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Héctor Ruiz: “Al crear puentes entre la investigación y el aula, surgen oportunistas pseudocientíficos”

Biólogo de carrera, a Héctor Ruiz Martín siempre le picó el gusanillo de la educación. Desde muy joven le asaltaron los grandes interrogantes pedagógicos, con el cómo aprendemos a la cabeza. Buscó respuestas en la docencia, habiendo sido profesor de instituto y universidad. Durante un tiempo intentó diseccionar los misterios del aprendizaje a través de la neurociencia. Y cuando descubrió los encantos de la psicología cognitiva, se produjo algo así como un flechazo intelectual. Autor de varias obras con un enfoque divulgativo, hoy dirige la International Science Teaching Foundation, con sede en Barcelona.

¿Cómo das el salto de la neurociencia a la psicología cognitiva? ¿Fue una transición gradual o una especie de iluminación repentina?

Un poco ambas cosas. Yo descubro, a través de la neurociencia, que se pueda hacer ciencia del aprendizaje. Me meto en este ámbito con mucha fascinación. Pero en el fondo, más allá de mi interés fundamental como biólogo, siempre he buscado poder responder a las preguntas que nos hacemos como docentes y estudiantes, en especial cómo aprender más y mejor. Cuanto más me meto en la neurociencia (su estudio del cerebro a nivel molecular, celular, bioquímico), más me doy cuenta de que esta no puede responder a estas preguntas. Este proceso fue progresivo. Y luego está ese momento en el que descubro, cuando vivía en EEUU, la psicología cognitiva, un ámbito del que en España hay muy poca tradición. Veo que, al dedicarse a estudiar el cerebro como procesador de información pero más desde el comportamiento, resulta mucho más interesante en esa búsqueda de respuestas.

¿Hay desconfianzas, recelos entre ambos ámbitos? Quizá la neurociencia se arroga una especie de legitimidad de pureza empírica. Y la psicología cognitiva, una mayor capacidad de trasladar al aula sus hallazgos.

Nunca he visto neurocientíficos que resten validez a la psicología cognitiva, que en realidad tiene un enfoque más cercano a las ciencias naturales que a las sociales: causa-efecto, herramientas cuantitativas… Lo que sí observo es que, para el público general, todo es neurociencia, todo es neuroeducación, un término que personalmente no me gusta. La neurociencia tiene más sex-appeal, más caché, viene como con un sello de objetividad. Pero, en realidad, la inmensa mayoría de cosas bajo el paraguas de la llamada neuroeducación —digamos, más en rigor, de las ciencias del aprendizaje— vienen de la psicología cognitiva. Al atribuir a lo neuro esa preponderancia, hay psicólogos que se sienten ninguneados. Lo importante, en cualquier caso, es que ambas disciplinas interactúan, se retroalimentan continuamente.

Aprovechando esa fiebre neuro y esa confusión de términos, se cuelan muchos supuestos gurús que lanzan propuestas metodológicas barnizadas de pseudociencia.

Intrusos y oportunistas siempre ha habido. Incluso en ámbitos como la medicina —que tiene algo de arte pero se basa fundamentalmente en el conocimiento científico— sigue habiendo mucha pseudociencia. Con más razón en la práctica educativa, donde no hay una fuerte tradición investigadora. Y ocurre precisamente ahora, cuando se está tratando de crear puentes entre la investigación y el aula. Como en la publicidad, suelen ser propuestas que combinan emoción y razón (supuestamente científica) en un pack listo para vender.

¿Corremos el riesgo de menospreciar, en aras del rigor científico, ese componente artístico de la docencia: la intuición, la experiencia del profesor…?

Los propios científicos somos conscientes de las limitaciones de la ciencia. A destacar, que la ciencia solo puede responder a preguntas científicas. Esto deja fuera, por ejemplo, cuáles deben ser los objetivos de la educación, que siempre será un debate ideológico. Pero sí puede ayudar a informar sobre la manera más probable de alcanzar —en función del contexto, los recursos, etc.— esos objetivos. No hay que olvidar tampoco que la ciencia va avanzando, resolviendo cuestiones, consiguiendo un conocimiento cada vez mejor, pero nunca perfecto, absoluto. Cuando entran en juego variables que la investigación aún no ha tenido en cuenta, poco puede aportar la ciencia. Pero tampoco hemos de olvidar que la experiencia personal también tiene limitaciones. La primera es que está sesgada por nuestras preconcepciones. El famoso sesgo de confirmación, que nos empuja a sacar las conclusiones que ya queríamos sacar. Por ejemplo al llevar a cabo una actividad en el aula, cuyas conclusiones sobre el desarrollo y resultado tratará el docente de encajar en lo que ya pensaba. Ahí la evidencia científica puede complementar la experiencia docente.

La clave para aprender es dar sentido a lo que aprendemos. No hay nada más importante que implicarse cognitivamente en lo que uno está aprendiendo

Si tuvieras que destacar un hallazgo científico sólido sobre el aprendizaje, ¿Cuál sería?

Permíteme decir más de uno. El primero es que la clave para aprender es dar sentido a lo que aprendemos. No hay nada más importante que implicarse cognitivamente en lo que uno está aprendiendo, que al final significa interpretar el nuevo conocimiento a la luz de nuestros conocimientos previos. Es uno de los principios básicos de la psicología cognitiva: la memoria se construye conectando lo que sabemos con lo que estamos aprendiendo. Resulta clave para el profesor: si una actividad en el aula no va a hacer que los alumnos piensen sobre lo que están aprendiendo, no lo van a aprender.

El segundo, que aprender es un acto generativo, no meramente receptivo. Que el aprendizaje se consolide depende de lo que hacemos después en nuestra cabeza, de si somos capaces de recuperar, usar, evocar en definitiva —en un proceso de dentro afuera— lo aprendido. El tercero es que, para aprender, necesitamos diversos episodios, mucho mejor si se espacian en el tiempo en lugar de masificarse.

Justo lo contrario de la norma en España: currículos sobrecargados y sesiones de estudio maratonianas con un enfoque evaluativo puramente memorístico.

El aprendizaje no elaborado, sin oportunidades para la generación y la aplicación, resulta siempre efímero. Las estrategias de evaluación que animan al estudio masificado solo consiguen que lo supuestamente aprendido (o así parece en el examen) se olvide en dos días.

Me llama la atención que utilizas con frecuencia, al explicar las dinámicas de la memoria y el aprendizaje, la noción de evocar, que suele tener un matiz poético, en absoluto científico.

Llevar a la consciencia, a tu memoria de trabajo algo que ya sabes (y que permanece en tu memoria a largo plazo, en algún lugar del subconsciente) es técnicamente, según la RAE, evocar. Evocar un recuerdo, un conocimiento. En inglés, la palabra para referirse a este proceso es retrieval, algo así como recuperación, que en educación tiene otras connotaciones. Cuando decidí divulgar la psicología cognitiva en español, tuve que tomar una decisión sobre cómo traducirla. Me llevó tiempo y, tras ver las opciones, me decanté por evocación, que ciertamente se suele utilizar desde una óptica más poética.

Foto cedida

Por una parte, es más fácil aprender sobre un campo concreto cuanto más sabemos. Por otra, a partir de cierta edad, el tiempo juega en nuestra contra. ¿O la idea del niño esponja es un mito?

Son dos procesos independientes. Uno nos lleva a que cada vez seamos, en nuestros ámbitos predilectos, mejores aprendientes (término en desuso que también me gusta utilizar, más correcto que aprendiz, que se refiere al aprendizaje de un oficio). Otro tiene que ver con la mayor capacidad para aprender durante la infancia y la juventud, ya que la neuroplasticidad —que es la base del aprendizaje— es mucho mayor en esas edades. Yo, a mis 40 años, aprenderé más fácilmente cosas nuevas sobre psicología cognitiva que un neófito en la materia de 20 años. No solo a nivel de comprensión. También me será más fácil recordar lo aprendido. Pero en un ámbito completamente nuevo para mí, el joven de 20 años partiría con ventaja. Por otra parte, con la edad solemos ganar en autorregulación: esfuerzo, ser capaces de evitar la tentación de hacer otras cosas, de aplazar las recompensas… Son capacidades muy importantes para el aprendizaje, y aquí la edad suele jugar a nuestro favor.

Esa distracción permanente o saltos de atención continuos entre los jóvenes —la mal llamada multitarea— es campo abonado para la pseudociencia. Se escucha de todo. Que las nuevas generaciones son, cognitivamente, casi como superhombres. O lo contrario: que ese ir de una cosa a la otra les va a descalabrar el cerebro con secuelas irreversibles.

La visión científica es que ni una cosa ni la otra. Los jóvenes de ahora no son diferentes a los de hace 30 años. El cerebro es plástico, sí, pero los mecanismos cognitivos solo pueden cambiar a partir de la evolución biológica, y esto requiere de mucho tiempo. A los jóvenes siempre se les ha dado mejor ese cambio veloz de tarea, tienen una mayor velocidad de procesamiento, aunque está demostrado que, en el cambio continuo, el desempeño de cada tarea se ve afectado. Con la edad, las habilidades cognitivas van, en general, a la baja. De la misma forma, también sabemos que este entorno lleno de tecnología tampoco está cambiando negativamente el cerebro. Los alumnos de hoy en día siguen teniendo la misma capacidad de prestar atención, aunque también tienen más oportunidades para distraerse, más estímulos para elegir y evitar el aburrimiento, que es algo muy humano.

Los alumnos de hoy en día siguen teniendo la misma capacidad de prestar atención, aunque también tienen más oportunidades para distraerse

¿Y ese infinito surtido de estímulos no afecta a la concentración, la paciencia, la tolerancia a la frustración? Quizá a nivel más emocional, pero con efectos cognitivos que influyen en el aprendizaje, aunque estos no sean permanentes.

Más importante resulta la ausencia de momentos para desconectar de nuestra vida social. Antes, cuando volvías a casa, tu vida social se reducía a tu familia, que es mucho más fácil de manejar en cuanto a las preocupaciones por la imagen que proyectamos a los demás, cuál es nuestra posición en el grupo, qué piensan de nosotros. Con las redes sociales, nunca dejas de estar sobre el escenario, y esto es difícil de gestionar. Se genera un estrés que puede afectar no solo a tu capacidad de aprender, sino a tu vida en su conjunto. Podríamos conjeturar que nuestro cerebro no está preparado para, digamos, ponernos continuamente a prueba ante el grupo, y que esto está generando dinámicas negativas.

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Tiempos oscuros

Por: Miguel Ángel Casillas

 

Miguel Casillas

“Tiempos oscuros se ciernen sobre la ciencia y la cultura de nuestro país. Nuestras instituciones de educación superior, académicas y de investigación, así como sus comunidades, han sido objeto de iniciativas y expresiones públicas que atentan contra las libertades de expresión e investigación, así como el buen nombre y dignidad de sus integrantes. Todas estas medidas y expresiones tienden a desvirtuar la estima de la población por un sector estratégico y de gran valor para México, lo que merma su capacidad de trabajar por el país” Profesores y profesoras eméritos y distinguidos de la UAM se declaran en contra del acoso a miembros de la comunidad científica, Nexos, 5 octubre 2021.

 

La ofensiva para desprestigiar el trabajo académico y satanizar a los científicos y profesores universitarios tiene una oscura intención para debilitar la universidad pública, el conocimiento y su capacidad crítica.

La educación superior y la investigación científica cumplen muchas funciones sociales, entre las principales está la formación de los profesionistas y la producción de conocimientos útiles para la sociedad. En las sociedades modernas, dada la complejidad de los asuntos públicos y de las políticas que implementan los gobiernos, las universidades y otras instituciones de educación superior son la única reserva social para controlar los actos de gobierno. Tanto en los regímenes democráticos como en los autoritarios, esta función social de las IES es siempre conflictiva, pues a ningún gobierno le gusta que le fiscalicen sus cuentas, le analicen la congruencia de sus discursos, le evalúen sus acciones y le observen sus inacciones.

En efecto, al descalificar a los universitarios, al generalizar que todos los académicos son corruptos, al sostener sin pruebas que en las universidades predominan las mafias, al afirmar de manera irresponsable que los profesores universitarios no trabajan lo suficiente, o que las instituciones se han derechizado y adoptado el credo neoliberal, el gobierno federal está cometiendo un inmenso error, generando un nuevo polo de conflicto e iniciando una ruptura con un importante sector que le brindó su apoyo para llegar al poder. El Presidente no sólo está violando la autonomía y la libertd de cátedra y exámen consagradas en el artículo tercero de la Constitución, sino el espírtitu de la Ley general de educación que se aprobó recientemente y fue promovida por los adeptos de su propio gobierno.

La absurda confrontación con los universitarios que proviene del jefe del Ejecutivo contraviene las acciones que su propio gobierno ejerce como parte de la política educativa. Es un discurso que desalienta a quien aspira legítimamente a mejorar sus condiciones de vida, a enriquecer su intelecto o desarrollar su sensibilidad a través del esfuerzo académico; es un discurso que acusa sin conocimiento ni fundamento a los profesores y descalifica su esfuerzo y su trabajo; es una retórica que desprestigia a las instituciones y desconoce el papel del conocimiento científico en la vida social.

Comparto plenamente con Sylvie Didou que “ejercer el pensamiento crítico hacia el entorno, el conocimiento disciplinario acumulado y las prácticas sociopolíticas es parte del oficio científico. Como comunidad intelectual, no debemos trocar un principio de discernimiento sistematizado por uno de adhesión partidista a toda prueba, ni renunciar a ejercer el primero en tanto valor constitutivo de nuestro ethos profesional. Es un componente central de nuestra responsabilidad profesional y moral cuya defensa y preservación son ineludibles”, Educación Futura, 12 de octubre 2021. http://www.educacionfutura.org/perdida-de-confianza-argumento-o-fake-justificacion/

La confrontación del presidente con los universitarios es un error histórico, que se asemeja al clima de descalificaciones de la época de Calles, que llevó a la conquista de la autonomía; como entonces, la retórica basada en el sentido común y el prejuicio contra el saber está abriendo el paso a manifestaciones de lo más atrasado contra la cultura y el conocimiento. Es un error histórico confrontarse con los universitarios pues en las universidades se han desarrollado históricas luchas y contribuciones muy significativas en favor de la democracia, las libertades, la justicia y la igualdad. Es un error estratégico, que desconoce la crítica que desde las universidades se ha formulado contra el capitalismo neoliberal, demostrando las inequidades e injusticias que tienen como efecto sus políticas.

Es cierto que en las universidades y otras instituciones de educación superior hay muchos problemas e insuficiencias, pero no es desde el campo político como se van a resolver. Sólo la participación activa de los universitarios podrá determinar la reforma de la universidad.

Hoy como ayer, los universitarios son la reserva moral contra el autoritarismo, contra la ignorancia y el oscurantismo. De nuevo, como siempre, los universitarios habrán de defender la libertad de cátedra y de examen, la autonomía del conocimiento y la libertad para pensar críticamente, frente al poder y el prejuicio.

Fuente de la información: http://www.educacionfutura.org

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México – El presupuesto 2022: oportunidad para los sistemas de educación superior estatales

El presupuesto 2022: oportunidad para los sistemas de educación superior estatales

Miguel Casillas

El presupuesto de egresos es una herramienta de política financiera que da viabilidad a las políticas públicas; es en este sentido el fundamento operacional de las políticas educativas: si no hay fondos presupuestales las políticas son prácticamente imposibles de implementar y quedan en mero discurso.

Revisar el presupuesto de egresos de la federación es un ejercicio indispensable para imaginar el desarrollo de los sistemas de educación superior de los estados y para determinar las ventanas de oportunidad que se abren para el diseño de políticas específicas de desarrollo y de innovación.

El presupuesto de egresos previsto para las instituciones de educación superior estatales, para las universidades tecnológicas y politécnicas, para las universidades interculturales, para el Tecnológico Nacional de México y las escuelas normales pasará de 95,461.4 millones de pesos a 101,029.1 millones, que representa un aumento de 5,567.7 millones de pesos. Este aumento presupuestal debería de ser utilizado racionalmente para fortalecer la articulación entre instituciones y configurar sistemas estatales de educación superior.

La Subsecretaría de educación superior dispondrá de 846 millones más que el año pasado; las universidades Benito Juárez tienen programados 37 millones más que el año pasado para llegar a un presupuesto superior a los 1,037 millones de pesos para su funcionamiento. La Dirección general de educación superior universitaria dispondrá de 2,538 millones de pesos más que el año pasado para aumentar el presupuesto de las universidades públicas estatales. El Tecnológico nacional de México tiene previsto un incremento de casi 778 millones de pesos. La Coordinación general de universidades tecnológicas van a disponer de casi 185 millones más que el año pasado. El FAM crecerá en 518 millones. Por fin, habrá un aumento muy significativo para las escuelas normales: la DGESPE pasa de 170 a casi 774 millones, 604 millones de pesos más que el año pasado y Educación normal del DF dispondrá de 60.7 millones de pesos más.

Sin menoscabo de la autonomía de las instituciones y de lo valioso que puedan ser sus planes de desarrollo institucional, la configuración de un sistema estatal de educación supondría la posibilidad de diseñar proyectos conjuntos, donde las diferentes IES cooperaran para la resolución de los principales problemas del desarrollo estatal de la educación superior, para aumentar la matrícula, para organizar procesos de capacitación magisterial y del personal administrativo, para diseñar recursos educativos virtuales que operen dentro de un espacio común de educación superior estatal.

El presupuesto de egresos de la federación también propone diferentes ejes de fortalecimiento académico, que otra vez, si fueran leídos por las IES podrían articular proyectos de beneficio general, pues representan renglones del gasto que deberíamos aprovechar para consolidar a las IES y dar sentido a la configuración de los sistemas de educación de los estados.

De esta manera, en el presupuesto está previsto un fondo para ampliar la matrícula y avanzar en la gratuidad de los servicios universitarios: se asigna para este fin a la UR 500 Subsecretaría de Educación Superior en el programa E010 Servicios de Educación Superior y Posgrado, un monto de 752.9 millones de pesos.

El total del programa E010 Servicios de Educación Superior y Posgrado crecerá en 2,645 millones de pesos respecto del año anterior. El programa E021 Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico crecerá en más de 1,076 millones de pesos.

Las becas se van a incrementar. Jóvenes Escribiendo el Futuro en más de 407 millones de pesos y el Programa de Becas Elisa Acuña en 170 millones de pesos.

El Programa de Fortalecimiento a la Excelencia Educativa S300 (PROFEXE) heredero del PIFI, a diferencia del pasado crecerá 400%, notablemente con casi 602 millones de pesos más que el año pasado.

En conclusión, según el presupuesto de egresos a nivel de la educación superior en los estados habrá recursos extraordinarios para ampliar la matrícula y avanzar en la gratuidad; para hacer crecer la investigación científica y el posgrado, para el fortalecimiento institucional. Habrá un incremento importante en los fondos para becas. De acuerdo con lo anterior, deberíamos discutir, proponer y argumentar de manera reflexiva cómo aprovechar estas oportunidades en cada entidad federativa. Los criterios principales del gasto deberían romper con las inercias y prácticas convencionales, y apostar por la innovación.

La ampliación presupuestal prevista para el próximo año para la educación superior es una oportunidad para el desarrollo y la innovación. La nueva Ley general de educación superior prefigura una nueva etapa de coordinación y colaboración entre las IES para integrar sistemas estatales de educación superior y ahora se presenta la oportunidad para orientar el presupuesto extraordinario en esa dirección.

Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/el-presupuesto-2022-oportunidad-para-los-sistemas-de-educacion-superior-estatales/

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México: Tec y UNAM crean consorcio de emprendimiento, tecnología y ciencia

Artículo publicado originalmente en CONECTA.

Por: Ricardo Treviño

El objetivo del Consorcio es fortalecer la colaboración y la suma de capacidades para el desarrollo de proyectos, iniciativas, programas o investigaciones de alto valor que impulsen el desarrollo educativo, social y económico del país.

El Tecnológico de Monterrey y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las dos universidades mejor rankeadas de México, firmaron un convenio de colaboración para impulsar el ecosistema científico y tecnológico del país.

David Garza, rector y presidente ejecutivo del Tec de Monterrey; y Enrique Graue, rector de la UNAM, encabezaron la ceremonia del lanzamiento del Consorcio UNAM – TEC de Investigación, Transferencia Tecnológica y Emprendimiento.

Cada institución educativa se comprometió a aportar un fondo semilla de $10 millones de pesos para impulsar proyectos iniciales; además, el Consorcio contará con la participación de empresas. La ceremonia se llevó a cabo el 18 de agosto del 2021 en la Biblioteca del Tec campus Ciudad de México, en la que participaron directivos de las dos universidades y representantes de FEMSA y CEMEX que se sumaron como aliados al acuerdo.

Refrendan compromiso por la ciencia, innovación y tecnología

El objetivo del Consorcio es fortalecer la colaboración a través de la suma de experiencias y capacidades para el desarrollo de proyectos, iniciativas, programas o investigaciones de alto valor que impulsen el desarrollo educativo, social y económico del país.

Además se acordó fortalecer los vínculos entre el Tec de Monterrey y la UNAM para crear nuevos y mejores esquemas de trabajo. El acuerdo promueve que equipos de investigación y estudiantes de las dos universidades puedan trabajar en conjunto y crear sinergias para el desarrollo de los proyectos tecnológicos.

De esta manera, los estudiantes podrán desarrollar competencias que les servirán en los entornos profesionales. Incluso la cercanía que tendrán con las empresas a partir de estos proyectos podría significar oportunidades laborales en el futuro. A través del convenio, las universidades también harán sinergia con empresas para el desarrollo de tecnologías que permitan soluciones de innovación para las necesidades de las diferentes industrias.

Colaboran Tec y UNAM para el desarrollo de México

David Garza, rector y presidente del Tecnológico de Monterrey, destacó la colaboración que han tenido ambas instituciones a lo largo de los años en servicio de la sociedad. “El lanzamiento de este Consorcio de Investigación, Transferencia Tecnológica y Emprendimiento es, sin duda, un paso adelante que pone nuestra creatividad y talento al servicio de la sociedad”, señaló Garza. “Es nuestro deber sumar nuestras capacidades en todos los ámbitos, y que más actores de la investigación, la educación, la economía y el gobierno, se sumen, para hacer posible la evolución positiva de nuestro país hacia la economía del conocimiento”, agregó.

Por su parte, Enrique Graue, rector de la UNAM, reconoció el esfuerzo de ambas universidades para innovar y junto a instituciones de la iniciativa privada trabajar por un México con mayor desarrollo social y económico. “Hoy nos reúne un hito sin precedentes, que es la reunión y fusión de intereses con las empresas nacionales. Estamos conscientes que necesitamos crear innovación y darle valor agregado a los productos de la industria nacional”, señaló el rector de la UNAM.

Abren puertas a la innovación con empresas

En la firma del acuerdo también se realizó la firma de memorandos de entendimiento con las empresas FEMSA y CEMEX para sumarse al consorcio. Estas serán las primeras instituciones de la iniciativa privada que planteen retos a los binomios de investigación del Tecnológico de Monterrey y la UNAM. “Este convenio es una parte fundamental para acercar a la academia y la iniciativa privada para abordar los grandes retos que estamos tratando de desarrollar”, señaló Ricardo Naya, presidente de CEMEX. “Es una sinergia única entre CEMEX, la UNAM y el Tec para sumar los mejores talentos en Investigación y Desarrollo de las tres instituciones”, agregó.

“Al colaborar con la UNAM y el Tecnológico de Monterrey estamos abriendo la puerta al flujo de retos, necesidades, conocimiento y oportunidades que nos llevarán a vivir en una verdadera comunidad de innovación”, declaró Víctor Treviño, director de Energía y Sostenibilidad de FEMSA.

Por su parte, Juan Pablo Murra, rector de profesional y posgrado del Tec, destacó que este convenio ha facilitado durante varios años la colaboración de las universidades en diferentes programas en materia de salud, manufactura aditiva, emprendimiento, entre otros. “Desde la colaboración científica en publicaciones conjuntas de nuestros investigadores, con más de 500 artículos indexados, hasta la creación de la Red de Innovación Educativa RIE 360, donde universidades impulsan el aprendizaje a través de innovaciones educativas”, señaló.

El lanzamiento del Consorcio también significó la renovación de Convenio Marco de Colaboración firmado por ambas instituciones en 2016, y que tuvo vigencia de 5 años. El evento contó también con Jorge Vázquez Ramos, coordinador de Vinculación y Transferencia Tecnológica de la UNAM; y Hugo Garza Medina, vicepresidente de Proyectos Estratégicos del Tec de Monterrey.

Proyectos de colaboración Tec-UNAM

En mayo de 2016, Salvador Alva, entonces presidente del Tecnológico de Monterrey, y Enrique Graue, rector de la UNAM, hicieron el compromiso de colaborar en la apuesta por la ciencia, la innovación y la tecnología en busca de un impacto en el desarrollo de México.

Estos son algunos de los proyectos en conjunto:

– Red de innovación educativa (RIE 360)

A través de esta red en la que participan 12 universidades mexicanas, públicas y privadas se busca mejorar y hacer más accesible la educación.

– Centro de toma de decisiones para el sector de hidrocarburos

Es una plataforma analítica basada en ciencia de datos que permite generar escenarios que permitan la toma de mejores decisiones.

– Laboratorio Nacional de Manufactura Aditiva, Digitalización 3D y Tomografía Computarizada (MADIT)

Estudia la relación propiedad de materiales, proceso y geometría, orientado a industrias como la de la salud.

– Iniciativa Juntos por la Salud

Ambas instituciones se sumaron a la iniciativa y brindaron apoyo al sector salud de manera conjunta frente a la pandemia.

Ambas instituciones son las dos universidades mejor rankeadas de México: en el QS World University Rankings 2022, la UNAM ocupa el lugar 105, mientras que el Tec se posiciona en el sitio 161. El Times Higher Education Latin American Rankings coloca al Tec como la cuarta mejor universidad de América Latina.

Artículo publicado originalmente en CONECTA.

Fuente de la información:    https://observatorio.tec.mx

Imágen:  DAVID A. LEÓN

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Uruguay: Escuela Rural de Canelones fue elegida como ejemplo mundial en investigación científica

América del Sur/Uruguay/Autor(a) y Fuente: www.republica.com.uy

La distinción le fue otorgada por el programa GLOBE de la NASA al centro de estudios de Las Violetas.

Una vez más, la Escuela Rural N° 88 “Alfred Nobel” de la localidad de Las Violetas (Canelones), vuelve a ser noticia en el mundo entero. Este centro educativo, que se ha caracterizado por poner un fuerte acento en los proyectos colectivos, le ha permitido cosechar reconocimientos nacionales e internacionales y dejar una huella imborrable en sus alumnos, informaron a LA REPÚBLICA desde el CEIP.

Dirigida por el maestro director Darío Greni Olivieri, quien fuera uno de los 50 nominados al premio Mejor Maestro del Mundo (Global Teacher Prize) que entrega la Fundación Varkey, la escuela ha sido elegida el pasado 11 de marzo por la NASA con su programa GLOBE, como ejemplo mundial en investigación científica. Sus trabajos sobre los macrosinvertebrados como bioindicadores en el río Santa Lucía y la majestuosa presentación de los alumnos canarios en Detroit, en 2019, les valió que hayan sido elegidos como referentes a la hora de estudiar y desarrollar un programa científico.

«Para nosotros fue una grata sorpresa y un orgullo que el trabajo proveniente de una escuela rural de la zona de Las Violetas, sea ejemplo mundial de cómo escribir un informe de este tipo. No sólo fue un reconocimiento a todos los que en años anteriores participaron de esta investigación, sino que la comunidad educativa de la que formamos parte, se siente feliz por los logros de sus estudiantes», concluyó orgulloso el director.

Un poco de historia

El maestro Darío Greni está al frente de la dirección de la escuela desde 2012, y desde esa fecha, forjó decenas de alianzas con organismos de la zona y empresas que apoyan al centro educativo y permiten su visibilización extramuros. Asimismo, muchos de sus proyectos son presentados en las instancias nacionales de los Clubes de Ciencia, obteniendo muy buenos resultados.

«Desde que ingresé a esta institución, escuela que me recibió como estudiante en mi niñez, he tenido la oportunidad de conocer la realidad de cada estudiante y, a su vez, buscar aquellas oportunidades que les permita proyectarse más allá de su realidad. En ese año conocí GLOBE, y desde ese momento y de manera creciente, hemos ido desarrollando diferentes acciones en torno al trabajo en Ciencias de la Naturaleza. Cada una de las investigaciones que hemos desarrollado, ha utilizado en mayor o menor medida, los lineamientos, protocolos de observación y guías que estuvieron siempre a nuestro alcance», asegura Greni.

En el año 2016, conjuntamente con la maestra Mónica, y los niños de 5° y 6° año, comenzaron a estudiar la calidad del agua del arroyo Canelón Chico a través de la colecta de macroinvertebrados como indicadores biológicos. Dicho monitoreo de esta corriente de agua se dio cada año, enriqueciendo el trabajo de los estudiantes que, previamente, registraron toda la información obtenida. Fue a principios de 2019 cuando decidieron presentar este trabajo de investigación en el Simposio Virtual de Ciencias organizado por GLOBE.

«Para cubrir los requerimientos establecidos en las bases del simposio, se creó un informe en inglés, que contenía datos específicos registrados en los sitios de muestreo, tales como mediciones de temperatura, pH, transparencia y macroinvertebrados colectados. No fue tarea fácil pero sí fue hecho con la certeza de que se estaban mostrando todos datos recabados, así como las observaciones y las conclusiones que determinaban cuál era la calidad de esa agua. Fue así que, en ese año, fuimos seleccionados como la investigación que representaría la región de Latinoamérica y El Caribe en el encuentro GLOBE organizado en la ciudad de Detroit, EEUU. Ese año viajamos y allí, nuestros pequeños representantes, demostraron, una vez más, que su trabajo era algo que los comprometía y fue presentado de manera excepcional, no sólo a un grupo de expertos, sino a jóvenes de todo el mundo que coincidieron en tan maravilloso evento», contó el director.

Fuente e Imagen: https://www.republica.com.uy/escuela-rural-de-canelones-fue-elegida-como-ejemplo-mundial-en-investigacion-cientifica-id817932/

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Investigadores están abandonando la academia

Por:

Mucho antes del Coronavirus, científicos y académicos alrededor del mundo ya consideraban dejar sus áreas, pero la pandemia ha hecho la situación mucho peor.

La deserción en la academia no es nueva ni resultado de la pandemia. Desde hace unos años, los científicos están abandonando el trabajo en la academia a un ritmo sin precedentes. La incertidumbre laboral debido al creciente número de graduados y los pocos puestos de planta en universidades, la cultura del “publicar o morir”, el burnout y una crisis de salud mental en la academia, son solo algunos de los factores que han llevado a que cada vez más científicos dejen la ciencia.

En el 2018 se publicó una investigación sobre el cambio demográfico de las carreras científicas, específicamente en los campos de astronomía, ecología y robótica. Según sus descubrimientos, en la década de los sesenta, la vida laboral de un científico duraba 35 años, en comparación, para el 2010 la carrera científica promedio era de cinco años.

Para Staša Milojević, profesora asociada de la Escuela de Informática, Computación e Ingeniería de la Universidad de Indiana y autora del estudio, el cambio se debe en parte a la creación de puestos postdoctorales o “permadocs” ya que son trabajos supuestamente temporales de los que depende cada vez más la investigación académica. Muchos de estos puestos de apoyo eran pensados para estudiantes graduados y duraban de tres a cinco años; ahora se ha vuelto una especie de prerrequisito para puestos permanentes que muchas veces ni siquiera se les da. «La existencia del puesto de posdoctorado definitivamente ha cambiado la dinámica del laboratorio […] Ha permitido que las personas permanezcan más tiempo en el campo con la esperanza de conseguir un puesto más permanente. Creo que la existencia de tantos puestos de posdoctorado está conduciendo al cuadro de deserción que estamos viendo», dijo Milojević.

Además, Milojević y sus compañeros señalan en el estudio que la producción científica actual se ha caracterizado por un crecimiento exponencial de profesionales y publicaciones, el trabajo en equipo, lo cual ha sido impulsado por distintos factores como la necesidad de más técnicos y científicos de planta.

“La existencia de tantos puestos de posdoctorado está conduciendo al cuadro de deserción que estamos viendo”.

Ellos consideran que este trabajo en conjunto ha provocado que cada vez sean menos el número de científicos que son primeros autores en publicaciones. También han aumentado los títulos de doctorado pero el número de puestos no ha crecido a la par, generando falta de oportunidades. Por si fuera poco, aquellos académicos con experiencia tienen mayor posibilidad de encontrar trabajos más lucrativos en el sector privado. Por ejemplo, debido a la gran cantidad de aplicaciones de consumo, el área de científicos expertos en robótica tuvo una de las tasas de deserción más altas. Lo opuesto sucedió con los astrónomos, que son más propensos a quedarse en el mundo académico, según el estudio.

La academia y la pandemia

Aunque es muy temprano para conocer el impacto del COVID-19 en la academia, muchos investigadores están buscando un plan de salida. Este éxodo se debe a que la pandemia los ha hecho reevaluar sus oportunidades de obtener un empleo permanente en una institución. A medida que las universidades alrededor del mundo buscan adaptarse a los retos que ha traído el coronavirus, muchas instituciones han optado por congelar contrataciones o dan poca esperanza de ofrecer una carrera estable en la academia. Esto ha orillado a muchas científicas y académicos a buscar trabajo en el gobierno o el sector privado, enfrentándose a una dura competencia.

Además, muchos de los estudiantes de posgrado tienen un futuro incierto. Según el estudio, The Quiet Crisis of PhDs and COVID-19: Reaching the financial tipping point, se espera que cerca de un 45 % de estudiantes de posgrado desistan de sus investigaciones. Parte del problema es que han sido excluidos de laboratorios y bibliotecas por seguridad durante la pandemia, esto causó que ya no recibieron su pago ya que no tienen donde trabajar, a diferencia de aquellos que cuentan con un contrato permanente en las instituciones.

Debido al coronavirus, estos estudiantes se enfrentan a la necesidad de parar sus estudios ya que no tienen acceso a sus lugares de trabajo o, si su universidad lo permite, arriesgarse a contagiarse al ir al campus. Ante esta disyuntiva, muchas científicas y académicos han intentado seguir adelante con sus estudios y experimentos desde casa. Este último punto es viable para muy pocos ya que no cuentan con los medios ni para llevar a cabo las investigaciones ni para sobrevivir, ya que el sueldo de muchos se ve limitado por recortes de la universidad o porque no son empleados permanentes de las instituciones así que no cuentan con apoyos de emergencia para enfrentar esta situación.

Por otro lado, ante las cancelaciones de conferencias, eventos presenciales y los cierres de fronteras, se han perdido pasantías, colaboraciones internacionales, posibilidades de hacer networking y presentaciones, lo que ha complicado los medios de financiación.

Factores como la falta de apoyo económico, opciones laborales, motivación y problemas personales por la pandemia resultan en la deserción de la academia, correr el riesgo de presentar una tesis de menor calidad o no publicar nada durante estos meses de pandemia. Con cada vez más graduados y menos oportunidades laborales, esto perjudica sus posibilidades de tener un buen futuro en el área. Cada vez es menor el número de científicos que encuentran un empleo permanente y bien remunerado.

Preocupaciones globales: el caso de Australia

Un informe titulado “Impacto de la pandemia en la fuerza laboral investigadora de Australia”, reportó que cerca de 21 mil empleados universitarios están en riesgo de perder su trabajo debido a la pandemia. Esto ha dejado preocupados a aquellos investigadores con contratos a corto plazo o que están iniciando su carrera. Por otro lado, en una encuesta realizada por el “Foro Investigador de Carrera Temprana y Media de Australia” (EMCR por sus siglas en inglés), se preguntó a 333 investigadores australianos en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y la medicina (STEM por sus siglas en inglés). En el reporte se descubrió que el impacto de la pandemia ha sido terrible, especialmente en su productividad y salud mental. Esto ha resultado en que consideren renunciar a la academia.

Los encuestados compartieron que su ansiedad ha aumentado y no sólo debido a la pandemia, sino también debido a la incertidumbre en su situación laboral. También temen por la pérdida de ingresos universitarios, además de recortes de empleos y salarios. Al igual que con los estudiantes de posgrado, muchos científicos han tenido que poner sus investigaciones en pausa o pasarlo a un segundo plano, ya que enfrentan mayor carga en sus trabajos de docencia y labores administrativas, además de cumplir con tareas personales como apoyar en la educación de sus hijos.

En el caso de la investigación científica, muchas veces el éxito profesional va acompañado de la acumulación constante de indicadores de desempeño como publicaciones, premios, ponencias o citas. Esto se ha convertido en un reto para los nuevos investigadores o los menos establecidos en el área, limitando sus medios de obtener financiación en el futuro o estabilidad laboral.

Cada investigador es el producto de más de diez años de educación y capacitación continua. Es una lástima que cada vez más investigadores no puedan asegurar un futuro estable en la academia, sea a corto o largo plazo. El apoyo a científicas y académicos y la creación de oportunidades es fundamental ya que podría llevar generaciones recuperar la fuga de talento que ha habido en los últimos años.

El estatus de «postdoc» debería de durar solo unos 3-5 años pero ahora se extienden cada vez más. Esto, en parte, es porque las universidades buscan producir un mayor número de artículos científicos y es más barato hacerlo a través de contrataciones temporales. Además, como se ve desde el 2018 con el estudio de Staša Milojević, cada vez se promueve más la producción científica en equipo, reduciendo la posibilidad de que académicos jóvenes puedan ser primeros autores, destacar, y avanzar en su carrera.

Para combatir esta problemática mundial se requiere una cooperación entre el gobierno, las universidades, los organismos de financiación y los propios investigadores para crear más empleos permanentes, dar más apoyo a los estudiantes de posgrado. Se necesita apoyar no sólo de manera económica pero dando el material para seguir con las investigaciones incluso en cuarentena, dar claridad sobre el futuro de aquellos que interrumpieron sus investigaciones, ya sea en fecha de presentaciones, financiamiento, solicitudes o evaluaciones. Después de todo, fue gracias al esfuerzo de un sinfín de científicos e investigadores alrededor del mundo que se logró desarrollar la vacuna contra el COVID-19 en tiempo récord.

Fuente e Imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/exodo-investigadores-academia

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La crisis mexicana de la inversión en el conocimiento científico

Por: Sofía García-Bullé

Uno de cada cuatro investigadores miembros del SNI han quedado fuera del sistema de apoyo constituido por la CONACYT.

Recientemente en la prensa han tomado revuelo noticias sobre los desvíos de fondos del CONACYT, la desaparición de fideicomisos para la ciencia y la investigación y la decisión del gobierno federal de retirar los apoyos económicos a investigadores y profesores del Tec de Monterrey. Esto último ha generado una seria protesta por parte de docentes y académicos afiliados a la institución privada regiomontana.

La falta de recursos para la investigación y el desarrollo a nivel nacional o global es un asunto serio, también la mala administración de los mismos. Pero es crucial tener un entendimiento amplio del tema para saber exáctamente qué está pasando y cómo se están tomando estas medidas. Solo de esta forma podemos iniciar una conversación que lleve a soluciones reales en el tema de herramientas para investigación y desarrollo. Necesitamos saber primero quiénes son los principales afectados: el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

¿Qué es el Sistema Nacional de Investigadores y cómo funciona?

El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) fue creado por un Acuerdo Presidencial publicado en el Diario Oficial de la Federación en 1984, para reconocer la labor de las personas dedicadas a producir conocimiento científico y tecnología. El objetivo del SNI es promover y fortalecer la calidad de la innovación que se produce en México, así como de la investigación científica y tecnológica nacional. Esto se logra a través de la evaluación dentro de la misma comunidad científica.

Organismos similares existen alrededor de todo el mundo. Estados Unidos tiene la American Association for the Advancement of Science (AAAS por sus siglas en inglés), Reino Unido cuenta con The Royal Society. Chile es casa de varios organismos de esta clase, como la Sociedad Chilena de Física y la Sociedad Chilena de Educación Científica. Las organizaciones que promueven y estimulan el trabajo científico son una necesidad básica para la continuidad de la educación y desarrollo en cualquier país. Por lo que hay organismos gubernamentales cuyo propósito es incentivar, financiar y habilitar la labor científica.

Evolución del gasto en ciencia y tecnología del gobierno federal (como porcentaje del PIB y como porcentaje del gasto total).   Fuente:  Gasto público en ciencia y tecnología en México, ¿por qué, cómo y para qué?  (Nexos) .

Evolución del gasto en ciencia y tecnología del gobierno federal (como porcentaje del PIB y como porcentaje del gasto total).

Fuente: Gasto público en ciencia y tecnología en México, ¿por qué, cómo y para qué? (Nexos).

En el caso de México, este organismo sería el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), su trabajo está estipulado en la Ley General de Educación. De acuerdo al artículo 25 de esta ley, el Estado debe invertir como mínimo un 8 % del PIB en materia de Educación, del cual el 1 % debe dirigirse a la investigación científica y el desarrollo tecnológico realizado por instituciones de educación superior públicas. El CONACYT, en teoría, administra y distribuye los fondos para la producción de conocimiento científico.

Pero esta meta no ha sido alcanzada en más de una década. La inversión en el conocimiento sufre de un déficit nacional que la pone en desventaja en comparación con los recursos asignados a las comunidades científicas de otros países.

 ¿Cómo funciona la inversión en el conocimiento a nivel mundial?

La inversión federal en ciencia y tecnología no ha sido consistente en alcanzar ese 1 % estipulado en la Ley General de Educación en más de una década. Los fondos invertidos oscilaron entre el 0.2 %  y el 0.3 % del PIB antes del 2014. Se registró un repunte entre 2014 y 2015, en el que la cifra ascendió a 1.5 %,  pero posteriormente se inició un marcado descenso en el presupuesto de aprobados en 2019 y en el proyecto presentado por el Ejecutivo en 2020, en que se registró un 0.8 %  del presupuesto federal (0.4 % del PIB) destinado a la producción académica y científica. Esta cantidad se traduce a 49,390 millones de pesos mexicanos.

Una idea más amplia de cómo funciona la inversión en conocimiento, investigación y desarrollo a nivel mundial, la podemos ver en las estadísticas de la UNESCO. Medidos en Dólares de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA por sus siglas en inglés) para mejor vigencia y transparencia. Los datos de la UNESCO indican certeramente, cuánto de su PIB invierte cada país en investigación y desarrollo, así como también cuánto sería esto en términos monetarios.

Lo anterior es crucial para discernir qué significa esto para cada país en términos de dirección de recursos y los avances científicos que estos activos hacen posibles. El PIB no es suficiente indicador para conocer qué tanto invierte un país en su comunidad científica. Por ejemplo, Japón, que ostenta el primer lugar de porcentaje de PIB invertido, gasta 3.4 %, que serían $169,554.1 millones de dólares PPA. Mientras que Estados Unidos invierte sólo el 2.7 %, pero este se traduce en $476,459 millones de dólares PPA.

Fuente: ¿Cuánto invierte su país en I + D?  (UNESCO).

Fuente: ¿Cuánto invierte su país en I + D? (UNESCO).

¿Cuánto invierte México y por qué el gobierno federal consideró necesario reformular la manera en que se administran los recursos para investigación y desarrollo? De acuerdo a los datos de la UNESCO, México invierte 0.4 % de su PIB, lo cual asciende a $9,458.5 millones de dólares PPA.

El desglose de los responsables de esta inversión a nivel nacional es encabezada por las universidades, que aportan $4,617.5 millones de dólares PPA, les sigue de cerca el gobierno con $3,058.3 millones, en tercera instancia el sector privado empresarial invierte $1,688.1 millones, y el rubro privado sin fines de lucro colabora con $94,576.5. Según estos números, tanto las instituciones de educación superior como el gobierno federal han sido los más grandes benefactores de la producción de conocimiento y ciencia. Pero si este es el caso, ¿entonces porque estamos entrando a un momento histórico en el que no se comportan como aliados?

Política y corrupción en la distribución de incentivos

Las medidas terminantes y rápidas tomadas por el gobierno federal para atacar la corrupción en los mecanismos de distribución de fondos para la producción científica han generado preocupaciones serias y protestas importantes, especialmente en el sector de educación superior privada. Entre las instituciones afectadas por el retiro de apoyo se encuentran el Tec de Monterrey, la Universidad Iberoamericana y el ITAM

¿Por qué el gobierno federal está tomando estas decisiones? La intención de estas acciones es responder directamente a una descontrolada corrupción debido a la cual desvíos masivos de fondos dirigen recursos hacia las empresas privadas, en vez de la comunidad científica.

El Horizonte reportó el pasado 22 de octubre sobre cómo el gobierno federal reveló que el CONACYT otorgó sumas millonarias a empresas privadas. De acuerdo con información gubernamental, el CONACYT entregó injustificadamente $15,000 millones de pesos a empresas privadas entre 2013 y 2018.

Existe una base sobre la que el gobierno federal actuó para detener este desvío de recursos, el problema mayor no es este; no se discute que la corrupción en los mecanismos de distribución de recursos hizo necesaria una respuesta por parte del gobierno federal. Sin embargo, la eliminación de 109 fideicomisos aprobada por el senado recientemente vino de golpe, sin un análisis previo que sustentara este curso de acción, sin una estrategia de comunicación y sin ninguna propuesta alternativa que calmara las inquietudes de las instituciones educativas, de la comunidad científica y del público general con respecto a cuál será la nueva forma de distribución de recursos

Como resultado de este tropezado proceso, nos hemos quedado con uno de cada cuatro investigadores del SNI fuera de la red de apoyo. Esto representa el 23.8 % de la comunidad dedicada a la investigación y desarrollo a nivel nacional.

Tomando en cuenta que, en México, las universidades son las que más invierten en capital para la investigación y el desarrollo, cortar de tajo los convenios con las universidades privadas argumentando que se busca cerrar los canales de desvíos de recursos hacia las empresas, se proyecta como una medida de carácter más performativo que eficiente. Las consecuencias de esta performatividad pueden ser desastrosas para el desarrollo de la ciencia mexicana.

Si este protocolo persiste, el retiro de apoyos podría extenderse hasta a 50 universidades, potencialmente dejando a la producción nacional de conocimiento científico sin motor. Es crítico que los poderes ejecutivos y legislativos elaboren y presenten una estrategia clara de administración y distribución de recursos que proteja los activos para la producción epistémica y científica, sin cortar los lazos ni los convenios con las instituciones de educación superior privada.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/crisis-investigacion-conacyt

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