Page 1 of 3
1 2 3

Chile: ¿Abrieron las aulas? Solo uno de cada tres escolares asiste presencialmente a clases. Análisis

Análisis de la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica muestra que, aunque un 80% de los colegios declara haber retomado actividades presenciales -con amplia disparidad entre los recintos públicos y los privados-, a mediados de agosto solo el 27% de la matrícula estuvo al menos una vez por semana en el aula. El bajo porcentaje estaría determinado por los aforos impuestos y por la baja confianza de las familias.

Pese a que todo el país está desconfinado y el grueso de las comunas se encuentran en fase de Apertura, la normalización de las actividades académicas, en todos los niveles, ha ido notoriamente más lenta. Y aunque cada vez son más los colegios abiertos, la modalidad de enseñanza que están recibiendo los estudiantes está más cerca de la educación virtual que de la presencial.

Así lo muestra el análisis realizado por la Escuela de Gobierno y el Instituto de Sociología de la UC, en conjunto con el Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile que, con el apoyo del Ministerio de Educación, han monitoreado la evolución del sistema escolar en la pandemia, sus principales trabas y desafíos.

Y de acuerdo a esta sexta entrega, que abarcó el período comprendido entre el 9 y 13 de agosto, solo un 27% del total de los estudiantes matriculados asistió presencialmente a clases al menos una vez a la semana.

El estudio, que considera una muestra representativa de los establecimientos (1.991 encuestados, el 21% de los existentes), muestra también que el 80% de los colegios en comunas en Fase 2 o superior ya retornó a las actividades presenciales, ya sea a través de todos o algunos de sus niveles educacionales.

“Un elemento muy importante es la masiva reapertura presencial tras las vacaciones de invierno. Tener un 80% de establecimientos abiertos presencialmente es un tema inédito de 2021. Este ha sido el mayor porcentaje”, comenta el investigador del CIAE de la U. de Chile, Juan Pablo Valenzuela.

De los establecimientos que reabrieron las aulas, en promedio el 57% realizó actividades presenciales orientadas a todos los estudiantes. Mientras, un 23% lo hizo solo para algunos niveles educativos o grupos priorizados de alumnos.

De hecho, debido a los protocolos sanitarios, el 72% de los colegios fijaron como máximo el número de 15 estudiantes por sala, aforos que fueron más restrictivos en los colegios municipales (el 57% admite menos de 10) y más laxos en los particulares pagados (59% recibe a más de 15).

Los datos también revelan que la presencialidad en los recintos de los Servicios Locales de Educación Pública (SLEP), particulares subvencionados y particulares pagados superó el 90%, mientras que, en el caso de los recintos municipales, la cifra alcanzó el 61%.

Si bien en el primer semestre la reapertura en los establecimientos municipales era del 40%, lo cual ha mejorado, el estudio advierte que es en este sector donde más persiste la educación remota, pues ponderan el 81,2% del total de recintos que aún no retornan a las aulas.

Esta situación preocupa a la profesora y cofundadora del movimiento Escuelas Abiertas, Teresita Romero, quien afirma que, a un año y medio del inicio de la pandemia, la reapertura en la educación debiera ser comprendida como una urgencia. “Ya no es cómo incentivar, es que realmente es un deber hacerlo, un deber que no debería depender de cuántos apoderados quieren que sus hijos vuelvan a clases ni de que los que sí quieren apertura tengan que denunciar o hacer acciones legales, ni de opiniones políticas de sostenedores”, sostiene.

En la misma línea, la académica de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, Susana Claro, comenta que, desde que comenzó la investigación ha tenido la oportunidad de conversar con varios directores, quienes “han hecho mucho trabajo de conectarse, de vincularse con los apoderados y demostrarles que están trabajando con mayor seguridad. Entonces, yo creo que hay mucho esfuerzo que poner ahí, para generar la confianza en los apoderados de que pueden ir con sus hijos, pero yo imagino que todavía hay mucho temor. Creo que donde más hay que trabajar es en la conciencia de que el costo para los niños de no ir a la escuela es muy alto”.

Con todo, se espera que en el sector municipal la situación siga mejorando: aunque la mitad se declaraba insuficientemente preparado para concretar la apertura, el 55% de los colegios ya tenían planes para abrir en septiembre.

(Foto: Agencia Uno)
Incentivar la asistencia

En un día normal, solo el 19% de los estudiantes asistió a alguna actividad pedagógica, abarcando, en promedio, el 43% del aforo de cada establecimiento. Y si bien los estudiantes que asistieron al menos un día a la semana representan el 27% de la matrícula general, este porcentaje es considerablemente mayor en los recintos particulares pagados, donde la cifra alcanzó el 54%, y cae al 24% en los particulares subvencionados y al 22% en los recintos municipales y SLEP.

Lo anterior cobra especial relevancia si se considera que, de acuerdo a las estimaciones de los directores, alrededor del 26% de los estudiantes no cuentan con conectividad suficiente para participar de las actividades de aprendizaje a distancia. Y si se considera solo a los recintos SLEP y municipales, el promedio sube al 33%.

Es más. El análisis también recogió la cifra de estudiantes que no participan en ninguna actividad educativa: el 5,4%, promedio que sube al 8,3% en los colegios municipales y al 6,4% en los SLEP.

El estudio muestra que los recintos que cuentan con actividades presenciales consideran prioritario cerrar las brechas de aprendizaje, aumentar la asistencia de los estudiantes y mantener el vínculo con estudiantes no presenciales. En los colegios municipales, en tanto, la principal preocupación fue mejorar la conectividad digital.

Respecto a lo anterior, la encargada de Proyectos del centro de estudios Acción Educar, Pía Turner, comenta que era esperable que la asistencia a clases durante las primeras semanas de agosto fuera relativamente baja. “Tal como ha ocurrido en otros países, hay muchos padres que esperan a ver cómo funciona la apertura antes de enviar a sus propios hijos al colegio. Eso debiera de irse revirtiendo con el transcurso de las semanas. A la vez, los aforos diarios permitidos muchas veces son menores al 100% de la matrícula”, señala.

No obstante, para el investigador del CIAE de la Universidad de Chile, Juan Pablo Valenzuela, el foco de atención en el futuro deberá estar en la educación híbrida. “Tenemos que aprender y mejorar toda la educación que se denomina híbrida o mixta, porque abres el colegio y solo uno de cada tres va a estar presencialmente, los otros dos están a distancia. Eso conlleva a que hay que tener un tema complementario sistemáticamente de cómo se hace la clase en línea, cómo les llegan los aprendizajes a los estudiantes, cómo estás sabiendo que están aprendiendo de por medio”, concluye.

La mirada de los protagonistas

“La resistencia explícita de algunos sectores al proceso de apertura de establecimientos educacionales y la demora de algunos sostenedores en poner los colegios a disposición de las familias atenta contra el objetivo de generar confianza en los apoderados”, dice sobre los resultados de la encuesta Raúl Figueroa, ministro de Educación, quien añade que “a medida que los colegios abren, que los apoderados conocen su funcionamiento y aprecian los beneficios que tiene para sus hijos ir a clases, la asistencia aumenta”.

El titular de Educación ahonda y asevera que “la confianza es primordial para que las familias decidan que sus hijos retornen a la presencialidad”, razón por la cual, en todas las regiones del país han desarrollado diálogos con las comunidades educativas “para escuchar sus aprehensiones y darles respuestas a sus dudas, por lo que esperamos que con esto vayan generando seguridad y sigan enviando a sus hijos a clases presenciales”.

Pero, más allá de la adhesión de las propias familias, ahora los sostenedores, ya sea municipales, dependientes de un Servicio Local de Educación Pública, particular o particular subvencionado, están forzados a abrir las puertas de sus salas de clases, toda vez que el martes de esta semana la Superintendencia de Educación emitió un dictamen en el que los obliga a esto, arriesgándose a multas de hasta 1.000 UTM para quienes no cumplan.

Lo Espejo es una de esas comunas que aún no han dado luz verde al retorno a las aulas. “Por cierto, consideramos que las clases presenciales son mejores. Necesitamos que nos ayuden que esas clases se puedan generar bajo las condiciones que corresponden. Compartimos esa preocupación, pero necesitamos que nos puedan apoyar, porque finalmente nos imponen, pero no se fijan en las condiciones que tenemos en las distintas comunas y todos los estudiantes de Chile merecen seguridad”, señala la alcaldesa Javiera Reyes (PC).

Por eso, dice la edil, están buscando habilitar “sobre todo actividades que guardan relación con el proceso educativo desde el punto de vista de aquellas que puedan realizarse al aire libre, principalmente porque tenemos graves problemas de condiciones materiales respecto a la gasfitería”. Eso, asegura, impide garantizar el lavado de mano de los estudiantes.

“Estamos a la espera hace más de un mes de una reunión que le solicitamos al ministro de Educación, para poder plantearle, mostrarle y que nos puedan ayudar a mejorar las condiciones de infraestructura en las que recibimos los establecimientos”, asevera.

Desde la Dirección de Educación de Santiago, en tanto, explican que hoy tienen cinco establecimientos educacionales con distintos trabajos presenciales, entre talleres y apoyo a estudiantes con rezago.

“Llevamos más de la mitad de las escuelas con sus demarcaciones hechas, cosa que estaba pendiente, y también con las compras de elementos de protección personal, lo que permitirá ir abriendo más establecimientos en forma gradual durante los próximos días y semanas”, agregan, además de señalar que septiembre “será un mes clave y esperamos a la vuelta del 18 a lo menos tener un tercio de establecimientos abiertos y con presencialidad organizada y activa”.

Puente Alto ha sido uno de los más recientes municipios en sumarse a la presencialidad. “Los establecimientos municipales están en funcionamiento de acuerdo a los protocolos y medidas sanitarias dispuestas por las autoridades”, dice Daniela Torres, secretaria general de la Corporación de Educación y Salud de la comuna.

“Estas medidas también han sido trabajadas en profundidad con las comunidades educativas”, añade, antes de explicar que para el cumplimiento de las medidas sanitarias “se ha ido realizando un ingreso presencial de estudiantes de manera progresiva, de modo tal que semana tras semana van aumentando los cursos que asisten a nuestros establecimientos”.

El titular del Mineduc detalla que a la fecha ya son más de 11.800 recintos con sus puertas abiertas, los que esperan que día a día aumenten. “La apertura era un objetivo fundamental y el primer paso para que las familias tengan la oportunidad de elegir si envían o no a sus hijos a clases”, dice. Y añade: “Con los establecimientos abiertos, nuestro mayor desafío es que las familias tengan confianza en que el retorno sea seguro, y conciencia de lo importante que es para los niños recuperar la presencialidad”.

Fuente: https://www.latercera.com/earlyaccess/noticia/abrieron-las-aulas-solo-uno-de-cada-tres-escolares-asiste-presencialmente-a-clases/CZQUZBYF2FFA5C6EQWY2BRAI3Y/

Comparte este contenido:

La Fractura Educativa

Por: Juan Carlos Miranda Arroyo 

En una época de emergencia sanitaria como la que vivimos, y aun cuando “venga a la baja” la enfermedad, la docencia todavía está partida en pedazos…

Cada quien se rasca con sus propias uñas para solventar las necesidades pedagógico-didácticas

Debido a la campaña emergente de vacunación para prevenir Covid-19 y a la disminución de casos confirmados de esa enfermedad, el avance que en México se ha producido en materia de salud pública genera altas probabilidades de regresar a clases, en el formato presencial, por fortuna.

Pero el retorno a clases presenciales, sobre todo en la educación básica, habrá de llevarse a cabo de manera gradual, escalonada y con medidas sanitarias que aseguren, en lo posible, que no se registren rebrotes de la inaudita enfermedad que ha azotado al mundo (2020 y lo que va de 2021).

Se sabe, según datos preliminares, que en México la población más afectada por la condición que nos trajo la pandemia, por el hecho de haber cerrado los centros educativos, es la de las y los estudiantes de educación básica matriculados en la escuela pública. Por ello, es importante y prioritario tomar las medidas concretas y pertinentes, en materia de políticas públicas educativas, específicas, para crear condiciones adecuadas en el regreso a las clases presenciales, y dar continuidad al avance de los aprendizajes escolares de niñas, niños y jóvenes (NNyJ).

La docencia todavía está partida en pedazos

¿Cuáles son las condiciones y elementos adecuados que permitan la puesta en operación de protocolos sanitarios, por niveles-modalidades educativos, para regresar a clases? ¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta la escuela pública ante la inminencia del retorno a la escuela presencial? ¿Cómo se organizan o se organizarán, o no, las comunidades educativas en este escenario inminente de postpandemia?

En una época de emergencia sanitaria como la que vivimos, y aun cuando “venga a la baja” la enfermedad, la docencia todavía está partida en pedazos. Hoy, como es evidente, el contacto con las y los estudiantes es remoto, irregular, distante, complicado, cuando lo hay, o nulo cuando no hay conectividad ni estudiantes. Justo por ello, me parece que el problema más grave es la cantidad de estudiantes que no regresó a las clases mediadas por tecnologías electrónicas o materiales impresos, durante el presente ciclo escolar (2020-2021).

Desde hace más de un año, estamos frente a un fenómeno social y educativo caracterizado por cambios sin precedentes en el ámbito específico de las relaciones entre la enseñanza y los aprendizajes, donde la sensación de avance (para ambos actores sociales: docentes y estudiantes), en realidad, se ha vuelto una percepción de retroceso.

El 20% de las y los estudiantes que concluyeron el ciclo escolar anterior, no se han reportado durante el presente año escolar.

Las y los docentes, así como las y los directivos escolares vivimos una coyuntura de adaptaciones vertiginosas, individuales y sociales, tanto en el uso de métodos como en la profundidad y extensión de los contenidos educativos. Hay una sensación “objetiva” y “subjetiva” de frustración en el trabajo docente y de gestión educativa-escolar que se ha realizado en situación de confinamiento, sobre todo porque no existen los apoyos ni el acompañamiento profesional que requieren estas labores.

Adicionalmente y por si fuera poco, la sociedad se pregunta ¿qué tan esenciales son las actividades educativas (y la escuela como institución) frente a una cruda realidad que pone en primer término tanto a la crisis económica como la de salud pública? Apenas se recopila información sobre las dimensiones de esta fractura educativa, que ha implicado el no retorno a clases por parte de cientos de miles de estudiantes. La estadística y el registro puntual, todavía incierto y confuso, acerca de cuántos estudiantes no han regresado a las clases “a distancia” del ciclo escolar en curso, da cuenta de esta tragedia (se calcula que aproximadamente el 20 por ciento de las y los estudiantes que concluyeron el ciclo escolar anterior, no se han reportado durante el presente año escolar, en educación básica pública).

Falta de capacitación a docentes

En medio de todo, y a falta de apoyos institucionales en materia educativa, los duros procesos de adaptación social y pedagógica, por parte de las figuras educativas, siguen su marcha. La realidad indica que cada quien se rasca con sus propias uñas para solventar las necesidades pedagógico-didácticas y de recursos tecnológicos. No hay un acompañamiento institucional ni una atención en infraestructura tecnológica del tamaño de la emergencia sanitaria que se ha vivido durante más de un año. Las autoridades educativas sólo desentonan al decir: “reconocemos el trabajo de las y los maestros”.

Durante este ciclo escolar hemos observado que las acciones de capacitación y actualización (formación continua), en materia de trabajo y prácticas docentes o directivas escolares, dirigidas hacia las principales figuras educativas, son inexistentes, nulas o superfluas. Dar a conocer cómo funciona una plataforma para realizar video-conferencias, no es una capacitación seria, profesional. O dar al docente los procedimientos para crear una cuenta de correo electrónico, con el membrete de “capacitación o actualización”, es simulación.

Paradas en zona de incongruencia, sin embargo, las autoridades educativas federales y estatales señalan que hay, hoy, una revaloración social del magisterio. Que la sociedad reconoce, por fin, la importancia del trabajo docente y directivo. Pero esto sólo se da en las palabras, no en los hechos. Lejos de alabar el trabajo que han realizado las maestras y los maestros en estas condiciones adversas, la actuación de las autoridades educativas sería más congruente si se centrara en dar apoyos al magisterio en recursos didácticos y de infraestructura, y opciones “profesionalizantes” serias, de fondo, en términos de adecuaciones curriculares, de mediano y largo plazos.

La fractura educativa durante el periodo de pandemia, en México, tiene en resumen dos traumatismos: uno, en la desafiliación parcial de cientos de miles de estudiantes NNyJ del país y, dos, el abandono y las anulaciones tácitas e implícitas de las que han sido objeto las figuras educativas, es decir, las y los docentes, las y los directivos escolares y demás profesionales de la educación.

Fuente: SDPnoticias

Comparte este contenido:

Híbrido, no doble

Por: David Calderón

Aprender es un derecho. Pasaba en la escuela –para algunos bien, para muchos en formas imperfectas, precarias y repetitivas– y con el tiempo dejamos de preocuparnos que pasara en otros ambientes: en clases extra, en actividades comunitarias, que la tele y la web ofrecieran algo más que entretenimiento, que la propia familia y comunidad local se asumieran deliberadamente como espacios de aprendizaje, que en la calle se aprendiera convivencia y responsabilidad cívica y no majadería, desconfianza e inseguridad.

En México le acabamos cargando a la escuela toda la garantía del derecho; además, arrastrando con la carga de captura, la neoalianza entre la cúpula sindical oportunista –o de dos, la disciplinada de traje y la indisciplinada de marcha– y la camarilla en el poder. Ya teníamos poco, pobre y, para fastidiarla, se le bajó el switch de sopetón. Cuando las escuelas cerraron sus puertas, medida sensata y obligada, nos metimos en un brete mayúsculo, en una crisis de derechos humanos sin precedentes. Sin ese espacio y tiempo compartido, sin el arreglo de “escuela con tu maestra, tus pares y todos los días”, la vida de niñas y niños mexicanos se ha empobrecido dramáticamente en estos ya 14 meses del apagón.

Por supuesto, se han producido aprendizajes no escolares muy valiosos –acuerdos de convivencia, hábitos de autocuidado, las historias de la abuela, aprender a cocinar, bailar, juegos de mesa y de ingenio, travesuras inéditas; se lidió también con temple y buen ánimo para sobrellevar las disparejas sesiones de Aprende en Casa; incluso, en toda clase de iniciativas creativas y a contrapelo de la rigidez de las autoridades, hubo aprendizajes disruptivos en las visitas de los maestros a los hogares, en actividades en plazas y parajes al aire libre, en actividades semiclandestinas en el plantel mismo, que no estaba oficialmente abierto, pero al cual las y los estudiantes llegaron.

Vamos ahora perfilándonos a las aperturas graduales, y se tiene que clarificar qué es un modelo híbrido. ‘Híbrido’ se refiere en concreto a que no es posible ni deseable en este momento –y así será por meses, si no es que por enteros ciclos escolares por venir– ‘regresar a como estábamos’. Híbrido quiere decir que se combinan sabiamente actividades en presencia y actividades a distancia. Se armonizan y se corresponden dos medios, dos series de instrumentos, dos ambientes, pero en una única estrategia: no es hacer dos cosas, sino una sola –propiciar el aprendizaje– para un mismo grupo, buscando resultados equivalentes y significativos.

No se pueden tener jornadas escolares con todos los alumnos inscritos del plantel, ni con todos los asignados a cada aula, acudiendo todo el día y todos los días. Hay que escalonar, hay que pautar el uso de los espacios, hay que establecer horarios y calendarios diferenciados. Ni todos juntos a la vez, ni en el mismo lugar. Si se hacen verdaderos protocolos de regreso a actividades presenciales, entonces se verá que para un jardín de niños el esquema mejor puede ser AA-P-BB: establecer dos secciones del grupo original de cada grado, recibir lunes y martes a la primera sección, dejar el miércoles para limpieza y que se disipe la carga viral, y recibir después jueves y viernes a la segunda sección. En secundaria, la pauta por el riesgo puede ser de mayor dispersión, sólo seis alumnos por grado, de manera que cada estudiante va sólo una vez por semana al plantel. En media superior, podría ser incluso algunas asignaturas con casi todo a distancia, mientras otras en talleres concentrados de una semana entera… hay que ser inteligentes y creativos para estar seguros.

Con repetir el estribillo ‘verde, vacunas, voluntario’, sólo se está posponiendo una pregunta: ¿Cómo le va a hacer cada profesor, con seis alumnos en presencia y veinte a distancia? ¿Clase con transmisión live por Facebook para los que están en casa? Puede ser, algunos temas se prestan. Otros aprendizajes requieren que la teoría se trabaje con aprendizaje autónomo en casa, y que la práctica y ejercitación, el debate con compañeros o las exposiciones de trabajos o proyectos, sean la parte presencial. Pero eso requiere una planeación distinta a la que están habituados los maestros. Requiere de un currículum esencial y abreviado, que la SEP ya tiene trabajado, pero que duerme hasta que vuelvan de gira los funcionarios.

Modelo híbrido no debe significar trabajar doble, tener dos horarios –jornada en plantel y noche/madrugada respondiendo WhatsApp y revisando correos. Es algo mejor y más sólido, que no le pasa la carga de la nivelación a los maestros, ni deja a los alumnos abandonados otra vez a merced de Aprende en Casa. Tenemos pedagogos, MEJOREDU, la experiencia de UNICEF y UNESCO, lo que trabajamos en sociedad civil, lo que ya han probado algunos estados. Híbrido, no doble, es el trabajo que ya hay que hacer.

Fuente: profelandia

Comparte este contenido:

Paraguay: Unicef advierte el posible aumento del trabajo infantil y la exclusión educativa

Unicef advierte de que la emergencia sanitaria generada como consecuencia de la pandemia del coronavirus afectó significativamente a la población infantil y adolescente en Paraguay, exponiéndola a un posible aumento del trabajo infantil y a la exclusión educativa en los hogares en situación de pobreza.

Desde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) indicaron que la emergencia sanitaria del coronavirus afectó significativamente a la población infantil y adolescente de Paraguay, siendo más afectados aquellos hogares en situación de pobreza, cuyas necesidades básicas ya se encontraban previamente insatisfechas, según los resultados de un estudio realizado.

Asimismo, detallaron que en el país los niños, niñas y adolescentes menores de 19 años representan siete de cada 100 casos positivos de Covid-19 y aunque sus síntomas suelen ser leves, la pandemia tiene un impacto secundario importante en esta población.

El estudio, realizado en conjunto con el Instituto de Ciencias Sociales (ICSO), sobre la situación de la infancia y la adolescencia en Paraguay y la vulnerabilidad ante la pandemia, se presentó este viernes, en el marco del Día Mundial del Niño.

En ese sentido, manifestaron que la pandemia del Covid-19 intensificó un proceso de vulneración de los derechos de la población infantil y adolescente, especialmente en territorios socialmente desprotegidos, donde las familias fueron afectadas por la caída o desaparición de sus ingresos por la elevada informalidad y la condición de contacto personal vinculado a sus puestos de trabajo, que pone en riesgo incluso la cobertura de necesidades básicas y una adecuada nutrición.

Comparte este contenido:

La Plata: el servicio de higiene hospitalaria exige respuestas

La semana pasada, trabajadores del servicio de higiene del H.I.G.A “San Martín” manifestaron su profundo rechazo y preocupación mediante una carta abierta a la comunidad, ante la medida “anti sanitaria” de levantar los cohores por parte de la dirección y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires para el lunes 21 de septiembre.  Sin embargo, pese a las promesas de mejores condiciones laborales y protocolos estrictos, nada cambió. Foto Nicolás Braicovich (Pulso Noticias). Por Lucas Lenz para ANRed


“Tenemos un baño para 137 personas, no tenemos agua potable, tampoco papel higiénico y nos hablan de medidas sanitarias” declaró una trabajadora del servicio, quien prefirió mantener su nombre bajo reserva. Además, añadió: “En algunos turnos hay por lo menos más de 15 personas en la oficina de higiene, cuando en realidad no debería haber nadie por orden de dirección, pero los encargados hacen lo que quieren y rompen los protocolos todo el tiempo”.

Los trabajadores mantuvieron una reunión con la dirección de dicho nosocomio a través de una mesa de voceros, con uno o dos trabajadores por turno y en la cual también participaron representantes gremiales. En dicho encuentro, la dirección dio por cerrado el tema de los “cohortes” sin discusión alguna y sin la intervención de los gremios, además de que los trabajadores regresen a trabajar con la misma cantidad de francos que había antes de la pandemia, entendiendo que hoy hay mayor sobrecarga de tareas y son escasos los nuevos ingresos de personal.

Según difundieron en un comunicado las y los trabajadores se encuentran en asamblea permanente bajo un proceso de plan de lucha, que consiste en retenciones de tareas de una hora o dos horas dependiendo del turno.

Fuente e imagen: https://www.anred.org/2020/09/28/la-plata-el-servicio-de-higiene-hospitalaria-exige-respuestas/

Comparte este contenido:

Un paseo por París con los libertarios anticuarentena

Por: Eduardo Febbro

Es un grupo hostil a los políticos e insensible a las cifras de muertos por el virus.

Para los antibarbijo los gobernantes ”prefieren sacarnos la libertad y a cambio perder dinero», sostienen sentados en la terraza de un café, frente a comercios vacíos a raíz de la pandemia.

Desde París

Aquel día Florian gritó como nunca. En la Place de la Nation, con megáfono en mano, vociferó hasta extenuarse: “la máscara es la puerta de entrada a la dictadura mundial”. Ese 29 de agosto de 2020 no había más de 300 personas a su alrededor, todos contra el uso obligado de los barbijos embriagados en el grito “Liberté, Liberté”. La policía puso 126 multas por no llevar la máscara puesta, pero los rivales del tapabocas sentían que ya eran millones. La crisis del coronavirus movilizó a una amplia zona de la sociedad tradicionalmente hostil a las élites, poco creyente en las instituciones del Estado, recelosa ante los partidos políticos, hipnotizada por las redes sociales, sensible a las teorías complotistas y con una inclinación muy marcada a las actitudes libertarias.

Antibarbijos por excelencia

Casi todos se encontraron dentro del militante sector que refuta la pertinencia de la cuarentena, la eficacia de las máscaras y, globalmente, todas las medidas sanitarias adoptadas desde mediados de marzo. Son los anti máscaras por excelencia. Aunque hubo algunas agresiones, no queman barbijos ni agreden cobardemente a periodistas sin defensa como en la Argentina, ni se proponen tomar el edificio del Reichstag como ocurrió en Alemania.

 Odian a los periodistas y participan, en cambio, en el impetuoso debate sobre el dispositivo sanitario a través, sobre todo, de las trincheras de las redes sociales y de los medios que los invitan. Hay figuras públicas muy conocidas, así como varios líderes del movimiento de los chalecos amarillos que hizo tambalear al país en 2018 y 2019. A ellos se le suman otras personalidades que surgieron en los últimos meses. Gérard y Nicole Delépine son hoy dos emblemas de la militancia contra el tapabocas. Nicole es una oncóloga pediatra y Gérard un cirujano ortopédico, ambos jubilados y ya mega famosos. Al igual que todos aquellos que denuncian la “dictadura sanitaria”, sus argumentos caben en cinco principios: el confinamiento no ha servido para nada, los tapabocas son inútiles, la cloroquina es el único tratamiento eficaz contra la covid-19, no habrá segunda ola porque la epidemia ya pasó, la pandemia es una excusa para modificar el mundo, amordazar a los individuos e instaurar una nueva tiranía global.

La realidad de las cifras, la experimentación de tratamientos fallidos (Didier Raoult), los estudios comparativos, el cruce de datos y el incremento constante de la contaminación contradicen severamente sus argumentos. Sin embargo, nada los inmuta. Con tanta fortaleza como ternura, Nicole Delépine exhibe un montón de hojas con curvas comparativas y datos mientras dice a PáginaI12: “hemos atravesado una inmensa manipulación. El virus es un peligro mítico y las máscaras un bozal para que nos callemos la boca”. Julien y Martine son mucho más jóvenes (30 años), pero no menos persuadidos de que toda esta situación no es más que un “proyecto del Estado para someternos”. Julien es ingeniero en mecánica avanzada y Martine, su compañera, traductora del alemán al francés.

Figuras públicas militantes

Jean-Marie Bigard es uno de los cómicos más famosos de Francia. En su página de Facebook (un millón y medio de seguidores) explicó que la máscara resultaba tanto más incongruente cuanto que si el olor de una ventosidad pasaba a través de un jean, ”entonces el virus podía atravesar el tapabocas”. Maxime Nicolle, uno de los líderes de los chalecos amarillos, expuso los mismos argumentos en la televisión y en un video subido a Twitter, pero con el humo de un cigarrillo como ejemplo: fumó y mostró que, si el humo pasa por la tela, eso prueba que “el virus también traspasa la máscara”.

En contra de lo que se podría pensar, este club está compuesto por sectores sociales de niveles elevados. La fundación Jean-Jaurés publicó el 7 de setiembre un estudio sobre los antimáscaras y sus características sociodemográficas. ”63% son mujeres con un alto nivel educativo. Los ejecutivos y profesiones intelectuales superiores representan 36% de los opositores cuando solo constituyen el 18% en el conjunto de la población francesa. Al contrario, los obreros y los empleados representan 23% de los anti máscaras, o sea, la mitad de su peso real en la población francesa”. En Francia, 64% de la sociedad respalda el uso de los tapabocas, incluso en los lugares públicos abiertos.

PáginaI12 le propuso a Martine y Julien un paseo en inmersión por lo real. La cita se fijó en la esquina del Boulevard Saint Germain y Saint Michel con la idea de caminar por Saint Germain hasta la Rue des Saints-Pères. Esos casi dos kilómetros recorren una de las zonas más turísticas de París, las boutiques de lujo y cafés célebres como Le Deux Magots, Le Flore et Le Bonaparte. Los turistas deambulan como mariposas perdidas. Esta vez no hay nadie. Los comercios están vacíos y solo se salvan los cafés con amplias terrazas. Entramos a un par de boutiques para averiguar precios y entablar la conversación y conocer las consecuencias de la pandemia. Las respuestas fueron similares: entre 60% y 70% menos de ventas, personal cesado y amenaza de cierre. Nos sentamos en la terraza de la brasserie Le Rouquet y enseguida surgió la pregunta: “¿ ustedes creen realmente que el liberalismo está dispuesto a paralizar su sistema, perder dinero, cortar los intercambios y el consumo ?”. Para ellos, no caben dudas: ”prefieren sacarnos la libertad y a cambio perder dinero. Mientras tanto, con el pánico artificial que generan se preparan con leyes y trampas para intervenir las sociedades. Nos quieren convertir en corderos”, dice Martine. Al grupo se suma Florian, el joven de 32 años que participó en la manifestación contra las máscaras. Dice más o menos lo mismo: ”la pandemia ha terminado (7.000 contagios en un día), pero siguen y siguen dando cuerda en los medios serviles y mentirosos”. La doctora Delépine completa esa idea y asegura: ”las máscaras carecen hoy de todo sentido. Sólo sirven para expandir el miedo, paralizar la población y bloquear la reflexión. La máscara se ha convertido en un símbolo de la tiranía del poder y de la sumisión de los individuos”.

La encuesta de la Fundación Jean-Jaurés sitúa a los antimáscaras en todo el abanico político con una mayoría de 46% hacia la derecha y 36% hacia la izquierda. Varios rasgos mayoritarios identifican a los antimáscaras: rechazo a las instituciones o falta de confianza en ellas (apenas 6% cree en la institución presidencial), incluidos los hospitales, no se reconocen en la oposición izquierda-derecha (61%), sólo 14% cree en la prensa escrita, 2% en la televisión pero son 60% en tener confianza en los medios en línea y 51 en las redes sociales (78 % se informa por medio de internet contra 28% para el conjunto de la población del país). Su adhesión a las tesis complotistas es otro rasgo. 90% de los encuestados afirman que el Ministerio de Salud es un cómplice de la industria farmacéutica para ocultar la realidad sobre la nocividad del virus. Como lo resume el informe, los antitapabocas están impregnados en la idea de que las máscaras “están destinadas a testear a la población y serían el anunciador de la instauración de un nuevo orden mundial sin ninguna libertad para los ciudadanos”.

Los antimáscaras se alimentan en el seno de la llamada “burbuja cognitiva”, es decir, las redes sociales donde no circula ninguna opinión divergente y donde todo debate contradictorio está excluido. A los poderes públicos les preocupa lo que vendrá después: el 94% confirma que no aceptará que lo vacunen contra la covid-19 cuando se descubra la vacuna. Los ortodoxos de la libertad son insensibles a cualquier argumento científico, a los testimonios de médicos y enfermeros, al escalofriante tendal de muertos que ha dejado la pandemia y al hecho de que ellos mismos, escuderos del libre arbitrio y la soberanía, son objeto de una manipulación tan grosera como interesada por parte trolls, diseñadores de fake y científicos cuya credibilidad hace rato que es una broma siniestra.

Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/290994-un-paseo-por-paris-con-los-libertarios-anticuarentena

Comparte este contenido:

A Grecia no le ha pillado la vuelta al cole con los deberes sin hacer

 Grecia no le ha pillado la vuelta al cole con los deberes sin hacer

Pese a la dificultad que presenta esta situación sin precedentes, donde no hay recetas perfectas y sí 10 años de recortes, sigue siendo un inesperado modelo a seguir para otros países

Alrededor de un millón trescientos mil alumnos se preparan para la vuelta al cole en Grecia a partir del 14 de septiembre. Grecia fue uno de los últimos países en la Unión Europea en ser golpeado por el coronavirus. Con una sanidad pública débil, que ha ido sufriendo innumerables recortes, y medidas de austeridad impuestas durante más de diez años de crisis económica, la rápida respuesta del primer ministro griego y líder del partido conservador Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis, fue crucial en mantener bajo control la pandemia. El nuevo año escolar vendrá marcado por la pandemia y las diversas medidas sanitarias que el Gobierno impondrá para prevenir la propagación del virus en los colegios. Y en esto Grecia, pese a la dificultad que presenta una situación sin precedentes donde no hay recetas perfectas, sigue siendo un inesperado modelo a seguir para otros países.

La rápida intervención, el cumplimiento de las medidas por parte de la población y la confianza de los griegos en el especialista en enfermedades infecciosas de la Escuela de Medicina de Atenas, Sotiris Tsiodras, que explicó las decisiones del Ejecutivo en términos científicos pero a la vez comprensibles para todos; hicieron que Grecia registrase uno de los números más bajos de contagios y muertes por covid-19 por habitantes en todo el continente.

El cierre de los colegios y universidades fue una de las primeras medidas tomadas por el Gobierno, con apenas 89 casos confirmados y una muerte por coronavirus en toda Grecia. Era el 11 de marzo, el mismo día que Madrid, pero para entonces España ya tenía 1.695 casos y 35 fallecidos. Cuatro días después se anunciaba el cierre de cafeterías, centros comerciales, instalaciones deportivas y otros lugares públicos como museos, recintos arqueológicos e iglesias.

«La pandemia cambió nuestras vidas en unos pocos días creando una realidad diferente que nos llevó a la educación a distancia», afirma Eleni Siderou, profesora en el Colegio Público de Educación Primaria 12 de Spata. «Han sido muchas las dificultades para profesores y alumnos ya que no existía preparación previa para una enseñanza de este tipo (no hubo una formación inicial, los equipos técnicos eran insuficientes y las competencias digitales por parte de los docentes eran mínimas)». Pero todas las dificultades se superaron «en cierta medida con la cooperación y el apoyo de nuestro grupo de trabajo escolar».

Reapertura paulatina

El 29 de abril, tras un mes y medio de encierro y una básica enseñanza ‘online’, la ministra de Educación y Asuntos Religiosos, Niki Kerameos, anunciaba la inesperada determinación de abrir paulatinamente todos los centros de educación intermedia y secundaria con un sistema de turnos y edades; asombró tanto a los ciudadanos como a la comunidad científica nacional. Grecia daba un paso hacia una normalidad insólita.

Con 2.716 contagios y 151 muertos por coronavirus en todo el país a fecha de 11 de mayo, los alumnos volvían a las aulas escalonadamente. El retorno se llevó a cabo en grupos de 15 alumnos como máximo y con rotaciones, dando como resultado que los estudiantes fueran a clase durante días alternativos. La distancia de 1,5 metros se impuso en las aulas mientras que el uso de la mascarilla era opcional. Los últimos en incorporarse a la «nueva normalidad escolar» fueron los más pequeños (infantil y primaria), cuyos centros abrieron el 1 de junio. El debate estaba servido a las puertas de los centros escolares de toda Grecia ya que para muchos la reapertura de las aulas en estas condiciones era una especie experimento para lo que estaba por llegar a partir de septiembre.

«La apertura en junio con la mitad de los alumnos en las clases fue un alivio para todos nosotros», reconoce Eleni Siderou.

Desinfección de un instituto en Atenas el 4 de mayo. (EFE)

Muchos progenitores que habían tenido que combinar el teletrabajo con el cuidado de sus hijos observaron esta vuelta al cole por turnos con cierto alivio. «Menos es nada» decía repetidamente Agapi, madre de un niño de primero del Colegio Público de Educación Primaria 1 de Glyfada, un municipio situado en la costa sur de Atenas, y en el que el número de alumnos en las dos clases de primero con las que cuenta rondó los siete por aula y día. Algunos padres, sobre todo aquellos que convivían con familiares con factor de riesgo, habían decidido no enviar a sus hijos a clase.

Un Gobierno bien considerado

Grecia ha sido uno de los países que mejor ha manejado la crisis del coronavirus en Europa y buena parte de la opinión pública del país considera que el primer ministro y su equipo han demostrado su intención de poner por encima de todo coste político o financiero la salud pública. Para Xrisa, madre de dos niñas del Colegio de Educación Primaria 3 de Glyfada «el Gobierno actuó de manera correcta frente a la pandemia tomando las medidas oportunas y necesarias para protegernos tanto como fuera posible».

Las medidas decretadas en marzo por el ejecutivo consiguieron evitar el desastre y mantener el número de casos de covid-19 en Grecia realmente bajo. A pesar de todo, algunos ciudadanos opinan que la apertura de las fronteras al turismo, uno de los principales motores de la economía nacional y gran creador de empleo, junto con el relajamiento a la hora de cumplir los protocolos de seguridad durante el verano provocaron que durante el mes de agosto se duplicaran los casos.

Muchos progenitores que habían tenido que combinar el teletrabajo con el cuidado de sus hijos observaron esta vuelta al cole por turnos con cierto alivio. «Menos es nada» decía repetidamente Agapi, madre de un niño de primero del Colegio Público de Educación Primaria 1 de Glyfada, un municipio situado en la costa sur de Atenas, y en el que el número de alumnos en las dos clases de primero con las que cuenta rondó los siete por aula y día. Algunos padres, sobre todo aquellos que convivían con familiares con factor de riesgo, habían decidido no enviar a sus hijos a clase.

Un Gobierno bien considerado

Grecia ha sido uno de los países que mejor ha manejado la crisis del coronavirus en Europa y buena parte de la opinión pública del país considera que el primer ministro y su equipo han demostrado su intención de poner por encima de todo coste político o financiero la salud pública. Para Xrisa, madre de dos niñas del Colegio de Educación Primaria 3 de Glyfada «el Gobierno actuó de manera correcta frente a la pandemia tomando las medidas oportunas y necesarias para protegernos tanto como fuera posible».

Las medidas decretadas en marzo por el ejecutivo consiguieron evitar el desastre y mantener el número de casos de covid-19 en Grecia realmente bajo. A pesar de todo, algunos ciudadanos opinan que la apertura de las fronteras al turismo, uno de los principales motores de la economía nacional y gran creador de empleo, junto con el relajamiento a la hora de cumplir los protocolos de seguridad durante el verano provocaron que durante el mes de agosto se duplicaran los casos.

Las medidas tomadas por el Gobierno en un principio fueron las adecuadas», afirma Zeta, vecina del barrio ateniense de Nea Smirni y madre de una niña de ocho años. «Cerrar lugares públicos como colegios, iglesias y centros deportivos fue lo apropiado ya que no podían estar seguros de la responsabilidad de cada uno. Sin embargo, después lo han dejado un poco a la suerte». Zeta cree que Grecia no debió abrir las fronteras al turismo ya que «con los vuelos desde el extranjero y los pocos controles que se realizaron a los viajeros que llegaban, comenzaron los problemas».

A pesar de todo, los números de contagios y muertes por covid-19 en el país heleno siguen siendo de los más bajos del continente europeo (a fecha de 1 de septiembre, Grecia cuenta con un total de 10.317 contagiados y 266 muertes desde el inicio de la pandemia).

Mascarillas obligatorias desde infantil

El aumento de los casos durante el mes de agosto ha sido el motivo por el que los colegios abrirán sus puertas el 14 de septiembre y no el 7 tal y como se había anunciado en junio. El motivo, según declaró el portavoz del Gobierno, Stelios Petsas, es el de contar con el tiempo suficiente para el retorno de las familias de las vacaciones de verano y limitar los movimientos de los ciudadanos asintomáticos.

El nuevo curso escolar comenzará entre unos alumnos felices por reencontrarse con sus compañeros y el protocolo sanitario dictado por las autoridades del país para evitar que el virus se extienda en las aulas.

El Gobierno de Mitsotakis destinará 6,1 millones de euros para la compra de mascarillas que se repartirán entre alumnos y docentes de centros públicos y privados de todo el país. La ministra de Educación anunció que durante las primeras jornadas escolares los alumnos contarán con la presencia de médicos que les informarán sobre las diversas medidas de prevención y el uso correcto de la mascarilla para convivir con la pandemia en condiciones seguras. También se proporcionará gel antiséptico a todos los centros de enseñanza y se limpiarán las instalaciones con regularidad para evitar que se propague el virus entre los estudiantes.

Entre las medidas preventivas contra el coronavirus anunciadas por Kerameos se encuentra el uso obligatorio de mascarillas para profesores y alumnos desde educación infantil y primaria. Una medida que no ha sido bien recibida por grupos progenitores que han expresado su preocupación ante la posibilidad de que los más pequeños se vean perjudicados por llevar la mascarilla durante tanto tiempo.

«Los niños menores de 11 años son demasiado pequeños para llevar la mascarilla de forma eficaz», afirma Xrisa, «no pueden ser efectivas en edades tan tempranas. Además será muy difícil para ellos».

Un aula de primaria en una escuela de Atenas. (EFE)

A pesar de la dificultad, Zeta se muestra completamente a favor de la mascarilla. «Tal y como protege a los mayores protege a los pequeños. Es muy difícil que los niños mantengan la distancia de seguridad por lo que es mejor que la lleven». Ante la pregunta de si no cree que va a ser muy difícil para los más pequeños mantener la mascarilla durante tanto tiempo Zeta afirma que «seguro que va a ser difícil, pero contamos con magníficos educadores por lo que estoy segura de que lo conseguirán».

Para Eleftherna Katerina Basi, profesora de geografía y química en el Colegio Público de Educación Intermedia 4 de Glyfada y madre de dos niños en primaria «va a ser incómodo, pero no se puede hacer otra cosa cuando se cuenta con 27 alumnos por clase. Esta vez no se acudirá al colegio por turnos tal y como se hizo en mayo porque la economía del país no puede permitirse conceder más permisos remunerados a los padres para que se queden dos o tres días a la semana al cuidado de sus hijos».

Eleni Siderou opina que «el inicio del nuevo curso escolar con todos los alumnos a la vez será precario para el cumplimiento de las medidas de protección necesarias» y aunque para Stelios Vasileiadis, ex teniente de alcalde del municipio Egaleo y padre de dos hijos, «las mascarillas son esenciales» también cree que «tanto en educación infantil como en los primeros cursos de educación primaría podrían funcionar mejor otro tipo de medidas. Se podría reducir el número de niños por clase, reemplazar los pupitres para dos alumnos por pupitres individuales o incrementar el número de aulas».

Brecha educativa

El objetivo de todas estas medidas será eludir a toda costa que los alumnos vuelvan a sufrir las consecuencias educativas que acarrearía un nuevo cierre de las aulas, aunque, tal y como confirmó Kerameos, en caso de que se identificase un caso el colegio se cerrará inmediatamente y se procederá a impartir clases ‘online’ para sus alumnos tal y como ya sucediera durante el confinamiento.

Sin embargo, Stelios Vasileiadis sostiene que el aprendizaje ‘online’ no puede sustituir al presencial y que esta medida no haría más que empeorar las cosas generando desigualdades entre alumnos. «El cierre de los colegios fue bienvenido en marzo, pero muchos niños de clases sociales vulnerables no tuvieron acceso a la educación a distancia por lo que se abrió una brecha entre estudiantes privilegiados y desfavorecidos».

Las autoridades educativas encabezadas por la ministra de educación, Niki Kerameos, afirman que todo está preparado para la vuelta al cole. Los libros ya están en los centros educativos (en Grecia todos los estudiantes de enseñanza pública desde primaria hasta la universidad reciben los libros de texto de forma gratuita siendo el Ministerio de educación el que se encarga de hacer frente del pago a las editoriales) y muchos de los protocolos de seguridad como que los alumnos salgan al recreo a horas diferentes para evitar la concentración masiva en los patios ya se llevaron a cabo con éxito durante los meses de mayo y junio.

Fuente de la Información: https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-09-06/grecia-modelo-vuelta-al-cole-coronavirus_2733247/

Comparte este contenido:
Page 1 of 3
1 2 3