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Clemencia Herrera: soñar con la universidad indígena para la Amazonía

  • María Clemencia Herrera Nemerayema es la fundadora de la Escuela de Formación Política para los indígenas amazónicos, espacio en el que se preparan para proteger el territorio. Su sueño es montar la universidad intercultural en el corazón de la selva.
  • Este año, la líder indígena ganó el Premio Bartolomé de las Casas por su trabajo en la defensa de los territorios, a partir de la recuperación de las culturas locales y del uso sostenible de los recursos amazónicos.
  • Lleva más de 30 años trabajando en empoderar a las mujeres amazónicas a través de la educación. María Clemencia es la fundadora de la corporación Mujer, Tejer y Saberes, donde las indígenas desplazadas, radicadas en Bogotá, Colombia, ponen sus conocimientos en práctica para generar ingresos.

María Clemencia Herrera Nemerayema no le dieron diploma cuando terminó la primaria en el internado Santa Teresita del Niño Jesús del municipio de La Chorrera, Amazonas, al sur de Colombia. En su graduación un cura le regaló una biblia y un cristo crucificado. “Esto para que algún día se convierta”, le dijo a esa niña de apenas 15 años que se negó a olvidar su lengua materna Uitoto minika y que en cada clase hacía hasta lo imposible para recordarle a sus compañeros cómo era su cultura, qué eran las chagras —los espacios de cultivo—, cómo eran las comunidades de su territorio y cuál era el papel de las mujeres indígenas amazónicas. Cuando Herrera recuerda esa frase, le causa risa y, tal vez, un poco de curiosidad. No entiende por qué los curas y monjas que llegaron a imponer la religión y la educación occidental en ese territorio indomable, insistían tanto en satanizar la cultura indígena.

Ella no fue rebelde, solo se opuso al olvido de lo propio.

— ¿Ahí empezó su liderazgo? —le pregunto.

— Yo no sabía que eso era un inicio de liderazgo —responde—. Simplemente que para mí no existía otra cosa que los pueblos indígenas que me rodeaban.

Perfil María Clemencia Herera
Una imagen de 1989 de Clemencia (a la derecha) en el colegio de Viotá, en Cundinamarca. Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Y sí, así empezó todo. En esa pequeña escuela incrustada en el corazón de la selva, María Clemencia Herrera mostró su talante, se negó al maltrato y demostró la fuerza que tienen las mujeres amazónicas.

Ahora, con 52 años, es la mente que fundó la Escuela de Formación Política de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía (OPIAC), iniciativa apoyada por la Cooperación Noruega que cada año capacita a decenas de jóvenes que se forman para proteger su territorio; un modelo pedagógico propio que refuerza sus raíces, les recuerda su misión de cuidar la madre tierra y les da las herramientas para enfrentarse ante el mundo. Un espacio donde se da la misma oportunidad a hombres y a mujeres, y que graduó a 245 jóvenes con potencial de liderazgo entre 2016 y 2019.

Clemencia Herrera, del pueblo Uitoto (Muina Murui), ha sido la voz de los indígenas ante el mundo y ha ganado numerosos reconocimientos nacionales e internacionales por su trabajo. El más reciente ocurrió el pasado 23 de julio, cuando la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores de España y la Casa América le otorgaron el Premio Bartolomé de las Casas por su labor en la defensa de los territorios, a partir de la recuperación de las culturas locales y del uso sostenible de los recursos amazónicos.

Por más halagada que se sienta, Herrera no deja que nada la desvíe de su gran sueño: crear una universidad indígena intercultural para la Amazonía. “¿Cómo lo lograré?”, se pregunta. Aún no sabe, lo único que tiene claro es que lo hará realidad, como todo lo que se ha propuesto.

Perfil María Clemencia Herrera
En el congreso de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas de la Amazonía (OPIAC). Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Un territorio olvidado

Por más firme y segura que suene su voz, Clemencia deja entrever cierta tristeza. Hace unos meses falleció su padre Eulogio Herrera en el municipio de La Chorrera, al sur de Colombia, su territorio de origen, a la espera de los medicamentos y los aparatos médicos que podían ayudarle a combatir el COVID-19. “Mi padre murió esperando la medicina (que llegaría) en el único vuelo que aterriza en esos territorios”, acepta con un dejo de resignación.

Clemencia Herrera no se despidió de su sabedor y guía, ese hombre uitoto que fue pieza clave en la reconstrucción de La Chorrera, después de la Fiebre del Caucho; conflicto de los países amazónicos que se dio desde 1850 hasta casi mediados de 1900, en el que casi 100 000 indígenas de las etnias uitoto, bora, andoque y ocaina, fueron convertidos en esclavos y obligados a trabajar en la extracción cauchera.

“Mis bisabuelos y abuelos fueron víctimas de este conflicto”, narra Herrera, orgullosa de que su padre, líder innato, ayudara a reconstruir ese pueblo que quedó con menos de una decena de casas y en el que ahora viven más de 3800 amazónicos. “Soy la cuarta generación de los hijos de la resistencia”, afirma con satisfacción, honrada del padre que tuvo.

La líder indígena guarda silencio, está preocupada por su territorio. En el Amazonas, de acuerdo con el Ministerio de Salud, hasta el 2 de noviembre han muerto 117 personas a causa del COVID-19 y ya son más de 2900 casos confirmados con el virus. En La Chorrera —que está a hora y media en avión de Leticia, capital de ese departamento, y a un mes por río— son 14 casos confirmados y dos muertes, una es la del padre de Herrera. Para ella no es una cifra más: es el retrato del abandono en el que los tiene el Estado. Es un virus que apareció para visibilizar la pobreza del territorio por el que trabaja desde que era una niña.

Perfil María Clemencia Herrera
Imagen de 1998, cuando María Clemencia formaba parte de la directiva de la ONIC. Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Antes de cumplir los 20 años, Clemencia Herrera ya asesoraba a la Confederación del Alto Amazonas de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC); acompañó el equipo indígena que estuvo en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991; sirvió de puente de diálogo entre las comunidades y los grupos armados ilegales que llegaban a imponer su ley; y también trabajó en el ordenamiento del resguardo Predio Putumayo, territorio de casi 6 millones de hectáreas que les fue arrebatado a los pueblos amazónicos durante la época de la Fiebre del caucho y que se les devolvió en abril de 1988, cuando el entonces presidente Virgilio Barco les dijo a los indígenas: “Por fin, la tierra que es de ustedes, es de ustedes”.

Ese territorio amazónico, que tanto ha sufrido, es por el que se esfuerza Herrera. Quiere empoderar a los indígenas, así que les ha hablado de la gobernabilidad del territorio y del valor de sus orígenes.

Clemencia Herrera
Después de impulsar la escuela de formación política, Clemencia tiene como objetivo fundar la universidad intercultural. Foto: Cortesía OPIAC.

“Somos una nación indígena. En clase les enseñamos a los jóvenes que hay más de 40 artículos de la Constitución Política que tienen que ver con sus derechos y los de sus comunidades, más los que les compete como ciudadanos. Tienen una Constitución multicultural de la que se deben apropiar”, explica Mauricio Garzón, biólogo, abogado y docente de la cátedra de Pluralismo Jurídico de la Escuela de Formación Política, espacio que empezó sus clases en 2016 y en el que les brindan las herramientas para que nadie les pase por encima.

La Escuela, respaldada por la Universidad del Rosario de Bogotá, tiene cuatro líneas de formación: territorio y biodiversidad; autonomía y participación política; derecho propio y pluralismo jurídico; y comunicación audiovisual. Sea cual sea el área que escojan los futuros líderes, saben que tendrán que aplicar sus conocimientos en el territorio y proponer un proyecto de impacto. Ese es el interés de Clemencia Herrera, que se vean como sujetos políticos que formarán parte del cambio.

Perfil María Clemencia Herrera
Día de la primera reunión de la Cooperación Noruega con la OPIAC, para la creación de la Escuela de Formación Política. Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

“La mujer indígena más empoderada”

En la Escuela de Formación hay un módulo enfocado a explicar el papel de la mujer indígena en los pueblos amazónicos. Allí, tanto hombres como mujeres escuchan la clase mientras tejen. No hay excepción. La lideresa uitoto insiste en rescatar el rol de las mujeres y en darles el mismo lugar que tienen los hombres. Toda una hazaña que la ha llevado a lidiar con el machismo y la oposición de muchos.

“Las mujeres tienen un rol muy importante para preservar la cultura y mi interés es que todos aprendan a valorar el trabajo que las indígenas hacemos, que haya un sentido de pertenencia y un respeto”, expresa Herrera, mientras recuerda que desde sus 15 años se propuso la meta de empoderar a las mujeres.

Es la fundadora de la corporación Mujer, Tejer y Saberes (Mutesa), espacio creado en 2004 en el que las mujeres amazónicas desplazadas, radicadas en Bogotá, ponen sus conocimientos ancestrales en práctica para generar ingresos, reforzar los valores de los pueblos originarios y evitar ser discriminadas. “Clemencia es una abanderada del tema productivo, así que las puso a trabajar en sus propias iniciativas”, cuenta Claudia Duarte, trabajadora social, amiga y compañera de trabajo de la líder indígena.

La corporación tiene un restaurante de comidas típicas, un centro de artesanías y hasta un estudio de ropa en el que construyen diseños propios que rescatan la cultura amazónica. “Construí un espacio donde las mujeres artesanas aprenden a hacer su economía propia y a generar ingresos —explica Clemencia—. Es muy importante porque ellas tienen necesidades y no cuentan con recursos”.

Perfil María Clemencia Herrera
María Clemencia con Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz. Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Todas las iniciativas están acompañadas de la formación y la educación, la herramienta más grande para generar un cambio o, por lo menos, en eso insiste Clemencia Herrera. Esa idea se reforzó desde que trabajó con las mujeres amazónicas, en el marco del Auto 092 de 2008, medida de la Corte Constitucional para la protección de los derechos de las mujeres desplazadas. Recorrió sus pueblos y confirmó que una gran mayoría de las mujeres indígenas sentían que sus derechos colectivos e individuales estaban siendo vulnerados.

Fue entonces cuando se obstinó en luchar por garantizarles el acceso a la participación política y a la educación. Allí tomó forma en su mente lo que es hoy la Escuela de Formación Política, espacio que, si bien inicialmente estaba pensado solo para mujeres, en busca de la equidad decidieron que fuera para ambos géneros. Todas las iniciativas de Clemencia Herrera han creado espacios de reflexión con los hombres y, aunque no han faltado enfrentamientos, siempre tiene la fortuna de estar acompañada de abuelos y abuelas que reconocen —cuenta Claudia Duarte— que muchas mujeres son violentadas y maltratadas.

“La mujer indígena apenas está empezando un proceso de liderazgo, pues siempre se le da la participación al hombre. Es difícil, pero la profe Clemencia nos ha enseñado que sí se puede. Es la mujer indígena más empoderada que conozco”, dice Célida Valencia, nativa del pueblo Cubeo de Vaupés que culminó su carrera como administradora de empresas y el año pasado se formó en la Escuela de Formación Política. Para esta joven, de 25 años, el reto más difícil al que se enfrentan las indígenas es estudiar sin olvidar sus raíces. “Toca encontrar un equilibrio”, reitera.

Celebración de los 25 años de la casa de conocimiento de La Chorrera, Amazonas. (2019). Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Célida Valencia no sabía cómo hacerlo, pero Herrera le demostró que sí se podía. La convenció de capacitarse sin abandonar su rol para preservar la cultura y la vida, y sin dejar atrás el trabajo en las chagras, ese espacio diverso en el que las comunidades cultivan y tienen un intercambio espiritual en el que agradecen a la tierra. “El conocimiento de las mujeres indígenas se transmite a través de la chagra. De ahí brota todo lo que nos alimenta —dice Clemencia Herrera—. Es el centro de vida, es la imagen de una mujer o de un pueblo indígena amazónico”.

Entre las chagras y la selva, la lideresa uitoto pasó su infancia y adolescencia. Aún recuerda cómo sembrar las semillas y se jacta de ser una buena recolectora de frutas. Sabe que las prácticas son tumbar, quemar, sembrar y cosechar; pero recalca que sus comunidades siempre han hecho esto con respeto y que toda tierra es reforestada con árboles frutales del territorio para asegurar los alimentos de las futuras generaciones y de las especies de animales con las que conviven en ese pulmón del mundo.

“Los amazónicos nunca nos vamos y dejamos abandonado un espacio de tierra”, recalca con vehemencia, tirando pullas a los que están acorralando la selva. Solo entre enero y el 15 de abril de este año, la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) registró 75 031 hectáreas desforestadas en la Amazonía. Esa cifra, en tres meses, alcanzó el 76 % del total que se deforestó en esa región durante todo 2019, cuando se perdieron 98 256 hectáreas de bosque, según el último informe del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

Deforestación parque Tinigua. Así se ve la Amazonía colombiana luego de que se le prende fuego a lo deforestado. Foto: Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).
Así se ve la Amazonía colombiana luego de que se le prende fuego a lo deforestado. Foto: Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS).

En defensa de la vida

María Clemencia Herrera ha logrado rodearse de un séquito que la apoya en su lucha, como Marcelo Muñoz, profesor indígena, del pueblo Tatuyo de Vaupés, que enseña un módulo sobre los territorios de origen en la escuela de formación. “En clase hablamos de lo que nos impusieron, de cómo concibe las cosas el mundo occidental y cómo lo concebimos nosotros”, dice tajante, reiterando que el principal problema de los occidentales —refiriéndose a los no indígenas— es concebir el territorio como un espacio físico del que se pueden lucrar, y no como un ser vivo “que nos alimenta y nos nutre”.

Muñoz, docente desde hace 15 años, actualmente acompaña la formulación de un modelo educativo intercultural y rural para Guaviare, departamento de la Amazonía en el que la selva se reduce a una velocidad estrepitosa. “Allá tumban bosque para poner dos vacas y decir que son ganaderos. Ese concepto hay que cambiarlo. La Amazonía está amenazada porque no conciben el territorio como un ser vivo, creen que es un ser inerte”, insiste.

Y tiene razón, según el Ideam, Guaviare es el tercer departamento del país que concentra mayor deforestación, después de Caquetá y Meta. Por eso, se necesitan líderes que promuevan un cambio para su región, que no se perviertan y que estén dispuestos a encarar lo que les pongan al frente, “como Clemencia, que lucha por preservar el pensamiento ancestral —agrega Marcelo Muñoz—. Una maestra que busca la equidad y la preservación de la vida misma”.

La líder uitoto sabe todo lo que ha conseguido, pero aún se ruboriza al escuchar tantos elogios. Reconoce, con humildad, su influencia en muchos jóvenes egresados de la Escuela de Formación que hoy se visualizan como agentes de cambio. “Yo trabajo para que ellos dialoguen con los ancianos y que no se pierdan nuestras formas de vida ni nuestras tradiciones, para que aprendan a apropiarse de la cultura y se sientan orgullosos de sus raíces”, relata Clemencia.

Perfil María Clemencia Herrera
Con los estudiantes de la Escuela de Formación Política en 2017. Foto: OPIAC.

Uno de sus pupilos es Héctor Yucuna, que logró convocar a los egresados de 2018 y 2019 para pedir a la OPIAC la creación, por primera vez en 25 años, de una coordinación de jóvenes que quieren salvar la Amazonía. Lo consiguió, y es él quien la lidera. “Haremos pronto una asamblea para hablar de lo que piensan los jóvenes en materia de salud, educación, extractivismo, participación política y cambio climático. De ahí saldrá un cronograma y un plan de trabajo”, dice convencido, recalcando que no pueden permitir que se continúen extrayendo minerales y petróleo de sus territorios. Cree que esa es su misión: “esto nos lo enseñó la líder Clemencia, un ejemplo de resistencia y de liderazgo”.

Su preocupación está bien justificada. Un informe titulado Petróleo en la Amazonía: ¿Pueblos indígenas en peligro?, de la Asociación Ambiente y Sociedad, registra que en la cuenca ubicada entre Caquetá y Putumayo existen actualmente 51 contratos para estudio técnico del área, exploración y explotación de hidrocarburos, títulos que están a cargo de 16 empresas nacionales e internacionales. Esto sin contar las áreas disponibles para ser adjudicadas. En esta cuenca ubicada en la región Amazónica, dice el documento, se produce el 2.9 % del crudo total del país. Su potencial es enorme y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) calcula que la reserva ronda los 3000 millones de barriles de petróleo.

La deforestación de bosque nativo y la falta de permisos ambientales en la construcción de la tubería habría causado daños ambientales y culturales a la comunidad Siona de San José de Wisuyá en la ribera del río Putumayo, entre Ecuador y Colombia. Foto: Amazon Frontlines.
En la ribera del río Putumayo, entre Ecuador y Colombia, se busca realizar explotación de hidrocarburos. Foto: Amazon Frontlines.

“Conozco las consecuencias de estos proyectos. He visto pueblos indígenas desplazados y sin territorio por la extracción de hidrocarburos. Seguiremos peleando con el Gobierno por las consultas previas”, agrega Yucuna. Está decidido a luchar, tal como aprendió en la Escuela de Formación Política; reconoce que no es fácil, sobre todo por los grupos armados que transitan en sus territorios y que llegan a imponer su ley. “Muchos que se han opuesto a ese negocio han sido asesinados”, lamenta. Tal vez ese sea el mayor temor. La misma María Clemencia lo reconoce y sabe que en un país como Colombia es toda una proeza ser líder ambiental o social.

Un reciente informe de Global Witness, registró el año pasado 212 defensores del ambiente asesinados en el mundo. El primer lugar, con el mayor número de homicidios lo obtuvo Colombia (64), seguido de Filipinas (43), Brasil (24), México (18) y Honduras (14). En el caso de Colombia, esa cifra significa más del doble del número de asesinatos registrados por esa organización en 2018.

Clemencia Herrera-perfil
“El conocimiento de las mujeres indígenas —resalta Clemencia— se transmite a través de la chagra”. Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Una universidad incrustada en la selva

Lo que más impactó a Clemencia Herrera en su paso por el internado en el que terminó la primaria, fue ver docentes que no hablaban su lengua y que obligaban a los indígenas a vivir una vida que no les pertenecía. Se rehusó a renunciar a su cultura. Esa convicción la ha mantenido, incluso después de que las religiosas la enviaran a realizar su bachillerato en el municipio de Viotá, Cundinamarca. Ni el cambio de clima, ni el cemento que reemplazó los árboles de esa selva espesa y húmeda, la hicieron olvidar del territorio en el que creció con sus cuatro hermanos. Todo lo que aprendió en el colegio lo puso en práctica con sus comunidades y se ilusionó con crear algún día una escuela que se saliera del modelo tradicional. Y lo logró.

En la Escuela de Formación Política que fundó estuvo hasta diciembre pasado, cuando en el VII congreso de la OPIAC, que se realiza cada cuatro años, decidieron cambiar a todas las directivas. “Es el golpe más duro que ha recibido, pero estoy segura que la impulsará más”, dice Claudia Duarte. Tiene razón, a Clemencia Herrea nada la frena. Hoy, con su corporación Mutesa, esta lideresa experta en Derecho de los Pueblos Indígenas de la Universidad Carlos III, de Madrid (España), acompaña a 250 mujeres amazónicas que quieren estudiar; las impulsa para validar el bachillerato y proyectarse en continuar con su formación profesional.

Ciclo de formación de 2018. Foto: Cortesía María Clemencia Herrera.

Sabe que por ahora no seguirá en la Escuela de Formación Política, así que concentrará sus energías en seguir estudiando Derecho Propio Intercultural con la Universidad Indígena del Cauca y en sumar esfuerzos para lograr montar la universidad en el corazón de la selva, un proyecto que ya está listo en el papel. Está convencida de que la educación intercultural será la mayor arma para cuidar la Amazonía y sus pueblos.

“Clemencia tiene una capacidad de incidencia muy fuerte, es una habilidad que no tienen todos los amazónicos, y con la que seguirá logrando sus metas”, dice Claudia Duarte. La lideresa uitoto no lo niega, sabe que solo necesita un par de segundos para empezar a hablar y captar la atención de todas las personas que estén a su alrededor. Con la palabra y la “berraquera” espera seguir abriendo puertas.

— La Universidad Indígena es un hijo más. Es mi vida, es mi sueño —recalca María Clemencia Herrera.

—¿Cuándo lo logrará? —pregunto.

No sabe con precisión, lo único que tiene claro es que se hará realidad. Nadie lo duda, por algo es que “persistente” y “luchadora” son las dos palabras que más se repiten en las personas que la intentan definir.

* Imagen principal: la ilustración fue elaborada por la artista visual Marlene Solorio, pueden conocer aquí su trabajo.

Fuente: https://es.mongabay.com/2020/12/clemencia-herrera-universidad-indigena-amazonia/

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Entrevista a Mariela Castro declara a Cuba “territorio libre de feminicidios”

Cuba/25 enero 2018/Fuente: El Diario de la Marina

“En Cuba no tenemos feminicidios y eso es efecto de la Revolución”

Mariela Castro es hija de Raúl Castro y es también la principal promotora de la sanción de una ley de matrimonio igualitario para la isla. Desde el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX) que dirige hace 15 años impulsó una reforma en la ley de trabajo para quitar la “discriminación por orientación sexual” y fue responsable de una política efectiva para la prevención del VIH.

En diálogo con Tiempo, Castro relató el proceso de cambio y precisó: “Hablamos de una ley de igualdad de oportunidades, porque la palabra matrimonio todavía genera muchas emociones.”

¿En qué consiste su modelo de educación sexual?

La sexualidad estuvo desde siempre marcada por relaciones de poder y por ideas, leyes, doctrinas basadas en esas relaciones. No siempre ha estado claro cómo cambiar ese modelo, ahora  por suerte lo está cada vez más. Nuestro enfoque de la educación sexual busca mostrar cómo se fue creando esa diferencia en detrimento de otras identidades de género y  sexuales.

¿La categoría clase social sigue siendo el principio ordenador?

No es la única, pero es clave. Porque no la pasa igual un hombre gay pobre, que uno rico; un transgénero migrante y uno blanco. En la formación que hacemos con activistas trabajamos esos entrecruzamientos y fomentamos la solidaridad. Por ejemplo, con los activistas LGBT trabajamos para que no centren en sí mismos, que no se sitúen como únicas víctimas, fomentamos que articule con otras causas justas y con toda la sociedad cubana. No tiene sentido aislarse, segregarse.

La Revolución era muy conservadora en estos temas, ¿cómo lograron transformar ese rasgo?

A mí me gusta hablar de este tema, no me resulta incómodo, al contrario, me permite explicar nuestro punto de vista y reconocer lo que hay que reconocer. Todo el mundo quería que la primera revolución de América Latina fuera perfecta. Pero no es posible. Los pueblos que quieran hacer revoluciones lo entenderán. No se puede saberlo todo, se cometen errores. Mi papá siempre me decía: “Fue un salto al abismo. Queríamos hacer justicia, pero no sabíamos cómo se hacía”.

No sabíamos cómo gobernar revolucionariamente, porque no es lo mismo que ser revolucionario. Es una generación que ha hecho un gran esfuerzo, le merecemos un respeto que no podemos obviar. Porque lo nuevo y lo renovador cree que siempre tiene las mejores respuestas, pero las ideas biologicistas o patologizadoras también fueron vanguardia.

No sabíamos cómo gobernar revolucionariamente,
porque no es lo mismo que ser revolucionario.

¿Este cambio implicó una renovación?

Claro. El día que la revolución deje de renovarse ya no va a ser una revolución. En estos temas se trabajaba para la renovación pero no se lograba porque no teníamos todas las herramientas, tuvimos que indagar, estudiar y reflexionar mucho.

¿Cuáles eran los principales obstáculos?

Los prejuicios que aprendimos de nuestros ancestros españoles, y africanos también, y que estaban en el mundo entero. Esos prejuicios no ayudaban a que se defina una política clara. Se proponían reflexiones, pero no propuestas.

¿Cuál es la situación de los derechos de las mujeres en la isla hoy?

La cosa buena es que las mujeres estamos organizadas, y eso da mucha fuerza. Hay muchas campañas, programas de televisión, de radio, espacios científicos. Se ha trabajado en el empoderamiento y hoy somos el tercer o cuarto país con mayor presencia de mujeres en el parlamento, hay mayor número de graduadas universitarias mujeres, hay paridad salarial desde 1959. Nosotros no tenemos, por ejemplo, femicidios. Porque Cuba no es un país violento, y eso sí es un efecto de la revolución.

¿Y la prostitución?

No la consideramos trabajo, porque en Cuba hay otras alternativas, pero al que se persigue es al proxeneta. Hay muchas cosas que inciden y hay que tratarlas cuidadosamente para no estigmatizar.

Fuente:  https://eldiariodelamarina.com/mariela-castro-declara-cuba-territorio-libre-feminicidios/

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País Vasco: Educación pone coto a las aulas de 2 años en la concertada para evitar la segregación

País Vasco/25 enero 2018/Fuente: Deia

 El Departamento de Educación pondrá coto a la proliferación de aulas de 2 años en los centros concertados para favorecer una distribución equilibrada del alumnado más desfavorecido entre la red pública y la red concertada. El próximo día 29 se abrirá el periodo de matrícula para el curso 2018-2019 en uno de los 703 centros educativos con la segregación del alumnado extranjero en la red pública como telón de fondo.

El Gabinete que dirige Cristina Uriarte aprobó el decreto que regula la admisión del alumnado e introduce cambios con el objetivo de dotar de mayor transparencia al proceso de matrícula, adaptarlo a los nuevos modelos de familia (monoparental, divorciada, adopción…) y dotar de marco legal a la escolarización del alumnado fuera del plazo ordinario.

Alrededor de 3.000 estudiantes -en su mayoría migrantes- se incorporan cada año a las aulas vascas una vez comenzado el curso. Por lo general acaban estudiando en centros públicos, que atienden al 80% de este colectivo. En los últimos años distintos sectores de la escuela pública, incluso el Consejo Escolar de Euskadi o el Ararteko, están denunciando este problema, más acusado en ciertos municipios como Gasteiz. Básicamente reclaman al Gobierno vasco medidas para evitar la creación de guetos por la asistencia de un elevado número de alumnado con un nivel socioeconómico bajo o en circunstancias desfavorecidas.

El nuevo decreto contempla por primer vez esta matrícula fuera de plazo e introduce distintos filtros para avanzar en el acceso a la escolarización de todo el alumnado en condiciones de igualdad de oportunidades. Se crean oficialmente las Comisiones de Garantías para supervisar la limpieza e idoneidad del proceso de admisión y asesorar a las delegaciones territoriales sobre la delimitación de las zonas de influencia del centro escolar. Además, la Administración educativa se reserva un 10% de las plazas tanto en los centros públicos como concertados para atender las necesidades de todo el alumnado que llega con el curso empezado y que normalmente precisa un refuerzo.

También se han adoptado algunas de las disposiciones que han reclamado insistentemente desde la escuela pública para evitar la “segregación inducida” encaminadas a revisar los criterios de baremación reduciendo el impacto de la renta y eliminando la influencia de los puntos otorgados por los consejos escolares, OMR (Órganos de Máxima Representación) y cooperativas para acceder a un determinado centro. La nueva norma introduce cambios en las puntuaciones que se otorgan para baremar en caso de que haya más solicitudes que plazas.

Así, la puntuación por renta familiar pasa a 1,5;las que obtienen los socios de proyectos educativos cooperativistas, como las ikastolas concertadas, baja de 1 a medio punto. También se reducen las puntuaciones otorgadas por los consejos escolares de los centros por distintos conceptos, que pasa de 2 a 1 punto. Entre otras cuestiones se ha modificado el nivel de renta anual familiar por el que se puede obtener puntuación en el baremo. De esta manera, las familias que en el ejercicio fiscal del año 2016 no superen la cantidad de 9.080,40 euros -correspondiente al Salario Mínimo Interprofesional del 2015- obtendrán un punto y medio por este concepto. Hasta hace dos años, el nivel de ingresos máximo para obtener esta puntuación se establecía en los 42.000 euros. De este modo el Departamento de Educación pretende que sean las familias que disponen de menos recursos las que realmente se beneficien de ese punto y medio. Todas estas medidas están incluidas en el II Plan de Atención Educativa al Alumnado Inmigrante.

Otra de las acciones con las que Educación quiere facilitar la escolarización inclusiva y equilibrada del alumnado de origen extranjero en todas las redes es la ampliación a la red concertada del control de número máximo de alumnado y grupos que cada centro puede admitir de acuerdo con la planificación .

Por primera vez, será la Delegación de Educación de cada Territorio la que establecerá el número máximo de plazas en cada centro. Es decir, un centro concertado no va a poder matricular a todos los estudiantes que soliciten entrar, sino que va a ser la Delegación de Educación correspondiente la que determine cuántos estudiantes puede matricular, igual que sucede en la pública.

Hasta hora, las aulas de dos años estaban fuera de la normativa. “Si un centro tenía tres aulas autorizadas las llenaban a tope independientemente de las aulas que tuvieran concertadas a partir de los tres años. Y sin embargo ahora solo van a poder matricular en el primer ciclo de Infantil según la planificación autorizada a partir de los tres años”, explican desde Educación. Con esta medida lo que se persigue es “equilibrar la oferta y la demanda, que entre la red pública y la red concertada no exista una competencia de crecimiento en detrimento de la otra red”, afirman fuentes del Departamento. “Tenemos que intentar trabajar con lealtad, tenemos que ser todos conscientes de que tanto la red pública, como la concertada, prestan un servicio público y que deben responder a las necesidades de la sociedad desde ambos colectivos sin intentar pisotearnos unos a otros”, señalan las mismas fuentes.

Fin a las “trampas” Al no ser una enseñanza obligatoria, la política de admisión en el ciclo 0-2 años se mueve en una especie de limbo. Algunos concertados cercanos a colegios públicos con mala fama entre algunas familias que rehuyen centros con gran diversidad han aprovechado esta circunstancia para crecer y ganar estudiantes a pesar de que la matrícula general no ha crecido por la escasez de nacimientos.

La lógica es sencilla, se abren nuevas aulas en Infantil y luego piden a Educación que concierte más aulas en Primaria para garantizar plaza a ese nuevo alumnado. “Desde el punto de vista empresarial querer crecer abriendo aulas de Infantil puede ser legítimo pero ahora mismo el número de alumnos no está creciendo, por tanto, si un centro incrementa el número de grupos perjudica a los centros que están haciendo el mismo servicio público. Todos somos necesarios y no tiene sentido hacernos esa competencia mercantil que no es la propia de este sector”. Según Educación, este decreto va a evitar que se sigan “usando este tipo de trampas ya que ahora mismo no se dan las condiciones de crecer sino de prestar un servicio de la máxima calidad desde ambas redes”.

Fuente: http://m.deia.com/2018/01/16/sociedad/euskadi/educacion-pone-coto-a-las-aulas-de-2-anos-en-la-concertada-para-evitar-la-segregacion

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Ministerio de Cultura apoyará libros de afrocostarricenses, indígenas y personas trans

Costa Rica/24 diciembre 2017/Fuente: La Nación

Diversas voces costarricenses se verán beneficiadas en 12 proyectos con ¢46,9 millones del programa literario Colegio de Costa Rica.

Durante el 2018, el Ministerio de Cultura apoyará a 12 proyectos de artes literarias. Este miércoles, su programa Colegio de Costa Rica anunció el detalle de los ganadores de la VII Convocatoria para Financiamiento de Proyectos de Artes Literarias.

En total, recibieron 41 proyectos literarios. Entre los proyectos seleccionados se repartirán ¢46.8 millones según lo solicitado por cada postulante.

En total, tres de los proyectos beneficiarán directamente a creadores y lectores de poblaciones minoritarias.

Según detalló el Colegio de Costa Rica en un comunicado de prensa, la escritora Delia McDonald Woolery utilizará el fondo para escribir la novela La cofradía cimarrona. «Será la primera novela publicada por una mujer afrocostarricense», dice el mensaje dirigido a prensa.

En la lista también se encuentra la autora y periodista Camila Schumacher, reconocida por sus obras infantiles De poco un todo (2016) y De todo un poco (2017).

Con sus fondos, Schumacher creará el libro de historias ¡Qué valor! (relatos polifónicos cos-trans-ricenses) con testimonios de mujeres trans. La escritora también es reconocida por su labor como educadora y gestora en la Fundación Transvida.

Por otro lado, la comunidad ngäbe obtendrá la publicación de un libro de investigación cultural titulado El vestido tradicional de las mujeres ngäbes. El fondo del Ministerio de Cultura será utilizado para su edición y difusión.

“Hay proyectos que destacan por su calidad, originalidad e importancia, y se seleccionan casi por unanimidad», dijo el presidente del Consejo Asesor del Colegio de Costa Rica y miembro de la comisión que seleccionó los proyectos, Santiago Porras.

«Se consideró, además, la variedad de las perspectivas en las que se observan fenómenos o circunstancias muy distintas: desde un libro ngäbe, hasta uno con testimonios de mujeres transexuales. Realmente, se contó con variedad de temas que parten de propuestas muy diferentes entre sí”, describió Porras en el comunicado para prensa.

Las categorías de la convocatoria del Colegio de Costa Rica son cuatro: estímulo a la creación literaria; capacitación e investigación; edición y difusión; y promoción de la lectura.

En el 2017, el Colegio de Costa Rica ejecutó 15 proyectos de literatura.

Fuente: http://www.nacion.com/viva/cultura/ministerio-de-cultura-apoyara-libros-de/MBDPUNGTUNG5ZLS6MAVTBZJANA/story/

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Equidad en la educación para la población indígena: contradicciones y paradojas

Por: Rosa Guadalupe Mendoza Zuany

La noción de equidad aparece de forma recurrente junto con la de inclusión en los documentos de política de la Reforma Educativa, conformando como díada uno de los ejes del nuevo modelo educativo. El principio de equidad se plantea como orientado a que el “acceso y permanencia en el sistema educativo de los individuos que se encuentran en una situación de rezago o desventaja sean prioridad para las autoridades educativas de los distintos órdenes de gobierno…” (SEP, 2016, p. 65-66). En congruencia con lo anterior, el acceso y la permanencia de la población indígena en el sistema educativo –y desde luego la pertinencia de su educación– deberían ser prioridad para las autoridades educativas en México. Cabe destacar que, en consonancia con la apropiación que se ha hecho de las directrices de la UNESCO sobre educación inclusiva (UNESCO, 2009), a ese grupo poblacional se le ha colocado en el marco de la inclusión, cuyas razones sociales y educativas apuntan por ejemplo a la oportunidad de aprendizaje para todos en el marco de una modalidad general única, la tolerancia, la convivencia en la diversidad y el abatimiento de la marginación y la exclusión bajo los principios de la Educación para Todos (EPT); mientras que la razón económica alude al menor costo, de ahí la necesidad de enseñar a todos los niños juntos, en “una sola escuela para todos”, en comparación con el elevado costo de enseñarles en susbistemas diferenciados (como el indígena o como la educación especial). Por consiguiente, la razón económica de la inclusión –“el ahorro”– resulta claramente paradójica si se reflexiona sobre las implicaciones de dejar de apoyar con recursos especiales a poblaciones en desventaja mientras que al mismo tiempo predomina un discurso sobre la necesidad de atender prioritariamente y con equidad a los grupos vulnerables de la sociedad.

¿Qué significa equidad para quienes diseñan políticas y las implementan? ¿Qué implicaciones tiene para la población indígena que la equidad aparezca constantemente en conjunto con la inclusión? ¿Cómo se vincula la razón económica de la inclusión ‒ “una sola escuela para todos es menos costosa”– con el principio de equidad a la hora de diseñar e implementar políticas orientadas a la población en rezago y vulnerabilidad como la indígena? ¿Qué significa constituir “prioridad” para el gobierno? Equidad significaría dar más a quien menos ha tenido: más presupuesto asignado a sus asuntos prioritarios, más esfuerzos de articulación y coordinación de políticas, más beneficiarios de programas provenientes de dichos grupos “vulnerables”, más beneficios y más pertinentes, y en suma, mejor educación. Sin embargo, desde el punto de vista de quien esto escribe, la equidad se confunde, y no inocentemente, con igualdad. En este sentido, dicha población debe conformarse con tener presupuesto, acceso a programas como al de la Reforma Educativa (PRE) y al de las Escuelas de Tiempo Completo (PETC), por poner dos ejemplos de programas vigentes, así como algunos “beneficios” generalizados, aunque no sean pertinentes ni suficientes para revertir la histórica marginación que padece este grupo de la población. Resulta paradójico que, aún contando con evidencias de la necesidad de rediseñar y mejorar la implementación de los programas de apoyo a la gestión escolar en las escuelas indígenas en los resultados del proyecto “Fortalecimiento de la Autonomía de la Gestión Escolar. Plan Indígena 2014” (SEP y Banco Mundial, 2014), la SEP no haya observado medidas que atendieran las recomendaciones de dicho proyecto en la actual estrategia Escuela al Centro y los programas de apoyo a la gestión escolar –como PRE y PETC– que incluyen apoyos para la infraestructura, el equipamiento, recursos para la consecución de las rutas de mejora, alimentación de los alumnos, entre otros. Por ejemplo, no se han diseñado estrategias desde la federación para incentivar a las Autoridades Educativas Locales (AEL) para lograr que una mayor cantidad de escuelas indígenas cuenten con el apoyo de PETC; simultáneamente desde la Federación, a decir de funcionarios encargados de coordinar dicho programa, se aspira a beneficiar a todas las modalidades por igual sin enfatizar el apoyo de aquellas históricamente marginadas como la indígena y las telesecundarias. Dicha marginación se puede evidenciar a través del hecho de que nueve de cada 10 alumnos hablantes de lenguas indígenas asisten a escuelas en localidades de alta y muy alta marginalidad; se observa también en las carencias en infraestructura de sus escuelas, al no disponer de baños (un 24.7% de las primarias indígenas), no contar con mobiliario para los alumnos (un 20.1% de los preescolares indígenas) sólo por mencionar dos ejemplos (INEE-UNICEF, 2016).

A partir de estas políticas y decisiones gubernamentales al parecer nos enfrentamos a la continuación de la inequidad y a la marginación porque no se ve la manera de poder corregir, a mediano y a largo plazo, las desigualdades históricas. Los apoyos que se ofrecen no toman en cuenta su pertinencia, como en el caso de los programas orientados a la infraestructura y equipamiento, que no atienden las necesidades apremiantes de los centros escolares, o no responden a los contextos, la cultura, el clima, entre otros. O cuando se da menos, como en el caso del Programa para la Inclusión y la Equidad Educativa (PIEE) –que fusionó siete programas presupuestarios en 2014– orientado a indígenas, migrantes y personas con discapacidad principalmente, y cuyo presupuesto no fue la suma del presupuesto individual con el que contaban dichos programas; lo cual en los hechos significa una reducción del presupuesto para estos grupos de la población. Ni qué decir de no asignar un presupuesto para el diseño de libros de texto en lenguas indígenas para todos los niveles, modalidades y lenguas (ver Catálogo de Libros de Texto Gratuitos de la CONALITEG), sin importar cuántos hablantes aún existan, ya que lo importante sería trabajar más vigorosamente para evitar la extinción de las lenguas minoritarias en función del número de hablantes.

Otros ejemplos que ilustran lo anterior son el Programa de la Reforma Educativa (PRE), las escuelas indígenas y el CONAFE. El PRE asigna recursos con base en los rangos de la matrícula en las escuelas, lo que claramente pone en desventaja a las escuelas indígenas cuya organización no es completa y su matrícula es baja; de ahí la insuficiencia de los apoyos para que mejoren sus condiciones de infraestructura, equipamiento, materiales y gestión escolar. Lo mismo sucede con los servicios de educación comunitaria del CONAFE que sólo pueden recibir un monto fijo como apoyo. Se observa que prevalece la idea de distribuir los apoyos a todos los niveles y modalidades, sin dotar de más apoyos a las escuelas donde asisten niños indígenas.

En ese mismo sentido, otro ejemplo lo constituye la estrategia Escuela al Centro, que parece haber sido diseñada ignorando la diversidad de escuelas en el sistema educativo y, particularmente, la marginación y las peculiaridades de las escuelas del subsistema indígena. Dichas escuelas, como ya se mencionó, en su mayoría no son de organización completa –49.9% de los preescolares indígenas son unitarios y 66.5% de las primarias indígenas son multigrado (INEE-UNICEF, 2016)–, lo que vuelve compleja su gestión escolar por la atención de grupos multigrado a partir de esquemas unidocentes o bidocentes, y por contar con un director que también está frente a grupo y que tiene sobre sí una enorme sobrecarga de trabajo administrativo en detrimento de la gestión académica; los directores, además, cumplen las funciones de mantenimiento de la escuela y a veces hasta de limpieza. Sin embargo, para las escuelas que tanto requieren de apoyo para la gestión escolar, no se observan figuras de apoyo administrativo que coadyuven a lograr una mínima normalidad escolar, porque esta nueva figura sólo puede operar en escuelas de organización completa.

Entonces, sería procedente preguntar lo siguiente: ¿Realmente se diseñan e implementan políticas y programas atendiendo al principio de equidad que logren revertir la marginación histórica de los pueblos indígenas en el ámbito educativo? ¿En qué medida el discurso de equidad es letra muerta si no hay un diseño e implementación de políticas educativas congruentes con dicho principio y con un respaldo presupuestario suficiente? Éstas y otras preguntas siguen pendientes y por lo mismo vale la pena seguir pidiendo una explicación a las autoridades correspondientes.

Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/equidad-en-la-educacion-para-la-poblacion-indigena-contradicciones-y-paradojas/

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Uruguay: El Ministerio de Educación y Cultura presentó los nuevos integrantes de la Comisión Especializada en Género

Uruguay/16 noviembre 2017/Fuente: Publimetro

En el marco de los compromisos asumidos por el Estado, a través del Consejo Nacional Coordinador de Políticas Públicas en Igualdad de Género, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) presentó los nuevos integrantes de la Comisión Especializada en Género de acuerdo a lo establecido por resolución.

Del evento participaron la viceministra de Educación y Cultura, Edith Moraes, y la directora del Instituto Nacional de Mujeres (INMUJERES) del Ministerio de Desarrollo Social, Mariella Mazzotti.

Por su parte, la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, envió un mensaje grabado ya que no se encuentra en el país.

La Comisión fue creada con el objetivo de incorporar la perspectiva de género en políticas, planes, programas y actividades del MEC, para “lograr una sociedad más igualitaria y más justa”.

De este modo, dicha Comisión quedó integrada por un delegado de la subsecretaría de Educación y Cultura y uno por cada Unidad Ejecutora del Inciso.

No a la violencia de género

Muñoz expresó a través de su mensaje grabado que “en noviembre mujeres y varones decimos ‘No’ a la violencia de género”.

“No queremos más muertes indiferentes. Las mujeres luchamos el 25 de noviembre junto a los varones uruguayos para demostrarle al país que la violencia de género es un flagelo que podemos erradicar entre todos”, remarcó.

Por ello, aseguró que desde el Ministerio de Educación y Cultura se realizarán talleres con la Escuela Nacional de Administración Pública para todos los funcionarios del Ministerio “porque los derechos humanos también deben ser incorporados como responsabilidades en las actitudes de todos los días”.

A su turno, la subsecretaria, Edith Moraes, dijo que el asesinato de la niña de 9 años en Rivera hace reflexionar acerca de todo el tiempo que se viene trabajando sobre estos temas y conversando sobre la igualdad y la violencia de género y, sin dudas, “falta mucho todavía”.

“Hace tiempo que tenemos convicción de que la cultura es la que tiene que cambiar”, dijo Moraes.

Acotó que se han naturalizado tantas cosas que “modificar la cultura implicará correr velos, desconstruir actitudes que están muy arraigadas, ideas y creencias, pero por sobre todo algo que muchas veces se refleja en las conductas y comportamientos y son ‘no conscientes’, entonces hacer consciente es una de las primeras acciones”.

La jerarca del MEC dijo que también se debe hablar de “sensibilizar”, porque es algo que tiene que ver con el colectivo.

“Hemos avanzado en el compromiso de institucionalizar las políticas de igualdad de género y en la Dirección General queda todo lo que tiene que ver con planificación y acciones, con el apoyo de las Unidades Ejecutoras que han nombrado sus integrantes para la Comisión”, remarcó Moraes.

Indicó que la nueva institucionalización obligará a trabajar con “más continuidad”, pero sobre todo “a planificar acciones partiendo de cada una de las realidades específicas de las Unidades Ejecutoras, de manera que no quede solo en la voluntad, sino que se exprese en distintas maneras de gestionar, distribuir, definir y ocupar lugares tanto hombres como mujeres”.

Moraes anunció que comenzó la obra para la Sala de Lactancia, algo que definió como un paso importante y un logro. “Son las cosas que dan cuenta que no solo nos quedamos en las aspiraciones y los deseos”.

Destacó la importancia de la puesta en marcha de los “talleres de sensibilización sobre derechos humanos con énfasis en género, en la administración pública”.

También dijo que INMUJERES es “acompañante permanente de recorrido de ruta y participaré del próximo Consejo de Género. El MEC está caminando, tiene un norte claro da pasos firmes en su marcha”.

A su turno, la directora de INMUJERES del Ministerio de Desarrollo Social, Mariella Mazzotti, destacó que el Ministerio de Educación y Cultura “ya viene trabajando en el tema género, pero ahora institucionaliza una Comisión especializada por la igualdad de género”.

“En el marco del Consejo de Género hemos ido construyendo buenas prácticas de políticas sociales y trabajo conjunto de las  distintas instituciones”, dijo.

Recordó que INMUJERES tiene como mandato “promover la igualdad de género en todo el país a partir de las instituciones estatales”.

Aclaró que la institucionalidad del organismo que encabeza no puede realizar el conjunto de los trabajos que se transversalizan a nivel del Estado.

“El cambio cultural, de las relaciones sociales y de la distribución económica no depende solo de las instituciones, importa mucho lo que pasa en la vida cotidiana con las personas y cómo van construyendo desde allí su realidad”, dijo Mazzotti.

Añadió que la igualdad implica asumir y generar mecanismos, dispositivos, áreas especializadas que van a tener que tratar las distintas Unidades Ejecutoras e instituciones que dependen del MEC para que enfoquen el trabajo con “los lentes de la igualdad de género”.

“Para construir igualdad hay que edificar las características específicas, y en este caso las que tienen que ver con la idea de la cultura hegemónica de la que nos nutrimos a través de la educación formal y no formal, de los medios de comunicación y las producciones culturales, el cine, teatro musuca deporte. Ir avanzando hacia una igualdad es cuestionar las formas de ser, las subjetividades personales, las formas de sentir de mujeres y varones”, dijo.

Por ello, remarcó que avanzar hacia la igualdad implica “dar a las personas la libertad de asumir la personalidad de acuerdo a sus circunstancias y, por otro lado, que la organización de la sociedad responda a esa igualdad”.

“Sabemos que tenemos desigualdad a nivel del trabajo, de las tareas de los cuidados que recaen en las mujeres, a nivel de la distribución económica y del poder. Asombra las pocas mujeres que en Uruguay estamos en puestos de poder político, empresarial o de toma de decisiones”, dijo.

Por ello consideró que es muy importante la “primera institucionalidad” en el marco deconcretar un espacio en la Comisión Especializada para la Igualdad de Género.

Aseguró que será una de las “llaves maestras” para promover los cambios, porque hay mucho que tiene que ver con las relaciones económicas, pero esto se sostiene en la cultura”.

La llave del cambio cultural de los roles asignados a mujeres y hombres está en las instituciones, “pero también en cada una de las personas que ocupan lugares dentro de esas instituciones”.

Sobre la actualización de los marcos normativos, tan importantes para Uruguay, Mazzotti dijo que noviembre ha sido un mes trascendente. El pasado martes 14 el Senado aprobó el proyecto de Ley Integral de promoción y combate a la trata de personas y luego la Ley Integral por una vida libre de violencia para las mujeres, “dos hitos sustantivos”.

Fuente: https://www.publimetro.cl/cl/noticias/2017/11/16/bachelet-promulga-este-jueves-la-ley-desmunicipalizacion-la-educacion.html

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En Canadá se educa en la idea de que no hay diferencias de raza o religión

América del norte/Canadá/04 Novirmbre 2017/Fuente: La voz de Galicia

El Woodroffe High School de Ottawa, en Canadá, tiene 860 alumnos de setenta nacionalidades diferentes y se hablan más de 57 lenguas. En ese centro acaba de vivir una experiencia muy enriquecedora María Teresa Corral, jefa del departamento de inglés del IES As Telleiras, de Narón, en el marco de una actividad de formación organizada por la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, consistente en itinerarios formativos para la mejora de la competencia lingüística y comunicativa en lengua extranjera. Su compañera de instituto Mercedes Rodríguez Calvo, también profesora de inglés, vivió la misma experiencia, pero en su caso en el Glebe Collegiate Institute, también en el distrito escolar de Ottawa.

Las docentes naronesas coinciden en señalar que el lema de todos los institutos de Canadá es la educación constante en valores de respeto y tolerancia. María Teresa pone el ejemplo del centro en el que estuvo en esta ocasión -fue su tercera experiencia en Canadá- en el que trabajó con profesores que impartían clases de alfabetización en inglés para alumnos recién llegados o que llevaban poco tiempo viviendo en ese país. «Casi todos ellos proceden de países con conflictos bélicos, por lo que su experiencia personal tiene que haber sido muy dura, y su objetivo principal es llegar a adquirir un conocimiento suficiente del idioma para acceder al mundo laboral», señala la docente. Añade que «en todo momento se les educa en la idea de que en Canadá no existen diferencias de raza o religión, independientemente de la procedencia de tu familia». Cita como una de las curiosidades el hecho de que al inicio de las actividades lectivas del día se escucha y se canta siempre el himno nacional, apostillando que «el respeto por las instituciones, la bandera y el himno son sagrados para ellos».

Destaca, asimismo, que los alumnos expresan libremente sus opiniones y no tienen reparo a la hora de intervenir en la clase y exponer trabajos o debates. «Trabajan de forma autónoma, normalmente en grupos de cuatro o cinco, buscando información para cualquier tarea, y el profesor es más un guía que un transmisor de conocimientos», manifiesta María Teresa, añadiendo que para obtener el título de secundaria tienen que realizar obligatoriamente 40 horas de servicio a la comunidad.

Por su parte, Mercedes Rodríguez Calvo, participó como observadora en el Glebe Collegiate Institute. Es uno de los más antiguos de Ottawa, ya que se fundó hace 90 años, cuenta con 1.450 alumnos y 115 profesores y goza de un gran prestigio a nivel nacional e internacional. También en esta caso llama la atención la mezcla cultural de etnia y de religiones, y sus instalaciones cuentan con una piscina interior climatizada, cuatro aulas de diseño, dos salas fitness y un auditorio de 1.190 plazas. En cuanto al sistema de enseñanza, Mercedes destaca la potenciación del trabajo en equipo y colaborativo. «A diferencia de nuestro sistema, el alumno es el protagonista de su educación y el profesor basa las clases en tareas, trabajando principalmente con proyectos», señala la docente naronesa. Otra diferencia notable es que los exámenes tienen un peso en la nota final de solo un 20 % y el curso se divide en dos semestres, en cada uno de los cuales solo se estudian cuatro asignaturas.

Fuente: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ferrol/naron/2017/11/01/canada-educa-idea-diferencias-raza-religion/0003_201711F1C12992.htm

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