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Una larga lucha por el laicismo y los derechos de las mujeres. Entrevista a Marieme Hélie-Lucas

Por: Marieme Hélie-Lucas

La socióloga argelina alerta del crecimiento del islamismo, como en su país natal, y critica a una parte de la izquierda su ceguera frente a un fenómeno mundial.

Criticada por los países musulmanes, pero también por una parte de la prensa anglosajona o por universitarios como Farhad Khosrokhavar, ¿ha seguido Francia una senda errada con su laicismo? Desde luego que no, responde la socióloga argelina Marieme Helie Lucas, de 81 años, fundadora de la red “Secularism is a women’s issue” (el laicismo es asunto de mujeres), esta gran pensadora milita desde hace muchos años en el laicismo y los derechos de la mujer frente a los fundamentalismos religiosos.

En una excelente entrevista concedida a L’Express, advierte del crecimiento del islamismo en Francia, cuyas etapas serían, según ella, similares a las que terminaron por oscurecer Argelia durante el “decenio negro”. Ataca también al etnocentrismo de una parte de la izquierda o de las feministas que solo abordan el problema del islamismo bajo el prisma local de las discriminaciones y del racismo, rechazando verlo como una ideología mundializada que califica como “extrema derecha musulmana”. Pero Marieme Hélie-Lucas destila optimismo a largo plazo, confortada por el espectacular progreso de las laicas y ateas en los países de mayoría musulmana.

-Thomas Mahler (en adelante TM): ¿Cómo nacieron sus compromisos feministas y laicos?

Marieme Hélie-Lucas: Caí en mi nacimiento como Obelix dentro de la poción mágica. Nací en una familia de feministas de varias generaciones, solo conocí mujeres independientes que se bastaban por sí solas, como sus hijos. Tuve una madre muy creyente, a la vez mística y profundamente laica, incondicional de la escuela laica y de “los húsares negros de la república”. No es preciso decir que no me impuso nada en términos de creencias religiosas, cualesquiera que fueran los inconvenientes que eso hubiera podido causarle. La evolución política de Argelia independiente acentuó esas opciones.

TM. ¿En qué momento tomó conciencia del aumento del islamismo?

MHL: Por haber vivido el crecimiento del integrismo en Argelia, me resultó fácil reconocer las primeras señales algunos decenios después en Francia. Los hitos son casi similares. Me gustaría establecer un paralelo entre ambos países.

En Argelia, las señales iniciales surgieron muy pronto, admitiendo pensar que había una corriente religiosa ortodoxa en el seno del movimiento unitario por la independencia. Mientras que el discurso oficial del FLN, durante la lucha de liberación, en sus declaraciones y en la prensa militante, únicamente mencionaba nuestra demanda política de liberación de la presencia colonial, me encontré durante mi corto exilio de 1960 en Marruecos, a jóvenes combatientes que confirmaban claramente ir al combate en nombre de dios.

También ignoré otras pequeñas señales, entre otras la política de moralidad que reinaba entre los refugiados políticos argelinos en Marruecos, con la cobertura de la disciplina política…

Después de la independencia, las señales se multiplicaron: por ejemplo, la existencia de facto de una policía de moralidad; desde el verano del 62, o sea, inmediatamente después de la independencia, patrullas armadas del ALN (Ejército de Liberación Nacional) detenían en las calles de Argel a grupos mixtos de jóvenes paseándose alegremente en pleno día en las calles del centro del Argel liberado (y doy fe, en actitudes absolutamente irreprochables), exigiéndoles un certificado de matrimonio, sin el cual, eran detenidos manu militari por los soldados ¡nuestros soldados!… ¡Qué choque! Yo estaba casada y ya no salía con mi marido sin llevar encima el libro de familia.

Rápidamente siguió la prohibición del cerdo; seguida de la venta de alcohol a los “musulmanes”, el temor a ser denunciado a quienes no ayunaban durante el Ramadán, etc.

Y por supuesto, elaborada bajo Ben Bella en setiembre de 1963, ocurrió el choque de la primera Constitución argelina, que hacía del islam la religión del Estado.

Los comunistas argelinos, que votaron alegremente la Constitución y de quienes esperaba mayor clarividencia, no querían “estar demasiado por delante de las masas”, y elaboraron para la ocasión, un panfleto titulado “Marxismo e islam”, donde sostenían en resumen, que todo lo que Marx había dicho, se encontraba ya en el Corán. A mí, como me negué a votar una constitución no laica, mi primer voto en blanco de una larga serie, se me trató de social-traidora.

Una anécdota “histórica”

Esta inclusión de la religión en nuestra primera Constitución era tanto más sorprendente para mí que había tenido entre manos, en la primavera de 1958, por tanto durante la guerra de liberación, el texto, que circulaba clandestinamente, del Congreso de Soumam, cuya primera frase afirmaba que Argelia sería un país laico. No quedamos ya muchos vivos en poder testimoniar la autenticidad de este compromiso laico de Argelia en lucha. Tanto más porque el término ‘laico’ se suprimió en todas las ediciones ulteriores de la Declaración de Soumam.

Me tomé el trabajo, hace ya unos diez años de eso, de contactar con el primer editor suizo, de esa declaración. Tuvo problemas con las autoridades helvéticas por publicar escritos favorables a los combatientes argelinos, juzgados como subversivos por el consejo federal de la época. Me confirmó sin la menor duda mis recuerdos respecto al término ‘laico’ en la primera frase de la declaración de Soumam. Pero como yo, no tenía prueba material: yo porque al final de la batalla de Argel, hacíamos circular rápidamente los documentos comprometedores entre militantes y no se guardaban en casa; él, porque le habían registrado e incautado todos sus archivos y ya no tenía en su poder ni el original autentificado de la Declaración, ni una sola copia impresa. Años más tarde, retomó el contacto conmigo: como me había prometido, cuando la legislación suiza se lo permitió, pidió la devolución de todo el material incautado en su domicilio por la policía. Le devolvieron los archivos, excepto… la primera página de la declaración de Soumam.

Concluimos entonces, que la embajada argelina tenía un largo brazo por tanto sobre las ideas. Entre nosotros, no sólo se hacen desaparecer las personas de la foto histórica, sino los conceptos fundamentales.

No quedan hoy más que algunos testigos oculares vivos para decir esta verdad. Está claro que fuerzas políticas defensoras de ideologías irreconciliables se enfrentaron abiertamente desde la independencia, sobre todo respecto al papel de la religión.

Después de la independencia, el progreso del integrismo, que cualquiera podía ver tanto como yo, fue lo siguiente: ¡la primera guerrilla integrista, responsable de sabotajes a las líneas eléctricas, y robo de explosivos, fue en los 60! ¿Quién se acuerda aun de eso?

Los años 70 y 80 vieron el despliegue de la represión social y policial sobre los no observantes de las reglas religiosas, reales o fantaseadas por los integristas; en el desorden: vestimenta de las jóvenes (faldas demasiado cortas, o demasiado largas, maquillaje, comportamiento general ‘inmodesto’… para acabar llevando el velo a “la iraní”; es decir, gabardina larga de color beis, más pañuelo anudado bajo la barbilla, rebautizado como ‘uniforme de las estudiantes’, para su mejor aceptación); ayuno de Ramadán; asistencia a la mezquita; segregación sexual en las colas; represión aleatoria de los bebedores de alcohol; inicio de vestimenta a la afgana: pantalón por debajo de los tobillos y camisa para los hombres; control de estudiantes a las puertas de la ciudad universitaria de Argel por grupos de jóvenes integristas que cierran las puertas a las 18 horas, sin que los policías de servicio intervengan; asedio a las mujeres solas en las calles, palizas públicas si se atreven a responder al hombre que les ha insultado…

Si dejamos el plano de las costumbres, Argelia ha visto cuatro proyectos de ley sobre la familia auspiciados por diputados integristas, todos ellos privando a las ciudadanas de cualquier derecho individual (incluyendo el primer proyecto en la época de Ben Bella, del derecho al trabajo, un desatino en un país que se llama socialista), poniéndolas de por vida, bajo la tutela de un tutor matrimonial (wali). El cuarto proyecto se votó en mayo del 84, a pesar de las manifestaciones de mujeres y de la izquierda argelina.

También hay que hablar de los primeros atentados individuales, cuya dimensión política pasó, fuera de Argelia, casi desapercibida. Por ejemplo, el asesinato de nuestro poeta gay Jean Sénac en 1973 y el de un estudiante Kamel Amzal en 1982, apuñalado en el interior de un local universitario, asesinato ordenado por un tribunal islamista improvisado.

A comienzos de los 90, fueron los periodistas, las gentes de la cultura, los intelectuales, los objetivos; después las chicas jóvenes y las mujeres muy poco o demasiado mal veladas o dedicadas a oficios ‘no islámicos’, antes de llegar al rapto de mujeres para servir de esclavas domésticas o sexuales a los combatientes integristas, después a las masacres indiscriminadas de aldeas completas.

Esta larga lista no exhaustiva de señales precursoras del integrismo armado, trata de hacer tomar conciencia, en Francia de etapas similares en su ‘resistible ascenso’; pues ha tenido en Argelia, un progreso lento, durante tres décadas, para llegar a su culmen en los años 90 en una masacre generalizada y a lo que hemos llamado una “guerra contra los civiles”.

Muchos refugiados argelinos de los 90 dirán que vemos el mismo fenómeno reproducirse en Francia, y no solo ahí, y alertamos del lobo, pero en vano.

Desde hace varias décadas ya se han desplegado intimidaciones a mujeres en la calle; el control de su aspecto -de vestimenta y de comportamiento- y ha habido de sobra muertes de chicas y mujeres en los arrabales; ataques a periodistas o a personas ligadas a la cultura por alertar a la opinión; pero de ello se ha hecho un fenómeno de la periferia, en vez de considerarlo como una política global.

Los representantes de los integristas piden cambios en las leyes, mayor segregación hombres/mujeres (hospitales, piscinas, etc.), cambios en el currículum escolar (supresión de cursos de artes gráficas y de gimnasia o de piscina para las chicas, de biología evolucionista, de historia). Como en Argelia, atacan a la vez las costumbres y las leyes.

Y asistimos desde hace algunos años al crecimiento de los asesinatos selectivos.

Aunque las situaciones respectivas de Argelia y Francia no sean comparables caso a caso, hay que aprender de los peldaños franqueados por el integrismo armado en Argelia para hacerse con el poder político. Si no se entienden los asesinatos recientes en Francia como una etapa del crecimiento de la extrema derecha musulmana, eludiremos el problema. Las masacres del GIA, del AIS, del FIDA y otros, no se entienden sin el ascenso político del FIS; y todo esto no se comprende sin integrarlo en la lucha mundial de la extrema derecha musulmana armada, que en sí misma forma parte del enorme avance de las extremas derechas en el mundo, a menudo camufladas tras la defensa y promoción de los derechos religiosos.

TM: En Francia, una parte de la izquierda sigue considerando que el islamismo es ante todo un síntoma de las discriminaciones sociales, de un laicismo juzgado agresivo, de “islamofobia” o de un “racismo de Estado”. ¿Entiende estos análisis? ¿Cómo explica que progresistas europeos pueden hacerle el juego a reaccionarios islamistas, considerando sobre todo a “los musulmanes” como un bloque monolítico?

Hay que renunciar a este nominalismo etnocentrista. “El islamismo” no es un fenómeno francés, es mundial; las explicaciones proporcionadas para explicar el integrismo en Francia no podrían explicarlo en países como Argelia, Pakistán, Nigeria, Sudán, Bangladesh, etc., donde parece difícil hablar de racismo hacia los musulmanes y aún menos de islamofobia, en países en donde los presuntos musulmanes forman la mayoría y a veces, la casi totalidad de la población.

Cada país donde se desarrolla el movimiento de extrema derecha musulmana trata de comprenderlo en función de factores locales, pero estas explicaciones no funcionan en el país vecino que también sufre el crecimiento del integrismo armado.

Para no hablar de que en Europa, Alemania e Inglaterra, no son países laicos en el sentido de ‘separación’ como la entendemos: estimulan el comunitarismo y la representación de las religiones como tales ante el Estado. Recaudan impuestos religiosos. Inglaterra incluso ha favorecido la creación de tribunales religiosos, impropiamente llamados ‘tribunales-sharia’ (en la actualidad cuenta con más de 300), que imparten justicia en nombre de una tradición religiosa y cuyos juicios son automáticamente transcritos por la justicia estatal, excepto si una de las partes rechaza el juicio y apela al Estado, pero ¿de qué vale esta excepción cuando opera el peso de la comunidad y las amenazas de represión por traición? Se condena así a ciertos grupos de ciudadanos, y sobre todo, ciudadanas, a no tener los derechos legales de los que gozan los otros. En nombre de la paz social. ¿Se han ahorrado así estos países a los integristas armados?

En India donde ocupa el poder un hindú integrista legalmente elegido y en donde la minoría musulmana está de jure discriminada y de facto masacrada, la izquierda ignora igualmente las señales precursoras del integrismo musulmán. Obnubilada por la extrema derecha hindú y rechazando cuestionar su trato de las minorías ¡bien que se entiende!, la izquierda india apoya indistintamente a todos “los musulmanes”; incapaz de mirar de frente ciertas derivas bien visibles para un ojo argelino, empezando por la invasión visual, en los “barrios musulmanes” de la capital, del velo a la saudí que es ahora el estandarte mundial integrista y el velo de todas las niñas, casi bebés, en un país en el que tradicionalmente las mujeres llevaban saris, o sea shalwar kurta.

Es lo mismo en los Balcanes, donde he visto crecer, en concreto en Bosnia y en Sarajevo, con las organizaciones de extrema derecha musulmana, los modos de vida y vestimenta provenientes de Oriente Medio, desconocidos localmente. Y mencionemos de pasada, la introducción en el enclave ‘musulmán’ de Sanjak, en Serbia, no solo el velo a la saudí, sino también la poligamia y la ablación de las niñas (costumbre preislámica geográficamente localizada en la esfera de influencia del Egipto faraónico, como sabemos, pero promovido en todo el mundo por predicadores musulmanes integristas desde hace 40 años). Para los progresistas serbios o croatas que han sido la punta de defensa de los “musulmanes” durante las guerras de los 90 en Bosnia y Kosovo, es difícil denunciar el avance de la extrema derecha musulmana sin parecer aliarse con las tesis racistas de sus gobiernos.

Podemos así comprender como funciona la izquierda francesa, al estar atrapada por la noción de enemigo principal y enemigo secundario. Salvo que, como decía Daniel Bensaïd, demasiado ocupada en combatir al ‘enemigo principal’, no vea llegar al ‘enemigo secundario’ que avanza enfrente y es quien va a exterminarla.

El hecho de que una minoría esté discriminada implica que deben defenderse sus derechos humanos fundamentales, pero sin ignorar su proyecto político, ni apoyar su ideología de extrema derecha. Los miembros progresistas y laicos de esas minorías apreciarán que no se les entregue a sus verdugos, atados de pies y manos, por aquellos que deberían ser sus aliados naturales…

Francia no es un país racista, no ha votado ninguna ley discriminatoria, que yo sepa, desde Petain. Pero el avance de la extrema derecha racista hacia el poder, no significa garantizar el futuro.

Por supuesto, innegablemente hay racismo y xenofobia en Francia, discriminaciones en términos de vivienda, empleo, que se demuestran estadísticamente. Son problemas serios que merecen toda la atención de la izquierda y deberían ser una prioridad. Ni dejarán de ser tales situaciones discriminatorias de lo que cínicamente se sirva la extrema derecha musulmana (como también la extrema derecha racista francesa) para movilizar a los descontentos a su favor.

Sin desconocer o minimizar esas realidades, juzgo despreciable y profundamente racista considerar a priori que los emigrados de países llamados musulmanes o sus descendientes van forzosamente a dar una respuesta de extrema derecha a una situación de opresión o discriminación; ¿por qué no darían una respuesta revolucionaria? ¿Acaso la izquierda francesa encuentra ‘normal’ y por lo tanto justifica, que las clases desfavorecidas se vuelvan hacia los partidos de extrema derecha? ¿Por qué lo harían más que por nosotros?

Asistimos en el escenario mundial, a un crecimiento rápido y a tomas de poder de extremas derechas, de las que un número importante emplean a las religiones dominantes en sus contextos como palanca movilizadora (por citar solo algunas: Brasil, Polonia, diversas formas de cristianismo; India: hinduismo; Mianmar, Sri Lanka: budismo, etc.). La extrema derecha musulmana es nuestra forma concreta de extrema derecha, la diferencia que ocurre actualmente es que es la única que opera transnacionalmente, con desarrollo relativamente reciente, desde hace algunas décadas.

Es particularmente desgarrador que una parte de la izquierda, la extrema izquierda y la dirección política de organismos internacionales de derechos humanos, se empantanaran en una opción política que en ningún caso se atreverían a reivindicar si otra religión estuviera aludida: ¿puede imaginarse por un segundo que supuestos “fanáticos” católicos o judíos, por ejemplo, se lanzasen a una reivindicación armada para imponer a todos sus normas supuestamente religiosas en diversos puntos del globo y que las organizaciones de derechos humanos o la izquierda los justificasen como víctimas oprimidas?

Pero para nosotros, este fenómeno no nos es nada nuevo.

Durante los años 90, nos hemos derrumbado viendo como los que trataban de exterminarnos en nombre de su ideología, eran acogidos por organizaciones de derechos humanos en Francia, en Europa, y en EE.UU., como víctimas perseguidas por el Estado argelino. Recordemos que Amnistía Internacional expulsó de su seno a los tres miembros fundadores de AI en Argel en respuesta a una muy conmovedora carta dirigida personalmente a Pierre Sané, a la sazón dirigente de la organización, para pedirle que los informes de AI sobre Argelia reflejasen el conjunto de violaciones de derechos humanos cometidos por el Estado y los sujetos no estatales, y no solo por los crímenes de Estado. Que AI despidió de su puesto a Gita Sahgal que dirigía en el cuartel general en Londres, la unidad de sexo, cuando cansada de enviar informes a su dirección que los ignoraba, hizo público su desacuerdo con la política de AI que presentaba a los dirigentes del integrismo armado como defensores de los derechos humanos. Puedo también atestiguar mis innumerables gestiones durante los años 90, ante AI, Human Rights Watch, Lawyers Collective y del Center For Constitutional Rights, sola o acompañada de militantes argelinas, que podrían declarar, para persuadir a esas organizaciones y hacerlo honestamente sobre los crímenes perpetrados por los integristas armados contra la población argelina. La proporción de páginas dedicadas en sus informes a los crímenes perpetrados por integristas armados vs las violaciones de derechos por el Estado era de 1 a 20.

Para las organizaciones de derechos humanos, como para la izquierda, el único enemigo es el Estado; y “el pueblo” es siempre la víctima. ¿Tendrá siempre razón, incluso cuando lleva al poder a los Hitler?

Así, pues, fue el pueblo indistintamente quien fue atacado en Argelia en la segunda mitad de los 90. Y entre ese pueblo, estaban todos los progresistas que trataban de escapar de la masacre, pero que veían rechazadas sus peticiones de visado hacia Francia, en tanto que sus verdugos tenían un escaparate en las capitales europeas y norteamericanas, con la ayuda activa de las organizaciones de derechos humanos que los presentaban como víctimas de la ‘dictadura’ argelina.

TM. Después de la decapitación de Samuel Paty, que había mostrado caricaturas del profeta Mahoma en clase, varias personalidades políticas, desde Justin Trudeau a Bruno Retailleau, llamaron al “respeto” a los creyentes. Amenazada de muerte, la estudiante de bachillerato Mila también fue criticada por numerosas personas por sus expresiones juzgadas “irrespetuosas” hacia las religiones, sobre todo al islam, ¿Así, para usted, el “respeto” puede llevar al totalitarismo? ¿Por qué?

En principio, no creo que todas las ideas sean igualmente respetables; y aún menos, como lo quiere la doxa de los derechos humanos: que todas las ideas y creencias deben ponerse a la misma altura. Por ejemplo, no me creo obligada a respetar las ideas de Hitler sobre la raza superior y su derecho subsecuente a exterminar a las razas inferiores. Y siento mucho que haya personas sobre la tierra en pretender que lo debiera hacer, más aún, en nombre de los derechos humanos y del respeto a todas las ideas. Felizmente, la noción de ‘hate speech’ se ha incorporado al corpus de los derechos humanos para limitar esta historia de respeto.

Pero su pregunta, tal y como la plantea comporta una desviación del concepto de laicismo: en el derecho francés y bajo el régimen del laicismo, las ideas no son respetables, son las personas que profesan esas ideas quienes lo son, ¡una distinción esencial!

No es sorprendente que los dirigentes o los políticos, incluyendo a los franceses, se confundan con la definición anglosajona del laicismo, -como ‘respeto igual por el Estado, a todas las creencias’, y no ‘separación de lo político y lo religioso’, que es la definición original francesa del concepto de laicismo- que lentamente ha sido adoptada por las instituciones de Europa; ésta ejerce sobre Francia una presión intensa, para que se una a la versión inglesa equivocada, del laicismo -pero nadie debería asombrarse por ello en un país en que la reina es también Jefe de la Iglesia anglicana-, como demuestran las numerosas condenas de Francia por las instancias europeas de derechos humanos

TM. Usted estableció desde hace tiempo un vínculo entre fascismo e islamismo, tesis que han retomado ensayistas ateos de cultura musulmana como Zineb El-Rhazouni o Hamed Abdel-Samad. Pero, ¿es pertinente comparar una ideología religiosa con un nacionalismo autoritario centrado en un líder carismático?

Precisemos. Yo no establezco equivalencia entre islam y fascismo, cosa que por desgracia hacen algunas jóvenes ateas que han tenido que sufrir a nuestra extrema derecha religiosa. Evito emplear el término “islamismo” porque por un lado, se presta a confusión (islam, islámico, islamista… es mucho pedir a los franceses reconocerse entre estos conceptos sobre los que tratamos vanamente de establecer diferencias desde hace varias décadas); por otro, no se trata de un movimiento religioso, sino de un movimiento político que trata de hacerse con el poder, y que por tanto me parece muy importante situar políticamente, en la extrema derecha, a los movimientos que reclaman hoy al Islam integrista.

En efecto, comparo desde hace mucho tiempo, características que me parecen comparables: la mitificación de la raza superior aria/ de la religión superior (el islam), basada en un pasado glorioso: la antigua Roma/la Edad de oro del islam; superioridad que da el derecho y el deber de eliminar a los untermensch, subhumanos que incluyen en ambos casos a los judíos y a los comunistas y añaden en nuestro caso los kfor (no creyentes); comparo también el lugar asignado a las mujeres en la ideología nazi: cocina, cuna, templo, que no rechazarían los integristas musulmanes.

Dicho esto, me alegro de la existencia pública de jóvenes ateas de cultura musulmana, y las apoyo de buen grado; esforzándome en convencerlas de que “el islam” es una ideología, y como tal, “no habla” – ‘el concepto de perro, no ladra’, dijo Aristóteles; que solo “los musulmanes”, personas de carne y hueso, se expresan. Resulta vano combatir “el islam” en el cual, como en la Biblia, se puede encontrar todo y su contrario, el dios de la misericordia y del amor, y el dios de la guerra y de la cólera: es la cita del versículo o del hadith. Contra cita de otros versículos o hadith; el islam no es más que lo que los creyentes y los políticos que los instrumentalizan quieren hacerle decir. En un sentido u otro, como lo muestran las numerosas persecuciones de los intérpretes progresistas del Corán.

TM. ¿Qué ha pensado Vd. de las recientes reacciones hostiles en numerosos países musulmanes, e incluso en la prensa anglosajona, contra un laicismo francés defendido por Emmanuel Macron? ¿Estamos en el camino equivocado con este modelo republicano?

¡Claro que no! Pero es preciso comprender que no hablamos la misma lengua, en el sentido de que no tenemos el mismo concepto de laicismo. Es un diálogo de sordos: hablamos de separación entre iglesia y Estado; los anglosajones y sus ex-colonias, por su parte, hablan de tolerancia igual por el Estado respecto a las diversas religiones…

Respecto a las reacciones hostiles en numerosos países llamados musulmanes, desde luego que existen, pero sería imprudente imputarlo a su supuesta religión, pues es más bien ver a qué fuerzas políticas representan esos gobiernos y qué instrumentalización política hacen del islam para mantenerse en el poder.

Ha habido también numerosos apoyos al laicismo, surgiendo de grupos ciudadanos y de dirigentes políticos. Se habla poco en la prensa francesa. Le remito, entre otras, a la reciente declaración de “musulmanes” indios laicos.

Redactando estas palabras, no puedo dejar de ver donde aprieta el zapato: en todas partes del mundo se define “musulmán”, como si fuese una nacionalidad: las personas nacidas y educadas en un país o una comunidad llamada musulmana. Se les niega de hecho toda libertad de conciencia. Es exactamente lo que hace el Daesh calificando uniformemente a los occidentales como “cristianos” o “cruzados”, mientras que la no creencia ha ido ganando terreno por todas partes en esas áreas del mundo. Los “musulmanes” se ven como un bloque homogéneo, cuando no groseramente confundidos con los integristas armados de quienes son las primeras víctimas, ya que esos movimientos de extrema derecha hacen estragos primero y ante todo en nuestros países.

La primera estrategia de la izquierda francesa sería la de identificar a sus aliados potenciales entre la izquierda anti-integrista de los llamados países musulmanes y no aliarse con nuestra extrema derecha.

TM. Pronto hará cinco años que las agresiones de Colonia dividieron profundamente a las feministas. Entonces, usted fustigó la reacción de una parte de ellas que en su opinión prefirieron sacrificar el derecho de las mujeres, a la defensa de los “extranjeros presuntamente musulmanes como víctimas potenciales del racismo”, para preservar “la paz social”. Después las feministas universalistas, según usted, ¿han ganado terreno?

No, en Francia incluso lo hemos perdido. Por las razones expuestas anteriormente, es el “pensamiento descolonizador” y comunitarista quien gana terreno, Cuando fui a hablar este verano a un lugar alejado de todo en la Francia profunda, comprobé que los jóvenes estaban infectados por esta corriente que creía limitada a la inteligentsia parisina émula de la corriente universitaria norteamericana de relativismo cultural. Que esto vaya más lejos, me produce escalofríos.

Perdemos terreno desde hace décadas y temo que ya no lleguemos a tiempo de evitar un enfrentamiento directo entra la extrema derecha racista clásica y la nueva extrema derecha integrista musulmana: un enfrentamiento lo más sanguinario posible, como desean ambas, para reclutar y movilizar mejor a sus huestes.

A falta de un análisis político de las fuerzas presentes, los errores de parte de la izquierda y de la extrema izquierda están ayudando a socavar el futuro.

Soy completamente consciente de que el universalismo muchas veces ha sido llevado por mal camino confundiendo occidente y universal; es decir, haciendo de las normas sociales propias de Europa el patrón de lo universal. Incluso como actualmente se ha equivocado el laicismo, perversamente reivindicado por la extrema derecha racista para atacar mejor a los “musulmanes”.

Debemos seguir reclamando los derechos humanos universales que no estén pervertidos por el etnocentrismo del dominador. La alternativa, es el ascenso general, mundial, de las extremas derechas al que asistimos actualmente, incluyendo la versión del integrismo musulmán. Y el comunitarismo universalizado.

TM. Junto a Boualem Sansal y otros intelectuales, reclama una Argelia laica y democrática. ¿Es optimista?

Solo a largo plazo, porque creo firmemente que mientras haya esclavos, habrá revueltas de esclavos; por lo tanto, los jóvenes argelinos acabarán por aprender, en la soledad y las dificultades, dado que no logramos transmitirlo, cómo librar batalla y qué batalla librar.

Los de mi generación están demasiado a menudo atrapados por los grilletes de los politicastros, pero veo muchas iniciativas entre los más jóvenes y reivindicaciones de laicismo.

Es cierto en Argelia, pero lo es también en Pakistán, en Afganistán, en Oriente Medio y muchos otros países llamados musulmanes. Hay reportajes fotográficos de manifestaciones en los que grupos de mujeres en el sur de Asia muestran pancartas reclamando leyes laicas; y basta consultar internet para ver que existen en todas partes organizaciones reivindicando estados laicos.

Surgen ahora jóvenes dispuestos a morir por tener el derecho de declararse ateos o apóstatas, como lo prueba el movimiento de ex-musulmanes que se extiende como un reguero de pólvora en nuestros países.

En Argelia, en Marruecos, hay jóvenes que se instalan en lugares públicos para comer durante el Ramadán; para afirmar que tendrían que tener igualmente el derecho a hacerlo. Son llevados a la comisaría de policía y después ante el juez, y se les encarcela durante años, despreciando la ley argelina que les encierra por desórdenes públicos, pues teóricamente reconoce la libertad de conciencia. Pero hay que reconocer que hay creyentes que les apoyan, proclamando en sus pancartas: “soy musulmán, pero apoyo sus reivindicaciones y lucho por sus derechos” ¿Hay más clara definición de un espíritu laico?

Los recientes acontecimientos de la protesta anti-gubernamental, dan igualmente esperanzas: en esos tiempos de hirak que durante largos meses reunió a todo el pueblo en la calle, contra lo que representaba, en términos de clase, el gobierno de Bouteflika, el movimiento “todos juntos” ha utilizado con provecho a los integristas ocultos en su seno que ahora se atreven a salir a la luz para asegurarse, los únicos entre los hirakistas, parte de la mesa del festín del nuevo gobierno. Es una aclaración política, que solo puede ser favorable. La mayoría de mis camaradas rechazaban totalmente la presencia de la extrema derecha integrista en el hirak, considerándola alternativamente como marginal o erradicable; sin embargo, era muy visible en ciertas consignas y en el ataque físico al bloque feminista. Expulsada de las manifestaciones del centro de Argel, reapareció en los arrabales muy claramente, con manifestaciones separadas y abiertamente “islamistas”.

Así, pues, me parece esencial tomar ahora una posición clara, sobre la forma de sociedad que queremos. Para tomar nota; para decir que existimos, que hemos existido, desde luego derrotados políticamente y expulsados de la memoria desde el congreso de Soumam. Hemos de comprometernos abiertamente.Marieme Hélie-Lucas  veterana revolucionaria socialista argelina y defensora del feminismo socialista laico.

Fuente de la información:  https://www.sinpermiso.info

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Libro (PDF): Religiones y espacios públicos en América Latina

Reseña: CLACSO

América Latina, como muchas otras regiones del planeta, vive la recomposición de las relaciones entre el ámbito de la religión y el espacio público, la de las fronteras y relaciones entre estos espacios y la de las entidades involucradas en esas relaciones (el Estado, lo público y lo religioso). Este volumen ofrece un panorama latinoamericano y una perspectiva sin lugar a dudas plural: aborda tanto los estudios sobre el catolicismo y protestantismo como las iglesias pentecostales y neopentecostales y muestra, al mismo tiempo, otros activismos menos visibilizados, pero no por ellos menos relevantes, como son los relacionados con espiritualidades alternativas u holísticas o cosmovisiones con raíces indígenas o nativas.

Autoras(es): 

Reneé de la Torre. Pablo Semán. [Editores]

Reneé de la Torre. Pablo Semán. Laura Fuentes Belgrave. Emerson Giumbelli. Cristina Gutiérrez Zúñiga. William Mauricio Beltrán. Sonia Patricia Larotta. Ronaldo de Almeida. Heinrich Wilhelm Schäfer. Roberto Blancarte. Verónica Giménez Béliveau. Miguel Ángel Mansilla. Luis Orellana. Daniel Ramírez. Rolando Pérez. Juan Marco Vaggione. María del Rosario Ramírez Morales. Maria das Dores Campos Machado. Karina Bárcenas Barajas. Juan Scuro. Nicolás Viotti. Karina Felitti. Rodrigo Toniol. Susana Andrade. Alhena Caicedo Fernández. [Autoras y Autores de Capítulo]

Editorial/Edición: CLACSO. CALAS.

Año de publicación: 2021

País (es): Argentina

ISBN: 978-987-722-821-2

Idioma: Español

Descarga: Religiones y espacios públicos en América Latina

Fuente e Imagen: https://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/libro_detalle.php?id_libro=2308&pageNum_rs_libros=0&totalRows_rs_libros=1475

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El Monopoly educativo

Por: ABC

Ana Sánchez-Sierra Sánchez, profesora Instituto de Humanidades CEU Ángel Ayala de la Universidad CEU San Pablo, explica en este artículo la importancia de que la educación sea lo más independiente posible de toda autoridad política.

Desconozco cuál es el secreto de la política. Es posible que su única lógica sea el afán de dominio. Nicolás de Condorcet subrayaba la necesidad de que la educación fuera lo más independiente posible de toda autoridad política. En su informe y proyecto de decreto sobre la organización general de la instrucción pública defiende una enseñanza pública, universal, gratuita y no religiosa (en el sentido de no confesional, el término laico no aparece) y, al mismo tiempo, considera clave la libertad de pensamiento y de opiniones como conditio sine qua non para el progreso educativo.

El artículo 14,3 de la Carta de Derechos fundamentales de la Unión Europea pone en un lugar preferente a los padres respecto a la educación de sus hijos y consagra la libertad educativa, no sólo limitada a convicciones filosóficas o religiosas, sino también pedagógicas. Esa libertad en España no se puede hacer efectiva sin el sistema de conciertos educativos. Sin ellos, sólo podrían elegir quienes puedan asumir el coste de un colegio privado.

Existe, en una parte de la sociedad, una opinión verdadera e íntima que considera, que el Estado es subsidiario de la familia en materia educativa y no a la inversa. Es por ello vital para las familias poder elegir, por el bien superior del hijo, entre un colegio de integración o de educación especial, entre un método Montessori, constructivista o uno basado en las humanidades, o en el humanismo cristiano…

Los caminos son muchos, pero ninguna educación es neutra: la pública, tampoco. Para Condorcet el poder no puede usurpar: «los derechos de la conciencia bajo el pretexto de ilustrarla y de conducirla».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-monopoly-educativo-202012130112_noticia.html

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Las anteriores guerras políticas de la derecha con la educación encallaron en los tribunales

Por: Daniel Sánchez Caballero/David Lombao

El PP de Rajoy convirtió su oposición a la asignatura Educación para la ciudadanía en una batalla contra el Gobierno de Zapatero que embarrancó en el Supremo.

Vox y el PP han elegido cuál va a ser la primera batalla contra el nuevo Gobierno: la defensa del mal llamado ‘pin parental’, o lo que es lo mismo, que los padres tengan capacidad para vetar la asistencia de sus hijos a actividades contrarias a sus convicciones morales o éticas. No se trata de contenidos extraescolares sino de charlas y jornadas formativas que están incluidas en el currículum de los centros. La ofensiva, ideada por Vox y a la que se ha sumado el líder del PP, Pablo Casado, ha atrapado a Ciudadanos, socio de ambos en varios gobiernos autonómicos, que después de amagar con que apoyaría la medida ahora se posiciona en contra.

Primero el partido de Santiago Abascal y después el PP haciendo seguidismo de la extrema derecha han decidido convertir la polémica surgida en Murcia en un ariete para su oposición nacional. En esa comunidad autónoma, el partido de extrema derecha reclama que se instaure ese veto previo en la Educación como condición irrenunciable para votar a favor de los presupuestos. El PP lo apoya y Ciudadanos de momento titubea. Aunque la medida aún tiene que debatirse y aprobarse, el gobierno murciano ya ha dado pasos en ese sentido obligando a lo centros a que pidan autorización de los padres para ciertas actividades.

En síntesis, ese veto parental consiste en dar a los padres el poder de rechazar ciertos contenidos educativos si consideran que no se adecúan a sus convicciones morales, ideológicas o religiosas. Los padres de los alumnos tendrían conocimiento previo del contenido de esas actividades y podrían solicitar por escrito que sus hijos no participen. Aunque podría afectar a cualquier tipo de actividad, la iniciativa –una de las medidas estrella del programa de Vox– está centrada en cargar contra las charlas sobre diversidad e igualdad.

El Gobierno ya ha enviado un requerimiento al Ejecutivo murciano para que dé marcha atrás. Sin respuesta por parte de la administración murciana, la ministra de Educación, Isabel Celáa, ha decidido este lunes poner un plazo a ese requerimiento: tienen un mes para «restaurar la legalidad». El siguiente paso será acudir a los tribunales con el argumento de que la medida es contraria a una norma de rango superior, y por tanto la comunidad autónoma no tiene competencias. Además, en el texto que ha remitido, el Ministerio recuerda que la decisión del Gobierno murciano contraviene varios tratados internacionales.

Diferencias en el PP

Casado ya ha hecho de esta polémica el centro de sus discursos públicos y de sus ataques al nuevo Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. El líder del PP, una vez superado el ensayo fallido de la moderación, ha pasado a equiparar la defensa del Gobierno de las charlas sobre diversidad e igualdad al adoctrinamiento de países comunistas: «¿Me están diciendo que es como dicen a las familias en Cuba, que los niños son de la revolución? ¿Vamos a llegar a que los niños también delaten a sus padres cuando no son buenos revolucionarios como pasa, a día de hoy, en Cuba?».

Mientras tanto, dirigentes del PP hacen ver que se trata de un problema artificial. El consejero de Educación de Madrid hizo públicas este lunes algunas cifras: contó que entre 1,2 millones de alumnos, la Comunidad de Madrid había registrado una única queja, que la administración investigó y que se quedó en nada.

Desde Galicia el presidente Alberto Núñez Feijóo pidió no «banalizar» sobre asuntos que requieren un debate sereno, dando a entender que él –que está a las puertas de unas elecciones y necesita exprimir su perfil más centrista– no va a hacer seguidismo de Vox. El PSOE, por su parte, ya ha anunciado que presentará iniciativas en parlamentos regionales y en otras instituciones para retratar a las derechas.

Mientras Feijóo se desmarca, su jefe de filas sí está decidido a abrazar una estrategia conocida en la derecha: hacer de la Educación un terreno de batalla política. El problema para Casado es que la vía judicial, que ya atisba la ministra, no siempre ha salido bien a un PP que ha encallado en los tribunales.

El Supremo rechazó que quepa objeción de conciencia

El caso más claro es el de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, que introdujo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Como ahora, el PP liderado por Mariano Rajoy centró todos sus esfuerzos en cargar contra esa materia y convertir su lucha en una supuesta batalla por la libertad individual. Se estaba acabando 2006 cuando se conoció el contenido de la asignatura como parte de la nueva ley, la LOE. La materia era obligatoria y respondía a una recomendación del Consejo de Europa, que afirmaba que era esencial para promover una sociedad libre, tolerante y justa.

A los sectores más conservadores les faltó tiempo para denunciar que la asignatura tenía «un contenido moral y político de un sesgo muy determinado», como alertó el Gobierno de la Comunidad de Madrid, entonces presidido por Esperanza Aguirre. Centenares de familias apelaron a un supuesto derecho a la objeción de conciencia para pedir que sus hijos no cursaran la asignatura. Elementos como la educación sexual, las familias monoparentales u homosexuales o el laicismo se cuestionaron como inapropiados e invasivos en la educación de los niños.

El asunto escaló y acabó en los tribunales, que fueron sentenciando en diferentes sentidos. Tuvo entonces que pronunciarse el Tribunal Supremo, que en 2010, tras dos días de deliberaciones –cuando había 114 objetores, según un recuento de El País–, unificó doctrina y estableció por 22 votos a 7 que no era posible acogerse al derecho a la objeción de conciencia para una asignatura. Sí pedía el Alto Tribunal que se controlara el contenido de los manuales de la asignatura.

Esta imposibilidad de hacer objeción de conciencia educativa es la misma a la que alude el Ministerio de Educación en el requerimiento que le ha hecho a Murcia para que retire el veto parental de Vox. Finalmente, la polémica acabó cuando el PP llegó al poder y eliminó la asignatura al aprobar la LOMCE.

Feijóo, el precursor del veto parental

Hay otro precedente que acabó en los tribunales y que también apostaba por el veto parental, aunque en este caso sobre la educación lingüística. Fue también durante el Gobierno de Zapatero. En Galicia, el introductor de la exigencia de control paterno sobre las aulas fue el PP durante su breve estancia en la oposición al gobierno de PSdeG y BNG que dirigió la Xunta entre 2005 y 2009.

En ese contexto de movilización prácticamente continua del PP de Mariano Rajoy contra el Ejecutivo de Zapatero sobre cuestiones territoriales, el entonces nuevo líder de los populares gallegos, Alberto Núñez Feijóo, se aferró a una bandera que su antecesor, Manuel Fraga, nunca había utilizado en sus casi dos décadas como presidente: la de una supuesta «imposición» del gallego en Galicia. Fue ahí donde encajó su propia versión de un veto parental que acabaron tumbando los tribunales.

En unos años en los que el PPdeG llegó a temer que parte de su voto urbano fuese a parar a la entonces emergente UPyD de Rosa Díez, los de Feijóo decidieron romper la baraja del consenso lingüístico que habían estado a punto de firmar con el Ejecutivo de socialistas y nacionalistas. Además de alentar manifestaciones y otras protestas, el candidato Feijóo lanzó una propuesta en aras de la «libertad». «En el sobre de matrícula meteré una casilla para que los padres elijan el idioma de las asignaturas troncales», aseguró en una entrevista con El País pocos días antes de las elecciones gallegas de 2009.

El programa electoral del partido, no obstante, matizaba la promesa. Se trataba de «escuchar, a través de procedimientos reglados, la opinión de los padres en relación con las materias que se impartirán en cada idioma», indicaba. Asumía, en esencia, las reivindicaciones de pequeños grupos como la asociación denominada Galicia Bilingüe, que exigían a la Xunta que permitiera a las familias del alumnado decidir el idioma en que eran impartidas las materias escolares y excluir el gallego si padres o madres así lo determinaban.

De este modo, diez años antes de que Vox lanzase su exigencia de veto parental, Feijóo ya equiparaba «libertad» con permitir que las familias determinasen el funcionamiento de las aulas en función de su ideología. Cuando, pocos meses después de lograr la Presidencia de la Xunta, anunció los rasgos generales de lo que presentó como «decreto del plurilingüismo», su promesa ya no era esa «casilla en el sobre de matrícula», sino repetir una encuesta a las familias como la que la Consellería de Educación había realizado en los meses previos y cuyos resultados íntegros no había divulgado. El plan, había explicado Feijóo, consistía en una «consulta que se realizará cada cuatro años y que orientará el reparto horario» de materias entre lenguas.

Cuando, en mayo de 2010, vio la luz el texto íntegro del decreto, la encuesta estaba presente, aunque restringida a la enseñanza infantil. Fue en este punto en el que entraron en juego los tribunales. Entidades de defensa del gallego, sindicatos y la Real Academia Galega recurrieron el decreto ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia. En varias sentencias, los jueces rechazaron frenar el conjunto de la norma, pero sí la controvertida encuesta y otros aspectos vinculados a la misma.

Concretamente, el TSXG determinó que la Xunta estaba «vulnerando la configuración del derecho fundamental a la educación» recogido en la Constitución, puesto que «los poderes públicos tienen encomendada la programación general de la enseñanza, de cuya potestad la Administración (…) no puede abdicar, sometiendo la votación un aspecto tan fundamental como la lengua». La elección familiar, matizaba, se restringe únicamente a la decisión de si el alumnado cursa o no la materia de Religión.

Después de aquellas sentencias, que también suprimían el artículo que otorgaba «libertad al alumnado para utilizar en las manifestaciones oral y escrita la lengua oficial de su preferencia», con independencia del idioma de la asignatura, la Xunta se embarcó en una batalla legal y, al mismo tiempo, continuó distribuyendo encuestas lingüísticas a las familias del alumnado de Infantil. Pero su resultado, afirmó, ya no sería «vinculante». «Seguiremos haciendo las consultas, pero no producen efectos legales porque las sentencias lo impiden, pero será determinante para que nosotros adoptemos una decisión u otra», había asegurado el presidente de la Xunta.

Información publicada en eldiario.es

Fuente e Imagen: https://eldiariodelaeducacion.com/blog/2020/01/21/las-anteriores-guerras-politicas-de-la-derecha-con-la-educacion-encallaron-en-los-tribunales/

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Neoderechas: contra el laicismo y los derechos sociales

Por: Juan J. Paz-y-Miño Cepeda
Prensa Latina
La conquista del laicismo fue uno de los objetivos de los radicales y liberales latinoamericanos que enfrentaron a los conservadores y a la iglesia católica durante el siglo XIX y buena parte del XX. Con la implantación del laicismo coincidían varios principios: separar el Estado de la iglesia, secularizar a la sociedad, institucionalizar el matrimonio civil y el divorcio, instaurar el registro civil, respetar la libertad de cultos, garantizar la libertad de pensamiento, así como de imprenta.

De manera que lograr el poder e implantar esa gama de principios liberales tuvo, en el camino, duras confrontaciones -y hasta guerras civiles- porque ni la iglesia católica ni los conservadores estuvieron dispuestos a permitir el dominio de tesis que consideraban la encarnación del demonio o, por lo menos, de los ateos, masones, impíos y herejes que las fomentaban.

El ejemplo histórico de estos procesos ha sido México, durante La Reforma (1858-1861): gracias a la Constitución liberal de 1857 y a los gobiernos de Benito Juárez (entre 1858 y 1872) se implantó el laicismo. Procesos parecidos ocurrirían en otros países latinoamericanos. En Ecuador, el triunfo de la Revolución Liberal (1895), acaudillada por Eloy Alfaro y la Constitución de 1906, conquistó los principios y valores liberales y laicos. Sin embargo, en Colombia el laicismo fue recién introducido, en forma definitiva, en la Constitución de 1991.

Otro proceso crucial en la historia de América Latina ha sido la conquista de los derechos sociales y laborales. Ello fue posible por el ascenso de las luchas de campesinos, indígenas, trabajadores y pobladores, acompañados de intelectuales y profesionales que defendían sus causas, fenómeno que ocurre a fines del siglo XIX y, particularmente, con el avance del siglo XX.

Fueron, además, síntomas del progreso de las relaciones capitalistas que tuvieron distintos ritmos, pues en buena parte de los países latinoamericanos los regímenes oligárquicos continuaron vigentes hasta mediados del siglo XX.

Nuevamente, como una especie de momento histórico definitorio, se ubica la Revolución Mexicana de 1910 y, especialmente, su Constitución de 1917. En este 2019, precisamente, se conmemora el centenario de Emiliano Zapata (1879-1919), uno de los campesinos revolucionarios del México insurgente.

Con la Constitución mexicana fueron reconocidos la reforma agraria y los principios laborales más sensibles: pro-operario, jornada máxima, salario mínimo, contratación individual, sindicalización, huelga, indemnizaciones, seguridad social, reparto de utilidades. En Ecuador, la Revolución Juliana (1925-1931) marcó el inicio de un largo proceso para superar el régimen oligárquico, e implantó similares derechos sociales consagrados por la Constitución de 1929. En Brasil, la Carta Magna de 1934 reconoció esos derechos, aunque en forma tibia, si se la compara con la mexicana o la ecuatoriana.

Sin duda, en América Latina podemos encontrar otros fundamentos históricos a procesos que vive la región en la actualidad. Pero resalto los dos que he mencionado, esto es el laicismo y los derechos sociales-laborales como ejes vertebradores de lo que ha sido la evolución política en el siglo XX e inicios del XXI.

Y esto porque, tras el ciclo de los gobiernos progresistas latinoamericanos, el retorno del conservadorismo político y el neoliberalismo económico se asientan en burguesías y oligarquías cuya agresividad conceptual no tiene límite alguno en romper con las viejas conquistas históricas.

En Brasil, precisamente, de la mano de las sectas evangélicas y hasta de las máximas figuras del gobierno de Jair Bolsonaro, la religiosidad revive para hacer frente a la política, la intolerancia apunta a desmontar el laicismo, la fe se abandera contra el evolucionismo darwiniano, el cuestionamiento y ataque a las diferencias sexuales y de género, o el racismo y el clasismo con aires de superioridad, adquieren su rumbo propio y, además, son bendecidos y saludados por la elite “blanca”.

Los conceptos del neoliberalismo restaurado sobre bases fanáticas definen rumbos que retroceden a la época de las luchas conservadoras contra los liberales y radicales. Es la era de las neoderechas. Y parece que Marx recobra vigencia cuando sostuvo que la religión era el opio del pueblo.

Lo mismo ocurre en el campo de los derechos sociales-laborales. De la mano de burguesías rentistas, conservadoras y reaccionarias, en todos los países se clama por la “flexibilidad” y la precarización del trabajo, con el supuesto de que ello dinamizará a la empresa privada y permitirá la ocupación de nueva fuerza de trabajo ahora acumulada en el sector informal y subocupado. Se trata de otro retorno a épocas anteriores, a situaciones laborales que existieron antes de la implantación de las Constituciones sociales latinoamericanas.

Con burguesías que van delineando un camino hacia el fascismo criollo, bajo regímenes electorales y formalmente democráticos -dentro de los cuales se destruyen principios y conquistas históricos-, América Latina bien podría entrar a un ciclo de nuevo dominio oligárquico. El único camino para evitarlo sigue siendo el trabajo intelectual continuo sobre las conciencias colectivas, la movilización de los sectores populares y la organización de la sociedad, a fin de que la resistencia no sea pasiva, sino activa.

Juan J. Paz-y-Miño Cepeda es Doctor en Historia Contemporánea de la Universidad de Santiago de Compostela. Decano de la Facultad de Comunicación, Artes y Humanidades de la Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE). Coordinador Académico, en Ecuador, de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Miembro de Número de la Academia Nacional de Historia.

Fuente: http://firmas.prensa-latina.cu/index.php?opcion=ver-article&cat=P&authorID=129&articleID=2613&SEO=paz-y-mino-cepeda-juan-jose-neoderechas-contra-el-laicismo-y-los-derechos-sociales

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Argentina: Estudiantes quitan imagen de la Virgen para reclamar educación laica y feminista

Por aciprensa

Estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza (Argentina) retiraron una imagen de la Virgen María y otros símbolos religiosos del establecimiento, como muestra de apoyo a la campaña para la separación de Iglesia y Estado.

El hecho ocurrió el miércoles 29 de agosto tras una reunión entre facultades por el conflicto universitario sobre el salario docente, en el marco de un paro que ya lleva 4 semanas.

La imagen de la Virgen María se ubicaba en el ingreso del campus universitario. Días antes de sacarla, los estudiantes pusieron en ella y a otras imágenes religiosas un pañuelo verde que simboliza la campaña por el aborto libre.

Tras quitar la imagen mariana los estudiantes dejaron el mensaje: “Por una educación laica y feminista”.

Si bien algunos medios de prensa locales señalan que los universitarios dijeron que la entregaron a la policía, en redes sociales se difundió una foto que muestra la imagen destruida y depositada en una especie de gruta.

El incidente ocurrió días después de que cinco diputados del bloque Cambiemos presentaran un proyecto de ley para remover símbolos e imágenes religiosas de los espacios públicos, bajo el argumento de que “no se condicen con la laicidad del Estado nacional”.

Este hecho se suma a lo ocurrido el 27 de agosto en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba, cuando estudiantes sacaron una imagen mariana y pusieron en su lugar un pañuelo verde y otro naranja, símbolos de la campaña por el aborto libre y la separación Iglesia-Estado. En tanto, en la Universidad de Buenos Aires (UBA), estudiantes taparon una imagen religiosa en la Facultad de Medicina.

El rector de la Universidad Nacional de Cuyo, Daniel Pizzi, cuestionó las acciones realizadas por los estudiantes y llamó al diálogo. Además presentará este tema al Consejo Superior para su análisis.

Por su parte, el Arzobispado de Mendoza consideró el incidente “un grave retroceso en nuestra convivencia democrática. Y, sobre todo, una seria ofensa a la fe de numerosos mendocinos”.

“A los que no comparten nuestras convicciones religiosas, les pedimos respeto en el marco de la libertad religiosa y de culto propios de una sociedad pluralista. Por todo esto, solicitamos de la autoridad universitaria que ejerza su debida responsabilidad en la efectiva protección de estos derechos», resalta el comunicado.

Fuente de la reseña: https://www.aciprensa.com/noticias/argentina-estudiantes-quitan-imagen-de-la-virgen-para-reclamar-educacion-laica-y-feminista-46693

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Educación religiosa escolar y violación a la laicidad

Por: LAICISMO.ORG

Las escuelas públicas deben estar libres de adoctrinamiento religioso. Sin embargo, en varios países que son laicos, la religión como asignatura sigue ofreciéndose y usándose para adoctrinar menores.
Mientras que en países como Francia, Chile, Uruguay o México la educación religiosa no hace parte del currículo escolar de los colegios públicos de varios países de Latinoamérica y España se presenta. Y en algunos es de carácter obligatorio.
En el presente escrito veremos la situación de Colombia y Perú sobre el particular.
Colombia
En Colombia esta asignatura existe, a pesar que el Estado colombiano es laico desde la Constitución de 1991.
La Constitución Política de Colombia afirma en su artículo 68 que “en los establecimientos del Estado ninguna persona podrá ser obligada a recibir educación religiosa”. Sin embargo, en la Ley General de Educación de 1995 se incluyó a la religión como asignatura obligatoria. Y aunque hay directrices que piden que esta asignatura no sea usada para adoctrinar en un credo particular, la realidad en muchas partes del país es diferente.
Posteriormente, el Decreto 4500 de 2006 estableció la posibilidad que los padres de familia manifiesten la exoneración de la clase de religión para sus hijos en el momento de la matrícula. Para esto todos los colegios deben tener un plan alterno, bajo el cual se les evaluará.
Este plan alterno señala en el Artículo 4 del citado Decreto que: “al estudiante que opte por no tomar la educación religiosa ofrecida por el establecimiento educativo se le ofrecerá un programa alternativo el cual deberá estar previsto en el PEI con base en el cual se le evaluará”.
Sin embargo, estos planes alternos no existen en las instituciones públicas. De hecho, la inmensa mayoría de rectores y consejos académicos ignoran su existencia. Tampoco ha existido ninguna campaña informativa que dé a conocer a los padres de familia la posibilidad de exonerar a sus hijos.
Según el informe Estado de la laicidad en Colombia, 2010 – 2017, que realizó la Corporación Bogotana para el Avance de la Razón y el Laicismo, se reportó que en muchos colegios públicos se usa la asignatura de religión para promover el catolicismo o el cristianismo en general. Lo anterior es más marcado en zonas rurales, pueblos y ciudades intermedias, así como en las básicas primarias en general. En la educación primaria se enseñan como realidades históricas la historia de Adán y Eva, el diluvio, o se han redactado en boletines de calificación descriptores de logro como “se le dificulta reconocer a Jesús como salvador del mundo”, como ocurrió en un colegio de Bello, Antioquia. Vale preguntarse si con un logro académico así podía aprobar entonces un estudiante judío, indígena o ateo.
También se reportó un caso, en el San Francisco de Sales en Cúcuta, en el que se pidió a cada curso hacer altares para la Virgen María en cada aula de clases, a pesar que existían allí —y aún existen— estudiantes evangélicos, que no adoran a la Virgen, como agnósticos y ateos. Uno de ellos, a manera de protesta simbólica, puso un ejemplar del libro El Mundo y sus Demonios de Carl Sagan junto a la imagen de la Virgen, lo que le valió al curso una reprimenda verbal por, según algunos docentes “profanar algo sagrado”.
La Corte Constitucional, tras una revisión de una tutela el año pasado, recordó la naturaleza laica del estado, en un caso en el que estuvo involucrada una docente cristiana no católica que pidió en reiteradas ocasiones no ser obligada a participar en las misas de la Institución Educativa Municipal Carlos Lozano y Lozano, de Fusagasugá, Cundinamarca. La Honorable Corte no solo determinó que se le había violado su libertad de conciencia y de culto a la maestra al obligarla a participar de estos actos, sino que en los colegios oficiales, que por naturaleza deben ser neutrales ante todo credo religioso, los directivos escolares no deben realizar actos religiosos que liguen a una institución pública con un credo en particular.
En las redes sociales muchos padres y docentes comentaron la noticia de este fallo adjudicando la crisis de corrupción a la falta de enseñanza de la Biblia, el catecismo o la creencia en Jesús. Aquí es preciso señalar que la educación religiosa no es lo mismo que la enseñanza de la ética. Platón hablaba de ética siglos antes que cualquier humano se autodenominase cristiano. La ética es una rama de la filosofía que se encarga del estudio de la moral. Se puede ser perfectamente un buen ser humano sin adherirse a un credo religioso, así como hay malas personas que creen en alguna divinidad o en presuntos libros revelados. ¿Qué tiene que ver con la moral el aceptar o no el dogma de la transubstanciación o qué la Biblia y no el Corán son la palabra de Dios?
Es cierto que como sociedad necesitamos enseñar, pero ante todo vivir los valores de honradez, honestidad, justicia, bondad, responsabilidad, cooperación y respeto. Pero esto es distinto a enseñar que hay un libro revelado, una iglesia a la cual asistir o dogmas que no se pueden cuestionar. Repito: ¡Ética y religión son dos cosas diferentes!

La ética también está señalada en la Ley General de Educación como asignatura obligatoria, aunque a veces se mezcla con la religión en su forma de presentarse o evaluarse. No es sobre esta asignatura que se estableció la posibilidad de exoneración de la que habla el decreto 4500 de 2006.Les dejamos el vídeo de Bogotá Atea en el que promueven la exoneración de la clase de religión.



Perú

Texto de J. Leonardo Vivanco Enriquez

¿Por qué se enseña religión en la escuelas?
Sobre eso, el Marco Curricular Nacional, en su segunda versión, en la página 17, dice:
“En 1980 se firmó el Acuerdo entre la Santa Sede y la República del Perú, más conocido como Concordato, donde el Estado peruano asume el compromiso de enseñar el curso de religión católica en los colegios públicos como materia ordinaria, aunque normas posteriores autorizan a los estudiantes que así lo deseen (con permiso o por pedido de sus padres) exonerarse de este curso sin afectar su promedio. Estas normas están vigentes y, en consecuencia, el curso se seguirá dictando en las mismas condiciones.”
El Currículo Nacional de Educación Básica, menciona que uno de los perfiles de egreso de la educación básica es que;
* El estudiante comprende y aprecia la dimensión espiritual y religiosa en la vida de las personas y de las sociedades.
El estudiante comprende la trascendencia que tiene la dimensión espiritual y religiosa en la vida moral, cultural y social de las personas. Esto le permite reflexionar sobre el sentido de su vida, el compromiso ético y existencial en la construcción de un mundo más justo, solidario y fraterno. Asimismo, muestra respeto y tolerancia por las diversas cosmovisiones, religiones y creencias de las personas. (p. 10 )
Además, una de la competencias que se muestran en el currículo, dice que el estudiante:
“Construye su identidad como persona humana, amada por Dios, digna, libre y trascendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas”, y que “Asume la experiencia el encuentro personal y comunitario con Dios en su proyecto de vida en coherencia con su creencia religiosa”, además, agrega que; “Estas dos competencias se desarrollan en el área de Educación religiosa y se encontrarán explicadas en los programas curriculares de las modalidades educativas. Según la Ley 29635, ley de libertad religiosa, los padres de familia o estudiantes cuya confesión religiosa es distinta a la católica pueden solicitar exoneración del área, sin perjuicio alguno”. (p. 24)
Hasta aquí notamos la existe de todo un marco legal que ampara la existencia de la asignatura en cuestión, de su práctica en las escuelas y de su función según los documentos normativos, ahora bien, veamos que dice la constitución al respecto.
En el Capítulo I, sobre los derechos fundamentales de la persona, particularmente en el Artículo 2 dice que toda persona tiene derecho:
3.- A la libertad de conciencia y de religión, en forma individual o asociada. No hay persecución por razón de ideas o creencias. No hay delito de opinión. El ejercicio público de todas las confesiones es libre, siempre que no ofenda la moral ni altere el orden público.
Luego, en el Artículo 50 dice;
Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la Iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Perú, y le presta su colaboración.
El Estado respeta otras confesiones y puede establecer formas de colaboración con ellas.
“Se define a Estado laico como aquel independiente de cualquier organización o confesión religiosa. Así, el Estado peruano es laico como lo son la inmensa mayoría de los Estados del mundo. (…) Pero lo más curioso de todo es que la vigente Constitución de 1993 no menciona la palabra laico, sobre la cual se ha construido una falsa conclusión, que sin embargo ha calado a fuerza de la repetición”.
Para terminar;
“El 3 de julio de 1991, Alberto Fujimori firma el Decreto Supremo 145-91-DF, en el que se establecen las asignaciones de dinero del personal eclesiástico de manera escalonada, de tal forma que el cardenal obtiene el mismo sueldo que un ministro de Estado, el arzobispo el 80% del sueldo de un vice-ministro, el obispo, 50%, etc. Cabe recalcar que estas asignaciones no son consideradas como sueldos, puesto que no están sujetas a ningún descuento por tributación”.
Ahora bien, considero que con estos objetos es posible generar algún argumento o a favor o en contra o quizá generar algún tipo de concilio, sin embargo, la chamba compleja se encuentra en la trasmisión de las ideas y de la información. De tal forma que, no se engañe a través de un discurso fundamentalista o de odio.
Fuente del Artículo:
https://laicismo.org/2018/02/educacion-religiosa-escolar-y-violacion-a-la-laicidad/
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