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Mar Romera: “La escuela del siglo XXI es la del ser y no la del saber”

España / Autor: Marta Moreno / Fuente: Educación 3.0

En qué se basa la escuela del siglo XXI? ¿Qué habilidades debe tener el docente actual? ¿Qué papel cumple la familia? Mar Romera, docente y experta en inteligencia emocional y presidenta de la Asociación pedagógica Francesco Tonucci, nos responde en esta entrevista.

Mar Romera, experta en inteligencia emocional y presidenta de la Asociación pedagógica Francesco Tonucci, acaba de publicar su nuevo libro: ‘La escuela que quiero’. En él, plantea las primeras preguntas que una familia debe hacerse a la hora de elegir la mejor escuela para sus hijos y aquellas que un docente debe plantear a la hora de cuestionarse su oficio. Además, explica la educación del futuro desde tres perspectivas: familia, docente y estudiante. Hemos querido hablar con ella para resolver algunas dudas referidas al modelo de enseñanza que precisa la sociedad actual y en el cual la educación emocional ocupa un papel fundamental.

¿Qué necesita saber un niño o niña que vive en el siglo XXI?

Los niños y niñas del siglo XXI necesitan más ser que saber, partiendo de la base de que para ser es necesario saber. Saber elegir de forma autónoma y responsable, saber pensar de forma crítica a la vez que creativa y disciplinada. Saber trabajar en equipo. Saber seleccionar la información y hacer que el conocimiento se convierta en sabiduría.

Delors nos indica: “saber ser, saber estar, saber hacer y saber convivir. En definitiva consiste en aprender a y no acerca de”.

Emociones

¿Y cuáles de esas habilidades no se contemplan en la educación actual?

Los niños de esta época necesitan tener las herramientas necesarias para adaptarse a los cambios, a la volatilidad de las estructuras personales, laborales y sociales.

Deben entrenar habilidades y hábitos como la persistencia, el control de la impulsividad, el compromiso, la escucha y la resiliencia (para aprender de los fracasos).

El estudiante del siglo XXI debe entrenar en los secretos de las relaciones humanas, para lo que entrenará o deberá entrenar su propio autoconocimiento, autocontrol y autogestión. Debe dominar las técnicas de la comunicación, el manejo de la tecnología de forma crítica y el asentamiento de los valores básicos que le ayudarán durante toda su vida a asumir los fracasos, celebrar y cuidar los éxitos, disfrutar de los demás y ser los suficientemente flexible para que desde la adaptación pueda hacer de los cambios una fortaleza.

“Los niños necesitan tener las herramientas necesarias para adaptarse a los cambios”

¿Qué debe saber un docente del siglo XXI?

El profesorado debe formarse, siendo consciente en todo momento que no se trata de saber lo que tiene que enseñar sino en enseñar lo que es. La escuela del siglo XXI es la escuela del ser y no la del saber y esto requiere de un profesorado que no pare de crecer y de estar en un modelo de ser consciente.

¿Cómo pueden ayudar los docentes a construir esa escuela perfecta para todos (o casi todos)?

Desarrollando las habilidades intrapersonales, las habilidades interpersonales, los conocimientos psicopedagógicas del pasado y del presente y, por supuesto, fomentando la cultura (leer, escuchar música, conocer el arte…). Además, deberá tomar conciencia de la importancia que tiene como referente para su alumnado. Cuando entendamos que las emociones son el motor de la vida, son las respuestas adaptativas que nos permiten la supervivencia y las relaciones y que la calidad de nuestra vida depende de nuestros pensamientos, el profesorado se pondrá manos a la obra sin lugar a dudas.

¿Cuál sería el papel de las familias dentro de esta educación?

La familia es la primera escuela de las emociones, con o sin intenciones explícitas. Nuestra madre, nuestro padre… son nuestros primeros referentes, son los que marcan la vida. Los comportamientos emocionales recurrentes vividos en la infancia se convierten en comportamientos emocionales recurrentes para toda la vida.

¿Cómo se puede fomentar la educación emocional desde casa?

Diciendo te quiero (siempre es necesario decirlo, aunque pensemos que el otro ya lo sabe), abrazando, riendo y llorando juntos. Respetando lo que el otro siente sin hacer juicios de valor sobre lo que debería sentir.

También es importante hablar de emociones: explicar y comentar lo que otras personas pueden sentir ante determinadas situaciones, siempre sin juicios de valor. Reconocer nuestras emociones y las circunstancias en las que se producen, los estímulos que las provocan. Aceptarlas. Identificarlas e incluso ‘negociar’ con ellas hasta ‘utilizarlas’, sabiendo que no siempre pueden ser interpretadas o modificadas desde la razón son grandes estrategias que harán fuertes a niños y niñas en el momento que les ha tocado vivir: un mundo cambiante y lleno de riesgos que nos obligan a decidir constantemente.

Además, es necesario querer sin marcar con expectativas. Sobreproteger es un error, sobreestimular no hace a nuestros hijos ‘más inteligentes’, sobreregalar no mejora sus vidas. ¿Lo mejor? Los límites llenos de amor, envueltos en escucha y decisión donde padres y madres son padres y madres y amigos.

Fuente de la Entrevista:

https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/mar-romera-la-escuela-que-quiero/103437.html

ove/mahv
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Desigualdad de género en la India: la injustia social por «ser mujer»

Asia/India/02 Mayo 2019/Fuente: Vaticannews

Según las últimas estadísticas publicadas por el informe de UN Women 2016, la mayor parte de la sociedad de este país percibe a la mujer como un bien económico que queda sometida a las decisiones de sus padres. No tiene derecho a expresar su voluntad ni a hacer uso de su propia autonomía.

En pleno siglo XXI millones de mujeres en todo el mundo siguen padeciendo las consecuencias de sistemas sociales arcaicos que promueven la injusticia social y el abuso de poder frente al género femenino.

Un claro ejemplo de desigualdad de género es la India, donde el papel de la mujer en la sociedad continúa devaluado a pesar de las diferentes leyes que reconocen la igualdad de derechos de ambos sexos.

Desigualdad de género e injusticia social

La Constitución india promulga la no discriminación de género en sus artículos 14, 15 y 16. En concreto, el artículo 15, apartado 3; permite al Estado tomar medidas especiales para garantizar la igualdad para mujeres y niñas. El artículo 39, por su parte, insiste en la creación de políticas gubernamentales que aseguren los mismos derechos a hombres y mujeres, incluido un salario igualitario. Sin embargo, la realidad práctica es bien diferente.

Mujer sin voz ni autonomía

Según las últimas estadísticas publicadas por el informe de UN Women 2016, la mayoría social de este país percibe a la mujer como un bien económico que queda sometida a las decisiones de sus padres. No tiene derecho a expresar su voluntad ni a hacer uso de su propia autonomía.

Es culturalmente aceptado el fenómeno de los matromonios concertados por conveniencia, que pasa a ser un «asunto de familia», tanto a la hora de pactar la edad del compromiso como en el momento de elegir el marido. Una vez casada, la esposa depende totalmente de la voluntad de su esposo y de la familia de éste.

Matrimonios concertados

A esto se suma la creencia popular de que la mujer es valorada y respetada mientras esté al lado de su marido. Las viudas, por ejemplo, forman un grupo social marginado y pobre, excluido de manera física, emocional, cultural y religiosa. Se trata de hechos que podrían sonar estrambóticos y carentes de sentido en algunas sociedades occidentales pero que conforman el «calvario diario» de millones de mujeres, y no sólo en India sino en tantos otros países de todos los continentes.

Mujeres: motor de una economía «invisible»

Resulta paradójico que pese a ser el grupo poblacional más explotado, las mujeres trabajadoras de la India contribuyen de manera fundamental a la estabilidad económica de esta nación, aunque gran parte de su trabajo «sea invisible ante el sistema» ya que no se documenta ni se contabiliza en las estadísticas oficiales. Se estima que el 95% de las mujeres indias trabaja en el sector informal de la economía y su trabajo es inseguro, irregular, invisible y normalmente no está reconocido.

Igualmente, a pesar de la inserción laboral de la mujer en el sector de la agricultura india y en el ámbito laboral en general; ésta no goza de ningún tipo de independencia económica. Tal y como explican las organizaciones internacionales que trabajan en el terreno, la mujer india debe entregar a su marido los beneficios obtenidos trabajando para que él los administre a su gusto.

Educación y falta de oportunidades

En todos los aspectos de la vida, incluida la educación, se prioriza la los niños frente a la de las niñas. Dado que la niña «por tradición» será mantenida por otro hombre, su formación resulta innecesaria y queda relegada a las tareas del hogar.

En este contexto, la Iglesia católica a través de sus misioneros y agentes de pastoral, trabaja sin descanso en la lucha por la defensa de los derechos humanos de los más vulnerables: los pobres, los niños y las mujeres.

Si bien la comunidad cristiana es pequeña en términos numéricos en relación a la población total de la India, su contribución al progreso socio-económico de la nación es muy significativa.

Iglesia presente en India

Los cristianos gestionan miles de instituciones educativas, hospitales, centro de atención primaria de la salud, centros de rehabilitación para criminales, hogares de ancianos, hogares para moribundos y necesitados, leprosarios, institutos técnicos y agrícolas, centros de bienestar social, grupos femeninos de auto-ayuda, centros espirituales.

Entre las comunidades religiosas más activas, destacan las Misioneras de la Caridad, congregación fundada por Santa Teresa de Calcuta, cuyo legado sigue aún vivo y dando frutos en las calles más pobres y olvidadas, no sólo de la India, sino del mundo entero.

Fuente: https://www.vaticannews.va/es/mundo/news/2019-04/mujer-desigualdad-de-genero-en-la-india.html

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Papá, devuelve el ‘spray’

Por: Rodrigo J. García/ Cati Navarro Guillermo

El deseo de investigar el cambio climático, sus causas, efectos y posibles alternativas se adueñó de un grupo de niños y niñas.

Cati Navarro (profesora): “David, uno de mis alumnos de 5 años, fue al supermercado con su papá y compraron un insecticida en sprayDavid se enfadó mucho y, durante todo el camino de vuelta y en su casa, no paraba de reprocharle a su padre que hubiera comprado un insecticida ‘en spray’, en lugar de ‘con pulverizador’, por las consecuencias que esa decisión tenía para el planeta.

Ante tantos reproches y argumentos, muy bien justificados, el papá de David volvió al supermercado y cambió el insecticida en spray por otro con pulverizador”.

Esta anécdota que nos cuenta Cati Navarro (profesora e impulsora del proyecto didáctico sobre el ‘Cambio climático’) sirve para retomar el relato anterior sobre la experiencia de aprendizaje por indagación, protagonizada por un grupo de niños y niñas de Educación Infantil de 5 años, del Colegio Público ‘San Agustín’ en Casas Ibáñez (Albacete).

El grupo ya había escuchado el ‘Mensaje del Planeta Tierra’, lamentándose del deterioro que está sufriendo el clima y solicitando ayuda para investigar causas y alternativas. Se reunieron en asamblea a debatir las situaciones y evidencias que corroboran este hecho. Identificaron, catalogaron y asociaron escenarios, comportamientos y consecuencias al aumento de la temperatura del planeta, el deshielo de los casquetes polares, la desertificación, las inundaciones y sequías… Acciones que avivaron el deseo de seguir indagando en las causas, los efectos y las alternativas ecológicas al cambio climático.

Se dispusieron a recorrer un itinerario virtual de aprendizaje interactivo, soportado en la aplicación de fotografía satelital de Google Earth, en el que tuvieron la oportunidad de realizar experimentos, cuyos valores sistemáticamente registrados, fueron debatidos y transformados en compromisos. Descubrieron el calentamiento global, la lluvia ácida, las consecuencias de la proliferación de los vertederos… y tomaron conciencia de sus efectos en la vida de pueblos concretos.

Después de la visita virtual a determinadas zonas del planeta, reprodujeron la artesanía y recrearon actividades de subsistencia (la pesca) de habitantes de las regiones árticas (los ‘Inuits’), se aproximaron al problema ambiental de la desertificación en países como Marruecos; y a las repercusiones migratorias de la falta de alimentos o al aumento de la pobreza en lugares como Senegal…

Ahora, retomamos la secuencia de aprendizaje en un momento del itinerario virtual en el que se necesita mayor reflexión y más argumentación sobre evidencias.

Cati Navarro en esta exigencia de profundización planteó la elaboración de una infografía, que organizadamente presentara, de acuerdo con las evidencias, una colección de vídeos de sensibilización para tratar de cambiar determinados comportamientos sociales.

Los vídeos —ocultos en códigos QR, creados por ellos— estaban protagonizados por los niños y las niñas; con su contenido se pretendía concienciar a familiares y amigos de los efectos del cambio climático y de la necesidad de adoptar rutinas alternativas de comportamiento

Proyecto 'Cambio Climático' |ampliar foto
Proyecto ‘Cambio Climático’ | CATI NAVARRO

Un poste de señalización de caminos asociaba los comportamientos de cuidado del medio ambiente con distintos códigos QR, cuya lectura mediante el ‘software’ correspondiente daba acceso a los vídeos de sensibilización.

La infografía fue insertada en el blog de clase como ilustración del proceso de reflexión e indagación seguido. También se compartió en redes sociales para mayor difusión, de acuerdo con la vocación de servicio que debía tener cualquier producción, logro o aprendizaje.

A continuación, mostramos uno de los vídeos de sensibilización…

‘Cambio Climático’. Menos embalaje | Cati Navarro

Cati Navarro: “Los peques fueron capaces de poner al servicio de la comunidad el aprendizaje de conocimientos, habilidades, actitudes y valoresadquiridos con este proyecto para provocar un cambio en su entorno más cercano y mejorarlo. No podemos estar más contentos e ilusionados.” (Nos conceden el premio Francisco Giner de los Ríos… LOS PEQUES DE MI COLE)

Puede parecer que al ser tan pequeños su implicación en el cuidado del planeta sería anecdótica y de poco calado, o no estarían en condiciones de asociar comportamientos habituales con el deterioro del clima. Como podremos observar, no fue así, sino todo lo contrario: el aprendizaje continuaba cada vez con más interés y rigor y con un compromiso que se acrecentaba.

Elaboraron un formulario ‘on-line’ al que invitaron a responder a familiares y amigos. Se recogieron las respuestas, se organizaron y presentaron en asambleafueron estudiadas y constaron, entre otras ausencias, la escasa concienciación hacia la necesidad de reciclaje; los mayores no sabían qué residuos debían arrojarse a cada uno de los contenedores de recogida selectiva de basura.

Los registros obtenidos motivaron el despliegue de toda una campaña de sensibilizaciónElaboraron carteles informativos dirigidos a las familias, en los que estaban dibujados el tipo de residuos que deberían arrojarse a cada contenedor. Los carteles incorporaban un código QR que llevaba a la explicación de los alumnos y las alumnas sobre el reciclado y gestión de las basuras.

Con el permiso del Ayuntamiento de Casas Ibáñez pegaron los carteles en todos los contenedores de su localidad. Toda una labor de aprendizaje-servicio.

Proyecto 'Cambio Climático' | CATI NAVARRO

Carteles indicativos de reciclado | Cati Navarro

Conforme avanzaban en su investigación se hacían más conscientes de la importancia de reciclar. Pintaron una de las plantillas de la aplicación virtual Chromville Science, a la que dieron vida al capturarla con una cámara y esto es lo que pasó…

Cati Navarro: “A los peques de 5 años les encanta la realidad aumentada, ‘es como magia, me dicen continuamente Olivia y Elsa. Despierta una emoción que no podemos desaprovechar”.

Les encanta utilizar las tecnologías,formando parte de su tarea diaria y hacen de ellas un uso normalizado dentro del aula.

La robótica y la programaciónadoptaron un papel importante en el proyecto del ‘Cambio climático’. Manejaron robots y diferentes aplicaciones de programación, como herramientas de acceso a conceptos y habilidades curriculares. Conformaron, de esta manera, un entorno de aprendizaje en el que se fomentaba la creación, el trabajo en equipo, el pensamiento computacional y la capacidad de resolución de problemas.

Cati Navarro: “Las tecnologías desempeñan un papel fundamental en clase, a la hora de llevar a cabo un proyecto; sin embargo, es importante mantener un equilibrio entre las necesidades del proyecto y el uso de los recursos más sencillos posiblesNo es la tecnología en sí misma la que nos interesa sino los procesos cognitivos, comunicativos y emocionales que las tecnologías pueden generar.

(…) las utilizamos como herramientas de aprendizaje en diferentes actividades diarias del aula. En primer lugar, por el interés y motivación que despiertan; en segundo lugar, porque los niños se convierten en agentes activos de sus aprendizajes; y en tercer lugar, aunque nuestros alumnos han nacido en la era digital, no son nativos digitales. Debemos enseñarles a hacer un uso adecuado y responsable de las mismas, desarrollando su espíritu crítico.” (Catalina Navarro: una Maestra de Infantil enamorada de su trabajo, Equipo Inevery Crea)

El entusiasmo que despierta la robótica se combina con la emoción de la Realidad Aumentada (RA)Elaboraron secuencias ordenadas de operacionespara conseguir algunos propósitos de posible generalización a otros aprendizajes escolares y situaciones cotidianas.

En un plano (tapete) escondieron, en marcadores de RA, todos los animales que sufren los efectos del cambio climático para, a continuación, salvarlos programando el robot abeja (Bee-Bot) en dirección a los marcadores y capturarlos.

Tanto aprendieron y su vocabulario consiguió ser tan rico que se encontraban en las mejores condiciones para elaborar cuentos interactivos con la aplicación Scratch JR. En el rincón de lectoescritura los escribieron y en el rincón de programación les dieron vida.

A lo largo del proyecto surgieron muchas preguntas que ‘la seño’ no sabía contestar. Era evidente que ‘la seño’ no lo sabía todo.

Decidieron, entonces, ponerse en contacto con un técnico medioambiental. Los chicos y las chicas le escribieron un email, solicitando su ayuda e invitándolo a una videoconferencia, a la que Manuel Águila accedió. Con un lenguaje adaptado les ayudó a resolver sus dudas, aunque algunas eran verdaderamente complicadas como… “¿Por qué los pingüinos viven en el Polo Sur y los osos en el Polo Norte? ¿Por qué el Polo Sur se derrite más rápidamente que el Polo Norte?…”

Como colofón confeccionaron un documental sobre el cambio climático, en el que los alumnos se convirtieron en periodistas e hicieron un repaso de los efectos del cambio climático sobre el planeta y los seres vivos.

Necesitamos un profesorado creativo y con convicciones, apasionado por su labor y comprometido con su tiempo; docentes bien informados de los procesos de aprendizaje y de las torpezas e intereses de una sociedad egoísta, que reflexionen y debatan colectivamente sobre principios más que sobre estándares de rendimiento. Profesionales que puedan pensar sobre lo que hacen, con buena actitud para discutirlo y cambiarlo, que escuchen a estudiantes y familias y los tomen en serio.

Un primer paso en la buena dirección, a nuestro juicio, sería reivindicar el reconocimiento de su profesionalidad y frenar la tendencia, de última hora, a difundir arbitrarios juicios de valor sobre su actitud y dedicación. El profesor Stephen J. Ball, uno de los académicos más destacados en el campo de la política educativa, afirma: “Culpar a los enseñantes se ha convertido, en los últimos treinta años, en un sangriento deporte político. Para los políticos, ésta es la forma más fácil de desviar la atención de los fracasos de la política. Hemos acabado con una fuerza laboral docente que está agotada, es recelosa y tiene miedo.”

El proyecto del ‘Cambio climático‘, según nos comenta Cati Navarro, ha sido uno de los trabajos que mejor representa su concepción de la enseñanza y su implicación con la comunidad educativa.

El compromiso y el interés por aprender manifestado por los niños y las niñas se ha convertido para Cati en un referente que trata de emular en su tarea diaria y, más aún, en contenidos, como es el caso, con una enorme carga de valor. “Alumnos y alumnas tomaron conciencia de lo importante que es cuidar el planeta y transmitieron esa concienciación a sus familiasa las que, además, debo agradecer su participación a lo largo del proyecto y cómo, aún hoy siguen, con sus acciones y por demanda de los peques ‘cuidadores delplaneta’, concienciados por el respeto al medio ambiente.” (Cati Navarro).

En marzo de 2018 se le hizo entrega a Cati del premio a la mejora de la calidad educativa por el proyecto ‘Cambio Climático’, en la XXXII edición de los Premios ‘Francisco Giner de los Ríos’, convocados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la Fundación BBVA.

Video insertado

Cati Navarro@catinagui

El miércoles tuvo lugar la XXXII Edición Aún hoy con resaca emocional por todo lo vivido esa noche.Orgullo compartir esta experiencia con mi familia y amigos.Y con aquellos que eché mucho de menos, mi claustro virtual y mis peques sin vosotros no habría sido posible

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Cati Navarro: “Para mis alumnos y para mí ha supuesto un reconocimiento a nuestro trabajo, ha sido como un empujoncito para continuar trabajando en la misma línea. Creo que a mi alrededor también ha sido una forma de visualizar que otra educación es posible, una educación en la que la base del aprendizaje sean metodologías activas con el alumno en un papel protagonista. Una educación en la que las herramientas digitales se integren de manera normalizada en el aula de acuerdo con la sociedad tecnológica en la que vivimos…” (Catalina Navarro: una Maestra de Infantil enamorada de su trabajo,Equipo Inevery Crea)

Pero mejor escuchar a los chicos y las chicas explicando el significado del proyecto…

TESTIMONIO DE UNA MADRE

IRENE CASTILLO

Madre de Olivia, profesora orientadora y compañera de Cati.

Sé que a mi hija, nunca se le olvidará el documental/noticiario que hizo con sus compañeros y su gran maestra, utilizando el Chroma Key, sobre el cambio climático, lo que aprendió al investigar sobre los Inuits, cuando tuvo que pegar carteles en los contenedores de residuos de la localidad para que los ciudadanos capturasen códigos QR y visualizasen vídeos dónde los mismos alumnos explicaban cómo reciclar y gestionar la basura, cuando elaboró cuentos con sus compañeros aprendiendo al mismo tiempo lenguaje de programación, cuando entrevistó a un técnico de medio ambiente por videoconferencia, cuando experimentó en clase mediante la observación de lo que es la lluvia ácida…

Esto es un claro ejemplo de que otra escuela es posible y de que además puede hacerse en la escuela pública. Desde aquí, me gustaría volver a expresar mi sincero agradecimiento a este maravilloso trabajo de investigación, reflexión y concienciación del alumnado y sus familias sobre la importancia y necesidad de cuidar nuestra tierra.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/04/26/escuelas_en_red/1556264399_371547_1556272583_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/04/26/escuelas_en_red/1556264399_371547.html

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Maestros de las Carolinas, EE.UU., demandan mayor inversión educativa

América del norte/Estados Unidos/02 Mayo 2019/Fuente: Prensa Latina

Miles de maestros saldrán hoy a las calles en los estados norteamericanos de Carolina del Norte y del Sur para exigir salarios más altos y una mayor inversión en la enseñanza pública.

Como ocurrió en meses pasados en otros territorios del país, donde los docentes realizaron mítines o huelgas, los profesores de las Carolinas protestarán contra el alto número de alumnos por aula, los fondos insuficientes, las malas condiciones laborales y la falta de personal de apoyo.

Justin Parmenter, un maestro y activista de Carolina del Norte, difundió un documento en el que se señala que los docentes tienen cinco demandas fundamentales, entre ellas que haya suficientes bibliotecarios, psicólogos, trabajadores sociales, consejeros, enfermeras y otros profesionales de la salud en las escuelas.

También quieren que se proporcione un salario mínimo de 15 dólares por hora para todo el personal escolar; un aumento del cinco por ciento para el personal no certificado, maestros y administradores; y un ajuste del cinco por ciento del costo de vida para los jubilados.

Sus demandas comprenden, además, expandir el programa Medicaid para mejorar la salud de los estudiantes y sus familias, restablecer beneficios sanitarios para los jubilados, y restaurar la compensación de grado avanzado, según citó el diario The Washington Post.

El periódico The News & Observer reportó, por su parte, que los líderes legislativos del territorio anunciaron ayer un plan presupuestario para dar a los empleados escolares incrementos de sueldo en 2019 y retomar el pago extra para los educadores con títulos avanzados.

La propuesta, que será sometida a votación este miércoles en un comité de la Cámara de Representantes, satisface una parte de las demandas de la Asociación de Educadores de Carolina del Norte, pero no cumple con la exigencia del salario mínimo y de las subidas del cinco por ciento.

Mientras tanto, en la vecina Carolina del Sur los educadores tienen quejas similares, pues señalan que ahora ganan menos que antes de la crisis económica de 2008, en tanto las aulas se encuentran abarrotadas y con malas condiciones.

El diario The Post and Courier indicó que siete distritos escolares tendrán sus centros docentes cerrados en esta jornada de protestas debido al viaje de los profesores a Columbia, la capital del territorio.

Según el medio, el grupo de activistas SC for Ed, organizador de la acción, criticó algunas de las leyes que los legisladores introdujeron con el alegado propósito de arreglar el sistema educativo de Carolina del Sur.

Los maestros que integran ese grupo sospechan que tales normativas pueden estar vinculadas con una agenda de privatización, y por eso se oponen firmemente a la propuesta de crear un programa de cupones para escuelas privadas.

Asimismo, critican el sistema de financiamiento de la educación en el estado, el hecho de que la flota de autobuses no se reemplaza desde hace tiempo y que los sueldos no se ajustan a la inflación desde 2003.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=273627&SEO=maestros-de-las-carolinas-ee.uu.-demandan-mayor-inversion-educativa
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España: Educación detecta 5.557 posibles casos de acoso escolar en un año

Europa/España/02 Mayo 2019/Fuente: El país

Siete de cada diez situaciones llevaban produciéndose meses o años, y la mitad casi a diario

El Ministerio de Educación ha detectado 5.557 posibles casos de acoso escolar en un año, de los que siete de cada diez (73%) llevaban produciéndose durante meses o años, y la mitad (54%) prácticamente a diario. Son los datos recabados a través del Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio, el 900 018 018, una vez descartadas las consultas generales o erróneas de entre las 12.799 llamadas atendidas entre noviembre de 2017 y octubre de 2018. No existe un registro oficial estatal de los casos de bullying.

El dato supone un descenso a casi la mitad respecto al mismo período del año anterior, cuando se atendieron 25.366 llamadas. El Ministerio achaca esta bajada a que varias comunidades autónomas pusieron en marcha sus propios teléfonos contra el acoso. El último informe elaborado por la Fundación ANAR -que desde octubre gestiona el Teléfono contra el Acoso del Ministerio-, y la Fundación Mutua Madrileña, de septiembre pasado, recogía también un descenso de casos: desde 1.207 en 2016 a 590 en 2017. Este estudio analizaba las 36.616 llamadas relacionadas con el bullying16.350 menos que en 2016, que recibió el teléfono gratuito de ANAR (900 20 20 10), que atiende a niños y adolescentes con todo tipo de problemas. Los elaboradores de este informe achacaban el descenso a la reducción de los casos menos graves, gracias a la mayor concienciación y a una detección más temprana que permite atajar antes estas situaciones.

Según los datos divulgados este martes por Educación, apenas hay diferencia por sexos entre las víctimas: el 49% eran chicas frente al 48% de los chicos. Casi la mitad, el 46%, tenían entre 10 y 13 años, mientras que el 17% eran más pequeños, de entre 8 y 9. En el caso de los acosadores, de los que el 30% tenían entre 11 y 13 años, la diferencia por sexos es mayor: aunque forman parte mayoritariamente de un grupo mixto de niños y niñas, ellos suponen un 39% (individualmente y en grupo), frente al 25% de niñas. El Ministerio divide los tipos de acoso en psicológico, físico, ciberacoso, social y sexual:

1. Acoso psicológico. Lo más común son los insultos (39%), seguidos de hablar mal de alguien (24%), amenazas para meter miedo (18%) y poner motes (15%).

2. Acoso físico. La mayoría de las víctimas (64%) sufrieron golpes y empujones, seguidos por robos y roturas de pertenencias (20%) y peleas y palizas (12%).

3. Ciberacoso. La gran mayoría de los niños (78%) denuncia insultos o risas a través de las redes, seguidos por grabaciones (16%) y casos con contenido sexual (5%).

4. Acoso social. La forma más frecuente es no dejar participar en actividades a la víctima, situación que sufrieron un 33% de los menores agredidos, seguida por ignorar o hacer el vacío en general (28%), vejaciones por discapacidad, trastornos de espectro autista, déficit de atención o déficit intelectual (23%); y vejaciones en grupo por el aspecto físico (9%).

5. Acoso sexual. La mitad de las víctimas fue degradada con insultos o comentarios obscenos, cuatro de cada diez (39%) padeció acoso o intimidación y el 11% denunció abusos sexuales.

Las formas más frecuentes de acoso, según explica Diana Díaz, directora del Teléfono ANAR, son los insultos, los golpes y patadas, los empujones y zarandeos y el aislamiento social. Aunque menos frecuente, Díaz alerta de la tendencia en aumento en los últimos años del ciberbullying, que sufren una de cada cuatro víctimas, y que «implica que el niño no descansa ni cuando sale del colegio, sino que está las 24 horas del día expuesto al acoso».

Solo el 3,8% de los niños y adolescentes que sufrieron acoso se atrevieron a denunciarlo a través del teléfono del Ministerio. En el 25% de los casos, habían comunicado el problema a los padres, y en el 22% a los profesores. En casi 8 de cada 10 casos (79%), fueron las madres o padres las que llamaron, según los datos difundidos con motivo del Día Mundial contra el Acoso Escolar, que se celebra el 2 de mayo. «Los niños tardan mucho, entre 13 y 15 meses de media, en pedir ayuda», confirma Díaz. Las razones principales, según ha analizado ANAR, son que «no quieren preocupar a las familias e intentan resolverlo ellos mismos». Muchas veces, los chavales no lo cuentan porque temen la sobrerreacción de sus padres y que estos acudan al centro escolar exigiendo soluciones.

Ideas suicidas

Díaz alerta de que el 90% de las víctimas de acoso sufren problemas psicológicos graves, sobre todo síntomas depresivos, de ansiedad y de miedo permanente. «Lo más grave es que un 8,2% de las víctimas se autolesionan o intentan suicidarse o piensan en el suicidio como la forma de solucionar el problema», afirma, y añade que estos casos han aumentado en los últimos tres años. Según los datos del Ministerio, casi la mitad de las víctimas (49%) que llamaron al teléfono contaron que se sentían intimidadas ante lo que les estaba sucediendo, y entre los problemas psicológicos que registraban destaca la ansiedad, en el 40% de los casos, y la tristeza, en el 36%. También genera problemas físicos como los digestivos, que afectaban al 30% de los acosados, y de sueño, en el 26%. En la mitad de los casos (52%), las víctimas no quieren ir al colegio, y en uno de cada cuatro casos (24%), provoca una disminución del rendimiento escolar.

El Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio fue puesto en marcha en noviembre de 2016. Su funcionamiento, adjudicado a la empresa de call centerAlcalá BC, que lo gestionó hasta septiembre de 2018, ha estado rodeado de polémica, ya que los trabajadores debían acreditar el título de Psicología y experiencia con menores, pero estaban contratados como gestores telefónicos y cobraban menos de 500 euros al mes por 20 horas de trabajo semanales de lunes a domingo.

Desde octubre pasado, el teléfono está gestionado por la Fundación ANAR, que ganó en agosto pasado el concurso público convocado por Educación. Es gratuito y funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. Lo atiende un equipo de psicólogos, que hacen una primera toma de contacto y aconsejan al menor o a la familia cómo proceder, y si es necesario, les derivan a profesionales de su entorno donde puedan acudir presencialmente.

Fuente: https://elpais.com/sociedad/2019/04/30/actualidad/1556609306_685394.html

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Sacar a los niños de la cantera

Por: Chema Caballero

Un proyecto español busca ayudar a los niños que trabajan en las minas de Benín y escolarizarlos, además de favorecer el acceso al agua limpia de la población

Tic, tic, tic, toc, tic, tic, tic, toc… Es la música de fondo que se escucha, desde antes de que salga el sol hasta su puesta, en Tchachegou, una ciudad en el centro de Benín, a unos 250 kilómetros al norte de Cotonú. El ruido procede de las canteras donde cientos de mujeres y niños, refugiados bajo la sombra que ofrecen los pocos árboles que allí quedan, rompen diariamente enormes piedras de granito hasta convertirlas en grava que luego, lejos de allí, será utilizada para hacer hormigón. ¿Y los hombres? Están arriba en la montaña, donde intentan desgajar las grandes rocas. Para ello aplican fuego y meten cuñas de madera entre las rendijas para hacer saltar trozos que puedan ser trasladados hasta donde se encuentra el resto de la familia. Es un trabajo peligroso, porque muchas veces las piedras saltan sin avisar hiriendo a los que están cerca.

La familia Madougou trabaja sin descanso bajo un grupo de mangos. El hijo mayor, de 15 años, y su hermana de 13 levantan pesadas mazas por encima de sus cabezas y las dejan caer, con gran precisión, sobre un montón de piedras contenido dentro de un viejo neumático de camión para evitar, dentro de lo posible, que salten lascas y puedan lastimar a algunos de los que allí se encuentran. De vez en cuando, para que descasen, alguno de los hermanos más pequeños les da el relevo. La madre y una tía transportan sobre sus cabezas capazos metálicos con la grava y la depositan cerca de alguno de los caminos por donde los camiones que vienen a comprarla acceden. Pagan el equivalente a 150 euros por 10.000 metros cúbicos de grava. Ninguna familia puede, por sí sola, llenar uno. Tres o cuatro familias, si son grandes como la de los Madougou, ponen en común el trabajo de todo un mes y se reparten la ganancia. También son muchas las mujeres solas, a veces ayudadas por niños de no más de siete u ocho años, con el hijo más pequeño atado a la espalda o acostado sobre unos trapos junto a ella, que sentadas en el suelo, con un martillo pequeño rompen las grandes piedras. Pasan todo un día de trabajo para conseguir uno o dos capazos de grava solamente.

Las personas que se mueven por esta cantera a cielo abierto están expuestas a diversas enfermedades. La más peligrosa es posiblemente la silicosis, afección pulmonar incurable causada por la inhalación de polvo que contiene sílice cristalino. A pesar de todos los esfuerzos de prevención de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la silicosis todavía afecta a decenas de millones de trabajadores y mata a miles de personas cada año en todo el mundo. Esta enfermedad, con su potencial de causar discapacidad física progresiva y permanente, todavía es una de las dolencias profesionales más importantes del planeta, según la OMS.

Suministro de agua limpia a las clases de la escuela de Tchatchegou.ver fotogalería
Suministro de agua limpia a las clases de la escuela de Tchatchegou. C. C.

Con el auge de la construcción que experimenta la inmensa mayoría de las ciudades africanas, la demanda de grava ha crecido y las minas a cielo abierto se multiplican por todos los países y, también, en Benín.

Las mujeres y los niños son los más afectados por este problema en este pequeño país, según un estudio llevado a cabo en 2014 y publicado en el Bulletin de la Recherche Agronomique du Bénin (BRAB). También especifica que la población que sufre este problema es relativamente joven, en torno a los 25 años. Estas personas son, en su mayoría, analfabetas o con muy bajo nivel de educación, que han encontrado en las canteras su único medio de subsistencia. Además, no utilizan ninguna medida de prevención laboral por lo que los accidentes son también muy frecuentes.

Cuidar a los más pequeños

Los niños son los que más sufren esta situación. Además de aquellos que desde muy jóvenes se ven forzados a trabajar en las canteras picando piedras para ayudar a sus familias, están los más pequeños, los bebés, muchos de ellos cuidados por hermanos un poco más mayores o atados a la espaldas de sus madres o que descansan cerca de ellas. Ellos también inhalan las partículas de sílice que surgen de la ruptura de las rocas y que llegan a sus pulmones, lo que provoca la muerte de muchos de ellos.

El centro de salud del pueblo no cuenta con estadísticas precisas, pero su encargado precisa que la mortalidad infantil por enfermedades relacionadas con las vías respiratorias y los pulmones es inmensamente más alta que en otras partes del país.

Fue esta realidad de los niños forzados a trabajar en la cantera y la de aquellos más jóvenes obligados a respirar el polvo maligno, lo que movió a la ONG española Mensajeros de la Paz a desarrollar un programa integral en la zona que, en una primera fase, tiene que ver con la protección de los menores, su escolarización y el acceso a agua limpia.

Uno de sus mayores logros ha sido conseguir la escolarización de 280 niñas y niños en la escuela de Tchachegou. No están todos los que deberían, todavía muchos menores pican piedra. Por eso la sensibilización de las familias es muy importante. “Hay que hacerles entender que el lugar de los niños es la escuela y mostrarles los peligros a los que exponen a sus hijos al obligarles a trabajar en las canteras. Pero se requiere mucha paciencia y tiempo para que poco a poco cambie la mentalidad”, comenta Florent Rama Yao Koudoro, director de los proyectos en Benín. Es difícil determinar el porcentaje de niños no escolarizados en la zona, pero “es muy bajo, basta con ver que hay más niños en la cantera que en la escuela”, añade.

“Va a ser mucho más complicado convencer a las madres para que lleven a sus hijos a la guardería”, afirma Koudoro. No muy lejos de la escuela primaria un grupo de obreros trabaja en el nuevo edificio que acogerá a los más pequeños a partir del próximo septiembre. “La idea es que las madres dejen aquí a sus hijos para evitar la exposición al polvo de la cantera. Los niños estarán cuidados y, además comenzarán sus estudios”. Piensa Koudoro que va a ser una labor muy difícil conseguir este objetivo, pero no ceja en su intento de impedir que los menores respiren el silicio. “Hemos empezado la campaña de sensibilización para que cuando llegue septiembre las madres estén concienciadas. Tenemos muchas ilusiones puestas en este proyecto. Será un paso muy importante para mejorar la salud de los más pequeños”, explica el director del programas.

El otro problema al que hacer frente es el de la escasez de agua limpia en la zona debido a la degeneración medioambiental que significa la destrucción de la montaña y sus bosques por los canteros. Además, las aguas están contaminadas porque el polvo de silicio también llega hasta ellas, y no son aptas para el consumo humano. Muchas mujeres y niñas tenían que ir lejos en busca de la que se consumía en sus casas. Eso implicaba cruzar la carretera nacional por donde coches, camiones y motos circulan a gran velocidad. “Eran muchos los que morían atropellados cuando iban a buscar el agua”, comenta Mousa Akougbe jefe del pueblo.

Se han construido dos redes de distribución de agua con dos depósitos en altura, en las colinas. Hasta ellos se bombea el agua desde pozos limpios. Desde allí se envía a las diferentes fuentes distribuidas por las distintas localidades de la zona. Se han constituido unos comités de gestión, un grupo de personas que se encarga de su buen uso y mantenimiento. También abren y cierran las fuentes en horarios determinados, y las mantienen limpias. Además cobran la pequeña contribución monetaria que los ciudadanos hacen para el funcionamiento de todo el sistema. “Entre Tchachegou y la ciudad vecina de Sokponta, más los pueblos que dependen de ellas, el agua limpia llega a más de 15.000 personas”, asegura Koudoro.

Este año, gracias a la carrera solidaria organizada en los Colegios Valle de Madrid dentro de su Semana de la Solidaridad y con el apoyo de la Fundación Salvador Soler, la organización ha ampliado el proyecto para garantizar que la escuela de Tchatchegou se convierta en una escuela saludable con del acceso a agua limpia a través de fuentes y un saneamiento básico y digno mediante la construcción de unas letrinas en el propio recinto.

La cantera es una fuente de enfermedades y de deterioro del medioambiente, pero es la forma de subsistencia que han encontrado los habitantes de estos pueblos, por lo que la solución no pasa por cerrarla de golpe. “Habría que encontrar alternativas a ese trabajo para que las familias pudieran abandonarlo sin que sus ingresos desciendan, pero no es fácil por ahora. Así que nos centramos, en un primer momento, en la educación, la salud y el agua limpia. Luego, poco a poco, veremos qué otras programas podemos implementar para mejorar la vida de estas personas”, comenta Koudoro.

Imagen tomada de: https://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2019/04/23/planeta_futuro/1556020053_492467_1556020696_noticia_normal.jpg

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/04/23/planeta_futuro/1556020053_492467.html

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El debate sobre los móviles en la escuela: ¿Estamos perdiendo la conversación?

Por: Francesc Imbernon

Los dispositivos digitales de comunicación están acabando con las conversaciones, haciendo que sea más sencillo enviar mensajes cortos que hablar con otras personas.

El debate sobre la entrada de los teléfonos móviles en los centros educativos hace tiempo que se está dando con mucha diversidad de opiniones. No soy especialista en el tema y, por lo tanto, no puedo tener una opinión rigurosa sobre esta introducción. Pero a raíz de la lectura del libro de Sherry Turkle, En defensa de la conversación (Ático de los libros, 2017) me ha preocupado el asunto de perder “la conversación”. Sobre todo cuando la autora argumenta que los jóvenes tienen pánico a enfrentarse a una conversación, aunque sea telefónica, puesto que representa más esfuerzo que mandar un mensaje, un whatsapp u otro medio digital.

El libro me ha hecho pensar en algo que me preocupa: siempre hemos defendido que la educación es compartir y esto quiere decir hablar entre nosotros, escuchar con interés y prestar atención mutua; lo que, educativamente, hemos llamado escucha activa y diálogo.

Y me viene a la cabeza que puede ser verdad que el mundo digital (ordenadores, tabletas o teléfonos) nos impide conversar. El libro mencionado va más allá. Argumenta Sherry Turkle que la falta de conversación entre nosotros hace que disminuya la empatía, la emoción de estar con otras personas, traspasar las emociones o aprender a devolverlas. Las palabras escritas de un mensaje no son lo mismo que ver a la persona. Escribir en un soporte digital puede provocar la superficialidad de las palabras, la frialdad hacia otras ideas y desconectar de la vida real. La conversación, hablar con los otros, parece que crea angustia al ser más fácil conectarse y enviar mensajes. Además, da placer.

Y podemos correr el riesgo de que, al disminuir la conversación, aumenten los discursos falsos, no contrapuestos y la vulgarización de la palabra al usar mensajes superficiales. Y, también, aumentar el silencio, la sordera al no sentir las palabras de los otros con sus tonos, ritmos y gestos (en el aula, en el patio, fuera). Perdemos el cara a cara con los otros puesto que todo se soluciona digitalmente. Además, resulta fácil decir cosas que no diríamos al otro si lo tuviéramos delante o, todavía peor, podríamos tener una conversación con emoticonos. Perdemos la relación y, en la educación, esta condiciona el contenido que aprendemos.

¿Qué está pasando? Como dice el libro, la conversación da miedo porque se basa en la inmediatez de las palabras;  puedes equivocarte o no encontrar la palabra más adecuada. No se puede borrar. Muchas palabras, aunque diga el refrán que se las lleva el viento, quedan en la percepción del otro. Y depende de cómo se digan toman un cariz u otro.

Es verdad que se está perdiendo la conversación. Lo comprobamos en las reuniones cuando se está más atento a lo que dice un artefacto digital que a las palabras que nos dirigen otros. Seguramente el cineasta Coppola no haría hoy la premiada película La conversación (1974) con un alegato al mensaje ambiguo. Hoyno grabaríamos las palabras, sino que miramos qué se ha dicho en las redes sociales.

Si fuera verdad que las tecnologías que se usan para comunicarse hacen decaer la conversación, perdemos uno de los recursos más importantes en la educación. En esta es necesaria aquella como sinónimo de diálogo. Es explicar, polemizar, discutir, debatir, disfrutar del placer de sentir a los otros, de admirar el verbo, de soltarse sobre un tema, perder el miedo a equivocarse… Y esto no lo podemos perder en los procesos educativos. Educar es aprender a escuchar. Y, con un aparato digital, se produce más un monólogo, a veces con uno mismo.

No estoy diciendo que eliminamos de la educación los dispositivos digitales. Sería impensable en el mundo actual. Pero ¿qué podemos hacer para que sirvan como oportunidades de aprendizaje? Creo que regular su uso. Y una forma es que las instituciones educativas no olviden crear espacios para la conversación, como siempre se ha hecho, desde una perspectiva educativa (debates, foros, asambleas, discusiones, preguntas…). Y, ¿por qué no? dejar de lado, alguna vez, el aparato en ciertos espacios para estar más atento a las palabras y a la forma en que se usan.

Volviendo al libro, tiene razón la autora cuando dice que no tenemos que prohibir la comunicación digital, pero sí poner límites. Todavía estamos a tiempo, si es posible.

Fuente e imagen:  https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/04/26/el-debate-sobre-los-moviles-en-la-escuela-estamos-perdiendo-la-conversacion/

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