Con poesía, niñas y niños zapotecas revalorizan su lengua madre en Oaxaca

Por: Diana Manzo

 

Juchitán, Oaxaca. Con un recital poético denominado “Guendalisaa Xtí Diidxazá do” (La fiesta de la poesía), estudiantes de la escuela primaria “Adolfo C. Gurrión”, en esta ciudad zapoteca, revalorizaron la lengua nube, como se le llama al diidxazá (zapoteco).

Los estudiantes de quinto grado – A y B-, coordinados por sus profesoras Nidia Camina Toledo Saynes y María del Carmen Vicente Jiménez, y el apoyo de la dirección de la escuela, a cargo de Luis Fernando Carrasco López y de los padres de familia, organizaron el festival con la finalidad de que su lengua se conserve entre los menores, pues son la comunidad que menos habla y entiende este idioma.

Vestidas con sus enaguas y huipiles, y ellos con sus guayaberas blancas y pantalón oscuro, cada uno de los estudiantes leyó sus poesías, donde trataron temas como la vida comunitaria, las flores, los animales y la sociedad en general.

Fueron un total de 36 poetas que deleitaron a los invitados y padres de familia con las palabras que nacieron de los corazones y pensamientos de los grandes poetas zapotecas de la región del Istmo y del municipio de Juchitán, llamado también Juchitán de las Flores por la abundancia de gardenias, guié’ chaachis (flor de mayo), guié’ xtiá (albahaca), guié’ biguaa (cordoncillo), además de tantas y tantas flores que al escucharlos de la voz de los niños y niñas inundan sus olores en el escenario.

En entrevista con el director del plantel, Luis Fernando Carrasco López expresó que la idea del recital es fomentar en los menores su lengua madre, la cual “va en decadencia, y desde el aula es un espacio importante de revalorización”.

Señaló que “la poesía es resistencia”, pues desde la escritura y la lectura en diidxazá se busca florecer, se busca entender y comprender que una lengua da identidad y es digna de que se hable.

Dijo que, por muchos años, las lenguas indígenas del país estuvieron silenciadas, casi muertas, pero que, por fortuna, de forma colectiva, se lucha para que sean una realidad constante.

“Estamos muy contentos y felices, pues en nuestra escuela llevamos varios años impulsando nuestra lengua madre. Primero los directivos con talleres, y ahora con los alumnos. No ha sido nada sencillo, pero es algo que nos da mucha satisfacción ver florecer, cómo las niñas y los niños recitan, cómo las niñas y los niños valoran las palabras, la lengua y el amor por ellas”, recalcó.

Hubo invitados de honor, entre ellos el poeta, escritor y psicólogo Nelson Guerra, así como la profesora Ana María Nuricumbo Linares, declamadora en lengua nub, e Isabel Rasgado, promotora de la lengua zapoteca en Unión Hidalgo, Oaxaca. Además en la mesa estuvieron autoridades de la Supervisión Escolar 056 con Cabecera Oficial en la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza.

Al término del recital, se compartió el bupu, la bebida de los dioses zapotecas, y tamales de mole negro, manjares gastronómicos que simbolizan fiesta y algarabía.

Fuente de la información e imagen:  https://desinformemonos.org
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María Teresa Andruetto: “Ese pequeño mundo íntimo que nos sostiene o nos destruye o las dos cosas al mismo tiempo”

Por: Rolando Revagliatti

María Teresa Andruetto nació el 26 de enero de 1954 en Arroyo Cabral, provincia de Córdoba, la Argentina. Reside en un paraje sobre la ladera oriental de las Sierras Chicas de esa provincia, en el barrio Cabana, perteneciente a la ciudad de Unquillo. Obtuvo por concurso la Beca Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes, la Beca Anual para Proyectos Grupales del citado Fondo, la Beca de la Internationale Jugendbibliothek (Munich). Ha sido invitada a cátedras de literatura, de literatura y género, de literatura infantil en diversas universidades y espacios de formación de grado y de postgrado de su país y el extranjero, así como a leer sus ponencias y reflexiones en Congresos e Instituciones de la Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, México, Estados Unidos, España, Alemania, Suiza e Italia. Ha dirigido colecciones informativas y de literatura juvenil y dirige actualmente una colección de rescate de narradoras argentinas. Para niños y adolescentes publicó “Stefano” (novela), “Veladuras” (nouvelle), “El anillo encantado” (cuentos), “Huellas en la arena” (cuentos), “La mujer vampiro” (cuentos), “Benjamino” (cuento ilustrado), “La niña, el corazón y la casa” (novela), “Solgo” (cuento ilustrado), “El país de Juan” (novela), etc. De su bibliografía para adultos citamos las novelas “Tama”“La mujer en cuestión”“Lengua madre”; publicó el libro de cuentos “Cacería”, la pieza teatral “Enero”, los poemarios “Palabras al rescoldo”“Pavese y otros poemas”“Kodak”“Pavese/Kodak”, “Beatriz”“Sueño americano”, la antología poética personal “Tendedero”. Parte de su narrativa ha sido editada en italiano, alemán, portugués, gallego, esloveno, turco y chino. Ha sido incluida en antologías nacionales, latinoamericanas, norteamericanas, francesas, italianas, españolas, portuguesas y lituanas. Recibió, entre otros, el Premio Hans Christian Andersen 2012, el Premio Iberoamericano a la Trayectoria 2009, el Premio Cultura 400 Años de la Universidad Nacional de Córdoba en 2012, el Primer Premio Novela Fondo Nacional de las Artes 2002 y fue finalista del Premio Clarín de novela 2007 y del Premio Novela Rómulo Gallegos 2010.

1 — ¿Siempre viviste en esa provincia tuya que limita con otras siete, la segunda más poblada de nuestro país?

          MTA — Salvo un período de casi dos años (1976/1977) que pasé en la Patagonia y tres meses del año 1993 cuando cursé una beca en Munich, he vivido siempre en Córdoba, primero en la llanura profunda, en Oliva, el que considero mi pueblo, también sede de la Colonia de Alienados Doctor Emilio Vidal Abal, todo lo cual (la melancolía, la inmigración, italiana sobre todo, pero además siria y española, la locura) marcó mi escritura y mi percepción del mundo. A los diecisiete años me trasladé a la capital provincial para estudiar en la universidad, hasta poco antes del Golpe de Estado del ‘76. Para esa fecha ya estaba en la Patagonia. En algún momento de 1977 regresé a Córdoba, viví ahí bastante malamente hasta fines de 1983; después de eso, me quedé en las sierras chicas, veinte años en Villa Allende y desde hace catorce en Cabana.

          2 — ¿Podrías establecer para nosotros cuál ha sido tu formación literaria, además de tu paso por la Universidad Nacional de Córdoba?

          MTA — Estudié Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba, entre 1970 y 1975.  Después, la vida, lo que aprendí trabajando en algunos periódicos y revistas de escasa circulación. En el año 1984, al terminar la dictadura me integré a un grupo de personas interesadas en los libros para niños y fundamos el CEDILIJ (Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infantil y Juvenil), donde estuve hasta 1995. Ése fue para mí un espacio formidable de formación grupal y a la vez de enseñanza de literatura, construcción de lectores y aprendizaje acerca de la relación entre literatura y escuela. En esa institución di clases en seminarios y cursos de capacitación a docentes, fui secretaria de redacción de la revista “Piedra Libre”, en su tiempo una de las dos revistas especializadas en Literatura Infantil en Hispanoamérica, coordiné talleres con adolescentes y un ateneo de discusión, entre otras actividades. A partir de 1983 di clases de literatura en escuelas secundarias y luego en institutos de formación docente (maestros de grado, maestros de nivel inicial, profesores de teatro) y coordiné talleres literarios en ámbitos diversos, con niños, adolescentes, adultos; además en geriátricos, y a jóvenes en situación de riesgo en instituciones carcelarias y clubes. También di clínicas de escritura de cuentos, poemas, novelas, todo lo cual fue, a la vez que un espacio de docencia, un intenso espacio de aprendizaje. Me considero en permanente proceso de formación literaria, sigo leyendo literatura y sobre literatura como antes, como siempre, como una estudiante.

          3 — Entre 2005 y 2013 has escrito libros en co-autoría: “La escritura en el taller”“El taller de escritura en la escuela”“Ribak/Reedson/Rivera. Conversaciones con Andrés Rivera” (con Lilia Lardone) y “Mujeres, artes & oficios” (con Silvia Barei).

          MTA — “Mujeres, artes & oficios” no es en rigor un libro escrito en co-autoría; se trata de la reunión de mis poemas de “Palabras al rescoldo” y de una serie de poemas de la poeta cordobesa Silvia Barei que giran en torno a la vida doméstica. Los reunimos en un volumen, con reproducciones de obras de artistas plásticas argentinas, a instancias de una editorial. Los otros tres títulos sí responden a proyectos de co-autoría. Con Lilia Lardone somos amigas y ambas hemos coordinado talleres literarios; en cierta ocasión alguien nos preguntó por qué no llevábamos nuestras experiencias a un libro y así hicimos, a lo largo de un año preparamos esos dos libros: uno, concebido como de apoyo a un maestro o profesor que quiera organizar un taller en la escuela; el otro, dirigido hacia un posible coordinador de taller por fuera de la escuela. El tercero, “Ribak/Reedson/Rivera. Conversaciones con Andrés Rivera” es, en efecto, un libro de conversaciones con el querido, admirado escritor que nos distinguió con su amistad y nos permitió entrar en su pensamiento, su historia personal, sus sentimientos, en sucesivos encuentros grabados a lo largo de un verano. Facilitó la tarea que lo conociéramos y nos conociera mucho, que hubiera un piso afectivo común. Como las dos habíamos leído profundamente su obra, buscamos en ella fragmentos que nos pareció que dialogaban con sus conversaciones.

          4 — Dos son los volúmenes en el género ensayo que has publicado “en solitario”: “Hacia una literatura sin adjetivos” (2009) y a través del Fondo de Cultura Económica, “La lectura, otra revolución”.

          MTA — Son libros que reúnen conferencias leídas en diversos congresos, en Argentina o fuera del país. Ensayos escritos a partir de proposiciones concretas, que me han llevado a pensar sobre algunas cuestiones como la lengua, los procesos de escritura, la voz narrativa, la relación entre literatura y escuela, entre literatura y memoria y entre literatura e identidad… Los ensayos han circulado antes en espacios virtuales, revistas y actas de congresos, y en cada caso una editorial me propuso organizarlos para un libro.

          5 — ¿Hay otros en el mismo género o en narrativa o en poesía o en dramaturgia que preveas, más o menos en lo inmediato, socializar?

          MTA — No hace tanto apareció “Trece modos de mirar a un niño”, un poema en homenaje al poema antológico de Wallace Stevens, en una colección infantil, y la novela “Los manchados”. También están saliendo traducciones de mis libros a otras lenguas y ediciones en castellano en otros países de Latinoamérica. En cuanto al teatro, hay varias obras circulando o en preparación que diversos teatristas programaron a partir de mis cuentos o novelas.

          6 — “Narradoras Argentinas” es una iniciativa tuya, y sos co-directora del blog de ese Sitio y de una colección.

          MTA — Desde hace ya muchos años me interesa revisar la tradición o diversas tradiciones en la narrativa de mujeres en Argentina, tal vez en el deseo de insertarme ahí de algún modo; algo así como el rastreo de posibles madres de escritura, un gesto de agradecimiento a varias de ellas. Y empecé a colaborar con artículos sobre narradoras argentinas para el diario “La Voz del Interior”. Después alguien me sugirió que colgara las notas en un blog. Más tarde invité a otras mujeres (Juana Luján y Carolina Rossi) a organizar una colección de rescate de narradoras argentinas y le propusimos el proyecto a EDUVIM / Editorial Universitaria de Villa María. Se trata de una modesta contribución, no más de dos o tres títulos al año. Hemos publicado la narrativa completa de Andrea Rabih, una novela que dejó inédita Libertad Demitrópulos, otra también inédita de Paula Wajsman, hemos reeditado un libro de cuentos de Fina Warschaver, la primera novela de Elvira Orphée, está al salir un libro de cuentos de la gran Amalia Jamilis…, todos con un prólogo que explora esa obra.

          7 — Digamos que te fue otorgado el más prestigioso premio a nivel mundial de la literatura infantil y juvenil.

          MTA — Agradezco mucho ese premio, tan inesperado. Me trajo traducciones a lenguas inimaginadas, muchos nuevos lectores, numerosas invitaciones a ferias y congresos internacionales. Igual siempre supe que era algo que sucedía desde mi persona hacia afuera y que debía cuidar que no dañara mi relación más íntima con la escritura. A esta altura puedo decir que por fortuna ha sido así.

8 — Has traducido, además de cuentos, poemas de la escritora ítalo-brasileña Marina Colasanti, y has antologado a la poeta uruguaya Circe Maia.

          MTA — Se trata de gestos de amor, amores de lectora. La traducción de los textos de “Ruta de colisión” (Ediciones del Copista, 2004) sucedió de modo azaroso; era en principio algo para mí, para compartir con los míos, en casa; después Marina misma me instó a que lo ofreciera a un editor; tardé varios años en conseguir que alguien se arriesgara a editarla, son poemas deliciosos… Me ha dado tantas satisfacciones ese libro. Primero y sobre todo, fue el comienzo de mi amistad con ella, quien al cabo de los años tradujo mis novelas al portugués; la invitaron al Festival de Poesía de Rosario, al Festival de Poesía de Córdoba, nos vimos en tantos lugares… Tengo en la memoria un patio colonial con ella leyendo sus poemas, magia pura, y tantos de nosotros acompañándola. Antes y después hubo muchos lectores, muy buenas críticas y el libro incluido en la Colección Juan Gelman.

Del mismo modo sucedió mi encuentro con Circe Maia, a quien no he dejado de leer desde que la descubrí, como todo en la vida, también de modo azaroso, en los primeros años ochenta. Leía sus poemas a mis alumnos de taller, hasta que, después de mucho tiempo, uno de esos alumnos se convirtió en editor y me propuso que preparara una antología. Entonces viajé a Tacuarembó a conocerla, a conversar con ella, para incluir esa conversación en “La pesadora de perlas” (Viento de Fondo, 2012). Ella es de una profundidad y de una sencillez extraña, extrema…; fueron días inolvidables.

En cuanto a la traducción, mi experiencia es muy pequeña, no me considero, no soy una traductora.

          9 — ¿Qué es lo que más te preocupa en la traducción de tus propias obras?

          MTA — Me preocupa todo: el sentido, el lenguaje y muy particularmente el tono. He sido, sin embargo, muy afortunada: al portugués fui traducida por Colasanti, quien tiene un manejo muy fino de la lengua, al italiano por una traductora excepcional como es Ilide Carmigiani, recibí muy buenos comentarios de las traducciones al alemán, especialmente de la compleja traducción de “La mujer en cuestión”, y al esloveno… En cuanto al resto, las traducciones al chino, al turco, desconozco los resultados, aunque no dejo de preguntarme, sobre todo en las versiones al chino, hasta dónde se habrá podido trasmitir lo que escribí.

          10 — “Beatriz” es un homenaje a Beatriz Vallejos (1922-2007). Seguramente la has conocido personalmente. ¿Cómo está estructurado tu libro?

          MTA — Beatriz es también un gesto de amor, en este caso hacia la persona y la poesía de Beatriz Vallejos. Aunque nos hablamos muchas veces por teléfono, nos mandamos libros, tarjetas y cartas, nos vimos sólo en dos ocasiones. Una en su casa de Rincón, provincia de Santa Fe, cuando ella estaba todavía muy bien, un fin de semana precioso. La otra, unos años más tarde, en un departamento de la ciudad de Rosario, a donde fue cuando ya no podía vivir sola. El libro refleja esos dos encuentros, ese “Ayer” cerca del río Ubajay, y ese “Hoy” en Rosario, y luego una coda, a la manera de una elegía con cierre musical.

          11 — ¿Y Pavese? Un poemario tuyo lleva el apellido del gran piamontés. ¿“Pavese / Kodak” está conformado con la segunda edición de esos libros? ¿Efectuaste correcciones?

          MTA — No hice correcciones en la reedición de esos libros; los reuní en un volumen porque las primeras ediciones, pequeñas, ya no se conseguían. En cuanto a Cesare Pavese es un mojón para mí, por su escritura, ciertamente, pero también por un modesto mito familiar: mi papá era de un pueblo vecino a Santo Stefano y recordaba un encuentro con él, una breve conversación, en la calle. Luego en Pavese hay muchas marcas de “lo piamontés”, la cultura de mis abuelos maternos en Argentina, cierto modo de hacer y de sentir que se me vuelve muy familiar, que me conmueve.

          12 — Además de la construcción de la identidad individual y social, las secuelas de la dictadura en nuestro país y el universo femenino, ¿qué otros ejes insisten en tu narrativa? ¿Qué tratamientos son los que preponderan en ella?

          MTA — Me interesa mucho la oralidad, lo conversacional, la diversidad de voces. El amor también o el desamor, dos caras de la misma cosa, ese pequeño mundo íntimo que nos sostiene o nos destruye o las dos cosas al mismo tiempo.

          13 — Oigamos a un novelista, Milan Kundera, en su “La vida está en otra parte”“La imagen fantástica que has depositado en el poema ¿puede haber sido el resultado de tus meditaciones? De ninguna manera: se te ocurrió de repente, inesperadamente; el autor de esa imagen no eres tú, sino más bien alguien dentro de ti; alguien que hace poesía dentro de ti. Ese alguien que hace poesía es la poderosa corriente del inconsciente que atraviesa a cada hombre; no es ningún mérito tuyo particular el que esta corriente, dentro de la cual todos somos iguales, te haya elegido a ti como instrumento.” Y oigamos ahora una reflexión, algo que añadir, María Teresa.

          MTA — Aceptaría la idea de “alguien que escribe dentro de uno”, si pudiera quitarle a esa idea toda sensación de trascendencia. Los escritores trabajamos con un material prestado, la lengua. Creo que, en los mejores escritores, en los momentos más luminosos de esos escritores, quien escribe es una sociedad, un pueblo. Las voces de los otros, haciendo eco en un hombre, una mujer, que toma esas voces y las devuelve enriquecidas al lugar de origen.

          14 — ¿Viste que uno en ciertos casos quiere a personas que no valora o valora poco, y que en otros casos valora a personas que no quiere? ¿Esto te perturba, te entristece, te desacomoda? ¿Cómo “lo resolvés”?

          MTA — Sí, hay de todo, pero al menos yo, a las personas que valoro termino de algún modo queriéndolas, y a las personas que quiero, más temprano que tarde las valoro. Me dejo llevar por la brújula del amor, pero ese amor, creo yo, no es ciego.

          15 — De un suceso o personaje histórico, un escritor construye una novela o un cuento o una pieza teatral o…; de la novela o…, un cineasta filma un largometraje; del largometraje, un poeta concibe un soneto; del soneto, otro cineasta concreta un cortometraje; del cortometraje, otro artista… ¿Qué te provoca compartir con nosotros lo que acabo de formular?

          MTA — Los escritores somos grandes recicladores. Cada obra está alimentada por otra que estuvo antes y esa por otra y así, y si tenemos suerte, esa obra servirá de alimento a otras que vendrán más tarde. Eugenio Montale dijo alguna vez que hacen falta muchos hombres para hacer a un hombre…; en fin, hacen falta muchos escritores para hacer a un escritor.

*

María Teresa Andruetto selecciona poemas de “Sueño americano” para acompañar esta entrevista:

Lección de piano

Brilla el asfalto como un vestido de seda

bajo las luces de un teatro. Otra vez marzo

en la avenida que lleva a la maestra de piano.

La llovizna humedece los silos, la alameda,

la resaca de la noche en el billar. Alguien

seca al sol las fachadas de laja en las casas

del centro. Levantan puntos de media,

las chicas de Los Vascos y el verano

peina el pelo en colas de caballo. Cuando

sea grande, seré concertista, dice a todos

la niña que va a piano. Serás profesora,

dice la madre a la vuelta de los años. Piensa

en eso la niña mientras muerde la madera

del piano. Va su pensamiento lejos del pueblo,

más allá de la maestra y del verano.

*

Películas

En mi pueblo había un cine. El dueño saludaba

a los vecinos como un cura a la entrada de su iglesia

y era el cine, en verdad, como una iglesia

a la que íbamos, por la tarde, los domingos. Estaba

sobre la ruta, frente a los trenes que cruzaban

la llanura. Por el veredón paseaban las parejas

con cucuruchos de helado y escuchaban los hombres

el partido en pantalón de baño y camiseta. En el atrio

había un kiosco y en el kiosco una mujer vendía

titas y rodhesias. Con vestidos de piqué, los domingos

por la tarde las dos íbamos al cine, a ver a Marisol,

a Doris Day, a Joselito. Un día no llegaron

las películas y pasaron un drama en blanco y negro.

Recuerdo a la salida la cabeza borracha, el veredón

donde arrastraban su tedio las parejas, los hombres

traspirando sus camisetas de tira y los camiones

que rugían por la ruta, con las luces encendidas,

las primeras de la noche que llegaba.

*

Patricia Lee

Flota Patricia Lee sobre la vereda, como un poema

de Rimbaud. Es de oro la luz y sin embargo ella sabe

que puede no alumbrar. Cuando era chica quería ser

poeta. Tenía al niño genio de la mano, pasaba con él

su temporada en el infierno. Saludaba el ojo bizco

camino del templo a los vecinos, pensando

que su palabra no era para esa gente. Algún día volveré

y seré millones, se decía, cantaré en estadios,

estudios, festivales, y aplaudirán los músicos del mundo,

no esta gentuza de pueblo. Cuando era chica quería ser

famosa. Más tarde quiso ser la monja de Calcuta.

No la maldita, no la artista consumida, no la puta,

sino la que llora al hermano muerto, al marido muerto,

a los amigos. Ya no hay distancia entre los sueños

y la vida. Por eso canta en la noche en los estadios,

los estudios, los rincones de su casa. Canta Patricia Lee

y mientras canta la maldicen los bizcos y los genios,

gritan camino del templo los poetas, Volvé a tu casa,

Patti, volvé a tu casa. Pero Patti Lee,

Patti Lee…

*

Hostería en las sierras/ Otoño de 2007

“Mi música es para esta gente”

          Ludwig van Beethoven

Tras la ventana del hotel caen las hojas amarillas,

flotan semimuertas sobre el agua de la piscina, como

en un cuento de Cheever. En la memoria alguien

arrastra una silla hacia el agua sucia, sin embargo

es de oro esta luz y ella sabe que puede no verla más.

Cuando era chica quería ser pianista. Iba con otra

de la mano, iba con El clave bien temperado

bajo el brazo, hacia una casa de la calle Francia.

Saludaba camino del conservatorio a los vecinos,

pensando que su música era para esa gente.

Alguna vez tocaré preludios en un teatro, se decía,

y aplaudirán los vecinos, la buena gente

del pueblo.

                           Historia de vida suya, pero remota.

Más tarde quiso ser como la puta de Fassbinder,

ésa que hacía feliz a todo el mundo. No la maldita,

no la estrella incandescente, no la artista consumida,

sino la monja de clausura, la que alivia al peregrino,

la que no le quita a nadie nada. No hay distancia

entre lo íntimo y lo público, las calamidades

históricas convergen con las privadas. La buena

gente asesina a los débiles y mantener abierta

la herida es la única esperanza.

                            Historia de vida remota, pero suya.

Cuando escribe en la noche, crece el murmullo

de tantos y tantos que vienen llegando, un torrente

que avanza y se dilata, que grita Go Home,

Go Home, necesito un lugar en el mundo. ¡Y ella

que no quería quitarle a nadie nada!

*

Muchacha de Ucrania / 2003

¿Cómo van en tu tierra las cosas?,

pregunto. Siempre peor, me responde,

es todo una mafia. Mi prima allá abajo

levanta la mano. La chica se llama Alexandra

y va a trabajar a Gerona. Tiene a su padre

en Valencia y a su madre limpiando

un albergue en Milano.

Su hermano,

que cumple catorce, se ha quedado en Ucrania

cuidando la casa. Hablo tres lenguas, me dice,

ucraniano, moldavo y rumano, pero eso no sirve

en España. En el bus van gitanos, letones

y húngaros, y esta chica que tiene a su madre

en Milano. También va una mujer de Trujillo

que no tiene papeles, me lo dijo comprando

el pasaje. Hay un sitio mejor

y está lejos.

                                                   (Por la tarde

                                     he llamado a mis hijas.

                                                     No estaban)

Yo quería quedarme

cuidando la casa, me dice la chica de Ucrania,

pero es mejor que se quede mi hermano.

Conversando, he olvidado que estoy todavía

en Torino, que el bus no ha arrancado,

que mi prima allá abajo levanta

la mano.

*

Los hermanos García / 1978-1983

A Juan, Antonio y Mary

Por la ventana que da a la Escuela Alberdi, veo pasar

hacia la noche a chicas como yo y a los muchachos.

Los escucho reír en la vereda, bajo esta ventana pequeña.

Es noche de sábado y los hermanos cocinan puchero

de falda y de quijada. Sé que otros se han escondido

en el Tigre, en la Patagonia o en Longchamps. Algunos

mandan señas, flores sobre la falda, desde Oslo,

Gotinga o Ámsterdam. Yo vivo tras este ojo de buey,

con la quijada contra el marco, mirando a las chicas

y muchachos que cruzan la avenida. Es también sábado

en la pieza del hotel, sobre los techos de esta casa

de citas, junto a la comisaría, donde alquilan

los camioneros sus siestas de amor con los colimbas

o las mujeres de la Humberto Primo. Aquí, tras el vidrio

de esta raja de luz, bajo el ala de unos gallegos venidos

de Inriville, espero que pasen los meses o los años.

García quiere decir Smith y el más común de los mortales

se llama Juan. Sube cada mañana la precaria escalera

con su manojo de llaves y comida y como una lonja

de sol me abre paso entre putas, milicos y viajantes.

*

Entrevista realizada a través del correo electrónico: Barrio Cabana, Ciudad de Unquillo, Provincia de Córdoba, y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, distantes entre sí unos 670 kilómetros, María Teresa Andruetto y Rolando Revagliatti.

Fotografía: Rolando Revagliatti

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Gestalt y lectura

Por: Eduardo Gurría B.

Sin duda, la lectura representa uno de los aspectos más importantes para el tema de la educación; en México, nos hemos etiquetado como un país de no lectores y, hasta cierto punto, esto es verdad debido a múltiples razones: no hay tiempo, los libros son caros, leer es aburrido, hay mejores cosas qué hacer, etc., sin embargo, estas pueden ser justificaciones fáciles, pero las causas de que no leamos se pueden encontrar en otro lado; se trata de las costumbres y los hábitos que adquirimos desde la formación en casa y de la visión que tengamos acerca de los beneficios de la lectura, no solo como entretenimiento, sino como una manera de desarrollar el potencial de raciocinio, el criterio y el aprendizaje.

La teoría psicológica de la Gestalt (forma, figura, configuración) sobre el aprendizaje y sobre la manera de que percibimos el mundo, fue desarrollada en Alemania a principios del Siglo XX por Max Wertheimer, Wolfang Köler, Kurt Kofka y Kurt Lewin, para explicar cuáles son los factores que intervienen para la comprensión de la realidad; se trata de “un planteamiento cognitivo en el desarrollo del pensamiento holístico y propone que el aprendizaje es un fenómeno cognoscitivo que consiste en organizar las experiencias en distintas percepciones de objetos, personas o eventos”. Kofka (1922), es decir, cada persona transforma la realidad objetiva en eventos mentales organizados como totalidades con significado, como un todo organizado y que se modifica por la experiencia.

La Gestalt propone la organización de los elementos sin que necesariamente tengan que ser memorizados, de ahí, que el aprendizaje consiste en transformar, almacenar, recuperar y utilizar la información, esto es, por discernimiento: lo que sé, lo que necesito saber y la búsqueda de soluciones o pasos para llegar a ello.

Por otro lado, el aprendizaje es el resultado del conocimiento, la relación y la experiencia, bajo el principio de que el todo es más que la suma de sus partes –un libro es mucho más que una serie de palabras o frases-de ahí que la percepción tiene un significado que, en referencia a los libros, el lector asiduo se guía por ciertos principios llamados de organización en sus percepciones (Gestalt).

Estos principios, adecuados a la lectura, podrían adaptarse como sigue:

  • Figura- fondo, que puede encontrarse desde la portada del libro, en la división de sus capítulos o en la estructura general.
  • Proximidad, como sería el caso de la organización y la relación de las ideas expuesta en una obra.
  • Semejanza, que consiste en la agrupación de elementos similares dentro de la temática.
  • Destino común, como la secuencia de la trama hacia un desenlace.
  • Sencillez, como la capacidad de interpretar y sintetizar el argumento.
  • Cierre, como la visión de la obra dirigida hacia un final esperado o no, y en donde el lector es capaz de incorporar los elementos faltantes y emitir juicios.

Entonces, si vemos al estudiante como sujeto activo del aprendizaje, encaminado hacia el pensamiento productivo, la lectura le ayudará a desarrollar un papel activo en la construcción de percepciones para darle sentido a la realidad a través de la edificación de su propio conocimiento, debido a que un libro es un agrupamiento de muchos elementos para formar, no un montón, sino un todo, mediante el conocimiento previo, claro, del lenguaje. Así, su percepción se acomoda a la estructura mediante canales sensoriales y mediante la memoria (anclaje) y sus experiencias previas.

En otras palabras, la lectura es esencial para el desarrollo de la capacidad de síntesis y de organización en función de darle sentido al mundo a través de una totalidad significativa y no como algo aislado, algo que se conoce como “insight” o comprensión del fenómeno; el estudiante que lee ve el todo de un conocimiento determinado, es decir, comprende, y es capaz de realizar conexiones interdisciplinarias con más facilidad que aquel que no lo hace

Por otro lado, dentro de las ventajas que aporta la lectura, encontramos diversas y múltiples capacidades y mejoras en lo que concierne al raciocinio y al proceso del pensamiento crítico, objetivo y significativo, ya que la interacción de múltiples estructuras cerebrales y conexiones sinápticas se aprecia con claridad en el aprendizaje del lenguaje y especialmente en la lectura, por lo que, al leer, desarrollamos funciones cerebrales que de otra manera permanecen dormidas, es decir, no solo se trata de percepción, sino también de potenciar el proceso neuronal, físico de las funciones cerebrales, aspectos de suma importancia para todo aquello que significa razonar, como el razonamiento lógico matemático y el razonamiento verbal, ejes primordiales del aprendizaje escolar (PISA).

La psicomotricidad, el uso correcto de la lengua, el conocimiento de la gramática, la sintaxis y la ortografía, además del incremento del vocabulario y la capacidad de expresar las ideas de forma correcta y clara, además de la cultura general, están íntimamente relacionados con la lectura, pero si no se promueve en la educación de forma sistemática, constante y adecuada, estaremos produciendo generaciones de analfabetas funcionales o simples repetidores de conceptos al más radical y puro estilo conductista, lo que derivará en una rampante ignorancia generacional, tal y como ya se está percibiendo cada vez más a partir de los primeros años de formación y hasta los niveles universitarios y de posgrado.

Queda el uso del tiempo de calidad, ya que la lectura debe de ser vista, también, y tal vez en primer lugar, como diversión, como algo placentero, de ahí que el lector, el buen lector, va desarrollando sus gustos y preferencias acerca de los temas, los autores, los géneros, etc., lo que le ayudará a potenciar su capacidad para elegir de forma inteligente y libre.

Los video juegos, las redes sociales, los “influencers” y todo aquello que representa el uso de pantallas y dispositivos han socavado la disposición hacia la lectura que, sobre todo para las nuevas generaciones, es vista como una pérdida de tiempo, aburrida y sin sentido… y van ganando la batalla.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/gestalt-y-lectura/

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