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Entrevista: La lucha de la comunidad educativa, es la misma de todos los servicios públicos.

“La lucha de la comunidad educativa, es la misma de todos los servicios públicos: nos tenemos que coordinar al grito de ‘Presupuestos militares, para escuelas y hospitales’”

Verónica Landa, docente de secundaria de Ciencias Sociales en un instituto de Badalona, militante de la CRT y de Pan y Rosas. Nos habla de cómo se está preparando la jornada de huelga de la comunidad educativa de Catalunya, los debates que se desarrollan sobre las reivindicaciones, el papel de los sindicatos y la coordinación de las luchas con otros sectores del servicios públicos también en lucha.

El ciclo de huelgas que empieza el 11 de febrero pone sobre la mesa la crisis de la educación pública. ¿Por qué habéis ampliado vuestras reivindicaciones, más allá del incremento salarial?

El trasfondo de la convocatoria es que aunque la Ley de Educación exige destinar un 6% del PIB en educación no se llega al 3%. Todo esto comporta problemas graves de un sistema educativo en crisis en Catalunya y todo el Estado.

Como docentes, cuando salimos a luchar y explicamos los motivos, nos vemos obligadas a romper los prejuicios que se promueven, sobre todo desde los medios de comunicación, como por ejemplo que nuestros sueldos son demasiado altos. Lo que no se dice es que durante años hemos perdido entre un 20% y un 25% de poder adquisitivo, con recortes y presupuestos esqueléticos. Además, en los centros públicos el Personal de Atención Educativa (PAE) apenas llegan al salario mínimo. O todo el personal externalizado y que sufre el convenio del lleure como las monitoras de comedor o las vetlladores, como fue mi caso hace años, que también se han añadido a la huelga y que al ser personal externalizado cobran sueldos de miseria. Por lo tanto, la subida del salario es una de las reivindicaciones de la huelga que atraviesa todos los sectores de educación.

Ahora bien, desde el curso pasado, un sector de docentes planteó luchar por esta reivindicación salarial únicamente. Por el contrario, en varias plataformas y espacios de organización de la comunidad educativa, se debatió sobre la necesidad de luchar por otras reivindicaciones también por qué, aunque nos suban los salarios, los graves problemas que atraviesa la educación pública continuarán si no se cambian las condiciones laborales de precariedad y la carencia de recursos.

Creo que si solo luchamos por la subida de salarios y no luchamos por el incremento de recursos por la pública, dejamos de lado a sectores como el PAE o los sectores externalizados de la educación. Además, la subida salarial no soluciona unos problemas insostenibles de la educación como son las ratios o la carencia de infraestructuras.

No podemos caer en una lucha para mejorar condiciones solo de un sector específico de la educación y tenemos que plantear medidas y reivindicaciones que den solución a los problemas estructurales que afectan a toda la comunidad educativa.

Por lo tanto, ¿cuáles son vuestras reivindicaciones, además de la subida de los salarios?

Tenemos un número de alumnos en cada clase que, con suerte, va de los 25 a los 30. Estas son las ratios. Continúan siendo excesivas, desde infantil hasta bachillerato. Además, según datos del mismo Departament, un 34% del alumnado presenta necesidades específicas de apoyo educativo sin que se hayan previsto las medidas y apoyos para garantizar una atención de calidad. Es imposible atender a todo el alumnado y hacerlo con calidad cuando tienes clases de 30 o 35 alumnos. Por eso una reivindicación clave de la huelga, sobre todo para centros como el mío, es la bajada de ratios.

Ligado a esto, pedimos más recursos y el aumento estructural de plantillas de equipos de apoyo especializado, tanto psicosociales, como psicopedagógicos y también sanitarios. Es decir, que aumente el personal educativo necesario para atender todas las necesidades que el alumnado se encuentra a lo largo de su educación. Que estas plantillas sean además estables, porque hay mucha rotación e inestabilidad laboral que hace que las compañeras que son interinas no sepan donde trabajarán -o si trabajarán- el curso siguiente. Además, que los servicios de las auxiliares de educación especial (las vetlladores) dejen de estar externalizados y pasen a formar parte directamente del Departament d’Educació porque bajo empresas privadas se precarizan sus condiciones de trabajo y hacen un trabajo clave para poder atender los alumnos con necesidades educativas. Otra cosa que ha afectado mucho, por ejemplo en mi centro, ha sido el recorte de integradores y educadores sociales. Mi centro vio como de repente perdía un integrador social sin ningún tipo de explicación; estas figuras educativas también son claves en centros y barrios con tantos problemas sociales. Hablar de inclusión sin reducir ratios ni reforzar equipos es un ejercicio de cinismo institucional. También hay que invertir en infraestructuras, todavía muy precarias como el mantenimiento de las instalaciones y edificios, cocinas o la climatización de los centros.

Y por otro lado, luchamos por menos burocracia. A pesar de que dicen que trabajamos poco o que tenemos muchos días de fiesta, tenemos una sobrecarga laboral insostenible: hacemos de media 8 horas semanales extra de manera gratuita; somos el colectivo de trabajadores que más horas extra sin remunerar hace al año. El Departament nos carga cada vez más con más funciones administrativas, cargos que comportan trabajo pero no sueldo, elaboración de informes, etc.

Cuál es la respuesta del Departament d’Educació y de las instituciones?

El Departament nos da la espalda y no muestra mucha voluntad de solucionar nada, como no lo ha hecho nunca. Si se ha conseguido algo en la educación ha sido gracias a la lucha y la coordinación del personal educativo. Las políticas para educación del PSC de Salvador Illa y Esther Niubó no se alejan mucho de las aplicadas por Esquerra Republicana con el ex conseller Cambray o los gobiernos de Junts y los convergentes. Con décadas de recortes, de carencia de inversión, de incrementos de presupuestos y de financiar la escuela concertada, la crisis de educación se ha profundizado.

Y a la vez siempre nos culpan de todos los problemas en educación: si los resultados de las pruebas PISA son malos, es culpa nuestra porque no estamos suficientemente capacitadas y no damos clases bastante innovadoras. Si el alumnado no logra un buen nivel de catalán, es culpa nuestra y nos quieren obligar a sacarnos el C2, pero a la vez los recursos de aula de acogida para los alumnos que acaban de llegar a Catalunya dan risa. Nos han llevado a un punto en el cual no podemos más, por eso vamos a la huelga e iremos hasta el final.

Y además, los presupuestos dedicados a la educación son todavía bastante bajos, ¿no?

Exacto, los presupuestos en la educación son esqueléticos. Tal como señalan los sindicatos convocantes de la huelga, el Departament justifica su propuesta económica en el acondicionamiento establecido desde el Departament d’Economía que determina, vista la situación presupuestaria actual y el tope de endeudamiento de la Administración pública, que el incremento presupuestario para Educació no puede superar el 1% del actual. Esto sitúa una inversión total de 50 millones de euros para hacer frente a las demandas prioritarias de la comunidad educativa: aumento salarial de todo el personal docente; incremento de plantillas para bajar ratios y mejorar la atención educativa. Una compañera lo describió como los juegos del hambre: quieren que nos peleemos por las migajas de este presupuesto.

Con esta propuesta, del todo inadmisible, es evidente que el Departament no puede hacer frente a ninguna de las demandas de la comunidad educativa. Mientras tanto el gobierno central sube los presupuestos militares ante la carrera armamentística de los gobiernos imperialistas del mundo. PSOE y Sumar, han comprometido más de 60.000 millones de euros en gasto militar para cumplir con la agenda de la OTAN.

Por eso, nuestra lucha por el incremento de los presupuestos de los servicios públicos, tendría que implicar una lucha política contra estos gobiernos. ¿Cómo puede ser que se aumente el presupuesto en gasto militar por la “defensa de Europa” mientras los servicios públicos nos estamos ahogando y no podemos más? Solo tenemos que mirar como está el personal sanitario, la situación de los maquinistas, la educación, los servicios sociales. Es hora de volver a gritar eso de “presupuestos militares por escuelas y hospitales”.

Por eso, me ha sorprendido muy negativamente el acuerdo que acaban de firmar todos los sindicatos docentes de Aragón con el PSOE. Un compromiso de campaña electoral, es decir de estos que no se cumplen nunca, con el partido de la guerra y la carrera militarista, y el mismo partido que aquí en Catalunya -o en el mismo Aragón hasta 2023- es el resposnable del estado de la educación pública. Todo después de una huelga histórica de 3 días. Este no puede ser el camino, necesitamos construir un movimiento que parta de una idea elemental, la total independencia de los partidos que gobiernan por los de siempre y que son parte, aunque lo hagan con discursos “progresistas”, de una escalada que promete destruïr los servicios públicos y los derechos sociales y democráticos, en favor de la preparación de nuevas guerras.

El ciclo de huelgas está convocado por todos los sindicatos educativos. ¿Cómo se ha llegado a esta unidad sindical y con qué debates sobre el rol de los sindicatos?

Cuando empezamos a organizarnos, un amplio sector, sobre todo de docentes, plantearon organizarse sin los sindicatos. De hecho, a pesar de que los sindicatos educativos están convocando el ciclo de huelgas de manera unitaria, todavía hay debates en algunas asambleas sobre la participación o no de los sindicatos. Por un lado, es totalmente comprensible este malestar, sobre todo respecto a las direcciones de los sindicatos más burocráticos como CCOO y UGT que hicieron negociaciones vergonzosas a nuestra espalda con el Departament, que a escala estatal no convocan huelgas generales desde el año 2012 y que pactaron con los gobiernos reformas laborales o de pensiones que empobrecieron al conjunto de la clase trabajadora.

Ahora bien, como docente militante, de la izquierda revolucionaria, y afiliada a la CGT, creo que también hay fuerzas políticas de derechas -incluso de extrema derecha- que se aprovechan de este descontento para promover una perspectiva antisindical, directamente de liquidar los sindicatos como herramienta de lucha. Esta ha sido históricamente una posición de la derecha para echar a las organizaciones obreras. Por el contrario, yo creo que los sindicatos, como conquista democrática desde hace décadas son una herramienta importante de la clase trabajadora que tenemos que recuperar -los grandes sindicatos- de manos de quienes no quiere que se llenen de trabajadores y trabajadoras y que los utilizan con el fin contrario al que tendrían que servir.

Al mismo tiempo tenemos que fortalecer los sindicatos combativos y convertirlos en herramientas que potencien la autoorganización y el control democrático, desde abajo, de nuestras luchas y reivindicaciones. Por eso tenemos que ser críticos también, por ejemplo, con el apoyo de CGT y STEA al acuerdo con el PSOE en Aragón, que apunta en un sentido totalmente contrario a esto.

Hace falta una transformación profunda del modelo sindical, contra la burocratización de los grandes sindicatos que actúan como línea directa de los partidos políticos de los gobiernos. Y a veces, existe la presión en el corporativismo y el abandono de los sectores más precarios de la educación en prácticamente todos los sindicatos y esto también lo tenemos que combatir porque cuando más divididos estemos, más fuerza perdemos.

La actual unidad sindical con los sindicatos alternativos y de izquierda es un paso adelante contra la fragmentación sindical. Pero solo la organización democrática desde abajo puede impedir cualquier maniobra burocrática que vaya en contra de nuestros intereses como comunidad educativa. Hay que estar organizados en asambleas de centro, en asambleas unitarias de zonas, y donde todo el mundo pueda decidir, debatir y votar las decisiones. Solo así podemos controlar el rumbo de nuestra lucha.

¿Cómo os estáis organizando en los centros educativos?

Pues estamos haciendo asambleas de trabajadores y trabajadoras de centro, participando a las asambleas unitarias de nuestra zona para poder coordinarnos con otros centros. Estamos haciendo difusión en el barrio sobre los motivos de la huelga, y por eso, hemos tenido en cuenta que estamos en un lugar donde muchas familias son migrantes y no hablan ni catalán ni castellano y para llegar a ellas y que vean que también son parte de esta lucha hemos hecho carteles explicando la huelga traducidos a sus idiomas. Además, estamos intentando implicar organizaciones del barrio para tejer alianzas entre estas y la comunidad educativa.

Se acerca un mes de febrero con muchas huelgas en el sector público como maquinistas, sector social, ayuntamientos, sanidad: ¿pensáis que es posible coordinarse?

Está claro que es posible. Incluso, en muchas asambleas o espacios de debate se está planteando como una idea de sentido común. Es inexplicable porque los sindicatos convocantes de las huelgas de maquinistas o de médicos, no proponen coordinarse con la huelga educativa.

Coordinar las luchas, las huelgas y los procesos de movilizaciones es una necesidad y daría mucha más fuerza en la lucha por la defensa de los servicios públicos. Para empezar, hacia el 11 de febrero los sindicatos podrían convocar asambleas para debatir como coordinar la huelga educativa con la huelga de maquinistas, con acciones conjuntas para garantizar una huelga eficaz en toda Catalunya, con cortes de carreteras y calles principales, por ejemplo. Imagináis el impacto de toda Catalunya bloqueada por estas acciones conjuntas!

Todo esto marcaría el camino a seguir para coordinar un plan de lucha conjunto hacia una huelga general de todos los servicios públicos, organizada democráticamente en asambleas.

De hecho, los sindicatos y colectivos de estudiantes hacen un llamamiento a la huelga el 11 de febrero, ¿como piensas que os deberíais de coordinar?

Exacto, hacia el 11 de febrero el Sindicato de Estudiantes convoca huelga estudiantil y otras agrupaciones juveniles, como Contracorrent se han sumado también. La participación de los estudiantes es clave, aunque hay profesoras que plantean que no hace falta. Pero la realidad es que son los jóvenes, los mismos estudiantes, los primeros afectados por la crisis de la educación pública. Además, es gracioso porque el Departament en su currículum educativo plantea que se tiene que educar y formar al alumnado en un pensamiento crítico. ¿Qué hay más educativo que transmitir la defensa de los servicios públicos? Educar también en los valores de la solidaridad con el profesorado que sufre la precariedad laboral, lo cual afecta a la educación de calidad.

Los ataques en la educación pública son un ataque contra los hijos e hijas de la clase trabajadora para conseguir una mano de obra subordinada a la voluntad de las empresas, preparándola y disciplinándola para ser carne de cañón en las nuevas guerras. La educación no puede ser una educación para situaciones de crisis y para que las nuevas generaciones estén preparadas por un mundo convulso como este. La educación nos tiene que permitir pensar y plantear otra sociedad y por eso, que el movimiento estudiantil sea partícipe y organice la huelga, es un paso importante.

En síntesis, creo que la lucha por unos servicios 100% públicos, de calidad y al servicio de la clase trabajadora solo es posible con la unidad y coordinación de todos los sectores públicos, junto a otros sectores organizados como los de la lucha de la vivienda y de la juventud.

EsquerraDiari.cat

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