (1996) y Pérez Gómez (1998) sobre las referidas formas de colegialidad (burocrática y espontánea) e iré dando cuenta de a cuál de ellas se ha ido imponiendo en la realidad de los centros.

 Para apoyar mis razones utilizaré dos fuentes de datos, fruto, cle mi propia investigación; por un lado, opiniones directamente obtenidas de un grupo de discusión entre profesores que habían realizado el Proyecto Curricular de Centro; por otro, los datos de un cuestionario realizado en el curso 1997-98, cuando en Primaria ya se estaban llevando a cabo las revisiones de los proyectos cle centro y en Secundaria se hacían por vez primera, en él se recoge la opinión de los profesores sobre distintos temas relativos al PCC.

 Una de las principales razones para afirmar que el diseño de proyecto de centros no ha tenido las consecuencias esperadas es que la idea de realizar un nuevo tipo de planificación en grupo, que fomente la colaboración como fuente de mejora e incluso de enriquecimiento para el profesorado, no ha surgido de la iniciativa de los grupos de profesores, sino que ha sido una petición u orden de la Administración, por lo cual toma la forma de lo que se denomina colegialidad artificial (burocrática) Hargreaves (1996) y Pérez Gómez (1998).

La colegialidad burocrática no evoluciona espontáneamente a partir de la iniciativa de los profesores, sino que es una imposición administrativa que exige que los docentes se reúnan y trabajen juntos. (Hargreaves 1996, 221) Las características de la colegialidad burocrática podemos concretarlas siguiendo el perfil que han señalado estos autores, cuyos rasgos iremos comparando e interpretando con el modo en cómo se realizaron los proyectos curriculares en nuestros centros, en la primera exigencia de colaboración entre el profesorado, hecha en el desarrollo de la Reforma.

La primera nota es que está claramente reglamentada por la Administración, no parte de la iniciativa espontánea de los profesores, sino que se exige a éstos que se reúnan y trabajen (planifiquen, sobre todo) juntos.

Es obligatoria en tanto que exige trabajar con los compañeros, esto incluso puede hacerse de forma directa, imponiendo la obligación sin más, o de forma indirecta, en el sentido que el trabajar juntos pueda traer algún tipo de ventajas de promoción o de otro tipo. Fija en el tiempo y en el espacio, la colegialidad artificial se lleva a cabo en tiempos y espacios fijados de antemano, hasta el punto de que esto forma parte cle la reglamentación administrativa, pretendiendo asegurar de forma obligatoria la colaboración. Estas cualidades podrían aplicarse, sin duda, al modo en cómo se realizaron los Proyectos Curriculares en los Centros.

En los de Primaria, en los que se solicitó esta tarea en primera instancia, señalaremos que su realización reprodujo los rasgos propios cle la colaboración burocrática. La Administración exigió a los profesores a fecha fija la confección de Proyectos de Centro, para ello otorgó un tiempo concreto, incluso suspendiendo las clases por la tarde durante el mes de mayo, con el fin de que los profesores dispusieran de tiempo dentro de su jornada laboral. Se estableció un calendario por fases, secuenciando qué tipo de decisiones se tomarían en distintos momentos (MEC, 1992). Otra importante característica es la cle estar orientada a la implementación de lo que normalmente otros han ordenado, sea en forma de programas o de normas.

 También en el caso de la realización de los PCC este rasgo se cumplió cle forma fidedigna: en primer lugar, la propia legislación que emana de la Administración dicta expresamente todo un documento didáctico sobre el diseño curricular, en el se exponen las fuentes para la elaboración del mismo y un apartado que se enuncia como decisiones para realizar el diseño curricular; donde se proponen unos ejes, que son como la columna vertebral de todo diseño y que son seguidos por el profesorado como un esquema establecido que hay que rellenar. Nos permitimos recordar ese guión en el que deben constar: qué ense- ñas; cuándo enseñas; cómo enseñar, qué, cómo y cuándo evaluar y medidas de atención a la diversidad (MEC, 1992).

A través de un Real Decreto se dictaminó la necesidad de elaborar estos proyectos, estableciendo lo siguiente: En relación con este cometido, parece conveniente que la Administración educativa regule la elaboración y aprobación cle Proyectos Curriculares y ofrezca directrices que orienten a los profesores para facilitarles, tanto la elaboración de Proyectos y Programaciones, como el desarrollo de los mismos en el aula.

 Las propuestas para llevar a cabo determinadas innovaciones en el sistema educativo suponen a veces la toma de decisiones sobre otros muchos asuntos colindantes sin los cuales es imposible la realización de cambios o mejoras y la consecuencia es que generan cansancio, escepticismo, la desazón de pensar que no se pueden realizar o que no mejoran la práctica, lo que mata las ilusiones de quienes (probablemente muchos todavía, pero cada vez menos) creen en la institución educativa como un lugar cie búsqueda constante de una mayor profesionalidad. Si la concesión de autonomía a los centros es una poderosa razón para hacerlos mejores, el empeño debe ponerse en preparar para ello y crear las condiciones para hacerlo posible, además debe analizarse su verdadero sentido y el peligro de sus posibles desviaciones no deseables.

En esta línea, Fullan (1994) cuestiona por ficticia y superficial lo que él llama la gestión 215 basada en el centro si ésta no se sustenta en ciertos cambios internos en el mismo, que se refieren a dos asuntos: una nueva cultura de colaboración en la escuela y una redefinición del papel del profesorado y de su desarrollo profesional, cuyo sentido esboza en ese trabajo.

 La imagen pesimista que venimos dibujando, tanto en posibles desviaciones ideológicas que hemos enunciado, como en la constatación de hechos, no nos aboca irremediablemente hacia la negación del valor que tendría la realización de proyectos en los centros con todo lo que ello implica, como es rescatar la primigenia ideología de esas prácticas, y crear una cultura de la colaboración entre el profesorado.

Como señala Gimeno: Merece la pena trabajar la cultura de la colaboración democráticamente entendida en los centros, porque es la forma de salir de la anomia indeseable desde el punto de vista profesional para los docentes y por las repercusiones negativas que tienen en la descoordinación cle la educación que reciben los alumnos, además de por la imagen externa de calidad que provoca. (Gimeno, 1994) La colaboración tiene ventajas y valores que no podemos desestimar en la diná- mica de los centros y en la formación del profesorado, entre ellos debemos destacar tanto las de orden intelectual como las de orden afectivo.

La cultura colaborativa lleva a procesos de enriquecimiento propiciados por el diálogo, el debate, y hasta la confrontación y discusión, de donde provienen, quizá sus dificultades, pero que sin duda son menores que sus beneficios. Además, permiten la puesta en común de las propias incertidumbres, y dudas que el proceso educativo, lleno de valores, suscita.

El compartir los problemas comunes es una manera de aprender a resolverlos, el miedo al fracaso es fruto muchas veces, de la soledad; la colaboración permite un clima de confianza y de apertura a experiencias ajenas que otorga confianza al profesor. Por ello, ante la pregunta sobre si tiene sentido hacer proyectos de centro creo que puede contestarse en sentido afirmativo, no sólo porque se hayan formulado teorías que constaten lo interesante de tal asunto o porque, como señala Sirotnik (1994).

La escuela sea el auténtico motor que impulsa la evolución de la educación a través cíe lo que llama la actividad reflexiva, sino porque además hemos podido observar cambios en grupos de profesores de algunos centros que, aunque comenzaron colaborando por motivos meramente burocráticos, puesto que iniciaron sus proyectos a petición de la Administración y no por un interés propio, van evolucionando lentamente hacia una colaboración real, libremente elegida, fruto de un interés por  mejorar su práctica escolar y profesional.

 

¿ES POSIBLE UNA CULTURA COLABORATIVA EN EL PROFESORADO?

Trás el análisis efectuado tanto de los aspectos teóricos como de los casos prácticos nos preguntamos si puede darse un salto desde la colegialiclacl artificial a la colegialidad espontánea. En definitiva si es posible una cultura de colaboración entre el profesorado y, en su caso, bajo qué condiciones debe darse. Trataremos cle ofrecer algunas respuestas a estas cuestiones en lo que sigue.

ALGUNOS EJEMPLOS DE COLABORACIÓN ESPONTÁNEA

A pesar de las características claramente burocratizantes con que se ha iniciado esta forma de trabajo en colaboración, en algunos casos ha sido un punto de arranque hacia una perspectiva nueva que apuesta por la participación y el trabajo en común. En esa idea de cultura participativa, hay que constatar que algo va cambiando, lo que nos produce cierto optimismo sobre la posibilidad cde crear culturas colaborativas.

En lo que sigue daré cuenta cle algunas iniciativas en centros de Salamanca donde hemos podido apreciar cómo algunos profesores, tras hacer un proyecto burocrático y dejarlo «reposar», es decir, cumplida la misión burocrática encomendada por la Administración, han decidido emprender tareas realistas, concretas y exentas de burocracia, concretando sus proyectos hacia problemas o áreas de especial interés para su centro.

 Podemos dar cuenta de la existencia de tal tendencia en algunos colegios que mencionaremos, aunque sin duda habrá más. Tales escuelas han decidido la realización de proyectos concretos, que a medio plazo produzcan algún cambio beneficioso en una o a lo sumo dos temáticas cle especial relevancia para ellas, bien porque hayan constatado problemas, fallos o deficiencias, bien porque debido a motivos sociales sea de interés desarrollar propuestas que mejoren algunas de las condiciones de sus alumnos, en aras de una mayor igualdad cle oportunidades.

Podríamos decir que el proyecto burocrático cla paso a un auténtico reto de colaboración que producirá mejoras en los procesos educativos de sus alumnos y, sin chucha, en el desarrollo profesional de los propios profesores. Los ejemplos que voy a describir a continuación han surgido espontáneamente desde la propia escuela, y han elegido como núcleo de sus proyectos inmediatos problemas, deficiencias, de su realidad, en definitiva aspectos relevantes para mejorar la práctica escolar y con ello la calidad de su centro.

Uno de esos centros de Primaria de la ciudad de Salamanca es el colegio ~no Blanco. Los profesores empiezan a constatar, que a partir de 3″ cle primaria se produce un deterioro ostensible en el área de lenguaje, por lo cual deciden crear en el colegio un seminario permanente de estudio sobre este tema, en el que se implican de forma voluntaria profesores de Educación Infantil y Educación Primaria.

Los seminarios tienen carácter abierto, y en ellos los profesores analizan los motivos que pueden causar la situación que nos preocupa y estudian propuestas y soluciones (por el momento no se ha avanzado hacia otras fases, dado lo reciente de la experiencia). Se ha invitado a participar a especialistas en el tema, quienes les asesorarán en lo que los profesores demanden, enriqueciendo así las discusiones de sus problemas, de sus experiencias, como una fuente más de conocimiento y colaboración básicamente de naturaleza científico-teórica. Este proyecto que se forjó en el curso 1997-98 se desarrollará, por el momento, sin límite de tiempo a lo largo de cursos sucesivos.

 Otro proyecto de enorme interés es el surgido en el colegio público Nuestra Señora de la Asunción, también de la ciudad de Salamanca. En este centro eligen un tema prioritario para ellos: plan de mejora de la convivencia, un programa para desarrollar los procesos de socialización de los niños, la creación cle habilidades sociales y la aceptación de las normas como modo de una convivencia democrática.

Se trata de un centro situado en la periferia de la ciudad con una población socialmente algo deprimido y sobre todo heterogéneo, donde hay una presencia importante de minorías étnicas, que sin duda generan una problemática más compleja en las relaciones, por lo que ésta es una cuestión prioritaria para ellos.

Metodológicamente el primer paso en ese proyecto fue un diagnóstico preciso de la situación del centro, marcándose como objetivo la mejora de la convivencia. Los profesores se reúnen en sesiones de trabajo periódicamente, estudiando el tema y discutiendo soluciones.

También asisten a éstas profesores invitados según el asunto que traten en cada sesión. Fruto del trabajo de análisis y reflexión colegiada se proponen decisiones concretas de mejora en cuya puesta en marcha se comprometen los profesores. Posteriormente se valoran los cambios realizados, avanzando en el estudio y desarrollo del programa.

BASES Y CONDICIONES PARA UNA CULTURA DE LA COLABORACIÓN La colaboración real y productiva se ha presentado como una labor con muchos obstáculos y trabas que hay que superar como, por ejemplo, cierto grado de incertidumbre; el hecho de que miembros del centro se autoexcluyan; insuficiencia de tiempo en la jornada laboral para llevarlo a cabo; falta, quizás, de un sistema de trabajo colectivo que también tendrá que construirse; inestabilidad de algunos profesores en el centro etc. Sin embargo, un factor muy importante hace fuerte esta iniciativa: nace de forma espontánea, no promovida por instancias administrativas de ningún tipo, ni siquiera por compensaciones laborales, ni pecuniarias, sino que emana de una valoración positiva que los profesores ven en el trabajo colaborativo y una apuesta por la construcción de propuestas reales y necesarias para el centro.

 

Por lo demás quiero señalar algunos aspectos que estimo deben darse para hacer posible la colaboración entre docentes:

En primer lugar, un cambio de mentalidad entre el profesorado, en relación a ciertos rasgos que sustentan una buena colaboración (Hargreaves 1996) y sería interesante que los profesores observaran. Un cultura colaborativa espontánea y voluntaria surge de los docentes, aunque no cabe clucla que puede y debe estar facilitada por la Administración y sobre todo por la dirección del propio centro. Conlleva ser omnipresente en el tiempo. y en el espacio, aún cuando se reserven espacios para tareas concretas, la colaboración requiere una predisposición a tratar los temas de forma espontánea en cualquier situación, sin encorsetamientos espacio-temporales, en realidad es una implicación con las personas que tienen un objetivo común. Por último, hemos de admitir la imprevisibilidad como característica, la colaboración unas veces da unos frutos y otras da otros distintos en cantidad y calidad, pero siempre serán frutos reales, no ficticios.

Finalmente, subrayar que el valor de la autonomía y la colaboración no cambiará ni mejorará el centro si, además de lo expuesto, no se incentiva a los profesores para ello, se renuevan sus condiciones de trabajo o se aumentan los medios que requiere esa nueva cultura participativa. Ni las palabras ni los documentos curriculares o legislativos cambian solos las cosas en la escuela, la renovación depende de manera incuestionable de la preparación y actitud de los profesores. El desarrollo profesional del docente, que consiste en concebir la práctica docente como un proceso constante de aprendizaje, experimentación y reflexión compartida, provocará la elaboración cle proyectos que interesarán y satisfarán, no sólo a los estudiantes, sino a los propios docentes, protagonistas de su propio desarrollo creador.

Bibliografía

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Fuente: http://www.mecd.gob.es/revista-de-educacion/numeros-revista-educacion/numeros-anteriores/1999/re320/re320_10.html

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