Por: ayudaparamaestros.com.
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Por: Ricardo Braginkski.
Aunque ya funciona en 44 escuelas de la Ciudad, la “Secundaria del Futuro” sigue generando polémica. Y promete abrir más discusiones próximamente. Despejados los principales cuestionamientos al proyecto -que llevó a una sucesión de tomas en las escuelas a mediados de 2017-, el principal tema de debate pasa ahora por el carácter que tendrán las prácticas educativas laborales que los alumnos tendrán que hacer en el último año de la secundaria. ¿Deben ser obligatorias o voluntarias?
El debate vuelve porque este miércoles, un fallo judicial le ordenó al Gobierno que se “abstenga de implementar prácticas educativas de carácter obligatorio”, con el argumento de queestaría violando la ley 3541 (de la Ciudad) que en uno de sus artículos dice que esas actividades formativas deben ser voluntarias.
La sentencia fue firmada por la jueza porteña Cecilia Lourido, que hizo lugar a un amparo que plantearon los asesores tutelares Mabel López Oliva y Gustavo Moreno, en representación de estudiantes; más algunos padres y docentes. Las prácticas educativas arrancarán en 2022, cuando los más de 2.700 alumnos que el año pasado comenzaron con la nueva modalidad educativa lleguen a su quinto año de estudio.
Según pudo saber Clarín, desde el Gobierno apelarán la sentencia de la jueza Lourido, pero además pedirán a la Legislatura que modifique la ley 3541, de modo de garantizar que las prácticas sean obligatorias, y así permitir que se lleve adelante el proyecto de Secundaria del Futuro tal cual fue diseñado por el oficialismo.
Para el Ministerio de Educación porteño este debate “es central” porque -entienden- “la educación debe estar vinculada al mundo del trabajo”. “Queremos dar este debate, queremos que todos los alumnos tengan la posibilidad de pasar por estas prácticas que, desde hace años, ya tienen los estudiantes que van a las escuelas técnicas y que son muy útiles”, dijeron fuentes oficiales a Clarín.
Con respecto a la sentencia, afirman que “no nos puede ordenar a que nos abstengamos de implementar algo que aún no está sucediendo. Faltan tres años para empiecen las prácticas laborales. Lo que surge del fallo es que hay que modificar la ley 3541, y eso es lo vamos a pedir”, dicen desde el oficialismo. Y agregan que “nuestro Norte es ir a prácticas obligatorias, es una discusión que hay que dar, que merecemos darnos”.
La llamada “Secundaria del Futuro” no implica un cambio de contenidos sino, principalmente, en la forma en que se organizan las clases. Es, en rigor, una profundización de la Nueva Escuela Secundaria (NES), en la línea de modificaciones que estableció el Consejo Federal de Educación, con la llamada “Secundaria 2030”. Cada jurisdicción debe darse su propio formato, y éste es el que eligió la Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo a los documentos oficiales, el último año de estudios en la secundaria porteña (que puede ser quinto o sexto, según la modalidad) “los estudiantes deben cursar todos los espacios curriculares indicados en el Diseño Curricular”, teniendo en cuenta que el objetivo de la secundaria es preparar a los jóvenes para la continuidad de los estudios (en la universidad o terciarios) y también prepararlos para el mundo del trabajo.
Por eso, se les hará a los estudiantes –dicen- un “acercamiento al mundo del trabajo mediante prácticas educativas que cada escuela desarrollará, de acuerdo con su Proyecto Escuela”, en empresas y organizaciones académicas, científicas, tecnológicas, humanitarias, artísticas, entre otras.
Las prácticas educativas deben estar no solo integradas a la propuesta curricular, sino también deben tener como objetivo que los estudiantes consoliden, integren y amplíen conocimientos y habilidades relacionados con el perfil profesional en el que se están formando. Y deben tener como lógica que los alumnos “aprendan en la práctica”, dentro de las organizaciones laborales.
Grupos de padres, estudiantes y sectores políticos critican duramente este enfoque, bajo el argumento de que podría tratarse de un “fraude laboral” o una forma que tengan a disposición las empresas para obtener mano de obra “sin los costos e implicancias de un contrato de trabajo”.
La sentencia de la jueza Lourido también establece que la “Secundaria del Futuro” debió ser aprobada por un acto administrativo, cosa que el Gobierno no hizo. Y que, si sigue con este proyecto, deberán hacerlo antes del 1 de julio de 2019.
Fuente del artículo: https://www.clarin.com/sociedad/gobierno-porteno-pedira-modifique-ley-practicas-laborales-educativas-obligatorias_0_qG93lIANk.html
América del Sur/ Argentina/ 02.04.2019/ Fuente: redclade.org.
La Justicia imputó a madres y padres por no haber impedido que sus hijas e hijos protestasen contra reformas curriculares
El año pasado, estudiantes de varias escuelas de la ciudad de Buenos Aires tomaron sus colegios para protestar contra las reformas curriculares que planteaba el gobierno municipal. Estos cambios, que influenciarían en las distintas especializaciones que tiene la secundaria en cuanto a materias y cargas horarias, también llevarían al cierre de clases del período nocturno.
La Fiscalía Nº 31 de la Ciudad Autónoma imputó a 43 madres y padres de estudiantes que tomaron ocho escuelas y las/os responsabilizó por no haber impedido que sus hijas e hijos participasen en las protestas. Con una acusación por impedimento al ingreso o salida de lugares públicos, el gobierno porteño intenta conseguir un precedente para evitar futuras tomas en las instituciones educativas. De resultar culpables, las madres y padres podrán afrontar multas de hasta 10 mil pesos argentinos o tendrán que realizar trabajos comunitarios.
En una nota pública, la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE) señala que la decisión de la Justicia porteña es “una medida claramente intimidatoria y que atenta abiertamente contra derechos reconocidos tanto por la legislación nacional como por convenios internacionales que el país ha suscrito”. También afirma que las y los estudiantes poseen el derecho a organizarse para defender y asegurar el cumplimiento y pleno ejercicio de sus derechos, así como el beneficio conjunto de la comunidad, mientras que no debe exigirse a sus padres y madres que limiten el ejercicio de este derecho. “Entendemos que es dentro del ámbito escolar y junto a los actores de la comunidad educativa, el espacio donde se deben generar las instancias necesarias para reflexionar, proponer y resolver estas situaciones propiciando la participación de las y los estudiantes”, subraya la CADE en su nota.
Las madres y padres fueron citadas/os para hacerles saber que están imputadas/os y deberán presentarse los días 18, 19 y 20 de marzo. Luego, deberán designar abogada o abogado de defensa, o podrán recibir la asistencia de la Defensa Pública.
Fuente de la noticia: https://redclade.org/noticias/imputaron-a-madres-y-padres-de-estudiantes-que-tomaron-escuelas/
Por: Adrián Cordellat.
Katia Hueso, fundadora de la primera escuela infantil al aire libre de España, aprendió desde su infancia que “jugar era una cosa muy seria”. El juego aire libre del que tanto disfrutamos los niños de generaciones anteriores está hoy en peligro de extinción. La sobreprotección, los miedos, la falta de tiempo, la presencia creciente de la tecnología, la alta exigencia académica y los cambios acontecidos en nuestra sociedad lo han arrinconado hasta convertirlo, para desgracia de los niños, en un bien escaso y preciado. “Crecer es un oficio muy duro y los niños consiguen superarlo mediante el juego. Si les privamos de jugar, ¿qué sociedad estamos construyendo?”, se pregunta la bióloga madrileña, que presenta estos días su segundo libro, Jugar al aire libre (Plataforma Editorial), una reivindicación del juego libre como una “poderosa” herramienta para el desarrollo de la personalidad y para el bienestar físico y mental de los niños.
Pregunta. Leyendo la introducción de Jugar al aire libre me he acordado de un poema de Karmelo C. Iribarren. Se titula Que la vida iba en serio… Y arranca: “Fue lo único que me enseñó mi padre”. Tú, en tu infancia, dices que aprendiste que “jugar era una cosa muy seria”.
Respuesta. De alguna manera intuí que el juego era una herramienta muy poderosa para el desarrollo de mi personalidad. No me dedicaba a analizar lo que hacía, claro, está, pero sí era consciente de que el momento de juego era algo sagrado, íntimo, trascendente. El tiempo y el espacio dejaban de existir y me encapsulaba en aquello que estuviera haciendo, ya fuera sola o acompañada. Tenía la sensación de pasar mucho tiempo jugando, de tener océanos de tiempo a mi disposición. Había momentos de actividad frenética, de inspiración… y también los había de transición, de vacío. Y sin embargo no me aburría. Aunque era una niña más bien callada y tranquila, creo que fui esencialmente feliz. Y tal vez ahí radicaba mi percepción de esa trascendencia.
P. Con ese aprendizaje temprano intuyo que era en parte normal que cuando te hicieses mayor, vieras el juego como objeto de estudio. ¿Qué has aprendido estudiándolo?
R. La verdad es que no reparé en el juego como objeto de estudio hasta que fui madre y me dediqué a observar a mis hijas y a otros niños jugando. Me lo sigo tomando casi como una actividad de investigación antropológica. Intento averiguar qué hay detrás de cada gesto, de cada palabra, de cada movimiento. Veo, por ejemplo, cómo lo usan para procesar eventos que, de una u otra manera, les han causado impresión, como una visita al médico. Observo cómo son capaces de repetir una acción una y otra vez, adquiriendo por el camino una nueva destreza. Interpreto las relaciones sociales, incluso de poder, que se disfrazan en el juego. En fin, percibo el juego como un velo de magia detrás del cual se esconde el secreto y fascinante mundo de la infancia, que solo nos dejan vislumbrar en contadas ocasiones, como lo haría un prestidigitador con sus trucos.
P. Fruto de ese estudio y de esa observación que dedicas al juego dices que aparece tu preocupación “por el devenir de tan importante actividad”. ¿Está el juego libre en peligro de extinción?
R. Es un asunto que me preocupa, en efecto. Muchos niños tienen una agenda tan apretada que apenas les queda tiempo para jugar, salvo algunos huecos entre una actividad y otra. Además, supervisamos el juego de los niños de tal manera que pierden la capacidad de decidir por sí mismos qué hacer, cuando por fin pueden disponer de tiempo para ello. Nos pasamos el día proponiendo cosas que hacer, planes de fin de semana, campamentos de verano, extraescolares…
P. Y cuando no hay nada que hacer aparece la tecnología.
R. Ofrecerles medios electrónicos tampoco ayuda, pues cercenamos con ellos su autonomía y creatividad. El otro día alguien me comentaba que dónde quedaron esos niños que tanto molestan al correr entre las mesas de un restaurante. Ahora tienen todos la nariz pegada a un móvil. Al final, nos encontramos con un segmento amplio de la población infantil que ya no sabe jugar en libertad.
P. Hablas incluso en el libro del “síndrome de déficit de juego”. ¿En qué se manifiesta? ¿Caminamos hacia su generalización?
R. La falta de libertad en el juego trae como consecuencia una falta de autonomía y de autoconocimiento en el niño, no le damos herramientas para ser capaz de solucionar sus conflictos, sus problemas. Podrá adquirir destrezas, conocimientos y habilidades, pero ¿son las que él o ella desea alcanzar, o somos los padres los que proyectamos nuestras expectativas en ellos? Si a esto añadimos la falta de juego como tal–por la falta de tiempo a la que me refería–, el asunto se agrava, porque no hemos permitido al niño procesar esos eventos impactantes, adquirir competencias físicas y sociales a su ritmo, o simplemente disfrutar de la vida. Crecer es un oficio muy duro y los niños consiguen superarlo mediante el juego. Si les privamos de él, ¿qué sociedad estamos construyendo?
P. En ese sentido me he quedado muy impactado con dos conceptos: “profesionalización del juego” y “adultización” de la infancia. Suenan tan mal que lo explican todo.
R. Los niños de hoy realizan muchas más actividades programadas que antes. Nos dicen que “aprenden jugando”, pero en realidad lo que estamos haciendo es profesionalizar su juego, convertirlo en algo tan dirigido y rígido que deja de ser juego como tal para ser, como mucho, una actividad lúdica. Si nos venden que nuestro hijo va a aprender arte jugando, no le podemos obligar a pintar una flor azul (¡y sin salirse de los márgenes!). Eso es una clase en toda regla, no un juego. Paralelamente, la exposición a los medios y a la publicidad hace que tengan acceso a contenidos poco adecuados para su edad. En fin, que estamos acelerando a los niños para que se conviertan en pequeños adultos cuanto antes.
P. ¿Y qué culpa tenemos en ello los padres? ¿Estamos sobreprotegiendo demasiado a nuestros hijos por miedo al hombre del saco, a que se hagan daño, a que se ensucien…?
R. Sin duda pecamos de sobreprotección. Los padres tenemos, evidentemente, mucha culpa. La sobrexposición a malas noticias hace que nuestra percepción del peligro sea mayor de lo que realmente es con los datos en la mano. No hay más que recordar hasta qué nivel fuimos expuestos al caso de Julen, algo impensable hace algunos años. La presión de nuestros pares (el resto de los padres), hace también mucho daño. Si nadie deja salir a sus hijos a jugar solos a la calle, ¿cómo lo vamos a hacer nosotros? Nos justificamos con las noticias en la mano, o compramos algún gadget de vigilancia remota para saber qué hacen y dónde están los niños. Estamos entrando en una espiral del temor que no beneficia a nadie, ni a los niños ni a sus familias. Pero a ver quién es el guapo que rompe esa tendencia sin ser tachado de temerario.
P. Mi infancia me suena mucho a la que cuentas en la introducción. Mucha calle, mucha libertad, mucho juego natural. Hoy la veo imposible incluso en el pueblo donde yo crecí. Hay coches por todas partes, han desaparecido los descampados y han sido sustituidos por parques vallados, no hay sensación de comunidad, de barrio, en la que todos protegen a todos… No toda la culpa la tienen los padres, ¿no?
R. En efecto, la sociedad ha cambiado mucho. Ya no quedan solares o descampados abandonados. Los pocos que hay están vallados o colonizados por personas que no serían, tal vez, compañeros muy recomendables para nuestros hijos. El tráfico rodado es más abundante, ubicuo y agresivo, por lo que se limita mucho la movilidad autónoma de los niños. Y si a eso le añadimos un estilo de vida suburbano, en el que los lugares de encuentro como plazas o parques están alejados de las viviendas y necesitamos un vehículo para acudir a ellos, pues los chavales lo tienen complicado. No es de extrañar que los centros comerciales se hayan convertido en los nuevos lugares de juego, pero de una forma mucho más perversa.
P. Contra todo este panorama tú propones la recuperación del juego libre y al aire libre. ¿Qué beneficios tiene para los niños?
R. El juego libre al aire libre es una forma de recuperar la esencia de la infancia. Salir al campo, a la plaza, al monte y confiar en el niño, son elementos imprescindibles para dejarles crecer como personas. No digo que haya que soltarles con una patada en el trasero y la consabida frase “¡y no te quiero ver hasta la hora de cenar!”. Eso forma parte de otros tiempos. Se trata de buscar tiempos y espacios para salir, relajarse, dejar que jueguen con un mínimo de supervisión, la justa y necesaria para su edad, pero sin agobios. Estar al aire libre les ayudará en su bienestar y en su salud física y mental.
P. Hace unos meses entrevistaba a Richard Louv y me insistía en que los padres “debemos convertir el tiempo al aire libre con nuestros hijos en una prioridad”. ¿Por qué nos cuesta tanto salir de casa, sacarlos a jugar al aire libre, a la naturaleza?
R. Supongo que estamos más a gusto en casa, con todas las comodidades a mano. Tenemos también horarios más apretados, como decía antes, y eso tiene como efecto secundario que estamos más cansados. En el poco tiempo de ocio que nos queda, nos falta la energía que se necesita para salir a patear por el monte o a aguantar un día de lluvia al aire libre. Creo que debemos ser valientes y liberar espacios y tiempos de tanta obligación autoimpuesta. Tiempo tendrán los chavales de aprender chino o ajedrez cuando lo deseen. Ahorremos dinero y salgamos ahí afuera. No requiere de equipamiento alguno, solo de unas ganas de jugar que los niños ya llevan de serie.
Fuente de la entrevista: https://elpais.com/elpais/2019/03/28/mamas_papas/1553785714_462774.html
Por: Ernesto Tironi.
El segundo gobierno del Presidente Piñera acaba de cumplir el primer cuarto de su período. Además, esta semana la ministra de Educación presentó su segundo proyecto de ley con más debate público: Admisión Justa. ¿Podría decirse que este año de gobierno ha significado un avance para mejorar la calidad de la educación escolar nacional?
Mi opinión es que mucho menos de lo que creo que la mayoría del país esperaba. Tal vez, bastante poco. En este ramo me costaría ponerle siquiera nota 4 a este gobierno. Aquí mis argumentos.
Para empezar, ha sido inconsistente. Dice y decía una cosa, y practica otra. Partió designando una comisión de muy alto nivel presidida por la ex ministra Mariana Aylwin, con el atractivo lema de “Todos al aula”. Sin embargo, eso es lo que menos hemos visto, al menos en este año. En lo fundamental, este gobierno criticó (con razón) al anterior porque no abordó ese tema y el de mejorar la calidad, sino que usó políticamente la educación. Y ahora hace lo mismo. O sea, ha seguido el mismo libreto equivocado de su antecesor: centrarse en temas secundarios en lo relativo a mejorar la calidad de la educación del país.
¿Es Aula Segura y Admisión Justa lo fundamental para que nuestros estudiantes aprendan más, o lo mínimo para tener buenos empleos este siglo de la Cuarta Revolución Industrial?
También ha seguido usando la educación para sus fines políticos. No otra cosa ha sido la presentación muy publicitada y de más relieve y debate público, como son sus dos proyectos estrellas: Aula Segura y Admisión Justa. Sí, las encuestas muestran que suscitan apoyo mayoritario. Por eso se han promovido tanto, pero… ¿son lo fundamental para que nuestros estudiantes aprendan más, o lo mínimo para tener buenos empleos este siglo de la Cuarta Revolución Industrial? Aunque un mago diseñara el mejor sistema de admisión, eso no mejoraría sustancialmente la calidad de la educación. Más que Admisión Justa, se necesita Educación Justa. Esta sería una en que todas las escuelas fueran de similar buena calidad, para que deje de ser importante ser admitido en una u otra, al menos por motivos académicos.
Bachelet casi no tomó medidas para mejorar realmente la calidad y la equidad de la educación nacional. Más parece que tomó medidas estatistas por motivos ideológicos y para satisfacer demandas y obtener apoyo político de sectores de izquierda. Gratuidad, fin a la selección de estudiantes por parte de las escuelas, administración exclusiva de ellas por fundaciones sin fines de lucro, y estatización de las escuelas municipales. Casi nada dirigido a lo que se hace (o no) en el lugar donde aprenden los estudiantes: en sus salas de clase, en las escuelas y en cómo ellas se gestionan.
Personalmente estoy de acuerdo con que este gobierno no pretenda desmantelar toda la Reforma Escolar de Bachelet, a pesar de todo lo nefasta que la considero. La educación debiera ser una política de Estado, establecida después de lograr consensos que perduren. No pueden estarse cambiando a cada rato. Los directores de establecimientos deben gastar más tiempo en entender y responder a las nuevas normas (a menudo absurdas y contradictorias) antes que a ver cuánto están aprendiendo sus alumnos y cómo aprenderían más. Pero otra cosa es dónde pone sus prioridades educacionales un gobierno: si en mejorar lo que hacen las escuelas (especialmente las más insuficientes) o en usar la educación para obtener apoyos políticos.
¿Significa lo dicho que este gobierno no ha hecho nada valioso para la educación escolar? No. No estoy diciendo eso. Sino que no ha cambiado el foco, lo que dejó alumbrando el gobierno anterior: el intento de obtener adhesión política usando el interés de nuestros compatriotas por conseguir una educación de calidad para sus hijos. Lo que quiero enfatizar es que muchos esperábamos que este gobierno se enfocara más en mejorar la calidad de todas las escuelas públicas del país; especialmente las municipales y subvencionadas más insuficientes. Que usara toda la capacidad de comunicación que tiene todo gobierno para apoyar ese mejoramiento, y no quedarse empantanado corrigiendo medidas irrelevantes que puso en la agenda el gobierno anterior. Que se dedicara a devolverles los patines a los estudiantes a quienes se los quitó aquel ministro de triste memoria. Que devolviera más y mejores patines.
Lo más grave es que las autoridades nacionales transmiten con sus hechos el mensaje de que la calidad del trabajo educativo no depende de los directores y directoras de escuela y de sus profesores, sino de lo que deciden los políticos en Santiago y Valparaíso.
Por ejemplo, uno de los mayores debates recientes ha sido la ácida crítica de numerosos dirigentes políticos a la actual ministra por visitar 26 comunas para reunirse con cientos de padres y apoderados por la ley de Admisión Justa. Me parece también criticable esa conducta, pero por motivos muy distintos. Porque fue una oportunidad perdida de visitar primero escuelas, directivos y docentes de esas 26 comunas. De entrar a sus salas de clase y preguntar a directoras, profesores y asistentes por sus problemas, necesidades e inquietudes. Para apoyarlos muy directa y personalmente en su difícil labor. Ese sería un cambio de foco: alumbrar allí en las salas donde estamos trabajando con métodos del Tercer Mundo que necesitamos cambiar. Cambios para transformar escuelas en organizaciones más modernas. Allí es donde se necesita el apoyo activo y presencial de las más altas autoridades. Comprensión, solidaridad y respeto por el sacrificado trabajo de educar a jóvenes que viven hacinados en sus poblaciones, pero en una era con acceso casi universal a celulares, internet, bullying, drogas y delincuencia.
Las consecuencias de esas conductas politizadas en materia de educación por parte de altas autoridades son mucho más graves de lo que parecen. No sólo comunica engañosamente que la calidad de la educación parece depender de las leyes tramitadas en los corredores del Ministerio en Santiago y del Congreso en Valparaíso. Lo más grave es que las autoridades nacionales transmiten con sus hechos el mensaje de que la calidad del trabajo educativo no depende de los directores y directoras de escuela y de sus profesores, sino de lo que deciden los políticos en Santiago y Valparaíso. Claro, si les están diciendo a los apoderados y a los docentes que lo más importante, lo que atrae más atención pública y debates, es lo que pasa allá y no lo que se está o no enseñando en cada sala de las escuelas.
No quiero terminar sin reconocer que se están haciendo algunas cosas buenas. Por ejemplo, la de crear un sistema de subvenciones para financiar una más masiva educación de párvulos. Una ley para mejorar los ingresos para el personal directivo de los establecimientos escolares. El catastro de recomendaciones para desburocratizar la supervisión escolar que realizó la Comisión. El Programa LeoPrimero, para que más niños lean al fin de 1º Básico. Y una ministra de Educación seria y aplicada que sale a la calle, por quien tengo el mayor respeto. Pero que hasta ahora ha pasado por una sola vereda, y la menos sombría y dañada.Todavía es tiempo de corregir, de que use todas sus capacidades y talentos para cambiar el foco de atención de lo que falta para una educación escolar chilena de calidad.
Fuente del artículo: https://ellibero.cl/opinion/ernesto-tironi-educacion-redirigir-el-foco-para-alumbrar-mejor/
Por: TEDx Talks.
Alejandro nos muestra con humor cual es la diferencia entre educar en la sociedad de la abundancia y educar en la sociedad de la escasez. Y cómo la frustración es fundamental para ayudar a nuestros hijos a enfrentar mejor el mañana. Alejandro siempre soñó con ayudar a los demás. Le gustaba mucho leer y quería ser escritor pero un profesor de filosofía lo descubrió copiando en un examen y tuvo que estudiar tanto para el próximo que se hizo psicólogo. Después de 20 años de trabajo clínico y educacional publicó su libro “Economía y Felicidad“; un amigo lo llevó a la radio y desde entonces no para de comunicar, de acercar la psicología a la gente, dedicándose a la prevención y promoción de salud y de vínculos saludables en la familia, las organizaciones y la sociedad. Uruguayo, nacido en Rocha, casado con Marcela es padre de dos hijas, Martina y María Belén, hincha de Peñarol y fanático de la dupla Messi Suarez! This talk was given at a TEDx event using the TED conference format but independently organized by a local community. Learn more at https://www.ted.com/tedx
Fuente de la reseña: https://www.youtube.com/watch?v=W_54PSFKztg&t=199s
Por: ayudaparamaestros.com.
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Fuente de la reseña: https://drive.google.com/file/d/1b2sui2vRtacSbaOU37eMFl49rzwnryD1/view