¿Hay algún reto en el siglo 21 que se pueda enfrentar solo? Ya no, ni el cambio climático, ni la corrupción o el crimen organizado, la desinformación o la polución. Ahora mismo, con el Covid-19, podemos cerrar nuestras fronteras, limitar la circulación e imponer un toque de queda deseando que todas estas medidas contribuyan a luchar contra este virus que nos ha tomado a todos por sorpresa. Pero lo que no podemos es permitirnos el lujo de no entender que solo podemos ser tan fuertes como lo sea nuestro eslabón más débil… Por ello, necesitamos tres cosas: conocimiento, educación y solidaridad.
Conocimiento. Como se trata de una pandemia sin precedentes, lo más importante es aprender lecciones, escuchar, replicar aquello que ya demostró su éxito y así no repetir errores. Es así que, algunos más rápido que otros, empezamos a encerrarnos y a no dejar de repetir “#QuedateEnCasa”. Hicimos esto porque en el país donde todo empezó, estas medidas parecen haber funcionado.
Sin embargo, por nuestro afán de proteger los valores democráticos y nuestra afinidad al respeto de las libertades (hay una razón porque las llamamos ‘fundamentales’) este aprendizaje tuvo su precio. Esperamos con escepticismo, con una esperanza ingenua. Esperamos demasiado, perdimos muchas vidas y hoy en día las seguimos perdiendo. Estaría mal interpretar esto como la superioridad de la gobernanza autoritaria y el fracaso de las democracias liberales. Sería un error el debilitar nuestras democracias. Porque el Covid-19 va a desaparecer un día, esto no cabe duda, pero cuestionar nuestros valores puede tener un impacto mucho más grave, con -a largo plazo- más víctimas que cualquier virus.
El imponer medidas extremas se justifica por las circunstancias extraordinarias, pero mas importante aún es el fomentar la educación. En una democracia, no se impone, se persuade para convencer.
Las medidas en Europa vinieron tarde pero una vez que la ciudadanía entendió su importancia se están cumpliendo. La consciencia de las consecuencias por no actuar explica por qué no hubo, en general, resistencia en contra de las medidas de cuarentena adoptadas por los gobiernos. Mas en algunos países fueron los ciudadanos mismos los que exigieron a sus gobiernos adoptar medidas mas estrictas.
Solidaridad. Ayudar a los que más sufren hoy en día es sembrar para nuestro propio futuro. Los europeos enviamos apoyo a China cuando lo necesitaban y los chinos, devolviendo el favor, están enviando equipos de protección a decenas de países. Médicos de diferentes nacionalidades están llegando a Italia; los alemanes abren sus hospitales para italianos y franceses; los gobiernos adoptan medidas drásticas para que las economías no se hundan, los individuos buscan iniciativas para subir el ánimo de los que están aislados. Se organizan múltiples campañas y eventos virtuales para ayudar a los que lo necesitan. No es solamente solidaridad, es más.
Una vez que esto se acabe, nos espera un mundo diferente y este periodo difícil nos habrá enseñado lo valiosos y vulnerables que somos pero también que, cuando nos unimos, los seres humanos, podemos vencerlo todo.
Según la CEPAL, el acceso a Internet en primaria y secundaria alcanza el 56 % y el 81% del total de estudiantes, respectivamente, pero la desigualdad sigue marcando la pauta.
Ante la llegada del coronavirus a Latinoamérica, las actividades escolares fueron suspendidas en la mayoría de los países, como una medida que busca evitar la propagación de la enfermedad en los centros educativos.
Una de las soluciones que se ha sugerido para garantizar la prosecución del año escolar es mediante el uso de las nuevas tecnologías. Sin embargo, ¿es viable la «educación a distancia» o «aulas virtuales» en la región?
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el gasto público en educación ha aumentado, alcanzando en promedio el 5,2 % del PIB en 17 países de la región, pero hay diferencias notables entre cada uno de ellos.
De hecho, la comisión destaca que América Latina enfrenta el desafío de la deserción escolar y la retención de estudiantes en la educación media, mientras todavía hay rezagos en las áreas de innovación en la docencia y modernización del sistema educativo.
Acceso a internet
Hasta 2019, en América Latina y el Caribe se contaban 454 millones de usuarios de internet, en comparación con los poco más de 300 millones en 2013. De hecho, el último informe Internet Trends señala que el porcentaje de acceso a la red en la región ya es de 62 %.
En más detalle, la CEPAL destaca que el acceso a internet en primaria y secundaria alcanza el 56 % y el 81 % del total de estudiantes, respectivamente, lo que devela que casi la mitad de los niños de la región no podría acceder a la educación a distancia y un 19% de los adolescentes tampoco.
«En países como Brasil, México, Colombia y Cuba se constata una fuerte política para promover la educación a distancia», señala el libro ‘La educación superior a distancia en América Latina y el Caribe’, que compila el trabajo de 20 autores en 12 países de la región.
Sin embargo, esa modalidad aún es reducida. «En el contexto de América Latina hay países que tienen una mejor infraestructura para poder afrontar con más éxito lo que implica la formación a distancia. Pero no solamente hay que considerar la calidad de la infraestructura, que pasa por tener fibra óptica desplegada, nodos propios para el intercambio de contenido local, experiencia en centros de educación ya consolidados con aulas virtuales, sino el acceso a todo eso», comenta a RT Alexis Anteliz, ‘hacktivista’ y miembro de Internet Society (ISOC) y la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN).
Desigualdades persistentes
Naciones Unidas es tajante al apuntar que la región debe «reducir las desigualdades» en el acceso a Internet para fortalecer sus sistemas educativos. A su vez, considera que no es lo mismo «tener disponibilidad de internet en los hogares», que tener «acceso a internet por parte de los miembros del hogar».
«Es importante hacer esta distinción porque las personas no necesariamente acceden a Internet desde el propio hogar, ya que pueden tener acceso a computadoras y a Internet en la escuela o en la universidad, en centros públicos o en otros hogares», agrega la ONU.
Además de otros factores como la velocidad del servicio o el precio del mismo. «Asociado al tráfico de internet está el consumo de electricidad. Y, por otra parte, no en todos los países hay neutralidad de la red, es decir, el tráfico de datos no se mueve de forma imparcial, sino que dependiendo de lo que pagues, tienes más o menos acceso a calidad de servicio», agrega Anteliz.
Según este experto, el desafío tanto de la educación como del trabajo a distancia también requieren «institucionalidad» y «voluntad política» por parte de los gobiernos de la región, por lo que considera que el coronavirus podría ser una alerta sobre la necesidad de mejorar este aspecto.
No solamente hay que considerar la calidad de la infraestructura, que pasa por tener fibra óptica desplegada, nodos propios para el intercambio de contenido local, experiencia en centros de educación ya consolidados con aulas virtuales, sino el acceso a todo eso.
Internet, radio y televisión
Mientras eso se logra, la ONU considera importante mirar más allá de internet y contemplar también otras alternativas como el uso de la «radio, televisor, teléfono fijo, celulares, entre otros» para avanzar en la educación a distancia, pues en las zonas más rurales de América Latina aún es muy débil la presencia de internet.
Por ejemplo, el gobierno de Argentina puso en funcionamiento una plataforma online en la que navegar será gratis durante lo que dure la suspensión de clases a raíz de la cuarentena, implementada para evitar la propagación del coronavirus. Pero a su vez, también propuso la emisión de cuatro horas de contenido educativo a través de la televisión pública, a la que se enlazan también algunas emisoras radiales.
En Venezuela, país cuya infraestructura se ha visto especialmente afectada por el bloqueo económico de EE.UU., se ha implementado un plan denominado «cada familia una escuela» para proseguir con el año escolar en medio de la pandemia.
Graciela Raspisarda, jefa de la zona educativa de Caracas, capital de Venezuela, explica que en sus inicios el plan estaba pensado para que los profesores estuvieran en las escuelas dando las orientaciones necesarias. «Pero ahora, en cuarentena total, nos ha tocado llevar esto adelante en absoluta distancia«, dice.
Imagen ilustrativaTyrone Siu / Reuters
Raspisarda detalla que Caracas tiene alrededor de 1.300 escuelas con matricula fija y, el primer día de cuarentena, constataron que en unas 1.200 escuelas era posible establecer nexos por correo, WhatsApp y otras modalidades remotas, lo que, según esta maestra, fue clave para saber que si iban a poder avanzar con el año escolar a distancia utilizando todas esas herramientas.
Pero, conscientes de las carencias, también se propuso el programa televisivo ‘Cada familia una escuela’, que se transmite por el canal del Estado (VTV) de lunes a viernes a las 10:00 am (hora local) como una forma de orientación y apoyo a las familias.
Desde ahí, docentes de educación maternal, primaria, secundaria y especial, emiten contenidos educativos tomando en cuentas las diversas edades y condiciones de los niños, y colocan asignaciones a realizar en tiempos determinados.
«Al ver que el programa ha calado, pues elaboramos un plan de acción que convirtió la casa de cada director y supervisor en una sala situacional, generamos dos reportes diarios sobre las clases que vamos impartiendo, uno a las 10:00 de la mañana y otro a las 3:00 de la tarde. Cada supervisor se comunica con el director, luego hay comunicación intercircuitos, cada circuito reúne entre 8 y 12 escuelas, y luego vamos sistematizando», dice Graciela, quien comenta que a diario recibe fotos de los niños cumpliendo con sus deberes escolares desde sus hogares.
El mecanismo de evaluación será a través de una carpeta o portafolio, donde los estudiantes van a colocar todas las asignaciones emanadas desde el programa de TV. Según esta autoridad, los trabajos de investigación, mapas mentales, etc., se van colocando ahí, y al final del lapso esas carpetas van a ser recogidas y evaluadas con las medidas de seguridad respectivas.
Esto es un aprendizaje para todos pues en Venezuela uno generalmente usa estas redes pero para enviar informaciones que luego se discuten presencialmente.
«Vamos bien, cada familia ha establecido una rutina para sus hijos con orientaciones de las autoridades y las maestras. Tenemos relatos muy bonitos de estos días», agrega la educadora venezolana.
Sin decisiones claras
Mientras tanto, países como Ecuador decidieron suspender las clases hasta hallar un método que permita a todos acceder a la educación a distancia, a través de una plataforma virtual.
«El problema está en que solamente un 30% tiene tanto las computadoras en su casa (los equipos), como el plan de conectividad», explicó la ministra de Educación ecuatoriana, Monserrat Creamer, quien agregó que por ahora están probando con el envío de contenidos educativos a través de Whatsapp, mensajes SMS, televisión, y cientos de radios comunitarias y rurales.
Igualmente, el gobierno de Colombia decidió suspender las clases hasta el próximo 20 de abril cuando, dependiendo de la evolución del coronavirus, determinarán si se continúa con el calendario escolar presencial o virtual. Algo similar hizo el mandatario de El Salvador, quien evaluará el panorama tras culminarse los 21 días de suspensión.
Por su parte, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aún no ha suspendido las clases escolares, aunque los gobiernos de Sao Paulo y Río de Janeiro sí tomaron la medida.
La solución que han implementado países como México es el decreto de «vacaciones escolares» sin clases a distancia, mientras otros, como Perú, aún evalúan qué medidas tomar en el ámbito educativo para garantizar la finalización del año en curso para los estudiantes de todos los niveles.
América del Sur/ Brasil/ 02.04.2020/ Fuente: www.telesurtv.net.
El líder indigena de la aldea de Zutiua Zezico Guajajara fue ultimado por sujetos desconocidos, las comunidades indígenas reclaman al presidente brasileño, jair Bolsonaro, adoptar medidas por la protección de la vida ancestral, e implementar normas contra la minería ilegal.
El Gobierno del estado amazónico de Maranhão, confirmó este martes el asesinato de la líder indígena, Zezico Rodrigues Guajajara, en las inmediaciones de la aldea Zutiua en la tierra indígena Arariboia.
Rodrigues Guajajara, de 47 años de edad era conocido por impartir conocimientos como profesor en una escuela pública, y director del centro de educación escolar indígena Azuru, ubicado en el municipio brasileño de Arame en el territorio indígena de la amazonia de Arariboia.
Según testigos de la zona, el cuerpo de Rodrigues fue encontrado con indicios de impactos de bala. Asimismo, el reporte de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) ente adscrito al Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil, señaló que el hombre había presentado denuncias formales por amenazas de muerte sin conocimiento de los motivos, por parte de sujetos desconocidos.
Líderes indígenas argumentaron que avisaron a las autoridades sobre el lamentable hecho pero estas no llegaron a tiempo, ya que el componente de la fuerza nacional más cercana que se encuentra en la región de Canabrava tiene restricción de circulación por la zona de Arariboia, toda vez que existe un decreto del ministro de justicia y seguridad pública, Sérgio Moro, que les impide la prestación del servicio.
El líder indígena había denunciado públicamente los constantes asedios de madereros o taladores de árboles, igualmente se opuso a la quema indiscriminada de gran parte del bosque amazónico.
Las autoridades locales y comunidades indígenas rechazaron el asesinato de Rodrigues, y han exigido al Gobierno de Jair Bolsonaro, garantías en materia de protección para los diferentes grupos ancestrales.
Fuente de la noticia: https://www.telesurtv.net/news/asesinan-brasil-lider-indigena-aldea-zutiua-20200331-0036.html
¿Cómo se ven la tecnología blockchain y la educación universitaria?
Aunque parezcan dos elementos algo separados, esta unión ha permitido enriquecer el desarrollo del hecho educativo y transformar y adaptar los modelos en las instituciones de educación universitaria, además de mejorar las capacidades de la organización para optimizar sus procesos académicos-administrativos, y estar a la vanguardia ante las innovaciones educativas y tecnológicas.
Con la aparición del bitcoin se favoreció el camino para la adopción de esta tecnología, entendida como disruptiva, y a medida que se expande su conocimiento, se observa más su uso en múltiples áreas.
En el área educativa, y muy particularmente en la del sector universitario, ofrece oportunidades para su desarrollo y mejoras en la gestión, en torno al acompañamiento y seguimiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje del estudiante; y en la investigación, representa un gran aporte para resolver el
problema en las publicaciones regulares y de los productos investigativos, evitando el plagio, debido a que todos tendrían acceso a la información para conocer la autoría y referencias.
Es notorio el potencial que tiene Blockchain y que se encuentra en
desarrollo, motivo por el cual, las instituciones de educación universitaria han despertado mayor interés en su aplicabilidad y factibilidad, debido a que se puede gestionar altos volúmenes de información y contenidos en tiempo real, lo que le permite realizar un cambio en la gestión de los programas educativos.
Se evidencia que ya en algunas universidades europeas y norteamericanas, la vienen empleando en la gestión de certificados, credenciales académicas, notas, licencias profesionales, entre otros documentos oficiales, así como en la adquisición de competencias, seguimiento y control del proceso de aprendizaje personalizado de cada estudiante, así como también, en el control de pago de aranceles.
En esta era digital, la tecnología Blockchain ofrece a las universidades la oportunidad del desarrollo de un sistema ideal para el seguimiento y verificación de las metas de aprendizaje de cada estudiante, un portafolio digital que el participante podría tener en él organizado y recopilado todos sus resultados, para comprobar sus competencias y demostrarlas con las credenciales necesarias ante cualquier necesidad administrativa o formativa. Aunado a ello, permitiría crear mecanismos para la acreditación del aprendizaje, facilita el intercambio universitario con la movilidad de información entre las instituciones, la acreditación y reconocimiento de créditos académicos, así como también, el compartir conocimientos; todo esto de forma más segura y transparente, avalada por los estándares educativos.
En este mismo sentido, con el uso de esta tecnología en las universidades, se puede implementar la construcción de itinerarios y rutas de aprendizaje personalizadas con el apoyo de una red de tutores-facilitadores educativos locales o ubicados en cualquier parte del mundo, la acreditación del aprendizaje y experiencia, y todo lo que involucra la gestión académica-administrativa en estas instituciones y con otros entes. Además, favorece el desarrollo de aprendizajes activos y autónomos, pero siempre verificables y accesibles. Finalmente, en el ámbito de la investigación ofrecería un mecanismo abierto de acceso a las publicaciones y seguimiento de la propiedad intelectual, como ya se expresó.
La tecnología Blockchain se convierte en una alternativa interesante, para proporcionar a la gestión universitaria, mecanismos que permitan mejorar la planificación, agilizar los procesos, incrementar el seguimiento de las acciones y la evaluación de los resultados, de tal manera, que se lleve a cabo de forma segura, transparente, ágil y eficiente. Algunas instituciones han desarrollado estudios pilotos con el uso de tecnología Blockchain, únicamente para gestionar el proceso de acreditación de certificados y otras organizaciones lo están utilizando para aceptar el pago en criptomoneda.
Lo interesante es que sigue creciendo los espacios para la aplicación y usabilidad de la tecnología Blockchain en diversas áreas, en particular dentro de los ámbitos educativos, convirtiéndose en eje transversal en el desarrollo de las actividades académicas, administrativas y organizativas en las universidades, con el propósito de optimizar y enriquecer la gestión universitaria.
Fuente de la reseña: https://www.elnacional.com/empresas-productos/la-tecnologia-disruptiva-blockchain-y-la-educacion-universitaria-en-la-era-digital/
América del Sur/ Colombia/ 02.04.2020/ Fuente: www.semana.com.
Desde el pasado 16 de marzo cerca de 10 millones de estudiantes de colegio de todo el país no asisten a clases presenciales debido a las medidas de prevención para evitar la propagación del coronavirus. Esta situación, inédita para el sistema educativo nacional, generó grandes desafíos y evidenció algnas falencias para la implementación de la educación virtual.
El primer gran reto es el del acceso a la tecnología. Millones de menores no cuentan con computador, y si lo tienen, no necesariamente están conectados a la red. Según el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, alrededor de la mitad de los estudiantes de colegios públicos estarían en esa situación. Solo el 37 por ciento reportó tener ambas herramientas.
Teniendo en cuenta este panorama y buscando avanzar en el acceso y utilización de las tecnologías en la educación, este martes el presidente Iván Duque firmó el documento Conpes ‘Tecnologías Para Aprender’.
El documento, que fue elaborado por los ministerios de las TIC, de Educación, y el Departamento Nacional de Planeación, es una apuesta del Gobierno para llevar tecnologías digitales a los niños, niñas y adolescentes de todos los rincones de Colombia, «para ello, invertiremos 231 mil millones de pesos”, señaló la Ministra de TIC, Sylvia Constaín.
Los cuatro desafíos del Conpes
La nueva política nacional está dirigida a los estudiantes de educación preescolar, básica y media del sector oficial, y contempla cuatro desafíos:
Primero, aumentar el acceso a tecnologías digitales en las sedes educativas oficiales para la creación de espacios de aprendizaje innovadores, para diversificar e incrementar la dotación de tecnologías y mejorar su infraestructura eléctrica, entre otros.
El segundo desafío propuesto es mejorar la conectividad a internet en las sedes educativas oficiales, para potenciar el uso de las tecnologías e incrementar el número de sedes conectadas. La meta es lograr mayor eficiencia en dicho servicio.
El tercer aspecto tiene que ver con la apropiación de las tecnologías en la comunidad educativa, para promover la innovación mediante el fortalecimiento del acompañamiento a los docentes, el desarrollo de estrategias para fomentar el uso en la comunidad educativa, y la formulación de estrategias según el contexto y necesidades educativas de las regiones y los estudiantes, entre otras.
Por último, el nuevo documento Conpes plantea fortalecer el monitoreo y evaluación para la medición del uso, acceso e impacto de las tecnologías en las prácticas educativas, “la sociedad y sus dinámicas han cambiado. La forma de interactuar y aprender ya no es la misma, por lo que las tecnologías deben ser un elemento disruptivo que transforme las metodologías para enseñar y aprender en nuestro sistema educativo”, concluyó la ministra TIC.
Fuente de la noticia: https://www.semana.com/educacion/articulo/la-nueva-apuesta-del-gobierno-para-fortalecer-la-educacion-virtual-en-colegios-publicos/660678
América del Sur/ 02.04.2020/ Fuente: www.voanoticias.com.
Estudiantes venezolanos de todos los niveles educativos se han visto obligados a seguir con su formación desde casa tras decretarse el estado de alarma por el coronavirus.
Se cumplen tres semanas de cuarentena nacional y los alumnos de escuelas y liceos siguen realizando sus actividades académicas, ahora de manera virtual.
Esta medida tomó por sorpresa a colegios públicos y privados de Venezuela, que debieron definir una estrategia de contingencia de emergencia para acatar el decreto nacional, sin perder su cronograma escolar.
La rutina sigue para todos aunque la situación ha obligado a adaptarse, tanto a los profesores como a los alumnos y también a los padres, que han tenido que adaptar su propio trabajo o teletrabajo a la formación de sus hijos intentando que el caos no se adueñe del hogar.
Es por eso que la Voz de América entrevistó a 3 madres venezolanas para conocer de cerca cómo hacen para continuar con la educación de sus hijos desde casa.
El pequeñito de Gianinna hace su tarea. Caracas, Venezuela. Foto: Cortesía.
Gianinna Bruschi, madre de tres hijos que cursan estudios de preescolar y primer grado, cuenta a la VOA cómo es su experiencia.
Es licenciada en educación inicial, gracias a esto, cuenta que se le hace mucho más fácil ayudar a los niños con las actividades, pero afirma que conoce muchos casos de padres que esta situación se les torna muy complicada, pues no es a lo que están acostumbrados. “No es lo mismo ayudarlos en una tarea, que tener que hacer todo con ellos”, agrega.
Dice que tiene dos niños en preescolar a los que les mandaron todos los libros a la casa y asignaron tareas. “Generalmente se tardan 30 minutos, máximo una hora al día para las actividades y de esas tareas, hacen tres o cuatro, y leen una página de algún libro”.
“El de primer grado sí pasa de dos a tres horas haciendo tareas, estudiando. Tiene todos los libros en casa, mandaron cronograma, y tiene actividades en linea para español y otra plataforma para las clases de inglés, en donde les hacen exámenes”, explicó Gianinna.
Para hacerlo de forma más funcional y didáctica posible, desde el primer día las madres tratan de que los niños sigan un horario y, aunque no se levantan temprano como para ir a la escuela, por las mañanas estudian y hacen las tareas que los profesores les mandan por correo o por las plataformas virtuales, y luego de hacerlo pueden jugar el resto del día o aprovechar para aprender cosas nuevas.
Maria Ponte es otra de madres a las que ha tocado ver a sus dos hijos estudiar desde casa. Mariana que está en cuarto año de bachillerato, y Mario, que está por comenzar la universidad.
Cuenta que para Mariana ha sido un poco difícil, pues es bastante la cantidad de tarea que le mandan y a veces se siente y se ve muy saturada. Pero agradece que sea así, de lo contrario piensa que ella pudiera pasar todo el día en redes sociales, confiesa la madre.
“Ella ha estado ‘fajada’ [ocupada] desde el primer día haciendo tareas. Es muy aplicada con las asignaciones que les han mandado. Han hecho tareas de matemática, física, exámenes, trabajos en grupo y hasta diálogos en francés online han tenido. Cada profesora manda sus ejercicios», expone Ponte.
Las tareas llegan de todas las materias para que no se pierdan nada en la medida de lo posible, explica esta madre, quien agrega que los contenidos que recibe su hija ocupan prácticamente una jornada normal de colegio.
Maria también explica que su hijo mayor estaba por comenzar la universidad y que se siente desesperado al no saber cuándo todo volverá a la normalidad.
“Él pasa el día en la casa tocando guitarra y en sus clases online de inglés con eso se distrae un poco, pero dice que está loco por salir, por ver a sus amigos, y por supuesto, por comenzar su nueva etapa académica”.
La gran mayoría de los niños y adolescentes están encantados de pasar el día en pijama y estudiar con sus padres porque les puede resultar más fácil hacerlo desde casa. Sin embargo, otros prefieren la rutina del colegio porque, ante cualquier duda, las maestras lo aclaran todo.
La pequeña de Carolina dibuja durante el aislamiento. Foto: Cortesía.
Carolina Alcalde, madre de Amanda de 3 años, cuenta cómo hace para continuar con la educación de su niña en casa, que a pesar de ser pequeña, entiende y también le afecta todo lo que pasa.
“Para continuar con los hábitos de Amanda seguimos la rutina que mandaron sus profesoras del colegio. Tenemos un cronograma de actividades y tareas semanales. Estas dos últimas semanas han mandado la guía de instrucciones.”
Carolina comenta que para ella es muy difícil ser rigurosos con la rutina en la casa, ya que no es lo mismo que cuando están en el colegio.
“En mi caso tengo que estar teletrabajando todo el día y ella demanda mucha atención entonces no es nada fácil llevar las dos cosas en paralelo.”
El teletrabajo se ha convertido en rutina para muchos padres, lo que requiere de la mayor parte de su tiempo y no puedes estar al cien por ciento dedicados a sus hijos.
«Llevar los oficios de la casa, mi trabajo y los estudios de Amanda es duro. El colegio también manda actividades extra curriculares para que la niña no se aburra y no pierda tanto su rutina educativa”, comenta Carolina, sin dejar de mencionar que el papel de las profesoras también es una tarea retadora.
Fuente de la noticia: https://www.voanoticias.com/a/educacion-venezolana-a-distancia-en-tiempos-de-coronavirus/5352544.html
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