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¿Hacia qué educar?

Por: Moisés Wasserman.

 

Es frecuente oír que la educación universitaria no es necesaria para hacer grandes cosas en la vida, y el ejemplo es Steve Jobs. Es cierto. Para ser empresario, político, periodista o escritor, tal vez no sea estrictamente necesario (aunque la mayoría afirma que sí han servido los estudios).

Pero no es posible ser médico, abogado, ingeniero, filósofo, matemático, químico, economista, pianista o antropólogo sin haber estudiado. El mundo moderno requiere personas con competencias de alta complejidad. No es una coincidencia que los países con mayor desarrollo social sean los que tienen las coberturas más altas en educación superior y las universidades de mejor calidad. No es casualidad que las aspiraciones de los jóvenes estén concentradas en la educación.

La pregunta difícil es hacia qué y cómo se debe educar. En algún momento las respuestas eran claras, hoy lo son menos. Uno de los enfoques para responder es tratar de prever cómo va a ser el mundo al que lleguen esos jóvenes y con qué nuevos retos se van a encontrar. (Para no confundir omito acá análisis sobre educación ética y ciudadana; será en otra ocasión.)

Seguramente un hecho dominante es el cambio acelerado en los conocimientos y la información. Hoy un graduado sabe que deberá renovar sus conocimientos cada cinco años, en el futuro cercano tendrá que cambiar de oficio cuatro o cinco veces en la vida. Es decir, la formación tendrá que ser tan flexible que le permita cambiar sin empezar de ceros.

Eso lleva a la conclusión, aparentemente paradójica, de que los estudios de mayor relevancia hacia el futuro van a ser precisamente los más clásicos y fundamentales. No importa cómo se llamen las ingenierías o las tecnologías del futuro, todas tendrán en sus bases las matemáticas, la química y la física. Cuando los diagnósticos los hagan computadores y las cirugías robots, los médicos necesitarán biología y fisiología molecular, matemáticas y electrónica para responder a las nuevas preguntas. Los computadores nos ayudarán a escribir textos, pero las ideas, la forma de expresarlas y el análisis crítico seguirán dependiendo de qué tan buenos lectores seamos.

El cómo educar cambiará. En realidad, ya está cambiando. Hay mil teorías de cómo hacerlo mejor, pero la mayoría coincide en algunas estrategias. La investigación científica adquirirá cada vez mayor relevancia en el proceso formativo. No solo porque es obsoleto transmitir conocimientos, es necesario producirlos, sino porque el proceso mental de la investigación es el mismo con el que el estudiante desarrolla su imaginación y su capacidad de análisis. La educación será cada vez más personalizada, no va a haber dos matemáticos o dos biólogos iguales; incluso dentro de un mismo curso se podrán estudiar cosas diferentes. Se estudiará más en grupos, el papel del maestro seguirá siendo importante (aun contra la inteligencia artificial), pero será el de un acompañante. Las fronteras de las disciplinas se harán cada vez más difusas y más amplias.

Un estudio reciente de la Ocde definía, entre grupos de interés muy diferentes, cuáles son las cualidades necesarias para el éxito en el trabajo. Hubo coincidencias extraordinarias. Tres características fueron calificadas por todos como las más importantes. En su orden: generar nuevas ideas/soluciones, disposición para cuestionarse, y capacidad para expresar bien sus ideas. Las de menor importancia fueron capacidad negociadora y autoridad.

Mientras debíamos estar discutiendo estos hechos, que van a definir la vida y la felicidad de nuestros jóvenes, los académicos nos distraemos peleando por cosas que nos parecen urgentes, pero que posiblemente se vean en poco tiempo como discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles.

Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/moises-wasserman/hacia-que-educar-columna-de-moises-wasserman-324280

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Ángela Stella Camacho: El mundo necesita mujeres en la ciencia

Por: Semana.com.

Este lunes se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una ocasión que pretende rescatar el trabajo de las mujeres en la ciencia e incentivar más su participación. Ángela Stella Camacho, presidenta de la Red Colombiana de Mujeres Científicas, habló sobre la importancia de esta labor.

Este 11 de febrero se celebra, por cuarta vez consecutiva, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La Asamblea General de Naciones Unidas proclamó esta iniciativa en 2015, como una forma de promover e incentivar la participación femenina en las áreas de ciencia y tecnología, donde han tenido históricamente poca visibilización.

Y es que, aunque grandes contribuciones se le deben a mujeres científicas destacadas, todavía hoy, en pleno siglo XXI, hay una considerable brecha de género en las publicaciones científicas, los títulos de doctorado e incluso el rendimiento académico en áreas de ciencia en la educación básica y media.

Según las pruebas Pisa 2015, las niñas de 15 años tienen peor puntaje en el área de Ciencias que los niños, en 25 de los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Curiosamente, sólo en Finlandia, Letonia, Bulgaria y la mayoría de países musulmanes que hacen la prueba, las niñas tienen mayor probabilidad de destacarse en Ciencias que los niños.

En Colombia, las niñas se sacaron en promedio 10 puntos menos que los niños en esta área. También les fue peor en matemáticas (11 puntos menos, en promedio) y mejor en lectura (16 puntos más).

De otra parte, también existe una brecha de género en los índices de producción científica. De acuerdo con los indicadores de 2017 del Observatorio de Ciencia y Tecnología (OCyT), el país tiene poco más del doble de investigadores hombres que mujeres.

Por esta razón, promover el interés en la ciencia en las niñas y visibilizar el aporte que han realizado científicas es una cuestión fundamental para todas las etapas del sector educativo en todo el mundo.

Aprovechando esta ocasión, Semana Educación habló con la profesora de la Universidad de los Andes Ángela Stella Camacho, una reconocida física colombiana y presidente de la Red Colombiana de Mujeres Científicas, sobre las causas de esta brecha y las estrategias para incentivar la participación femenina en la ciencia nacional.

Semana Educación: En la mayoría de países, las niñas de 15 años tienen peor desempeño en Ciencias que los niños. ¿A qué atribuye este fenómeno?
Ángela Stella Camacho: Hay quien dice que eso habla de una falta de interés, porque desde muy pequeñas a ellas se les hace muy poca motivación por los conceptos que desarrollen la comprensión del espacio, qué es y cómo funciona. A los muchachos no. A ellos se les motiva mucho más con juegos que les desarrolla más sus capacidades espaciales que después les facilitan mucho las matemáticas.

Desde bebés las niñas reciben juegos en los que no se les incentiva esos conceptos. Y las niñas terminan recibiendo el mensaje de que es que no son buenas para eso. A medida que van creciendo van recibiendo ese mensaje y lo van apropiando. Y deja de interesarles este tipo de temas.

Ahora, sobre eso todavía hay muchas ideas. Habría que hacer una investigación juiciosa y bien formada para poder decir, “sí, es eso».

S.E.: ¿Cómo incentivar entonces el interés de las niñas por la ciencia?
A.S.C.: Hay que trabajar con ellas desde pequeñas en temas que tengan que ver más con el pensamiento espacial y la geometría. Las niñas, por ejemplo, casi no reciben juegos de Lego, que ayudan a incentivar mucho esas habilidades. Ellas reciben una muñeca o cualquier cosa que no les permite ponerse a pensar y desarrollar esa capacidad tan fácilmente. Yo creo que eso incide mucho.

S.E.: ¿Ese es el objetivo de la Red Colombiana de Mujeres Científicas?
A.S.C.: Sí, precisamente, es promover y visibilizar el trabajo de las  científicas colombianas. No es que no haya, sí están haciendo trabajo de gran calidad. Pero generalmente se ha quedado en la sombra. La Red busca eso: mostrarle a la sociedad que las mujeres también están haciendo ciencia y que hay científicas en colombia en diferentes áreas en tecnologías y en ciencias básicas. Son pocas, es cierto, pero las hay.

S.E.: ¿Es retador ser una mujer que hace ciencia en Colombia?
A.S.C.: Pues, cuando uno se pone a ver, entiende que haber sido mujer no permitió llegar a ciertas cosas, desarrollar ciertos temas profesionales, porque de alguna manera los comités y las comisiones que deciden sobre distribución de dineros, generalmente son de hombres. Claro, tampoco es que ellos estén buscando discriminar activamente, pero el ambiente es tal que no se les ocurre que también es importante que entre una mujer a poner su perspectiva.

Puede leer: ¿Falta mucho para cerrar la brecha de género en la ciencia?

S.E.: ¿Qué le aporta esa perspectiva de género?
A.S.C.: Habría que ver, porque hasta el momento todo ha sido hecho por hombres con un enfoque muy masculino. Las pocas mujeres que han hecho ciencia tienen que adaptarse a eso o retirarse, porque ese es el ambiente. También creo que eso incide mucho: acá el ambiente es demasiado masculino y las niñas prefieren retirarse a hacer otras cosas porque no se sienten a gusto. Un toque femenino definitivamente atraerá mucho más a las mujeres, no más la atmósfera de trabajo la haría mucho más atractiva para ellas.

S.E.: Ahora en la Misión de Sabios quedaron sólo 15 mujeres de 43 expertos. ¿Eso habla de una invisibilización sistemática del aporte de las mujeres en la ciencia nacional?

A.S.C.: Pues esos son los porcentajes normales. Por eso hay que cambiar esa diferencia, porque siempre son muy pocas mujeres. El tema es el ambiente mismo. Si uno se pone a pensar, ha habido aportes muy importantes de mujeres, que no se reconocen casi por ser de mujeres. Es el caso de  Jocelyn Bell Burnell, que en los setentas hizo el descubrimiento de los púlsares, pero el premio Nobel se lo dieron a su profesor. O el de Marie Curie, que primero le ofrecieron el premio a su esposo, y si no es porque él no acepta -porque el trabajo lo hicieron ambos- no se lo dan a ella también.

Uno dice, claro, en el siglo XIX qué iban a fijarse en una mujer. Pero eso se presenta todavía ahora, con los trabajos que vienen firmados por más de una persona y el reconocimiento se lo dan al que tiene más prestigio, que generalmente es un hombre.

S.E.: ¿Cómo está la equidad de género en las ciencias en el país?
A.S.C.: De eso hace falta estudio y cifras exactas todavía. Uno piensa que va mejorando. Aunque, por ejemplo, yo hice mi carrera de Física y éramos 4 mujeres de 40 estudiantes. Y ahora, que soy profesora de universidad, sigue siendo más o menos ese el porcentaje. A lo mejor ha subido un poco, pero no mucho. En los 50 años que lleva la carrera de Física en Colombia, el cambio ha sido muy poquito en cuanto a porcentaje de mujeres.

S.E.: ¿Qué estrategias se pueden usar?
A.S.C.: Hay que trabajar en todas las etapas de la cadena educativa. Con las niñas pequeñas para motivarlas; con las niñas de bachillerato, para demostrarles que, si les gusta la ciencia, la pueden hacer; darle tutoría a las que ya están haciendo un pregrado y empiezan a tener sus dudas y ayudar a las profesionales, para que sean líderes, que muestren su trabajo y se destaquen en el ambiente en el que les toca trabajar, que es uno muy masculino.

Hoy, por ejemplo, estuve en una reunión en la Escuela Normal María Montessori con unas 200 niñas de diferentes colegios y ya uno ve que efectivamente están empezando a tomar conciencia de que sí pueden desarrollar una carrera en ciencia. La cosa es que hay que empezar a hablar mucho el tema.

Fuente de la entrevista: https://www.semana.com/educacion/articulo/dia-de-la-mujer-en-la-ciencia-entrevista-con-angela-camacho/600935

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Venezuela: Derrotar el golpe antes de que se transforme en invasión o guerra civil!

Por: Guillermo Almeyra.

 

1) El golpista Juan Guaidó se proclamó presidente sin siquiera contar con el acuerdo con los demás opositores. Representa sólo a su grupo creado y protegido por Washington.2) Trump y sus asesores amenazaron reiteradamente con una intervención militar en Venezuela que, dadas las dificultades que encuentra Trump en el Congreso, adoptaría la forma de una invasión de mercenarios desde Colombia con “asesores” estadounidenses y apoyo logístico de Washington.

3) Guaidó, para un golpe militar en Venezuela, cuenta con muy poco pues su capacidad de reclutamiento es escaso incluso debido a la emigración de tres millones de venezolanos jóvenes y activos y que pudieron pagar el exilio y la instalación en países lejanos y que en su mayoría lo habrían apoyado. Por eso pide la intervención de Estados Unidos, con el apoyo de prácticamente toda la prensa latinoamericana en manos de la derecha.

4) La “fuerza” de Guaidó reside en que en las Fuerzas Armadas Bolivarianas hay un sector minoritario importante que no soporta más el desastre económico y social creado por la incapacidad del gobierno, con el cual Guaidó está negociando entre bambalinas para garantizar a esos militares el mantenimiento de sus privilegios (que piensa anular apenas pueda).

5) El objetivo del golpe es un gobierno de “unidad nacional” entre los agentes del imperialismo apoyados militarmente por Estados Unidos y la derecha de los militares, en el cual éstos pesarían muy poco y podrían ser arrojados por la borda en cualquier momento oportuno.

6) Venezuela no tiene un gobierno “socialista”. Es un país con capitalismo de Estado en el cual la boliburguesía en el gobierno tiene los mismos intereses de clase que la gran burguesía transnacional y que la mísera burguesía nacional “compradora” y sus marionetas. Ese es el pegamento para el “gobierno de unidad nacional”.

7) Es cosa de locos decir “No al golpe”. El golpe ya lo dieron y falta aún ver si el mismo puede terminar de modo cruento con una guerra civil y una invasión o si será un golpe de Estado con el apoyo de los militares a quienes Washington quiere comprar. Lo que hay que discutir es cómo derrotar el golpe y limpiar de traidores las Fuerzas Armadas, yendo a los cuarteles para armar batallones obreros como hicieron los españoles en 1936.

8) Los trabajadores no han intervenido espontáneamente ni organizado nada en modo independiente porque están desesperados por las consecuencias de la políticas económicas de Maduro y porque tanto Chávez como sobre todo Maduro reprimieron sus huelgas y manifestaciones de independencia y los sometieron al control del gobierno y del Estado.

9) Chávez y Maduro, mostrando su confianza en el capitalismo y con total ceguera estratégica, hacían refinar el petróleo venezolano en Estados Unidos, tenían en ese país su principal empresa (ahora expropiada por Trump) y sus reservas en oro estaban en países imperialistas. Maduro ha dado amplias concesiones en el Orinoco a empresas petroleras de EE.UU. Ni él ni Chávez tocaron las bases del capitalismo en Venezuela y Chávez murió antes de poder desarrollar su intento de organización de un poder popular paralelo, que fue asfixiado por Maduro. El estatalismo es tal que Chávez expulsó disidentes del PSUV antes mismo de que éste se organizase y tuviese estatutos. El PSUV es una simple máquina electoral ineficiente (Maduro obtuvo en las últimas elecciones presidenciales menos votos que el número de inscriptos que declara el PSUV). El descontento popular y la subordinación al Estado impiden una respuesta independiente de los trabajadores al golpe en curso. Sin embargo, tanto en caso de un golpe de Estado pro Guaidó de un sector de las FAB como en el de una invasión, sectores importantes de los trabajadores se movilizarán pese a todo y resistirán como puedan.

10) ¡Derrotemos el golpe antes de que se transforme en una invasión o en una guerra civil! ¡Impidamos las negociaciones secretas entre Maduro y los golpistas agentes del imperialismo! ¡Cortemos los puentes en la burguesía tradicional y la boliburguesía!¡El fusil en manos de los trabajadores es la garantía de democracia y de una inmediata adopción de medidas anticapitalistas! ¡Los cuarteles son del pueblo y deben armar al pueblo! ¡Suspender el pago de la deuda hasta una auditoría general de la misma, el restablecimiento del abastecimiento popular en productos de primera necesidad y el funcionamiento de un eficaz sistema de salud! ¡Estatización y centralización de los bancos para evitar la fuga de divisas! ¡Expropiación de las palancas de la economía y funcionamiento de las mismas en autogestión obrera dentro de un plan nacional consensuado! ¡No a las vacilaciones de Maduro que alientan a los huelguistas, cárcel para Guaidó, elección bajo control popular de diputados revocables por asambleas para que un Consejo Nacional de Diputados convoque elecciones generales!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente del artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=252391

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Libro: Interculturalidad y relaciones interetnicas en el aula de Mariana Aragon Castro de Viau.

Por: hathitrust.org.

Main Author: Esquit Choy, Edgar.
Language(s): Spanish
Published: Guatemala, C.A. : Instituto de Estudios Interétnicos, 2002.
Edition: 1. ed.
Physical Description: 387 p. : ill., maps; 21 cm.
ISBN: 9992269391
Locate a Print Version: Find in a library

Link para la descarga: http://biblio3.url.edu.gt/Libros/2011/inter_rela.pdf

Fuente de la reseña: https://catalog.hathitrust.org/Record/004338296

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Minedu descarta nuevo sistema de calificación por letras

América del Sur/ Perú/ 12.02.2019/ Fuente: elcomercio.pe.

El Ministerio de Educación (Minedu) dio marcha atrás en su reciente propuesta de aplicar desde este año una nueva escala de calificaciones con letras en las escuelas públicas y privadas del país. Este planteamiento había recibido diversas críticas.

La información sobre el cambio de parecer la brindó ayer a El Comercio la viceministra de Gestión Pedagógica del Minedu, Susana Helfer.

A fines de enero, el Minedu había anunciado que el sistema vigesimal de calificación (de 0 a 20) para los alumnos de secundaria iba a ser reemplazado por una nueva escala de letras. Esta iba a tener cuatro niveles: LMS (logro muy satisfactorio), LS (logro satisfactorio), LB (logro básico) y LI (logro inicial).

Según explicó Helfer, las normas para que se ejecutara aquella propuesta aún no habían salido. Lo que ocurrirá este año, indicó, es que se extenderá solo a los alumnos de primero de secundaria el sistema de evaluación por letras que ya se viene aplicando en los niveles de inicial y primaria. Es decir: AD, A, B y C.

La viceministra explicó que este 2019 los alumnos de segundo a quinto de secundaria todavía serán evaluados con el sistema vigesimal.

Ello quedó contemplado en las resoluciones viceministeriales 024-2019-Minedu y 025-2019-Minedu aprobadas por el Minedu y que hoy serán publicadas.

A través de la primera, se extiende a educación secundaria la implementación del Currículo Nacional de Educación Básica, en curso desde el 2016 e implementado en el 2017 y el 2018 en educación inicial y primaria. Con la segunda, se dispone la aplicación gradual en la educación secundaria de la escala de evaluación que se usa en inicial y primaria.

“Iremos implementando poco a poco en el nivel secundario el sistema de evaluación por letras. Lo que a nosotros nos interesa es poder trabajar con el currículo por competencias y la evaluación pertinente a ella. En eso radica el avance”, anotó la viceministra.

—Críticas—

La semana pasada, expertos en educación criticaron en un artículo de este Diario el apuro con que se pretendía implementar el sistema de calificación por letras anunciado a fines de enero: sin capacitaciones a los maestros y sin un marco legal y técnico emitido.

Sin embargo, la viceministra consideró que el descarte de esa medida no es un retroceso para el Minedu. Subrayó que los estudiantes de primero de secundaria y sus padres están familiarizados con la escala de calificación que ya venían utilizando en primaria. Y que, por ello, lo van a entender fácilmente.

Además, precisó que lo sustancial de esta nueva modalidad de calificación por letras en secundaria (AD, A, B y C) serán las descripciones que cada una tendrá.

Fuente de la noticia: https://elcomercio.pe/peru/minedu-descarta-nuevo-sistema-calificacion-letras-noticia-606398

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Uruguay “necesita revertir la brecha de género” en ciencias

Por: Tomer Urwicz.

 

Detrás de toda mujer hay un gran hombre. U otra gran mujer, es indiferente. Lo importante es que toda mujer -si es que quiere ser una científica destacada, si quiere redactar unos cuantos papers académicos y pasarse unas cuantas horas en el laboratorio, si quiere competirles de igual a igual a sus pares hombres y quiere ganar premios- necesita de alguien que la secunde. Mónica Marín, la primera mujer en convertirse en decana de Ciencias, también lo necesitó.

No es un tema de capacidad. Con seguridad nadie en Uruguay sepa más de proteínas recombinantes -esas que se obtienen al clonar el gen- que esta bioquímica, doctorada, profesora titular y ahora también decana. Es una cuestión de “machismo” en su versión académica.

La BBC lo había analizado con el siguiente acertijo: “Un padre y su hijo viajan en auto. Tienen un accidente grave, el padre muere y al hijo se lo llevan al hospital porque necesita una compleja operación de emergencia. Llaman a una eminencia médica pero cuando llega y ve al paciente dice: ‘No puedo operarlo, es mi hijo’. ¿Cómo es posible?”.

La mayoría duda la respuesta. Los más liberales responden que el cirujano es el otro padre, porque se trata de un matrimonio del mismo sexo. Pero muy pocos responden que esa “eminencia médica” es la madre. Esto -que los psicólogos llaman “parcialidad implícita”- sucede porque, desde chicos, se crean conexiones neuronales enlazadas a conceptos. Y la ecuación dice que una eminencia médica va asociada a la figura de un hombre.

Es que ellas visten de rosa, son sensibles y delicadas… son ideales para cuidar los hijos y hacerse cargo de las tareas del hogar. Ellos, en cambio, usan ropa celeste, son rudos y racionales… lo necesario para trabajar con máquinas, en la tecnología o en las ciencias.

Estos mandatos sociales se traducen en que solo uno de cada tres investigadores uruguayos en Ingeniería y Tecnología es mujer. Es una cifra muy similar a lo que, según Unesco, sucede con la brecha de género en la ciencia, de ahí que hoy (11 de febrero) se conmemore el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

En algunas disciplinas concretas la brecha es aún mayor. Entre los matemáticos uruguayos registrados en el Sistema Nacional de Investigadores, por ejemplo, solo hay una mujer cada cinco científicos. En Computación ellas son apenas el 15%, cifra que desciende todavía más a medida que se avanza en los grados académicos -el denominado “techo de cristal”.

Entre más de 30 profesores grado V que hay en la Facultad de Ciencias, solo hay dos mujeres. Y Marín es una de ellas.

Es una cifra que la sorprendió incluso a ella, siendo mujer, en una de sus primeras reuniones como decana. “Había citado a todos los profesores de mayor grado para que comencemos a trabajar en conjunto en repensar la Facultad y fue ahí, estando cara a cara frente al resto, cuando noté la notable diferencia de género”, cuenta.

En Bioquímica, la disciplina que abrazó Marín en la década de 1970 cuando vivía en Francia, la cantidad de mujeres es, al comienzo de la carrera y en los primero grados, mayor que la de hombres. Pero la relación se va invirtiendo a medida que se asciende en la academia.

-¿Por qué?

-La ciencia lleva mucho tiempo de dedicación. Implica irse al exterior a hacer pasantías, significa redactar documentos, discutir en grupo. Todo eso le será más fácil a un hombre que, por lo general, no está a cargo del cuidado de los hijos.

-¿Usted cómo hizo?

-Mi esposo me ha ayudado muchísimo. Nunca hago la cena, él decide qué comemos y eso hizo que pudiese quedarme hasta más tarde haciendo horas de laboratorio, por ejemplo.

-¿Hay una explicación científica a esta brecha de género?

-No hay nada genético, es un tema cultural que excede a la Facultad de Ciencias e incluso a Uruguay. Pero hoy, cuando en áreas como la Computación hay tanta demanda y se necesitan trabajadores calificados, salta a la vista la necesidad de revertir esa brecha.

El edificio de Ciencias, uno de los más nuevos de la UdelaR (abrió sus puertas en 1997), es uno de los puntos neurálgicos de Malvín Norte. Por eso a Marín, a sus compañeros y al Sistema de Cuidados se les ocurrió que era un buen predio para que se instalase una guardería.

El proyecto, que a priori busca atender a 100 niños menores de tres años y que al menos el 20% de las plazas estén destinadas a pequeños que no fueran de la Facultad, vio colapsada su capacidad de acogida.

Una encuesta interna realizada solo a los docentes de la Facultad e investigadores del Instituto Pasteur -sin siquiera considerar a los estudiantes- ya demostraba que la demanda superaba a la oferta.

Esta es la prueba, para Marín, de que hace falta invertir “más en las necesidades concretas de las mujeres”.

Ella no cree en la existencia de una “mirada femenina” de la ciencia. Dos más dos es cuatro y punto. Pero sí entiende que es necesario “desmitificar que los números y lo científico es algo de poca sensibilidad y difícil”.

Su esperanza es que, radica en que cada vez que visita un club de ciencias de los liceales, nota a más chicas interesadas en esas disciplinas que el mandato social reservó para los hombres. Pero, a pesar de su ilusión, cada año la matrícula en la Facultad que dirige vuelve a demostrar que “no se ha corrido la aguja”. De los 23 profesores que tiene el Centro de Matemáticas, solo hay dos mujeres. Y en lugar de tender a una paridad, viene pasando el efecto contrario.

La carencia de mujeres científicas, para el caso uruguayo, se ve agravado por la llamada “fuga de cerebros”. El antecesor de Marín, el biólogo molecular Juan Cristina, había dicho que cerca del “20% de los graduados en Ciencias” reside fuera del país. El resultado de este combo (falta de científicos y fuga del cerebros) hace que “Uruguay no pueda darse el lujo de excluir a la mujer de la ciencias”.

Fuente de la entrevista: https://www.elpais.com.uy/informacion/educacion/uruguay-necesita-revertir-brecha-genero-ciencias.html

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Las universidades en Colombia: se transforman o se acaban

América del Sur/ Colombia/ 12.02.2019/ Fuente: m.elnuevosiglo.com.co.

El ingreso a la universidad ya no representa un salto social como lo fue durante el siglo XX. Hoy miles de egresados se quedan sin empleo, terminan carreras que no tienen demanda en el sistema, o se emplean en cargos para los que no estudiaron

Aunque las estadísticas muestran un aumento en la cobertura y el acceso, los cambios tecnológicos y poblacionales ponen en riesgo el sistema de educación tradicional que ha prevalecido por siglos en la educación superior.

Las heridas del paro de 2018 no se han cerrado. Hay universidades que vivieron largos debates para volver a clases. Para algunos, los recursos asignados no fueron los esperados, o lo peor, se teme que el Gobierno no pueda cumplir con la asignación de recursos. La situación se mezcla con una realidad: los cambios que se están presentando en el esquema de formación tradicional que no se han modificado durante siglos y es el que exige el movimiento estudiantil.

Según el último informe de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)  la tasa de matrícula en educación superior de América Latina es la de mayor crecimiento en el mundo. En promedio, la edad de los estudiantes de pregrado está entre los 18 y 23 años con un salto en 25 años del 17% de cobertura al 42%, lo que lo acerca a lo que se considera cobertura universal, que es del 70%.La región está a 26 puntos del promedio de los países de la OCDE. Para Colombia, según las cifras del Snies y el MEN en 2018 son todavía mejores que las de América Latina. La tasa de cobertura se encuentra en 52,8%, un crecimiento acelerado del 15%  desde 2010, cuando se ubicaba en el 37,1%.

Ese aumento desmitifica varios de los argumentos que se presentaron durante el paro, afirmaciones como que hay menos recursos, que se ha desfinanciado el sistema o que el gobierno anterior no hizo nada por la educación. Otra variable que sorprende es que por un pequeño margen la mayoría va a las universidades públicas, 51% frente al 49% que asisten a las privadas, y a pesar de los anuncios del crecimiento de la educación a distancia o virtual, las diferencias en el país siguen siendo abismales. 82% de los estudiantes hacen programas presenciales y solo el 18% hace programas virtuales o semipresenciales.

Esa prosperidad y progreso que según las cifras presentan el sector en Colombia solo puede ser exitosa si es capaz de adaptarse a las necesidades de la sociedad y a las exigencias más complejas del sistema económico. Ya con altos índices de cobertura una tarea es la calidad, la pertinencia y la empleabilidad. Por otra parte, se requiere una alta cualificación y las universidades deben repensarse para ser competitivas durante el siglo XXI.

El repensarse se debe a que el sistema colombiano cada vez es más complejo. Hay una desconexión entre los programas que ofertan las universidades y la demanda laboral en un sentido integral. Eso se evidencia en que el ingreso a la universidad ya no representa un salto social como lo fue durante el siglo XX. Hoy miles de egresados se quedan sin empleo, terminan carreras que no tienen demanda en el sistema, o se emplean en cargos para los que no estudiaron. La reducción del salto social refleja también una disminución del retorno de la inversión en educación y que la movilidad social es menor. Por lo tanto, más allá de más recursos se debe pensar para qué y cómo invertirlos. No se puede dejar el sistema en riesgo de fracasar por falta de innovación e inserción de los cambios en la economía del país, que mantiene una dependencia agropecuaria, pero que cada vez se diversifica más hacia los servicios, la manufactura y la tecnología.

A eso se suman los cambios poblacionales. Según la información preliminar del Censo de Población de 2018, la natalidad disminuye y la esperanza de vida aumenta. Con una población que vivirá en promedio 77 o 79 años en las próximas décadas, los tiempos para pensionarse aumentarán. La tecnificación reducirá la oferta de empleos en algunos sectores y la crisis pensional puede llevar a la reducción de contratos a término indefinido o largo plazo. Por eso, se requieren instituciones que piensen y formen para el largo plazo y que involucren las variables culturales y poblacionales del país.

Durante la administración de Juan Manuel Santos se intentó implementar un sistema de calidad y evaluación. Se creó el SNET y nada de eso avanzó. El sistema se niega a repensarse. Se requiere replantearse el modelo tradicional de la educación superior, de lo contrario, a pesar de su temporal robustez, está destinado a desaparecer.

Fuente de la noticia: http://m.elnuevosiglo.com.co/articulos/02-2019-grupos-armados-reclutaron-7398-menores-en-33-anos

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