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Uruguay: Escuela de nutrición de la Udelar emite comunicado por situación de la alimentación escolar

América del Sur/Uruguay/06-08-2021/Autor:Fuente: www.republica.com.uy

Desde la Escuela de Nutrición de la Udelar se emitió un comunicado en donde se explica que «comer saludablemente cuesta una cinco veces más que una comida rica en grasa» en relación a lo acontecido por la alimentación en las escuelas.

Desde el Observatorio del Derecho a la alimentación de la Escuela de Nutrición de la Udelar se expresó que «la obesidad es «multicausal». En referencia a loa acontecido por la alimentación en las escuelas.

En la misiva se sostiene que «la obesidad como otros problemas que están presentes en nuestra sociedad como la pobreza como la violencia es multicausal».

Posteriormente en la misiva se agrega que «no solo se trata de un problema de decisiones y voluntades individuales»

Más adentrado en el comunicado añade que «una factor principal del problema a de la malnutrición, y en especial en países en desarrollo es el aumento de la brecha social».

Ante esta situación «los mas favorecidos restringen el acceso a los alimentos más saludables, en especial a partir de la pandemia del Covid-19».

La Escuela de Nutrición sobre «comer saludablemente»

En el comunicado se esgrime que «comer saludablemente cuesta una cinco veces más que una comida rica en grasa, calorías y azúcar».

«La obesidad es un problema complejo y estructural y se encuentra vinculado a aun ambiente obesogénico que promueve una alimentación no saludable y una vida más sedentaria».

Agrega que «avanzar es mejorar los entornos alimentarios en donde los niños y las niñas nacen, crecen y se desollarán debería ser la meta sobre las que se solventen las decisiones en materia de política alimentaria».

El camino debería estar centrado en mejorar el acceso a alimentos saludables en términos de disponibilidad y precios» Expresa el comunicado.

Fuente e Imagen: https://www.republica.com.uy/escuela-de-nutricion-de-la-udelar-emite-comunicado-por-situacion-de-la-alimentacion-escolar-id1377/

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Los niños que pasan más de una hora al día ante una pantalla comen más comida basura

Por: ABC

Según señala este estudio de la UIC Barcelona el porcentaje de niños que consume este tipo de alimentos es menor en aquellos que hacen deporte varios días por semana que en los que no hacen nunca ejercicio.

Los niños de entre 1 y 14 años que pasan más de una hora al día de su tiempo de ocio frente a una pantalla comen más comida basura, como dulces y «snacks», que el resto de menores, según un estudio elaborado por el Grupo de Evaluación de Determinantes de Salud y Políticas Sanitarias de UIC Barcelona.

El estudio, liderado por la doctoranda Àurea Cartanya-Hueso y el doctor Adrián González Marrón y publicado en la revista Healthcare, analiza por primera vez la relación entre el uso recreativo de pantallas y el consumo de alimentos poco saludables, como dulces, bebidas azucaradas, comida rápida y «snacks» en niños españoles de entre 1 y 14 años.

El trabajo constata que a medida que aumentan las horas de exposición a las pantallas se incrementa el consumo de dulces, bebidas azucaradas, comida rápida y «snacks», por lo que «nuestro trabajo aporta evidencia a la hipótesis de que pasar mucho tiempo delante de la pantalla va asociado a unos hábitos peores de alimentación infantil» comentan los autores.

Àurea Cartanyà y el doctor González también han destacado que, entre el grupo de población analizado, los niños de entre 12 y 14 años son los que más pasan un mínimo de dos horas diarias frente a las pantallas con fines recreativos, un porcentaje que asciende al 63,9%. Este colectivo también es el que más consume bebidas azucaradas (20,9%) y comida rápida (12,2%), dentro del grupo analizado.

Otro de los datos relevantes que se desprende del informe es que el porcentaje de niños que consume dulces y comida basura es menor en aquellos que hacen deporte varios días por semana que en los que no hacen nunca ejercicio.

Los autores del trabajo han explicado que « el uso de pantallas puede generar cierta ansiedad entre la población infantil que se acaba traduciendo en el consumo de comida basura». Además, en su opinión, «el hecho de estar más horas expuestos a la publicidad de comida basura puede aumentar también su consumo».

Nivel socio-económico bajo: más pantallas

El nivel socio-económico de las familias es otros de los factores que puede llevar a los menores «a tener un peor estilo de vida». Así, han recordado que las familias más empobrecidas «tienen salarios más bajos, horarios menos flexibles y jornadas laborales más largas, lo que puede provocar que los niños pasen más horas delante de las pantallas y que los padres ofrezcan a sus hijos opciones más rápidas de comida, aunque de menor calidad nutricional».

El grupo de investigadores de UIC Barcelona ha recordado que, como muestra otro estudio suyo publicado en la misma revista ( https://www.mdpi.com/2227-9032/9/1/96), durante la pandemia de la covid-19 se disparó la exposición infantil a las pantallas En este sentido, ha destacado que dos de cada tres niños menores de 48 meses estuvieron expuestos a teléfonos inteligentes y tabletas durante el confinamiento de la primera ola y un 30% de ellos utilizaron estos aparatos incluso durante las comidas. Al margen de la pandemia, el uso de pantallas se ha incrementado en los últimos años. «Si en 2011 el porcentaje de niños expuestos a pantallas dos horas o más al día era de entre el 10 y 30%, en 2017 se situaba en el 44,7%», han añadido los autores del trabajo.

Ante estas cifras, que siguen aumentando, el profesor José M. Martínez-Sánchez responsable del grupo de investigación se ha mostrado convencido de que la exposición a pantallas, especialmente a los smartphones y tabletas, en la población infantil será «un nuevo determinante de la salud en los próximos años», ya que también han detectado que «está relacionada con un número insuficiente de horas de sueño, obesidad, y con un mayor riesgo de desarrollar problemas emocionales y de comportamiento».

El doctor Martínez-Sánchez ha afirmado que trasladarán los resultados del estudio a las autoridades sanitarias para que tomen medidas y ha recordado a las familias la importancia de seguir las recomendaciones de las instituciones sanitarias: evitando el uso de pantallas en niños menores de 2 años, limitar a 1 hora diaria el tiempo en menores de entre 2 y 4 años y a 2 horas el uso recreativo de pantallas en niños de entre 5 y 17 años. Además, ha insistido en la necesidad de que las instituciones sanitarias «revisen y regulen la publicidad de comida basura».

Fuente e Imagen: https://www.abc.es/familia/educacion/abci-ninos-pasan-mas-hora-ante-pantalla-comen-mas-comida-basura-202103241721_noticia.html

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Perú: Comer frente a la computadora afecta salud y resta concentración al estudiante

América del Sur/Perú/21-03-2021/Autor(a) y Fuente: ww.andina.pe

Nutricionista Saby Mauricio sostiene que alimentos deben ser ingeridos en momentos fuera de clase.

Los estudiantes, escolares o universitarios no deben ingerir alimentos frente a la computadora o el televisor, porque les resta concentración a la hora de recibir sus clases y además se promueve un hábito dañino para su salud, advirtió la nutricionista Saby Mauricio.

“Hay que decirles a los padres de familia que jamás, nunca, se debe tomar desayuno frente a la computadora o frente al televisor, porque eso quita concentración”, manifestó Mauricio al referirse a conductas desarrolladas por algunos estudiantes a la hora de sus clases virtuales.
La mala organización dentro de casa está originando, en muchos casos, que el alumno tome desayuno o almuerce frente a su computadora, laptop, tableta o televisor (en el caso del programa Aprendo en Casa del Ministerio de Educación).
En el programa Andina al Día de Andina Canal Online, la especialista subrayó que la concentración a la hora de ingerir alimentos es fundamental para el desarrollo cognitivo de los estudiantes. “Si usted está con un plato con alta cantidad de azúcar, grasa y está comiendo sin disfrutarlo, el paladar no disfruta porque su concentración está en la visión y no en el gusto”.
Ante ello, agregó que la lonchera debe ser brindada en un espacio fuera de su computador. El estudiante, subrayó, debe mudar de su escritorio a la mesa o comedor para poder concentrarse en sus alimentos.

No al sedentarismo

Saby Mauricio remarcó que no se deben crear hábitos alimenticios que promuevan el sedentarismo, porque van de la mano con la obesidad.
Tanto estudiantes como trabajadores, en tareas virtuales, deben hacerse a la idea de que se están realizando las mismas labores y practicar las mismas costumbres, como cuando estaban en la oficina o en funciones presenciales.
Ello implica cambiarse el pijama y ponerse una ropa diferente, practicar una adecuada higiene personal, así como tener una alimentación saludable , anotó.
“(Una persona) se levanta, toma desayuno en familia, (debe) cambiarse de ropa, es necesario mudar de pijama, esto va sobre el bienestar mental y emocional. El estómago siente toda emoción y el no cumplirlo no ayuda al estudiante”, indicó.
Fuente e Imagen: https://www.andina.pe/agencia/noticia-comer-frente-a-computadora-afecta-salud-y-resta-concentracion-al-estudiante-video-838128.aspx
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Las obras de arte más antiguas hablan de hambre

Las obras de arte más antiguas conocidas hasta el momento, las denominadas “figurillas de Venus”, tienen un origen dramático: reflejan los problemas de alimentación relacionados con una época de hambre.

Las esculturas más antiguas de la humanidad están relacionadas con el cambio climático e inconvenientes en la dieta en un período extremadamente complejo y atravesado por el hambre, de acuerdo a una investigación realizada por científicos del Campus Médico Anschutz de la Universidad de Colorado. De acuerdo a un comunicado, las “figurillas de Venus” fueron creadas en momentos de estrés nutricional extremo.

Se tratan de uno de los primeros ejemplos del arte producido por el hombre, y fueron talladas hace unos 30.000 años. Las enigmáticas esculturas denominadas “figurillas de Venus” desconciertan a la ciencia desde hace casi dos siglos. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Obesity entrega indicios concretos sobre su verdadero origen, que es mucho más dramático con respecto a la mayoría de las suposiciones y teorías que se conocen hasta hoy.

Gran parte de los analistas y expertos sostenían hasta el momento que estas esculturas eran símbolos de belleza o fertilidad, reflejando el ideal femenino de su época de creación. En otras palabras, una obra con fines meramente estéticos. Por el contrario, los especialistas estadounidenses que llevaron adelante el nuevo estudio creen que su motivación fue más urgente y dolorosa: sostienen que representan al cuerpo femenino dotado de las condiciones necesarias para la procreación en un contexto de hambre y necesidades.

La investigación establece que un escenario marcado por las consecuencias de un proceso de cambio climático generó en las sociedades de la época complejas situaciones para la supervivencia. Una alimentación pobre y escasa tenía como resultado mayores inconvenientes de los habituales para que las mujeres pudieran desarrollar a término su embarazo. En cierto modo, las “figurillas de Venus” serían el ideal femenino con las características físicas indicadas como para llegar a dar a luz.

Hambre y cambio climático

En la época de los cazadores-recolectores de la Europa de la Edad de Hielo, momento en el que surgieron estas obras de arte, la obesidad era algo prácticamente inexistente. Un período caracterizado por un descenso abrupto de las temperaturas, en el cual el alimento escaseaba y el hambre era la ley, no conocía del sobrepeso. Sin embargo, las representaciones artísticas expresaban el ideal necesario para la reproducción de la especie y su continuidad.

Según Richard Johnson, autor principal del estudio, “estas obras transmitían ideales de tamaño corporal para mujeres jóvenes, y especialmente para aquellas que vivían cerca de los glaciares. Descubrimos que las proporciones de tamaño corporal eran más altas cuando los glaciares avanzaban, mientras que la obesidad disminuía cuando el clima se calentaba y los glaciares retrocedían», explicó.

En el contexto indicado, la obesidad se convirtió en un ideal a alcanzar. Era promovido en un escenario de escasez, entendiendo que una mujer obesa era capaz de mantener un embarazo hasta el final y culminarlo felizmente en el alumbramiento. Por el contrario, las mujeres más delgadas o jaqueadas por el hambre perdían sus embarazos o incluso perecían en el parto.

En consecuencia, Johnson agregó que “las figurillas surgieron como una herramienta ideológica para ayudar a mejorar la fertilidad y la supervivencia de la madre y los recién nacidos. El arte tuvo una función significativa al enfatizar la salud y la supervivencia, para adaptarse a condiciones climáticas cada vez más austeras y extremas”, concluyó.

Si el arte refleja muchas veces las condiciones sociales, en este caso fue una especie de luz al final del túnel para sociedades que se veían afectadas por la escasez, un clima riguroso y otras condiciones que no eran precisamente esperanzadoras. El ideal de la mujer obesa encarnado en las “figurillas de Venus” era precisamente la esperanza de un futuro posible.

Referencia

Upper Paleolithic Figurines Showing Women with Obesity may Represent Survival Symbols of Climatic Change. Richard J. Johnson et al. Obesity (2020).DOI: http://dx.doi.org/10.1002/oby.23028

Imagen: Richard J. Johnson et al / CU Anschutz.

Fuente:  https://tendencias21.levante-emv.com/las-obras-de-arte-mas-antiguas-hablan-de-hambre.html

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Pensar la pandemia: una mirada desde la filosofía

Programa Universitario De Estudios Sobre La Ciudad/UNAM

La Dra. Paulina Rivero Weber, directora del Programa Universitario de Bioética (PUB) de la UNAM, apuntó que “la violencia contra las mujeres y las niñas, la obesidad y la diabetes, han sido las epidemias mexicanas previas a la COVID-19, que existen desde hace muchos años y que son más peligrosas incluso que el virus SARS-CoV-2, la pandemia ha sido una lupa frente a problemas que ya existían de manera previa”.

Expresó que la experiencia más fuerte de esta emergencia sanitaria ha sido ver de cerca la muerte, que se ha hecho presente en muchos de los hogares. “El amor a la vida con una encausada creatividad son los dos grandes aliados para quienes hemos pasado por momentos dolorosos ante la pandemia y cualquier situación adversa, ser creativos para que incluso el encierro pueda tener novedades”.

Así lo expuso durante la conferencia “Pensar la pandemia: una mirada desde la filosofía”, que forma parte del ciclo La Ciudad y la Pandemia que organiza el Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC) el pasado 19 de agosto.

La también profesora de la Facultad de Filosofía de la máxima casa de estudios dijo que la idea de hacer provechosa cualquier experiencia, le remite al poeta y filósofo Antonio Machado, quien decía que “la verdadera labor poética consiste en transformar la hiel en miel”, es decir las experiencias más dolorosas en algo positivo.

Aludió al filósofo alemán Friedrich Nietzsche quien, desde la enfermedad, construyó todo su pensamiento como una oda a la vida. Él decía que ésta es dolorosa en sí misma, es la forma de ser de la existencia, “esta pandemia ha manifestado la enfermedad y la muerte de una manera brutal y más que ser parte de la vida, son su forma misma, es mortal siempre, la diferencia está en lo que somos capaces de hacer con nuestro dolor y nuestras frustraciones ante la fragilidad de la vida”.

Otro aspecto donde puso énfasis es en la epidemia de obesidad y sobrepeso existente desde antes de la pandemia. En México, en las últimas cinco décadas “la salud fue entregada a la industria de la comida procesada” y la emergencia sanitaria hizo evidente los daños a la salud y hasta el peligro mortal por ingerir alimentos procesados que nos colocan en los primeros lugares a nivel mundial por obesidad y sobrepeso.

Por ello recalcó la necesidad de ofrecer opciones de alimentos sanos a la población aunado a una política que priorice la educación física y la educación de la nutrición, en lugar de políticas prohibicionistas.

Igualmente enfatizó el aumento de la violencia de género durante el encierro. Precisó que aumentaron el número de llamadas de auxilio de mujeres para denunciar violencia familiar. De acuerdo con la Sección de América Latina y el Caribe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, tan solo el primer mes de aislamiento en México, las llamadas de auxilio aumentaron un 80 por ciento.

Además, cada año alrededor de 243 millones de mujeres entre los 15 y 49 años en todo el mundo sufren violencia sexual o de otro tipo, y en México, una de cada tres la han padecido. Es urgente erradicar la violencia contra las mujeres y concientizar a la población sobre los primeros síntomas de ésta para detectarla a tiempo antes de que sea demasiado tarde.

Este material se comparte con autorización de UNAM Global

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Desnutrición y obesidad le cuestan el 2,6% del PIB a República Dominicana

Por: EFE.

La desnutrición, el sobrepeso y la obesidad le cuestan a República Dominicana 1.961 millones de dólares al año, valor que equivale al 2,6 % del producto interno bruto (PIB), según un informe de las Naciones Unidas.

El informe, elaborado por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), calcula que la desnutrición y el sobrepeso generan cargas adicionales en educación y salud, así como en pérdida de productividad laboral.

El problema más costoso es el sobrepeso y la obesidad, que le cuestan 1.461 millones de dólares al erario público, al incrementar el gasto en la atención de enfermedades como diabetes e hipertensión, así como el costo asociado a la pérdida de productividad por el incremento del ausentismo laboral.

La desnutrición, que ha presentado en las últimas décadas una sostenida tendencia a la baja, tiene un sobrecoste de 499,7 millones, porque supone un aumento en los gastos en salud, así como por su efecto pernicioso en la educación de los niños y en su futura productividad laboral.

«La desnutrición, el sobrepeso y la obesidad limitan el óptimo desarrollo de los individuos y el bienestar de las comunidades, impactando negativamente sobre la productividad y el crecimiento económico», dijo el director del PMA para América Latina y el Caribe, Miguel Barreto, en un comunicado.

La secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, subrayó que la malnutrición y el sobrepeso afectan «de manera creciente» a la población pobre y vulnerable de América Latina y el Caribe, «lo que la convierte en un factor más» de desigualdad en la región.

El sobrepeso afecta al 32,5 % de los dominicanos y la obesidad, al 27,8 % de la población, según el estudio, que se basa en datos de 2017.

«El estudio da cuenta de la manera en que interactúan las brechas sociales con el desarrollo económico, y la necesidad de invertir para cautelar el ejercicio de los derechos de las personas en el marco de un modelo de desarrollo sostenible en la región», agregó Bárcena.

El coste del 2,6 % del PIB sitúa a República Dominicana en la línea de México (2,3 %), país donde se presentó el informe en 2017, pero en mejor lugar que países con mayores problemas de desnutrición como Ecuador (4,3 %) o El Salvador (6,8 %).

El PMA y la CEPAL presentaron los resultados de este informe con el Gobierno de República Dominicana, a través del programa Progresando con Solidaridad del Gabinete de Coordinación de Políticas Sociales de la Vicepresidencia de la República y el Ministerio de Salud Pública.

Fuente de la reseña: https://www.laprensagrafica.com/salud/Desnutricion-y-obesidad-le-cuestan-el-26-del-PIB-a-Republica-Dominicana-20200321-0058.html

 

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Entrevista a Estefanía Custodio: “La obesidad es un problema del sistema, no hay que tratarla como algo individual”

Entrevista/31 Octubre 2019/Autora: Patricia Peiró/Fuente: El país 

Estefanía Custodio es especialista en nutrición y salud global. La investigadora cree que la epidemia de la malnutrición ya está aquí y que nos faltan herramientas para afrontarla

La malnutrición es una epidemia. La obesidad crece en todo el mundo a la vez que continúa habiendo gente que muere de hambre o no recibe todos los nutrientes necesarios para desarrollarse. La investigadora española Estefania Custodio (Madrid, 1974) es experta en nutrición y salud global y ha centrado su trabajo en África Subsahariana y Latinoamérica. Fue una de las pioneras en estudiar de forma conjunta la malnutrición y las enfermedades tropicales en el Instituto de Salud Carlos III. Un tema del que precisamente hablará este miércoles en Ávila en el Congreso de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional. Custodio trabaja desde 2014 en el Centro de Investigación Comunitario de la Comisión Europea.

Pregunta. ¿Hay alguien en el mundo que coma bien?

Respuesta. A nivel global todos comemos mal. La malnutrición afecta a todos los países del mundo, a todas las edades, independientemente del nivel social. Recoger información sobre lo que come la gente es muy costoso y difícil, pero desde hace más de 20 años sabemos que es uno de los factores fundamentales de mortalidad y enfermedad.

¿Llevamos muchos años fijándonos en la cantidad más que en la calidad?

En determinados contextos, como es el de las crisis alimentarias, el enfoque ha estado en la cantidad, básicamente, en que haya comida. Pero en los países en desarrollo también nos hemos fijado en la disponibilidad de alimentos y no en la variedad. Ha habido muchas políticas para aumentar la producción agrícola, pero luego nos dábamos cuenta de que las crisis de malnutrición no mejoraban, porque, aunque hubiera mayor acceso a un cultivo, no había diversidad en la dieta que mejorara el crecimiento de los niños.

¿La malnutrición está afectando más a los pobres?

En el mundo se ha dado una transición alimentaria: de una dieta de autosuficiencia, con tu cultivo y tus animales a la puerta de casa, a una de consumo. Este cambio histórico ya se dio en Europa, pero en los países en desarrollo se ha producido más rápido. Cuando en Europa abandonamos la autosuficiencia no teníamos a nuestra disposición inmediatamente tantos alimentos ultraprocesados y baratos.

¿Estamos poniendo las herramientas necesarias para luchar contra esta malnutrición, especialmente en la obesidad?

La epidemia ya está aquí y todavía nos faltan herramientas. No hay que poner el foco en el individuo, es un problema del sistema alimentario. Es la industria, es la cadena de producción, es la publicidad… Es un reto grande y yo creo que ahora mismo no estamos en disposición de que pueda haber un gran cambio en este aspecto.

¿Qué pueden hacer los gobiernos para contrarrestar estas tendencias?

Ya existen herramientas en forma de programas. Más del 80% de los países tienen política nacional de nutrición con programas que sabemos que funcionan. Algunos están sin desarrollar, otros necesitan más tiempo… Lo difícil muchas veces es que se financien e implementen. Pero esta lucha contra la malnutrición se tiene que dar a todos los niveles.

¿Hasta que punto influyen los condicionantes culturales para acabar teniendo una mala alimentación?

Yo creo que ya no tanto, que las personas son conscientes de lo que es buena alimentación. Yo siempre me refiero a la lactancia materna. En las investigaciones que yo he hecho he visto que las madres ya saben que es lo mejor para sus hijos. Pero no tienen un entorno que les facilite ponerlo en práctica. Si tienen que volver a trabajar en la ciudad o en el campo es imposible… Aquí es donde entra la regulación. Otro ejemplo: la gente claro que sabe que es más sano hacerte una lasaña de verduras en casa, pero si vas al supermercado y te cuesta más barato comprarla ya hecha y además tus horarios no te dejan tiempo para cocinarla en casa, la gente se la acaba comprando envasada. No es una cuestión de creencias o de hábitos, sino de tener posibilidades.

Has desarrollado gran parte de su trabajo en África Subsahariana, una zona en la que se juntan los dos problemas: desnutrición y sobrepeso. Según sus investigaciones, especialmente en países africanos, ¿quién es el que decide en el hogar que es lo que se consume y cómo influye eso en la calidad de la dieta?

Más que qué se compra, lo que estudiamos es cuántos recursos se dedican a la alimentación y ese suele ser el hombre. El segundo paso es estudiar cómo se distribuye la comida en el hogar y muchas veces son las mujeres las que consumen menos nutrientes. Es el hombre al que se suele favorecer, porque es que el que sale a trabajar. Normalmente, se le da a él la proteína animal. También se beneficia a los niños, que están en pleno desarrollo. Acabamos de publicar un estudio realizado en un campo de refugiados en Somalia en el que concluimos que cuándo la mujer toma las decisiones sobre alimentación, los niños están mejor alimentados.

Sin salir de África, Ruanda es un ejemplo de país que ha mejorado y mucho sus indicadores sobre alimentación y desarrollo infantil. ¿Qué podemos aprender de ese ejemplo?

Por un lado han hecho una apuesta política. Cuentan con un programa de desarrollo del niño que depende directamente del presidente. Los planes que desarrollan incluyen muchos frentes: agricultura, educación, salud… Han aumentado mucho las políticas familiares, por ejemplo uno de los indicadores que más ha mejorado es el de la lactancia materna. Esto ha estado influenciado en gran medida por el empoderamiento de la mujer en la política.

Fuente e imagen: https://elpais.com/elpais/2019/10/25/planeta_futuro/1571998861_368928.html

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