Siempre pensamos que somos los adultos quienes debemos guiar a los niños, tomarles de la mano para ayudarles a recorrer el camino de la vida y enseñarles todo lo que no saben. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en las enseñanzas que los niños nos pueden ofrecer. Y tampoco nos detenemos a pensar en las cosas que nuestras enseñanzas les arrebatan a los niños, cosas que también son muy valiosas para enfrentar la vida. De hecho, el escritor británico Ken Robinson afirmó: «La educación es la culpable, casi siempre, de desviar a la gente de sus talentos«.
Volver a ser niños implica conectar con nuestra esencia
1. Piensa en cada día como en un nuevo comienzo
¿No es agradable pensar en el día que comienza como en una nueva oportunidad en vez de sentirnos abatidos o agobiados apenas abrimos los ojos? Para los niños, cada día implica la posibilidad de vivir una aventura, de descubrir algo, de ser felices. Los niños no llevan equipaje de un día para otro, y nosotros deberíamos aprender a contagiarnos de ese espíritu porque es una sensación increíble que solo puede hacernos bien.
2. Busca motivos para sonreír
Charlie Chaplin dijo que “un día sin reír es un día perdido”. Sin embargo, muchos adultos prácticamente han olvidado qué se siente al reír a carcajadas. En realidad, hay mil motivos para sonreír, solo que no los vemos porque estamos demasiado ensimismados en nuestras preocupaciones y problemas. Los niños, al contrario, echan a volar su imaginación y le encuentran el matiz simpático a las situaciones cotidianas. Reaprender a enfrentar la vida con sentido del humor es uno de los mayores regalos que puedes hacerte, tu equilibrio emocional te lo agradecerá.
3. Sé el héroe de tu vida
Nora Ephron dijo que «todos deberíamosser el héroe de nuestra vida, no la víctima”. De hecho, cuando los niños cuentan una historia son proactivos, siempre asumen el papel de héroes. Sin embargo, a medida que crecemos nos volvemos más reactivos, en vez de tomar las riendas nos dejamos llevar y nos ponemos cada vez más a merced de las circunstancias. Así, terminamos minimizando nuestros logros y comenzamos a culpar al destino asumiendo el papel de víctimas. No obstante, si de verdad quieres vivir sin arrepentimientos, la clave radica en ser el protagonista de tu vida, no verla como si fueras un espectador o un actor secundario.
4. Muestra tus cicatrices con orgullo Cuando un niño se rompe un hueso, todos le firman el yeso y se convierte en la estrella de la clase. Si se corta, enseña la cicatriz con orgullo, como si fuera un trofeo de guerra. Sin embargo, cuando crecemos comenzamos a esconder nuestras heridas emocionales, nos avergonzamos de ellas. No nos damos cuenta de que un amor no correspondido, la pérdida de una persona amada o un fracaso en un proyecto son señales de que hemos vivido y nos hemos atrevido a intentarlo. Por tanto, no debemos esconder nuestro dolor, tristeza, desasosiego sino compartirlos con las personas cercanas. Las cicatrices no son signos de debilidad sino señal de fortaleza y resiliencia, son una historia que contar, no algo vergonzoso que se deba ocultar.
5. Atrévete a probar cosas nuevas
Andre Gide dijo que “el hombre no puede descubrir nuevos océanos si no tiene el valor de perder la vista de la orilla”. Los niños no tienen miedo a enfrentarse a lo desconocido porque no están llenos de prejuicios y temores como los adultos. Los pequeños buscan con entusiasmo lo nuevo, y lo disfrutan plenamente porque la novedad estimula sus sentidos y su mente. Los adultos piensan que están bien en su zona de confort y les atemoriza salir de sus límites, pero lo cierto es que su cerebro necesita la novedad tanto como el cerebro infantil porque solo cuando dan un paso fuera de lo que conocen, solo cuando exploran nuevos territorios, logran crecer.
6. Disfruta los pequeños placeres “Disfruta de las pequeñas cosas porque un día puedes mirar hacia atrás y darte cuenta de que esas eran las cosas grandes”, dijo Robert Brault. Los niños lo saben, son capaces de entusiasmarse ante una flor aparentemente insignificante, disfrutan del tacto de la arena de la playa, se inspiran con un arcoíris, se alegran cuando pueden jugar bajo la lluvia… Los adultos también tenemos todos esos pequeños milagros al alcance de la mano, pero como hemos dejado de apreciarlos, también dejamos de disfrutarlos.
7. Cuestiona todo, y a todos Los niños no se dan por satisfechos con tanta facilidad, quieren llegar al fondo de las cosas y cuestionan todo, incluso las cosas que los adultos dan por sentadas. De hecho, su «¿por qué?» es una de las herramientas más valiosas que tienen a su disposición, no solo para descubrir y entender el mundo sino también para desarrollar una actitud crítica y autodeterminada. Los adultos dejamos de plantearnos ese tipo de preguntas y simplemente comenzamos a aceptar lo que la sociedad nos dice. En ese mismo momento nuestro pensamiento comienza a marchitarse y nos convertirmos en autómatas. Sin embargo, volver a cuestionarse todo, como si fuéramos niños pero ahora con los ojos de un adulto, te abrirá nuevas puertas que ni siquiera sospechabas que existían.
7. Confía en tu brújula interior de la felicidad
Los niños tienen un sentido especial para la felicidad, saben perfectamente qué les hace felices y no dudan en buscar con fruición esa agradable sensación. A medida que crecemos acallamos ese sentido, lo sacrificamos en el altar del deber. Los otros, esas personas que ya se han resignado a no ser felices, nos dicen que es egoísta, utópico o inútil pensar en términos de felicidad. Sin embargo, deberíamos reencontrar ese sentido perdido para hacer cada día lo que creemos correcto, lo que nos gusta, cuando nos apetece y a nuestro propio ritmo.
En el Instituto España Jesús Milla Selva, de Tegucigalpa, el embajador del Japón en Honduras, Masato Matsui y la representante de la Asociación de Doctores en Medicina de Asia (AMDA), en Honduras, la Rumiko Yamada, suscribieron dos convenios de donación por un monto total de 471, 587.00 (cuatro cientos setenta y un mil quinientos ochenta y siete dólares), equivalente a más de diez millones de lempiras, aproximadamente.
Esta contribución del gobierno del Japón tiene el propósito de implementar dos proyectos sociales de alta importancia y prioridad; siendo el primero; Proyecto “Mejoramiento de Ambiente Comunitario a través de la Capacitación de Adolescentes y Jóvenes de Tegucigalpa”; y el segundo, es el Proyecto “Mejoramiento de salud reproductiva de los/las adolescentes en los Municipios de El Paraíso y Alauca”, respectivamente.
En su discurso, el embajador expresó que “con la firma de estos dos proyectos, el Japón coopera con más de 11 millones de lempiras”.
“El primer proyecto, va a ayudar a mejorar el ambiente comunitario de los jóvenes en Tegucigalpa. El segundo, va a mejorar la salud reproductiva de los jóvenes en El Paraíso. El espíritu de cooperación del Japón consiste en ayudar a que las comunidades y su gente progresen, invirtiendo en los niños y jóvenes”.
En tanto, Yamada, señaló: “AMDA ha estado en Honduras desde el Huracán Mitch y comenzó a trabajar en el departamento de El Paraíso”.
“El año pasado el equipo de AMDA capacitó 800 jóvenes en temas de autoestima y valores entre otros. Se formaron grupos comunitarios y cada uno de ellos ha ejecutado actividades para desarrollar sus comunidades. AMDA está comprometida para trabajar y beneficiar a la población”.
A través del primer proyecto, se mejorará el ambiente de las comunidades de las colonias Las Palmas, Kennedy y Hato de Enmedio, realizando las actividades comunitarias como campañas de limpieza, ferias de reciclaje, eventos deportivos y culturales entre otras, junto con los grupos comunitarios y jóvenes a ser capacitados.
A través del segundo proyecto, se mejorará la atención en salud sexual y reproductiva para adolescentes por medio de capacitaciones al personal de salud, docente y padres de familia, así como también, actividades dirigidas a adolescentes.
La ejecución de dichos proyectos estará a cargo de la Asociación de Doctores en Medicina de Asia (AMDA), una Organización No Gubernamental (ONG) del Japón, que tras el paso del Huracán Mitch se establece en Honduras para desarrollar diversos proyectos que promueven la educación y la salud de las comunidades de este país.
Pequeña carta a mis amigos que se inician en el oficio de ser padres
El hecho de ser padre de siete hijos, en edades pertenecientes a los distintos ciclos escolares, quizá inspira a muchos colegas y amigos a preguntarme cómo encarar la crianza de sus hijos, cuando se inician en el oficio de la paternidad responsable. Quizá piensan que debo haber recibido algún curso especializado, o que tal vez mis maestros colegas me dieron una formación deontológica en el tema y, en última instancia que seguramente he escrito algún manual de fácil uso. Nada más alejado de la realidad.
La realidad es que, al escuchar por años que “los niños nacían con un pan debajo del brazo“, lo primero que hacía cuando veía a uno de mis hijos, era de manera muy disimulada, mirar si en vez de pan, traían un manual de uso y recomendaciones. La primera vez hasta le di la vuelta completa al pobre y le pregunté a su madre ¿qué tengo que hacer?.
Entonces era biológicamente muy joven -cómo lo sigo siendo en espíritu- y la ternura del primer encuentro venía acompañada de mucha angustia. Los abuelos, tíos, hermanos, primos y muchos amigos, con voz solemne aumentaban mi desasosiego, al decirme: “es una enorme responsabilidad la que tienes ahora, la de formar a este niño (o niña), educarlo con el ejemplo y hacerla una mujer (u Hombre) de bien“. Tamaña responsabilidad para quien desde muy temprana edad había cuestionado conceptos como el bien, el mal,
Peor aún, cuando en medio de esa turbulencia cognitiva, con cara de “ponchao” le pedía a mis padres consejos acerca de cómo encarar la “tarea”, sus amorosos aportes eran una larga lista de cosas por hacer y cosas que ahora no podría hacer. Hoy diría mi hijo Ernesto, que mis allegados me “troliaron“, ante mi manifiesta inexperiencia en la génesis de mi ejercicio de rol de padre.
Pero con todo y ello, había que armarse de valor, con la curiosidad como estilo de aprendizaje y asumir la “tarea”. Lo primero era garantizar que vivieran. Pero no era fácil, muchas veces me desperté sobresaltado, porque me parecía que ya no respiraban; los sacudía levemente y eso significaba que se despertaran y tardaran, en medio de la madrugada, por lo menos un par de horas para volver a dormirlos. Hacer teteros era mucho más agradable que cambiar pañales. Cuidar que no se cayeran cuando aprendían a caminar o que no dijeran la palabra “incorrecta” enseñada por algún travieso familiar, era toda una odisea; al final siempre se raspaban y se les salía la “palabrota” cuando un amigo visitaba la casa. Pero, cuando comenzaron a reírse, llorar y más aún a hablar comprendí, que eran ellos lo que traían en su memoria, el manual que era -y es- el auténtico libro de la vida. Y aprendí que de manera humilde debería “írselos sacando” poco a poco, para beber en la sabiduría que trae consigo cada hijo.
Y fue entonces cuando el mundo se iluminó, porque fui entendiendo que el proceso era al revés. Y entonces los vi como una flor de la vida, como los responsables de abrir alguna puerta que había tenido cerrada o como los portadores de la melodía para eclosionar la semilla de la planta que siempre soñé. Eso hizo que mi amor por ellos se multiplicara exponencialmente, porque sentía que se aprendíamos a la par los oficios de ser padres y el de ser hijos.
A los hijos nos los presta la vida para cuidarlos, protegerlos, amarlos, mientras ellos nos enseñan todo aquello que los libros, las academias y la experiencia no ha logrado hacerlo Los hijos son unos espíritus sabios que tienen la fusa, semifusa y corchea para despertar nuestra conciencia dormida. Los hijos son como una tormenta tropical que destruye todo lo aprendido en una tarde, pero que al día siguiente, desafían nuestra tenacidad y capacidad creativa, para hacer y emprender todo de nuevo, aún teniendo la certeza que otro día volverá su fuerza creativa devastadora para borrar paradigmas, enfoques epistemológicos y la propia teleología de la vida. Los hijos son nuestra escuela más importante de aprender que hacer, haciendo.
Muchos dicen que es nuestro deber enseñarlos, pero poco a poco fui aprendiendo la importancia de escucharles con atención, mirarlos con detenimiento en los detalles y maravillarnos mientras les acompañamos en su recorrido. Los hijos nos enseñan a ser humildes y a ver la vida en el planeta como un todo.
La aventura de aprendizaje guiado que se inició con el acompañar a mis hijos, me hizo un mejor ser humano y eso se los agradeceré eternamente. Con ellos, he aprendido a respetar y amar por siempre, aún en la distancia, a quienes acompañé, en la labor de abrir puertas a esos espíritus rebeldes, caóticos y amorosos que han sido mis hijos. Cada vez que uno de ellos nació, como lo estás hoy por el nacimiento de tu hijo, el universo, se despierta de fiesta porque ustedes recibieron a una maestra, a un maestro de la vida.
Por ello amigo, amiga, que me preguntas como asumir el desafío de ser padres, lo que te digo, te invito y te agradezco es a que juntos, día a día, escribamos el manual para que nuestros hijos logren entender el caos que implica ser padres y, en consecuencia, puedan sonreír como preámbulo a lo que será en el mañana la continuación del ciclo. En vez de buscar el manual para entenderlos, debemos entregarles a ellos el manual para que perdonen nuestros errores y nos amen con la ternura de nuestro aprendizaje haciendo.
Finalmente debo decirles a mis amig@s que se inician en el oficio de ser padres, que yo he sido tan torpe en mi aprendizaje, y que requería aprender tanto, que necesite 7 maestr@s Espero que tú aprendas más rápido que yo !
Los sistemas educativos de todo el mundo se enfrentan actualmente al desafío de utilizar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs) para proveer a sus alumnos con las herramientas y conocimientos necesarios para el siglo XXI. En 1998, el Informe Mundial sobre la Educación de la UNESCO, Los docentes y la enseñanza en un mundo en mutación, describió el profundo impacto de las TICs en los métodos convencionales de enseñanza y aprendizaje, augurando también la transformación del proceso de enseñanza-aprendizaje y la forma en que docentes y alumnos acceden al conocimiento y la información.
El presente trabajo intenta ofrecer una guía para asistir a los educadores de docentes, administradores y aquellos responsables de trazar las políticas educativas, a incorporar el uso de las TICs en la formación docente. Los recursos que aquí se presentan fueron desarrollados por un grupo internacional de expertos con amplia experiencia en la integración de las TICs a la formación docente.
Este trabajo establece un marco conceptual para dicha inclusión, y describe las condiciones esenciales que deben cumplirse para lograr una integración efectiva de la tecnología. Se presentarán estudios de caso para ilustrar los distintos enfoques que pueden utilizarse al abordar esta tarea, y se establecerán algunas pautas para el desarrollo de un plan estratégico de tecnología de alta calidad.
Por último, se discutirá la importancia de la planificación y de la administración del proceso de cambio, así como de la construcción de una amplia base de apoyo entre todas las partes involucradas para alcanzar el objetivo de integrar las TICs a los programas de formación docente.
Para leer, descargue aqui: https://openlibra.com/es/book/download/las-tecnologias-de-la-informacion-y-la-comunicacion-en-la-formacion-docente
El Campus de las Américas de la Universidad de Barcelona mantendrá cooperación académica con el Gobierno boliviano y la estatal Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) para la formación de profesionales de la salud y expertos en recuperación de patrimonio, informó hoy la Cooperación Española.
La ayuda se concretará mediante acuerdos firmados durante la reciente visita a La Paz de una delegación de la Universidad de Barcelona que se reunió con representantes de la UMSA y de los ministerios bolivianos de Educación y Salud.
La misión estuvo integrada por el delegado del rector y director de Proyectos Corporativos, Víctor Gómez; el coordinador del Máster en Investigación Clínica, Carlos Ascaso, y el vicedecano y coordinador de Másteres y Posgrados de la Facultad de Medicina, José Nicolás Arfelis, según un comunicado de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Los acuerdos incluyen el impulso de programas de formación a distancia y semipresenciales en líneas estratégicas sobre las que se basa el campus de excelencia internacional de la Universidad de Barcelona, indica la nota.
Desde 2011, el Campus de las Américas lleva adelante en Bolivia un programa de formación superior, posgradual y de máster en Medicina Tropical con la UMSA que cuenta con el apoyo de la Cooperación Española.
En educación superior, el Campus de la Universidad de Barcelona continuará reforzando a la Universidad Pedagógica, dependiente del Ministerio de Educación, en la formación posgradual de maestros del Sistema Educativo Plurinacional.
La delegación también comprometió su colaboración con la Facultad de Arquitectura de la UMSA para impulsar una maestría de Patrimonio, bajo la modalidad de doble titulación y con docentes de ambos centros académicos.
Además, firmó un acuerdo de colaboración con la privada Universidad Católica Boliviana (UCB).
Con el apoyo de la AECID, los programas de intercambio internacional tienen el objetivo de mejorar la calidad de la educación superior, aportando beneficios académicos y profesionales que contribuyen al desarrollo integral de la persona.
Esta es una historia que no debería tener que escribirse – la de cientos de millones de dadoras de vida cuya producción y productividad han sido sistemáticamente cuantificadas en pormenorizadas estadísticas, pero cuya abnegación, sufrimiento humano y denegación de derechos solo son objeto de palabras.
Es la historia de las mujeres que ven a sus hijos e hijas morir mientras huyen de las guerras, o que son secuestradas para vender sus órganos, o que fueron reclutadas como niñas combatientes.
De mantenerse la tendencia actual, las mujeres tardarán 170 años en conseguir la misma remuneración que los hombres.
Es la historia de esas mujeres que caen presas de traficantes que las venden como esclavas sexuales. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito informa que las mujeres y las niñas constituyen 71 por ciento de las víctimas de trata de personas.
Y es la historia de esas mujeres y niñas que se convierten en víctimas de violencia abominable perpetrada por sus familiares varones. De aquellas cuyos empleadores violan continuamente sus derechos como trabajadoras, y que incluso son asesinadas por sus parejas. En algunos países, siete de cada 10 mujeres serán golpeadas, violadas, abusadas o mutiladas durante su existencia, según denunció ONU Mujeres.
También es la historia de millones de jóvenes que se ven obligadas a contraer matrimonio y quedar embarazadas de forma precoz, y de aquellas sometidas a mutilación genital femenina (MGF).
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce esta práctica como una violación de los derechos humanos, tortura y una forma extrema de violencia. La MGF le niega a las mujeres y las niñas su dignidad y causa dolor y sufrimiento innecesarios, con consecuencias que perduran para toda la vida e incluso pueden ser fatales, recuerda el secretario general del foro mundial, Antonio Guterres.
África y la región árabe se encuentran entre los lugares donde se practica la MGF. La Unión Africana considera que es una práctica sumamente dolorosa que viola los derechos humanos básicos.
Su impacto sobre las niñas y las mujeres es multifacético y afecta a diversos aspectos de sus vidas, incluido su bienestar físico, psicológico y social, y las cicatrices persisten durante el resto de sus vidas.
Es la historia de millones de niñas sin acceso a la educación, y cuando pueden acceder, la mayoría abandona por la falta de servicios sanitarios. Un estudio realizado por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos entre 2009 y 2014 confirmó miles de ataques contra escuelas en 70 países al menos, muchos de los cuales recibieron represalias por defender la educación de las niñas.
La ONU apuesta a un mundo en el que todas las mujeres y niñas tengan igualdad de oportunidades y derechos para 2030. Crédito: ONU Mujeres.
Es la historia de casi dos tercios de los habitantes del mundo, que sufren una insuficiencia en el acceso a los servicios de salud reproductiva y de maternidad.
El Fondo de Población de las Naciones Unidashace hincapié en que el acceso universal a la salud reproductiva afecta a muchos aspectos de la vida. Tiene que ver con las relaciones más íntimas de las personas, incluida la negociación y la toma de decisiones dentro de esas relaciones, y con la interacción con los proveedores de salud con respecto a las opciones anticonceptivas.
También es la historia de muchachas muy jóvenes que son secuestradas por grupos terroristas para saciar brutalmente sus apetitos sexuales, como ha sido el caso de Boko Haram en Nigeria.
Es la historia de las mujeres agricultoras que producen hasta 80 por ciento de los alimentos, pero no tienen derecho a poseer sus tierras, insumos agrícolas, recursos ni pequeños créditos.
Y de esos millones de trabajadoras domésticas cuyos derechos recién empezaron a reconocerse, aunque no se apliquen lo suficiente.
El Día Internacional de la Mujer se conmemora el 8 de marzo con el lema “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030.”
La ONU asegura que será “un momento para reflexionar sobre los progresos realizados, considerar cómo acelerar la Agenda 2030, impulsar la aplicación efectiva de los objetivos de la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas”.
El organismo mundial fijó varios objetivos clave de la Agenda 2030:
Para el año 2030, asegurar que todas las niñas y niños completen una educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad.
Para 2030, asegurar que todas las niñas y niños tengan acceso a una atención, cuidado y educación preescolares de calidad para prepararlos para la educación primaria.
Poner fin a todas las formas de discriminación contra todas las mujeres y niñas de todo el mundo.
Eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y niñas en las esferas pública y privada, incluida la trata y la explotación sexual y de otros tipos.
Eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, el matrimonio prematuro y forzado y la mutilación genital femenina.
La ONU también señala que el mundo laboral está en transformación, con importantes consecuencias para las mujeres.
“Tenemos la globalización, la revolución tecnológica y digital y las oportunidades que estas traen, y por otro lado, la creciente informalidad del trabajo, medios de subsistencia e ingresos inestables, nuevas políticas fiscales y comerciales e impactos ambientales, todo lo cual debe abordarse en el contexto del empoderamiento económico de las mujeres”, añade.
Todas estas palabras y buenos deseos suenan geniales.
Sin embargo, el Día Internacional de la Mujer representará, ante todo, otra bofetada en el rostro de la humanidad que todavía no puede – ¿o no quiere? – honrar debida y efectivamente a aquellas que son las dadoras de vida.
Arquitecta, holandesa y convencida de que la sociedad actual requiere nuevas formas de entender la educación y las escuelas. Así es Rosan Bosch, que desde su sector, la arquitectura y el diseño, hace su aportación para impulsar un cambio que describe como necesario.
El estudio que dirige, Rosan Bosch Studio, ha trabajado reformando espacios y creando entornos de aprendizaje innovadores y atractivos en escuelas de todo el mundo. Y aunque, para ella, el diseño no es un fin en si mismo, sí es una herramienta para impulsar el cambio educativo. En esta labor, reconoce que a veces se siente como una especie de “Don Quijote” contra las aulas. Eso sí, en femenino.
Desde su estudio en Copenhague y recién llegada de México, Bosch explica en un perfecto español y con un discurso claro, inspirador y reivindicativo sus experiencias y sus ideas sobre educación.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
Ahora estamos trabajando mucho en Latinoamérica, concretamente en México, Colombia y Argentina.
¿Cómo ves la educación en estos países?
Lo que pasa en Latinoamérica no es tan diferente de lo que ocurre en otros sitios del mundo. La gente se ha enterado de que la sociedad ha cambiado y de que hay una necesidad de cambiar nuestra manera de pensar la educación y de trabajar con la educación. Ha cambiado la sociedad y el deseo de lo que los padres quieren para sus hijos. Esto quiere decir replantear el aprendizaje y la forma de preparar a los niños para el día de mañana. Es una combinación de varias cosas.
Lo que yo he observado, sobre todo en Latinoamérica (en algunos países, pero generalizo) y que me gusta mucho, es que hay una energía bastante fuerte, la gente va por delante del cambio. Son países con muchos retos, desafíos y problemas – en Colombia, por ejemplo–, pero hay mucha energía y la sensación de que estamos mejorando nuestro mundo, de que vamos a estar mejor mañana.
Esto es muy distinto en España. En España la gente se siente desmotivada, y piensa que las cosas están bien si mañana siguen como hoy. Eso ocurre porque la mayoría piensa que mañana todo estará peor que hoy, por eso quieren mantenerlo como está.
O sea que en España falta motivación…
Hay gente que quiere un cambio en España, entiéndeme bien, pero se habla mucho, se habla más de lo que se actúa. Aun así, hay algunos sitios puntuales que marcan la diferencia. Creo también que es una tendencia de Europa. Nosotros trabajamos en muchos países distintos y se nota que hay una diferencia cultural en esto.
“Nuestro objetivo es cambiar el sistema educativo al máximo”
¿Se están fijando países latinoamericanos como México o Argentina en el modelo nórdico de Europa, en cuanto a la educación y al diseño de colegios?
Los países que mencionas están en una situación en la que tienen que cambiar. Lo sienten como una necesidad muy urgente. En Argentina, más del 50% de los niños no terminan la educación secundaria. Esto es un hecho, y tiene unas consecuencias enormes. Lo peor es que no tengo claro quién aprende más, si los alumnos que abandonan o los que se quedan. Por eso el cambio se concibe como muy urgente.
La innovación, el cambio, surge en lugares que sienten una gran necesidad. Fíjate que muchas veces los proyectos no pasan en las ciudades más grandes, sino en ciudades justo al lado, que perciben una competencia muy fuerte con las ciudades grandes. Esto es así en México y en Argentina, ellos han detectado una necesidad más grande y por eso hacen un esfuerzo mayor.
Yo creo que nosotros representamos un cambio internacional, más que nórdico. Hacemos proyectos tanto en EEUU como en Europa, por lo que representamos un cambio de sistema fundamental cuando se piensa en aprendizaje, en educación. Lo entendemos completamente de otra manera.
La verdad es que no hay una única forma de hacerlo, cambiamos el proceso, no tenemos una receta que funcione para todos. Una escuela en Abu Dabi funciona distinto que una escuela en Chicago o una escuela en Zaragoza. La gente y la cultura es muy distinta, incluso en una misma ciudad puede cambiar mucho¿Cuando empiezas a trabajar en una escuela, ¿como funciona el proceso de creación o reforma de los espacios?
Nuestro objetivo es cambiar el sistema educativo al máximo posible. Nosotros entramos y vamos mirando el paisaje y pensando: ¿cómo podemos llegar lo más lejos posible aquí?, ¿cómo podemos “liberar” el máximo de niños posible? Y, a partir de ahí, hacemos una estrategia.
“La dirección de un centro es importante: si ellos no apoyan y empujan el cambio, no va a pasar”
De vez en cuando te dejan trabajar con los profesores, ¡es que no siempre te dejan! Pero está clarísimo que si no puedes hacer un proyecto que incluya a todos los actores, es menos efectivo. El diseño tiene influencia sobre tu comportamiento, tu manera de sentir, pero lo más importante es juntarlo con un cambio, con la forma de actualizar las escuelas. Lo que intentamos es utilizar el proceso de diseño para crear un proceso de aprendizaje, por ejemplo, de los profesores y la dirección. La dirección de un centro es importante, si ellos no apoyan y empujan este cambio, no va a pasar.
Sin dirección de un centro no hay cambio, pero sin la implicación del profesorado tampoco, ¿no?
Tengo que decir, aunque hay gente a la que no le gusta, que sin un acuerdo de la dirección no hay cambio, pero que hay sitios donde los profesores no quieren cambiar, y entonces todavía se puede cambiar porque se pueden cambiar los profesores. Y esto pasa, porque hay profesores que dicen “yo no quiero trabajar de esta manera, yo quiero tener mis 30 alumnos ahí sentados, les doy unos deberes, me escuchan cuando hablo y no quieren funcionar de otra manera”. Estos profesores, al final, se van y se buscan un trabajo en otro tipo de escuela.
“Es importante que la dirección quiera el cambio. Luego empiezas a trabajar con los profesores”
Eso es como cuando trabajas en una empresa y cambia su manera de trabajar. No puedes dejar de realizar el cambio porque haya trabajadores que no quieran este cambio. Por eso es importante que la dirección lo quiera, y luego empiezas a trabajar con los profesores. Muchos tienen problemas con el cambio porque tienen miedo y no saben cómo hacerlo. Ellos fueron a una escuela que enseña de la misma forma que el centro en el que están trabajando hoy. Ten en cuenta que normalmente un profesor es una persona a quien le gustaba ir a la escuela, ¡para muchos de ellos funcionaba bien ese sistema! Los demás, los que odiaban la escuela… ¡nosotros no nos volvemos profesores!
Aunque, curiosamente, has acabado de todas formas trabajando con centros educativos…
Yo no estaba especialmente contenta con mi escuela. Lo pasé bien hasta los 12 años porque fui a una escuela Montessori, pero a los 12 tuve que entrar en una normal y te puedo decir que no me gustaba mucho…
Decías que cuando empiezas a trabajar con un centro educativo, entras con tu equipo a la escuela para “liberar a los niños”.
Es que yo veo que tanto los niños como nosotros, como adultos, tenemos una curiosidad innata. Esta curiosidad nos da la posibilidad de motivarnos para aprender casi cualquier cosa. No sé si sabes ir en monopatín, pero es bastante difícil. Te caes, es duro, y cualquier niño sigue y sigue hasta que lo consigue. Y hay muchísimos ejemplos.
“Lo que hacemos en las escuelas ahora es disciplinar a los niños, porque así funciona la sociedad”
Lo que hacemos en las escuelas ahora es disciplinar a los niños, porque así funciona la sociedad: “tienes que aprender a callarte y hacer lo que te digo”. Les decimos, por ejemplo: “no leas todo el libro, sino hasta la página 10, y no empieces la 11 hasta que empecemos todos”, o “no puedes escribir sobre este tema porque no toca ahora, tienes que escribir sobre este otro tema que yo te digo”, etc.
Para mi es como encarcelar primero tu cuerpo (diciendo qué puedes hacer, cuándo… “¿puedo hacer pipí, o no?”), luego creamos una prisión sobre nuestra imaginación y fantasía (“tu tienes que escribir sobre este tema y no otro”), y también encarcelamos nuestra motivación y nuestra pasión. Por encima de todo, hacemos a nuestros niños dependientes de otra persona. Primero aprendemos cómo aburrirnos, y a lo largo del tiempo cogemos toda la iniciativa de los niños. Por ejemplo, yo tengo gente que trabaja en mi estudio que viene de España y son mucho más dóciles, están esperando.
¿Sí?
Sí, cuando estamos en la oficina están esperando que le des un trabajo, te preguntan: ¿qué vamos a hacer?”. Y así no funciona mi estudio, aquí tienes que ser independiente, pensar, trabajar por tu cuenta, encontrar trabajo, pensar como solucionarlo tú mismo, no hay alguien que te diga qué camino seguir; el camino lo eliges tú. Es un poco exagerado, claro, las personas que trabajan en mi estudio son buenas porque las he escogido yo para trabajar aquí, pero es un ejemplo para explicar que así funciona el trabajo en el mundo moderno.
Les estamos robando todas esas cosas a los niños, y cuando salen de la escuela como adultos tienen que reaprender a ser creativos, innovadores, independientes, a pensar, a tener iniciativa, a encontrar su motivación y aprender a aprender. Es una locura, es muy inefectivo, la escuela es una institución obsoleta.
“Los adultos tienen que reaprender a ser creativos, innovadores…lo que les robado la escuela de niños”
Por eso, el trabajo que hacemos nosotros con las escuelas no trata de diseño, el diseño es una herramienta para obtener un cambio físico del comportamiento de la gente en la escuela y dar a los niños la libertad de actuar sobre ellos mismos, sobre como se sienten, etc. Por eso a veces digo que soy una especie de “Don Quijote” contra las aulas. ¡En femenino, claro!, “Doña quijote” contra las aulas.
¿Cuáles son las tendencias que intuyes que veremos en las escuelas dentro de pocos años?
Yo creo que van en dos direcciones. Son muy contrarias, como la sociedad. Por un lado, hay gente que enseña en las escuelas de forma conservadora. Son personas que quieren mantener lo que tienen hoy porque piensan que funciona, piensan que si lo resguardan bien puede mantenerse.
“Con los avances que se dan en la sociedad, no podemos retrasar los cambios en las escuelas”Pero, con los avances que se están dando en la sociedad, no podemos retrasar el cambio en las escuelas, el ritmo de tener una sociedad más global. No podemos volver atrás. Aunque no queramos, así es. Comunicamos de otras formas, los niños crecen en una sociedad que comunica de otra forma. Las escuelas con las que trabajamos nosotros reconocen que las habilidades que tenemos que aprender no sabemos cuáles son, por tanto enfocan el aprendizaje a aprender a aprender. Por eso, en lugar de aprendizaje memorístico, se aprenden habilidades básicas, de pensamiento crítico, de buscar, de comunicar y de colaborar. Yo creo que esta es la tendencia. Hay alumnos que van rápido en adaptarse a este modelo, y otros van más retrasados.
El gran problema que veo es que hay muchas escuelas privadas que hacen estos cambios, porque es su necesidad, la ven y tienen la libertad de cambiar. Pero las escuelas públicas no cambian tan rápido, y eso es una lástima y genera una desigualdad en la sociedad. La gente con menos recursos que no tiene acceso a las escuelas privadas está obligada a continuar en un sistema que no les prepara bien para el mundo que viene. Es, pues, doblemente negativo. Es una lástima, por eso me gusta por ejemplo el trabajo que hacemos en Argentina con el gobierno. Se trata de todas las escuelas públicas, vamos a ver a dónde llegamos, pero tienen ganas de cambiar y están empujando.
Esta es la sensación que muchos maestros tienen con la innovación. ¿Qué le dirías a los maestros que se plantean “¿Qué puedo hacer yo desde aquí?”?
Siempre se puede hacer un pequeño cambio. Se trata de hacer un cambio de chip, un cambio en la manera de pensar. Pero es muy difícil si el entorno físico no cambia. No es sencillo cambiar el comportamiento. Es como probar de dejar de comer dulces en tu casa y que toda tu familia esté delante de ti comiendo dulces todo el día. Sí, tu puedes hacer cambios, hay muchos profesores que lo hacen, he visto ejemplos maravillosos. En Colombia, he visto escuelas públicas pobres en el campo que hacen proyectos geniales con sus alumnos, porque tienen profesores inspiradores que lideran esos cambios, y lo harían en cualquier sitio.
Lo que pasa es que no todos los maestros no son así, inspiradores e innovadores. Además, no les toca un profesor inspirador a todos los niños, porque la mayoría de personas no son muy inspiradoras, así es. Entonces: ¿qué pasa con los niños que no tienen la suerte de encontrarse con una persona así? Ahí, tú puedes cambiar el entorno físico para garantizar que el niño tiene un paisaje de aprendizaje (nosotros le llamamos así) donde puede desarrollarse de forma independiente. Eso quiere decir que, cuando un niño está en una escuela pública y no tiene el mejor profesor, él mismo puede tomar la iniciativa para mejorar.
Ahora el problema es que puede haber un niño con mucho talento pero le matan un poco la creatividad. Ni siquiera si tiene esa capacidad puede desarrollarla. Deberíamos intentar, por lo menos, que el entorno físico facilite que puedan hacer aquello que les interesa, mejorar, saber cómo son, como se concentran, qué necesitan para obtener algo, como manejar la motivación con proyectos y objetivos…
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