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El premiado centro de lectura que nació con los libros personales de una maestra

Reseñas/África/Costa del Marfil/ 21 Mayo 2020/elpais.com

El Centro Eulis se encuentra en Yopougon, la comuna urbana más grande de Costa de Marfil y su creadora, Tchonté Silué, impulsa desde allí el amor por la literatura y la educación igualitaria

Dos o tres meses antes del Día del Libro allá por 23 de abril de 2017, ya pensaba en un espacio educativo, una biblioteca que, durante su infancia en la mayor comuna de Costa de Marfil, tan difícil se le había antojado encontrar. Un lugar que no fuera sustituto de una escuela, sino un complemento. Un lugar donde los libros fueran el billete para viajar, el camino para conocer y el impulso para imaginar. El espacio que ofreciera, sobre todo, la herramienta para una educación igualitaria.

Tchonté Silué es joven maestra y tiene claro que la educación tiene que reconstruirse para que todo el mundo tenga las mismas oportunidades de aprender. Tal y como se plantea ahora el sistema de la enseñanza, “aunque vayan a la escuela, los niños no tienen por qué estar aprendiendo”, matiza la fundadora del Centro Eulis, “el proceso de aprendizaje todavía es pasivo, los niños necesitan una forma de aprendizaje en la que se impliquen”.

El énfasis en la lectura emana de esta idea. Silué defiende que, al leer un libro, el niño se involucra en la historia, se ve capaz de “desarrollar su propia imaginación, mejora su vocabulario y aprende sobre temas y personajes que puede que nunca llegue a conocer”. A falta de una educación igualitaria, buenas son las bibliotecas.

Durante su infancia en la comuna urbana de Yopougon, en Abiyán, encontrar una biblioteca era como buscar el oasis en medio de un desierto. Sus años de primaria los pasó en colegios privados, y secundaria en uno de los mejores colegios públicos de la comuna. Allí, por fin, encontró una biblioteca, pero su hallazgo se frustró “con libros viejos y polvorientos”, cuenta. “Al menos existía”, se consuela.

Para la comunidad de Yopougon, el Centro Eulis es algo “inusual y poco común”, en palabras de Silué. En algunos casos ha servido de inspiración para los adultos y han recreado sus clubes de lectura en otros barrios. En especial, los niños “lo adoran”, cuenta, son a quienes más tiempo y actividades dedican. La acogida de este proyecto pionero se ha visto reflejada en los premios al emprendimiento que ha recibido. Se alzó con el premio Coup de Coeur en el Premio Orange de Emprendimiento Social en 2017 y el Premio de Impacto Social, patrocinado por el compañía eléctrica de Costa de Marfil, en los Premios Adicom 2018.

Tan importantes como los premios, o más, han sido las personas que se han acercado hasta allí para colaborar con el proyecto. En solo un año, el centro pasó de una sala con poco más de 100 libros, a dos con 1.500. En general, su fundadora asegura que la reacción fue “muy positiva”: la gente ha ofrecido financiación, trabajo voluntario o libros.

Los primeros que se pusieron en las estanterias del Centro Eulis eran de la biblioteca personal de Silué, o los compró durante el primer año en ferias, librerías informales con libros viejos, de esas que exponen su género directamente en el suelo. Más adelante, le empezaron a llegar libros de amigos, fundaciones, oenegés, personalidades políticas e incluso de gente anónima que le sigue en las redes sociales.

Cuenta Silué que lo que más les gusta a los niños son las lecturas en grupo, en las que cada uno tiene la oportunidad de leer en voz alta al menos un párrafo, y los que aún no saben leer, disfrutan escuchando. Cuando leen bien su parte, suelen conseguir dulces y eso es un incentivo. Cuando, por su edad, un niño debería saber leer y no lo hace, el Centro le da “un empujón para que lo consiga”, celebra.

Los cambios para la educación

Hay una lista larga de características que cambiaría del sistema educativo en Costa de Marfil, asegura. “El mayor problema en Costa de Marfil es que no tiene suficientes escuelas”, empieza. Esto lleva a que los profesores no sean capaces de hacer el seguimiento de todos sus alumnos y “algunos llegan al instituto y aún no saben ni leer”. Además, falta profesorado dispuesto a ir a los pueblos alejados de las ciudades principales. Hay errores que, dice, se generalizan en el sistema educativo global. Las lecciones de la escuela y los conocimientos teóricos que se pueden adquirir en ella no se adecúan a las necesidades de un mercado cada vez más centrado en la tecnología. “Se enseñan oficios tradicionales como las finanzas, contable o comunicación sin abrirlos a nuevas realidades”, destaca.

En esta nueva red de oficios enfocados a la tecnología, Silué ve la necesidad de “más dialogo entre empresas y estudiantes, programas más flexibles” en los que el estudiante pueda trabajar y estudiar a la vez para que, de esta manera, los propios profesionales del sector sean los ojos en los que mirarse de cara a una carrera futura.

Con todo ello la fundadora de Eulis admite que todos estos cambios son difíciles de llevar a cabo y, además, muy caros. Ella tiene claro cuál sería su primera medida para mejorar la educación: “poner a disposición de todo el mundo los libros”. Lucha por ello, y el resultado es que, “de forma espontánea y desde el principio”, los niños han sido los que más le han visitado.

El Centro Eulis para Silué es “su bebé”, así lo llama en el blog donde cuenta sus hazañas por el mundo. Es el proyecto de vida del que más orgullosa se siente, admite, porque no solo le involucra a ella, sino que “tiene beneficio para otras personas”.

En el pasado día del libro de 2020, con un mundo irreconocible con las calles más vacías que nunca, por la pandemia de coronavirus, Silué recomendó el libro Las 8 claves del liderazgo del monje que vendió su Ferrari: Una fábula espiritual, del autor Robin S. Sharma. Pero, sobre todo, y sea el libro que sea, sueña con que todo el mundo pueda leer uno.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/04/20/africa_no_es_un_pais/1587414360_492898.html

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Promoción de la lectura en barrios populares chilenos: bibliotecas en centros comerciales

Por: Meritxell Freixas Martorell

El proyecto Biblioteca Viva intenta mantener su rol social y comunitario a pesar de los impedimentos provocados por el coronavirus.

Cada vez que Paola Díaz y sus hijos entraban al centro comercial del barrio, el menor de los hermanos, de 8 años, siempre se fijaba en ese rincón que pasaba desapercibido entre tanta tienda, bar y restaurante: la biblioteca. Un día, el muchacho convenció a los suyos y entraron: “Apenas vimos, nos quedamos”, recuerda Paola, de 45 años y vecina del barrio suburbano de Puente Alto, situado a las afueras de Santiago. Desde ese día, madre e hijos son socios de la Biblioteca Viva del centro comercial puentealtino.

Diez bibliotecas instaladas en los populares malls –como se conocen los centros comerciales en Chile– conforman el proyecto Biblioteca Viva, una iniciativa que pretende facilitar el acceso y promover la cultura desde un enfoque educativo, comunitario e inclusivo. Diseñado por la Fundación La Fuente, dedicada al fomento de la lectura, y la cadena de centros comerciales Mall Plaza, el proyecto fue pionero en Hispanoamérica en alojar la primera biblioteca al interior de un centro comercial. Fue en 2002, cuando el barrio de La Florida, otro de los periféricos de la capital, empezó a crecer como distrito de clase media trabajadora. “En aquel entonces, el mall era el sueño de esa clase media; ir al centro comercial se convirtió en el paseo del fin de semana porque en la mayoría de estos barrios no hay muchos más sitios dónde de ir: no hay muchos parques, ni espacios culturales ni otro tipo de ocio”, explica Vanessa San Mateo, una de las coordinadoras del proyecto.

Chile es el país de América Latina con más metros cuadrados de malls por habitante. Tanto en los barrios más pudientes como en los más populares, el centro comercial es de los espacios más concurridos: “La gente nos conoce cuando va de compras al centro comercial”, apunta San Mateo, gestora cultural que desde hace siete años trabaja para la Fundación La Fuente. “Estaba en el último piso del mall con mi papá y le pedí entrar porque me gustan mucho los libros. Me encantó el lugar y me hice socio porque me fascinó que exista una biblioteca en un centro comercial, que es un templo del consumismo. Es como una flor en el desierto”, cuenta Raimundo Riquelme, de 29 años, que hace cinco que es socio de la Biblioteca Viva del Mall Plaza Egaña.

Con una cuota anual de 8.000 pesos chilenos para adultos (unos 8 euros) y la mitad para menores, estudiantes, jubilados y personas con discapacidad, Biblioteca Viva cuenta con unos 30.000 socios y un millón de usuarios en todo el país. La cadena Mall Plaza aporta un millón de dólares anuales al proyecto a través de la Ley de Donaciones Culturales, que permite desgravar de los impuestos un 50% del monto total de la donación. “La cultura es una vía para tener sociedades más justas y crear mayores oportunidades a las personas y, en definitiva, es una forma de ser sostenibles y aportar como empresa”, sostiene la gerente de Marketing Regional Mall Plaza, María Elena Guerrero. En Chile el IVA aplicado a los libros alcanza el 19% y el acceso a la lectura es restringido para la gran mayoría.

Rol “social y comunitario”

Paola quiere apuntarse a un taller para aprender crochet; sus hijos participan en círculos de lectura infantil, pases de películas y al karaoke. Raimundo, que es profesor, aprovecha el espacio para estudiar o leer, y destaca “la variedad” en el catálogo de libros de su biblioteca. Es la misma a la que acude María Inés Taulis, de 78 años y socia desde hace 7. Ella aprovecha para escribir, estudiar y revisar los periódicos y las revistas que están a disposición del público. Teresa Valenzuela, que tiene 66, acude un par de veces por semana al Mall Plaza Los Dominicos, del que se hizo socia hace poco más de un año, donde participa de un club de lectura, un taller de trabajos manuales y otro de alfabetización digital.

Fundación La Fuente

Dice Vanessa San Mateo que Biblioteca Viva se caracteriza por ir más allá de ser una biblioteca y que quiere ser “un centro cultural donde pasen muchas cosas”. Además del préstamo de libros, el proyecto ofrece actividades de todo tipo: desde talleres para todas las edades, hasta conciertos, charlas, clubes de lectura, tertulias o actividades de fomento de la lectura en el exterior, desde el transporte público hasta mercados, hospitales o residencias de gente mayor. “La biblioteca ha ido cambiando a medida que cambia la sociedad chilena. Permanentemente observamos qué interesa a la gente para reflejar en la biblioteca lo que pasa en la sociedad”, comenta San Mateo. Y ejemplifica: “Cuando llegó mucha inmigración a Chile, hicimos talleres de español y de creole, charlas con abogados sobre temas de extranjería, de contratos laborales; ahora nos hemos enfocado en temas de crianza; ha habido encuentros feministas; y durante el estallido social hicimos cabildos para niños y adultos”.

El libro, precisa la coordinadora, es “una excusa” para socializar, para hablar con los mediadores de lectura o con otros usuarios y usuarias. “La biblioteca se convirtió en un lugar de reunión en zonas donde no hay tantos espacios para que la gente vaya, hable y participe; su mayor potencial es su rol social y comunitario”, añade San Mateo. Desde Mall Plaza, María Elena Guerrero, destaca la “Guaguateca” (de guagua, que significa bebé en los países andinos) como “uno de los espacios más valorados” por los usuarios y que ofrece a niños y niñas de entre 0 y 4 años “un primer acercamiento con los libros” acompañados de sus familias. A través de ese espacio, “se empezó a crear una red de papás primerizos que no tenían muchos vínculos”, relata San Mateo. Un efecto de “diálogo y encuentro” que también se produce en las actividades destinadas a personas de la tercera edad. “La gente tiene tanta necesidad de juntarse, de encontrarse, que basta con dar el espacio, las condiciones y las ganas de escuchar y se produce magia”, expresa Vanessa San Mateo.

Fundación La Fuente

María Inés define la biblioteca de su barrio como “un punto de encuentro social e intelectual y un importante centro de actividades”. Paola Díaz pone de relieve “la comodidad” del espacio y un “ambiente familiar, que te hace sentir como si estuvieras en el comedor de tu casa”. Teresa Valenzuela dice que, en la biblioteca, encuentra su “momento” para relacionarse con los demás, compartir y entretenerse: “He intentado integrar a mi marido, pero es menos sociable. Prefiere su jardín”, bromea la señora.

El mayor desafío en tiempos de pandemia

Como en el resto de equipamientos culturales de Chile, la pandemia del coronavirus ha alterado el funcionamiento de la Biblioteca Viva. Los centros comerciales están cerrados y gran parte de los chilenos están confinados en sus casas. “Hemos intentado trasladar toda la programación prevista en los distintos malls a las redes sociales”, indica Vanessa San Mateo.

Aunque el préstamo de libros está suspendido, las actividades de la Biblioteca Viva no se han detenido. El equipo de mediadores –formado por perfiles diversos, desde artistas hasta profesores de Lengua o de Historia– ha canalizado tutoriales, charlas, talleres y recomendaciones vía Instagram y otras plataformas sociales. “Somos lectores” era el lema del festival de cuatro días previsto para celebrar el Día del Libro, el 23 de abril. No se pudo hacer presencialmente, pero autores de libros, músicos y mediadores trabajaron para mantener el programa online: “Fue una experiencia muy buena. Se conectó mucha más gente de la que esperábamos y logramos llegar tanto al público de la Biblioteca como a seguidores de los escritores y músicos invitados al festival”, ensalza la gestora cultural.

Fundación La Fuente

Sin embargo, en ese contexto de excepcionalidad, el desafío es superar la brecha digital que impide la participación de las personas mayores. Son un 4% de su público, pero son “un colectivo esencial” del servicio, subraya San Mateo. “Las personas de la tercera edad van a la biblioteca a encontrarse con otra gente y a hablar. Ahora no estamos ahí para escucharlos y tampoco nos podemos comunicar con muchos de ellos a través los medios con que estamos llegando al público general”, lamenta.

“Echo mucho de menos seguir participando de la biblioteca”, admite Teresa Valenzuela. No puede seguir las actividades online porque no sabe manejar Instagram. “Tengo la app instalada pero no se como ocuparla”, dice. Mientras espera que su profesor de alfabetización digital se lo enseñe con un tutorial por WhatsApp, pasa su tiempo leyendo El jardín olvidado, de Kate Morton, el último libro que tomó prestado.

Fuente e imagen tomadas de: https://eldiariodelaeducacion.com/2020/05/05/promocion-de-la-lectura-en-barrios-populares-chilenos-bibliotecas-en-centros-comerciales/

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El Fondo de Cultura Económica comparte 10 libros de su colección “Vientos del Pueblo”

El Fondo de Cultura Económica comparte 10 libros de su colección “Vientos del Pueblo”

El Fondo de Cultura Económica ha decidido compartir 10 libros para la visualización gratuita de la colección Vientos del pueblo, una serie editada en México que busca promover la lectura a través de un conjunto de obras breves, muy variada en géneros y autores, que fue publicada originalmente a precios accesibles para todo público.

En este caso, uniéndose a la iniciativa #yomequedoencasaleyendo, el FCE permite el acceso a estas lecturas, que pueden visualizar cliqueando sobre el título de cada obra. En algunos casos también están disponibles para ser descargadas.

• De noche vienes, de Elena Poniatowska, con ilustraciones de César Silva Páramo.
Hay grandes zonas del comportamiento de nuestra sociedad que damos todos por sentadas, y en las que muy rara vez se adentra la literatura mexicana. En los relatos de De noche vienes, Poniatowska se aventura, con penetración, lirismo, humor, sensibilidad y oficio notables, en esas zonas oscuras: las relaciones entre los sexos y entre las clases en México. Pocos autores tienen el talento de Poniatowska para observar a personas y costumbres, y para reproducir el habla mexicana: sus diminutivos, sus dislalias, sus momentos reveladores…

• Rikki-Tikki-Tavi, de Rudyard Kipling, traducido por Deniss Peña Torres e ilustrado por César Silva Páramo.
Parte de El libro de las tierras vírgenes, “Rikki-Tikki-Tavi”, narra la épica batalla entre una pequeña mangosta y dos terribles cobras negras que se apoderan del jardín familiar y aterrorizan a toda creatura que se cruza en su camino.

• Los convidados de agosto, de Rosario Castellanos, con ilustraciones de Ricardo Peláez;
Este libro presenta la vida de la pequeña clase media en la ciudad provinciana (frontera entre el México indio y el resto del país), poblada aún por los pequeños dramas que suelen engendrar tradiciones, prejuicios o costumbres acaso inalterables. Tres cuentos y una breve novela, “El viudo Román”, reúne este volumen, que trasciende el localismo, observado con piedad e ironía y por medio de un estilo admirablemente ceñido a su materia.

• La muerte tiene permiso, de Edmundo Valadés, con ilustraciones de Antonio Helguera.
Dieciocho cuentos excelentes de uno de los maestros del género en México. La prosa de Valadés, aligerada por la variedad de temas abordados, contiene un estilo conseguido a golpe de escritura cotidiana en el noble ejercicio periodístico y literario que lo ha hecho uno de los grandes de la narrativa corta contemporánea.

• Apuntes para mis hijos, de Benito Juárez, con ilustraciones de Rafael Pineda “Rapé”.
La vida de Benito Juárez (1806-1872), casi una leyenda, es ampliamente conocida por los estudiantes mexicanos. Tras haber sido pastor de ovejas, analfabeta y huérfano a temprana edad se convierte en el primer presidente de México de ascendencia indígena. Entre los distintos cargos que desempeña se encuentran el de Legislador, Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Gobernador de Oaxaca y Presidente de la Suprema Corte de Justicia. Como Presidente de la República promueve las Leyes de Reforma que declaran la independencia del Estado respecto de la Iglesia, y promulgan, entre otros principios, la nacionalización de los bienes eclesiásticos, la libertad de culto, el matrimonio civil, así como la secularización de los hospitales y establecimientos de beneficencia. Es, en definitiva, el fundador del México moderno. En Apuntes para mis hijos, Juárez explica su vida y los principios que rigen su pensamiento tanto a sus descendientes como a todos aquellos mexicanos convencidos de la necesidad de un gobierno laico

• El Rayo Macoy, de Rafael Ramírez Heredia, con ilustraciones de José Hernández.
El Rayo Macoy establece, a lo largo de seis relatos imbricados, una temática de característica universal netamente mexicana. El lenguaje crea atmósferas particulares que describen con eficacia situaciones y personajes de diferentes estratos y regiones de nuestra geografía. Erotismo, violencia, búsqueda y análisis dan lugar a una lograda disección de medios y ambientes, no exentos de alegría pero con un claro trasfondo existencial. Casi todos los relatos están envueltos en un aura de misterio, de intento por parte de los personajes de aclarar, junto al lector, aspectos definitorios de una vida en la que la realidad juega pareja con la intuición y en la que la que lo aparentemente definitivo adquiere la fugacidad de lo transitorio. El cuento que a título al libro obtuvo en 1984 el Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo, que se discernió en París entre más de dos mil quinientos participantes en nuestra lengua.

• Subasta, de María Fernanda Ampuero, con las ilustraciones de Jessica Ocampo.
Una mujer toma un taxi y se queda dormida en el camino a su casa; al despertar se encuentra en un lugar sucio y lúgubre, lo que le hace recordar su infancia con su padre que se dedicaba a las peleas de gallos. Se da cuenta de que está en medio de una subasta en la que se venden seres humanos y ella es la siguiente mercancía a ofrecer. Entre recuerdos de abusos pasados y vivencias de violencia presentes, la mujer observa cómo pujan por las personas y planea salvar su vida antes de que la compren.

• Los yanquis en México, de Guillermo Prieto.
Este cuaderno reúne dos de los artículos que Guillermo Prieto escribió para los Apuntes sobre la guerra con los Estados Unidos y con una crónica acerca de cómo se portaron heroicamente los “pelados” de la ciudad durante la invasión estadunidense en 1847, la cual culminó, en su aspecto militar, con la toma de la Ciudad de México por las tropas que comandaba el general Winfield Scott.

• Loxicha. Los ejércitos de la noche, de Fabrizio Mejía Madrid, con ilustraciones de Ricardo Peláez.
Esta crónica comienza en la madrugada del 29 de agosto de 1996 en La Crucecita, Huatulco con el descubrimiento de un cadáver, supuestamente de un guerrillero de la localidad de Loxicha, Oaxaca. A partir de entonces, durante los próximos años, policía y militares se desplazan a la región de Loxicha y comienzan arrestos masivos, torturas en sótanos con música a todo volumen donde personas monolingües –zapotecas– son interrogadas en español acerca de grupos armados, casas de seguridad, guerrilleros de lo cual no saben nada.

• Los mártires de Tacubaya, de Juan A. Mateos, con grabados de Eko.
Juan Mateos relata los hechos ocurridos en Tacubaya durante la Guerra de Reforma. A partir del enfrentamiento entre liberales y conservadores, el general Miguel Miramón ordena el arresto y la ejecución de los sobrevivientes, siendo incluidos vecinos del lugar, niños y médicos que en el momento de la tragedia se encontraban auxiliando a los heridos. Los mártires de Tacubaya denuncia las acciones emprendidas por la facción militar conservadora para llegar al poder y desconocer a la Constitución de 1857.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/04/el-fondo-de-cultura-economica-comparte-10-libros-de-su-coleccion-vientos-del-pueblo/

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Beatriz Montero: “Un niño que escucha cuentos se convierte en un lector voraz”

Beatriz Montero es cuentacuentos profesional y coordina la Red Internacional de Cuentacuentos. También es escritora y ‘youtuber’ gracias a la narración de historias. Nos explica los beneficios del ‘storytelling’ para los estudiantes y cómo los docentes pueden contar sus propios cuentos en clase.

Beatriz Montero es cuentacuentos y ha escrito multitud de libros en los que explica las claves para contar una buena historia, tanto a pequeños como a mayores. También dispone de un canal en YouTube en el que narra cuentos de diferentes temáticas, además de otros elementos de narración oral, como las adivinanzas o las canciones infantiles. En esta entrevista, muestra cuáles son las facetas de un cuentacuentos profesional y cómo aplicar la técnica, también conocida como ‘Storytelling’, entre los estudiantes.

Pregunta: ¿Qué significa el ‘Storytelling’ o el arte de contar historias? ¿Es diferente si se hace en el ámbito de la escuela?

Respuesta: Tengo un canal en YouTube que se llama Cuentacuentos Beatriz Montero. Decidí darle ese nombre porque la palabra ‘Storytelling’ no existe en español. La Real Academia Española incorpora el nombre común ‘cuentacuentos’ con el significado único e inequívoco de “persona que narra cuentos en público.” Y eso es lo que yo hago. Esta definición es clara porque en apenas siete palabras incluye al narrador, al cuento y al público: los tres pilares esenciales e imprescindibles en el arte de contar cuentos.

En dicha definición, no se especifica si los cuentos que se narran han de ser infantiles o de adultos, porque todos valen. Lo cierto es que los cuentos siempre se han contado en escuelas, teatros, reuniones familiares y junto a la cama de los niños y niñas. Y en cada uno de esos lugares la intención puede ser diferente: educativa, entretenimiento, emotiva y afectiva. Lo normal es que todas esas funciones se mezclen en un mismo proceso de contar cuentos.

R: Que lo hagan, sin miedo. Que cuenten cuentos que les entusiasmen y que al narrarlos se emocionen. Cuando algo se cuenta con entusiasmo, la voz se transforma: pasa a ser más alegre y fuerte, además de que hablamos con más seguridad y convicción.

Les animo a que lean libros a los niños y adolescentes. Que animen a sus alumnos y alumnas a contar cuentos entre ellos y a los más pequeños. Que les pongan vídeos de cuentacuentos. Que todos, docentes y alumnos, aprendan y practiquen el arte de narrar historias. Todo ello mejorará claramente la capacidad de concentración, memoria, autoestima, fluidez verbal, vocabulario y comprensión lectora. Pocas actividades producen tal cantidad de afectos transversales positivos en la educación.

Cuentacuentos Beatriz Montero

P: ¿La narración oral fomenta la lectura?

R: Es evidente. La lengua y el conocimiento, y su transmisión, primero es oral, y luego escrito, y eso incluye tanto a las civilizaciones como a los individuos. Un niño que escucha cuentos y aprende a disfrutar con las historias, se convierte en un lector voraz. Eso está comprobado.

Fomentar la escritura es muy parecido a fomentar la lectura. Ambas son habilidades que mejoran con la práctica”

P: ¿Qué beneficios aporta contar un cuento al alumnado? ¿Hay diferencias según su edad?

R: Todo lo que aprendan a través de los cuentos, sea de historia, convivencia, geografía, higiene, biología, lengua, urbanidad, matemáticas u otros idiomas, quedará grabado en su memoria de modo mucho más indeleble que lo aprendido de modo tradicional. Según los ciclos y edades de los niños, y atendiendo a las necesidades especiales del grupo, podrán encontrarse historias para compartir y mejorar el aprendizaje y la convivencia. Y el repertorio es casi infinito.

En cada etapa de desarrollo hay distintas preocupaciones y gustos. Para un niño de dos años su universo se reduce a su entorno más inmediato: sus padres o la guardería. Y lo que les preocupa es perderse, tener hambre o la oscuridad. Y según va creciendo es necesario seleccionar un cuento u otro para ayudarle a resolver traumas: dormir solo, los celos por un nuevo hermano, la aceptación del colegio, la separación de los padres o un sinfín de situaciones que el niño vive con miedo. De cuatro a seis años les fascinan los cuentos acumulativos; entre los siete y los nueve les encantan las leyendas y cuentos populares. En cambio, a los diez años sueñan con encontrar un gran tesoro, se interesan por el misterio o las aventuras.

P: ¿Las historias ayudan a canalizar las emociones? ¿Influyen en la actitud y carácter del estudiante?

R: Desde luego que sí. Las emociones pueden identificarse, canalizarse, y controlarse a través del aprendizaje suministrado por los cuentos. Es una de las herramientas más potentes.

“El arte de narrar historias mejora la capacidad de concentración, memoria, autoestima, fluidez verbal, vocabulario y comprensión lectora”

El psicólogo Bruno Bettelheim opinaba que “para responder a la pregunta de si el cuento de hadas dice la verdad, nuestra respuesta debería dirigirse no a la verdad en términos reales, sino a lo que preocupa al niño en ese momento, tanto si se trata del miedo a ser hechizado como de los sentimientos de rivalidad edípica. Por lo demás, casi siempre basta la explicación de que estas narraciones no tienen lugar aquí y ahora sino en un país muy lejano del nunca-jamás»”. Así, tanto los niños como los adultos se dejan involucrar con los cuentos, les gusta soñar y pensar que lo que narras pudo haber ocurrido alguna vez, porque eso es lo que de verdad desean en ese momento.

P: Ha escrito numerosos cuentos, ¿existe alguna fórmula para que los estudiantes se conviertan en buenos escritores?

Fomentar la escritura es muy parecido a fomentar la lectura. Ambas son habilidades que mejoran con la práctica, con la valoración positiva, y con el ejemplo. Si a los docentes o a los padres no les gusta leer ni escribir, va a ser muy difícil que transmitan esa pasión inexistente a sus hijos. El aprendizaje realizado a través del ejemplo y la imitación es mucho más intenso que el de las palabras.

P: ¿Cuáles son las claves para que un docente se convierta en un buen contador de historias?

R:  Para mí hay diez puntos importantes para ser un buen cuentacuentos:

  1. Tener confianza en uno mismo.
  2. Leer mucho.
  3. Dejar atrás la vergüenza.
  4. Disfrutar el cuento.
  5. Hacer uso de la expresión corporal.
  6. Utilizar un lenguaje sencillo y coloquial.
  7. Crear imágenes con descripciones.
  8. Vocalizar bien.
  9. Contar solo aquellos cuentos que nos emocionen.
  10. Fantasear e imaginar.

Fuente: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/beatriz-montero-es-cuentacuentos-lector-voraz/114334.html

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Niña tica ayuda a escolares a leer con una ‘app’ creada en sus recreos

América Central/Costa Rica/

Sol Corrales tiene 12 años, le gustan las computadoras tanto como ayudar a otras personas y esa es la razón por la que esta estudiante de la escuela Bahía de Pavones de la Zona Sur decidió usar sus horas de recreo para dar vida a un proyecto que beneficiará a otros alumnos de su centro de estudios.

Utilizando Scratch 2.0, un software para programar, la niña creó “Ayudando a mis Amigos a Leer”, una aplicación que refuerza el aprendizaje de la lectura.

“A mí se me ocurrió el proyecto para que ellos aprendan a leer, porque ya están en tercero y hay algunos que están atrasados, van para cuarto y tienen que ir aprendiendo a leer, porque es muy importante para la vida”, aseguró Sol. .

¿Cómo funciona? Sol lo explica muy sencillo: ella coloca en la pantalla un objeto (una nube, por ejemplo) y despliega una palabra y posteriormente el programa la lee. Eso facilita que el niño pueda asociar la palabra con el contenido leído.

Tardó en el desarrollo de la app cerca de un mes y su objetivo era crear una herramienta que le ayudara a su profesor Edwin Nájera a facilitar el aprendizaje de otros compañeros. Para lograrlo, Corrales invirtió el tiempo de sus recreos, un “sacrificio”, para algunos, pero para ella era sin duda una inversión.

Sol contó que sus compañeros ya han probado la herramienta y van aprendiendo de a poquito.

“Me encantaría seguir programando en el futuro, porque me agrada ayudar a las demás personas. Me gustan las computadoras ya que son un buen beneficio para estudiar”, dijo la niña satisfecha con lo que ha logrado hasta el momento.

Ayuda en el aula

El profesor de Sol, Edwin Nájera explicó que la presencia de las computadoras de la Fundación Quirós Tanzi en su escuela, desde hace cinco años, es de mucha importancia y utilidad para él y otros alumnos como Sol.

“Recuerdo haberlos visto trabajar en fotografía, recuerdo haber visto unos niños que ahora están en cuarto, cuando estaban en primero, yo iba a hacer con ellos una actividad de suma y resta y ellos ya la habían hecho en la computadora”, aseguró Nájera.

La Fundación Quirós Tanzi es una organización sin fines de lucro que busca brindar oportunidades de desarrollo a niños, docentes, familias y comunidades para promover la inclusión social a través de un modelo educativo que utiliza tecnologías informáticas móviles y en las escuelas brinda un acompañamiento de un asesor y un técnico, que realizan visitas periódicas.

“Ellos nos ayudan bastante, el compañero que es pedagogo me ayuda en la lección. Hace el ambiente muy agradable para los chicos. El otro muchacho que es el técnico, arregla las computadoras, se encarga del mantenimiento”, contó el educador.

La escuela donde estudia Sol Corrales forma parte del proyecto Conectándonos, que se lleva a cabo por medio de una alianza —firmada en el 2011— entre la FQT y el Ministerio de Educación Pública (MEP).

El objetivo del programa es transformar el sistema educativo costarricense, al poner la tecnología como aliada para un aprendizaje lúdico, que permita el desarrollo personal y fortalezca las capacidades de los estudiantes, docentes, padres de familia y comunidades.

Además, la Fundación suele trabajar con escuelas rurales y unidocentes, alejadas del Gran Área Metropolitana.

Asimismo, una vez al año comparten experiencia y buenas prácticas en una cita anual, llamada Encuentro Conectándonos, el más reciente tuvo lugar en en el Colegio Lincoln en Santo Domingo de Heredia.

En esta cita participaron 90 estudiantes y docentes, procedentes de escuelas de Heredia, Alajuela, Cartago, Curridabat, Atenas y la Zona Sur.

Danilo León, director ejecutivo de la Fundación Quirós Tanzi explicó que “Los Encuentros Conectándonos son espacios de suma importancia para nosotros. Es un momento donde reunimos a muchos estudiantes, docentes, directores y padres de familia para que compartan el trabajo que han realizado durante el año por medio de proyectos tecnológicos, y además les ofrecemos espacios de actualización de nuevas herramientas y recursos que podrán incorporar en sus procesos de aprendizaje desde las aulas” mencionó

Fuente: https://www.nacion.com/tecnologia/internet/nina-tica-ayuda-a-escolares-a-leer-con-una-app/ZFESJD4LXZGSLBEG37333CEVQA/story/

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Ana Laura Bernal Camarena: La lectura en México es un fracaso del sistema pedagógico

América del NOrte/México/radiocentro977.com

Lo señaló la diputada por el Partido del Trabajo (PT) Ana Laura Bernal Camarena.
Y es que de una lista de 108 países, México se encuentra en la posición 107 en esta actividad, revela la Unesco. Cada mexicano lee en promedio dos punto ocho libros por año.
Ante esta situación, la legisladora petista planteó reformar la Ley General de Educación, a fin de garantizar que en los programas escolares se delineen propósitos específicos de lectura, aprendizaje y comprensión.
De acuerdo con la UNESCO, hay una biblioteca pública por cada quince mil habitantes.
La iniciativa busca que en cada escuela pública de nivel básico, por medio del Consejo Escolar de Participación Social, se vigile que los planteles cumplan en sus programas, los propósitos específicos de lectura, aprendizaje y comprensión de las asignaturas.
Destacó que los diccionarios en línea y libros digitales pueden aportar a la enseñanza, pero es fundamental modificar factores pedagógicos, sociales y económicos que intervienen para promover la lectura como práctica común en la población mexicana.
Redacción Radio Centro Noticias con información de Daniel Rosas
Foto: @congregacion_mt

Fuente: http://radiocentro977.com/noticias/la-lectura-en-mexico-es-un-fracaso-del-sistema-pedagogico.html
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Ministerio de Educación realiza el Lanzamiento de la campaña “Bolivia Lee”

América del Sur/Bolivia/elperiodico-digital.com

El día de hoy el Ministerio de Educación realiza el lanzamiento oficial de la campaña “Bolivia Lee”, que tendrá como objetivo la Recolección de libros, especialmente el día 28 de abril puerta a puerta, para conformar 30 bibliotecas comunitarias en beneficio de los municipios del departamento, así lo informó el subdirector de Educación Alternativa y Especial, Lic. Gonzalo Pari.

La campaña tiene el propósito de recaudar al menos 100 mil libros en todo el país para apoyar la campaña de alfabetización y posalfabetización que lleva adelante el Ministerio de Educación.

El Programa de Posalfabetización tiene el reto de fomentar el estudio de los alfabetizados hasta la culminación del ciclo de primaria, secundaria y lograr que las personas accedan a estudios superiores o institutos técnicos o emprendan proyectos independientes.

El subdirector de Educación Alternativa y Especial, Lic. Gonzalo Pari.
Fuente: https://elperiodico-digital.com/2019/04/16/ministerio-de-educacion-realiza-el-lanzamiento-de-la-campana-bolivia-lee/
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