España / 27 de mayo de 2018 / Autor: José David Innovación Educativa / Fuente: Youtube
España / 27 de mayo de 2018 / Autor: José David Innovación Educativa / Fuente: Youtube
Chile / 27 de mayo de 2018 / Autor: Domingo Bazán Campos / Fuente: Cooperativa 93.3 FM
A comienzos de los años setenta –para incredulidad de los más jóvenes- quienes hacían su enseñanza básica en una escuela privada sólo aspiraban a terminar su educación media en un liceo público, como una forma de asegurar una educación de mejor calidad, plural, laica y progresista, como se ha dado en defender. A fines de esa misma década las cosas ya se estaban invirtiendo, levantándose la imagen de que el futuro laboral y académico de los jóvenes liceanos era relativamente incierto y que la educación privada aseguraba más y mejores aprendizajes.
Ese cambio en las representaciones sociales sobre la calidad de la educación no estuvo exento de conflictos ni fue resultado de consenso social alguno, al contrario, fue impuesto con brutalidad por el gobierno militar en un proceso mayor de transformaciones sociales y políticas marcado por un deterioro de lo público, cuyo ícono fue un Estado de Bienestar declarado ineficiente, costoso, obsoleto y hegemónico.
Desde entonces, lo privado y las leyes del mercado alcanzaron el status de proyecto social mesiánico que llevaría a Chile a las puertas del desarrollo, a la libertad, a la modernización pendiente. Esos cambios forzados significaron, por cierto, dejar violentamente atrás un modelo de sociedad donde el bien común y la solidaridad tenían la forma de un intento inédito de revolución socialista y democrática.
Este mes, cuando estamos conociendo una parte de la “buena nueva” de la reforma educacional que incluye, entre otras, pasos hacia la gratuidad de la educación pública básica y media (el fin del co-pago), creación de nuevas universidades públicas, la creación de una nueva institucionalidad para administrar la educación pública (des-municipalización) y la eliminación de los mecanismos de selección en el ingreso a la escuela (que operan por factores de status adscritos y no adquiridos), las reacciones de los sectores conservadores suenan destempladas y alarmantes: “que se pretende estatizar la educación”… “que se quita opciones y libertad a la clase media”… “que es regresivo volver al pasado”.
En rigor, nadie vuelve al pasado porque no es simple desmontar lo que se instaló a fuego y dolor en la historia de Chile. Porque en democracia no cabe imponer a la fuerza y sin argumentos una representación favorable del Estado y su función social y docente, una visión que la dictadura puso bajo tierra y que la propia Concertación no ha podido defender coherentemente en sus cuatro gobiernos anteriores.
En verdad, nadie que quiera vivir la vida presente y futura desea volver al pasado sin razones de fondo. La Nueva Mayoría las tiene y profundas, llegó al poder a través de un compromiso ético y político con la ciudadanía en orden a hacer de la educación un derecho social, recuperando la tradición republicana de ofrecer una educación pública de calidad, gratuita y sin fines de lucro, llevando a cabo los cambios estructurales necesarios para garantizar a cada chileno y chilena una educación moderna, democrática, inclusiva, justa y respetuosa de las diferencias.
En este contexto, retomar un cierto rumbo de convicciones éticas y políticas es siempre importante, es coherente. Volver a las raíces de un sistema educativo que armoniza el interés privado con el interés público pero que releva y valora fundamentalmente una educación pública fortalecida y renovada parece ser justamente la mejor opción de calidad educativa para la mayor parte de los chilenos.
Esto no es “estatizar”, ni necesariamente “involucionar”, ni un mero deseo de “volver al pasado”, es sencillamente lo que la mayor parte de los chilenos quieren y necesitan. Se equivoca la derecha chilena, de hecho, cuando desea mantener un sistema educativo segregado y segregador, cuando quiere ser parte de un selecto grupo de países exitosos pero sin asegurar igualdad de oportunidades a todos los habitantes de este país.
Ante la perplejidad de muchos, el gobierno ha dado un paso concreto en este desafío, esto es, en resignificar la educación de calidad desde lo público, poniendo algunos cimientos para que este país avance en la (re)construcción de una extraviada educación pública.
Visto, así, con optimismo y voluntad de cambio –y pese a los lamentos de la derecha, que recién empiezan- el segundo semestre de este año debiera concentrarse en el fin al lucro en la educación superior y en la construcción de una carrera docente orientada a formar y estimular la existencia de profesores autónomos y críticos.
Ambos tópicos son centrales en el mejoramiento de la calidad de la educación, pero sólo el segundo tema implica entrar en el terreno social y pedagógico en que esta discusión debiera prontamente centrarse.
En ese sentido, es menester avanzar hacia el establecimiento de un acuerdo nacional en torno a las razones y contenidos para educar a niños, niñas y jóvenes en nuestro país, así como en cambios de la escuela como institución domesticadora (su estructura y función) y, sobre todo, en propiciar una discusión amplia y participativa de la educación que queremos con categorías auténticamente pedagógicas.
El entusiasmo de la opinión pública, en este escenario de anuncios y compromisos, da para creer razonablemente en que estamos en la antesala de la requerida transformación educacional, permite acoger también la frase del Ministro del ramo, “espero que mi nieta estudie en una escuela pública”. Nosotros agregamos, “siempre y cuando queramos nietos y nietas críticos, democráticos y solidarios”.
Fuente del Artículo:
http://blogs.cooperativa.cl/opinion/educacion/20140522120155/las-bases-de-una-nueva-educacion-publica/
España / 27 de mayo de 2018 / Autor: Mar de Fueguitos / Fuente: 97 FM Irratia
Esta semana charlamos con Jaira García, Elisabete García, María Silva, Begoña Lasa y Rosana Bermejo, madres de la escuela pública Miribilla de Bilbao que han grabado un rap para denunciar la exclusión de su colegio y mostrar la riqueza que atesoran sus aulas. Además, recordamos el setenta aniversario de la nakba palestina y escuchamos un par de canciones de “Ni naiz izotz erregina”, el nuevo albúm de la rapera bilbaína La Basu.
Fuente:
España / 27 de mayo de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Lalfas
El maestro y escritor César Bona visitó l’Alfàs del Pi el pasado sábado para participar en las terceras Jornadas de Convivencia ‘Nuevas experiencias educativas’. Durante su ponencia, una de las más esperadas del encuentro, Bona desveló cuál es para él la esencia de la educación: hacer las cosas con pasión, sin esperar nada a cambio. Un mensaje que lanzó al centenar de docentes que participaron en estas jornadas y también a los padres y madres que se acercaron hasta la Casa de Cultura para escuchar las palabras del que en 2014 fuera elegido como uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los profesores.
La clave de la educación está, según César Bona, en conectar con uno mismo, con el niño que llevamos dentro y con la sociedad que nos rodea. Hay que pensar y sentir como niños, enfrentarnos a los retos con ilusión, creatividad e imaginación y, de este modo, lograremos que la escuela sea ese lugar al que los niños y niñas quieren y desean ir.

Maestro y escritor, César Bona ha recibido el Premio Magister de Honor por la Plataforma de la Escuela Pública, el Premio Crearte del Ministerio de Cultura en dos ocasiones por su estímulo de la creatividad, así como la Cruz José de Calasanz, máxima distinción en la educación aragonesa. Además, obtuvo la Mención de Honor en el International Children Film Festival of India por la película de cine mudo ‘The importance of being an Applewhite’, que hizo para unir a dos familias que no se hablaban. Y tras sus 16 años de trayectoria, fue nominado como uno de los 50 mejores maestros del mundo, según el Global Teacher Prize.
Entre sus libros destacan ‘La nueva educación’ (2015) y ‘Las escuelas que cambian el mundo’ (2016), que ahora sirven de referencia en muchas universidades.
Otro de las aspectos que César Bona destacó en su ponencia fue la necesidad de compartir experiencias, porque se aprende de los otros y todos salimos reforzados. De ahí que estas jornadas de convivencia, organizadas por las concejalías de Educación y Juventud de l’Alfàs, hayan finalizado con balance positivo, ya que “han servido para compartir experiencias innovadoras puestas en marcha en diferentes colegios e institutos que se pueden exportar a otros centros educativos”, ha destacado la edil del ramo, Isabel Muñoz.

Durante las jornadas se abordaron todo tipo de acciones y proyectos que favorecen la convivencia en el centro educativo, desde la mediación escolar a la gamificación en el aula o el uso de las nuevas tecnologías como herramienta de motivación para el aprendizaje. “Innovar en convivencia y en nuevas tecnologías favorece la adaptación de la educación a la sociedad en la que vivimos”, ha señalado Raquel Guerrero, responsable del proyecto de mediación escolar que desde hace una década desarrolla l’Alfàs. Además, hay que tener en cuenta las diferentes necesidades del alumnado y la implicación de toda la comunidad en la educación de los menores, un trabajo en el que profesores, padres y madres han de ir de la mano.
Fuente de la Reseña:
César Bona: “La esencia de la educación es hacer las cosas sin esperar nada a cambio”
Colombia / 27 de mayo de 2018 / Autor: Bogotá 98.5 / Fuente: Universidad Nacional de Colombia
A partir de la implementación de la Ley de Cuotas para la educación, mediante programas como el Fondo de Créditos para las Comunidades Negras, la migración de estudiantes afrodescendientes que se integran al sistema educativo ha aumentado considerablemente.
Aun así, acceso no significa equidad ni permanencia; el aspecto que más está afectando esa permanencia tiene su origen en la discriminación cultural y racial, y uno de los aspectos complejos en cuanto al acceso, son las características de los beneficiarios, quienes además deben acceder al sistema mediante créditos de endeudamiento ¿Cómo se piensan estos programas y cómo son recibidos por los estudiantes?
Fuente:
http://unradio.unal.edu.co/nc/detalle/cat/un-analisis/article/afrocolombianos-en-el-sistema-educativo-colombiano.html
El Salvador/17 de Mayo de 2018/El Mundo
El 26.6 % de los jóvenes de entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja, según la Digestyc.
Los datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos (Digestyc) señalan que en 2017, más de 1,700 jóvenes dejaron de ser ninis, es decir, que no estudian ni trabajan.
La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2017 estima que 357,969 jóvenes de entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan, representando el 26.6 % del total de personas con estas edades.
Respecto a 2016, la población nini, no obstante, mostró una reducción. En ese año, la EHPM estimó que habían 359,670, es decir, 1,701 más que en 2017.
En El Salvador, el rostro de esta problemática es femenino. El 38.4 % de las mujeres entre 15 y 24 años correspondió a ninis en 2017, frente al 37.7 % registrado en 2016. Mientras tanto, la incidencia en los hombres es del 14 % e incluso se redujo en comparación con el año anterior, cuando llegó al 14.6 %.
Un estudio de la Fundación Dr. Guillermo Manuel Ungo (Fundaungo) señaló que las mujeres tienden a abandonar sus estudios y oportunidades laborales porque se les impone la responsabilidad de las tareas del hogar.
El fenómeno de los ninis también afecta más a los jóvenes que pertenecen a hogares con ingresos más bajos, ya que el porcentaje de ninis es de 48.5 % en el quintil de menor ingreso, mientras que en el quintil con mayor ingreso es de 14.2 %.
Fuente: http://elmundo.sv/mas-de-1700-jovenes-salvadorenos-dejaron-de-ser-ninis-en-2017/
África/26 de Mayo de 2018/Europa Press
Los conflictos, la alta deuda del colonialismo, la debilidad institucional casi crónica y la corrupción «omnipresente», son algunas causas de la pobreza en África, según apuntaba el subsecretario general de la ONU y administrador adjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Magdy Martínez-Solimán, tras publicarse los datos correspondientes al Índice del Desarrollo Humano 2016. Este viernes 25 de mayo se celebra el Día de África.
Pero no sólo las guerras son las que hacen de África un foco de pobreza. Según indicó el experto a Europa Press, otros factores determinantes son: la debilidad del sistema educativo y de salud, la dependencia energética, la economía rural de subsistencia y sin apenas exportaciones o la mala gobernabilidad. Además, apuntaba que son países que nacen con muy poco y recordaba también que la «deuda» del periodo colonial es «muy alta».
La pobreza extrema se ha desplazado a lo largo de la última década desde la costa atlántica africana (Guinea Bissau, Burkina Faso y Sierra Leona) a la ribera del Lago Chad y el centro del continente (República Centroafricana, Níger y Chad), según se desprende de los datos correspondientes al Índice del Desarrollo Humano 2016, en comparación con el IDH de 2007-2008.
Hace una década, Sierra Leona era el país menos desarrollado del mundo, seguida por Burkina Faso, Guinea-Bissau, Níger, Mali, Mozambique, República Centroafricana, Chad, Etiopía y República Democrática del Congo. Diez años después, la instantánea de los diez países a la cola del desarrollo no se mueve de África pero se desplaza al interior, en concreto, hacia República Centroafricana –el último país en grado de desarrollo humano del mundo–, Níger y Chad. A estos les siguen Burkina Faso, Burundi, Guinea, Sudán del Sur, Mozambique, Sierra Leona y Eritrea.

Tal y como constató Martínez-Solimán, se ha producido un desplazamiento de la pobreza en la última década hacia el centro de África, hacia la zona ribereña del Lago Chad y lo atribuye al movimiento de los «epicentros de conflictos».
Según precisó este experto, si se observa la lista de los países con menos desarrollo del planeta, en ella se encuentran aquellos que han sufrido un conflicto «de manera muy prolongada», como República Centroafricana, Níger, Burundi, Guinea, Sudán del Sur o Sierra Leona. «Las guerras generan una sangría de desarrollo humano», puntualizó.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
Para Martínez-Solimán, la responsabilidad de tal pobreza es «compartida» entre los propios países africanos y el primer mundo; de las élites locales que a veces han esquilmado las riquezas del país y de los gobiernos que han hecho «la vista gorda» cuando sus multinacionales exprimían el limón sin preocuparse de un buen comportamiento.
Por el contrario, otros países que hace diez años se encontraban a la cola del desarrollo han subido posiciones. Es el caso de Guinea Bissau, con una mejora que Martínez-Solimán achacaba a una cierta estabilización y al incremento de los ingresos gracias a actividades económicas o licencias pesqueras.
La responsable del Programa de Desarrollo Sostenible de la ONG Alianza por la Solidaridad, Almudena Moreno, que viajó a Guinea Bissau durante los últimos diez años, contó a Europa Press que esta subida en el ranking no es tan visible en las zonas rurales en las que ellos trabajan –Gabú y Bafatá– donde la desigualdad «sigue siendo grande», especialmente para las mujeres.

Algunos ejemplos concretos de esta pobreza en las zonas rurales son la falta de suministro eléctrico o un servicio de salud al que solo pueden acceder los más privilegiados. A esto se suman los efectos del cambio climático que tan pronto provoca una sequía como lluvias erráticas muy abundantes que afectan a los cultivos.
En todo caso, Moreno apreciaba algunas diferencias a mejor entre la fotografía del Guinea Bissau que ella conoce de hace diez años y el de ahora, gracias al trabajo de las ONG y de la sociedad civil: tierras recuperadas frente a las baldías de hace una década; mujeres en primera línea defendiendo sus intereses frente a las que se quedaban calladas detrás de los hombres; y huertas ordenadas que producen todo el año frente a las abandonadas de entonces.
DE LOS OBJETIVOS DEL MILENIO A LOS DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
Para combatir esta pobreza en sus múltiples dimensiones, al inicio del nuevo milenio, los líderes mundiales se reunieron en las Naciones Unidas con el objetivo de idear una estrategia, lo que se tradujo en los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) que se lanzaron en 2000 y que expiraban en 2015.
Los máximos dirigentes a nivel mundial pusieron el foco en ocho puntos a abordar en el curso de 15 años, entre los que se encontraban: Erradicar la pobreza extrema y el hambre; Lograr la enseñanza primaria universal; Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer; o Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años.

«Los ODM ayudaron a que más de 1.000 millones de personas escaparan de la pobreza extrema, a combatir el hambre, a facilitar que más niñas asistieran a la escuela que nunca antes, y a proteger nuestro planeta», defendía el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en el informe sobre el grado de cumplimiento de los ODM de 2015, donde añadía que, a pesar de los «notables» logros, era «profundamente consciente» de que las desigualdades persistían.
No solo las guerras hacen de África un foco de pobreza
Ante este clima, el 25 de septiembre de 2015, más de 150 líderes mundiales se dieron cita en Nueva York (Estados Unidos) en la Cumbre de Desarrollo Sostenible durante la que adoptaron una nueva agenda en esta materia con la vista puesta en 2030, y donde se aprobaron los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que tomaron el relevo a los ODM y que, a diferencia de estos, fueron el resultado de un proceso de negociación en el que han participado los 193 Estados miembros de la ONU, la sociedad civil y otras partes interesadas.
PONER FIN AL HAMBRE Y GARANTIZAR LA EDUCACIÓN
En concreto, se enumeraron un total de 17 ODS, entre los que se encuentran: Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo; Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible; Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad; y lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres.
No solo las guerras hacen de África un foco de pobreza
También se proponen: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible; Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos; Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos; Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos; y Luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y poner freno a la pérdida de la diversidad biológica, entre otros.

Según se recoge en el documento final aprobado en el marco de la cumbre de las Naciones Unidas para la aprobación de la agenda para el desarrollo después de 2015, la próxima reunión del foro político de alto nivel, organizada bajo los auspicios de la Asamblea General, tendrá lugar en 2019.
El economista Jeffrey Sachs, director de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, aseguró en marzo de 2017 a su paso por España que «el desarrollo sostenible es el camino a seguir» y que todas las naciones necesitan «una economía inteligente, justa y sostenible». Si bien, alertó de que no es fácil avanzar con políticas e ideales «intolerantes» como los del presidente de EEUU, Donald Trump.
En todo caso, se mostró «optimista» sobre la consecución de los ODS para 2030 y puso de relieve los avances conseguidos en los últimos años en los que «la pobreza extrema ha disminuido desde el 37% en 1990 a un 9,6% en 2015» y se han conseguido mejoras «con respecto al índice de mortalidad y el control de las enfermedades».
Fuente: http://www.europapress.es/epsocial/derechos-humanos/noticia-no-solo-guerras-son-hacen-africa-foco-pobreza-20180524182105.html