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España: Ningún niño o joven sin el pan de saber

España/03 abril 2017/Fuente: El Diario

  • La Campaña Mundial por la Educación (CME) se moviliza para exigir a los Gobiernos que rindan cuentas, sean transparentes y creen espacios de participación ciudadana en el cumplimiento del derecho a la educación y del ODS4
  • Bajo el lema “Pido la palabra por la educación”, del 24 al 29 de abril se celebra en más de 124 países la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME). En España habrá actividades y actos reivindicativos en 16 CCAA
  • En la actualidad, 263 millones de niños, niñas, jóvenes y adolescentes no están escolarizados. La cifra equivale a la cuarta parte de la población de Europa.

«Ahora ya no se quedan niños sin el pan del saber», resume emocionado un campesino de la pequeña comunidad de Los Rincones, en Honduras, donde los niños y niñas ya pueden dar clase bajo techo gracias al programa que Ayuda en Acción desarrolla en la zona. Esta frase tan poética y aparentemente sencilla, encierra una gran sabiduría: la educación es tan vital y necesaria como el pan, la base para sociedades más sólidas y equitativas, una herramienta imprescindible para garantizar un desarrollo más justo y sostenible. Y, sobre todo, es un derecho humano, recogido en diversos tratados internacionales, entre los que destacan la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Artículo 26) y la Declaración de los Derechos del Niño (Principio 7).

Sin embargo, según los últimos datos publicados por la UNESCO en su Informe de seguimiento de la educación en el mundo (GEM, 2016), a día de hoy 263 millones de niños, niñas, jóvenes y adolescentes de todo el mundo ven vulnerado este derecho, la mayoría de ellos en el África Subsahariana. Y 758 millones de personas adultas son analfabetas, dos tercios de ellas mujeres. Los datos siempre tienen impacto humano: detrás de cada uno de ellos, hay un niño, niña o joven que no tendrá la oportunidad de salir de una situación de pobreza, exclusión y vulnerabilidad, ni de aspirar a una vida mejor. Estas cifras, estas personas, nos obligan a reaccionar y exigen una movilización ciudadana que logre situar el derecho a la educación en el lugar preeminente que merece dentro de la agenda internacional. Desde la Campaña Mundial por la Educación (CME) queremos ser el altavoz de esas demandas ciudadanas, ya que creemos que el futuro de nuestras sociedades y de nuestro planeta depende de que entre todos y todas seamos capaces de cambiar estos datos, y con ellos la vida de estas personas. Es urgente que nos pongamos manos a la obra.

Incheon. Foto: Salva Campillo / AeA
Foto: Salva Campillo / Ayuda en Acción

 Logros y retos

Es cierto que los distintos compromisos internacionales, como el Marco de Acción de Dakar o los Objetivos de Desarrollo del Milenio, han impulsado progresos en términos de acceso a la educación. Por ejemplo, en los últimos quince años, el número de niños y niñas sin escolarizar en la educación primaria se ha reducido en más de un 40%. Son avances alentadores, pero claramente insuficientes. Por eso, en 2015 la comunidad internacional reafirmó su compromiso con el derecho a la educación a través de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que plantea «Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todas las personas» ( ODS4). Este nuevo marco de acción establece un total de 10 metas que van mucho más allá del acceso a la educación ( escolarización universal en primaria y secundaria), y abordan otras cuestiones fundamentales como la calidad educativa, la igualdad de género, la enseñanza preescolar, el acceso a formación superior, la alfabetización y aprendizaje de personas adultas, los entornos educativos inclusivos, la necesidad de un profesorado suficiente, cualificado y motivado, la provisión de becas y la promoción del desarrollo sostenible.

Estas promesas no deberían resultarnos ajenas, ni lejanas. De hecho, tienen un impacto directo y muy tangible en nuestras vidas y en las de millones de personas como Gabriela, una joven que vive en la pequeña comunidad de El Jobal, en El Salvador, y que pudo finalizar la educación secundaria gracias a una beca: « Era una persona con escasos recursos y pocas oportunidades para poder estudiar. Al salir de la escuela pensaba quedarme con ese bajo nivel académico por el poco ingreso económico y la falta de oportunidades. Pero gracias a una beca de Ayuda en Acción, pude  terminar mi bachillerato, luego me gradué y solicité otra beca para estudiar un nivel universitario. Así fue como terminé mi carrera Técnico en Enfermería». Todas las Gabrielas del mundo deberían poder disfrutar de acceder a una educación gratuita, equitativa, inclusiva y de calidad. Por eso, tenemos el deber ciudadano de exigir a nuestros representantes políticos que hagan lo necesario –planes de acción, decisiones políticas, financiación– para que sus compromisos se materialicen. 2017 es un año crítico en este sentido, ya que es el plazo establecido para que los Gobiernos definan los indicadores que nos van a permitir evaluar los avances en el cumplimiento de los ODS. Desde la CME, reivindicamos que este proceso debe llevarse a cabo de manera transparente y, sobre todo, promoviendo la participación de la ciudadanía, y muy especialmente de las comunidades educativas.

La Semana de Acción Mundial por la Educación

Os animo a uniros a nosotros y a millones de personas de más de 100 países de todo el mundo durante la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME), que se celebrará del 24 al 29 de abril bajo el lema «Pido la palabra por la Educación». Celebraremos decenas de actos públicos y de encuentro con nuestros representantes políticos en más de 30 ciudades españolas, y os necesitamos con nosotros. Todos los apoyos cuentan para demostrar a nuestros representantes políticos que la educación nos importa, y así lograr juntos que ninguna persona de  ningún rincón del mundo se quede sin el pan del saber.

Fuente: http://www.eldiario.es/ayudaenaccion/nino-joven-pan-saber_6_628247204.html

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Rumania: El país en el que los estudiantes pasaban todos los exámenes haciendo trampa

Rumania/03 abril 2017/Fuente: La Raza

Una implacable operación contra la corrupción en los exámenes pen un país europeo llevó a descubrir una realidad absolutamente inesperada.

Es un enigma. Uno se imagina que un sistema de exámenes menos corrupto permite que las habilidades de los estudiantes brillen independientemente de su estatus económico.

Se creería que los exámenes no distinguen entre ricos y pobres.

Pero un estudio sobre una campaña anticorrupción exitosa en Rumania reveló que surtió precisamente el efecto contrario: los estudiantes más pobres se desempeñaron peor en las pruebas una vez las artimañas fueron desmanteladas.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo de tres economistas, incluyendo la doctora Oana Borcan de la Universidad de Anglia del Este, en Inglaterra.

Borcan había atestiguado la corrupción cuando era estudiante del último año de bachillerato en Rumania en 2006.

Cuenta que cuando se preparaba para presentar el examen para convertirse en bachiller la corrupción era muy evidente. Esa prueba determinaría si podía avanzar en el sistema educativo y llegar a las universidades élite del país.

La trampa, dijo Borcan, era “descarada”. Gran parte sucedía abiertamente.

“La mañana anterior al examen, los estudiantes iban recolectando dinero , una pequeña contribución para dársela a los vigilantes (que supervisarían los exámenes). Algunos alumnos daban, otros no. Era voluntario”.

“Recuerdo ver a estudiantes que sabía que tenían, en general, calificaciones bajas, sacar los puntajes más altos. Eso me dejó una impresión muy fuerte y duradera”.

Tan fuerte que, de hecho, jugó su parte en la dirección que tomaría su propia carrera.

Respuestas idénticas

La trampa llegó a tal punto que en 2010 cientos de estudiantes entregaron las planillas de respuestas idénticas.

Fue entonces que se encendieron las alarmas y la tormenta mediática que se desató llevó a procesamientos judiciales de funcionarios de alto perfil.

Como consecuencia, el gobierno introdujo medidas anticorrupción contundentes para la presentación de exámenes en el futuro.

Instalaron sistemas de monitoreo de cámaras de circuito cerrado en los salones donde se presentaban los exámenes y una gama de castigos severos fue difundida ampliamente para disuadir a quienes tuvieran la intención de hacer trampa.

Las penalidades iban desde multas o perder el trabajo hasta sentencias en prisión. A los estudiantes que sorprendieran haciendo trampa no se les iba a permitir volver a presentar el examen, una sanción menos drástica, pero muy problemática.

Hubo muchos juicios“, indicó Borcan.

“Según los informes de la Dirección Anticorrupción, entre 2010 y 2013, 280 maestros y estudiantes fueron procesados , 99 de los cuales recibieron sentencias de prisión de entre seis meses y cinco años”.

Todo indicaba que la campaña anticorrupción estaba funcionando.

Para 2012, la tasa promedio de aprobados se había reducido a la mitad en comparación con el año 2009: de más de 80% a 43% .

Los puntajes promedio previos a la campaña se desplomaron y se estabilizaron.

El efecto de las cámaras

Los resultados fueron recibidos con beneplácito en general.

Sin embargo, el estudio de la doctora Borcan y sus coautores, Mikael Lindahl y Andreea Mitrut de la Universidad de Gotemburgo, Alemania, buscaba determinar cuán efectivos habían sido los diferentes aspectos de la campaña.

Utilizaron rigurosos análisis estadísticos de la información emanada de cada uno de los 43 municipios de Rumania.

Factores potenciales que pudieran afectar los puntajes fueron eliminados a través de grupos de control y por medio de la comparación de los resultados en diferentes áreas en las que, por ejemplo, las cámaras de circuito cerrado fueron introducidas en años diferentes.

En general, los investigadores encontraron que las cámaras fueron las responsables de hasta 50% de la caída total de las tasas de aprobados.

Pero fue la combinación de este monitoreo con la amenaza real de castigo más una cobertura mediática fuerte lo que hizo que la campaña fuera tan efectiva.

Borcan y sus colegas también compararon los hallazgos con campañas similares contra la corrupción en países como Moldavia, que tenía problemas similares de trampas en los exámenes, así como también de Camboya e India.

Lo que no se esperaban

El resultado que terminó siendo como una bomba en esta investigación, sin embargo, fue revelado cuando analizaron el impacto de la campaña en términos del estatus socioeconómico de los estudiantes.

Las tasas de aprobados de los estudiantes más pobres (alumnos receptores de asistencia financiera) cayeron en 14,3%, comparado con 8,1% de los estudiantes en mejores situaciones económicas.

Los puntajes generales también disminuyeron desproporcionadamente.

Como resultado, los investigadores concluyeron que ” la campaña anticorrupción terminó aumentando la desigualdad entre los estudiantes pobres y los que no lo son, y eso redujo significativamente sus posibilidades de ingresar a la educación superior”.

Los investigadores admitieron que ese hallazgo los sorprendió y les costó determinar las posibles razones.

La causa más probable, emergió en el estudio, fue que las formas “colectivas” y “pequeñas” de corrupción, como las que atestiguó Borcan cuando era estudiante, tuvo un efecto curioso: si bien eran pagadas por estudiantes de familias acomodadas, que podían sobornar a los vigilantes, sus beneficios eran compartidos por todos .

Le daba a los estudiantes más pobres “un pasaje gratis” a las calificaciones altas.

Eso también significó que al impedir la trampa, las ventajas académicas de los estudiantes más privilegiados en términos financieros se volvieron aún más evidentes.

Efecto nivelador

Las trampas de una u otra forma proporcionaban un tipo de efecto nivelador.

“Hay un aspecto positivo en todo esto”, indica la investigadora. “Cuando la corrupción era generalizada, no podíamos saber cuál era la escala real de la desigualdad. Nuestros hallazgos revelaron cuán amplia la desigualdad es realmente”.

“Consciente de la brecha real, el gobierno puede frenar la fuente de la desigualdad“.

La investigación planteó además cuestionamientos más amplios, por ejemplo, sobre cuán sabio es tener una dependencia tan fuerte en un examen de “alta participación” para ingresar a la universidad.

Aunque hasta ahora la investigadora no ha tenido ninguna respuesta directa del gobierno rumano, espera que un nuevo gobierno y un nuevo ministro de Educación tomen en cuenta los hallazgos de su investigación.

“Espero que sostengan el debido diálogo y que seamos capaces de formular las preguntas que las autoridades necesitan responder”, señaló la experta.

Fuente:http://laraza.com/2017/04/01/el-pais-en-el-que-los-estudiantes-pasaban-todos-los-examenes-haciendo-trampa/

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La educación y los males de Colombia

América del Sur/Colombia/ 1 Abril 2017/Fuente: El tiempo

Colombia es un país maravilloso desde un punto de vista estético y por la gente linda que habita buena parte del territorio. También es un lugar permeado por la ambición, la necesidad de poder, lo que conlleva a enfermedades como la corrupción, la pobreza y la desigualdad. No hay fórmulas secretas, prescripciones médicas ni recetas mágicas para progresar. Hay infinidad de modelos con respuestas, unas más útiles que otras, sobre cómo tratar esas enfermedades (tal vez la cura sea casi imposible, pero un tratamiento es viable). Amartya Sen, reconocido premio nobel de economía, a lo largo de los años, ha manifestado la necesidad de fortalecer las capacidades en las personas, así como la libertad, para lograr el progreso, reducir la pobreza y la desigualdad.

En cuanto a las capacidades, se hace referencia importante a lo mínimo que necesita una persona para progresar y salir adelante; una adecuada nutrición, techo, acceso a un sistema de salud y educación, todos bajo parámetros elementales de dignidad. En Colombia tenemos un sistema político ineficiente, que es casi que inútil en sus esfuerzos por mejorar las condiciones de los colombianos, principalmente aquellos que más lo necesitan. Según el DANE, para el año 2015, hay 28.1% de personas pobres, cuyos ingresos no alcanzan para cubrir una canasta mínima de bienes y servicios, así como 7,9% de personas en extrema pobreza, es decir, que no alcanzan a cubrir el costo mínimo de una canasta alimentaria.

Si separamos las zonas urbanas del país de las rurales, la situación se torna dramática. El DANE habla de 55,5% de hogares rurales que no logran cubrir las necesidades básicas para una vida digna, comparado con un 27,8% a nivel nacional y un 9,2% en una ciudad como Bogotá. 25,7% de los hogares en zonas rurales del país, viven en la miseria. Si seguimos elevando el análisis a otras dimensiones (Índice de Pobreza Multidimensional), la pobreza en el sector rural alcanza el 40% versus 4,7% en Bogotá, que sirve como referente urbano. Es decir, el pobre en Colombia, está condenado a ser cada vez más pobre. El campo no puede progresar sin una adecuada nutrición, sin techo, sin acceso a salud digna, y sin educación, tal y como lo manifiesta Sen.

Hay programas de gobierno que se diseñan particularmente para atacar estos males y se hacen inversiones gigantes. El problema es que hay toda una mafia alrededor de la contratación pública, por eso no es nuevo, aunque sí sorprendente por su magnitud, el escándalo de Odebrecht. Puede que no sea en el 100% de los casos, pero en montos, se acerca bastante. Esto termina generando ineficacia en los resultados y más pobreza y desigualdad. Lo mismo sucede a mayor o menor escala, pero con consecuencias aún más graves con programas de alimentación, salud, etc. Sucede en todo el país, pero con agravantes como la Guajira o el Chocó, donde ya es costumbre encontrarse con los robos más inhumanos y despiadados que puedan llegar a conocerse.

¿Cómo combatir estos males?

Cuando se habla de desarrollo, surgen grandes ideas como el de explorar nuevas fuentes de petróleo. Que si se benefician muchos con el petróleo, no lo dudo, todo el país depende de este mineral, pero a largo plazo, no genera mayor cosa, como se puede ver hoy en día en una ciudad como Yopal. Lo que sí deja, es una problemática ambiental irreversible y serias dificultades sociales. La alternativa de moda es el turismo, pero entonces la ministra lo plantea en un sentido que busca atraer grandes capitales e inversiones principalmente foráneas, maximizando utilidades de corto plazo y para los que más tienen, lo que permite alcanzar cifras de crecimiento elevadas rápidamente, olvidando nuevamente los beneficios de largo plazo y las causas del problema que se busca solucionar. Causa sensación el discurso de Lacouture frente al desarrollo del turismo en áreas protegidas. El turismo sí que es una gran alternativa, pero debe saberse que el trabajo se debe hacer mediante acompañamiento permanente a las comunidades que hacen presencia en destinos con mayor potencial, preparándolos, generando capacidades en su gente, para que el día de mañana sean ellos los expositores del turismo a nivel internacional y que ellos mismos se beneficien de los réditos que genera el sector y de esta manera, contribuir a una mejor calidad de vida y felicidad de los más necesitados en el país. El turismo responsable y sostenible, sí es una importante salida.

¿Y qué hay de la educación?

La fórmula de adoctrinamiento más eficiente de la historia es tener un pueblo pobre e ignorante. Siempre ha funcionado y aquí en Colombia se demuestra día tras día, con cada proceso electoral, etc. Los gobernantes que se eligen, siempre terminan defraudando, casi siempre terminan destapando sus intereses personales y el bienestar del pueblo, al final, se va para la mierra por no decir otra cosa. Quien no nace en una clase social privilegiada o en un núcleo urbano importante, no tiene prácticamente posibilidades de salir adelante. Los sesgos y las brechas son cada vez más grandes. Quienes hemos trabajado en la docencia universitaria y visto de cerca la diferencia entre los colegios públicos y privados, el panorama es triste y desolador. Peor aún, el nivel de un colegio público de ciudad comparado con el de un colegio de un pueblo y aún más grave, el nivel de un colegio del casco urbano del pueblo versus el de una vereda.

La educación no puede ser un bien privado, debe ser un derecho público, como también la salud. Pero, con el ánimo de privatizar todo y de obtener utilidades jugosas para los más ricos, se ha perdido el norte del país. Hay programas que buscan generar beneficios y de alguna manera lo logran, como es el caso de “Ser Pilo Paga”. De lejos, parece ser una maravilla, financiar la educación de un estudiante que ha luchado para tener buenas notas y buenos resultados en los exámenes de suficiencia, en cualquiera de las mejores universidades privadas del país. Habrá casos de éxito y para mostrar de aquellos que logren sobrevivir a esta aventura extrema. Pero de cerca he podido ver la deserción de estudiantes que llegan de lejos, a enfrentarse por primera vez a una ciudad como Bogotá, con lo difícil que es el transporte, la gente misma y los costos que implica vivir en la capital o en otras de las principales ciudades del país. Los chicos, que suelen tener entre 15 y 19 años, llegan sin sus padres, sin sus familias, sin dinero, no les alcanza ni para las fotocopias ni para almorzar y los papeleos son infinitos en el Icetex, lo que los hace perder clases. Llegan sin el nivel de los colegios de aquí y nivelarse, con todo y los problemas, es un reto tan grande como pueda llegar a imaginarse. Más allá de las buenas intenciones, es un programa que sirve de “contentillo” ante una problemática cada vez más grande. La educación está malherida y es una alarma que se dispara día tras día la desigualdad social en un país que anhela salir del conflicto, pero que no vislumbra salidas claras a los problemas de fondo.

Por otro lado, están otros temas de fondo en el sistema educativo donde se enseñan disciplinas de manera descontextualizada, separando la realidad de la teoría, generando un interés y un apego a los títulos, más allá que las capacidades mismas para crear y construir. Esto no es solo problema de la educación, sino del mercado laboral. La naturaleza y la raza humana aparecen desligadas, como si no fuéramos parte de un todo, ignorantes de nuestra relación de dependencia, quizás unilateral. Es curioso ver cómo nos aferramos a un planeta que a la vez destruimos a diario. La misma corrupción es algo crece como consecuencia de las mismas fallas en la educación. Se anhela poder, riqueza, reconocimiento, de la misma manera que se aprende a leer. Se enseña a aceptar el poder y a incorporarse al sistema, más que a crear nuevos modelos y formas de vida social. No se enseña a debatir, a tener criterio, a luchar por una causa, a argumentar, controvertir, etc.

En fin, Colombia debe ser consciente de los problemas más profundos si algún día pretende salir del conflicto armado y para esto, debe poner atención, entre diversos temas, a la pobreza y la desigualdad. Una vida digna con lo mínimo para progresar debe implicar una alimentación nutrida, un techo digno, educación y salud de calidad y libertades de expresión, de participación política, etc. Sobre todo, es elemental la consciencia de lo que cada uno puede contribuir para que las cosas salgan adelante. El estar lejos no significa que no me toca poner a mí. Todos debemos contribuir, de lo contrario, será culpa de todos que el camino y el sistema sigan siendo los mismos de siempre. El futuro de Colombia depende de todos. La paz, también depende de todos.

Fuente:http://blogs.eltiempo.com/felicidad-desarrollo-turismo/2017/03/14/la-educacion-y-los-males-de-colombia/

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“Si tu candidato no sabe cómo cambiar la educación, cambia de candidato”

Por: Julián de Zubiria

El columnista Julián De Zubiría invita a tener presente en las elecciones presidenciales de 2018 y a a construir un acuerdo nacional en torno a lo fundamental en la educación.

“Si tu candidato no sabe cómo cambiar la educación, cambia de candidato”, con esta consigna, en Ecuador, el movimiento ciudadano Contrato Social por la Educación (CSE), alcanzó reconocimiento durante la campaña del 2002. Llegó el momento de pensar algo similar en Colombia: un gran movimiento nacional que ponga la educación en la agenda pública, que garantice la interlocución con el Ministerio de Educación Nacional, de la cual hemos carecido, y que conduzca a la sociedad a un “acuerdo en torno a lo fundamental”, como solía decir Álvaro Gómez. Muy seguramente se han dado las condiciones para hacerlo. En los setenta generamos uno de los Movimientos Pedagógicos más importantes de América Latina, el cual logró impulsar la Ley General de Educación de 1994, ley que quisieron desmontar los gobiernos de Pastrana y Uribe, al dejar de lado lo pedagógico, lo participativo y lo democrático, para concentrarse exclusivamente en los aspectos administrativos de la educación. En años recientes, miles de jóvenes han sido convocados en torno a la pertinente iniciativa de ¡Todos por la educación! Experiencias ambas muy importantes, pero que todavía no logran convocar de manera masiva a la ciudadanía. Por ello, creo que llegó el momento de hacer realidad la consigna. Sería la manera de decir a voz en cuello que le llegó la hora a la educación en Colombia.

¿Por qué podemos hacer realidad esta consigna si no ha sido posible en las dos décadas anteriores? Daré dos argumentos para responder esta pregunta.

El primero es que ya están firmados los acuerdos de paz; ahora debemos asegurar su construcción. Y en esta tarea la educación cumplirá un papel de primer orden.  Ya tenemos a la guerrilla más grande del continente americano durante el siglo XX concentrada en las zonas veredales y a días de entregar sus armas y de intentar cambiar las balas por votos. Hasta hace muy poco, los amigos de la guerra nos querían convencer de que las Farc no iban a cumplir, que no se iban a desarmar y que las disidencias conducirían a un estado de anarquía e inseguridad. Pero fueron falsas sus predicciones: Las Farc están cumpliendo, las disidencias son marginales y estamos ad portas de una entrega masiva de armas a las Naciones Unidas.

Pero una cosa es la entrega de armas y otra es la paz. La sociedad colombiana sigue enferma de odio, venganza e intolerancia. Es la herencia de una sociedad que ha vivido en medio de la guerra, las mafias y la corrupción. Vemos a diario los síntomas de esta enfermedad, cuando algunos de los que manejan un carro se sienten con el “derecho” de colarse en una fila; cuando se consideran “vivos” quienes roban al Estado, evaden impuestos o discriminan a los otros. También los vemos en los debates políticos en el Congreso de la República, ya que una buena parte de la clase política sigue pensando en exceso en las próximas elecciones y muy poco en las nuevas generaciones.

Necesitamos un gran esfuerzo colectivo para superar la herencia que nos dejan la convivencia con la guerra y las mafias. Demoraremos décadas en cambiar esa cultura de la exclusión y la discriminación tan arraigada, hasta que transitemos hacia una sociedad más tolerante con quienes difieren de nosotros en ideas, religión o género. No será la educación la única que jalone este cambio cultural, pero es claro que será una de las tareas más importantes que tendremos que asumir los educadores en las próximas décadas.

La guerra afectó la ética de la sociedad. Nos impuso una estructura valorativa más propia de las mafias que de una cultura democrática. Por ello es tan difícil comprender plenamente la constante invitación que algunos políticos lanzan en defensa dela ira y la venganza. Son políticos sintonizados con la enfermedad emocional de la sociedad y que la aprovechen para sus fines electorales. Invitan a que la gente marche y vote no por ideas, sino porque está “emberracada”. Son hábiles políticos de la manipulación emocional. No generan argumentos, sino emociones primarias. Son políticos, muy parecidos a lo que Donald Trump representa en Estados Unidos. Como él, también han ganado elecciones a punta de mentiras, que de tanto repetir parecen verdades, y de manipular las emociones primarias del electorado. Nos traen a la memoria a Voltaire cuando decía: “Calumnia, calumnia y calumnia, que de ello, algo quedará”.

Por primera vez en la historia reciente, los colombianos tenemos la oportunidad de vivir en paz, después de décadas de convivir en medio de masacres, desapariciones, secuestros y violaciones de los derechos humanos no conocidas antes. A partir de ahora le podemos apostar a resolver las diferencias sin tener que matarnos. La meta es que sean los argumentos y no las balas los que diriman las discusiones. Lo que hemos acordado es que respetemos y cuidemos el disenso, promovamos las discusiones y ganemos todos con las divergencias.

Como educador, no creo en la venganza, ni en el odio, ni en la muerte. Ni en la enorme adicción que tienen algunos al poder. Y sé que son muchísimos más los que creen lo mismo.

La paz la construiremos todos, pero ello solo será posible si impulsamos una profunda e innovadora revolución pedagógica que ponga el desarrollo individual y social en el centro de las finalidades educativas. En este contexto, no basta una cátedra de paz, aislada y marginal. Se requiere que todas las asignaturas, de todos los grados y áreas, fortalezcan las competencias ciudadanas y éticas que nos ayuden a ser mejores seres humanos y a convivir sin atropellar a los otros. Necesitamos construir comunidades educativas más fuertes y que cuenten con mayor participación; que enseñen a los estudiantes a respetar las diferencias y a participar en el debate político de manera crítica y autónoma, pero pensando siempre en el bien común.

Todas las guerras se alimentan del odio y la venganza. Estos son sus combustibles esenciales. Necesitamos candidatos que renueven la esperanza, que puedan convertir el odio en alegría y las dificultades en oportunidades para construir. Candidatos que inviten a la sociedad a defender la paz que algunos nos quieren arrebatar y que transmitan la alegría de un país que marcha, por primera vez en décadas, hacia la convivencia pacífica entre los colombianos. Estamos tan acostumbrados a la guerra que parece que no supiéramos celebrar la paz. Seguimos aferrados al pasado. La inercia de la guerra sigue, en buena parte, ganando la partida. En este contexto, fortalecer la tolerancia es la tarea más importante que tiene la escuela en la coyuntura actual.

Mi segundo argumento tiene que ver con una experiencia alentadora. Colombia está construyendo su Plan Decenal de Educación para el periodo 2016-2026. Es la oportunidad de pensar qué tipo de individuo y de sociedad estamos ayudando a formar, y de definir qué nos falta para lograrlo. Un millón de colombianos se han manifestado al respecto. Ellos claman para que el Estado les garantice a todos los ciudadanos el derecho a recibir una educación de calidad consagrado en la Constitución y para fortalecer una educación inicial, que todavía sigue muy atrás en cobertura y calidad. Sin embargo, para lograrlo debemos enfrentar un problema político de primer orden: en Colombia hemos carecido de política pública educativa, de política de Estado. Cada ministro llega como Adán a volver a pensar hacia dónde ir. Es así como ni siquiera para el segundo gobierno de Santos se mantuvieron los importantes acuerdos logrados durante su primer periodo en torno a la educación superior y a lo avanzado en la educación básica con su exitoso Programa Todos a aprender (PTA), dedicado a fortalecer la equidad, apoyando a los docentes y estudiantes más abandonados del país.  Tenemos políticas de gobierno de muy corto plazo y poco vuelo. El Plan Decenal es la mejor ocasión para construir un acuerdo general de la sociedad en torno a lo fundamental, pero eso no lo podemos lograr si no convocamos a la sociedad como un todo a su construcción y si no le damos recursos económicos y fuerte apoyo político a lo pactado.

Educadores, padres de familia, docentes, medios de comunicación, estudiantes, políticos, iglesias, intelectuales y empresarios, entre otros, tendremos que suscribir un acuerdo que haga posible que garanticemos el derecho a una educación de muy alta calidad a todos los colombianos. Y no lo haremos posible si seguimos haciendo lo mismo que hemos hecho desde tiempos inmemoriales.

Por lo anterior, en la campaña electoral de 2018 hay que levantar la bandera de la transformación educativa. De esta manera, político que no sepa cómo cambiar la educación de manera innovadora, no debería recibir los votos de los ciudadanos. Muchísimo menos si algunos de los que se postulan representan precisamente las fuerzas que quieren impedir que construyamos la paz, que son los mismos que han liderado una educación que no desarrolla el pensamiento crítico, la comprensión lectora, la autonomía y la tolerancia entre los colombianos. Un pueblo poco educado y culto, es fácil de manipular por quienes defienden oscuros intereses electorales. Ellos lo saben y también saben que nosotros parece que perdiéramos la memoria en el momento de votar. El país debe exigir a su clase política que anteponga el interés nacional de construir una paz estable y duradera a los intereses electorales. Y al hacerlo, necesariamente hay que pensar en cómo transformar la educación que hoy reciben niños y jóvenes. De lo contrario, ellos terminarán doblegando los intereses nacionales, con tal de reconquistar el poder en el 2018.

Fuente: http://www.semana.com/educacion/articulo/elecciones-presidenciales-en-colombia-propuestas-de-los-candidatos-presidenciales-en-educacion/519913

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Educación necesita una nueva institucionalidad

Centro América/República Dominicana/1 Abril  2017/Fuente: listin diario

El ministro de Educación, Andrés Navarro, consideró ayer que en la actualidad la entidad que dirige no tiene las condiciones para que se aplique una verdadera revolución educativa en el país.

“El Ministerio de Educación que hoy tenemos no sirve para que se aplique una verdadera revolución educativa en el país. Tenemos que crear una nueva institucionalidad en el sistema educativo dominicano, tenemos que transformar el Ministerio de Educación”, manifestó Navarro.

El funcionario habló durante la apertura del taller “Más allá de las pruebas Pisas”, donde el presidente de Acción Empresarial por la Educación (EDUCA), José Mármol, recordó que los resultados de la evaluación que realizaba el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA por sus siglas en inglés), revelaron que de cada 1,000 estudiantes dominicanos solo uno alcanza el nivel de excelencia.

Navarro mencionó los tres pilares que citó el año pasado para mejorar la educación del país, que son la formación de los docentes, la adecuada aplicación del nuevo currículo, mejora de la gestión docente y ambiente escolar; y ayer agregó un cuarto pilar, que es la transformación del Ministerio de Educación. “Hay que desarrollar una cuarta política que es la de la transformación del Ministerio de Educación. Estamos trabajando en nuestra autocrítica y también hay una sociedad civil crítica, que por medio de sus comentarios ayuda a la mejora de la calidad de educación”, precisó.

Reveló que el 80% de los estudiantes están saliendo muy vulnerables y por esa razón aplicarán la política del currículo, que hará una serie de alianzas con otras instituciones para mejorar la educación del país. “No se le puede exigir a los estudiantes tener de competencia del nuevo currículo si el Ministerio de Educación no se construye en un referente de esas competencias”, consideró.

Prueba PISA
El presidente de Educa, José Marmól, manifestó que las evaluaciones que realiza Pisa se hacen a estudiantes de 15 a 16 años cumplidos, independientemente del lugar en el que estén en el sistema educativo. Mármol dijo que para el caso de República Dominicana en el año 2015, los estudiantes en el mejor de los casos, habían recibido apenas dos años del beneficio director del incremento presupuestario iniciado en el segundo semestre del calendario escolar 2012-2013, equivalente al 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

ÚLTIMO LUGAR EN CIENCIAS Y MATEMÁTICA
“En ese momento fue que inició la llamada revolución educativa con múltiples acciones, entre las cuales está la jornada escolar extendida, pero no obstante a eso las pruebas dejaron al descubierto la cruda  realidad de ese punto de partida”, precisó Mármol.

Indicó que en las áreas de ciencias y matemáticas el país se ubicó en el último lugar de la lista y en lectoescritura en el grupo de la retaguardia, aunque por encima de países como Argelia, pero a una distancia de un año de escolaridad de Perú, el país más próximo en la región.

Fuente:http://www.listindiario.com/la-republica/2017/03/29/459860/educacion-necesita-una-nueva-institucionalidad

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El Estado debe garantizar la educación en las zonas más apartadas:

América del Sur/Colombia/1 Abril 2017/Fuente: Vanguardia

La Corte recordó que la educación es un derecho que debe ser garantizado y que es inadmisible que en algunas zonas no haya ni un docente. El transporte también debe garantizarse.

El Gobierno Nacional debe garantizar la educación de las comunidades ubicadas en las zonas más apartadas del país, a pesar de las dificultades geográficas y de estrategia que esto traiga.

El pronunciamiento se dio a la hora de estudiar una tutela presentada por integrantes de la vereda La Cabaña, del municipio de Paujil, Caquetá, en donde hace más de cuatro años los menores de edad no reciben clase en una escuela cercana por falta de personal docente.

Esto obligó a los menores a acudir a otras veredas para recibir clase, haciendo largos y peligrosos recorridos.

La Corte advirtió que “en vista de las dificultades de acceso que ello representa, varios menores de edad han optado por interrumpir sus estudios y emprender otros proyectos de vida; las jóvenes conforman hogares y quedan en embarazo a temprana edad”.

Por esa razón, la Corte recordó que la educación es un derecho que debe ser garantizado y que es inadmisible que en algunas zonas no haya ni un docente, por lo que el Gobierno debe garantizar tanto la posibilidad de un transporte como de planta de persona,

“El papel de las autoridades públicas es consolidar estrategias de servicio que tengan en cuenta las particularidades regionales, para diseñar los mecanismos de acción que les permitan cumplir su obligación de asegurar en todo su territorio la prestación del servicio educativo. Esto quiere decir que las dificultades geográficas de acceso no pueden excusar al Estado para prestar los servicios que internacional y constitucionalmente está obligado a proporcionar, pues ni estos ni la efectividad y exigibilidad de los derechos de los asociados pueden estar condicionados por las condiciones que rodean a los niños”, dice el fallo de la Corte.

fuente:http://www.vanguardia.com/colombia/393013-el-estado-debe-garantizar-la-educacion-en-las-zonas-mas-apartadas-corte

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SEP busca renovar educación con el programa “Cultura en tu escuela”

América del Norte/México/ 1 Abril 2017/Fuente: proceso.com.mx

Al tiempo que el gobierno federal ha reducido en 20% el presupuesto para la cultura en 2017, respecto al año anterior, la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció este martes el programa Cultura en tu Escuela, que se desprende del proyecto de modelo educativo que recientemente presentó la administración peñista para fomentar una formación de “paz, armonía y mayor felicidad”.Desde el Patio de trabajo de la SEP, su titular, Aurelio Nuño Mayer, inició la presentación citando al exsecretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa. Dijo:

“La cultura es el mayor espacio de libertad de creación y transformación de nuestras civilizaciones, que contribuye poderosamente a la autonomía de los seres humanos y a dar a nuestras vidas una dimensión más plena, digna y feliz”.

En contradicción con las medidas financieras en el sector, Nuño habló del potencial cultural del país como uno de los más importantes en el mundo. Habló de Sor Juana Inés de la Cruz, de Carlos de Sigüenza y Góngora, de los muralistas Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, de mentes tan brillantes como las de Alfonso Reyes, Carlos Fuentes y Juan Villoro.

Aseguró que la intención del ejecutivo con este programa es “llevar de una manera renovada” la cultura a las escuelas, “una visión del siglo XXI”, bajo consigna de enseñar a los estudiantes a que “aprendan a aprender”, desde la “libertad y la creatividad”.

El funcionario –señalado meses atrás en redes sociales por pronunciar mal el verbo “leer”–, dijo que pretendía contagiar a niñas y niños del “placer” de la lectura:

“Que los lleve a lugares insospechados, a viajes maravillosos, y les permita tener un mejor orden, una mejor estructura”. E insistió, “una mejor forma de aprender a aprender”.

El concepto, expuso el secretario en presencia de legisladores, líderes sindicales del magisterio oficialista y personajes del ámbito cultural, estaría sustentado en cinco, poco o nada, novedosos ejes de acción:

Artes en la escuela (talleres de música, danza, teatro y artes visuales); exploradores de las artes (ampliar visitas de niños y adolescentes a museos, salas teatrales, actividades artísticas de verano); libros y lectura (ampliación de la capacitación a maestros y fomento de la lectura); capacitación docente (impartir cursos a maestros y directivos); y, por último, lanzar una convocatoria para integrar una Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y un Coro Infantil de la SEP.

A partir de esto, concluyó Nuño Mayer: “Lo que estamos buscando es educar para la libertad y para la creatividad. Uno de los fines de la educación, como lo reconoce el Nuevo Modelo Educativo, es que niños y jóvenes aprecien y experimenten el arte y la cultura, y por eso éstos forman parte del currículo, para contribuir al desarrollo personal y social de los alumnos.

“Queremos que a través del arte, los niños y los jóvenes sepan no sólo apreciarlo y con ello encontrar más felicidad, sino que a través de las diversas artes puedan expresarse y puedan encontrar en una cultura de paz y armonía, una mejor satisfacción, una mayor felicidad y una mejor educación”, fueron sus palabras

Fuente:http://www.proceso.com.mx/479917/sep-busca-renovar-educacion-programa-cultura-en-escuela

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