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Reclamo de egresadas de UADER Argentina: “Si no podemos ejercer, no hay nada que festejar”

El viernes se realizó la primera colación de la Universidad Autónoma de Entre Ríos. Estaban invitadas, pero en forma de protesta decidieron no asistir. Se trata de la promoción de Profesoras de Pedagogía. “A pesar de que el título está reconocido a nivel nacional, en la provincia no podemos ejercer”, expresaron.

Las egresadas del Profesorado de Pedagogía decidieron no presentarse al acto de colación organizado por la Facultad de Humanidades Artes y Ciencias Sociales de la Uader. ¿Por qué? Fue la manera de protestar por la falta de reconocimiento que tiene el título conseguido en esa casa de estudios.

Son 23 egresadas que cursaron entre 2006 y2011. “El  título emitido por Uader tiene reconocimiento del Ministerio de Educación de la Nación y de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), es decir está avalado por las resoluciones legales que enmarcan la carrera, sin embargo dicho título no tiene incumbencia de competencias a nivel provincial, lo que genera que no tengamos el derecho a ejercer la profesión para la cual fuimos formadas”, expresaron las docentes mediante un documento.

Asimismo, explicaron que “el motivo por el cual no tiene validez (el título) hasta el momento lo desconocemos, ya que el Consejo General de Educación (CGE) no lo ha explicitado prolijamente y las autoridades de la Uader no han realizado las gestiones suficientes para revertir esta situación”.

Para ingresar al profesorado era condición tener un título docente y muchas de ellas los son en el nivel inicial y primario. En este sentido, también apuntaron al gremio que las representa: “Agmer no ha manifestado su posicionamiento frente a nuestra causa y consecuentemente no nos ha acompañado en nuestro reclamo”, reclamaron.

Según contaron las docentes a ElDía, cada vez que se presentan a concursar una materia les dicen que su título “no sirve” y reclamaron –como lo vienen haciendo hace varios años- una mesa interdisciplinar, conformada por la Uader, el CGE y Agmer, qué dé respuesta a esta demanda.

La palabra de Uader y del CGE

Para tener un panorama más amplio del problema, ElDía dialogó con Graciela Bar, presidente del CGE de 2007 a 2013, y con Osvaldo Delmonte, actual responsable administrativo de la Facultad de Humanidades.

Si bien ya no está a cargo del Consejo, Bar siguió de cerca el tema durante su gestión y aclaró a ElDía que “se trata de un título complementario el que se hizo en Gualeguaychú”.

“Para trabajar en el secundario tienen que tener una carrera, un profesorado, de cuatro años (ej: matemática, lengua, geografía, etc.). El problema es que ellas no tienen un título de base que las avale como profesoras”, indicó.

“(Las egresadas) no hicieron un profesorado de cuatro o cinco años (la carrera tuvo una duración de dos años y medio). Hicieron un ciclo de complementación y lo que la reglamentación dice es que para trabajar como profesor en el secundario se debe tener un título de una carrera de cuatro años de duración”, explicó Bar, poniendo el acento en el título de base.

Por su parte, Delmonte se mostró de acuerdo con el reclamo realizado y dijo que “la Uader ha hecho todo tipo de gestiones, tanto institucionales como políticas, ante el CGE” para resolver esta situación.

“El CGE ha tenido una posición cerrada, porque no lo reconocen como título sino como un complemento curricular. La Uader sostiene que es un título y, en este sentido, ha logrado un reconocimiento parcial, ya que las profesoras de Pedagogía pueden dar, por ejemplo, la práctica docente en seminarios o en los profesorados”, explicó.

“La discusión (con el CGE) se empieza a dar por los títulos de base, ya que muchas de ellas son profesoras de nivel inicial que después hicieron el profesorado”, indicó el responsable de Uader, coincidiendo con la explicación de Bar, y marcó que “las que tenían título de profesora y después hicieron el profesorado no han  tenido problemas”.

Por otra parte, Delmonte dijo que en algunos aspectos la Uader se encuentra “atada de manos”, ya que las gestiones fueron realizadas, pero desde el CGE a veces se tiene una “posición cerrada” ante el problema.

Por último, hizo hincapié en “algo positivo”, ya que “en las últimas credenciales docentes el título ha sido reconocido y aparece también con incumbencias en determinadas materias, como Educación Pedagógica, Sistemas Educativos, Currículum, institución Escolar, Taller de Investigación Educativa y Sistema  Educativo, entre otras”, remarcó Delmonte.

Fuente de la Noticia: http://www.eldiaonline.com/reclamo-egresadas-uader-no-podemos-ejercer-no-nada-festejar/

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¡A producir educación de calidad en masa! Convirtamos la excepción en la regla…

Cynthia Hobbs

Imagina una cadena de producción, organizada con todos los insumos necesarios para producir una escuela próspera. Ahora, imagina de nuevo que existen pocas escuelas que son efectivas. ¿Cómo cambiarías la línea de producción? Este es el problema con el que se enfrenta el Ministro de Educación de Jamaica (MoE – por sus siglas en inglés): ¿cómo desarrollar un sistema de apoyo que mejore todas las escuelas de bajo desempeño académico? Por supuesto, sí es posible identificar ejemplos de maestros fantásticos y de directores que son  líderes sólidos, pero es imposible lograr que un país entero sobreviva a partir de la excelencia de solo unas pocas escuelas.

Según la Inspección Nacional de Educación de Jamaica (NEI – por sus siglas en inglés), las escuelas efectivas son aquellas que tienen se desempeñan satisfactoriamente en las siguientes ocho áreas.

  1. Liderazgo y gestión
  2. Apoyo de los maestros a los estudiantes
  3. Desempeño de los estudiantes en pruebas y evaluaciones regionales y nacionales
  4. Progreso de los estudiantes
  5. Desarrollo personal y social de los estudiantes
  6. Recursos humanos y materiales
  7. Programas de currículo y de mejora
  8. Protección, seguridad, salud y bienestar de los estudiantes

Según un estudio reciente sobre la eficacia de escuelas solicitado por el Ministerio de Educación a través del BID, el NEI clasificó al 50% de las escuelas primarias y secundarias de la muestra como efectivas. De estas escuelas, el 70% se caracterizó por poseer un liderazgo sólido. No obstante, una de cada tres escuelas clasificadas como inefectivas también obtuvieron una calificación alta en liderazgo escolar sólido, lo cual demuestra que este no es el único factor que asegura la efectividad escolar.

¿De qué manera se pueden transformar las escuelas para que sean efectivas?

En Jamaica, todas las escuelas efectivas poseen un ingrediente secreto fundamental: el Plan de Mejoramiento de la Escuela (SIP). Aunque el MoE exige que cada escuela desarrolle su propio SIP, no todas lo hacen. Los cuatro componentes del SIP que contribuyen al éxito de las escuelas son:

  1. Autoevaluación
  2. Promoción de la articulación entre los distintos grupos de interés para crear una visión conjunta de la escuela
  3. Incorporación del SIP en la rutina diaria de la escuela
  4. Monitoreo y evaluación continuos

Además de las clasificaciones del SIP y del NEI, el Estudio de la Efectividad de las Escuelas también identificó 9 condiciones que pueden ayudar a aumentar la eficacia. Tal como lo muestra la figura de abajo, el modelo incluye ocho factores principales y un noveno factor, que es transversal: un liderazgo escolar efectivo. De hecho, si lo vemos más de cerca, tanto el modelo de  9 factores como la clasificación de NEI tienen en común la importancia del liderazgo eficaz.

Así que… tomémonos unos segundos para reflexionar.

¿Cuáles son las buenas noticias?

Aunque aún los aprendizajes estudiantiles son bajos en Jamaica, los resultados del NEI muestran que una de cada tres escuelas inefectivas sí tiene un liderazgo eficaz. Esto significa que algunas escuelas sí han logrado desarrollar áreas que son críticas para su éxito. La otra buena noticia es que la mejora no implica grandes costos. De hecho, los factores que se han visto más asociados con el desempeño estudiantil no representan grandes inversiones financieras. Entre ellos, vale la pena destacar: ‘el nivel alto de participación por parte de los padres y la comunidad’, ‘el monitoreo frecuente del aprendizaje y de la enseñanza’, y ‘la colaboración y la comunicación’. Estos factores están altamente correlacionados con resultados positivos en los aprendizajes de los estudiantes y no requieren de muchos recursos. Además, el hecho de que existan buenos líderes en las escuelas permite que estos puedan involucrar a los maestros, los padres y la comunidad para que conjuntamente promuevan un cambio positivo en sus escuelas.

En Jamaica, el recientemente inaugurado Centro Nacional para el Liderazgo Educativo aplicará algunas de estas lecciones aprendidas en entrenar a directores de escuela y demás líderes escolares para que mejoren sus habilidades. Por supuesto, el desafío aún es grande, pero por lo menos Jamaica tiene las herramientas para superarlo. Así, con esta formación, se espera que este pequeño país del Caribe pueda comenzar a producir masivamente escuelas efectivas.

¿Y tú? ¿Qué ingredientes utiliza tu comunidad en América Latina y el Caribe para lograr que sus escuelas sean efectivas?

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México: Disminuye 50% número de aspirantes a ingresar a escuelas Normales

América del Norte/México/Abril 2016/Fuente:Tabasco Hoy /Autor:Crystyan Vinagre

La directora de la Normal de Primaria afirma que es resultado de la desinformación en torno a la Reforma Educativa.

La doctora en pedagogía explicó que actualmente los jóvenes han desistido de su interés por ingresar a las escuelas normales.

Derivado de la mala información que se ha generado en torno a la Reforma Educativa, el número de aspirantes que solicitan fichas para ingresar a las escuelas normales ha disminuido en un 50%, reveló la directora de la Normal de Educación Primaria, Rosario María Gutiérrez Eskildsen, la maestra Natividad Gama Pérez.
Entrevistada en el marco del primer foro de seguimiento a egresados Normalistas, la doctora en pedagogía explicó que actualmente los jóvenes han desistido de su interés por ingresar a las escuelas normales debido a que piensan que ya no tendrán las mismas oportunidades de adquirir un empleo o plaza.
Destacó además que esto se debe a la desinformación que se tiene en torno a los lineamientos de la reforma educativa, destacó que esta desinformación que existe se ha reflejado en el número de solicitantes que representa al adquirir fichas; es decir, que si antes se presentaban 300 egresados, ahora únicamente llegan entre 150 a 200 a presentar el examen para ingresar a la Normal.
Dijo que a partir de este ciclo escolar se abrió la convocatoria para ingresar, pero se modificó y ahora cualquiera que tenga el bachillerato terminado sin importar su edad podrá ser aspirante para prepararse como normalista.
También se bajó el promedio de calificaciones que se requieren, que si antes era de 8 hoy es de 7; dijo que la convocatoria está abierta desde el 13 de abril y termina en mayo.
Fuente de la noticia: http://tabascohoy.com/nota/308462/disminuye-50-numero-de-aspirantes-a-ingresar-a-escuelas-normales
Fuente de la imagen:http://www.grupocanton.com/all/imagenes/1/2016/04/22/308462_grande_MubDOt6t.gif
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Y tú ¿Quieres que tus hijos sean docentes?

Hugo Ñopo

Supongamos que tienes un hijo (sobrino, ahijado o amigo joven) profesional y mañana le ofrecen un empleo diciéndole que “ganará entre 30% y 70% menos que otros profesionales con la misma edad y años de educación”. Además le dicen que “tres de los seis puestos de trabajo disponibles no tienen teléfono y, es más, dos de ellos no tienen acceso a un baño decente”. ¿Le recomendarías tomar el empleo? Bueno, hay más de tres millones de personas que día a día trabajan en esas condiciones en América Latina: los maestros de las escuelas primarias y secundarias.

Además, como muy probablemente sabes, la percepción ciudadana sobre los docentes no es la mejor.  Hoy los jóvenes talentosos de las nuevas generaciones no ven a la docencia, en el nivel primario o secundario, como opción para un desarrollo profesional. Como comenta el padre Ugalde, tenemos “…una sociedad esquizofrénica, porque todos quieren para sus hijos que las mejores personas del país sean sus maestros y maestras, pero nadie quiere que sus mejores hijos sean maestros o maestras”.

Nuestras sociedades están fallando en atraer a los mejores para la profesión docente. En muchos de nuestros países, los requisitos para ingresar a estudiar pedagogía están muy por debajo de los que se necesitan para estudiar ingeniería o medicina, por poner dos ejemplos. Colombia y Chile son dos países que cuentan con pruebas nacionales estandarizadas para la graduación de secundaria o admisión universitaria. Con esto es posible comparar los desempeños de los estudiantes, de todas las profesiones, antes de comenzar sus estudios universitarios. Aquí el dato: los puntajes más bajos en matemáticas y comprensión lectora en la PSU en Chile o en la Saber 11 en Colombia son los de los estudiantes que entran a las carreras pedagógicas.

Estos laxos requisitos de admisión, sumados a la expansión en graduación de la secundaria de las décadas recientes, han hecho que hoy la matrícula en pedagogía sea una de las más altas del nivel terciario. El Censo Nacional Universitario de 2010 en Perú muestra que, después de derecho, contabilidad y administración; pedagogía es la cuarta carrera con más estudiantes del país. Estamos formando más maestros que ingenieros y médicos, por poner nuevamente dos ejemplos. También, seguramente, habrás visto casos de jóvenes que entran a estudiar pedagogía para luego trasladarse a otras profesiones. Estamos formando a muchos, pero no necesariamente a los mejores para la profesión docente.

Añadiendo complejidad al problema, pareciera que muchos de los jóvenes que se forman en pedagogía no trabajan como docentes al finalizar su etapa estudiantil. En un trabajo con mi colega Alejandra Mizala documentamos que entre 1997 y 2007 la profesión docente tuvo muy poco recambio generacional. Hacia 1997 el 43% de los profesores de secundaria en América Latina eran menores de 35 años, una década después ese porcentaje cayó casi diez puntos, a 34%. En contraste, durante ese mismo período el porcentaje de otros profesionales dentro del mismo rango de edad se mantuvo en 48%. Los jóvenes están eligiendo cada vez menos trabajar como docentes.

¿Cómo cambiar esta situación? Sin duda se trata de un problema complejo. Una solución integral debería definir buenas formas de atraer, seleccionar, formar, desarrollar y retener buenos profesores.  Mientras tanto, creo que seguiremos fallando en, para comenzar, atraer a los mejores. Esto no se resolverá solo con salarios o con condiciones básicas de infraestructura, como podría inferirse del párrafo inicial de esta nota, es cierto.  Recurrentemente, los estudios de grupos focales muestran que los salarios son solo parte de lo que motiva a los docentes. Más importante parecen ser otras características atadas a la profesión docente: la vocación de servicio, el sentido de responsabilidad social, el potencial de trascendencia y la posibilidad de alcanzar un mejor balance familia-trabajo. Sin embargo, es claro que sin aliviar la situación económica será muy difícil pensar en una solución sostenible en el largo plazo. Necesitamos que más jóvenes como los de estos dos videos se animen por la carrera docente.


La buena noticia es que se viene generando consenso acerca de la importancia de los docentes para mejorar la educación en nuestra región. Cada vez más, los responsables de las políticas públicas, los empresarios, los padres de familia y, en general, la sociedad civil, vienen organizándose y manifestándose en favor de ello. En Chile y Ecuador se están viendo pasos concretos. Y tan solo en el último mes han surgido voces muy claras en República Dominicana, Colombia y Perú. Pero necesitamos más. Necesitamos un compromiso cada vez mayor de todos, incluyendo el tuyo. ¿Qué podemos hacer?

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México: Capacitación para docentes de bachillerato incluye factores sicosociales, indica Tuirán

 La Jornada | 21.abril.2016

Con el nuevo esquema de capacitación para docentes de bachillerato se buscará fortalecer no sólo las competencias didácticas y disciplinares, sino las vinculadas a los factores sicosociales que enfrentan los adolescentes, señaló Rodolfo Tuirán Gutiérrez, subsecretario de Educación Media Superior.

En entrevista, destacó que los maestros frente a grupo necesitan conocer lo que ocurre con los jóvenes, de lo contrario, advirtió, cuando ven sus comportamientos en el aula se genera una disonancia con el alumno.

Detalló que los profesores requieren entender temas relacionados con los jóvenes, desde sus cambios biológicos a los sicosociales, y necesitamos que desarrollen esas competencias.

Agregó que uno de los cursos con mayor demanda entre los educadores es el relacionado con la práctica docente, que consta de 50 videos de trabajo directo en el salón de clases, con el que se abordan 12 dimensiones: desde cómo trabajar con los estudiantes y aplicar métodos innovadores hasta nuevas estrategias de enseñanza.

Tuirán Gutiérrez reconoció que desde 2008 la única oferta de capacitación continua que se ofreció a los docentes frente a grupo en bachillerato fue el programa de Formación por Competencias, en el que participaron cerca de 160 mil educadores desde su creación. Sin embargo, afirmó que este esfuerzo era insuficiente.

Con el arranque de la Nueva Estrategia Nacional de Formación Continua para Docentes de Educación Media Superior, “atendemos las cuatro dimensiones que demanda el maestro, porque antes lo que sucedía es que le dábamos competencias docentes, pero se dejaban fuera los tres componentes adicionales.

Ahora ofrecemos un traje a la medida, vinculado con la evaluación del desempeño y con una oferta radicalmente distinta, mucho más amplia y universal, porque está dirigida a todos los docentes.

Sobre la primera etapa de aplicación de cursos, que comenzó, de acuerdo con datos divulgados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), el pasado 15 de abril, detalló que la oferta formativa es un diseño que opera de forma semipresencial, a fin de garantizar una diversidad de cursos, eficacia en el servicio y atención a los docentes, pese a su dispersión en el territorio nacional.

Fuente: http://www.mexicanosprimero.org/index.php/educacion-en-mexico/enterate/noticias-de-hoy/916-capacitacion-para-docentes-de-bachillerato-incluye-factores-sicosociales-indica-tuiran

Imagen: https://www.google.com/search?q=formacion+docente&espv=2&biw=1366&bih=623&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwjlzKfBoqLMAhWCJh4KHSzfAB4QsAQIMw#tbm=isch&q=formacion+profesional+docente&imgrc=huqVCD4sOxQX2M%3A

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Maestros al volante

Frecuentemente escuchamos decir en nuestras ciudades que tenemos “la flota de taxistas y de vendedores mejor educados”. Justamente, hace un tiempo en Lima, un amigo taxista decía, no con poca picardía: “¡pero Doctor, si aquí los taxistas estamos más cultivados que un yogurt!”.

Y las estadísticas confirman que a ese amigo no le falta razón.  En Perú, la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) revela que el 25% de los trabajadores cuya ocupación es “conductores de vehículos motorizados”  cuenta con estudios terciarios, concluidos o no. ¿Es necesario tanto estudio para ser conductor? Bueno, entre los conductores que tienen estudios terciarios, uno de cada cuatro estudió mecánica. Es posible argumentar que en este caso los estudios y la ocupación están alineados. Pero, ¿cuál es la segunda profesión más común entre los conductores con estudios terciarios? De la respuesta a esta pregunta se trata precisamente esta entrada de blog conmemorativa del Día Internacional del maestro. Uno de cada siete conductores de vehículos motorizados con estudios terciarios pasó por una facultad de pedagogía.

No lo dijimos explícitamente, pero el párrafo anterior se refiere solo a trabajadores hombres. ¿Qué pasa con las trabajadoras? La ocupación “comerciante” acoge a muchas mujeres trabajadoras calificadas en diversas ramas, dentro de ellas la más común es enfermería. Y esto de alguna manera puede explicarse porque muchas enfermeras trabajan en farmacias. Pero, ¿cuál es la segunda profesión más común entre las comerciantes con estudios terciarios? Nuevamente: la docencia. Una de cada cinco comerciantes con estudios terciarios pasó por una facultad de pedagogía.

Miremos esto desde otro ángulo. ¿Cuántos trabajadores, de ambos géneros, que estudiaron pedagogía  se desempeñan hoy en ocupaciones distintas a las del sector educativo (profesores, directores, auxiliares, etc.)? Este dato es quizás el más sorprendente: uno de cada dos.

Pero, ¿por qué una persona que estudia pedagogía decide después dedicarse a una actividad distinta a la educativa? Para esto le hicimos preguntas adicionales a la ENAHO.  ¿Será porque en esas otras ocupaciones tienen mayores ingresos? No, los ingresos no son mayores, ni medidos en términos mensuales ni por hora trabajada. ¿Será porque en otras ocupaciones consiguen mejores condiciones laborales? No, tanto la afiliación a un sistema de pensiones como la probabilidad de recibir gratificaciones en julio o diciembre es menor entre los que se dedican a otras actividades.

Los datos de ENAHO también nos dicen que un grupo importante de los trabajadores de 60 años o más cae dentro de este grupo de personas que estudiaron pedagogía, pero trabajan en otras ocupaciones. Es probable que dentro de este grupo de trabajadores algunos ya hayan ejercido como profesores y se hayan jubilado para luego dedicarse a otras actividades. Pero otro mensaje que se desprende de los datos es que esta discrepancia estudios-ocupación es cada vez más marcada entre los más jóvenes. La expansión reciente de los estudios terciarios ha llevado cada vez a más gente a estudiar pedagogía, pero no todos terminan desempeñándose como profesores.

Son muchos los que pasaron por la educación terciaria en pedagogía y se desempeñan en ocupaciones no afines a su educación. Esto nos afecta a todos pues, como sociedad, estamos invirtiendo en la formación superior de un grupo importante de futuros profesores. De hecho,  el Censo Universitario del 2010 revela que más de 50 mil jóvenes estudian pedagogía. Si la tendencia se mantiene, la mitad de ellos no utilizará la formación recibida y se desempeñará en ocupaciones diversas. ¿Es este el mejor uso de los recursos? ¡No estamos para esos lujos!

¿Qué se puede hacer?

  • Elevar los estándares de admisión. Pedagogía es una de las carreras más populares entre los jóvenes. Una razón para ello es la relativa facilidad con que se puede ingresar a ella en la universidad o en los institutos pedagógicos. Por ende, elevar los estándares de admisión puede ser un camino.
  • Informar mejor a los jóvenes. En años recientes se ha mostrado que los jóvenes toman decisiones sobre sus carreras y futuras ocupaciones con muy poca información. Contar con información apropiada en el momento adecuado puede ser útil para todos. Aquí (solo en inglés) un buen ejemplo de ello a partir de un estudio hecho por nuestros colegas del BID.
  • Mejorar la oferta académica de las facultades de pedagogía. Algo debe estar pasando en las facultades de pedagogía, si solo la mitad de quienes ingresan sale desempeñándose como profesor. Sobre esto estamos trabajando actualmente. Tendremos más novedades pronto.
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¿Es la docencia escolar una profesión?

Ni la medicina, ni el derecho ni la ingeniería nacieron con estatus profesional. Ciertamente la docencia escolar tampoco. Es algo que las profesiones modernas de alto estatus han ganado a lo largo del siglo XX, y desde antes, en algunos casos. Estas ganancias han configurado a estas ocupaciones como profesiones, no en el sentido sencillo de una definición de diccionario, sino en una acepción sociológica más completa. Esta acepción incluye varios elementos que vale la pena discutir para analizar la profesión de la docencia escolar.

La titulación, generalmente de nivel universitario, es una condición necesaria, pero no suficiente, para configurar una profesión de alto estatus. No se puede ejercer como médico sin un título de doctor en medicina, ni como abogado o ingeniero sin lo correspondiente. Pero como docente escolar, sí. En Latinoamérica la situación al respecto es diversa. En  Brasil sólo las personas que estudiaron carreras docentes pueden ser docentes. En Colombia ocurre prácticamente lo contrario: es inconstitucional que la docencia escolar no pueda ser ejercida por otros profesionales sin formación en docencia.Incluso, muchos colegios bilingües privados de élite, contratan, y con preferencia, profesionales que no se licenciaron como maestros para que sean maestros. He aquí entonces que la titulación, que uno pensaría es un requisito necesario, ni siquiera lo es.

Otra característica sociológica de las profesiones además de la titulación y ligada a ella, es la acreditación. El asunto de la acreditación tiene que ver básicamente, con cuál es el proceso mediante el cual una persona llega a volverse un miembro de la profesión. Para llegar a ser médico, ingeniero o abogado, hay que pesar por estudios de pregrado de un alto nivel de selectividad. En el caso de la docencia escolar no, como lo mencionaba en otro escrito. De hecho, un estudio reciente en Colombiamuestra que es cinco veces más probable que un estudiante con un bajo puntaje en la prueba nacional de aprendizaje de final de secundaria termine siendo docente, a que si hubiera tenido un puntaje alto. También comentaba en ese texto como a estos bajos requisitos de ingreso a los estudios para ser docente, se suma  la ausencia de calidad en los programas de formación en educación, con un 94% de programas sin acreditación de calidad en Colombia en 2010.

Las profesiones paradigmáticas que he mencionando como la medicina y la ingeniería han construido también unas estructuras fundamentales que las caracterizan como profesiones de alto nivel: las asociaciones profesionales. Estas asociaciones tienen un doble papel: reciben y acreditan al titulado en la profesión al gremio. Pero quizás su función más importante es la de definir y vigilar el cumplimiento de los estándares de desempeño de la profesión. Por esta razón, los estados acuden a las asociaciones de profesionales de ingenieros para determinar por ejemplo, si hay responsabilidad legal en la construcción de una obra de infraestructura defectuosa. O las personas pueden acudir a las de médicos para saber si hubo mala práctica médica en la atención a un paciente y si esta mala praxis derivó en consecuencias de salud para un paciente. Tal cosa no existe en la docencia escolar: ¿una asociación profesional a la que alguien puede ir a reclamar por bajos resultados en el aprendizaje de un niño? ¿O para ver si un niño sabe leer literal y críticamente en un nivel aceptable? ¿Alguien que les explique a los desconcertados padres de un niño de un colegio en el que siempre fue el mejor en su clase, porqué ahora le van tan mal en la universidad? ¿Acaso, le regalaban las notas?

Que tal tipo de cosas fueran susceptibles de ser reclamadas exigiría la existencia estándares profesionales de la docencia escolar. Pero este no parece ser un asunto de preocupación en las reivindicaciones docentes, que son más de naturaleza sindical y menos de naturaleza profesional. Son como el reclamo airado de un derecho natural. Esto me trae a la mente una cita de un estudio sobre la profesionalización docente:

“…Como se evidencia en la revisión de literatura sobre la profesionalización, el estatus de una ocupación no es un regalo del mundo exterior, concedido por un público agradecido, y en reconocimiento a los invaluables aportes del gremio profesional a la sociedad. En cambio, lo que ocurre es que el estatus profesional es buscado ávidamente por los aquellos en el campo, luchado en contextos prácticos y en la escena política, y protegido fieramente una vez se obtiene” (Crowe, 2008)

Titulación, acreditación y asociación profesional. De estas, que no son todas las posibles, la docencia escolar hoy por hoy en muchos países de Latinoamérica lo único que hace es titular, que es lo menos necesario, y con bajos niveles de selectividad. No hay unos adecuados procesos de titulación y acreditación, que garanticen formar un cuerpo de profesionales que evidencie algún mérito para entrar al gremio.  No hay estándares profesionales para el ejercicio docente. Ni hay asociaciones profesionales de docentes. ¿Qué hacer?

Como dice la cita de Crowe, ese estatus profesional es algo que se construye, no algo que se reclama. A nadie le ha sido dado de por sí. Construir el estatus actual de la profesión ha tomado décadas, y elevarlo tomará otras tantas.  Yo propongo que en vez de seguir reclamando ese reconocimiento que la sociedad, condescendientemente, nunca otorgará más que en frases vacías, quienes estamos interesado en el mejoramiento de la docencia, hagamos algo concreto: hagamos asociaciones profesionales de docentes. Hablemos de estándares de profesionalismo y de estándares profesionales en la docencia.

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