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Protestas estudiantiles en Sudáfrica reflejan la actual situación de las masas negras

Sudáfrica/20 octubre 2016/Fuente: El Correo del Orinoco

Demandas de los estudiantes apuntan a que el gobierno retroceda con el aumento en matrículas, exigiendo una educación gratuita, de allí el nombre del movimiento #FeesMustFall.

Sudáfrica ha sido escenario en las últimas semanas de protestas estudiantiles que manifiestan el rechazo a la subida de 8% en las matrículas universitarias, y además muestran la profunda desilusión ante una realidad distinta a las promesas que fueron planteadas en la transición hacia el fin del régimen del Apartheid.

“Junto al rechazo estudiantil a la suba de matrículas, se está expresando un descontento no solo del movimiento, sino de sectores más generalizados quienes se sienten traicionados con el incumplimiento de promesas que fueron bandera en el año 1994”, así lo informó el periodista de Izquierda Diario, Juan Chingo, en contacto para el programa “Mientras tanto y por si acaso” transmitido por La Radio del SUR.

Demandas de los estudiantes apuntan a que el gobierno retroceda con el aumento en matrículas, exigiendo una educación gratuita, de allí el nombre del movimiento #FeesMustFall (las cuotas deben caer). También suman a sus exigencias una universidad “descolonizada” y la mejora de las condiciones del personal no académico de los campus.

Chingo sostiene que la realidad actual de Sudáfrica evidencia que el “fin” del apartheid ha sido una “reforma cosmética” del viejo sistema capitalista dependiente dominado por la minoría blanca, donde “un sector de la clase media y la élite negra se ha acomodado con casos de corrupción”, algo que las mayorías obreras y populares notan, “se dan cuenta que la igualdad de oportunidades y condiciones prometidas solo quedaron en palabras”.

“Las estructuras de poder capitalistas de la minoría blanca en Sudáfrica continúan y son más duras que de costumbre” expresó Chingo.

El periodista afirmó que actualmente el acceso a la educación esta signado por una desigualdad donde “los estudiantes negros tienen menor acceso a las ventajas educativas”. Agregó que hay un sector que ha culminado sus estudios y no ha podido ejercer debido a que no pueden pagar la matrícula final.

Pues además la crisis económica que golpea a Sudáfrica ha provocado que desde el año 2008 el aumento de las matriculas por parte del gobierno afecte fuertemente a la población.

“No ha cambiado la estructura universitaria, ha sido una minoría de profesores negros los que han sido incluidos en el sistema. El contenido de la cátedra de descolonización no ha sido modificado (…) por eso el movimiento estudiantil también reclama que el contenido tenga que ver con la realidad nacional y de África, un continente oprimido y saqueado por el conjunto de potencias imperiales” expresó.

Recordemos que los movimientos estudiantiles en Sudáfrica han tenido un alto valor protagónico a través de la historia, ya que fueron precursores del gran ascenso de las masas negras, obreras y populares que llevaron a la clase dominante a hacer una concesión con Mandela para otorgar el voto a la mayoría negra.

El periodista de Izquierda Diario manifestó que la lucha estudiantil sudafricana forma parte de los fenómenos políticos, económicos y sociales que está empezando a producir la crisis económica mundial. “La educación es un reflejo general de la situación de las masas negras en Sudáfrica” dijo.

La mayoría de los campus universitarios han sido ocupados por la policía, fuertemente armados con el consentimiento de las autoridades. En los años del Apartheid, eran comunes estas imágenes ya que las empresas de seguridad privada tienen vía libre para reprimir a los estudiantes.

La dureza en la lucha de los estudiantes de las universidades sudafricanas muestra a una juventud que se levanta contra la desigualdad y el racismo que, a más de dos décadas de la caída del Apartheid, continúan vigentes.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/multipolaridad/protestas-estudiantiles-sudafrica-reflejan-actual-situacion-masas-negras/

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Los desafíos de Sudáfrica 25 años tras el fin del apartheid

Sudafrica/30 junio 2016/ Autor: Carolina Valdehíta/Fuente: El Mundo

  • Aunque la desigualdad ha disminuido, el poder económico continúa en manos de los blancos.
  • Colectivos de derechos humanos siguen pidiendo ayudas para frenar esas diferencias sociales.

Es posible que Sudáfrica sea el país africano cuya historia haya marcado mayores diferencias sociales, para luego arreglarlo, y después volver a situarlo en el día a día. A comienzos de la década de los 90 cada vez se hizo más notoria la necesidad de cambiar a un régimen que huyera del racismo y la misoginia, y en el que cada persona contase un voto. Tras varias desavenencias en el seno del partido conservador, el presidente Frederik W. De Klerk fue instaurando paulatinamente la democracia y dando poder a la mayoría negra, legalizando primero el Congreso Nacional Africano (CNA) y liberando a Nelsón Mandela de la cárcel, donde había permanecido tres décadas. A finales de abril de 1994 se celebraron las primeras elecciones democráticas y el 10 de mayo Mandela se convertía en el primer presidente negro con una mayoría aplastante de votos.

Existe en Sudáfrica un antes y un después de la era ‘Madiba’, donde la tarea por disminuir la igualdad trabajó en diferentes aspectos de la sociedad. La película «Invitus» (Clint Eastwood, 2009) retrata un episodio histórico que quizá fue uno de los momentos clave para el desarrollo de la identidad sudafricana donde el color de la piel pasaba aun segundo plano. El rugby acercó a ex colonos y colonizados y les abrigó bajo el lema que sustenta al estado más meridional de África: «Sudáfrica, unidad en la diversidad». Unidad porque con la caída del apartheid, hace hoy veinticinco años, todos se volvieron iguales a los ojos de la constitución. Diversidad porque esa unión no desvinculaba a cada persona de sus creencias históricas y herencia cultural. Cada tribu se mantenía con su esencia, como parte boyante de ese todo. Sin embargo, a pesar de lo emblemático de esos veinticinco años del fin de la xenofobia por decreto, hay cinco desafíos clave que el país debe abarcar.

Superar el caos político

El mayor problema con el que Sudáfrica batalla a día de hoy es su propio presidente: Jacob Zuma, líder del Congreso Nacional Africano (CNA), partido liderado antaño por Mandela. La corrupción, muy extendida en África, ha acaparado portadas de prensa desde comienzos de este año. Si bien siempre han sido conocidas, y de alguna manera toleradas, las cuestionables prácticas de Zuma respecto a favoritismos y corrupción, es ahora cuando la oposición y los tribunales están haciendo más ruido por sacar a la luz casos que se remontan a 2009, antes de ser presidente. Carismático y cercano al pueblo, Zuma llegó al poder como una versión azucarada de Mandela, sin su fuerza ni valores. Con las elecciones locales a la vuelta de la esquina, Zuma tiene difícil recuperar la confianza de su partido y de su electorado. Por otro lado, el lamentable espectáculo que han dado los diputados en el Parlamento durante este año, que en más de una ocasión casi terminan haciendo de la sala un club de la lucha, resta la seriedad que dicha cámara necesita.

Hacer frente a la crisis económica

Veinticinco años es poco para industrializar un país y atajar las diferencies económicas que comprendan al Estado dentro del selecto grupo de los llamaos «estados del bienestar» propios del mundo occidental. Sin embargo, con empeño, Sudáfrica es el Estado africano que más cerca está de conseguirlo. Siendo el segundo motor económico del África Subsahariana, sólo superado por Nigeria gracias a sus reservas de crudo, Sudáfrica aumentó su PIB tras el ‘boom’ del Mundial de 2010. Seis años bastaron para dar una excusa al extranjero para llegar hasta el país como turismo o bien para invertir. Los últimos datos de su PIB son de 2014 y son de 263.493 miles de millones de euros, situando al país en el puesto 38 del ránking mundial. Sólo ahora comienzan a sentirse los primeros brotes de la recesión que se explican por la falta de una política económica coherente durante varios años. A finales de 2015, el Ministro de Finanzas empezó a elaborar la hoja de ruta antes de que fuera tarde. Con un paro superior al 25%, la pobreza generalizada (más de un cuarto de la población vive con menos de 1,25 dólares al día) y la caída del precio del rand, la estrategia a seguir es la de gastar menos con el fin de ahorrar más.

Aminorar las desigualdades sociales

Si bien es verdad que la cohesión social existe en Sudáfrica, las desigualdades sociales son palpables en el día a día. No hay más que ver los extensos suburbios que circundan grandes ciudades como Johannesburgo o Ciudad del Cabo. Mientras que en las extensas urbes se pueden encontrar rascacielos, casas coloniales y edificios funcionales, miles de personas continúan viviendo en casas hechas con plásticos, hojalatas, hierros y demás chatarras en unas condiciones de hacinamiento e insalubridad alarmantes. La caridad sigue siendo el medio de ayuda a todos los necesitados, así como los subsidios estatales. Pero ojo, también este paternalismo del Estado juega una doble lectura y, aunque el porcentaje no sea elevado, hay quiénes se aprovechan del letargo y las ayudas económicas para continuar con la dependencia. En las calles de las grandes ciudades se pueden ver a muchos vagabundos con semblante destructivo, fruto no sólo de la pobreza sino también de las consecuencias de la droga.

Adalid como referente de los derechos humanos

Mucho tienen que aprender el resto de países del África negra en cuanto al respeto de los derechos humanos, de la mujer y de las minorías perseguidas por motivos de raza, religión o condición sexual. Si bien Sudáfrica presume de ser una de las civilizaciones más abiertas: la homosexualidad no está perseguida, el matrimonio igualitario está contemplado por la ley, el papel laboral de la mujer está aceptado y las minorías son más respetadas. En ese sentido, el país debería aunar sus esfuerzos por convertirse en un ejemplo a seguir por los países colindantes. El respeto a los seres humanos, el derecho a la manifestación y a la huelga son otros de los estandartes de los que puede presumir Sudáfrica, pese a tener una policía corrupta. Human Rights Watch ratificó en su memoria de 2015 dicho abuso de poder policial «persisten serias preocupaciones acerca de la conducta y la capacidad de los Servicios de Policía de Sudáfrica, tanto en términos de la utilización de la fuerza en general, así como para hacer frente a los disturbios de manera que se respeten los derechos».

Bajar la tasa de criminalidad

Otra de las asignaturas clave de Sudáfrica es el la lucha contra la criminalidad. El país está entre los 10 estados más peligrosos del mundo donde las posibilidades de sufrir una agresión sexual, atraco a mano armada o robo en la vivienda son mayores que en otros países africanos donde no persiste ningún conflicto armado. Con un índice de población de 52,98 millones de personas según los últimos datos de 2013, un paro superior al 25% y miles de armas circulando en el territorio, la seguridad es requisito indispensable. Según el último informe de la policía se producen 50 homicidios al día. «A veces tanto el ladrón como el policía están compinchados, y eso hace que muchos turistas sean robados y no puedan hacer nada para que la justicia les ayude en el momento que se produce el robo», comentaba un taxista de Ciudad del Cabo. «Por la mañana se puede andar sin problema por casi cualquier parte, por la noche hay que extremar las precauciones», advertía. Y no sólo hay que estar en guardia ante la criminalidad con violencia, sino también hay que estar atentos ante una posible copia de datos de las tarjetas de crédito o suplantación de la identidad bancaria.

Fuente: http://www.elmundo.es/internacional/2016/06/30/5773f4d2e5fdea117e8b4659.html

 

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South Africa: DA Calls for Independent Inquiry Into Unequal Education

Africa/SudAfrica/Abril 2016/Autor: Gavin Davis/ Fuente: allafrica.com

Resumen: La Alianza Democrática ha escrito al Ministro Motshekga pidiéndole que inicie una investigación independiente sobre la brecha de la desigualdad cada vez mayor en sistema escolar de SudAfrica.

The DA has written to Minister Motshekga calling on her to initiate an independent inquiry into the widening inequality gap in our school system.

A reply to a parliamentary question this week revealed that the matric pass rate in schools in the poorest areas (quintile 1) had dropped from 70.3% in 2013 to 61.6% in 2015. Meanwhile, the matric pass rate in schools in the most affluent areas (quintile 5) remained constant at between 91% and 92%.

The collapse of education in poor communities was highlighted further this week by Stats SA’s «social profile of youth» report. It found that, since 1994, there had been a 2% decline in the proportion of young black South Africans in skilled jobs compared to other race groups. This is undoubtedly the result of poor quality schooling in disadvantaged areas.

Two decades into democracy, and despite investing billions of rands in education, poor black children remain trapped in Apartheid-era patterns of poverty and inequality. And, as the latest data shows, poor black children are falling further and further behind.

The education gap is surely the greatest failing of the ANC government since it assumed office in 1994. Bantu education may be banished from the statute books, but our education system remains terribly unequal.

It is time for Minister Motshekga to focus on education inequality with a laser-like intensity. Her business-as-usual approach is just not good enough.

The DA has written numerous letters to Minister Motshekga calling on her to initiate an independent inquiry into the collapse of education in poor schools. We again call on Minister Motshekga to initiate such an inquiry, as she is empowered to do in terms of section 8(1) of the National Education Policy Act:

«The Minister shall direct that the standards of education provision, delivery and performance throughout the Republic be monitored and evaluated by the Department annually or at other specified intervals, with the object of assessing progress in complying with the provisions of the Constitution and with national education policy… «

We need to know precisely why the performance of our poorest schools has dropped so steeply in the last two years, and we need to arrest the decline with bold new measures to address the widening inequality gap.

Fuente de la noticia: http://allafrica.com/stories/201604211440.html

Fuente de la imagen: https://www.google.co.ve/search?q=ni%C3%B1os+sudafrica&espv=2&biw=1280&bih=937&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwjOmOOFrKXMAhUEFj4KHdV1AwoQsAQIIQ&dpr=1

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