Nicaragua: Suspenden clases en todo el país por amenaza de Otto

Nicaragua/Noviembre de 2016/Fuente: El Nuevo Diario

Las clases y actividades educativas en todos los centros públicos y privados del país fueron suspendidas por el Ministerio de Educación (Mined) como medida de prevención, protección y resguardo ante la amenaza del fenómeno meteorológico Otto.

Así lo dio a conocer a medios oficiales el asesor de la Presidencia en temas educativos, Salvador Vanegas, quien precisó que la disposición aplica para  los días 24, 25, 26 y 27 de noviembre.

El funcionario indicó que los exámenes correspondientes al último corte evaluativo que resulten afectados por esta medida, serán reprogramados para el lunes 28 y martes 29 de noviembre.

Respecto a la entrega del bono que debe ser entregado a los bachilleres 2016, Vanegas aseguró que se mantiene según lo programado anteriormente.

Es decir que el viernes 25 de noviembre será entregado en en León y Chinandega, el  25 y 26 en Managua, el  28 en Matagalpa, Jinotega, Masaya, Granada, Carazo y Rivas; el 29 de noviembre en Boaco, Chontales, Zelaya Central, Río San Juan, Madriz, Nueva Segovia y Estelí, y el día 30 en las regiones autónomas del Caribe y en el Triángulo Minero.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/411077-suspendes-clases-todo-pais-amenaza-otto/

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Medidas de seguridad en las escuelas francesas

Francia/17 noviembre 2016/Fuente: rfI Las voces del mundo

En Francia, tras los atentados del 13 de noviembre, varias medidas de seguridad fueron adoptadas para proteger las escuelas del país.

Patrullas móviles de policías o soldados, controles más estrictos en la entrada de las instituciones escolares, ejercicios de seguridad, colaboración más estrecha entre los Ministerios del Interior y de Educación… La serie de medidas puesta en marcha por el gobierno socialista después de los atentados en Francia tiene como objetivo proteger los establecimientos escolares pero también tranquilizar a las familias y a los profesores.

El grupo terrorista Estado Islámico ha designado al mundo educativo como uno de sus blancos. En su revista de propaganda en francés, la organización yihadista llamó desde noviembre de 2015 a «combatir» y «matar» a los profesores.

Ante esta amenaza que persiste, la escuela, vista por muchos años como un santuario, tiene que cambiar de lógica, argumenta el Ministerio de Educación. Niños y adultos deben aprender una nueva «cultura de la seguridad».

Escuelas, colegios y liceos deben ahora organizar tres ejercicios de seguridad por año, en vez de dos. Uno de éstos simula un atentado-intrusión, aunque el vocabulario y las explicaciones entregadas a los alumnos son más o menos explícitas según su edad.

Pero ¿será realmente útil encerrarse en la sala, hacer silencio y esconderse detrás de las mesas si un terrorista entra al colegio con el objetivo de matar? Algunos se dicen dubitativos. Para Françoise Pétreault, subdirectora en el Ministerio de Educación, “se trata de desarrollar una cultura de responsabilidad, una toma de consciencia en materia de seguridad pero también de desarrollar comportamientos automáticos gracias a ejercicios que se repiten con calma y dando tranquilidad a los niños. Es algo a largo plazo pero también un entrenamiento para estar preparados a situaciones concretas.”

¿Qué impacto psicológico tienen estos ejercicios sobre los niños? se preguntan también los padres. El doctor en Psicología y Ciencias de la Salud, Javier Urra, que trabaja desde hace 30 años en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid, estima que “los niños se informan y conocen las noticias, (…) y necesitan mucho amor y mucha seguridad. El que se busque fórmulas para, en caso de terror, saber cómo escapar, adónde ir, qué hacer, me parece bien”. Destaca además el carácter colectivo del simulacro.

Primeros auxilios y convivir

Parte de esta nueva cultura de seguridad es saber ayudar a los demás en caso de emergencia. Para ello, el gobierno se ha propuesto formar en primeros auxilios a todos los alumnos de tercer grado, es decir más de 800.000 alumnos de unos 14 años.

También ha prometido desbloquear 50 millones de euros para ayudar a las municipalidades que tienen dificultades en realizar las obras necesarias para proteger mejor las entradas y los primeros pisos de sus escuelas.

En ese contexto, muchos profesores consideran importante trabajar con sus alumnos el «vivre-ensemble», el vivir juntos, cualesquiera sean sus diferencias sociales, de origen o religión, y dar un acceso igualitario a la enseñanza… Esto para luchar contra el miedo al otro, contra la falta de oportunidades y el sentimiento de exclusión, que pueden constituir un caldo de cultivo para las ideas yihadistas.

Las medidas y los ejercicios de seguridad son necesarios, considera Rodrigo Arenas, dirigente de una asociación de padres de alumnos en las afueras de París, pero tienen un impacto negativo sobre nuestras libertades.

Ese debate sobre el equilibrio entre seguridad y libertades civiles podría reactivarse en Francia. El primer ministro Manuel Valls indicó este fin de semana su intención de prolongar, hasta las elecciones presidenciales de mayo, el estado de emergencia. Una medida de excepción, según la Constitución francesa, pero que ya lleva más de un año en vigor y cuyo balance resulta controvertido.

Entrevistados: Étienne Sauvage, profesor de Educación Física en Marsella, Françoise Pétreault, subdirectora en el Ministerio de Educación, Javier Urra, doctor en Psicología y Ciencias de la Salud que trabaja desde hace 30 años en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid, Rodrigo Arenas, dirigente de una asociación de padres de alumnos en las afueras de París, y alumnos.

Fuente: http://es.rfi.fr/francia/20161115-medidas-de-seguridad-en-las-escuelas-francesas

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Aprendiendo a esconderse de los terroristas en las escuelas de Francia

Francia/10 noviembre 2016/Fuente: el Confidencial

A un año de los atentados de París, las autoridades han implementado un programa para que los más pequeños sepan cómo reaccionar en caso de nuevos ataques. Hay disparidad de opiniones.

«Hoy vamos a jugar al escondite”. La maestra a un grupo de la “petite section”, los alumnos de tres años del colegio infantil Leon Schwartzenberg de París, explica a la clase que “cuando yo os haga este gesto -se lleva el índice a los labios-, shhh, hay que estar en silencio y tenemos que escondernos para que el director no nos encuentre”. Sorprendentemente, el bullicio habitual de un aula donde los alumnos acaban de dejar los pañales se apaga, y los 25 enanos entran en el juego y siguen a la maestra hasta uno de los dormitorios del colegio, donde permanecen cuatro minutos en silencio tumbados en el suelo y con las luces apagadas. En la escuela no se oye una mosca. El juego termina cuando el director toca a la puerta. ¡Bravo!, todo el mundo ha ganado el reto, y de premio una ‘chuche’.

Los pequeños no saben que el juego es, en realidad, un ejercicio de “alerta intrusión”, una de las nuevas medidas de seguridad que han puesto en marcha los centro docentes franceses ante un eventual atentado terrorista, y que se han desarrollado en las últimas semanas. “A estos niños tan pequeños no les podemos contar que estamos practicando por si entra un ‘malo’ en el centro para no crearles ansiedad o miedo, así que todo se hace de forma lúdica, como un juego del escondite”, señala a El Confidencial Daniel Gueret, director de este centro público del distrito 10 de la capital francesa, que acoge a niños de 3 a 5 años. Desde la “rentrée”, la vuelta al cole tras las vacaciones de verano, el gobierno francés ha desplegado un mayor dispositivo de seguridad en torno a los 64.000 colegios e institutos debido a la amenaza terrorista, pero también ha enviado una serie de consignas para que los alumnos y profesores puedan aprender a reaccionar ante un ataque.

Harold Hyman. París

Los colegios judíos ya gozaban de fuertes medidas de seguridad en Francia, especialmente después del ataque perpetrado en 2012 por Mohamed Merah, el terrorista que mató en Toulouse a siete personas, entre ellos tres niños y un maestro en la puerta de una escuela hebrea. Pero la inquietud por la seguridad del conjunto de centros escolares no se ha hecho patente hasta que a finales de noviembre del año pasado, apenas dos semanas después de los terribles atentados que dejaron en París más de 130 muertos, el Estado Islámico pusiera en la diana a la escuela francesa. En el séptimo número de “Dar el Islam”, el órgano de propaganda francófono del Dáesh, los yihadistas cargaban contra el laicismo de la enseñanza en Francia, la prohibición del velo a las niñas, la no segregación por sexos o incluso la teoría darwinista de la evolución. Las autoridades han decidido tomar cartas en el asunto.

Tres simulacros deberán llevarse a cabo a lo largo del año en todos los establecimientos escolares, al menos uno de ellos específico sobre la entrada en el centro de un intruso peligroso. En los grados superiores, donde sí se explica en qué consisten estos ejercicios para esconderse o escapar en caso de amenaza, los alumnos de 14 y 15 años recibirán una formación en primeros auxilios, así como todos los delegados de clase a partir del “collège”, la enseñanza secundaria. Se busca “prepararse para afrontar una situación de crisis con sangre fría”, explica el manual preparado por el ministerio de Educación. 500 profesores y personal educativo serán asimismo formados cada año en el Centro Nacional de Entrenamiento de la Gendarmería para aprender gestión de crisis.

Ejercicio antiterrorista en una escuela israelí en Jerusalén, en junio de 2015. Ejercicios similares fueron copiados por las escuelas judías de Francia, y ahora por otras (Reuters)
Ejercicio antiterrorista en una escuela israelí en Jerusalén, en junio de 2015. Ejercicios similares fueron copiados por las escuelas judías de Francia, y ahora por otras (Reuters)

Reacciones encontradas

Las nuevas medidas han despertado reacciones dispares entre los padres, desde los que consideran este tipo de preparación algo indispensable en el contexto actual de amenaza terrorista, hasta los que creen que los ejercicios tienen poca utilidad y crean ansiedad en los niños. Desde los ministerios de Educación e Interior se quiere implicar también a los progenitores en la seguridad de las escuelas, pidiéndoles que comuniquen si ven algún objeto o alguna persona sospechosa rondando por los alrededores del colegio o que, por ejemplo, no formen aglomeraciones a las puertas de los centros. Varias guías para padres se han puesto también a su disposición en la página web del ministerio de Educación.

“Ha habido padres preocupados por la seguridad, aunque la situación en el colegio, como se puede observar, es de total normalidad”, explica Gueret, quien cuestiona él mismo la eficacia de estas medidas. “Hemos revisado el colegio de arriba abajo, quién tiene acceso a las llaves… y, por ejemplo, las ventanas de la planta baja no están aseguradas y cualquiera puede saltar la valla del colegio por mucho que nosotros tengamos la puerta siempre cerrada y se vigile a conciencia quién entra en el centro”, confiesa el director. La seguridad absoluta no existe y el ministerio tampoco busca convertir los colegios en fortalezas, pero sí crear una “cultura común de la seguridad”, señalan desde el gobierno.

Paula Rosas. París

Aislar a los niños de los atentados terroristas que han sacudido a Francia en los últimos dos años es una quimera. Los colegios han hecho una labor importante intentando explicar en clase un horror que para la mayoría de la sociedad es imposible de asumir, o cómo acostumbrarse a vivir con la amenaza. Aunque en los ejercicios de simulación no se hable de armas o de terroristas, son pocos los niños que no han escuchado esas palabras a sus padres, o en la televisión, normalmente en discursos alarmistas. En los manuales editados por el ministerio de Educación, reconocen que debido a la actualidad “es posible que haya que hablar de los atentados con los alumnos”, también con los más pequeños. “Los niños perciben la inquietud de los adultos”, señala el documento dirigido a los maestros, “y la manera de expresarse es tan importante como las palabras que se utilizan. Intentar sentirse, en la medida de lo posible, confiado, tranquilo, seguro de uno mismo, sereno. A partir de los 5-6 años, los debates argumentados pueden permitir un intercambio con los niños sobre la muerte, el miedo, la violencia, la maldad…”.

Los expertos creen que, si se llevan a cabo con delicadeza y respetando la edad de los pequeños, los ejercicios como el que se ha llevado a cabo en las últimas semanas en la mayoría de las escuelas francesas pueden dar seguridad a los alumnos porque, como explica el psiquiatra infantil Stéphane Clerget en las páginas de “Le Figaro”, “no se sentirán desvalidos ante un peligro». Según Clerget, «los niños sólo sentirán aprensión si ven que sus padres tienen miedo”.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-11-08/atentados-paris-ejercicios-antiterroristas-escuelas-francia-ninos-esconderse_1286248/

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