Colonización del pensamiento venezolano en el siglo XXI a través del discurso audiovisual

Por: Evelyn Yandrri Lugo Paredes

Resumen:

Necesitamos producir nuevos discursos en los medios audiovisuales que respondan a nuestra realidad, que contribuyan con la educación emancipadora para los medios, es decir, interpretando con visión crítica más no reproductora, como lo enseñan sistemas hegemónicos arraigados en las universidades tradicionales latinoamericanas. En este sentido, desde la Universidad Bolivariana de Venezuela, específicamente desde el Programa de Formación de Grado de comunicación social nos enfrentamos día a día al proceso reproductor de los medios audiovisuales, es por ello que orientamos a nuestros triunfadores hacia la liberación de la sociedad en lo cultural, económico, político y social, para ser creadores activos, rompiendo de este modo con la alteridad radical que tanto daño nos ha hecho.

Aunque el paradigma de reproducción de ideas está muy arraigado a nuestra vida por la transculturización convirtiéndose en una realidad inevitable, no es el fin del mundo comenzar de nuevo, hallando el punto de quiebre, investigando e interpretando, construyendo nuevos discursos de la realidad social, bajo una orientación epistemológica de la Hermenéutica, apoyándonos en Michel Foucault, Paulo Freire, Habermas, Dilthey, Pedro Rueda, entre otros.

Antropológicamente la cultura está definida como el conjunto de los elementos que constituyen y conforman la identidad de un grupo, es decir, las imágenes – icónicas y mentales – a través de las cuales una sociedad interpreta el mundo y los mecanismos de reproducción de estas ideas apoyándonos en análisis de contenido y estudios fenomenológicos bajo un paradigma socio-crítico nos encausaremos en este despertar de mentes y fortalecimiento socio-político.

Descriptores: Colonización del Pensamiento venezolano, Discurso Audiovisual decolonial, , transformación socio-política, paz comunicacional.

Claves de Interpretación con Visión Crítica en la herencia cultural de la industria mediática

 

Reflexiones epistemológicas: La modernidad y sus rupturas

 La epistemología se identifica no sólo con la filosofía de la ciencia, sino de igual modo con la crítica metodológica de la ciencia en la medida en que tal crítica tiende a formular racional y sistemáticamente las condiciones de validez, los requisitos metodológicos de los juicios asumidos por los científicos; la epistemología pretende reconstruir racionalmente el concepto de conocimiento científico.

Son infinitas las formas de interpretar la epistemología y responde a un cambio en cada momento histórico de la investigación, para Habermas: la creencia, inspirada por la ciencia moderna, en el progreso infinito del conocimiento y el avance infinito hacia la mejoría social y moral. El proyecto de modernidad formulado en el siglo XVIII por los filósofos de la ilustración consistió en sus esfuerzos para desarrollar una ciencia objetiva, una moralidad y leyes universales y un arte autónomo acorde con su lógica interna (Habermas y la teoría crítica 1982) http://www.unavarra.es/puresoc/pdfs/tesis/alustiz/02A-Capitulo_Tercero.pdf

Por su parte, Cassirer sostiene que el poder de la razón humana no consiste en romper los límites del mundo de la experiencia para facilitarnos una salida hacia el mundo de la transcendencia, sino enseñarnos a recorrer con toda seguridad este mundo empírico, a habitarlo cómodamente, la razón se define mucho menos como una posesión que como una forma de adquisición (la filosofía de las luces: 1990)

La concepción epistemológica internalista de las ciencias empíricas enfatiza la importancia del discurso metodológico entendido como el proceso del conocimiento científico. El discurso metodológico cuyo fin apunta al mismo tiempo a caracterizar conceptos y fenómenos y a construir sus posibles representaciones, se define como un discurso auto analítico. Desde el enfoque internalista el conocimiento científico pretende actuar constantemente sobre sí mismo: por un lado examinar las maneras como actúa el sujeto epistémico y por otro lado, analizar las características de la realidad ideal y fáctica. Asumen la reconstrucción lógica de las teorías científicas, que no toma en cuenta los procesos de descubrimiento científico, sino la concepción hermenéutica de la ciencia. Se separa el análisis lógico de la ciencias, de sus análisis históricos y por ende de toda consideración psico-sociológica.

El gran paradigma de occidente sigue causando estragos en nuestra sociedad, separando el sujeto del objeto. Determinando así una doble visión del mundo. Por un lado como lo expresa Morin un mundo de objetos sometidos a observaciones, experimentaciones, manipulaciones y por la otra, un mundo de sujetos que se plantean problemas de existencia, comunicación, consciencia, destino. De modo que dos universos se disputan nuestras sociedades, nuestras vidas, nuestros espíritus; se reparten el terreno pero se excluyen mutuamente. Entre fantasmas y apariencias se diluye un devenir de la vida, donde encerrado en una burbuja del nudo gordiano se traza el curso de la historia occidental que se sigue extendiendo pese a las rupturas paradigmáticas desde hace siglos hasta nuestros días. El desarrollo, la técnica, el capitalismo, la industria, la burocracia en la vida urbana se establecieron principios de organización de la ciencia, de la economía, de la sociedad y de los principios de organización Estado-Nación que responden a un sistema sumergido en relaciones de poder y de condiciones materiales.

La ciencia es en sí misma poder de apresamiento y de manipulación. El poder de la ciencia se realiza en la experimentación, pero la tendencia a separar y dividir los conocimientos lo hace diabólico. Por ello la importancia de revolucionar el paradigma, modificando los núcleos de organizaciones, adquiridos por valores preconcebidos. Hay que transformar el modo de pensamiento, del mundo pensado, cambiando creencias del ser y del universo, retomando la geo-historia del mundo, sus valores, su identidad, su cultura propia de su geo-espacio, no inoculada por otros territorios ajenos a su ser.

Poder-saber es un binomio que en su momento en la historia se ha mantenido como el conocimiento útil de la ciencia al servicio de una nueva moral de la productividad, amparada en la ciencia de la libertad, exigía nuevas pautas de regulación social y nuevos espacios de socialización abiertos a la legitimación del saber, he aquí el dilema en el que aun están nuestras universidades y sociedades, se hace urgente el llamado a la emancipación, razón y educación, ante la abrumante élite ilustrada que formuló y aun está vigente un discurso pedagógico, progreso y disciplina, proyecto de modernidad con el cual se pago el precio de la hegemonía, tradicional y racional, para obtener mayor control de mentes, manipulando y domesticando a una sociedad presa de la hipnosis mediática.

¿Cómo hemos sido y somos constituidos? lo que hay que interrogar no es la conciencia del sujeto que piensa, que habla, que siente, que hace, que desea, sino las condiciones que hacen posible que los sujetos, individual y colectivamente, piensen lo que piensan, diga lo que dicen, sientan lo que sienten, hagan lo que hacen, deseen lo que desean.

Desarrollar nuevos lenguajes que dé cuenta de los complejos procesos del sistema-mundo capitalista patriarcal moderno-colonial sin depender del viejo lenguaje heredado de las ciencias sociales decimonónicas, desprendiéndonos de los discursos son ámbitos derivados de los procesos de acumulación capitalistas.

Las Ciencias Sociales siguen bajo la lupa de la razón eurocéntrica en las disciplinas y ramas vinculadas al arte y la imagen detalla una amplia genealogía construida sobre la base de los desarrollos del mundo grecolatino, la tradición judeo-cristiana, el pensamiento ilustrado y la crítica posmoderna.

Esta tradición, trasmitida a partir de la historia universal del arte, la estética y las teorías disciplinarias del arte, permanece hasta la actualidad incuestionada y sigue siendo el centro de organización de los programas de las carreras de Bellas Artes y Artes Visuales.

El desprendimiento epistemológico y la apertura decolonial que plantea Walter Mignolo habla justamente del hecho de cuestionar las categorías eurocéntricas con las que nos formamos como profesionales dentro de las disciplinas de la imagen, con la finalidad de poder articular un pensamiento que habilite un lugar de enunciación para aquellos sujetos e historias que han sido silenciados por el eurocentrismo.

Este pensamiento liberador, por un lado, ya no puede corresponderse con las disciplinas del arte y la imagen, sino que, a partir de un enfoque inter y transdisciplinar hermenéutico, abordaría la propia constitución de estos campos del saber articulados al surgimiento de la modernidad-colonialidad.

En capitalismo global no hay lógicas autónomas ni una sola lógica determinante en última instancia existen procesos complejos, heterogéneos y múltiples con diferentes temporalidades dentro de un solo sistema mundo de larga duración, es dominación.

“La ciencia y la tecnología han venido a revelar las dos caras de un proceso histórico en que los intereses militares y los intereses económicos van convergiendo hasta casi ser idénticos” (Boaventura, 1978). Siendo estas relaciones formuladas en un dominio especifico aspirando al dominio social.

Cabe destacar, que los teóricos adscritos al pensamiento decolonial sostienen que el Sur es aquí entendido como aquella singular metáfora que identifica al sufrimiento que ha padecido el ser humano bajo el sistema capitalista globalizado. El conocer desde el sur es un título claro que invita a profundizar gruesas cuestiones epistémicas aquí involucradas, y que permite ir más allá del conocer para proponer una nueva cultura política emancipatoria.

Este es el explícito propósito investigativo declarado por De Sousa: “Mi interés por aprender del Sur, encarnó mi objetivo de reinventar una emancipación social yendo más allá de la teoría crítica producida en el norte y de la práctica social y política a la cual ellos se suscriben”.

Aprender de las experiencias sociales de la periferia abre ciertamente el pensar mucho más allá de lo que se ha considerado como realidad social en la tradición científica y filosófica europea. Dichas tradiciones son identificadas por De Sousa como parte de una razón indolente, en tanto ellas no reconocen suficientemente la experiencia social de los pueblos, e implícitamente presuponen teorías que desperdician la vasta experiencia humana. Esta indolencia se la cuestiona por cuatro rasgos principales: su carácter impotente (no se puede hacer nada frente a una necesidad concebida como exterior a ella misma), arrogante (totaliza desvalorizando la experiencia que nos rodea), metonímico (reduce el mundo a través de una reducción del orden del presente) y proléptico (concibe el futuro a partir de un tiempo lineal monocultural). Cada uno de estos rasgos impone constrictores a la comprensión de la realidad social misma. Aquí cabe considerar la noción de lo que se denomina en el texto una “sociología de las ausencias”. Esta sociología cabe entenderla como aquélla que revela la diversidad y la multiplicidad de las experiencias inherentes a las prácticas sociales y las hace creíbles, en contraposición, a la credibilidad exclusivista de las prácticas de la globalización hegemónica. Estos presupuestos implican considerar, en el ejercicio de las ciencias sociales, otra noción mucho más compleja de la realidad social. En sus propias palabras: “Se trata de una versión amplia del realismo, que incluye las realidades ausentes por la vía del silenciamiento, de la supresión y de la marginalización, esto es las realidades que son activamente producidas como no existentes”.

Las investigaciones por De Sousa, presupone un problema relevante para las ciencias sociales en la actualidad: ¿por qué se ha vuelto tan difícil construir una teoría crítica en tiempos de globalización hegemónica? y la respuesta que esboza, es que tal dificultad se juega en una incomprensión de las tesis del posmodernismo en ciencia social. Proponer una nueva teoría crítica que permita reinventar una emancipación social podría ser la salida para el pensamiento latinoamericano.

Decolonizando saberes en una humanidad deshumanizada

 

La importancia de la lucha de clases como agente de transformación de la sociedad, entre las leyes de desarrollo histórico de la realidad de la humanidad de Marx, adicional a la crítica descarnada al capitalismo. Sostiene que no hay sociedad nueva si hay clases sociales, esto lo vivimos en Venezuela como una transición hacia el socialismos, el cual es boicoteado por vicios y viejas patrañas que inciden no solo en nuestra realidad sino en todo el mundo por la lucha del poder, dominación y control, en este caso se pretende captar la realidad como práctica humana más no como objeto.

El determinismo marxista no es un determinismo mecanicista, sino “estaría más cerca del llamado “equilibrio puntuado” – proceso de evolución de las especies, no gradual sino con rupturas, regresiones y pausas – y de las leyes que dan cuenta de relaciones no lineales” indica Marta Harnecker, por lo que abre un espacio para la acción humana y la lucha política. Asimismo, insiste que los aportes de Marx no es un dogma de fé, sino hay que actualizarlos con nuevas investigaciones y nuevos conceptos que den cuenta de las nuevas realidades.

Decoloniedad es un proceso de resignificación a largo plazo que no se puede reducir a un acontecimiento jurídico-político (Grosfoguel, 2005) mientras que el pensamiento Heterárquico: todos los niveles ejercen algún grado de influencia mutua en diferentes aspectos particulares y atendiendo a coyunturas históricas especificas. La integración de elementos disfuncionales al sistema jamás es completa es parcial.

Es importante destacar que los cambios sociales no son resultados de los cambios en la economía, en las relaciones de propiedad, las estructuras, las leyes y las instituciones; son inherentes a la actividad socio-transformadora integral de los sujetos.

Vivimos en un constante debate interpelándonos dentro del paradigma que rige nuestro conocimiento. Sumergidos en esta crisis existencial respondemos a saberes instalados que aun dominan y prevalecen en nuestro ser, lo que a su vez nos lleva a un horizonte de perspectivas teóricas que prevalecen por concepciones preconcebidas y que si no le hacemos el frente y las develamos nuestro conocimiento sigue regido por el pensamiento euro céntrico. Cada país vive una realidad y el nuestro no escapa de la historia de la colonización del conocimiento así como toda la América Latina y el Caribe. Esta revisión reflexiva de saberes nos permite profundizar ante saberes instalados con los cuales iremos rompiendo a medida que asumamos posiciones.

Asimismo las categorías: Colonización del Pensamiento venezolano y Decolonizar el Discurso Audiovisual, – como vías claves para hallar la transformación socio-política y paz comunicacional – , que analizamos nos permiten tener una clara perspectiva en nuestra investigación, apoyándonos con diversos autores que nos brindan un panorama del mundo, su historia y su realidad.

Colonización del pensamiento

El equilibrio radica en las reglas sociales que buscan satisfacer la identidad de una nueva función”.

 

 

Para Dussel las categorías de análisis no son absolutas ni abstractas, sino coagulaciones de la experiencia existencial o formas sociales de vida, que nos conlleva a pre-concepciones, ciertos esquemas conceptuales o modos de dar sentido al mundo. Como nos relacionamos, se generan vías particulares con personas y cosas.

Por ejemplo, si no hay un cambio radical educativo del conocimiento del pensamiento, para romper con la modernidad; la educación sigue impactada por la pasmosa lentitud con la que se asumen los cambios ante las nuevas realidades, ya que la educación es un brazo articulador del sistema político, al igual que las iglesias, medios de comunicación y la familia, yacen institucionalizadas.

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El trayecto escolar implica paradójicamente que con tanta caducidad en los saberes, es el único chance que tiene la sociedad para cambiar, pues se pone en discusión la calidad de dos actores – estudiantes y docentes-. Donde la formación y cultura son vitales para este cambio crítico para obtener saberes distintos, articulados a una sociedad más humana, descolonizando la ciencia y la educación, colonizando saberes, a su vez el grupo familiar juega un papel primordial en cuanto a valores preconcebidos y saberes, por lo que se deberá acudir a la reconstrucción de momentos históricos para develar las mentiras inoculadas durante décadas y siglos a través del bombardeo mediático. Imponiéndose la verdad a través de las relaciones de poder, bajo la existencia de la universalidad.

Apoyándonos en Carlos Skliar, la educación- institución-medios, es un acto de ofrecer, es aquello que se ofrece y no aquello que se impone o se pide de los demás, de los otros. Asimismo la necesidad de repensar la educación- institución-medios como un dar, un dar a conocer, un dar a ver, un dar a pensar, un dar a narrar, un dar a imaginar, un dar a sentir, etc. Por otro lado, la idea de intentar y desear ser otras cosas aparte de lo que ya somos o estamos siendo, constituye ni más ni menos que la médula del acto institucionalizado: si la educación o medios consisten en sólo reforzar y fijar lo que ya era y/o lo que soy, o si consiste en que debo abandonar lo que estoy siendo, entonces la educación o medios no tienen razón de ser. Y por último, y en dependencia con la idea anterior, desear ser otras cosas no significa de modo alguno dejar de ser lo que somos, pues ese es el punto de partida para que otras experiencias, otros saberes, otras percepciones, tengan lugar en educación-y en la debida percepción de los medios de comunicación social.

En qué consiste una liberación pedagógica, en la toma de conciencia por parte del maestro de ser parte de una cultura dominadora, por lo que se hace urgente en los actuales momentos del siglo XXI la necesidad de abrirse a un mundo nuevo, y ser capaz de desaprender – aprendiendo, descubriendo que existen otros saberes.

Hallar el punto de quiebre en el control de la estructura y de contenidos en las instituciones (medios- educación) ya que responden al sistema capitalista, por lo que estamos en el deber de romper con la hipnosis e impulsar el pensamiento crítico, con el fin de reforzar valores, rescatar nuestra identidad y cultura Latinoamericana, porque Venezuela se respeta.

Por ello nos tenemos que interpelar a diario: ¿estamos condenados a la modernidad? ¿Podemos distanciarnos de ella y romper de raíz?, todo dependerá del cambio radical que le imprimamos a nuestro propio conocimiento-pensamiento, colonizado desde nuestro nacimiento por los sistemas y paradigmas que prevalecen.

La cultura ha de ser tratada como un sedimento geológico, acumulaciones de capas de sentidos, como lo dice Dussel. Iniciando el descubrimiento y la recuperación de la simbología de la cultura en América Latina, que generaría en sus investigaciones las capas de sentido acumuladas por los siglos de una experiencia existencial latinoamericana única. De Paul Ricoeur precursor en fenomenología, Dussel aprendió a interpretar el sentido con la cristalización de los actos.

En este sentido axiológicamente debemos reaccionar, comprendiendo fervientemente la noción de elección del ser humano en un mundo mejor que lucha por el bien común por los valores morales, éticos, sociales, estéticos y espirituales, a través de la teoría del valor, cultivando lo socialista en tiempos abrumadoramente globalizados.

En una oportunidad Salvador Allende expresó: “Caminamos hacia el socialismo no por amor académico a un cuerpo doctrinario. Nos impulsa la energía de nuestro pueblo que sabe el imperativo ineludible de vencer el atraso y siente al régimen socialista como el único que se ofrece a las naciones modernas para reconstruirse racionalmente en libertad, autonomía y dignidad. Vamos al socialismo por el rechazo voluntario, a través del voto popular, del sistema capitalista y dependiente cuyo saldo es una sociedad crudamente desigualitaria, estratificada en clases antagónicas, deformada por la injusticia social y degradada por el deterioro de las bases mismas de la solidaridad humana”.

Toda revolución social radical, desde abajo, tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural. Esta complejidad del proceso es parte sustantiva, característica de las revoluciones desde abajo, creadas y protagonizadas por los pueblos. Tales son las revoluciones sociales del siglo XXI.

Decolonizar el Discurso Audiovisual

Socialismo sin Libertad es Esclavitud; Libertad sin Socialismo es Barbarie”.

Mijail Bakunin

 

Bajo una perspectiva semiótica, la imagen deja de ser considerada como símbolo de contenidos mentales para pasar a considerar como todo significado informativo, esto lo señala REY (1992:24) comunicación mixta fusión entre texto e imagen. Según Gauthier (1986) en sus estudios sostiene que la perspectiva lineal impuesta desde Europa Occidental frente a Oriente, se impone como forma determinada de la profundidad realista a la par que triunfaba el espíritu racionalista y científico, feudalismo sustituido por capitalismo. Dice que la imagen es un sistema cerrado convencional que simula el mundo en contradicción con las teorías, que indican que las imágenes no reproducen si sustituyen la realidad, sino que dan una serie de elementos para que el receptor pueda llevar a cabo su particular interpretación a la realidad.

La pretensión de realismo hay que situarla en un momento de ascenso de la burguesía apasionada por los éxitos científicos que la imagen remite ante todo asimisma, pero no quiere decir que nada tenga que ver con lo real, sino al menos que mantiene relaciones ambiguas, dice Gauthier.

Por su parte, el estudio semiótico de la ideología que propone Umberto Eco sobre la teoría de los signos “la estructura ausente”, plantea que la ideología unida a las manifestaciones audiovisuales se oculta la parcialidad dentro de un discurso determinado, pasándose de la persuasión al fraude, a una posición ideológica. El bombardeo mediático produce infinitas interpretaciones sobre el cerebro del ser humano, he aquí donde interviene el olvido y este a su vez produce falta de conciencia.

Según Eco, representar icónicamente un objeto es transcribir convenciones gráficas, propiedades culturales de orden óptico y perceptivo. De orden ontológico, buscan sus cualidades esenciales que se le atribuyen a los objetos y de orden convencional, es decir, el modo acostumbrado de representar objetos.

En otro orden de ideas según Teun Van Dijk (2005) vale la pena interpelar la ideología y el proceso del discurso, en este sentido se han definido las ideologías como creencias fundamentales que subyacen en las representaciones sociales compartidas por tipos específicos de grupos sociales. Estas representaciones son a su vez la base del discurso y de otras prácticas sociales. También se ha supuesto que las ideologías son principalmente expresadas y adquiridas a través del discurso, esto es, por interacción comunicativa hablada o escrita. Cuando los miembros de un grupo explican, motivan o legitiman sus acciones (grupales), lo hacen típicamente en términos de discurso ideológico.

Sin embargo, una cosa es presumir que las ideologías están ‘en la base’ del discurso, y muy otra proporcionar una teoría detallada de los reales procesos (cognoscitivos) involucra dos en la producción o la comprensión de tal discurso ‘prejuiciado’. De hecho, ¿cuán exactamente ‘conocemos’ un discurso racista, sexista, o neoliberal cuando lo leemos o escuchamos? Para contestar esta pregunta, de nuevo enfatiza que algunas suposiciones básicas, en parte arraigadas en la teoría contemporánea de procesos discursivos de la psicología cognoscitiva, y en parte basadas en nuevas hipótesis que extienden tal teoría.

Es por ello como apunta Maurice Brinton, que la transformación socio-política necesaria para la construcción del socialismo sólo puede ser un acto colectivo y consciente de la inmensa mayoría.

La política en la filosofía es tomada como la primera en el momento central de la ética, es visto como el más radical y concreto ejercicio de la vida humana. En nuestra actualidad la miseria norteamericana ha impuesto a la humanidad del sur, horizontes plagados de atractivos fuera de sus fronteras, dejando a sus países ricos en recursos y prósperos, en pobres de pensamiento siendo su único destino, el ser aplastados por la miseria, junto a la destrucción ecológica- violencia devastadora (que se evidencia desde el bombardeo mediático). En este sentido, el colonialismo europeo hoy desplegado como capitalismo tardío, por las transnacionales y la política financiera internacional, busca destruir irracionalmente el planeta y sumir a la mayoría de la humanidad en una pobreza creciente.

La política en el sentido noble y serio del término debe construir firmes “diques”- espacios políticos, sostenibles en un largo plazo, para evitar el suicidio colectivo de la humanidad, lo que exige un nuevo concepto de lo político.

La tradición del desarrollo científico nos ha conducido por su sendero plagado de objetividades, donde a su vez se acoplan el control y el dominio, este carácter paradigmático marca un estilo de vida mediante un sistema-mundo, el cual ha reinado durante siglos instaurándose en nuestras vidas hasta los actuales momentos.

La ciencia moderna es disyuntiva, se separa, pero siempre hay un método analítico que es el encargado de desmembrar un pensamiento verdadero para CONTROLAR tanto a la naturaleza como a la vida. Es lo que se conoce como la performatividad del conocimiento – útil e inútiles- este es el que produce mercancía que busca controlar y obtener ganancias. Y es el circulo vicioso en el que todos hemos transitado y una vez que decolonizamos el saber y colonizamos nuevos saberes, entramos en la etapa de el darnos cuenta todo lo que han hecho con la historia y con nuestras vidas, la otredad.

Lo superficial y el reduccionismo del pensamiento, se aprecia, en la expresión de las ideas, siendo la sociedad presa hasta de sentir por sí mismos, ya que el paradigma positivista del imperio controla todo el ámbito colectivo de una cultura. Por ello, primero debemos indagar en la concepción del mundo para adentrarnos en los cambios para transformar, bajo una visión socio-crítica de la cotidianidad vamos a saber que paradigma rige nuestros pensamientos, comportamientos y actos, y es notable resaltar que el paradigma lo conforma una comunidad de personas que se reúnen y atienden una filosofía, la cual se va extendiendo hasta los rincones más recónditos del mundo, transmitidos desde la cúpula educativa aupada por los medios de comunicación, la manera de hacer frente a este juego permanente de robo de identidad es al no negarnos a conocer nuestra historia, de dónde venimos y hacia dónde vamos, la tarea urgente que tenemos es la de decolonizar el saber y colonizar nuevos saberes, asumiendo posición crítica ante nuestras realidades.

Paradigmáticamente hablando

Métodos por área de conocimiento

Emmanuel Levimas filosofo y escritor judío (1906-1995) produjo en Dussel una desorientación subversiva, desafiando todas sus pre-concepciones. Percibiendo la metodología única y propia más apropiada para América Latina método denominado analéctico o anadialéctico se deriva de la raíz griega (ana- más allá), adopta como punto de partida la transcendencia absoluta del otro. El otro no es una sombra, sino está más allá del horizonte de lo ya experimentado y comprendido. El método del auto reflejo y auto-proyección de lo mismo es la dialéctica, pero es guerra del yo por autoafirmarse en y a través del otro, por arrebatar al otro eso que se convierte en una inasimilable alteridad. El horizonte de la comprensión y existencia del yo es una totalidad. La dialéctica es la producción de la totalidad. Debemos pensar, oír, ver, sentir y saborear el mundo desde el punto de vista del otro (este es el momento analéctico) condicionado por la humildad.

Para Boaventura De Sousa, la crisis de la teoría crítica moderna tiene que ver con un cambio de paradigma de la sociedad en que vivimos, que se puede resumir de la siguiente manera: “No existe un principio único de transformación social. Asimismo no existen agentes históricos ni tampoco una forma única de dominación. Los rostros de la dominación y de la opresión son múltiples, también deben ser diversas las formas y los agentes de resistencia a ellos. Más que una teoría común, lo que se requiere es una teoría de la traducción capaz de hacer mutuamente inteligibles las diferentes luchas, permitiendo de esta manera que los actores colectivos se expresen sobre las opresiones a las que hacen resistencia y las aspiraciones que los movilizan”.

Lo que implica que conocer es siempre un reconocer al otro como sujeto de conocimiento, progresando en el sentido de elevar al otro del estatuto de objeto al estatuto de sujeto. Esta idea del conocimiento como reconocimiento es la que denominará De Sousa solidaridad. “En cuanto al principio de solidaridad, lo concibo como el principio rector y como el producto siempre incompleto de conocimiento y de la acción normativa”. Este nuevo paradigma social radica, entonces, en el principio bastante amplio de reconocimiento del otro como igual, reconocimiento recíproco que no es nada distinto del moderno principio de solidaridad. Esto tiene tres implicancias principales: 1) el otro sólo puede ser conocido si se lo acepta como un creador de conocimiento; 2) es preciso construir una teoría de la traducción y de una hermenéutica diatópica como necesidad, aspiración y práctica para que una cultura pueda hacerse inteligible a otra; 3) hay que centrar la tensión entre la acción conformista y la acción rebelde.

En segundo lugar, para De Sousa se trata de avanzar hoy en un cierto universalismo negativo que posibilite establecer una teoría de la traducción -que vaya más allá de una teoría general de la emancipación social-, y que posibilite establecer vasos comunicantes entre diferentes conocimientos, saberes y prácticas generadas por los plurales movimientos sociales anti-hegemónicos. En otras palabras, se trata de ayudar a crear inteligibilidad recíproca entre las experiencias del mundo, tanto las disponibles como las posibles, reveladas por las dos formas sociológicas indicadas: la de las ausencias y la de las emergencias. Como lo dice explícitamente el mismo De Sousa: “El trabajo de la traducción apunta a transformar la inconmensurabilidad en diferencia, una diferencia capaz de hacer posible la inteligibilidad recíproca entre los diferentes proyectos de emancipación social, sin que ninguno pueda subordinar en general o absorber a cualquier otro”. Este importante trabajo de traducción contiene varios trabajos específicos, por ejemplo, asumir una hermenéutica diatópica, es decir precisando aquellos lugares donde se pueden encontrar las culturas; y, delimitar las formas de traducir las prácticas sociales y sus agentes. Pero aparte de estos ejercicios generales, tal teorización requiere definir muy precisamente las condiciones y procedimientos de traducción que implica responder entre otras a las cuestiones siguientes: ¿Qué traducir?, ¿Entre qué?, ¿Quién traduce?, ¿Cuándo traducir?, ¿Con qué objetivos traducir?. En este punto la traducción se transforma en un dispositivo clave para establecer una inteligibilidad mutua entre diferentes luchas e identidades de los pueblos.

El pensar latinoamericano no imita sino con dignidad nuestro ser distinto, como un gesto supremamente moral “sin dominar ni conquistar”-sino de crear patria y liberar a los oprimidos, sostiene Enrique Dussel. Desde la alteridad surge un nuevo pensar no ya dialéctico sino analéctico, haciendo frente a la filosofía contemporánea y post-imperial, sería el surgimiento de la filosofía de la liberación de manos de las naciones podres del globo. Descubrir la vocación del pensar real que no sucede si no se compromete con la realidad del pueblo histórico, siendo esta la única realidad que nos ha sido dada para ser vivida, de no ser así es un pensar “sofistico” y culpable de la solidarización con el estate quo.

Es da gran importancia y lo sostiene Michel Foucault que el epísteme, es lo que alimenta y genera las formas del saber, nutre las diversas concepciones, como condiciones de posibilidad para configurar el pensamiento en un tiempo variable desde el pensamiento occidental.

Regidos por modelos mecánicos cientifícistas para controlar conciencias, partiendo de una visión dicotómica de la realidad, dejando como herencia la hegemonía del poder, la cual aun prevalece bajo la hipnosis del bombardeo mediático controlando mentes, decidiendo comportamientos y la manera de pensar de cada uno de nosotros a través de la ideología del consumo manejados por un sistema-mundo que intenta controlar y seguir instalado en nuestros pensamientos, pero es parte de nosotros el de cultivar la conciencia crítica y darnos cuenta como develar un sin número de mentiras a las cuales hemos sido expuestos. Es importante destacar que nuestra investigación pretende decolonizar el pensamiento venezolano, colonizando nuevos saberes, a través de la transformación sociopolítica para que prevalezca la paz comunicacional.

No es un secreto para nadie que el paradigma positivistas ha prevalecido en nuestra historia, dominando y aun en expansión, fragmentando el pensamiento y al ser humano, privilegiando al pensamiento disciplinar, objetivo, la razón por encima del humanismo de lo real, lo ético, lo político, se excluye lo valorativo, se mutila el conocimiento de saber integral, porque aun está instalado por sus relaciones de poder en el sistema-mundo.

Los Métodos en ciencias sociales, deben deslindarse de modelos positivistas-estructurados, buscar una Visión cualitativa, donde participen los actores sociales, y se desprenda una comprensión de una realidad bajo una visión dinámica desde la subjetividad. Todo método tiene tras de sí una teoría y este a su vez un paradigma, presente en todos los ámbitos del saber, que controla la investigación. Cualquier modelo que sigamos lleva un mensaje un sentido y así actuamos, por esto esta perspectiva epistemológica está bien marcada en el ámbito socio crítico de la investigación anadialéctica, dialéctica y decolonial.

Ahora bien en la modernidad otra de las ideas fuerzas es la historia, donde prevalece la utopía en revolución del pensamiento crítico, pero él mismo es limitado por su visión separada de la realidad, razón por la cual que cada historia tiene su especificidad histórica. Por otro lado se habla de desarrollo y éste en inconsciente -colectivo no existe-, de cual bienestar social se habla cuando persiste en los actuales momentos en nuestra realidad otros escenarios manipulados.

En este sentido, nuestro aporte colectivo tiene una intencionalidad a la realidad subjetiva, rompiendo constantemente con la hegemonía cognitiva de la modernidad prevista en el siglo XIX y XX, la cual en nuestro ahora colapsa a ratos, porque somos seres pensantes y sensibles, enfrentados a duras realidades y en búsqueda de nuevos horizontes que señalan el PODER POPULAR como un cambio hacia la transformación social, superando la lógica instrumental y excluyente, dando paso a la lógica dialéctica que convoca a movimientos sociales y rompe con la dicotomía y que una, en vez de separar en la realidad. Cabe destacar que este pensamiento tiene una vigencia en el contexto actual, donde se critica a los procesos de colonización, el desmontaje de los funcionamientos del control del capitalismo… observándose de cerca la noticia como mercancía, en este escenario de la globalización… sin confundir la integración y unión con ésta la cual pretende el dominio, control y neoliberalismo, como la hegemonía del paradigma occidental donde ha estado regida la televisión desde su accionar en la masificación.

Las experiencias de luchas sociales en América Latina, son aportes valiosos a una evaluación crítica de lo que ha sido la experiencia política de la “izquierda real latinoamericana”. Por lo que, hay que repensar la acción política transformadora en América Latina en estrecha relación, con la gran vitalidad y combatividad que manifiestan nuestros movimientos sociales, acompañados de los desafíos que nos plantea el socialismo en el siglo XXI, para reconstruir una teoría crítica radical, sin reduccionismos del pensamiento ni reformas, solo la consciencia social es el camino para la reconstrucción y transformación cultural y socio-política.

Por ello, en esta constante lucha del pensamiento se vislumbra un modo de pensar distinto que supere el positivismo y el paradigma occidental. Del constante movimiento se desprende la lucha contra un sistema instrumental y excluyente que nos agobia y nos lleva a la reflexión de que otro modo de vida es posible así como el modo de producción que evoque hacia la CULTURA COLECTIVA, enriquecida de FORMACIÓN SOCIO-POLÍTICA Y ÉTICA.

Apunta en uno de sus escritos Vladímir Lenín, que: “La revolución socialista no es un acto único, ni una única batalla en un frente aislado, sino toda una época de agudos conflictos de clases, una larga serie de batallas en todos los frentes, es decir, batallas alrededor de todos los problemas de la economía y de la política, que sólo pueden culminar con la expropiación de la burguesía. Sería por completo erróneo pensar que la lucha por la democracia pueda distraer al proletariado de la revolución socialista, o relegarla, posponerla, etc. Por el contrario: así como es imposible un socialismo victorioso que no realice la democracia total, un proletariado que no libre una lucha revolucionaria general y consecuente por la democracia, no puede prepararse para la victoria sobre la burguesía”.

La burguesía no sólo se mantiene por la violencia, sino también a causa de la inconsciencia, la rutina, la ignorancia y la falta de organización de las masas, sostiene Lenín.

El pensamiento dialéctico materialista y el decolonial y la epistemología del sur, son alternativas que surgen para avanzar en procesos de conocimientos distintos al paradigma occidental, evidenciándose en la política actual, buscan la transformación para nuestros pueblos, invocando al conocimiento e interés social transformador. En este proceso de descolonizar nuestro pensamiento y nuestra cultura, plagada y reprogramada al consumo y estereotipos que pretenden un modo de conocimiento sumiso y dócil ante el control de mentes para conducirnos al camino del capitalismo salvaje, irrespetando identidades siendo nosotros otros ajenos a nuestros propios pueblos.

Parafraseando a Carl Marx en uno de sus postulados, “es él ser social lo que determina la consciencia y son las condiciones materiales de vida que determinan lo político- ideológico y ético”… esto nos convoca a concebir la realidad humana como proceso, porque no es estática es dinámica y están transformándose constantemente, redefiniéndose la realidad por el efecto de la lucha de clases, vigente en nuestro contexto actual, por ello urge el despertar colectivo de mentes, donde prevalezca la armonía entre el decir y el hacer, la cual es una perspectiva a la que el contexto nos convoca con una visión transformadora de la realidad y solo en la práctica social humana podremos demostrar nuestros conocimientos si es verdadero o falso, porque todo está en constante movimiento y son los hombres los que hacen las circunstancias.

La transición se desprenderá del desenlace, avance y radicalización, que requiere de la acción política consciente, organizada y articulada a una orientación estratégica socialista. Fortaleza en la construcción de poder político-cultural popular desde abajo, su organización política, impulsado por la participación democrática de los pueblos, que orienten y contribuyan a los procesos de lucha y transformación que nacen en los ámbitos comunitarios locales, tal es el caso de nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y Ley Plan de la Patria 2013-2019. Se trata de ir definiendo colectivamente un proyecto alternativo capaz de imprimirle una direccionalidad común a la diversidad de procesos de resistencias, luchas y construcciones de vías de sobrevivencia sectoriales que se desarrollan aparentemente aislados entre sí.

Esto alimenta el proceso de autoconstitución de los actores sociopolíticos en actor colectivo del cambio (sujeto histórico), constructor de su hegemonía (su poder político, cultural y social) sobre nuevas bases, es decir, encarnando a la sociedad superadora del capitalismo y de su lógica de funcionamiento, en la medida que se la va construyendo en las prácticas alternativas del presente.

Al hablar de geo-territorialidad nos adentramos al pensamiento decolonial que convoca a la ruptura con el eurocentrismo con esa hegemonía cognitiva, el cual viene gestándose desde la segunda mitad del siglo XX y este contribuye en el modo de ver nuestras realidades de América Latina y el Caribe, diferencia geo-políticas y otras formas de ver nuestra realidad, partiendo desde el espíteme como reinvención del conocimiento y la emancipación social.

La negación de la simultaneidad epistémica es la coexistencia en el tiempo y el espacio de diferentes formas de producir conocimiento crea un doble mecanismo ideológico. Por eso, el compromiso con la sociedad con la realidad y la intencionalidad ético-político es mucho más exigente en estos momentos históricos, ya que se están gestando nuevas experiencias desarrolladas en América Latina. Donde se consolidan realidades concretas, nuestras propias específidades, y se da la posibilidad de abrir nuevos horizontes

En tal sentido, muchos pensadores y escritores del pensamiento crítico – dialéctico- decolonial plantean que la búsqueda de nuevos paradigmas –fortalecida por los nuevos caminos y horizontes políticos que existen hoy en el continente-, reclama repensar la transición hacia la nueva sociedad desde nuevas bases y premisas: las de la construcción del poder, los sujetos y el proyecto alternativo desde abajo, desde el presente y desde el interior del capitalismo, desarrollando la participación democrática integral de la ciudadanía en todos los ámbitos de la vida social y capacitándolos para ello, impulsando la transformación cultural de los pueblos hacia su autoconstitución en actor político colectivo, sujeto revolucionario.

Toda revolución social radical -desde abajo- tiene como centro y punto de partida a los seres humanos concretos que integran una sociedad concreta en un momento histórico determinado; de ahí que sea imprescindible enfocar el proceso socio-transformador en su integralidad y profundidad multidimensional e intercultural.

Análisis Crítico del Discurso y del Pensamiento como Método de Investigación ante la sociedad industrial mediática

 

Los capitalistas siempre han llamado “libertad” a la libertad de lucro para los ricos y a la libertad de morirse de hambre para los trabajadores. Los capitalistas llaman libertad de expresión a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública. Lenin

 

Sostiene Teun Van Dijk, que las ideologías son los fundamentos de las actitudes de grupo y otras creencias, y así también del control ‘parcial’ de prejuiciados modelos mentales personales que sustentan la producción del discurso ideológico. Esta teoría no sólo da cuenta de las maneras como se producen y se entienden los discursos ideológicos, sino también cómo las ideologías mismas son discursivamente producidas por los grupos y adquiridas por sus miembros. Se enfatiza que las ideologías no sólo son expresadas por el discurso –y de allí que no debe reducirse tampoco al discurso- sino también pueden expresarse y representarse por otras prácticas sociales. Sin embargo, la adquisición y legitimación ideológica, y en general las opiniones ideológicas son usualmente discursivas, El conocimiento cultural general se presupone y es aceptado por todos los grupos ideológicamente diferentes. Cuando las ideologías son proyectadas sobre el discurso, se expresan típicamente en términos de sus propias estructuras subyacentes, tales como la polarización entre la descripción positiva del grupo endógeno y la descripción negativa del grupo exógeno. Esto puede tener lugar no sólo explícitamente por medios proposicionales (los temas, los significados, etc.), sino también por muchas otras manipulaciones discursivas que dan o quitan énfasis a Nuestras/Sus Cosas Buenas/Malas, como los titulares y la posición, las estructuras sonoras y visuales, la lexicalización, la estructura sintáctica, los movimientos semánticos como los negadores, y una cantidad de figuras retóricas y movimientos argumentativos.

Así, en todos los niveles del texto y del habla podemos observar la influencia del ‘pre -juicio’ ideológico de los modelos mentales y las representaciones sociales subyacentes basadas en las ideologías. Se advierte sin embargo que no todas las estructuras del discurso son controladas ideológicamente, y que ninguna estructura del discurso tiene sólo funciones ideológicas. Todo depende del contexto, definido aquí como los modelos mentales subjetivos (que pueden ellos mismos ser ideológicos) que representan propiedades relevantes de situaciones comunicativas).

 

Por su parte, Eliseo Verón (2001), desde su análisis en su libro: El cuerpo de la Imagen; indica que los medios hegemónicos están al servicio de un fin: la comunicación. Esta ideología representacional acompaña la localización de lo que llamaría la sociedad industrial mediática. UNA SOCIEDAD MEDIÁTICA ES UNA SOCIEDAD DONDE LOS MEDIOS SE INSTALAN: se considera que estos representan sus mil facetas, constituyen así una clase de espejo (más o menos deformante) donde la sociedad industrial se refleja y por el cual se comunica y es lo que vivimos día tras día.

Lo esencial de este imaginario es que marca una frontera entre un orden que es el de lo “real” de la sociedad (su historia, sus prácticas, sus instituciones, sus recursos, sus conflictos, su cultura) y otro orden, que es el de la representación, de la re-producción y que progresivamente han tomado a su cargo los medios. Este orden de la re-presentación no se limita, por supuesto, a una discursividad descriptivo-referencial; en la prolongación de la novela del siglo XIX, el cine se constituye, en su historia a través de la apropiación del universo de la ficción.

Porque la sociedad mediática, en la aceleración de ese proceso que hemos llamado la revolución de las tecnologías de la comunicación, cambia, todavía sin saberlo, de naturaleza; se vuelve poco a poco una sociedad mediatizada. Ahora bien, la mediatización de la sociedad industrial mediática hace estallar la frontera entre lo real de la sociedad y sus representaciones. Y lo que se comienza a sospechar es que los medios no son solamente dispositivos de reproducción de real al que copian más o menos correctamente, sino más bien dispositivos de producción de sentido.

Una sociedad en vías de mediatización es aquella donde el funcionamiento de las instituciones, de las prácticas, de los conflictos, de la cultura, comienza a estructurarse en relación directa con la existencia de los medios. Un ejemplo; en eso que llamo la democracia audiovisual avanzada, una campaña electoral no es un proceso ajeno, en tanto tal, a los medios (forma parte digamos, del campo de lo político) y que los medios se limitaría a reflejar, a re-producir, mejor o peor: una campaña electoral está cada vez más pensada, organizada, dosificada en función de la televisión.

El resultado de un tal proceso de mediatización seria la transferencia total de las prácticas colectivas al universo de los medios; la vida privada-cotidiana definida, por diferencia, como el conjunto de los campos significantes no mediatizados. Es claro que un proceso de mediatización de las prácticas colectivas está en marcha y que por ese hecho, la pantalla chica se ha vuelto uno de los lugares fundamentales de producción de espacios imaginarios de la ciudad, y esta última no vista como espacio urbano, sino construido en lo imaginario de las líneas de la pantalla catódica.

Por otra parte, la ciudad es una entidad del imaginario político y el proceso que nos interesa concierne muy particularmente al sistema político; la mediatización es particularmente sensible en el dominio del aparato del estado y de sus ceremoniales. Antaño, el poder buscaba apropiarse del espacio urbano y dejar en él su marca bajo la forma de monumentos; hoy en día es él tele-espacio lo que se ha convertido en su obsesión.

De la escritura al contacto

Explica Verón de la teoría peirciana; el orden del símbolo, que predomina en la actividad lingüística. El orden de lo icónico, que es el que preside el funcionamiento de la imagen, de la representación figurativa por semejanza que se llama frecuentemente el orden de la analogía y el orden de los fenómenos indiciales del índice (Peirce 1978)

Un reenvió significante de naturaleza indicial siempre como decía Peirce, un vinculo existencial; el humo es el índice del fuego. El orden indicial funciona por consiguiente, siempre por contigüidad, es por esto que podemos llamarlo, también, el orden de los fenómenos metonímicos.

Si estos tres modelos son modalidades de funcionamiento significante y no tipos de signos, es porque se trata de una cuestión de predominio relativo y no de presencia o ausencia; hay iconismo e indicialidad en el tecnológico. Por lo tanto, el concepto de medio es para mí un concepto sociológico, que no puede ser caracterizado solamente a partir de un soporte tecnológico. La definición de un medio debe tener en cuenta, a la vez, las condiciones de producción (entre las que se encuentran el dispositivo tecnológico) y las condiciones de recepción. Los procedimientos técnicos que están en juego en la televisión para el gran público y en su dispositivo de video para la vigilancia son los mismos: la primera es un medio en el sentido indicado y el segundo no lo es.

En segundo lugar esta televisión para el gran público se ha instalado en las sociedades industriales haciendo de la información un genero mayor y de los directo su modalidad discursiva fundamental. La historia de la televisión para el gran público es sus articulaciones fuertes, es la de los discursos sobre la sociedad de los acontecimientos (actualidad política, economía, del tiempo libre, de los deportes, etc) y del privilegio acordado al directo como paradigma del modo de apropiación de lo real por el discurso.

El espacio de la información

Para Eliseo Verón el ancestro del noticiero de televisión fueron las actualidades cinematográficas, que acompañaban la proyección de películas en las salas de cine y construidas con el modelo documental: montaje de imágenes sobre diferentes asuntos concernientes a los acontecimientos nacionales e internacionales, organizados en capítulos presentados por paneles escritos y comentados por una voz en off. El conductor se puso hacer gestos a matizar las expresiones de su rostro. El espacio del contacto había nacido y con el eje alrededor del cual todo el discurso vendría a construirse para encontrar su credibilidad.

Esta evolución ha consistido en otorgar un privilegio creciente a la enunciación sobre el enunciado. Grandes periodistas contribuyeron a la formación y a la estabilización de este dispositivo de enunciación (dándose relación instaurada del conductor enunciador y destinatario, proponiendo un lugar de complementariedad- el que sabe informa yo que no se me informo). En los años 70 fue Roger Gicquel quien lo llevo hasta la forma más perfecta. Tenía plena consciencia de la importancia de este hecho y lo expreso en tv. Lo importante es como restituimos nuestras dudas, si el publico comprende nuestras dudas, comprende también aquello que podemos afirmar, nuestra credibilidad consiste en expresar nuestras dudas, eso que no podemos saber y por lo tanto lo que sabemos adquiere entonces valor. En este dispositivo el saber descansa sobre el no saber: es porque él me transmite sus dudas que yo le tengo confianza. Haciendo simetría su relación con el destinatario, el enunciador construye su credibilidad. Lo que está en juego en el contacto es el acercamiento o el alejamiento, la confianza o la desconfianza. En el fondo lo esencial no es tanto lo que me dice o las imágenes que me muestra (que recibo frecuentemente de una manera distraída), lo esencial es que el este allí en el lugar de la cita todas las noches y que me mire a los ojos.

La transformación de la posición del enunciador frente a lo que enuncia acerca en el dispositivo moderno, le enunciador al destinatario: instaurando una relación con la actualidad que es comparable con aquella que el destinatario tiene con la actualidad, el enunciador moderno crea una simetría con el destinatario

Por esta mediatización, la puesta en discurso de la actualidad está fundada sobre la puesta en contacto entre dos cuerpos que se producen en el espacio imaginario del piso; la credibilidad del discurso que así se produce depende enteramente de la reverberación de un cuerpo significante.

Espacios de lo político

En el espacio televisivo del contacto, los periodistas son los grandes maestros y los gerentes: son ellos quienes tienen el derecho natural de mirarme a los ojos. Esta es la razón por la que una campaña electoral en la tv es siempre la ocasión de negociaciones, a menudo complejas a veces difíciles, entre enunciadores que juegan juegos de discurso diferentes: los periodistas y los políticos. Estas negociaciones tienen que ver precisamente con el acceso al contacto con el telespectador. En la construcción de su imagen de candidato, la destreza que el político es capaz de exhibir en el curso de esas negociaciones es tan importante como el programa que propone a los electores.

Un aspecto fundamental de la mediatización de los políticos deriva entonces del hecho de que la estrategia política que se ejercía antaño esencialmente en el dominio de los simbólicos es decir del lenguaje, está obligada hoy en día a abrirse camino a través de la red de la metonimia, en busca del buen contacto. La mediatización de lo político, dicho de otro modo fuerza a este último a traducirse en códigos indiciales: en consecuencia, la estrategia política se convierte en una estrategia de dominio de las configuraciones espaciales del imaginario televisivo y la puesta en espacio de las grandes emisiones políticas en un en juego crucial

La tv tiene que ver esencialmente con la dimensión visual del contacto y pone en juego el cuerpo como lugar de producción semiótica. El análisis esta focalizado en la comunicación política y en la compleja negociación que la tv implica entre los periodistas, profesionales de la información y los candidatos asociados al sistema político; poniendo en evidencia la relación entre política y democracia, como interrogante teórico.

 

 

Por otra parte, la perspectiva metodológica, guarda estrecha relación con la hermenéutica y la fenomenología, partiendo de un análisis documental, para posteriormente comparar elementos visuales que nos darán resultados fidedignos en esta investigación doctoral enmarcado en las ciencias sociales.

El método básico de toda ciencia es la observación de los datos o hechos y la interpretación de su significado. La observación y la interpretación son inseparables: resulta inconcebible que una se obtenga en total aislamiento de la otra.

Por ello nos hemos apoyado en el profesor Pedro Rueda, especialista en el área metodológica, el nos expresa en su libro EL MÉTODO HERMENÉUTICO DIALÉCTICO UNA ESTRATEGIA PARA LAS CIENCIAS DE LA CONDUCTA Toda ciencia trata de desarrollar técnicas especiales para efectuar observaciones sistemáticas y garantizar la interpretación. De esta forma la credibilidad de los resultados de una investigación dependerá del nivel de precisión terminológica, de su rigor metodológico (adecuación del método al objeto), de la sistematización con que se presente todo el proceso y la actitud crítica que la acompañe.

Es un hecho que la ciencia tradicional -junto con sus objetivos, métodos de investigación y criterios de validación- no satisfacen los requerimientos y la crítica de la epistemología actual, pues contiene errores en su adecuación al alto nivel de complejidad de toda realidad específicamente humana y social. Esta ciencia adoptó un enfoque cuya lógica subyacente se centra en el método empírico-experimental, cuyo tipo ideal es el experimento, y destaca la aleatoriedad, el aislamiento de variables y la comparación entre grupos y eventos. El enfoque opcional que aquí se ofrece, es la investigación estructural, hermenéutico-dialéctico, cuyo diseño trata de descubrir las estructuras y los sistemas dinámicos que dan razón de los eventos observados.

La hermenéutica tiene como misión descubrir los significados de las cosas, interpretar lo mejor posible las palabras, los escritos, los textos, la conducta humana gestual y las actitudes comunitarias, así como cualquier acto u obra, pero conservando su singularidad en el contexto de que forma parte.

Para realizar esta interpretación, la hermenéutica, concretiza y cristaliza de algún modo esos “trozos de vida” o “eventos existenciales’,. Hoy día la hermenéutica es imprescindible, ya que no sólo puede describir e interpretar los textos e historias de vida, sino que los avances tecnológicos le permite registrar y conservar “en vivo” tanto la riquísima y expresiva variedad de imágenes visuales de las acciones y conductas humanas como el individual y personal acento y timbre auditivos.

Esto hace posible, en muchos casos, repetir las observaciones cuantas veces sea necesario, y analizar la expresión, los movimientos, el tiempo y la explicación; sabemos que una buena observación y análisis son indispensables para obtener una correcta interpretación de los hechos.

De este conjunto de posibles realidades se desprende las muchísimas contribuciones que han hecho y algunos siguen haciendo -autores como: Scheiermacher, Dilthey, Heidegger, Gadamer, Ricoeur -por sólo citar los más renombrados pensadores europeos-; y, en Venezuela tenemos a Miguel Martínez, Alejandro Moreno, Franklin Machado, Ramón Santaella Yagres, Armando Rojas, Ramón A. Tovar, Rafael Carrillo R., Mauro Rodríguez Mourelo, y, muchísimos otros innumerables docentes e investigadores venezolanos y de América Latina..

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Evelyn Yandrri Lugo Paredes

Evelyn Yandrri Lugo Paredes

Univerdidad Bolivariana de Venezuela

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