Kirguistán. Fuera del Trabajo Infantil y de Regreso a la Escuela: La Historia de Alimjan

Ishkek, Kirguistán/ Junio 2015/Fuente: OIT Noticias.

¿Qué siente un niño trabajador cuando ve a sus ex compañeros regresar a casa de la escuela? “Desesperación”, “tristeza”, “desesperanza” y “vergüenza”. Estas son algunas de las palabras que utilizó Alimjan para describir sus emociones.

A Alimjan le iba bien en la escuela, pero tuvo que abandonarla cuando su padre se fue de la casa y su madre se enfermó. Como hijo mayor se convirtió en el sostén de sus dos hermanas menores.

A los 15 años, Alimjan encontró un trabajo como cargador en la estación de tren, donde tenía que transportar cargas pesadas y a veces trabajar hasta las dos de la mañana. Al principio, Alimjan intentó seguir asistiendo a la escuela, pero con frecuencia no lograba levantarse temprano o se quedaba dormido en el salón de clase.

La mamá de Alimjan no veía nada de malo en que su hijo trabajase, aunque fuese todavía un niño. Al contrario, pensaba que mientras más pronto aprendiese a ganar dinero, mejor.
“Lamentablemente este tipo de convicción es muy común en Kirguistán, sobre todo entre las familias pobres, quienes no pueden costear los gastos de la educación secundaria”, explicó Damira Kadyrshaeva, directora de una escuela y observadora voluntaria del trabajo infantil. “Lo que estos padres no comprenden es que están reproduciendo el círculo vicioso de la pobreza: sin una educación adecuada, cuando sus hijos crezcan, muy probablemente se sumarán a las filas de marginalizados, desempleados o trabajadores mal remunerados”.

“Lo que estos padres no comprenden es que están reproduciendo el círculo vicioso de la pobreza.”

Según el Ministerio de Educación y Ciencia de Kirguistán, en el país alrededor de 80.000 niños no asisten a la escuela. Esta cifra incluye a los niños que tienen que trabajar y, que algunas veces, están involucrados en las formas peligrosas de trabajo infantil. Desde 2005, con el apoyo del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil de la (OIT-IPEC), el gobierno, las organizaciones de trabajadores y de empleadores de Kirguistán luchan contra el trabajo infantil a través de la implementación de una serie de proyectos. Uno de ellos fue el proyecto OIT-IPEC Combatir el trabajo infantil en Asia Central: del compromiso a la acción, financiado por el Gobierno de Alemania.

El proyecto prestaba especial atención a la educación, entre otros factores. El socio principal del componente de la educación no formal era el Sindicato de los trabajadores de la educación y de las ciencias, apoyado por el Ministerio de Educación y Ciencias.

La escuela: plataforma ideal para combatir el trabajo infantil:

“Como profesionales de la educación, los maestros tienen la capacidad de aprender y de aplicar eficazmente las técnicas de formación; ellos orientan y estimulan a los niños, les proporcionan información sobre los problemas sociales y los riesgos y, lo que es aún más importante, asesoran a sus padres. Además, los maestros son los mejores observadores del trabajo infantil: quién sino los maestros son los primeros en darse cuenta de cuáles son los niños que están faltando a clase y pueden tomar medidas preventivas”, declaró Amina Kurbanova, Coordinadora nacional del proyecto IPEC para Kirguistán.

“Collage” es un módulo de SCREAM que busca estimular la creatividad en el trabajo de grupo. Sin embargo, reincorporar a los niños que han abandonado la escuela no es una tarea fácil. Estos niños con frecuencia son mayores que sus compañeros de clase, no están acostumbrados al horario escolar y tienen dificultades para integrarse. Muchos se avergüenzan de asistir a clase a causa de su edad y las dificultades que tienen
para responder a las exigencias de la escuela.

Fue aquí que las técnicas de formación no formal complementadas con la metodología  demostraron ser una herramienta útil para los maestros kirguís. Las sesiones SCREAM ayudaron a los niños a superar las barreras psicológicas y a expresarse a través de diversas disciplinas artísticas. Los maestros que recibieron la formación incluyeron sesiones basadas en SCREAM en las actividades extracurriculares de 11 escuelas piloto y compartieron sus conocimientos con otros miembros del personal de la escuela. En 2013, el paquete didáctico SCREAM y el Manual de educación no formal fueron adaptados al contexto nacional y aprobados por la Academia de Educación, y su utilización fue recomendada por el Ministerio wcms_374288de Educación y Ciencias.

Un nuevo comienzo:

Fue gracias a este proyecto que la vida de Alimjan cambió radicalmente. Los observadores de trabajo infantil lo buscaron en la estación de tren y lo invitaron a ir a la escuela junto a su mamá.

“Nos valimos de todas las opciones y oportunidades de que disponíamos para llevar a este muchacho de nuevo a la escuela”, recordó Marina Kartanbaeva, una maestra. “Le mostramos a él y a su mamá videos sobre el trabajo infantil peligroso.

Además, hablamos con la asociación de padres y ellos compraron los libros y otros materiales escolares para Alimjan. Las cestas de alimentos, distribuidas en el marco del proyecto de IPEC, también fueron una gran ayuda para la familia.

Después de las sesiones SCREAM no lo reconocíamos, ¡se había vuelto tan expansivo y sociable!”. Alimjan terminó su 9º grado y se inscribió en un instituto profesional donde recibe formación para ser soldador. “El éxito del proyecto debe ser atribuido en primer lugar a la acción nacional concertada en todos los niveles”, afirmó Snezhi Bedalli, responsable del proyecto OIT-IPEC para Europa, Asia Central y los Estados Árabes. “Los maestros y las autoridades competentes en materia de educación son actores clave y su capacidad se ha desarrollado progresivamente con el apoyo de IPEC. Aunque aún queda mucho por hacer, los resultados del proyecto demuestran que vamos por buen camino”.

 Fuentes de la Noticia:

http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/features/WCMS_374312/lang–es/index.htm.

Información de la Foto: 

  1.  Rakib Mridha (a la derecha) tiene 12 años y trabaja desde los nueve en un taller que fabrica suelas de cuero para zapatos. Maneja cuchillas y herramientas punzantes para cortar el material que sujeta con sus pies descalzos. Por eso, se hace cortes en los dedos a menudo. Realiza una jornada laboral completa por 1.500 takas (17,5 euros) y sólo libra media jornada los viernes. En Bangladesh está prohibido por ley que los menores de 14 años trabajen; pero además, esta tarea está vetada a los que tienen entre 15 y 17, pues el procesado del cuero está incluido en una lista de 38 oficios peligrosos a los que ningún menor de edad puede dedicarse. (Fotografía de Sofía Moro)
  2. Clase de recuperación para niños rescatados del trabajo infantil en Kirguistán.

Fuentes de las Fotos: 

http://elpais.com/elpais/2015/08/03/album/1438594078_621078.html#1438594078_621078_1438594888

http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/image/wcms_374284.jpg.

 

Procesado por: 

 Javier Ernesto Chávez Torrealba. Licenciado en Educación. Docente Universitario. Investigador del CIM. Coordinador del Centro Nacional de Investigaciones Educativas por el estado Portuguesa.

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