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Kenia prioriza atención a víctimas de violencia de Género

Kenia/14 de julio de 2016/Fuente: bajopalara

Kilifi, Kenya.- El Ministerio de Servicios Públicos y Asuntos de Género y Juventud de Kenia crea y fortalece los centros de recuperación para víctimas de violencia sexual y de género con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El 1 de este mes se creó uno de esos centros en el hospital de este condado, con la colaboración del gobierno local de Kilifi, Kenia.

La respuesta a la violencia sexual y de género resulta confusa porque a pesar de que es una de las violaciones de derechos humanos más generalizada en el mundo, es uno de los delitos menos procesados por la justicia.

Es un problema que afecta a todas las comunidades, niveles de ingreso y religiones e implica a la mitad de la humanidad.

Cuatro de cada 10 mujeres en Kenia sufrieron alguna forma de violencia de su pareja, con lo que queda claro que el silencio relacionado con la violencia contra las mujeres, niñas y niños debe terminar. Es hora de dejar de verla como un asunto que atañe a las activistas de género, y más bien como un requisito del desarrollo sostenible.

Las pruebas sobre los tremendos efectos y el gran impacto que tiene la violencia contra las mujeres y los menores de edad son abundantes. Las consecuencias permanecen no sólo con cada mujer, niña o niño violado, sino que también pueden pasar a la generación siguiente.

La violencia contra las mujeres y las niñas es una manifestación extrema de la desigualdad de género y de la sistemática discriminación que sufren. Su derecho a vivir sin violencia depende de la protección de sus derechos humanos y de una justicia fuerte.

El sistema patriarcal que domina gran parte del mundo, sumado a la falta de derechos en los hogares, han dejado a las mujeres y a las niñas vulnerables a la violencia sexual, física, emocional, espiritual e intelectual.

Esas actitudes se manifiestan a través de prácticas como el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina y los derechos de herencia de mujeres y niñas. Son actitudes perversas que propagan el falso paradigma de que las mujeres son meros bienes muebles, destinadas a quedar relegadas a un segundo plano detrás de hombres y niños.

Kenia aprobó varias leyes relacionadas con la violencia contra las mujeres como la Ley de Delitos Sexuales, de 2007; la Ley de la Mutilación Genital Femenina, de 2011; y la Ley de Política Nacional para la Prevención y la Respuesta a la Violencia Sexual y de Género, en 2014. También se crearon varios programas para promover la aplicación de las normas vigentes.

Es importante procesar a los responsables, pero también crear otros programas como la atención y el apoyo a las víctimas de la violencia.

Las personas que sufrieron violencia sexual, y concretamente violación, por ejemplo, tienen que tener un acceso rápido a atención médica de emergencia y clínicas de salud, incluso tratamiento para evitar el VIH (virus de inmunodeficiencia humana), causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), asesoramiento sobre embarazo y otros.

Una mujer golpeada por su esposo debe tener un lugar a donde ir con sus hijos para sentirse segura, protegida y amparada.

Las víctimas de violencia deben tener confianza en que cuando realizan una denuncia policial, se beneficiarán de un proceso judicial que no las señalará con un dedo acusatorio y que los responsables serán castigados.

Al inicio de la campaña contra la violencia de género hubo grandes desafíos, pero ahora tomó un impulso considerable convirtiéndose en un asunto de grandes agencias y del gobierno, pero también por parte de la propia sociedad civil.

Es reconfortante saber que un grupo de mujeres komeni están dedicadas a luchar contra el matrimonio infantil en Pokot. El grupo creó un refugio para niñas que escapan de matrimonios forzados y colaboran con la administración local para detener y procesar a los responsables.

Se necesitan más manos para llevar adelante la tarea. El ministerio está deseoso de trabajar con iniciativas comunitarias y colaborar en coordinación con los programas nacionales. Eso incluye el enfoque de las cinco “p” en inglés: prevención, protección, procesamiento de los responsables, programación y asociación, para facilitar la concreción del quinto Objetivo de Desarrollo Sostenible, sobre igualdad de género.

Algunos de los asuntos clave destacados en las cinco p son la concienciación de las comunidades sobre la violencia sexual y de género, líneas de teléfono gratuitas para realizar denuncias y la creación de centros de atención para las víctimas, así como la protección mediante el procesamiento judicial de los responsables.

La creación de esos centros ayudará a vincular la comunidad, los hospitales y los diferentes sectores que ofrecen servicios contra este flagelo, como asesoramiento legal, atención psicosocial y seguridad.

A largo plazo, hay que comenzar a desarmar los motores estructurales de la violencia de género. El estatus de la salud de las mujeres, su participación en la economía y su educación deben ser prioridades de la agenda de desarrollo. Mientras prevalezcan las desigualdades en esas áreas, las mujeres siempre quedarán expuestas a la violencia.

Toda la gama de actores de desarrollo deben juntarse para asegurarse de que cada hogar sea seguro y esté libre de todas las formas de violencia.

Esa es la única forma de garantizar un progreso y una paz realmente sostenibles en las que participe cada uno de nosotros.

Hablemos fuerte y claro para poner fin al flagelo de la violencia sexual y de género.

Fuente: http://bajopalabra.com.mx/kenia-prioriza-atencion-a-victimas-de-violencia-de-genero#.V4fWztLhDIU

Imagen: http://bajopalabra.com.mx/wp-content/uploads/2016/07/violencia-de-genero_800x400-800×400.jpg

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India: La revolución de las hijas del burdel

Bombay/28 de junio de 2016/ Fuente: el país

Adolescentes de Kamathipura, un slum que hacina a 7.000 prostitutas, han creado un proyecto para educar mediante arte, meditación o viajes.

Son mujeres y empoderadas. Son jóvenes y expertas. Fueron maltratadas y son valientes. Fueron esclavas y son independientes. Fueron abusadas y son fuertes. Son artistas, profesoras, periodistas, oradoras, trabajadoras sociales, estudiantes… Son hijas de las prostitutas de uno de los barrios rojos más grandes del mundo, pero no reniegan de su pasado. Fueron víctimas y son agentes del cambio. Un grupo de adolescentes decididas a revolucionar conceptos antagónicos en la sociedad india.

“Muchos abusaron de mi cuando aun era una niña. Aunque recuerdo vívidamente cómo, a los nueve años, uno de los clientes del burdel me sentó en su regazo e introdujo su dedos en mi vagina…”, cuenta Shweta Katti, de 21 años. En perfecto inglés y sin titubeos, relata la pérdida de la inocencia, la humillación, el dolor y la culpa. Pero es un discurso articulado con seguridad serena. “No odio a los hombres. No todos son iguales”. Su firmeza se ampara en un alegato desprovisto de dudas que sólo el insondable ejercicio de la memoria ha transformado en constructivo. Palabras que han servido más como bálsamo ajeno que como martirio propio. Tras el tormento y la piedad, Shweta estudia psicología para ayudar a otras niñas que han sido violadas. “Las mujeres de Kamathipura [el barrio rojo de Mumbai] piensan que no pueden soñar a lo grande y eso les impide alcanzar sus metas”. Masticada y paladeada por ella misma, su historia es ejemplo de superación para muchas audiencias y le ha valido el reconocimiento internacional de 25 menores de 25, mujeres jóvenes ejemplares, junto a otras como la activista y Premo Nobel de la Paz paquistaní Malala Yousafzai.

Pero las listas siempre se quedan cortas. Porque Shweta no es la única. Otras 15 hijas de prostitutas forman Kranti —revolución en hindi—, un organización creada en 2010 por adolescentes del segundo burdel más grande del mundo. Nominado al Premio Profesor Global (2016) —conocido como el nobel de enseñanza—, las chicas, de 12 a 21, años no quieren ser beneficiarias de proyectos de desarrollo, sino agentes del desarrollo mismo. La integran Nilofar, de 22 años, que trabaja como profesora y quiere estudiar turismo para dedicarse a la hostelería. Farah, de 21, que será periodista una vez termine sus prácticas de verano en la BBC de Mumbai. O Kavita, Ashini y Shradda; de 21, 18 y 16, que organizan talleres semanales de pintura, escultura y teatro para niños con cáncer en el hospital del centro de la ciudad. Cada una con sus sueños personales, pero todas unidas por un pasado del que no escapan. Sólo huyen de la condescendencia. “Kamathipura es el barrio en que nací. Puede que la gente tenga pena de nosotras. Pero ese pasado no nos debilita, sino que nos hace más fuertes”, dice Shradda, apenas quinceañera, mientras termina de retocarse ante el espejo. Éste devuelve una sonrisa afable acompañada del aplomo de sus ojos; bisoños pero curtidos en certezas que explican más que las palabras.

Infancia en el slum de la prostitución

Shaddra y el resto de integrantes de Kantri vivieron su niñez y adolescencia atrapadas en el sistema de esclavitud que rige Kamathipura. Alrededor de 200 euros se paga por el tráfico y venta de una mujer en al barrio rojo de Mumbai, estima la ONG local Prerana Anti-Trafficking . Algo más de 15 euros vale pasar una hora con una menor. Y no más de 1.200 euros cuesta comprar una niña en el burdel más antiguo de India. Instaurado por los colonos británicos hace dos siglos, hoy en día las calles este slum se confunden con el glamour de los rascacielos de la megalópolis india. Abigarradas y promiscuas, sus calles esconden alrededor de 7.000 trabajadoras sexuales plegadas a sistema de karza—deudas de vida— inexistentes e infladas por las redes de tráfico humano. Aunque las autoridades locales sostienen que número de prostitutas se redujo de 50.000 en 1992 a 2.000 en 2009, ONGs como Prerana Ati-Trafficking Centre sostienen que el tráfico de mujeres aumenta en el burdel y que esas cifras se quedan cortas. Se estima que unos 10.000 menores viven en sus calles.

Explotación sexual e infantil; las peores formas de esclavitud moderna se concentran en las 14 calles de Kamathipura, colmadas de enjambres de criaturas entre el olor a falta de intimidad y pobreza suburbial. Según el extenso informe de 2016 sobre el Índice de Esclavitud Moderna, de finales de mayo, India concentra la mayor población de esclavos modernos: 18 millones de personas presas de trabajos forzados, explotación infantil y prostitución.

Con terapia y educación, las chicas han aprendido a no avergonzarse de su pasado.

“Mi abuela vivía en Karnataka [estado indio al sur de Mumbai] y era bailarina. La llevaron a trabajar a Kamathipura cuando era menor. Ella no sabía que era un burdel. Luego llegaron las adicciones y demás.”, explica Sheetal Jain, de 21 años. Tres generaciones de mujeres de su familia sobrevivieron en el slum de la prostitución. Bajo la promesa de trabajo y arrancadas a edades prematuras de otros estados indios o países vecinos como Nepal y Bangladesh, las esclavas sexuales son encarceladas y prostituidas por los dalals —proxenetas— hasta que alcanzan edades superiores a los 25 años. Entonces, el sistemaadhiya —ingresos compartidos— las fuerza a ceder parte de sus ganancias en conceptos de alquiler y seguridad; reduciendo sus ya pingües ganancias al 40%.

Los intentos de acabar con el tráfico humano son frenados por la contradicción de leyes nacionales y estatales, como la sección 8 de la Immoral Trafficking Prevention Act, (Acta de prevención del tráfico inmoral) que criminaliza a la mujer por ofrecer sus servicios. Las lagunas legales y la impunidad se unen a la corrupción de la policía local, que filtra información a las mafias antes de que las unidades anti-tráfico ordenen las redadas. Numerosas organizaciones no gubernamentales intentan mitigar los estragos de la esclavitud sexual en Kamathipura. Bien colaborando con la policía en denuncias y arrestos. Bien ofreciendo alternativas de trabajo a las prostitutas, o refugio y educación a los menores que viven en el burdel.

“Las ONGs de Kamathipura imparten educación formal a los niños, pero los sobreprotegen”, critica la propia Sheetal, que pasó por cuatro organizaciones diferentes. “Mientras, a las mujeres sólo les enseñan empleos tradicionales como costura y punto… Así hasta que alcanzan la edad del matrimonio, en la adolescencia”.

Aceptar el pasado para revolucionar el presente

“En Kranti nos enseñan a explorar nuestras pasiones mediante las artes plásticas o la meditación. Eso nos motiva a soñar lo que queremos hacer con nuestras vidas, como el resto del mundo. Sin condicionarnos por nuestro por nuestro pasado”, concluye Sheetal. Ella nunca consiguió integrarse en escuelas y casas de acogida, su único interés era la música y pensaba que nunca acabaría la educación obligatoria. Pero el sistema de Kranti le ofreció otras alternativas; terminó sus estudios y ahora imparte talleres de percusión y cuentacuentos en las que explica su historia de lucha personal para ayudar a los alumnos.

Danza, música, teatro, meditación o talleres sobre justicia social son parte integral de las actividades de Kranti. Las adolescentes de Kamathipura también participan en voluntariados y han viajado a Nepal, Buthan o Estados Unidos como parte de su formación. “No sólo les ayuda a compartir sus historias alrededor del mundo, sino que encuentran formas de relacionarse con gentes de otros países y culturas que viven situaciones similares”, explica Robin Chaurasiya, precursora de la iniciativa y encargada de buscar los fondos para la formación de las revolucionarias; como se autodenominan. Estadounidense de 30 años con orígenes indios, Robin llegó a Mumbai después de ser expulsada de las fuerzas aéreas americanas por su condición sexual, y en Kamathipura entrenó a su agitador ejército de adolescentes: “Con terapia y educación, han aprendido a no avergonzarse de su pasado, que no debe limitar su futuro. Ahora se sienten orgullosas de sus orígenes en Kamathipura, porque eso les ha convertido en las mujeres que son”.

Amrin Shaikh, de 15 años, mueve las manos con vehemencia. “La gente me rechazaba por mi origen y condición. Ahora lucho por mis derechos y respondo a los que piensan que soy tonta”, traduce su hermana Nilofar, que también ha aprendido lenguaje de signos gracias a Kranti. Alumna con las mejores calificaciones de su promoción, Amrin es sordomuda pero elocuente; y lo demuestra preguntando una y otra vez si se ha hecho entender.

La misma confianza que desprenden el resto de hijas de Kamathipura. Sólo empañada por el recuerdo de sus madres, algunas de las cuales ya murieron en el slum de la prostitución. Una vacilación que dura apenas segundos. Sheetal insiste en una idea, repiqueteando como sus dedos sobre la piel de tambores ydjembés: “Estamos muy orgullosas de nuestras madres. Somos fuertes gracias a ellas y a lo que vivimos juntas”, ni un ápice de paternalismo: “Entendimos que lo hicieron por nosotras y aquí hemos aprendido a perdonar”.

Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/24/planeta_futuro/1466769362_575564.html

Imagen: http://ep01.epimg.net/elpais/imagenes/2016/06/24/planeta_futuro/1466769362_575564_1466770654_noticia_normal_recorte1.jpg

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La caza de los niños albinos en África, víctimas de la magia y la superstición

En los últimos 19 meses, 18 personas albinas han sido asesinadas en Malaui y cinco han sido secuestradas.

9 jun 2016 /RT
El número de los ataques contra las personas albinas en Malaui ha aumentado desde finales del 2014, informa Reuters. Amnistía Internacional (AI) ha instado al Gobierno del país africano a tomar medidas urgentes destinadas a proteger a estas personas.

Los albinos, que debido a una condición genética tienen poca o ninguna pigmentación en la piel, cabello y ojos, son perseguidos por agresores que creen que las partes del cuerpo de sus víctimas tienen propiedades mágicas y atraen la buena suerte.

La ola sin precedentes de ataques brutales contra personas con albinismo ha creado un clima de terror

Las autoridades locales sostienen que en los últimos 19 meses, 18 personas albinas han sido asesinadas y cinco han sido secuestradas. Sin embargo, AI señala que el número de víctimas puede ser mayor, ya que muchos ataques en las áreas rurales no han sido reportados.

El director de Amnistía Internacional en el sur de África, Deprose Muchena, ha declarado que «la ola sin precedentes de ataques brutales contra personas con albinismo ha creado un clima de terror para este grupo vulnerable y sus familias». De acuerdo con el informe de la ONG, un gran número de estos casos siguen sin resolverse.

Mwigulu Matonage Magesa, el albino de 12 años de Tanzania, 21 de septiembre de 2015, Nueva York

Según familias, policías y líderes de comunidades, el número de los ataques ha aumentado, lo que podría ser causado parcialmente por el desempleo masivo y la sequía en el país. Algunos niños han sido vendidos por sus propios padres y en varios casos los atacantes eran parientes cercanos.

El miedo entre algunas familias hace que los padres escondan a sus hijos y como resultado los niños no estudian. Malaui cuenta con 10.000 personas albinas, siendo su población 16,5 millones de personas.

Fuente: https://actualidad.rt.com/sociedad/209738-caza-ninos-albinos-africa-magia-supersticion

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Los recuerdos de los sobrevivientes de Hiroshima

Víctimas de la bomba nuclear de Hiroshima mantienen la memoria viva de los hechos que dejaron más de 140 mil muertos. |

Publicado 27 mayo 2016/ Telesur

Luego de la llegada del mandatario estadounidense Barack Obama a Hiroshima, las víctimas que sobrevivieron al ataque nuclear perpetrado por el país norteamericano relatan sus memorias sobre el hecho que dejó más de 140 mil personas sin vida.

Emiko Okada, de 79 años, dijo que se encontraba a menos de tres kilómetros del lugar donde cayó la bomba de Hiroshima, por lo que sufrió graves lesiones, mientras que su hermana menor falleció.

>> El horror de Hiroshima ocasionado por EE.UU. donde no cabe el perdón

«Vi a personas que no parecían seres humanos. La piel se les desprendía. A algunos niños los globos oculares se les salían de las órbitas. Todavía odio el resplandor del sol poniente. Me recuerda aquel día y trae dolor a mi corazón«, comentó sobre aquel fatídico día.

Mientras que Keiko Ogura, de 78 años, recordó que «poco después [de la explosión de la bomba] empezó a llover. Era una lluvia negra y pegajosa que me mojó la ropa. Vi una fila de personas gravemente quemadas, como fantasmas silenciosos«.

>> Víctimas del ataque nuclear en Hiroshima se reunirán con Obama

Ogura, quien dedica su vida a mantener viva la memoria de los hechos ocurridos el 6 de agosto de 1945, dijo que una chica le agarró la pierna y con voz débil le dijo: ‘dame agua’.

Fuente: AP
«Los demás también suplicaban: ‘Agua, agua…’ Les traje agua, pero algunos murieron inmediatamente después de beberla. Lamenté habérsela dado«, expresó. 

Por su parte, Sunao Tsuboi, de 91 años y copresidente de la Confederación Japonesa de Organizaciones de Víctimas de las Bombas Atómicas y de Hidrógeno, sufrió quemaduras graves, cáncer y otras enfermedades por el ataque, pero participa activamente en la campaña para un mundo libre de armas nucleares.

«Sufrí quemaduras en todo el cuerpo. Tuve una experiencia terrible. Desnudo, traté de huir durante unas tres horas el día 6 de agosto, hasta que ya no pude caminar. Entonces escribí en el suelo (con una pequeña roca), ‘Tsuboi ha muerto aquí'», mencionó.

Tsubou dijo que «puedo soportar las dificultades por la felicidad humana. Tal vez muera mañana, pero soy optimista. Nunca voy a rendirme. Queremos ‘cero armas nucleares«

En contexto 

Los ataques nucleares estadounidenses del 6 de agosto de 1945 sobre Hiroshima causaron más de 140 mil muertos. Tres días más tarde, otra bomba fue lanzada  sobre la ciudad de Nagasaki ocasionando el deceso de 74 mil personas. Esto precipitó la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial.
La política exterior de EE.UU. para evitar la expansión del comunismo en Europa, América Latina y otros lugares, además de sus intervenciones directas, ha dejado una cifra de fallecidos que ronda entre 1,3 millones y 3,9 millones de personas. 
Fuente: http://www.telesurtv.net/news/Los-recuerdos-de-los-sobrevivientes-de-Hiroshima-20160527-0012.html
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