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Pasar de curso

Por: El Diaro El País. 

 

El Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acordaron esta semana los términos en los que se procederá a la finalización del curso académico. Los alumnos de todas las etapas, desde primaria hasta bachillerato, pasando por formación profesional, promocionarán salvo en casos excepcionales. La fórmula no es un aprobado general, pero se parece bastante. Las circunstancias singulares que han marcado el tercer trimestre escolar, con las aulas vacías y unas precarias condiciones para impartir clases telemáticas, dificultan notablemente la evaluación de los alumnos en la recta final de curso.

No obstante, el acuerdo prevé que los docentes tendrán en cuenta las calificaciones de los dos primeros trimestres a la hora de determinar la nota definitiva y que el último tramo, dedicado a repasar y reforzar contenidos, solo contará para beneficiar al alumno, nunca para perjudicarlo. Esta salvaguarda permite que sean calificados de forma justa, valorando sus logros durante la etapa de confinamiento y sus necesidades de aprendizaje.

Las autoridades educativas coinciden en que, para ocho millones de alumnos no universitarios, repetir curso es una medida excepcional que deberá ser adoptada, y convenientemente argumentada, de forma colegiada por el equipo docente atendiendo a la evolución académica del estudiante antes del cierre de las aulas, hace ya más de un mes. La situación socioeconómica de las familias es un aspecto que no puede quedar al margen, toda vez que condiciona el acceso a la educación online y a las herramientas pedagógicas digitales.

Es de lamentar, no obstante, que las comunidades de Madrid, Andalucía y Castilla y León (presididas por el PP) hayan decidido desmarcarse del documento presentado por el ministerio y se empeñen en exigir al Gobierno que fije el número máximo de asignaturas suspensas para que los estudiantes puedan pasar de curso o titularse. El País Vasco apela a la defensa de las competencias para aplicar su propio plan y Cataluña ultima su particular decreto. La disparidad de criterios en función del territorio redunda, a efectos prácticos, en una evidente desigualdad de los estudiantes, que verán condicionada la obtención de un título o la posibilidad de presentarse a la prueba de acceso a la universidad.

Actitudes como las exhibidas por el PP y grupos nacionalistas ponen de relieve las dificultades intrínsecas a la hora de alcanzar pactos estables y duraderos en el ámbito educativo y sitúan una materia tan sensible en el centro de la rencilla política, una vez más. Perseguir un provecho partidista o actuar con afán de desgastar al Gobierno central en una situación extraordinaria como la actual tiene difícil defensa, más cuando los afectados son niños y niñas.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2020/04/17/opinion/1587138399_750715.html

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España: Educación en la crisis. Intuición ignorante

Europa/ Epaña/20.04.2020/ Fuente: www.laopiniondemurcia.es.,

 

«Sería deseable que las decisiones sobre algo tan trascendente como la educación pública se tomaran por expertos capaces de proponer programas de adaptación y progreso que no dependan del día a día o de lo que ocurra a corto plazo»

«En un alarde de compromiso, esfuerzo y optimismo, profesores y alumnos se han lanzado a un tipo de enseñanza para el que no se les ha preparado técnica ni intelectualmente»

Está claro que el estado de alarma sanitaria que el Gobierno de España decretó hace ya más de un mes ha cambiado mucho y de forma radical e inesperada lo que consideramos normal. Aceptamos con resignación las diferencias con las que cada familia esta viviendo el confinamiento, porque lo vemos consecuencia de la historia personal y familiar. Se activan todos los mecanismos de resiliencia viendo a través de los medios de comunicación y, sobretodo, la ‘ventana indiscreta’ de la televisión, cómo evoluciona la pandemia. Nos sentimos impotentes y asombrados por el creciente número de personas infectadas, enfermos ingresados en UCI y muertos por la infección. Nos resignamos ante la presencia en escena de personajes que hacen gala de la opulencia de sus casas, mientras que nuestro entorno es más reducido y con menos diseño, alentados quizás por el espejismo de nuestra imaginación e ilusiones y el hecho de que el coronavirus nos asusta a todos por igual.

En este escenario de desigualdad hemos aceptado el teletrabajo, sabiendo que no es lo mismo teletrabajar en una habitación con intimidad y con medios informáticos potentes, que en una mesa de camilla con nuestros hijos haciendo los teledeberes y compartiendo unas exiguas velocidades de red. Creo que lo aceptamos porque nos atañe a los adultos dentro de nuestra responsabilidad ciudadana y porque no nos queda otro remedio.

Ahora bien, es vivir en la inopia admitir que estas diferencias de capacidades dentro del ámbito de la familia y su entorno no afectan al desarrollo adecuado de las capacidades de aprendizaje y rendimiento escolar de los alumnos que están sufriendo el confinamiento.

España es un Estado social en el que existe el compromiso de la igualdad de oportunidades cuyo pilar es la enseñanza pública. El acceso igualitario al desarrollo intelectual es el mayor valor de nuestra convivencia social democrática; una sociedad inteligente identifica y asegura el resto de servicios básicos para todos los ciudadanos. Sin este principio y por la falta de oportunidades, es seguro que muchos profesionales no hubiéramos llegado a bachiller y a la universidad. La enseñanza pública presencial equilibra muy significativamente las diferencias económicas y sociales, ya que los alumnos tienen acceso por igual a los medios necesarios para desarrollar sus capacidades. Sabemos también que las diferencias socioeconómicas juegan un papel complementario, pero no es excluyente. La educación pública presencial es un vínculo fundamental de equidad social y, a su vez, motivador para el esfuerzo, puesto que no se ven coartadas las capacidades de los estudiantes.

Estos últimos días se ha abierto el debate sobre qué hacer con este curso escolar tan atípico, con un tercio del programa sin desarrollo presencial. En un alarde de compromiso, esfuerzo y optimismo, profesores y alumnos se han lanzado a un tipo de enseñanza para el que no se les ha preparado técnica ni intelectualmente. También, siguiendo son ese optimismo temerario, las Administraciones están recogiendo datos de conexión, seguimiento, aprovechamiento del programa (todo virtual), con conclusiones dispares según a quien se le pregunte. Pero creo que es necesario imaginar varios escenarios:

1) un estudiante con medios adecuados, intimidad espacial en el hogar y asesoramiento particular;

2) varios hermanos compartiendo medios informáticos entre ellos y con el tele-trabajo de papá y/o mamá, en la mesa de camilla o el comedor familiar, sin acceso a asesoramiento adecuado; y para terminar,

3) alumno en un hogar empobrecido al extremo sin medios informáticos ni capacidad de intimidad en el entorno familiar. Es imposible que se cumpla en ellos el pilar social de la igualdad de oportunidades, como es evidente. Pues bien, hay políticos y Gobiernos que se instalan en la inopia y consideran que el rendimiento escolar en estas circunstancias puede ser evaluado con equidad, cuando para unos ha supuesto un esfuerzo equivalente a un paseo por la playa (escenario 1) y comparado con el de subir una pared vertical sin ayuda técnica (escenario 3). El esfuerzo en cada escenario es absolutamente diferente y es un insulto a la inteligencia natural pensar que una evaluación del rendimiento sería justa. Solo cuando haya aulas de estudio en cada esquina de las ciudades, informatizadas y con profesores de apoyo, podríamos decir que todos los estudiantes pueden acceder a teleenseñanza en igualdad de condiciones. Y este no es el caso.

Me asombra mucho el ver cómo la sociedad acepta estas posturas expresadas por los representantes de la Administración con competencias educativas. No sé por qué no hay una respuesta solidaria y contundente contra tal desatino. Me pregunto si no estamos un poco anestesiados por el confinamiento, o porque tanta noticia WhatsApp/Twiter/etc, nos está haciendo insensibles e inactivos.

En el desarrollo de las capacidades intelectuales, la posibilidad para alcanzar las metas es el motor de la motivación para el esfuerzo personal. La equidad de medios y oportunidades para que cada estudiante alcance el máximo de sus capacidades es un compromiso social, que no puede verse fracturado en ninguna situación. Ahora se está poniendo encima de la mesa que se evalúe por igual el rendimiento escolar que depende de situaciones diametralmente opuestas. Creo que esto significará truncar por motivos arbitrarios (posiblemente en el marco de ineptitud e interés político) las expectativas de muchos jóvenes con capacidad de llegar a ser grandes profesionales. Cualquiera de ellos puede ser quien descubra la vacuna definitiva contra el coronavirus, el remedio contra el cáncer, asegure nuestra seguridad y salud, encuentre la solución a los problemas del hambre y el deterioro medioambiental del planeta; y casi todos ellos serán buenos ciudadanos que harán mejor a nuestro país. No podemos permitir que decisiones de estrategia política nos priven de ello.

Sería deseable que las decisiones sobre temas trascendentes se tomaran por expertos capaces de proponer programas de adaptación y progreso que no dependan del día a día, o de lo que ocurra a corto plazo. Lo que estamos viendo es que las decisiones van en un sentido u otro como reacción a lo que ocurra en el momento inmediatamente anterior a la espera del posterior inmediato. Esto produce una sensación de vértigo, que aceptamos como normal en el caso de la sanidad, que ha de reaccionar ante la urgencia de la enfermedad; pero no entiendo por qué ha de ser así en educación.

Se debería plantear un programa de respuesta y adaptación de largo recorrido y con mucha probabilidad de poder ser aplicado. Por ejemplo, el destino de la EBAU (antes selectividad) es tan incierto que nadie es capaz de apostar a que se pueda celebrar un examen multitudinario en el mes de junio o julio. Sin embrago, no se ha puesto encima de la mesa un plan alternativo a este examen, que sea equitativo y justo. Seguimos esperando hasta el ultimo momento y ya improvisaremos, guiados por la intuición ignorante (como se esta poniendo de manifiesto hasta el momento).

La intuición ilustrada está brillando por su ausencia para la toma de decisiones en educación. Parece que esta intuición ilustrada está siendo utilizada únicamente por los profesionales de la sanidad a pie de cama, menos mal que ahí sí esta funcionando.

Fuente de la noticia:  https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2020/04/20/educacion-crisis–intuicion-ignorante/1108238.html

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Italia renuncia a abrir las escuelas este curso por la pandemia

Europa/ Italia/ 21.04.2020/ Fuente: www.leonoticias.com.

Tras cinco semanas de confinamiento en todo el territorio nacional, Italia comienza a imaginar cómo podrá ser la vida una vez que expire el cerrojazo el 4 de mayo. Mientras parece confirmarse que las escuelas permanecerán cerradas como pronto hasta el próximo curso, los presidentes de 4 regiones (Lombardía, Véneto, Piamonte y Sicilia) presionan al Gobierno de Roma para que no alargue las restricciones y permita la reapertura de las actividades económicas lo antes posible.

La pandemia se acerca ya a los 170.000 contagiados, de los que 40.000 se han curado y 22.000 han fallecido. Más de la mitad de esas muertes se han registrado en Lombardía, cuyo presidente regional, Attilio Fontana, estaría barajando considerar también el sábado y el domingo como días laborables, según informan los medios locales. Se pretenden establecer turnos con jornadas y horarios diferenciados dentro de las empresas para reducir así los flujos de trabajadores tanto en las oficinas como en el transporte público.

Es al Gobierno central al que le corresponde decidir cuándo levantará las restricciones. Antes de tomar esa decisión, el primer ministro, Giuseppe Conte, analizará los pros y los contras con los dos comités que le asesoran: uno formado por médicos y científicos y otro por expertos encargados de proponer nuevas formas de organización laboral. Son cada vez más los sectores que piden una reapertura cuanto antes de las actividades económicas en las empresas donde se pueda garantizar la distancia de seguridad y el resto de medidas para evitar los contagios.

En la llamada ‘fase dos’ se podrían mantener las restricciones a la movilidad de las personas de más de 70 años, las más vulnerables al coronavirus, y a los menores de edad, por la dificultad para que respeten la distancia de seguridad. A los niños y jóvenes les cayó este viernes otra jarra de agua fría al reconocer la ministra de Educación, Lucia Azzolina, que resulta casi imposible que se vayan a retomar las clases en lo que queda de curso.

«El Gobierno tomará una decisión en breve. Pero con la actual situación sanitaria cada día que pasa se aleja la posibilidad de reabrir en mayo. Significaría hacer que cada día se movieran más de ocho millones de estudiantes», comentó Azzolina en una entrevista con el ‘Corriere della Sera’. Respecto al modo de reapertura en septiembre, la ministra informó de que se ha constituido una comisión para estudiar las diversas posibilidades, pues es necesario «un gran proyecto de innovación».

Dentro del sector educativo hay serias dudas de que se puedan retomar las clases presenciales antes de que haya una vacuna contra el coronavirus. «Las personas que frecuentan las escuelas son casi nueve millones. Lo que significa que harían falta nueve millones de mascarillas que habría que ir sustituyendo. Y habría que mantener la distancia de seguridad entre estudiantes, lo que resulta imposible en el 80-90% de las escuelas italianas, porque son muy antiguas y tenemos clases masificadas, las llamadas clases gallinero», advirtió Mario Rusconi, dirigente de la asociación nacional de directores de escuelas, en el canal TV2000.

Fuente de la noticia: https://www.leonoticias.com/internacional/union-europea/italia-renuncia-abrir-colegios-20200417150718-ntrc.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.co.ve%2F

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El peor día: el petróleo de EE.UU. termina a US$ -37 (sí, eso es un número negativo)

América del Norte/ EE.UU/ 20.04.2020/ Fuente: cnnespanol.cnn.com.

Los precios del petróleo en Estados Unidos quedaron en negativo el lunes por primera vez: el gran colapso petrolero de 2020 dio un giro extraño.

El crudo terminó a US$ -37,63 por barril, marcando la única vez que ha estado por debajo de cero desde que los futuros del petróleo comenzaron a cotizarse en NYMEX en 1983.

El colapso histórico muestra cuán terriblemente se ha sobreabastecido el mercado petrolero. Hay temores reales de que el mundo pronto se quede sin lugares para almacenar barriles.

Los productores están PAGANDO esencialmente para deshacerse de sus barriles.

Parte del motivo por el cual el petróleo era tan volátil es que el volumen de negociación fue muy ligero en el contrato de mayo, que vence el martes. Esa baja liquidez preparó el escenario para el escenario inusual de precios negativos.

Aunque el contrato de mayo se volvió negativo, el contrato de junio todavía se cotizaba por encima de los US$ 20 por barril. El crudo Brent, el punto de referencia mundial, cotizaba por encima de los US$ 25.

El crudo terminó a US$ 18,27 el barril el viernes, lo que significa que colapsó en más del 200% en un día.

 

Fuente de la noticia: https://cnnespanol.cnn.com/2020/04/20/el-peor-dia-el-petroleo-de-ee-uu-termina-a-us-37-si-eso-es-un-numero-negativo/

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Chile: El Mineduc y su postura frente a la pandemia: ¿una mirada pública?

América del Sur/ Chile/ 21.04.2020/ Fuente: radio.uchile.cl.

Como sabemos, la emergencia producida por el COVID-19 obligó a suspender la realización de clases presenciales en las escuelas, jardines infantiles y liceos del país desde el lunes 16 de marzo. Frente a esta emergencia, la estrategia del Mineduc ha sido básicamente apostar por continuar las clases de modo online y buscar un pronto retorno a “la normalidad”. Para ello ha implementado un sitio web denominado “aprendo en línea”, en el cual pone a disposición clases semanales, para las asignaturas de lenguaje y comunicación y matemáticas, bajo el lema “aprendo sin parar”. También ha dispuesto la entrega de la canasta de alimentos JUNAEB, suspendida durante estas dos semanas. Ha anunciado la entrega de equipos de computación para estudiantes y adelantó las vacaciones “de invierno” para la segunda quincena de abril, señalando que espera volver pronto a la modalidad presencial de clases: primero anunció que se volvía a las escuelas el 27 de abril; luego, ante el rechazo generalizado que despertó ese anunció, comunicó que están planificando un “retorno gradual, porque la situación sanitaria es mejor de lo proyectado inicialmente”.

 

Esta obsesión por “aprender sin parar” y “volver pronto a la normalidad” ha sido criticada por casi todas las organizaciones educativas. En decenas de liceos públicos, estudiantes han denunciado la desigualdad de condiciones para acceso, conectividad, disponibilidad de equipos y espacios para poder trabajar online, situación que afecta más, por cierto, a los y las estudiantes más pobres. De hecho, muchos liceos públicos estaban en paro cuando comenzaron las “vacaciones”. El Foro por el Derecho a la Educación Pública, que agrupa a asociaciones de padres, estudiantes y educadores, ha denunciado “la falta de productos y entrega de alimentos en mal estado en las canastas JUNAEB”. Docentes y asistentes de la educación han denunciado la inexistencia de protocolos claros, ni condiciones sanitarias mínimas para cumplir con los turnos éticos. Por su parte, el Colegio de Profesores/as ha criticado, tanto la falta de condiciones de parte de estudiantes y familias cuestión que profundiza la desigualdad educativa, como la falta de condiciones de trabajo adecuadas para el teletrabajo de las y los docentes. Además, ha presentado un Plan Educativo de Emergencia para enfrentar la crisis sanitaria, en el cual proponen, entre otras cosas, priorizar el trabajo de vinculación y apoyo socio emocional hacia estudiantes, detener la aplicación de la prueba SIMCE para evitar la presión hacia los contenidos que ella genera, implementar un canal de televisión educativa y realizar un proceso participativo tendiente a definir prioridades curriculares, en el entendido de que este no será un año normal. También en las redes sociales han circulado múltiples denuncias de parte de apoderados/as, como la de una mamá que se hizo viral señalando, entre otras cosas que el ministro de educación no es educador y que lo que mejor que podría hacer es “agarrar los libros que tienen todos los niños y que el Gobierno ya distribuyó y trabajar con esos libros y establecer un canal educativo que guíe ese trabajo”.

Las ideas y propuestas emanadas de organizaciones y actores educativos parecen simples, sencillas, quizás demasiado. Sin embargo, al igual que durante todos estos años de luchas por el derecho a la educación, la voz de quienes viven diariamente la experiencia educativa ha demostrado ser mucho más razonable y contar con más respaldo científico que las decisiones tecnocráticas, tomadas por autoridades que ni han estudiado, ni trabajado en educación. Recientemente la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) publicó recomendaciones para una respuesta integral del sector educativo de América Latina frente al COVID-19, basada en una revisión de buenas prácticas educativas a nivel mundial para enfrentar situaciones de catástrofe. Algo similar acaba de hacer un grupo de expertos de la Global Education Innovation Iniciative de Harvard, a partir de la revisión de las mejores prácticas de respuestas educativas de los gobiernos a la crisis de la Pandemia.

Lo que uno encuentra en estos informes son propuestas sencillas y accesibles para todos y todas los/as estudiantes y comunidades educativas y que coinciden llamativamente con lo que han señalado y denunciado los actores educativos chilenos. Revisemos algunas de ellas:

Sobre el estudio on-line. El informe de Harvard señala que “las diferencias de condiciones de los/as estudiantes y sus familias para el trabajo educativo a distancia exacerbarán las brechas de oportunidades ya existentes, a menos que se construya una respuesta intencional e integral”. En ese sentido, el informe es claro al señalar que “a corto plazo, en los países o sistemas escolares que aún no cuentan con una infraestructura existente para apoyar el aprendizaje en línea y el acceso universal a los dispositivos, es poco probable que se pueda implementar la educación en línea para brindar educación. Allí serán necesarias otras modalidades, de menor costo y relativa facilidad de implementación, como la educación por radio o la televisión educativa”. Claramente ese es el caso de Chile. Según la última encuesta de la Subsecretaría de Comunicaciones, el 44 por ciento de los hogares del país no tenía conexión fija a Internet al momento de su publicación, situación que perjudica principalmente a familias de menos recursos. Por ejemplo, en la Región Metropolitana, si bien el 98 por ciento de los hogares de la comuna de Providencia cuenta con conexión a Internet, este porcentaje es solo del 28.2 por ciento en la comuna de La Pintana.

Sobre la televisión educativa. Como señalamos, estos informes muestran que el trabajo articulado desde la televisión educativa puede resultar mucho más efectivo, dada la cobertura casi universal de televisores en los hogares. Al respecto, el anuncio que hizo el Mineduc sobre la implementación de un canal educativo parecía ser una muy buena noticia, hasta que averiguamos de qué se trata en verdad esta iniciativa. En realidad, lo que hará el Mineduc será pagar derechos de series de televisión ya realizadas que, a su juicio, tienen contenido educativo, como “el perro chocolo” o cantando aprendo a hablar”. Se trata de un paso, sin duda, pero no es lo que UNESCO considera televisión educativa. Televisión educativa es lo que se implementa en países como Letonia o Cuba, donde en horario fijos diarios, de manera alineada con objetivos de aprendizaje priorizados y libros repartidos a las familias, se emite programación dedicada específicamente a cada “ramo” o sector de aprendizaje. Nada de eso implica el anuncio del Gobierno

Sobre la cobertura curricular, el bienestar de las comunidades y las evaluaciones. El informe de Harvard señala que “debe reconocerse que las circunstancias extraordinarias bajo las cuales cualquier modalidad de educación alternativa probable podría continuar durante la pandemia, hacen que sea prácticamente imposible para los sistemas e instituciones lograr los mismos objetivos. Esto requiere priorizar los objetivos curriculares y definir lo que se debe aprender durante el período de distanciamiento social”. Asimismo, señala que “una prioridad clave de las instituciones educativas debería ser el bienestar de los estudiantes y el personal”. Por su parte, el informe UNESCO señala que es vital “priorizar algunos contenidos educativos clave durante la emergencia, dado que para la mayoría de los países no será factible la cobertura completa de los currículos”. Señala la importancia de “dar espacio y lineamientos para la actividad física, la relajación, el autoconocimiento, la contención y la entretención”, a la vez que considera imprescindible “flexibilizar los procesos y calendarios de evaluación educativa y pruebas estandarizadas” e “innovar hacia otras formas de medición (por ejemplo, la evaluación formativa)”.

Sobre la claridad de la información y la participación de actores. El informe de Harvard señala que es vital implementar, por parte de las autoridades, una “estrategia de comunicación clara para ayudar a mantener la coherencia y la colaboración”. Unesco agrega que es fundamental incorporar a las comunidades, pero particularmente es importante “involucrar al profesorado y a sus organizaciones en las medidas de emergencia”, tanto en su diseño como en su implementación. Claramente, nada de ello ha ocurrido en Chile, basta recordar la polémica implementación de “vacaciones” y el reciente anuncio del reintegro progresivo a clases presenciales justo en las semanas en que se espera el peak de contagios en el país.

Como vemos, las medidas sencillas, concretas, accesibles para todos y todas que han propuesto diversos actores educativos son las que se recomiendan para la educación pública del mundo. Aunque, como han señalado tantas veces las organizaciones educativas chilenas, el gran problema de nuestra educación es que nuestro sistema público fue desarticulado tras 40 años de aplicación de políticas educativas de mercado y privatización. Nuestro ministerio no es de educación pública, sino que parece más preocupado de perpetuar un paradigma de competencia desigual, en beneficio de los sostenedores de colegios privados, así como entregar señales de “normalidad” para que los padres de estos colegios sigan pagando y las comunidades de las escuelas públicas sigan perdiendo en la competencia desigual.

Se les olvida que esa “normalidad” es justamente la que necesitamos cambiar.

Sobre los autores:

Rodrigo Cornejo es investigador del Observatorio de Políticas Educativas de la Universidad de Chile (OPECH).

Eduardo González es dirigente nacional de Colegio de Profesores.

Fuente de la noticia: https://radio.uchile.cl/2020/04/20/el-mineduc-y-su-postura-frente-a-la-pandemia-una-mirada-publica/

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Otra escuela en medio de la cuarentena

(APe).- Los días de cuarentena dejarán marcada a fuego a la infancia. Obligada a hacer tareas aun cuando no hay cotidianidad escolar y el encierro determina una rutina diferente e inédita. Laura García Tuñón plantea, como otros pedagogos, una escuela distinta en medio de la pandemia. El italiano Francesco Tonucci sostiene que “muchos no se han dado cuenta de que la escuela no funcionaba antes y en esta situación se nota lo poco que funcionaba. Los niños están hartos de los deberes y para las familias es una ayuda porque es lo que ocupa a los niños. Los deberes siempre son demasiados, no tanto por la cantidad sino por la calidad. Son inútiles por los objetivos que los docentes imaginan”. Y propone hacer de la casa un laboratorio de aprendizaje. En su  texto para APe, Laura García Tuñón deja en claro que “todos los niños, niñas y adolescentes estuvieron aprendiendo y mucho estos días. Aprendieron a convivir en sus casas todo el tiempo. Aprendieron normas de higiene. A investigar solos, a inventar juegos con lo que tenían. A aguantar todo lo que pasaba en las familias”. Un debate profundamente abierto.

Por: Laura García Tuñón

Hoy les pregunté a mis nietitos Astor, Itzel y Seve, de 9, 8 y 7 años, qué le gustaría hacer cuando termine la cuarentena. Y me dijeron que hacer una piyamada en tu casa. ¿Y en la escuela? Correr en el recreo y jugar con mis amigos. Vicente, de 3 años, ya van 2 días que agarra su mochila del jardín, va a la puerta y dice, ¿vamos al jardín?.

Milo, de 6 años y que recién empezaba 1º grado, vive en el departamento del frente de mi edificio. Cada vez que me ve sacar al perro, pregunta por qué no puede salir él también. Lo escucho muchas veces jugar en un patio de 2×2 y su abuela me cuenta que no quiere hacer las tareas. Le dice que si no hay que ir a la escuela, no tiene por qué hacerlas. Tiene una hermana, Lara, que va a 5º grado, que pasa mucho tiempo haciendo deberes. Aunque no tienen internet, la abuela se las ingenia desde su celular para sacar lo que manda la maestra, o imprime cuadernillos enormes para resolver las tareas. Trabaja sábados y domingos, para llegar.

Esmeralda, acaba de cumplir 11 años en cuarentena. Vive en la Villa 31. En su casa funciona un comedor comunitario. Como su casa es pequeña, pasa mucho rato sentada en la puerta, mirando a los que pasan. No le gusta estudiar. Pero tampoco puede hacer mucho, porque no tiene computadora ni internet en su casa. A veces, ayuda a su mamá con las cosas del comedor. Dice que le hubiese gustado festejar con sus primos y algunas amigas. Ir al colegio, es tener un lugar propia para ella, entre niños y niñas. Aunque las maestras la hagan leer y escribir. Pero por ahora no puede ir y tiene que seguir sentada en el umbral.

En este aislamiento social obligatorio, eufemismo del encierro, miles de niños, niñas y adolescentes están confinados en sus casas haciendo tareas. Con poco o con mucho espacio. Con internet y sin internet. Con familias desesperadas por conseguir un plato de comida o sin problemas. Todos y todas bombardeadas por la tele con los números de muertos y enfermos de acá y de todo el mundo. Con el “quedate en casa, porque si no, te vas a enfermar”. Muchos diciendo que al terminar la cuarentena, tendrán que recuperar el tiempo “perdido de escuela” y que se pueden cortar las vacaciones, como si no estuvieran haciendo nada.

Pero tenemos que saber, que todos los niños, niñas y adolescentes estuvieron aprendiendo y mucho estos días. Aprendieron a convivir en sus casas todo el tiempo. Aprendieron normas de higiene. A investigar solos, a inventar juegos con lo que tenían. A aguantar todo lo que pasaba en las familias. Podrían, hoy dejar esas “tareas” muchas veces aburridas y rutinarias y sacar a los artistas, investigadores y científicos que seguro que hay en ellos. Y por eso, cuando esto termine, antes de volver a las matemáticas y a las distintas materias, necesitarán correr, ensuciarse y reír. Reencontrarse con sus amigos, jugar, empujarse y pelear con ellos. Hablar, dibujar, llorar y gritar lo que tienen guardado en sus corazones. Necesitarán contar lo que sintieron y ser escuchados por otros que no son su familia con los que estuvieron mucho tiempo.

Tanto encierro, noticias de enfermedad y muerte no será gratis para ellos. Y si no somos capaces, en cada escuela de poder abrazarlos y entenderlos, dejarlos volver a ser niños libres, sueltos y autónomos y rescatar la pedagogía de la ternura, de la escucha y la paciencia, los condenaremos a tapar y esconder debajo de la alfombra lo que les pasó. Les enseñaremos que no hay que detenerse para sentir y pensar cómo seguir. Les enseñaremos que la enfermedad del aislamiento y la negación, llegó para quedarse.

*Fuente: https://www.pelotadetrapo.org.ar/2013-09-05-12-30-19/2020/5415-otra-escuela-en-medio-de-la-cuarentena-2.html?fbclid=IwAR37j9pGq_FGBNng6PraxwKlDdzLx93bVYwV1REbW1dr8j1hJmGqx70Fx4A

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México: Anuies sugiere proceso de educación en línea por actual contingencia

América del Norte/México/19-04-2020/Autor(a): Arturo Sánchez Jiménez/www.jornada.com.mx

Ante la necesidad de cancelar en este periodo las clases presenciales por la pandemia de Covid-19, todas las universidades pertenecientes a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (Anuies) deben prever medidas para atender a sus alumnos que carecen de los medios tecnológicos para incorporarse súbitamente a un proceso de educación en línea, además de que deberán flexibilizar sus criterios de evaluación académica.

Así lo define un manual con recomendaciones para mantener los servicios educativos aprobado por el Consejo Nacional de la Anuies, que fue presentado ayer a los rectores del país en una conferencia virtual.

El documento señala que es muy probable que no se pueda regresar a las aulas durante el presente semestre, por lo que sugiere, entre otras medidas, diseñar un modelo de evaluación virtual para concluir el ciclo.

Con base en las estimaciones de las autoridades de salud sobre la evolución de la crisis sanitaria, se ha informado sobre la posibilidad de ampliar el periodo de distanciamiento físico, probablemente hasta inicio del mes de junio, lo cual repercutirá en el trabajo docente e incrementa la probabilidad de que no se pueda regresar a las aulas durante el presente semestre, indica el documento disponible en el portal de la Anuies.

Este panorama, dice el organismo, nos obliga a diseñar un programa de acción para atender la emergencia que reduzca el impacto negativo sobre los estudiantes.

La Anuies prevé que tampoco se puedan aplicar de manera presencial los exámenes finales en las fechas previamente acordadas por las instituciones educativas. Por ello, se debe pensar en el diseño de un modelo de evaluación virtual que implique la entrega de evidencias por parte de los estudiantes.

También propone que se redefinan desde ahora los criterios de evaluación de los estudiantes, será difícil que se apliquen los principios que se usarían en circunstancias normales. Por la emergencia sanitaria, se sugiere llevar a cabo las adecuaciones pertinentes a los criterios de evaluación y flexibilizarlos, señala.

Estamos en una coyuntura compleja, experimentando altos niveles de incertidumbre por las características propias de este fenómeno sanitario, plantea la asociación. ”Por ello, las sugerencias y recomendaciones deberán actualizarse y en la medida en que avancemos, habrá que planear el regreso a las aulas y la atención a los rezagos que nos deje el confinamiento”.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/04/18/politica/017n1pol

Imagen: fancycrave1 en Pixabay

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