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La escuela en contingencia

Por: Heriberto Rivera 

(Reflexiones en Cuarentena)

Al hacer referencia a la escuela en contingencia  se hace desde la  idea por la situación creada producto de la pandemia por la que atraviesa  gran parte del mundo, es decir es una situación transicional, pues soy de los que reconozco el papel por demás insustituible del Maestro y por ende del contacto natural con los estudiantes; la escuela en contingencia podría llamarse “hogar educador”, un espacio  primario para la educación en tiempos de emergencia sanitaria.

Al plantearse que desde el núcleo familiar se pueden realizar actividades para romper con el silencio de la escuela, se hace no para privilegiar y desarrollar los  diferentes módulos didácticos que pueda enviar los (las)  docentes a sus estudiantes.

 Por el contrario, la escuela en contingencia transicional nos ofrece la  extraordinaria oportunidad, para desde el hogar y ajustado al tiempo del que pueda disponer los padres y madres, dejar de lado las guías y   manuales- que conforman un conocimiento cosificado, codificado y prefabricado- y en su reemplazo descubrir (educere) las diferentes experiencias que permitan desarrollar  las cualidades propias de cada niño y joven desde el recinto del hogar.

Es la oportunidad entonces en la cual opera en forma concreta la aspiración donde los padres logran aprender  junto a sus hijos, el compartir en el construir significados sobre realidades que tenemos y se observan en casa.

La oralidad viene a ser esa herramienta que desde siempre ha sido el elemento primario para la comunicación, permite generar una conversación cimentada en actividades compartidas que crean un recurso central mediante el cual le damos sentido a nuestras dudas e interrogantes.

 De esta forma se puede lograr que una conversación tan trivial del por qué se “inflan“ o “soplan” las gustosas arepas  se pueden ensayar modos de comprender, de explicar y de reflexionar acerca de las cosas (fenómenos) mas sencillas que podemos estudiar.

 Una consecuencia positiva que puede traer una conversación indagatoria es la posibilidad de ir más allá  de una terminología técnica, pero si es  importante preguntarnos de que modo utilizamos un término en particular y lo relevante de la conexión que exista con otros conceptos involucrados en una situación planteada.

En ese sentido, se puede afirmar que en éste tipo  conversación la cual lleva implícita la mayéutica socrática tiene  como objetivo el lograr que los niños y jóvenes aprendan a cuestionar su propio conocimiento y a tomar conciencia de las formas de hablar entre nosotros sobre  una situación de aprendizaje cualquiera es te sea a la vez que se preparan para el manejo de situaciones más complejas.

Cuando  se plantea que desde el núcleo familiar se pueden realizar e incentivar varias actividades,  es  porque se hace necesario rescatar la tradición de la familia  en el desarrollo del aprendizaje entre todos. Cierto, en casa se puede aprender con las actividades de la casa: ejemplo al momento de cocinar. Nuestras madres son tal vez las que hacen química sin saberlo, mezclan, filtran, tamizan, combinan, controlan temperatura, miden con precisión, calibran, pesan, practican a diario unidades y medidas, succionan, filetean, ahorran energía, hasta crean sus propias unidades de medida En fin, es un mundo de actividades. ¿Por qué se «inflan» o «soplan» las arepas?

Nuestros niños son los primeros que aún sin saber nos hacen preguntas que bien pueden  catalogarse de «científicas»,  preguntas que si bien sus respuestas se consiguen con un simple «pulsar de  tecla» en el PC; pero en estos momentos de pandemia deben convocar a un diálogo pedagógico familiar, aprovechando que  muchos  de los adultos tienen un acervo experiencial sobre como lograron obtener sus conocimientos través de experimentos sencillos y simple realizados en casa.

El ejemplo que coloco sobre el por que se «inflan» o «soplan» las apetitosas arepas son un ejemplo de como en la aparente sencillez y en la pequeñeces de las cosas tenemos un instrumento, un espacio para el aprendizaje de las mismas. Preguntas como ¿por qué  el mercurio se mueve dentro de la columna de un termómetro? O ¿por qué el organismo acepta consumir arroz en la dieta diaria sin aburrirlo? En fin en las actividades que realizamos a diario y en casa hay mucho que aprender.

Por qué el cielo es azul? Ese cielo no es cielo  ni es azul. ¡Lastima que no sea verdad tanta belleza!

¿Por qué el agua caliente limpia mejor la mugre que el agua fría?

 En nuestros hogares tenemos materiales de diferente tipo, hemos sido presa fácil del mercado y el consumismo. Pero si  los niños y jóvenes nos requieren hablar de polímeros, pegamos el grito al cielo; Los polímeros los tenemos a montón en casa, la mayoría de los envases están hechos a base de las cadenas carbonadas de polímeros y lo tenemos hasta en el cuerpo; el cabello es un de ellos.

La realidad nuestra, en casa , creo no equivocare, los niños y jóvenes tienen acceso al pc y al teléfono «inteligente», eso es importante, pero puede devenir en tragedia,  pues la mayoría de los niños y jóvenes lo utilizan como «herramienta de entretenimiento «, es una adicción extrema y todo se convierte en entretener y en «pasar el tiempo «.Vivimos en la «sociedad del espectáculo «,es esa realidad virtual en la que lo importante ya no es el pensamiento,  el plantearse preguntas si ya todo ha sido pensado. Hemos olvidado deliberadamente que en la duda esta el conocimiento, estamos en la expansión de la superficializacion del hábitat cultura.

Como dijo alguna vez un filósofo «yo no tengo cultura, lo que tengo es necesidad de conocimiento”; y eso es lo que necesitan nuestros niños y jóvenes y hasta los adultos la necesidad de ampliar su propia vida,  la cual es muy breve. El confinamiento al cual estamos sometidos a consecuencia de la pandemia 2020, nos debe llevar a superar en la casa la «pedagogía del cuatro por dos», pues en casa se abre una gama diversa de oportunidades para el aprendizaje, acompañada de la pedagogía del amor.  Ver el mundo haciendo cada uno su propia experiencia y haciendo propia las experiencias positivas de los demás.

Los niños y jóvenes muchas veces preguntan para que nos sirve el aprender. Dicha interrogante no es nueva.

Hace 2300 años, un joven estudiante de geometría preguntó  a Euclides: «¿Qué  es lo que ganaré aprendiendo estas cosas?”. El Maestro llamó  a su esclavo y le dijo: “dale unas monedas pues parece que este debe ganar algo con lo que aprende». Esa es otra realidad que tenemos hoy, aprender para obtener un beneficio meramente económico. Ese ejemplo lo tienen muchas familias, cuando los hijos observan que sus padres sin mayor esfuerzo académico han acumulado riquezas.

La vida es mucho más  que estar sujeta al aquí y al ahora, a la limitada de la esfera de la producción.  Las actividades en casa deben valorar la relevancia y la importancia del conocimiento desde lo mas simple hasta lo complejo, y mas si tratamos de superar el pensamiento simple- disyuntivo y hacerlo mas interdisciplinario,  que vaya aprendiendo la interrelación de las cosas del mundo.

La escuela no puede seguir siendo concebida como un entretenimiento, aprendiendo sin esfuerzo.

Las leyes de la naturaleza son los pensamientos matemáticos de Dios.

Aprender  de las cosas más sencillas.

Artículo enviado por el autor a OVE

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Conversación con el profesor investigador, Dr. Miguel Ángel Santos Guerra. Rutas ante los escenarios de coronavirus y quédate en casa

Entrevista/14 Mayo 2020/Por: Lourdes González para Otras Voces en Educación

El profesor investigador, Miguel Ángel Santos Guerra, (enlace) con trayectoria ejemplar, con la extraordinaria virtud de conectar con una inmensa mayoría, siempre envuelto en el afecto de colegas, discípulos y académicos y con una gran producción intelectual sobre el sistema escolar, las prácticas docentes, la evaluación educativa, accedió amablemente a contestar unas preguntas y a enviar unas líneas al respecto.

Hoy en día, ante las medidas de sana distancia y ¡Quédate en casa! implementadas en México para evitar la propagación de COVID-19 y para mantener una buena salud se modificó la modalidad de prestación de los servicios educativos de presencial a distancia. El profesorado y los investigadores de la educación con los medios disponibles desde sus hogares se conectan con las y los estudiantes para ofrecer el acompañamiento, la preparación académica y con ello existen ciertas preocupaciones que resultan en el proceso ¿Qué compartiría con los profesionales de la educación por los escenarios teniendo en cuenta que la educación a distancia difiere mucho de unas comunidades a otras?

El Dr. Miguel Ángel Santos Guerra, saluda y precisa que le hubiera gustado disponer de más tiempo para hacer más extensas las contestaciones.

– Por la situación que estamos viviendo jamás se había tenido que impartir la docencia desde las casas, jamás se había realizado la evaluación de todo el sistema educativo a distancia. Jamás se había desarrollado el currículum desde una institución virtual diseminada en el espacio y en el tiempo.

Este hecho ha obligado a los docentes a dar respuestas de forma rápida, creativa e improvisada a unas demandas para las que, salvo excepciones, no estaban preparados.

Han tenido que trabajar más, han tenido que adaptar el trabajo a la nueva situación y han tenido que responder a las exigencias de los alumnos y de las alumnas que no disponen de los medios necesarios para realizar el aprendizaje. No olvidemos que la brecha digital es muy grande y que tendremos familias sin cobertura, sin computadoras o con una sola para varios hijos e hijas y sin los conocimientos necesarios para su uso.

Este hecho es muy importante porque va a incrementar las diferencias que ya existían en la enseñanza presencial y habrá que corregirlas de manera urgente y eficaz.

En las obras, “Cadenas y sueños” y “Entre bastidores”, Usted menciona la escuela está cargada de significados, ¿Qué dificultades encierra el traslado a la casa y cómo recomienda resolverlo?

– He trabajado durante muchos años, dedicado a la investigación, escribiendo varios libros e impartiendo clases sobre la importancia de la organización escolar como institución que acoge la planificación, el desarrollo, la innovación y la evaluación del currículum.  Pero ahora por los escenarios, la organización escolar es solo virtual, no es física. Partiendo de un ordenador o de un teléfono inteligente compartimos el aprendizaje y la convivencia.

¿Qué hacer? Ahora conviene trabajar y potenciar las dimensiones virtuales de esa comunidad de aprendizaje que es una escuela. El Proyecto Educativo sigue existiendo. La comunidad educativa, aunque diseminada, es real y debe fortalecerse. La participación se realiza de otras formas y las relaciones adquieren unas nuevas dimensiones.

La escuela sigue existiendo, sus propósitos, sus integrantes, sus cometidos, su currículum, sus estrategias y sus evaluaciones, siguen ahí, menos visibles físicamente, pero no menos reales.

He escuchado a profesores que me dicen que en esta etapa se han sentido acompañados, apoyados y sostenidos por la comunidad.

– ¿Cómo hacer para que las experiencias sean más formativas para todos los protagonistas?

La finalidad esencial de la escuela es alcanzar la formación integral de las y los estudiantes. No basta llenar la cabeza de conocimientos. Y, menos aun, de datos estériles. Si todo el conocimiento que se adquiere en las escuelas sirviera para dominar, engañar y explotar mejor al prójimo, más nos valdría cerrarlas.

Por eso es muy importante que las experiencias de aprendizaje que se desarrollan a distancia sean ricas y formativas. 

En cada escuela deberíamos tener este lema como orientación prioritaria de la acción: tenemos que formar no a los mejores del mundo, sino a los mejores para el mundo.

– ¿Cómo hacer para que los productos se relacionen más con aprendizajes esperados, o se cumplan y no se vuelvan un procedimiento administrativo?

El quehacer esencial de la escuela tiene que ver con la formación de la mente y el corazón de los alumnos. Multiplicar las actividades burocráticas o pobres intelectualmente es empobrecer, la esencia del trabajo docente.

No hay nada más absurdo que lanzarse con la mayor eficacia en la dirección equivocada. Es esencial es aprender a pensar y aprender a convivir. No hay que ocupar a los niños y a las niñas en actividades meramente administrativas.

Y no se puede olvidar la dimensión afectiva, tan decisiva en la educación. Los alumnos aprenden bien de aquellos docentes a los que aman. Mi último libro, de este mes de mayo de 2020, se titula “Educar el corazón. Los sentimientos en la escuela” (Editorial Homo Sapiens).

En el caso del profesorado con estudiantes que necesitan el acompañamiento de las madres, los padres o algún adulto para realizar los deberes escolares ¿Cómo hacer para aprovechar la experiencia, para conectar más las y los progenitores y lograr que se sumen a colaborar?

La participación de los padres y las madres es fundamental en la enseñanza presencial. También sobre este tema he escrito varios libros. Y es más importante en esta modalidad virtual de enseñanza porque los alumnos y las alumnas realizan su tarea en el ámbito doméstico. Los padres y las madres deben:

– Valorar el trabajo que realiza la escuela y que llevan a cabo los docentes.

– Proporcionar a los hijos un espacio adecuado para el trabajo.

– Facilitarles los medios que necesiten para realizarlo.

– No comparar a unos hijos con los otros.

– Darles ejemplos de trabajo.

– Dialogar con los docentes cuando sea necesario.

Todas las piedras que lancen los padres y las madres sobre el tejado de la escuela, caen sobre la cabeza de los alumnos y alumnas.

– ¿Qué dificultades encierra la evaluación?

Sobre evaluación he escrito 12 libros.  El último se titula “Evaluar con el corazón” (Editorial Homo Sapiens). No es posible resumir su contenido en unas líneas.

  1. La evaluación revela, expone sobre el tapete todas las concepciones, actitudes y principios del evaluador. De modo que se podría decir lo siguiente: dime cómo evalúas y te diré qué tipo de profesional eres.
  2. Es importante que no se confunda la evaluación con la calificación.
  3. Tienen que potenciarse las tareas más ricas porque una evaluación de naturaleza pobre favorece un proceso de enseñanza y aprendizaje pobre.
  4. Es preciso utilizar instrumentos variados, sensibles para captar la complejidad y adaptados a los contextos y a las personas.
  5. Hay que potenciar la evaluación continua y no hacerla al final del aprendizaje.
  6. Es muy importante que la evaluación sirva para motivar, aprender, mejorar, dialogar y animar. Y no tanto para controlar, comparar y torturar.
  7. Los alumnos tienen que participar en la evaluación y autoevaluarse.
  8. No se pueden olvidar las dimensiones éticas de la evaluación.

Suelo decir que en la escuela se evalúa mucho y se cambia poco: algo falla.

¿Cuáles son las preguntas qué tendrían que hacerse los académicos, los directivos, los investigadores educativos en este momento por los escenarios que se viven?

Para todos es muy importante poner en tela de juicio las prácticas, hacerse preguntas, cuestionarse. La duda es un estado incómodo, pero la certeza es un estado ridículo. Aconsejo la lectura de mi libro “La escuela que aprende”, no la que enseña, sino la que aprende.

Después, hay que compartir esas preguntas. Y responderlas a través de la investigación para poder comprender y tomar decisiones de mejora.

También considero importante escribir sobre esos procesos y luego difundir esos escritos para que sirvan de ejemplo, de estímulo y de debate.

– ¿Cuáles son los desafíos en las prácticas docentes, directivas y en el fortalecimiento de la evaluación?

En los tres ámbitos (docente, directivo y evaluador) el principal reto es la reflexión rigurosa sobre las prácticas. Es decir, investigar sobre ellas, con el fin de comprenderlas y de mejorarlas en su racionalidad y en su justicia.

– ¿Qué se necesita para mejorar?

Hace falta poner en funcionamientos tres triángulos:

  • El de las estrategias de mejora, que tiene tres vértices:

-Investigación      -perfeccionamiento      -innovación

  • El de los contenidos, con sus tres vértices:

-concepciones      -actitudes       -prácticas:

  • El de los requisitos, que tiene estos tres vértices:

-querer        -saber        -poder

  • El de los ámbitos, con estos tres vértices:

-escuela        -familia       -sociedad

Sin un vértice, no hay triángulo. Es fácil para las y los lectores hacer todas las combinaciones posibles. Por ejemplo, en el triángulo de los requisitos: si quiero y puedo, pero no sé, no funciona. Si quiero y sé, pero no puedo, imposible la realización. Si puedo y sé, pero no quiero, no es posible…

Seguro habrá motivos de preocupación para el regreso presencial a los colegios ¿Qué podría comentar al respecto?

Necesitaremos todavía mucho tiempo más para combatir el virus. Tendrá que haber desinfectantes, jabones, mascarillas y respeto a las decisiones de las autoridades políticas y sanitarias. Tendrá que respetarse la distancia física entre las personas. Tarde o temprano, habrá que ir recuperando la normalidad. Hasta ahora nos hemos escondido del virus, después tendremos que convivir con él.

La responsabilidad de cada escuela, de cada profesor y de cada alumno va a ser decisiva. Ojalá que el paso por esta crisis nos haga mejores. En mi blog, El Adarve, he dedicado varios artículos (nueve hasta el momento) sobre las lecciones que nos está brindando la crisis, a ellos me remito.

Se acerca el día de los y las maestras ¿Qué mensaje les compartiría?

Quiero recordarles que su tarea es la más importante, más hermosa y más difícil  que se le ha encomendado al ser humano en la historia.  Educar no es solo una forma de ganarse la vida; es, sobre todo, una forma de ganar la vida de los otros. Como homenaje en ese día especial, quiero dedicarles esta hermosa y significativa  anécdota.

El gran magistrado Pericles, cuya personalidad marcó todo el siglo V antes de Cristo, hasta el punto de conocerse a éste como Siglo de Pericles, entendió de forma cabal, la misión del maestro como forjador de la personalidad y la conciencia de los pueblos.

En cierta ocasión, mandó reunir a todos los genios y artistas que habían contribuido a engrandecer Atenas. Fueron llegando los arquitectos, los ingenieros, los escultores, los guerreros que defendieron la ciudad, los filósofos que propusieron nuevos sentidos a la vida… Estaban todos allí, desde el matemático que descubría en el número el sentido helénico de la exactitud hasta el astrónomo que se asomaba al universo para contemplar la armonía de las estrellas.

Pericles cayó en la cuenta de una ausencia notable: faltaban los pedagogos, personas muy modestas que se encargaban de llevar a los niños por el camino del aprendizaje.

– ¿Dónde están los pedagogos?, preguntó Pericles. No los veo por ninguna parte. Vayan a buscarlos.

Cuando, por fin, llegaron los pedagogos, habló Pericles:

– Aquí se encontraban los que, con su esfuerzo, embellecen y protegen a la ciudad. Pero faltaban ustedes, que tienen la misión más importante y elevada de todas: la de transformar y embellecer el alma de los atenienses.

¿Se lo podría explicar alguien de forma convincente a nuestros políticos de hoy? No solo lo que Pericles pensaba y sentía de la educación. También su forma de  vivir honestamente. Porque gobernó de forma justa e intachable durante más de un cuarto de siglo. No hay forma más bella y más eficaz de autoridad que el ejemplo.

Santos, M. (2020a, Mayo 8). La cruel pedagogía del virus. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/05/08/la-cruel-pedagogia-del-virus/

Santos, M. (2020b, Mayo 2). El dentista del cocodrilo. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/05/02/el-dentista-del-cocodrilo/

Santos, M. (2020c, Abril 25). Aun es posible la alegría. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/04/25/aun-es-posible-la-alegria/

Santos, M. (2020d, Abril 18). Su suerte es nuestra suerte. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/04/18/su-suerte-es-nuestra-suerte/

Santos, M. (2020f, Abril 4). Morir en soledad. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/04/13/morir-en-soledad/

Santos, M. (2020g, Abril 4). Docentes en tiempos de coronavirus. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/04/04/docentes-en-tiempos-de-coronavirus/

 

Santos, M. (2020h, Marzo 28). A un enfermo de coronavirus. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/03/28/a-aun-enfermo-de-coronavirus/

 

Santos, M. (2020i, Marzo 21). Aplausos al anochecer. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/03/21/aplausos-al-anochecer/

Santos, M. (2020j, Marzo 14). Lecciones del coronavirus. El adarve. La opinión de Málaga https://mas.laopiniondemalaga.es/blog/eladarve/2020/03/14/lecciones-del-coronavirus/

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Confinar, recluir, enclaustrar

Por: Elena Simón

El estado de alarma y el confinamiento que ha venido con él, ha dejado muchas cosas importantes fuera del foco de preocupación de administraciones y sistema educativo. Entre ellas, también, la resolución pacífica de conflictos, teorías y prácticas de cuidados y corresponsabilidad, orientación escolar no sexista, los talleres de Igualdad o la prevención de violencia de género.

Quienes me leen con asiduidad saben que soy muy partidaria de explicar con metáforas los acontecimientos y sucesos, incluso los sentimientos y emociones.

En el estado de alarma en el que estamos, yo siento que mi razón, mi alma y mis sentimientos también están recluidos dentro de una cápsula, esperando oportunidades para ir saliendo. Quizás en esto me parezca al virus coronado, que es oportunista también. Por eso siento que las cuestiones políticas y sociales se están arrinconando en favor de las sanitarias y económicas. Los seres humanos somos pluridimensionales y la salud no sólo es la física sino, como dijo la OMS, ¡ya en 1948! “la salud es un completo estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Aparte de las afecciones, enfermedades y muertes producidas por el coronavirus, podríamos apreciar que ahora mismo estamos muy mal de salud psicológica y social. Y, quizás también de salud física, porque padecemos miedo, incertidumbre y flojera mental, porque se nos han disuelto nuestros hábitos sociales de relación, porque sentimos mordazas, cadenas y esposas que atenazan nuestras palabras, voluntades y movimientos, porque estamos en estado de reclusión y ni siquiera ya podemos hablar de otras cosas que no sean “éstas”. Se nos están secando los cerebros y las acciones que emprendemos no pasan de ser “peliculeras”, momentáneas, evanescentes y casi, casi sin consecuencias.

El mundo necesita seres humanos completos, sanos, libres e iguales para poder dar pasos adelante en la justicia y el bienestar y precisamente ahora es lo que se nos está limitando y retrayendo. No podemos estar bien -que es la pregunta más repetida en nuestras comunicaciones telefónicas o por redes- porque no tenemos salud y como no tenemos salud tenemos malestares.

Estos malestares también son sociales y colectivos. Por ejemplo: el limitar la educación a unas sesiones lectivas online frente a una pantalla priva de la mayor parte de conocimientos y habilidades que deben adquirirse en la escuela: las relaciones humanas y la resolución de sus conflictos; la interacción intergeneracional e intrageneracional; las acciones y planes culturales intraescolares o extraescolares; el compartir y socializarse en pistas deportivas, comedores y cafeterías, patios y aulas. El ir, venir y permanecer una gran parte del día en un colegio o instituto, uno de los espacios públicos y sociales que se han inventado los últimos siglos para toda la población, tenga o no tenga en su entorno familiar buen trato, ambiente, afecto u oportunidades.

El no disfrute de todo esto puede ser muy eficaz y desde luego imprescindible como mal menor o como bien mayor, si lo comparamos con la interrupción absoluta de las actividades académicas y escolares, formales y no formales, que tendrían que haberse decretado, como parte del confinamiento, aislamiento y limitación de bienes y servicios por mor de la salud colectiva.

Pero todo esto también tiene sus derivas más ocultas: los programas y talleres de formación y aprendizaje complementario se interrumpen de golpe, porque no están en la “centralidad” del currículo obligatorio, evaluable, examinable y medible a través de calificaciones más o menos convencionales.

En esta dirección podemos avistar la ausencia absoluta de todo aquello que, siendo necesario para la vida personal y ciudadana de calidad, no se halla aún contemplado en los planes de estudios contenidos en los currículos oficiales.
Entre toda esta colección de supresiones, se hallaban los talleres de Igualdad, prevención de violencia de género, resolución pacífica de conflictos, teorías y prácticas de cuidados y corresponsabilidad, orientación escolar no sexista, juegos, semanas culturales o conmemoraciones coeducativas. Simplemente, no se realizan. Y también está detenida la ejecución de planes de igualdad y proyectos de innovación coeducativa.

Esto es sólo un pequeño ejemplo de la falta de salud que padecemos. Si las niñas, niños y adolescentes de estos tiempos ya tienen muchas características narcisistas y exigentes con el cumplimiento inmediato de sus necesidades y deseos, así como una invitación mediática continua a que se aficionen a algo de forma extrema, para tener asegurada una nueva clientela, aquí tenemos el caldo de cultivo adecuado para que florezcan todas estas actitudes y “valores” para nuestra población infantil y juvenil.

Aunque cueste levantarse cada día para ir a la escuela o al instituto ¡Qué suerte poder y tener que ir cada día a la escuela o al instituto!

El estado de reclusión nos ha privado de tanta cosa, que nos sentimos mal y en peligro de sentirnos aún peor por contagio.

Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/05/12/confinar-recluir-enclaustrar/

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El ministro de Educación francés: “La decisión de reabrir la escuela corresponde a la autoridad política, no a los científicos”

Europa/ Francia/ 12.05.2020/ Fuente: elpais.com.

 

“Mi único miedo es el miedo al miedo”. Jean-Michel Blanquer, ministro francés de la Educación Nacional, parafrasea a Franklin D. Roosevelt en el momento más delicado de su carrera al frente de lo que un antecesor suyo llamó “el mamut”, la gigantesca estructura del sistema educativo en Francia, auténtica columna vertebral de la nación. El retorno a las aulas después de dos meses de confinamiento se plantea en Francia como el eje, junto al regreso paulatino a la vida económica, de la desescalada que comenzó el lunes. “El objetivo”, declara Blanquer, “es hacer volver a los niños a la escuela, sobre todo a aquellos que más lo necesitan. Porque resulta que los alumnos más desfavorecidos son los que, a priori, menos volverán espontáneamente a la escuela. Así que es necesario recrear un círculo virtuoso de confianza”.

El momento está lleno de riesgos. Existe el peligro de que los padres, por temor a la enfermedad, no lleven a sus hijos a clase y se los queden en casa. O que los profesores tampoco acudan. O que en las escuelas —o en los lugares de trabajo— repunte el virus y los responsables políticos acaben afrontando demandas judiciales. “Para evitar este problema, yo, por ejemplo, habría podido decidir que la vuelta a la escuela fuese en septiembre. Sería mucho más cómodo para mí, bajo todos los puntos de vista. Pero me niego: pienso que no sería digno”, respondió el viernes Blanquer en una entrevista por videoconferencia con EL PAÍS y otros diarios del grupo LENA. “Debemos buscar el interés general, y nada más”, añadió.

La nueva rentrée no tendrá nada que ver con el regreso a las aulas habitual de cada septiembre. Será voluntaria, progresiva y regionalizada. Esta semana deben incorporarse, primero, los profesores, y después los alumnos, pero solo en las escuelas infantiles y de primaria, hasta los 11 años. La siguiente semana llegará el turno del collège o escuela intermedia, entre 11 y 14 años, aunque solo en las regiones donde el virus más ha retrocedido. Esto excluye a París y sus alrededores. La decisión sobre los institutos queda para finales de mayo. El cálculo oficial indica que entre un 80 y 85% de las escuelas abrirán esta semana, y que regresará en torno a un millón de alumnos, de los más de 12 que integran al cuerpo estudiantil de la educación preescolar, primaria, intermedia y secundaria.

La prioridad para los más pequeños en la desescalada tiene un motivo. “Lo decía antes de la crisis y la idea es la misma: la escuela primaria es absolutamente fundamental si queremos limitar la desconexión escolar y elevar el nivel del país. Porque cuando un niño desconecta en primaria, es muy difícil recuperarlo”, sostiene Blanquer. Esto explica que el Gobierno haya decidido no esperar hasta septiembre para reiniciar las clases. “Sería difícil imaginar un niño de siete años sin escuela durante seis meses, y más si viene de un ambiente desfavorecido”, añade.

A los padres que dudan sobre si llevar a sus hijos a la escuela, el ministro intenta enviar un mensaje tranquilizador. “No partimos de cero. Durante estos dos meses de confinamiento hemos acogido de lunes a domingo a 30.000 hijos de personal sanitario. Con el respeto estricto del protocolo sanitario, no hemos registrado problemas de salud particulares”, resume. “Por otro lado, hay un protocolo sanitario estricto, cuyo rigor algunos me echan en cara. Y cito lo que ha dicho un profesor de pediatría: hay más riesgo en quedarse en casa que en ir a la escuela”.

El esfuerzo en los próximos días se centrará en localizar a los niños con riesgo de abandono y en lograr que vuelvan a clase. Idealmente, todos deberían pisar las aulas antes del verano, aunque no reciban lecciones al uso. El Gobierno francés, en todo caso, ha descartado hacer el regreso obligatorio para todos. “Sería inimaginable”, tercia Blanquer. “En un periodo en el que la gente teme el virus, ¿cómo iba a ir la policía a buscar a un niño cuyos padres no le dejan ir a la escuela? En cambio, la instrucción es obligatoria: el niño, como mínimo, debe estar en el sistema de educación a distancia.”

El argumento social —el confinamiento obligatorio ha agravado las desigualdades y alejado a una parte del alumnado del sistema educativo— ha sido decisivo para comenzar las clases cuanto antes. El otro argumento es económico: sin la apertura de las escuelas los padres no pueden volver a trabajar y, por tanto, la economía no puede arrancar. Estos criterios han prevalecido en Francia por encima de los de los asesores científicos de presidente Emmanuel Macron, que aconsejaban aplazar a septiembre el reinicio escolar.

“Primero, asumimos completamente una decisión que corresponde a la autoridad política, decisión a la que aporta luz el Consejo Científico, pero no es este quien decide”, replica el ministro. “Segundo, aunque el Consejo Científico dijo que era preferible septiembre, añadió que era necesaria una visión sistémica, porque en la sociedad se producen otros daños a parte de la covid-19: niños que llevan dos meses sin cuidados, daños alimentarios, daños educativos, problemas ligados a niños maltratados”, continúa. Y añade: “¿Qué hacemos si los cursos no retoman ahora? Entonces los niños vuelven en septiembre, pero ¿qué hacemos si en ese momento el virus sigue allí? ¿Esperaremos aún más? ¡Simplemente es imposible!”.

Fuente de la noticia: https://elpais.com/sociedad/2020-05-11/el-ministro-de-educacion-frances-la-decision-de-reabrir-la-escuela-corresponde-a-la-autoridad-politica-no-a-los-cientificos.html

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Francesco Tonucci: “El error es seguir como antes de la crisis: con lecciones y deberes para casa”

Por:  Susana Velasco

“La situación excepcional permite y favorece la experimentación y valoración de los resultados”. Francesco Tonucci, psicopedagogo y firme defensor de los niños, califica de “error” que la escuela siga funcionando como antes de la crisis, continuando con el currículo y mandando deberes que el alumnado debe realizar en su casa.

Ante la situación excepcional que estamos viviendo a causa de la pandemia, el pensador, psicopedagogo y dibujante italiano, Francesco Tonucci aboga por la introducción de cambios profundos en la escuela que estén encaminados a “desarrollar su personalidad (de los niños), sus aptitudes y su capacidad mental y física hasta el máximo de sus posibilidades”, según el artículo 29 de la Convención de los Derechos de la Infancia de 1989.

¿La pandemia que estamos viviendo marcará un antes y un después para la Educación?

Depende de cómo valoren, cada uno de los protagonistas de la educación escolar, su trabajo actual y el funcionamiento de la escuela. Si piensan que la escuela hoy en día funciona bien tal como está propuesta y reúne los objetivos que se propone y que la sociedad espera, yo diría que es razonable no hacer ningún esfuerzo por cambiarla. Bajo este punto de vista, continuarían desarrollando su programa con las lecciones de antes, utilizando los libros de texto y mandando deberes para casa.

Sin embargo, si piensan que la escuela no funcionaba y no conseguía los objetivos previstos por la ley, deberían aprovechar esta paradójica situación para proponer cambios profundos, para experimentarlos y después mantenerlos cuando finalice el estado de alarma. La situación excepcional permite y favorece la experimentación y valoración de los resultados.

Desde mi punto de vista la valoración del estado de salud de la escuela se debería hacer tomando como referencia el artículo 29 de la Convención de los Derechos de la Infancia de 1989 que dice: “Los Estados Partes convienen en que la educación del niño deberá estar encaminada a desarrollar su personalidad, sus aptitudes y su capacidad mental y física hasta el máximo de sus posibilidades”.

Esto significa que la escuela junto con la familia deberían ayudar a cada alumno a descubrir sus capacidades y vocaciones y ofrecerles los instrumentos adecuados para desarrollar sus posibilidades al máximo.

Habrá un antes y un después solamente en la segunda hipótesis.

Francesco Tonucci

El confinamiento ha pillado desprevenidos a docentes y familias. ¿Qué errores se están cometiendo? ¿Qué aprendizajes se pueden extraer de esta situación?

No ha sorprendido solo a docentes y familias sino a todos los ciudadanos y para todos la vida ha cambiado radicalmente. Yo mismo estoy viviendo en total soledad encerrado en casa sin hijos ni nietos. Cada uno de nosotros ha debido cambiar sus propias costumbres profundamente. Desde mi punto de vista y refiriéndome principalmente a la experiencia italiana, el error fundamental de la escuela es el de haber querido demostrarse a sí misma, a las familias y a los alumnos que nada ha cambiado, que se puede proceder como antes con lecciones y deberes para casa, continuando con el programa y utilizando los libros de texto. Lo único que ha cambiado es el medio y el lugar, ya no hay presencia del docente, ni de los compañeros, ni de la escuela y el aula, solo el ordenador e internet. Y naturalmente no funciona.

La escuela debería aprovechar esta paradójica situación para proponer cambios profundos, para experimentarlos y después mantenerlos cuando finalice el estado de alarma

¿Cómo podemos ayudar a los menores a sobrellevar con éxito esta crisis desde el punto de vista escolar y emocional? ¿Qué oportunidades ofrece esta situación?

He pensado que la escuela podría aprovechar esta ocasión para utilizar la casa, el mundo donde los alumnos están obligados a vivir, como laboratorio escolar y que los padres ejerzan de auxiliares de laboratorio. Podría ser una ocasión preciosa para recrear una magnífica colaboración entre la familia y la escuela y proponer a los alumnos, según los diversos niveles de edad, todo tipo de actividades familiares: desde cocinar a la fotografía, de la lectura en alta voz a las actividades artísticas con material que tengamos por casa, de la lectura del periódico al video. Además de fomentar experiencias para estudiar y explorar, según las exigencias de las diversas disciplinas escolares.

¿Qué cambios necesitará hacer la escuela tras la crisis?

Como decía, la escuela debería aceptar que la situación ha cambiado todas las condiciones de vida de los alumnos, debería aceptar la nueva situación y utilizarla para desarrollar sus competencias y propuestas de acuerdo con esta realidad. La esperanza es que si se consigue aprovechar este periodo excepcional correctamente, logrando la participación y satisfacción de las familias, cuando pase esta crisis esta actitud y esta metodología podrán ser aplicadas al mundo real de los alumnos, en su barrio, su ciudad, su mundo y nunca más en los libros de texto.

Poner sus competencias al servicio de sus alumnos para interpretar su mundo de acuerdo con el correcto nivel cultural y ser capaces de promover una colaboración real con la familia.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/francesco-tonucci-el-error-es-seguir-como-antes-de-la-crisis-con-lecciones-y-deberes/

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Semaforización e inequidad de género

Por: lahora.com.ec

El confinamiento devela verdades incómodas sobre el trabajo doméstico y la vida familiar. Antes de la pandemia, la tarea titánica de la crianza se repartía entre padres, educadores, abuelos y terceros. Un caso de crianza sin algún tipo de apoyo comunitario era la excepción. Hoy, abuelos y familias extendidas están guardados en casa y el apoyo de la escuela es mínimo, ante esta labor a tiempo completo.

Hasta que llegó el Covid-19, vivíamos en un capitalismo adaptado para remunerar con más generosidad a aquellos trabajadores incondicionales y disponibles a toda hora; características de cierto modo incompatibles con las necesidades vitales de los niños en etapa formativa. Tal es que, históricamente, las mujeres tuvieron menos acceso a posiciones laborales de alta jerarquía y mejores salarios.

El plan de reactivación productiva apunta a una incorporación paulatina de los adultos jóvenes al mercado laboral. Esto, sin un sistema de detección temprana ni soluciones para el cuidado de los niños de quienes tienen la opción de un trabajo formal y a tiempo completo. Entonces, serán las mujeres las que, en su mayoría, permanecerán al cuidado de los niños; aumentando la brecha salarial, de oportunidades y movilidad que ya existe entre géneros.

La semaforización debe acompañarse de un plan integral de cuidado infantil. Sin altruismos, está en el efectivo interés de los adultos de hoy ocuparse de criar, educar y avanzar a la generación futura. Ellos serán los que, en una década o dos, deban sostener el sistema de nuestras pensiones.

 . . .

Un niño con falta de educación es un niño perdido”.
John F. Kennedy (1917-1963) Presidente de EE.UU. entre 1961 y 1963.

Un ser humano no alcanza sus cotas más altas hasta que esta educado”.
Horace Mann (1796-1859) Escritos, político y filósofo estadounidense.

Fuente: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102317396/semaforizacion-e-inequidad-de-genero-

Imagen: mohamed Hassan en Pixabay

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La escuela intrusa

Un fantasma recorre el mundo. Busca y consigue entrar a las casas en nuestro País y en muchos otros: Es el esperpento de La Tarea, así, con mayúsculas, pesada, larga, cansada e impertinente. Se cuela por rendijas en el adobe, a través de las ventanas o llega como instrucción en un teléfono ¿inteligente? o una computadora.

Si se acomoda en la sala ya estuvo mal el asunto: Tantas páginas para repetir una operación mecánica hasta que aburra, tantas otras de escribir banalidades y no pocas para leer áridos libros de texto como pretexto para no leer algo interesante. Videos con actores que emulan a maestras o maestros y resultan más falsos que un billete de siete pesos. Preguntas a responder para hinchar la carpeta de evidencias y llegar con ella, repleta, cuando volvamos a las escuelas. Si no, ¿cómo vamos a evaluar?

No es posible que la escuela esté en la casa. Es tan contradictorio, diría mi abuela, como ponerle a un Santo Cristo dos pistolas. Sí se puede aprender en la casa, desde luego, pero la condición para ello es barrer, sacar, expulsar de las casas el virus de las tareas.

Las tareas atarean a quien tiene que hacerlas y por su inutilidad aterran. Atrapan. Si no fuese así, nadie las haría. En otros países les llaman “deberes” como deudas a saldar. En no pocos casos terminan haciendo las tareas los padres -No, corrijo: Casi siempre las madres al mismo tiempo que cocinan, lavan ropa o planchan.

Antes de salir a jugar tienes que hacer la tarea. ¿Y ahora que no se puede salir a jugar qué hacemos? Pues más tarea. Y ahí están, en una esquina de la mesa del comedor, atareados: La ociosidad es la madre de todos los vicios. Si la tarea se cuela, con ella llega una noción de escuela dominante: Esa construcción que entretiene, guarda, cuida, dicta, encarga; y carga de trabajos adicionales para hacer en casa a quienes asisten a sus espacios, donde hay docentes que, por su oficio de guardianes, nos salvan de estar tanto tiempo con las criaturas para poder trabajar.

Las maestras y los profesores creativos intentan hacer otras cosas, pero tienen, sin remedio, que enviar una captura de la pantalla en que están, cual estampitas, los rostros de sus aburridos pupilos. Y eso si hay computadoras. Cuando no, es preciso asegurar que la carpeta que dará cuenta del encierro creativo llegue llena cuando se retorne a las aulas. El objetivo es lograr evidencias que demuestren al director, al supervisor o vaya usted a saber a qué superior autoridad, que la escuela, el control y la “indocencia” siguen: ¿Cuál es la muestra de todas las muestras? Las tareas.

En mala hora hemos confundido al sistema educativo del País con el sistema escolar. De ello deriva que los signos de continuidad de la forma escuela sean predominantes: La clase cucha, la tarea abundante y el libro como muleta, sin el que no se puede andar.

Educan los medios, las conversaciones, el aburrimiento, el miedo porque se llevaron al abuelo al hospital, dibujar, cantar o jugar canicas y saltar la cuerda, lavarse las manos bien y aprender a hacer arroz. Ocurren excepciones: Hay docentes que tapan a la tarea con propuestas de actividades atractivas, pocas, bien pensadas, diversas y que, en su lógica apasionante, tal vez ocupen más horas de las que amontonan las tareas que atolondran. Estos días desnudaron la noción social mayoritaria de la escuela y la de sus funciones. Creo que la sociedad, y sobre todo el gremio, tenemos que repensar que la escuela es parte de la educación, pero la educación es mucho más amplia que la escuela atareada emitiendo tareas, acumulando deberes.

Abuelo, hacemos lo mismo que en la escuela, no más que es peor: Sin recreo y sin amigos. Deja de quejarte ya y ponte a hacer la tarea.

Fuente: https://www.elimparcial.com/columnas/La-escuela-intrusa-20200502-0006.html

 

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