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Libro (PDF): 100 voces (y una carta) para Paulo Freire

Reseña: CLACSO

*Disponible sólo en versión digital

Paulo Freire cumple 100 años. ¿Qué celebramos en torno a esta conmemoración? La presencia viva y vital del extraordinario legado político-pedagógico del genial educador brasileño. Recordar es hacer presente, y este texto colectivo busca —convocando cien voces de educadores y educadoras de todo el continente—, dialogar con Paulo Freire y entre nosotros y nosotras, sobre los múltiples significados y alcances de su legado y la imperiosa necesidad de mantenerlo vivo y actualizado ante los ínéditos desafíos sociales y educativos que nos plantea el siglo XXI. CLACSO y la Secretaría de Educación de Bogotá han aunado esfuerzos para hacer posible este libro que, esperamos, circule de mano en mano y entre educadores y educadoras con la misma pasión y convicción con la que Freire nos enseñó a dialogar con los otros y las otras para transformar el mundo.

Autoras(es): Nicolás Arata. [Coordinador]

Editorial/Edición: CLACSO. Secretaría de Educación de Bogotá.

Año de publicación: 2021

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-813-052-1

Idioma: Español

Descarga: 100 voces (y una carta) para Paulo Freire

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?orden=&id_libro=2415&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1583

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Macron anuncia el cierre de la prestigiosa escuela de formación de la élite política francesa

  • La ENA será reemplazada por una nueva institución más accesible para los estudiantes de orígenes modestos

  • La iniciativa se inscribe en el plan del presidente francés para reformar la administración pública e implantar la igualdad de oportunidades

Ha sido uno de sus más prestigiosos alumnos, Emmanuel Macron, el encargado de dar la estocada final a la Escuela Nacional de Administración (ENA). El presidente francés ha anunciado este jueves el cierre de la “fábrica de las élites” y su reemplazo por una nueva institución destinada a formar al alto funcionario. Creada al término de la Segunda Guerra Mundial, la prestigiosa institución contribuyó a reconstruir la administración pública en una época turbulenta. 75 años después, la ENA cierra sus puertas acusada de privilegiar y reproducir una élite política, económica y social.

La idea de suprimir la histórica institución surgió en 2019, tras las protestas protagonizada por los ‘chalecos amarillos‘. “¡Hartos de la ENA!”, “¡Cierren la ENA!”, eran, por aquel entonces, algunas de las consignas lanzadas contra un sistema que beneficiaba a una minoría privilegiada en detrimento de una mayoría desfavorecida. En este contexto, el jefe de Estado prometió el cierre de la prestigiosa institución, una medida incluida en un amplio plan de reformas del alto funcionario destinado a favorecer la creación de un Estado más abierto, más diverso y más conectado con la realidad de los franceses.

“La nación se desmorona si no hay igualdad de oportunidades”, explicó Emmanuel Macron, el pasado 11 de febrero, anunciando en aquella ocasión que la histórica escuela no sería suprimida sino reformada para permitir a los estudiantes de origen modesto acceder a sus aulas. “Ningún joven en nuestra República debería decirse: esto no es para mí”, insistió. Como reza el refrán, “donde dije digo, digo Diego”: dos meses después el jefe de Estado ha decretado el cierre, puro y simple, de uno de los símbolos educativos del país.

Según ‘Europe 1’, la ENA “desaparecerá para dar paso a una nueva institución […] que operará en el ámbito de la formación inicial [absorbiendo la ENA] y la formación continua, con una nueva gobernanza”. La nueva institución contará con un concurso específico reservado a los candidatos más desfavorecidos. “Una vez integrados, los alumnos seguirán un tronco común que les permitirá adquirir nociones y valores comunes a los alumnos [fruto] de las grandes escuelas de funcionarios, aquellas que forman a magistrados, comisarios o directores de hospitales”, explica el diario ‘Le Monde‘.

Un sistema ineficaz

“[La supresión de la ENA] es uno de mis caballos de batalla desde hace mucho tiempo”, ha explicado François Bayrou, presidente de la formación MoDem y alto comisario del Plan, encargado de coordinar los proyectos de planificación y reflexión impulsados por el Estado. Esta cuestión es “un tema de preocupación para el presidente de la República desde su campaña electoral”, ha asegurado en la antena de ‘France Info’. La decisión de clausurar la cuna de las élites se basa en “dos razones profundas”: “la ruptura entre la base [de la sociedad] y los que están arriba” y “un sistema ineficaz de bloqueo perpetuo que hace que nunca podamos cambiar nada […] la inmovilidad es más fuerte que toda la energía desplegada”.

Acusado de gobernar por y para la élite francesa, Macron juega una baza ganadora: la defensa de la igualdad de oportunidades. Una iniciativa que parece concretizarse en la recta final de su mandato, quizás demasiado tarde a los ojos de la Francia más desfavorecida.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20210408/macron-anuncia-cierre-principal-escuela-11643105
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Puiggrós: “Tiene que haber una formación política de los docentes”

Por: inventariorevista.

Conversamos con Dra. Adriana Puiggrós, pedagoga, Diputada Nacional (mandato cumplido) y ex Directora General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, sobre el derecho a la Educación Superior. En esta entrevista analiza las políticas educativas del gobierno de Cambiemos, la formación docente y los intentos de mercantilizar la educación superior.

¿Qué significa pensar a la Educación Superior como derecho?

En principio todo derecho tiene carácter universal, sino no es un derecho. Si lo aplicamos a la educación, nos encontramos con que es un derecho de todos. En segundo lugar, nuestra Constitución Nacional no admite diferencia entre los ciudadanos. Durante la Constituyente de 1994, hubo una discusión muy fuerte sobre el derecho a la educación en relación con la gratuidad y equidad. La bancada oficialista, inspirada en el discurso del Banco Mundial, sostenía que la gratuidad debía ser limitada con la equidad. Si a la noción de derecho le agregamos el adjetivo equitativo, que implica adaptar la norma a circunstancias y necesidades específicas, puede darse que algunos van a tener el derecho y otros no, o que se reconozca como derecho universal a los tres niveles de educación obligatoria y no a la educación superior. Por eso hablar del derecho a la educación, y en particular de la Educación Superior como derecho universal, implica que el acceso debe ser para todos y, por lo tanto, gratuito.

¿Qué tipo de políticas permitirían la concreción de ese derecho?

Una medida muy importante en este sentido fue la modificatoria de la Ley de Educación Superior, aprobada a fines del 2015, ya que tiene puntos que son fundamentales para el derecho a la Educación Superior. En primer lugar, se concibe al conjunto de organismos de educación superior como sistema que incluye y articula a los institutos de formación docente, las universidades, los viejos colegios universitarios y centros de investigación. Destaca el papel principal del Estado y su responsabilidad en este sistema de educación superior. En segundo lugar, establece la gratuidad de la educación superior y el ingreso irrestricto. Aconseja fuertemente que se realicen cursos de nivelación y de orientación vocacional para facilitar la permanencia y acompañar las trayectorias. En tercer lugar, establece que las universidades públicas deben rendir cuentas, no sólo de los fondos presupuestarios, sino del propio producido. Y finalmente establece la prohibición de hacer convenios de mercantilización o comercialización de la educación.

Fotografía: Damián Ferrari

Con el proyecto de la UNICABA se puso discusión qué instituciones deberían ocuparse de la formación docente, ¿qué opina sobre este debate?

Creo que no hay una respuesta fundamental única a eso, depende de cada época, pero hay que considerar que en la Argentina hay formación docente en las universidades, en los institutos, en la Universidad Pedagógica. El tema es cómo orientar la formación docente y el papel del Estado en esta orientación. Para darte un ejemplo, la educación sexual integral tendría que estar en la formación docente de toda institución pública o privada. La formación ciudadana es otro eje ineludible, para que los docentes puedan conocer y reflexionar sobre sus derechos y sobre las normativas que regulan su trabajo. Es importante que se trabaje en hacer un planeamiento de la educación superior con sus diversas instituciones. El INFOD, la SPU, la CONEAU, tendrían que trabajar en conjunto porque son miradas distintas.

Desde la creación del INFOD no ha habido un diálogo fuerte entre la educación superior universitaria y los institutos, ¿qué creé que lo ha obstaculizado?

Eso es histórico, los institutos fueron inicialmente escuelas normales destinadas un sector distinto de la población universitaria, más descalificado, para el trabajo de las mujeres, para las esposas de los militares en la Patagonia, las esposas de los médicos, la solteras y las viudas, las mujeres sin familia a cargo, entonces en el comienzo se pensó que una cosa era el profesional y otra cosa era la sustituta de la madre. En el origen esa era la idea, era distinto ir a una escuela normal que ir a la universidad. Con el correr del tiempo fue cambiando la población, desde hace 20, 30 años quienes van a los institutos en realidad son un sector de clase media, media-baja y les cuesta más llegar a la universidad. Hay una insistencia no consciente sobre esto, aunque no sé si en este gobierno no hay alguno que conscientemente piense: “este es un sector más desvalorizado, que siga siéndolo”, sería perfectamente posible ese tipo de pensamiento en este gobierno, pero a mí no me consta. Lo que sí creo es que hay alguna voluntad social de los universitarios de descalificar mucho a los docentes graduados en institutos de educación superior. Todo sector que tiene algún privilegio, que tiene alguna diferencia de status siempre le conviene que haya otro un poquito inferior porque lo ayuda a construir su identidad y yo creo que hay algo de eso por parte de los universitarios que les ayuda a construir su identidad, lo cual es muy grave porque no hay grandes diferencias entre las 4 años que se cursan en la universidad y los 4 años que se cursan en institutos públicos y privados.

Anteriormente mencionabas al ingreso irrestricto como una de las claves del derecho social a la educación, sin embargo, algunos sectores afirman que el ingreso irrestricto deteriora la calidad de la formación.

La educación secundaria en Argentina es obligatoria desde el 2006, es decir desde la Ley de Educación Nacional, es necesario fortalecer este nivel para que los chicos lleguen mejor preparados a la educación superior. Luego, tiene que haber cursos de orientación y nivelación que acompañe a las trayectorias de los ingresantes. Ahora bien, hay un posicionamiento contra el ingreso irrestricto basado en un criterio económico. El argumento financiero en contra del ingreso irrestricto sólo se sostiene si vos tenés una idea meritocrática, una idea de la educación como gasto. No es cierto que sea carísimo sostener la educación superior para todos los que quieran ingresar. No es cierto si consideras el presupuesto para educación como una inversión y no un gasto. El arancelamiento es una obsesión de los organismos internacionales. He tenido discusiones en el año 2000, siendo presidenta de la Comisión de Ciencia y Técnica, en varias reuniones con el Banco Mundial, insistían en el arancelamiento.

Distintas propuestas del actual gobierno de Cambiemos enfatizan la necesidad de evaluar a la formación docente y la creación de operativos e instituciones de evaluación a nivel nacional y jurisdiccional como mecanismos para contribuir a la mejora de la calidad, ¿qué intencionalidades encuentra en estas propuestas de evaluación?

En primer lugar, todos nosotros evaluamos y hemos sido evaluados. La evaluación forma parte del proceso de enseñanza aprendizaje en Argentina. Ahora otra cosa son las pruebas estandarizadas. Las evaluaciones estandarizadas en realidad son un gran negocio de la editorial Pearson por ejemplo que es productora de las pruebas PISA y, al mismo tiempo, son un instrumento de trabajo político e ideológico. Considero que no hay que crear ningún instituto de evaluación, ningún órgano de evaluación puesto que Ley establece que la evaluación es una función que cumple el Ministerio de Educación de la Nación. La creación de institutos de evaluación autónomos y autárquicos termina quedando al servicio de las corporaciones como ocurrió en Chile o en Colombia. Hay que resignificar la evaluación y resignificar la idea de calidad.

¿Qué aspectos o que características debería tener una formación docente de calidad?

Yo creo que tiene que haber una formación política de los docentes y cuando digo política me refiero a una formación como ciudadanos, no es una formación partidaria, sino que es una formación política fuerte y tiene que haber también una fuerte formación disciplinaria, me parece que hemos estado muchos años atrapados por la dinámica de grupo, está muy psicologizada la tarea pedagógica. No digo que no haya que trabajar con los docentes en su vínculo con los alumnos, pero yo creo que todo ese aspecto más bien debe ser tratado en la escuela, en el distrito, en reuniones donde los docentes puedan discutir sobre los problemas que tienen. Y en los institutos deben trabajar sobre la base de esos problemas que se presentan. Estoy en contra, a lo mejor por lo que hace este gobierno, de los cursos de sensibilización y toda esa pavada que hacen. Me parece terrible, es una descalificación enorme del trabajo docente. En esa formación ciudadana, la educación sexual integral me parece que es indispensable, me parece que es indispensable una mirada sobre la realidad educativa, de mayor conocimiento de la propia comunidad del docente, habría que pensar cómo debería trabajarse con el barrio del propio instituto, con la comunidad del instituto y con qué otros institutos tendría que vincularse.

Fuente de la entrevista: https://www.inventariorevista.com/post/entrevista-a-adriana-puiggr%C3%B3s
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Una ley para promover la formación política en los colegios

Por: Julián de Zubiría

El pedagogo Julián De Zubiría sustenta un proyecto de ley para promover la formación política en los colegios del país. Su propuesta es la respuesta al proyecto del parlamentario Edward Rodríguez, del Centro Democrático, el cual busca restringir la libertad de cátedra.

En los Diálogos de Platón, Sócrates hace una pregunta especialmente original y pertinente: ¿Qué pasaría –dice– si la población careciera de la educación suficiente para elegir adecuadamente a sus gobernantes? ¿Qué efecto generaría en la democracia el que los votantes no pudieran, por debilidades en su formación, ejercer de manera libre el derecho al voto?

En el hermosísimo texto ¿Qué es la ilustración?, E. Kant concluye que el fin último de la educación es alcanzar la mayoría de edad, es decir, formar un individuo que tenga criterio propio para enfrentarse en la vida a la toma de complejas decisiones políticas, sociales, éticas y personales. Al hacerlo, vuelve a poner sobre la mesa el fin último que los principales filósofos en la historia humana le han asignado a la educación: fortalecer la libertad y la autonomía.

Sin duda, podemos decir que, en Colombia, hay muchas personas mayores de dieciocho años, pero que todavía son pocos los “mayores de edad”, en el sentido kantiano del término. La conclusión es evidente: mientras no mejoremos estructuralmente la calidad de la educación, nuestra débil democracia seguirá amenazada.

Evoco a Sócrates y a Kant, en momentos en que el Centro Democrático ha presentado un proyecto de ley para prohibir a los docentes promover el pensamiento crítico y la reflexión política en las aulas. El proyecto –similar al que impusieron los paramilitares en el Cesar y Córdoba en los años ochenta– busca restringir la libertad de expresión y el pensamiento de los docentes, al tiempo que coacciona el derecho a pensar, interpretar y disentir por parte de los estudiantes. De allí que fuera demandada ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos una ley casi idéntica impulsada por Bolsonaro en Brasil, denominada “Escuela sin partido”, pero conocida como “Ley Mordaza” por parte de los docentes brasileros. La CIDH les dio la razón a los demandantes.

La democracia exige una educación pública democrática, masiva y de calidad. De no alcanzarla, las nuevas generaciones no consolidarán la libertad y la autonomía, condiciones necesarias para que la población elija de manera independiente a sus gobernantes.

En Colombia, la educación pública no es democrática, ni masiva, ni de calidad. Actualmente en las aulas, los jóvenes no aprehenden a pensar, a leer o a argumentar. Más triste aun: cada vez se aumenta la brecha entre lo que alcanzan los egresados de la educación pública y los de los colegios privados de élite. Eso empequeñece la democracia y eleva la inequidad. Estas notables debilidades convierten a las nuevas generaciones en presa fácil de la manipulación, de las noticias falsas y del engaño. Con facilidad, los políticos los atemorizan para que voten según su conveniencia y no según la de los electores.

La propuesta que quiero defender en estas notas es exactamente la contraria a la presentada por el Centro Democrático. Se trataría de una ley que promoviera la formación política en los colegios, una ley que invitara a todos los docentes de todas las áreas a fortalecer el pensamiento y la lectura crítica. La ley que propongo establece que en todos los colegios del país se celebrarán elecciones parlamentarias y presidenciales y que, previamente, se organizarán diversos debates entre los estudiantes que asuman la defensa de los múltiples partidos que participen en la contienda electoral a nivel regional y nacional. Los estudiantes deberán documentarse previamente sobre los postulados políticos que defenderán en los debates y en las elecciones simbólicas. Las visiones diversas y la confrontación de ideas son condiciones necesarias y enriquecen el pensamiento crítico. De allí que hay que hacer todo lo posible por realizar clases conjuntas entre docentes, que, de ser posible, tengan posiciones diferentes ante la ciencia, el arte, la literatura, el deporte y la política.

Así mismo, se exigirá que todos los colegios del país queden a cargo de los estudiantes mayores, por lo menos durante un día por semestre. No podemos formar mejores ciudadanos en instituciones tan autoritarias, formales y poco participativas, como hoy lo son las instituciones educativas. Como bien lo destacan Kohlberg y Dewey, para que la escuela nos ayude a construir una sociedad más libre, ética y justa, previamente es necesario construir escuelas más democráticas. Por ello es conveniente entregar a los estudiantes durante un día la institución educativa, para que se ejerciten en la práctica educativa, en la toma de decisiones reflexivas, pertinentes y contextualizadas, y en la mediación y resolución de conflictos. De esta manera asumirán durante un día los roles de los docentes y los directivos de la institución. La democracia no se aprehende con discursos, sino que se construye por medio de prácticas mediadas. Los colegios deben convertirse en lugares de formación de ciudadanos más críticos, más éticos y más independientes; es decir, de mejores ciudadanos.

 

El proyecto de ley también exigirá que, en todos los colegios del país, una vez al mes se suspendan las clases para garantizar un debate amplio y libre sobre una temática que sea elegida de manera autónoma por los estudiantes de bachillerato en la institución. Orientados por sus docentes, los estudiantes prepararán las temáticas y conformarán de manera respetuosa, reflexiva y argumentada, grupos para cohesionar el trabajo en equipo y para defender sus posiciones. Al concluir, un conjunto de estudiantes elegidos y preparados para tal fin, determinarán quiénes presentaron los argumentos más claros y sustentados.

Un ejercicio análogo se realiza en diversos colegios públicos y privados del país, cuando se lleva a cabo el simulacro de las Naciones Unidas. Al hacerlo, se fortalece el pensamiento relativo y el multiperspectivismo, algo esencial en la formación de mejores ciudadanos, pero desafortunadamente muy poco consolidado en nuestros jóvenes, por una historia demasiado marcada por la intolerancia, la cultura del vivo y el fanatismo, heredados de la guerra y de las mafias, y acentuada por los grupos políticos que han sacado provecho del odio y del fanatismo.

Según el proyecto de ley, todos los colegios del país deben participar en ejercicios de simulación análogos a los realizados en las Naciones Unidas, ya que la formación política, debe involucrar un contexto más amplio y trascendente; al fin y al cabo, ellos son esencialmente, ciudadanos del mundo.

Respetando los principios pedagógicos de la transversalización y la integralidad, se debe exigir que dichos debates sean liderados por docentes del área de Ciencias Sociales, pero que en la preparación de los mismos participen docentes de todas las áreas.

Un voto más libre y más independiente fortalece la participación y la democracia. Hoy los jóvenes votan poco y tienen poco criterio e interés para hacerlo, precisamente porque desconfían de las elecciones, del sistema político y de los partidos políticos. Es así que, en el plebiscito del 2 de octubre del 2016, una de las elecciones más importantes de las últimas décadas, tan solo salió a votar el 19% de los jóvenes entre 18 y 24 años. El resto, por diversos motivos, se abstuvo de hacerlo y permaneció en su casa o en los parques, mientras otros decidían el futuro de la nación.

En el país no hay exceso de politización de las aulas, como sostiene el Centro Democrático; por el contrario: falta formación política de los jóvenes y de sus propios docentes. Si logramos fortalecerla, nuestros hijos vivirán en un país menos corrupto y más participativo. La democracia la construimos todos al respetar las filas, al no pagar sobornos y al no evadir los impuestos; se vive en las familias, cuando respetamos la voz de nuestros hijos y promovemos la diferencia de opiniones, credos y personalidades; o en los debates con los amigos al enriquecermos y no atropellar las diferencias. La democracia es una construcción cultural y, por ello, debemos cuidarla y construirla entre todos.

El fanatismo y los dogmas son la antítesis del pensamiento crítico. Por ello hay que excluir el proselitismo y el sectarismo de las aulas, al tiempo que fortalecemos el debate político argumentado y la diversidad de ideas. Hay que defender las ideas de la Ilustración y no las del oscurantismo. Hay que fortalecer la razón y los argumentos, y no las creencias dogmáticas o la “policía del pensamiento” –como la llamó Orwell–, que tenía como propósito castigar a quienes se atrevían a cometer el “crimen del pensamiento”, que describe en su novela 1984.

Un voto libre, independiente y reflexivo ayudará a que nuestro destino sea más humano, más sensible y más feliz. Por ello, todos debemos protegernos de la enfermedad de votar a ciegas. Eso se logra con mejor formación política y no con leyes que amordazan a los docentes, la libertad de cátedra y la libertad. Ya lo tenía claro Sócrates en el siglo V antes de Cristo. Un buen texto y un buen maestro nos hacen más autónomos, al tiempo que la ausencia de educación y de lectura nos hace creer ciegamente en lo que digan los demás.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/ley-para-promover-la-formacion-politica-en-los-colegios-por-julian-de-zubiria/603171

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Revista: Educación popular para reinventar la democracia

Revista ALAINET/No. 533 – Junio 2018

Contenido/Conteúdo:

La Educación Popular es una apuesta política que plantea la transformación radical de la realidad a partir de la lectura crítica del mundo.  Esta edición explora diversas facetas de esta apuesta, con énfasis en la formación política, la participación democrática y las luchas sociales; y la presentación de algunas experiencias.  Una coedición con CEAAL.

La Educación Popular, apuesta política por la transformación de la realidad
Rosa Elva Zúñiga

¿Qué democracia tenemos y qué democracia queremos?
Oscar Jara

América Latina amenazada con retroceder
Frei Betto

Desafíos de la formación política
João Colares da Mota Neto, Pedro de Carvalho Pontual

Educación Popular y Formación Política junto a los Movimientos Sociales
Paulo Afonso Barbosa de Brito

Educación Popular y Formación Política:
En tiempos de crisis y resistencia
Selvino Heck

De los derechos y las disputas de sentidos:
La palabra del colibrí
María Grisálida Cianci Bastidas

La Economía Solidaria: Construyendo sociedades de Buen Vivir
Celina Valadez, Elisiane de Fátima Jahn, Eva Carazo Vargas, Rosa Elva Zúñiga

La revolución feminista:
Las brujas necesarias en los tiempos de cólera
Claudia Korol

La lucha por la libertad vuelve a ser herida del alma
Carmen Foro

Descargar en: https://www.alainet.org/sites/default/files/alem533w.pdf

Fuente: https://www.alainet.org/es/revistas/533

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La educación crítica es agenda en el Foro Social Mundial

Foro Social Mundial / 25 de marzo de 2018 / Autor: Edison «El Payanes» / Fuente: El Payanes

En el marco del Foro Social Mundial que se reúne en Salvador de Bahía en Brasil, se desarrollan muchas actividades y encuentros de organizaciones y movimientos sociales de todas partes del mundo.

En la actualidad se hace necesario la participación social y la apertura para la formación política según lo afirma Joao Colaris, quien es Profesor de la Universidad del Estado Do Para e integrante del Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe (CEAAL).

Colaris manifiesta que se encuentran en debate la educación y comunicación popular para una formación política que responda a los tiempos actuales en el continente. Los educadores y las educadoras necesitamos potenciar la formación política que se traduce en todos los ámbitos cotidianos de la vida, para lo cual debemos recibir y producir información crítica.

Los procesos transformadores nos ayudan a tener diversas interpretaciones de la realidad, eso implica que las personas no sólo participan de espacios formales sino desde todos los espacios de lucha y demanda social.

Recordamos que en el Foro Social Mundial se abordan diferentes temáticas construidos con la perspectiva metodológica participativa que se apoya en el lema: ¡Nada sobre nosotros sin nosotros!

Los ejes y lemas se organizan en una mandala que no se presentan como una lista que pudiera a veces erróneamente remitir a la idea de orden numérico o de importancia entre ellos.

Ancestralidad, Tierra y Territorialidad
Comunicación, Tecnologías y Medios libres
Culturas de Resistencias
Democracias
Democratización de la economía
Desarrollo, Justicia Social y Ambiental
Derecho a la Ciudad
Derechos Humanos
Educación y Ciencia para la Emancipación y la Soberanía de los Pueblos
Feminismos y Lucha de las Mujeres
LGBTQI + y diversidad de género
Luchas Anticoloniales
Migración
Mundo del trabajo
Vida Negros Importamos
Un Mundo sin Racismo, Intolerancia y Xenofobia
Futuro del FSM
Pueblos Indígenas
https://co.ivoox.com/es/player_ej_24540982_4_1.html?c1=ff6600

Escuche el testimonio de Joao Colaris, con el reporte de Edilberto Sena corresponsal especial de ALER en el propio Foro Social Mundial.

Fuente de la Noticia:

La educación crítica es agenda en el Foro Social Mundial

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Las enseñanzas de Marx: Educación popular y formación política

Por: Zur Pueblo de Voces

El pasado 5 de mayo se cumplieron 199 años de nacimiento de uno de los críticos más potentes de la formación capitalista. Aquí Hernán Ouviña comparte una faceta poco difundida, su preocupación por la formación política y la educación.

Si bien puede parecer redundante o conocido, es importante recuperar cómo la larga tradición del marxismo revolucionario supo tener a lo formativo y a la educación popular como algo central en su derrotero militante. En especial porque aunque suene paradójico, en coyunturas adversas como la que vivimos en América Latina, o en momentos donde la movilización popular nos encuentra de manera constante en las calles, los procesos de formación, de análisis y estudio, de lectura e investigación de la propia realidad que se pretende transformar, se resienten o bien ostentan -salvo contadas excepciones- un lugar residual al interior de las organizaciones de izquierda. A contrapelo, y en sintonía con los planteamientos de buena parte del marxismo crítico, es precisamente en contextos como el actual donde más urgentes resultan este tipo de apuestas pedagógico-políticas.

Consideramos un ejercicio imprescindible revisitar desde este ángulo las propias biografías e itinerarios de quienes constituyeron una referencia fundamental en la conformación del marxismo revolucionario, comenzando por el propio Karl Marx (1818-1883). En general predomina -a nuestro modo de ver, no casualmente- una visión de Marx como un genio solitario, dedicado casi exclusivamente a escribir libros y artículos detrás de un escritorio, sumergido cual ratón de biblioteca en la sala de lectura del Museo Británico durante años para elaborar El Capital. Sin embargo, se omite que desde su juventud hasta los últimos momentos de su vida, siempre produjo, intervino y reflexionó en diálogo constante con la realidad y las luchas que lo estimulaban a pensar y actuar como militante revolucionario, por lo que podemos definirlo como un verdadero intelectual orgánico de las clases populares.

Desde sus primeros artículos periodísticos de denuncia de las condiciones de miseria y explotación que padecían los campesinos de Mosela, pasando por el enorme aprendizaje político que resulta de sus diversos encuentros e intercambios en buena parte del continente con organizaciones clandestinas, sindicatos y asociaciones de exiliados, hasta la elaboración de sus incendiarios documentos y comunicados políticos al calor de la revolución de 1848 (entre los que se destaca elManifiesto Comunista, escrito a pedido de la Liga en la que participaba junto con Engels, y cuyo antecedente había sido el Comité de Correspondencia Comunista), puede decirse que su formación estuvo signada por el vínculo estrecho con -y el aprendizaje a partir de la experiencia vital de- las organizaciones y movimientos en lucha en toda Europa.

Sería infructuoso reseñar en detalle su abultada producción teórico-política, pero vale la pena recordar algunos de sus principales materiales y momentos de intervención, para dar cuenta de la importancia que siempre tuvo el estudio y la formación para Marx. No podemos dejar de mencionar las Tesis sobre Feuerbach, temprano borrador de 1845 cuya extensión es inversamente proporcional a su densidad filosófica y política, en la medida en que condensa en unos pocos párrafos una caracterización profundamente revolucionaria respecto del conocimiento de la realidad, y postula como criterio de verdad a la praxis, la cual presupone una unidad indisoluble entre reflexión y acción, así como el papel activo y dinámico que tienen los sujetos tanto en la comprensión como -sobre todo- en la transformación del mundo. A su vez, textos pedagógicos y de amplia difusión popular bajo el formato de folletos, como Trabajo asalariado y capital o Salario, precio y ganancia, son en realidad conferencias que fueron pensadas para el esclarecimiento teórico y la batalla política, en el seno de las organizaciones de base de trabajadores y activistas que el propio Marx frecuentaba. Su obsesión por lograr que la clase obrera pudiese acceder a los sucesivos tomos de El Capital a través de su desdoblamiento en fascículos sueltos divulgados a precios populares -tal como deja traslucir en más de una carta intercambiada con Engels y con su editor- tiene la misma vocación formativa.

Asimismo, dentro de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), una de las propuestas que supo impulsar fue la de una investigación “de la situación de la clase obrera en todos los países, llevada a cabo por la clase obrera misma”, donde uno de los puntos más relevantes era la educación del proletariado en términos mentales, físicos y tecnológicos, es decir, desde una perspectiva integral.Sumamente entusiasmado por concretar esta propuesta redactada en 1866 (no casualmente, escasos meses antes de que salga a la calle la primera parte de El Capital), Marx expresará que “al iniciar tan gran obra, los obreros mostrarán que son capaces de tomar sus destinos en sus propias manos”. En efecto, poco tiempo atrás, en ocasión del nacimiento de la Asociación Internacional de los Trabajadores, ya había escrito en su Manifiesto Inaugural que “la clase obrera posee un elemento de triunfo: el número. Pero el número no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el saber”.

No está de más recordar que otro texto imperecedero de Marx, publicado luego bajo el título de La guerra civil en Francia, fue en rigor un documento político redactado por él a pedido del Consejo General de la AIT (de hecho, sus integrantes fueron quienes firmaron como “autores” colectivos la primera edición de este material), con el propósito de brindar una lectura desde el punto de vista de la clase trabajadora, acerca de los sucesos ocurridos en París durante la instauración de la Comuna entre marzo y mayo de 1871, a tal punto que las diversas ediciones en inglés y en otras lenguas -por lo general como folleto- fueron vendidas entre los obreros a precios reducidos y se agotaron rápidamente. Es interesante destacar que el interrogante teórico-práctico que obsesionó a Marx durante casi dos décadas (¿con qué sustituir al Estado burgués tras la conquista y destrucción del poder político a través de una revolución?), no pudo ser respondido por él en términos intelectuales o eruditos, sino que fueron las y los desposeídos parisinos que osaron “tomar el cielo por asalto”, quienes resolvieron este enigma y le enseñaron a Marx -a partir de su experiencia colectiva y sin receta alguna- la forma política “al fin descubierta” que debía asumir el autogobierno popular luego de la desarticulación del poder estatal y capitalista.

Ya en su última década de vida, además de insistir en la necesidad de entender y analizar a las sociedades a partir del principio epistemológico de la totalidad (que implica concebir al capitalismo como un sistema, no disociando por tanto, salvo en términos estrictamente analíticos, las diferentes y complementarias relaciones de opresión, dominio y resistencia que lo constituyen como tal), Marx confrontará con aquellas corrientes que, como la liderada por Lasalle en Alemania, pregonaban la posibilidad de construir el socialismo de manera gradualista y desde el Estado. Conocido como “Crítica al Programa de Gotha”, este manuscrito póstumo redactado en 1875 cuestiona de manera radical los núcleos principales de un programa político que, elaborado en el marco de la unificación de las dos principales organizaciones obreras alemanas, se encontraba en las antípodas de su concepción revolucionaria. Frente a la sugerencia de los lasalleanos de subsumir toda propuesta de trabajo cooperativo y de educación popular a la lógica estatal, Marx responderá indignado: “Eso de ‘educación popular a cargo del Estado’ es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado (…) y otra cosa, completamente distinta, es nombrar al Estado educador del pueblo! (…) es, por el contrario, el Estado el que debe recibir del pueblo una educación muy severa”.

Unos años más tarde, retomará con mayor fuerza aquella vocación por la formación, el estudio y la investigación militante, a través del diseño y la difusión de una “encuesta obrera”, que tenía por propósito el indagar en la situación de explotación que padecía la clase trabajadora europea, pero también conocer sus condiciones de vida y reproducción más allá de la fábrica, así como sus formas organizativas y sus repertorios de lucha. Elaborada en 1880 para que sean los propios trabajadores quienes la implementen en sus ámbitos laborales, llegó a contemplar más de 100 preguntas, la mayoría de las cuales eran interrogantes “generadores”, que buscaban fomentar, a partir de su lectura y el debate colectivo que disparaban, un proceso de desnaturalización y cuestionamiento de la situación padecida, en paralelo a la autoconsciencia por parte de los obreros mismos, de su potencialidad como clase revolucionaria y con intereses antagónicos a los de la burguesía.

Este viejo Marx se encargará incluso de fustigar, junto con Engels, a la dirigencia socialdemócrata alemana que por aquel entonces ya dejaba traslucir su tendencia a la burocratización y comenzaba a denostar la capacidad de las y los trabajadores de liberarse del yugo capitalista sin tutela alguna. En una extensa y premonitoria carta, denunciarán a quienes consideran que “la clase obrera es incapaz de conquistar por sí misma su propia emancipación” y consideran que “para lograrla debe ponerse bajo la dirección del burgueses ‘cultos y pudientes’, los únicos que poseen el ‘tiempo y las oportunidades’ para informarse de lo que es bueno para los obreros”. A contrapelo de esta concepción paternalista y vertical, dirán: “Cuando se constituyó la Internacional, formulamos expresamente el grito de combate: el emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma. Por ello no podemos colaborar con personas que dicen que los obreros son demasiado incultos para emanciparse por su cuenta y que deben ser libertados de arriba por los burgueses y pequeños burgueses filántropos”

El 14 de marzo de 1883 su vida se apagará definitivamente. A partir de ese momento, las querellas e interpretaciones en torno a su legado y herencia serán una constante en el seno de las izquierdas (e incluso por fuera de ellas). Quizás previéndolo, el viejo Marx supo responder de manera irónica: “lo único que sé es que no soy marxista”. Sabias palabras éstas frente a quienes pretendían hacer de su pensamiento y su praxis revolucionaria un nuevo dogma al margen de todo tiempo y espacio.

Por ello lo fundamental es no vislumbrar a Marx ni al sin fin de grandes revolucionarios/as (desde Lenin y Gramsci a Rosa Luxemburgo, de Mariátegui y Amilcar Cabral al Che Guevara) como iluminados/as y sabelotodos/as que esclarecieron y guiaron a organizaciones y pueblos “ignorantes”, carentes de conciencia por sí mismos/as y meros/as ejecutantes de una estrategia que les era incorporada “desde afuera”. Si bien en todos los casos tuvieron un papel destacado en sus respectivos procesos revolucionarios, vale la pena recordar una de las tesis sobre Feuerbach escrita precisamente por el joven Marx, que criticaba aquellas lecturas unidireccionales que olvidan que “el educador a su vez debe ser educado”. De ahí que quizás sea más equilibrado afirmar que fue la praxis colectiva y el devenir histórico-político dentro del cual se situaron con creatividad y audacia en tanto aprendices-sistematizadores/as (o educadores-educandos), lo que les permitió destacarse como dirigentes e intelectuales revolucionarios/as a cada uno/a de ellos/as en los proyectos donde intervinieron.

A pesar de la indudable centralidad que han tenido estos/as referentes del marxismo en impulsar y sostener iniciativas de producción de conocimiento, investigación militante y educación popular liberadora, resulta imprescindible resituar -comenzando por el propio Marx- tanto sus liderazgos como los aportes teórico-prácticos que han generado, en el marco de procesos y sujetos de carácter colectivo, así como en función de una constelación de luchas e iniciativas emancipatorias, que constituyeron las verdaderas escuelas en la que se forjaron como intelectuales orgánicos de los pueblos.

El estancamiento del pensamiento crítico y la dogmatización han sido un peligro constante en los diferentes proyectos revolucionarios encarados por las fuerzas de izquierda, y hoy cobra nuevos bríos como tendencia en la actual coyuntura que vivimos. Acudir nuevamente a autores, corrientes, matrices de análisis e itinerarios de trastocamiento del orden social y político, que en algún contexto u época diferente quizás prosperaron o resultaron viables para caracterizar y transformarotra realidad, se torna una tentación difícil de escamotear y nos ahorra el ejercicio de pensar y actuar con cabeza propia, a partir del estudio riguroso y situado del propio territorio y desde el tiempo histórico que pretendemos revolucionar.

Como es sabido, la historia no se repite salvo como tragedia o como farsa. Por ello, frente al seductor recetario de manuales y esquemas abstractos en estos momentos sombríos donde prima el desconcierto y el desarme teórico, el planteo de Mariátegui de no calcar ni copiarconstituye un faro estratégico, desde ya sin que esta consigna implique partir de cero, pero sí cepillando a contrapelo y asumiendo la necesaria actualización y revitalización crítica de los aportes de Marx.

Ludovico Silva, uno de los intelectuales venezolanos más potentes para formarnos de manera des-manualizada, solía decir que “si los loros fueran marxistas, serían marxistas ortodoxos”. Por cierto, es sobre la base del análisis concreto de nuestra realidad específica -en la que finalmente actuamos e intervenimos a diario- que podemos traducir y (re)elaborar conceptos e ideas, así como construir una estrategia revolucionaria acorde a los desafíos que nos depara nuestro presente. No se trata, en suma, de “aplicar” esquemas o categorías prefabricadas, ni de concebir a la obra de Marx como un sistema acabado o un conjunto de verdades irrefutables, sino de recrear sus presupuestos y basamentos, a partir de su confrontación con la cada vez más compleja realidad en la que estamos inmersos. Pero a no dudarlo: Marx tiene todavía mucho que enseñarnos como “maestro de vida”.

Fuente: http://www.zur.org.uy/content/las-ense%C3%B1anzas-de-marx-educaci%C3%B3n-popular-y-formaci%C3%B3n-pol%C3%ADtica

 

 

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