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Universidades con ánimo de lucro en Colombia: ¿riesgo u oportunidad?

Redacción: Semana

¿Deberían las universidades privadas tener la opción de ser entidades con ánimo de lucro? Es la posibilidad que propone un representante a la Cámara por el Centro Democrático. Y aunque la iniciativa no es nueva, esta vez tendría implicaciones en los claustros públicos.

Samuel Hoyos, representante a la Cámara por el Centro Democrático, presentó esta semana su intención de reformar la ley 30 de 1992, la que regula la educación superior. Ante la crisis financiera de las universidades públicas, Hoyos propuso que la reforma le permita a las universidades privadas ser entidades con ánimo de lucro y que los impuestos que le paguen al Estado sean dirigidos exclusivamente a saldar el déficit de las universidades públicas.

De inmediato la iniciativa generó cuestionamientos por las intenciones y las implicaciones de un proyecto de ese calibre. Por un lado, Hoyos valida su propuesta al decir que, de hacerse realidad, deberá ser regulada por el Gobierno. Además, es una alternativa para generar ingresos que contrarresten la crisis de la educación pública, una que se da mientras el país enfrenta un hueco fiscal que tiene a todos los sectores en aprietos.

La propuesta del representante Hoyos es darle un golpe mortal a la calidad de la educación privada», Jorge Robledo..

“Actualmente la Ley 30 prohíbe que las Instituciones de Educación Superior privadas sean de ánimo de lucro. Todas son fundaciones, corporaciones, cooperativas, sin ánimo de lucro. Eso dice el papel. Pero en la realidad esa figura ha servido para que estas instituciones sean grandes negocios exentos de impuestos. Dicen no repartir utilidades, pero de pronto el rector tiene casa en Miami, la universidad es dueña de una isla, paga viajes carísimos a Europa o reconoce gastos de sus miembros fundadores casi a manera de honorarios”. El representante dice que si el Estado no tiene la capacidad de garantizar la cobertura y calidad para todo el país, el rol de las universidades privadas es fundamental. Y si entonces, agrega, estas instituciones desean ser más que todo empresas con libertad para lucrarse, que legalmente sean consideradas como tal.

Por otro lado, personas como el senador del Polo Jorge Robledo rechazaron la idea de Hoyos. Robledo dice que avalar que las universidades sean entidades con ánimo de lucro cambia por completo el sentido de la educación y lo convierte en un negocio más. Y eso va en detrimento de su esencia formadora de la sociedad.

“La educación superior en Colombia es un derecho y un bien común. Entonces, la propuesta del representante Hoyos es darle un golpe mortal a la calidad de la educación privada. Es válida para él porque su mirada es neoliberal y en la economía de mercado todo es y debe ser un negocio. Pero es absurdo pretender eso con la educación”.

El argumento principal del senador recae en que aceptar la ganancia económica de estas instituciones amenaza la calidad de la educación por completo: “Recordemos que las universidades privadas se financian con el dinero de los estudiantes y de los padres de familia. Si una parte de ese recurso se sale de la reinversión que la institución debe hacer, esa plata deja de traducirse en mejores bibliotecas, educadores y planta física, entre otros. Es decir, esas utilidades las utilizarán las universidades en otras cosas que no tienen nada que ver con el beneficio de las universidades. La educación que sirve es la de alta calidad”.

La propuesta es polémica, pero no es nueva. Hace siete años el Gobierno Santos quiso adelantar un proyecto para reformar toda la educación superior y entre los cambios incluyó también dar vía libre a las universidades con ánimo de lucro para solucionar la alta demanda de futuros estudiantes universitarios. Pese a los casos de éxito en otros países que el expresidente y su entonces ministra María Fernanda Campo intentaron traer a colación para convencer a la población, fue más el malestar causado. Los rectores, profesores y estudiantes constituyeron un paro nacional indefinido. El movimiento estudiantil MANE hizo historia al lograr que se retirara el proyecto del gobierno el 11 de noviembre de ese año.

La educación superior genera bienes públicos como investigación, avances en el conocimiento, crítica social. ¿Volverla negocio pone en riesgo esto?

Pese al marcado antecedente, la propuesta vuelve a sonar en el Congreso, aunque esta vez sea presentada como un único aspecto a reformar. Entre los argumentos Hoyos resalta que la libertad de competencia e incluir más actores en el mercado de la educación es algo positivo. “Si el problema es un negocio, entonces habría que prohibir que los colegios sean entidades con ánimo de lucro, como actualmente lo son”.

Según Francisco Piedrahita, rector de la universidad Icesi, esa idea no tiene cabida en esta discusión. Piedrahita es una de las personas que más se ha interesado por el tema y fue uno de los detractores del proyecto de 2011. La educación básica y media, y la superior son dos costales de distinta harina y por eso no se pueden comparar, es lo que dice.

“El colegio no produce conocimiento en términos de bienes públicos, sino como bienes privados: la formación que ofrece va más orientada al desarrollo de la persona y sus competencias. Es algo que se lleva cada muchacho y por eso se puede rentabilizar. La universidad también produce esos bienes privados, pero al mismo tiempo produce bienes públicos y es ahí donde la cosa se complica: cuando la educación es negocio lo que importa es generar utilidades, pero no investigación, avances en el conocimiento, crítica social. Y eso es lo que se hace en el nivel universitario”, explica.

Pero no solo eso. Decir que permitir que las universidades se lucren impulsará la calidad de las instituciones privadas y aportará a resolver el lío financiero de las instituciones públicas es erróneo para Piedrahita.

La plata de los impuestos no resolverá el déficit. En cambio, lo que sí hará es tirarse el sistema. Las universidades con ánimo de lucro no tienen problema en invertir más en mercadeo que en profesores, con tal de lograr inscribir a más estudiantes. Es un modelo con problemas. Así pasa en Estados Unidos y es un fracaso: da cobertura en centenares de miles, pero la tasa de deserción es altísima y los resultados de los graduandos es muy pobre. Algunas de estas son multinacionales como Laureate, Apollo Global y Whitney University System. En Colombia ya hay de este tipo de universidades, pero todas son de pésima calidad. Un ejemplo es la Autónoma del Caribe. Ninguna está entre las 15 primeras en los resultados del Saber Pro y tampoco en investigación”.

Por el momento, la propuesta del representante Samuel Hoyos no ha sido presentada como un proyecto de ley ante el Congreso, solo como una intención del representante. Sin embargo, lo más probable es que la discusión sobre cobertura, calidad y rentabilidad en las universidades privada no sea bien recibida por una parte de la comunidad de educación superior. Tampoco se prevee una atmósfera proclive al apoyo de la iniciativa en momentos en los que se desarrolla un paro.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/universidades-con-animo-de-lucro-en-colombia-una-discusion-vieja-que-reaparece-en-el-congreso/588042

 

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La reforma pedagógica pendiente en la universidad

Por: Julián de Zubiria.

¿Qué pueden hacer las universidades para enfrentar el grave problema de los jóvenes que llegan de los colegios sin consolidar las competencias transversales? Esta es la pregunta de reflexión que nos trae para esta semana el pedagogo Julián de Zubiría.

Cualquier profesor universitario sabe que los alumnos que llegan del colegio presentan notables debilidades para comprender las ciencias. Por lo general, tienen bajos niveles en lectura y escritura; presentan serios problemas para argumentar, generalizar y formular hipótesis; y no han desarrollado la autonomía que les permita resolver los dilemas éticos a los que se enfrentarán en la vida. Todos lo saben, pero es poco lo que han hecho las universidades para enfrentarlo. La solución sigue pendiente.

Los estudiantes leerán montones de fotocopias sin comprender ni interpretar.

Desde el primer semestre, los estudiantes reciben, en promedio, lecturas de sus profes que suelen superar las 300 páginas por semana. Sin embargo, la gran mayoría de ellos tiene serias dificultades para inferir ideas de un pequeño párrafo; mucho más para leer contextualmente, interpretar o captar matices e inconsistencias lógicas en un artículo. Son todavía mayores sus debilidades en escritura, autonomía y pensamiento argumentativo e hipotético-deductivo. La parte más compleja en esta reflexión, es que, sin competencias transversales consolidadas, no es posible acceder a las competencias propias de las disciplinas. ¿Qué podemos hacer para resolver este problema?

La solución estructural es evidente: hay que hacer la revolución pedagógica en la educación básica que les debemos a los jóvenes y al desarrollo nacional. El problema es que esto implica una profunda transformación de los modelos pedagógicos, los sistemas de formación y los currículos vigentes en los colegios. Pero todos los ministros de educación, hasta el momento, se han contentado con “pañitos de agua tibia” y con hacer, esencialmente, “más de los mismo”. En consecuencia, las prácticas educativas siguen atadas a la mecanización, a los aprendizajes impertinentes y al paradigma de la transmisión de la información. Por eso, los resultados actuales son muy similares a los alcanzados 30 años atrás. ¿Qué pueden hacer las universidades para enfrentar el problema?

Las universidades no tienen ninguna opción diferente que fortalecer las competencias transversales desde el primer año de estudio. Necesariamente deben consolidar la lectura contextual y crítica, el pensamiento formal y el argumentativo. Así mismo, tienen que desarrollar la autonomía cognitiva y moral de los estudiantes. Mientras no lo hagan, la deserción seguirá siendo muy alta, en especial, en los primeros semestres y bajará la calidad educativa y el valor agregado por ellas. Los estudiantes leerán montones de fotocopias sin comprender ni interpretar y escribirán diversos “ensayos” sin tener las competencias para hilvanar ideas, tejer proposiciones y reestructurar conceptos. Comprender por qué muchos de estos jóvenes no logran tampoco durante su largo tránsito por la universidad consolidar las competencias transversales, es clave para saber cómo resolver el problema pedagógico señalado. El problema no es de los docentes ni de los estudiantes, es de un sistema educativo centrado en el aprendizaje y en la transmisión de informaciones.

Las universidades oficiales presentan una especial desventaja en este proceso. Sus estudiantes provienen de hogares privados culturalmente y de colegios y entornos con menor riqueza cultural. Para completar, utilizan unas pruebas de admisión que no logran detectar las necesidades en pensamiento y lectura, ya que éstas siguen evaluando conocimientos particulares y fragmentados.

Hace treinta años dimos un debate parecido para resolver problemas muy similares en la educación básica. En ese momento aparecieron dos grandes propuestas a nivel del desarrollo del pensamiento. La primera sostenía que era necesario que los docentes favorecieran el pensamiento, enfatizando en el análisis y la síntesis. Se trataba de acudir a su voluntad. El principal argumento era que el pensamiento no se puede desarrollar en el vacío y que por ello no debería haber un área orientada a promover los procesos de pensamiento de manera sistemática, secuencial y organizada. Esta tesis fue adoptada por unanimidad en el MEN. Como todos sabemos, perdimos tres décadas y no resolvimos el problema que teníamos en frente.

Muy pocos sostuvimos una tesis contraria y dijimos que era necesario realizar en la educación básica, dos tipos de trabajo de manera escalonada:  Crear un área para promover los procesos de pensamiento y consolidar – un tiempo después- en todas las áreas y grados los mismos procesos que se ejercitaban en el área de pensamiento con contenidos propios de cada una de las disciplinas.

El tiempo nos dio la razón y mientras los colegios que siguieron el lineamiento del MEN han mantenido por completo estancados los procesos cognitivos de los estudiantes, quienes optamos por crear un área de pensamiento para jalonar los procesos de pensamiento y por transversalizar dichos procesos con competencias propias de las disciplinas un tiempo después, hemos mejorado hasta un 40% los resultados en pruebas SABER 11, frente a los que obteníamos para el año 2000. La explicación es sencilla: se requiere un trabajo sistemático y organizado para impulsar en los estudiantes procesos cognitivos y metacognitivos que se usan en el estudio de la ciencia, ya que en ésta priman los conceptos propios de las disciplinas y no los procesos de pensamiento. Algo similar puede decirse de las competencias comunicativas: se requiere un trabajo sistemático, consciente y deliberado para adquirir niveles altos en la lectura y escritura contextual y crítica. No basta poner a los estudiantes a leer y escribir. Si así fuera, los estudiantes no presentarían los problemas que hoy tienen en la consolidación de sus competencias comunicativas, ni en el colegio ni en la universidad.

De allí, la recomendación que se deriva para las universidades: el primer año de estudios se debería dedicar por completo a consolidar los procesos de pensamiento, los procesos metacognitivos, la lectura y la escritura contextual y crítica. Para hacerlo, lo ideal sería contar con nuevas asignaturas concentradas en consolidar las competencias argumentativas y la lectura crítica, pero recurriendo a debates de actualidad contextualizados y articulados con el área de interés de los jóvenes. Así mismo, sería muy recomendable contar con asignaturas dedicadas a fortalecer los procesos de pensamiento hipotético-deductivos. Serían asignaturas que transformarían por completo los actuales modelos pedagógicos vigentes en las universidades. En ellas, los estudiantes participarían activa y colectivamente en la construcción de los debates y en los análisis y la interpretación de las lecturas abordadas. Serían asignaturas pensadas para empoderarlos y para fortalecer el trabajo en equipo. No podrían recurrir a clases magistrales y estarían diseñadas para reelaborar ideas; es decir, para fortalecer la metacognición.

Los estudios adelantados por Kenneth Bain en universidades estadounidenses lo llevan a una conclusión similar. En general el docente universitario enseña conceptos científicos, lo que no es lo mismo que enseñar a pensar, lo cual sólo lo logran los grandes maestros. Para pensar, se requiere, además de los conceptos, de los procesos de pensamiento y la metacognición. Nuestras conclusiones en Colombia son similares: Los docentes universitarios con frecuencia enseñan ciencia, pero eso es una cosa muy distinta a enseñar a pensar científicamente. Sirva de ejemplo: Una cosa es aprender los conceptos o teorías físicas, pero otra diferente es pensar físicamente. Para esto último se requiere poner en uso dichos conceptos en situaciones cotidianas, operar con ellos, y evaluar hasta qué punto fueron bien usados. Es por eso que una asignatura especial dedicada a la argumentación (Debates) y otra dedicada a consolidar la lectura (Lecturas científicas) permitirían un trabajo sistemático sobre los procesos de lectura y de pensamiento, los cuales están profundamente atrasados en los primíparos; precisamente por eso: por falta de mediación sistemática.

De manera complementaria, debe entenderse que la mayoría de estudiantes que tropiezan en cálculo durante los primeros semestres (y son muchos), en realidad, tienen falencias graves en lectura y en pensamiento. Por ello, la solución no está en que estudien nuevamente álgebra o trigonometría, sino en trabajar una asignatura que fortalezca el pensamiento matemático, una asignatura de modelos matemáticos que les ayude a convertir realidades en modelos y a leer e interpretar gráficas, series y modelos. Se requiere un trabajo en pensamiento matemático, diferente al del “voleo en algoritmos”, que hoy domina por completo en las universidades. La asignatura de cálculo es un buen ejemplo de hasta dónde ha llegado la mecanización del trabajo en matemáticas en las universidades. Es descontextualizada y está muy poco ligada al pensamiento. Lo más grave: por lo general, no se han dado cuenta de esto. Todavía más grave: lo justifican.

El trabajo en debates, lectura, escritura y argumentación quedaría inconcluso si, de manera paralela, no se asume un trabajo orientado a fortalecer la construcción del proyecto de vida personal y la autonomía cognitiva y práxica. Las universidades siguen en deuda con la sociedad en la formación de mejores ciudadanos. Una deuda que se está volviendo impagable.  Sin embargo, a procesos de tal naturaleza dediqué una reciente columna, a la cual remito:

Para complementar: Proyecto de vida: asignatura pendiente en las universidades colombianas

Como ha señalado Rodolfo Llinás, el problema educativo es mucho más grave, estructural y universal de lo que pensamos. El paradigma de la transmisión de la información está muchísimo más arraigado de lo que se cree en la mente de los docentes de la básica y también en parte, de la superior. Una evidencia de ello es la debilidad de los procesos de evaluación de estudiantes en las universidades. En realidad, todavía están dedicados a calificar y certificar, y casi nada a evaluar. Un examen sin libro o sin cuaderno abierto, sencillamente es un examen que no exige pensar, sino conocimiento particular y fragmentado. Un examen cuyas respuestas están en Google, sencillamente, no fue elaborado para pensar, ya que Google no piensa. La excesiva precisión pretendida en las calificaciones sólo oculta la muy poca claridad sobre lo que debemos enseñar y lo que debemos evaluar. Los árboles no nos dejan ver el bosque.

Ojalá a las universidades no les suceda lo que ya pasó con los colegios. En la básica perdimos los últimos 30 años para resolver el bajo nivel que alcanzan los jóvenes en las competencias transversales. El MEN creyó que, al trabajar los contenidos disciplinarios, simultáneamente se iba a desarrollar el pensamiento. La historia mostró que eso no es cierto. ¿Nos pasará ahora lo mismo con la reforma que se está discutiendo en las universidades?

Las nuevas asignaturas propuestas tampoco resolverán el problema por sí solas, ya que las competencias sólo se consolidan si se alcanza un mayor nivel de dominio. De allí que la única manera es que en los siguientes semestres se sigan trabajando las mismas competencias, pero con contenidos disciplinarios. La gran ventaja es que las asignaturas propuestas mostrarán a todos los docentes el camino a seguir y le darían el golpe de gracia al modelo pedagógico centrado en la transmisión de informaciones. En el fondo, esa es la reforma pedagógica pendiente en las universidades.

Fuente del artículo: https://www.semana.com/educacion/articulo/la-reforma-pedagogica-que-propone-julian-de-zubiria-para-salvar-las-universidades/587724
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Colombia: $1 billón de regalías para la educación pública, ¿suficiente para la crisis?

Redacción: El País

La propuesta del presidente Iván Duque, de destinar cerca de $1 billón de las regalías del petróleo, a la educación pública, abrió un debate sobre el uso de estos recursos.

Algunos rectores de universidades del país no ven esta propuesta como una solución definitiva y desde los Órganos Colegiados de Administración y Decisión de Regalías, Ocad, y las gobernaciones solicitan mayor claridad de cómo se repartirían esos recursos.

“Yo sé las urgentes necesidades que hay en todo el país y le he impartido instrucciones muy claras al señor ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, y a la directora del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Gloria Amparo Alonso, que busquen en el marco de presupuesto bienal de regalías un billón de pesos de recursos para la educación superior en los próximos dos años”, manifestó el presidente Iván Duque.

En medio de este anuncio, este miércoles, los estudiantes de las 32 universidades públicas del país marcharon por las calles de las principales ciudades.

El presidente de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles, Alejandro Palacio, sostuvo que el anuncio del Gobierno “es para calmar los ánimos” y resaltó que al momento de ejecutar los recursos se quedarán cortos para moldar la deuda de la educación superior, que pasa los $18 billones: $3,2 billones para el funcionamiento y $15 billones en infraestructura.

Fuente: https://www.elpais.com.co/colombia/1-billon-de-regalias-para-la-educacion-publica-suficiente-para-la-crisis.html

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Colombia: “La forma de acabar la guerra es la educación, no las armas”: rectora de la Universidad Nacional

Redacción: Noticias Caracol/17-10-2018

“La sociedad no se ha enterado de que el conocimiento genera riqueza”, dice Dolly Montoya al analizar la crisis de las universidades públicas. Acá la entrevista.

¿Están tan graves las universidades públicas en Colombia?

Sí, por una razón: nacimos como universidades del Estado y el Estado financiaba el ciento por ciento de las universidades. Y, como podemos ver, los aportes de la Nación a la Universidad Nacional de Colombia son de 701.308 millones y los recursos propios ya van llegando casi a los aportes de la nación, a los 634.106 millones.

¿Eso quiere decir que la universidad pública se está privatizando?

Eso lo que quiere decir es que a la universidad pública cada vez se le exige más con menos. Hemos pasado, entre 1993 y 2017, de 26.962 estudiantes a 53.880. Así mismo, de 189 programas a 450, y de 323 a 913 grupos de investigación con recursos propios, generados por nuestra propia comunidad universitaria a través de proyectos, de investigaciones, de recursos internacionales.

El Gobierno Nacional ha dicho que se le va a aumentar al presupuesto, para el 2019, 500 mil millones de pesos. ¿Cómo ve esta cifra?

Esta cifra es un poco menos de la mitad (…) para lo que estamos necesitados y para las 32 universidades públicas.

Le entiendo que, de esos 500 mil, casi la mitad va para funcionamiento de las 32 universidades. ¿El resto va para ‘Ser pilo paga’?

Hay dos programas. El ‘Ser pilo paga’ se modificó, ya no son las mismas reglas, ha cambiado también de nombre, pero de todas maneras también es una bolsa donde concursan públicas y privadas. Y el otro rubro que hay es para apoyar la formación de cero, uno y dos.

¿’Ser pilo paga’ no lo hacían antes las universidades públicas, es decir, darles educación superior gratuita a los estratos 1, 2 y 3?

Para nosotros siempre, en las universidades públicas, ser pilo ha pagado. Quien pasa en las universidades públicas, de estratos 1, 2 y 3, es el 81 %. Nosotros tenemos los mejores estudiantes. Desgraciadamente, como no hay más recursos, no podemos recibir más. Recibimos cerca del 12, 13% de los estudiantes en cada examen.

¿Cuántos estudiantes se presentan a la Universidad Nacional?

Le voy a dar el último dato: se presentaron 75 mil para 7 mil cupos. Nos gustaría recibir muchos más porque es buen negocio invertir en la educación pública, porque tenemos infraestructura para hacerlo.

La Universidad Nacional es de las mejores de Latinoamérica. ¿Por qué no invertirle más dinero?

Porque la sociedad no se ha enterado de que el conocimiento genera riqueza. Los coreanos se enteraron de eso hace treinta años y ahora son ricos. Los países escandinavos se enteraron también y, si ustedes ven los indicadores en ciencia y tecnología, son equivalentes a los indicadores de desarrollo económico. La locomotora de Europa, que es Alemania, invierte realmente en educación pública, todas las universidades son públicas. Eso quiere decir que es un buen negocio. Si invertimos en educación, ciencia y tecnología e innovación, vamos a tener un país desarrollado.

Pero se destina mucha más plata del presupuesto nacional para el Ministerio de Defensa que para la educación. ¿Cómo corregir eso, por qué no entienden eso que usted dice si es tan sencillo?

La guerra solo puede acabarse cuando tengamos una población totalmente educada. La forma de acabar la guerra es la educación, no las armas. Por eso hay que invertir en educación.

¿Cuánto se necesita para sacar de la crisis a la educación pública en Colombia?

Hay un cálculo… para un cubrimiento del 84% de toda la cobertura universitaria, de toda la población que podría ingresar, son 18.8 billones de pesos. Lo que pasa es que tenemos que hacer una política de Estado porque hay que mirar, desde la educación media y básica, jardines infantiles, educar en el ser y no en el tener. Y después continuar con los técnicos y tecnológicos, y hacer que la gente que llegue a las universidades realmente pueda investigan y sean científicos, o que desarrollen cosas nuevas. La educación no ha sido vista por la sociedad como tan importante. Es el fin de la guerra, la educación es el fin de la guerra.

Fuente: https://noticias.caracoltv.com/colombia/la-forma-de-acabar-la-guerra-es-la-educacion-no-las-armas-rectora-de-la-universidad-nacional

 

 

 

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Guía para convertir las universidades africanas en líderes en investigación

Redacción:  El País

Para revitalizar la enseñanza superior se necesitan tres acciones interrelacionadas fundamentales

África subsahariana representa el 13,5% de la población mundial, pero menos del 1% de la producción mundial de investigación. En 2008, se publicaron 27.000 estudios en África, la misma cifra que Países Bajos.

Sin embargo, el índice general sigue siendo deficiente. En parte, el problema se debe a que el continente contribuye con menos del 1% del gasto mundial en investigación y desarrollo. Los gobiernos no invierten un porcentaje significativo de su producto interno bruto (PIB) en investigación.

Además, África subsahariana depende en gran medida de la colaboración internacional y de los académicos visitantes para llevar a cabo sus trabajos. En 2012, el sur generó el 79% de su producción investigadora a través de colaboraciones internacionales. Por su parte, en África oriental las cifras fueron del 70%; y en África occidental y central, del 45%.

África subsahariana representa el 13,5% de la población mundial, pero menos del 1% de la producción mundial de investigación

Esto supone un fuerte contraste con la colaboración intraafricana, sumamente escasa. La colaboración entre investigadores locales varía del 0,9% en África occidental y central al 2,9% en el sur del continente.

En el corazón de esta problemática se encuentra la reducida financiación pública que se dedica a las universidades. Es en este ámbito donde también se deben buscar soluciones. Ha llegado la hora de que las universidades, los gobiernos y las organizaciones para el desarrollo tomen medidas para fomentar el progreso de las instituciones académicas con mejores resultados en investigación.

El modelo que hemos desarrollado en el Consortium for Advanced Research Training in Africa (CARTA; Consorcio para la Formación en Investigación Avanzada en África) evidencia que se puede revitalizar el mundo académico africano y de la mano de africanos. CARTA es un consorcio de ocho universidades y cuatro centros de investigación, todos africanos.

África subsahariana depende en gran medida de la colaboración internacional y de los académicos visitantes para llevar a cabo sus trabajos

CARTA se sometió a una evaluación independiente que recomendó una aplicación más amplia de su modelo.

Plan de acción

Se necesitan tres acciones interrelacionadas fundamentales para revitalizar la enseñanza superior:

  1. La primera es diferenciar el sistema de enseñanza superior del continente. Algunas universidades deben convertirse en centros líderes, focalizando sus recursos en la formación de graduados y en la investigación.
  2. En segundo lugar, se deben crear nuevos mecanismos de financiación para estas universidades líderes.
  3. Por último, se deben poner en marcha nuevos sistemas de rendición de cuentas para garantizar unos elevados estándares. También debe haber espacio para que nuevas instituciones entren en el sistema.

Una razón muy convincente para diferenciar entre las universidades líderes en investigación y las que se centran en la enseñanza de grado es que la población de África subsahariana se habrá duplicado para el 2050, lo que generará una demanda continua de enseñanza superior. Al mismo tiempo, esta requiere una formación apropiada del cuerpo docente con grados avanzados.

Dicha población es la que se necesitará para dotar de personal a las nuevas universidades y conservar unos altos niveles de calidad en todo el sistema de educación superior. Así pues, las universidades líderes en investigación son el lugar óptimo para formar a tales personas.

Financiación y rendición de cuentas

Se requerirán nuevos mecanismos de financiación para apoyar a las universidades de investigación.

• En primer lugar, estas instituciones deben dedicar sus propios recursos a la investigación.

• Segundo, los gobiernos africanos deben fortalecer su apoyo a la investigación en general. También deben proporcionar financiación específica para las universidades de investigación, capital que supera sobradamente los fondos operativos disponibles en la actualidad y los ingresos procedentes de las matrículas. Por tanto, los gobiernos pueden fomentar la colaboración relacionada con la ciencia mediante la financiación conjunta a escala regional y multinacional.

• Los organismos regionales y continentales, los socios para el desarrollo bilaterales y multilaterales y las fundaciones filantrópicas han de complementar estas inversiones. Tales financiadores deberían destinar parte de sus inversiones en África a respaldar a las universidades con mejores resultados en investigación.

• Los ciudadanos, las empresas privadas y los egresados deberían fundar cátedras subvencionadas en las universidades dedicadas a la investigación.

• Se deben fomentar y promover las asociaciones con entidades de investigación no universitarias.

La iniciativa CARTA, en colaboración con sus socios del norte, ha aprovechado algunas de estas fuentes de financiación. Asimismo, ha forjado alianzas que le han permitido reforzar la capacidad de investigación del continente, y parte de sus acciones se pueden replicar.

Hemos inscrito a más de 200 becarios de doctorado desde 2010, todos ellos seleccionados entre el personal de las instituciones que forman parte del consorcio africano. También hemos trabajado con más de 160 inspectores para revitalizar la supervisión de doctorados, y con más de 570 funcionarios universitarios para que nuestras instituciones miembros respalden la investigación de manera más firme.

Nuestros becarios de doctorado y graduados han producido 579 publicaciones revisadas por pares, y 36 han ganado premios o subvenciones para realizar trabajos de posdoctorado. Más aún, han recaudado más de 9 millones de dólares para financiar sus estudios de doctorado.

CARTA ha invertido más de 1,4 millones en infraestructuras para las instituciones miembros y ha desarrollado un programa de seminarios interdisciplinares para la promoción de graduados de alto nivel.

Los mecanismos de financiación que sugerimos fortalecerán a las universidades de investigación en varios ámbitos. Podrán atraer a investigadores líderes, crear infraestructuras y desarrollar sistemas de apoyo para la ciencia. También es una manera de traer de vuelta a los ciudadanos africanos migrantes para replicar sus programas en el continente.

Las universidades dedicadas a la investigación servirán de base para la formación de los jóvenes científicos, lo que desembocará en un ciclo virtuoso. Se incrementará la producción a través de publicaciones, los investigadores competitivos a escala internacional permanecerán en el continente o regresarán a él, se concederán subvenciones… Todos estos factores son fundamentales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo.

Se debe impedir que las universidades seleccionadas se duerman en los laureles. También debe haber espacio para que ingresen al sistema las futuras instituciones de alto rendimiento. Proponemos una revisión por pares cada tres o cinco años, haciendo hincapié en la responsabilidad y la transparencia. La función revisora se podría confiar a un cuerpo supranacional con amplia representación.

Las universidades designadas como líderes en investigación podrían perder su nombramiento en función de su historial científico.

Los cimientos adecuados

No cabe duda de que, si bien las universidades han realizado una aportación marginal a la producción mundial del conocimiento, comienzan a darle la vuelta a la tortilla.

No obstante, seguimos encontrando obstáculos, especialmente en el caso de aquellas instituciones que aspiran a ser líderes en investigación. Trabajando con ellas para hacer efectiva esta transición, se podría transformar el panorama de la enseñanza superior en África subsahariana.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/09/25/planeta_futuro/1537884817_694826.html

 

 

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Los 20 mejores institutos de investigación del mundo

Redacción: Observatorio de Innovación Educativa

Times Higher Education (THE) publicó su clasificación de los mejores institutos de investigación de 2018. A diferencia de los rankings universitarios, instituciones de México, España, Noruega, Finlandia y Canadá llegaron al top 20.

De América Latina destaca en el quinto puesto el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), cuyas líneas de investigación se centran en las Ciencias Biológicas y Enfermedades Mentales, Neurofarmacología y Neurogénesis, Genética, Farmacogenética, Neuroquímica, Neurobiología Molecular y Neuroquímica de Adicciones, entre otras.

Aunque la mayoría de los institutos de investigación no tienen el reconocimiento que merecen, son centros productivos de innovación. Generalmente, estos institutos no tienen obligaciones docentes ni responsabilidades frente a estudiantes, lo que significa que pueden enfocarse al cien por ciento en la investigación.

Los institutos de investigación son diversos; sus actividades varían según su misión. Algunos realizan investigaciones ambiciosas a largo plazo con retornos inciertos, mientras que otros se enfocan en investigaciones a corto plazo orientadas al mercado, trabajo de desarrollo, tareas de resolución de problemas o asistencia técnica.

Top 20 institutos de investigación de 2018

  1. Sociedad Americana Contra el Cáncer – Estados Unidos
  2. Instituto Broad del MIT – Estados Unidos
  3. Instituto Whitehead para la Investigación Biomédic – Estados Unidos
  4. Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer – Francia
  5. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz – México
  6. Wellcome Trust Sanger Institute – Reino Unido
  7. Cancer Registry of Norway Institute of Population-Based Cancer Research – Noruega
  8. Instituto Finlandés de Salud Ocupacional – Finlandia
  9. CREAL – Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental – España
  10. Dana-Farber Cancer Institute – Estados Unidos
  11. Instituto Médico Howard Hughes – Estados Unidos
  12. Laboratorio Europeo de Biología Molecular – Alemania
  13. Instituto de Ontario para la Investigación del Cáncer – Canadá
  14. Laboratorio Cold Spring Harbor – Estados Unidos
  15. CRP-Santé – Luxemburgo
  16. Centro Internacional sobre la Investigación de Enfermedades Diarreicas de Bangladesh – Bangladesh
  17. Netherlands Institute for Developmental Biology – Países Bajos
  18. Instituto Suizo de Bioinformática – Suiza
  19. Instituto de Física Subatómica NIKHEF – Países Bajos
  20. Instituto Gustave Roussy – Francia

Esta clasificación se basa en la influencia de las citas de los institutos entre el 2013 y 2017. Los especialistas del reporte señalan que a pesar de que hay muchos centros de investigación médica en el ranking, esto es reflejo de su abundancia y calidad.

Fuente: https://observatorio.itesm.mx/edu-news/los-20-mejores-institutos-de-investigacion-del-mundo

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India implementará red de telemedicina con países africanos

Redacción: Prensa Latina

India implementará una red electrónica que proporcionará a instituciones educativas y hospitales africanos un sistema de teleeducación y telemedicina mediante la vinculación con universidades, instituciones y hospitales del gigante surasiático.

 

En ese sentido, el ministerio de Asuntos Exteriores de la India y la empresa Telecommunications Consultants India Ltd (TCIL) firmaron un acuerdo para implementar el proyecto de red electrónica e-VidyaBharati y e-AarogyaBharati (e-VBAB), que establecerá esa red electrónica entre India y África.

En una fase anterior, este proyecto se explotó por satélite y cubrió 48 países africanos. Ahora se decidió establecer dos portales web separados, uno para teleeducación y otro para telemedicina, señaló la Cancillería india en su portal oficial.

Esto aumentaría significativamente la facilidad de acceso para los estudiantes, médicos, etc. que son los beneficiarios previstos del proyecto.

A la ceremonia de firma asistieron, entre otros, el cuerpo diplomático africano, altos funcionarios del Departamento de Telecomunicaciones y representantes de instituciones educativas y de atención de la salud de la India.

La canciller de la India, Sushma Swaraj, elogió el proyecto como un puente digital de conocimiento y salud entre India y África.

E-VBAB Network Project es principalmente una actualización tecnológica y una extensión del Proyecto Panafricano de Red Electrónica (Fase 1) que se implementó en 48 países de África desde 2009 hasta 2017.

La Fase 1 del Proyecto impartió exitosamente teleeducación y telemedicina vinculando instituciones educativas y hospitales en India con los países africanos participantes.

Durante los cinco años de duración del proyecto, e-VBAB Network Project ofrecerá cursos gratuitos de teleeducación en diversas disciplinas académicas a cuatro mil estudiantes cada año de países africanos.

También se utilizará para proporcionar Educación Médica Continua gratuita (mil cada año) a médicos, enfermeras y personal paramédico africano.

Además, los médicos de la India, a través de este proyecto proporcionarán asesoramiento gratuito a sus colegas africanos que buscan dicha consultoría.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=209287&SEO=india-implementara-red-de-telemedicina-con-paises-africanos
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