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Emoticones en lugar de emociones

Por: Pedro Ángel Palou.

Usamos unas trescientas palabras (cinco mil los que tienen un gran vocabulario) de las 283 mil aproximadas del idioma castellano. El diccionario de la Real Academia tiene 88 mil vocablos y se suele agregar un treinta por ciento más a ese léxico disponible por motivos de diferencias dialectales, con lo que al menos hay cien mil palabras a nuestro alcance. Un adolescente promedio textea 3,200 veces al día. ¿Qué palabras usa? Ya lo dije, con tristeza, trescientas palabras a lo más. Ah, perdón, es que sustituye las palabras con emoticones. Es una de los peores inventos de la era del internet. Los iconos sustituyen nuestra capacidad de expresión. El icono que en inglés llaman pulgares arriba (thumbs up!), que indica me gusta (otra rebaja de la calidad de la lengua que le debemos a Facebook), tiene ahora colores de piel, para que lo hagamos más personal. Nada parecido a la verdad. En realidad sustituye cientos de expresiones distintas que ahora no tenemos que producir. Shit, para carajo o mierda, es sustituido por un emoticon de excremento con una expresión de curiosa felicidad. Pero en realidad en medio de todas esas posibles cosas que podemos decir con el dibujito, hay una serie de matices que se van perdiendo.

Esta entrada de hoy en 24 horas tiene que ver con los matices. Porque de ellos, de eso, es que está hecha la vida. No del blanco y negro, no del tú o yo, no del izquierda o derecha. Pero las redes sociales al empobrecer brutalmente el lenguaje lo que han producido es un mundo polarizado hasta la médula donde lo que ha desparecido es la sutileza. Esa que solo puede alcanzarse con las palabras. Y en la conversación con el tono, con el gesto, con el lenguaje corporal. El emoticón es la ausencia de emoción. Representa la anulación de la diferencia, esa parte de nuestra individualidad que, curiosamente, es la que nos hace humanos. Propongo, primero que los eliminemos de nuestras conversaciones escritas. Adiós. Para siempre. No los usemos. Utilicemos palabras, metáforas, metonimias. Buceemos de nuevo en la riqueza combinatoria del idioma, la que asombró a Saussure y que nos permite pensar que toda lengua (langue) implica un paradigma (un casi infinito posible) con una cadena hablada, con una concreción factible de lo imposible, si se quiere.

🙂

Este es el primer emoticón de la historia, (data de 1982 y ahora parece una pintura de Altamira) y vino de los signos de puntuación, de dos puntos, un guion y el cierre de un paréntesis. Era una smiley face, una sonrisa a la Sabritas. Nadie pensó en el daño que ese uso alternativo de los signos de puntuación tendría en el empobrecimiento del lenguaje. Y en el empobrecimiento de la expresión individual, aparentemente el único objetivo de tener un lenguaje. Lo que podríamos denominar jeroglífico digital ha sustituido nuestras emociones.

LOL (Laugh out Loud), se convirtió en Face Tears of Joy, una carita que llora de felicidad por la hilaridad. En 2015, poco después de veinte años del primer emoticón inventado por Scott Fahlman para intentar producir cierto tono o ironía en el lenguaje digital, en la palabra del año del Oxford Dictionary. Por supuesto Samuel Johnson se estaría riendo de nosotros.

¿Jeroglífico o Digiflífico?  ¿Nos entendemos en realidad con la estandarización del sentimiento? No lo creo. Nos perdimos para siempre en lo colectivo, desapareció lo individual, la expresión. Un poeta mexicano ganó una beca del FONCA para escribir un poemario en emojis. No pienso entrar en la polémica sobre lo absurdo del caso. Lo que creo es que todos seguimos el juego, aunque lo critiquemos, de este nuevo mundo digital.

La velocidad ha sustituido a la personalidad. El vértigo al pensamiento y la tranquilidad soledad de quien sabe realmente estar solo –sin iPhone a la mano- es ya casi impensable. Nadie sabe estarse quieto, sosiego diría la tía mexicana. El otro día, en el metro ninguna persona (literalmente ninguna) estaba sola. Todos se acompañaban con sus tabletas, teléfonos pseudo-inteligentes, en un chat infinito y absurdo que nada comunica pero que da la ilusión de estar comunicado, conectado. En el barroco era el miedo al vacío, ahora es el miedo a estar solos.

En el camino lo único que hemos creado una generación desesperadamente ansiosa. Infinitamente conectada, con un múltiple espejo que le devuelve la nada: el FOMO (Fear of Missing Out) es nuestro nuevo nihilismo, nuestra enfermedad absoluta.

Vana  ilusión de estar conversando con alguien cuando en realidad nadie nos escucha ya.

 

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Un plan para la educación superior: una clave para la igualdad de oportunidades en la fuerza laboral

Por: Paulette Delgado. 

Para hacer que la equidad en la fuerza laboral sea una realidad, la educación centrada en la preparación para la universidad y la carrera profesional debe iniciar a más tardar en la secundaria. Esto, según un análisis realizado por la Coalición para el Desarrollo Profesional de los Estados Unidos (CCD por sus siglas en inglés). La investigación involucró a unos 200 expertos en educación, negocios, gobierno y filantropía.

CCD describe la preparación para la carrera como el proceso que «ayuda a las personas a establecer objetivos de vida y carrera y luego a desarrollar las habilidades necesarias para seguir trayectorias profesionales personalizadas».

Al mismo tiempo, la CCD advierte que se han invertido miles de millones de dólares en educación en los Estados Unidos, pero pocos de estos fondos se ha invertido en proporcionar una preparación profesional de calidad.

Debido a la falta de planificación y exploración profesional, actividades de autoexploración y desarrollo de habilidades en el sistema educativo real, muchos estudiantes estadounidenses no tienen idea de lo que harán después de la escuela secundaria, lo que lleva a un tercio de ellos a no ingresar a la universidad. Incluso de aquellos que sí reciben una educación superior, muchos abandonan la universidad debido a la falta de planificación y dirección en sus vidas.

Según el informe de CCD, solo el 60 % de los estudiantes de licenciatura terminan su título universitario dentro de los seis años y solo el 30 % termina en menos de tres años, lo que hace que los Estados Unidos tenga la tasa más alta de abandono escolar en los países industrializados.

Esta falta de preparación para la carrera no solo afecta a la educación, sino que también contribuye a la crisis de la brecha de habilidades en la fuerza laboral. El 90 % de los CEOs que colaboran con la CCD dicen que están luchando para encontrar personas adecuadas y capacitadas para cubrir sus ofertas de trabajo.

La solución: un plan de cinco pasos

La CCD propuso un marco de cinco pilares para proporcionar un programa de preparación para la carrera de alta calidad. Esta debería aplicarse en la escuela primaria o como máximo en la escuela intermedia (o secundaria). Para que esto ocurra, las instituciones educativas, la industria y el gobierno deben trabajar juntos para garantizar una fuerza laboral equitativa.

  1. Hacer la planificación de la carrera una prioridad: las escuelas deben exigir a todos los estudiantes que desarrollen y mantengan un plan académico y de carrera personal que incluya objetivos profesionales y de vida. Este paso debe incluir actividades de preparación para la carrera que desarrollen la autoexploración y que se apliquen en la escuela intermedia o antes.

  2. Dar asesoramiento profesional: el sistema educativo debe contratar profesionales capacitados para supervisar el primer paso. La CCD especifica que los asesores deben tener conocimiento en el desarrollo de planificación de la carrera.

  3. Implementar el aprendizaje basado en el trabajo: este modelo educativo debe ser una parte fundamental de las escuelas secundarias y más allá. Para que esto suceda, instituciones educativas, el gobierno y las empresas deben unirse y desarrollar diferentes opciones y oportunidades de desarrollo para los estudiantes.

  4. Facilitar tecnología de desarrollo profesional de alta calidad: ofrecer tecnología de alta calidad es una parte vital para ayudar a los estudiantes a desarrollar sus planes profesionales y de vida.

  5. Asegurar la rendición de cuentas: Según la CCD, muchos estados americanos adoptaron medidas que reconocen y se hacen responsables de los programas de desarrollo profesional, pero esto no es suficiente. También deben concentrarse en la implementación, asegurándose de que todos los estudiantes puedan tener acceso a estos programas mientras los apoyan. Al mismo tiempo, los estados también deben invertir en medidas de resultados de salida, como la colocación laboral, en lugar de concentrarse solo en medidas de entrada, como las pruebas de acceso a la universidad.

De acuerdo con la CCD, enfocarse en la planificación de vida y carrera ayuda a “elevar la profesión docente, al mismo tiempo que se produce un enorme aumento en la efectividad de nuestras escuelas en la preparación de los estudiantes para seguir el camino de la carrera de su elección”.

En un sistema con tanta deserción escolar, la brecha de habilidades entre los estudiantes y los empleadores, y las enormes deudas de los estudiantes, este nuevo sistema puede convertirse en una clave para el éxito, no solo en la educación, sino también en la fuerza laboral.

Fuente del artículo: https://observatorio.tec.mx/edu-news/un-plan-para-la-educacion-superior-una-clave-para-la-igualdad-de-oportunidades-en-la-fuerza-laboral

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La excesiva carga burocrática asfixia la labor educativa de los maestros/as

Por: imageneseducativas.

Los profesores se quejan de que la burocracia asfixia su labor educativa. Cada día, tienen que dedicar muchas horas, la mayoría fuera del horario lectivo, al papeleo. Un trabajo ingrato pero obligatorio por ley, que resta tiempo para preparar las clases y, en definitiva, para enseñar. La labor, a veces, se hace interminable. Evaluaciones iniciales, todo lo relativo a los refuerzos a alumnado con necesidades educativas especiales, actas de evaluación, protocolo para los orientadores, partes de disciplina, faltas de asistencia, proyectos o programas europeos, planes de centro… Más el trabajo de elaborar las programaciones didácticas y los materiales… Cada vez son más los documentos que hay que rellenar y subir a Séneca, el programa de gestión de la Consejería de Educación. La mayoría de las veces fuera del horario lectivo. En algunos momentos del curso, cada profesor debe dedicar tres horas de su tiempo de descanso diario a sacar adelante esta carga burocrática.

En los colegios de Infantil y Primaria, los profesores tienen que dedicarse a la docencia directa desde las 9.00 hasta las 14.00 horas, «y no tienen tiempo material durante el horario lectivo para poder atender esta burocracia, que cada vez es superior»

Las quejas de los profesores se centran, fundamentalmente, en las evaluaciones, ya que tienen que rellenar más de 50 items por cada alumno. «Lo peor es la sobrecarga de trabajo que supone evaluar con tantísimos indicadores», se lamentan los docentes. «Se desvirtúa el proceso educativo. Ya no somos maestros sino evaluadores. Se reduce el tiempo para atender al alumno ya que tenemos que estar evaluando uno por uno. Y luego esa carga te la llevas a casa», continúan.

Los maestros de los colegios de Infantil y Primaria tienen 25 horas a la semana de horario lectivo de docencia directa y 5 de horario no lectivo o irregular. En total son 30 horas semanales de obligada permanencia en el centro. Y aparte, tienen que dedicar siete horas y media a la semana a trabajar en casa. «Pero echamos muchas más», asegura la presidenta provincial de Anpe. En los institutos, tres cuartas partes de lo mismo. Es decir, en los centros de Secundaria, los profesores dan entre 18 y 21 horas semanales de clases, horario regular lectivo, que se llama. Hasta completar las 25 horas semanales de horario regular no lectivo y otras cinco horas de horario irregular. En total, también 30 horas de obligada permanencia y siete horas y media de dedicación en casa.

Stressful and frustrated young Asian business office worker having overwork problem crisis with tons of paperwork load

Estos problemas se ven agravados ante la escasez de auxiliares administrativos, encontrándonos centros que carecen de ellos durante largos períodos de tiempo o con la obligación de compartirlos con otros centros escolares. Incluso algunas Comunidades Autónomas han permitido liberar a un profesor de cualquier carga lectiva para atender a estos asuntos administrativos. En Madrid, esta medida es difícilmente asumible al estar las plantillas docentes tan ajustadas. Por lo tanto, conocida esta inmensa carga burocrática que supone un trabajo adicional para el profesorado y resta tiempo para realizar tareas de carácter pedagógico, resulta necesario que el próximo Pacto de Estado por la Educación reduzca al mínimo imprescindible la cantidad de tareas administrativas a realizar por los docentes. La educación en general y los alumnos en particular lo agradecerán.

Fuente de la reseña: https://www.imageneseducativas.com/la-excesiva-carga-burocratica-asfixia-la-labor-educativa-de-los-profesores/

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Educar en pensamiento crítico, una urgencia para Colombia

Por: Carlos Vélez Gutiérrez.

Nuestros colegios y universidades deben educar para argumentación basada en las mejores evidencias.

La expresión ‘pensamiento crítico’ tiene diversos significados que se han construido a lo largo de, por lo menos, 25 siglos de historia de la humanidad, aunque su uso especializado se haya consolidado en el siglo XX.

Su origen se remonta, quizá, a una de las épocas más fructíferas de los encuentros culturales entre Oriente y Occidente. Los tres representantes antiguos más importantes para su significación son Siddharta Gautama, Sócrates y Confucio. En ellos se ve con claridad la transición del pensamiento mágico-religioso al pensamiento filosófico, fundamento de lo que hoy denominamos pensamiento científico.

Aquí se presentan algunas propuestas derivadas de la revisión de este concepto, una reflexión sobre los principales obstáculos para la emergencia de una cultura crítica en Colombia y algunas propuestas sobre lo que podrían hacer los maestros para contribuir a fortalecerla en el aula de clase.

Calidad de vida

Uno de los autores más representativos de este campo de estudio es Richard Paul, quien afirma que “la calidad de nuestra vida y lo que producimos, hacemos o construimos depende precisamente de la calidad de nuestro pensamiento. Un pensamiento de mala calidad, pobre, es costoso, tanto en términos de dinero como de calidad de vida. La excelencia en el pensamiento, sin embargo, debe ser cultivada de manera sistemática”.

La enseñanza y el aprendizaje del pensamiento crítico son entonces objetivos importantes para la educación en todos los niveles. Por eso, nuestros estudiantesnecesitan preguntar, explorar y compartir lo que saben, imaginan e ignoran, así como aprender a aplicar su conocimiento y sus sentimientos sin temor al ridículo o a que los matoneen sus compañeros y profesores. Sin estas formas de interacción en el aula, en la casa y en la calle, no tendrán herramientas para evaluar su propio pensamiento y, en consecuencia, no podrán cambiar sus ideas, emociones y prácticas.

Además de estas condiciones básicas, el aprendizaje del pensamiento crítico requiere el análisis objetivo, persistente y preciso de cualquier afirmación, fuente o creencia para juzgar su alcance, la validez de sus fundamentos y la veracidad frente a los hechos. Una toma de postura como esta es deseable cuando se trata de resolver problemas o tomar decisiones; exponer evidencias, hechos y argumentos que sustenten nuestros pensamientos y valoraciones; evaluar los argumentos y la información que recibimos de otras personas, medios e instituciones; usar nuestro conocimiento en diferentes contextos y explorar otros problemas y hechos desde múltiples perspectivas.

Estudiantes necesitan preguntar y compartir lo que saben, imaginan e ignoran, así como aprender a aplicar su conocimiento y sus sentimientos sin temor al ridículo o a que los matoneen sus compañeros

En consecuencia, el pensamiento crítico articula la teoría de los argumentos con el contexto donde ocurren. Un estudiante que piensa críticamente tiene habilidades para diferenciar argumentos, elaborar conclusiones con estos argumentos y construir los propios.

Estas características nos permiten afirmar que el pensamiento crítico es un tamiz contra la información excesiva que circula en el mundo actual y contra un sinnúmero de personas y organizaciones que buscan persuadirnos. Esto ocurre mediante diversos modos de publicidad y circulación del conocimiento, los valores y las emociones en los medios, las redes y los espacios público y privado.

El pensamiento crítico exige analizar toda esa información, valorarla y tomar postura frente a su veracidad y la calidad de los argumentos que la soportan o, por el contrario, contradecirla con argumentos coherentes con los hechos, dejando a un lado, en lo posible, las meras opiniones y el capricho.

Los especialistas proponen dos dimensiones básicas en el desarrollo del pensamiento crítico: la cognitiva, que incluye habilidades fundamentales como interpretación, análisis, evaluación, inferencia, explicación y autorregulación; y las disposiciones o actitudes personales, emotivas y afectivas, que consisten en ser una persona inquisitiva, sistemática, juiciosa, buscadora de la verdad, analítica, de mente abierta y confiada en el razonamiento.

Pero no basta con tener habilidades y disposiciones si no tenemos las oportunidades para desarrollarlas; los roles sociales que desempeñamos son fundamentales para crearlas o limitarlas. En otras palabras, el desarrollo del pensamiento crítico no es un asunto personal; exige formas de interacción social que potencien las relaciones intergeneracionales y el trabajo en equipo.

Sin estas condiciones, no se resolverán muchos de los problemas sociales, económicos y ambientales que amenazan el bienestar de todos y el futuro de la vida en nuestro planeta.

Qué falta en Colombia

Una sociedad no podrá ser crítica o autocrítica mientras no se aleje de los extremos, pues en los extremos predominan las ideologías y los prejuicios, no las razones o los argumentos.

Pero ¿qué valor podemos dar a los argumentos cuando la interacción entre escuela, familia y sociedad no enseña a inferir, a sacar conclusiones propias, a diferenciar entre las opiniones y los hechos; cuando no enseña a pensar autónomamente?

En una sociedad de caudillos extremistas y dogmáticos se necesitan espectadores, borregos y seguidores, no personas independientes de criterio y capacidad de análisis. Esto significa que el principal proyecto político de quienes defienden las ideologías de derecha –hegemónicas en la historia de Colombia– es mantener el sistema educativo como está o simular que promueven cambios, pero haciendo que las cosas sigan igual. Los resultados de las pruebas nacionales e internacionales, como Saber o Pisa, sustentan esta afirmación.

Por la misma razón, una escuela basada en las ideologías de izquierda tampoco es la salida; su objetivo es convertir a los estudiantes en seguidores irracionales de sus propios dogmas. Como ejemplo están los casos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, China, Corea del Norte o la antigua Unión Soviética.

¿Hace cuánto sabemos que el justo medio es el mejor camino para alcanzar el equilibrio? En un país multiétnico y pluricultural, la negociación y el respeto a los pactos entre diferentes tendría que ser la mejor estrategia para lograr la convivencia y el desarrollo, para construir un proyecto de nación como nunca lo hemos tenido.

El rol de los maestros

Si el sistema educativo no es crítico con él mismo, difícilmente podrá formar pensadores críticos en sus aulas. Por eso son pertinentes las siguientes propuestas para los maestros:

La primera es conocer las formas de pensamiento que están en la base de los contenidos conceptuales o procedimentales que enseñan y darles prioridad a las ideas fundamentales, básicas y generalizables sin perder de vista sus vínculos contextuales. Si los estudiantes no entienden estas formas de pensamiento, no podrán aprender los contenidos de sus planes de enseñanza.

Segundo, definir las actividades de enseñanza y aprendizaje de tal manera que los estudiantes tengan que pensar autónomamente cómo enfrentarlas y resolverlas. En este sentido es importante promover actividades individuales y colectivas de lectura, escritura, habla y escucha críticas donde se involucre a todos los estudiantes, especialmente a los más vulnerables. También, garantizar que los estudiantes entiendan claramente qué sucederá en todas las clases y cómo ocurrirá esta interacción. En lo posible, mediante diversas formas de negociación, involucrar a los estudiantes en la definición de los contenidos, las metodologías, las expectativas de aprendizaje y los estándares que orientarán el trabajo, así como en las formas de evaluar y calificar que serán utilizadas. En pocas palabras, construir un contrato didáctico que establezca el ambiente de enseñanza y aprendizaje con los estudiantes.

Hablar menos para que los estudiantes piensen más. Utilizar muchas preguntas para que los estudiantes tengan oportunidades de reflexionar y producir su propio pensamiento, ojalá presionándolos un poco para que vayan más allá de las opiniones y los planteamientos superficiales. Además, exponer su propio pensamiento y no solo recitar lo que otros pensaron. Una situación como esta es muy propicia para solicitar y dar ejemplos concretos que ilustren los contenidos más abstractos y distantes del contexto donde se encuentran.

Solicitar a los estudiantes que resuman con sus propias palabras lo que el maestro o los compañeros expusieron; que relacionen los contenidos de la clase con sus saberes previos y sus experiencias personales, que ejemplifiquen, que expliquen individual o colectivamente lo que deben hacer y cómo lo harán; que pregunten lo que no entienden; que escriban lo que piensan y que discutan cotidianamente sobre lo que afirman y lo que niegan hasta, en lo posible, construir un consenso o aceptar pacíficamente el disenso.

Estas son propuestas para que los maestros autónomos las piensen, las evalúen críticamente y, ojalá, las mejoren, las apliquen en su trabajo diario y las compartan con sus pares. Sin una excelente interacción social, cognitiva y afectiva entre maestros, estudiantes, familias y contextos, no podremos construir una educación de alta calidad; y sin ella, no podremos ser la excelente sociedad que soñamos para todos los colombianos.

En una sociedad de caudillos extremistas y dogmáticos se necesitan espectadores, borregos y seguidores, no personas independientes de criterio y capacidad de análisis

Habilidades para el siglo XXI

El pensamiento crítico está considerado en la actualidad como una de las principales competencias que debe desarrollar el ser humano de cara a su futuro laboral y éxito profesional. Se incluye dentro de las llamadas habilidades blandas y, a diferencia de las duras, como pueden ser las matemáticas y, en general, todo conocimiento adquirido durante la educación formal, se identifican con la puesta en práctica de aptitudes, conocimientos y valores adquiridos, como el liderazgo o la capacidad de emprendimiento.

CARLOS VÉLEZ GUTIÉRREZ*
Razón Pública
* Coordinador pedagógico del programa Ondas de Colciencias en Caldas, arquitecto de la Universidad Nacional, magíster en Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Manizales y el Cinde, estudiante del doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad de Caldas y docente e investigador del Departamento de Educación de la Universidad Autónoma de Manizales.

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Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/el-pensamiento-critico-una-urgencia-de-la-educacion-para-colombia-289720

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Alumnos indígenas: dos de cada tres no están reconocidos en los registros oficiales

América del Sur/ Argentina/ Por: María Elena Polack/ Fuente: www.lanacion.com.ar.
Solo 83.000 de los 250.000 que cursan estudios están inscritos como pertenecientes o descendientes de pueblos originarios; así surge de un estudio del Observatorio Educativo de la Unipe

Casi un millón de argentinos se reconocen como pertenecientes o descendientes de pueblos originarios, y de ellos unos 250.000 s on chicos de entre 4 y 17 años que concurren a la escuela, aunque apenas 83.000 son reconocidos oficialmente por los registros públicos como miembros de comunidades indígenas.

Así surge de un estudio realizado por el Observatorio Educativo de la Universidad Pedagógica Nacional (Unipe), que cruzó los datos del último censo poblacional del Indec, de 2010, con el relevamiento anual que efectúa el Ministerio de Educación , Cultura, Ciencia y Tecnología sobre los estudiantes «indígenas o hablantes de lenguas indígenas matriculados en la educación obligatoria (jardín, primaria y secundaria) en 2016», el último disponible.

«Aunque no toda la población que se reconoce indígena habla la lengua indígena, declararse indígena era como ponerse en un lugar subalterno», sostuvo María Laura Diez, una de las investigadoras que trabajaron en este informe, realizado en coincidencia con el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, impulsado por las Naciones Unidas y coordinado por la Unesco.

Se refiere así a las dificultades para tener datos certeros sobre por qué si la estimación es que hay 250.000 niños y adolescentes en el sistema escolar considerados originarios no figura así en los datos oficiales, que alcanzan a apenas un tercio de esa cifra. «Pedir un probatorio de identidad no corresponde, aunque la invisibilidad de los estudiantes indígenas es alta», amplió, al señalar que «la autoadscripción es un reconocimiento importante; las personas se reconocen, se organizan y tienen prácticas de reconocimiento de su origen».

Si bien el mayor porcentaje de población indígena está radicado en Chubut (8,7%) y el menor, en Corrientes (0,5%), es en la provincia de Buenos Aires donde se registra la mayor cantidad de chicos de entre 4 y 17 años, casi 80.000.

«En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires es la que tiene más cantidad de indígenas del país. Quizá pueda ser por un fenómeno de traslados. Las migraciones están dadas por varias situaciones y toda migración a un área metropolitana puede estar dada para mejorar la calidad de vida y el acceso a la enseñanza media y superior», argumentó la investigadora de la Unipe, la primera universidad nacional dedicada íntegramente a la educación.

El estudio permite conocer que «la asistencia de los niños indígenas se acerca a la universalidad en la primaria», ya que es del 98%, mientras que decae al 88% en el secundario, al que ingresan «más tardíamente».

En Chaco, Formosa, Misiones, Salta y Santiago del Estero, dos de cada 10 chicos pertenecientes a comunidades originarias están fuera de la escuela, «mostrando a su vez las mayores brechas entre la población de comunidades indígenas y no indígenas en relación con el acceso a la educación», se señala en el estudio.

En cambio, se indica que en Corrientes, La Rioja y San Juan «es donde los niños, niñas y adolescentes indígenas tienen una mayor inserción escolar en relación con el resto de las provincias».

«Es posible que en estos casos de identidades subalternas sean los propios menores o sus mayores quienes prefieran no ser reconocidos para no ser discriminados», conjeturó Diez, que trabajó en este estudio junto con Leandro Botinelli.

Ambos investigadores consideraron que un aspecto importante a tener en cuenta es que «a diferencia del censo de población [de 2010], donde el respondente es la propia persona proporcionando información de todos los miembros del hogar, en el relevamiento [del Ministerio de Educación] el responsable del equipo directivo asignado para relevar la información de la escuela es quien, desde el rol de informante clave, declara la condición de alumno indígena o hablante de lengua indígena de los miembros de la población escolar».

Esa diferencia entre ambas fuentes informativos, señalaron, «puede explicar en alguna medida niveles de no registro y subdeclaración de los indígenas que asisten a las escuelas, ya sea por desconocimiento de quien proporciona la información y su consecuente invisibilización o por algún tipo de miedo a la estigmatización por parte de la escuela o reticencia a declararse indígenas por parte de los propios alumnos y sus familias».

Pautas culturales

Esta situación, en verdad, no permite el ejercicio del derecho a la educación intercultural bilingüe (EIB), establecida en la ley de educación nacional 26.206, sancionada en 2006, que en su artículo 52 «garantiza el derecho constitucional de los pueblos indígenas a recibir una educación que contribuya a preservar y fortalecer sus pautas culturales, su lengua, su cosmovisión e identidad étnica; a desempeñarse activamente en un mundo multicultural y a mejorar su calidad de vida».

Ese artículo de la ley de educación nacional señala que la EIB «promueve un diálogo mutuamente enriquecedor de conocimientos y valores entre los pueblos indígenas y poblaciones étnica, lingüística y culturalmente diferentes, y propicia el reconocimiento y el respeto hacia tales diferencias».

Según el relevamiento anual del Ministerio de Educación correspondiente a 2016, 713 chicos concurrían al jardín de infantes; 58.832, al primario, y 26.566, al secundario. Se estima que las razones de la fuerte diferencia entre los dos últimos niveles «pueden encontrarse en la deserción escolar y también en las mayores dificultades para la captación de esta información a causa de una mayor fragmentación de la organización escolar y del seguimiento de las trayectorias personales y escolares».

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) ha señalado que entre la población indígena de 15 años y más casi la quinta parte de los jóvenes y adultos no terminaron la escuela primaria y solo el 14% concluyeron el secundario. Las pruebas Aprender, en tanto, confirman que el desempeño de estos estudiantes es inferior y se plantea si la estructura del lenguaje no será un obstáculo en esas evaluaciones.

Fuente de la noticia: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/alumnos-indigenas-dos-de-cada-tres-no-estan-reconocidos-en-los-registros-oficiales-nid2247068

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Diferencias entre Facebook y Twitter en Educación (Video)

Colombia / 26 de mayo de 2019 / Autor: Angie León / Fuente: Youtube

Publicado el 16 may. 2019
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Fuente: https://youtu.be/oaMPtk69vdw
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