La pedagogía del opresor: educación por competencias

Por Olmedo Beluche

 

A los docentes que aún no comprenden la lógica subyacente a la “educación por competencias”, les recomiendo el artículo “Educando para el fracaso” (Opinión, La Prensa), del ingeniero Juan Planells, quien lleva muchos años trabajando el tema educativo desde las perspectivas del sector empresarial. Planells va directo al grano: “¡Que se sepa: sacar buenas calificaciones no garantiza que al terminar sus estudios el graduado tenga un trabajo asegurado!“.

Todos sabemos que un título no garantiza automáticamente el empleo, pero lo novedoso del planteamiento de Planells, y lo que es el centro de las competencias, es que lo importante para las empresas no son los conocimientos adquiridos, sino las actitudes del trabajador.

Veamos: “Hoy, lo primero que hace la empresa cuando evalúa un candidato, incluso antes de considerar sus competencias laborales, es revisar cuáles son sus valores. Los departamentos de personal someten a los aspirantes a las vacantes a una serie de pruebas que muestren su comportamientos frente a diferentes situaciones emocionales críticas, para ver si las aptitudes que presentan en su historial estudiantil fueron adquiridas sobre la base de actitudes frente a la vida que le den un claro objetivo de desarrollo personal y social sano“.

¿Qué evalúan lo departamentos de recursos humanos de las empresas en esas pruebas? “Estos exámenes evalúan aspectos como el autocontrol, independencia, agresividad, dinamismo, liderazgo, así como prioridades y motivaciones, entre otras llamadas competencias no cognitivas o emocionales“, dice Planells.

Mucho más claro todavía: “La escuela parece no haber entendido ese mensaje y sigue apostando a evaluar seriamente solo las competencias cognitivas, asignando calificaciones y otorgando créditos y honores a los que mejor puntaje obtienen en una larga serie de asignaturas… La calificación de las actitudes o valores no aparece en las páginas amarillas de la escuela…”.

De eso se trata, la educación por competencias nace desde el seno del sector empresarial y es impulsada por los organismos que regentan el sistema capitalista internacional, entre ellos el Banco Mundial, en función de aumentar la “eficiencia” y “productividad” de los trabajadores en tiempos de crisis del sistema, o sea, aumentar la explotación del trabajo.

En busca de esos objetivos, los conocimientos técnicos o especializados ya no son tan importantes, por un lado, porque pasan a ser controlados por una élite mundial cada vez más estrecha; por otro, porque los procesos de trabajo son tan genéricos que no requieren más que una base elemental y capacidad para aprender trabajando. Lo que Carlos Marx llamaba “trabajo abstracto” que remplaza al “trabajo concreto”. El “arte” o capacidad personal del trabajador cada vez importa menos, porque los procesos de trabajo permiten que cualquiera pueda ser reemplazado.

La idea es que hay que iniciar desde la formación temprana de los trabajadores cuando aún son niños o jóvenes. Para ello, los énfasis de la educación deben cambiar, ya no interesa tanto el aprendizaje en sí, es decir, los conocimientos técnicos o profesionales, sino las actitudes. Porque la empresa privada lo que pide a la escuela es que le entregue personal dócil y maleable, capaz de afrontar situaciones críticas sin rebelarse.

Según la teoría de las competencias, el énfasis de la educación y la evaluación debe pasar del conocimiento a las actitudes. A eso responden los cuatro postulados básicos de la educación por competencias: a. Saber ser (actitudes); b. Saber hacer (no tanto como técnica, sino también actitudinal, trabajar en equipo, etc); c. Saber comunicar (relación con los demás); d. Saber-saber (aquí tampoco interesa el conocimiento técnico o especialista, sino la actitud para la autoformación permanente).

Esos cuatro postulados son divididos en tres niveles al momento del diseño del currículo, ya sea por materias o para toda una carrera o nivel educativo(Programas Analíticos por Competencias): a. Competencias básicas (énfasis en las comunicativas); b. Competencias genéricas (con énfasis en los valores y actitudes); c. Competencias específicas (que tampoco son los conocimiento técnicos tradicionales, o “saberes muertos” como le llaman, sino que están referidas a un modelo general impuesto desde la Unión Europea llamado “Competencias Tunning”, que se refieren a capacidad análisis y síntesis, de resolver problemas, adaptación, etc.).

Planells tiene razón, los educadores “viejos”, que fuimos formados en el modelo constructivista, ponemos el énfasis de la evaluación en la capacidad del estudiante por aprender las bases de la ciencia o la técnica que estemos enseñando. De manera que una ínfima parte de la evaluación, tratando de ser objetivos pero también de estimular al estudiante, es la apreciación, con la que evaluamos las actitudes.

Los empresarios no quieren eso, y tampoco es el objetivo de las “competencias”, para ellos es al revés: el centro de la evaluación son las actitudes, si el estudiante aprende el fondo, no interesa. Por ejemplo, sobre la estructura de la célula, importa más si el estudiante usó “data-show”, si trabajó en grupo, si tiene una personalidad comunicativa, a si en verdad comprendió la esencia del asunto.

La pedagogía constructivista, basada en los descubrimientos de Piaget, se trataba de buscar técnicas participativas para que el estudiantes construyeran un conocimiento real sobre el mundo y comprendieran a cabalidad los proceso implicados en su profesión.  Pero conocer implica comprender, no memorizar o repetir. Conocer y comprender implican la capacidad de realizar juicios críticos.

Paulo Freire desarrolló su “pedagogía del oprimido” sobre la base del constructivismo, para alfabetizar adultos de sectores marginales de Brasil, relacionando las palabras con el mundo que vivían, haciendo del alfabeto un instrumento para reflexionar sobre su realidad concreta y proclamarla a la sociedad. A decir de Ernani María Fiori, el método de Freire “no enseña a repetir palabras”, sino a decodificarlas críticamente, para “decir y escribir su mundo, su pensamiento, para contar su historia”.

Tanto los intereses empresariales, como la educación por competencias, no les interesa que el estudiante “sepa”, que conozca, y menos aún que “comprenda críticamente”. Alguien puede alegar: ¿Acaso es malo evaluar los valores y las actitudes? ¿Acaso no debemos fomentar la colaboración, el trabajo en grupo, las capacidades comunicativas? No es malo. Siempre han sido parte del proceso educativo.

El problema es que para Planells, para las empresas y para las “competencias”, los valores y actitudes que desean promover están en función del sometimiento dócil a la voluntad del empresariado. En ese esquema la capacidad “crítica”, es decir, reflexiva y comprensiva, no interesa. Y, aunque se habla de promover el “diálogo” se condena la lucha cívica por los derechos, de la cual el estudiantado de todas las generaciones ha aportado a la sociedad.

Planells dice: “Los encargados de recursos humanos deben explicarle a los educadores que por encima de tener puntuación de cinco en matemáticas y lengua, un joven que no pueda sustentar sus ideas en un diálogo y escoge la vía violenta en las calles está condenado al fracaso social...”. ¿Son “fracasados sociales” los jóvenes que el 9 de Enero de 1964 se lanzaron a la calle para plantar una bandera? Gracias a ellos, todos podemos pasear por el canal, recibir sus beneficios económicos y, algunos empresarios aumentar su pecunio con las “áreas revertidas”.

El objetivo de esta “pedagogía de los opresores”, es un estudiante dócil y manipulable, por ello las primeras víctimas son las materias que ayudan a reflexionar sobre la realidad social, que el empresariado no quiere que se sigan impartiendo: filosofía, historia, sociología. Según la lógica de las competencias los  contenidos de esos cursos son “saberes muertos”, sin utilidad para la vida práctica. Para la “vida práctica”, según esa pedagogía de los opresores, interesa más que el estudiante sepa inglés y manejar una computadora que rudimentos de lógica o la historia de su país.

A la larga, también serán devaluados los títulos académicos o tendrán validez temporal, en un mundo capitalista que impone la precariedad laboral a los trabajadores. Desde la lógica de “las competencias”, a mediano plazo, será irrelevante si el título dice profesor, sociólogo o economista, después que el titulado tanga buena actitud para adaptarse a la voluntad de la empresa.

Al final, la educación también es un campo de batalla de la lucha de clases. Es un campo de batalla ideológico. Los educadores debemos ser concientes de que el ataque que se sufre en los derechos laborales, en las campañas de desprestigio contra nuestros gremios y dirigentes, en la inestabilidad laboral, son parte de un nuevo modelo educativo que responde a la “pedagogía que conviene a los opresores”, la de “las competencias”.

Como dice Ernani M. Fiori: “En un régimen de dominación de conciencias, en que los que más trabajan menos pueden decir su palabra, y en que inmensas multitudes ni siquiera tienen condiciones para trabajar, los dominadores mantienen el monopolio de la palabra,  con que mistifican, masifican y dominan. En esa situación, los dominados, para decir su palabra, tienen que luchar para tomarla. Aprender a tomarla de los que la retienen y niegan a los demás, es un difícil pero imprescindible aprendizaje: es ‘la pedagogía del oprimido’“.

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Olmedo Beluche

Olmedo Beluche

Ensayista, periodista, sociólogo, politólogo y profesor universitario panameño

29 thoughts on “La pedagogía del opresor: educación por competencias

    1. Creo que al Ingeniero le hacen falta no mezclar teorias políticas con asuntos. Acadèmicos, porque es claro que el Ingeniero es un utopico Marxista que fanáticamente manipula una realidad para acomodar su teoria.
      Por lo siguiente: el primero y más importante punto de la sociedad del conocimiento es el SABER SER , donde antes de saber y saber hacer , etc etc , el individuo alimenta la parte filosofica y. existencial que como ser humano con valores le permita ser mejor y mejorar su entorno. Ademas construye su aprendizaje apoyado por lo que ahora es un facilitador y no un maestro como antes, que aunado con la carretera del conocimiento o nube, selecciona sus contenidos, asimila todos los enfoques y forma su propio criterio respecto a cualquier tema de su vida y la de su mundo.
      Y finalmente ya no se educa para un empleo sino paraautoempelearse . Asi que por favor Ingeniero venga a México y en DIRECCION GRAL DE EDUCACION TECNOLIGIGA AGROPECUARIA DGETA DE SECRETARIA DE EDUCACION PUBLICA podemos ayudarle para que sin enenredos entienda que una vez con educaciòn el individuo sera libre..

      1. Saludos Sr. Adrián
        Habría que revisar esa modalidad del autoempleo a la que se refiere, ya que me parece tiene relación con la nueva estrategia de autoexplotación a la que se refiere Byung-Chul Han.
        Por cierto, en México se suele decir “nadie sabe para quién trabaja”; pues bien, creo que al que desvincule lo político de lo educativo, entonces seguramente se le terminará aplicando esa frase.

        1. Gracias por el comentario, el autoempleo en jovenes hijos de productores agropecuarios y forestales en Mèxico es principalmente darles los aprendizajes significativos o competencias profesionales en un bachillerato bivalente; bachillerato y carrera tècnica para aprovechar sustentablemente sus tecursos: tierras, agua, ganado, bosques, etc, agregandoles valor tecnológico para generar los satisfactores necesarios para el y su familia , con un buen nivel de vida. Y sobretodo arraigarlos en sus cautoempleo rurales.
          El dicho en Mèxico de : nadie sabe para quien trabaja… Se usa para los casos en que una persona abusa de otra o viola codigos de ética aprovechando el trabajo de otros.
          Finalmente nosotros somos facilitadores del aprendizaje y no los maestros adoctrinadores que ya son solo utilizados en sistemas no democraticos, lo que no es nuestro caso Victor saludos.

          1. Ahora si ya me preocupe. No cabe duda que un sistema educativo enajenado de la reflexión crítica terminará generando monos cilindreros que sólo repiten acríticamente las frases de moda. “Maestros facilitadores, que ya no son adoctrinadores… No propios de una democracia”. En la negación del hecho, esta toda su omnipotencia reprimida. Suponer que su discurso está en algo así como un Olimpo intelectual lejos de toda doctrina, me hace pensar, y lo digo solamente como mera preocupación profesional y no personal, que no ha sido tocado por las fuerzas caóticas que autoorganizan el trabajo intelectual. Deseducados dando opiniones sobre educación, eso es la posmodernidad!

          2. Sr. Adrián.
            Al hacer referencia a la democracia, me parece que implícitamente reconoce una repercusión, es decir, una relación que sí hay entre lo educativo y lo político. Creo y me parece necesario que, respecto a su argumentación, y si me permite citar a Paulo Freire, hay que poner “entre signos de interrogación el sentido común, la cotidianeidad, lo dado por obvio, lo que ha pasado ya ha formar parte del reino de la ideología”(1) y “desocultar la sombra ideológica que descansa con maña”(2) sobre diversos aspectos de la praxis educativa, porque “quien actúa sobre los hombres para, adoctrinándolos, adaptarlos cada vez más a la realidad que debe permanecer intocada, son los opresores”(3).

            (1) y (2) Freire, Cartas a quien pretende enseñar.
            (3) Freire, Pedagogía del oprimido.

            Ahora bien, con el ánimo de despertar curiosidad, interés o quizás motivar hacia un estudio más profundo de la relación entre política y educación, recomiendo además leer:
            de Michael W. Apple:
            Ideología y currículo
            Educación y poder
            Teoría crítica y educación (particularmente el capítulo “Por qué la derecha está ganando: la educación y las políticas del sentido común”).
            Los tres libros están en la web, pero si no los encuentra, con gusto se los hago llegar.
            Saludos cordiales.

          3. Disculpe, en México hay producción agropecuaria y forestal, apoyada por la política económica de nuestro gobierno, En cual México? Con todo respeto.

      2. Luego de leer el artículo central y sus respectivos comentarios…me planteo si alguno de los opinadores esta “frente al curso” detras de la “mesita”…dictando clases en una Secundaria por ej. Solo en éste puesto se ve las falencias de todaaaas las políticas educativas, hacia donde fueron y en donde han quedado.. Los Docentes van y vienen, con bajada de los “grandes pensadores” que descubrieron …bla bla bla y nos tienen como pelotitas con que “éste método… es mejor …no no…”éste es mejor”… no no no…éste es “EL” mejor…
        Alguien dijo por ahí algo así como ” atrabajar de una vez!!!” sin tantos paradigmas exelsior!!! Que así está la Educación. Yo solo pido VALORES EN CASA SEÑORESSSS…ya con éso…tenemos la mayor parte del ser humano formado. Gracias!!!

    2. Estoy de acuerdo con el planteo, pero no con el análisis. Quiero decir que si las competencias son basadas desde un dignóstico institucional serio y profundo y construidas colectivamente, son una gran oportunidad de crecimiento tanto para estudiantes como para docentes.
      En nuestra escuela las implementamos así desde 2010 y dan resultado.

  1. De los mejores artículos que he leído sobre educación de competencias! Es un artículo muy bueno que expone la precaria educación ofrecida en los últimos años, en México por ejemplo, se empezó por sintetizar o simplemente quitar hechos históricos que son de relevancia para una cultura crítica. Felicidades por excelente artículo. Saludos desde México!

    1. Sí visitara México este ingeniero, no comprobaría más que su teoría. Un servidor público del montón que ignora que la política pemea toda la vida social e individual de una persona. Que la “academia” ni la ciencia que enuncia neutralidad , son libres de las políticas que deciden la partidocracia y su relación con las empresas en nuestro País. Que no se necesita ser Marxista para entender que las diferencias entre las clases sociales, son la base de “la violencia social” . Da vergüenza leer mexicanos como usted, que suponen que su pequeña realidad, es aplicable a la realidad de un País como el nuestro. Un País que se debate en la violencia de sus carteles, con sus fosas clandestinas, sus mujeres asesinadas y sus desaparecidos.

  2. Considero importante el artículo de Educación por Competencias. Me impresionó el análisis crítico. He leído sobre la filosofía de Paulo Freire sobre Educación como Practica para la Libertad y considero que tiene mucho que ver con la Educación por Competencias, donde el individuo tiene el uso de la palabra, donde construye su aprendizaje, siendo el maestro un facilitador de conocimiento, un acompañante, una Pedagogía constructivista no conductista… y la considero positiva. ¿ Cómo hacer que la Educación sea eficaz y eficiente cuando en America Latina, no hay articulación en los sistemas de enseñanza- aprendizaje, no hay reincidencia en los aprendizajes, existe anarquía en el desempeño educativo? Siempre he tratado de educar por competencias, que el estudiante se exprese, que construya, que monitoree, Me gustaría reconocer más sobre la crítica deEducación por competencias. Me parece muy valiosa.

  3. Pensaba que era una broma el artículo ja ja, hasta que veo que lo que realmente ocurre es que es un artículo que debió escribirse hace 200 años y se publica ahora.

    Produce risa, o mejor, vergüenza ajena.

  4. Con todo respeto, me temo que el sociologo panameño pasa por alto (imagino que en aras de construir un discurso coherente) muchos de los elementos esenciales de la educación por competencias.
    1. Los fundamentos de esta educación no nacen en el seno de la vida empresarial. En la década de los 20, Lev Vygotski sienta las bases psicopedagógicas de este paradigma. Que el mundo empresarial se beneficie de la educación por competencias, no hay duda; como también puede beneficiarse de las teorías de Marx. De ello a afirmar que la educación por competencias responde a la ideología empresarial hay tanta falacia como afirmar que Marx era capitalista porque los nuevos empresarios aprovechan sus descubrimientos para su beneficio. Es más, el mismo autor señala que Paulo Freire construyó su pedagogía con bases constructivistas para el desdarrollo de la educación popular en Brasil.
    2. No sé si consciente o inconscientemente, el autor pasa por alto o malinterpreta algunos conceptos básicos de la educación por competencias.
    a. Es falso que la educación por competencias descuide o minimice la importancia de que el autor llama (sic) “conocimientos técnicos o especializados”. No solo es falso, sino falaz. Lo que busca la educación por competencias es que los conocimientos, el área cognoscitiva sea significativo: que se relacione con el mundo, con la realidad. Es decir, se regresa al principio de la praxis marxista: el saber para el hacer.
    b. Es abiertamente tendencioso el que “los conocimientos técnicos o especializados ya no son tan importantes, por un lado, porque pasan a ser controlados por una élite mundial cada vez más estrecha”. La primera interrogante que surge: ¿con la educación de corte conductista actual, ¿los conocimientos han estado fuera de élites muy estrechas? La segunda: el solo repetir contenidos en exámenes excluyentes ¿beneficiaba para la democratización del conocimiento?
    El lenguaje utilizado por el autor hace muy sospechosa su intención ideológica. Creo que nadie podría asegurar honestamente que la educación por competencias es perfecta, ni mucho menos. Pero de ahí a construir un artículo muy convincente que tergiverse o manipule sus cimientos solo se puede advertir la intención de retornar a la educación bancaria, al repetir el conocimiento existente. Por lo tanto, cerrar la posibilidad de crear nuevos o dejarle el camino libre a quienes siempre han dominado para que lo sigan transmitiendo en las dosis que les conviene. ¿Qué intención ideológica esconde quien lanza diatribas en contra de una propuesta educativa que garantice el pensamiento crítico sin a cambio hacer ninguna propuesta? En semiótica, por oposición es fácil establecer la conclusión…

    1. Saludos Sr. Carlos Augusto Velásquez.
      A mi no me parece sospechosa la intención ideológica del autor, por el contrario me parece muy clara, igual que me queda clara la intención ideológica del empresariado y banco mundial al intervenir en la educación de los países latinoamericanos, interpretando aquellos el enfoque por competencias según convenga a sus intereses, porque en la educación de las cúpulas del poder político y económico, por supuesto que interpretan y hacen énfasis en las competencias de manera distinta.
      Estoy de acuerdo con el autor en que la educación es un campo de batalla y estos espacios también lo son, evidenciando cada quien al escribir de qué lado está y para quien trabaja.
      Felicidades al autor y saludos también desde México.

      1. Efectivamente, concuerdo contigo que sería de un franco espíritu acritico no partir del hecho que la educación es también un campo de batalla, en donde el sistema quiere dominar! Si bien es ciertas varias de las aclaraciones que nos hace nuestro amigo Velázquez, me parece que carece de una visión ecológica y sistémica. Una vez puesta el elemento en el sistema (las competencias) las fuerzas de poder real le han dado una configuración particular, efecto dinámico de las interacciones ecológicas. A favor del autor del artículo, pesan evidencias rotundas: 1) el fuerte carácter irreflexivo de nuestros estudiantes, que se ha asentado marcadamente en los años de neoliberalismo y 2) la dominación del sector docente, poniéndolo en el abandono, el sometimiento y la subcontratación… ¿Qué explicación podría darnos nuestro amigo Velázquez?

  5. Hola, leyendo despasionadamente sus opìniones me quedo con la del internauta Augusto Velàsquez, en el entendido que la educaciòn debe estar simetrada con la instrucciòn llevada del hogar a los centros educativos, me llama mucho la atenciòn en el enunciado que el conocimiento està frente a nosotros, sin embargo el problema no està en todos los docentes, no asì los ESTADOS latinoamericanos aùn siguen con sus diferencias, una realidad que no se puede ocultar, esto por la crecida de culturas indìgenas, donde muchos por no compartir sus conocimientos lentamente se alejan, y lo irònico que las bases del desarrollo no podemos invisibilizar es la EDUCACION Y SALUD, por ende me hace reflexionar cuando durante 20 años siete meses, aca en una comunidad de Barberena, en Santa Rosa, Guatemala, ganè una plaza en el ministerio de educaciòn 10 años despuès de haberme convertido en Maestro de Educaciòn Primaria Urbana, laborando con niños menores de seis años con una metodologìa inclusiva, donde el educador solo actùa como facilitador, y coloca a su poblaciòn infantil en el contexto natural, porque cada naciòn tiene sus particularidades, no asì el niño desde el vientre de la madre debe ser educado; pero como siempre LOS INTERESES INDIVIDUALES, hacen de nuestra poblaciòn una carnada solo cuando llega, a la mayorìa de edad y pueda votar, no elegir.

  6. El tema es de estudiarse, siendo ex profesor de una escuela basada en la educación por competencias para mi es un arma de dos filos.. puede ayudar al individuo pero tambien puede volverlo atroz. Esta educación considero que es formada desde el hogar de la casa, si tienes valores en tu casa lo que se hace es reforzarlos en la escuela y sacar lo mejor de uno, pero si tus valores son pobres o nulos se volvera complicado y cansado para el alumno y el profesor y solo se pondra un diez si la rubrica dice que hizo todo bien pero realmente su aprendizaje sera pobre. Si las personas que hacen este tipo de educacion no tienen critica y sentido comun de las cosas que enseñan dificilmente podran evaluar a un alumno en este metodo, las llamadas rubricas seran solo una herramienta para aligerar el trabajo del profesor a pensar sobre lo que aprende un alumno y si realmente se cumple el objetivo, uno podra hacer la rubrica lo mas profunda o facil dependiendo y de ahi saldra el egresado… conocimiento??? mmmmm pues sera a criterio de quien evalua no realmente…..

  7. Concuerdo con don carlos augusto velásquez… primero me llamó la atención el título y lo leí, pero en mi opinión el autor está malinterpretando y tergiversando algunos conceptos de la educación por competencias… como que usa la lógica argumentativa de los pastores tipo pastor soto… jajajaja..

  8. El artículo de Planells tiene aspectos muy discutibles, como lo hace ver Velásquez. Si ciertamente en el enfoque conductista sacar buenos puntajes no garantizabe un empleo o un trabajo, en el nuevo enfoque, sobre todo en la carreras técnicas, se ve que muchos practicantes de soldadura, electricidad, tornos, agricultura, etc. se quedan trabajando en las empresas donde hicieron su práctica. Esto es así, porque los campos de trabajo están abiertos en dichas ramas de la producción. No ocurre lo mismo en las carreras humanísticas, donde, maestros, sociólogos, filósofos, etc. a pesar de 18 años de estudio, no consiguen trabajo fácilmente. En Guatemala, para 2005, de 35 mil graduados, solo obtenían trabajo entre 5 mil y 7 mil. Mucho depende del grado de desarrollo de cada país. Por otro lado, la formación de las actitudes depende de cada profesor: Si quiero estudiantes pasivos, los haré aprender conocimientos teóricos y prácticos pero apegados a las exigencias de los empresarios. Si quiero estudiantes revolucionarios, como los que forjaba Freire, los haré reflexionar sobre su trabajo y las relaciones de producción. En Guatemala, la ley lo permite. ” Artículo 71. ” Derecho a la educación. Se garantiza la libertad de enseñanza y de criterio docente”. Así, si tomo en cuenta que, como dice Freire, la educaciónes política y reconozco que debo estar con el pueblo, emplearé la educación para formar conciencia, para formar estudiantes revolucionarios, no robots. Efectivamente, toda la terminología revolucionaria está siendo usurpada por las empresas y el neoliberalsmo, para justificar su presencia. Si embargo, ser competitivo no es lo mismo que ser competente. Y las competencias, además de saberes declarativos, procedimentales tienen saberes valorativos, acompañados de ÉTICA, y ésta. me permitirá discutir mis derechos laborales y sociales y los de mis compañeros.
    Todo, pues, depende del papel del educador. Está bien fomentar la participación del niño(a) en todos los aspectos, enseñarle a decir su propia palabra, enseñarle una ocupación que le permita desempeñar un trabajo, pero que este trabajo sea de beneficio no solo individual sino social, comunitario. Está bien aplicar Vigotsky, con su trabajo y aprendizaje en sociedad, a Ausobel, a Gardner, etc. pero sobre todo, enseñarles que el valor de la educación es hacernos humanos, humanitarios, solidarios, comunistas ( de ser amigos, de trabajar por la comunidad, que es lo que significa el término) y no de sucumbir a los intereses de los empresarios. Educar es liberar, es tomar conciencia de los problemas de nuestra comunidad local, regional y nacional y luchar por transformarla para mejoras de los más pobres, de los desposeídos, de lograr justicia social que se traduzca en paz para todos.

  9. El articulista se basa en verdades a medias. Para ir pasta poner a lo que él te llama teoría de las competencias del lado de los malos, Sin comprobar cosa alguna por lo menos para el trabajo de las competencias en otros países que no sea Panamá. Sin embargo es importante leerlo como una cuestión de llamada de atención a lo que pudiera ocurrir.

  10. En España, ya desde la LOPEG (1995) del PSOE, continuando por la LOCE (2002) de Aznar que no llega a imponerse, y con la colaboración de la LOE (2006) de Zapatero que introduce el término, se ha venido implantando el cambio de paradigma educativo que cristaliza en la ley actual, la LOMCE. Situar el concepto de ‘competencia’ en el centro de la actividad docente, confirma el triunfo de la ‘pedagogía del opresor’ sobre la ‘pedagogía del oprimido’, consecuencia evidente del éxito en la aplicación de la doctrina del shock.

  11. Error de dedo en el antepenúltimo párrafo, última línea, imagino que la redacción correcta era “tenga”. Excelente artículo, saludos.

  12. Que tire la primera piedra el que esté libre de pecado, concidera que todos los extremos son malos,se trata de encontrar un equilibrio entre unos y otro una evaluación que prepare pata la vida en sociedad donde todos hacen falta,el poeta el científico y el obrero, y que cada cual ocupe su espacio

  13. Realmente muy sabía estas palabras es bueno afrontar que es esta nuestra realidad … La actitud y los valores más el conocimiento son importante para la vida laboral …

  14. Totalmente de acuerdo con el articulo. Hago clases en una institución de educación superior donde se aplica el enfoque por competencias, y lo único que se ha logrado es disminuir los niveles de exigencia, una gran cantidad de egresados (ingenieros) con conocimientos por debajo de lo mínimo tolerable. Reprobar a un alumno es casi una herejía. Considero que el método tradicional tiene falencias pero por lo menos se garantizaba profesionales conc capacidad paraa resolver los problemas. Las competencias blandas deben ser desarrolladas en su mayor porcentaje en la familia.

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