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Bolivia: Maestros Rurales cumplen siete días en huelga de hambre

América del Sur/ Bolivia/ 30.06.2020/ Fuente: www.elperiodico-digital.com.

La Federación de Maestros Rurales de Tarija, cumple su séptimo día en huelga de hambre, en contra el Ministro de Educación Víctor Hugo Cárdenas, argumentando que las decisiones que ha tomado, no son las mejores y que hoy en día es necesario buscar otros mecanismos para la formación.
El ejecutivo de la Federación de Maestros Rurales de Tarija, Efraín Sánchez, argumentó que no es conveniente aplicar la educación virtual, puesto que en las comunidades más lejanas no tienen acceso a internet y no podrán encontrar computadoras o celulares de última generación para aprender.
«Para mí lo que se debe hacer es analizar cada una de las situaciones, puesto que no podemos comparar al campo con la ciudad, pues en Tarija si tienen computadoras y teléfonos inteligentes, pero en las áreas más alejadas no», dijo Sánchez.
Por otro lado, refirió que la pandemia a raíz del coronavirus, detonó en que las familias se vean sumergidas en una crisis económica, ya que no hay la posibilidad de generar recursos.
Entre tanto, el secretario de Técnica Docente de los Maestros Rurales, Nestor Condori, que estuvo desde el principio de la medida de presión, aseguró que seguirán con esta acción hasta las últimas consecuencias.

Fuente de la noticia: https://www.elperiodico-digital.com/2020/06/30/maestros-rurales-cumplen-siete-dias-en-huelga-de-hambre/

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Cuba-Dominicana: Academia y covid-19: el desafío de la desigualdad

Centro América/ Cuba-Dominicana/ 30.06.2020/ Fuente: rotativo.com.mx.

El aislamiento declarado en muchos países para controlar el contagio de la covid-19 puso en evidencia desigualdades ya existentes, también en el ámbito académico y educativo, coincidieron especialistas de Cuba y República Dominicana en un panel virtual, el 25 de junio.

Según la experiencia de la doctora Esther Hernández Medina, de Pomona College, en California, Estados Unidos, durante la emergencia sanitaria los hombres han aumentado en 50 por ciento su productividad enviando trabajos para publicar.

Pero “en el caso de las mujeres, ha ocurrido lo contrario, debido a la carga de trabajos de cuidado asignada históricamente a este sexo”, comparó la también fundadora de la Tertulia Feminista Magaly Pineda, durante el webinar “Academia y COVID, imponer una normalidad: visiones de Cuba y República Dominicana”.

En Cuba, en tanto, las profesionales académicas han sufrido también una sobrecarga durante el confinamiento, al combinarse las labores del hogar con las exigencias laborales, explicó durante la sesión virtual la doctora Yohanka León del Río, profesora del Instituto de Filosofía de la nación caribeña.

Esto sucede en un país donde las mujeres representan más del 60 por ciento de las profesionales y son mayoría de la fuerza laboral en la investigación científica y académica.

“En gran medida, ellas han sido protagonistas de esta batalla por la vida en el ámbito académico, en la investigación, en la docencia, en el servicio y en nuestras vidas cotidianas”, preciso León, también coordinadora del Espacio Feminista Berta Cáceres.

Dedicado a analizar cómo se adaptó la academia a la crisis sanitaria en diferentes contextos, el seminario web convocado por la Fundación Friedrich Ebert en el Caribe puso a dialogar a especialistas de Cuba y República Dominicana y confirmó que las nuevas circunstancias sacaron a la luz inequidades ya existentes, pero también nuevos desafíos.

En el caso de la enseñanza preuniversitaria, la experiencia del docente dominicano Dorian C. Tatem en un colegio privado bilingüe evidenció que la educación virtual cambió las dinámicas de los hogares, con marcadas diferencias entre chicas y chicos.

“Mayormente, fueron las madres quienes se involucraron más directamente en los procesos docentes de sus hijos”, comentó Tatem.

Además, explicó que en condiciones de virtualidad las niñas son menos tímidas a la hora de establecer contactos con los profesores para aclarar dudas, solicitar información y profundizar en los contenidos. Los varones, en tanto, se limitan a los espacios formales y esto marcó una diferencia en el acceso a la educación.

En Cuba, la academia también garantizó, desde la virtualidad, la permanencia de iniciativas feministas, narró la doctora Yuleidis González, profesora titular de la Universidad de Granma, a más de 600 kilómetros al este de la capital cubana.

“Con el distanciamiento tuvimos que suspender espacios presenciales, pero no paramos las labores en las redes sociales, apoyando campañas nacionales e internacionales por la lucha contra la violencia hacia las mujeres y la homofobia”, contó González, coordinadora de la Plataforma Feminista de Promoción Sociocultural “La Cuarta Lucía”, de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de ese plantel docente.

Desde esa plataforma también realizaron y publicaron sistemáticamente entrevistas a mujeres destacadas durante la pandemia, agregó la académica cubana.

La brecha tecnológica y otros retos
El aislamiento impactó en el sistema de enseñanza, formación y educación de muchas naciones. El curso presencial, base de la formación académica en casi todos los países, fue frenado de golpe y, en general, se pasó a la modalidad virtual, donde las tecnologías de la comunicación y la información asumieron una posición central.

A juicio de la cubana Yohanka León, la pandemia agudizó también la disputa de sentidos relacionada con la creación, la recreación y la transmisión del conocimiento.

“Al mismo tiempo, colocó el desafío de pensar alternativas que favorezcan la consolidación de la educación y formación pública, gratuita y de calidad, donde el conocimiento sea derecho humano y bien común”, reflexionó León.

El paso a modalidad virtual de muchos centros docentes tuvo diferencias marcadas en cuanto al acceso y la capacidad de las infraestructuras tecnológicas, no solo entre países o regiones, sino también en regiones de una misma nación, como ocurrió en el caso de la República Dominicana.

Allí la pandemia dejó ver que “aunque vivimos en el mismo contexto, hay una desigualdad social marcada: una parte de la población tiene acceso a la comunicación y la tecnología, mientras otra está en cero”, afirmó Elizabeth Reyes Feliz, maestra de media especializada en Ciencias Sociales en Barahona, a 180 kilómetros de Santo Domingo.

Según Reyes, en los liceos públicos de su región los estudiantes provienen de sectores pobres, tienen poco acceso a Internet y quienes cuentan con una computadora, la han usado durante apenas seis meses. En ese contexto, la educación virtual se complejizó bastante.

Muchas instituciones educativas no pudieron hacer nada durante el aislamiento, porque ni siquiera habían recibido las primeras ayudas del proyecto República Digital, una iniciativa que trabaja desde 2016 por informatizar la enseñanza dominicana, pero que ha demorado en llegar a las zonas más pobres.

“La pandemia nos ha obligado a echar a andar, aunque falta mucho por hacer. Necesitamos un país con las mismas oportunidades para todos los sectores”, apuntó Reyes.

Tatem coincidió con esta apreciación. “Los impactos fueron muy diferentes en colegios privados como el mío, con respecto a los públicos. Estos estudiantes tenían ya acceso a medios e internet, por lo que la transición fue más suave”, dijo.

Mientras, en Cuba, el acceso a las TICs también puso retos sobre la mesa. Según León, el país ha logrado generar una conectividad y acceso a redes sociales cada vez mayor, pero siempre restringido por el bloqueo impuesto por los Estados Unidos, que se ha agudizado en los últimos meses.

En tiempos de pandemia, buscar alternativas que igualaran el acceso de todo el estudiantado a la información y la educación a distancia fue una prioridad, aun cuando las clases virtuales fueron desestimadas, teniendo en cuenta que todos los estudiantes no podían acceder a Internet.

Pero, en busca de la equidad, en las universidades se puso a disposición del alumnado carpetas con bibliografía básica y complementaria, indicaciones claras y precisas para enfrentar las nuevas formas de estudio y cápsulas con la información asociada a cada asignatura, explicó la doctora Mely del Rosario Arostegui, profesora de la Universidad Central de Las Villas, a unos 260 kilómetros de La Habana.

En ese intento fue clave el trabajo previo en la enseñanza semi-virtual, a través de tutorías, nuevos programas y planes de estudio que centran atención en la autonomía de los estudiantes, precisó Del Rosario.

Además, se utilizaron las redes sociales para mantener un contacto sistemático con los estudiantes y el Ministerio de Educación Superior de la nación caribeña determinó que, cuando reinicien las clases, se dispondrá de 90 días para recapitular todo lo pendiente de este curso y que nadie quede rezagado.

La clave, según el equipo de especialistas que integró el panel digital, es buscar alternativas desde una perspectiva de equidad, pues la solidaridad y el compañerismo son claves de justicia social en tiempos de pandemia.

Fuente de la noticia: https://rotativo.com.mx/2020/06/29/mujer/cuba-dominicana-academia-y-covid-19-el-desafio-de-la-desigualdad-844637/amp/

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África existe y el coronavirus se suma a otras tragedias: hambre, falta de agua, difícil acceso a educación y sanidad, conflictos…

Por: Mariano Tomás.

 

África existe, aunque es el continente más olvidado, y la pandemia del coronavirus también le afecta, pues se suma a otras muchas tragedias, pero ocupa poco espacio en los medios de comunicación, donde se trata mucho más el virus en el Primer Mundo. Allí, hay millones de personas que pasan hambre, no tienen agua potable, el acceso a la educación y a la sanidad sigue siendo un desafío en el siglo XXI, también hay millones de desplazados y refugiados, demasiados conflictos y hasta terrorismo yihadista.

Hace unas semanas, se ha celebrado el Día Mundial de África, 57 años después de que los líderes de 32 estados del continente se reunieran en Addis Abeba (Etiopía) para la formar la Organización de la Unidad Africana (OUA) -hoy llamada Unión Africana (UA)-. Un continente de 54 países que tiene más de 1.300 millones de habitantes, representando el 17% de la población mundial: el 60% depende de la agricultura, y ya se superan los 350.000 casos confirmados y los 9.100 muertos por Covid-19.

áfrica hambre

En 2019, más de la mitad de los 135 millones de personas que padecieron hambre severa en el mundo, es decir, unos 73 millones, eran de África (sobre todo de países como República Democrática del Congo, Etiopía, Sudán del Sur, Sudán y Nigeria). La crisis que ha provocado la pandemia del coronavirus está intensificando las crisis alimentarias que ya existían.

En 2019, más de la mitad de los 135 millones de personas que padecieron hambre severa, es decir, unos 73 millones, eran de África… y el coronavirus está intensificando las crisis alimentarias

Varias ONG estiman que otros 5,5 millones de personas tendrán problemas para garantizar su comida en la zona del Sahel central durante la estación de escasez, una cifra 2,5 veces superior a la medida de los últimos cinco años. Asimismo, en la región oriental hay unos 20 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, pero podrían aumentar hasta los 34 millones por una triple amenaza: el brote de langostas del desierto, el coronavirus y las inundaciones. La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) prevé que la segunda fase sea peor que la primera (la cual destruyó miles de hectáreas de cultivo y pasto en varios países) y la ONU ha advertido que las restricciones impuestas para contener la pandemia han dificultado el suministro de pesticidas, bioinsecticidas y equipos para el control de dicha plaga.

En África, 358 millones de personas viven sin acceso a agua potable, más de la mitad de los 748 millones que hay en todo el mundo sin este derecho humano. En dicho continente, la gente camina 40.000 millones de horas todos los años para abastecerse de agua, según Unicef. Además, alberga a dos de los tres países del mundo donde más de la mitad de la población sufre falta de agua potable: Mozambique y República Democrática del Congo. Todo esto supone una dificultad extra ante el coronavirus, donde las medidas de higiene tienen gran importancia a la hora de la prevención y de frenar el contagio.

En África, 358 millones de personas viven sin acceso a agua potable, pese a que es un derecho humano

áfrica

El acceso a la educación y a la sanidad sigue siendo una asignatura pendiente en el siglo XXI. Precisamente, Misiones Salesianas los incluyó entre los grandes desafíos de este continente “lleno de esperanza y de futuro”, que recordó con motivo del Día de África. Esta organización sin ánimo de lucro trabaja en 44 países dando educación a miles de niños y jóvenes para que los pueblos avancen y las personas salgan de la pobreza, pero ante la pandemia del coronavirus también se dedica a llevar ayuda de emergencia. Entre el resto de desafíos, está la paz y la seguridad (por los conflictos que hay en varios países y el terrorismo yihadista), potenciar el papel de la mujer y de los jóvenes, y el cambio climático.

En África también hay millones de desplazados y refugiados, debido en gran parte a los conflictos y al terrorismo yihadista. En concreto, en las regiones de África Occidental y Central hay cerca de 5,6 millones de desplazados internos, 1,3 millones de refugiados, 1,4 millones de retornados que siguen necesitando asistencia y 1,6 millones de personas apátridas, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). Y en toda la región del Sahel, los conflictos armados y los ataques de grupos terroristas yihadistas (filiales de Al Qaeda y Estado Islámico) han desplazado a casi 3 millones de personas, de los que cerca de un millón se han producido desde 2019. El 20 de junio se celebra el Día Mundial de las Personas Refugiadas y recientemente, Acnur ha dado a conocer que el año pasado había 79,5 millones en todo el mundo en dicha situación, frente a los 70,8 millones de 2018, de los que 45,7 millones había huido a otras zonas de su país y el resto estaban refugiados en otros países.

En África Occidental y Central hay cerca de 5,6 millones de desplazados internos, 1,3 millones de refugiados, 1,4 millones de retornados que siguen necesitando asistencia y 1,6 millones de personas apátridas

áfrica mascarilla

Por si todo esto no fuera suficiente, el coronavirus también ha provocado que se hayan cancelado vacunaciones rutinarias de niños, como señala Anne Jung, consultora de la ONG Médico International, debido a los cierres por cuarentena. De hecho, estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hablan de que 117 millones de niños de 24 países (la mayoría africanos) no pudieron recibir sus vacunas contra el sarampión. Algo que podría contribuir al resurgimiento de enfermedades infecciosas como el sarampión y la polio, y también está habiendo problemas en la lucha contra la tuberculosis. Asimismo, la malaria sigue siendo la mayor causa de muerte en África y la OMS ha estimado 769.000 muertes por esta enfermedad en el peor de los escenarios en el África subsahariana este año, el doble que en 2018.

En una cumbre virtual organizada por Naciones Unidas para discutir la financiación de las políticas de desarrollo ante la pandemia, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido dar atención especial a África. Considera que si no se ofrece la solidaridad que se debe a este continente, toda la estrategia de desarrollo a nivel mundial fracasará. Asimismo, ha subrayado que “nunca hemos necesitado tanto la acción colectiva y la cooperación”, y que en su gobierno hay tres grandes prioridades para combatir la desigualdad: garantizar la salud para todos, apoyar a los países más vulnerables, y la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente.

África siempre necesita la ayuda del resto del mundo y en este contexto de la crisis del coronavirus, no se puede olvidar a sus 1.300 millones de habitantes. Es más, la ayuda aún debe ser mayor.

Fuente del artículo: https://www.hispanidad.com/publirreportaje/africa-existe-coronavirus-se-suma-otras-tragedias-hambre-falta-agua-dificil-acceso-educacion-sanidad-conflictos_12019518_102.html

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CLACSO: Pacto Ecosocial del Sur

Por: CLACSO.

 

La presentación estuvo cargo de:
Maristella Svampa (Argentina) Socióloga, investigadora, escritora
Mario Rodríguez Ibáñez (Bolivia) Red de la diversidad, Wayna Tambo
Arturo Escobar (Colombia) Antropólogo

Moderó:
Breno Bringel (Brasil) Asociación Latinoamericana  de Sociología

Comentaron:
Francia Márquez (Colombia) Activista socioambiental afrocolombiana
Karina Batthyány (Uruguay) Secretaria Ejecutiva de CLACSO
Edgar Mojica (Colombia) Secretario General de la Central Unitaria de Trabajadores
Rudrigo Rafael de Souza e Silva (Brasil) Mesa Nacional Movimiento de Trabajadores sin Techo
Patricia Gualinga (Ecuador) Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku
Mina Lorena Navarro (México) Socióloga e investigadora
Vandana Shiva (India) Ecofeminista, filósofa y escritora
Nnimmo Bassey (Nigeria) Activista socioambiental

Apoyaron: CLACSO y ALAS


Adherir al Pacto Ecosocial del Sur


Esta iniciativa nace de un grupo de personas y organizaciones de diferentes países latinoamericanos. Nos motiva la urgencia de construir dinámicas sociales capaces de responder a y contrarrestar las dinámicas de reacomodo capitalista, concentración de riqueza y destrucción de ecosistemas que vemos surgir en medio de la crisis del COVID-19, y de configurar, conjuntamente con quienes deseen juntarse, un horizonte colectivo de transformación para Nuestra América que garantice un futuro digno.

Durante mucho tiempo, las élites nos contaron que no se podía parar los mercados ni la gran máquina de acumulación capitalista, pero resulta que sí, que es posible activar el freno de emergencia cuando se decide que la vida está en peligro.

La crisis desnudada por la pandemia ha potenciado las desigualdades y muestra que nuestro futuro está en juego. Una parte de la población está encerrada, otra parte enfrenta contagio, represión y hambre. Los pueblos indígenas y afroamericanos están expuestos a una nueva ola de exterminio; la violencia patriarcal y racista y los feminicidios han aumentado. Mientras, viejos y nuevos grupos de poder aprovechan la emergencia para asegurar que el “retorno a la normalidad” o “la nueva normalidad” no les deje sin beneficios.

La pandemia es una tragedia para muchas personas, cuyo dolor compartimos. Pero la pausa impuesta al capitalismo mundial por el COVID-19 representa también una enorme oportunidad de cambio: la de construir nuestro futuro desde el cuidado de la vida.

Aun cuando se mantienen profundas heridas a la naturaleza, este freno forzado también significó desacelerar la destrucción de ecosistemas, sobre todo por la disminución de las emisiones de CO2. Las clases medias mundiales experimentan colectivamente que es posible vivir sin ese consumo exacerbado que provoca destrucción ambiental y que amenaza la vida misma en el planeta; que la felicidad y la calidad de vida tienen dimensiones más relevantes que el poseer y acumular cosas, como es vivir en un tejido de relaciones afectivas confiables.

Se ha puesto en evidencia que la vida campesina, los sentidos de comunidad, el cuidado y la reciprocidad son centrales en el sostenimiento de la vida; que, a pesar de vivir en el capitalismo, no vivimos por y para el capital. Tomamos conciencia de que la comercialización directa, los intercambios sin dinero, las redes por fuera de los mercados capitalistas hoy resuelven muchas de nuestras necesidades básicas; y experimentamos que tienen espacio y potencial para el futuro.

Incluso en escenarios formales, ideas antes inconcebibles o consideradas inviables, ocupan un lugar central en la agenda a nivel mundial. Aun agencias económicas como la CEPAL proponen una renta básica universal, y el Fondo Monetario Internacional recomienda a los gobiernos introducir un impuesto a la riqueza, para contrarrestar la escandalosa desigualdad y reducir los déficits fiscales. En el norte global, movimientos sociales y políticos pugnan por un nuevo pacto ecosocial global para salvar el planeta, que articule justicia social y justicia ambiental.

Retomando propuestas elaboradas colectivamente en distintos contextos, proponemos un Pacto Social, Ecológico, Económico e Intercultural para América Latina. Este Pacto no es un listado de demandas que dirigimos a los gobiernos de turno. Más bien, invita a construir imaginarios colectivos, acordar un rumbo compartido de la transformación y una base para plataformas de lucha en los más diversos ámbitos de nuestras sociedades. Convoca a movimientos sociales, organizaciones territoriales, gremiales y barriales, comunidades y redes, pero también a gobiernos locales alternativos, parlamentarixs, magistradxs o servidorxs públicos comprometidos con la transformación; para cambiar las relaciones de fuerza, mediante plebiscitos, propuestas de ley, u otras muchas estrategias con una real incidencia para imponer estos cambios a las instituciones existentes por parte de una sociedad organizada y movilizada.

En este sentido, los puntos que siguen buscan articular justicia redistributiva, de género, étnica y ambiental. Algunos de ellos prevén un papel más protagónico de las instituciones públicas y otros se refieren más a las prácticas y cambios de facto que se tejen desde abajo y se van expandiendo horizontalmente.

-Transformación Tributaria Solidaria. Propuestas nacionales de reformas tributarias según el principio: “Quién tiene más, paga más – quién tiene menos, paga menos”. Deben incluir el impuesto a la herencia, a las grandes fortunas, a los mega emprendimientos, a las rentas financieras y, como medida transicional, al daño ambiental. En lugar de que todxs paguen impuestos universales, y solo algunxs tengan protección social, proponemos que solo los que más tienen tributen, pero en cambio todxs estén protegidos.

-Anulación de las Deudas Externas de los Estados, y construcción de una nueva arquitectura financiera global. En estos momentos extraordinarios se justifica, dejar de pagar la deuda externa como se hizo en 1931/32, y como lo propuso la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el presidente de Francia Emmanuel Macron y el Papa Francisco. La cancelación de la deuda externa de los países del Sur global, constituye un primer paso de reparación histórica, por la deuda ecológica y social contraída por los países centrales desde la colonia.

-Creación de sistemas nacionales y locales de cuidado que ponen la sostenibilidad de la vida en el centro de nuestras sociedades. El cuidado es un derecho y, como tal, debe incluir un rol más activo del Estado y de las empresas en consulta y corresponsabilidad permanente con los pueblos y comunidades. Esto permitirá combatir la precariedad laboral y alcanzar una mejor repartición de las tareas del cuidado, en términos de clases sociales y de género, pues el mismo recae de modo desigual sobre las familias y en ellas, sobre las mujeres. Debemos promover políticas públicas que enlacen cuidado con protección social, atendiendo las necesidades de personas mayores en situación de dependencia, niños y niñas, personas con discapacidad severa y demás individuos que no puedan atender sus necesidades básicas.

-Una Renta Básica Universal que unifique la política social a través de la introducción de una renta básica para todxs, y que sustituya las transferencias condicionadas focalizadas heredadas del neoliberalismo, para poder salir de la trampa de la pobreza. Tal como acaba de recomendar la CEPAL a los gobiernos latinoamericanos. Disminuir la jornada de trabajo sin disminución de salario, para repartir tanto el empleo formal como las tareas de cuidado.

-Priorizar la Soberanía Alimentaria. En un momento en el cual la región latinoamericana presenta el mayor grado de concentración de la tierra a nivel mundial, es prioritario desarrollar políticas que apunten a la redistribución de la tierra, del acceso al agua y una profunda reforma a las políticas agrarias, alejándose de la agricultura industrial de exportación con sus efectos ambientales y sociales nefastos. Se trata de priorizar la producción agroecológica, agroforestal, pesquera, campesina y urbana, promoviendo el diálogo de saberes. Fortalecer los mercados campesinos y locales. Crear redes de distribución de semillas para asegurar su libre circulación, sin propiedad intelectual. Reforzar las redes de distribución campo-ciudad y la certificación comunitaria entre consumidores y productores. Fomentar la propiedad social, colectiva y comunitaria de la tierra, generando soberanía a quienes la cuidan y trabajan, y protegiéndoles de la especulación.

-Construcción de economías y sociedades postextractivistas. Para proteger la diversidad cultural y natural, necesitamos una transición socio-ecológica radical, una salida ordenada y progresiva de la dependencia del petróleo, carbón y gas, de la minería, la deforestación y los grandes monocultivos. Es necesario transitar hacia matrices energéticas renovables, descentralizadas, desmercantilizadas y democráticas y modelos de movilidad colectivos, seguros y de calidad. Se debe reducir el riesgo frente al colapso climático, una amenaza más grave que la pandemia como nos muestran inundaciones, sequías, deslaves e incendios.

-Recuperar y fortalecer espacios de información y comunicación desde la sociedad, actualmente dominados por los medios de comunicación corporativos y las redes sociales que forman parte de las corporaciones más poderosas de nuestros tiempos. Para disputar los sentidos históricos de convivencia, desde medios ciudadanos, pero también desde la calle, la plaza y los espacios culturales.

-Autonomía y sostenibilidad de las sociedades locales. La pandemia ha mostrado la fragilidad de las cadenas globales de producción, y la riqueza de los esfuerzos locales, y nacionales. La enorme creatividad de los pueblos latinoamericanos debe ser la base para los cambios políticos, que promuevan la autonomía y sostenibilidad de los territorios y sociedades locales. Corresponde fortalecer la autodeterminación de los pueblos indígenas, campesinos, afro-americanos y experiencias comunitarias urbanas populares en términos económicos, políticos y culturales; desmilitarizar los territorios y el conjunto de la sociedad; apoyar los mercados locales; democratizar el crédito, apoyar a las pequeñas y medianas empresas, la soberanía energética local comunitaria basada en modelos sustentables y renovables.

-Por una integración regional y mundial soberana. Es imperativo favorecer los sistemas de intercambio local, nacional y regional a nivel latinoamericano, con autonomía del mercado mundial globalizado que abran alternativas al monopolio corporativo. Introducir monedas paralelas al dólar en diferentes escalas permitiendo una desconexión relativa de las peligrosas dinámicas del mercado mundial, fortaleciendo los intercambios entre países de la región y su diversificación económica complementaria.

 


Fuente de la reseña: https://www.clacso.org/pacto-ecosocial-del-sur/

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Teletrabajo: nuevo desafío de salud mental

Por: Guiller Gabler.

 

Guillermo Gabler es psiquiatra y parte del Departamento de Psiquiatría de la Clínica Alemana.

Trabajar desde la casa es una realidad que muchos chilenos han tenido que asumir en el actual escenario de pandemia. Un cambio de rutina que algunos han recibido con incertidumbre, desconocimiento tecnológico y desconfianza, y otros con aceptación y entusiasmo. Lo cierto es que el teletrabajo no solo es un desafío tecnológico, sino que también psicosocial.

Los efectos psicológicos de trabajar en el hogar durante una cuarentena van más allá de la dificultad para concentrarse y ser productivo. Entre las consecuencias también están la ansiedad, el estrés y, para muchos, la soledad. Todos, elementos que deterioran la salud mental de una parte de la población.

Si en un contexto normal las patologías mentales asociadas al trabajo, según la Organización Mundial de la Salud, son la depresión, los trastornos de ansiedad y el burnout, actualmente con el teletrabajo podrían aparecer otros síntomas y trastornos psiquiátricos relacionados con ciertos rasgos de la personalidad y el contexto pandémico mundial.

Así, en esta nueva modalidad laboral hay algunas personalidades que se adaptan con mayor rapidez porque son más independientes, les gusta trabajar de manera autónoma y sin supervisión directa; otros que se angustian porque necesitan el contacto directo y se sienten fuera de la organización si no están físicamente en ella, y también están aquellas personas que trabajan sin límites.

Hoy, que el hogar se ha convertido también en el lugar de trabajo, se deben extremar las medidas de autocuidado. Por eso es importante mantener un sitio para trabajar definido en la casa, respetar los tiempos de descanso, realizar actividad física permanente, tener un control adecuado del sueño y la dieta, entre otras medidas. Trabajar a cualquier hora y lugar puede ser una tremenda amenaza, y si no se administra bien podría ser un detonante de otros problemas mentales.

Cuidar nuestro bienestar emocional es clave para superar esta pandemia y no lamentar el impacto de ella en un corto, mediano y largo plazo. Por eso la ‘Estrategia Nacional para Salud Mental’, realizada por un equipo multidisciplinario de la Universidad de Chile, es un aporte para abordar efectivamente la crisis sanitaria de nuestro país. En el documento no solo se consideró el rol de los medios de comunicación, la educación sociocomunitaria, medidas de apoyo a personas en confinamiento y programas de intervención psicosocial, sino también la forma de contener psicosocialmente a los diferentes estratos de nuestra población.

Si bien los fondos destinados a salud mental han aumentado en los últimos años, todavía hay una deuda pendiente con ella. Quizás hoy el confinamiento y la urgencia de enfrentar el Covid-19 de la mejor forma posible sitúen la salud mental en el mismo nivel de relevancia que la salud física.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/opinion/noticia/teletrabajo-nuevo-desafio-de-salud-mental/6XVWF4REVZFMPM5IDVREMIAEI4/

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CLADE Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+: por una educación que fortalezca la diversidad 27 de Junio de 2020

Por: CLADE. 

 

 

En celebración de un día de lucha para la comunidad de personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans, Intersex, Queer y Asexuales (LGBTIQ+), destacamos contenidos importantes para la reflexión y la promoción de una educación integral, desde la perspectiva de género e identidad

Mañana, 28 de junio, se celebra el Día Internacional del Orgullo de personas LGBTIQ+.  En esta fecha se conmemora la protesta iniciada por travestis, lesbianas y gays en la madrugada del 28 de junio de 1969 en Nueva York (Estados Unidos), contra un sistema que perseguía a las personas LGBTIQ+, con el beneplácito del gobierno.

En el marco de este día, la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) destaca la importancia de construir una educación desde la perspectiva de género e identidad sexual, que aborde estos temas en los programas pedagógicos, los currículos, los materiales educativos y las políticas públicas, para que los centros educativos sean espacios pacíficos y seguros, donde se realicen y promuevan los derechos humanos de todas las personas.

Destacamos a continuación algunos contenidos importantes para la reflexión y la promoción de una educación integral, desde la perspectiva de género e identidad sexual:

Stonewall: La importancia de luchar por una educación que fortalezca la diversidad

Este texto recupera la historia de la protesta que fue el marco para la lucha de las personas LGBTIQ+ y destaca la importancia de promover una educación integral, desde la perspectiva de género, orientación e identidad sexual.

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Foto: Archivo Facebook

Susy Shock: “Tenemos que pensar en una institución educativa que no sea heterosexual”

Entrevista hecha con la artista y activista por los derechos de las personas trans de Argentina, Susy Shock, que analiza la heteronormatividad como una de las principales barreras para la construcción de un mundo y una educación más inclusivos.

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Foto: Archivo

Alejandra Collette: “Hay que visibilizar a las personas trans en la generación de proyectos y políticas educativas”

En el marco del Día Internacional de la Visibilidad Trans, Alejandra Collette Spinetti Núñez, profesora de Literatura de Educación Secundaria y directora nacional del Colectivo Trans del Uruguay (CTU), analizó los desafíos de las personas trans en los sistemas educativos.

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Foto: Beatriz Ferraz

Cinco puntos claves para la superación de la violencia de género en la educación

Compartimos cinco pasos fundamentales que los Estados, centros educativos y sociedad en general deben adoptar para promover un mundo sin violencia y con equidad e igualdad de género.

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Foto: Archivo CLADE

Fin de la violencia en la escuela: una guía para las y los docentes

En el documento “Poner fin a la violencia en la escuela” (2009), la UNESCO propone 10 medidas dirigidas a las y los docentes y a la comunidad en general, para el enfrentamiento y la prevención de la violencia en los centros educativos.

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Festival “¡Luces, cámara y educación!”

Para sensibilizar a las autoridades, tomadoras y tomadores de decisiones, así como a estudiantes, docentes y la ciudadanía en general, sobre la importancia de garantizar plenamente el derecho a la educación de las personas LGBTIQ+ y de promover los centros educativos como espacios de realización de todos los derechos humanos, se celebraron dos ediciones del festival audiovisual “¡Luces, cámara y educación!”.

>> Ingresa para conocer la iniciativa y mirar los videos que fueron postulados al festival


Fuente del reseña: https://redclade.org/noticias/dia-internacional-del-orgullo-lgbtiq-por-una-educacion-que-fortalezca-la-diversidad/

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Construyamos un sistema educativo

Por: Jorge Yzusqui.

 

La crisis sanitaria ha tenido un impacto negativo en muchos sectores y la educación privada no ha sido ajena a esta difícil coyuntura. Miles de alumnos de colegios, universidades e institutos privados se han retirado de las aulas y ello ha originado una baja considerable en la recaudación y un incremento en la morosidad, generando un impacto negativo en sus finanzas que las ha obligado a tomar medidas extraordinarias para evitar cerrar sus puertas de manera definitiva. Esto al margen del gran perjuicio para los estudiantes y para el país por el tiempo perdido de miles de niños y jóvenes.

Muchas de estas instituciones han reducido sus pensiones, han otorgado planes de financiamiento, programas de becas y se han adaptado a esta nueva coyuntura, enfocados en garantizar los aprendizajes y la formación de estudiantes, pues cada acción a realizar debe tenerlos a ellos como protagonistas.

Esta crisis no debe pasar por alto los esfuerzos que vienen realizando las instituciones educativas privadas, que se han consolidado como una alternativa atractiva para miles de familias. En el sistema educativo escolar peruano, 27% de los estudiantes a nivel nacional y 50% en Lima, asisten a una escuela privada y en la educación superior, el 60% estudian en centros privados.

Por lo tanto, el sistema educativo del país se sostiene en los ámbitos públicos y privados, y tiene que trabajar en conjunto con nuestras autoridades, padres de familia y el Congreso con un solo objetivo: no destruir, sino construir un sistema educativo que nos permita formar a los futuros líderes del país para que no se repitan historias de corrupción ni de falta de ciudadanía y liderazgo.

Fuente del artículo: https://peru21.pe/opinion/construyamos-un-sistema-educativo-noticia/?ref=p21r

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