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“Los niños tienen que aprender a superarse a sí mismos, no a los demás”: Francisco Castaño

España / 18 de febrero de 2018 / Autor: Daniel Sánchez Caballero / Fuente: El Diario de la Educación

El deporte en edad escolar a veces se convierte, solo, en una competición, en pretender tener un Messi en casa. Para Francisco Castaño lo importante son los valores asociados: compromiso, esfuerzo, compañerismo, respeto a las normas.

Francisco Castaño (Ejea de los Caballeros, Aragón, 1966) ha conseguido el sueño de muchos. “He aunado mis dos pasiones, educación y deporte”, cuenta. Este profesor de secundaria (31 años ejerciendo le contemplan), asesor y orientador familiar se ha especializado en trabajar con alumnos —y familias— con problemas de conducta. También da charlas y conferencias sobre temas educativos y deporte, una disciplina que, dice, tiene mucho que enseñar para la vida diaria. De todo esto habla en La mejor medalla: su educación (Grijalbo), su último libro, en el que defiende los valores del deporte y una aproximación más relajada y como elemento de diversión para los chicos y chicas.

¿Qué quería contar con el libro?

El libro es de educación, no de deporte. Quiero contar qué aprenden los niños en el deporte, cómo enseñarles a extrapolarlo al resto de su vida. Hablo de todos los valores del deporte: respetar las normas, el esfuerzo, la superación, el compañerismo, la responsabilidad, encargarse de las cosas. También del comportamiento de los padres: cómo actuamos y qué misión tenemos. Nos creemos a veces que nuestro hijo es Messi o Induráin y nos olvidamos del resto. El deporte tiene tres partes: la educativa, la física y, por supuesto, la diversión. Es un poco esto, cómo saco la parte educativa como padre para llevarla a la vida.

Ha dado algunas pinceladas, pero, ¿qué le aporta el deporte a los alumnos?

Tiene muchos valores. Pero una de las cosas más importantes es el compromiso. Si te apuntas a un equipo, te has comprometido a cumplir unos horarios, etc. Un compromiso que tienen ellos. Otro valor es la humildad. Muchas veces se endiosa a los hijos y eso les quita humildad. Si ganan, que le den la mano a los compañeros; si pierden, que los feliciten y que no se enfaden. Los niños tienen que aprender a superarse a sí mismos, no a los demás. Esto es lo tenemos que enseñar: el respeto al contrincante y a los compañeros de equipo. A los entrenadores y a los árbitros. El deporte enseña a seguir las reglas del juego, a que si no lo haces tiene consecuencias. El espíritu de superación también. Yo no quiero superar al otro, me quiero superar a mí mismo. Si con la bicicleta no puedo superar unos conos, me tengo que superar a mí mismo. Esfuerzo y perseverancia. No hemos de valorar el resultado, sino el esfuerzo. Esfuérzate y sacarás un resultado. Si se valora el resultado solo, si no lo alcanza se rendirá y no querrá seguir. El trabajo en equipo es otro valor. Que sepan colaborar con otros, que tengan la humildad de saber que hoy les toca sacrificarse en el equipo o en la bicicleta tirar para otros. Estos son los valores importantes, además de la responsabilidad, aprender a cuidarse o la paciencia. El deporte enseña que las cosas no llegan ya. Vivimos en una sociedad de la inmediatez y todo tiene que ser ahora. Si quieo algo, lo compro ya. Si es en Amazon Prime, mejor. Enseña que si hoy no pasas los conos tampoco va a ser mañana por arte de magia. Hará falta práctica, otro día, y otro día más. También se gestiona la frustración. Los niños no entienden un “no” o que no les salgan las cosas como saben. El deporte te enseña que no todo sale bien siempre, hay días que pierdes.

¿Estamos en una sociedad demasiado competitiva, desde el deporte hasta la escuela misma?

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Todo tiene que ser resultado. Quizá la vida sea así. Pero se nos olvida que yo no puedo exigirle a un niño un resultado o presionarlo para que lo tenga. Yo a mi hijo no le digo: “¡Qué bien, has sacado un 8 en matemáticas!”. Le digo que estudie y le animo. Y cuando saca una nota regular él mismo me lo dice, que no se ha esforzado. Un adolescente, hoy, si le preguntas nunca es culpa de él, el profesor le ha cogido manía o el árbitro… No. ¿Cuál es tu responsabilidad? Hay que enseñarles a esforzarse, a hacer los deberes. Y entonces vendrán los resultados y se sentirán bien.

¿Está infravalorada la formación deportiva?

Creo que más bien se lleva a los niños a hacer deporte —más del 70% lo hacen fuera del colegio— pero no se le saca el jugo necesario. Creo que estamos equivocados. La gente llega al deporte en muchos casos porque quiere que sus hijos que sean Messi o Ronaldo. No hay más que ver las noticias los lunes: “Un niño de 9 años ha agredido a un árbitro”. En otros casos queremos que hagan ejercicio. Lo que intento explicar es que el deporte es más que todo eso. Hay que extrapolar lo que hacen en el deporte; ahí tenemos que estar los padres y las madres para que vean que todos los valores que están aprendiendo en el deporte sirven.

¿Qué recomendaría a los padres que se toman el deporte de sus hijos un poco a la tremenda?

Los padres tenemos que entender que para llegar a ser un profesional hay que tener unas cualidades innatas y, además, otras. Aprendizaje es todo lo que conlleva ser profesional. Por ejemplo, estar dispuesto a sacrificarse, a compaginar con los estudios. El que decide si quiere hacer deporte o no será su hijo. Lo más importante es que decidan el deporte que hacen y se diviertan. No por presionarle va a llegar a ser profesional. En una entrevista que hago en el libro, a Rubén Bonastre, que fue director de La Masía, la escuela de formación de chavales del FC Barcelona (yo no sé si llevaría a mi hijo ahí porque es muy competitivo), explica que hay niños que cuando les dices que se tienen que ir del equipo porque no dan el nivel, descansan. De la presión que tienen de sus padres. Los niños van a hacer deporte, el resto llegará si tiene que llegar. Recomendaría a los padres que se relajen, si no pueden hacer que su hijo odie el deporte.

¿Cómo estimular a un niño para que haga ejercicio si no quiere?

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La mejor manera de estimular es elegir el deporte y quién lo elige. Es fundamental que el crío elija el que le gusta, no que se le apunte a algo que le guste al padre. Hay que tener en cuenta que hay que estimular al hijo que tenemos, no al que nos gustaría tener. Que haga ejercicio es necesario. Que se divierta y que haga el deporte que le guste. En todas las disciplinas hay todo tipo de clubes, desde los competitivos para ganar hasta los que son para divertirse. Que los niños se apunten donde les guste y que prime la diversión.

¿Qué ventajas aporta competir frente a simplemente practicar deporte por afición?

En los niños la competición no ha de ser el fin. Es un medio para aprender a superarse, y que para competir han de prepararse. Aprenden a cumplir normas, a respetar a un árbitro. Aprenden que las cosas no llegan cuando quieren ellos, que hay días que las cosas salen mal. Lo que no se les puede exigir nunca es un resultado. Siempre como medio, no como el fin.

¿El esfuerzo está infravalorado en la sociedad?

Creo que estamos en una sociedad muy sobreprotectora con los hijos. Como se prima tanto el resultado, que no sufran, que tengan de todo, se les facilitan demasiado las cosas. Y cuando se le facilitan demasiado las cosas a una persona, no se esfuerza por ellas. Si a mí me pagaran por nada, no trabajaría. Si tu hijo llega a casa y saca buenas notas, estás contento. Pero no se trata de eso, yo se lo intento explicar a mi hijo en casa: trabaja y estudia. Y el resultado llegará. Si das todo hecho no es que no se valore el esfuerzo, es que no les enseñamos a esforzarse. El mayor porcentaje de fracaso escolar se produce porque son chavales que en primaria con ver la pizarra y hacer los deberes en el último momento van aprobando. Luego llega un momento, en secundaria o lo que sea, que eso no sirve, pero como no tienen el hábito no son capaces de estudiar y suspenden y entran en la rueda de culpar a todos.

¿Cómo influye en todo esto, en la percepción que tienen los padres sobre sus hijos deportistas y cómo lo afrontan, el hecho de que a veces parezca que un logro deportivo, como ganar el Mundial de fútbol, es lo máximo que puede conseguir un país?

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A mí esto no me preocupa demasiado, lo que sí me preocupa son los modelos que se dan y las referencias que damos a los chavales. Y el papel que tienen estos referentes. Estas personas tan mediáticas deberían tener en cuenta que les escucha gente, muchos niños les admiran, y tienen que tener cuidado con las declaraciones. Jesús Vallejo, jugador del Real Madrid, me dice que mide mucho lo que van a decir porque son referentes. El otro día comentaba un chico en un club que había dejado de hacer un deporte minoritario y se cambiaba a fútbol porque así ganaría más dinero. Un chico de 12 años. Ahí no está funcionando algo bien. Ahí es donde los padres tenemos que acompañar a nuestros hijos y educarlos.

Fuente de la Entrevista:

http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/02/16/los-ninos-tienen-que-aprender-a-superarse-a-si-mismos-no-a-los-demas/

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La Kneset incorpora a Israel las instituciones académicas de las colonias de Cisjordania

Israel / 18 de febrero de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Sputnik News

El parlamento israelí (Kneset) aprobó la incorporación a las leyes israelíes de las instituciones académicas que hay en las colonias judías de los territorios ocupados.

La votación de la segunda y tercera lectura de la ley se resolvió el 12 de febrero por la noche con 56 votos a favor y 35 en contra. A favor votaron la coalición gubernamental y el partido Yesh Atid (Hay un Futuro), que está en la oposición.

La ley, que fue defendida por el partido Hogar Judío de Naftalí Bennett, forma parte de una serie de leyes que fueron aprobadas recientemente, o que esperan ser aprobadas pronto, y que tienen por objetivo anexionar Cisjordania a Israel.

Una representante de Hogar Judío dijo durante la defensa de la ley que no se debe ignorar que la nueva legislación contiene elementos de «soberanía» de Israel sobre los asentamientos judíos.

Hasta ahora las instituciones académicas israelíes de los territorios ocupados se regían por el Instituto de Educación Superior de Judea y Samaria.

Fuente de la Noticia:

https://mundo.sputniknews.com/politica/201802131076232597-oriente-proximo-politica-tel-aviv-colonias-judias/

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Quitarle el velo a la educación

Chile / 18 de febrero de 2018 / Autor:  / Fuente: El Dínamo

“No hemos abandonado aún el reino de la selección natural, en el que el cambio genético está por encima del cambio cultural” dice el historiador David Christian ¿Qué quiere decir esto y qué implicancias tiene sobre el sistema educativo? Quiere decir que nuestra biología se transmite naturalmente de generación en generación, mientras que nuestra cultura (ideas, valores, actitudes, ritos, hábitos) no. A consecuencia de esto, la cultura, requiere de un proceso de socialización para que los individuos de una determinada sociedad puedan coexistir, entenderse y respetar el orden establecido.¿Es el sistema educativo entonces la institución llamada cumplir el rol de socialización? En el siglo XX lo fue; en el siglo XXI su hegemonía en este campo ha perdido fuerza. Para entender esta aseveración es preciso primero dar un ejemplo de cómo el sistema educativo cumplió un rol socializador en el siglo XX, y luego esbozar las ideas en torno a por qué ya no lo haría con la misma fuerza en el siglo XXI.

Pues bien, el proceso de socialización tiene que ver finalmente con la construcción de la sociedad en que vivimos, la cual solo puede ser entendida en la medida en que entendemos que ese constructo es lo que creemos cierto, lo que damos por verdadero, lo que asumimos, la forma en la que conocemos, lo que dudamos y lo que no dudamos, lo que desafiamos y lo que acatamos, lo que valoramos de la vida y lo que no valoramos, lo que premiamos y castigamos, lo que creemos justo e injusto. Esto está dado por lo que Kuhn llamara los espirales del conocimiento, que son aquellas premisas epistemológicas (la forma en que conocemos lo que conocemos) que priman en la época en que vivimos.

Durante la Edad Media primó la doctrina teológica, que dio paso al proceso de ilustración, el cual tuvo a la base el desarrollo de la ciencia, la valoración de la duda, la búsqueda de respuestas racionales a los fenómenos, y una visión del conocimiento progresiva, es decir, que la acumulación y desarrollo del conocimiento podía acercarnos cada vez más a la verdad, en donde el cerebro pasa a ser la parte más importante de nuestro ser, ya que es éste el que puede, según la visión positivista de la realidad, aprehender lo que hay fuera de nuestra existencia en un mundo dado. Bajo ese marco de ideas se crean las principales instituciones educacionales y se entra a la era moderna, caracterizada por la revolución industrial que trae consigo la producción en masa de productos, el aumento del consumo, el aumento de la mano de obra, y la necesidad de capacitar dicha mano de obra.

Se trataba de un nuevo orden social, Dios no era suficiente para explicar los fenómenos, el rol de los sacerdotes pasaba a los filósofos y sociólogos, y la escuela pasa a ser el instrumento por medio del cual se sociabilizan estas nuevas ideas, capacitando al hombre moderno para insertarse en una economía real, caracterizada por la producción de bienes y el desarrollo tecnológico de la maquinaria. En paralelo, el Estado seguía creciendo, necesitando más burócratas. En este contexto, por supuesto que las materias que contemplaría la educación serían nociones mínimas de lenguaje, matemática y ciencia, como ejes del currículum nacional, de manera de desarrollar la sociedad en términos industriales (teoría del capital humano). Esto fue lo que se llamó la educación funcionalista.

Lo delicado de la escuela como instrumento socializador es que ésta, históricamente, en razón de las calificaciones obtenidas por los estudiantes, ha definido lo que es correcto y lo que no, lo que es moral y lo que no, los niños y niñas sociales y antisociales. Los marca, así, con una simple nota es capaz de decir “tú no eres bueno para esto”, tienes un problema severo, no encajas, no sirves para nada –para matemática, lenguaje y ciencia, claro-. Decía Weber “la función de la escuela no se limita a definir y delimitar la cultura legítima, sino que la impone como tal, y también crea hábitos de conducta puesto que forma a la juventud”.

Así, entre los hábitos de conducta que marcaron la era moderna y que siguen perdurando hasta la actualidad encontramos: el consumo, la sobrevaloración de la razón por sobre el desarrollo físico, espiritual y emocional, la noción de progreso únicamente en términos económicos (posesión de bienes y servicios) sin tomar en cuenta otros aspectos de la calidad de vida como el tiempo disponible, el aire, la contaminación, la competencia por sobre la colaboración, y la desesperanza de un cambio de sistema –el fin de la historia decían algunos, imagínense hubiesen dicho eso en la edad feudal ¿un sistema de gobernanza sin reyes? estás loco, y aquí estamos.

Pero otros filósofos y científicos tienen otra visión de los fenómenos, no una positivista, sino una constructivista, en donde la realidad no está separada del individuo y no se va a aprehender, sino que es el individuo y los individuos en conjunto los que construyen la realidad. Se entiende entonces que la realidad y la verdad no son conceptos estáticos y que no hay una visión de progreso absolutamente lineal en torno al conocimiento. Estos filósofos comienzan a reflexionar sobre la función del lenguaje en la construcción de realidad –lo que permite desafiar al postivismo y develarlo-, particularmente, en lo que respecta a la labor de la escuela.

En lo que respecta a develar la labor de la escuela, la corriente sociológica corresponde a la Nueva Sociología de la Educación (Young, Mannheim), la cual señala que la capacidad individual y los antecedentes familiares son fundamentales a la hora de explicar el rendimiento escolar. Los alumnos provenientes de clases medias son aquellos que tienen mayor posibilidad de éxito escolar, dado que en su proceso de socialización primaria han desarrollado las capacidades cognitivas, lingüísticas, los valores, actitudes y aspiraciones que concuerdan con la educación formal y el paradigma epistemológico de la época. Se considera entonces que la medición del rendimiento escolar y desempeño académico de los alumnos no es válido.

Bajo este debate, de orden más académico, pero que subyace de manera latente en el inconsciente colectivo de muchos, y que lamentablemente no ha sido desarrollado por la opinión pública ni la clase política es que nos insertamos en el siglo XXI. Un siglo caracterizado por un desarrollo tecnológico ligado a las telecomunicaciones, con un correlato en dos aspectos: la inmediatez y el acceso a la información, y la generación de nuevos contenidos (escritos, visuales, auditivos, audiovisuales). Estos aspectos producen un desacople entre la economía industrializada de la mano del paradigma epistemológico positivista con dos conceptos en particular: creatividad y desafío de la autoridad. Así, en el pasado, era común que los padres dijeran a sus hijos: ¿músico? ¿artista? ¿deportista? Deja de soñar, estudia, obtén un título, entra a una empresa, gana dinero y compra ese tipo de cosas, tú no tienes cabida. Y claro, posiblemente hace un par de décadas la economía permitía eso, efectivamente, los que podían acceder a la universidad y seguían ese camino, tenían garantizado ese futuro. Pero hoy no es así, un título universitario no te asegura absolutamente nada. Y muchos jóvenes comienzan a optar por lo que para ellos es valioso: valoran más su tiempo, aprenden en internet, viajan aunque sea con lo puesto, otros delinquen, otros trafican, otros hacen un poco de todo, otros nada de nada ¿La razón? la escuela ha perdido su rol socializador, no garantiza inserción en la economía, y la economía no tiene suficientemente desarrolladas industrias ligadas a sus intereses. La escuela se ha convertido así en una atrofiadora de creatividad y nuestra economía también. Hacerse cargo de una educación de calidad requiere en primer término construir una economía acorde a los tiempos que corren.

Fuente del Artículo:

http://www.eldinamo.cl/blog/quitarle-el-velo-a-la-educacion/

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El método Singapur con el que Jeff Bezos está enseñando matemáticas a sus hijos

Singapur / 18 de febrero de 2018 / Autor: Miguel Sola / Fuente: El Confidencial

El fundador de Amazon fue uno de los primeros en hablar del sistema singapurense y desde entonces ha entrado poco a poco en las clases de matemáticas de todo Occidente

Desde el informe PISA hasta el estudio TIMSS, Singapur, la ciudad-Estado de apenas 5,5 millones de habitantes, ocupa habitualmente el primer puesto en los ‘rankings’ que evalúan el desempeño de los estudiantes en matemáticas. Cuenta, por tanto, con uno de los sistemas educativos más admirados y año tras año estas clasificaciones refuerzan la sensación de que los jóvenes occidentales se están quedando atrás con respecto a sus homólogos asiáticos. Como dice Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, cuando Singapur habla, ya sea en conferencias o reuniones de ministros, “todo el mundo escucha”.

Pero ¿qué tiene el sistema singapurense que permite a sus alumnos rendir más que sus pares europeos? La sensación de poder ser eclipsados por sus grandes vecinos se encuentra enraizada en la psique nacional, inspirada tanto desde el miedo como desde el orgullo. Como resumió el año pasado el actual primer ministro, Lee Hsien Loong, “para sobrevivir, hay que ser excepcional”. Esa misma mentalidad ha hecho que desde la década de los ochenta el país haya adoptado un enfoque innovador para enseñar matemáticas elementales. Antes del cambio, sus estudiantes ni siquiera aparecían en las clasificaciones internacionales, y en menos de una década ya optaban a los mejores puestos.

¿Y se puede importar su éxito? Por el momento, algunos países occidentales han empezado no solo a escuchar y envidiar sus fórmulas sino a implementarlas también en clase. De hecho, algunas escuelas de Estados Unidos y Australia ya coquetean con sus métodos y en verano del año pasado Reino Unido anunció que la mitad de los colegios de primaria serán reformados a imagen y semejanza de los del país asiático. Una iniciativa pública que ha sido aclamada desde el Ministerio de Educación como un “renacimiento de las matemáticas”.

Más que aprender a hacer operaciones, el modelo apunta a pensar como un matemático

En total, 43 millones de euros que servirán para formar a profesores y proporcionar nuevos libros de texto para que los centros adopten en el nuevo curso escolar el conocido como ‘método Singapur’, que se utiliza en los mejores colegios de la ciudad-Estado y Shanghái. “Confío en que las medidas que estamos adoptando garanticen que los jóvenes estén debidamente preparados para el trabajo del siglo XXI y que la manida frase de ‘no puedo con las matemáticas‘ quede relegada al pasado”, ha señalado Nick Gibb, ministro de Educación.

Estudiantes a la salida de clase en Singapur. (Reuters)
Estudiantes a la salida de clase en Singapur. (Reuters)

No obstante, antes incluso de la medida inglesa, el primero en subirse al carro y por tanto atraer la atención sobre el método fue Jeff Bezos, fundador de Amazon y recién nombrado hombre más rico del mundo, que decidió que sus hijos aprenderían matemáticas bajo el modelo de Singapur. Lo desveló su esposa, MacKenzie Bezos, en una entrevista en 2013 a la revista ‘Vogue‘. Por su parte, la editorial SM ha sido la empresa que lo ha traído a España.

En qué consiste

“Más que aprender a hacer operaciones, el modelo apunta a pensar como un matemático”, ha dicho Schleicher. Se trata de un método en el que se trabaja en equipo utilizando un enfoque muy visual, con objetos, fotografías y materiales concretos para representar las ideas. Por ejemplo, si están aprendiendo a sumar, pueden dibujar las representaciones de los objetos antes de pasar a las ecuaciones abstractas. Otro elemento clave del estilo singapurense es que el profesor pasea por la clase y, con total autonomía, facilita un debate en el que los alumnos puedan aprenden los principios matemáticos por sí mismos. En vez de dictar la lección desde el atril y asignar los problemas para que los estudiantes los resuelvan individualmente, todo resulta más interactivo.

Confío en que gracias a este método la frase manida de “no puedo con las matemáticas” quede relegada al pasado

Con frecuencia, los maestros plantean preguntas a los alumnos, quienes deben explicar la solución y los porqués a sus compañeros de clase. La idea, por tanto, es centrarse en la resolución de problemas y entender el razonamiento lógico que hay detrás, dejando de lado el proceso de memorización que suele imperar en las clases. Tampoco se divide a los niños según sus habilidades intelectuales. Es más, todos deben alcanzar un nivel básico antes de que la clase pase al siguiente concepto.

Una clase de secundaria en Singapur. (Reuters)
Una clase de secundaria en Singapur. (Reuters)

En una de estas clases piloto, según se recoge en el ‘Financial Times‘, el profesor David O’Connell pregunta a sus estudiantes de seis años: “¿Cómo llamarías a un cuarto que ha sido dividido en tres partes?”. Un niño levanta instintivamente la mano y dice: “Lo llamaría una doceava parte”. Otro disiente: “Creo que es un tercio”. Durante el debate, el profesor interviene con más preguntas y anima a los alumnos a que se desafíen entre sí, pero durante la discusión no interviene para decirles cuál es la respuesta correcta. De esta manera, al final el maestro puede tratar menos temas, unos 13 o 15 al año, pero sí darlos con mayor profundidad.

Contra el estudiante pasivo

Quizás el mayor referente mundial del método sea el doctor en educación matemática Yeap Ban Har, quien señala en el artículo del ‘FT’ que “si el profesor les cuenta todo, los estudiantes se vuelven pasivos y desarrollan una mentalidad en la que aprender matemáticas es algo aburrido. Gracias a este sistema, saben que estudiarlas es también desafiar las ideas de otros o defenderlas si creen que son correctas”.

En Reino Unido, no obstante, la medida tiene sus detractores, ya sea porque consideran que el presupuesto es insuficiente o porque las diferencias culturales son insalvables: “A diferencia de Singapur, en el Reino Unido es socialmente aceptable decir que ‘no puedo hacer matemáticas’, es casi como una insignia de honor”. Por su parte, John Jerrim, investigador en el University College de Londres, contó en la BBC que “hay evidencia de que pueda ser más efectivo que el ‘statu quo’ de algunos países occidentales, como Inglaterra», pero que «los cambios a corto plazo serán relativamente pequeños”. Lo cierto es que el ascenso de Singapur en los ‘rankings’ ha sido meteórico y ahora los países occidentales se están devanando los sesos para alcanzarlos.

Fuente de la Noticia:

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-02-12/metodo-singapur-matematicas-educacion-bezos_1518494/

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Revista: Lo Más Leído. Compartir Palabra Maestra. Colombia / Edición5 – Febrero 2018

Colombia / 18 de febrero de 2018 / Autor: Palabra Maestra / Fuente: Compartir Palabra Maestra

Les presentamos la nueva edición de nuestra revista ‘Lo más leído’. En esta publicación, la primera de 2018, podrá leer temas elementales para maestros, directivos y estudiantes. Por ejemplo, explicamos cuáles son los micos en la historia educativa de Colombia.

Además, nuestro lector encontrará un texto que aborda la importancia del arte en la educación, una entrevista en video con Jaidy Victoria Guisado Bermúdez, docente en Artes plásticas y Kidizz, la aplicación que mejora la relación entre padres e instituciones educativas.

De igual manera, en las páginas de esta edición se podrá leer el artículo ‘Géricault, Delacroix, Picasso: el triángulo de unión entre dos siglos’, un texto de Pablo García Arias que mezcla arte, crítica, historia y pintura, y un texto informativo que explica por qué investigar, innovar y atender las prácticas de enseñanza son la columna vertebral de los procesos de formación docente.

Link para la descarga:

https://compartirpalabramaestra.org/documentos/lo-mas-leido/lo-mas-leido_palabramaestra-edicion5.pdf

Fuente de la Reseña:

https://compartirpalabramaestra.org/publicaciones-e-investigaciones/revista-lo-mas-leido/lo-mas-leido-febrero

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Cuba: Por un modelo alternativo desde las posibilidades de la educación

Cuba / 18 de febrero de 2018 / Autor: Claudia González Corrales / Fuente: ACN

Para lograr un modelo de desarrollo alternativo, sostenible e incluyente es necesario movilizar el potencial humano, científico y tecnológico, y los valores humanistas que se promueven desde la educación superior, afirmó hoy el titular cubano del sector, José Ramón Saborido Loidi.

Durante la ceremonia inaugural del XI Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2018, en el teatro Karl Marx, de esta capital, Saborido Loidi impartió la conferencia La universidad y la agenda 2030 de desarrollo sostenible en el centenario de la Reforma de Córdoba. Visión desde Cuba.

Miguel Díaz-Canel, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Primer Vicepresidente de los Consejos de Estados y de Ministros; Ulises Guilarte de Nacimiento, miembro del Buró Político y secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba; y otras personalidades asisitieron a este actode apertura.

Saborido Loidi destacó que la educación universitaria en la región ha sabido concertar posiciones comunes avanzadas y defenderlas con relativo éxito, pero que aún quedan muchos retos, entre los que se incluye el logro de la educación superior como bien público y social, y un derecho humano y universal.

Mencionó, además, que las casas de altos estudios deben estar más integradas a las sociedades, sectores productivos, territorios y comunidades.

De igual forma, urge profundizar en la formación de profesionales cada vez más competentes; y hacer un mayor y mejor uso de las tecnologías de la información y la comunicación para perfeccionar la enseñanza presencial, semipresencial y a distancia, aseguró Saborido Loidi.

Con respecto a Cuba, señaló que el país cuenta con un sistema maduro de evaluación y acreditación de programas e instituciones, de cuya efectividad depende que hoy cerca del 70 por ciento de las carreras de pregrado y de los programas de maestría y doctorado estén certificados.

Durante la actividad también Omar Herrera Martínez, secretario ejecutivo del Congreso, precisó que a la cita han acudido más de dos mil delegados foráneos, varios invitados y 900 representantes cubanos.
Enfatizó en que la presencia internacional es de unos 60 países, entre los que sobresalen por mayoría representativa de Nicaragua, México, Panamá, Brasil, Ecuador, Angola, Colombia, Estados Unidos, Argentina, Perú, España, Alemania y Francia.

Fuente de la Noticia:

http://www.acn.cu/cuba/32043-por-un-modelo-alternativo-desde-las-posibilidades-de-la-educacion

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Otro sexenio perdido en materia educativa

México / 18 de febrero de 2018 / Autor: Víctor A. Arredondo / Fuente: La Jornada Veracruz

El comunicado del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) #3 de este año ratifica que el desempeño escolar mexicano es alarmantemente bajo y que no sólo no avanza sino que presenta retrocesos

Nuestro país sigue perdiendo terreno ante la creciente desigualdad educativa entre pobres y ricos

Tales resultados deben servir para evaluar el verdadero desempeño de la autoridad educativa y la influencia real del INEE en las políticas y programas de la SEP.

La «Reforma Educativa» de este sexenio dedicó una parte significativa del tiempo disponible a desarrollar, aplicar y reparar los estragos de una estrategia nacional que se centró, primero, en evaluar a los maestros. La percepción social de este esfuerzo, a pesar de las múltiples aclaraciones oficiales, fue que con ello se buscaba descubrir a los «docentes ineptos» para separarlos del salón de clases y, eso sí, acabar con la injerencia sindical en cuestiones que no son objeto de su naturaleza y misión gremial. El valor diagnóstico de la evaluación para promover integralmente la calidad quedó en un segundo plano y evidenció la parcialidad de una estrategia inicial que no puso el mismo énfasis en la ponderación de otros componentes esenciales del sistema educativo: la infraestructura escolar, los planes y contenidos educativos, las condiciones y perfiles del alumnado, el entorno económico, social y cultural de los planteles, las discrepancias en el acceso a recursos de aprendizaje, la administración escolar, las políticas educativas y de financiamiento, etcétera. Si bien algunos de estos temas de evaluación fueron retomados posteriormente por el INEE y la propia SEP, no quedó claro cómo los resultados de tales evaluaciones influyeron directamente en las acciones compensatorias y de promoción de la calidad de la autoridad educativa. Y esta interrogante es fundamental. Se pueden generar cientos de estadísticas sobre desempeño escolar e, incluso, documentos conceptuales sólidos sobre los fines, objetivos y prácticas de la educación nacional; pero si todo ello no trasciende en las aulas, ese cuantioso esfuerzo no es rentable socialmente.

La política y el financiamiento educativo y los programas y acciones de remedio y promoción en el ámbito federal, estatal y local, deben ser consecuencia del diagnóstico y de sus respectivas metas. De nada sirven los dictámenes y recomendaciones del médico sobre nuestra salud si no se acompañan de las correspondientes medidas de prevención y terapia. Y el problema nodal –es un auténtico nudo gordiano– de nuestro sistema educativo es que contamos con decenas de años de diagnóstico y formulación de recetas que no se han reflejado en el actuar real. Y las razones de este hecho son múltiples. Unas se deben a cuestiones de personalidad y capacidad: el gran ego de muchas autoridades educativas que se consideran autosuficientes y capaces sin alguna evidencia firme; su actitud del «borrón y cuenta nueva» que desestima lo hecho anteriormente por otros; los intereses ocultos que se sobreponen a la labor educativa trascendente; lo inadecuado del perfil e inexperiencia de numerosos responsables de la gestión educativa; su insuficiente liderazgo y mística para la convocatoria social; su falta de entrega por las causas nobles; la simulación generalizada en sectores de la burocracia educativa –»ley del menor esfuerzo»–; y la sensación de abandono y menosprecio que tienen los trabajadores de la educación por parte de la autoridad educativa. Otras razones se refieren a cuestiones técnico-políticas: no ha habido al interior de la SEP y de las oficinas educativas estatales una evaluación sólida de su propia estructura, funciones, resultados e impacto real en la calidad de la educación. Prevalecen oficinas y programas que han sido el resultado acumulado de las ocurrencias de la autoridad en turno; existe duplicidad –y a veces conflicto– en sus funciones; operan con independencia de la política, prioridades y metas educativas nacionales; y todo ello, ha impedido la necesaria sintonía y alineación integradora del quehacer técnico-administrativo-financiero del sector para acrecentar radicalmente la calidad y equidad educativa en el país. «No, los maestros y maestras no son los culpables de la debacle en la educación».

La inexperiencia de la autoridad educativa federal fue la que ocasionó que, hasta los dos último años de la actual administración federal, la SEP pretendiera hacer de manera apresurada, lo que debió haber hecho desde el primer año: atender los diagnósticos anteriores y emprender cuanto antes una verdadera campaña nacional de actualización profesional, promoción de nuevos enfoques y métodos de aprendizaje en el aula, aplicación generalizada de recursos didácticos de gran impacto, modernización de la infraestructura y gestión escolar, conectividad de internet en todas las escuelas del país, mayor participación social y rendición de cuentas en la educación –en especial, por parte de los directivos–. En cambio, con una actitud autocomplaciente se dedicaron a desarrollar en sus propias oficinas burocráticas soluciones que debieron haber estado en manos de expertos comprobados. La soberbia y los intereses mezquinos es lo que impidió que funcionarios de la SEP analizaran y aprovecharan las experiencias de sistemas estatales exitosos en la mejora del desempeño escolar –el INEE reconoce lo logrado recientemente por Sonora, Zacatecas, Tabasco y Tamaulipas, como en su momento la OCDE y la prueba ENLACE resaltaron el caso de Veracruz–. Lo mismo ha sucedido con aquellas organizaciones e instituciones que cuentan con evidencias contundentes sobre su aporte a la calidad educativa nacional: fueron hechas a un lado para recurrir a lo que ahora se observa como un monopolio de servicios a la educación pública: el Tecnológico de Monterrey. Es tiempo de evaluar cuál es el valor agregado real que se ha obtenido como resultado de las cuantiosas contrataciones que le asignó la Subsecretaría de Educación Media Superior.

Otra tarea pendiente es la de asegurar una relación estratégica funcional entre los resultados y recomendaciones que produce el INEE y la toma de decisiones en la SEP. Son dos realidades paralelas, porque el INEE no influye como debiera en las decisiones administrativas y financieras del sector educativo. Sabemos que su autonomía, naturaleza y misión la convierten en un ente no ejecutivo de programas de intervención educativa. Pero si la sociedad mexicana está invirtiendo en un tanque pensante de esa dimensión, lo menos que se debe hacer es evaluar en qué medida el sector educativo oficial está tomando en cuenta sus directrices. Resulta imprescindible establecer mecanismos funcionales para traducir sus recomendaciones en políticas, programas y formas de financiar la educación. De no ser así, su impacto en la calidad será totalmente marginal.

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http://www.jornadaveracruz.com.mx/Post.aspx?id=180129_080455_637

Fuente de la Imagen:

http://elmaestrocompentente.blogspot.mx/2015/04/la-guerra-perdida-de-la-educacion-en.html

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