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“Tanto vendes tanto vales”, el Libro Blanco de la CEOE sobre educación

Por Carmen Rodríguez, Enrique Díez, Rodrigo J. García y Julio Rogero miembros del Foro de Sevilla.

Vivimos en un momento en el que la educación ha pasado a ser un producto que se eligen dentro de un nuevo mercado de la formación. No somos máquinas para sus fábricas, ni el sistema educativo está para generarles más beneficios.

La puesta en escena de la presentación del Libro Blanco de los Empresarios Españoles, La educación importa es el fiel reflejo de la estrecha relación y fiel servidumbre del poder político (Ministro de Educación) al poder empresarial (Presidente de la CEOE). Y su contenido no es más que la reclamación explícita de algo que ya es real desde hace tiempo en España: lasubordinación del sistema educativo a los intereses empresariales. Este Libro Blanco no es ninguna novedad, más bien es un discurso repetido desde el Foro Mundial de la Educación celebrado en Dakar en el año 2000, incorporado en Europa a partir de la agenda de Lisboa (ET 2010 y ET 2020) y apoyado por organismos gubernamentales (OCDE, BM, OEI, CEPAL), sobre la importancia de la educación como elemento central para la transformación hacia una sociedad más competitiva y con una mayor producción económica.

Expertos, predicadores o mercaderes, que actúan como representantes de los valores de la globalización y de la política mundial en educación, asumen, desde la racionalidad técnica, que la única opción en un sistema capitalista financiero es la deriva de la educación a los objetivos de las empresas y a la gestión tecnocrática de los sistemas educativos. Elaboran discursos que, aunque tienen una poderosa influencia en la institucionalización de estructuras y prácticas globales, ni todos los organismos lo plantean de manera idéntica, ni todos los países los asumen de la misma forma y esperamos que cada vez tengan más resistencias.

Aumentar el nivel educativo de los estudiantes no producirá mejores empleos, ni mejores salarios, ni será por sí mismo beneficioso para la economía y la sociedad en su conjunto, sin que existan modificaciones sustanciales en el sistema productivo. En España contamos con una tasa de sobre-cualificación formativa, respecto a la estructura de un mercado laboral que también hace que haya mucha demanda de empleos poco cualificados y menos empleos para las personas formadas, como nos indica en su último informe “Save The Children”.

La educación no está ni debe estar al servicio de las empresas, sino de la sociedad en su conjunto y de las necesidades de la población y del planeta. La cúpula empresarial trata de que confundamos “sus deseos” con las necesidades de la ciudadanía, y sus beneficios con el objetivo de la vida del ser humano. Podríamos imaginar lo que hubiera sucedido con la formación de nuestros jóvenes, si en el momento de la ‘burbuja’ inmobiliaria, los planes de estudio hubieran priorizado perfiles profesionales orientados a la construcción, la arquitectura, el interiorismo, o el saneamiento.

Las ideas básicas que plantea la CEOE y que forman parte de esta agenda global son:

  1. Estandarización de la educación con la reducción de contenidos a competencias básicas y específicas para el mundo laboral. El currículo y los conocimientos serán siempre una estrategia de empleo, crecimiento e inversión (mercantilista). Reducidos, por tanto, a saberes instrumentales y aplicados que dejan atrás el acervo cultural y conducen a lo que se está denominando la “nueva cultura del capitalismo”, que se caracterizan por el cortoplacismo y la lógica de la demanda, construyendo un déficit de sentido que deja en la incertidumbre a la educación.
  2. Reducción de la complejidad educativa a aquello que se puede medir con pruebas externas e internacionales, con el añadido del neocolonialismo cultural que suponen las evaluaciones internacionales. En política educativa el lenguaje ha sido colonizado por el discurso económico y por una racionalidad tecnocrática que se ha construido en torno al poder de los datos y las grandes comparaciones, que se han convertido en una auténtica religión. La tecnologización del discurso forma parte de la ingeniería del cambio social unido a las reformas educativas en las últimas décadas.
  3. Incorporación de mecanismos de gestión empresarial en la organización y funcionamiento de los centros educativos, que redundan en una financiación eficiente y en la privatización del sistema educativo. Los procesos de gestión educativa (descentralización, autonomía, evaluación e información) transfirieron mayor poder a la demanda, para dar mayor capacidad a los actores locales, las familias y la definición de la oferta educativa. Pero la experiencia ha demostrado que es necesario distinguir entre demanda y necesidad. La demanda está desigualmente distribuida y los requerimientos de un grupo social rápidamente se transforman en necesidad.
La apuesta empresarial de la CEOE por ampliar y reforzar la financiación pública de la enseñanza privada, a través de los conciertos educativos que suponen un ingente negocio educativo, el cheque escolar en el primer ciclo de educación infantil y la desgravación fiscal en las etapas obligatorias, es consecuencia de que la educación ya no se considera un ascensor social, y la lógica competitiva del mercado combina con los deseos de ambientes familiares y religiosos que pugnan por el individualismo y la elección de centros.

Estas políticas educativas de privatización, segmentación social e inequidad del derecho a la educación hacen que España ocupe un puesto muy bajo en el índice de inclusión social según PISA 2015 (la antepenúltima posición de los países de la OCDE en Europa y la quinta por la cola de toda la OCDE), índice que refleja la escasa pluralidad y diversidad de nuestras escuelas y el rápido incremento de la segregación desde el año 2009.

El resto de medidas que proponen aseguran que son, por supuesto, evidencias y no apuestas ideológicas de la CEOE, algo que, según ellos, hay que desechar en un pacto educativo. Pero está claro que todas ellas reflejan la ideología de este sector empresarial que exige: el protagonismo del empresariado en la gobernanza ejecutiva de la formación para el ejercicio de una profesión, la ampliación de la educación para el emprendimiento en el currículo escolar, que haya más ingenieros y menos filósofas, la promoción de la excelencia y de los colegios de élite para unos pocos, la selección de centro educativo por el cliente y la re-centralización del sistema educativo, puesto que según la patronal hay que controlar tanta autonomía de las comunidades.

La tesis central que se viene a concluir es que no sólo se está en un proceso privatizador a escala mundial abriendo la educación a los mercados y rompiendo la concepción de la educación como un derecho social que ha de ser protegido por el Estado, sino que se está adecuando la misma educación a los principios y prácticas del mercado. Lo sorprendente es que esta dinámica neoliberal se ha configurado como “sentido común” tan poderoso que ha sido capaz incluso de redefinir los límites de la discusión. Ya no se discute si la educación ha de servir para reproducir el sistema o para emancipar, sino que se plantea cómo hacer más eficaz y eficiente el sistema educativo al servicio de la empresa y del mercado, cómo “volver a lo básico” (el lema de las tres “ies” de la política educativa, que proclamaba el empresario y político italiano neoconservador Silvio Berlusconi: “Inglese, Internet, Impresa”); ya no se plantea como servicio público al servicio de la ciudadanía, sino como producto que las personas consumidoras han de elegir en un nuevo mercado de la formación…

No somos máquinas para sus fábricas, ni mano de obra para complacer sus deseos de seguir aumentando sus ganancias, ni el sistema educativo está para generarles más beneficios. Es hora ya de que empecemos a invertir el discurso y a volver a las prioridades sociales y humanas que deben construir el sistema educativo.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/13/tanto-vendes-tanto-vales-el-libro-blanco-de-la-ceoe-sobre-educacion/

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Ethiopia’s Youth Bulge – From Problem to Opportunity

Ethiopía/24 de Abril de 2017/Allafrica

Resumen: La juventud de Etiopía ha estado bajo el reflector recientemente por su papel en una protesta política que se ve amenaza la estabilidad. Pero el boom de la juventud de Etiopía no necesita ser un problema político. Se puede convertir en un músculo económico.

Ethiopia’s youth has come under the spotlight recently for their role in a political protest that is seen to be threatening stability. But Ethiopia’s youth bulge doesn’t need to be a political problem. It can be converted to an economic muscle.

Over the past 12 years Ethiopia has been lauded as one of the fastest growing economies in the world with average Gross Domestic Product (GDP) growth of 10.8%. It has also seen a significant decline in poverty. In 2004 it had a poverty rate of 39% which had fallen to 23% by 2015.

But there’s a cloud hanging over the country. In 2016 it was hit by a drought that affected 10 million people. And a new drought has emerged again this year.

2016 also saw an outbreak of political protest. Although things are relatively calmer now, the state of emergency that was declared in October 2016 has been extended.

But Ethiopia still has a lot going for it, including a large youth population – over 70% of the country’s population is under 30 years of age. This could be turned to a massive advantage if backed by appropriate policies.

Ethiopia’s demographic profile mirrors China’s in the 1980s and of East Asian countries in the 1950s. The spectacular economic growth in East Asia in the second half of the 20th century is partly attributed to the demographic transition that supplied the economies with a young work force. The key to reaping this demographic dividend is, of course, that there are jobs for those joining the labour force.

While a young population can be a positive economic factor, it can also be a political risk in an economy that doesn’t create enough opportunities.

Until recently Ethiopia had avoided large scale political upheaval among young people. This was partly due to the government’s tight control of youth groups and surveillance of their activities. But recent unrest with youth at the helm signals huge problems, indicating that their livelihood and unemployment issues can no longer be suppressed or ignored. Addressing the problem head on is the smarter thing to do.

 The problem

Every year more than a million young Ethiopian men and women join the labour market. But the economy produces far fewer new jobs and opportunities. This is partly due to the structural make up of the largely agrarian economy.

Over 80% of Ethiopians live in rural areas. While the agricultural sector in Ethiopia has declined significantly as a contributor to the economy in the past decade and now accounts for less than 50% of the national product, it still employs more than 70% of the labour force.

Historically, most people who were born in rural areas tended to settle there. But land scarcity and population growth, coupled with limited non-farm employment opportunities has started pushing young people into the urban areas.

There aren’t enough jobs for them there either. Official statistics show that 30% of 20 to 24 year-olds in urban areas are unemployed. Some studies suggest that the actual rate is as high as 50%.

National level labour surveys and other studies suggest that young people with secondary education or more are the ones missing out the most from the flourishing economy. Many – about 70% – join the labour market with little or no practical or specialised training past the general secondary education.

 High aspirations and expectations

High levels of unemployment among educated young people is a troubling phenomenon. The country’s youth have increasingly higher aspirations and expectations due to the possibilities they see, given the country’s economic growth. They also have high expectations of what they believe they deserve as relatively educated people.

But not only are there no jobs, wages are often not high enough to support high living costs.

This gap between aspirations and economic reality is clearly becoming increasingly frustrating.

In focus groups of young people in different parts of southern Ethiopia we captured a deep sense of hopelessness and a fear that they would remain trapped in poverty.

For those living with their parents the main concern was that unemployment was «waiting for them» when they finished school. Many said that they previously thought that hard work at school was the way out of the life of poverty their parents had endured. Many were clearly itching to do something about their lives.

One sign of this pent up frustration is the surge in young people choosing to take the risk of irregular international migration even when they’ve been warned about the risks.

Ethiopia’s youth bulge can be an engine for growth as international companies look to set up operations where they can access low wage labour. On top of that, an increase in the number of young people working would boost demand and investment in the country.

But to transform young people into an engine of growth requires improving access to employment.

The government should create an enabling environment for the private sector by improving the country’s dismal business environment.

At the same time, it should design effective employment programmes. It’s recent effort to increase job opportunities for unemployed young people is a step in the right direction. But policymakers, politicians and those implementing policies should resist the temptation to use access to jobs and employment as a political tool.

Disclosure statement

Sosina Bezu does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond the academic appointment above.

Fuente: http://allafrica.com/stories/201704190823.html

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América Latina debe mejorar educación de jóvenes para reactivar economía

01 de noviembre de 2016/Fuente: el mundo

De acuerdo con un informe, la región debería recuperarse en 2017, aunque con un crecimiento modesto del PIB de entre un 1,5% y 2%, inferior al crecimiento que se espera para las economías avanzadas

Los gobiernos de América Latina y el Caribe deben invertir en educación de calidad que permita mejorar las competencias de los jóvenes y sus oportunidades de emprendimiento, con el fin de reactivar el crecimiento económico de la región y de sostener el progreso a largo plazo, reveló este viernes un informe.

De acuerdo con el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (Cepal) y el Banco de Desarrollo de América Latina, la desaceleración económica podría poner en peligro el progreso socioeconómico del continente, en especial el de la juventud.

«Los adultos jóvenes representan una cuarta parte de la población en América Latina. La capacidad de aprovechar este importante dividendo demográfico de 163 millones de personas de entre 15 y 29 años será crucial», dijo Gabriela Ramos, directora de Gabinete de la OCDE, en la presentación del informe «Perspectivas Económicas de América Latina 2017».
«En un contexto de aumento de la escolarización, empoderar a los jóvenes, vinculando simultáneamente su talento con las demandas y las estructuras del mercado de trabajo, es un modo inteligente de crear un crecimiento inclusivo, reducir desigualdades y aumentar la productividad de los países», explicó Ramos al comentar la investigación.
Aunque la educación en América Latina y el Caribe ha mejorado en la última década, pocos estudiantes reciben suficiente educación para desarrollar plenamente su potencial productivo. Dos de cada tres jóvenes latinoamericanos no están preparados para trabajos que requieren competencias técnicas, profesionales y de gestión complejas, revela el texto.
De acuerdo con la investigación que se presentó durante la XXV Cumbre Iberoamericana de Cartagena, empoderar al 40% de jóvenes latinoamericanos que no trabajan en empleos formales, no cursan estudios y no siguen una formación podría activar nuevos motores de crecimiento.
El Producto Interno Bruto de América Latina y el Caribe se contraerá entre un 0,9% y un 1%o en el 2016, según proyecciones presentadas en el informe, lo que supone un segundo año consecutivo de crecimiento negativo y un ritmo de contracción no registrado en la región desde principios de la década de los 80.
De acuerdo con el documento, la región debería recuperarse en 2017, aunque con un crecimiento modesto del PIB de entre un 1,5% y 2%, inferior al crecimiento que se espera para las economías avanzadas.
Con información de Reuters.

Leer más en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/internacional/america-latina-debe-mejorar-educacion-de-jovenes-p.aspx#ixzz4OegSlsUO

Imagen: www.elmundo.com.ve/cmspages/getfile.aspx?GUID=63c7f32e-b2fd-4d48-ac51-fa6c8d5603d4&width=608

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