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Una charla con maestros de educación básica

08 de marzo de 2017 / Fuente: http://www.excelsior.com.mx

Hace unos días platiqué con tres maestros y dos maestras, todos con años de práctica docente, escépticos de la política del gobierno y de la militancia sindical —dos decepcionados por la irrelevancia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, dicen— y buenos platicadores. Pasé con ellos una tarde en torno a una mesa de café.

Me invitaron a tener esa charla informal porque querían conocer en directo mis opiniones de la Reforma Educativa, aunque ellos brindaron más juicios de los que yo expresé. Ven la reforma desde otra perspectiva, desde las entrañas de su experiencia cotidiana, de sus aspiraciones e inquietudes.

Casi de inmediato después de las presentaciones —nada más conocía al maestro que me invitó—, una de las participantes me dijo que yo miraba a los maestros normalistas desde la torre de marfil, sin vivencia en el trabajo con niños y que, por ello, mis apreciaciones estaban fuera de contexto.

Concedí que quizás tuviera algo de razón en su alegato, pero que sí tengo experiencia docente, aunque no en educación básica. También comenté que mi objeto de estudio principal son las reformas educativas y que mi visión intenta abarcar el sistema en su conjunto, el bosque, si bien no descuido echar un vistazo a los árboles. Hablé de mis investigaciones con estudios de caso. La tensión —que no era mucha— se relajó.

El resto de la charla fue cordial, aunque expresaron juicios contrarios a lo que interpretaron como mis posturas con respecto al magisterio. Al final quedó claro —pienso— que soy un crítico del sindicato corporativo y de relaciones clientelares y corruptas. En cambio, ratifiqué que soy defensor de las buenas tradiciones del gremio y que establezco diferencias entre los maestros capaces y cumplidos y quienes ven a la educación como un empleo, sin vocación para la enseñanza.

Las conversaciones cubrieron un montón de asuntos: la Reforma Educativa, la evaluación docente, la burocracia, el SNTE, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y nosotros mismos. A pregunta expresa, conseguí cinco versiones breves de lo que consideran la práctica docente; enunciaron sus atributos, no tanto una noción redonda.

Después de más de dos horas y media llegamos a su interés principal. Quieren hacerse escuchar, que se sepa que el trabajo de maestro es agobiador, que requiere empeño, planeación, muchas horas de labor, interesarse en los niños, platicar con padres de familia y soportar presiones de autoridades. Tuve la impresión de que en realidad están asustados, que temen por su porvenir, no saben qué pasará con su plaza. Son prisioneros de la incertidumbre.

Me pidieron que hablara por ellos, que fuera su voz. Les expliqué que tengo bastante actividad, quizá no tan fatigosa como la de ellos, pero demanda muchas horas de cada día. Les platiqué que estoy escribiendo un libro acerca de la Reforma Educativa y que tengo que leer y comentar textos de mis estudiantes y que, si los entrevistaba, tal vez no podía sacar la expresión viva de ellos mismos.

Hicimos un compromiso. No puedo ser su vocero, pero les dije que, aunque fuera en el margen, pudiera acompañarlos para que hagan una compilación de historias de vida. Si juntan a unos 100 maestros y les piden que escriban autobiografías breves, digamos de mil palabras, que pongan énfasis en lo que hacen en su experiencia cotidiana, en las escuelas —práctica docente— y en sus vidas familiares.

Me hablaron de las dificultades que eso encierra: sus ritmos son diferentes, son emotivos, se consideran víctimas de la burocracia —también del sindicato, a insistencia mía— de los medios y de las organizaciones de la sociedad civil que no los comprenden. Además, que no tienen el hábito de escribir.

Si el asunto progresa y reúnen una cantidad representativa, pudieran hacer algo más que una antología. Les dije que quizá hasta fuera posible extraer diferencias de opinión por género, antigüedad, lugar, tipo de escuela y algunas otras características.

Quedamos en que las primeras autobiografías serían las de ellos mismos y que irían corriendo invitaciones a maestros de diferentes lugares del país, al menos uno por cada estado.

No sé en las que me metí. Tampoco de dónde voy a sacar tiempo para cumplirles. Por lo pronto, quedamos en que me convocarían de nuevo en algunas semanas. Informo que me encantó platicar con este pequeño grupo. Si logran hacer ese trabajo, escribiré el prólogo y diré que todo comenzó en una charla de café.

Fuente artículo: http://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/2017/03/01/1149348

Foto: http://www.redpolitica.mx/sites/default/files/maestros_examen_800.jpg

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Muere a los 103 años la maestra republicana que defendió la educación pública frente a Primo de Rivera, Franco y Wert

05 Marzo 2017/Fuente: publico.es/Autor:A. TORRÚS

Alejandra Soler luchó contra las leyes educativas de la dictadura de Primo de Rivera y Franco y salió a la calle, con casi 100 años, para unirse a la ‘primavera valenciana’ en protesta contra la conocida como ‘ley Wert’.

Miles de estudiantes salen a la calle en defensa de la educación pública. El movimiento pasa a conocerse como ‘la primavera valenciana’. El entonces jefe superior de Policía de Valencia, Antonio Moreno, comparece en rueda de prensa y califica de «enemigo» a los manifestantes. Entre aquellos miles de jóvenes en lucha, considerados como enemigos, se encuentra una mujer de 98 años, Alejandra Soler, que ya lleva a sus espaldas una vida en lucha por la educación pública contra los dictadores Primo de Rivera y Francisco Franco y que no dudó en salir a protestar con la ‘ley Wert’.

Alejandra Soler ha fallecido esta semana (el miércoles) a la edad de 103 años. Como legado deja una vida de lucha por la educación pública que quiso compartir hasta el final con los más jóvenes: «Mi lucha es para que el saber sea asequible para todas las clases sociales. El saber no puede ser monopolizado por una clase social», señaló Soler en una entrevista concedida a Público en 2014.

«La ley ‘Wert’ es una concesión a la educación fuera del Estado y a favor de las élites. Quieren que la gente piense menos y tenga los oídos menos abiertos»

Soler, que fue condecorada con la Alta Distinción de la Generalitat valenciana en 2016 y nombrada hija predilecta de València, comenzó su lucha estudiantil durante la dictadura de Primo de Rivera. Con apenas 14 años se afilió a la Federación Universitaria Escolar (FUE) y su objetivo era tumbar la nueva ley educativa de la dictadura, conocida como ‘ley Callejo’, en honor a su promotor Eduardo Callejo. «Me afilié porque era una joven batalladora. No podía consentir esa ley educativa. Querían hacer de la educación pública una enseñanza dogmática muy influenciada por la Iglesia Católica«, señalaba.

De la lucha contra la ‘ley Callejo’ a la de la ‘ley Wert’ pasaron 85 años, pero Soler identificó claramente que, pese al tiempo transcurrido, la batalla era la misma: «La ley ‘Wert’ es una concesión a la educación fuera del Estado y a favor de las élites. Quieren que la gente piense menos y tenga los oídos menos abiertos. Ese era el objeto último de la ‘ley Callejo’ y ese es el objetivo de la ‘ley Wert’. Están hipotecando el cerebro español«, denunciaba la mujer en 2014.

Los tiempos de la República

El 14 de abril de 1931 fue uno de los días más felices de la longeva vida de Alejandra Soler. Tenía 17 años. Estaba en València. «Me volví loca. Salí a la calle gritando. Todos estábamos como locos. Era maravilloso. Entonces los comunistas eran grupos muy pequeños y dogmáticos. Recuerdo que salieron a la calle gritando ‘Viva los soviet y abajo la República’. Casi los matamos», recordaba Soler con una sonrisa en la boca.

«Mi lucha es para que el saber sea asequible para todas las clases sociales. El saber no puede ser monopolizado por una clase social»

Soler, de hecho, se afilió al PCE tras la fallida revolución de octubre de 1934. Apenas dos años después, una parte del ejército, con el general Mola, Franco y Queipo de Llano al frente, se levantó en armas contra la República: «Durante la guerra estuvimos defendiendo a la República. Y esto es muy importante. Defendimos la República y no una transformación en un régimen que estuviera más a la izquierda (en referencia a Estado comunista). Nos jugamos la vida por la República y no había ningún peligro de llegar a esa situación. Eso lo utilizó Franco para justificar su golpe de Estado»

De un campo de concentración francés a Leningrado

Con la victoria de Franco en la Guerra Civil, Alejandra Soler cruzó la frontera francesa en 1939 y fue a pasar a un campo de concentración. Su marido, a otro. El reencuentro entre ambos se produjo en Leningrado, hoy San Petersburgo. Ella quería vivir en la URSS y allí se convirtió en la maestra de los niños de la guerra. Pero la vida aún le depararía más sorpresas.

Al poco de llegar a Leningrado el ejército nazi inició el asedio a la ciudad y Alejandra y su marido buscaron refugio en el sur. De su memoria no se borrará nunca la crueldad de la histórica batalla de Stalingrado ni la desilusión que supuso conocer la URSS de Stalin: «Sigo siendo comunista y siempre lo seré, pero lo que se hizo no se puede tolerar».

«El mundo cambiará»

En aquella entrevista en 2014, Soler señalaba a Público que sentía mucha rabia porque sabía que moriría pronto y mantenía intacta la «magnífica curiosidad de saber lo que va a pasar». «Estamos en un momento histórico. Se está viviendo el final de una época histórica y va a acontecer un cambio en la vida de la gente. Están intentando mantener el statu quo, pero ya no se puede seguir así. No hay salida económica, ni política, ni intelectual, ni científica», aseguraba Alejandra, que decía entonces: «El mundo no cambiará mañana, pero cambiará».

Alejandra no ha vivido lo suficiente para ver el cambio que deseaba, pero su lucha hace que ese momento esté más cerca. Su legado sirve de ejemplo. Descanse en paz.

Fuente de la noticia:http://www.publico.es/politica/muere-103-anos-maestra-republicana.html

Fuente de la imagen:http://www.publico.es/uploads/2017/03/03/original_58b9a3990d408.jpg

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Colombia: La profesora que usa el canto para incentivar el hábito de leer

Ludy Salas utiliza la música como elemento integrador en Turbo, Antioquia.

Para la profesora Ludys Salas era un sacrificio y una tarea ardua lograr que sus alumnos de primer grado, en la Institución Educativa Turbo, en Antioquia, participaran en las actividades de lectura y escritura sin distraerse ni aburrirse.

Pero además de los problemas académicos, la actitud de muchos estudiantes con sus docentes y sus mismos compañeros era agresiva e intolerante.

 “La población a la que atiende la institución son niños de estrato 1 y 2, con problemas familiares que trascendían los hogares y los estudiantes llegaban cargados a las aulas”, contó la profesora Salas.

Por eso, y después de hacer un trabajo de observación con los niños, descubrió que la música era un elemento unificador entre sus alumnos y pensó incluirla en sus clases para que fueran más atractivas.

Así nació ‘La canción como estrategia para mejorar el proceso de lectura y escritura de los estudiantes’, un proyecto en el que a través de canciones se desarrollan las clases.

“Los maestros llevamos las letras de las canciones, se hace un ejercicio de lectura, de interpretación textual, de inferencia y terminamos cantando y bailando. En el colegio se respira esa alegría”.

Ludys se emociona hablando del proyecto, pero cuando recuerda a Juan Pablo, un estudiante en condición de discapacidad, su emoción se duplica y confirma que con pequeñas acciones se generan grandes cambios.

“Juan Pablo era un niño rebelde, racista, me decía que no quería entrar a clase porque yo soy negra. Al principio fue muy difícil, pero empecé a hacer un trabajo personalizado con él, me di cuenta de cuánto ama la música y esa fue la manera de involucrarlo y lograr un cambio en su actitud. Ese es el mejor ejemplo del efecto transformador de nuestro proyecto”, recordó la docente.

Fuente de la noticia: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/educacion/foro-educativo-nacional-proyectos-de-aula/16727798

Fuente de la imagen: http://www.eltiempo.com/contenido/estilo-de-vida/educacion/IMAGEN/IMAGEN-16727799-2.png

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EE.UU: Una profesora de educación especial lleva a todos sus alumnos como invitados a su boda

América del Norte/EE.UU/09 Octubre 2016/Fuente  y Autor: huffingtonpost

Esta profesora de educación infantil ha tenido un gesto precioso con sus alumnos. La joven de Louisville, Kentucky (Estados Unidos) decidió que sus colegiales tuviesen unprotagonismo especial en el día de su boda.

Kinsey Fench da clases en la escuela cristiana Rock Creek, en la que imparte clase de educación especial a niños con Síndrome de Down a los que según ella considera como su familia. Tal es el amor que tiene por sus alumnos que invitó a todos ellos a su boda y dejó que fuesen los pajes encargados de llevar los anillos y las flores al altar.

«Ellos fueron mi primera clase y han sido mi única clase y así que sabía que no podía tener un día especial sin ellos», ha comentado Fench en la revista Glamour.

Fuente de la noticia: http://www.huffingtonpost.es/2016/10/08/boda-alumnos_n_12403368.html

Fuente de la imagen: https://pbs.twimg.com/media/CuJyaC7UAAArnq2.jpg

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Maestras: Las que luchan

Por: Virginia Pescarmona

Bombones, flores, adornos, bijouteri y muchas cartas se preparan en las manos de los niños y niñas para agasajar a sus maestras. Queremos el pan, pero también las rosas. Las maestras que tenemos un enorme historial de lucha y resistencia todavía por conocer.

Según se puede leer, el 11 de septiembre de 1943, durante la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las repúblicas Americanas, se resolvió homenajear a Sarmiento como educador en la fecha de su muerte. Pero que el Día sea del Maestro, en masculino ya implica una discusión y que sea en homenaje a Sarmiento es también toda una contradicción.

Se homenajea a una figura controvertidísima de la historia nacional gracias a la llamada Revolución del `43 de los milicos Rawson, Ramírez y Farrell. La resolución decía: «Considerando: que es actividad fundamental de la escuela la educación de los sentimientos, por cuyo motivo no debe olvidarse que entre ellos figura en primer plano la gratitud y devoción debidas al maestro de la escuela primaria, que su abnegación y sacrificio guían los primeros pasos de nuestras generaciones y orientan el porvenir espiritual y cultural de nuestros pueblos; que ninguna fecha ha de ser más oportuna para celebrar el día del maestro que el 11 de septiembre, día que pasó a la inmortalidad, el año 1888, el glorioso argentino Domingo Faustino Sarmiento».

En nuestro país más del 90% de los maestros primarios son maestras, es decir, mujeres. En 1870 Nicolás Avellaneda decía: «La experiencia ha demostrado efectivamente que la mujer es el mejor de los maestros, porque es más perseverante en la dedicación a la enseñanza, (…) y porque se halla, en fin, dotada de todas esas cualidades delicadas y comunicativas que la hacen apoderarse fácilmente de la inteligencia y de la atención de los niños». Los datos dicen que entre 1874 y 1921 se graduaron 2.626 maestras y sólo 504 maestros.

Transcurren sólo treinta años entre la apertura de la Primera Escuela Normal, en 1870, y la conformación de un cuerpo docente predominantemente femenino. Según las revistas, documentos y libros de la época, las maestras suponen un cúmulo de cualidades que la hacen ideal para la tarea: prudencia, sencillez, humildad, amor a los niños y a la patria. Todas cualidades morales y cívicas, pero ninguna relacionada con capacidades intelectuales. Para el 1900 el requisito para obtener un título de maestra era rendir un «examen de moral, religión y buenas costumbres». Pero la señorita maestra: devota, abnegada, sacrificada y quien sostiene el porvenir espiritual y cultural de la Nación, por suerte ha sido mucho más que eso.

Son maestras las que luchan y enseñan a luchar

Desde fines del SXIX las maestras no paran de denunciar las condiciones en que trabajan, en las que hay que enseñar y aprender. Las condiciones en que viven los niños, niñas y jóvenes. La docencia ha librado luchas enormes en todo el país en las últimas décadas que, en algunos casos, han trascendido los reclamos salariales convirtiéndose en verdaderas luchas del conjunto de la clase obrera y el pueblo. Como vimos en ese 2007, tanto en Santa Cruz, en Salta, como en la provincia de Neuquén. La última etapa de la era kirchnerista ha visto a la docencia luchar en las calles por el salario y las condiciones laborales y edilicias, junto a los estudiantes y familias. Ahora con el macrismo nuevamente se pone en el tapete la discusión sobre la educación pública y la defensa de los derechos adquiridos.

El trabajo docente es muy complejo. Incluye innumerables tareas fuera y dentro del aula. Se exige a la docencia una polifuncionalidad que conlleva un fuerte y cotidiano desgaste psíquico y físico que se expresa en el deterioro de la salud. La lista de afecciones es interminable e incluye enfermedades que no son reconocidas como laborales como el síndrome de Burnout, cuyos síntomas son cansancio y desgaste emocional, pérdida de energía, desmotivación, desorientación, incapacidad de concentración y sentimientos depresivos.

Con salarios que no alcanzan, se suman turno, horas, módulos para llegar a fin de mes. A esto se le suman las jornadas de trabajo doméstico no remunerado, algo que recae en la mayoría de los casos sobre las mujeres. Que las maestras dejemos nuestras vidas en la escuela no puede ser algo “normal”, pero pasa.

Las maestras no son entes neutrales, blancas y puras, abnegadas conservantes de las buenas costumbres y la moral dominante. Su saber y su accionar no es “neutral”. Enfrenta patrones, gobiernos, regímenes políticos. La docencia se ha ganado un lugar en la lucha por sostener la educación pública, más allá de las permanentes campañas de descrédito que lanzan los distintos gobiernos y los medios de comunicación. Las maestras son la clave para la articulación entre la escuela, los pibes y sus padres que son parte de la clase trabajadora y el pueblo pobre, que sufre penurias sociales de todo tipo. Son la llave para empezar a cuestionar hasta lo más naturalizado: ¡hasta el Día del Maestro!

Tomado de: http://www.laizquierdadiario.com/Maestras-las-que-luchan

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Maestras guerreras

Por Lyanne Ortiz Roman

En mi familia hay tres maestras. Eva Delcy, quien da clases de estudios sociales a nivel elemental y de quien fui alumna cuando pequeña. Es reconocida por su gran desempeño en su escuela, y doy fe de cuánto le apasiona la historia de Puerto Rico. La otra es Evelyn, quien da casi todas las materias de nivel elemental a superior, y resalta en las bellas artes, pues las graduaciones más hermosas y emotivas las he visto realizadas con sus salones hogares. También se encuentra Sandra, quien, aunque es maestra, actualmente funge como orientadora escolar. Esta última es mi favorita, mi guerrera; ésta fue la misma que salió en defensa, junto a otras dos compañeras, por sus derechos en una ocasión que fueron tratadas injustamente. Los maestros(as) son multifacéticos, guerreros, de eso no hay duda.

Cada vez que se juntan las tres maestras hermanas hablan sobre los planes que realizarán, cómo van a decorar el salón, el intercambio de materiales, y en ocasiones, de las decepciones que viven en el semestre escolar. En ellas tres veo a todo el magisterio de Puerto Rico y me enorgullecen. Todas tienen una personalidad distinta, pero las he visto impartiendo enseñanza a sus estudiantes, y todas tienen algo en común.

El amor por levantarse tempranito en la mañana para ir a su salón hogar, el amor al preparar planes el día anterior, el amor al corregir exámenes un sábado o domingo mientras hay visita en la casa, el amor por orientar a los estudiantes, sobre la carrera que le despierta interés, el amor por actualizarse y darle a sus alumnos una clase buena e interesante. El amor por estar pendiente de si sus estudiantes merendaron, conocer por qué no hacen sus asignaciones, el amor al magisterio.

Siempre he tenido en mente que aquel niño(a) o joven de ojos tristes, que se tarda un poco más en hacer sus tareas, o aprender a leer y escribir es el niño(a) o joven que más atención requiere, y que tiene una gran historia por contar.

Amar al magisterio es ir más allá, salir del área de la pizarra y el escritorio e ir a ese pupitre a conocer el corazón de ese alumno. He escuchado varias veces a maestros decir que aquel estudiante que más “candela” les dio, es aquel que años después los ve en la carretera y les grita: “Mr., Mrs., ¿se acuerda de mí? O es quien que te abraza, por que recuerda lo que hiciste por él/ella, pues más que darle clase, lo ayudaste. Ahí es que su conciencia les agradece esa milla extra. Estoy segura de que existen más buenos maestros que aman la profesión que aquellos que han dejado de amarla en el camino.

En estos días, hemos tenido el honor de escuchar noticias de que varios maestros puertorriqueños han sido reconocidos por su excelente desempeño en varias materias en Estados Unidos. ¡Qué orgullo! Ustedes están de pie como lo están todos aquellos maestros a pesar de las controversias de estos últimos años tales como, el Retiro, demandas, huelgas, escasez de materiales, cierres de planteles escolares. En ocasiones han sentido que no se les da gran importancia. ¿A quiénes castigan? No tan solo el magisterio, también a los miles de estudiantes. Estos son los que sufren las malas decisiones.

Y sé que les duele porque recordando la historia de las tres maestras que resalto, desde niñas soñaron con ser maestras. Eva Delcy me contaba que con un globo terráqueo practicaba su clase de historia, que dibujaba mapas y que sus alumnas en ocasiones eran muñecas. De este mismo sueño hablaban los tres maestros galardonados en Washington por el presidente esta semana. Sé maestros que todos ustedes también lo soñaron. “Lo que sí es verdad, Consuelín, que me emociona intensamente pensarte frente a un salón de clases, a aquella muchachita inquieta y traviesa que de bicicleta  en bicicleta desafiaba todos los peligros, y que por poco se ahoga conmigo al reventarnos una goma en altamar. ¿Te acuerdas?”. (Julia de Burgos, Carta desde la Habana, 1940)

Existimos alumnos y ex alumnos que les damos las gracias y no nos imaginamos ni tan siquiera un día sin aprender o sin estar en su salón hogar.  Ejercen la profesión más importante el mundo. Tuve una maestra que me cambió la vida de manera positiva. Fue en sexto grado, una maestra que me inspiró a escribir, me inspiró a dirigir una organización que se llamaba “Grupo de Lectores y Escritores”. Con ella fue la primera vez que recibí un premio de superación. Pasan los años y no la olvido. El día de la graduación de cuarto año estaba ella allí. No pude abstenerme de sacarme una foto con ella para enseñársela a mis futuros hijos y no recuerdo si le di las gracias. Pero si no, ¡Gracias, Mrs. Toledo! Usted me ayudó a sentirme grande a tan poca edad y desde ese día continúo desarrollando eso que usted me enseñó.

¡Qué grandes son, maestros y maestras de Puerto Rico! Y como diría la gran Julia de Burgos: “¡Cómo te envidio ahora! ¡Y cómo gozo con tu triunfo que ya mismo verás realizado plenamente! Frente a los muchachos, pórtate seria, pero a la vez dulce.  No humilles a ninguno, que tú sabes que la adolescencia se caracteriza por el amor propio desenfrenado, y un realce de las buenas cualidades del niño de parte de la maestra hace mucho más que un enfoque directo a sus vicios. Cualquier problema que tengas consúltamelo enseguida, que tú sabes que la experiencia vale mucho más que cien conferencias.”  Y maestro o maestra a ti te digo: “Fuerte para responder con eficacia enseguida” (JB, 1940)

Fuente: https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/maestrasguerreras-columna-2234582/

Imagen: Obra de Miguel Conesa Osuna denominaa «Las Tres Mujeres Sabias» tomada de http://www.angelfire.com/planet/miguelconesaosuna/

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Película: El milagro de Anna Sullivan

El milagro de Anna Sullivan

  • Título original: The Miracle Workeraka
  • Año: 1962
  • Duración:107 min.
  • País : Estados Unidos
  • Director: Arthur Penn
  • Guión: William Gibson (Teatro: William Gibson)
  • Productora: Metro-Goldwyn-Mayer

Sinopsis: Una familia contrata a Anna Sullivan para educar a Helen, una niña sorda y ciega. Un trauma infantil, un oscuro complejo de culpa, por la muerte de su hermano, impulsa a la maestra a redimirse mediante la educación de la niña. La incompetencia y la negligencia de los padres han hecho de Helen una niña mimada, incapaz de someterse a ninguna disciplina, y con la que toda comunicación parece imposible. La adolescente vive aislada en un mundo propio completamente ajeno a los demás. Sin embargo, Anna Sullivan conseguirá, con mucha paciencia,constancia y rigor, que venza sus problemas de comunicación.

Fuente de la reseña: http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/462819.html

Fuente de la imagen: http://pics.filmaffinity.com/El_milagro_de_Anna_Sullivan-401624452-large.jpg

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