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Cuba vs. terrorismo mediático

Por: Carlos Fazio

El pasado 11 de julio Cuba fue el blanco de una renovada y sofisticada operación de guerra cibernética, que a la par de la campaña de intoxicación (des)informativa de los medios masivos cartelizados, de las noticias falsas ( fake news), del uso de cuentas influenciadoras y de ONG como herramientas de infiltración en la sociedad, está dirigida a desestabilizar de manera caótica y violenta a la isla, y cuyo objetivo principal es justificar la injerencia militar de Estados Unidos bajo la pantalla de una intervención humanitaria.

Las acciones encubiertas de la administración Biden se inscribieron en el marco de la Guerra No Convencional (GNC) del Pentágono; una guerra irregular, asimétrica y de desgaste, que con eje en una estrategia de espectro completo abarca una política donde lo militar (incluidas operaciones sicológicas de inteligencia, guerra híbrida, ciberguerra, terrorismo, sabotajes), lo económico, comercial y financiero (el bloqueo y las sanciones y leyes de alcance extraterritorial como la Torricelli y la Helms-Burton) y lo cultural (el uso de la consigna Patria y Vida en contraposición a la simbólica frase de Fidel, Patria o Muerte), tienen objetivos comunes y complementarios.

Las guerras de cuarta generación requieren del control y la conversión instrumental de los medios (radio, TV, prensa escrita) en armas de la guerra sicosocial, en combinación con las redes informáticas (fibra óptica, cables, computadoras y dispositivos electrónicos para el tráfico y generación de información) utilizadas como herramientas para la difusión de matrices de opinión elaboradas en los sótanos del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia.

La dimensión humana es la esencia misma de la guerra irregular. Entender la cultura (identidad, valores, creencias, percepciones), así como los factores políticos, económicos y religiosos son cruciales para las actividades de subversión y espionaje. Desde 2007 la CIA consideró prioritario garantizar el acceso a Internet en Cuba sin el control del gobierno, y en 2011 engendró una red social clandestina similar a Twitter llamada ZunZuneo, impulsada por mensajes de texto para incitar a los jóvenes a manifestarse contra el gobierno como en la Primavera Árabe. En 2018 se creó una Fuerza de Tarea de Internet para Cuba, subordinado al Grupo de Acción Política que forma parte del Centro de Actividades Especiales, una división de la CIA que realiza análisis basados en el big data y procesa perfiles de sujetos de interés. Ese grupo operativo contrata netcenters, cibersicarios y haters (hostigadores) que realizan campañas de descrédito cívico o de la reputación de personas mediante campañas de rumores y noticias falsas, y de la manipulación de materiales digitales, fotos, conversaciones grabadas, correos electrónicos y el robo de contraseñas para suplantar identidad.

Adscritos al capitalismo de vigilancia (Shoshana Zuboff) y al gran reinicio del Foro Económico Mundial, los ciberataques contra sitios web cubanos buscaban congestionar, bloquear y/o dañar los canales de comunicación; obtener información de valor y tomar el control de los servidores, y hacer colapsar la visibilidad y credibilidad del gobierno de Miguel Díaz-Canel y su capacidad para difundir información a través de medios oficiales respecto a la situación real en Cuba.

Inducidos por agentes provocadores (guarimberos que protagonizaron disturbios callejeros y tomas violentas de instalaciones para inducir a la policía a tomar acciones represivas que generaran la percepción de violaciones de derechos humanos), en las manifestaciones participaron sectores populares que sufren los efectos de la crisis de la pandemia, el bloqueo y las sanciones estadunidenses, y algunos revolucionarios inconformes y confundidos por la manipulación de las emociones en las redes digitales. Activadas por la agenda política de la contrarrevolución, las manifestaciones fueron parte de una operación política y de inteligencia que incluyó llamados de odio y a cometer linchamientos y asesinatos, pero fueron precedidas por un planificado trabajo de socavamiento simbólico, que buscó erosionar las bases de los vínculos barriales y comunitarios, el sentido común y la moral y el entendimiento colectivos, bombardeados desde los medios masivos de transmisión de datos e imágenes.

Propia del terrorismo mediático y afín a los manuales de las revoluciones de colores (golpes suaves), la imagen que de manera intencional utilizó la ONG Ar­tículo 19 para golpear al gobierno cubano, haciendo pasar una marcha en Egipto como si fuera en el malecón de La Habana, se sumó a las mentiras y manipulaciones de paraperiodistas y al uso intensivo de robots, algoritmos y cuentas recién creadas, en las que estuvo implicado el gobierno de EU a través de una campaña en Twitter, que contó con recursos multimillonarios y sofisticadas plataformas tecnológicas instaladas en territorio estadunidense −en particular en Miami, asiento de la industria de la contrarrevolución− y el apoyo de los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y Lindsey Graham, republicanos, y Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey.

Para incitar al cambio de régimen, la guerra cultural incluyó raperos, la industria de la música hip hop y sectores de la farándula cubana financiados por la Usaid y la Fundación Nacional para la Democracia −ambas tapaderas de la CIA− y fundaciones como la Open Society (Soros) y la Red Atlas. La etiqueta #SOSCuba y #CorredorHumanitario fue usada por mercenarios cibernéticos junto con la canción Patria y vida (en lenguaje orwelliano Anexión y Odio), catapultada por artivistas del Movimiento San Isidro como himno de manifestantes espontáneos que enarbolaban banderas de Estados Unidos.

La soberanía y la autodeterminación de Cuba deben ser resueltas por los cubanos. La historia demuestra que la guerra híbrida sólo se derrota con pueblo consciente movilizado. Quienes seguimos al proceso cubano desde la gesta del Granma, la guerra de liberación nacional de Fidel y los barbudos en la Sierra Maestra y el trabajo clandestino del Movimiento 26 de Julio, sabemos que hay que defender a la Revolución sin vacilación, confusión ni condicionamiento alguno. Por su historia, por la construcción de un socialismo a la cubana y por su labor internacionalista, Cuba es merecedora de apoyo y solidaridad. Nadie dude, que, como dijo Martí, en Cuba son más los montes que los abismos: más los que aman que los que odian. En el mundo también.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2021/07/26/opinion/015a1pol

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Información e infodemia

Por: Elisabeth de Puig

Resulta más difícil fomentar la actitud crítica ante la manipulación de los hechos y los análisis intencionados cuando existe una clara tendencia a adiestrar el pensamiento de la audiencia para que no tenga juicio propio sobre la información que consume.

Vaya paradoja: es en la era de la mayor interconexión entre los seres humanos que la desinformación ha aumentando en el mundo hasta tomar proporciones dramáticas por su propagación viral por las redes sociales.

A raíz de la pandemia de Covid 19 se ha forjado un nuevo concepto: el de infodemia, que deriva de las palabras información y epidemia, y que ha sido oficializado por la OMS en febrero 2020

Nunca antes la humanidad había tenido acceso a tanto volumen de información, lo que no significa que estemos mejor informados. Más bien, es mucho más complicado ahora saber si lo que leemos es verdad o no.

La función de los medios de comunicación tradicionales era y sigue siendo la de presentar un amplio abanico de perspectivas, para que a partir de ahí los ciudadanos puedan construir su propia percepción de la realidad.

Sin embargo, en el momento que se estimula una participación activa de todos y todas en las redes sociales con el desarrollo de una velocidad de propagación impensable hace solo algunos años, nuestra época se caracteriza también por la falta de una actitud crítica y la poca calidad de los análisis sobre las informaciones

En 2020, para más de la mitad de la población del mundo desarrollado la primera fuente de acceso a las noticias y opiniones son el internet y las redes sociales. Se han quedado atrás los libros, la televisión, la radio y la prensa escrita.

Como las noticias falsas provienen, sobre todo, de las redes, es función del periodista alejarse de ellas y ofrecer cada vez más conocimientos, análisis y filtro.

De manera general es bueno entender que la desinformación busca encajar de manera directa con nuestros gustos, creencias, miedos o deseos, mientras que la información se dirige a nuestro ser racional y a nuestro conocimiento.

Se debe considerar que muchas de las noticias falsas no son inocentes y utilizan el conocimiento de la psique humana para impactar en un sentido o en el otro.

Resulta más difícil fomentar la actitud crítica ante la manipulación de los hechos y los análisis intencionados cuando existe una clara tendencia a adiestrar el pensamiento de la audiencia para que no tenga juicio propio sobre la información que consume.

La situación presente da pie cada vez más a que el usuario asuma como verdad cualquier noticia presentada de una manera que coincida con su ideología, sus valores y sus principios.

Por todas estas razones, cuando se difunden mentiras para favorecer a determinadas organizaciones o a partidos políticos, la desinformación electoral pone en riesgo la democracia; cuando se trata de noticias falsas y alarmistas sobre migrantes, minorías, casos de corrupción, como sobre el Covid 19, estas falsas noticias pueden ser letales. 

¿Cómo tratar de mitigar estos peligros que las mismas plataformas en línea no están en capacidad de controlar? Han surgido “fact-checkers”, o verificadores de hechos y de datos. El Fact-Checking Network (IFCN), perteneciente al Poynter Institute, reúne a más de 100 profesionales de 45 países dedicados a analizar la información.

Cada uno de nosotros tiene su grado de responsabilidad como consumidor y reproductor de noticias; lo menos que podemos hacer en caso de dudas es comprobar la fuente de la que proviene la noticia, su autor, el día y, si es necesario, hacer una breve búsqueda por internet y controlar el click automático y compulsivo que nos hace compartir tal o tal noticia.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/informacion-e-infodemia-8890810.html

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Alejandro Perales: “Es fundamental entender que los principales perjudicados de la información falsa somos los usuarios”

Por Aika Educacion/Belen Sancho

La crisis del coronavirus ha traído consigo una crisis en la información. Los medios de comunicación producen muchísimo contenido y, a ello, se suma un gran aumento de la proliferación de noticias falsas. Alejandro Perales, presidente de la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC),  considera fundamental el papel del usuario para frenar la circulación de las fake news.

El papel de asociaciones como la AUC garantiza a la población un instrumento para velar por sus derechos. Esta asociación lucha por garantizar el derecho frente a los medios y las tecnologías de la comunicación. “Nos preocupan dos cosas: la propia generación de noticias falsas y las informaciones falsas que afectan a la seguridad económica o a la salud de las personas”, afirma Perales en relación a los productos y ofertas que han aparecido en Internet.

“Los medios tradicionales han recuperado mucho terreno desde el punto de vista de fuente fiable”

Los medios de comunicación tienen la tarea de informar con veracidad y desmentir bulos. Pero los usuarios también tienen la obligación de contribuir a ello. Perales considera fundamental, pues los principales perjudicados ante las fake news es la propia sociedad. “Las noticias falsas menoscaban nuestro derecho a la información veraz”, apunta Perales.

El informe de Reporteros Sin Fronteras sobre el estado de la libertad de prensa en el mundo señala el retroceso de Europa. En este último año, se han llevado a cabo vulneraciones de este derecho a lo largo del continente. Perales considera que, “en términos generales, la libertad de prensa está garantizada”.  Pero se muestra prudente, pues considera que ve un peligro si “se tomaran determinadas decisiones en favor de la veracidad de la información que al final acabaran menoscabando la libertad de expresión”.

La pandemia del coronavirus va a traer consigo muchos cambios en diferentes aspectos. Los medios de comunicación han sido de los primeros en tener que adaptarse a las circunstancias para poder seguir ofreciendo información al usuario. Mientras tanto, la población tiene en su mano poder aportar su granito de arena. Frenar la circulación de noticias falsas, así como cumplir la normativa en todo momento es la prioridad.

Fuente: http://www.aikaeducacion.com/entrevistas/alejandro-perales-es-fundamental-entender-que-los-principales-perjudicados-de-la-informacion-falsa-somos-los-usuarios/

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Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ y podría conducir a la reinvención del comunismo

Por: Slavoj Zizek

La propagación continua de la epidemia de coronavirus también ha desencadenado grandes epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías de conspiración paranoicas, explosiones de racismo.

La necesidad médica fundamentada de cuarentenas encontró un eco en la presión ideológica para establecer fronteras claras y poner en cuarentena a los enemigos que representan una amenaza para nuestra identidad.

Pero quizás otro virus ideológico, y mucho más beneficioso, se propagará y con suerte nos infectará: el virus de pensar en una sociedad alternativa, una sociedad más allá del estado-nación, una sociedad que se actualiza a sí misma en las formas de solidaridad y cooperación global.

A menudo se escucha especulación de que el coronavirus puede conducir a la caída del gobierno comunista en China, de la misma manera que (como el mismo Gorbachov admitió) la catástrofe de Chernobyl fue el evento que desencadenó el fin del comunismo soviético. Pero aquí hay una paradoja: el coronavirus también nos obligará a reinventar el comunismo basado en la confianza en las personas y en la ciencia.

En la escena final de ‘Kill Bill 2’ de Quentin Tarantino, Beatrix deshabilita al malvado Bill y lo golpea con la «Técnica del corazón explosivo de la palma de cinco puntos» , el golpe más mortal en todas las artes marciales. El movimiento consiste en una combinación de cinco golpes con la punta de los dedos a cinco puntos de presión diferentes en el cuerpo del objetivo. Después de que el objetivo se aleja y ha dado cinco pasos, su corazón explota en su cuerpo y caen al suelo.

Este ataque es parte de la mitología de las artes marciales y no es posible en un combate cuerpo a cuerpo real. Pero, volviendo a la película, después de que Beatrix lo hace, Bill tranquilamente hace las paces con ella, da cinco pasos y muere …

Lo que hace que este ataque sea tan fascinante es el tiempo entre ser golpeado y el momento de la muerte: puedo tener una conversación agradable siempre que me siente tranquilo, pero soy consciente de todo este tiempo que en el momento en que empiezo a caminar, mi corazón explotará y caeré muerto.

¿La idea de quienes especulan sobre cómo la epidemia de coronavirus podría conducir a la caída del gobierno comunista en China no es similar? Al igual que una especie de «Técnica del Corazón Explotante de la Palma de Cinco Puntos» en el régimen comunista del país, las autoridades pueden sentarse, observar y pasar por los movimientos de cuarentena, pero cualquier cambio real en el orden social (como confiar en la gente) resultará en su caída.

Mi modesta opinión es mucho más radical: la epidemia de coronavirus es una especie de ataque de la «Técnica del corazón explosivo de la palma de cinco puntos» contra el sistema capitalista global, una señal de que no podemos seguir el camino hasta ahora, que un cambio radical es necesario.

Triste hecho, necesitamos una catástrofe

Hace años, Fredric Jameson llamó la atención sobre el potencial utópico en las películas sobre una catástrofe cósmica (un asteroide que amenaza la vida en la Tierra o un virus que mata a la humanidad). Tal amenaza global da lugar a la solidaridad global, nuestras pequeñas diferencias se vuelven insignificantes, todos trabajamos juntos para encontrar una solución, y aquí estamos hoy, en la vida real. El punto no es disfrutar sádicamente el sufrimiento generalizado en la medida en que ayuda a nuestra causa; por el contrario, el punto es reflexionar sobre un hecho triste de que necesitamos una catástrofe para que podamos repensar las características básicas de la sociedad en la que nos encontramos. En Vivo.

El primer modelo vago de una coordinación global de este tipo es la Organización Mundial de la Salud, de la cual no obtenemos el galimatías burocrático habitual sino advertencias precisas proclamadas sin pánico. Dichas organizaciones deberían tener más poder ejecutivo.

Los escépticos se burlan de Bernie Sanders por su defensa de la atención médica universal en los EE. UU. ¿Es la lección de la epidemia de coronavirus que no se necesita aún más, que debemos comenzar a crear algún tipo de red GLOBAL de atención médica?

En esto, tenía razón: todos estamos en el mismo bote. Es difícil pasar por alto la suprema ironía del hecho de que lo que nos unió a todos y nos empujó a la solidaridad global se expresa a nivel de la vida cotidiana en órdenes estrictas para evitar contactos cercanos con los demás, incluso para aislarse.Un día después de que el Viceministro de Salud de Irán, Iraj Harirchi, apareciera en una conferencia de prensa para minimizar la propagación del coronavirus y afirmar que las cuarentenas masivas no son necesarias, hizo una breve declaración admitiendo que ha contraído el coronavirus y se aisló (ya durante su primera aparición en televisión, había mostrado signos de fiebre y debilidad). Harirchi agregó : «Este virus es democrático y no distingue entre pobres y ricos o entre estadista y ciudadano común».

Y no estamos lidiando solo con amenazas virales: otras catástrofes se avecinan en el horizonte o ya están ocurriendo: sequías, olas de calor, tormentas masivas, etc. En todos estos casos, la respuesta no es pánico, sino un trabajo duro y urgente para establecer algún tipo de eficiente coordinación global.

Fuente e imagen: https://www.rt.com/op-ed/481831-coronavirus-kill-bill-capitalism-communism/

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España: Inteligencia artificial para detectar noticias falsas y mensajes de odio en redes sociales

Europa/España/25-12-2019/Autor(a) y Fuente: www.agenciasinc.es 

Por: SINC

Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia han desarrollado un sistema de inteligencia artificial que permite detectar fake news y mensajes de odio, tanto explícitos como implícitos, en los medios sociales. El prototipo ya se ha utilizado para localizar ataques en las redes a mujeres e inmigrantes.

Un nuevo sistema de inteligencia artificial desarrollado por científicos de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) es capaz de identificar noticias falsas y mensajes de odio explícitos e implícitos en las redes sociales.

En fase de prototipo, el sistema ha sido utilizado ya para localizar este tipo de ataques a mujeres e inmigrantes, además de fake news, aplicando para ello técnicas de deep leerning (aprendizaje profundo).

Se identifican noticias falsas a partir de un análisis automático tanto del lenguaje utilizado como de las emociones que subyacen a ese texto

Es el primer resultado de MISMIS-FAKEnHATE, un proyecto liderado por el centro Pattern Recognition and Human Language Technology (PRHLT) de la UPV, y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. En él participan también expertos de la UNED y la Universidad de Barcelona y colabora la Policía Local de Valencia como entidad promotora observadora.

Tal y como explica Paolo Rosso, del PRHLT, hoy en día en muchos casos la ciudadanía acaba recibiendo en los medios sociales de comunicación sólo la información que concuerda con sus creencias y puntos de vista, con el riesgo de un aislamiento intelectual -burbuja de información. Un efecto perverso es que cuando la información corrobora nuestras creencias, tendemos a compartirla sin comprobar su veracidad, lo que facilita la propagación de desinformación, las llamadas fake news”, apunta Rosso.

Además, el relativo anonimato de los medios sociales favorece la propagación de lenguaje agresivo, de mensajes de odio, y exclusión, que fomentan la separación en comunidades cada vez más polarizadas en sus opiniones. “Se tiende a una escasa argumentación en los contenidos que a menudo se limitan a unos pocos insultos”, añade Anastasia Giachanou, investigadora también del PRHLT.

Cómo identificar fake news

Partiendo de este análisis, el prototipo permite, en primer lugar, identificar noticias falsas a partir de un análisis automático tanto del lenguaje utilizado, como de las emociones que subyacen a ese texto. Para ello, es capaz de discernir emociones básicas como el miedo, la ira o la sorpresa, entre otros. Por el momento lo hace tanto en información escrita, si bien están empezando a trabajar también con imágenes.

Se extrajeron patrones lingüísticos de odio de conjuntos de datos y luego se monitoriza sistemáticamente si se emplean en nuevas conversaciones on line

“Nos proponemos identificar la desinformación desde una perspectiva multimodal, combinando la información textual con la visual a través de técnicas basadas en deep learning. Además, se llevará a cabo un análisis multilingüe cuándo la información sea en lenguajes diferentes”, apunta Giachanou, quien desarrolla su investigación en el PRHLT gracias a una beca de la Fundación Nacional para la Ciencia de Suiza (SNSF por sus siglas en inglés). Además, el sistema ayudará a perfilar si el autor de una noticia falsa es un bot (robot) o una persona.

Por otro lado, detecta también lenguaje agresivo y mensajes de odio en los medios sociales de comunicación. Para monitorizarlos, el equipo propone un enfoque terminológico, extrayendo términos y patrones lingüísticos de odio a partir de conjuntos de datos analizados anteriormente y monitorizar sistemáticamente si se emplean en nuevas conversaciones online.

Como próximos retos, los investigadores trabajan en la clasificación de patrones y rasgos de la personalidad que se esconden detrás de los haters de las redes sociales.

Referencia bibliográfica: 

Anastasia Giachanou, Paolo Rosso, Fabio Crestani. Leveraging Emotional Signals for Credibility Detection. SIGIR’19 Proceedings of the 42nd International ACM SIGIR Conference on Research and Development in Information Retrieval.doi 10.1145/3331184.3331285

Los socios del proyecto celebraron la semana pasada un encuentro en el que presentaron los resultados del primer año de trabajo. Además, José Luís Diego, de la Policía Local de Valencia expuso son los retos de este cuerpo de seguridad para la detección de mensajes de odio y de exclusión en las redes sociales. Por parte del PRHLT-UPV participan también Francisco Casacuberta y José Miguel Benedí.

Fuente e Imagen: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Inteligencia-artificial-para-detectar-noticias-falsas-y-mensajes-de-odio-en-redes-sociales

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Educación para fomentar el espíritu crítico

Por: Educación 3.0

En la actualidad, es necesario enseñar a los jóvenes a leer el lenguaje audiovisual y darles las herramientas para protegerse del impacto publicitario e informativo que reciben cada día. Es lo que propone MIL, una iniciativa premiada en SIMO EDUCACIÓN 2019.

Saber de dónde viene una noticia falsa, qué intereses esconde, entender qué efectos provoca en las emociones un plano contrapicado o por qué el logotipo de una marca es rojo, son solo algunas de las preguntas a las que responde el proyecto MIL (Media and Informational Learning).

Así, busca ayudar a los docentes a despertar la curiosidad y la atención de los jóvenes frente a la realidad mediática actual. Y es que los apodados ‘nativos digitales’ socializan, aprenden, buscan, compran y se entretienen con grandes dosis de contenido digital; sin embargo, presentan notables carencias a la hora de entenderlo e interpretarlo.

Todo ello les ha llevado a ser reconocidos con el premio SIMO EDUCACIÓN IMPULSO como el mejor proyecto en términos de Innovación Tecnológica, Novedad y Aplicación en el Sector Educativo.

Ciudadanos críticos

El objetivo de esta iniciativa es por lo tanto formar ciudadanos críticos, invitándoles a hacer uso de su libertad de pensamiento y expresión, impulsándoles a que entiendan el acceso a la información y a la cultura universal como base del diálogo social. A la vez, anima a que comprendan su poder no solo como consumidores pasivos de contenidos, sino como agentes activos de su propia alfabetización.

MIL lo realiza a través de talleres presenciales de dos a cuatro horas que se imparten en los colegios relacionados con tres temáticas: periodismo, publicidad o narrativa audiovisual.

En primer lugar, el de periodismo se centra en la desinformación y la veracidad de las noticias. El taller parte de la conclusión de un informe de la Consultora Gartner de 2018 que afirma que “en 2022 la mitad de las noticias que leamos serán falsas”. A partir de ahí, los alumnos chequean sus habilidades para detectar una noticia falsa, entienden los intereses políticos y/o económicos que las generan, comentan algunos de los casos más famosos y con mayor repercusión a nivel mundial y se les ofrecen las claves para identificar fake news y, sobre todo, para no difundirlas.

En los anuncios

“¿Cuántos impactos publicitarios creéis que recibís cada día?”. Así comienza el taller de publicidad que se imparte desde 4º de Primaria a 2º de Bachillerato. “Yo no veo anuncios”, “una decena”, “no, yo veo más”… las respuestas se amontonan, pero todas son incorrectas: “recibís cerca de 6.000 impactos publicitarios al día”.

proyecto mil

Niños y adolescentes han normalizado tanto los impactos que ni siquiera son conscientes de los que reciben. En este taller se les enseña a identificar las estrategias publicitarias más comunes y novedosas, aquellas que consiguen moldear sus gustos, su desarrollo y su personalidad. Imagen de marca, branded content, marketing… son algunos de los términos que aprenderán para finalmente ponerlos en práctica con la realización de una campaña publicitaria de manera que experimenten de primera mano el poder persuasivo de la publicidad.

También para profesores

Además de los talleres presenciales para estudiantes, MIL tiene previsto ofrecer también formaciones para el profesorado y elaborar contenido multimedia para el aula.

Fuente e Imagen: https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/proyecto-mil-educacion-fomentar-espiritu-critico/120058.html
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Guía básica para identificar noticias falsas (antes de mandarlas a tus grupos de WhatsApp)

Por: Juliana Gragnani.

Abres el celular y recibes una noticia que te mandó un amigo o un familiar. ¿Confirma completamente tus convicciones, te sorprende o te genera repulsión?

Según los especialistas, esa apelación a las emociones más inmediatas es una de las principales características del contenido falso.

Y la diseminación de noticias falsas con el objetivo de manipular la opinión pública es un asunto que cada vez preocupa más en todo el mundo.

Es un poco trabajoso comprobar la veracidad de un texto que te enviaron, pero vale la pena seguir algunos pasos en tu día a día para no convertirte, casi sin darte cuenta, en un vector de noticias falsas.

A continuación, te presentamos una guía para identificar noticias falsas y te damos algunas respuestas sobre este fenómeno cada vez más habitual.

Cinco consejos…

  1. Tómate un minuto y piensa. No te creas la noticia ni compartas el texto de inmediato.
  2. ¿Te causó una reacción emocional muy grande? Desconfía. Las noticias inventadas se hacen para causar grandes sorpresas o rechazo.
  3. ¿Confirma alguna convicción que ya tenías? También es una técnica habitual de las noticias inventadas. Desarrolla el hábito de desconfiar e investigar.
  4. ¿La noticia está «pidiendo» que creas en ella o «muestra» por qué desconfiar? Cuando una noticia es cierta, es más probable que cite fuentes, que incluya enlaces y que cite documentos oficiales (en decir, que sea transparente).
  5. Producir un reportaje tan pronto como acontecen los eventos toma tiempo y exige profesionales cualificados. Desconfía de las noticias «bomba» en el calor del debate.
ManipulaciónDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionNo te dejes manipular por las noticias falsas.

…y nueve pasos

1) Lee la noticia entera, no solo el titular.

2) Averigua la fuente.

a. ¿Es una cadena de WhatsApp sin autoría o sin enlace? Desconfía y, preferentemente, no la compartas;

b. ¿Tiene autoría? ¿Es una fuente legítima en la que hayas confiado en el pasado? Investiga el nombre del medio o del autor en Google para ver qué más hizo esa persona y para qué medios trabaja. Presta atención a si el sitio que reprodujo la noticia publica cosas solo de un lado político con algún sesgo ideológico.

c. ¿Hace referencia a un medio de comunicación? Entra a la página web de ese medio para comprobar si la noticia está ahí.

3)Busca el titular en Google. Si es verdadera, es probable que otros medios confiables la hayan reproducido; si es falsa, puede que algunos sitios de verificación de datos hayan averiguado que es un rumor falso.

Logo de WhatsAppDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionLos investigadores dicen que las noticias falsas pueden engañar a personas de cualquier edad.

4)Busca los datos que se citan. ¿Se apropia de acontecimientos verificables? Si afirma que alguna autoridad dice algo, ¿hubo otros medios que reprodujeran lo que dijo?

5)Verifica el contexto, como la fecha de publicación. Sacar una noticia de contexto y divulgarla en una fecha diferente también es una forma de desinformación.

6) Pregúntale a quien te mandó la noticia de quién la recibió, si confía en esa persona y si logró verificar alguna información.

7)¿Recibiste una imagen que cuenta una historia? Puedes hacer una búsqueda «inversa» de imágenes y comprobar si otros sitios la reprodujeron. Guarda la foto en la computadora y súbela en https://images.google.com/ o en https://reverse.photos/

8)¿Recibiste un audio o un video con informaciones? Trata de resumirlas y búscalas en internet introduciendo las palabras clave y «WhatsApp».

9) Piensa en números: ¿la noticia cita cifras de investigaciones o de otros datos? Búscalos para ver si tiene sentido.

¿Qué son las «fake news» y por qué te deberían interesar?

Las noticias falsas son noticias fabricadas y comprobadamente falsas, normalmente hechas para perjudicar a otras personas y muchas veces con intereses políticos o lucrativos.

Siempre existirán, dice Sam Wineburg, profesor de historia en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, pero «en el pasado, eran reproducidas en periódicos o en papeles que circulaban de mano en mano».

¿Qué cambió? «Hoy día, una noticia falsa se puede viralizar en un instante. Las redes sociales permiten un alcance enorme. Además, hay más productores de información».

WhatsAppDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa difusión de noticias falsas preocupan a los especialistas en periodos previos a las elecciones.

El fenómeno empezó a analizarse más de cerca con la propagación de noticias falsas durante las elecciones estadounidenses de 2016, cuando Donald Trump fue elegido para la presidencia del país. También fue entonces cuando el término «fake news» (noticias falsas) comenzó a ser usado.

Hay investigaciones que dicen que las noticias falsas que circularon en las redes sociales durante ese momento pudieron influenciar el resultado.

El propio uso del término «fake news» es polémico porque Trump usó esa expresión para atacar a algunos medios estadounidenses. «Se politizó, ya no ayuda», dice Peter Adams, vicepresidente del área de educación en News Literacy, una institución que promueve la alfabetización mediática.

Por eso hay especialistas -como Adam- que prefieren hablar de «desinformación» o de «noticias falsas».

¿Y por qué debe importar? «Porque la verdad es precisamente la base de la democracia. La calidad de la información está directamente ligada a ella», responde Wineburg.

Pero, ¿mucha gente cae en la trampa?

Sí. Un estudio publicado en marzo por investigadores del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts), mostró que las noticias falsas se distribuyen más rápidamente y tienen más alcance que las veraces.

Según el informe, las noticias falsas tienen un 70% más de probabilidad de ser retuiteadas (el estudio se centró en Twitter) que las verídicas.

Donald TrumpDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDonald Trump popularizó el concepto de Fake News.

Hay varias teorías que explican por qué: la hipótesis de los investigadores del MIT es que nos gusta compartir noticias que muestren cómo nos sentimos.

Las noticias falsas causan más sorpresa y rechazo, mientras que las verídicas causan más ansiedad y tristeza. Cuando más sorprende algo, mayor es la voluntad de compartirla, observaron los analistas.

«Si algo te hace estar muy enojado o feliz, para un poco y piensa antes de compartir la noticia. Es como decir: ‘Si algo es demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea'», dice Melissa Zimdars, profesora de medios en el Merrimack College, EE.UU., e investigadora sobre desinformación.

Pero cualquier persona puede caer en ello. Y la edad no importa.

«Los jóvenes pueden ser nativos digitales y aún así caer en la trampa. La gente confunde las capacidades para usar la tecnología con la sofisticación necesaria para entenderla», dice Wineburg

Y hace un paralelismo: es como hablar bien una lengua pero no comprender su gramática.

Fuente de la reseña: https://www.bbc.com/mundo/noticias-45561204

 

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