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Por pandemia, rezago educativo en infantes podría alcanzar hasta cuatro años

 Está en riesgo una generación de estudiantes
• Niños de primero de secundaria no tienen los conocimientos que deberían manejar en ese nivel: Marion Lloyd

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Mundial (BM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), coinciden en que la pandemia produjo en América Latina un rezago educativo de dos años en promedio, aunque en algunos casos podría alcanzar hasta cuatro años, señaló Marion Lloyd, investigadora del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE).

Lo anterior es preocupante, alertó, porque muchos niños aprendieron poco o nada y olvidaron numerosos contenidos que ya tenían asimilados antes de la emergencia sanitaria.

En la región latinoamericana, 55 por ciento de los infantes de 15 años desconocen los contenidos educativos mínimos que deberían manejar de acuerdo con su edad. Se estima que el problema se incrementó en por lo menos 15 por ciento para rebasar el 70 por ciento. Es decir, más de dos de cada tres estudiantes de primero de secundaria no tienen los conocimientos que tendrían que dominar en ese nivel educativo.

Ello se debe a que en México, al igual que en la mayoría de los países, estuvimos encerrados cerca de dos años sin clases presenciales. Se estableció el programa de televisión “Aprende en casa”, además de programación en radio, la distribución de libros de texto y el uso de internet, aunque no de forma generalizada.

Los infantes que estaban mejor posicionados aprovecharon estas soluciones, sobre todo las clases por internet, mientras que los estudiantes marginados tuvieron que recurrir a la televisión y la radio, sin interacción alguna con los profesores.

La académica opinó que este problema pone en riesgo a una generación de estudiantes, pues por un lado no adquirieron los conocimientos suficientes y, por otro, muchos abandonaron la escuela. No existen cifras exactas, aunque el estudio realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía se refiere a cuántos estudiantes no se inscribieron por la pandemia o por pobreza: 5.2 millones de personas en México, de tres a 29 años, para el ciclo escolar 2020-2021.

“Hablamos de millones de estudiantes que no estudiaron y que probablemente trabajan, son ´ninis´ o están en riesgo de entrar al mercado de las drogas. Desafortunadamente son las opciones para las personas más marginadas”, afirmó.

Asimismo, indicó que, a diferencia de otras naciones de la región, en México no se ha resarcido el daño a través de programas propedéuticos y pruebas diagnósticas para determinar, salón por salón, el grado de rezago en los escolares y qué hacer con ello. Por ejemplo, en Chile se implementaron programas remediales para fortalecer los contenidos educativos, en particular en matemáticas.

Consideró que el gobierno debe hacer un gran esfuerzo para aumentar el presupuesto que se destina a la educación y dirigir una parte a realizar evaluaciones, a fin de determinar cómo están los educandos, cuáles son las necesidades y posteriormente diseñar e implementar esos programas para llenar estos huecos educativos que tienen.

Lloyd precisó: “Es importante identificar a los niños que están batallando más y las razones de ello. En algunos países han implementado estrategias para contactar a los alumnos que abandonaron la escuela, y son los maestros, incluso los directores de escuelas, quienes acuden directamente a las casas de esos estudiantes, hablan con las familias, y en algunos casos ofrecen incentivos a los niños para que regresen a las aulas. Se requiere atacar el problema con un plan nacional, pero aplicado en cada estado, en cada escuela y en cada salón”.

Se requiere el diseño de estrategias específicas para cada circunstancia: no es la misma situación escolar de los niños en Los Altos de Chiapas que la de aquellos de las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, consideró.

En entrevista, la universitaria subrayó que en algunas entidades, sobre todo del sur de la República Mexicana, la brecha digital es mayor; es decir, se presenta una especie de efecto espejo.

América Latina es la región del mundo donde los niños faltaron más días a la escuela. Esto quizá se deba a que ha sido de las más golpeadas en términos de decesos, pero también hubo países que, a pesar de la situación sanitaria, decidieron continuar con las clases presenciales, comentó.

El rezago educativo repercute en la economía de las naciones, porque un menor que carece de las competencias básicas difícilmente será un adulto que produzca ganancias.

Para mejorar esta situación se requiere una política de Estado que trascienda sexenios; es decir, el consenso nacional y social de que la educación es un tema urgente e indispensable. “Como sea, estamos hablando de programas que tardan décadas; no se resarce en unos cuantos años un rezago educativo de la magnitud del que tenemos en México”.

La investigadora del IISUE precisó que un resultado positivo de la pandemia es que estamos prestando atención, por primera vez en serio, a estos problemas de desigualdad educativa y se buscan soluciones. Se han realizado estudios que se discuten a nivel nacional.

“El hecho de que los medios de comunicación estén hablando del tema me da esperanza de que se puede lograr algo, esa es una de las pocas cosas positivas. Conocemos la gravedad del problema y estamos tratando de resolverlo; llevará décadas, pero no es imposible”, indicó.

Fuente: https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2022_590.html

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Perú declara en emergencia la educación pública, con aulas vacías desde 2019

El Gobierno de Perú declaró este viernes en emergencia a la educación pública para adoptar una serie de medidas urgentes que eleven su calidad y acelerar el regreso a las clases presenciales tras un largo año y medio de clases a distancia.

La medida, una promesa de campaña del presidente Pedro Castillo, ha sido adoptada por un año, hasta el segundo semestre del curso de 2022, ante «la pérdida significativa de los aprendizajes y la afectación de la situación socioemocional de los estudiantes».

Asimismo, «la interrupción y el riesgo de abandono de estudios ha evidenciado la necesidad de fortalecer la labor docente y de reducir la brecha de conectividad que limita el acceso a la educación», según precisa el decreto publicado en el diario oficial El Peruano.

La declaración de emergencia fija un plazo de 20 días para que el Ministerio de Educación apruebe un «Plan de emergencia educativa» con las medidas a adoptar a lo largo de los próximos 12 meses.

RECUPERAR LO PERDIDO

El objetivo principal de la emergencia educativa es «consolidar y lograr los aprendizajes de los estudiantes de la educación básica, superior y técnica».

Para ello se pretende potenciar «la innovación y las respuestas educativas en atención a la diversidad de los territorios del Perú y el cierre de brechas de inequidad».

Esto se estructurará a través de seis ejes, que comienzan por la recuperación y consolidación de aprendizajes de los estudiantes de la educación básica y retorno a la presencialidad gradual, flexible, seguro y voluntario.

Le siguen como ejes el desarrollo profesional docente, la innovación tecnológica y competitividad educativa, el impulso a la modalidad semipresencial de la educación superior, la descentralización y la atención integral de las poblaciones rurales, indígenas, afroperuanas y de personas con discapacidad.

En ese sentido, este sábado hay convocada una manifestación de padres y madres de estudiantes para reclamar el inmediato retorno a las clases presenciales.

SIN CLASES PRESENCIALES DESDE 2019

La gran mayoría de estudiantes de primaria y secundaria y la totalidad de los universitarios lleva sin clases presenciales desde diciembre de 2019, pues el confinamiento por la covid-19 comenzó cuando los alumnos se alistaban para iniciar el curso escolar de 2020.

Solo en algunas escuelas rurales se reanudaron las clases presenciales a partir de abril de 2021, bajo unos protocolos que resultan difíciles de cumplir en las grandes ciudades, donde el número de alumnos por aula es mucho mayor.

Así, la gran mayoría de escuelas a nivel nacional continúan cerradas mientras que ya han reabierto otras actividades como los cines, teatros y gimnasios.

Dentro del proceso de vacunación, los profesores no fueron considerados como un grupo prioritario y no se espera que los estudiantes estén vacunados hasta por lo menos finales de este año.

Actualmente, en Lima, la capital que concentra al 30 % de la población nacional, la vacunación solo está abierta para los mayores de 38 años, y únicamente se está vacunando de momento a menores con comorbilidades y enfermedades de riesgo en caso de contraer el covid-19.

Fuente: https://www.efe.com/efe/america/sociedad/peru-declara-en-emergencia-la-educacion-publica-con-aulas-vacias-desde-2019/20000013-4612309

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México: Rezago educativo se dispara por pandemia; urgen a buscar a quienes dejaron la escuela

Mexicanos Primero advirtió que el rezago educativo creció por la pandemia; pide a la SEP buscar a estudiantes que dejaron la escuela.

El ciclo escolar 2020-2021, uno de los más críticos por el embate de la pandemia de Covid-19 en el país, llega a su fin este viernes y trae consigo el llamado urgente para que la autoridad educativa diseñe un plan integral para reintegrar a los alumnos que dejaron la escuela y a combatir el rezago educativo.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) oficialmente ha reconocido que el 2.5% de los estudiantes en todos los niveles abandonó la escuela por motivos directamente asociados al coronavirus.

“Estamos haciendo un análisis de la cantidad de abandono escolar, tenemos algunos datos, sentimos que es una reducción del 2.5%, no del 5% como se manejó”, se apresuró a señalar Delfina Gómez, titular de la SEP, en junio pasado. Sin embargo, la dependencia no ha entregado informes detallados sobre esta situación.

No obstante, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi) publicados en marzo pasado, 5.2 millones de estudiantes, de un rango de edad de entre 3 y 29 años, no pudieron inscribirse al ciclo educativo que hoy termina por diversas causas atribuibles a la emergencia sanitaria en México, como la falta de recursos.

Para la organización Mexicanos Primero, este es uno de los principales retos que debe afrontar la SEP de cara al nuevo ciclo escolar: buscar a los estudiantes que abandonaron el aula y reconectarlos con los estudios.

“Exijamos que no nos falte ninguno, y que haya una estrategia nacional de búsqueda y reconexión de los ausentes. El tsunami de la pandemia ha arrojado a muchos, especialmente a jóvenes de secundaria y bachillerato, muy lejos de sus escuelas cerradas.

“La escuela es mucho más que el domicilio del plantel, y el ciclo escolar mucho más que calendario; tiene que haber un lugar y tiempo para que las hijas e hijos de México puedan aprender”, expuso David Calderón, presidente ejecutivo de la organización a Forbes México.

Advirtió que de no reincorporar a los estudiantes a las aulas, estos serán presas fáciles de los empleos informales, mal pagados o del crimen organizado.

“Los costos individuales y sociales son altísimos; hay que llevar la invitación al aprendizaje a donde estén, y reconectarlos”, sostuvo.

Otra de las causas de abandono, según el sondeo del Inegi, fue que los alumnos perdieron el contacto con sus profesores y la falta de conectividad en las viviendas, lo que devino en un mayor rezago educativo.

Según el último informe de Mexicanos Primero, “Equidad y Regreso”, el programa Aprende en Casa, diseñado por la SEP, dejó de ser interesante para los alumnos, en parte por los contenidos desiguales y dispersos, y fueron los padres de familia junto con los profesores, quienes optaron en invertir de su bolsa en planes de voz y datos para continuar con su aprendizaje.

“Pese al esfuerzo de las autoridades educativas, Aprende en Casa dejó de ser interesante para los niños, niñas y jóvenes, puesto que WhatsApp y las plataformas de internet fueron los medios que más utilizaron para continuar con las clases a distancia”, señala el Informe.

Pese a este esfuerzo, Mexicanos Primero concluyó que el rezago educativo en México pasó del 58% al 75% en estudiantes de educación básica, quienes tienen importantes carencias en la comprensión de lectura y operaciones elementales matemáticas.

“Hacemos un llamado a la atención sobre la afectación grave con la que llegarán las y los alumnos que cambian de nivel. Quienes cursaron sexto de primaria y tercero de secundaria en el encierro, van a llegar con grandes lagunas y desfases a una nueva escuela”, advirtió Calderón.

La organización urgió a la autoridad educativa a garantizar que el regreso a las aulas se dé de manera segura y poniendo énfasis en el repaso y nivelación de lo aprendido y no aprendido.

Por esta razón, recomendó que los planteles educativos permanezcan abiertos durante el verano a fin de que maestros y alumnos se puedan reencontrar y atender dudas respecto a los conocimientos adquiridos a distancia, con el fin de disminuir el rezago educativo.

“El ciclo escolar que iniciará en agosto debe partir primero de un diagnóstico claro, alumno por alumno, para saber qué necesitan.

“Un simple repaso no va a ser suficiente, y menos va a funcionar que se quiera acumular el material de dos ciclos escolares en uno. La clave no es apilar todos los contenidos del temario, sino concentrarse en los aprendizajes fundamentales”, apuntó Mexicanos Primero.

El ciclo escolar 2021-2022 arrancará el próximo 30 de agosto y concluirá el 28 de julio de 2022, es decir, será de alrededor de 200 días para las escuelas de educación preescolar, primaria y secundaria, públicas y particulares.

La SEP informó que en un periodo que comprenderá del 30 de agosto y hasta el 10 de septiembre se aplicarán evaluaciones diagnósticas.

El tramo extraordinario de recuperación constará de 46 días efectivos, que van del 13 de septiembre al 23 de noviembre de 2021.

Fuente: https://www.forbes.com.mx/advierten-alto-costo-social-por-abandono-escolar-piden-buscar-reconexion/

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Exámenes muestran cómo los estudiantes en EEUU se rezagaron por la pandemia

La tendencia observada en los estudios nacionales durante el último año: los estudiantes están rezagados en lectura e incluso más en matemáticas.

Los resultados de los primeros exámenes estandarizados realizados en Estados Unidos durante la pandemia ofrecen una idea de qué tanto se han rezagado los estudiantes, y algunos estados reportan que el ciclo escolar ha revertido años de progresos académicos.

Autoridades de educación de Texas expusieron un oscuro reporte el lunes, después de que el estado se convirtió en el primero en dar a conocer los resultados completos de sus exámenes primaverales.

El porcentaje de estudiantes que leen al nivel de su grado cayó a sus niveles más bajos desde 2017, mientras que los resultados en matemáticas se desplomaron a su punto más bajo desde 2013. En total, unos 800,000 estudiantes adicionales se encuentran ahora por debajo del nivel de su grado escolar en matemáticas, informó el estado.

“El impacto del coronavirus en lo que significa la escuela y lo que es la escuela ha sido realmente profundo”, dijo Mike Morath, comisionado de educación de Texas. “Tomará varios años de cambio y respaldo para ayudar a los muchachos a ponerse al día”.

Otros estados han compartido avances de reportes con resultados igualmente alarmantes.

En Florida, los funcionarios dijeron que los resultados cayeron 4 puntos porcentuales en comparación con los de 2019, la última vez que se administraron las pruebas a nivel estatal. En Indiana, las autoridades han advertido un descenso en los resultados de lectura y un declive “significativo” en matemáticas.

Los expertos advierten que las bajas tasas de participación en algunas regiones podrían dejar a estas completos con datos poco confiables y que incluso dentro de algunos estados, hubo regiones en donde muchas familias decidieron no participar. En Texas, el 86% de los estudiantes tomaron la prueba esta primavera, comparado con el habitual 96%.

Aun así, los resultados preliminares ofrecen algunos de los datos más sólidos hasta el momento para detallar los efectos de los cierres de las escuelas en marzo de 2020, el cambio a la enseñanza a distancia y las perturbaciones relacionadas. Además, también encajan con la tendencia observada en los estudios nacionales durante el último año: los estudiantes están rezagados en lectura e incluso más en matemáticas.

LAS MINORÍAS, IMPACTADAS AÚN MÁS POR LA PANDEMIA

Los retrocesos son más evidentes entre los estudiantes de raza negra y los de familias de bajos ingresos. En todos los grupos de estudiantes, aquellos que se pasaron más tiempo con aprendizaje presencial tuvieron mejores resultados en los exámenes.

“Es triste ver cómo se les fue el piso a tantos muchachos”, dijo Robin Lake, que dirige el Center on Reinventing Public Education en la Universidad de Washington. “Claramente, la enseñanza a distancia ha afectado más a los más vulnerables. Lo esperábamos, pero sigue siendo algo difícil de ver”.

Morath dijo que los resultados resaltan la necesidad de retomar a una sólida enseñanza presencial este otoño. En distritos en los que hay muchos estudiantes en clases en línea, la proporción de los que no alcanzaron los estándares en matemáticas subió 32%. En distritos con mayor aprendizaje presencial, la tasa subió en 9%.

Esa brecha fue mayor que las existentes entre estudiantes sobre la base de raza o ingresos, pero los datos mostraron además que los estudiantes blancos tuvieron mejores puntuaciones que sus pares negros e hispanos y los estudiantes de familias de mayores ingresos tuvieron mejores resultados que sus pares de familias pobres.

Fuente: https://www.telemundo47.com/noticias/eeuu/estados-unidos-educacion-efectos-de-la-pandemia-covid-texas-florida/2193463/

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África, protagonista de la peor crisis educativa por la Covid-19

En 2019, solo hubo un 21% de escolarización en el África Subsahariana y un 41% en el norte de África, datos que han empeorado por la pandemia.

Con motivo del Día de África, el pasado 25 de mayo, la Fundación ProFuturo, un programa de Educación digital impulsado por Fundación Telefónica y Fundación “La Caixa” para reducir la brecha educativa, organizó el evento híbrido El poder transformador de la E-ducación en África, una conversación sobre los retos y las oportunidades de la Educación en el continente africano, al que algunos se refieren como el continente “olvidado”, pero por el que muchos “apuestan”, según aseguró Magdalena Brier, directora general de Profuturo.

Javier Ruiz, director general de World Vision en España: «Cerrar el acceso a la escuela es cerrar el acceso a la alimentación y a la higiene de los niños»

El acto, coorganizado por Casa África, Acnur, Empieza Por Educar, Entreculturas, Save the Children, la ONG World Vision y los medios de comunicación Planeta Futuro, de El País, y Mundo Negro, tenía como objetivo “mostrar la cara positiva del continente y fortalecer el entendimiento entre los países africanos y España”, según explicó Juan Jaime Martínez, jefe de Cultura de Casa África.

Escolarización

Más de 32 millones de niños y niñas africanos se encontraban fuera de la Educación Primaria en el año 2019, cifra que ha aumentado con la Covid-19 por la falta de acceso a Educación digital y por el absentismo escolar.

En 2019, solo hubo un 21% de escolarización en el África Subsahariana y un 41% en el norte de África. Dos terceras partes de los países africanos con menos renta recortaron su presupuesto en Educación durante 2020 en torno a una media del 4%, según Firmin Edouard Matoko, subdirector general de Prioridad África y Relaciones Exteriores de la Unesco, que hizo hincapié en dos de los grandes problemas de la Educación en África, la falta de docentes y la brecha digital existente.

“Muchos países africanos optaron por la Educación a distancia para salvar las barreras de los confinamientos, pero las familias encontraron obstáculos en los que no se había pensado, como la falta de electricidad y de internet“, explicó.

Efectos colaterales

“Cuando cerramos el acceso a la escuela cerramos el acceso de los niños a muchas más cosas, como la alimentación o la higiene”, comentó Javier Ruiz, director general de World Vision en España, que reflexionó sobre el poder transformador de la Educación a través de la historia de Isaac, un niño del norte de Uganda que “estudiaba para ser presidente y llevar la paz a su país”.

El impacto del cierre de colegios a corto plazo engloba la salud física y mental, la explotación laboral, embarazos no deseados, matrimonios forzosos y la desnutrición. “La comida que reciben en la escuela es para muchos la única que reciben a lo largo del día”, informó Luca Fabris, coordinador de Asia y África en Entreculturas.

Brecha de género

“Cada tres meses de cierre de colegios se provocan 15 millones de abusos y alrededor de dos millones de casos de mutilación genital“, analizó Andrés Conde, director general de Save the Children en España, que aseguró que las niñas tienen barreras de entrada a la escuela muy superiores a la de los varones.

“Antes de la Covid-19 nueve millones de niñas no podían acceder a la Educación frente a tres millones de varones”. En África central una de cada cinco niñas nunca llegarán a entrar en un aula, según datos de Unicef.

Andrés Conde, director general de Save the Children en España: «Cada tres meses de cierre de colegios se provocan 15 millones de abusos en África»

Colocar a las niñas en el foco de la acción y empoderarlas para que sean ellas las que realicen el cambio es imprescindible para cambiar su realidad, que va desde el matrimonio forzoso hasta un peor acceso a los recursos digitales, considerados por la sociedad como recursos no aptos para la mujer.

“Hay que invertir en las niñas, favorecer los espacios para que puedan ser libres y crear sus propios caminos”, sentencia Conde.

Fuente: https://www.magisnet.com/2021/06/africa-protagonista-de-la-peor-crisis-educativa-por-la-covid-19/

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El largo camino por recorrer de los países africanos con los derechos de las niñas

A las niñas africanas se les roba su futuro y se las está condenando a una vida de discriminación y desigualdad, según el informe “The African Report on Child Wellbeing” de la organización African Child Policy Forum (ACPF). En su sexta edición, el trabajo evalúa el desempeño de 52 países africanos a través del Índice de Amigabilidad con las Niñas (GFI). Asimismo, recoge y transmite el mensaje y voces de las menores participantes.

“Las niñas africanas han soportado durante demasiado tiempo creencias culturales perjudiciales, actitudes patriarcales de género y leyes, políticas y prácticas discriminatorias”, manifiestaba la directora Ejecutiva del ACPF, la Dra. Joan Nyanyuki. “A pesar de la lentitud de los progresos en algunas áreas, las niñas de todo el continente siguen despertando a la realidad cotidiana de la injusticia. Toda una generación de niñas y mujeres jóvenes está fracasando”.

El Informe Africano sobre el Bienestar Infantil 2020: ¿Cuán amigables son los gobiernos africanos con las niñas?, en su traducción al castellano, concluye que “las niñas que viven en África tienen más probabilidades de ser víctimas de la trata, el abuso sexual y la explotación laboral; de casarse mucho más jóvenes y/o de sufrir la mutilación genital femenina que las niñas de cualquier otro lugar del mundo. Las niñas son discriminadas por las leyes relativas al matrimonio y la herencia; y tienen más probabilidades de ser más pobres que los niños.

Educación

En materia de educación, “las menores corren un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental; más probabilidades de ser excluidas de la atención de la salud; y se les niega una educación decente mientras son obligadas a abandonar la escuela“.

África cuenta con una población de 308 millones de niñas menores de 18 años. Sin embargo, en muchos países, sólo una de cada cinco tiene acceso a la educación secundariaUn tercio de las escuelas primarias y una cuarta parte de todos los institutos no tienen instalaciones sanitarias. El acoso sexual y el abuso emocional contra ellas, tanto por parte de los profesores como de sus compañeros, es algo común, lo que obliga a muchas niñas a abandonar la escuela por completo, según el informe.

“Los hechos dibujan un panorama detallado de la situación de las niñas africanas y nos recuerdan que los esfuerzos de los gobiernos simplemente no son suficientes y no están a la altura de los innumerables desafíos a los que se enfrentan”, añadió la presidenta de la Junta Directiva Internacional de la ACPF, Graça Machel. “Como madre y abuela, me duele el corazón al ver a una madre niña y, por desgracia, tenemos millones de ellas en este continente.”

Chad y Sudán los peores para las niñas

El singular Índice de Amistad con las Niñas (GFI) de la ACPF muestra que las altas tasas de matrimonio infantil y de malnutrición, así como los bajísimos niveles de matriculación escolar, convertían al Chad y el Sudán meridional como los peores lugares de África para nacer niña. A este grupo se les sumaba naciones como Eritrea, el Níger, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo y las Comoras.

En cambio, Mauricio era el país mejor valorado. El estado se encuentra entre los países que han reformado sus leyes sobre los derechos de las niñas y las han armonizado con las normas internacionales. La nación insular tiene la tasa más alta de educación preescolar y todas las adolescentes embarazadas tienen acceso a la atención prenatal, según el trabajo. En la categoría de países más con políticas más progresivas en la materia se encuentran también Túnez, Sudáfrica, Seychelles, Argelia, Cabo Verde y Namibia.

“Sin una acción decidida y específica, las niñas africanas quedarán rezagadas a medida que intensifiquemos los esfuerzos para lograr el Programa 2063 de África y, más concretamente, el Programa de África para la Infancia 2040″, remarcaba la Dra. Joan Nyanyuki.

Fuente: https://eldiariosolidario.com/ninas-africa-derechos

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Las becas a jóvenes excluidos y el panorama de la Educación Superior

Por Rogelio Javier Alonso Ruiz*

México enfrenta problemas significativos de asistencia escolar, sobre todo en los extremos del trayecto educativo obligatorio. Según el INEE (2018, p. 346) se fueron de la escuela 1,287,875 alumnos, de primaria a bachillerato, durante el ciclo escolar 2016-2017. Considerando que en aquel entonces el calendario escolar constaba de 200 días, cada jornada dejaban de estudiar, en promedio, 6,439 niños y jóvenes. De esa magnitud es el abandono escolar. Fenómenos como éste, en los niveles educativos mencionados, hacen que la asistencia a instituciones de educación superior sea poco probable para la mayoría de los estudiantes mexicanos. Lo anterior se ve concretado en el hecho de que, por cada 100 alumnos que ingresan a primaria, sólo 24 egresen de licenciatura (SEP, 2018. p 12).  Ante esta situación, ha surgido del gobierno federal el programa Jóvenes construyendo el futuro, que se fundamenta en datos como los mencionados. 

Existe un bajo índice de asistencia escolar por parte de los jóvenes de 18 a 24 años. A nivel nacional, este grupo de población, con edad típica para cursar el nivel superior, registra una asistencia de apenas 32.2%. Buena parte de estos jóvenes, aunque quisiera, no tendría la posibilidad de ingresar al nivel superior, al carecer del antecedente para cursarlo (educación media superior). Los cálculos de la OCDE (2019) coinciden en que la mayoría de mexicanos de esa edad se encuentran fuera de la escuela. De hecho, el promedio de asistencia escolar mexicano, de 37.8%, se sitúa muy por debajo de la media de la organización (52.6%) y aún más de países como Holanda o Alemania (65.3% y 62.2%, respectivamente). De acuerdo con los cálculos de la OCDE, del 62.3% de jóvenes mexicanos que no estudiaban, 40.7% se encontraba trabajando, mientras que el 21.6% se encontraba desempleado o inactivo.  A este último grupo se le ha conocido en nuestro país con el término ninis (ni estudian, ni trabajan), mote utilizado frecuentemente con énfasis despectivo. 

El rezago en la atención escolar a jóvenes con edad idónea para la educación superior es considerable. No obstante que de 2012 a 2018 la matrícula de este nivel se incrementó 19%, esto no ha sido suficiente para lograr niveles aceptables de asistencia para una población que, en el mismo lapso, creció apenas 1.8%. Dicho de otra manera, la acelerada oferta educativa no ha logrado alcanzar al ya desacelerado crecimiento demográfico juvenil. Aún hay una larga brecha entre ambos.

Al revisar la estadística oficial (SEP,2018, p. 12), se advierte otro factor riesgoso para la atención educativa de la población juvenil mexicana: la disminución de escuelas. En este sentido, pese a que, como ya se dijo, se incrementó la matrícula en el periodo 2012 a 2018, en ese mismo lapso los planteles de educación superior registraron una reducción de 18.6%. Resulta extraño que, con menor cantidad de escuelas, se haya logrado aumentar la cantidad de estudiantes. ¿Qué significará esta contradicción? ¿Un nivel de ocupación mayor de los planteles de educación superior? ¿Cada vez menos espacios disponibles en estas instituciones?

De acuerdo a las proyecciones de la Comisión Nacional de Población (CONAPO, 2019) apenas en 2017 se alcanzó el nivel máximo de población con edad típica para la educación superior. Esto podría representar un elemento a favor para, en el mediano plazo, el mejoramiento de la tasa de asistencia. Sin embargo, el antecedente de la educación preescolar indica que esto no necesariamente ocurrirá: a pesar de su obligatoriedad a partir del ciclo escolar 2002-2003, los niveles de atención a la población con edad idónea para cursarla se han estancado entre 70.7% y 71.8%, de 2012 a 2018, respectivamente, no obstante que la población infantil de 3 a 5 años se contrae desde hace más de dos décadas. Así pues, la obligatoriedad marcada constitucionalmente (que no es el caso de la educación superior) y la contracción de su población objetivo no son suficientes para lograr niveles de asistencia escolar aceptables. 

Pasando al plano laboral, son considerables las adversidades a las que, según el INEE (2019, p. 469) se enfrentan los jóvenes de 15 a 29 años que no concluyeron el nivel superior: los egresados de estudios superiores logran una tasa de ocupación de 72.9%, muy superior a los que tienen escolaridad de educación básica (43.7%) o media superior (52.7%). En relación al salario, quienes concluyeron la educación superior tienen ingresos de casi el doble (89% más) que los de escolaridad básica y 61% más que los de media superior. Así pues, la inasistencia al nivel superior afecta ampliamente las posibilidades de encontrar un trabajo o percibir buenos ingresos. Se cumple así un supuesto que goza de amplia aceptación social: a mayor escolaridad, mejores condiciones laborales.  ¿Pero qué tan justa es tal idea? ¿El desempleo y los malos pagos son un castigo adecuado para aquellos que no fueron a la escuela? Sin duda, la aseveración se relativiza sobre todo al considerar, como es bien sabido, que las posibilidades escolares no dependen únicamente de la voluntad del estudiante. 

La realidad descrita en los párrafos anteriores parece no pasar inadvertida para el gobierno federal, que a través del programa Jóvenes construyendo el futuro, busca, según los lineamientos del mismo, “aumentar la empleabilidad y la inclusión en el mercado laboral para los jóvenes entre 18 y 29 años que no estudian y que no trabajan, a través de capacitaciones en el trabajo”. Entre los beneficios para los participantes, destaca la capacitación en un centro de trabajo, que podrá tener un periodo máximo de doce meses e incluirá, sin costo, los materiales e insumos necesarios para dicha actividad. Además, los jóvenes recibirán una beca de $3,600.00 mensuales y seguro médico. 

La meta sexenal es beneficiar a 2.3 millones de jóvenes. De acuerdo a estimaciones de la CONAPO (2019), se espera que para 2024 exista una población de 25.8 millones de habitantes de 18 a 29 años.  Si se toma el porcentaje estimado por la OCDE en relación a los jóvenes que no estudian ni trabajan (21.6%, aunque cabe decir que considera el rango de 18 a 24 años), se podría decir, de manera aproximada, que existirán en México alrededor de 5 o 6 millones de posibles aspirantes al programa.  Entonces, la meta del mismo se enfoca en la atención de poco menos de la mitad de la población objetivo.

Para 2020, el presupuesto asignado al programa fue de 25 mil millones de pesos. Para ponerlo en perspectiva, sirve decir que los recursos asignados son 10 veces mayores que los destinados al proyecto de construcción del Tren Maya. Una cantidad similar se destinó a las becas para el nivel medio superior, 28 mil millones, mientras que para el nivel superior se programaron 7 mil millones (Barriguete, 2019). Llama la atención que el abundante presupuesto se dé a la par de la reducción en partidas para áreas específicas que parecieran situarse en la raíz del problema que da origen al programa: por ejemplo, la reducción de recursos a las Escuelas Normales y al programa Prepa en línea, el cual, por cierto, quedó al borde de la desaparición (sus recursos se redujeron 98%). 

Sobra decir que el programa no ataca a la raíz del problema que afecta a los beneficiarios, sin embargo, debe ser pensado como una medida temporal mientras se consolidan a mediano o largo plazos otros factores de mayor trascendencia como la ampliación de la oferta educativa y el mejoramiento de las condiciones sociales y económicas. Alcanzar que al menos la mitad de la población juvenil asista a la escuela y, por consiguiente, pueda integrarse en mejores condiciones al mercado laboral, es una meta que seguramente se sitúa a varios años. Mientras tanto, parece sensato el hecho de buscar una alternativa para esa considerable proporción de jóvenes que difícilmente regresarán a las aulas. En un contexto como el mexicano, no es descabellado pensar en esa población juvenil desempleada y sin acceso a la escuela como un caldo de cultivo para la migración ilegal, la actividad económica informal e incluso la delincuencia. 

Desde luego que el análisis del panorama de la vida educativa y laboral de los jóvenes, si bien justifica la existencia del programa, no es suficiente para una valoración integral. Recientemente, una auditoría de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social descubrió anomalías en 55% de empresas que se prestan como capacitadoras (Reforma, 2020). Las irregularidades apuntan sobre todo a fallas en el registro de los centros de trabajo, dando la impresión, en algunos casos, de una posible simulación. Se sabe también de empresarios que han aprovechado las becas para ahorrarse el salario de sus trabajadores. Es evidente pues la falta de mecanismos de vigilancia más estrictos que impidan que situaciones corruptas como éstas desvirtúen las intenciones del programa.

Evidentemente quedan muchas preguntas en el aire: ¿cómo garantizar una ordenada dispersión de los recursos económicos de este programa? ¿es razonable el presupuesto que se le asigna? ¿cómo verificar los resultados y así determinar su continuidad? ¿cómo promover mecanismos de auditoría más eficaces tratándose de una población objetivo tan amplia? ¿cómo evitar que el programa se convierta en un mecanismo político electoral? ¿cómo disminuir el riesgo de ser aprovechado por empresarios que buscan ahorrarse algunos pesos en el pago del salario de sus trabajadores? El gobierno federal está obligado a tratar de responder, en la práctica, a estos cuestionamientos.

Desafortunadamente, después de las elecciones de 2018, pareciera que en la sociedad hay un proceso de polarización cada vez más agudo. Esta dinámica, que en ocasiones raya en el fanatismo tanto de adeptos como de opositores, ha impedido en muchos casos analizar de manera objetiva el acontecer diario: o es lo mejor o es lo peor, no caben matices.  Pocas cosas tan dañinas para la vida democrática como una opinión pública cegada por el rencor o por la idolatría. Si bien sería inadecuado ocultar áreas de mejora, tampoco es aceptable la difusión de mensajes distorsionados que reducen el programa a un mero mecanismo de entrega de dinero a holgazanes. Considerar a la población juvenil que no estudia ni trabaja como simples ociosos es ignorar los adversos contextos educativos y sociales que millones de jóvenes enfrentan cotidianamente. Se podrá debatir en otros momentos sobre posibles tintes político electorales de este programa, malas prácticas o incluso sobre sus resultados, pero al menos desde el panorama de la educación superior mexicana y la integración de los jóvenes al mercado laboral, esta acción gubernamental parece estar bien justificada.

 *Rogelio Javier Alonso Ruiz. Profesor colimense. Director de educación primaria (Esc. Prim. Adolfo López Mateos T.M.) y docente de educación superior (Instituto Superior de Educación Normal del Estado de Colima). Licenciado en Educación Primaria y Maestro en Pedagogía. 

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Blog: proferogelio.blogspot.com

Fuente: http://www.educacionfutura.org/las-becas-a-jovenes-excluidos-y-el-panorama-de-la-educacion-superior/

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